9 dic. 2016

Los días azules - Fernando Vallejo

Los días azules es la primera parte de la autobiografía de Fernando Vallejo, que por total desconocimiento yo comencé a leer hace unos meses por Entre fantasmas, el volumen que le da cierre. En éste que me ocupa hoy, el tono es por lo general alegre, amable, feliz, afable, lo que uno espera de los primeros años de vida de un niño que ha nacido en una familia que no tiene que pasar especiales estrecheces económicas. Así pues, conoceremos su deambular por diferentes viviendas tanto en Medellín como en fincas en las proximidades de la capital de Antioquia, donde convivían con sus abuelos maternos y una hermana viuda de su abuela. Muchas de las anécdotas de la infancia vivida en ese entorno son divertidísimas, otras son auténticas barrabasadas propias de críos que a pesar de lo dramático, consiguen sacar una sonrisa al lector.

El autor no llega a indicar que su familia fuese especialmente acomodada, sin embargo su formación en colegios salesianos y en materias extraescolares como piano dejan entrever que muy probablemente estuviesen en los estándares de clase media-alta de principos de los 1950s. Lo que sí queda muy claro desde el primer momento es que nació en una familia de ideología conservadora. Su padre, que llegó a ser ministro, fue abogado, editor de un periódico y militante activo del partido conservador en un periodo de Colombia que históricamente ha sido denominado La Violencia (via Wikipedia), caracterizado por los asesinatos políticos generalizados de miembros tanto del partido conservador como del liberal. Vallejo nos habla desde casi la primera página de cadáveres decapitados y masacrados tirados en las cunetas, desconociendo si son de una u otra ideología porque de hecho eran de ambas por turnos. Las matanzas afectaron también a los campesinos, que optaron por abandonar el campo para buscar seguridad en las grandes ciudades. El escritor heredó las ideas conservadoras del padre, que solo ocasionalmente se dejan caer en el texto, junto con alguna de las perlitas clasistas a que ya nos tiene acostumbrados.

Aproximadamente a un tercio del final es un Vallejo adulto quien rememora su infancia tamizándola a través de la experiencia adquirida con los años. A partir de ahí el texto se vuelve un poco más amargo, aunque no demasiado. Como podrá suponer el lector habitual a su obra, lanza sus críticas contra la iglesia católica y contra España, pero sobre todo contra Colombia y su violencia estructural. Como resumen, conocer de su propia mano los primeros años de vida de este escritor colombiano ha resultado una experiencia simpática y entrañable con la que no resulta complicado identificarse por momentos, sobre todo en cuanto a ese amor infantil y desinteresado que siente por sus mayores, y desde luego en el relato de las travesuras. Tenéis más reseñas en Llover sobre mojado y Literatura contemporánea.

30 nov. 2016

Aún podemos ganar - Juan José Flores

El protagonista de esta novela, cuyo nombre no se llega a conocer, nos cuenta en primera persona que acaba de ser despedido de su puesto en la sede española de una reputada agencia internacional de publicidad. Casado con una abogada de éxito, hija de un poderoso empresario con considerables intereses en sectores de dudosa ética, no se atreve a confesar a su mujer que ha pasado a engrosar las listas del paro porque la relación entre ambos es bastante tensa en los últimos tiempos, y también porque su cargo como alto ejecutivo lo consiguió gracias a las influecias de su suegro. Aturdido y sin saber muy bien qué hacer, simula seguir yendo a trabajar día tras día para no alertar a su familia. Mientras tanto no puede evitar reflexionar acerca de las circunstancias que le han llevado a esta situación. Gracias a una llamada inesperada del que va a ser el protagonista de una de las campañas de la agencia, un actor norteamericano de origen español, maquina una absurda y disparatada venganza contra la multinacional, a pesar de que es muy consciente de que el mayor perjudicado será con casi toda seguridad él mismo. Pero las cosas pocas veces salen como desearíamos, así que su vida dará varias vueltas imprevistas hasta dejarle en una posición que nunca hubiera pensado.

Aún podemos ganar es una sorprendente y emotiva novela que parte de un hecho que por cotidiano en los últimos años, ya prácticamente no llama la atención: los despidos como resultado de la crisis económica y las llamadas eufemisticamete "reestructuraciones empresariales". Yo he sido espectador de algunos cuantos. Varios de mis amigos los han sufrido. Y si por algo en particular me llamó la atención esta novela es porque la compañía en la que trabajo actualmente lleva unos meses realizando una nueva reorganización cuyo objetivo es, evidentemente, el de "optimizar recursos".Y el departamento cuya estructura y funciones se está analizando es justamente el mío. Así pues, me apetecía mucho empaparme de esta historia porque me resulta muy próxima prospectivamente. Y lo cierto es que me ha encantado, a pesar de que a nivel personal y profesional no tengo nada que ver con el protagonista, que se mueve en un mundo de alta dirección que a mi me queda como mínimo dos niveles por encima en el organigrama empresarial. Sin embargo creo que Juan José Flores ha conseguido plasmar muy bien la estupefacción y la desorientación que suceden a un despido. De igual forma, la evolución del personaje, que aprovecha la coyuntura para pararse a pensar si realmente su empleo era en realidad satisfactorio y le hacía sentirse cómodo consigo mismo y con sus ideales, es, o al menos eso creo yo, un fantasma que acecha a todo aquel trabajador que después de muchos años como parte del engranaje laboral, se ve de pronto fuera de él.

El autor nos muestra a un personaje inmerso en mil conflictos (¿quién no lo está?): perfectamente traída al caso está sin ir más lejos la crisis de la edad madura. Hay, cómo no, desavenencias en las relaciones personales, tanto con su mujer y suegros como con sus propios padres, y para provocar el drama interior, con un hermano muerto hace un par de años, cuyo duelo aún no ha superado. Impresionante también la familia política, que aporta al argumento un choque de clases y una confrontación ideológica «clase acomodada vs. clase trabajadora». La acción, que se va engordando con diferentes subtramas a lo largo de las páginas, tiene todo el sentido del mundo vista globalmente. El catalizador que supone introducir al actor en la trama, permitirá a Flores dar algunos giros inesperados que proporcionarán además un poco de suspense y misterio, entroncando así hábilmente con la serie policiaca ficticia por la cual es famoso dicho personaje. Por cierto que este escritor se muestra especialmente competente a la hora de dar coherencia y hacer creíbles a sus personajes. Destacaría a Ernesto, el hermano fallecido en un accidente de tráfico, cuya presencia evocada tiene un papel fundamental en las decisiones que toma el protagonista. Y desde luego Alicia, su pijísima mujer, y su famila política al completo resultan verdaderamente repulsivas, con esa prepotencia y arrogancia en el trato, tan propias de unos líderes del mundo empresarial y tan alejada de los orígenes humildes del protagonista. En resumen una muy agradable sorpresa, tremendamente entretenida. Sé que no me va a servir de mucho si en unos meses me veo en la cola del INEM, pero en cualquier caso, me ha hecho pasar muy buen rato, que creo es de lo que se trataba.Tenéis otra entusiasta reseña de este libro en los blogs de Culturamas.

25 nov. 2016

Forastero en tierra extraña - Robert A. Heinlein

En un futuro próximo pero en una fecha sin determinar, la Tierra envía una primera expedición a Marte en la nave Envoy. Formada por 4 matrimonios de científicos de vastísima formación, se pierde el contacto con ellos tras informar que todo está en regla y en tan solo unas horas van a tomar tierra en el planeta rojo. Veinticinco años después se envía otra expedición a este planeta, esta vez constituida exclusivamente por hombres, algo que aparentemente ayudará en la convivencia y facilitará el éxito de la misión. Cuando la Champion, que así se llama la nave, llega a Marte, se encuentra con que aún hay supervivientes de la Envoy y además el hijo nacido de la aventura extramarital de un par de astronautas, Valentine Michael Smith, que ha sido criado y educado por los marcianos. La expedición regresa a la Tierra con el "hombre de Marte", que lógicamente se convierte en todo un fenómeno mediático por ser hijo adoptivo y conocedor de la misteriosa cultura marciana. Nada más llegar al planeta azul, el Gobierno de la Federación se hace cargo de su custodia en lo que más bien parece un secuestro, pues si los tribunales deciden que la Resolución Larkin es también válida para planetas habitados, "el hombre de Marte" sería titular de los derechos de explotación de todo el planeta rojo. Y claro, no hay país de la Tierra que no quiera hacerse con ese pellizco aunque tenga que usar las tretas más sucias. Sin embargo, Ben Caxton, un periodista opuesto al gobierno del Secretario General Douglas, está dispuesto a saltarse toda la seguridad establecida para impedir el acceso del público general a Smith y ayudarle a ejercer sus derechos como ciudadano de la Federación, claramente violados por Douglas y su equipo. Uno de los ligues del periodista resulta ser la enfermera Gillian Boardman, que trabaja en el hospital donde han ingresado a Michael nada más llegar a la Tierra. Jill consegirá acceder a las habitaciones privadas del "hombre de Marte" y tras una rocambolesca fuga, le trasladará a casa de Jubal Harshaw, un excéntrico y reconocido jurista y doctor en medicina, muy entrado en años, que formará un equipo que choque para resolver los problemas de Mike Smith y durante el camino, ayudarle a comprender y conocer más la naturaleza humana.

Forastero en tierra extraña es una extensa novela (más de 700 páginas en la edición del Círculo de Lectores) que a pesar de su planteamiento de base sobre elementos de ciencia-ficción, tiene un transfondo filosófico y sociológico de crítica a las religiones como elemento indisoluble de la naturaleza humana. El personaje de Mike Smith permite a Robert A. Heinlein cuestionar los diferentes credos (y en definitiva, al ser humano), centrándose especialmente en uno ideado por él, denominado Fosterismo, que es un crisol inconcebible de diferentes elementos tomados de todas las religiones mayoritarias, a los que suma elementos capitalistas y consumistas. "El hombre de Marte" se ha traido del planeta rojo una concepción panteísta y epicúrea de la existencia cuya máxima expresión en la Tierra descubre que es el acto sexual, algo que no existe entre los marcianos con ese significado. Despues de resolver sus problemas legales con la Federación y aprovechando que es inmensamente rico (es heredero de jugosísimas acciones y dividendos por parte de su padre, y por otro lado de derechos de explotación de diferentes inventos basados en las teorías de su madre), Mike y Jill inician un peregrinaje por todos los EEUU que culminará en la creación de la Iglesia de Todos los Mundos, un centro donde a partir del aprendizaje de la lengua marciana, todos los feligreses formarán parte de una comuna libertaria, igualitaria y poliamorosa que lógicamente, despertará el recelo de la sociedad.

No puedo negar que me han sorprendido mucho los planteamientos tan progresistas y antisistema que Heinlein vierte en el texto. A través de su alter ego, Jubal Harshaw, el autor no deja títere con cabeza y realiza un análisis escrupuloso del ser humano diferenciando lo que considera lacras culturales que el hombre debe padecer por vivir en sociedad (hipocresía en cuanto al sexo, celos, el matrimonio como propiedad, infidelidades, etc.) frente alternativas más coherentes con la fisiología y psicología humana. Si consideramos además la fama de reaccionario que tiene este escritor, resulta doblemente chocante el rechazo de Heinlein a la propiedad privada y su defensa del colectivismo, el comunismo o el poliamor. Chocante por lo inesperado y por lo revolucionario de sus propuestas, de hecho se dice que este libro, publicado en 1961, fue una influencia clara del movimiento hippie. Algunos críticos y comentaristas consideran que las ideas expuestas en este libro han quedado muy desfasadas, pero yo no puedo sino opinar al contrario: las críticas de Heinlein son tan válidas hoy como a principios de los 1960s y sus propuestas siguen siendo igual de subversivas. De hecho, vengo usando el término poliamor y sus derivados para referirme a lo que anteriormente y en este contexto se venía denominando "amor libre". Sin duda el hecho de que el concepto de poliamor haya empezado a ser discutido y tratado por medios mainstream visibiliza y dignifica unas ideas que hasta ahora eran consideradas marginales y por tanto rechazadas mayoritariamente.

Pero no todo van a ser alabanzas. La novela no se me ha hecho nada pesada, aunque también es verdad que alguna de sus cinco partes son más entretenidas que otras. Sin embargo hay algunos tics que me han parecido muy, muy rancios y que probablemente se deben al contexto sociocultural propio del momento en que se escribió. Para empezar, el texto rebosa un machismo intolerable de principio a fin. La mujeres son siempre presentadas como inferiores a los hombres en cualesquiera de las habilidades y capacidades que nos imaginemos. Hay un paternalismo insultante y se muestra a las mujeres como unos seres encantadores pero limitados a los que el hombre debe proteger. Términos como "princesa", "nena", "cabecita rizada", "damita", "pies bonitos" o "chiquilla" son la forma habitual en que un personaje masculino se dirige a uno femenino. Incluso a la hora de describir la especie que habita Marte, los individuos masculinos se caracterizan con atributos positivos (enormes, inteligentes, gran actividad mental) mientras que los femeninos los reciben negativos y frívolos (rollizos, inquietos, carentes de ningún tipo de energía mental). Con el machismo, claro, viene la homofobia. Creo que no habrá más de un par de menciones a la homosexualidad en el texto, pero resulta un tema inevitable dado el tremendo atractivo de Michael Smith y su interés en unirse física y espiritualmente a toda la humanidad. Pues bien, a Heinlein no le tiembla el pulso a la hora de expresar la incorrección de la conducta de esos pobres invertidos (sic) y el total rechazo que "el hombre de Marte" debe mostrar en caso de que alguno de ellos se le aproxime. Y para finalizar añadimos unos planteamientos antropocentristas que no se sostienen por la lógica más básica. La simple consideración de que el ser humano puede tomar posesión de un planeta habitado por otra especie inteligente (Resolución Larkin) es escandalosa. Y la conclusión final del "hombre de Marte" una vez que ha asimilado la esencia humana es que el universo es tremendamente pobre porque no existe el sexo entendido como una comunión fisíca y espiritual entre hombre y mujer. A mí lo que me parece pobre es la imaginación del autor, a quien sin duda le habría venido venido bien leer a Stanisław Lem para entender que pueden existir especies y realidades que la mente humana ni siquiera es capaz de comprender dadas sus limitaciones. Aun con todo, admito que me lo he pasado bastante bien con esta lectura y que sigo pensando que hay muchos aspectos positivos en los planteamientos de Heinlein para que el ser humano pueda vivir más en armonía con sus semejantes. Tenéis más reseñas con opiniones de lo más variado en tres de mis habituales: Rescepto, El sitio de Ciencia-ficción y Un libro al día.

18 nov. 2016

Supreme-El retorno - Alan Moore

Ethan Crane es dibujante de cómics en Dazzle Comics, una editorial de Omegapolis. Los guiones de su personaje estrella, Omniman, corren a cargo de su compañera Diana Dane. Lo que nadie sabe es que Crane es la identidad secreta de Supreme, un superhéroe, que junto con su hermana Suprema y su perro Radar, adquirió poderes extraordinarios a través de la exposición accidental al supremio, un elemento procedente de otra dimensión que apareció temporalmente en la Tierra.

Poco más o menos este es el planteamiento de partida de Supreme-El retorno. Curioseando por Internet he podido saber que se trata de una creación original de Rob Liefeld, todo un personaje en el mundo del cómic. Sin embargo, los guiones de este volumen corresponden al ínclito Alan Moore, que es el motivo por que yo lo compré. A lo largo de los cinco tomos que componen esta entrega asistiremos a las aventuras de este émulo de Superman actualizado a los 1990s. No hay ninguna  conexión entre las diferentes historias que se narran, por lo general en tres capítulos, aunque sí una continuidad de fondo. Lo mismo asistimos a la encarnación de la mente de su novia de los 1960s, Judy Jordan, en el cuerpo de un androide Suprematon, que a enfrentamientos con su archienemigo histórico Darius Dax. Hay combates con grupos de supervillanos (con nombres tan impagables como Korgo -el devastador de galaxias-, Televillano, Supreme Sombra, La Hormiga, Vor-em -el verdugo de Antares- u Optilux) y también episodios en los que forma parte de La Liga del Infinito, un grupo de superhéroes que puede desplazarse por el tiempo a través de una escalera que se eleva desde el principio de los tiempos hasta el final del mismo. Si bien hay un volumen anterior (Supreme-La historia del año), también a cargo de Moore, en donde se explica el cambio que experimenta Supreme respecto al creado por Liefeld, podemos sacar información más que suficiente de lo que aperece en éste para hacernos una muy buena idea del universo en que nos movemos. Aunque el estilo de los dibujos es totalmente detallista y perfeccionista, con perspectivas cuidadísimas y colores realistas, los diferentes dibujantes que participan en esta obra recrean estilos de los 1950s y 1960s en determinados capítulos que se ofrecen como extra. Se incluyen además artículos breves sobre Moore, Liefeld y Rick Veitch, uno de los principales dibujantes de esta serie.

Ya he dicho más de una vez que nunca he sido muy aficionado a los cómics de ningún tipo, así pues mi contacto con los superhéroes ha llegado siempre a través de las adaptaciones al celuloide de sus aventuras. Si he conocido a Supreme es por el halo de excelencia que envuelve a Moore, al que como se podrá suponer también conocí por adaptaciones al cine de alguna de sus obras más conocidas. La verdad es que las historias que contiene en este volumen son entretenidas y muy impactantes a nivel visual, pero yo no comparto en absoluto ese desmedido entusiasmo por parte de los aficionados. A mi me parecen amenas, bien construídas, coherentes. Pero vamos, esto entiendo yo que eso es lo mínimo que se puede pedir a cualquier producto literario para que no sientas que te están tomando el pelo como lector. Estamos ante una historia que gusta leer y divierte por momentos, pero no tiene nada de rompedor a nivel creativo ni te va a revolver por dentro exponiendo un conflicto terrible. En general es bastante trivial, lo cual no tiene por qué ser malo. Por otro lado el hecho de que sea homenajee a Superman y su universo de personajes y elementos clásicos no me parece suficiente para subirlo a un pedestal. ¿Qué agrada reconocer los paralelismos? Pues sí, no lo niego, pero es que si he sido capaz de detectarlos yo, que me quedé en el Superman III protagonizado por Christopher Reeve, es que los va a ver cualquiera. En fin, tal vez ocurre que cuando el personaje lo llevaba el propio Liefeld las tramas eran malas (he leído que era muy violento), y al llegar Moore se notó la preocupación por darle entidad a la serie, ¡vaya Vd. a saber! Tenéis mas reseñas en Libros y literatura, La casa de El, Mundos hipotéticos y Cómic para todos.

14 nov. 2016

Paris-Austerlitz - Rafael Chirbes

Paris-Austerlitz nos cuenta en primera persona la turbulenta relación amorosa entre el protagonista, un joven madrileño de veintitantos años emigrado a París, cuyo nombre no trasciende, y Michel, un robusto obrero mecánico de origen normando que es casi treinta años mayor que él. Ambos tienen detrás un bagaje familiar y emocional bastante tortuoso. El español es hijo de una familia acomodada pero debido a la mala relación con un padre intransigente y autoritario ha tenido que huir de Madrid con una mano delante y otra detrás. La madre de Michel se tuvo que prostituir durante la II Guerra Mundial, su padre se suicidó al poco de volver del frente, su madre se volvió a casar con un indeseable que maltrataba y humillaba a madre e hijo. Cuando se inicia la narración, Michel está ingresado por complicaciones derivadas de su infección por VIH y a instancias del joven ambos han dejado se ser amantes para ser solo amigos. Son los primeros años del SIDA y los afectados por el virus fallecían en pocos meses totalmente demacrados y devastados por la enfermedad. A partir de ahí, el narrador nos irá revelando detalles de su vida y su tormentosa y contradictoria relación a base de saltos en el tiempo hacia delante y hacia atrás.

Estamos ante la que fue la última novela escrita por Rafael Chirbes, publicada póstumamente. Se trata de un texto corto donde el autor valenciano despliega todo su arte para mostrarnos la evolución de esta relación tan condenada al fracaso por las insalvables diferencias existentes entre los dos componentes de la pareja. No solo les separan casi treinta años de edad, sino que además hay una relevante diferencia de clase (burgués/obrero) y cultural (universitario culto/limitada formación básica). Comparte eso sí, unos antecedentes familiares muy turbios plagados de abusos psicológicos y también físicos en el caso del francés. A causa de esa situación desesperada se llegan a conocer, y aunque al principio la relación salva al protagonista de su desamparo, a media que pasan los meses va cambiando su percepción de la misma y de su futuro en común. El rechazo, la apatía y la angustia sustituyen la pasión, el interés mutuo y la alegría de tener un amante/amado. Las mentiras, los autoengaños y unas expectativas de mejora inalcanzables con el lastre de un obrero cincuentón y borracho, que malamente llega a final de mes con su exiguo salario, forzarán una separación que solo por el sentimiento de culpa que arrastra el protagonista no será definitiva, sino que intentará barnizar de amistad.

De nuevo Chirbes consigue vapulearnos con una de sus historias, esta vez centrada en la falacia del amor. Los dos personajes son absolutamente creíbles y reales: por un lado Michel en su total entrega y codependencia emocional, por otro el protagonista en su descreimiento y su desapego amoroso. El único inconveniente que podría encontrarle es que se nos impone el drama de la enfermedad y la muerte haciendo que la trama sea más dolorosa de lo que el hecho amoroso merece en sí. Por supuesto que habrán existido historias así de terribles, pero desde mi punto de vista las relaciones amorosas pueden llegar a cotas de miseria altísimas sin necesidad de que un miembro de la pareja esté a las puertas de la muerte. En cualquier caso, es una apreciación personal, la narración no pierde ni gana en verosimilitud por este matiz. Puede parecer insensible, pero a mí leer estas historias de desamor tan atroces me resulta edificante e inspirador, pues vienen a reforzar la idea que tengo de ese sentimiento establecido oficialmente como centro de la existencia humana, pero que en algún momento la sociedad ha podrido. Maravilloso Chirbes. Más reseñas en Papel en blanco, La librería de Javier y Entre montones de libros.

10 nov. 2016

La isla - Aldous Huxley

Tras una accidentada travesía por la Polinesia, en solitario y en un frágil velero, seguida de una menos complicada y peligrosa escalada de unos acantilados, el reportero Will Farnaby consigue llegar sano, aunque bastante maltrecho, al elusivo Reino de Pala, localizado en la isla de igual nombre. Tras ser rescatado y hospitalizado, entrará en contacto con prominentes miembros de la sociedad local, que le instruirán en la apacible, cordial y hedonista cultura, que por el bienestar general público logrado podría considerarse un paraíso en la Tierra. Como contrapunto a esta maravillosa, calmada y enriquecedora forma de vida instaurada en Pala, basada en la tradición budista mahayana, tenemos a la reina -cuyo título es Rani- y su hijo Murugan, que en pocas semanas cumplirá la mayoría de edad y será nombrado Rajá del Reino. Ambos están muy influenciados por el capitalismo y el consumismo y prentenden modernizar el país gracias a un ventajoso acuerdo económico con alguna compañía petrolífera que explotará sus reservas de crudo. Muy pronto seremos conocedores de que Will es empleado de Lord Joseph Aldehyde, poseedor de una de estas petroleras, y su llegada al reino no ha sido exclusivamente por afán investigador, sino que debe negociar discretamente con el gobierno para que su jefe consiga los derechos de extracción en Pala.

Cuando reseñé Walden dos me quejaba de las pocas novelas existentes que reflejan una sociedad utópica frente a la multitud de textos que se centran en las distopías. Pues buen, con La isla ya son dos las que llevo en mi haber, porque en esta novela Aldous Huxley hace poco más que describir un reino utópico en donde sus habitantes viven una vida plenamente satisfactoria y bastante armoniosa, tanto entre ellos como con el medio ambiente. Al igual que en la novela de B. F. Skinner, la acción no transcurre en el futuro lejano, sino en el momento de redacción del texto (prinpicios de los 1960s). Capítulo tras capítulo el autor va relatándonos cómo se ha podido llegar a ese estupendo estado de igualdad, fraternidad, paz y alegría y cómo se consigue que los palaneses convivan sin conflictos de importancia ni ejército. Cultura, sanidad, economía, agricultura, educación... La curiosidad de Will Farnaby sobre estos aspectos permite a sus interlocutores locales explicar  cada uno de los aspectos de su interés así como la implicación de cada habitante de la isla en el compromiso por mantener el statu quo adquirido. El proceso para llegar a esta situación tan próxima al ideal de convivencia en paz comenzó a finales del S. XIX y se fundamente principalmente en la industrialización selectiva, la producción limitada, el control de la natalidad (nunca más de dos hijos por pareja), y una espiritualidad de raíces budistas que fomenta el autoconocimiento a través de la meditación y el uso de una droga enteógena ficticia procedente de un hongo, denominada "medicina moksha".

Siendo honesto tengo que decir que la lectura se me ha hecho algo pesada. En realidad, la novela no es mucho más que una simple exposición de ideas que justificarían la posibilidad de existencia de un lugar tan extraordinario. La subtrama imperialista/capitalista relacionada con la inmersión de Pala en la cultura consumista occidental vía la explotación de pozos petrolíferos no tiene apenas peso. Por otro lado, el orden mundial que recojen las páginas es lógicamente es que existía en los 1960s, estando muy marcado por la Guerra Fría y la división de países en bloques capitalista y comunista, lo cual le da un toque añejo por momentos. En cualquier caso he de reconocer que comparto muchas de las ideas que Huxley expuso en este libro; en especial el control de natalidad me parece absolutamente necesario para poder, no ya solo poder ser medianamente felices en esta vida, sino para mantener un imprescindible equilibrio ecológico y medioambiental con el resto de especies del planeta. También creo que el budismo, como religión/filosofía, es muchísmo más apropiado para encontrar sentido a nuestra propia existencia presente que cualquier religión (mono)teísta basada en la represión, el control y la mentira de una vida futura mejor una vez hayamos muerto. Y ni que decir tiene, los grandes males que él reconoce como causantes del insostenible y desquiciado modo de vida occidental no pueden estar mejor apuntados, algo que cinco décadas después y cuando ya es probablemente demasiado tarde, todo el mundo insiste en señalar: industrialización masiva, consumismo, crecimiento contínuo, agotamiento de recursos naturales, capitalismo salvaje, etc. etc. Y no me enrollo más que tengo que comprar una cosillas en Amazon super baratas que no necesito para nada y que están fabricadas por menores y mujeres embarazadas en Bangladesh, Vietnam o Camboya. Así que como es costumbre, os dejos a continuación otras reseñas; en esta ocasión los blogs elegidos son Solo de libros, El bibliófilo enmascarado y La pluma rota. Ninguno de ellos ha quedado muy convencido.

31 oct. 2016

Hypocrite. Cómo decodificar el Atircopih - Jean-Claude Forest

Hypocrite Z. (su apellido es demasiado conocido como para que se pueda revelar en el cómic) es una aguerrida y sexy joven metida a espía y agente secreto. Para darse a conocer, ofrece sus servicios a través de un anuncio por palabras en un popular periódico, que es leído por los Conejos Negros de la AMFFFPA (Acción-Maza-Fuego-Fogonazo-Fiebre y Panico en Aviñón). Éstos la secuestran para que les ayude a  volar el puente de Aviñón (sí, sí, el de la canción popular «Sur le pont d'Avignon / On y danse, on y danse / Sur le pont d'Avignon / On y danse tous en rond»), ya que el Duque de Vesse, que gobierna en Arlés, quiere la hegemonía sobre la navegación del Ródano, y la ciudad de Aviñón no hace más que subir las tarifas por el tráfico fluvial que atraviesa su ciudad. Sin embargo el grupo rival APFFFMA (Acción-Porra-Furor-Fulminante y Frenesí el Martes en Arlés) contraataca y vuelve a secuestrarla para llevarla en presencia del Philippe de Poigne, principe de Aviñón, para que efectúe labores de contraespionaje en relación con la AMFFFPA. El príncipe tiene un abofeteador llamado Funeral, quién hará muy buenas migas con Hypocrite, pero en realidad se llama Cierzo-Brisa y trabaja para el doctor Aliseorine y el escritor John Paragraph del Museo de Historia Natural del planeta Yolanda, la mayor reserva zoológica el universo. En breve el doctor Gaiacol, apodado Freddy Fred alias le Fred, aparecerá en escena reviviendo el puente de Aviñón, que en realidad es un enorme gato de dientes de sable petrificado durante la Gran Petrificación de los años 20. Esta acción inesperada pondrá a todos los implicados en un jaque que será muy complicado resolver.

Este es el desquiciado planteamiento incial de Hypocrite. Cómo decodificar el Atircopih, un cómic rabiosamente pop, a cargo de Jean-Claude Forest, autor que llegó a la fama a través de otro personaje icono absoluto del pop de los 1960s: Barbarella. Se trata del segundo volumen(1) de un total de tres protagonizado por esta heroína, publicado originalmente por capítulos en la revista francesa Pilote en 1972. Esto formato en entregas justifica los resúmenes de la trama que a cadas pocas páginas hace Destino, un aliado de Hypocrite.

La verdad es que no hay mucho más que contar sobre este cómic, para disfrutarlo hay que leerlo como lo que es: un producto de las tendencias artísticas del momento en que fue creado. Aunque los dibujos no son un prodigio de perfección, tampoco creo que sea ese fuese el objetivo del autor, que yo diría que apuntaba más a la diversión pura y dura. Admito que a mi me encanta este estilo: línea gruesa, colores planos combinados de manera imposible, cambio del registro de color entre viñetas saltándose cualquier continuidad visual, toques psicodélicos en paisajes y ciertos personajes, etc. Sorprende por otro lado el guión, que dentro de su absurdo está muy trabajado y guarda bastante coherencia narrativa. De hecho, por momentos parece que en los bocadillos hay más texto del que uno esperaría en un producto tan aparentemente insustancial. En resumen, todo un clásico que merecía una edición en español, la pena es que los otros dos volúmenes de la colección no estén disponibles. Tenéis más reseñas en Abandonad toda esperanza, El blog ausente y Banda deseñada comics.


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(1) Hypocrite et le Monstre du Loch Ness; France-Soir (1971); SERG (1971)
Hypocrite 2: Comment décoder l'Etircopyh; Pilote (1972); Dargaud (1973)
Hypocrite 3: N'importe quoi de cheval; Pilote (1973); Dargaud (1974)
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