21 feb. 2019

Sin City. La gran masacre - Frank Miller

Dwight McCarthy ha vuelto a Basin City después de haber conseguido una cara nueva. Está pasando la noche con Shellie en el apartamento de ésta cuando Jack, un antiguo amante de la chica, empieza a aporrear la puerta y a amenazarla con echarla abajo si no le deja entrar. Shellie se decide a abrirle pero le pide a Dwight que se mantenga al margen, así que nuestro hombre se escabulle por las habitaciones. Jack viene borracho con varios amigos, así que se le va un poco la mano con la joven. Se la quiere llevar de fiesta al club de strip donde ella trabaja para correrse una juerga con sus compañeras. Antes de salir va al baño y allí se topa con Dwight, quien sigilosamente le da un buen susto para que se olvide de Shellie. El matón, que como casi todos los matones en realidad es un cobarde miserable que solo abusa de los débiles, sale huyendo con sus amigos rumbo al barrio viejo en busca de prostitutas con quienes montar un buen sarao. Dwight los sigue temeroso de que causen problemas a las meretrices en su propio territorio, donde ellas tienen el control por un acuerdo con la policía y la mafia. Como era de esperar, allí las cosas se complican porque Jack se pasa de la raya cuando una joven prostituta se niega a irse con el grupo. Sus compañeras y Dwight le ayudarán a librarse de ellos, pero cuando acabe el enfrentamiento las cosas se pondrán muy mal para todas las trabajadoras del barrio viejo. Y es que Jack ocultaba un secreto del que nadie era consciente.

Sin City. La gran masacre es la tercera entrega de la serie original de Sin City. Sin embargo por algún error de la colección de Norma Editorial que compré en Bibliostock, está numerada a continuación de El duro adiós, que sí fue la primera en aparecer. Esto lo comento porque nada más comenzar a leer este tomo doble se da por hecho que deberíamos saber quién es el protagonista, el porqué de su reconstrucción facial, el regreso a Basin City, etc. etc. Según leemos en la Wikipedia, esta falta de contexto se debe a que cronológicamente este tomo es inmediatamente posterior a Mataría por ella, la segunda entrega de la cual también Dwight es el protagonista. Excepto por este pequeño detalle, que chirría cuando empiezas el cómic, tengo que reconocer que a nivel argumental este episodio me ha parecido mucho más interesante que el primero. Por supuesto estamos ante una obra de temática criminal clásica que incluye los personajes habituales en el género. Antihéroes marginados (prostitutas, tipos honrados caídos en desgracia), polícías corruptos y la mafia inundan las páginas. Sin embargo las situaciones que nos muestra incluyen elementos muy originales. Por ejemplo las prostitutas organizadas según un modelo de autogestión y con grupos de autodefensa, o los ex-terroristas del IRA transformados en mercenarios a las órdenes de la mafia. De todas formas como logro más destacable señalaría el desenlace, que nos aproximan más a una historia épica que una trama noir. De hecho la idea está tan presente en la narración que Frank Miller evoca brevemente en sus páginas la Batalla de Termópilas, la cual adaptaría en 300 algunos años después .

Desde el punto de vista artístico esta entrega repite las características de la anterior: el uso exclusivo de tinta negra, grandes contrastes en las viñetas, abundancia de escenas nocturnas o la magistral habilidad de Miller para emplear en los dibujos elementos propios de la abstracción geométrica. Aunque sigue habiendo muchas escenas que se resuelven visualmente, yo diría que hay más texto, especialmente en cuanto a Dwight como narrador en primera persona. Porque los personajes siguen siendo bastante parcos en palabras, que es otro cliché del género. Resumiendo, a pesar del patinazo editorial al desordenar las entregas, me ha parecido que este episodio está mucho más elaborado. Y estéticamente sigue siendo fantástico. Tenéis más reseñas en La casa de El y Los mejores cómics.

18 feb. 2019

Siete casas vacías - Samanta Schweblin

Samanta Schweblin juega con lo extraño dentro de lo cotidiano en los siete relatos cortos incluídos en Siete casas vacías. Unas pinceladas de rareza, de locura, definen el carácter de sus personajes. Los protagonistas exhiben unos desvaríos que sin llegar a ser peligrosos podrían provocar un desastre. Sobre todo cuando se enfrenta a su entormo más cercano. Los textos oscilan entre el desasosiego y la angustia. Todos transcurren en entornos de lo más corriente, en contextos en que sin duda podremos reconocernos. Schweblin toma siempre como punto de partida las relaciones familiares, de pareja o de proximidad, por ejemplo entre vecinos, que demuestran ser una fuente inspiración estupenda. Quizás por eso las sensaciones que transmiten son tan vívidas. Los títulos de los relatos son:

  • Nada de todo esto
  • Mis padres y mis hijos
  • Pasa siempre en esta casa
  • La respiración cavernaria
  • Cuarenta centímetros cuadrados
  • Un hombre sin suerte
  • Salir
A pesar del hilo conductor comentado, cada uno de ellos tiene unos matices diferentes. Desde la inquietud y las preocupaciones que provoca una madre inestable en 'Nada de todo esto' (mi favorito), al toque humorístico entrañable de 'Mis padres y mis hijos'. La pena por la pérdida de un hijo de 'Pasa siempre en esta casa' o la aceptación de la vejez y la enfermedad como antesala de la muerte en 'La respiración cavernaria', para mi gusto el más crudo del volumen. 'Cuarenta centímetros cuadrados' y 'Salir' comparten un cierto malestar existencial. No obstante 'Un hombre sin suerte' se sale un poco del nexo común del resto de cuentos, que en conjunto ganaron el IV Premio Internacional de narrativa Breve Ribera del Duero en 2015. También este último tiene un galardón (Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2012), y desde luego es una pieza excelente. Es solo que su temática deja de lado esa "demencia cercana" para mostrarnos una turbadora historia de pedofilia que sin caer para nada en el morbo fácil, mezcla magníficamente el punto de vista del adulto y la niña. 

El volumen apenas pasa de las 120 páginas, así que los cuentos no son demasiado extensos. En ese sentido sólo 'La respiración cavernaria'  destaca sobre los restantes. La prosa de la autora argentina es muy ágil y directa. Con frases cortas sin artificio ni ornamentos inútiles. Abundan eso sí, los términos y construcciones propias del español que se habla en su país, que a mí por lo menos me parecen super refrescantes y son un motivo más de atractivo para el libro. Tendré que seguirle la pista. Más reseñas en Libros prohibidos, La esquina de ese círculo y El alma de la piel.

14 feb. 2019

El señor de las muñecas y otros cuentos de terror - Joyce Carol Oates

El señor de las muñecas y otros cuentos de terror contiene un total de seis relatos cortos de terror psicológico. Joyce Carol Oates no necesita  criaturas del averno o entidades paranormales para meternos el miedo en el cuerpo. Le basta con recurrir al ser más aterrador que haya existido nunca sobre la faz de la Tierra: el ser humano. Los protagonistas de estas historias exhiben una gama de desajustes psicológicos que van de la psicopatía más desalmada a una inseguridad y paranoia patológicas. Sus actos se mueven al margen de los valores éticos y morales de la sociedad en la que viven a pesar de que en apariencia están totalmente integrados en ella. Aprovechan las debilidades emocionales de sus congéneres para satisfacer sus perversiones y no muestran el menor arrepentimiento por ello. Ya sean víctimas o verdugos, los personajes principales se mueven en una zona de ambigüedad moral tal, que puede provocar que los papeles que están interpretando se intercambien sin que apenas sean conscientes de ello. Los títulos incluídos son:

  • El señor de las muñecas
  • Soldado
  • Accidente por arma de fuego. Una investigación
  • Ecuatorial
  • Mamaíta
  • Misterios S.A.
Narrados en primera persona, la escritora estadounidense no expone de manera manifiesta la psicología de los personajes y mucho menos sus actos abyectos. Una aparente imprecisión en el discurso conduce a que la incertidumbre se apodere de incauto lector desde el primer momento, obligándole a extraer sus propias conclusiones a medida que el texto avanza. Oates juega con el cerebro reptiliano de la audiencia, dándole pistas que evidencien el peligro pero a la vez dejando abierta la posibilidad de que todo sea un miedo infundado sin base real. Desde un punto de vista cognitivo, su narrativa dispara muchas alarmas, aunque no las suficientes para que adoptemos una estrategia de supervivencia (ya sea huir o pelear). Levanta múltiples sospechas pero deja hueco suficiente para que nuestra mente racional trate de analizar lo leído y rebatirlo con objetividad. De esta manera nos atormenta por hacernos pensar mal sin motivo, proporcionándonos una deliciosa mezcla sin igual de culpabilidad y excitación.

Las seis piezas me han parecido absolutamente magistrales. Nunca podría haber imaginado que me iba a enfrentar a unas tramas tan retorcidas, inquietantes y bien compuestas. Los cierres además repiten siempre el mismo esquema: un clímax que no se finaliza de manera explícita pero en el que solo una solución encaja. Y por si esto no fuera suficiente, a la más que evidente trama de horror se suman subtextos de denuncia contra diferentes males que afectan al mundo contemporáneo. Racismo, pobreza, familias disfuncionales. Uno de ellos ('Ecuatorial'), incluso hace una reprobación a la ciencia desde una postura claramente animalista que me ha dejado sin habla. En fin, una auténtica maravilla. Desde hoy mismo me declaro fan incondicional de esta octogenaria escritora. Tenéis más reseñas en El pájaro burlón, Un libro junto al fuego y Un libro al día. En todos ellos hay un breve resumen de cada uno de los relatos.

10 feb. 2019

La buena terrorista - Doris Lessing

Londres en la primera mitad de los 1980s. Paro, recortes sociales, privatización de empresas públicas, recesión, huelgas por todo el país. En pleno thatcherismo los jóvenes ocupan viviendas cuyos dueños han forzado al abandono para que entren en ruinas y así poder especular con el suelo. Alice y Jasper, desempleados y unidos por una insana relación de codependencia, están muy comprometidos con el movimento obrero y han formado su propio partido político: la Unión de Centro Comunista. Después de pasarse tres o cuatro años viviendo en casa de la madre de Alice a sus expensas, tienen que marcharse tras una discusión espantosa entre las dos mujeres. Así que se instalan en una casa ocupada en el 43 de Old Mild Road, donde ya viven otros afiliados. Alice, que está curtida en muchos squatts (tiene 36 años y es la mayor del grupo), enseguida organiza la vivienda comunal. Consigue regularizar su situación con el ayuntamiento y comienza las reparaciones para volverla a hacer medianamente habitable. En este ambiente antisistema decidirán que es el momento de entrar en acción y dejar claro su rechazo frontal al capitalismo y el sistema neoliberal. Y en este estado de las cosas, no ven otra salida que la lucha armada.

La idea que me había formado de La buena terrorista antes de empezar a leerla y sin tener ni una pista de la trama, es que se trataba de una novela política. Con mucha soflama y mucho discurso. Como suele pasar con las ideas preconcebidas, es raro que se ajusten a la realidad. Es cierto que la trama recoge aspectos sociales y políticos inherentes al tiempo en que transcurre, sin embargo estamos más bien ante un drama psicológico que muestra cómo unas ideas políticas se pueden pervertir desde la intransigencia y la intolerancia. Pero bueno, eso ocurre bien entrada la mitad del libro, me atrevería a decir casi el tercio final. Porque la mitad y más no es más que el relato de la inacabables tareas burocráticas y domésticas que lleva a cabo la protagonista en la casa ocupa. El ayuntamiento, la compañía eléctrica, la basura, reparaciones, pintura, preparar sopas de verduras y hacer té y/o café. Alice se convierte en una figura maternal que dedica prácticamente todo su tiempo a cuidar del resto de ocupantes de la casa y del estado de la vivienda en sí. Todos estos aspectos se narran de manera muy ágil y entretenida, pero tanto texto tratando de funcionarios del ayuntamiento o la policía, o bien buscando un calentador de agua o una cocina terminan haciéndose muy cansinos. Es como ver Los jóvenes/The young ones pero en versión seria y realista. Lo único que se puede sacar en claro de todas esas explicaciones es la realidad interna de la protagonista, claro está. En ese sentido Doris Lessing perfila muy bien su carácter y exhibe a la perfección su doble rasero: amable y solícita con sus camaradas de la UCC, pero miserable y desaprensiva con su familia, a quienes no duda en robar el dinero que necesita para poner en marcha la casa ocupa.

La narración muestra muy bien también los conflictos que surgen en un grupo humano. No solo todo el elenco de personajes secundarios tiene unas historias personales detrás como para echarse a temblar, sino que además y como cabría esperar, no todos están a favor de a favor de la lucha armada o de colaborar con otros grupos terroristas (el IRA) o con los infiltrados de la Unión Soviética. De hecho los constantes fracasos que sufren cuando intentan contactar con unos y otros aportan a la novela unos toques de humor bastante crueles. No en vano se descubren como una camarilla de jóvenes totalmente desorientados. Bajo mi punto de vista, lo mejor de la novela son las escasas aportaciones de Dorothy, la madre de Alice. Ya sea mediante evocaciones de la protagonista o en algunos encuentros que mantiene con ella, en estas pocas pero excepcionales ocasiones, queda muy clara la sagacidad de Lessing para en apenas unos párrafos desnudar el alma de los personajes. De esta forma entendemos el porqué de sus actos y las razones que les han llevado a ser lo que son. Que conste que en esas contadas oportunidades me he quedado devastado. Pero tampoco voy a ocultar que para ser lo primero que leo de la premio Nobel de Literatura de 2007, me ha dejado bastante indiferente. Tenéis más reseñas en Novela negra y cine negro y El cerebro habla.

5 feb. 2019

Summa technologiae - Stanisław Lem

Summa technologiae recopila un total de ocho ensayos en los cuales Stanisław Lem anticipa la evolución a futuro del ser humano y de la sociedad. El punto de partida es el estado de la ciencia y la tecnología en el momento de la escritura de los mismos (principios de los 1960s). Podría pensarse que sus exploraciones han quedado obsoletas irremediablemente, sin embargo sorprende comprobar la gran capacidad visionaria del autor polaco, que se atrevió a apostar por conceptos que en aquellos años apenas pasaban de ser ideas de índole filosófico, pues se carecía por completo de los medios técnicos necesarios para realizarlos. Basándose en los asombrosos descubrimientos y avances de que había sido testigo en todas las ramas del saber, pudo prever con acierto que en pocos años dichas propuestas, que no pasaban de ser planteamientos casi de ciencia-ficción, serían factibles.

El libro resulta bastante arduo, complicadísimo a ratos. El contenido científico no creo que sea accesible a la mayoría de los lectores. Lem maneja principalmente conceptos de cibernética y teoría de sistemas a los que se suman, dependiendo del tema que esté tratando, las mátemáticas, la física, la teoría de la comunicación, la genética o la astrofísica (por poner solo unos ejemplos). Por si eso no fuera suficiente, en algunos momentos el texto se vuelve tremendamente filosófico, con desarrollos muy eleborados que comprenden cuestiones éticas tratadas con un gran nivel de abstracción. Tanto que me han obligado a releer párrafos enteros sin que eso haya servido para que llegue a entenderlos. Una cierta base científico/tecnológica ayuda, pero aun así hay que centrarse mucho para seguir todas sus ideas. El escritor polaco aporta ejemplos en la mayoría de los casos y además, justifica la viabilidad conceptual de sus proyecciones con mucho detalle. A veces, como cuando describe la realidad virtual (Fantomología según su nomenclatura), puede llegar a hacerse algo pesado, por más que sea comprensible la necesidad que pudo haber tenido de hacerlo para dotar de veracidad a sus planteamientos. Por cierto que algunos detalles de experimentos con animales que también le permiten tomar como válidas sus suposiciones dan bastante grima: perros a los que les han seccionado la columna vertebral, ratas con electrodos implantados en los centros del placer/dolor del cerebro, monos a los que han separado los dos hemisferios cerebrales, etc. Quiero pensar que a día de hoy hay algo más de sensibilidad sobre el uso de animales en experimentos científicos, pero la verdad es que dudo mucho que sea así.

Ya sea en la búsqueda de vida inteligente en el universo, en la inteligencia artificial (Intelectrónica), la ingeniería genética o la biónica, Lem hace gala de su reconocido anti antropocentrismo para evaluar todas las posibilidades que estas ramas de la ciencia y la tecnología nos pueden deparar en el futuro. De esta manera evita enfocar sus planteamientos desde una óptica exclusivamente humana, algo que es habitual en su obra de ficción. Por cierto que otro aspecto muy interesante de estos ensayos es que nos permiten comprobar que muchas de estas ideas se incorporaron en sus novelas. En Paz en la tierra incluye el desdoblamiento de la personalidad tras un procedimiento de neurocirugía (callosotomía), y también introduce unos entes no autónomos (que irónicamente denominó dispositivos LEM) como prolongaciones sensoriales y motoras externas al ser humano. La posibilidad de existencia de seres inteligentes en diferentes estados de la materia aparece en Golem XIV. El casi inconcebible concepto de máquinas autosuficientes modeladas según los principos de la genética humana y que se lanzan al universo a colonizar planetas, encaja a la perfección con las abundantes descripciones de enigmáticos centros de producción de Edén.

No deja de ser una suerte que por fin este título esté disponible en castellano. Es tremendamente interesante y anticipatorio, no podemos encontrar mejor prueba de la certera capacidad visionaria del autor polaco. Ahora que ligerito y fácil de leer no es, las cosas como son. Tenéis más reseñas en Los Inrockuptibles y Revista de letras.

1 feb. 2019

La cartera del cretino - Kurt Vonnegut

Yo quería leer Barbazul pero como estaba en préstamo me he tenido que conformar con La cartera del cretino. Este volumen recopila seis relatos cortos y un ensayo (artículo de opinión más bien, diría yo) de Kurt Vonnegut que habían permanecido inéditos hasta su publicación póstuma en 2012. Inéditos. Póstumos. Eso debería darnos una pista. ¿No resulta un poco raro? Siete textos que no habían visto la luz cuando el autor vivía y que se editan siete años despúes de su muerte. En realidad no es tan raro, es la típica estrategia mercantilista que aprovecha el tirón de un nombre relevante para publicar cualquier cosa que haya escrito. Porque una vez leído no me queda más opción que admitir que los cuentos dejan bastante que desear. Desarrollos pueriles, finales previsibles, temáticas aburridas. Nadie pone en duda que Vonnegut es autor de un buen puñado de novelas que a pesar de ser tener elementos de ciencia-ficción, han transcendido el género y se  han convertido en clásicos por su calidad. Pero no es el caso de los relatos que se incluyen en este tomo. Acostumbrado a los agudos análisis sobre el ser humano que hay en sus historias me cuesta incluso creer que sean suyos. Respecto al ensayo, se centra en la decepción y el peligro que el ser humano supone para sus congéneres y para la Tierra, algo que se transmite muy bien en casi todas sus obras. Sin duda es lo único que he me ha parecido medianamente interesante de todo el volumen. Los títulos son:

  • Episodio uno: Entre tibio y Tombuctú
  • Episodio dos: Roma
  • Episodio tres: Paraiso junto al río
  • Episodio cuatro: La cartera del cretino
  • Episodio cinco: Señorita Snow, está usted despedida
  • Episodio seis: Paris, Francia
  • Episodio siete: El último de Tasmania
  • Apéndice: La ciudad robot y el señor Caslow (relato scifi inconcluso)
No tengo mucho más que decir, a unos cuentos mediocres se añade una traducción plagada de modismos del español europeo y de uso contemporáneo, algo que, por si no teníamos bastante, les resta credibilidad. Expresiones como "me quedé sopas", "colega", "pillar un tren", "colgó a lo bestia" o "pasta que pulirse" trasladan las narraciones a un lugar y un momento en el tiempo que no les corresponde. Vamos que se han juntado el hambre con las ganas de comer. Yo que vosotros, lo descartaría sin pensármelo ni un segundo. Es suficiente con que yo haya picado el anzuelo. Más reseñas en Viaje alrededor de una mesa, Lectura y locura y Todo literatura. Son todas super entusiastas, ¿o qué pensábais? Se trata de Vonnegut, así que no hay dios que le chiste. Por lo menos incluyen un mini resumen de cada relato, cosa que yo, visto el desinterés que me han causado, no me he planteado hacer ni por un momento.

28 ene. 2019

Gracias por la compañía - Lorrie Moore

¿Quién es Lorrie Moore? Para mí y hasta hace unos días, una total desconocida. ¿Y por qué no es más popular? Buena pregunta, porque en Gracias por la compañía, que ha sido mi toma de contacto con su obra, me he encontrado con ocho relatos cortos magníficos que creo merecen mucha más atención.

La escritora norteamericana nos trae historias que transcurren en contextos contemporáneos y desarrollan enfrentamientos en las relaciones personales y familiares. ¿Y a qué nos suelen llevar nuestras personas más cercanas? No obligatoriamente a un infierno, pero la literatura necesita exponer un conflicto, así que nada mejor que aprovechar nuestro entorno más cercano para mostrar cómo la vida se nos torna más difícil por esa necesidad humana de rodearnos de nuestros iguales. Algo que a base de mantenerse en el tiempo no diré que conduce a la amargura, no en todos los casos, pero desde luego sí provoca el abatimiento. Las batallas previas a una ruptura sentimental, la crisis tras un divorcio, la incertidumbre ante nuestras nuevas parejas, las complicaciones de ser una madre soltera, la incomprensión que causan los hijos adolescentes, la desesperación de la vejez o la soledad.

La visión de Moore sobre los problemas que nos preocupan es muy acertada y sus reflexiones son agudas y muy atinadas. Hay también mucho humor en los textos, un humor muy ácido que se explota el lado divertido de la situación los protagonistas para quitarle hierro al drama que se está construyendo en su vida. Los cuentos tienen esa característica típicamente postmodernista que hace que no sean unidades compactas, sino piezas abiertas que no concluyen. En definitiva la realidad no es estanca, se ajusta mucho mejor a la idea de continuo temporal del cual la autora nos muestran solo un trozo. En ese sentido me han recordado a los de Joy Williams, pero con una chispa agridulce que los hace mucho más llevaderos. Su prosa es muy elaborada, se nota a la legua que ha trabajado sus textos con minuciosidad para lograr que sean fácilmente entendibles. Esto nos queda bien claro cuando nos topamos con alguna de sus abundantes frases complejas: a pesar de su extensión, las oraciones de relativo incrustadas o las enumeraciones que incluye, el mensaje y la intención se captan y asimilan sin dificultad alguna. Por comentar algún punto en contra tengo que admitir que cuando se pone ocurrente, en muchas ocasiones se vuelve demasiado resabiada. Muchas de esas salidas ingeniosas que aparecen para romper el tono pesaroso general pecan de artificiosas. Pero vamos, que como queja es bastante inconsistente, así que os animo a leerlos. Y como son solo ocho y la reseña me ha quedado moderadamente escueta, os dejo a continuación los títulos de los cuentos.

  • Muda
  • El enebro
  • Pérdidas de papel
  • Enemigos
  • Alas
  • Referencial
  • Sujeto a registro
  • Gracias por la compañía
Tenéis más reseñas en Un libro al día (donde por cierto este volumen no sale nada bien parado), Noticias desde el sur (con un breve resumen de cada relato) y Club de catadores.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...