23 sept. 2017

La pianola - Kurt Vonnegut

Tras la III Gran Guerra los EEUU han evolucionado a un supuesto estado utópico en que los trabajos rutinarios ya no son necesarios porque lo realizan máquinas. A nivel social existen dos clases que a nivel económico están muy diferenciadas. Por un lado una exclusiva élite de ingenieros y altos directivos del alto CI y vasta formación académica que se encargan de la optimización de procesos mediante la tecnología; sus salarios son astronómicos. Por otro el grueso de la población, que tiene cubiertas todas sus necesidades básicas con viviendas dignas dotadas de los mayores adelantos, seguro médico gratuíto, pensiones de jubilación, etc. Se mantienen ocupados con trabajos poco cualificados, que se reducen a dos áreas: el ejército o el Cuerpo de Reconstrucción y Reparaciones, apodado por ellos mismos como "Humos y Desastres". Sus salarios son vergonzantes porque claro, ¿para qué quieren el dinero si tienen sus necesidades básicas más que cubiertas por el estado? Paul Proteo es un brillantísimo doctor ingeniero de 35 años y director de la fábrica de Ilium, NY. Hijo de uno de los próceres de la nueva sociedad, ya fallecido, su carrera meteórica apunta a que en breve conseguirá una promoción a uno de los puestos más elevados en la cúpula política del país. Sin embargo aparece en escena su amigo y antiguo compañero Edward Finnerton, quien acude a Ilium a recibir un homenaje como uno de los artífices de la automatización de la gran fábrica de esa ciudad. Finnerton confesará a su amigo que ha renunciado a su actual puesto en Washington DC y está desempleado, pues tiene grandes dudas de que el progreso logrado con tanta tecnología sea lo que necesita el pueblo. En la zona obrera de Ilium los dos amigos entran en contacto con el reverendo James Lasher, quien desde la otra orilla socioeconómica se plantea exactamente las mismas cuestiones, consiguiendo despertar en Paul una conciencia socialque logrará desbaratar el futuro tan prometedor que tenía por delante.

Se suele clasificar a La pianola como distopía, pero tengo que admitir que me ha costado aceptarla como tal. La idea de una sociedad utópica en la que el trabajo alienante no existe porque lo realizan robots y sistemas automatizados me parece un ideal a perseguir. Sin embargo lo que viene a exponer Kurt Vonnegut es que ese despotismo tecnológico que gobierna los Estados Unidos ha decidido lo que es lo mejor para los ciudadanos sin tenerlos a ellos en cuenta. Y precisamente la necesidad de sentirse útil a la sociedad y ver reconocido el trabajo que realiza, por humilde que éste sea, es una característica intrínseca del ser humano. Así pues el conflicto entre la élite y los desharrapados se materializará en un movimiento de resistencia, que como es habitual en estos casos seducirá a una minoría de la selecta clase dirigente, e intentará hacer una revolución que devuelva la dignidad perdida con el progreso.

Mi resistencia a aceptar la novela como antiutopía viene provocada por cuestiones ideológicas. Son muchos los eruditos convencidos de que la eliminación del trabajo alienante junto con la implantación de una renta básica universal, favorecerían que trabajar no fuese una necesidad, sino una actividad a elegir solo si te aporta algo más enriquecedor a nivel personal que un mero sustento económico. Por otro lado, no puedo estar más en desacuerdo con la idea de realización personal mediante el trabajo, no porque piense que trabajar no puede ser fuente de satisfacciones personales, sino porque el modelo capitalista lo presenta como el único medio de lograrlas (un mensaje que sin duda resulta muy conveniente a las élites). Como efecto secundario, se convierte al desempleado en un paria y un inútil que se avergüenza de su condición. Cierto es que somos una especie social y que buscamos el reconocimiento de nuestros semejantes, pero pervertir esta caraterística humana para que solo se pueda satisfacer trabajando, conduce en la inmensa mayoría de los casos a la esclavitud asalariada. Consideraciones filosóficas al margen, no hay más que aceptar las reglas del juego según las dicta el autor para disfrutar del libro sin problema.

También inclina la balanza en favor de la distopía el uso envenenado que se da a la información y a la tecnología. Con una capacidad anticipatoria capaz de superar los vaticinios más disparatados ('La pianola' es su primera novela y data de 1952), el escritor norteamericano fue capaz de mostrarnos lo poderosos que pueden llegar a ser estos dos elementos como herramientas de control de la población. Aunque use dispositivos y terminología de mediados del S. XX, que a día de hoy solo se pueden encontra en museos de computación (fichas perforadas, cintas magnéticas, etc.) las cuestiones que plantea siguen estando plenamente vigentes. Los datos que el Estado tiene de cada individuo son capaces de anular su libre albedrío y condicionar su existencia, hasta tal punto que pocas opciones hay -al margen del suicidio-, si no está contento con su situación. Para tranquilidad de todos, en este aspecto no voy a discutir nada porque estoy totalmente de acuerdo.

A pesar de ser su primera novela, muchos de los rasgos habituales del estilo de Vonnegut se detectan con facilidad. Hay una crítica despiadada a la humanidad, pero a la vez se resiste a perder la esperanza y confia en que su bondad acabe por imponerse a sus miserias. También hay una subtrama humorística que ocupa el 25% del texto más o menos. El Sha de Bratpur está de visita oficial en USA y el Dr. Ewing Haylard del Dpto. de Estado será su guía en un tour que pretende mostrarle las maravillas logradas en la sociedad mediante la automatización de la producción y los servicios. Con ayuda de su traductor Khashdrahr Miasma, logrará evidenciar las deficiencas del mismo, provocando carcajadas desde el choche cultural.

Por ir terminando ya esta reseña que parece más bien un panfleto anticapitalista, resumiré diciendo que no me parece la mejor novela de Vonnegut, no solo por ciertos planteamientos que me parecen fallidos, sino también porque creo que se extiende más allá de lo necesario. Por ejemplo hay un montón de capítulos dedicados a la ridiculizar desde el sarcasmo la vida corporativa y el compromiso con los ideales de las empresas. No es que no sean interesantes, de hecho exponen la falsedad de las grandes multinacionales con un precisión que impresiona, pero no aportan nada a la trama y están metidos con calzador. De todas formas el libro está bien, lo que pasa es que si llegas a él desde sus títulos más famosos y reconocidos pierde chispa. Tenéis más reseñas en el Sitio de Ciencia-ficción, Crónicas literarias y Libros y literatura.

19 sept. 2017

Flinch (Horrorama Vol. 6)

Flinch es otro cómic que busca meternos el miedo en el cuerpo y que está enmarcado en la colección Horrorama de la editorial Recerca. Éste en concreto compila integramente los números 11 al 16 de la revista homónima original publicada por Vertigo Comics. Incluye un total de 18 historias breves de múltiples guionistas y artistas. Hay variedad de estilos de dibujo, eso sí todos en color, y temáticas de lo más diversas: terror gótico, psicópatas, fantástico/sobrenatural, científicos locos, etc.

Poco más que contar, probablemente esta va a ser una de las reseñas más escuetas de toda la historia de este blog. El cómic ayuda a pasar un rato ameno, pero ningún relato destaca por original ni impactante. Si les doy un aprobado es porque en general el apartado gráfico está muy, muy  cuidado. Podría repetir palabra por palabra todos los lugares comunes que utilicé en Horrorama Vol. 7 ("entrenimiento rápido e insustancial", "gustará a los amantes del género", etc), pero ¿para qué?

No he encontrado reseñas en la blogosfera de este comic-book en particular, pero Vertigo aglutinó en Flinch-Book one y Flinch-Book two los 16 números originales, que Norma Editorial publicó en español en tres volúmenes (ver Flinch 1, Flinch 2 y Flinch 3). Por aquello de daros una idea alternativa de lo que se trata, os dejo la reseña que hicieron del tomo primero en Agujero negro. En todo caso, y para que no se diga por ahí que no soy claro, en mi opinión se trata de una publicación a ignorar/olvidar.

15 sept. 2017

Hombre + Que viene Valdez - Elmore Leonard

En Hombre la acción se desarrolla tras meter juntos en una diligencia a personajes de lo más variopinto. El protagonista es John Russell, apodado "Hombre" (en español), un joven blanco de veintipocos años que se ha criado con los apaches, a quienes considera sus iguales. Tenemos también al doctor Favor, administrador de la reserva de San Carlos, y a su esposa; una chica de apenas 18 años que acaba de ser rescatada tras pasar un mes secuestrada por los indios; Henry Méndez, gerente de la compañía de transporte en diligencias y su ayudante Carl, este último el narrador de la historia; y apenas unos minutos antes de partir y con una actitud francamente sospechosa, se incorpora Frank Braden, un pistolero de maneras bruscas y ganas de montar bronca. En Que viene Valdez un soldado negro licenciado es acribillado a balazos por error al ser confundido con un desertor acusado de asesinato. Bob Valdez, el alguacil que acabó con la vida de ese probre desgraciado, se siente responsable de lo ocurrido y decide reclamar una ayuda económica para su viuda, una mujer india que además está a punto de dar a luz. Centra sus demandas de dinero en Frank Tanner, un acaudalado ganadero de pasado turbio, que fue precisamente quien confundió al fallecido con el desertor y por tanto, a ojos de la lógica y la justicia humana, responsable último de lo ocurrido.

Hoy toca programa doble con dos novelas (cortas) a cargo de uno de los maestros del infravalorado subgénero del Western: Elmore Leonard. Yo soy el primero en admitir que cualquier referencia a la temática del oeste me trae a la cabeza las novelas pulp que veía en los kioscos de mi pueblo cuando era un crío: publicaciones en formato bolsillo, papel y tintas de malísima calidad, cubierta ilustrada con la imagen  descolorida, ¡qué digo descolorida!, corroída por el sol, tramas simplonas de tiroteos varios en escenarios estereotipados, etc. En definitiva algo que a lo que nunca me acercaría voluntariamente porque no tiene nada que ver con mis intereses habituales. Sin embargo este verano La medicina de Tongoy ha hecho una defensa tan apasionada de la obra de este escritor que decidí darle una oportunidad, lo cual ha sido un acierto absoluto por mi parte porque me han encantado las dos.

Ambas historias exponen conflictos éticos que se desarrollan en un ambiente tan cruel y despiadado como el salvaje oeste a finales del S. XIX, más exactamente la zona fronteriza entre EEUU y México. Hay abusos de poder a espuertas, todas las formas de delincuencia que podamos imaginar, discriminaciones sin parar, humillaciones, torturas y amenazas para parar un tren. Es cierto que los personajes son muy maniqueos y bastante cliché, pero no importa lo más mínimo. De hecho es una característica muy efectiva para que sientas la indignación en las entrañas con rapidez. Los villanos son crueles, violentos, exhibicionistas y desalmados. Los héroes son discretos, íntegros, amables y compasivos. Y dado que no se hacen notar, a nadie se le ocurriría pensar que pueden ser mucho más hábiles con sus armas y que cononcen al dedillo las estrategias de supervivencia necesarias para mantenerse vivos en el desierto mucho mejor que los matones a quienes deben enfrentarse. Pero así es. Un gustazo, ¿a que sí? Unas tramas perfectamente compuestas, una prosa ágil y sin artificios y mucho, mucho enfrentamiento entre el bien y el mal que puede acabar bien o mal, pero que en todo caso entretiente, engancha y deja muy buen sabor de boca. Recomendado sin reservas. Más en La medicina de Tongoy, evidentemente, Escrito en el viento y la web de James Nava.

11 sept. 2017

Barba Azul - Max Frisch

Felix Schaad es acusado del asesinato de Rosalinde Zogg, una de sus ex-mujeres. En total ha estado casado seis veces, como seis fueron las esposas a quienes mató Barba Azul, de ahí que durante el juicio la prensa le apode con ese sobrenombre. Rosalinde Z. y el Sr. Schaad mantenían buena relación, y la actual esposa de este último sabía que la visitaba con frecuencia en su apartamento para charlar, ayudarle con los impuestos o cualquier otra bobada. Por cierto que Frau Zogg se ganaba la vida como prostituta de lujo, cosa que no ocultaba y era sabida por su entorno más cercano, que no parecía tener conflicto moral alguno con ello. Durante el proceso asistiremos al interrogatorio del fiscal, que tratará de indagar en los hechos ocurridos el sábado en que se produjo el crimen. Todo hace pensar que el protagonista ha bloqueado el recuerdo de lo que hizo en esa fecha, así pues serán principalmente los testigos quienes irán recreando la personalidad del encausado.

En Barba Azul se desarrolla de nuevo uno de los temas que más preocupó a Max Frisch, esto es, la construcción de la identidad del individuo. En ello influye los condicionamiento sociales por un lado (familiares, de pareja, legales, laborales, etc.), y las diferentes experiencias de cada uno de los posibles observadores que han tenido contacto con él, siendo estos dos aspectos los que empleará el autor suizo para narrar los acontecimientos.

Se trata de un relato corto de lectura muy rápida debido principalmente a que se estructura en numerosos diálogos entre el fiscal y los testigos. Como ya ocurriera con Mi o el viaje a Pekín, hay una parte importante de experimentación en el texto, ya que ni las indagaciones a los declarantes pretenden tener la rigurosidad que uno espera de un pleito formal, ni las reflexiones de Herr Schaad intercaladas intentan seguir un curso lógico con lo que se haya podido leer hasta el momento. Aunque la obra mencionada un poco antes me resultó convincente a pesar de sus peculiaridades, en esta ocasión me temo que me he pasado casi todo el libro pensando: ¿de verdad era necesario publicar esto? No hay apenas reseñas de esta novelita en la blogosfera, os recomiendo eso sí, que echéis un vistazo a la opinión de uno de mis habituales, La esquina de ese círculo, para que podáis comprobar qué dos impresiones más distintas puede causar un mismo escrito.

7 sept. 2017

La juguetería mágica - Angela Carter

Melanie es la mayor de tres hermanos que han tenido una vida llena de cariño y amor y con todas las comodidades, pero que pierden a sus padres en un accidente de avión cuando ella acaba de hacerse mujer a sus 15 años. Así que huérfanos y devastados por la tragedia, no les queda más remedio que mudarse con el hermano de su madre, el tío Philip Flower, con quien apenas mantenían contacto por estas cosas que pasan en las familias que las relaciones se tuercen y se rompen. De un precioso cottage en la campiña inglesa se trasladan a una oscura y fría vivienda en el sur de Londres, donde su tío tiene la tienda de juguetes tradicionales que fabrica él mismo en el sótano. El tío Philip es un individuo huraño, malhumorado, muy corpulento, de aspecto intimidatorio y pulsiones violentas que ignora deliberadamente la presencia de los tres críos en su casa. Por suerte para los pequeños, la esposa de éste, tía Margaret, y sus dos hermanos Finn y Francie (irlandeses y huérfanos desde pequeños también ellos tres), que viven también en esa incómoda y desapacible casa, harán su vida más agradable y les darán el afecto que necesitan para hacer más llevadera su existencia. De hecho Finn introducirá a Melanie en el mundo de los sentimientos de los adultos. 

La juguetería mágica es una actualización de los dramas de huérfanos que pasan de una familia feliz a un entorno desdichado, donde son maltratados por (en este caso) un pariente tiránico y agresivo que despreciaba a los padres de los pequeños. Y cuando digo "actualización" habría que matizar a algún momento entre mediados de los 1950s y mediados de los 1960s, aunque a la trama le faltan referencias temporales explícitas y es tan dickensiana que por momentos uno piensa que estamos en la Inglaterra victoriana, pero no es así; hay algunas menciones al arte-pop y al cine británico englobado en el Kitchen sink drama que ayudan a datarla con algo más de precisión. A mi la novela me ha parecido un pastiche espantoso de clichés del género. Sin gracia, o lo que es peor, con elementos que quieren darle un aire adulto, como todo el proceso de maduración de Melanie y sus primeras experiencias con el sexo, que resultan insoportables y pretenciosos, y que al combinarlos con los aspectos infantiles del argumento, resultan como el agua y el aceite: una mezcla imposible y que fracasa sin remedio. En muchas descripciones, sobre todo cuando la protagonista toma conciencia de su recién estrenado cuerpo de mujer y su sexualidad, o bien cuando fantasea con su vida adulta, Angela Carter emplea un lenguaje florido atiborrado de metáforas pomposas que resulta insufrible y afectado sobremanera. Aunque la traducción la verdad es que no ayuda demasiado. Si no fuera porque la edición de Minotauro es de 1996, uno diría que muchos párrafos están sacados de Google Translator tal cual.

Y por si todo lo anterior no fuera suficiente, llega el capítulo final y se juntan el hambre con las ganas de comer: la autora elige un desenlace sobre el cual no nos había dado ni la menor pista. Con mucho morbo y muchas ganas de crear polémica. Claro que también cabe la posibilidad de que yo sea extremadamente miope y no haya sido capaz de verlo, que no creo. Súmale que no hay ni un elemento fantástico, como quiere sugerir el título, y el resultado es un fiasco con las seis letritas. La f, la i, la a, la s, la c y la o: FI-AS-CO. El libro está descatalogado y es una rareza prácticamente inencontrable de segunda mano. Yo lo he sacado de una biblioteca pública, pero debería haberlo dejado en la estanteria de la C. Es mi tercera experiencia con Carter y solo salvo Cámara sangrienta, porque las dos novelas me han parecido súper prescindibles. De todas formas, hay otras reseñas que hablan maravillas de esta historia, echad un vistazo si no a Visiones fugitivas, Strange library o Tu nombre en la portada. Visto lo visto, está claro que el raro soy yo.

3 sept. 2017

La casa de la araña - Paul Bowles

Fez, Marruecos, a mediados de los 1950s. Amar es adolescente que nunca ha querido estudiar y que ha ido abandonando uno tras otro los trabajos que su padre le ha conseguido. Su familia es humilde aunque él aún recuerda un pasado acomodado cuando era pequeño. Pertenecen a una dinastía de hombres santos, así que son muy religiosos y respetados en su comunidad. De hecho el joven, a pesar de ser analfabeto, se deja guiar en todas sus acciones por los preceptos del Islam, mostrando una madurez y sensatez sorprendente. John Stenham es un escritor estadounidense que reside también en Fez y forma parte de la exclusiva colonia europea que habita dicha ciudad. Uno de sus amigos británicos le invita a comer junto con otros extranjeros y allí conoce a Mme. Veyron (de soltera Polly Burroughs), una atractiva turista norteamericana que sorprende a todos no solo por viajar sola, sino por haber decidido hacerlo en un momento tan conflictivo, con los nacionalistas del partido Istiqlal en lucha abierta contra la ocupación francesa para lograr la independencia de su país. Las vidas de Amar, Stenham y Lee se cruzarán en un café justo antes de que los disturbios se recrudezcan. Asistiremos entonces a un despliegue de puntos de vista sobre la situación social y política del país, en donde cada uno de los protagonistas mostrará detalles sobre la realidad de Marruecos que se adapta a su propio bagaje e intereses personales, sin que nadie tenga toda la razón y ninguno de ellos esté equivocado por completo.

Un poco por haber estado en el lugar adecuado en el momento correcto, Paul Bowles logra que La casa de la araña sea un excelente documento histórico de la lucha de Marruecos por la independencia. Por eso y por ser un buen escritor, por supuesto, que si lo escribo yo y vete tú a saber lo que resulta. Los tres enfoques recogidos en la narración plasman a la perfección las diferente formas de ver la vida que coexistían en el país durante el protectorado francés. Por un lado, un rechazo visceral e incondicional al progreso en tanto en cuanto supone una afrenta al modo de vida tradicional del islamismo. Tenemos también la idea de rechazo a cualquier tipo de intervención en otras culturas para promover su modernización. Y por último, quizás el más alineado con el pensamiento occidental, se rechaza a la opresión pero se quiere mantener el progreso por suponer mejoras sociales y económicas. Y lo curioso es que personajes que en principo pueden ser tan contrapuestos como Amar y Stenham compartan una misma opinión, si bien fundamentada en motivaciones totalmente diferentes.

No cabe duda de que estamos ante un impresionante texto costumbrista que muestra una forma de vida anclada en la Edad Media que está siendo llevada a empellones hasta el siglo XX. El libro está repleto de descripciones, demasiadas diría yo. La ciudad, las calles de la medina, las plazas, los cafés, los mercadillos,  los alrededores de la ciudad, las huertas, las montañas, los ritos y fiestas islámicas, etc. Es obvio que Bowles era un experto en el tema y desde luego su inclusión en la narración no resulta forzada por más que me hayan parecido excesivas. En cualquier caso van perfectas para que los lectores aterricemos de lleno en una época en que el turismo no estaba masificado y todavía tenía ese aire glamuroso y exclusivo de que lo hacía accesible solo a los acaudalados. También es verdad que hay muchos personajes de poco peso, cuya súbita desaparción te hace pensar por qué han llegado a ocupar páginas. En definitiva yo no he terminado de ver un argumento consistente, me da la impresión de haberme asomado a la vida de los protagonistas en una época convulsa. Ellos han hecho lo que han podido para salir bien parados en momentos tan difíciles, pero no hemos asistido al desarrollo de un conflicto. Uno espera, no sé, una madre asesinada por las fuerzas de ocupación, una turista tomada como rehén y torturada por los nacionalistas, un escritor obligado a enfrentarse a todo lo anterior y a elegir entre la vida cómoda en un hotel de primera o su idílica percepción de la subdesarrollada existencia en Marruecos. Pero bueno, si nos paramos a pensar la vida también nos puede llevar por los caminos que expone este autor en su obra. A pesar de tanto inconveniente, he de reconocer que la impresión general es bastante positiva y me lo he pasado muy bien leyéndola. Tenéis más reseñas en Mediterráneo sur y Libros y viajes.

30 ago. 2017

Criptozoico - Brian W. Aldiss

A finales del siglo XXI los viajes en el tiempo son habituales, gracias al descubrimiento tan solo dos décadas antes del concepto de submente/sobremente a cargo del doctor Wenlock. Estos viajes no necesitan de ninguna tecnología, sino tan solo de la activación de ciertos estados alterados de conciencia con la ayuda de una droga psicoactiva, el CSD. Una de las particularidades de dichos desplazamientos es que solo se pueden realizar a épocas muy remotas, siendo imposible -al menos por el momento- desplazarse a periodos en los cuáles la humanidad ya estaba sobre la faz de la Tierra. Edward Bush es un artista especialmente hábil a la hora de desplazarse por el continuo de tiempo que trabaja para el Instituto Wenlock . Tras una última estancia de más de dos años explorando pretéritas eras geológicas, regresa a su presente en 2093 para encontrarse con que una dictadura militar ha tomado control de su país debido a graves conflictos económicos y sociales derivados, precisamente, del auge de los viajes en el tiempo. El nuevo gobierno quiere contar con sus singulares destrezas para hacer frente a una corriente disidente que amenaza con desmontar los conceptos más básicos de la realidad sobre la que se fundamenta la existencia humana tal y como la conocemos.

Unos días atrás falleció Brian W. Aldiss, el viernes 19/08/2017 para ser exactos. Elogiado como uno de los grandes autores de la New Wave británica, yo hasta el momento no había conseguido leer nada suyo que me hiciera alinearme con esa opinión. Así que cuando me enteré de su óbito me propuse intentarlo de nuevo. Hice un amago con A cabeza descalza, recomendada hace años por un conocido muy aficionado al género. Pero no era el momento para algo tan... er... digamos "experimental". Así que lo dejé a un lado rápidamente y me puse con otro de sus textos más conocidos, Criptozoico, que una vez terminado, puedo decir que tiene muchos elementos que lo hacen atractivo y que se pueden etiquetar como propios de la "nueva ola", pero que para mi desgracia, fracasa globalmente.

No voy a quitarle los méritos en ningún caso, pues hay que reconocer que todo el planteamiento de viajes temporales, con sus condicionamientos y características concretas es muy original. Tanto es así que por momentos he llegado a pensar que sirvió de inspiración a Ken Russell para  Altered states, (1980), conocida en España como Viaje alucinante al fondo de la mente. Los fundamentos científicos que los sustentan son muy endebles y dan un poco de lástima, pero bueno como se habla de física (entropía, efecto doppler, gases, etc.), de psicología (percepción, procesos cognitivos, etc.) o fisiología/psiquiatría (organización del cerebro, teoría freudianas, etc.), dan el pego. Si uno se deja llevar y no es demasiado exigente, encajan decentemente. Por otro lado los elementos distópicos consiguen dotar a la trama de una atmósfera opresiva y falta de esperanza muy bien lograda. También hay referencias puntuales al mundo del arte (no olvidemos que el protagonista realiza composiciones espaciocinéticas) bastante interesantes, que visualmente se adaptan muy bien con las sensaciones que se intentan transmitir mediante la espacialización del tiempo en que se fundamenta la novela. Entoces, ¿qué hace que la novela sea un fiasco? Pues nada más y nada menos que un error de manual que uno no espera de un supuesto maestro de la ciencia-ficción. Aldiss se mete en un berenjenal argumental de tres pares de narices del cual no va a conseguir salir con dignidad, así que pierde los papeles y recurre al deus ex machina para poner punto final a la narración. Y eso, en mi humilde opinión, es tomarle el pelo lector. Tenéis una reseña en el Sitio de Ciencia-Ficción, donde recomiendan la novela e interpretan positivamente el final como una "sorpresa" que espera al protagonista, y otra más en Kindlegarten, muy extensa y mucho más certera según mi experiencia personal con el libro.
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