28 de feb. de 2015

Besos para los Malditos - Danny Miller

Mi pasión por lo sixties me llevó a comprar impulsivamente esta novela negra por el simple hecho de a) tener como portada una foto con unos mods originales de los 1960s y b) constatar al leer el resumen de la contraportada que la acción transcurre en 1964 y se sitúa en el Brighton que se transformaba en un campo de batalla entre mods y rockers durante los puentes, allí conocidos por bank holiday weekends. Con estas motivaciones tan poco sólidas no es de extrañar que el resultado haya sido bastante lamentable. Es verdad que Besos para los Malditos coincide con Delitos a largo Plazo de Jake Arnott en muchos puntos, y esta última me pareció buenísima. Pero la que hoy reseño no tiene nada que ver, se trata de una novela negra construida sobre los tópicos más chuscos y facilones del género. Veamos los más importantes:

  • El protagonista es un detective joven, universitario y honrado, cuyo compañero es un detective corrupto cerca de la jubilación que recauda sobornos mensuales en los clubs de alterne del Soho de Londres.
  • Movida chunga con porno y posiblemente snuff movies en el Soho que acaba con el detective joven en coma. ¡Violencia! Golpea, sacude, vapulea. Mata o muere, así son las cosas en el Soho.
  • Vacaciones obligadas en Brighton para el detective joven tras salir del coma unas semanas después, con el objeto de evitar roces con su compañero en las pocas semanas que le quedan de servicio.
  • Cadáver decapitado y sin manos que aparece flotando en la playa de Brighton. Yonkies muertos por sobredosis en esa ciudad costera. Todo apunta al ganster que corta el bacalao en la zona desde hace décadas, que aunque esté ya entrado en años sigue en plena actividad y enchochado hasta las trancas de una jovencita de veintipocos.
  • Detective joven interroga a la jovencita novia del mafioso y se produce flechazo. El bueno roba la chica al malo. Esto no puede acabar bien. Música pop, anfetas y porros, productores musicales pervertidos, fiestas y cachondeo para llenar espacio.
  • Mafia corsa, contrabando de drogas, Interpol, anticuarios y matones psicópatas. Peleas entre mods y rockers. El hermano macarra del protagonista es un pringadillo que se come marrones de los mafiosos. Páginas y páginas de broza.
  • Sexo consumado entre detective y jovencita tras manoseos y morreos varios. Se agradece que solo aparezca una escena.
  • Momento emocional del texto: confesiones, traumas, soledad, muerte y maltrato infantil de este personaje, aquél y el de más allá. Mentiras, engaños y decepciones. Decenas de párrafos de paja.
  • Palizas, peleas, muertes. Chusma degollada en maleteros. Matones moribundos que se redimen en confesión. El protagonista hecho un cristo arrastrandose por medio Brighton cuando por las heridas que tiene debería haberse desangrado en minutos. Relleno, relleno, relleno.
  • Es caso se resuelve pero el protagonista pierde a la chica sin que haya explicación, quedandonos la duda de si el malvado ganster se ha ido al otro mundo o se ha quedado en este. Preveo nuevas aventuras en un poco más de un año.
Resumiendo, me ha parecido una novela muy mediocre llena de topicazos. Ni siquiera es mala, no es un despropósito o un insulto al lector. No, es solo mediocre. El argumento está muy mal desarrollado, no hay una investigación en sí. Entretiene, sí, pero también entretiene Gran Hermano si no somos demasiado exigentes. Desde el primer momento el responsable de todo lo que pasa tiene un nombre y al final el propio acusado aparece y confiesa porque le apetece. Todo eso se acompaña de hojarasca sin relevancia para alargar la trama, algo que permite a Danny Miller completar un total de casi 400 páginas. Además el año y lugar elegido para situar la acción es un recurso al que apenas se saca jugo, un mero reclamo para bobos como yo que tienen una pulsión incontrolable por hacerse con cualquier producto cultural relacionado con los años sesenta. Por otro lado el narrador en tercera persona tiene un registro vulgar que hace que cueste distinguirlo del protagonista, que para ser universitario hay que ver lo zafio y malhablado que es.

Por si esto no fuese bastante, la traducción tiene algunos fallos bastante escandalosos. Por ejemplo llama 'pisacacas' a las 'botas safari', ese calzado tan habitual entre los mods. Cierto es que en España se las conoce popularmente con ese nombre o también como 'pisamierdas', pero me queda la duda de si es existen un término similar en inglés o el texto original simplemente mencionaba 'desert boots'. Luego está el omnipresente 'fin de semana guarro' como traducción de 'dirty weekend'. Vamos a ver, 'dirty weekend' viene a ser un viaje de fin de semana cuyo objetivo es encerrase en un hotel a follar con una pareja sexual. Ni hacer turismo, ni salir de fiesta, ni nada que no sea sexo. Supongo que se puede inferir dicho significado usando 'fin de semana guarro' sin necesidad de más ayuda. Ahora bien, como concepto y hasta donde yo sé, 'fin de semana guarro' no existe en el español de Europa. En toda mi vida no he oido a nadie decir que se va por ahí a pasar un fin de semana guarro, ¿guarro de revolcarte por la basura? Por tanto, ¿no habría sido más natural traducirlo como 'fin de semana de sexo', que al fin y al cabo es de lo que se trata? En otros casos y sin que sepamos en base a qué criterios, el traductor opta por dejar el término original en inglés, es el caso de 'crombie', ese icónico abrigo entallado tan típicamente británico. Y hay una situación especialmente complicada que yo desde luego no sé cómo resolver dignamente. Se trata de un viejo conocido del protagonista, un señor mayor de los bajos fondos, que le trataba cuando era solo un crío. Así pues siempre se dirige a él con un 'mi ñiño' como apelativo cariñoso. Yo es ver esto escrito y trasladarme ipso facto a las Islas Canarias, que es el único sitio que conozco en España donde se use esta expresión con adultos, tipo '¿Cómo estás, mi niño?'. Seguramente en inglés británico no resulta tan extraño usar 'my boy' en ese contexto (señor mayor que habla con un adulto al que conoce desde que era pequeño), pero desde luego a mi el 'mi niño' no me entra ni a empujones. Hay más traducciones que me rechinan al leerlas, 'llamar de vuelta' en lugar de 'devolver la llamada', por ejemplo, aunque el problema real es que, como ya he dicho en otras ocasiones, este tipo de errores se vuelven más evidentes y molestos cuanto menos interesante me resulta un libro. Más reseñas en Revista prótesis ('Una estupenda novela' dicen) y Yellow break ('novela negra con mayúsculas', ahí es nada).

24 de feb. de 2015

Las Señoritas de escasos Medios - Muriel Spark

Tomando como punto de partida la noticia del asesinato de Nicholas Farringdon, antiguo poeta y anarquista metido a misionero en Haití, Las Señoritas de escasos Medios nos cuenta en forma de gran flashback la vida de las jóvenes que habitaban en club May of Teck -una residencia muy económica para mujeres jóvenes y solteras-, en las semanas inmediatamente posteriores a la finalización de la II Guerra Mundial en el frente Europeo. Nick Farringdon entró en contacto con las mujeres de este Club a través de Jane Wright, única empleada en una pequeña editorial cuyo director está considerando la publicación su ensayo 'Los cuadernos sabáticos'. Tras invitarle a cenar al May of Teck, el aspirante a escritor empezará a conocer a algunas de las residentes, con quienes coqueteará e incluso tendrá algún affair. Durante el proceso asistiremos a una serie de encantadoras y edificantes aventuras protagonizadas por varias jóvenes, todo ello con un maravilloso sabor agridulce.

Hay que reconocer el mérito de Muriel Spark por haber conseguido transmitir a la perfección el candor e ingeniudad propios de la juventud. La narración es entrañable, encantadora y ocurrente. Incluye las pinceladas justas de ironía y drama que dan credibilidad a la historia, y a pesar de que la acción transcurre en un Londres devastado por los bombardeos, las imágenes que proyecta el relato son multicolor, llenas de esperanza y alegría. La ilusión de enfrentarse a las nuevas posibilidades que presenta la vida tras la contienda desborda las páginas y consigue contagiar al lector. Resumiendo, una auténtica delicia que en mi opinión merece todas las alabanzas ha recibido desde su publicación en 1963. Más opiniones sobre esta novela en Solo de Libros, Qué leería Jaen Austen y El Niño Vampiro lee.

20 de feb. de 2015

El Mundo de Rocannon - Ursula K. Le Guin

Gaverel Rocannon es un exoetnólogo de la Liga Mundial que se ve implicado en una trama bélica cuando los rebeldes del planeta Faraday usan como refugio uno de los mundos que él ha explorado parcialmente, Fomalhaut II, donde aún quedan muchísimos aspectos por descubrir. Se sabe que está habitado por 3 especies humanoides inteligentes y quizás una cuarta aún sin documentar. A nivel tecnológico sus habitantes conocidos viven en la Edad del Bronce, capaces de fraguar metales y trabajar aleaciones. Rocannon busca ayuda en la especie humanoide dominante en el planeta, los Liuar, altos y señoriales, piel oscura y pelo rubio, con una forma de vida que recuerda a la nobleza medieval terrestre, sus castillos y fortalezas, unos extraños animales alados en lugar de caballos y siervos de otras especies más humildes. El objetivo del protagonista es localizar e infiltrarse en la base enemiga, para, empleando el ansible(1) de los faradianos, informar a la Liga de su ubicación para que lancen un ataque contra los sublevados, pues además de amenazar el orden estelar, los invasores se han dedicado a aterrorizar este planeta masacrando pueblos inocentes.

No sé por qué he vuelto a leer a Ursula K. Le Guin cuando aún recuerdo como si fuera ayer mismo la mala impresión que hace 5 años me dejó su gran clásico reconocido mundialmente, La Mano izquierda de la Oscuridad. Bueno, influyó que encontré El Mundo de Rocannon por dos duros y pensé en darle otra oportunidad. El hecho de que sea un librín con una tipografía enorme que no llega a las 200 páginas también ayudó, que conste, y en mi opinión es lo único que lo hace soportable, porque tiene todas las características que no me gustaron del otro. La trama no es más que aventurilla totalmente intrascendente en la que se mezcla ciencia-ficción con fantasía heróica y magia, jugando con los diferentes puntos de vista y el desfase tecnológico entre civilizaciones. Luego tenemos la particular técnica creativa de esta autora, basada en inventariar, describir, catalogar, pormenorizar el contexto sociológico, etnológico, meteorológico, geográfico, etc. de los universos en que transcurre la acción. El ángulo de rotación del planeta, la duración del año, las temperaturas medias de las estaciones, las relaciones inter e intra-especies, la distribución de los continentes, con sus cadenas montañosas, sus ríos, las penínsulas y los istmos, bla, bla, bla. Vamos que no es mi rollo, siento no poder dar una razón menos visceral. Así pues hoy por fin puedo afirmar con rotundidad y total conocimiento de causa, que ésta es mi despedida definitiva de esta autora. Goodbye Miss Le Guin! Más reseñas en el Sitio de Ciencia-ficción, Fantasymundo, Adalides. Las tres son mucho más benevolentes y probablemente objetivas que la mía.


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(1) Primera aparición en toda la literatura del género de este dispositivo de comunicación invención de la autora y luego popularizado en la ciencia-ficción. Permite transmitir con simultaneidad en el tiempo la información que se le suministra a cualesquiera coordenadas espaciales, sin que la distancia provoque ningún restraso.

16 de feb. de 2015

Destinos truncados - Arkadi y Boris Strugatski

La trama de Destinos truncados transcurre por dos relatos paralelos, ambos protagonizados por escritores. El primero da la impresión de ser un reflejo bastante fidedigno del estilo de vida de los autores soviéticos en el Moscú de los 1960s-1970s, mientras que el segundo es una historia de misterio y ficción especulativa con muchos mensajes ocultos entre líneas. La acción se abre con el hilo protagonizado por Félix Sorokin, un literato reconocido mundialmente por un volumen de relatos cortos de ciencia-ficción denominado 'Cuentos infantiles modernos'. Esta compilación es una suerte de 'Crónicas marcianas' de Bradbury pero en torno a extraterrestres que invaden la Tierra. A lo largo de los capítulos de esta línea argumental asistimos al día a día de Félix, quien, como el resto de sus colegas, ha de presentar uno cualquiera de sus escritos para su análisis en un desconocido instituto gubernamental de investigaciones lingüísticas. Según se rumorea en el mundillo, un ordenador ha sido convenientemente programado para informar de la calidad de la obra entregada. Esta simple tarea se vuelve una odisea debido a miles de factores externos que van alterando su planes. El otro hilo argumental, que se alterna en capítulos con el anterior, está protagonizado por Víktor Bónev, también autor, además de divorciado y alcohólico. Vive en un hotel en una misteriosa ciudad en la que siempre llueve, en un país sometido por una dictadura. Los fenómenos inexplicables se suceden por la urbe y todo hace pensar que se está urdiendo un extraño complot orquestado por leprosos desde un misterioso sanatorio de las afueras. Ocultos bajo esa enfermedad maldita, descubriremos a unos humanos con unas habilidades sobrenaturales.

Arkadi y Boris Strugatski están considerados entre los grandes de la ciencia-ficción europea. Sin embargo hasta el momento no me había leído más que una novela suya, Qué difícil es ser Dios, hace más de tres años, que por cierto me dejó bastante indiferente. Así que a la espera de que Gigamesh se anime a reeditar Picnic extraterrestre / Picnic junto al Camino, hace unos meses me compré de segunda mano dos de sus novelas publicadas por esta misma editorial. La que hoy me ocupa me ha parecido un libro excelente y consigue borrar de un plumazo la pobre impresión que esta pareja de novelistas me había causado. Para empezar ambos relatos transmiten inquietud y desasosiego con una maestría increíble. En el relato realista, los imprevistos, los pequeños accidentes, las sorpresas inesperadas que restrasan el paso de Sorokin por el enigmático instituto de la calle Bánnaia consiguen desesperar al más calmado. Su propia inapetencia y desinterés refleja un temor irracional a enfrentarse a un juicio supuestamente objetivo de sus habilidades. Por otro lado, en la trama scifi, la atmósfera que envuelve la existencia de Víktor es opresiva, asfixiante. Los enigmáticos sucesos desbordan a los habitantes de esa localidad eternamente sometida a chubascos torrenciales. El lector, al igual que los protagonistas de esta segunda historia, percibe que algo grande pero terrible se está gestando. Sea lo que sea, no lo puede controlar y apenas lo entiende, lo que pone de manifiesto su propia insignificancia, contagiándole por tanto el miedo.

Hay un poco de todo en esta novela si leemos entre líneas: críticas al poder, cuestionamiento del libre albedrío, la perniciosa influencia de la presión social, se ponen también en evidencia las estrategias de manipulación de los diferentes grupos de poder etc. Al margen de las posibles lecturas alegóricas que queramos hacer del texto, que no son de extrañar debido a la represión ideológica que existía en la URSS, la novela es muy, muy original. El relato se vuelve kafkiano a rachas, pero igualmente desborda un divertidísimo y agudo humor absurdo con toques surrealistas. Y como más de uno habrá sospechado, la historia protagonizada por Víktor es la supuesta obra maestra, aún inconclusa, de Félix Sorokin, cuya finalización le está causando enormes quebraderos de cabeza y serias crisis de confianza. Bueno, no me repito más, espero que con esta novela comience un maravilloso triángulo de amor bizarro entre este humilde blog y los Strugatski. Más reseñas en Bibliópolis, bastante acertada según mi opinión aunque no tan entusiasta como la mía, y en el Sitio de Ciencia-ficción, donde la dejan a la altura del betún con argumentos que al menos a mí no me convencen en absoluto.

12 de feb. de 2015

La Juventud de Martin Birck - Hjalmar Söderberg

La Juventud de Martin Birck narra los primeros 30 años de vida de un joven sueco nacido en Estocolmo en una familia de funcionarios, característica esta última que curiosamente comparte con el propio autor. Se trata de la primera novela publicada por Hjalmar Söderberg, en 1901, y está dividida en tres partes: 'La antigua Calle', 'La Gorra blanca' y 'La Noche de Invierno', que abarcan respectivamente la infancia del protagonista, su vida como adulto joven tras finalizar el bachillerato y entrar en el mundo laboral también como funcionario del Estado, y finalmente una breve instantánea de Martin con 30 años cuando ya, de acuerdo a las costumbres sociales de principios del S.XX, se le podría considerar de lleno en la madurez.

A la trama le cuesta arrancar. La primera parte se centra en recuerdos infantiles y en evocar la inocencia propia de la edad. No voy a negar que consigue transmitir muy efectivamente la dosis justa de nostalgia para que no deje mal sabor de boca. Todas esas imágenes de los veranos pasados en el campo, los paisajes arbolados, las laderas cubiertas de hierba fresca y flores silvestres, juegos despreocupados que alternan con las primeras experiencias agridulces con el mundo adulto. Muy bonito, lo admito, pero no aportan mucha sustancia. Nos veremos sorprendidos entonces al pasar a la segunda sección porque el contraste es brutal. El joven Birck una vez finalizada la enseñanza secundaria quiere ser poeta. No pretende en cualquier caso ser una carga para sus padres, así que renuncia a una enseñanza superior -ya que por otro lado no cree que ninguna universidad pueda enseñar lo que necesita-, y empieza a trabajar como funcionario. Su aburrido empleo consistente en revisar y validar las operaciones registradas en libros de cuentas, pero en su tiempo libre escribe poemas y cuentos (algunos de los cuales consigue vender a diferentes periódicos) y reflexiona sobre los aspectos de la vida que le preocupan. Al igual que pasaba en Doctor Glas, las opiniones que el autor pone en boca de Martin son lúcidas, progresistas y necesariamente críticas con las ridículas convenciones sociales. Entre muchas cosas se permite desmontar las creencias religiosas con una objetividad implacable y censurar la pasividad e indiferencia general inherente al ser humano, más preocupado en seguir la norma que en cuestionarse la realidad para cambiarla si es preciso. El veinteañero Birck pasa esos años cavilando sobre su triste vida, frustradas sus ilusiones al poco de empezar. Reconoce la existencia de un problema, pero su apatía le impide encararlo. El tono de la narración es bastante desesperanzador, pues entre otras cosas el protagonista comprueba que su forma de entender el mundo le aleja tanto de su familia (su madre es una cristiana devota, con su padre apenas comparte más que la profesión), como de sus amigos del colegio, quienes tras finalizar sus carreras universitarias ya solo piensan en casarse y establecerse, tal y como se espera de ellos.

En la tercera parte Martin ya tiene 30 años y sigue soltero, siendo por tanto un elemento discordante en la sociedad. Se ha enamorado y mantiene una relación clandestina con una mujer de su misma edad, también soltera, melancólica e introspectiva como él mismo. Su amor no se puede normalizar ante la sociedad porque el matrimonio está fuera de sus posibilidades económicas. El miedo a un embarazo no deseado, la incertidumbre de su futuro común y la amenaza de una ruptura sobrevuelan constantemente a la pareja, impregnando los momentos de alegría de una pátina de desgracia insalvable. En esta última parte Birck nos revela su opinión sobre el papel de la mujer en la sociedad. No logra comprender por qué el pensamiento mayoritario anula su faceta sexual y la obliga a supeditarse al deseo de un marido, deseo que ni tan siquiera en esas condiciones ella misma está autorizada a disfrutar. Por tanto, nada más entrar en la treintena el ya no tan joven Martin ha asumido su derrota. Aunque se deje entrever que la madurez tiene mucho de aceptar situaciones insuperables, no por ello este fracaso está exento de amargura, ya que en el fondo su mayor vergüenza es no haber hecho nada por cambiarla.

Desde luego no me puedo quejar, en poco que llevamos del año ya me he topado con varios libros que me han hecho disfrutar de lo lindo. Espero que siga la racha. Tenéis más reseñas de esta maravilla en The sky was pink y Un libro al día. El análisis de los primeros me ha parecido muy agudo.

8 de feb. de 2015

Laberinto de Muerte - Philip K. Dick

Por lo que estoy comprobando el 2014 fue un año en que no sólo tuve mala suerte con las lecturas de ciencia-ficción, sino que además experimenté un claro alejamiento del género del que no se salvó ni mi admirado Philip K. Dick. De hecho, en todo el año pasado sólo me leí su volúmen de relatos cortos Cuentos completos III. ¿Descanso obligado? Pues igual sí, los seguidores de su obra ya nos conocemos al dedillo todas sus características, así que no resulta extraño que por más que te guste, con la repetición se vaya produciendo un agotamiento de la sorpresa tan necesaria en la literatura en general y en la prospectiva en particular. Centrémonos ya en la rentrée de hoy.

La trama de Laberinto de Muerte es típicamente dickiana: catorce colonos se traslada al planeta Delmak-O a realizar una misión cuyo objeto les será revelado cuando todos hayan llegado. El hastío de sus vidas ha sido el elemento común que ha provocado que soliciten un nuevo destino. Una vez reunido el grupo al completo se hace evidente que todos son bastante neuróticos y egocéntricos. No establecen relaciones entre ellos, cada uno mira su propio interés y se aisla en su habitáculo de la colonia tras mantener las presentaciones y encuentros obligados por cada nueva incorporación. Las cosas se complican además cuando falla la transmisión satélite que debía aclarar el propósito de su empresa, dejándoles por tanto en la más completa ignorancia. En un giro propio de novela negra un poco recordando 'Diez Negritos' de Agatha Christie, los colonos empiezan a morir uno tras otro. Algunos por accidentes aparentemente relacionados con la flora y fauna autóctona, otros son atacados por pequeños robots que pululan por el misterioso planeta, hay homicidios provocados por los celos, asesinatos en defensa propia,... Más que simples neuróticos, cualquiera diría que son psicópatas criminales, sin embargo sus posibilidades de salir del planeta sin ayuda son nulas, así que tendrán que hacer frente común para descubrir la verdad acerca de ese mundo y su misión por sus propios medios.

No doy más información porque la novela tiene un excelente giro inesperado a pocos capítulos del final, más sorprendente aún si consideramos que data de 1970. Como punto a destacar, en el momento (futuro) en que transcurre la acción la existencia de Dios ya ha sido demostrada. Dick ideó un marco teológico de clara base cristiana en el cual es posible dirigir las plegarias directamente al Intercesor, el Mentufactor, o el Caminante (nuevos nombres para los componenetes de la Trinidad católica), con la seguridad de que serán escuchadas si reciben la suficiente amplificación y difusión por el espacio. Como cuarto elemento de este modelo teologal está el Destructor de Formas, nueva desingnación para el el representante único del Mal/la Muerte. Por lo demás, los parámetros habituales en este autor: locura, psicoanálisis, realidades alternativas, paranoia y conspiraciones, robots, etc. La resolución de la historia vuelve a tener un poso terriblemente desesperanzador y deprimente, algo que por supuesto hace que me guste aún más. Como ya he repetido hasta aburrir, a pesar de emplear siempre con las mismas motivaciones, cada nueva obra suya que leo no deja de sorprenderme. Para otras reseñas esta vez no me complico lo más mínimo y os recomiendo los tres primeros resultados de la búsqueda en mi Google: el Sitio de Ciencia-ficción (ojo, que destripa la trama por completo), Gigamesh (breve, pero también da demasiadas pistas) y Desde la ciudad sin cines.

4 de feb. de 2015

La Versión de Roger - John Updike

Hoy recurro hoy a la sinopsis editorial para dar unas pinceladas de la trama de La Versión de Roger, ya que me parece un resumen muy ajustado a la acción y tampoco hay que reinventar la rueda a cada post:
Roger Lambert, profesor universitario de Teología, recibe un día en su despacho a Dale Kohler, un joven informático que asegura tener una noticia extraordinaria. Está buscando evidencias científicas de que Dios existe y se está manifestando. El paradójico debate sobre la existencia de Dios que mantiene con Dale Kohler no es más que el principio de una serie de cambios en la vida de Roger, que verá cómo las relaciones que mantiene con su mujer Esther y con la hija de su medio hermana, Verna Ekelof, harán temblar los cimientos de su existencia.
Evidentemente la novela profundiza hasta la saciedad en esos dos hilos tan solo brevemente enunciados en el párrafo anterior. La cuestión teológica por un lado, la personal por otro. Todas las páginas dedicadas a las cavilaciones y debates sobre la existencia de Dios son, en mi opinión, bastante cansinas. Debido a su profesión el protagonista es un erudito en el tema, así que John Updike se pone en su piel y entre otras cosas no nos ahorra un detalle sobre su especialidad (las herejías) y sus filósofos/teólogos preferidos (Karl Barth y en menor medida Paul Tillich). En el texto abundan citas en latín de obras clásicas sobre las cuales el protagonista compone argumentaciones varias, pero en un alarde de elitismo culto y excluyente, desconectado por completo de la realidad, dichas citas no se traducen a pie de página. ¿He de suponer pues que el lector americano medio sabe el suficiente latín como para traducir a Tertuliano? Aun sin contar con mi profundo desinterés por todo lo relacionado con la Teología (me inclino mucho más por el Ateísmo), sinceramente se me escapa el porqué de esta estrategia. La parte de la novela  dedicada a las complicaciones emocionales de Lambert es, por el contrario, completamente absorbente. Y de una crudeza desbordante que abarca, entre otras cuestiones, crisis de edad (los cincuenta largos del profesor, los casi cuarenta de su mujer), adulterio, embarazo adolescente, discriminación racial, incesto, malos tratos infantiles, etc.

A nivel estilístico tengo que señalar varias particularidades, que siempre me resultan más fáciles de detectar cuando no termino de conectar con un libro. Updike elige como narrador en primera persona a Lambert, haciéndole además omnisciente. Esto me ha resultado bastante contra-natura, principalmente porque la actitud del protagonista no se ve condicionada por la información de que dispone. En todo caso esa mezcla de narrador/protagonista/autor que aúna Lambert no deja de ser curiosa y original. Por otro lado al escritor se le va la mano enlazando oraciones explicativas una tras de otra, cada una dando información sobre la inmediatamente anterior. El problema es que a la de tras tres o cuatro yo ya he perdido el hilo la frase principal, que de pronto termina cerrándose despues de relatar circunstancias varias. Como resultado y hasta que me he acostumbrado a este tic tan puñetero, me ha tocado volver hacia atrás para releer la frase con la atención bien puesta en lo que sabía que me iba a encontrar. Más detalles tocanarices: la traducción de términos informáticos. Escrita en 1986 y traducida al español muy poco después, toda la terminología de ciencias de la computación rechina, ya sea por los géneros asignados o por la elección del vocablo en español. O bien el traductor no era experto en este campo semántico, o bien simplemente aún no existía una norma al respecto al tratarse prácticamente de neologismos por aquel entonces. Esto tendría su justificación, pero hay otras partes de índole científico (por ejemplo operaciones con números en base no decimal) que cuesta seguir por lo enrevesadamente que están expresados. Y enlazando con la pose elitista culta que comentaba más arriba, la elección de ciertos términos generales es de risa. Entiendo que Updike construye un personaje pedante con un registro muy, muy elevado que huye de lo coloquial, viendose el traductor obligado por tanto a buscar su correspondencia en español. Esto nos lleva a encontrarnos con términos tan poco habituales como 'zangolotear', 'atrafagar', 'fuliginoso', o 'desdoro'.

Resumiendo y siempre en mi opinión personal, una novela de desarrollo irregular que se consigue sobrellevar medianamente por la trama afectivo-personal. Por mucho que le haya gustado a Martin Amis, a mí no me ha terminado de convencer. Incluída dentro de la denominada 'Trilogía de la Letra escarlata', he tenido que recurrir a la entrada de esta obra en la wikipedia en inglés para saber el motivo. No he encontrado reseñas de este libro en la blogosfera, la única a mencionar es la que le dedicó el diario malagueño El Sur, que se nutre de generalidades y frases neutras bienintencinadas para en el fondo, no cuestionar al autor ni a su novela.
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