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15 ene 2021

El mundo al atardecer - Christopher Isherwood

Stephen Monk estuvo casado con la famosa novelista británica Elizabeth Rydal, una de cuyas novelas fue 'El mundo al atardecer'. La escritora padecía una enfermedad cardiaca y falleció a mediados de los 1930s. Cuando lo conocemos estamos a principios de los 1940s y reside en los Estados Unidos, que están a tan solo unos meses de entrar en contienda en la II Guerra Mundial. Se acaba de separar de su segunda esposa, Jane Armstrong, una norteamericana con quien tenía una relación muy tumultuosa. Para poner distancia entre ellos se refugia en casa de su tía Sarah, en Dolgelly, un pueblo cerca de Filadelfia con una fuerte comunidad cuáquera, de la cual Sarah es un referente muy activo. Nada más instalarse con su tía, aunque en realidad no le une ninguna consanguinidad, sino un vínculo afectivo muy fuerte, es atropellado por un camión en unas circunstancias algo extrañas. Las fracturas que sufrirá debido al accidente le harán postrarse en cama durante varias semanas, momento que aprovechará para ordenar y clasificar las cartas de Elizabeth, y también para analizar sus sentimientos.

A poco que se conozca la obra de Christopher Isherwood, no resulta difícil reconocer su estilo en El mundo al atardecer. De hecho hay una más que evidente pátina de ficción autobiográfica en la trama y el protagonista. Para empezar Monk comparte con el autor su afición a los viajes, de tal forma que recorre el mundo a lo largo y ancho sin apenas descanso. Pasa largas temporadas con su primera esposa en cualquier ciudad o pueblo donde se sientan cómodos, cambiando a otro solo cuando empiezan a cansarse por el motivo que sea. Nuestro protagonista es además bisexual y ha tenido experiencias sexuales y afectivas con hombres, aunque no demasiado intensas en el segundo aspecto (dado que la novela data de 1954, podríamos situarlo en los grados 1-2 de bisexualidad de la controvertida escala de Kinsey). Se mueve además en ambientes muy exclusivos, tanto en lo económico como en lo social, y tiene acceso al mundo de la alta cultura europea y al mundo del cine en Hollywood. Por último, Monk es caprichoso, egoista y voluble en lo sentimental. Es capaz de entregarse incondicionalmente a su pareja pero también de maltratarla con una conduncta aborrecible. Y ojo que esto último es una mera descripción del carácter del protagonista, en este aspecto no me considero capacitado para encontrar coincidencias con la vida personal de Isherwood en base a otros textos suyos que he leído.

El libro está escrito con una prosa intachable, sencilla, limpia, clara. Narrado en primera persona por Monk, se lee sin ninguna dificultad y los recursos narrativos son bastante sencillos, ya que toda la novela se construye en base a flashbacks. Hay mucho de reflexión y análisis, tanto de los sentimientos como del pulso de la sociedad. No podrían ser más certeros, por más que demuestren lo retorcida que puede ser el alma humana (celos, envidias, inseguridades, etc.). Respecto a cuestiones sociales, Isherwood se alinea con el pacifismo y la militancia LGTB desde un enfoque sorprendentemente directo y sin medias tintas. Algo que resulta admirable y demuestra el compromiso que mantuvo en estos temas durante toda su vida. No olvidemos que se trata de una obra publicada a mediados de los 1950s y que para entonces este autor vivía en USA, donde el mccarthismo estaba en pleno apogeo y el FBI investigaba a todas las organizaciones de defensa de los derechos de los gays.

Por último, habrá a quien los ambientes elitistas en que se desarrolla la acción le puedan resultar un poco cargantes. Estoy pensando en mí mismo, por ejemplo. Al situar la trama en localizaciones exóticas, destinos clásicos de la jet-set, y tener un elenco inacabable de personajes acaudalados, cuando no directamente millonarios, se corre el riesgo de alejarse de la realidad del lector medio, que difícilmente va a poder identificarse con esas experiencias por más que el tema de fondo sean los sentimientos y la conducta humana. Algo debió olerse Isherwood porque hay un personaje, una militante comunista exiliada de la Alemania nazi acogida por la tía Sarah, que precisamente viene a plantear estos problemas. Encuadrado dentro del auge del fascismo de los años 1930s en Europa, Gerda, que así se llama la refugiada, le echa en cara a Stephen el distanciamiento de la realidad social de la obra de su difunta esposa. He de reconocer la réplica de Isherwood es muy inteligente y me ha hecho reflexionar al respecto (no la incluyo aquí para que mantengáis el interés en el libro). Sigo teniendo mis contradicciones en relación a esta cuestión, pero el enfoque que da el autor ha conseguido que sea consciente de no se puede juzgar con ligereza a las personas por unas desigualdades que vienen provocadas por un sistema socioeconómico injusto. Por fin ha llegado quien me haga abrir los ojos a mi arrogancia, que falta me hacía. Desde luego no volveré a incluir en ninguna reseña una boutade del tipo 'me resulta difícil simpatizar con las desgracias de los más favorecidos económicamente', frase que solo viene a probar una falta de sensibilidad tan grande como los fortunas de los personajes a quienes iba dirigida. En definitiva un libro muy interesante y muy bien escrito. No creo que entre en la categoría de imprescindibles de la historia de la literatura mundial, pero reconozco que he disfrutado mucho leyéndolo.

2 jun 2017

Desde lo más profundo - Christopher Isherwood

En Desde lo más profundo nos acercamos a Christopher Isherwood en cuatro momentos diferentes de su vida. Se trata de por tanto de cuatro relatos cortos autobiográficos, cada uno de los cuales transcurre en países totalmente diferentes, ya que se ve que este autor fue un culo inquieto. Lo cierto es que por su extensión se aproximan bastante más a la novela corta, pero a efectos de esta reseña lo dejamos en relatos.

  • 'El señor Lancaster'. Corre 1928 y Christoph se va unas cuantas semanas a Frankfurt invitado por un pariente politico lejano que trabaja en una naviera.
  • 'Ambrose'. En 1933 y con los nazis afianzados en el poder, Isherwood y su amigo alemán Waldemar huyen de Berlín y se marchan a vivir a una isla griega. Les ha invitado Hans Schmidt, un amigo del segundo que trabaja como hombre de confianza y guardaespaldas de Ambrose, un acaudalado joven británico autoexiliado del Reino Unido.
  • 'Waldemar'. Es a finales de agosto de 1938 cuando nuestro hombre vuelve a Inglaterra, y en ruta hacia Dover se encuentra en el ferry con una antigua conocida de sus días en Berlín, Dorothy. Tras saludarse afectuosamente ella le comenta que vuelve con su prometido, que no resulta ser otro que su amigo Waldemar, de quien no sabía nada tras la aventura en la isla griega. Dorothy es una de aquellas idealistas militantes comunistras procedentes de la clase alta británica, así que prevé serios problemas con su familia cuando vean que su futuro yerno es 100% clase trabajadora.
  • 'Paul'. En 1940 el escritor británco ya se había afincado en Estados Unidos y estaba trabajando como guionista para unos estudios de Hollywood. Allí conoceremos por un lado a sus amigos, entre los cuales está el escort de lujo que titula el texto, y por otro su profundo interés en las filosofías orientales relacionadas con el autoconocimiento, que empezaban a introducirse tímidamente en la cultura norteamericana.
A raíz de leer estos cuatro cuentos no se puede negar que este autor tuvo una vida de lo más movida e interesante. Tampoco se puede decir que estén mal escritos o que se hacen pesados. Mentiría si así hiciera y puestos a engañaros, que sea por motivos más importantes que dar mi opinión personal sobre un libro. La cuestión de fondo que no hay por qué ocultar es que son muy intrascendentes; particularmente los dos primeros son poco más que las aventuras de un hombre joven bastate engreído y pedante, algo que el propio Isherwood reconoce cuando en un inciso dirigido al lector, admite que se siente muy alejado de aquél que fue años atrás. Los dos siguientes están algo mejor porque tratan también temas políticos, sociales o espirituales, además de reflejar con mucha veracidad el angustioso ambiente pre-bélico y la II Guerra Mundial una vez comenzó la contienda. En todo caso, mi impresión general es que el libro dista mucho de ser una obra maestra y por tanto, no tengo motivos para recomendarlo. Tenéis otra reseña en Una hoguera para que arda Goya, que a mí, visto el desinterés que me ha causado, me parece hinchada hasta decir basta. En todo caso ahí la dejo, que si algo no pretendo es dogmatizar con mis opiniones.

20 ene 2016

Un hombre soltero - Christopher Isherwood

Estamos en California en 1962. George es británico pero lleva viviendo en EEUU desde finales de los 1930s. Profesor de literatura en el colegio universitario de San Tomás (sic) de Los Angeles, homosexual, tiene cincuenta y muchos años -quizás más- y ha perdido a su pareja, Jim, en un accidente de tráfico tan solo unos meses atrás. Christopher Isherwood nos acerca a 24 horas de su vida en Un hombre soltero, una maravillosa novela corta que expone con una credibilidad abrumadora la historia de una persona que se está enfrentando a una situación personal terrible. No solo la muerte inesperada de su compañero amado, sino también la soledad, la incomprensión y desesperación de un ser humano que además de pertenecer a una minoría discriminada, toma conciencia de estar afrontando la recta final de su vida.

La narración es tremendamente ágil, con un desarrollo que acompaña a las horas del día y casi nos permite notar los cambios de luz en la soleada California. Primera hora de la mañana y el protagonista se levanta para iniciar su jornada laboral. Viaje por autopista hasta llegar a la universidad a media mañana. Tras la clase, almuerzo a medio día con un sol de justicia cayendo sobre un campus de reciente construcción cuyos árboles raquíticos aún no ofrecen refugio. La tarde pasa con una breve visita al hospital para ver a una amiga gravemente enferma y luego en el gimnasio. La noche cenando con Charlotte, una cuarentona británica superviviente como él, amiga íntima de la pareja. La madrugada con la luz de las farolas acompañandonos hasta que se mete en la cama borracho como una cuba. Creo que precisamente esa presencia de la luz a lo largo del día es uno de los mayores logros la adaptación al cine dirigida por Tom Ford (A single man, 2009). Por otro lado, me ha parecido asombrosa la caracterización de George (alter ego más que obvio de Isherwood) como personaje: plenamente consciente del rechazo que provoca su sexualidad desviada, guarda por ello un rencor comprensible y justificable a la humanidad. Sin embargo, dicho resentimiento no le impide mantener una desbordante esperanza de encontrar la felicidad, sin olvidar en ningún momento que a su edad se reduce drásticamente la probabilidad de lograrlo.

Resumiendo, una verdadera joya escrita con un leguaje sencillo, directo y totalmente accesible. Se disfruta el doble por decir solo lo necesario e imprescindible, por no recrearse absurdamente en el dolor o el odio, por no mostrar de color rosa un mundo que tiene sus claroscuros más que evidentes. Esta edición incluye una breve entrevista al autor realizada en 1973 para una revista gay norteamericana, que nos permite conocer detalles curiosos de su obra y nos revela su compromiso con el movimiento de liberación LGTB. Más reseñas en Lector malherido, La medicina de Tongoy y La tormenta en un vaso.

28 nov 2015

Adiós a Berlín - Christopher Isherwood

Aunque yo he leído una edición de la típica colección con 'lo mejor de la literatura del S.XX' o similar, encima de segunda mano y comprada al peso en mi reciente visita a {LQ}, para resumir la trama de Adiós a Berlín recurro en esta ocasión a la ficha de la editorial Acantilado, que la ha actualizado con una nueva traducción:
Christopher, un joven británico, alquila una habitación en la capital alemana e imparte clases de inglés para ganarse la vida. Este trabajo y su curiosidad de escritor en ciernes le llevarán a conocer a personajes de todo tipo y condición, como la rica heredera judía Natalia Landauer, la familia obrera de los Nowak, Otto y Peter, dos jóvenes homosexuales, o Sally Bowles, una jovencita inglesa de clase alta, seductora y extraviada —que inspiró el personaje de Liza Minelli en la célebre película Cabaret—.
El libro nos relata las experiencias de Christopher Isherwood en el Berlín de los años 1930s contadas por el autor en primera persona. Se divide en seis partes escritas a modo de relato corto, que se pueden leer independientemente, aunque comparten un contexto común que les da unidad global. El autor nos pasea por la que probablemente fue la capital más animada de la Europa de entreguerras, y mientras lo hace nos cuenta historias sobre las personas que va conociendo. Tenemos todos los estratos sociales representados, hay diversidad sexual y también seguidores de todas las ideologías políticas. Desde judíos adinerados de clase alta a familias alemanas de clase obrera, pasando por compatriotas y vividores que se buscan la vida como buenamente pueden.

Evidentemente estamos ante un impagable retrato del periodo histórico 1930-1933, un documento fidedigno de cómo el nazismo pasó de ser una amenaza al partido que rigió el país. Como novela es entretenida y muy fácil de leer, una prosa muy ágil y directa, muy descriptiva y con bastantes diálogos. Se da cuenta de ella en poco más de una sentada. A modo de curiosidad, la traducción de esta edición añeja de coleccionable es de Jaime Gil de Biedma, que consigue evocar muy bien el paso del tiempo seleccionando, en ocasiones puntuales, términos ya un poco anticuados. Tenéis una completísima y extensísima reseña en Revista de Libros y otra más breve en El placer de la lectura.
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