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30 may 2021

El gran secreto - René Barjavel

Mediados de los 1950s. Un laboratorio de investigación de la India encuentra lo que parece ser un remedio infalible contra el cáncer. Siguiendo los protocolos habituales, Shri Bahanba, el director del proyecto, envía una muestra a varios centros de investigación del mundo para que lo contrasten de manera independiente. Cuando llega el momento de testear en seres humanos Bahanba se inyecta la sustancia a sí mismo sáltandose todas las normas existentes. Por suerte puede comprobar que efectivamente el JL3, que es como se ha denominado al agente, revierte las formas de cáncer que se ha inducido. Solo queda esperar que el resto de sus colegas hagan los experimentos necesarios para corroborar sus hallazgos. Pero en el ínterin empiezan a revelarse algunos efectos inesperados de la cura. A las fantásticas posibilidades que estos efectos secundarios ofrecen a la especie humana, se suman unos riesgos que podrían llevar a la extinción de la vida en la Tierra. Así que tras discutir la situación con el Primer Ministro de la India, Bahanba y él se embarcan en un viaje por los diferentes países donde hay una muestra en estudio para exponer los riesgos a los laboratorios consultados y a los jefes de estado de cada uno de ellos. Entre esos países está Francia, y en el laboratorio que se está investigando la muestra trabaja Roland Fournier. Roland lleva unos meses embarcado en una tórrida historia de amor con Jeanne Corbet. Ambos están casados y tienen hijos, así que son conscientes de que va a ser muy difícil para ambos poder formalizar lo que sienten. Sin embargo todavía no saben que la existencia del JL3 dificultará todavía más las cosas.

El gran secreto es una novela de intriga construida sobre una historia de ciencia-ficción. Escrita a principios de los 1970s, responde de lleno a una tendencia temporal muy de la época que incluye trama política internacional, acción, misterio y romance. Aunque leída casi 50 años depués resulta inevitable percibir un regusto añejo, no se puede negar que está muy bien urdida. René Barjavel entremezcla con gran habilidad y tino sucesos y personajes históricos de la segunda mitad del Siglo XX con una conspiranoia salida exclusivamente de su imaginación. A todo esto hay que sumar elementos propios de Zietgeist de aquellos años: la división del mundo en los bloques Capitalista y Comunista, la Guerra Fría y la amenaza nuclear, las crisis energéticas y del petróleo, etc. A mí me quedan vagos recuerdos de todo ello de mi niñez, así que la nostalgia ha conseguido vencer la indiferencia que me provocaban los agotadores malabarismos del escritor francés para lograr que encajen los hechos reales con los ficticios. A esto hay que sumar el mareo que provoca la no linealidad de la narración, que va saltando hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, y además mezclando puntos de vista de diferentes personajes. Esta urdimbre no es que sea difícil de seguir, pero me ha parecido otro ejercicio circense, una culminación forzada del "más difícil todavía" totalmente innecesaria.

Por otro lado y en lo tocante a los aspectos de ciencia-ficción, el autor francés consigue crear un ambiente opresivo en que elementos típicamente utópicos (comunidades cerradas que se pueden entender como un posible avance evolutivo del homo sapiens), se mezclan con otros de carácter apocalíptico debido a las implicaciones negativas de esa milagrosa sustancia descubierta en Bombay. Pero cuando Barjavel se pone a hablar de ciencia e investigación en los laboratorios a mí no me ha parecido muy convincente. Excepto por el uso de animales para la experimentación, que era tan infame en los 1970s como ahora, como bien se recoge a lo largo de la novela, el escritor francés no transmite mucha credibilidad. De hecho cuando nos da detalles sobre el cáncer más bien da la impresión de meterse en camisa de once varas. Aunque también podría ser que en los años que han transcurrido desde que se escribió ha cambiado tanto el enfoque sobre esta enfermedad que lo que nos cuenta es difícil de creer. De una forma u otra, ese aspecto flaquea claramente.

En cuanto a conflictos humanos, inevitables dado el excesivo peso de la historia de amor entre Jeanne y Roland, actúan como contrapunto de toda la acción de intriga. El amour fou de la pareja se estira hasta provocar la desesperación del lector, resultando así cansino y agotador. No seré yo quien niegue que relaciones tan, tan intensas puedan existir, pero desde mi punto de vista son un recurso bastante probre para dar cuerpo a una novela. Más interesante me han parecido las luchas dentro de la comunidad utópica. Por un lado se detecta un tufillo antropocentrista cuando se exaltan los aspectos positivos del ser humano, escogiendo los que mejor encajan en la historia: el ansia de conocimiento, la pasión por los nuevos descubrimientos, las fantásticas posibilidades que presenta el futuro, etc. Pero por otro, pasas dos páginas y no hay más que egoísmo, pasiones desbordadas, violencia y destrucción, que por lo menos a mí me parecen más inherentes al ser humano que todas esas pamplinas de grandeza de nuestra especie que se repiten desde los medios una y otra vez mientras acabamos con la vida en nuestro planeta. ¿En qué quedamos entonces? A resultas de esta esquizofrenia uno sabe si calificar a Barjavel de iluminado o de simplón complaciente. Desde luego la lectura es entretenida y no da descanso al lector. El problema es que a poco que analices no ves más que contradicciones y majaderías bienintencionadas, pero majaderías al fin y al cabo. Por resumir, un libro intrascendente que ha quedado un bastante anticuado en forma y fondo. No llega a la categoría de insulto, pero hay que subir bastante el nivel de tolerancia a las pamplinas para terminarlo.

29 may 2012

La Noche de los Tiempos - René Barjavel

Para que os hagáis una idea rápida, La Noche de los Tiempos es una versión amable y con algunas variaciones de la película La Cosa/The Thing (John Carpenter, 1982). Veamos, una estación francesa de investigación en la Antártida -francesa y no de otra nacionalidad que por algo René Barjavel nació en l'Hexagone- hace un descubrimiento totalmente inesperado con ayuda de un nuevo equipo de sondeo: los restos de lo que parece ser una antigua civilización bajo una capa de casi un kilómetro de hielo que cubre la superficie del continente. La cosa no queda ahí, pues además detectan una señal radioeléctrica proveniente de un punto aún más en el interior del terreno. Se reclama ayuda internacional y comienzan las prospecciones, que darán lugar a un hallazgo insólito: una cápsula con dos seres humanos, un hombre y una mujer, hibernados desde aproximadamente 900.000 años de acuerdo con las estimaciones iniciales. La mujer es reanimada y empieza a revelar detalles de la historia de las civilizaciones que existían en la Tierra por aquél entonces, cómo eran sus sociedades, muy avanzadas en lo tecnológico, y también la turbulenta situación que condujo a su elección como candidata a la hibernación.

La novela no está mal aunque empieza con un aire un poco mojigato que me provocó cierto rechazo. Sin embargo el relato se va endureciendo en su punto justo a medida que avanza para de esta forma, lograr captar el interés del lector. Durante el primer tercio el peso de la narración recae en todas las tribulaciones que va pasando el personal destacado en la estación internacional hasta descubrir la cápsula de suspensión criogénica. Una vez que se revitaliza a la mujer, los agitados sucesos de las antiguas culturas empieza a tomar fuerza y a mezclarse habilmente con las intrigas de poder que los descubrimientos tecnológicos del pasado prometen ofrecer al mundo actual. Hay un capítulo que incluye una predicción de lo más curiosa teniendo en cuenta que el libro data de 1968. Se trata de algo que no puede ser calificado de otra forma que una rave, una fiesta de música destinada a los jóvenes y comandada por un individuo que a modo de dj, controla la evolución de un grupo musical. Aún cuando no se trate de música electrónica, lo cierto es que el autor acertó bastante al imaginar cómo iban a divertirse los jóvenes del futuro en que transcurre la acción. Lo que no se resuelve de ninguna forma es el evidente conflicto entre la realidad descrita en la novela y el marco temporal geológico que conocemos y que permite representar la historia de la Tierra. En fin, consideremoslo solo una "pequeña" licencia estilística del autor.

A pesar de mis anteriores elogios, hay un problema que no se puede obviar en este libro: la traducción. No recuerdo haberme topado con una traducción más infame en toda mi vida. Hace años eché pestes de una edición de bolsillo de 2001, pero en aquella ocasión era principalmente porque los términos técnicos estaban muy  anticuados. En el caso que me ocupa hoy, no se trata sólo de un léxico completamente inventado (términos como "congeladura" o "relevamiento"), sino de expresiones y sintaxis forzadísimas que aunque comprensibles, son totalmente inexistentes en español. En fin, espero que el resto de títulos de esta vieja colección de Círculo de Lectores que he ido comprando no tenga el mismo problema. Ahora que caigo, Qué Difícil es ser Dios de los hermanos Strugatsky tenía una traducción correcta. Por cierto, que la identidad gráfica de la colección es obra de mi admirado Yzquierdo.

Como viene siendo habitual cuando se trata de rarezas descatalogadas, para conocer otras opiniones sobre esta novela os recomiendo echar un vistazo a los comentarios de los usuarios de La Tercera Fundación.
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