20 abr. 2017

Eumeswil - Ernst Jünger

Martin (aka. Manuel) Venator es un historiador y profesor universitario que durante las noches trabaja como camarero para El Cóndor, el tirano que gobierna Eumeswil desde su alcazaba. Eumeswil es una ciudad-estado localizada en algún punto sin determinar que podríamos situar en el actual Marruecos sin temor a errar mucho el tiro. Surgida tras la guerra civil de escala planetaria que desbarató el Estado Mundial que se habia creado para hacer frente a los cientos de problemas que afectaban a la Tierra (inestabilidad política, conflictos armados, crisis medioambientales, agotamiento de recursos, etc.), solo sabemos que existe en un futuro no demasiado lejano en el que principios del S.XXI ya forma parte del pasado. Manuel, procedente de una familia de historiadores (su padre y su hermano también lo son), considera que su proximidad a la cúpula gobernante le garantiza una oportunidad excelente para conocer y documentar de primera mano el funcionamiento del poder despótico. No pierde detalle de lo que se habla en las  reuniones que tienen lugar tras las cenas el la alcazaba, y registra en sus notas todo lo que ocurre y se comenta. En esas tertulias nocturnas maceradas en alcohol son fijos Domo y Attila, jefe de seguridad y médico personal de El Cóndor, respectivamente. También se invita a la élite cultural de la ciudad cuando son requeridos: Vigo, reputado historiador; Bruno, filósofo; Thofern, experto en gramática. Esas notas de que Manuel/Martin tanto nos habla constituyen, a  modo de ficción narrativa, esta inclasificable novela.

Me enfrento hoy a uno de los textos más complicados de clasificar que he leído nunca. Puestos a definirlo yo diría que estamos ante un ensayo novelado, o bien, una novela filosófica, aunque me inclino más por lo primero. Lo que Ernst Jünger hace en Eumeswil es, básicamente, desarrollar el concepto de anarca, una suerte de anarquista sin ningún compromiso con el activismo político. El anarca, probable transunto de él mismo, se siente totalmente desvinculado de la sociedad en la que vive, aunque acepta su existencia y se adapta a ella sin ánimo alguno de realizar mejoras ni cambios en la misma. Rechaza cualquier modelo de gobierno que coarte su bien más preciado, su libertad individual, pero simultáneamente, dado que el goce de dicha libertad es un privilegio exclusivamente suyo, ésta no se puede ver amenazada por ninguno de ellos. De todas formas estas ideas generales son demasiado simplistas para abarcar todos los frentes que ataca el autor para plasmar sus ideas. El libro está plagado de referencias a movimientos filosóficos y políticos que se relacionan con este neologismo: anarquismo, solipsismo, comunismo, socialismo utópico, etc. También son legión los intelectuales que bien por alinearse con su ideas o bien oponerse a ellas se mencionan y tratan: Charles Fourier y Benjamin Tucker entre los primeros; Donoso Cortés, que ahora recuerde, entre los segundos. Pero si hay una figura que resulta imprescindible para el escritor es sin duda, Max Stirner, en cuyas reflexiones respecto a la individualidad y la libertad personal se encuentra la génesis del anarca.

Jünger expone los aspectos que le interesan sin demasiada linealidad ni continuidad temporal, lo que provoca cierta dispersión en la narración. Sin embargo, una vez tomas conciencia de que su objetivo real es filosófico, la trama, los personajes y el contexto se revelan como elementos de fondo que favorecen la comprensión de sus razonamientos. Al tratarse de una novela que transcurre en el futuro, los protagonistas emplean en su vida diaria ciertos dispositivos tecnológicos que evidencian el gran talento anticipativo del autor. De esta manera, no resulta complicado identificar el fonóforo con los actuales teléfonos móviles; mucho más interesante pero también difícil de concebir es el luminar, un complejo sistema de información que aúna elementos de bases de datos documentales e inteligencia artificial, pero que a la vez es capaz de sintetizar escenarios holográficos inmersivos basándose en todo el conocimiento que tiene almacenado. El acceso ilimitado de Manuel a este dispositivo, facilitado por su cercanía y buenas relaciones con El Cóndor, le garantiza disponer de una cantidad ingente de información con que madurar sus ideas.

La verdad es que no sabía muy bien a qué me enfrentaba al empezar este libro, pero dadas mis simpatías por el movimiento libertario y el anarquismo primitivista -al menos conceptualmente-, he de admitir que he disfrutado mucho con su lectura. Ya sea por los aspectos filosóficos, por los históricos (sin ir más lejos la dictadura fraquista y Franco se mencionan al menos en un par de ocasiones) o por esa sutil ambientación scifi de tintes distópicos, mi impresión es que estamos ante una obra brillante. Más reseñas en El Boomeran(g) y Crítica de libros.

17 abr. 2017

Llenos de vida - John Fante

Estamos en Los Angeles a principios de los años 1950s. John Fante y su joven esposa, Joyce, van a tener su primer hijo. El trabajo de escritor y sobre todo como guionista para unos grandes estudios de cine le han proporcionado la seguridad económica para decidirse a ello. También se han comprado una casa con jardín. Pero la venta no ha resultado todo lo conveniente que pensaban porque de pronto, el suelo de la cocina cede bajo el peso de la embarazada: hay una infestación grave de termitas. Como no se pueden permitir contratar a profesionales de la construcción, deciden pedir ayuda al padre de John, Nick Nante, que ya está jubilado pero ha trabajado en el sector durante décadas. Así que las circunstancias obligarán a nuestro protagonista a vérselas por un lado con el futuro abuelo, un emigrante italiano de armas tomar y con la emoción a flor de piel ante la perspectiva de tener su primer nieto varón, y por otro con su mujer, a quien el cóctel de hormonas pre-mamá ha despertado una, hasta entonces inexistente religiosidad, y está decidida a abrazar el catolicismo antes de dar a luz.

Hace unos días me tropecé con una entusiasta reseña de Llenos de vida en Cuchitril Literario. Empujado por no sé bien qué extrañas fuerzas de la psique, no han pasado ni dos semanas y ya he leído esta fantástica novela corta de John Fante. Ágil, ingeniosa, divertida o emotiva, son solo algunos de los calificativos que podríamos dar a esta sátira de la vida familiar en los EEUU de mediados del siglo XX. Fante, un completo desconocido para mí hasta ayer mismo como quien dice, tiene una pluma aguda y ácida pero también comprensiva y bondadosa, de manera que consigue hacerte sonreir exponiendo lo que en el fondo son las miserias de las relaciones familiares. Imposible no identificarse con el protagonista en las mil batallas con su padre, la conexión especial con su madre y las trifulcas de enamorado con Joyce. A pesar de ser vapuleado emocionalmente por sus seres queridos, que le tratan como un pelele de opiniones totalmente soslayables, el cariño que siente por ellos y un poco de cordura extra consigue que todo acabe bien en lugar de en batalla campal.

Una verdadera joya que se lee en un pispás y que deja un entrañable regusto agridulce. El único aspecto negativo es que esos diálogos cargados de réplicas y contra réplicas aproximan el texto a las sitcoms de TV, lo que tampoco sorprende sabiendo cual era el trabajo del autor en aquellos años. De todas formas esta queja no es óbice para que os recomiende su lectura con tanto ahínco como el propio Palimp. Además de la suya, tenéis más reseñas en Monólogo interior, Un libro al día y Papel en blanco.

12 abr. 2017

Memoria de unos ojos pintados - Lluís Llach

Barcelona, mediados de los años 1930s. Dos chicos y dos chicas de clase trabajadora que nacieron en 1920 se incorporan a un mundo adulto convulso y altamente politizado. El protagonista de la historia es Germinal Massagué i Guillaume, hijo de un obrero anarquista catalán de la CNT y una francesa. A sus ochenta y pico años relata todas sus vivencias de aquellos años a Lluís Sedan, un director de cine que pretende sacar de ellas un buen guión para su próxima película.

Memoria de unos ojos pintados es una entretenida y emotiva novela escrita por Lluís Llach, mucho más conocido creo yo por su faceta de cantautor contestatario de los 1960s-1970s, aunque su carrera musical continuó durante muchos años. El libro me ha resultado muy interesante desde el punto de vista histórico, ya que la acción se desarrolla a lo largo de una época que a nivel argumental da muchísimo juego. De la II República Española, uno de los momentos más prometedores e ilusionantes vividos en España desde el punto de vista progresista, pasamos a la Guerra Civil Española y tras la derrota del bando republicano, a la  dictadura y la ideología nacional-católica del Franquismo. Con los antecedentes anarquistas de Germinal, no resulta complicado imaginar que las cosas no van a ser fáciles para él y sus amigos.

Por si lo anterior no fuese bastante, la trama principal se basa en una historia de amor homosexual entre el protagonista y su amigo de siempre, David Baster, hijo de un humilde pescador de la Barceloneta. Con estos elementos no cabe esperar más que un drama como la copa de un pino y emociones desbordadas en todas las páginas. Y para mi gusto, ése es el principal problema: el texto es lacrimógeno a más no poder. Todo es sufrir y padecer penurias por un lado, y la comprensión y el amor de los amigos y la familia por otro; los horrores de la guerra aniquilando esperanzas y vidas humanas; los sueños de modernidad, igualdad y progreso frustrados por un golpe de estado de los sectores más reaccionarios de la sociedad, etc. Sin ánimo de hacer un spoiler, es que no pasa nada agradable. Y aunque suceda, se ve malogrado inmediatamente por algún acontecimiento de un orden cósmico superior irremediable: asesinatos políticos, guerra, enfermedad, hambre, etc. Ya sé que siempre repito que me gustan las historias donde se muestra lo peor del ser humano, pero es que en esta se cuentan con los dedos de una mano los párrafos que no exponen una desgracia. Raro es el capítulo en que no se te coge un nudo en el estómago por las calamidades que se ven forzados a vivir los personajes.

Si a pesar de tantas desdichas no me ha gustado es porque hay un problema de fondo que ensombrece la narración: su maniqueísmo, un elemento que suele ser habitual en las obras que en enmarcan en la Guerra Civil Española. Me temo que yo soy más de la opinión de que nadie es totalmente inocente y que la maldad es intrínseca al hombre. No es que el autor no explique varias tropelías cometidas por alguno de los agentes de la II República considerados como progresistas; y el papel activo de Francia cerrando sus fronteras a la ayuda internacional también se pone en entredicho, por dar un par de ejemplos. Sin embargo en su libertad como creador, Llach prefiere que estos aspectos no formen parte de la trama y sean elementos ajenos a la acción. Y ya por terminar, el cierre con venganza me ha resultado bastante poco creíble y una manera un poco infantil de intentar compensar todo el dolor que han experimentado los personajes. En definitiva, una novela bien escrita, con un lenguaje muy accesible y que a mi juicio destaca por los aspectos históricos; no obstante, siempre también en mi opinión personal, el resultado global se ve lastrado por el desgaste emocional brutal a que somente al lector. Si Lluís Sedan saca una película de todo esto, aquellos que vayan a verla tendrán que ir cargados de pañuelos de papel. Avisados quedáis. Tenéis un par de reseñas positivas en La tormenta en un vaso y A leer que son dos días, y otra más algo más crítica en Libre y salvaje.

8 abr. 2017

Tratado de la infidelidad - Julián Herbert y León Plascencia Ñol

Colección de relatos cortos a cargo de Julián Herbert y León Plascencia Ñol que comparten como tema común la infidelidad. Puesto que no están firmados individualmente, he de entender que están escritos a cuatro manos, signifique esto lo que signifique. Lo cierto es que no he encontrado información al respecto así que se trata de una mera especulación por mi parte. Viendo la cubierta tiene todo el sentido del mundo imaginar que estamos ante historias de cuernos (entendiendo en este caso "infidelidad" como falta de lealtad al cónyuge). Bien, así es en la mayoría de los casos, sin embargo en Tratado de la infidelidad también hay algún cuento que se desarrolla sobre el significado de falta de exactitud o veracidad. El volumen se articula en tres partes, no me preguntéis el motivo porque si lo hay, a mí se me ha escapado.

RASTROS EN EL SENDERO
  • Tarjeta postal con el Tajo al fondo (***)
  • Gymnopedias (***)
  • Los sentidos
  • Aspirinas (***)
SERIE B
  • Una horda de locos
  • Clementina
CASI UNA NOVELA
  • A Hard Rain's (***)
  • Palabras mucho más cortas que un sentimiento abatido
  • Tokyo Big Diary (***)
He marcado con tres asteriscos mis preferidos: historias de amor/odio que mezclan locura, celos, pasión, BDSM y el cóctel habitual de desajustes emocionales que se presenta cuando hay sexo entre dos personas que se atraen físicamente. Por cierto que la generalización de "personas" sobra porque siempre ocurre entre hombre y mujer, pero bueno, así so yo, ¡inclusivo por naturaleza! El resto no me ha impresionado tanto y algunos tienen cierto aire experimental. Pero que no cunda el pánico, se trata en todo caso de una lectura rápida y ágil con la única posible pega de que sabe a poco. Al menos yo me he quedado con ganas de más historias en que los demás sufren terremotos emocionales, porque desde luego yo no tengo ningún interés en padecerlos en mis carnes. Tenéis más reseñas en Devaneos, donde no han terminado muy contentos, y en Libros y Literatura.

4 abr. 2017

Una afición peligrosa - Patricia Highsmith

Hasta el momento y por más que admire profundamente su faceta de novelista, la calidad de los relatos cortos de Patricia Highsmith me ha parecido demasiado variable, con algunas colecciones muy buenas y originales (Pequeños cuentos misóginos, Crímenes bestiales) y otras no tanto (Sirenas en el campo de golf, Catástrofes). Una afición peligrosa junto con Pájaros a punto de volar son libros póstumos que incluye cuentos inéditos hasta la fecha, o sólo publicados en revistas, nunca en otras de sus compilaciones de narrativa breve. Un interesantísimo artículo de Paul Ingendaay que aparece a modo de epílogo nos indica que los textos que aparecen en este volumen datan de un periodo que abarca las décadas de 1950, 60 y 70 y añade que las razones que llevaron a la escritora a no intentar publicarlos siguen siendo un misterio.

Este libro inclina la balanza positivamente a favor de Highsmith en mi experiencia con su obra corta, ya que el nivel de los cuentos -de todos ellos-, me ha parecido insuperable. Son como sus espeluznantes y maravillosas novelas, solo que condensadas en unas pocas páginas: una prosa perfecta que imprime un ritmo trepidante, una colección impagable de personajes trastornados capaces de casi todo o a quienes les ocurre casi de todo, unas temáticas asfixiantes, turbias y opresivas en las que hay un poco de todo: intriga psicológica, tramas noir protagonizadas por psicópatas, cuentos de animales, etc. Los catorce relatos del volumen son:

  • El problema de la señora Blynn, el problema del mundo
  • Nada extraño a simple vista
  • El retorno
  • Un completo fracaso
  • El mejor amigo del hombre
  • Pájaro en mano
  • Una afición peligrosa
  • El segundo cigarrillo
  • Las cosas salieron mal
  • Dos palomas muy desagradables
  • Trato hecho
  • Música que mata
  • Variaciones sobre un juego
  • Una chica como Phyl
Independientemente de los protagonistas o la trama, los cuentos comparten un leitmotiv común: la decepción y el fracaso. El ser humano decepciona a sus congéneres (y por supuesto también a los animales) y tanta decepción desemboca en una sensación de fracaso tal, que resulta imposible de asumir, lo cual conduce a un final trágico. Además, por el camino los personajes secundarios se revelan como individuos mezquinos, inútiles, despreciables. Evidentemente con este sustrato de podredumbre humana, violencia, sufrimiento y desgracia con finales infelices en 12 de los 14 cuentos, no me quedaba más remedio que maravillarme por todos y cada uno de ellos. Quizás el único fallo que en mi opinión se podría mencionar es que en muchas ocasiones los cierres son un poco forzados y no están muy bien traídos. En especial, cuando Highsmith recurre al suicidio de los protagonístas, las circunstancias a las cuales les había abocado eran ya suficientemente dramáticas. Solo se me ocurre que se pueda tratar de una forma de expiar su culpa, pero francamente, esta explicación no encaja demasiado bien con una autora que alcanzó fama mundial haciendo que Tom Ripley asesinara a un millonario, le suplantase y consiguiera que su delito quedara indemne. Tenéis otra reseña en La toalla del boxeador.

31 mar. 2017

El Uno - Rick Veitch

A mediados de los 1980s un empresario capitalista sin escrúpulos llamado Itchy Itch provoca una batalla naval entre los EEUU y la URSS. Como una de sus compañías fue adjudicataria de los sistemas de control de todos los buques de la armada norteamericana, aprovechó para introducir  software malicioso que le permitiera apoderarse de ellos. El objetivo de esta acción tan destructiva no es otro que chantajear a los gobiernos mundiales y hacerse aún más rico y poderoso. Al primer ministro soviético Mikhail Kubalov no le tiembla la mano a la hora de atacar con misiles nucleares y el presidente de USA McKenzie hace lo propio en respuesta. El pánico ante el holocausto atómico se apodera de la población de la Tierra. Sin embargo, las cabezas atómicas no estallan. En ninguno de los bandos. En el caos que acompaña el inicio de esta contienda de escala global conoceremos a Egypt, una joven e irresponsable artista con un hijo de 8-10 años al que presta poquísima atención. Junto con sus compañeros de piso, Doc Benway, que sigue idolatrando el movimiento hippy, del que formó parte en los 1960s, el hijo de este último, Jay-Hole, un delincuente de tres al cuarto, y Guda, una joven afroamericana, entrarán en contacto con El Uno, un superhéroe desdoblado en dos cuerpos. Por un lado es un extravagante y místico cuarentón, y por otro, un hombre volador de fuerza extraordinara que viste unas mallas ajustadas que le cubren de la cabeza a los pies y que como se demuestra bien pronto, es quien ha inutilizado el arsenal nuclear de los dos grandes bloques.

Se me acumulan los cómics y como no tengo costumbre de leerlos no les doy salida. Así que voy a enmedar esta situación y me he propuesto leer al menos uno al mes, empezando muy por los pelos en marzo. A Rick Veitch le conocí hace tan solo unos meses cuando me leí The Supreme-El retorno de Alan Moore, ya que es uno de los principales dibujantes de esa serie. No obstante, en El Uno firma tanto el guión como la parte gráfica. Estamos ante una obra que según palabras de Moore en el prólogo a esta edición, revolucionó el concepto de cómics de superhéroes apenas un año antes (se publicó en 6 entregas entre 1985–1986) que su aclamada obra Watchmen. A mí no me ha extrañado encontrarme con una demencial crítica a la guerra fría y al capitalismo salvaje por mucho que se trate de una novela gráfica de superhéroes. Con ello quiero indicar que me parece un formato tan válido como cualquier otro, porque de hecho la mayoría de cómics que he leído, que no son muchos, han sido casi siempre sátiras o dramas. En cualquier caso, entiendo que esta obra conmocionara el género si anteriormente se venía asociando a la simple aventura, porque si por algo destaca esta historia es porque no de deja títere con cabeza. Se trata de una feroz crítica al capitalismo gestada en los oscuros años del presidente Reagan, cuando la escalada de tensiones entre los dos bloques sociopolíticos mundiales hacía pensar que el enfrentamiento a gran escala era inevitable. El Armaguedón atómico se detiene por la intervención de El Uno, que recoge toda la influencia de la espiritualidad New Age y la hipótesis Gaia que considera a la Tierra como un organismo vivo. Sin embargo las hostilidades continúan mediante supersoldados resultado de experimentos secretos de muy dudosa ética llevados a cabo en ambos lados: los supestos hermanos Charlie y Amelia desde EEUU y el Übermensch Bog por la Unión Soviética. Por otro lado nuestro superhéroe de doble entidad tendrá que enfrentarse además a El Otro, personificación del lado malvado que todos los humanos llevamos dentro.

En el apartado gráfico, todo el volumen se compone de viñetas en abundantísima tinta negra, adoptando el feísmo típico del cómix underground cuando se quiere transmitir desagrado y asco, algo que funciona de maravilla con las expresiones de los rostros. La única excepción se da al recurrir a unas imágenes digitales en forma de círculos concéntricos que cubren la cara de El Uno, y además funcionan como su marca de identidad. En realidad las viñetas son diametralmente opuestas al perfeccionismo y alto grado de detalle y cuidado del color de Supreme, lo cual demuestra el gran talento y versatilidad como dibujante de este artista. En resumidas cuentas, una obra interesantísima y totalmente recomendada cuyo mensaje comparto de cabo a rabo. El único punto negativo es que me deja un ligero poso de nostalgia por no haber podido leerlo en su momento, cuando fue realmente pionera cuestionando la sociedad occidental basada en el capitalismo y el consumismo, críticas que afortunadamente hoy día tienen mucha mayor difusión. Esa sensación de llegar tantos años tarde a un trabajo tan preclaro me jode, la verdad. Tenéis más reseñas en Zona negativa y Sobre historieta.

28 mar. 2017

Edicto siglo XXI - Max Ehrlich

En un futuro no demasiado lejano la Tierra ha sufrido una debacle ecológica a causa de la contaminación, la superpoblación y la falta alimentos. El GobMund que se creó para hacer frente al desastre se ve obligado a tomar medidas urgentes y desesperadas para evitar que la población siga aumentando, pues en caso contrario la ración diaria de calorías tendrá que ser reducida más de lo que ya lo está. Entre las varias soluciones que se manejan se opta finalmente por prohibir la procreación durante 30 años bajo penas de muerte a los infractores (la otra alternativa con más peso era eliminar a la población mayor de 70 años, muy numerosa debido a los avances médicos han hecho posible que se llegue a vivir hasta 150 años o más). Ocho años después de entrar en vigor este edicto de control de la población, conocemos a Russ y Carole Evans, una joven pareja que vive en una situación privilegiada: unas viviendas adosadas a modo de urbanización norteamericana de mitad del siglo XX que forman parte de una pequeña reserva natural-museo. Todo un lujo considerando la jungla de hormigón de mini apartamentos en enormes bloques de más de 100 plantas de altura donde vive el ciudadano medio. Russ, como FuncSeg de este MusEst tiene derecho a ello, al igual que el resto de sus compañeros y su jefe, George Borden. La relacion entre George y Edna Borden, y sus vecinos los Evans es muy cercana, tanto como que suelen practicar el intercambio de parejas, una medida fomentada por el estado, que consideró que relajar las costumbres sexuales facilitaría alternativas al ocio y evitaría la tentación de los embarazos. Edna tiene un pequeño robot-bebé llamado Peter que le permite vivir la fantasía de que es madre (con ayuda eso sí de terapia y psicofármacos). Carole intenta también resistir su ganas de tener un bebé con ayuda de estos robots humanoides, pero fracasa, su psique no acepta el engaño. Así que tras quedarse embarazada intencionadamente, trama un plan para criar a su hijo en el que involucra a su marido. Pero como cabe imaginar, dada la deriva distópica que ha experimentado el planeta lo van a tener muy difícil, si no imposible.

Edicto siglo XXI es una novela muy ligera que incluye prácticamente de todas las temáticas tabú habituales en la literatura de ciencia-ficción de los años 1960s-1970s: superpoblación, desastre ecológico, normalización de costumbres sexuales al margen de la pareja estable, eutanasia voluntaria, uso generalizado de drogas tanto para uso terapeútico como recreacional, etc. A pesar del sustrato new wave en el argumento, todas esas capas de modernidad y progreso social en las costumbres son absolutamente hipócritas y falsarias. Max Ehrlich envía en realidad un claro mensaje reaccionario con la intención de reafirmar que el modelo social presente (presente cuando se escribió el libro, quiero decir) es el único válido: la familia heterosexual tradicional que trae niños al mundo y se quiere con exclusividad hasta que la muerte los separe. Ni las mayores amenazas, ya provengan del estado o de la naturaleza, podrán detener el impulso del ser humano a buscar una pareja con quien encontrar el Amor y tener descendencia que garantice la continuidad de la especie. Asi que nada de orgias en lupanares estatales, nada de polvos casuales en clubs de sexo, nada de intercambios de pareja con tus vecinos. Por supuesto nada de métodos anticonceptivos. Y desde luego cero intromisión del estado en la vida privada, especialmente si pretenden anular el instinto de reproducción, que es lo que nos hace realizarnos como personas. ¡Qué importa si el planeta se va al garete!

No se puede decir que Ehrlich fuera muy original, mientras iba leyendo no he podido evitar pensar en otros libros o películas anteriores y de mayor repercusión que trataban estos mismos temas pero con más destreza. Supongo en definita que se trata de un producto cultural resultado del Zeitgeist (hablamos de 1971). Tanto debió gustar en su momento que incluso hubo una adaptación al cine llamada Z.P.G. (Zero Population Growth) / Edicto Siglo XXI: Prohibido tener hijos. El lenguaje empleado es muy sencillo, lleno de diálogos y descripciones de costumbres sociales, nuevas (retro) tecnologías o nuevos organismos gubernamentales, casi todas los cuales podrían haberse suprimido porque solo pretenden ponernos en un contexto y epatar. Un ejemplo claro es la explicación sobre las Casas del Adiós, centros estatales que proporcionan un suicidio asistido a los ancianos que desean morir. Lo que me ha resultado más molesto han sido los neologismos. Con ánimo de imprimir un aire futurista al texto, el autor abusa hasta al agotamiento de términos de su invención, formados en primer lugar apocopando palabras, para posteriormente componerlas en un solo término: PolEst por policía estatal, GobMund por gobierno mundial, MusEst por museo estatal, SatComGobMund por satélite de comunicaciones del gobierno mundial, o el dudoso psiconarcosintetista, que yo diría es una especie de terapeuta/psiquiatra. Ni que decir tiene, la técnica resulta ingenua y cansina, y a partir de la segunda aparición consigue provocar poca o ninguna sorpresa.

Resumiendo, pasados más de 45 años el libro ha quedado muy desfasado, muy anticuado, aunque más en la forma que en el fondo: no olvidemos que en el intervalo también de 45 años la problación mundial se ha duplicado, pasando de los 3.685 millones en 1970 a 7.347 millones en 2015. Por no hablar de la devastación del medio ambiente producida por la deforestación de las selvas tropicales y los gases de efecto invernadero, ambos resultado principalmente de un modelo de ganadería intensiva insostenible. Mi recomendación es que en lugar de leero, sale más a cuenta ver la película protagonizada por Oliver Reed y Geraldine Chaplin. Al menos tiene un look retrofuturista impagable. En esta ocasión, no incluyo otras reseñas porque no las he encontrado, todos lo resultados de Google hacen referencia al film.
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