14 ago. 2018

Satin Island - Tom McCarthy

A mediados de los 1990s, U. realizó un estudio académico sobre la cultura del clubbing durante 2-3 años que posteriormente condensó y publicó como libro. Esto le otorgó cierta notoriedad y llamó la atención de Peyman, jefe máximo de La Compañia, una firma especializada en estudios antropológicos empresariales, quien no dudó en ponerle en plantilla. Al margen de asignarle a diferentes proyectos, le dio total libertad para redactar El Gran Informe, un documento que habría de recoger la realidad de la sociedad del S. XXI. Cuando comienza la narración, La Compañía acaba de ganar el ambicioso proyecto Koob-Sassen, del que no se puede revelar gran cosa por cuestiones de confidencialidad, y en el cual U. por supuesto tomará parte.

No he terminado yo de cogerle el punto a Satin Island. En realidad y siendo honestos se me ha escapado por completo. No he visto ni por asomo esa obra maestra de la que hablan lo medios y la blogosfera. Nada de ingenio, nada de lucidez, nada. Si de verdad es cierto que Tom McCarthy ha logrado en este libro que data de 2015 explicar la sociedad contemporánea, entoces yo debo vivir totalmente al margen de ella. Y algo de eso hay en la medida que me es posible. Pero independientemente de mi desvinculación voluntaria de la realidad, la actualidad y el progreso, es que no he podido cogerla por ningún sitio. No le he encontrado sentido, ni me ha parecido inteligente. Y mucho menos me ha dado la impresión de que revele un pimiento sobre la época que nos ha tocado vivir.

Para empezar tanta vagedad en el planteamiento no ayuda nada a que se produzca una identificación con la historia. El protagonista es una inicial. El nombre de la compañia para la que trabaja no se da a conocer. De ese gran proyecto que acaban de ganar no se puede contar nada, ni tampoco es que se sepa gran cosa. El contexto en que se desarrolla es también bastante infame. No todo el mundo es consultor, lo cual no excluye que un consultor pueda ser un personaje interesante siempre que nos podamos reflejar en él, que no es el caso. Todo resulta muy ridículo y muy falso a poco que rasquemos: viajes, conferencias y grandes proyectos transnacionales no son más que vapor, humo, pamplinas. Ese escenario está tan agotado que su uso me ha causado mucho bochorno. La mayoría del mundo tiene trabajos totalmente intrascendentes en los que no se codean con las grandes esferas del poder y la economía. Y sus problemas, sus dinámicas, sus infamias en definitiva, nos quedan muy lejos. Todas estas situaciones de alto nivel estragégico en multinacionales, gobiernos y grandes corporaciones, bla, bla, bla, resultan muy poco atractivas y los personajes están muy lejos de provocar empatía. Y si es así es porque McCarthy ni siquiera lo intenta. 

Pero no nos estanquemos aquí, que hay mucha tela que cortar todavía. No contento con no decir nada sustancioso en todo el libro (me juego el cuello a que en algún sitio se podrá leer que precisamente ahí reside su magia, que justo ésa es la esencia de la realidad global actual), McCarthy nos quiere hacer más cultos aportando mucho contenido enciclopédico a través de cientos de párrafos que podrían ser artículos de antrolopología salidos directamente de la Wikipedia. La tribu aquella de Papúa Nueva Guinea, los instrumentos rituales de los aborígenes de allá, las aportaciones de Lévi-Strauss, Malinowski y otros tantos al desarrollo de esa ciencia. Y un larguísimo etcétera. Ni que decir tiene, estos artículos no tienen nada que ver con el argumento. Pero claro, si es que no hay argumento como tal, ¿qué más da entonces lo que se escriba? A los artículos wikipédicos se suman elementos de la vida personal del protagonista que le permiten también hacer exhibición vanidosa de sus habilidades a la hora de buscar información en Internet y de esa forma, generar el contenido a una novela. Bueno, es un poco arriesgado etiquetar esto como novela. Digamos mejor artefacto narrativo avant-garde. El cáncer de tiroides de su amigo Petr. Las bizarras aventuras de su amante Madison en una manifestación anti G8 en Italia. Los análisis sobre urbanismo y movilidad que hace su compañero de trabajo Daniel. Y sus cavilaciones sobre las mareas negras y los vertidos incontrolados de petróleo en el mar, o las generalidades que concurren en los accidentes de paracaidismo. Que por algo U. es antropólogo y su campo de interés es todo lo humano.

Si seguimos quitando cosas que sobran o no aportan nada, lo cierto es que nos quedamos sin libro. Por si todo lo anterior no fuera suficiente, hay tal sobreabundancia de símiles y comparaciones innecesarias que solo eliminádolas, nos fundimos aproximadamente el 50% de esta publicación tan inclasificable. Porque McCarthy es de esos autores que consideran que cada vez que expone una idea, tiene que incluir dos, tres o más frases aclaratorias para que no nos queden dudas sobre lo que trataba de decir:
[...] digamos que una de esas monedas está deteriorada, o es un poco diferente, debido a alguna rareza del acuñado -por cómo se encontraba una pare de la máquina el día que fue moldeada, porque una mota de gravilla se abrió paso hasta la mezcla, podríamos mencionar un centenar de factores distintos causantes de la permutación-, [...]
Estoy muy seguro de que efectivamene podria haber incluído al menos cien factores distintos, pero es que ni siquiera los dos que incluye, ni la aclaración que viene de seguido, aportan un pimiento a la narración. Sobran, Mr. McCarthy, sobran. Y por desgracia es así todo el rato. Ejemplos, aclaraciones y símiles inncecesarios todo el rato. Desde la primera hasta la última página. ¿No le han dicho nunca a este escritor que todo lo que aparece un una novela tiene que ser esencial para entenderla? ¿Que lo que se escribe no se debería poder eliminar porque supondría dejar de comprender el mensaje? Pues no es el caso que me ocupa hoy. Se puede sacar la tijera y cortar sin mesura que con la mitad de lo escrito el resultado sería el mismo. Igual de insustancial, por supuesto, pero menos arrogante, que no es poca cosa. Claro que si aceptamos que no se trata de una novela al uso, ¿quién soy yo para decir lo que se puede o no se puede hacer en una muestra de literatura conceptual como ésta? Resumiendo, una lectura de lo más enriquecedora y estimulante, pues sin duda simboliza la frustración del lector contemporáneo ante una gran estafa literaria. Y viene con el sello de "Recomendados 2016" de la red de bibliotecas de la Comunidad de Madrid. De chiste. Para loas y alabanzas, echad un vistazo tras los dos puntos: El lamento de Portnoy, Los libros de luces y Ni un día sin libro. Al menos en Notas literarias son conscientes de que el libro se escapa a lo convencional y es muy posible que no guste a todo el  mundo.

10 ago. 2018

El mejor de los mundos - Quim Monzó

El mejor de los mundos es otro volumen de narrativa breve a cargo del ínclito Quim Monzó. Incluye un total de trece cuentos y una novela corta. No voy a poder decir nada nuevo respecto a lo que ya comenté hace unos meses con Guadalajara, ya que tanto a nivel temático como estilistico, el conjunto de textos incluídos en este tomo repite las que parecen ser las características inequívocas de su obra. Así pues, las tramas reflejan situaciones muy cotidianas en las que se introduce un elemento extraordinario, tanto en el sentido de poco habitual como de sobrenatural. Pero la reacción de los protagonistas es aún más fuera de lo común, conduciéndose por sendas surrealistas y/o fantásticas que provocan el asombro en el lector. En ocasiones, Monzó retuerce las historias hasta extremos perversos, de manera que del asombro se pasa a la perplejidad, con giros de la acción inquietantes, capaces de demoler nuestro marco de referencia de la realidad y provocar cierta angustia ante lo desconocido. Algo que en mi opinión demuestra su gran creatividad y talento.

El libro se divide en tres partes. La primera comprende siete relatos en los cuales se pone de manifiesto la hipocresía inherente a las relaciones famliares y personales. La tercera incluye seis cuentos más, que despliegan temáticas más inclasificables pero siempre con tintes fantásticos e insólitos. Mención especial merece la novela corta, titulada 'Ante el rey de Suecia' y que se sitúa entre los dos bloques anteriores. En algo menos de cien páginas el autor catalán nos presenta a un poeta maduro, eterno aspirante al Nobel de literatura, que ante un cambio en la normativa legal sobre alquileres, se enfrenta a una subida la renta mensual que compromete su economía. Decidido por tanto a cambiar de vivienda, recorrerá Barcelona de cabo a rabo y en el proceso se enfrentará a las situaciones más dispares. Puesto que tengo El otoño en Pekín bien fresco, me ha resultado muy fácil reconocer en ella muchos de las características del surrealismo. Por un lado tienemos un humor extraño que explota elementos fuera de lo común; abundan las situaciones absurdas, imposibles; incorpora tipismos urbanos que se rizan hasta resultar perturbadores; imposible obviar la crítica a ciertos aspectos de la sociedad, en especial al mundo literario; y la acción va saltando entre asuntos relacionados entre sí, pero sin un leitmotiv concreto, haciendo pensar en la escritura automática. Una joya que me ha hecho pensar irremediablemente en Boris Vian.

En resumen, una maravilla; entretenidísimo y super fácil de leer. Con esa prosa clara y directa que tiene Monzó, las páginas pasan una tras otra sin que te des cuenta y cuando de pronto se acaba el libro solo se te ocurre preguntar: ¿no hay más? Tenéis otras reseñas en Cuchitril Literario, donde son muy fans del escritor catalán, La estantería de Núria y Revista de Libros.

6 ago. 2018

El Inca de Marte - Ian Watson

En su carrera expansionista por conquistar el Sistema Solar, la Unión Soviética se ha decidido por terraformar Venus y EEUU quiere hacer lo propio con Marte. No obstante, para dejar clara su posición dominante, los rusos han sido los primeros en enviar una nave no tripulada al planeta rojo. El centro de seguimiento soviético pierde el control de la Zayits cuando está regresando y entrando en la atmósfera terrestre, así que en lugar de aterrizar en cualquiera de las repúblicas que componen la URSS, acaba en el Altiplano boliviano. La sonda espacial se estrella junto a un pueblín andino donde Julio Capac, un joven y ambicioso lugareño, celebraba una fiesta a la que había invitado a todos sus conciudadanos. Ni que decir tiene, todos van rápidamente a ver qué es ese objeto que ha caído junto al cementerio. Los que entran en contacto directo con él y con los restos de arena roja que traía caen rápidamente enfermos. Tras avisar a las autoridades locales, el ejército monta un hospital de campaña, pero excepto dos personas, todos fallecen de lo que parece ser algún tipo de meningitis de origen desconocido. Uno de los supervivientes es Julio, que huye a las montañas y se oculta en una cueva antes de perder el conocimiento. La otra es Angelina Sonco, una joven de quien nuestro hombre está enamorado, que ha permanecido escondida en su casa protegida por sus padres y un curandero. Pasados unos días, saldrán del coma con una conciencia aumentada que les permitirá evaluar el mundo y sus condiciones cambiantes con unas habilidades sobrehumanas. Julio se autoeregirá como Rey Inca e intentará restablecer el poderoso imperio que diezmaron los conquistadores españoles en el S. XVI, poniendo así punto final a la inestabilidad política de su país. Mientras todo esto ocurre, la nave norteamericana Pionero, tripulada por tres hombres, se dirige a Marte con intención de modificar su clima y terraformar el planeta en un tiempo record. Lo ocurrido en Bolivia no escapa a los servicios de inteligencia estadounidenses, que ante el miedo a que sus astronautas sufran esa extraña enfermedad al llegar a Marte, iniciarán una carrera desesperada por descubrir las razones por que Julio y Angelina no se han visto afectados por la infección extraterrestre.

Me ha dado fuerte con Ian Watson. Difícil será que a final de año no reciba el galardón especial al mejor autor que he descubierto en 2018. El británico se lo está poniendo muy, pero que muy complicado al resto de autores que caen en mis manos. Para empezar, las tramas que ingenia son súper originales, hiladas a la perfección y con una prosa nítida, impecable, lo cual hace que la lectura sea un placer y los capítulos se ventilen a una velocidad de vértigo. En El Inca de Marte aparecen de nuevo tres hilos argumentales, al igual que ocurría en las dos anteriores que he leído este año. Sin embargo, en esta ocasión me ha quedado la sensación de que los límites no están tan marcados, por tanto no resulta descabellado agrupar en uno solo tanto la acción que transcurre en la Pionero, como las implicaciones del equipo de seguimiento e inteligencia de EEUU en relación a los sucesos de Bolivia. En cualquier caso, ya sean dos o tres, el resultado final no se ve afectado y sigue siendo tan adictivo como en aquellas.

Aunque estemos ante una obra de ciencia ficción, los aspectos especulativos relacionados con Marte se basan en información fidedigna, o al menos fidedigna en el momento en que se consultó, pues las teorías sobre la naturaleza de los planetas cambian a medida que hay medios más adecuados para su estudio. Tanto es así que Watson se vio obligado a reescribir parte de la novela con las galeradas ya impresas debido a un descubrimiento que echaba por tierra los fundamentos de lo que había escrito. En el prólogo que precede a la novela, el autor nos habla del proceso de documentación que llevó a cabo a mediados de los 1970s para poder escribirla y en sus dificultades para informarse sobre el Imperio Inca. La seriedad y rigurosidad con que este escritor abordó esta tarea en un mundo sin World Wide Web ni Wikipedia, da idea de su inigualable profesionalidad, por si con el talento no nos bastaba.  

Ian Watson siempre ha tenido inquietudes políticas (socialistas más concretamente, ver la entrevista de JotDown), así que no es de extrañar que la historia contenga muchos elementos que reflejan la realidad político-social del momento. Para empezar, la tensión que existía entre los dos grandes bloques durante la Guerra Fría se deja notar en todo momento. Igualmente, la violencia estructural endémica en América del Sur hace acto de presencia a lo largo del texto, aumentando de esta manera los visos de verosimilitud de la novela. También a través de los tripulantes de la nave norteamericana se dejan notar críticas veladas al imperialismo yanqui y a la hipocresía que destila el estilo de vida americano. En resumen una novela estupenda que vuelve a convencerme de la calidad de este escritor. Tengo más esperando en casa, pero por no repetirme y así reservarme las próximas para cuando necesite recurrir a un valor seguro (cruzo los dedos), me daré unos meses de margen hasta la siguiente. En esta ocasión no puedo recomendaros otras reseñas porque o no las hay, o no he podido encontrarlas.

2 ago. 2018

El otoño en Pekín - Boris Vian

Amadis Dudu sale a trabajar como todas las mañanas. Cuando depués de muchos intentos frustrados consigue coger el 975, no se puede bajar en su parada porque el autobús sigue circulando por la carretera sin parar hasta llegar al desierto de Exopotamia. Ana (que es un hombre) y su novia Rochelle salen a bailar y se pasan en su coche a recoger a Ángel, amigo íntimo del primero y enamorado perdidamente de la segunda. Cuando vuelven de la sala de fiestas atropellan a Cornelius Onte, que iba ser el ingeniero jefe encargado de la construcción de un ferrocarril en Exopotamia. Tras el accidente le será imposible hacerlo, así que convence a Ana, que también es ingeniero, para que ocupe su lugar. Con él se marcharán a trabajar al desierto su novia y su amigo como secretaria e ingeniero ayudante. Claude Léon es un oficinista insignificante que en un arrebato comete un crimen con la pistola que había adquirido en el mercado negro para su jefe. Como el ciclista a quien ha matado era un opositor al sistema, el abad Petitjean le ofrece un puesto vacante de anacoreta en el desierto de Exopotamia para evitar la prisión. Unos, otros y muchos otros personajes más terminarán juntos en ese extraño país, donde conocerán a Atanágoras Pórfirogeneta, arqueólogo jefe de una excavación que tiene lugar en aquellos lares.

De nuevo ocurre que no tengo ni idea de dónde cogí yo la referencia de Boris Vian. La cosa es que tenía pendiente acercarme a alguna de sus novelas porque en algún lado había leído maravillas de él, así que hete aquí que hoy estoy comentando El otoño en Pekín. Se trata de una novela coral, con una trama disparatada y sinsentido repleta de imágenes imposibles y actos irreverentes y absurdos. La narración tiene mucho de escritura automática, con desarrollos que van enlazando ideas relacionadas entre sí pero que se van dispersando del objetivo inicial. Súmale a esto los paisajes oníricos y la absoluta libertad moral de los temas tratados, y tenemos un texto que se encuadra perfectamente dentro de los parámetros literarios del Surrealismo.

Hay muchas características del libro dignas de mención. El humor es sin duda es una de las más importantes. Un humor muy poco convencional que utiliza enfoques alejados de la lógica y que provoca la risa por al extrañeza que causa en el lector. Vian hace un uso extraordinario de los dobles sentidos y los juegos de palabras para hacernos reír (lo cual me hace pensar en el excelente trabajo de traducción que lleva detrás). Por otro lado, el contenido es muy crudo y violento. Los insultos, las agresiones y los crímenes se suceden uno tras otro y son causados por accidentes, la pasión o como reacción a los abusos de los poderosos. ¿Y qué decir de total libertad y falta de tapujos con que se tratan temas sexuales? El malogrado escritor francés no se reprime lo más mínimo e incluye coitos, tocamientos a menores, exhibicionimo y homosexualidad en la trama. Con un lenguaje muy explícito, nada de sugerencias veladas o insinuaciones. Si mal no recuerdo hay al menos tres personajes homosexuales. El de mayor peso en la acción es despreciado constantemente por su condición, pero en uno de los últimos capítulos es merecedor de unas reflexiones estremecedoras por lo acertadas, progresistas y comprensivas que son con este colectivo marginado históricamente. Precisamente este sería uno de los ejemplos de otro de los rasgos a destacar en esta novela: la crítica descarnada que hace a las convenciones sociales. El efecto alienante del trabajo, la lacra que suponen las religiones, los abusos del capitalismo o la estupidez de la burocracia, todos reciben certeros comentarios que apuntan a su nefasta influencia a la hora de configurar la sociedad actual, que anula la posibilidad de ser feliz al ser humano.

En resumen, me ha resultado una lectura tremendamente original. Aunque hay partes algo más densas, ganan los diálogos por mayoría, lo que hace que se dé cuenta de ella con rapidez. Admito eso sí que la sobreabundancia de personajes hace que por momentos cueste saber quién es quién. Factor éste último que de ninguna manera afecta a la impresión final, que es positiva al cien por cien. Y un apunte final, ¿Pekín? ¿Por qué Pekín si yo juraría que esta ciudad no se menciona ni una sola vez? Y lo mismo pasa con el otoño... Bueno, no importa, sin duda volveré a su obra. Ya veremos si resiste. Tenéis más reseñas en Párrafos perturbados y Me encanta leer.

29 jul. 2018

Para una autopsia de la vida cotidiana - James G. Ballard

El subtítulo de Conversaciones nos da una pista muy clara del contenido de Para una autopsia de la vida cotidiana. Efectivamente, el libro contiene un total de cuatro entrevistas que diferentes medios realizaron a James G. Ballard en diferentes momentos del tiempo. Las dos primeras datan de principios de los 1980s y las llevaron a cabo activistas relacionados con la escena punk estadounidense, en concreto de la revista RE/Search. Son las más extensas y en mi opinión las más interesantes, ya que quieras que no, proceden directamente de fandom y son anteriores a la fama que le proporcionó la adaptación a la gran pantalla de El imperio del sol (Steven Spielberg, 1986). Las dos últimas son más breves y tienen un aire más profesional y mainstream, aunque una de ellas sigue siendo para RE/Search y la otra para FAD. En mi opinión las dos primeras plantean cuestiones mucho más atinadas y permiten profundizar en los temas que caracterizan su obra.

Ballard se  nos descubre como una persona dotada de una capacidad extraordinaria para anticipar el futuro. Tenía la seguridad, ya a principios de los 1980s, de que el acceso universal a las tecnologías audiovisuales iba a suponer un cambio enorme en la forma en que sea articula la sociedad. Es verdad que a día de hoy todas esas referencias al video doméstico y los estudios de edición caseros suenan bastante añejas; tampoco se le puede culpar, por aquel entonces la evolución de las tecnologías digitales y las comunicaciones, con Internet como máximo exponente de todo ello, estaban fuera de las previsiones más optimistas. Sin embargo aunque no acertara en la forma sí que lo hizo en el fondo. Aunque su narrativa se caracteriza mayoritariamente por contemplar acontecimientos y tramas que le hacen parecer un perturbado, las conversaciones son muy distendidas y nos muestran al escritor como una persona muy accesible y que lleva una vida de lo más convencional en los suburbios de Londres. Convencional en apariencia, porque desde luego queda muy claro que es tremendamente inteligente y tienen con una visión muy aguda y acertada de la realidad, algo que resulta obvio tras leer sus observaciones sobre la actualidad política, cultural y social del momento.  Nos aproximaremos a sus influencias y obsesiones (William S. Burroughs, la medicina forense, el Surrealismo, etc), y nos hablará sobre la evolución de su obra, que de la ciencia-ficción pasó a temas prospectivos más centrados en los cambios sociales y psicológicos del ser humano. De igual forma salen siempre a relucir las diferentes tentativas de llevar algunas de sus novelas al cine, la mayoría de las cuales quedaron en simples proyectos, salvo la comentada anteriormente, Crash (David Cronenberg, 1996) y The Atrocity Exhibition (Jonathan Weiss, 2000), mientras el autor aún vívía. Años después de su muerte vendría también High-rise (Ben Wheatley, 2015).

En resumen, un libro que recomiendo a todo aquel que se sienta fascinado por el universo personal de Ballard. Como gran admirador de su obra que soy, me ha resultado muy estimulante poder comprobar a traves de sus propias declaraciones que muchas de mis interpretaciones de sus novelas no estaban tan alejadas de sus intenciones como podría pensarse. Sin duda uno de esos pequeños logros personales de lo más elevado intelectualmente hablando y que como apenas se puede explicar a quien no lo haya experimentado, se disfruta con una intensidad onanista. Tenéis un par de reseñas más en Crónicas de Futuria y Los asesinos tímidos.

25 jul. 2018

Nuestra Señora de las Tinieblas - Fritz Leiber

San Francisco, mediados de los 1970s. Franz Westen es un escritor de novelas de terror que lleva sobrio un año más o menos. Su caída en el alcoholismo se produjo a raíz de la muerte de su esposa por una enfermedad grave, pero ha conseguido superar ese bache y ahora mismo está bastante centrado en su empleo: la novelización de una serie de televisón de misterio y fantasmas llamada Profundidades extrañas. En algún momento de su bajada a los infiernos del alcohol se hizo con dos libros raros en una librería de viejo, los cuales ocupan actualmente casi todo su tiempo libre. El primero se llama Megapolisomancia, escrito por el ocultista Thibaut de Castries, famoso en la ciudad en las primeras décadas del S. XX. El volumen trata sobre las técnicas de predicción del futuro de las grandes ciudades en base a sus estructuras arquitectónicas, su urbanismo y la desorbitada concentración de masas humanas e inertes (acero, hormigón, plásticos, basuras, etc.) que las constituyen. El segundo tomo es el diaro de un autor desconocido que data de los años 1920s; reúne entrevistas y comentarios acerca del infame parapsicólogo cuando ya había caído en desgracia. El gran interés del protagonista en estos dos libros le llevará de manera inconsciente a explorar zonas de la ciudad en las cuales las entidades paranormales que de Castries menciona en su obra tienen gran poder.

Aunque llevo años proponiéndome leer El planeta errante, la casualidad ha querido que mi toma de contacto con Fritz Leiber sea a traves de Nuestra Señora de las Tinieblas. Bueno más que casualidad ha sido el boletín de Bibliostock, que llegó a mi buzón de email avisando de una descatalogación de libros de la malograda editorial PulpEdiciones, así que no tardé mucho en decidirme a comprar unos cuantos títulos, entre ellos el que me ocupa hoy. Se trata de una novela de terror sobrenatural que a pesar de sus carencias, ha resultado bastante entretenida.

En realidad más de la mitad de la novela gira en torno al misterioso libro Megapolisomancia y su autor: su concepción, su desarrollo, las sociedades secretas creadas en torno al mismo, su agonía, los vestigios que nos han llegado de él. Siendo honestos no hay ningún problema con ninguno de estos aspectos, ya que la idea es súper original y está explicada apoyandose en elementos de metaficción que la hacen muy atractiva. Por otro lado, tengo que reconocer que las escenas de miedo logran transmitir muy malas vibraciones, y que los elementos socioculturales propios del Zeitgeist plasmados en el texto le aportan interés. Así queda muy claro que ya en los 1970s San Francisco era un lugar muy liberal y permisivo en cuanto a sexualidad y uso de drogas recreacionales se refiere. Incluso hay menciones puntuales a la ciudad como meca de la comunidad gay que encajan a la perfección con la atmósfera y el ideario colectivo sobre esa urbe.

El principal problema de la historia es que si eliminamos las partes que giran en torno al libro de culto, el argumento es bastante flojo y se centra en un evento sobrenatural que una vez finaliza la novela, se revela como totalmente insuficiente para soportar la trama. Si por algo se salva, es precisamente por esa mitología lovecraftiana que rodea a de Castries y su obra maldita. También como suele ocurrirme cuando una ciudad se convierte en figurante de lujo de una historia, las continuas referencias a calles, parques y plazas de San Francisco me parecen totalmente innecesarias y no me han aportado nada de nada. Un taxi que baja por Beaver. Atascos en Market. Una tienda del Haight. Un apartamento entre Post y Hyde. Estupendo, me quedo mucho más tranquilo al saber que todo eso pasó allí y no en la calle de al lado. De todas formas y a pesar de mis quejas, ha resultado una lectura muy amena y que apenas ha requerido esfuerzo. De cuando en cuando, y sobre todo en verano, algo así sienta estupendamente. Tenéis otras opiniones en Memorias de un morlock, A través del espejo y Crítica de libros. El primer blog mencionado incluye notas biográficas muy interesantes sobre el autor que condujeron a la escritura de esta novela.

21 jul. 2018

Arde hasta el fin, Babel - Diego Vaya

Los seis relatos cortos incluidos en Arde hasta el fin, Babel (por la extensión de algunos de ellos, novelas cortas más bien), comparten un tono general inquietante y misterioso que los hace terriblemente atractivos. Los escenarios en que transcurren nos resultan cotidianos y familiares, pero Diego Vaya consigue que transmitan el desasosiego propio de los mejores cuentos de terror dejando entrever que las cosas no van del todo bien, ya sea en una urbanización de adosados de las afueras, una aldea perdida en un valle de difícil acceso o en la vivienda/estudio que un escultor se ha construído en las montañas. El uso de ciertos clichés del género (escenarios nocturnos y/o desolados, la niebla sempiterna que hace imposible avanzar por la carretera, localizaciones aisladas, etc.), lejos de molestar, resulta perfectamente natural en el tono general de extrañeza de las narraciones. A las circunstancias enigmáticas se une el bagaje personal y emocional de los personajes: ya sea por el abuso escolar, la muerte de un familiar o la depresión, las cosas no han sido fáciles para ninguno de ellos. A pesar de que los textos se leen de manera independiente, hay una cierta globalidad en toda colección que se consigue no solo por las sensaciones e intenciones que proyecta, sino también por una serie de personajes que cruzan transversalmente algunos de ellos. Se trata de la familia Rey, de la cual "en dos generaciones se tiene constancia de cuatro asesinos y cinco artistas". Ya sean protagonistas, secundarios o meros figurantes, su mitología consigue enriquecer los cuentos aportandoles cohesión. Los títulos son:

  • Fata morgana
  • Los padres de la chica desaparecida
  • Más allá del valle
  • Vida de Julio Rey
  • Las horas muertas
  • La obra maestra
La prosa del autor sevillano es densa pero accesible. Resulta muy fácil sincronizarse con lo que en muchas ocasiones no es sino un hilo de conciencia. Hay veces también en que los narradores, obsesivos y maníacos, anudan frase tras frase en torno a un elemento común que se repite en todas ellas, aportando un ritmo y cadencia que nos hace conectar bien con sus trastornos. Esta característica me ha recordado irremediablemente a Thomas Bernhard, y ya puestos a citar escritores fetiche de este blog, sin duda hay que mencionar a James G. Ballard, cuya sombra sobrevuela unos escenarios urbanos llenos de desazón e intranquilidad. Por otro lado dentro de un mismo cuento el texto adopta formatos de lo más variopinto, lográndose así que la lectura sea más ágil y entretenida: diarios personales, transcripciones de chats de Internet, relatos oníricos, reseñas de obras ficticias, etc. También tengo que reconocer que me ha resultado un poco molesto que Vaya no sepa poner freno a los símiles, que en suelen aparecer en enumeraciones más largas de lo necesario. Para mi gusto con uno o dos es más que suficiente para asombrar al lector; pasando de ahí me parecen forzados y entraríamos en lo que a mí me resulta una exhibición algo vanidosa de habilidades. De todas formas se trata de un inconveniente menor, esta colección de cuentos ha sido una sorpresa muy agradable y he disfrutado mucho leyéndola. Si por algo destaca, es por su capacidad de generar malestar apenas sugiriendo, dejando que sea nuestra propia imaginación la que nos desborde con todas las posibilidades que ofrecen los elementos sin aclarar. No puedo hoy enlazar otras opiniones de este libro porque se trata de una novedad editorial y me temo que no he conseguido encontrar reseñas.
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