19 de abr. de 2015

Máscara - Stanisław Lem

Stanisław Lem es un buen conocido de este blog. Una consecuencia inmediata de tener una relación, no diría íntima pero sí cercana a su obra, es que las reseñas tienden a decir siempre lo mismo. Mírese si no lo que ocurre con mis posts de novelas y/o cuentos de Philip K. Dick y J.G. Ballard, que son otros dos que tal bailan por aquí. Así pues, lo que tengo que contar de Máscara es poco más o menos una combinación lineal del resto de comentarios que he vertido anteriormente sobre libros de este autor. Dice la ficha de la editorial que esta compilación de relatos cortos recoge 13 obras inéditas hasta el momento en la lengua cervantina:

  • La Rata en el Laberinto
  • Invasión
  • El Amigo
  • La Invasión de Aldebarán
  • Moho y Oscuridad
  • El Martillo
  • La Fórmula de Lymphater
  • El Diario
  • La Verdad
  • Máscara
  • Cientro treinta y siete Segundos
  • El Acertijo
  • La Colchoneta
Las temáticas son las habituales del escritor polaco: ciencia ficción plagada de misterio con visiones fatalistas alejadas del antropocentrismo (excepto por un par que caen dentro de su clásico estilo humorístico). Los extraterrestres de Lem nunca son humanoides, son entidades que por tamaño, estructura y composición pasan por asteroides, cometas o planetas. Sus objetivos y su comportamiento permanecerán siempre como un enigma para el hombre. La Teoría de la Información, las redes de ordenadores y la Inteligencia Artificial se presentan como pasos inevitables del progreso, pero con un lado oscuro que constituye una amenaza a la supuesta supremacía humana, que en sus ridículas limitaciones es incapaz de considerar que un cerebro electrónico pueda trascenderle (algo que Stephen Hawking tiene bastante claro, por cierto). Se abordan sorprendentes teorías con una consistente base científica real que sin embargo conducen a visiones alternativas del Universo que nada tienen que ver con modelo al que estamos habituados.

En cuanto a la prosa, solo recordar una vez más que este autor es cualquier cosa menos sencillo. Las tramas se desarrollan con un lenguaje denso, complejo, gongorino en ocasiones; el estilo queda justificado la mayoría de las veces por la complejidad de los argumentos y la profundidad filosófica y/o científica de los temas que aborda. Ha habido algún relato en el cual me sentía como en la típica pesadilla en que por más que intentas huir de algo te resulta imposible porque tus pies están metidos en una zona muy embarrada y te cuesta horrores sacarlos: cada página leída me parecía un logro en sí mismo pero nunca conseguía ver el final. Se trata de una lectura muy, muy exigente pero reconfortante en (casi) todas las ocasiones. Estamos ante un volúmen que sirve como muestra de las diferentes habilidades y características de la obra de Lem. Hay muchísimas reseñas de este libro en los medios y la blogosfera, os sugiero echar un vistazo a Crónicas literarias, El blog de Patricio Pron o CCyberdark. Esta última tiene un breve resumen de cada uno de los relatos, aunque el que ellos destacan como el mejor, es precisamente el que menos me ha gustado a mí. ¿Qué cosas, verdad?

16 de abr. de 2015

El Juego de la Mente - Norman Spinrad

Norman Spinrad es uno de los clásicos escritores de ciencia-ficción norteamericanos englobado en el movimiento de la Nueva Ola de los 1960s y 1970s. Con ése ánimo me enfretaba yo a El Juego de la Mente y para mi sorpresa, de ciencia-ficción hay muy poco en esta novela. Se trata por el contrario de una historia de intriga que transcurre en el oscuro mundo de las sectas californianas. Jack y Annie Weller son un matrimonio treintañero lleno de expectativas e ilusiones profesionales en el mundo del espectáculo, pero para su desgracia no acaban de despegar en un Hollywood que les queda grande. Jack es el director de un programa infantil infame que se emite los sábados por la mañana. Annie espera su gran oportunidad como actriz pero su agente apenas le consigue castings para publicidad en los que nunca resulta elegida. Una tarde cualquiera un par de conocidos les invitan a visitar el centro que los transformacionalistas han abierto en su zona. Con la excusa de copas gratis y la posibilidad de mezclarse con peces gordos del show business, los Weller aceptan. Las visitas se repiten a lo largo de las semanas, aunque Jack no consigue avanzar socialmente y mucho menos contactar con nadie de interés profesionalmente hablando. Annie sin embargo se ve seducida por las proclamas del culto y acaba enredada en la secta. Después de pasar por varios procesos iniciáticos disfrazados de mejora personal, considera que su matrimonio es un lastre, que sus aspiraciones de actriz son una farsa y le da un ultimátum a su marido: o se inicia en el Transformacionalismo o tendrán que separarse porque su actitud regresiva está impidiendo su progreso personal, espiritual, etc.

Con el único objetivo de recuperar a su esposa, Jack se une también al Transformacionalismo confiando en que podrá engañarlos y pasar sus procesos iniciáticos y de asimilación sin verse afectado psicológicamente. En el desarrollo asistiremos a algunas las técnicas que estos cultos pseudo-religiosos emplean para captar y mantener a sus adeptos. Comprobaremos también la existencia de entramados empresariales que las acompañan con el único propósito de servir a sus propios intereses. El protagonista irá progresando en la estructura piramidal de poder, por lo cual se verá enfrentado a controles cada vez más duros para demostrar su entrega y compromiso con el ideario. Tras meses de inmersión consigue entrar al servicio del mismísimo creador de la misma, John B. Steinhardt, un antiguo escritor de ciencia-ficción de segunda categoría, quien redactó una novelucha llamada 'El Hombre Transformacional', germen de la secta a raíz de un grupo de fans que vio un mensaje más profundo en el texto. En fin, por lo poco que conozco de la Iglesia de la Cienciología el paralelismo parece bastante obvio. Lo cierto es que la trama y la acción son bastante entretenidas aunque insustanciales. Yo diría que al libro le sobra la mitad de las páginas: el argumento se ha hinchado y desarrollado en exceso, quiero creer que para intentar hacer más fidedigno el progreso del acólito en la secta. Lamentablemente es información intrascendente que no aporta más que párrafos y párrafos de relleno. No he encontrado apenas reseñas de esta novela en la blogosfera, tenéis una muy breve en Les males herbes (en catalán).

9 de abr. de 2015

Walden Dos - B.F. Skinner

La distopía es uno de mis subgéneros preferidos de la ciencia-ficción. Me gustan muchísimo esas recreaciones de futuros sombríos y alienados en los cuales la esperanza y la alegría han sido diezmadas por la avaricia, el egoísmo y las ansias de poder tan características del ser humano. Muy mal escrita tiene que estar una novela distópica para que yo no disfrute con la lectura. Ahora bien, ¿qué hay de las utopías? Es decir, ¿por qué no da tanto juego idear un futuro en el que por fin el ser humano se haya librado de sus aspectos negativos y consiga ser feliz y vivir en paz con sus semejantes y en armonía con el resto de seres de la creación? Muy probablemente porque el ser humano considerado globalmente es despreciable. En mi opinión los pocos ejemplos puntuales de altruísmo, bondad o genialidad que se presentan a lo largo de la historia no tienen fuerza suficiente para compensar la mezquindad, o simplemente la mediocridad, de miles de millones (7.000 y subiendo) de bocas humanas con sus patéticos deseos consumistas y una huella ecológica que riéte tú del desaparecido Concorde. Así pues, parece mucho más plausible ficcionar una deriva totalitaria de la humanidad, tipo '1984', 'Fahrenheit 451' o 'Un Mundo feliz', por citar las más conocidas y unánimente reconocidas como tales, que luego hay mucho despistado por ahí incapaz de diferenciar entre distopía y ciencia-ficción post-apocalítpica. Sin embargo B.F. Skinner se atrevió a coquetear con la utopía en Walden Dos. Y ni siquiera situó la acción en el futuro, sino que la hizo simultánea al momento de su escritura, apenas tres años después de la finalización de la II Guerra Mundial.

El libro nos describe una comunidad experimental utópica que lleva funcionando ya algunos años, en torno a una década diría yo. Ideada y concebida por un psicólogo conductista, E.T. Frazier, Walden Dos aglutina en una zona rural en torno a mil personas, las cuales viven en colectividad compartiendo todas las tareas necesarias para el mantenimiento de la misma, así como los beneficios obtenidos de ella. Varios han sido los mecanismos para conseguir que los habitantes de Walden Dos sean felices. Por resumir someramente, las claves están en la reducción de la jornada de trabajo (4 horas diarias), adecuación el empleo a las habilidades y a los intereses personales, fomento de la cultura del ocio y la expresión artística y por último la aplicación de técnicas de moldeado de la conducta para que el ser humano se adapte/readapte a las exigencias de la vida comunitaria y elimine los lastres culturales de la sociedad occidental. Hay un grupo de Administradores y Planificadores que van rotando y se encargan de velar por el reparto de tareas y de ajustar el peso de las mismas para que no se queden sin cubrir las menos atractivas. Igualmente realizan acciones más complejas: establecer protocolos de actuación, definir las directrices de educación y formación, relaciones públicas, etc. Una de las características más chocantes de Walden Dos es su interés en diluir la fuerza de la familia como unidad cultural. Todos los residentes participan activamente en la cria de todos los bebés, que hasta los 3 años viven en unos pabellones comunes. De la misma manera, todos los adultos comparten y reparten su afecto y cariño entre todos los niños, aunque los padres biológiocos sigan existiendo como presencia de algo más de peso.

Otros aspectos sociales y culturales como la sexualidad, el matrimonio, el divorcio, los modelos de convivencia etc. se han ido estudiando y reconfigurando según las necesidades detectadas, ya que Walden Dos es un gran experimiento social vivo, en constante análisis y cambio. La novela básicamente nos explica este modelo alternativo de vida que coexiste con la democracia norteamericana, integrada en su modelo legal y económico, pero relacionándose con ella solo cuando resulta estrictamente obligatorio. La trama nos presenta a dos parejas de jóvenes, descontentas con la sociedad a que han de incorporarse tras el fin de la contienda, que visitan la comunidad durante unos días junto con un par de catedráticos universitarios. El profesor Burris fue compañero de estudios de Frazier y el nexo de unión entre todos. Su personaje es crítico, aunque abierto y receptivo. Sin embargo Augustine Castle, historiador, interpreta el papel de abogado del diablo. Incapaz de reconocer los aciertos y ventajas de esta comunidad utópica, se dedicará a señalar los fallos que encuentra, dogmatizando y tratando de imponer el modelo social actual como único garante de un supuesto libre albedrío el cual, entiende, ha de ser el faro que guíe la existencia del ser humano.

En realidad podría decirse que estamos ante un ensayo sobre Filosofía y Psicología en forma de novela. El 95% del texto consiste en exponer el modelo de utopía conductista, analizarlo, explorar sus debilidades y fortalezas, cuestionar su validez. El 5% restante se rellena con la historia personal de los 6 visitantes y la relación que establecen o establecerán con esta comunidad. Tal y como se presenta, la verdad es que me a mí me han dado ganas locas de mudarme a cualquiera de las cinco centros que ya existían en la novela (al Walden 7 de Ricardo Bofill también me mudaría encantado, que conste). Todos los aspectos supuestamente negativos que Castle destaca me han resultado langue de bois, cháchara bienintencionada pero vacía, con nula presencia en las vidas del 99.99999% de la población: eliminación del libre albedrío, sociedad no democrática, desaparición de la competitividad como motor del crecimiento personal, bla, bla, bla. Ya me diréis a mí si el modelo democrático español garantiza siquiera la representatividad de aquellos idearios que no encajan en el modelo bipartidista que fomenta. No hace falta que contestéis, ya lo digo yo: NO. Pues bien, cambio todas esas monsergas sobre libertad del individuo y progreso continuado por una jornada laboral de 4 horas diarias y ocio a tutiplén el resto del día: leer, sestear al sol, visitar museos o pintar cuadros de colores imitando a Lohse. Tenéis otra reseña de este libro en La isla de las cabezas cortadas.

5 de abr. de 2015

Ritos de Paso - William Golding

Una angustiosa travesía en velero desde el Reino Unido a Sidney. Una fecha indeterminada entre finales del S. XVIII y principios del S. XIX, a juzgar por el miedo cerval de los personajes femeninos a los franceses, justificado por la existencia de alguna Guerra Napoleónica. Ritos de Paso está escrito a modo de diario con algunos tramos epistolares. Es el cuaderno de bitácora personal que Edmund Talbot, un joven caballero destinado a aquella colonia de su Majestad como ayudante del gobernador, escribe para su reputado padrino y mentor a modo de divertimento para ambos. Para que el primero se entrenga en tan largo viaje, y para que el segundo pueda revivir aventuras que por su edad le quedan ya lejanas. Al mando del buque de guerra transformado en barco de pasajeros se encuentra el capitán Anderson, quien debido a una complicada historia familiar que no conoceremos sino hasta el final, profesa un odio despiadado al clero. El bisoño reverendo católico Robert James Colley embarca también rumbo a las antípodas, y como resultado de una leve imprudencia por su parte, se vuelve objeto de la hostilidad del dicho oficial.

Aunque estamos ante una novela muy bien escrita, me temo que no me ha emocionado mucho que digamos. En mi opinión son varios son los factores que juegan a favor y en su contra. Algunos de ellos tanto a favor como en contra a la vez. Empecemos por la prosa. La redacción imita con bastante fidelidad las formas, maneras y tratamientos lingüísticos que hemos de suponer se empleaban en los años en que transcurre. Hay muchísima afectación, muchísima artificiosidad, una composición pomposa que desde luego es una ayuda excelente para ponerse en situación y transportarnos en el tiempo, pero por otro lado hace pesada la lectura. Frases del tipo "si su Excelencia tiene a bien permitirme el atrevimiento de dejar entrever las sucias artimañas empleadas por el artero capitán en contra de nuestro ingenuio y humilde capellán"  tienen gracia al principio, pero al cuarto capítulo agotan. Sigamos con más impedimentos: el léxico específico de la navegación por mar. Probablemente imprescindible, aunque por desgracia dificulta la comprensión. Ahí van unos cuantos términos que aparencen con frecuencia en el texto: combés, flechadura, jarcias, gavia, amurada, obenque, escota, guiñada, botavara, arpeo, mesana, bauprés, beque, sentina, penol, pañol. Muchas veces ni siquiera su definición en el diccionario resulta de ayuda:
codaste (Del lat. catasta, andamio). 1. m. Mar. Madero grueso puesto verticalmente sobre el extremo de la quilla inmediato a la popa, que sirve de fundamento a toda la armazón de esta parte del buque. En las embarcaciones de hierro forma una sola pieza con la quilla.
A pesar de lo incómodo que por momentos resulta leer esta novela debido a estas dos particularidades, hay que elogiar el trabajo realizado por William Golding a la hora de caracterizar a los personajes. La clase alta, culta y acomodada; el clero exigiendo sus privilegios; los oficiales de la armada británica; la marinería que coquetea con el crimen; los denominados inmigrantes: clase obrera ignorante y de modales brutales. De nuevo el Nobel británico desarrolla el conflicto de clases, algo tan característico de su país. Así pues, cada uno de los participantes en la acción responde a lo que cabría esperar de su extracción social. Las tensiones  que se presentan durante el viaje hacen que la narración sea claustrofóbica, a lo cual también ayudan las ricas descripciones de la insoportable vida en el navío y sus efectos en el pasaje. Tormentas amenazadoras que dan paso a una desesperante calma chicha. La debilidad causada por los constantes mareos. Las fiebres tropicales que van sufriendo los viajeros. El insoportable olor de la carga, los enfermos o los excrementos humanos. Todo esto está muy bien, sí, pero al final, el argumento se viene a resolver en base un lamentable episodio protagonizado por el cura, aunque consentido tácitamente por la indiferencia del capitán. La transcendencia de suceso se sobredimiensiona por las estrecheces morales imperantes en la sociedad. De acuerdo en que de esta forma son puestas en entredicho, pero en definitiva mi impresión es que se fuerza en exceso el drama, perdiendo de esta forma credibilidad. En resumen y para mi gusto, un poco decepcionante. Más reseñas en Miles de libros, que me ha parecido que destaca puntos muy buenos de la narración, por más que yo no comparta el entusiasmo de su autor por el libro, y en Siroco - Encuentros y amistad.

1 de abr. de 2015

Indicios de Hipo - Philip Hensher

Leer Indicios de Hipo es malgastar el tiempo, porque hay algo intrinsecamente estúpido y malicioso en este libro. Es enfrentarte al vacío argumental más pasmoso esperando algo, una mínima muestra de no sé, chispa, y comprobar al llegar al final que no hay nada. Absolutamente nada. De nuevo los astutos editores me hicieron picar al comparar el humor de Philip Hensher con el del ínclito Evelyn Waugh (ayudó también que costaba menos de 10,00€). Pues bien, nada que ver. La comparación es insultante para Waugh y para cualquiera que como yo, cometa la imprudencia de enfrentarse a este bodrio.

La trama es muy sencilla, a John le abandona su mujer una mañana. Janet se marcha a viajar por el mundo y él se queda solo en sus quehaceres diarios. Trabaja elaborando índices para una editorial. También hace de asistente doméstico de una anciana dos o tres días por semana. Este era su pequeño secreto, algo que ha influido sin duda en que su esposa se decida a dejarle. El primer día de la separación le da un ataque de hipo que no se le pasa por más remedios que intenta. Conocemos a su familia, marcada por el asesinato hace unos 20 años de su hermana mayor con tan solo 17, cuando volvía sola de una discoteca. En la boda de su otra hermana conoce a Wasia, una chica inglesa de origen indio, con quien parece va a tener un affair sexual, pero que sólo está interesada en fotografiarle a él y a su parentela. Pasan más cosas sin relación las unas con las otras. Un dia sale de fiesta con Wasia y sus amigos. Otro día ayuda a un amigo de la familia a comprarse un coche. Y esto. Y aquello. Pasa un mes y su mujer vuelve. Se le pasa el hipo. Se acaba la novela y en un golpe de ingenio que te mondas de risa nos encontramos con un índice alfabético de las materias tratadas.

En definitiva ni el plantel de personajes extravagantes, ni el drama familiar (el asesinato de la hermana), y mucho menos el personal (abandono de su mujer) consiguen lograr el efecto buscado, ya sea provocar la risa por un lado, o tocar la fibra sensible por otro. Al margen de que los intentos de emocionar son bastante deplorables, veáse si no la cita:
Al final de aquel mes con hipo, lo que entendí fue que no tenía un concepto formado de mí mismo, salvo como objeto del amor de Janet. Es así de duro, y puede parecer patético. Pero al fin y al cabo, ¿qué somos cualquiera de nosotros sino el constructo del amor de los demás? [...] ¿Qué hacemos de nosotros si no tenemos a nadie que haga algo de nosotros, a nadie en quien confiar?
¡Brrrrrrr! ¡Los pelos como escarpias se me ponen al leer algo tan bien escrito! Por si esto no fuera bastante, la narración peca de una característica típica de los libros de humor contemporáneos que transcurren en Londres y que a mi personalmente me enerva bastante: está pensada para los londinenses y por tanto, se pasan todo el rato metiendo referencias y coñas propias de la ciudad que evidentemente, al resto de posibles lectores les son desconocidas. Así pues decir por un descuido que el protagonista vive en Brixton en lugar de Putney se supone que tiene un montón de matices que son un descojono. Y cuando cuenta que para ir a Camden Town ha pasado por Lambeth saliendo desde Streatham (es un decir), está evocando maravillosos paisajes inaccesibles para el lector de la Garrotxa, la Vaucluse o la Turingia. También al mencionar hábilmente que prefiere hacer la compra en el mercado de Clapham en lugar de ir al Tesco está creando un vínculo muy estrecho con quienes saben del tipismo cockney del lugar y no hace falta decir más. Y si nos ponemos a hablar de los pubs y bares de Wandsworth ya te has ganado a los más reacios. Todo lo cual, como técnica literaria, a mi me parece terriblemente pobre. Por lo que he podido curiosear por Internet, el autor es una eterna nueva promesa de las letras británicas. Tiene también publicado en español El Rey de los Tejones, una novela negra que recuerda un poco a la serie Broadchurch pero en un pueblo de interior. Espero que sea mejor que la que he reseñado hoy, porque tela marinera qué cosa tan mala. Tenéis más opiniones de esta fulaña en Página/12, donde con mucha elegancia se deja ver que no es precisamente lo que se dice un buen libro.

28 de mar. de 2015

El Mago de Lublin - Isaac Bashevis Singer

El protagonista de El Mago de Lublin es un judío polaco, no practicante y bastante crítico con la religión, que colecciona mujeres y aventuras extramatrimoniales. Yasha Mazur, que así se llama nuestro hombre, es un mago bastante reputado en su país y recorre durante meses pueblos y ciudades en compañía de su asistente/amante, ganándose al público con sus números de prestidigitación y escapismo. Sin embargo ya entrado en los cuarenta, empieza a notar que las cosas no le resultan tan fáciles. Llevarse mujeres a la cama y sobre todo, deshacerse de ellas, se le hace muy cuesta arriba. La frialdad con que las trata le genera sentimientos de culpa y remordimientos, algo que no le pasaba en sus años mozos. En el momento en que le conocemos Yasha tiene cuatro mujeres en su lista: Esther, su fiel y devota mujer, cumplidora de los preceptos y ritos del judaísmo; Magda, su joven asistente en los números de magia y amante de temporada; Zeftel, amante ocasional que ha sido abandonada por su marido por problemas con la justicia; y finalmente Emilia, una viuda católica de Varsovia de quien se haya perdidamente enamorado, tanto que pretende iniciar una nueva vida en Itala con ella y su hija adolescente, abandonando todo lo que tiene actualmente.

La trama de esta novela tiene algunas coincidencias importantes con Enemigos. Una Historia de Amor, la que hasta el momento es mi única referencia de Isaac Bashevis Singer. Aunque la acción se desarrolla en Polonia a finales del S. XIX y no en el Nueva York post II Guerra Mundial, el argumento discurre de nuevo en torno a un hombre que no puede poner freno a sus deseos amatorios y de conquista. Víctima de sus instintos sexuales, no tiene reparos en mentir, utilizar y manipular a todas sus amantes y por supuesto a su esposa en su propio provecho, incapaz de tomar conciencia del dolor y sufrimiento que provoca. Sin embargo en esta ocasión la religión, el judaísmo evidentemente dadas las raíces del autor, juegan un papel muy importante en la historia. Yasha es judío pero hace años que no pisa una sinagoga. Al contrario, se ha volcado en la ciencia y el empirismo para formarse su propia idea de la existencia, dios y el universo. Sin embargo los acontecimientos se desbordarán en torno a él, y sólo podrá buscar refugio en la religión.

Otra maravillosa historia que recomiendo al 100%. El Nobel polaco tiene una habilidad pasmosa para vapulear emocionalmente al lector, haciendole partícipe de la confusión, los problemas y el sufrimiento que el protagonista va dejando, como un reguero de dolor, a lo largo de los capítulos. No es una lectura alegre pero sí cautivadora, apasionante, perturbadora. En esta ocasión Singer nos regala un cierre precioso, que deja un estupendo regusto a felicidad y esperanza, a pesar de toda la pena y desgracia a que hemos asistido. Tenéis más reseñas en la Revista Rambla, pero mucho ojo porque su resumen revela todos los detalles de interés, y en Libros en estéreo, donde piensan que es un 'libro algo denso, con poca fluidez y por momentos rayano en el aburrimiento'.

24 de mar. de 2015

El gran Retrato - Dino Buzzati

Mi segunda experiencia con Dino Buzzati viene a convencerme de la buena impresión que me causó en El Desierto de los Tártaros, por muy deprimente que resultara aquella lectura. Por suerte en El gran Retrato es algo más benévolo con el lector, aunque no con el ser humano. En un sorprendente e inesperado coqueteo con la ciencia-ficción, la trama viene a plantear una temática ampliamente explorada en el género: la toma de conciencia de sí misma de una inteligencia artificial. El texto no va a aportar muchas novedades, todo hay que decirlo, pero a mí como aficionado siempre me gusta toparme con historias que muestran a las claras la falta de sensibilidad del ser humano cuando en su ambición infinita se vuelve dios creador.

La novela tarda bastantes capítulos en arrancar, al principio nos enfrentamos a lo que parece otra narración de tono kafkiano como la mencionada un poco más arriba: Ermanno Ismani, catedrático de electrónica en una Universidad cuyo nombre no trasciende, es reclamado por el Ministerio de Defensa para participar en un proyecto super secreto que requerirá su decicación completa durante al menos un par de años. Nuestro profesor acepta llevado no por sentimientos elevados de amor o compromiso con la patria, sino más bien por el miedo al qué dirán si lo rechaza. Durante páginas y páginas vemos cómo el más absoluto desconocimiento de sus responsabilidades le harán replantearse la decisión tomada. Nadie, ni siquiera el general con quien se entrevista, sabe de qué se trata, sólo que ha sido reclamado por el reputadísimo físico Endriade, lo cual parece ser marchamo de la seriedad y magnitud del trabajo a realizar. Total que un poco antes de llegar a la mitad del libro es cuando Ermanno y su mujer Elisa, ya instalados en unas remotas e incógnitas instalaciones gubernamentales, sabrán por fin en qué consiste el proyecto. Ante ellos se levanta una intrincada construcción de hormigón y metal que por su forma y tamaño asemeja un pueblo pequeño. Los cimientos de esta urbe demencial y fantástica se distribuyen por toda la ladera de una colina y en su interior albergan un supercomputador que, en un capricho de Endriade, ha sido dotado de una personalidad y una conciencia. Un acto aparentemente injustificado pero que veremos, oculta más miserias humanas de lo que podríamos pensar.

No voy a revelar más información que bastantes pistas he dado ya. El libro tiene una redacción muy sencilla y directa, se da cuenta de él en un par de sentadas. Como ya he adelantado, por poca experiencia que tengamos en el género será muy fácil adivinar qué derroteros va a seguir. En cualquier caso y a pesar de lo previsible del desenlace, no deja de ser una lectura reconfortante e interesante. Tenéis más reseñas en el Blog de Jack Moreno y Caricaturas parlantes.
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