Mostrando entradas con la etiqueta Experimental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Experimental. Mostrar todas las entradas

13 feb 2022

El monstruo y otras obras - Agota Kristof

Me topé con El monstruo y otras obras en una de mis bibliotecas públicas de proximidad sin buscarlo, y como guardo un excelente recuerdo de Claus y Lucas decidí incluirlo en el lote de préstamos. El volumen está prologado por Pilar G. Meyaui, quien nos aclara el contexto en que surgieron estas primeras obras de Agota Kristof, así como los temas que trata en ellas y que según nos explica, son los que trabajó en toda su producción: las fronteras, la soledad, el desarraigo, la violencia, etc. Pero antes de seguir, os copio a continuación el resumen de la trama de cada una de estas piezas teatrales directamente de la contraportada.

  • 'El Monstruo' (1974). Un monstruo ha caído en la trampa. Tras el temor y el pánico de los primeros instantes, los habitantes del pueblo, embriagados por el perfume de las flores que crecen sobre el lomo del Monstruo, se someten gustosos a su influencia.
  • 'La carretera' (1976). La Tierra está cubierta de carreteras. ¿A dónde llevan? ¿De qué sirven las direcciones? ¿Hay salida?
  • 'La epidemia' (1975). Un pueblo está en cuarentena por una extraña epidemia de suicidios. Un chico rescata a una joven que ha encontrado colgada en el bosque, pero la joven no quiere ser salvada.
  • 'La expiación' (1982). Un ciego toca la armónica. Un sordo se saca unas monedas como tragafuegos. Ambos comparten la misma cama caliente en casa de una vieja usurera. Sus vidas son miserables pero, ¿merecen compasión?
Estamos ante obras muy, muy breves que sin embargo incluyen un número bastante alto de personajes. Se trata de textos muy experimentales y alegóricos, cuyo mensaje no es evidente y que requiere que el lector/espectador ponga mucho de su parte para extraer algo de sentido. No voy a negar que los escenarios en que transcurren me han resultado bastante atractivos: un paisaje desolador y post-apocalíptico en 'La carretera'; un pueblo amenazado por una inexplicable oleada de suidicios en 'La epidemia'; unos personajes atormentados por un secreto inconfesable en 'La expiación'. No obstante, a excepción de la última que tiene un mensaje mucho más claro y directo, el resto se desarrolla con ese punto incoherente, absurdo y difícil que uno espera de un texto que se define como experimental. A mí personalmente no me ha aportado nada pero como se lee en un pispás tampoco me ha supuesto un drama.

8 nov 2021

La muerte me da - Cristina Rivera Garza

Una profesora universitaria encuentra a un hombre asesinado y castrado mientras hace jogging. Al lado del cuerpo hay escritos unos versos de la malograda poeta argentina Alejandra Pizarnik. En poco tiempo aparecen por la ciudad otro más, y aún otro, hasta un total de tres cadáveres más de hombres con la misma mutilación genital junto a fragmentos de poemas de Pizarnik. Se da la circunstancia de que la profesora -y además escritora-, conoce muy bien su vida y su obra, por lo que para la detective de Homicidios asignada al caso, la que en un principio parecía una testigo casual se vuelve una persona relevante en el caso. Y también para una misteriosa periodista de sucesos que está escribiendo un libro sobre los crímenes. Entre las tres y el ayudante de la detective se creará una misteriosa red de intereses con el ánimo de descubrir al asesino o asesina en serie, pero que por desgracia dejará más incógnitas que respuestas.

Resumido así podría parecer que La muerte me da es una novela negra con posibilidades. Y lo es, solo que las posiblidades son de desesperar al lector, no de entretenerlo. Cristina Rivera Garza da la voz a cada uno de los personajes para exponer una visión personal de la historia en la que no se saca nada claro. Ni por separado ni en conjunto. Y es que da la sensación de que el crimen en realidad no interesa lo más mínimo a la escritora mexicana, mucho más volcada en realizar un ejercicio de estilo que abarca diferentes formatos narrativos desde una posición que cae de lleno en la literatura experimental. Hay una fuerte intención lírica en muchos capítulos, pero de una poesía totalmente fuera de los cánones clásicos (por lo que se da a entender podría emular la de Pizarnik). Otros bloques nos traen un ensayo sobre la poeta argentina, más adelante hay un poemario transgresor tanto en la forma y el fondo, personajes inexistentes que acercan el relato al surrealismo,... Y todo ello con un insufrible aire intelectual de prosa fragmentada, frases inacabadas, etc. etc. Lo que viene siendo un despropósito.

La pregunta de rigor después de la última frase del párrafo anterior es, ¿por qué lo he terminado sin tan indefendible me parece? Pues porque hay muchos capítulos que son apenas un párrafo, y hasta la sección IV (que empieza en el capítulo 51 de un total de 97), que es la recoge la transcripción del estudio académico sobre Pizarnik, tanta extrañeza llamaba la atención. Justo antes de alcanzar ese punto todavía pensaba que la trama noir tenía peso e intención. ¡Si hasta las frases sin terminar o los versos incomprensibles me hacían pensar que estaba ante un texto original, inteligente! ¡Que merecía la pena seguir porque algo así sin duda tenía mucha enjundia! Pero ese cambio de registro fue la gota que colmó el vaso y algo en mi cabeza hizo catacrocker. Terminarlo fue ya una simple constatación del fracaso de esta lectura. El interés en comprender nada de lo que leía desapareció, evidentemente. Y los capítulos más densos cayeron en ráfagas transversales. La sensación final es la de estupefacción: me resulta inconcebible que algo así se haya publicado. Aunque, ¿quién soy yo para juzgar el negocio editorial?

28 oct 2021

La nave de los locos - Cristina Peri Rossi

Equis es un exiliado. Ha huido de su país por una dictadura y no le queda más opción que viajar a lo largo y ancho del mundo. Ser un extranjero por necesidad. Aunque puede que incluso disfrute de ese deambular de un lado a otro. Al fin y al cabo le permite conocer ciudades y pueblos exóticos (o no tanto) y aproximarse a la forma de vida de las personas con quienes va topando en cada uno de ellos.

Ya en el resumen editorial nos avisan de que La nave de los locos "indaga en las estructuras tradicionales de la novela para abrir su propia zona de exploración", sentencia que viene a dejar claro que no estamos ante una novela al uso. Cristina Peri Rossi escribe un texto fragmentado a más no poder, con capítulos que nos aproximan a diferentes momentos y lugares del protagonista y sin ningún tipo de transición entre ellos. En las experiencias de Equis y las de un reducido grupo de amigos que le acompañan, la autora uruguaya nos transmite reflexiones y críticas a la sociedad, en muchas de las cuales hay un claro componente de denuncia. Entre capítulo y capítulo,  la escritora intercala breves descripciones de las diferentes partes del Tapiz de la Creación de la catedral de Girona. Ahora bien, el motivo detrás de estos paréntesis no os lo voy a poder comentar porque no he visto ninguna relación con el resto de la obra.

La narración tiene un marcado carácter experimental con el que no he llegado a conectar. Se pueden apreciar sus acertadas valoraciones sobre muchos aspectos sombríos del mundo en el que vivimos, la gran mayoría de los cuales afectan a las mujeres. Y hay partes originales, ocurrentes e incluso divertidas, pero como apenas roza las 200 páginas y no cuesta leerlo, lo he terminado antes de darme cuenta de que no me iba a perder gran cosa de no haberlo hecho.

24 feb 2021

Submáquina - Esther García Llovet

Tiffani Figueroa fue policía y ejerció en la Brigada de Desaparecidos. Ahora es investigadora por su cuenta y no tiene los escrúpulos que se esperan de un miembro del cuerpo. Pero Tifa también fue una adolescente que coqueteaba con un compañero de instituto tres años mayor, de buena famila y no tan buenas costumbres. Y una niña que se quedó sola con su padre después de que su madre los abandonara para irse con otro hombre. Y es además una mujer madura que está celebrando el banquete de boda de su hijo de poco más de veinte años de edad. En realidad en Submáquina tenemos seis relatos cortos que de manera fragmentada y sin orden temporal, nos aproximan a Tifa en diferentes momentos de su vida. Esta visión parcial, segmentada y no lineal de la protagonista, no nos da información suficiente para componer una imagen completa y cohesionada de su vida. Pero no creo que ese fuera el objetivo de Esther García Llovet. Y si lo era, desde luego yo no he sido capaz de verlo. Anque el prólogo se abre informándonos de que «La propuesta narrativa de este libro es de un atrevimiento singular», así que creo que la cosa no va por ahí.

No todos los apartados que componen esta novela corta están protagonizados por Tifa. En un par de ellos, el narrador se centra en otras personas de su entorno, que son las que nos abrirán esa ventana a su vida. Lo que poco que llegamos a saber de ella con seguridad es que es huraña y desconfiada, pero también osada hasta la insensatez. Arriesga mucho, sin pensar. No mide sus acciones ni teme las consecuencias. Pero no suele salir malparada. Por otro lado, las localizaciones de los relatos son reconocibles pero desconocidas. Lugares cuyas descripciones evocan ciudades o zonas que nos son familiares (la costa española, el Caribe, México), pero que en realidad carecen de una geografía real. El inconsciente evoca segundas residencias de clases acomodadas, destinos turísticos para europeos o poblaciones fronterizas dominadas por la pobreza y la desesperación. Estos elementos, así como unos paisajes incoherentes (bosques, un desierto interminable, un bosque nevado esta vez), consiguen descolocar al lector y transmitir inquietud y desasosiego de manera muy eficaz. Por otro lado, sabiendo cuál es la profesión de la protagonista, no sorprenderá que nos topemos con tramas y componentes del género negro. Para empezar, los seis relatos/capítulos que incluye el tomo se titulan con partes de una pistola: 'Cargador', 'Resorte', 'Seguro', 'Recámara', 'Gatillo', 'Cañón'. El más largo de todos, 'Seguro', se compone como historia fronteriza de huída y venganza que deja un estupendo sabor de boca.

El libro no está nada mal, pero en mi opinión la fragmentación y las elipsis tan brutales de las que hace gala te dejan con ganas de más. De rellenar esos espacios con todo lo que nos queda por saber de Tifa. De encontrar un sentido global, que es una obsesión frustrante del ser humano. En cualquier caso lo he disfrutado mucho tal y como es, y tampoco hay que engañarse: en la vida real, esa totalidad se encuentra solo en algunas novelas. Todos aquellos que nos rodean tienen facetas desconocidas que nunca llegaremos a vislumbrar y que se desarrollan al margen nuestro.

25 oct 2020

La guerra de los dos mil años - Francisco García Pavón

Es difícil definir qué tipo de artefacto narrativo es La guerra de los dos mil años. En una primera opción tendríamos una novela compuesta de capítulos breves que comparten la temática fantástica (en el sentido más amplio), y un par de personajes comunes: el narrador, una voz masculina cuyo nombre no se revela, y su pareja, una mujer a quien solo se menciona con el pronombre 'ella'. La segunda opción consiste en verla como un conjunto de veinte relatos cortos que se pueden leer indepedientemente y que constituyen una crítica al orden político y social de la España de la dictadura de Franco. ¿Por cuál decidirse? Lo cierto es que ambos enfoques son posibles simultáneamente, de hecho algunos capítulos sueltos han sido incluídos en antologías sobre el relato fantástico español del S. XX. Sin embargo yo diría que esa cohesión en torno al tema central y el hilo conductor que supone el viaje que emprenden el narrador y su pareja inclinan la balanza hacia el primero.

En cualquier caso se trata de una narración de lo más sorprendente e innovador. Francisco García Pavón expone las vergüenzas del régimen de Franco y de la sociedad en general a través de unos textos con una innegable componente experimental y rebosantes de alegorías. Se trata de historias en que lo onírico, lo surrealista y lo absurdo surgen a partir de tramas donde lo fantástico proporciona el sustrato perfecto para transmitir ideas sin exponerse al aparato (anti)cultural del régimen. Esto sin duda ayudaría a que esta publicación sorteara la censura en 1967, pero no hace falta ser muy avispado para leer entre líneas y detectar una denuncia implacable al franquismo, al modelo de familia y sociedad que impuso, a los países que miraban a otro lado ante sus tropelías, a la España de pandereta (toros, flamenco), al consumismo, a la imposición del castellano como lengua única, etc. De todas formas no todos los relatos tienen una lectura fácil. Los hay que no dan muchas pistas de su intención, pero bueno ya estoy curtido con los cut-ups de Burroughs o el Ballard más inclasificable. Todo lo cual no es óbice para que resulte extraordinario, tanto por su originalidad como por su capacidad para inquietar y provocar la reflexión.

25 ago 2020

A cabeza descalza - Brian W. Aldiss

Kuwait bombardeó todas las naciones desarrolladas con bombas APQ. Bombas Aerosoles Psíquico-Químicos. Así estalló la Guerra de las Cabezas Drogadas, sin declaración oficial previa. Colin Charteris es un oficial de la ORANUR que trabajaba en un campo de refugiados en Italia pero acaba de ser destinado a Inglaterra. Cuando le conocemos está ya en Metz, en el noroeste de Francia, rumbo a las Islas Británicas. Francia se declaró neutral, así que los efectos alucinógenos de las APQ no se han hecho notar en la población. Sin embargo nada más desembarcar en Dover, Charteris empieza a sufrir alteraciones en la percepción y la conciencia, resultado de la alta concentración de drogas psicodélicas existente en el país, el primero en ser atacado.

A cabeza descalza es una novela de ciencia-ficción tremendamente original y compleja. Tan original y compleja que solo se puede entender como una propuesta de literatura experimental, muy en la línea de El almuerzo desnudo, La máquina blanda o Nova Express de William S. Burroughs, o La exhibición de atrocidades, de J.G. Ballard. Brian W. Aldiss nos sorprende con un texto dividido en tres partes cuyo carácter innovador, a la par que lisérgico, avanza a medida que los alucinógenos hacen mella en la psique del protagonista. Tras un inicio que despista por su linealidad y adscripción a un esquema formal totalmente convencional, la imaginación y creatividad del autor británico se van desbordando poco a poco, generando una historia que descoloca, desconcierta y desubica al lector. Con esto quiero decir que la lectura es cualquier cosa menos fácil. La propuesta de Aldiss pasa por trasladar al papel la experiencia de dislocación psicológica provocada por los estupefacientes que hay en el aire. Su principal estrategia consiste en acuñar neologismos mediante la combinación de palabras. Acelestrozado, catarachas, plastinados, salpisemen, estuniña, desnucidez, recovecoños, carnicias. El texto se nos presenta como un flujo de conciencia, pero de una conciencia profundamente alterada. Los párrafos se componen de frases en las cuales los únicos elementos reconocibles sin esfuerzo son los artículos. Sin apenas signos ortográficos. No hay casi comas, ni puntos excepto para pasar al siguente párrafo. Tenemos que sincronizarnos con en el ritmo de pensamiento para poder encontrar algo de sentido a ese galimatías, unas mezclas muy elaboradas de esos neologismos que incorporan sustantivos/adjetivos/verbos/adverbios en todos y cada uno de los elementos del discurso. Por cierto que vaya reto para el traductor, en mi opinión ha hecho un excelente trabajo.

Pero no quedan aquí las propuestas de Aldiss para vapulear nuestros anquilosados esquemas mentales. Como ya hiciera Burroughs en las obras mencionadas anteriormente, el británico repite ciertas construcciones, que aparecen en diferentes contextos y por boca de cualquier personaje. Cactus de Navidad. Un color negro, el más parecido al marrón. Animales nuevos. Un perro con corbata roja. Esto le permite establecer una suerte de hiperenlaces textuales que se cruzan por toda la narración y ayudan a desubicar al lector, al enviarlo de un lado/momento a otro. Hay también una atracción enfermiza por la velocidad, los coches, las autopistas y los accidentes de tráfico. Esta referencia tan ballardiana a una sexualidad retorcida se suma a una obtusa pero innegable presencia de las diferentes visiones del sexo en toda la novela. Desde las más convencionales y castrantes, con infidelidades, celos y parejas excluyentes sucesivas, a veladas incursiones en la homosexualidad y prácticas de Dominación/sumisión. Por último, cada capítulo finaliza con una serie de poesías que resumen todo lo expuesto en el mismo. Tras enfrentarnos a un texto tan difícil de asimilar, la relativa sencillez de las mismas te deja aturdido porque unas pocas estrofas sirven para dar sentido a lo que has leído.

Estamos ante un libro totalmente fuera de lo común. Ha habido momentos en los que he estado bastante perdido, no voy a engañar a nadie. El problema es que he tardado en entender que resulta mucho más accesible sin tratar de descifrar el significado exacto de cada párrafo, frase o término. En realidad y de forma inesperada, las ideas que pretende transmitir cobran (cierto) sentido globalmente si lo leemos a un ritmo natural. No importa que haya palabras extrañas, al fin y al cabo esos cócteles léxicos y gramaticales se componen de términos y estructuras que son reconocibles de manera inconsciente. En fin, no es una novela para recomendar a cualquiera, pero es uno de los ejemplos de literatura experimental más interesante y reconfortante con que me he topado hasta ahora.

23 ago 2019

Grobe Zusammenfassung (6)

Recordando que hace años tomé por costumbre leer algún tomo de ciencia-ficción de la colección Libro Amigo de Bruguera durante los meses de agosto (ver reseñas del 2010, 2011, 2012 y 2013), he decidido darme una tregua en mi campaña de lectura preferente de autoras para retomar esa afición al género en pleno estío. Algo que ha venido provocado en parte por la visita a una tienda Re-Read en donde conseguí un buen puñado de clásicos descatalogados por dos duros. Así que tenéis a continuación el resumen de lo leído; como viene siendo habitual desde hace ya demasiados meses, se trata de una cosina rápida y sin mucha profundidad.

Nova Express, de William S. Burroughs. Un ejemplo más de la técnica cut-up que tanto gustaba a este autor y con la que ya me había topado en La máquina blanda. Este método de deconstrucción y destrucción de la gramática y el lenguaje hace que el texto sea bastante ininteligible la mayor parte del tiempo, las cosas como son. Ahora que momentos sublimes también los tiene, partes que brillan con luz propia y parecen saltar de las páginas después de un terremoto que se ha encargado de destrozar por completo la narración. No son muchos (al menos yo no he descubierto muchos), pero te hacen pensar que este libro, que parecía un despropósito, es mucho más que esas aparentes frases inconexas. Por otro lado calificar a esta obra de ciencia-ficción es bastante atrevido; es verdad que tiene elementos típicos del género (exoplanetas, extraterrestres, etc.), pero que nadie espere una trama reconocible.

Los oscuros años luz, de Brian W. Aldiss. El autor británico, que falleció hace ahora un año, no deja de sorprenderme. Igual escribe libros absolutamente irrelevantes (Enemigos del sistema, Criptozoico, Invernáculo), que se desmarca con este increíble alegato anti antropocentrista que no hace sino exponer las grandes miserias que caracterizan al ser humano como especie. Para ello desarrolla el primer contacto del hombre con una especie extraterrestre inteligente. El hecho de que estos seres recién descubiertos no encajen en su cuadriculada concepción de la realidad (no solo por su aspecto físico, sus hábitos o su tecnología, sino por no adaptarse a la concepción humana del término "inteligencia"), provoca el desprecio habitual del homo sapiens por el diferente, por el otro. Lo cual naturalmente lleva asociado dosis masivas de crueldad y sadismo. Maravillosa por cierto esa caracterización del planeta Tierra devastado por la superpoblación y el colapso medioambiental, así como del comportamiento del ser humano, que no contento con haber arrasado el planeta donde surgió, se dedica a destruir el resto de planetas habitables que se va encontrando por el universo. Hay tantos y tantos autodenominados científicos e intelectuales que deberían tomar nota...

Los hijos de nuestros hijos, de Clifford D. Simak. Bajo una capa muy espesa de ciencia-ficción (refugiados a través del tiempo procedentes de un futuro no demasiado lejano del que deben huir por una invasión alienígena), se oculta en realidad una novela de ficción e intriga política que nos muestra la reacción de los gobiernos de la Tierra ante una catástrofe humanitaria de características tan poco habituales. Es muy ligera, tanto en el fondo como en la forma, y además breve. No creo que pase a los anales del género por su profundidad, pero por lo menos tiene el mérito de haber descrito una forma de vida extraterrestre que parece fuente de inspiración directa para los aliens cazadores de la saga Predator.

Retorno de las estrellas, de Stanisław Lem. Esta es una de esas novelas que justifican la fama del autor polaco dentro de la ciencia-ficción. Se trata de un análisis del desfase temporal que sufren unos viajeros espaciales tras volver a la Tierra después de una misión de exploración del espacio realizada a velocidades próximas a la de la luz. Lo que para ellos han sido apenas diez años, en el planeta azul ha supuesto más de un siglo. Lem expone los conflictos entre pasado (representado por los cosmonautas) y futuro (una sociedad humana que ha evolucionado), desde un punto de vista social y psicológico. Evidentemente estamos ante un texto de maracada carga filosófica, aunque el desarrollo es muy sencillo y accesible, cosa que no suele ser habitual en su obra y que es de agradecer. Se trata de una obra que cuestiona el antropocentrismo, lo cual no extrañará a quien ya conozca a este escritor, pero hay un giro de tuerca adicional y no solo nos revela lo limitado que es el ser humano, sino que también se ponen entredicho dos de los grandes bastiones que han provocado su endiosamiento: la ciencia y el afán de progreso. Eso sí, Lem vuelve a desvariar con las descripciones del mundo futuro en la Tierra, con paisajes inefables y estructuras inconcebibles. Sin duda demuestran su imaginación, pero en realidad no aportan absolutamente nada a la trama. Aun así, se trata de otra lectura más a recomendar a esos mismos científicos e intelectuales a quienes sugería acercarse al libro de Aldiss de un poco más arriba.

28 abr 2018

La máquina blanda - William S. Burroughs

La máquina blanda es un ejemplo de la técnica literaria experimental cut-up que tanto gustó a William S. Burrougs, quien la empleó en varias de sus obras. El aire general de la novela (de alguna forma hay que denominar a este texto), es muy parecido al de El amuerzo desnudo pero más incomprensible aún debido a que a los desvaríos de drogadicto a que asistíamos allí hay que sumar el factor aleatorio que introduce el hecho de hacer recortes de frases y cambiarlas al azar.
«A la libertad por la aguja, muchachos»
Efectivamente, la narración expone muchas experiencias propias de los yonkis, con una glorificación del uso de estupefacientes y mucho contenido relatando los problemas de los adictos: la inmundicia a que conduce el consumo, el síndrome de abstinencia o las dificultades de conseguir droga por ejemplo.
«No hay. Ven vielnes»
Pero eso es solo al principio. Tras los primeros capítulos la droga pasa a ser un elemento puramente circunstancial y Burroughs cambia de registro. La mayoría del relato lo dedica a desbarrar detallando encuentros homosexuales de todo tipo, con una especial querencia a las prácticas menos convencionales.
«¿Jodo a Johnny por el culo? Así como los perros»
Vuelen a aparecer imágenes enfermizas de animales, recurrentes en sus novelas: escorpiones, ciempiés, cagrejos. Los primeros se relacionan con el consumo vía intravenosa trazando un paralelismo entre jeringuilla y aguijón. Los segundos devoran a sus víctimas humanas gracias a su tamaño gigantesco. Asocia los terceros con los parásitos, ¿tal vez jugando con el doble sentido del término inglés crabs: cangrejos/ladillas?
«Johnny abajo pantalones»
Hay muchas repeticiones de términos que aparecen con una frecuencia tal, que imprimen un cierto ritmo y musicalidad demencial a la lectura. Muchachos Verdes. Panamá. 1910s. Mucosa rectal 1920s. Jabón carbónico.
«Respira hondo, Johnny. Allá voy»
También los signos ortográficos se usan al margen de las convenciones. minúsculas después de un punto ausencia de comas que obligan al lector a encontrar las pausas para que las frases cobren sentido-Guiones que sustituyen al punto como elementos de separación.
«Así como peeeerrrossss»
En la parte central del libro aparecen dos/tres capítulos ('La treta Maya' y siguientes) que son lo más inteligible de todo el texto. Una historia de ciencia-ficción con viajes en el tiempo que permitirán al protagonista de la misma derrocar a la élite de sacerdotes mayas que controla el pronóstico del tiempo, marcando así la realización de tareas agrícolas que permitirán que la cosecha sea productiva o se pierda.
«Te corres, Johnny»
Pero no nos engañemos. La novela no tiene ni pies ni cabeza. Está llena de escenas homoeróticas. De escenas de muerte y mutilación. De descripciones de folladas en la cárcel, callejones o la selva de Centroamérica. Y de muchos jovencitos ahorcados que tienen erecciones postmorten que acaban en una eyaculación. La verdad es que no hay por donde cogerla, pero a veces, de lo desmadrada y absurda que es, te asombra. No creo que la llegue a recomendar a nadie, pero creo que merece la pena leerla. Tenéis más reseñas en Libros de Olethros y BN fanzine.

11 sept 2017

Barba Azul - Max Frisch

Felix Schaad es acusado del asesinato de Rosalinde Zogg, una de sus ex-mujeres. En total ha estado casado seis veces, como seis fueron las esposas a quienes mató Barba Azul, de ahí que durante el juicio la prensa le apode con ese sobrenombre. Rosalinde Z. y el Sr. Schaad mantenían buena relación, y la actual esposa de este último sabía que la visitaba con frecuencia en su apartamento para charlar, ayudarle con los impuestos o cualquier otra bobada. Por cierto que Frau Zogg se ganaba la vida como prostituta de lujo, cosa que no ocultaba y era sabida por su entorno más cercano, que no parecía tener conflicto moral alguno con ello. Durante el proceso asistiremos al interrogatorio del fiscal, que tratará de indagar en los hechos ocurridos el sábado en que se produjo el crimen. Todo hace pensar que el protagonista ha bloqueado el recuerdo de lo que hizo en esa fecha, así pues serán principalmente los testigos quienes irán recreando la personalidad del encausado.

En Barba Azul se desarrolla de nuevo uno de los temas que más preocupó a Max Frisch, esto es, la construcción de la identidad del individuo. En ello influye los condicionamiento sociales por un lado (familiares, de pareja, legales, laborales, etc.), y las diferentes experiencias de cada uno de los posibles observadores que han tenido contacto con él, siendo estos dos aspectos los que empleará el autor suizo para narrar los acontecimientos.

Se trata de un relato corto de lectura muy rápida debido principalmente a que se estructura en numerosos diálogos entre el fiscal y los testigos. Como ya ocurriera con Mi o el viaje a Pekín, hay una parte importante de experimentación en el texto, ya que ni las indagaciones a los declarantes pretenden tener la rigurosidad que uno espera de un pleito formal, ni las reflexiones de Herr Schaad intercaladas intentan seguir un curso lógico con lo que se haya podido leer hasta el momento. Aunque la obra mencionada un poco antes me resultó convincente a pesar de sus peculiaridades, en esta ocasión me temo que me he pasado casi todo el libro pensando: ¿de verdad era necesario publicar esto? No hay apenas reseñas de esta novelita en la blogosfera, os recomiendo eso sí, que echéis un vistazo a la opinión de uno de mis habituales, La esquina de ese círculo, para que podáis comprobar qué dos impresiones más distintas puede causar un mismo escrito.

29 jul 2017

Mi o el viaje a Pekin - Max Frisch

Kilian, un arquitecto maduro originario de Suiza, va de camino a Pekin cargando bajo el brazo con el rollo de un proyecto importante. A ratos le acomapaña Mi, quien no sabemos si es humano, un espírtu o sólo una evocación de su propia conciencia con quien mantiene un diálogo mental. Durante este viaje que parece nunca va a llegar a completar (se desplazan pausadamente en barca o caminando, cuando no se detienen durante días), reflexiona sobre su propia vida, la naturaleza humana o un amor perdido en la juventud.

Mi o el viaje a Pekin es una de las primeras obras que publicó Max Frisch. Se trata de un texto corto de poco más de 100 páginas bastante difícil de clasificar. Tiene un importante contenido filosófico, ya que el autor medita sobre la sociedad contemporánea y sus lacras (materialismo, incomunicación), o las más deleznables características del ser humano (vanidad, ambición, hipocresía). Por otro lado está cargado de simbolismos, y claro, si entramos en el proceloso mundo del simbolismo la cosa se vuelve un poco turbia. ¿Qué significa ese viaje a un Pekin que resulta inaccesible y cuyas primeras casas apenas consiguen alcanzar? ¿Por qué parece estar esta ciudad siempre detrás de una última montaña, tras el recodo de un río que ya vamos a tomar u oculta tras una niebla a punto de despejarse? ¿Y los planos enrollados que tanto le preocupan y condicionan su avance, qué vienen a representar? ¿Por qué a veces los deja enterrados sin más en cualquier parte del camino para que no le retengan y sin embargo en otras ocasiones no duda en parar durante días hasta que puede dejarlos bien custodiados en casa de algún lugareño? Y si hablamos de Maya, su gran fracaso amoroso de la juventud, ¿qué trata de transmitirnos el escritor rememorando este personaje? ¿Y por qué casi toda la acción transcurre en otoño? ¿Cuál es el objetivo de mencionar todo el rato puestas de sol con colores rojizos cuando las tardes ya refrescan, árboles cubiertos de hojas en tonos ocres y frutos caídos al suelo ya casi totalmente podridos? Bueno, lo cierto es que en este caso no es difícil dar con interpretaciones bastante evidentes para tanta imágen simbólica.¿No resulta la vida un sinsentido, un viaje sin propósito claro, por no decir inexistente? Pues por eso Pekín podría ser un destino al cual nunca se llega. ¿No asumimos como propias cargas impuestas socialmente que nos impiden desarrollarnos como personas y ser medianamente felices? Yo diría que eso simbolizan los planos que el protagonista acarrea de un lado a otro. ¿Por qué tanta imagen otoñal? Pues en mi opinión porque solo con la madurez algunas personas reaccionan y se plantean la vida tan absurda que llevamos, que no es gran cosa, pero al menos sirve de pequeño consuelo frente a todo el fracaso que hemos acumulado. ¿Y Maya, el amor juvenil, no podría interpretarse como las ilusiones perdidas? Bueno, estas son algunas interpretaciones que se me han ocurrido a mí, ¡que vaya luego Vd. a saber! Por cierto, ¿habré conseguido por fin establecer un nuevo record de oraciones interrogativas en el blog con el post de hoy?

En definitiva una obra corta de relativo interés y que expone aspectos filosóficos sobre la realidad del ser humano con un formato bastante experimental. Porque no se trata sólo de que a nivel argumental y de desarrollo no haya mucha coherencia ni continuidad, es que además, depués de pasar casi todo texto con Kilian haciendo el papel de narrador en primera persona, cuando ya estamos cerca del final de pronto un narrador omniscente en tercera persona le sustituye para seguir detallando aspectos de la vida del protagonista. El libro está descatalogado y sólo se encuentra de segunda mano, así que mi recomendación de hoy es centrarse en las grandes obras reconocidas de este reputado literato, Homo faber a la cabeza. Creedme cuando os digo que resultará más práctico y gratificante. En cuanto a las reseñas que enlazo siempre al final de mis comentarios, hoy no va a poder ser ya que esta obrita no parece haber despertado la curiosidad entre la blogosfera.

27 sept 2015

El congreso de literatura - César Aira

Por indiferencia manifiesta, recurro hoy al resumen editorial para dar una idea de la trama de El congreso de literatura:
César es un escritor que se gana la vida haciendo traducciones y que lleva una vida secreta de científico loco. Poco después de ganar una fortuna resolviendo el enigma centenario que encerraba el extraño monumento conocido como el Hilo de Macuto, es invitado a un congreso de literatura en la pequeña ciudad de Mérida. Camuflado bajo el aspecto de un inofensivo escritor, en realidad se propone llevar a cabo un plan maestro: clonar a Carlos Fuentes y crear un ejército de intelectuales poderosos para así dominar el mundo. Algo que no le sale exactamente como esperaba.
La verdad es que esta novela corta repite la estructura y técnicas que aparecían en Cómo me hice monja, reseñada aquí mismo hace tan solo unos meses. Coincidencia de autor y protagonista. Amor/desamor, madurez/juventud. Imaginación desbordante a la que no se le exige lógica alguna (no linealidad, no causalidad) . Bruscos cambios de tema en el argumento (improvisación, experimentación). Una querencia a la violencia como elemento para resolver los temas.

Sin embargo, en esta ocasión nada de lo que ha escrito César Aira me ha hecho gracia. ¿Será que tengo la serotonina baja por el otoño? En fin, tampoco tengo mucho más que decir. El libro se lee un pispas y no me ha gustado. Yo creo que bastantes letras he conseguido poner juntas para la apatía que me ha provocado. Eso sí, la portada me encanta. Más reseñas en Un libro al día, Librografías y El ojo crítico. No me creo ni una palabra de lo que dice ninguno de ellos, pero ahí las dejo por si tenéis curiosidad.

2 jun 2015

Cómo me hice monja - César Aira

La obra de César Aira se compone mayoritariamente de novelas cortas. El volumen que reseño hoy contiene no sólo el título que le da nombre, Cómo me hice monja, sino además un par de textos más: 'La prueba' y 'El llanto'. Vayamos pues, una por una.

  • 'Cómo me hice monja'. Con tan solo 6 años, el pequeño César Aira y su familia acaban de mudarse a Rosario. Un ilusionado padre le compra a su hijo el que va a ser su primer helado. Sin embargo cuando el crío empieza a comerselo el relato se transforma en una historia disparatada, demencial, divertidísima. Ocurrente, absurda y avasalladora también. Solo por esta novela la inversión está más que justificada.
  • 'La prueba'. Una quinceañera rellenita pasea al salir de clase por las zonas de moda entre los adolescentes. Un par de chicas punks de su misma edad la abordan pidiendole sexo. La protagonista no tiene amigos así que a pesar de lo incómoda que le hacer sentir la situación, intenta permanecer en su compañia todo el tiempo posible y descubrir quiénes son en realidad esas dos punks
  • 'El llanto'. Un poeta y escritor cuarentón, recién separado de su mujer, rememora los extraños eventos que les han llevado a romper el matrimonio.
Me ha parecido encontrar algunos puntos en común a los tres relatos. En primer lugar un alejamiento claro de la linealidad argumental y del pensamiento y la literatura convencional. El autor trabaja sobre la improvisación, de ahí que los giros en el argumento se sucedan de un capítulo a otro. Cuando nos estamos acostumbrando al tema que está tratando, pasamos al siguiente y, para nuestra sorpresa, nos enfrentamos a un asunto completamente diferente. Sin embargo aunque parecen inconexos, en ese cambio se puede percibir una lógica subyacente, aunque sutil y poco usual. El escritor argentino introduce también claros elementos autobiográficos: él mismo es el protagonista del primero con nombre y apellido; el escritor del tercero nos hace pensar en él. También le gusta jugar con elementos criminales: secuestros, asesinatos, robos con violencia, magnicidios, o actos terroristas aparecen sin previo aviso introduciendo propuestas inesperadas en la acción. Además se apoya en recursos oníricos para tener aún más libertad en lo que escribe (fantasías, ensoñaciones, transcripción de sueños), o se desvía a argumentaciones de caríz filosófico o existencial. En definitiva, un estilo inusual, innovador, que hace pensar en literatura experimental o vanguardista, pero que resulta reconfortante leer. Tenéis más reseñas en Anika entre libros, donde no creo que estén muy de acuerdo conmigo porque ponen a Aira a caer de un burro, y en Un whisky doble para el alma, donde ocurre todo lo contrario.

10 nov 2014

Motorman - David Ohle

Motorman es una novela que podemos encuadrar dentro de la literatura experimental sin el mejor génerdo de dudas. La trama que ingenia David Ohle no nos da muchas pistas sobre el qué, el cómo, el cuándo y el dónde. Ni siquiera el quién o quiénes nos ofrece algo de solidez. Podemos entrever que la acción transcurre en un futuro lejano en un planeta que podría ser la Tierra después de haber sufrido grandes cambios en su geomorfología, flora y fauna, aunque no sabemos el porqué de los mismos. Claro que también podríamos estar en un planeta colonizado por terrícolas cuyos descendientes intentan mantener vivo el recuerdo de su hogar intergaláctico original. Está más o menos claro que existe un gobierno distópico que somete a los ciudadanos. Un gobierno esquizoide que declara y sostiene Guerras de Pega e invita a los soldados movilizados a presentarse voluntarios a sufrir heridas de guerra reales. En tiempo de paz mantiene a los pobladores en un estado de constante incertidumbre, notificando en demenciales partes meteorológicos las horas de la puesta y salida de los soles, la presencia de una o varias lunas artificiales durante la noche, las recomendaciones para sobrevivir según las caprichosas condiciones atmosféricas que pueden cambiar diametralmente en cuestión de minutos.

El protagonista es Moldenke, un tipo que se ve sometido al constante control y vigilancia del omnipresente Sr. Bounce, aunque no queda muy claro qué ha provocado este acoso que recuerda irremediablemente al Gran Hermano de '1984'. En un momento bien avanzado de la narración Moldenke, Dink, Dinky, degüella a un par de Gelatestas estando colocado, sin embargo, ¿esto es consecuencia de la tensión a que se ve sometido o bien es el origen de todos sus problemas? Hay que decir que ni el tiempo ni el espacio según los experimentamos son accesibles en esta historia: la narración regresa a contextos que habíamos superado tiempo atrás en varias ocasiones. No hay linealidad y mucho menos se sobreentiende la validez del principio de causalidad.  Nuestro hombre intenta escapar de su cautiverio domiciliario con la ayuda de un antiguo profesor/mentor/jefe, el Dr. Burnheart, pero mucho me temo que poco más puedo concretar sobre el argumento.

La narración es absurda, hilarante y claustrofóbica a partes iguales. Se compone de capítulos muy cortos en los que abundan diálogos disparatados e intercambio epistolares totalmente chiflados. Gracias a la vaguedad en las descripciones, Ohle consigue que imaginemos un mundo asfixiante donde ninguna de las realidades que se muestran es fácil de aprehender. Un recurso muy eficaz para ello son los neologismos que permiten solo a medias que nos situemos. La moneda en curso son los chits. Las chinas son algún tipo de droga blanda. Los Gelatestas son algún tipo de humanoide relleno de gelatina, ¿o tal vez habitantes primigenios del planeta? Las k-cicletas, los k-buses, los k-taxis, las ruedas-k, los tractores-k o los yates-k atraviesan campo, ciudades y ¿mares?

En resumidas cuentas, me ha parecido un libro inquietante, muy interesante y muy entretenido. Quizás lo que me ha resulta más atractivo es la forma en que el autor me ha obligado a representar un entorno físico por el que moverme y al ser incapaz de lograrlo, me he identificado con la propia angustia del protagonista, empapándome de esta forma de la atmósfera kafkiana del relato. Recomendadísimo para mentes abiertas y curiosas, si buscas presentación-nudo-desenlace, mejor olvidarse. Más reseñas en Condonumbilical y en el Blog de Miguel Alcázar.

31 jul 2014

En las Alturas - Thomas Bernhard

Publicado en 1959, 'En las Alturas' es una de las primeras obras de Thomas Bernhard. Aunque en las etiquetas al final del post he seleccionado 'novela' para definirlo, lo cierto es que no es tan fácil de clasificar. Por un lado se trata de un volumen del tamaño aproximado de sus relatos autobiográficos, en torno a las 120 páginas. Por otro, el contenido no encaja con el concepto estandar de narrativa. Estamos más bien ante un intento de poner por escrito el hilo de pensamiento del autor. Todo lo que le viene a la cabeza, las situaciones a que se enfrenta, las  conversaciones que tiene... todo lo apunta, sin descanso, sea lo que sea. Esta parte está bastante clara porque asistimos a la habitual exhibición de desprecio hacia el ser humano, Austria, la existencia en general. Sus agudos e imbatibles razonamientos ponen contra las cuerdas la omnipresente hipocresía y abyección a que debe (debemos) enfrentarse todos los días.

La redacción se basa en frases cortas dentro de párrafos pequeños que enlazan unos con otros con cierto ritmo e intenciones poéticas. Sin embargo el contenido va cambiando casi a cada par de frases. Esto hace que la lectura sea muy rápida y ágil, aunque cuesta cambiar de contexto con tantísima frecuencia. Podemos identificar una serie de personajes: un profesor del Mozarteum, un mujer casada (y judía) con quien yo diría que éste tiene una aventura, un escritor/periodista, un posadero. La acción se entremezcla a su vez en varias localizaciones: una modesto establecimiento hotelero en un entorno boscoso, los juzgados donde el escritor metido a periodista realiza su trabajo informativo, una ciudad opresiva que no soporta. En fin, todo muy bernhardiano pero en mi opinión, sin pulir. Recomendado por tanto solo para los muy fans. Tenéis una interesante reseña de este libro en El mundo de Kovalski y otra en Miedo a la Literatura, donde se expone una teoría muy atrevida que no está nada mal.

7 oct 2013

El Almuerzo desnudo - William S. Burroughs

Había decidido que octubre fuese el mes de la Generación Beat, pero se me están acumulando las tareas pendientes hasta final de año (recordad que hace un par de meses prometí intentar terminar la tetralogía 'El Mar de la Fertilidad' de Yukio Mishima en lo que quedaba de 2013) y no sé si me dará tiempo a leer algún otro libro de este grupo de escritores antes de que acabe el mes. De momento ya he dado cuenta de El Almuerzo desnudo de William S. Burroughs, algo es algo.

Tengo que empezar a reseñarlo diciendo que estamos ante el mayor desvarío de drogadicto que he leído nunca, aunque lo cierto es que no sé si habrá muchas otras novelas catalogables en esta peculiar categoría. Los capítulos están vagamente conectados entre sí a través de algunos personajes que se repiten, pero en realidad no hay argumento ni linealidad alguna en la trama. No hay continuidad sino una serie de relatos cortos con los delirios, aventuras y desventuras tanto de un adicto a las drogas, William (Bill) Lee, alter ego del propio Burroughs, como de cualquiera de sus conocidos del submundo marginal del consumo de narcóticos: camellos, yonquis, policía, prostitutos, etc. Todo ello, por supuesto, distorsionado hasta casi lo incomprensible debido al abuso de sustancias ilegales: morfina, heroína, cocaína, alucinógenos, etc. De entre lo poco que se puede vincular con la realidad están por un lado los viajes del protagonista/narrador a lo largo y ancho de Estados Unidos y México, y por otro sus largas estancias en Tánger. Luego hay un montón de lugares irreales, fruto de una incontrolable imaginación activada por los estupefacientes: países y cuidades inexistentes como la República de Libertonia, Interzonas o Anexia permiten al autor desplegar demenciales textos satíricos criticando a los estadounidenses, los totalitarismos, la burocracia, o su miserable subsistencia como toxicómano. El autor recurre constantemente a una serie de imágenes producto de sus estados alterados de conciencia: insectos, un omnipresente y enorme ciempiés negro, brumas y humaredas de colores que lo envuelven todo, extrañas enfermedades y parásitos tropicales, etc. Además hay frases, yo diría que incluso párrafos enteros que se repiten en diferentes partes de la narración. Todo esto, unido al sinsentido a que nos enfrentamos, ha hecho que por momentos dudase de la realidad y no sabía bien qué había leído y qué había imaginado. De lo que no me cabe duda es de que Burroughs y este libro en particular tuvieron que ser una influencia clara para que J. G. Ballard escribiese La Exhibición de Atrocidades.

Al margen de todo esto, si algo me sorprende es que esta extraña novela se llegase a publicar en 1959: el lenguaje que usa Burroughs es super crudo y explícito. Se describen orgías donde se mezcla placer, dolor y muerte con todo lujo de detalles. Hay completísimas explicaciones sobre las diferentes alternativas para inyectarse la droga en vena. Exhibiciones de violencia a través de linchamientos de afromericanos cada dos por tres. Relaciones homosexuales, pederastas abusando de críos en Tanger, chaperos vendiendose por un chute. Todo ello regado con semen, eyaculaciones, penetraciones anales, mujeres con arneses con penes de goma, etc. etc. Las situaciones relatadas son a veces tan brutales y usan un humor tan negro que han llegado a provocarme una risa nerviosa que deja un poso de culpabilidad. De entre todo este marasmo, solo la introducción y el apéndice final suponen dos pequeños oasis de objetividad donde al principio se aclara la génesis del libro, y al final el propio Burroughs nos cuenta (de manera clínica) sus experiencias con las drogas y las curas de desintoxicación.

En fin, una lectura interesante para conocer narrativas y vidas totalmente al margen de lo convencional. Nos exige, eso sí, enfrentarnos a ella con una mente abierta y receptiva, porque desde luego el modelo presentación-nudo-desenlace nunca ha estado más ausente que aquí. Tenéis un excelente y completísimo análisis de este clásico de la literatura norteamericana en La Pasión inútil. En Maleta de Libros sin embargo nos dan una visión diametralmente opuesta, que se resume con la contundente frase "una pérdida de tiempo".

1 dic 2012

La Exhibición de Atrocidades - James G. Ballard

Así que Los Propios Dioses te aburrió por convencional y creías que El Bandido iba a ser suficiente para estimular tus lecturas con propuestas narrativas más originales, ¿verdad? ¡Pobre pardillo! ¡No te podías ni imaginar la que se te venía encima con La Exhibición de Atrocidades! ¿No querías caldo? ¡Pues toma dos tazas!

Este libro de mi admirado J. G. Ballard es, por clasificarlo de alguna manera,  literatura experimental, así que si no sois fan del británico, mi recomendación más sincera es que os pongáis a otra cosa. Los quince capítulos que lo componen se publicaron independientemente en diferentes medios antes de ser recopilados y agrupados en este volumen (via Wikipedia). Existe una intrincada relación entre todos ellos, tanto en los temas subyacentes como en los personajes, aunque no tengo del todo claro que estos vínculos sean lo suficiente fuertes como para que se pueda concebir como una obra global.

¿Y qué materias se tratan? Pues principalmente violencia, sexo y locura. Violencia desde una perspectiva de descontextualización por los mass media. Publicado el 1970, resulta inevitable que las atrocidades de guerra de Vietnam aparezcan como telón de fondo. Sexo perturbado como expresión del vacío del ser humano, donde los accidentes automovilísticos, en un adelanto de lo que sería su siguiente novela, Crash, actúan bien como catalizadores, bien como objeto fetichista del deseo. Locura como resultado del entorno hostil y alienante en que el individuo está condenado a existir. Los tres elementos se entremezclan en cada capítulo: violencia como detonante del deseo sexual o como terapia de la locura, locura como resultado de la exposición a la violencia, etc. Y todo esto, naturalmente, desarrollado en los habituales y desasosegantes entornos ballardianos de desolación urbana y abandono. Playas solitarias y resorts turísticos, edificios de aparcamientos, terminales de aeropuerto desiertos, viejos autocines en desuso,... Desde un punto visual la narración es muy potente. Los capítulos se componen de fragmentos de un párrafo con títulos impactantes inspirados en los tres temas generales tratados. El propio autor los denominó "novelas condensadas" y consigue marcar un interesante ritmo a base de repetir y alternar ciertas palabras constantemente en cada uno de ellos: cemento/hormigón, geometría, automóvil/coche, etc. Además para dar más fuerza al ideario que se pretende transmitir, hay constantes referencias a mitos populares (Marilyn Monroe, Lee Harvey Oswald, Jackie Kennedy, Brigitte Bardot, Malcom X, etc.) y a la cultura/arte pop: un capitulo titulado El Gran Desnudo Americano, los bizarros documentales de Jacopetti, incluso la doble interpretación exposición/exhibición que se puede dar al título original, The Atrocity Exhibition.

Para finalizar y como ya he adelantado más arriba, si buscáis presentación/nudo/desenlace olvidaos de este libro. Admito que cuesta entrar en la narración porque su carácter vanguardista, incluso artie, pero si no nos resistimos y nos dejamos llevar, conseguiremos zambullirnos sin peligro en el devastado y transgresor universo de Ballard.

Tenéis otras reseñas en el Sitio de Ciencia-ficción, Incredibly Strange Books o Txisko.com: escritos sobre cenizas. Yo personalmente no creo que estemos ante una historia de ciencia-ficción, así que como podéis comprobar, no le he asignado la etiqueta en cuestión.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...