Robert Glandier es un ejecutivo de alto rango en Techno-Controls. Es eficaz y despiadado en el mundo de los negocios, así que no le importa demasiado ser la comidilla de la empresa. Con 41 años y muchos kilos de más, a nadie le extraña que su esposa Giselle, una joven todavía en la veintena, le abandonara sin previo aviso. La historia terminó de manera dramática para ella: apareció estrangulada en Las Vegas y la policía nunca encontró al cupable. El libro comienza haciéndonos partícipes de la angustia de Giselle por estar muerta y enterrada. Su alma no ha encontrado la paz y está esperando el momento adecuado para volver a la superficie y atormentar a su asesino: su propio marido.
El ejecutivo. Una historia de terror es un libro que mezcla terror (quién lo diría con ese subtítulo, ¿verdad?), acción, suspense y humor negro, en la cual se puede detectar además un leve sustrato de críticas moderadas a aspectos varios de la sociedad. ¿Y qué dice el refranero español sobre quien mucho abarca? Pues que poco aprieta. Se trata de una novela coral con un número muy alto de personajes, cada uno de los cuales la conduce por unos derroteros: historias de fantasmas, detectivescas, sobrenaturales, con sexo, violencia, activismo gay, etc. etc. No voy a decir que Thomas M. Disch no consiguió escribir un libro entretenido, desde luego que lo es. Sin embargo es demasiado acelerado, de hecho sigue el formato habitual de los best-sellers: capítulos cortos que se cierran en un cliffhanger, predominio de los diálogos y la acción, trama plagada de multitud de personajes e hilos argumentales... Esta parece ser una característica de la obra de Disch a partir de los 1980s, cuando dejó de lado la ciencia-ficción y la New Wave y empezó a publicar novelas de terror: es innegable que El cura, de 1991, tiene una estructrua muy similar.
No hay mucho más que rascar. Hay que reconocer que ciertos golpes de humor negro tienen bastante gracia, pero para desequilibrar la balanza en contra, algunas escenas violentas resultan muy desagradables de leer y lo que es peor, no vienen a cuento y su único objetivo parece ser epatar. También asistimos a una recreación muy original de conceptos propios del más allá católico (limbo/purgatorio/paraíso), ligándolos con elementos de la cultura popular. Por desgracia a fecha de hoy están ya un poco agotados porque se han empleado enfoques análogos en películas y series de TV. En definitiva un entretenimiento ligero en el que se puede detectar algunas críticas al capitalismo, al consumismo, y algunas puyas bastante directas a la iglesia católica, a la que acusa de homofobia sin ningún tapujo. No creo yo que vaya a quedar como un clásico.
La reina de la montaña
Hace 3 horas





