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20 abr 2022

Ein unerwarteter Abschied

Para quienes no conozcan la lengua de Goethe, el título de la entrada viene a ser "Una despedida inesperada". Y es que en eso consiste este último post, en mi despedida de los blogs y el cierre definitivo de Das Bücherregal. Hasta ayer mismo no me lo había planteado seriamente, pero también mentiría si dijera que seguía subiendo las reseñas con el mismo entusiasmo de hace un lustro. Tengo que admitir que 2021, con ese reto absurdo autoimpuesto de leer y reseñar más de cien libros, se me hizo muy largo, de manera que en algún momento del año pasado escribir en el blog empezó a resultarme una obligación más que un entretenimiento. A pesar de que había decidido no presionarme durante este año, esa sensación todavía me dura. En lo que va de 2022, escribir la reseña de mi última lectura se me ha hecho muy cuesta arriba en la mayor parte de las ocasiones. Así que era solo cuestión de tiempo llegar al límite del hartazgo. Y eso ocurrió ayer. Pero la gota que colmó el vaso la puso Google.

Desde hace algo más de dos años (puede que tres incluso), cada vez que me conecto a Blogger recibo un email de Google avisándome de que hay un intento sospechoso de acceso a mi cuenta desde un dispositivo no reconocido. En ese mismo email se me informa de que si el intento de conexión es legítimo, lo siguiente que debo hacer es registrar el dispositivo en cuestión como un equipo autorizado. Ni que decir tiene, he estado ignorando esos emails desde el primer día en que los recibí. ¿Dispositivo no reconocido? ¿Te refieres al mismo portátil que llevo usando desde hace siete u ocho años, Google querido? No tengo ganas de indagar en cuál es el objeto de esta estrategia. Supongo que hay un lógico interés comercial, de fidelización, o puede que incluso un propósito real de garantizar seguridad a sus usuarios. Pero si habéis estado atentos estos doce años, ya sabréis de mis simpatías por el neoludismo y de mi rechazo a las tecnologías de la información y al (tecno)capitalismo. Así que en ningún momento me había planteado registrar el portátil como dispositivo autorizado. Lógicamente el usuario final tiene muy pocas posibilidades de vencer a un gigante tecnológico como Google, que ayer intensificó su ataque. Cuando intenté abrir sesión en Blogger recibí lo que yo pensé que era el email de siempre, pero no, había un detalle nuevo: la cuenta se había bloqueado por intento de acceso indebido y Google me obligaba a hacer una autenticación en dos pasos usando el móvil (autenticación multifactor que la llaman en el mundo TI). Y ya ahí dije basta. Bueno no del todo, porque evidentemente para subir este post he tenido que pasar por el aro.

Resumiendo, Das Bücherregal termina aquí. Ha sido un placer formar parte de la blogosfera de reseñas de libros durante estos años. Si miro hacia atrás la sensación que me queda es muy reconfortante, muy satisfactoria. Ni que decir tiene, he tenido opción a leer decenas y decenas de libros que venían recomendados desde vuestros blogs y cuya existencia muy probablemente nunca habría conocido si no fuera por tener esta presencia en Internet. Pero de igual forma, miro hacia adelante ahora que me voy y estoy igual de contento y satisfecho con esta decisión. Y aliviado, porque de verdad que ya no me lo estaba pasando bien.

Por no dejaros con la intriga de saber qué me ha parecido El nombre del mundo es Bosque, os diré que me ha gustado pero que es bastante maniqueo. Y muy hominidocentrista, que es una extensión del concepto de antropocentrismo para incluir todas las especies de homínidos inteligentes que pueblan el Ekunem. Y como no podía ser de otra forma, especista, porque ha de quedarnos muy claro que donde quiera que haya un humanoide bípedo e inteligente, el resto de especies animales se verán sujetas a sus caprichos, aunque sea en un millón de años en el futuro en galaxias a cientos de años luz de la nuestra.

Eso es todo. Muchas gracias a todos por la atención prestada y los buenos ratos pasados, y adiós

15 abr 2022

Cuentos escogidos - Shirley Jackson

Aunque el título de este tomo es Cuentos escogidos, además de ocho cuentos incluye tres textos de no ficción que tratan sobre diferentes temas relacionados con el acto de escribir. Los temas son variados aunque hay un tono general de costumbrismo mid-century aderezado en muchas ocasiones (pero no siempre) con elementos de terror/fantástico. Hay algunos relatos que me han parecido muy buenos y otros un poco más reguleros, hasta el punto que me han hecho cuestionarme cuál podría ser el motivo por que han sido seleccionados, porque lo que es a mí se me escapa.

Os dejo a continuación los títulos incluídos con una puntuación personal que empieza por un 'psché' (*), sigue por un 'está bien' (**) y termina por un 'me ha encantado' (***). Ojo que solo evalúo los cuentos, no los textos de no-ficción.

  • El amante demoníaco (***)
  • La bruja (*)
  • Después de Usted, mi querido Alphonse (**)
  • Charles (*)
  • Siete tipos de ambigüedad (*)
  • La muela (***)
  • La lotería (***)
  • Experiencia y ficción
  • La noche en que todos tuvimos gripe (*)
  • Biografía de una historia
  • Notas para un joven escritor
También es verdad que una vez he llegado a los textos ensayísticos me he dado cuenta de que es necesario cierto contexto histórico para entender el impacto que estos cuentos de Shirley Jackson pudieron tener en su momento. Es verdad que al lector contemporáneo ciertas características del estilo de esta autora nos pueden resultar de lo más habitual, en especial esa querencia suya por lo raro y lo espeluznante, cuyo efecto más directo es la ausencia de justificación de los hechos que se narran. Por lo que leemos en 'Biografía de una historia', esto causó un revuelo tremendo con la publicación del clásico 'La lotería' en 1948. Por tanto, visto así hay que reconocerles el mérito a la hora de ir rompiendo moldes narrativos y ampliando las posibilidades de la ficción.

7 abr 2022

Fuera de quicio - Karen Joy Fowler

Cuando Rosemary Cooke tenía unos 5 años su hermana Fern desapareció. Años después, cuando su hermano Lowell cumplió 18 años, se marchó de casa sin avisar, perdiendo el contacto con ella y sus padres, excepto por alguna que otra postal enviada de cuando en cuando desde diferentes lugares del mundo. A raíz de lo sucedido, la alegre y parlanchina Rose pasó a ser una chica muy callada y reservada, siempre tratando de pasar desapercibida y guardándose su opinión. Y por supuesto a sus padres también les afectaron estos acontecimientos. Su madre padeció una depresión y su padre tuvo problemas con el alcohol. Es en 1996 cuando conocemos a Rosemary, siendo una estudiante de la Universidad de California, en Davis. Han pasado 10 años desde que vió por última vez a su hermano y 17 desde que desapareció su hermana. Sin esperarlo un día Lowell se presenta en su apartamento de estudiantes, con lo que ella se verá obligada a afrontar esos dos sucesos tan traumáticos sobre los que ha evitado pensar prácticamente desde que ocurrieron.

Tengo la sensación de que Fuera de quicio es una de las novelas más asombrosas y absorbentes que he tenido la suerte de leer este año. Ya sé que estamos a principios de abril y que quedan muchos meses por delante para terminar 2022. Pero es que creo que va a ser muy difícil superar este libro. No solo por los temas que trata, en los que entraré un poco más adelante, sino por la habilidad con que Karen Joy Fowler ha construído una historia desde el centro de la misma. Y es que el grueso de la narración, relatada en primera persona por Rose, transcurre cuando la protagonista tiene algo más de veinte años y tiene que enfrentarse a un buen montón de realidades propias del mundo adulto, casi todas ellas tristes, amargas y descorazonadoras, pero totalmente imprescindibles para poder continuar viviendo y desprenderse de todo el dolor que tiene bloqueado dentro y le impide crecer. Desde ese punto temporal intermedio, la autora salta hacia atrás para ir revelándonos cada vez más información sobre la infancia de Rose y a medida que vamos avanzando y se va encauzando el conflicto inicial, veremos su resolución cuando la protagonista cuenta con cuarentaipocos años.

En más de un sitio he leído que es preferible no leer ninguna reseña sobre este título antes de empezarlo porque podría revelar aspectos de la trama que conocidos de antemano, destrozan la magia de su lectura. No puedo estar más de acuerdo con esa propuesta y estoy haciendo un esfuerzo muy consciente para no ser yo quien lo fastidie. Y es que la acción está llena de golpes de efecto, tan chocantes y sorprendentes que te noquean según van apareciendo. En especial hay una gran revelación en la página 85 que dota de un sentido totalmente inesperado al drama familiar. Es justo reconocer que viene precedida de bastantes pistas que Fowler va dejando muy sutilmente aunque yo no las he pillado, ¡qué le vamos a hacer! Ahora bien, justo al llegar a ese punto he entendido por qué ciertos pasajes me causaban extrañeza.

A los problemas de la familia Cooke y los aspectos propios de Bildungsroman hay que sumar un inequívoco y contundente alegato antiantropocentrista que cuestiona la ciencia y sus métodos de experimentación con animales. En efecto el padre de Rose es un reputado psicólogo experimental, así que este enfoque está perfectamente integrado en la historia, hasta el punto de ser uno de los motores que la hace avanzar. Por más que los mismos sean perfectamente contrastables, los datos que Fowler aporta para hacernos ver las infamias a que sometemos a los animales en nombre del progreso científico van a provocar que más de un lector la tache de exagerada, incluso de mentirosa. A la mayoría le provocará disonancia cognitiva, ya que por su insensatez y crueldad resultan imposibles de creer. Pero tampoco os asustéis, no estamos ante un ensayo y no creo que haya más de tres o cuatro breves enumeraciones wikipédicas de información al respecto. La novela tiene un final tremendamente agridulce que intenta redimir algo del sufrimiento por el que han pasado los Cooke. Un cierre maravilloso que viene a resumir la ruindad y la nobleza que son inseparables de la naturaleza humana.

3 abr 2022

Radio libre Albemut - Philip K. Dick

Berkeley, California, a finales de los 1940s. Nicholas Brady solo estudió un par de meses en la universidad de dicha ciudad porque se negó a seguir un cursillo de instrucción militar obligatorio por aquel entonces. Ese arriesgado y precoz gesto antimilitarista le puso en el punto de mira ante una sociedad profundamente anticomunista. En una tienda de libros que frecuenta entabla amistad con uno de los dependientes, Philip K. Dick, un autor de ciencia-ficción que está empezando a vender sus primeros cuentos. A principios de los 1950s Nicholas empieza a experimentar unas visiones que según le es revelado, proceden de una entidad extraterrestre que decide llamar Sivainvi (acrónimo de Sistema de Vasta Inteligencia Viva). Comparte la existencia de estas experiencias paranomales con su amigo Phil, confiando en que su bagaje como escritor de ciencia-ficción pueda ayudarle a ponerles algo de sentido. Con el paso de los años ambos empezarán a sospechar que dichas visiones pretenden ayudar a derrocar a Ferris F. Fremont, quien ha accedido a la presidencia de los EE.UU. tras los atentados a varios presidentes y candidatos, dando lugar a una deriva totalitaria en el país que no lo diferencia demasiado de la Unión Soviética.

Quien esté familiarizado con la biografía y/o la obra de Philip K. Dick advertirá rápidamente que Radio libre Albemut noveliza las experiencias paranormales que este autor padeció durante gran parte de su vida. Efectivamente, el libro relata de una forma sorprendentemente original y madura las mismas visiones que sus fans recordarán de Valis (que es el acrónimo inglés de Vast Active Living Intelligence System). Sin embargo, lo que en esta última era una exégesis desquiciada de la visión gnóstica de Dick tenía de Dios, se transforma aquí en un argumento perfectamente planeado y orquestado que recoge exactamente las mismas ideas. Así, los elementos autobiográficos sobre revelaciones asombrosas, paleocristianismo y misticismo se mezclan con una trama típicamente dickiana sobre totalitarismos y conspiranoias herederos de la tensión entre los dos bloques de la Guerra Fría.

Sin duda merece mención especial el giro metanarrativo del texto, con el propio Dick como uno de los personajes principales. Destacaría la fina ironía y el humor con que se trata a sí mismo: por un lado quiere transmitir la imagen oficial de escritor muy concienciado con la situación política de esos Estados Unidos ucrónicos que se han separado de la realidad de conocemos con la elección de Fremont; pero por otro deja bien claro que el mundo le conoce como el escritor de ciencia-ficción rara que hace apología de las drogas, cuestión a la que vuelven una y otra vez tanto él como los demás personajes. Por cierto que además de las visiones, también es fácil reconocer otros elementos autobiográficos relacionados con el mundo de la droga que ya aparecían en Una mirada a la oscuridad. Por último solo me queda reconocer mi admiración por la habilidad con que el gran PKD consigue compatibilizar las Sagradas Escrituras con sus (¿aparentemente?) disparatadas visiones provocadas por aliens del espacio profundo, pero bueno también es cierto que esto podría interpretarse como una crítica a la profunda ambigüedad de la Biblia, capaz incluso de dar cabida a una lectura en clave ciencia-ficción.

La contraportada de la edición de Ultramar nos informa que esta novela fue encontrada tras el  fallecimiento del autor y publicada póstumamente. Me ha parecido tan absorbente y bien construída que no puedo evitar pensar qué otras maravillas podria haber escrito de no haber muerto con tan solo 53 años. Recomendadísima y super fácil de encontrar en las librerías de segunda mano por un par de euros o menos.

27 feb 2022

Amor malo y feroz - Larry Brown

Termino el mes literariamente hablando como lo empecé: con historias ambientadas en las zonas rurales de los EE.UU. y protagonizadas por personajes de vidas poco envidiables. El tomo Amor malo y feroz recopila un total de diez textos breves, nueve de los cuales solo llegan a la categoría de anécdota, y un último que frisando la extensión de una novela corta se puede calificar de relato sin que haya lugar a equívoco.

De todos es sabido que una persona que quiere vivir de la escritura tiene que hacer dos cosas para lograrlo: para empezar, leer mucho, y para continuar, escribir mucho también. Los nueve primeros escritos solo tienen sentido vistos como ejercicios de Larry Brown para hacerse con el hábito de la escritura y para perfeccionar el estilo, pero lamentablemente las historias que cuentan tienen poco (o ningún) interés. Por mucho que estén protagonizados por personajes pueblerinos sin futuro, por mucho que los mismos se hinchen de cerveza mientras conducen sus furgonetas por carreteras secundarias, por mucho que se regodeen exponiendo matanzas de animales y por mucho que intenten escandalizar mencionando pollas y chichis, los nueve primeros títulos son meras anécdotas que se limitan a narrar situaciones y sucesos varios. No voy a negar que alguno puede ser emotivo, pero sin conflicto ni resolución, el interés literario para mí es cero. Os dejo la lista de los títulos a continuación.

  • Desenamorarse
  • La aprendiza
  • Algo salvaje
  • Amor malo y feroz
  • Pepitas de oro
  • Esperar a las señoras
  • Viejos soldados
  • Sueño
  • Disciplina
  • 92 días
Por suerte el libro se cierra con '92 días', un relato crudo, tierno, emotivo y desesperado en que Brown ficciona su propia experiecia como escritor en ciernes y nos expone todos los miedos que lo han acompañado en los inicios de su carrera. Te hace reír y te emociona por su patetismo; te hace sentir sus frustaciones y la inmensa alegría que le supone el más mínimo reconocimiento a su talento. Desde luego si alguna de sus novelas está en la línea de esta historia, está claro que merece la pena volver a intentarlo con su obra. Ahora bien, no puedo terminar la reseña sin enviar un mensaje a todos los editores y editoras del mundo desde el cariño y respeto: un poquito de critero, por favor.

16 feb 2022

Los hermanos Burgess - Elizabeth Strout

Jim (el mayor), Bob y Susan (mellizos) son los tres hermanos Burgess. Nacidos en Shirley Falls, una pequeña ciudad de Maine, solo Susan sigue viviendo allí. Jim y Bob son abogados y se marcharon a Nueva York en cuanto tuvieron oportunidad. De hecho Jim es un letrado muy reconocido que ganó fama nacional en un juicio muy mediático. La relación de los chicos con su hermana es más bien fría, en parte porque ella sigue viviendo en Maine y ninguno de los dos quiere saber nada de su lugar de origen, debido entre otras cosas a un accidente provocado por Bob cuando tenía solo cuatro años y que causó la muerte de su padre. Ocurre entonces que el hijo de Susan, Zach, un joven de apenas 20 años solitario e introvertido, hace una gamberrada contra la mezquita de los refugiados somalíes que viven en Shirley Falls. Pero cuando se corre el rumor de que la fiscalía lo quiere juzgar como delito xenófobo y contra la libertad de culto, su madre llama desesperada a sus hermanos pidiéndoles ayuda. Así que los dos tendrán que volver a Maine, algo que tendrá muchos efectos inesperados sobre la vida de los Burgess.

La familia es sin duda una gran fuente de inspiración para la narrativa. Un pozo inagotable de tramas y argumentos capaces de desbordar páginas y páginas de historias que abarcan desde la felicidad (las menos) hasta el horror más profundo (no pocas). Los hermanos Burgess no está en ninguno de esos extremos, sino que se mueve en una escala de grises más o menos oscuros que resultarán reconocibles a casi todos los lectores. Elizabeth Strout ha conseguido captar a la perfección todos los matices de las relaciones familiares. Las inevitables preferencias de los progenitores por alguno de sus hijos. Las pequeñas alianzas y simpatías que se establecen entre algunos hermanos, junto con el distanciamiento y antipatía entre otros (que por cierto son alterables en el tiempo por cualquier pequeñez que se torna intolerable o adorable a ojos de otro). Los lastres de la infancia que moldean la edad adulta y la incorporación de los cónyuges para alterar el precario (des)equilibrio que regía el orden familiar. Imposible no reconocer a tu propio clan en la vida de los hermanos Burgess, hábilmente llevada al límite ante una crisis.

La novela hace una acertadísima descripción de unas relaciones familiares convencionales, que a pesar de las desavenencias, secretos inconfesables, peleas y distanciamientos, mantienen unos afectos a prueba de bomba debido a los extraños lazos que crea la sangre y una infancia común. Pero Straut no solo nos ofrece un cuadro fidedigno de la institución familiar con sus luces y sus sombras. En las páginas podemos ver una implacable crítica a los Estados Unidos y su sociedad clasista y racista. Los urbanitas y su desdén por los pueblerinos. Blancos anglosajones protestantes en la cima de la jerarquía social que son incapaces de descifrar los problemas no ya de los refugiados musulmanes somalíes, cuya realidad son incapaces de concebir, sino incluso de otros norteamericanos blancos pero de otros orígenes (judíos, francocanadienses que emigraron a Maine, etc.). Estos análisis están perfectamente entramados en la acción, de tal forma que si sumamos la crisis de madurez de unos personajes y la soledad que experimentan otros, quedan pocos temas sin tratar ni cuestionar, con muy buen tino en todos los caso creo yo.

En definitiva el libro es muy absorbente y entretenido. El único pero que puedo poner es que al final es un batuburrillo de ideas, tramas y situaciones que en según qué caso se resuelven a las bravas, sin que haya un hilo previo que sustente dicha conclusión. Además se podría pensar que el final es agridulce, con algunos personajes saliendo del hoyo y otros cavándose uno propio, pero a mí la sensación que me queda es que el tono general es muy optimista. En mi opinión el texto transpira un cierto sesgo de clase y raza. Sabiendo cómo se las gasta la sociedad estadounidense, si los personajes hubiesen sido de raza negra todo habría terminado con disturbios raciales, torturas policiales y Zach en la cárcel.

2 feb 2022

Volt - Alan Heathcock

Los nueve relatos cortos que se incluyen en Volt transcurren en un pueblo ficticio de la norteamérica profunda. Cualquiera de los estados del Cinturón de la Biblia de EE.UU. nos podría valer para situar ese Krafton en el que todos los vecinos se conocen y quien más y quien menos guarda secretos inconfensables y punibles por la ley. Destacan especialmente por su intertextualidad: Alan Heathcock consigue que los personajes que transitan como secundarios en unos para después protagonizar los siguientes, nos hagan participar en una obra a la que el lector tiene la sensación de incorporarse como si fuera un vecino más. Otro de los aciertos pasa por abarcar dos generaciones, de manera que en el salto temporal de padres a hijos quedan expuestas las trabas y lacras que arrastran los segundos por los errores de los primeros. Vistas en conjunto, estas piezas cortas generan una sensación de globalidad  muy satisfactoria para el lector. Los títulos incluídos son:

  • El mercancías detenido
  • Humo
  • La pacificadora
  • De permiso
  • Fort Apache
  • La hija
  • Lázaro
  • Los renacidos
  • Voltio
A pesar de esos crímenes que muchos personajes ocultan y del desarrollo de la acción en la América rural, no estamos ante una colección de cuentos de realismo sucio en plan Trilobites, Knockemstiff o Desguace americano. En mi opinión se trata más bien una excelente muestra de realismo social, lo cual también supone enfrentarnos a vidas monótonas, desapacibles y miserables como ocurre en esos otros tres libros. No obstante, en éste predominan personajes de fondo bondadoso y finales benevolentes con intención redentora, algo que se refuerza por la gran presencia de la religión en muchos de los cuentos. Por supuesto, las experiencias que se narran son terribles y los personajes sufren lo indecible, pero al final optan por aceptar lo que les ocurre y resignarse a su destino, mostrando una entereza sorprendente.

Quizás porque me esperaba un panorama mucho más desolador (laboratorios de metanfetamina que estallan, adolescentes que ejecutan una venganza sanguinaria tras años de sufrir abusos, joven embarazada atropellada por un borracho que ni siquiera llega a enterarse de lo ocurrido, etc.), el resultado me ha parecido más bien tibio. Me ha gustado pero me no me ha emocionado, algo que pensándolo bien resulta paradójico ya que este tomo es mucho más creíble que cualquiera de los tres que he mencionado más arriba. El mensaje aquí es que personajes y tramas en el límite -siempre que los primeros estén bien caracterizados y las segundas bien narradas, evidentemente-, conseguirán atraparme con mucha más facilidad. Y para mi desgracia, Heathcock lo que hace es minimizar los elementos extremos y reconducir la acción a un sano equilibrio. No es que le salga mal, de hecho puestos a elegir entre Knockemstiff y Krafton como lugar de nacimiento prefiero claramente este último porque sus habitantes, aun con todos sus delitos ocultos, son buenas personas. Pero estamos ante una obra de ficción, así que tengo todo el derecho a inclinarme hacia lo que me resulte más excitante.

30 ene 2022

El cumpleaños del mundo y otros relatos - Ursula K. Le Guin

Hay seis relatos cortos y dos novelas cortas en El cumpleaños del mundo y otros relatos, o al menos esa es la clasificación oficial de los textos. Prologado por la propia Ursula K. Le Guin, en la introducción nos explica muy brevemente las temáticas que trata cada título y los universos en que se desarrollan. La mayoría de ellos transcurre en el Ekumen, también denominado «Ciclo de Hainish», que será familiar para quienes hayan leído La mano izquierda de oscuridad. No soy muy aficionado a estos universos de ciencia-ficción y en general me cuesta bastante entrar en ellos, no hay más que ver el berrinche que agarré en 2010 con aquella novela. El hecho es que tener ciertas nociones básicas del contexto del Ekumen ayuda a entrar en las narraciones, pero si no fuera el caso, solo habrá que estar un poco más atento, hacer algunas deducciones extra y dejarse llevar por las maravillosas historias que nos relata la escritora norteamericana.

Antes de continuar con la reseña, abro un paréntesis para volver a reflexionar sobre la importancia de reconocer que todo libro y todo autor tiene su momento. Incluso admitir que ese momento podría ser nunca. Quería insistir en este tema porque está claro que hace doce años las novelas y cuentos de esta autora no me daban lo que yo buscaba y posiblemente, yo ni siquiera estaba preparado para reconocer su belleza. Porque lo que es evidente es que los temas, el estilo o el enfoque de los textos es ahora el mismo que hace una década. Y me asombra muchísimo que ahora me parezca tan fascinantes y entonces me resultaran insoportables. Esto me ha pasado en alguna otra ocasión con grandes títulos de la literatura, alguno de ellos reconocidos universalmente como obras maestras. Que yo recuerde El retrato de Dorian Gray y Memorias de Adriano, ahí es nada. En un primer acercamiento los dejé de leer al poco de empezarlos, pero más adelante lo volví a intentar y me parecieron excelentes. Pero en el caso de Le Guin parecía que le tuviera inquina, cuando ya he dicho varias veces que los temas que trata encajan a la perfección en mis gustos personales. Así que entono el mea culpa por no haber sabido reconocer que a principios de los 2010s no estaba en el momento vital para leer a esta autora. Menos mal que he sido capaz de probar suerte otra vez y así poder disfrutar de su obra.

Volviendo a libro que me ocupa hoy, ¿qué temas trata? Pues ni más ni menos que las preocupaciones sociales y antropológicas habituales de toda su producción, con un enfoque claramente feminista, y que abordan sin tapujos cuestiones de género e identidad sexual. Los universos, razas y culturas salidos de la pluma de Le Guin le permite cuestionar y criticar el marco tan rígido que existe en las relaciones íntimas en nuestro planeta. Esto lo logra por ejemplo confrontándonos a especies cuyos individuos tienen una sexualidad fluída que puede manifestarse en un rol masculino o femenino durante los periodos fértiles; o bien mostrándonos culturas cuyos modelos de relaciones amorosas, afectivas y sexuales son mucho más flexibles y polimorfas que la pareja heterosexual que tanto ha pervivido en la cultura occidental; o haciéndonos ver la infamia del patriarcado a través de un planeta en donde rige un matriarcado abusivo que cosifica a los hombres. A pesar de la originalidad de sus planteamientos, en general todos los enfoques son muy antropocentristas. Queramos que no, se trata de variaciones más o menos sorprendentes de realidades que en algunos casos incluso han podido existir en algunas culturas humanas, pero que han sido aniquiladas por la tradición judeocristiana. De todas formas sabiendo que su intención es exponer las vergüenzas de nuestra sociedad y también ofrecer puntos de vista alternativos mucho más abiertos, es comprensible que siempre hable de poliamor, se normalicen las relaciones bi/homosexuales, se acepte la temporalidad de las relaciones afectivas, se insista en separar deseo sexual y afectividad, proponga grupos de convivencia más allá del familiar, etc. Os dejo a continuación los títulos con alguna información adicional.

  • Mayoría de edad en Karhide (Relato/Ekumen)
  • La cuestión de Seggri (Relato/Ekumen/Premio James Tiptree Jr. 1995)
  • Amor no escogido (Relato/Ekumen)
  • Las costumbres de las montañas (Relato/Ekumen/Premios James Tiptree Jr. y Locus 1997)
  • Soledad (Relato/Ekumen/Premio Nebula 1995)
  • Música antigua y las mujeres esclavas (Novela corta/Ekumen)
  • El cumpleaños del mundo (Relato/Premio Locus 2001)
  • Paraísos perdidos (Novela corta)
En resumen un volumen que recopila unas historias buenísimas e interesantísimas, que cuando aplica, en absoluto se ven lastradas por su ambientación en el ciclo de Hainish. Son todas apasionantes y absorbentes, y además de su indiscutible y acertada carga crítica, tienen un un transfondo utópico de comunión con la naturaleza que resulta reconfortante. Vamos, un libro que es una joya.

10 ene 2022

La mitad evanescente - Brit Bennett

A finales de los 1950s y con poco más de dieciséis años, las gemelas Desirée y Stella Vignes se marcharon de Mallard sin avisar a nadie. De este pueblín de Luisiana se fueron a Nueva Orleans, donde empezaron juntas a vivir una nueva vida. Stella se cansó pronto de empleos de baja cualificación, que eran los únicos a que por aquel entonces podían aspirar las mujeres negras. Aunque ellas en realidad no lo parecen. Todos los habitantes de Mallard han ido blanqueando su piel a base de casarse siempre con hombres y mujeres negros de piel cada vez más clara. Tanto es así, que las gemelas podrían pasar por mujeres blancas por el tono de su piel, los ojos castaños y el pelo ondulado. Así que Stella decide presentarse a un puesto de secretaria sin mencionar sus orígenes raciales. Cuando consigue el trabajo, se da cuenta de las increíbles ventajas que tiene ser blanco en los Estados Unidos, así que mantendrá ese engaño en secreto incluso para su hermana. El día en que se le presenta una oportunidad única, decide aprovecharla aunque deba abandonar a su hermana de la noche a la mañana. De esta manera se convertirá definitivamente en esa mujer blanca que finge ser, olvidándose de su procedencia y su familia para siempre. Cuando conocemos a Desirée a finales de los 1960s, acaba de volver a Mallard para instalarse con su madre huyendo de un marido maltratador. No viene sola, la acompaña su única hija, de piel tan oscura que parece azulada.

La mitad evanescente es una novela muy entretenida y absorbente que además lanza una crítica directa al racismo endémico de los EE.UU. En un giro que puede parecer retorcido pero que es real, expone además cómo esta forma de discriminación puede llegar a trasladar los prejuicios raciales a los propios afectados, de manera que se establezcan nuevas discriminaciones entre ellos mismos en base a la tonalidad más o menos clara de su piel. Por desgracia esto no es exclusivo de América del norte, podemos encontrar más ejemplos de esta discriminación intrarracial en muchos países del Caribe, donde ser más trigueño o más preto te otorga un mejor o peor estatus percibido dentro de tu propio grupo étnico. En realidad el problema va más allá de la raza y radica en tomar al eurocentrismo como modelo de referencia universal, ya que no es solo una cuestión del color de la piel o los rasgos faciales, sino de una forma de vida que inconscientemente (o no tanto), se impone a todo el mundo.

Brit Bennett ha escrito una novela muy fácil de leer que se devora sin pausa. La acción se desarrolla en tres líneas temporales diferentes (1968, 1978, y varios momentos en los años 1980s), en cada una de las cuales el narrador en tercera persona enfoca a un personaje concreto, ya sean las gemelas o sus respectivas hijas. Esto va creando un entramado muy atractivo que poco a poco nos proporciona la imagen global de la historia. Tiene además un guiño a la comunidad LGTBQ+ de gran peso en la trama, pero extrañamente ahí no se perciben elementos discriminatorios, lo que en mi opinión le resta mucha credibilidad. De hecho aunque me lo he pasado muy bien leyéndola, la sensación que me queda es que la novela es entretenida pero le falta pegada. La acción no podría estar mejor planteada, ambientada y ejecutada, pero por otro lado, más allá de los más que evidentes y necesarios enjuiciamientos al racismo, el conflicto que mueve la trama tiene unos efectos muy tibios en los personajes. Creo que el abandono y desaparición de una hermana o una hija debería provocar mucho dolor en sus familiares. Al igual que construir una vida sobre una mentira de tales proporciones debería causar mucho miedo y angustia. Sin embargo, Bennett solo consigue transmitir estas sensaciones en unas pocas ocasiones (los dedos de una mano sobran para contarlas). Puede ser que no sepa cómo hacerlo, pero me inclino más a pensar que no quiere molestar. Al fin y al cabo una novela escrita en un tono amable será accesible a un público más amplio. Resumiendo, un libro agradable y ameno pero sin demasiado empuje.

28 dic 2021

Historia cero - William Gibson

Hollis Henry ha empezado a trabajar como freelance para la agencia de márketing londinense Hormiga Azul. Hubertus Bigend es el director de la misma y le ha pedido que investige acerca de una misteriosa marca de ropa vaquera cuyas prendas se han vuelto objeto de culto. Bigend piensa que el pasado de rockstar de Hollis puede ser muy útil en esta tarea. Pero las cosas se van a complicar cuando otro empleado de la agencia empieza a ayudarle. Milgrim, que así se llama, estaba en otro proyecto relacionado con los contratos de ropa del ejército estadounidense. Su última intervención para fusilar un nuevo modelo de pantalones ha hecho saltar las alarmas de un misterioso contratista y posible competidor que también anda metido en negocios más turbios con los militares. Así que los empleados de Hormiga Azul van tener que actuar deprisa y montar un plan de defensa, aunque no están muy seguros de que vayan a salir indemnes.

Historia cero es una novela de acción ambientada en 2010 en la que William Gibson emplea todas las estrategias narrativas habituales de sus novelas de ciencia-ficción, pero recurriendo a los elementos tecnológicos reales que existían en torno a esa fecha. No se puede negar que las ideas sobre las que se articula son bastante originales: el mundo de los negocios, espionaje industrial, mercadotecnia underground, etc. Incluye además muchos elementos que a priori pueden resultar atractivos a un amplio sector de lectores: el mundo de la moda, bandas de rock en plena grabación de un nuevo álbum, Londres como otro personaje más. Sin embargo la novela es ridícula hasta provocar aburrimiento. Gibson, fiel al estilo que le hizo famoso con Neuromante, inunda el texto de información totalmente prescindible para la trama. En su momento me hizo gracia, pero ya me quejé de esto mismo la última vez que leí algo suyo. En una estimación conservadora a la baja yo diría que sobra la cuarta parte de lo escrito. Y no se trata solo de sus típicas pedanterías de marcas, objetos y filias tecnológicas, que pueden ir desde cosas bastante conocidas como Gore-Tex, Kevlar o tasers, a otras que no lo son tanto, como Semtex, ekranoplanos o los robots inspirados en animales de Festo. No, es que el padre del cyber-punk hace descripciones agotadoras y da detalles interminables sobre los aspectos más triviales que uno se pueda imaginar y que parecen puestos con el ánimo de rellenar espacio. Porque aportar, evidentemente no aportan nada.

Por lo demás, la trama hace aguas por todos lados. No le tiembla el pulso a Gibson a la hora de introducir más y más personajes a conveniencia y como caídos del cielo (de Londres), para así poder salir de todos los berenjenales en que se va metiendo. La sensación de incredulidad al leer solo es comparable al fetichismo tecnológico del autor. Además una pátina cinemátográfica inunda el texto, como si al escribirlo ya estuviera pensando en una posible venta de derechos para una adaptación a la gran pantalla. Eso sí, como hay tanta acción y tantos diálogos las páginas vuelan. Aunque mucho menos se tarda en no leerlo y seguro que es más reconfortante. En definitiva, que ya estoy muy cansado del rollo de Willian Gibson y con este título suyo se le ha acabado el conteo en Das Bücherregal.

21 dic 2021

Valle inquietante - Anna Wiener

No tenía intención de hacer una reseña tan larga, pero como me he ido enredando sin darme cuenta he preferido retomar el formato de epígrafes numerados que he estrenado en 2021 para intentar agrupar ideas y que sea más comprensible (o eso espero). Allí voy, pues.

I. La trama
La autora/protagonista de Valle inquietante se incorporó al mercado laboral como asistente en una editorial de Nueva York. A pesar de que tanto su vocación como su formación universitaria la situaban en ese sector, tras dos años en ese puesto no le quedó más remedio que reconocer que su carrera no tenía muchos visos de progresar. Así que en 2013 decidió probar suerte en el mundo de las startups tecnológicas, tan en auge en aquellos años. Empezó en una empresa que prometía revolucionar el mercado editorial a través de un modelo de suscripciones, pero duró bastante poco. Animada por sus tres jóvenes ex-jefes se mudó a San Francisco, cuna de Silicon Valley y meca de miles de recién titulados en carreras técnicas, que peregrinaban a esa ciudad de la costa oeste dispuestos de aplicar sus grandes conocimientos a ideas rompedoras destinadas a mejorar el mundo. A lo largo del libro veremos como Anna Wiener toma conciencia del verdadero papel de las startups en la sociedad, que por desgracia se caracterizará más por las sombras que por las luces.

II. Fundamentos
Para alguien con un rechazo tan marcado a las tecnologías de la información y las comunicaciones como yo, un libro que se presenta como el relato en primera persona de una trabajadora de las startups se prometía una joya. Es cierto que llevan años escuchandose voces críticas sobre los riesgos de las redes sociales, la captura de datos no autorizada de los navegadores o la publicidad no deseada en Internet (por mencionar solo unas pocas prácticas habituales pero cuestionables), con lo cual no es que fuera a contar nada nuevo. Pero en cualquier caso al tratarse de una experiencia contada desde dentro, tenía toda la pinta de ser una delicatessen para quienes escoramos al neoludismo. Bien, no voy a negar que Wiener apunta cuestiones de gran calado sobre la ética de las startups, los inversores de capital riesgo que las financian o la moral super laxa de los jovencísimos CEOs, CTOs y empleados, pero por desgracia se pierden en el marasmo de preocupaciones propias de una mujer adulta joven que está buscando su lugar en el mundo y enfrentándose por primera vez con las dificultades propias del mercado laboral. Y ese interminable girar en torno a sí misma, que por darle un nombre innovador podríamos calificar de 'autobiografía de crecimiento' o Bildungsautobiografie, consituye el 80-90% del libro. Supongo que a los lectores en la veintena-treintena, algo así les será de utilidad porque les permite reconocerse. Pero a mí personalmente toda esa problemática me queda muy lejos, de ahí que la lectura me ha resultado tremendamente insustancial. Aunque no todas las molestias vienen por el tema tratado (que se resume en 'Anna Wiener y sus cosas'), sino también por el estilo.

III. La obra
Wiener escribe sobre su vida y su experiencia en las startups como si de un folleto de marketing de una empresa tecnológica se tratara. Es aséptica y simple. No transmite emoción ninguna. Da la sensación de querer exponer los problemas que causa este modelo empresarial, pero desde un distanciamiento y con una frialdad tal que hace que te preguntes si de verdad le importan los terribles efectos de sus aplicaciones y productos en la sociedad. Ese papel de observador no participante, sin implicación, se complementa con su marcado interés en no molestar. En no decir nada demasiado visceral que pueda ofender a alguien o bien crearle problemas a ella misma. De ahí por ejemplo que no se mencione el nombre de ninguna compañía en todo el libro. Se limita a repetir constantemente descripciones para que podamos identificarlas: la super tienda online; un conglomerado de software con sede en Seattle; la red social que odiaba todo el mundo; el gigante de los buscadores de Internet; la compañia de análisis de datos; la plataforma de microblogging, y un largo etcétera. Por otro lado, su prosa exhibe características muy molestas y por desgracia habituales en muchos escritores jóvenes pero que se pueden resumir con una sola palabra: vanidad. Un claro ejemplo es la exhibición gratuita e innecesaria de sus conocimientos (name y brand dropping para que sepamos la marca de un vino, el tipo del restaurante al que van o el plato que se van a comer, pasando por el nombre del cantante o del grupo que están escuchando). Detalles totalmente irrelevantes que inundan todos los párrafos y que no aportan ab-so-lu-ta-men-te-na-da. Y tampoco nos olvidemos de la sobreabundancia de símiles y comparaciones para que reconozcamos su gran inventiva y originalidad, ¿para qué poner solo uno si podemos poner tres? Pues bien, para Babelia estamos ante uno de los 50 mejores libros de 2021. Ahí es nada.

IV. Contexto socioeconómico
La propia autora se encarga de hacernos sabe que procede de una familia de clase acomodada, tanto es así que casi se disculpa por no haber tenido que pedir un préstamo para afrontar sus estudios universitarios, que pagaron sus padres al completo. No resulta extraño pues, que sus críticas al sistema sean tan tibias. Por más que mencione el machismo y la discriminación que sufre la mujer en las startups, no deja de presentarlo como un problema coyuntural contra el que poco puede hacer ella. Su toma de conciencia con los problemas reales que estas empresas están creando en San Francisco (gentrificación, alquileres desorbitados, especulación inmobiliaria, desplazamiento de los residentes originales, etc.) se expone con una indiferencia que resulta ofensiva. En todo caso esa indolencia resulta más fácil de entender al conocer sus orígenes. He de reconocer que lo más probable es que la culpa de haber sufrido este descalabro sea mía por haber esperado un panfleto incendiario en contra del tecnocapitalismo después de leer el resumen editorial, cuando en realidad de lo que se trata es de las afectadísimas memorias de una pija que trabajó en Silicon Valley cuando era veinteañera.

V. Conclusión
En definitiva, el interés de este libro, si es que tiene alguno, lo encontrarán los millenials que quieran verse reflejados en una de los suyos en uno de sus momentos de gloria, aunque sean de un agridulce relativo que solo apreciarán los que han nacido en muy buenas familias. Wiener ha tenido una oportunidad estupenda para poner en entredicho el modelo capitalista que conduce a que jóvenes de poco más de veinte años manejen millones de dólares y busquen riqueza y poder sin mostrar muchos escrúpulos a la hora de conseguirlo. Pero acomodada en el colchón de un sueldo de seis cifras, y con una red de seguridad familiar muy bien afianzada, lo ha dejado pasar y se limita a narrar su crecimiento personal con algunas pinceladas críticas aunque muy respetuosas con todo el mundo. Las frustraciones que se producen inevitablemente tras entrar en el mundo adulto han sido narrada por todas las generaciones. Visto el resultado aquí, no creo que resulte difícil encontrar obras de escritores de más talento.

17 dic 2021

La canción de los vivos y los muertos - Jesmyn Ward

Jojo tiene trece años y se encarga del cuidado de su hermana pequeña Kayla porque su madre, Leonie, apenas se preocupa por ellos. Todos viven con sus abuelos maternos en el Mississippi rural. Michael, el padre de los niños, está en la cárcel y es blanco. Ha dejado de hablar con sus padres porque son unos racistas de cuidado y no le perdonan que su pareja sea una mujer negra. Así que cuando termina la condena en la penitenciaría de Parchman, serán Leonie y los niños quienes irán a recogerlo. Pero el abuelo de Jojo también estuvo recluso en esa institución cuando era joven. Allí conoció a Richie, un niño negro de doce años que fue condenado por robar comida para sus hermanos. Jojo conoce la historia de Richie pero solo a medias. Su abuelo no termina de contarla por completo y le oculta muchos detalles sin que él sepa la razón. En el viaje a la prisión sucederán ciertos acontecimientos que provocarán que Jojo sepa lo que en realidad sucedió con Richie.

Jesmyn Ward vuelve a situar la acción de una de sus novelas en el pueblo ficticio de Bois Sauvage, donde también transcurre la que hasta el momento era mi única experiencia con su obra: Quedan los huesos. Sin embargo hay una diferencia muy notable entre los dos textos: mientras que aquélla es una novela realista, en La canción de los vivos y los muertos es la componente fantástica la que da forma a la narración. Y es que algunos miembros de la familia de Jojo tiene una conexión con aspectos espirituales del mundo que abarcan no solo el plano humano, sino también el animal o la Tierra considerada como sistema global. Esto aportará unos elementos de misterio sobrenatural que permitirán conducir una trama adictiva y apasionante.

La acción se cuenta desde tres puntos de vista diferentes: Jojo, Leonie y en menor medida Richie. Cada voz y cada personaje están caracterizados con una precisión asombrosa. Asi, el resentimiento de Jojo hacia su madre se derrama por las páginas, al igual que el amor por su hermana y sus abuelos. Leonie es aparentemente una desalmada, incapaz de mostrar afecto por sus hijos a pesar de amarlos; la pésima relación con los padres de Michael, enturbiada más si cabe por la dramática muerte de su hermano mayor, en la que la familia de sus suegros se vió involucrada, la ha desquiciado. Y Richie se revelará como un pobre inocente que ha sido víctima de una violencia intolerable, de la cual el abuelo de Jojo no lo pudo proteger.

De fondo se muestra la abyección de la sociedad estadounidense por su racismo sistémico hacia los afroamericanos. Súmale la pobreza y marginalidad a que se les condena y el cóctel no puede ser más amargo. Y a pesar de ello, resulta emocionante comprobar la gran dignidad y bondad con que se comportan, cuando la existencia miserable a que son forzados debería ser suficiente para que se levantaran en armas e iniciaran una revolución cruenta. Muy cruenta, mucho. En definitiva, el libro es una auténtica maravilla. Es emocionante, adictivo, brutal, despiadado. El único fallo que le puedo poner, que no sé si achacar a Ward o a la traducción, es que se usan algunos términos con un registro demasiado elevado para el perfil sociocultural que se supone a los personajes: escápulas, crestas superciliares, poliestireno expandido, hendiduras intercostales. Con Leonie puedo llegar a creérmelo, pero es que la mayoría de las veces es Jojo quien usa esas expresiones y palabras tan alejadas de un registro coloquial. En todo caso es un problema menor sin demasiada importancia, que en absoluto estropea la experiencia tan extraordinaria que ha supuesto leer este libro.

5 dic 2021

Las Décadas Púrpura - Tom Wolfe

Ya es oficial: no soporto a Tom Wolfe. No soporto sus artículos enmarcados en el «nuevo periodismo». No soporto ni su estilo insufrible de aires épicos y gloriosos, ni sus temas típicamente estadounidenses donde se ensalza al capitalismo sin la menor intención crítica. Su papel de bufón de la clase alta, contra la que lanza su sarcasmo pero a la cual es más que evidente que admira, me resulta patético. Ese rollo "me empapo de los asuntos a investigar en primera persona para transmitiros las sensaciones y sentimientos que provocan de manera fidedigna" me parece un peñazo y lo que es a mí, no me aporta nada, pero nada de interés, básicamente porque lo que experimente Wolfe en su persona no tienen por qué coincidir con lo que experimente yo en la mía. 

Las Décadas Púrpura recoge un total de 21 artículos que escribió en las décadas de los 1960s y 1970s. Lo he dejado en el segundo texto, "El último héroe americano". Se trata de un relato pesadísimo sobre una carrera de coches donde no solo no he visto nada que me interese lo más mínimo, sino que Wolfe se masturba sin descanso con su prosa pseudoheróica para no narrar más que bobada tras bobada. Pamplinas sobre el "ambiente" del circuito, pamplinas acerca de los "muchachos y muchachas" que han acudido a ver las competiciones, más pamplinas de las barbacoas de los espectadores y un tal Junior Johnson que es ese piloto a quien se refiere el título y que nos presenta como un semidiós salido de los arrabales pero que personifica la esencia de una subcultura que vive al margen del establishment cultural bla, bla, bla. Poco más de cincuenta páginas han bastado para aceptar que no es lo que ando buscando en un libro.

En mi descargo diré que me costó solo dos euros y que mis intenciones eran las mejores. No pongo en duda que estos artículos sean de interés para analizar fenómenos socioculturales de los 60s y 70s del siglo XX (fenómenos socioculturales estadounidenses, claro). De hecho supongo que por eso lo compré, a pesar de que tanto La banda de la Casa de la Bomba y otras Crónicas de la Era Pop como La palabra pintada & ¿Quién teme al Bauhaus feroz? dejan entrever sin el menor atisbo de duda el enfoque caduco, arrogante y condescendiente de Wolfe. ¿Pero qué puedo decir? Han pasado tres años desde la última vez que leí uno de sus ensayos, y en este tiempo me he dado cuenta de que no merece la pena perder ni un minuto leyendo libros que no te gustan. Le he dado margen de sobra a éste y no he sacado nada bueno. Así que punto final para Tom Wolfe en Das Bücherregal.

25 nov 2021

Pálido fuego - Vladimir Nabokov

La amistad del profesor Charles Kinbote con el gran poeta estadounidense John Francis Shade apenas se prolongó durante cinco meses. Sin embargo debido a las particulares circunstancias de la muerte del bardo, su viuda Sybil le autorizó a convertirse en el editor del que fue su último poema 'Pálido fuego', acabado el día anterior a su fallecimiento. Y en eso precisamente consiste Pálido fuego, la desquiciada novela de Vladimir Nabokov que me ocupa hoy. Se trata de un artefacto narrativo divertidísimo y desmadrado que a modo metaficcional se presenta como el supuesto libro editado y comentado por Kinbote. El tomo se divide en un prólogo, el poema 'Pálido fuego', los comentarios al mismo y un índice aclaratorio al final.

Lo que ocurre es que la amistad entre el profesor y Shade no era tan intensa y especial como el primero suponía. Así pues, a medida que vamos leyendo los apuntes que el desquiciado erudito hace a un poema inequívocamente autobiográfico, nos daremos cuenta de que se trata de un personaje extremadamente pintoresco, singular y veleidoso que vive completamente al margen de la realidad y está obsesionado con la revolución proletaria que ha derrocado al rey de Zembla, el país nórdico ficticio del que procede. Su ridículo y absurdo interés por detectar la historia de su pueblo en esos versos conseguirá sacarnos carcajadas, pero también desesperarnos al comprobar la megalomanía casi patológica de nuestro hombre.

La destreza e ingenio de Nabokov para retorcer la interpretación del poema son asombrosos. Sus apuntes y referencias son una exhibición de la vastísima cultura que poseía y de su gran habilidad para el oficio de escribir. El personaje de Kinbote tiene unos delirios de grandeza y una egolatría que contrasta con el pragmatismo y sencillez de Shade. No obstante será su esposa Sybil quien pondrá contra las cuerdas las fantasías del zemblano, mostrando un rechazo directo y descarado a la presuntuosa intimidad que finge tener con esposo. El texto funciona también como una novela de intriga, ya que todas las entelequias sobre la monarquía y la revolución zemblana que Kinbote proyecta en los comentarios del poema empezará a revelarnos pequeños detalles sobre el editor, transformando de esta manera un texto disparatado en una sorprendente narración de misterio repleta de elementos folletinescos.

Me temo que no voy a poder dar detalles más concretos porque destriparía la trama, arruinando de esa forma la inigualable experiencia que supone leer este libro, que por cierto me ha mostrado una faceta de Nabokov totalmente diferente a la que conocía por sus otras obras.

21 nov 2021

Viaje de invierno - Charles Baxter

Viaje de invierno es una colección de once relatos cortos de Charles Baxter que tanto a nivel temático como estilístico no supone ninguna ruptura con los que recogía Grifo. El autor norteamericano sigue tomando como protagonistas a personas muy corrientes con vidas que no difieren demasiado de las de que puede llevar el habitante medio del mundo occidental. Son por tanto monótonas, repetitivas y faltas de verdadero interés. Los momentos sublimes, si es que los hubo, hace mucho que pasaron porque todas las promesas de felicidad que nos deparaba la vida, con el tiempo han resultado ser timos. Y la única opción viable es seguir adelante a pesar del desengaño. Este enfoque encaja a la perfección con mis gustos así que la lectura me ha supuesto una delicia. Los títulos son:

  • La vidriera
  • Viaje de invierno
  • Paul y Patsy empiezan a sentirse a gusto en Michigan
  • Suceso mediático
  • Alegría inesperada
  • El locutor
  • Cataratas
  • Undémimo piso
  • Grifo
  • Red de seguridad
  • Atardecer de domingo junto al río Hurón
Que quede claro que no estamos antes grandes dramas. A excepción de 'Alegría inesperada', que sí es muy crudo y doloroso, todos los cuentos tienen un aire amable y una sencillez que vuelve sublime el hecho de reconocerse en las frustraciones de los protagonistas. Baxter lo logra con una prosa muy sencilla y directa que recoge sentimientos, reflexiones y escenas repletos de detalles de una cotidianeidad pasmosa. Mención especial para 'Red de seguridad' por salirse de la tónica general del resto de textos. Se trata de un asombroso cuento de terror/fantástico que en tan solo nueve páginas (el más breve de la colección), se aparta por completo del realismo para dejarnos con la boca abierta por su ejecución perfecta y ese final abierto que lo termina en el momento justo.

2 nov 2021

Lo mejor de Connie Willis I

Aunque es más conocida por sus novelas, no se me ocurre mejor manera de tomar contacto con Connie Willis que mediante piezas breves de su producción. En Lo mejor de Connie Willis I hay relatos y novelas cortas muy variadas en cuanto a estilos y temáticas, muchos de ellos premiados con Hugos, Locus,  Nebulas y alguno más (ver detalles en la ficha de la Tercera Fundación).

Willis demuestra ser muy versátil como escritora. Por un lado es capaz de crear historias amables, simpáticas y con una componente humorística importante. Sin embargo cambia el registro con una facilidad pasmosa y de igual forma sabe hacernos llegar historias brutales que exponen de forma implacable las miserias humanas, o agudas críticas repletas de ironía sobre las amenazas que acechan a nuestra sociedad. Os dejo los títulos junto con unas etiquetas para que os hagáis una idea del contenido de cada uno.

  • Los vientos de Marble Arch (PES, II Guerra Mundial)
  • Luna azul (humor, ecologismo)
  • Igual que aquellas que solíamos tener (humor, ecologismo)
  • Daysy, al sol (post-apocalíptica)
  • Una carta de los Cleary (post-apocalíptica)
  • Cartas de Navidad (humor, alienígenas)
  • Brigada de incendios (viajes en el tiempo, II Guerra Mundial)
  • Directos a Portales (homenaje scifi)
  • Ruido (humor, crítica social)
  • Todas mis queridas hijas (crítica feminista)
  • A finales del Cretácico (humor, crítica social)
Por mencionar algunas curiosidades, hay dos relatos ambientados con todo lujo de detalle en el Londres del Blitz durante la II Guerra Mundial. Otro par muestra su preocupación por diferentes aspectos del ecologismo, con dos piezas que muestran su preocupación por el cambio climático o la contaminación. En resumen una lectura variada y bastante amena pero que ni impresiona ni deslumbra, por lo menos a mí no. Yo diría que se debe a ese tono benevolente que tienen los relatos, como para gustar a toda la familia y no ofender a nadie. Excepción al caso es 'Todas mis queridas hijas', en el cual se denuncia la violencia sexual contra las mujeres y que por su brutalidad constrasta con la afabilidad y cordialidad que rezuman el resto de cuentos.

21 oct 2021

Puerta al verano - Robert A. Heinlein

Daniel B. Davis es un ingeniero bastante brillante que ha montado una pequeña empresa para producir unos asistentes domésticos muy avanzados. Podríamos llamarlos robots, pero en el mismo sentido que se usa robot en 'robot de cocina' o 'aspiradora robot'. Esto es, no tienen inteligencia pero sí que pueden realizar un conjunto bastante amplio de tareas domésticas. Ya han comercializado la 'Muchacha de Servicio' y les ha ido muy bien económicamente. Davis está diseñando ahora un modelo mucho más avanzado, el 'Frank Flexible'. No solo tendrá un rango mucho mayor de habilidades precargado, sino que además se podrá entrenar para que aprendan a hacer tareas nuevas. Pero Miles Gentry, su socio y director comercial, junto con Belle S. Darkin, la prometida de Davis y su asistente en la compañía, lo dejan fuera de juego con malas artes, despidiéndolo y expulsándolo del comité directivo para que así una gran compañía del ramo los compre. Frustrado y desesperado por su ingenuidad, decide tomar el 'Sueño Frío' por treinta años. Se trata de un servicio de criogenización que lleva funcionando desde hace algún tiempo, y que le permitirá desaparecer y volver a la vida en el años 2000, con una importante cantidad de dinero acumulado debido a las inversiones que la aseguradora que gestiona el servicio de hibernación habrá realizado en su nombre. Sin embargo en el último momento decide echarse atrás y vengarse de sus antiguos compañeros y amigos. Las cosas no salen como él quería y sus ex-socios terminan durmiéndolo por treinta años, aunque robándole antes el colchón económico para su vuelta al mundo.

Todo esto ocurre en las proximidades de Los Ángeles en 1970, pero un 1970 imaginado desde el año en que la novela fue escrita: 1957. Robert A. Heinlein demuestra tener muy pocos complejos a la hora de incorporar en la acción todos aquellos elementos que puedan despertar el sentido de la maravilla en los lectores aficionados al género: escenarios post-guerras mundiales, tecnología avanzada, robótica, criogenización, drogas que anulan la voluntad y viajes en el tiempo, por mencionar algunos. El autor estadounidense no tiene mesura, y en no pocas ocasiones estos elementos increíbles que le permiten componer la narración surgen sin previo aviso a medida que los va necesitando, algo que activa todas las alarmas avisando de la poca calidad de la novela. En todo caso tiene el mérito de entrelazar este desmadre scifi con tramas mucho más vanales y de interés general: emprendimiento empresarial, amor, traiciones. No se puede negar que a nivel argumental las paradojas temporales están muy bien hiladas, de forma que el resultado de las idas y venidas del protagonista décadas arriba y abajo es muy compacto y no tienen fisuras. Ahora bien, la novela en sí es completamente insulsa y banal, poco más que una historia de aventuras con un ritmo agotador y un montón de elementos sorprendentes a cada cual más ridículo.

Lo más grave para mi gusto es que resulta imposible creer que la voz del protagonista-narrador es la de un ingeniero mecánico/industrial. El gran trasfondo humorístico de la novela se traduce en constantes ocurrencias de Davis para provocar la risa, pero que por desgracia son bastante burdas, como sacadas de un espectáculo de tercera o cuarta categoría. Esto resta a sus reflexiones tecnológicas la poca credibilidad que pudieran tener más de 60 años despues. De todas formas este aspecto tampoco tiene mucha importancia porque lo más encantador del enfoque retro-futurista es su ingenuidad y total falta de tino (aunque hilando fino podríamos decir que anticipó la existencia de las Roomba y similares, las cosas como son). Por otro lado el gran peso de la trama corporativa es bastante pesado, aunque nos sirve para entrever la gran afinidad del autor por el individualismo y su creencia en que solo uno mismo puede forjar su destino (algo que solo permite el capitalismo, naturalmente). Y por último y dejando de lado el machismo recalcitrante del texto, producto de la época en que fue escrito, hay un aspecto de la subtrama romántica que pone los pelos de punta: en 1970 D. B. Davis está enamorado de Rocky, la hijastra de nueve años de su socio Miles. Habéis leído bien, sí, nueve añitos. Por tanto el protagonista urde un plan para que se encuentren el año 2000 tras la hibernación de ambos, algo que a la pequeña le parece fenomenal porque también le ama. Desde luego Heinlein no se autocensuraba, ahora que esa falta de cortapisas morales tampoco es que le permitera crear alta literatura. No por lo menos con este título, que a finales de los 1950s puede que tuviera un hueco entre el público, pero desde luego a fecha de hoy es totalmente prescindible.

18 oct 2021

La casa negra - Patricia Highsmith

Patricia Highsmith me gusta mucho como novelista, pero en formato breve tiene resultados desiguales. Por desgracia La casa negra es una de las colecciones de relatos cortos que no acaba de convencerme. No voy a negar que los once cuentos que incluye recogen cada uno a su manera aspectos esenciales de la maldad humana. En todos ellos hay personajes miserables que no sienten el menor remordimiento a la hora de actuar de manera vil, egoista, despreciable. De engañar, pisotear o humillar a los demás. Y como Highsmith nunca ha sido de redenciones finales, ocurre que quienes terminan llevándose la peor parte son casi siempre los más inocentes. Es retorcido, enfermizo y admirable. ¿Cuál es entonces el problema con este conjunto de relatos? Pues que en la mayor parte de los casos las tramas son inverosímiles. Mucho. Por tanto a pesar de que los desenlaces dejan ese regusto amargo tan habitual en su producción, durante la lectura te acompaña una sensación de incredulidad que no ayuda a disfrutar los cuentos. Una lástima, pero así son las cosas. Os dejo a continuación la lista de relatos cortos según aparecen en la edición que he leído (Mosaico bolsillo).

  • Lo que trajo el gato
  • Nunca fue uno de los nuestros
  • Los terrores de la cestería
  • Bajo la mirada de un ángel oscuro
  • Detesto tu vida
  • El sueño del Emma C
  • Ancianos en casa
  • Donde fueres
  • A propósito
  • La cometa
  • La casa negra

29 sept 2021

Los desposeídos - Ursula K. LeGuin

Unos 200 años atrás se produjo un levantamiento anarquista en el planeta Urras, que concluyó con el exilio voluntario de todos los seguidores del mismo al plantea gemelo Anarres. Se trata de un mundo apto para la vida humana a pesar de tener una meteorología muy desfavorable y recursos naturales muy limitados, sus escasos habitantes eran mineros dedicados a la extracción de metales ya agotados en Urras. En estos casi dos siglos de existencia y aislamiento de planeta madre, Anarres ha ido desarollando una sociedad colectivista sin ningún tipo de gobierno central, en la cual sus habitantes pueden dedicarse a lo que les gusta y desarrollarse plenamente como individuos sin otra compensación que dedicar unas cuantas horas al trabajo comunitario. Shevek es un científico anarresti especializado en Simultaneidad y Secuencialidad en la Física del tiempo, pero sus teorías tienen poca difusión y no son apenas discutidas en su planeta natal debido a la falta de iguales. Tras entrar a formar parte del mayor centro de estudios de su mundo, el Instituto Central de Ciencias, le hacen saber que además del intercambio de materias primas de Anarres por tecnología de Urras, los cargueros espaciales también canjean conocimiento. Así que tras hacer llegar sus publicaciones a Urras, es solo cuestión de tiempo que Shevek acepte la invitación de una universidad urrasti para trasladarse a ese planeta a desarrollar sus teorías. Algo que evidentemente creará controversia en ambos mundos, aunque por motivos muy diferentes.

Ursula K. Le Guin se me ha resistido históricamente. A pesar del enfoque sociológico/filosófico/antropológico habitual en sus libros, que en principio encaja a la perfección en mis intereses, su estilo se me atragantaba. No hay más que echar un vistazo a las reseñas de mis tres experiencias con ella hasta el momento. Pero la novela que traigo hoy al blog me ha resultado tan brillante, tan exquisita, tan perfecta, que voy a tener que replantearme por completo todas mis impresiones anteriores. Hasta el punto de considerar necesario releer La mano izquierda de la oscuridad.

Los desposeídos entra de lleno en la categoría de utopía, pero como bien incluyen algunas ediciones en inglés a través de un subtítulo, se trata de una utopía ambigua. Este adjetivo le viene que ni pintado por varios motivos. El primero es que aunque la sociedad anarquista de Anarres presume de haber logrado la libertad del individuo y la solidaridad entre sus habitantes, en el trato diario se siguen detectando características inequívocamente humanas que se oponen a ellas: intolerancia, egoísmo, jerarquización, etc. Bien es cierto que su impacto es limitado y su presencia es mucho más sutil que en los países urrastis, pero Le Guin viene a decirnos que por muy buenas que sean nuestras intenciones, va a ser muy complicado librarnos de nuestra nefasta carga genética. Por otro lado, las condiciones de vida en Anarres son muy duras. La escasez de alimentos y agua y una climatología adversa hacen que sus habitantes tengan que dedicar todos sus esfuerzos a mantener unas condiciones de vida precarias que solo por poco superan el nivel mínimo de supervivencia. Y ni siquiera las pueden mantener así todo el tiempo. De ahí que el intercambio comercial con Urras, aunque reducido y controlado, siga siendo necesario para su existencia. Utopía sí, pero con ciertas fisuras que a la autora le resulta imposible no mencionar, algo que sin duda habla muy bien de su conocimiento del ser humano.

El libro tiene una fortísima carga política, no solo porque su punto de partida sea un planeta gestionado con un modelo anarquista, colectivista, solidario e igualitario, sino porque a través del protagonista, Le Guin enfrenta ese ideario con los modelos capitalista y en mucha menor medida, el socialista, pues uno y otro rigen en los dos países que dominan Urras. Los desposeídos a que hace referencia el título son la clase trabajadora, todos aquellos que pasan hambre mientras sigue habiendo quien tiene los platos a rebosar. La descripción de A-Io, el estado capitalista cuya universidad acoge a Shevek, es implacable, pero no solo se exponen las miserias del modelo económico. El modelo educativo también se pone en entredicho, ya que su fin último es crear individuos que cubran las necesidades de generación de más riqueza, y si una ciencia no tiene aplicaciones prácticas, no merecerá la pena dedicarle tiempo. Y por supuesto se enjuicia de manera despiadada la sociedad clasista y machista de esta superpotencia, gobernada por una élite de hombres cuyo principal interés es la pervivencia de sus privilegios, discriminando a los trabajadores y las mujeres, totalmente ausentes de la esfera pública y laboral.

Podría estar hablando horas y horas de esta novela. Para mí ha sido la revelación de Le Guin como la gran escritora que todo el mundo siempre ha dicho que fue, y que sin embargo yo no había logrado ni entrever. El libro se abre con los planos de Anarres y Urras, con sus mares, sus cordilleras y sus ciudades, así que me temí lo peor: otra vez el tedio de Gueden, esta vez multiplicado por dos. Pero fue empezar a leer y darme cuenta de que no había que prestar demasiada atención a esas imágenes cartográficas, de hecho podrían obviarse porque la narración describe los planetas a la perfección y en la medida en que se necesita. Por otro lado el trabajo de planificación que lleva detrás la sociedad de Anarres es digno de admiración. O la evolución del protagonista, un anarquista idealista que ha vivido toda su vida como tal, y que poco a poco va advirtiendo cruel realidad de Urras. O los elementos de ciencia-ficción en que se apoya, totalmente secundarios a la trama pero que permiten guiar la acción de una manera coherente. Por no hablar del último capítulo y el cierre de la historia, que no podría finalizar de mejor manera ni en un momento más adecuado. Mi conversión a Le Guin ha sido tan apasionada que no solo tengo que volver a intentarlo con La mano izquierda de la oscuridad, sino que El nombre del mundo es Bosque irá detrás (o seguramente antes).

14 sept 2021

Los cautivos y otros relatos del Oeste - Elmore Leonard

Con el tomo Los cautivos y otros relatos del Oeste se completa toda la producción breve de Elmore Leonard de ambientación western. No hay gran diferencia entre los quince que aparecen aquí y el resto, recogidos en El tren de las 3:10 a Yuma y otros relatos del Oeste, que ya apareció en este blog en agosto de 2018. Las tramas enfrentan al bien y el mal en sus formas más arquetípicas y maniqueas. Seguimos teniendo un sustrato histórico muy bien documentado para dotar de credibilidad a las historias: desde la Guerra de Secesión, que ya utilizaba en el otro tomo, a la Guerra hispano-estadounidense que es novedad en éste. Las localizaciones espacio-temporales tampoco sufren cambio alguno, lógicamente, pues si no, no serían relatos del Oeste. Pero lo que me parece más destacable es que los personajes que crea el autor norteamericano, aun adaptándose al modelo maniqueo que comentaba más arriba, se crean a partir de las experiencias terribles que han experimentado a lo largo de su vida en ese entorno tan despiadado.

En efecto, Leonard nos no ahorra ni un detalle a la hora de exponer la brutalidad con que los hombres blancos anglosajones que conquistaron el Oeste tratan a los mexicanos, a los nativos norteamericanos, a los negros. Así que esos forajidos chicanos y esos desalmados apaches que pueblan sus páginas tienen muy buenas razones para haber alcanzado esos niveles de odio a los blancos. Quienes por otra parte despliegan su moralidad en el rango completo que va desde el joven inocente y bondadoso, al psicópata desalmado que dotado de una ética perversa, es capaz de ejercer una justicia retorcida que sin embargo encaja en los valores generales.

Los cuentos son muy entretenidos y no puedo dejar de reconocer que excitan mi lado sadomasoquista. Esos héroes humillados que reciben buenas palizas de vaqueros engreídos. O esos vaqueros engreídos que reciben palizas de un héroe que ya no soporta más las humillaciones a que le han sometido. Por lo general todo en el mismo relato y con un giro final bastante simple, pero que resulta tremendamente satisfactorio. Aunque hay algunos ejemplos mucho más trabajados, por ejemplo 'Los únicos buenos', que usó como punto de partida para su novela corta Que viene Valdéz, y en el que los conflictos reflejan mucha más complejidad moral y le acercan claramente a su faceta de escritor de novela negra, por la que fue mucho más conocido.
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