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4 nov 2020

En la cima del mundo - James Tiptree Jr.

El planeta Tyree se enfrenta a su aniquilación, causada por El Destructor. Se trata de un ser cuasi omnipontente que vaga solitario por el espacio,  separado del resto de sus compañeros. En su desesperación va dejando tras de sí un rastro de destrucción que afecta a estrellas, sistemas planetarios y los seres que los habitan. La especie inteligente que puebla este mundo, unos seres voladores que viven flotando en vientos eternos, utilizará sus avanzadas técnicas mentales para intentar ponerse a salvo en algún otro planeta mediante una fuga psíquica. Y ocurre que en la Tierra el ejército de los Estados Unidos está realizando un estudio sobre capacidades psi a un equipo de voluntarios civiles y militares cuyo alto número de aciertos en los tests previos podría indicar que son especialmente sensitivos a la percepción extrasensorial.

En la cima del mundo es una novela muy ambiciosa que partiendo de elementos de space-opera y misterio, trasciende estos aspectos de entretenimiento puro y duro para elaborar una teoría de funcionamiento del universo. El objetivo de James Tiptree Jr./Alice Bradley Sheldon no es científico ni filosófico. En absoluto. Lo que busca es la diversión y provocar admiración a través todas las ideas que surgen de su imaginación desbordante. 

Desmadrada, incontrolable, imparable. 

Febril. 

Diarréica. 

Porque yo creo que se ha pasado de frenada. Ese ansia por fascinar y maravillar con mundos y seres fantásticos provoca reserva en el mejor de los casos y rechazo en los demás. Humanos y Tyrenni yendo telepáticamente de un lado para otro por el cosmos infinito. Mentes cabalgando sobre haces de pensamiento generados por conciencias elevadas, atravesando millones de años luz en un abrir y cerrar de ojos. Entidades de tamaño inconmensurable y eternos que siempre han vagado por el espacio. Interfaces hombre-máquina establecidos sobre energía de pensamiento. Mundos virtuales creados por mentes incorpóreas. A mí tanto estupor me ha agotado. Me ha puesto e la defensiva, pensando qué nueva sorpresa me depararía el siguiente capítulo, la siguiente página. ¿Reivindicaciones feministas de las hembras Tirenni para mostrar el absurdo de la desigualdad entre sexos? ¿Por qué no?

Me cuesta creer que esta novela la ha escrito la misma autora que Cantos estelares de un viejo primate, una colección de cuentos que me dejó impresionado y que es el motivo por que he seguido leyendo a Sheldon. Según he podido comprobar tiene sólo cuatro libros traducidos al castellano. El último que me queda por leer también es una colección de cuentos: A diez mil años luz. Después de esta experiencia, me temo que no me voy a dar prisa en hacerlo.

29 nov 2019

Grobe Zusammenfassung (9)

Me estoy dando cuenta de que cada vez me enrollo más en las mini reseñas. Bueno, no en todas pero en algunas sí. ¿Será que voy a volver al formato habitual de una reseña por libro? Pues no lo sé, aunque ganas no me faltan. De momento aquí os dejo el resumen de lecturas de noviembre de 2019.

Mañana tendremos otros nombres, de Patricio Pron. Pues como nunca había leído nada de este autor me dije ahora que ha ganado el premio Alfaguara de novela de 2019 es la ocasión perfecta. ¿Lo era, realmente? Ya os avanzo que no. Estamos ante un soporífero elogio al amor de pareja y una glorificación sin fundamento de la vida en común entre dos personas que se quieren. Está aderezado con alguna que otra crítica a la situación socioeconómica del mundo al finales de la década de los 2010: la pose afectada y carente de principios (a ojos de autor, claro) de los modernos/hipsters, la gentrificación de las ciudades, la precariedad del trabajo, bla, bla, bla. Los juicios que emite resultan innecesarios por manidos y en muchos casos, totalmente equivocados por falta de conocimiento del tema que se trata. Querido Patricio, ¿todavía no te has enterado de que la soja que se planta en el Amazonas previa deforestación de la selva tropical, no se transforma en leche vegetal para el latté de los hipsters, sino en pienso para alimentar las vacas que luego os coméis los omnívoros del primer mundo? ¿Es posible que un tipo tan culto y leído como tú siga ignorando este hecho y recurra a prejuicios reaccionarios e irreales para autoexculparse de responsabilidad en la crisis medioambiental del planeta? Pues anda que hay documentales informando al respecto, te recomiendo que veas Cowspiracy cuando tengas un rato. Errores e imprecisiones al margen, lo más desesperante de la novela es que transmite la idea de que el amor triunfa. El amor triunfa, por dios, me lo dice alguien en sus tiernos veinte años y hasta lo considero encantador por la ingenuidad en que se sostiene esa afirmación. Si me lo dice un tío de cuarentaipico pienso que es imbécil. Es lo más baboso que he leído, yo qué sé, en 5 años por lo menos. Una pérdida de tiempo que por su tibieza triunfará entre los mediocres. Fijo.

Prestigio, de Rachel Cusk. Cierre de la trilogía que no aporta ninguna novedad ni en el fondo ni en la forma a las dos anteriores entregas (ver resúmenes de lecturas de junio y octubre). Hay una clara sensación de globalidad que permitiría publicarlas en un volumen único por su coherencia. Me han encantado las tres novelas. Las he leído con auténtica fruición y he disfrutado de todas las historias que narran. El cierre de ésta última es particularmente memorable por perturbador y nihilista.
Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel. Llegué a este libro a raíz de una reseña super entusiasta de Cuchitril Literario hace tan solo unos meses y hoy me toca a mí verter toneladas de alabanzas acerca de esta novela; emotiva, dolorosa, divertida, cruda, idealista, apasionada, encantadora. La acción transcurre a finales de los 1980s en un Chile que está experimentando los últimos coletazos de la dictadura de Pinochet. El protagonista es un marica viejo (cuarentaipocos años, ojo), enamorado hasta las trancas de un joven estudiante universitario hetero miembro de un núcleo de resistencia comunista. El segundo se aprovecha de la situación y su grupúsculo revolucionario toma el piso del antiguo transformista como cuartel de operaciones. Este último se hace el ingenuo y disfruta de las mariposas en el estómago como si tuviera veinte años menos. A destacar el lenguaje empleado por el autor chileno, capaz de transmitir a la perfección la vitalidad del protagonista y repleto de características super originales, como un uso exhaustivo de aposiciones con un potentísimo efecto visual (manos araña, manos gaviota, etc.). Por no hablar de una divertidísima trama secundaria protagonizada por el dictador, a quien se ridiculíza presentándolo como un personaje miserable, ruín y atemorizado. Desde hoy mismo me declaro fan número uno de Lemebel, por lo menos en mi bloque.

Las ballenas volantes de Ismael, de Philip J. Farmer. Yo tengo un problema con las librerías de segunda mano, en especial con la cadena Re-Read. Los libros son tan baratos, los títulos están tan bien clasificados y ordenados, y las tiendas tienen ese aspecto tan pulcro como salido de un anuncio de Ikea que siempre que voy, arramplo. Y voy muy a menudo. Cinco, siete, diez. El máximo por el momento son diez libros de golpe. Y claro, si entras en esa dinámica de comprar por comprar encuentras tanto joyas como bodrios. Que es el caso de esta novelucha de Philip J. Farmer, cuya mera existencia solo se sostiene pensando que va destinada al público juvenil con cero criterio y deseoso de aventuras. Pero si te paras reflexionar en esa posiblidad, la conclusión es que estás insultando al público juvenil sin criterio y deseoso de aventuras. Ya sabemos que ser joven es estúpido, pero me cuesta creer que se pueda llegar a estos niveles de estupidez ni aun siendo joven. Una space-opera que transcurre en un futuro muy lejano en la Tierra, con un marco de referencia evolutivo/involutivo que es ridículo, incoherente, absurdo e insostenible. Se mire por donde se mire. Para olvidar o más bien, para no haber leído nunca.

Mundos cálidos y otros, de James Tiptree Jr. Otra colección de relatos a cargo de Alice Bradley Sheldon, más conocida por su pseudónimo masculino. Comprende los cuentos publicados en los primeros años de su carrera, así que quizás por su falta de experiencia, en general me ha parecido algo más floja que Cantos estelares de un viejo primate, que ya comenté brevemente en septiembre. Hay relatos que no están mal y otros que son bastante inanes. Eso sí, merece la pena solo por leer la introducción de Robert Silverberg: según deduce él, Tiptree escribe tan virilmente que las sospechas de que tras ese nombre tan infrecuente se esconde una mujer son pamplinas. Memorable.

Riesgos de los viajes en el tiempo, de Joyce Carol Oates. Floja, muy, muy floja. No creo yo que ésta sea la mejor novela de la autora norteamericana. No es que haya leído otra, solo dos libros de cuentos, pero aunque no tenga con qué comparar, esta novela es terriblemente floja por sí misma. La acción transcurre en una distopía originada como reacción a la amenaza terrorista que se inició el 9/11. Esto conduce a un estado totalitario que condena a los disidentes del pensamiento único a diferentes formas de olvido: desde reacondicionamientos a desapariciones pasando por un exilio en el pasado mediante un viaje en el tiempo. Un batiburrillo de ideas ya muy trabajadas en la ciencia-ficción, que no solo no aportan nada nuevo, sino que además no van a ninguna parte. Lo único medianamente de interés es que se plantea la duda de si el viaje temporal no será sino una realidad simulada mediante software. De todas formas la trama, ademas de zigzaguear sin ningún interés, se resuelve de manera ridícula. Un libro totalmente prescindible.

Lancha rápida, de Renata Adler. Se preguntan en la editorial Sexto Piso por qué esta novela, que fue un boom de ventas en EEUU hace cuarennta años, no se ha editado antes en español. Como insinuando que se nos ha negado una joya de la hostia demasiado tiempo. Ahí va mi interpretación de los hechos. Para empezar no es una novela. Es una colección de anécdotas. Una colección de textos sin gracia que alcanzan unos pocos párrafos en la mayoría de los casos. Sin demasiada continuidad ni coherencia entre unos y otros, además. Todo lo más que involucran al entorno de la protagonista, una reportera que vive en Nueva York y recorre el mundo para cubrir las noticias más actuales. Bueno actuales a mediados de los 1970s, fecha de su publicación original. Y ese es precisamente el siguiente impedimiento que le pongo al libro. Es un producto de su época, y tantas referencias contextuales lo vuelven añejo. Como un vino malo que encima se ha pasado. Moshé Dayán, Patty Hearst y el Ejercito Simbiótico de Liberación, la Ciudad del Miedo, etc. Un viaje a mi más tierna infancia que solo me ha valido para perder el tiempo. Eso sí, como soy muy fan de la abstracción geométrica y del color, la portada me encanta.

30 sept 2019

Grobe Zusammenfassung (7)

Cada vez se me pone más complicado escribir estos resúmenes. Y no es porque el trabajo me deje poco tiempo libre y menos ganas, esa parte ya la he aceptado con resignación. La cuestión ahora es que pasan tantas semanas desde que termino una libro hasta que escribo sobre él que a veces se me ha olvidado de qué trataba. Sobre todo ocurre si no es especialmente memorable, y admitámoslo, son muy pocos los que caen en esa categoría. Así que el problema se me hace muy presente al sentarme en el ordenador y tengo que tener a mano el Kindle o el libro para hojearlo. Por poner un ejemplo concreto, ha pasado más de un mes desde que leí la primera novela que reseño hoy. Así que el tiempo se ha encargado de eliminar las pocas sensaciones agradables que me generó, para dejar solo el fango más denso y putrefacto en mis recuerdos. Con esto quiero decir que tampoco me hagáis mucho caso si resulto especialmente negativo.

Visitantes milagrosos, de Ian Watson. Que Ian Watson elabora unas tramas muy originales es algo que yo ya he comentado más de una vez en este blog. Ahora bien, tampoco me ha temblado la mano para decir que no siempre logra resolver esas tramas con éxito (en mi humilde opinión, faltaría más). En este caso elabora una teoría sobre el fenómeno OVNI que lo vincula no con los extraterrestres, sino con una conciencia mundial colectiva que se expresa por medio de estados alterados de conciencia y alucinaciones, ya sean individuales o colectivas. El libro tiene momentos épicos, pero como ya le ocurrió en Carne, se cierra bastante atropelladamente porque ese cúmulo de ideas tomadas de aquí, allá y acullá, termina acorralando al autor (por más que derrochen toneladas de inventiva). El británico hace todo lo que está en su mano pora terminar la novela con la mayor dignidad posible, pero resulta inevitable preguntarse si algo de lo que hemos leído tiene sentido.

El hombre hembra, de Joanna Russ. Todo un clásico de la ciencia-ficción feminista citado en todas las listas habidas y por haber. La idea que emplea la autora para mostrar la discriminación que sufre la mujer en la sociedad (más acusada en 1970, que es cuando fue escrita), pasa por contrastarla con otras sociedades existentes en mundos paralelos salidos de su imaginación. La teoría del viaje en la probabilidad hace que un total de cuatro mujeres de distintos universos se reúnan y expongan sus realidades, algo que lógicamente conduce a una crítica feroz del sexismo, la influencia de los condicionamientos culturales en la conducta, el cuestionamiento de las identidades de género normativas, etc. A Russ no le falta razón en su análisis, sin embargo a mi parecer el libro es bastante confuso. Para empezar no hay linealidad argumental y encima todas las mujeres protagonistas tienen nombres muy parecidos: Jeannine, Joanna, Janet y Jael. Como se relacionan entre ellas en escenarios cambiantes no he conseguido en ningún momento tener una imagen aislada y definida de cada personaje, sino que solo cobraban entidad cuando se expresaban en diálogos o la narración los contextualizaba. Tampoco cada una de ellas tiene el mismo peso en la acción; Jael aparece prácticamente al final del texto, en un nuevo giro de la trama que es difícil encajar en un conjunto ya de por sí inconexo. Y para finalizar, hay bastantes párrafos en que la autora mete con calzador su ideario feminista en primera persona y con un estilo panfletario en el que vuelca toda su rabia y frustración. Que no es que yo no la entienda, no es ése el problema. Es que supone un cambio de registro que cuesta encajar en lo que se supone que es una novela.

Cantos estelares de un viejo primate, de James Tiptree Jr. Detrás de este pseudónimo tan masculino se oculta la escritora Alice Bradley Sheldon. No sé por qué narices habré tardado tanto en conocer su obra porque esta colección de relatos y novelas cortas es lo mejor con que me he topado en un montón de tiempo. Se trata de ciencia-ficción con una base de biología bastante importante, pero el lado hard sirve solo de apoyo a los desarrollos sociológicos especulativos y proyectivos con una incuestionable carga feminista. Los siete textos incluídos en este tomo fueron escritos entre finales de los 1960s y mediados de los 1970s, así que recoge el mismo Zeitgeist que la novela de Russ de un poco más arriba. La situación de la mujer en esos años era sin duda peor que hoy día, ahora bien, el enfoque de todos ellos es mucho más atemporal. Los conflictos de discriminación que exponen están mucho mejor tratados y se exponen con una originalidad y un tino ante los cuales no cabe sino maravillarse (y que conste que yo no uso este verbo con demasiada ligereza). Quizás el título más conocido de toda la compilación sea el multipremiado 'Houston, Houston, ¿me recibe?', una mezcla irresistible de temas clásicos de la ci-fi con un giro de tuerca que cuestiona los conceptos de género y sexo. De todas formas mi preferida ha sido 'Un momentáneo sabor de existencia', por la gran carga anti antropocentrista que tiene. A destacar también el trasfondo animalista y de defensa de los derechos de los animales de 'El psicólogo que no quería maltratar a las ratas', que probablemente se define mejor como género fantástico que ciencia-ficción. Sin duda el triunfador absoluto de este mes, aunque seguido muy de cerca por el que viene a continuación.

Lengua materna, de Suzette Haden Elgin. Distopía en toda regla. Distopía en el sentido tradicional y original del término: una sociedad que ha evolucionado desde la actual para volverse un infierno para algún grupo diferenciado, lo cual permite poner de manifiesto los peligros que acechan a la actual. En la novela de Elgin, primera de una trilogía que incluye también La rosa de Judas y 'Earthson' (sin traducción al castellano), los derechos de las mujeres fueron cercenados a raíz de un Nobel en Medicina que demostraba su inferioridad intelectual. Borradas completamente de la esfera social para pasar a ser tratadas por los hombres como simples objetos domésticos, sólo las traductoras pertenecientes a unas reducidas familias de lingüístas tiene cierta presencia pública al ser utilizadas por los gobiernos de la Tierra en las negociaciones mercantiles con todas las especies extraterrestres que se han ido conociendo en los últimos siglos. La novela nos muestra un grado de abuso sobre la mujer que me ha recordado irremediablemente a El cuento de la criada (vía serie de la HBO, porque no he leído el libro de Margaret Atwood). Incluye eso sí más elementos de ciencia-ficción y una componente de psicolingüística que me han resultado muy, muy atractivos.

Dellas. Un mundo femenino, de Charlotte Perkins Gilman. Utopía feminista en la cual tres jóvenes y aguerridos aventureros estadounidenses de principios del S. XX exploran un país desconocido en medio de la jungla del Amazonas y habitado exclusivamente por mujeres. La autora, militante feminista ella misma, evidentemente, desarrolla sus deseos de igualdad de derechos entre hombre y mujer imaginando una sociedad matriarcal cuya expresión máxima es la maternidad. La hermandad entre todas sus habitantes y su lucha común por la consecución de unos ideales progresistas nos hacen ver cómo podría ser una sociedad ideal contrapuesta al patriarcado. La novela data de 1915, así que el nivel de prejuicios a combatir estaba a unos niveles inconcebibles. Sin embargo Gilman lo hace con mucho humor y más elegancia. De nuevo vemos que en un texto feminista aparece un claro alineamiento con el vegetarianismo y la defensa de los derechos de los animales, no en vano las habitantes de Dellas se nutren exclusivamente de productos obtenidos de la tierra y muestran su estupefacción al saber que en Occidente se usa la leche de vaca como alimento (por no hablar del horror que les provoca saber que los terneros terminan en los platos). Lamentablemente e inclinando la balanza ética en su contra, el texto deja traslucir ciertos tics racistas y supremacistas del ideario de la autora. Tengo que admitir los primeros capítulos destilan un tufo a novela de aventuras bastante aburrido, eso sí, una vez los hombres y sus prejuicios decimonóncios llegan a Dellas, el texto su vuelve muchísimo más interesante y desarrolla un montón de ideas avanzadas que por desgracia un siglo después siguen teniendo mucho de utópico. Por cierto que el título original es Herland, lo que ayuda a entender el que se le ha dado en español.
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