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20 jun 2021

Pájaros en la boca - Samanta Schweblin

Hay un total de dieciocho relatos cortos en Pájaros en la boca. Samanta Schweblin nos vuelve a llevar a zonas donde lo insólito se mezcla con lo cotidiano, donde lo extraño y lo inusual hacen acto de presencia en situaciones de lo más convencional. Unas vacaciones en la playa. Un alto en un bar de carretera para descansar del viaje. Un embarazo que llega en mal momento. Un tren de cercanías que te lleva a la ciudad. La escritora argentina es capaz de proyectar malestar desde sus cuentos con una habilidad pasmosa, provocandonos inquietud y desasosiego desde tramas salpimentadas de componentes irreales, ya sean oníricos, absurdos o surrealistas. Con estas características, resulta inevitable que los textos entren de lleno en terreno de lo fantástico. Algunos se inclinan hacia el terror pero la mayoría de ellos nos presentan angustiosas situaciones kafkianas. Los protagonistas se ven atrapados en una red de acontecimientos aparentemente nimios que sin embargo rompen la rutina de sus ordenadas vidas.

Los relatos son breves, concisos y certeros. No hay adornos innecesarios en unas tramas que están ajustadas a la extensión mínima imprescindible para transmitir intranquilidad y desazón. He disfrutado mucho todos los cuentos, aunque tengo que reconocer que en algunos hay una especie de explicación en forma de aclaración final que arruina la conexión mágica que había logrado establecer con el lector, ya que en definitiva lo está tratanto como si fuera un poco bobo. Esta frase, porque es una única frase, solo una, sobra. Y no por capricho mío, sino porque Schweblin ha sabido conducir la narración hacia una conclusión incuestionable, y lo ha hecho con la destreza necesaria y suficiente como para que el cierre sea más que evidente. De todas formas no pasa en todos los relatos y tampoco tira por tierra una buena historia. Lo que de verdad es un problema es que el libro se termina en un pispás y te quedas con ganas de más. Os dejo a continuación los títulos de los cuentos.

  • Irman
  • Mujeres desesperadas
  • En la estepa
  • Pájaros en la boca
  • Perdiendo velocidad
  • Cabezas contra el asfalto
  • Hacia la alegre civilización
  • El cavador
  • La furia de las pestes
  • Sueño de revolución
  • Matar a un perro
  • La medida de las cosas
  • La verdad acerca del futuro
  • La pesada valija de Benavides
  • Conservas
  • Mi hermano Walter
  • Papá Noel duerme en casa
  • Bajo tierra

28 oct 2020

Distancia de rescate - Samanta Schweblin

Amanda está veraneando en el campo con su hija Nina, que tendrá unos 6-7 años. Como su marido vendrá más adelante, entabla una de esas breves amistades tan propias de las vacaciones con Carla, una de sus vecinas originaria del pueblo donde se han ido a descansar y desconectar. Apenas llevan unos días de conocerse cuando Carla le confiesa que pasa algo muy raro con David, su hijo. El pequeño sufrió un envenenamiento que habría  resultado mortal debido al aislamiento y falta de servicios médicos de la zona en la que se encuentran. Pero ella se lo confió a la curandera que vive en la casa verde. Y aunque el niño sobrevivió, la experiencia lo ha cambiado hasta el punto de que ella no puede ya considerarlo su hijo.

Distancia de rescate es una novela corta de terror que inquieta y desasosiega desde la primera página. Con un estilo ágil y rápido, basado principalmente en díalogos, Samanta Schweblin nos narra la inesperada entrada en una dimensión del horror que la protagonista nunca habría pensado posible. Para ello juega a partes iguales con lo cotidiano, lo sobrenatural y la culpa. Estos tres elementos se mezclan de manera impecable, destrozando el paisaje idílido de unas vacaciones mediante un desastre claustrofóbico que no por previsible, resulta menos implacable. La escritora argentina introduce elementos inexplicables para sacar la narración de la normalidad euclidiana a la que estamos acostumbrados, generando imágenes y escenas súper perturbadoras sin más que proporcionar características insólitas a los fundamentos de nuestro día a día. El resultado es espeluznante, pavoroso. Pero también digno de admiración.

Aun así, como si tanto ingenio puesto al servicio del horror y la perversidad no fuera suficiente para rendirse ante el saber hacer de Schweblin, la autora apenas proporciona la información mínimamente imprescindible para que intuyamos qué está ocurriendo, obligando por tanto al lector a forjar su propia interpretación entresacando datos de todo aquello a lo que se ha enfrentado, generando el espanto por sí mismo. Son apenas 120 páginas que se leen en una sentada. Normalmente me quejaría de que saben a poco, pero en esta ocasión se agradece la brevedad de cara a mantener la cordura. No he leído nada tan impactante y que deje tan mal cuerpo en mucho tiempo. Recomendadísimo, pero no para antes de acostarse.

18 feb 2019

Siete casas vacías - Samanta Schweblin

Samanta Schweblin juega con lo extraño dentro de lo cotidiano en los siete relatos cortos incluídos en Siete casas vacías. Unas pinceladas de rareza, de locura, definen el carácter de sus personajes. Los protagonistas exhiben unos desvaríos que sin llegar a ser peligrosos podrían provocar un desastre. Sobre todo cuando se enfrenta a su entormo más cercano. Los textos oscilan entre el desasosiego y la angustia. Todos transcurren en entornos de lo más corriente, en contextos en que sin duda podremos reconocernos. Schweblin toma siempre como punto de partida las relaciones familiares, de pareja o de proximidad, por ejemplo entre vecinos, que demuestran ser una fuente inspiración estupenda. Quizás por eso las sensaciones que transmiten son tan vívidas. Los títulos de los relatos son:

  • Nada de todo esto
  • Mis padres y mis hijos
  • Pasa siempre en esta casa
  • La respiración cavernaria
  • Cuarenta centímetros cuadrados
  • Un hombre sin suerte
  • Salir
A pesar del hilo conductor comentado, cada uno de ellos tiene unos matices diferentes. Desde la inquietud y las preocupaciones que provoca una madre inestable en 'Nada de todo esto' (mi favorito), al toque humorístico entrañable de 'Mis padres y mis hijos'. La pena por la pérdida de un hijo de 'Pasa siempre en esta casa' o la aceptación de la vejez y la enfermedad como antesala de la muerte en 'La respiración cavernaria', para mi gusto el más crudo del volumen. 'Cuarenta centímetros cuadrados' y 'Salir' comparten un cierto malestar existencial. No obstante 'Un hombre sin suerte' se sale un poco del nexo común del resto de cuentos, que en conjunto ganaron el IV Premio Internacional de narrativa Breve Ribera del Duero en 2015. También este último tiene un galardón (Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2012), y desde luego es una pieza excelente. Es solo que su temática deja de lado esa "demencia cercana" para mostrarnos una turbadora historia de pedofilia que sin caer para nada en el morbo fácil, mezcla magníficamente el punto de vista del adulto y la niña. 

El volumen apenas pasa de las 120 páginas, así que los cuentos no son demasiado extensos. En ese sentido sólo 'La respiración cavernaria'  destaca sobre los restantes. La prosa de la autora argentina es muy ágil y directa. Con frases cortas sin artificio ni ornamentos inútiles. Abundan eso sí, los términos y construcciones propias del español que se habla en su país, que a mí por lo menos me parecen super refrescantes y son un motivo más de atractivo para el libro. Tendré que seguirle la pista. Más reseñas en Libros prohibidos, La esquina de ese círculo y El alma de la piel.
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