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22 jul 2020

El gusano de fuego - Ian Watson

John Cunningham es un psiquiatra que ejerce en Tynemouth, una ciudad costera del noreste de Inglaterra muy cercana ya a Escocia. Está especializado en «terapia de vida pasada», también conocida como «terapia de reencarnación». A través de la hipnosis lleva a sus pacientes a supuestas vidas pasadas donde se encontraría el origen de sus traumas y problemas. En realidad él no cree en la reencarnación, pero prefiere considerar su tratamiento como una mentira piadosa que ha ayudado a muchos pacientes para los cuales los terapeutas freudianos, jungianos o lacanianos han sido inútiles. Pero John tiene un alter ego, se trata del escritor de novelas de terror Jack Cannon. Y ocurre que Jack usa los historiales clínicos de los pacientes de John para inspirar sus best-sellers. Hasta el momento el psiquiatra ha conseguido mantener a raya al escritor para evitar problemas, pero uno de sus pacientes actuales, Tony Smith, presenta un caso que es un reto profesional para el psiquiatra y un filón que el escritor puede ficcionar. Las sesiones de hipnosis apuntan a que Tony ha sido traumatizado por una misteriosa entidad sobrenatural primigenia, una especie de gusano que se integra en las profundidades de la cueva de la costa de Tynemouth en que habita, y con la cual se lleva encontrando en varias vidas anteriores. Jack se transformará en la personalidad dominante del dúo con la intención de resolver la historia, sin que importen las consecuencias.

Aquí tenemos una vez más a Ian Watson, casi un recién llegado a Das Bücherregal pero que está escalando puestos en los autores más leídos de este blog a pasos agigantados. El gusano de fuego es una novela de terror tremendamente original que está desarrollada a la perfección. La acción principal ocurre a finales de los 1980s, con la crisis del SIDA sobrevolando la trama y condicionando a la población a un aislamiento físico y psicológico por miedo a la enfermedad. La batalla interna entre John y Jack se va desplegando sutilmente a medida que vamos recorriendo las vidas pasadas de Tony. Relatadas en forma de flashbacks, el escritor británcio no deja fleco suelto en ninguna de las tres que llegamos a conocer, número éste que se repite casi de manera constante en sus novelas cuando se trata de hilos argumentales a incluir o como en este caso, relatos embebidos en la novela. Ya sea a principio de los 1950s, en la Inglaterra victoriana o durante las guerras entre Escocia e Inglaterra en la Edad Media, cada una de estas reversiones a vidas pasadas se expone con una verosimilitud y unas dosis de intriga que van in crescendo, aumentando la tensión un poco más en cada capítulo.

Pero no penséis que Watson tira de recursos facilones para lograrlo. En absoluto. Tanto los aspectos históricos que se contemplan como los puramente literarios están cuidados al máximo y se nota a la legua el gran trabajo que hay detrás de ellos. Ha resultado inevitable compararla con El Inca de MarteEl viaje de Chéjov o El kit Jonás por lo asombrosamente bien cuidado que está el argumento. Y tras el tono fatalista de toda la narración, llegamos a un desenlace siniestro, oscuro y tenebroso. Es perfecto para la atmósfera desapacible del norte de Inglaterra y deja una sensación amarga y desesperanzadora que resulta deliciosa para el aficionado al género.

13 mar 2020

El cerebro del más allá: Una opereta espaciotemporal - Ian Watson

Como recordaréis (es una forma de hablar, por supuesto; no espero que nadie recuerde las tontunas que escribo aquí), en 2018 Ian Watson se me reveló como el más grande descubrimiento de la ciencia-ficción afín a mis gustos después de Philip K. Dick. Después en el sentido temporal, ojo; no prentendo entablar una competición entre uno y otro. No en vano en aquel año me leí cinco libros suyos sumando novelas y compilaciones de relatos cortos. Ni que decir tiene, este atracón vino acompañado de una búsqueda febril de sus libros en Internet. Durante unos meses anduve como loco rastreando iberlibro y haciéndome con todo lo que encontraba de este autor. Uno de los tomos que compré fue El cerebro del más allá, que con el subtítulo de 'Una opereta espaciotemporal', ya deja bastante claro por dónde van los tiros. De hecho, ya sea por adoptar un formato breve o bien por el desparpajo de Watson, hasta el momento es la única space-opera (¿space/time-opera?) que no me ha parecido un insulto a la inteligencia.

El escritor británico, con esa desenvoltura suya tan dicharachera, nos trae una historia de aventuras que está plagada de temas propios del género en su versión más clásica, entre las que se incluyen:

  • Alienígenas hibernando en las profundidades de la Antártida
  • Viajes en el tiempo (con ese subtítulo solo faltaría que no los contemplase).
  • Meteoritos impactando con la Tierra
  • Artrópodos mutantes hipertróficos
  • Colonización de nuestro sistema solar
  • Etc.
Estos elementos se mezclan sin descanso y sin pudor ninguno. Y por si eso no fuera suficiente, Watson imprime a la novela su toque personal característico al incluir también inteligencias artificiales, cuestiones medioambientales o filosófico-religiosas y mucho humor. El enfoque de este último comprende por un lado juegos de palabras, supuestamente ingeniosos pero bastante simplones en mi opinión, y por otro planteamientos que entroncan con el absurdo y la intertextualidad. Sin duda estos últimos son los que más me han hecho disfrutar. Por lo demás el libro se lee en un par de sentadas y no deja de ser un divertimento sin demasiadas pretensiones. Aun así hay que reconocer que a nivel narrativo es muy compacto y coherente, cosa que según en qué casos al escritor afincado en Gijón le cuesta conseguir.

30 sept 2019

Grobe Zusammenfassung (7)

Cada vez se me pone más complicado escribir estos resúmenes. Y no es porque el trabajo me deje poco tiempo libre y menos ganas, esa parte ya la he aceptado con resignación. La cuestión ahora es que pasan tantas semanas desde que termino una libro hasta que escribo sobre él que a veces se me ha olvidado de qué trataba. Sobre todo ocurre si no es especialmente memorable, y admitámoslo, son muy pocos los que caen en esa categoría. Así que el problema se me hace muy presente al sentarme en el ordenador y tengo que tener a mano el Kindle o el libro para hojearlo. Por poner un ejemplo concreto, ha pasado más de un mes desde que leí la primera novela que reseño hoy. Así que el tiempo se ha encargado de eliminar las pocas sensaciones agradables que me generó, para dejar solo el fango más denso y putrefacto en mis recuerdos. Con esto quiero decir que tampoco me hagáis mucho caso si resulto especialmente negativo.

Visitantes milagrosos, de Ian Watson. Que Ian Watson elabora unas tramas muy originales es algo que yo ya he comentado más de una vez en este blog. Ahora bien, tampoco me ha temblado la mano para decir que no siempre logra resolver esas tramas con éxito (en mi humilde opinión, faltaría más). En este caso elabora una teoría sobre el fenómeno OVNI que lo vincula no con los extraterrestres, sino con una conciencia mundial colectiva que se expresa por medio de estados alterados de conciencia y alucinaciones, ya sean individuales o colectivas. El libro tiene momentos épicos, pero como ya le ocurrió en Carne, se cierra bastante atropelladamente porque ese cúmulo de ideas tomadas de aquí, allá y acullá, termina acorralando al autor (por más que derrochen toneladas de inventiva). El británico hace todo lo que está en su mano pora terminar la novela con la mayor dignidad posible, pero resulta inevitable preguntarse si algo de lo que hemos leído tiene sentido.

El hombre hembra, de Joanna Russ. Todo un clásico de la ciencia-ficción feminista citado en todas las listas habidas y por haber. La idea que emplea la autora para mostrar la discriminación que sufre la mujer en la sociedad (más acusada en 1970, que es cuando fue escrita), pasa por contrastarla con otras sociedades existentes en mundos paralelos salidos de su imaginación. La teoría del viaje en la probabilidad hace que un total de cuatro mujeres de distintos universos se reúnan y expongan sus realidades, algo que lógicamente conduce a una crítica feroz del sexismo, la influencia de los condicionamientos culturales en la conducta, el cuestionamiento de las identidades de género normativas, etc. A Russ no le falta razón en su análisis, sin embargo a mi parecer el libro es bastante confuso. Para empezar no hay linealidad argumental y encima todas las mujeres protagonistas tienen nombres muy parecidos: Jeannine, Joanna, Janet y Jael. Como se relacionan entre ellas en escenarios cambiantes no he conseguido en ningún momento tener una imagen aislada y definida de cada personaje, sino que solo cobraban entidad cuando se expresaban en diálogos o la narración los contextualizaba. Tampoco cada una de ellas tiene el mismo peso en la acción; Jael aparece prácticamente al final del texto, en un nuevo giro de la trama que es difícil encajar en un conjunto ya de por sí inconexo. Y para finalizar, hay bastantes párrafos en que la autora mete con calzador su ideario feminista en primera persona y con un estilo panfletario en el que vuelca toda su rabia y frustración. Que no es que yo no la entienda, no es ése el problema. Es que supone un cambio de registro que cuesta encajar en lo que se supone que es una novela.

Cantos estelares de un viejo primate, de James Tiptree Jr. Detrás de este pseudónimo tan masculino se oculta la escritora Alice Bradley Sheldon. No sé por qué narices habré tardado tanto en conocer su obra porque esta colección de relatos y novelas cortas es lo mejor con que me he topado en un montón de tiempo. Se trata de ciencia-ficción con una base de biología bastante importante, pero el lado hard sirve solo de apoyo a los desarrollos sociológicos especulativos y proyectivos con una incuestionable carga feminista. Los siete textos incluídos en este tomo fueron escritos entre finales de los 1960s y mediados de los 1970s, así que recoge el mismo Zeitgeist que la novela de Russ de un poco más arriba. La situación de la mujer en esos años era sin duda peor que hoy día, ahora bien, el enfoque de todos ellos es mucho más atemporal. Los conflictos de discriminación que exponen están mucho mejor tratados y se exponen con una originalidad y un tino ante los cuales no cabe sino maravillarse (y que conste que yo no uso este verbo con demasiada ligereza). Quizás el título más conocido de toda la compilación sea el multipremiado 'Houston, Houston, ¿me recibe?', una mezcla irresistible de temas clásicos de la ci-fi con un giro de tuerca que cuestiona los conceptos de género y sexo. De todas formas mi preferida ha sido 'Un momentáneo sabor de existencia', por la gran carga anti antropocentrista que tiene. A destacar también el trasfondo animalista y de defensa de los derechos de los animales de 'El psicólogo que no quería maltratar a las ratas', que probablemente se define mejor como género fantástico que ciencia-ficción. Sin duda el triunfador absoluto de este mes, aunque seguido muy de cerca por el que viene a continuación.

Lengua materna, de Suzette Haden Elgin. Distopía en toda regla. Distopía en el sentido tradicional y original del término: una sociedad que ha evolucionado desde la actual para volverse un infierno para algún grupo diferenciado, lo cual permite poner de manifiesto los peligros que acechan a la actual. En la novela de Elgin, primera de una trilogía que incluye también La rosa de Judas y 'Earthson' (sin traducción al castellano), los derechos de las mujeres fueron cercenados a raíz de un Nobel en Medicina que demostraba su inferioridad intelectual. Borradas completamente de la esfera social para pasar a ser tratadas por los hombres como simples objetos domésticos, sólo las traductoras pertenecientes a unas reducidas familias de lingüístas tiene cierta presencia pública al ser utilizadas por los gobiernos de la Tierra en las negociaciones mercantiles con todas las especies extraterrestres que se han ido conociendo en los últimos siglos. La novela nos muestra un grado de abuso sobre la mujer que me ha recordado irremediablemente a El cuento de la criada (vía serie de la HBO, porque no he leído el libro de Margaret Atwood). Incluye eso sí más elementos de ciencia-ficción y una componente de psicolingüística que me han resultado muy, muy atractivos.

Dellas. Un mundo femenino, de Charlotte Perkins Gilman. Utopía feminista en la cual tres jóvenes y aguerridos aventureros estadounidenses de principios del S. XX exploran un país desconocido en medio de la jungla del Amazonas y habitado exclusivamente por mujeres. La autora, militante feminista ella misma, evidentemente, desarrolla sus deseos de igualdad de derechos entre hombre y mujer imaginando una sociedad matriarcal cuya expresión máxima es la maternidad. La hermandad entre todas sus habitantes y su lucha común por la consecución de unos ideales progresistas nos hacen ver cómo podría ser una sociedad ideal contrapuesta al patriarcado. La novela data de 1915, así que el nivel de prejuicios a combatir estaba a unos niveles inconcebibles. Sin embargo Gilman lo hace con mucho humor y más elegancia. De nuevo vemos que en un texto feminista aparece un claro alineamiento con el vegetarianismo y la defensa de los derechos de los animales, no en vano las habitantes de Dellas se nutren exclusivamente de productos obtenidos de la tierra y muestran su estupefacción al saber que en Occidente se usa la leche de vaca como alimento (por no hablar del horror que les provoca saber que los terneros terminan en los platos). Lamentablemente e inclinando la balanza ética en su contra, el texto deja traslucir ciertos tics racistas y supremacistas del ideario de la autora. Tengo que admitir los primeros capítulos destilan un tufo a novela de aventuras bastante aburrido, eso sí, una vez los hombres y sus prejuicios decimonóncios llegan a Dellas, el texto su vuelve muchísimo más interesante y desarrolla un montón de ideas avanzadas que por desgracia un siglo después siguen teniendo mucho de utópico. Por cierto que el título original es Herland, lo que ayuda a entender el que se le ha dado en español.

25 oct 2018

Carne - Ian Watson

Saul y Diane Cobbett viven con sus dos pequeños (Tim y Josh) en un caserío de Woodburn, en la Inglaterra rural de las East Midlands. Él es profesor de Geografía en un instituto de secundaria y ella se dedica a cuidar de los críos. Un día conduciendo de vuelta a casa encuentran un conejo que está siendo atacado por una comadreja, así que paran el vehículo y recogen al roedor, espantando al voraz carnívoro, que les mira desde el arcén con un recelo fuera de lo común. Este supuesto acto de bondad encaja en su ideario personal, pues los dos son vegetarianos convencidos y están muy motivados en la defensa de los derechos de los animales. Este movimiento experimentó un gran auge en el Reino Unido a finales de los 1980s, que es cuando transcurre la acción, de hecho Diane quiere ir un paso más allá en el activismo y está empeñada en entrar en contacto con el Frente de Liberación Animal. Lo que no sospechan es que al robarle la cena al mustélido han provocado que una fuerza sobrenatural totalmente opuesta a sus ideas se desate en la comarca. Tanto es así que buscará a sus víctimas precisamente entre quienes defienden a los animales.

Carne es una novela de terror repleta de buenas ideas que además describe con una gran veracidad la dinámica de los grupos que defienden los derechos de los animales mediante la acción directa. Excepto por alguna pifiada más propia de alguien que nunca se ha preocupado en informarse por el vegetarianismo (no, los vegetarianos no comen pescado), Ian Watson ha sabido recoger a la perfección el Zeitgeist del activismo antiespecista en la Inglaterra en los últimos años del thatcherismo. El sabotaje de instalaciones y los actos vandálicos contra las empresas que explotan a los animales se combinan con una trama de horror que incorpora apariciones, posesiones, antiguos ritos paganos y un serie de crímemes cometidos en el pasado cuyos efectos siguen vivos un siglo después. La acción no da un respiro al lector, que se verá vapuleado por los terribles acontecimientos que experimentarán los Cobbett y la célula local del FLA con que entrarán en contacto. Desde los enfrentamientos con sus entrometidos vecinos, altos directivos en una cárnica, a los problemas con la policía por supuestos abusos sobre sus hijos, pasando por la suspensión de empleo de Saul por las acusaciones de tener sexo con una alumna, lo cierto es que resulta difícil de creer que la pareja no tengan una crisis de nervios que los lleve al hospital. Súmale las experiencias sobrenaturales provocadas por las entidades malignas que los acosan y el ingreso en un sanatorio se presentaría como la única solución posible a todo lo que les ocurre.

A pesar de este ritmo tan acelerado, Watson se las apaña para transmitir verdadero miedo y pánico en un par de ocasiones. Creedme, he visto mucho cine de terror a lo largo de mi vida y hay dos escenas que están a la altura de lo más espeluznante que recuerdo. De todas formas y aunque a principios del año me declaré fan incondicional suyo, hay que reconocer que el cierre flojea un poco. Quizás se deba a que la velocidad que había adquirido el texto no daba otra opción que acabar a las bravas para evitar seguir metiéndose en un berenjenal aún más grande. No es lo mejor que he leído de este escritor pero tampoco está tan mal. Tiene mucha menos profundidad y está menos elaborada que otras obras suyas que ya he reseñado. pero es que la mayoría de los comentarios en la ficha de la Tercera Fundación la ponen a la altura del betún, cosa que tampoco parece del todo justa. Sin embargo en Memorias de un friki sale bastante bien parada.

6 ago 2018

El Inca de Marte - Ian Watson

En su carrera expansionista por conquistar el Sistema Solar, la Unión Soviética se ha decidido por terraformar Venus y EEUU quiere hacer lo propio con Marte. No obstante, para dejar clara su posición dominante, los rusos han sido los primeros en enviar una nave no tripulada al planeta rojo. El centro de seguimiento soviético pierde el control de la Zayits cuando está regresando y entrando en la atmósfera terrestre, así que en lugar de aterrizar en cualquiera de las repúblicas que componen la URSS, acaba en el Altiplano boliviano. La sonda espacial se estrella junto a un pueblín andino donde Julio Capac, un joven y ambicioso lugareño, celebraba una fiesta a la que había invitado a todos sus conciudadanos. Ni que decir tiene, todos van rápidamente a ver qué es ese objeto que ha caído junto al cementerio. Los que entran en contacto directo con él y con los restos de arena roja que traía caen rápidamente enfermos. Tras avisar a las autoridades locales, el ejército monta un hospital de campaña, pero excepto dos personas, todos fallecen de lo que parece ser algún tipo de meningitis de origen desconocido. Uno de los supervivientes es Julio, que huye a las montañas y se oculta en una cueva antes de perder el conocimiento. La otra es Angelina Sonco, una joven de quien nuestro hombre está enamorado, que ha permanecido escondida en su casa protegida por sus padres y un curandero. Pasados unos días, saldrán del coma con una conciencia aumentada que les permitirá evaluar el mundo y sus condiciones cambiantes con unas habilidades sobrehumanas. Julio se autoeregirá como Rey Inca e intentará restablecer el poderoso imperio que diezmaron los conquistadores españoles en el S. XVI, poniendo así punto final a la inestabilidad política de su país. Mientras todo esto ocurre, la nave norteamericana Pionero, tripulada por tres hombres, se dirige a Marte con intención de modificar su clima y terraformar el planeta en un tiempo record. Lo ocurrido en Bolivia no escapa a los servicios de inteligencia estadounidenses, que ante el miedo a que sus astronautas sufran esa extraña enfermedad al llegar a Marte, iniciarán una carrera desesperada por descubrir las razones por que Julio y Angelina no se han visto afectados por la infección extraterrestre.

Me ha dado fuerte con Ian Watson. Difícil será que a final de año no reciba el galardón especial al mejor autor que he descubierto en 2018. El británico se lo está poniendo muy, pero que muy complicado al resto de autores que caen en mis manos. Para empezar, las tramas que ingenia son súper originales, hiladas a la perfección y con una prosa nítida, impecable, lo cual hace que la lectura sea un placer y los capítulos se ventilen a una velocidad de vértigo. En El Inca de Marte aparecen de nuevo tres hilos argumentales, al igual que ocurría en las dos anteriores que he leído este año. Sin embargo, en esta ocasión me ha quedado la sensación de que los límites no están tan marcados, por tanto no resulta descabellado agrupar en uno solo tanto la acción que transcurre en la Pionero, como las implicaciones del equipo de seguimiento e inteligencia de EEUU en relación a los sucesos de Bolivia. En cualquier caso, ya sean dos o tres, el resultado final no se ve afectado y sigue siendo tan adictivo como en aquellas.

Aunque estemos ante una obra de ciencia ficción, los aspectos especulativos relacionados con Marte se basan en información fidedigna, o al menos fidedigna en el momento en que se consultó, pues las teorías sobre la naturaleza de los planetas cambian a medida que hay medios más adecuados para su estudio. Tanto es así que Watson se vio obligado a reescribir parte de la novela con las galeradas ya impresas debido a un descubrimiento que echaba por tierra los fundamentos de lo que había escrito. En el prólogo que precede a la novela, el autor nos habla del proceso de documentación que llevó a cabo a mediados de los 1970s para poder escribirla y en sus dificultades para informarse sobre el Imperio Inca. La seriedad y rigurosidad con que este escritor abordó esta tarea en un mundo sin World Wide Web ni Wikipedia, da idea de su inigualable profesionalidad, por si con el talento no nos bastaba.  

Ian Watson siempre ha tenido inquietudes políticas (socialistas más concretamente, ver la entrevista de JotDown), así que no es de extrañar que la historia contenga muchos elementos que reflejan la realidad político-social del momento. Para empezar, la tensión que existía entre los dos grandes bloques durante la Guerra Fría se deja notar en todo momento. Igualmente, la violencia estructural endémica en América del Sur hace acto de presencia a lo largo del texto, aumentando de esta manera los visos de verosimilitud de la novela. También a través de los tripulantes de la nave norteamericana se dejan notar críticas veladas al imperialismo yanqui y a la hipocresía que destila el estilo de vida americano. En resumen una novela estupenda que vuelve a convencerme de la calidad de este escritor. Tengo más esperando en casa, pero por no repetirme y así reservarme las próximas para cuando necesite recurrir a un valor seguro (cruzo los dedos), me daré unos meses de margen hasta la siguiente. En esta ocasión no puedo recomendaros otras reseñas porque o no las hay, o no he podido encontrarlas.

25 may 2018

El viaje de Chéjov - Ian Watson

En 1890 el archiconocido literato ruso Antón P. Chéjov atravesó Siberia con rumbo a Sajalín. Rusia había establecido una colonia penitenciaria en dicha isla situada al norte del archipiélago de Japón, y el objetivo del escritor era estudiar y documentar la realidad de la misma. Sin embargo cuando aún estaba a mitad de camino tuvo noticia de un extraño fenómeno ocurrido en Tunguska un par de años antes. Una explosión de origen desconocido y una potencia inconcebible para la época destruyó una enorme zona de la taiga a mediados de 1888. Así que se decide a montar una expedición con  ayuda de la nobleza local de la pequeña ciudad donde está haciendo un alto en el camino. Pero espera un momento, el incidente de Tunguska tuvo lugar en 1908, no en 1888 según se plantea en la trama. ¿Cómo es posible entonces que pudiera ocurrir lo que se relata? ¿Y qué tiene que ver con todo ello un grupo de cineastas, guionistas y actores rusos que a principios de los 1980s está ultimando los detalles del rodaje de una película llamada El viaje de Chéjov, con la que pretenden llevar al celuloide precisamente su aventura de Saljalín?

Ian Watson vuelve a componer una fascinante novela de ciencia-ficción que partiendo de hechos reales, juega con la posibilidad de existencia de universos alternativos en que la Historia se desarrolla siguiendo cursos diferentes al que conocemos. Sin embargo no voy a ocultar que he estado algo perdido durante el primer tercio de la narración. Me ha costado un poco entrar en los diferentes hilos argumentales, que alternan principalmente entre el relato del viaje del autor ruso y la trama del equipo de rodaje, que además de personal técnico y artístico incluye a un misterioso doctor en psiquiatría especialista en la liberación de habilidades mediante la hipnosis. Posteriormente se suma una tercera historia que nos cuenta el que va a ser el primer intento de colonización de mundos habitables por parte de la URSS, viable a finales del S.XXI gracias a una tecnología que permite los viajes espaciales sublumínicos gracias al control de los flujos del tiempo. Paradójicamente es este tercer hilo el que de pronto conseguirá que todas la piezas del puzzle encajen y que el texto cobre sentido en su globalidad, en uno de esos momentos mágicos que algunos autores logran con sus novelas.

Además de los elementos históricos y especulativos, la acción está repleta de elementos humorísticos desmadrados y divertidísimos. En definitiva se trata de un libro muy entretenido, planificado y ejecutado sin tachas, y con una trama súper original. La única objeción que puedo ponerle viene por los constantes laísmos que he detectado en la traducción (impecable por lo demás, aunque con algunos modismos demasiado propios de español europeo). Como ya veía venir, creo que he acertado al 100% en mis predicciones sobre la calidad de la obra del británico, de quien de pronto empiezo a descubrir que se ha (re)editado mucho material recientemente. Así que mis queridos lectores, es oficial: tengo nuevo autor fetiche que incorporar a la lista. Y me quedan casi todos sus títulos por leer. ¿No os parece que la vida es en ocasiones maravillosa? Tenéis una reseña estupenda de esta novela en El quimérico lector, donde se nota la admiracion que el redactor profesa a este escritor. Y otra más en el Sitio de Ciencia-ficción, donde leemos que también ha convencido a un aficionado al género algo reacio a Watson.

31 mar 2018

Marte, Stalin y enanos gigantes - Ian Watson

Marte, Stalin y enanos gigantes es una recopilacion de cuentos de Ian Watson que hasta el momento nunca habían sido publicados en castellano. Incluye un total de 19 relatos cortos escritos entre 1986 y 2010, distribuidos casi al 50% entre anteriores y posteriores al 2000 (podéis consultar los detalles en la ficha de la Tercera fundación). Una vez leída casi toda la producción de Philip K. Dick que hay disponible en nuestro idioma, el escritor británico afincado en Gijón va camino de convertirse en mi nuevo autor preferido de ciencia-ficción. Igual es el calentón del momento, que no creo, pero esta antología ha venido a afianzar la buenísima experiencia que supuso El kit Jonás hace poco más de un mes.

Las ideas sobre las que Watson construye sus historias son tremendamente originales. Son también descabelladas, ingeniosas y divertidas. Puede utilizar como punto de partida elementos de la cultura popular contemporánea. Aunque también se mueve como pez en el agua con mitos tradicionales o tomando como inspiración obras clásicas de la literatura universal. Y sin duda es capaz de crear argumentos verosímiles pero disparatados especulando e imaginando futuros posibles en base a teorías científicas y adelantos tecnológicos que a fecha de hoy todavía están en pañales. Esto da un abanico de temas que incluye OVNIs, el Área 51, teorías conspiranoicas, raves de música electrónica, contactos con especies extraterrestres, nazismo, masonería y otras sociedades secretas, terrorismo internacional, hombres-lobo y los mitos de Cthulhu. Y eso solo para empezar a hablar. Imposible no rendirse ante esa asombrosa creatividad cuando además viene sustentada por unos desarrollos ágiles y absorbentes. Ya sean ucronías, relatos de inspiración kafkiana o dickiana (o ambas a la vez), tramas detectivescas o rompedores tratamientos que toman como base obras de otros autores/obras, nuestro hombre es capaz de plasmar en pocas páginas ideas extravagantes y super ocurrentes que te pueden llevar a la risa, la sorpresa o a la melancolía, pero que resultan fascinantes en todos los casos.

Hasta donde yo sé, el libro está solo disponible en formato electrónico. En la plataforma Lektu, que es donde yo lo he comprado, existe la opción de pagar sólo si te gusta. Desde mi punto de vista ya solo el segundo relato, 'Un llamamiento a Adolf', una alocada ucronía protagonizada por dos soldados nazis gays, justifica el pago de los 2,99€ que cuesta el libro al completo. Vista la oferta yo no me lo pensaría demasiado. Tenéis otra entusiasta reseña en Dreams of Elvex.

19 feb 2018

El kit Jonás - Ian Watson

Paul Hammond es un astrofísico que investiga las señales de radio del espacio profundo. Los análisis que él y sus colaboradores han realizado con ayuda de un radiotelescopio en México resultan determinantes para corroborar su teoría de la expansión del universo, que como efecto colateral, demuestra la existencia de Dios en unos términos que no agradarán a nadie. Mientras tanto, un adulto y un criajo ruso son encontrados en una barca a la deriva al norte de Hokkaido, Japón. Procedentes de unas instalaciones científicas situadas al sur de la isla de Sajalín, URSS, el niño, de apenas seis años y con las dificultades verbales y cognitivas propias de la edad, dice ser Gueorgui Knipóvich Nilin, un cosmonauta dado por muerto en el lanzamiento de una misión espacial soviética. El gobierno ruso reclama la devolución de los dos fugitivos y exige la entrega de los mismos al centro de investigación de donde procedían. La inteligencia militar norteamericana, que se está encargando del caso, se pregunta qué hace un potente ordenador IBM 370-185 en dichas instalaciones, que supuestamente se dedican a mejorar la pesca industrial. A todo esto, Richard Kimble es un ayudante de Hammond experto en análisis de espectros y aficionado a las ballenas. Kimble ha publicado un estudio desglosando los diferentes niveles de señales acústicas presentes en los chasquidos y clicks que usan los cachalotes para comunicarse. Sin saber muy bien el porqué, es convocado por el gobierno estadounidense para viajar a Sajalín y colaborar con los científicos rusos.

La editorial Gigamesh se ha propuesto recuperar la obra temprana de Ian Watson en nuevas traducciones. Como primera entrega de dicho ambicioso proyecto ha publicado Incrustados y otros delirios racionalistas, un volumen triple que además 'Incrustados', incluye 'El kit Jonás' y 'Orgasmatón'. Si me he decidido a empezar leyendo 'El kit Jonás' y no 'Incrustados' es porque hace algunos años leí este último en una edición super añeja de Martínez Roja bajo el título de Empotrados. No voy a ocultar que no me convenció, a mi reseña me remito. El problema no estaba en la originalidad de las ideas que recogía, sino más bien en una trama enrevesada difícil de seguir y algo hinchada. Y una tradución deplorable que no ayudaba para nada, la cosas como son. Por cierto que años después leería La historia de tu vida, el cuento de Ted Chiang que sin llegar al grado de profundidad psicolingüística de Watson, especula sobre las mismas ideas del lenguaje como herramienta determinante a la hora de modelar la percepción de la realidad (magníficamente adaptado por Denis Villeneuve en la película de 2016 La llegada/The arrival).

A estas alturas del post es posible que estéis preguntándoos por qué me decidí a comprar este tomo si Empotrados me pareció pesada y enrevesada. Muy fácil: creo que Gigamesh tiene muy buen tino en todo lo que publica. El libro cuesta algo más de 30€, pero seamos justos, incluye tres novelas con lo cual cada una sale a 10 euros de nada. Y conseguir una novedad editorial (o una traducción actualizada, lo mismo me da), a 10€ es casi imposible en el mercado español. Si a eso le sumas esa portada tan chula el desembolso queda más que justificado, y más todavía si consideramos que 'El kit Jonás' ha resultado ser una novela con una trama muy bien elaborada que exige bastante del lector (hay una edición anterior bajo el nombre de El modelo Jonás).

El título resulta un poco críptico pero su elección cobrará sentido cuando descubramos que kit -modelo para ensablar- es homófono con la parabra rusa para ballena: кит. Hay tres hilos simultáneos perfectamente entralazados, el tercero de los cuales he ocultado deliberadamente en mi resumen habitual porque creo que anularía el placer de descubrilo por uno mismo. De nuevo el escritor británico trabaja un montón de ideas muy originales y con mucho poso científico: astrofísica, teoría de la computación, matemáticas,... Evidentemente no tengo el conocimiento suficiente para poder validarlas, pero lo importante es que resultan verosímiles. Otro factor que me ha hecho disfrutar muchísimo de la lectura es tono desesperanzador que impregna la acción. La novela rezuma el profundo pesimismo que se vivía a finales de los 1970s, no en vano data de 1977. Crisis económicas, desastres medioambientales, hambrunas y pobreza, las intrigas habituales de la Guerra Fría, tensiones políticas resultado de la II Guerra Mundial. Watson nos entrega un texto cruel y despiadado en el que el fin justifica los medios. Así comprobamos por ejemplo que los actores del mismo manipulan y utilizan a los demás en su propio beneficio con una indiferencia implacable, y los métodos que emplean carecen de los principios éticos más elementales. El resultado es devastador, la promesa del desastre se cumple al finalizar la acción, dejandote completamente satisfecho pero con un regusto amargo y desagradable. Y ya sabemos cuánto disfruto yo de los finales funestos, sobre todo cuando dejan al ser humano a la altura del betún.

Resumiendo, una verdadera joya; una obra tremendamente inteligente y bien desarrollada. No lo pone fácil al lector, pero la atención que le obliga a prestar se ve recompensada con creces. Además se incluyen comentarios del propio autor para cada novela a modo de epílogo. Una vez terminada me han entrado unas ganas terribles de leer 'Incrustados' en esta nueva traducción, aunque lo más probable es que antes caiga antes 'Orgasmatón'. Os dejo un estupendo artículo de C, el hijo de Cyberdark que comenta el volumen al completo. Aviso que da más pistas del argumento de las que yo he creído conveniene comentar, y su resumen del mismo difiere ligeramente del mía. En cualquier caso es muy recomendable y están tan entusiasmados con la obra de Ian Watson como yo mismo.

8 dic 2013

Empotrados - Ian Watson

Empotrados es una  novela de ciencia ficción rara de narices. Está llena de ideas bastante originales en la mayoría de los casos, pero considerada globalmente resulta fallida. Ian Watson construye la trama sobre el concepto lingüístico de "empotramiento", en inglés center embedding. Explicado así sin mucho rigor viene a ser la dificultad que tiene el cerebro humano de procesar frases que tiene un alto anidamiento de subordinadas de relativo. Veamos un par de ejemplos:
'El edificio que el famoso arquitecto diseñó ardió' - Como se puede ver, la subordinada 'que el famoso arquitecto diseñó' se incrusta (prefiero este verbo al empleado en la traducción) dentro de la principal, cuyos elementos sintácticos actúan como si fuesen un paréntesis que envuelven a la frase de relativo en el centro: abrimos con 'El edificio' y cerramos con 'ardió'. Con solo un nivel de anidamiento la frase resulta perfectamente legible. Ahora bien, veamos qué ocurre si anidamos más subordinadas
'El edificio que el famoso arquitecto que tu padre contrató diseñó ardió' - Para empezar algo así raramente(1) se escucha en español y aunque gramaticalmente sea correcto, no hay dios quien lo entienda. Supongo que una alternativa admisible sería algo como 'El edificio que diseñó el famoso arquitecto que tu padre contrató ardió'. Sin embargo el inglés parece más propenso al concepto de incrustamiento central, pues no permite esa movilidad del verbo en español que clarifica el significado: 'The building that the famous architect that your father hired designed burned'.
Desde luego admito que hay que ser muy atrevido y estar muy seguro de lo que haces para escribir una novela partiendo de algo así de absurdo. El autor británico imagina que si el lenguaje fuese implícitamente empotrado se nos abrirían asombrosas puertas a la percepción multidimenisonal y al conocimiento atemporal absoluto. Vamos, creo yo que el leitmotiv es algo así. Es lo que me ha parecido entender con bastante esfuerzo, porque ni la traducción ni el desarrollo de la traman ponen las cosas fáciles al lector. Veamos entonces cómo se nos presenta la acción.

Tenemos como conductor principal a Chris Sole, un lingüísta que trabaja con huérfanos supervivientes de algún conflicto armado para que generen por sí mismos su propio lenguaje empotrado. Para ello se ayuda de drogas que mejoran el aprendizaje (algo llamado PSF) y de tecnología puntera aportada por los fondos de la Unidad de Neuroterapia Haddon. En dicha institución se llevan a cabo más experimentos lingüísticos de diferente índole; en todos ellos los niños son objeto de tratamientos que traspasan los límites de lo éticamente aceptable. En otro hilo aparece el antropólogo francés Pierre, antiguo colega de Chris. Ambos tienen una relación complicada pues el frances tuvo un affaire amoroso con su actual mujer, de hecho es el padre del hijo que Sole cría como propio. Pierre anda por la Amazonia estudiando a una tribu, los Xemahoa, que parecen emplear un lenguaje empotrado durante sus ritos chamánicos. Dicho lenguaje ritual resulta accesible y comprensible únicamente bajo los efectos de un hongo alucinógeno secreto. Para complicar las cosas, los EEUU y Brasil han puesto en marcha un proyecto para inundar la selva amazónica y crear un mar interior artificial, lo cual pone en riesgo la continuidad de miles de tribus amazónicas y cómo no, para lo que nos interesa a nosotros, de los Xemahoa. Pero es que la cosa no acaba aquí, porque, ¡la Tierra recibe la primera visita de vida inteligente extraterrestre! Que mira tú por donde, es una especie que se dedica a recopilar información sobre lenguajes como vía del conocimiento universal. Los Sp'thra, que así se llama el pueblo alienígena, ofrecen tecnología a cambio de un puñado de cerebros humanos, cada uno de los cuales debe contener un idioma terrestre diferente. Si además somos capaces de darles un cerebro con un lenguaje empotrado, le prometen a la humanidad el oro y el moro: soluciones para los viajes espaciales a velocidad sub-luz, cartografía galáctica, una lista de planetas habitables rápidamente alcanzables con sus métodos de vuelo, etc.

En fin, los tres hilos se mezclan estrambóticamente en una trama cruel y despiadada que combina científicos, agentes del gobierno y aborígenes de pocos escrúpulos, intrincadas tramas políticas, ecología e imperialismo, manipulación de masas, etc. etc. Mucho etc., mucho. Todos los personajes dibujados por Watson son unos auténticos desalmados hijos de puta (excepto Pierre), dispuestos a acabar con lo que sea con tal de lograr sus intereses, cuya importancia para la humanidad en conjunto es tal que resulta ridículo compararlos con el valor de la vida de un individuo (o de doscientos mil, ya puestos). El hecho de que todos los actores se muevan en una desasosegante zona de ética difusa, por no decir inexistente, consigue que la lectura sea bastante inquietante y deje mal cuerpo, que por cierto es de lo poco bueno que yo destacaría del libro.

Resumiendo, ¿original? Pues sí, desde luego. ¿Recomendable? Más bien no. Ni como curiosidad ni como nada. Si al menos hubiesen quitado la parte de los aliens todavía le habría encontrado algo de sentido, pero el contacto con los Sp'thra me ha parecido un chiste malo. En cierto modo la novela se puede enmarcar dentro de la tendencia típicamente 1970s de pesimismo y horror revuelto con explotación de lo paranormal, tal cual veíamos en novelas o películas como Carrie (Stephen King, 1974; adaptada al cine por Brian de Palma, 1976), La Furia/The Fury (Brian de Palma, 1978), La Profecía/The Omen (Richard Donner, 1976) o Scanners (David Cronenberg, 1981). Tenéis otras reseñas en Rescepto Indablog y El Quimérico Lector. La primera me ha parecido excelente, completísima y además coincidimos  poco más o menos en nuestra opinión. La segunda también es muy buena, completa e interesante, no en vano fue la que me motivó a leer el libro, pero me temo que una vez terminado, no comparto su entusiasmo por él.

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(1) En la entrada de la Wikipedia dan un ejemplo de anidamiento doble que tanto en inglés como en español no comporta ninguna dificultad de comprensión: 'Isn't it true that example-sentences that people that you know produce are more likely to be accepted?', o algo similar en español, '¿No es cierto que los ejemplos que las personas que (tú) conoces dan son más fáciles de entender?'. Aunque no sea muy corriente, tenemos tres verbos juntos que hacen referencia con naturalidad a sus respectivas oraciones subordinadas anidadas en dos niveles
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