3 jul. 2015

Cántico por Leibowitz - Walter M. Miller Jr.

Todo un clásico de la ciencia-ficción post-apocalíptica para antes de las vacaciones: Cántico por Leibowitz de Walter M. Miller Jr., premio Hugo de 1961 a la mejor novela que por una vez y en mi humilde opinión, reconoce una excelente obra. La trama se centra en el papel que representa la Iglesia Católica -a través de una orden monacal-, en la preservación de la cultura humana tras un apocalipsis nuclear ocurrido en torno a 1960.

Dividido en 3 partes, la primera transcurre 6 siglos después de la hecatombe. En una suerte de demostración de que la historia se repite, el autor comienza recreando una segunda Edad Media, y replica el papel de los monasterios en la mantenimiento de la poca documentación que ha sobrevivido al desastre, no solo por la destrucción asociada a la guerra atómica, sino además por la posterior Simplificación que vino a culpar a la ciencia, la cultura y la tecnología del Diluvio de Fuego. Como reacción al progreso, dicho movimiento se encargó de eliminar todo rastro de información que quedase impresa y de masacrar a aquellos que la defendieran. Fue precisamente un antiguo ingeniero electrónico, Isaac Edward Leibowitz, quien en los años posteriores a Armaguedón emprendió una cruzada personal de salvamiento de los libros. Convertido al catolicismo y martirizado por los Simples cuando fue descubierto, la Orden Albertiana de Leibowitz continúa su labor 6 siglos después, con los hermanos dedicando sus vidas a copiar todos aquellos libros, informes y gráficos impresos que llegasen a su poder. En la segunda parte, otros 6 siglos depués, asistimos a un nuevo Renacimiento. Las artes, la filosofía y sobre todo las ciencias empiezan a avanzar. Con la escasa información almacenada en la biblioteca de la orden de San Leibowitz (fue canonizado al final de la primera parte), se consiguen redescubrir leyes y teorías que comprenden todas las parcelas del conocimiento, a pesar de que en la mayoría de los casos la documentación al respecto está incompleta. En la tercera parte, ya a 18 siglos del primer desastre nuclear, nos encontramos en una sociedad con un desarrollo tecnológico similar al de 1960, quizás incluso más avanzado. Una nueva crisis nuclear mundial acaba de estallar y amenaza con recrudecerse y barrer la vida de la faz de la Tierra en una nueva ocasión.

Hay que reconocer el gran conocimiento que  tiene el autor de los entresijos del Catolicismo. La recreación que hace de sus estructuras, sus arteras artimañas y sus intereses en este futuro hipotético plagado de parias mutantes es tremendamente verosímil. Me ha gustado en especial la tercera parte porque plantea conflictos éticos similares a los que provoca la iglesia actual, eterno elemento reaccionario de la sociedad. Su intromisión en la libertad y en las decisiones del individuo, especialmente de aquellos que no comparten su credo, se refleja con una crudeza y perspicacia digna de elogio, en tanto en cuanto resulta inevitable ver reflejada la situación que sigue existiendo más de cincuenta años después de haberse escrito. Por cierto que los finales de cada bloque me han parecido muy buenos, todos ellos dejan el regusto amargo de unos avances inexorables que no prometen nada bueno. Resumiendo, una novela muy buena sobre la cual apenas se nota el paso de los años. Tenéis más reseñas en Rescepto, Kindlegarten y el Sitio de Ciencia-Ficción.

29 jun. 2015

Los solteros - Muriel Spark

Londres en los años 1950s. Un pequeño grupo espiritista se convulsiona cuando el afamado médium que guía sus contactos con el más allá es acusado de fraude y falsificación por una viuda a quien supuestamente ha estafado los ahorros de toda su vida. Durante las fechas previas al juicio, asistiremos a un ir y venir de personajes que tratarán de hacer cuanto está en su mano, bien para salvar al dotado ocultista de la cárcel, bien lograr que la verdad prevalezca.

Esto es todo, no merece la pena entrar en más detalles sobre los asuntos de Los solteros. La editorial Impedimenta, citando interesadamente a The New York Times, destaca que esta novela nos trae a Muriel Spark "en su momento de más perverso esplendor". Me temo que yo solo he podido ver un disparatado, acelerado y por momentos rocambolesco relato con algunas pinceladas de humor negro y unas pocas citas ingeniosas. Por lo demás, las sobreabundancia de personajes hace que sea bastante complicado hacerse una composición de lugar. Tenemos a Tim Raymond, Alice Dawes, Marlene Cooper, el inspector Fergusson; Elsie Forrest, el reverendo Socket, Hildegarde Krall, Matthew Finch; Mike Garland, Francis Eccles, Walter Prett, Isobel Billows, Patrick Seton; Ronald Bridges, Freda Flower, Ewart Thornton, Martin Bowles y algunos más que me dejo en el tintero. Las relaciones entre unos y otros solo sirven de pretexto para ir incluyendo anécdotas pretendidamente simpáticas sin ton ni son. Un amplio porcentaje de las mismas ni siquiera tiene que ver con la trama judicial que guía el argumento. En fin, después de la excelente lectura que supuso Las señoritas de escasos medios, este libro me ha sabido a muy poco. No es que se haga pesado de leer, al contrario, tiene tantos diálogos que se ventila en seguida. El problema es que me ha parecido totalmente insustancial, intrascendente. Tenéis más reseñas en El placer de la lectura, Solo de libros y Un libro al día. Todos han visto muchísimo más trasfondo que yo en este librito, miles de detalles marvillosos sobre la prosa ligera de la autora británica y sobre la gran variedad de temas tratados. Según ellos, una obra digna de elogio que nadie debería perderse.

24 jun. 2015

Sefarad - Antonio Muñoz Molina

A Sefarad le di una oportunidad allá por la fecha de su publicación (2001) o tal vez un poco después, ya que me lo compré en una edición del Círculo de Lectores en una de las dos temporadas en que fui socio. En aquel momento lo descarté por pesado, denso y circunvalador antes de llegar a la página 100, que es una de las medidas de protección que solía emplear antes y que he dejado un poco de lado en mi empeño por terminar cualquier pestiño que se me ponga delante solo por poder ponerlo a parir posteriormente en el blog con conocimiento de causa. A finales del año pasado Condón Umbilical publicó una reseña de alguna novela de Antonio Muñoz Molina y me acordé de que  abandoné ésta para quizás darle otra oportunidad en el futuro. Y aquí estoy con este post sobre esta colección de relatos cortos/ensayos que todo el mundo define como novela y a la que yo no he podido encontrar la cohesión propia de ese género literario.

Nos encontramos ante un conjunto de relatos/ensayos que tratan dos temas diferentes. Por un lado hay una serie de historias de ficción con una componente autobiográfica evidente en las que el narrador bien nos cuenta las maravillas de la vida de antaño en el pueblo (pasadas muchas páginas se confirma que es Úbeda, ciudad natal del escritor), bien relata sus años mozos en distintas ciudades a las que se marchó a trabajar. Los primeros rebosan una profunda nostalgia y una melancolía injustificada y desprenden un tufo a rancio que no hay quien lo aguante. Los segundos se empapan de la amargura y la frustracion que provoca la monotonía de trabajos anodinos y el triste descubrimiento y aceptación de que la vida no nos va a conceder las maravillas que suponíamos nos merecíamos por nuestro simple nacimiento. Unos y otros entremezclan personajes con bastante buen tino en el deambular por Úbeda, Granada, Madrid, Nueva York, etc. El otro grupo de capítulos (que más que relatos serían pequeños ensayos) trata de la discriminación, la exclusión y el acoso a minorías centrándose principalmente en personajes históricos judíos que la han sufrido. Esta serie me ha parecido muchísimo más interesante por la información histórica que aporta. Franz Kafka, Milena Jesenska, Primo Levi, Jean Améry, Willi Münzenberg, Heinz Neumann o su esposa Babette Gross por mencionar algunos, son los personajes del S.XX que le permiten al autor criticar reiteradas veces la repugnante discriminación que el ser humano practica sobre sus congéneres, pero también ensalzar la incuestionable grandeza y dignidad que unas pocas personas exhiben en los momentos más terribles de la Historia. A destacar que no todos los individuos analizados son judíos y no todas las persecuciones fueron de origen religioso/étnico: también comunistas, internacionalistas y republicanos españoles forman parte de esta triste lista de víctimas.

Cuando terminé el libro me sobrecogió una profunda sensación de alivio, porque no recuerdo haber leído nada tan cansino y agotador en años. La prosa de Muñoz Molina es terriblemente autocomplaciente. Tiene una facilidad insoportable de dilatar hasta la extenuación y la desesperación el relato de cualquier chorrada sin importancia. Escribe frases y más frases que componen párrafos y más párrafos y suman páginas y más páginas con una pedantería que destroza los nervios. Y lo hace con lo que a mi me ha parecido el más puro exhibicionismo, porque él lo vale, no porque lo que tiene que contar lo merezca ni lo necesite. Eso sin tener en cuenta el más que evidente regocijo masturbatorio en sus obviedades sobre la realidad de las cosas, que nos presenta como si de revelaciones divinas se tratase. Que en dos generaciones nadie se acordará de sus familiarles muertos, que tuvieron sus deseos y sus anhelos y sus esperanzas como tú y como yo le parece al escritor una afrenta inconsolable, una ignominia intolerable. No, si te parece de cada papanatas que vamos viniendo a este mundo a dejarlo cubierto de basura y plásticos habría que escribir un libro que recoja las tontunas que le han ido pasando que, mira tú por dónde, no tienen nada que ver con las del resto. Infancia, adolescencia, primeras pajas, novietas y novietes con sus titubeantes manoseos y metesacas; el amor de tu vida, la universidad o la incorporación al mercado de trabajo, la boda, hipoteca, niños, trabajos de mierda, disgustos, accidentes, divorcios, bla, bla. Vamos historias dignas de trasladarse a volúmenes y volúmenes de papel para conocimiento de las generaciones venideras. ¡Ay, ay, ay! ¡Que no se pierda el registro de una sola vida humana, que es muy valiosa por ser de una persona!

En fin, antropocentrismo sin límites prendido con alfileres porque hasta yo soy capaz de desmontarlo de un soplo. Toda la sección de capítulos/relatos autobiográficos está llena a reventar de mensajes igual de ridículos, evocadores y patéticamente nostálgicos, falseados y edulcorados según la depresiva percepción de la existencia que tiene este autor, para quien la vida no es un objetivo en sí misma, sino que por sus santos cojones tiene que dignificarse con algo más. Pues no chato, no hay más que esto. Una sucesión de días marrones que a su debido tiempo se acaban y el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Puedo decir con la satisfacción más inane que con este libro termino mi recorrido por la obra del jiennense, que tampoco creo que le suponga agravio ninguno. Más opiniones en Los pasadizos del Loser, Leo cuanto puedo y La Cuesta de Moyano. Los dos primeros son super complacientes, en el tercero tampoco sale muy mal parado, pero al menos es algo más crítico.

18 jun. 2015

La imagen de la bestia - Philip J. Farmer

Vistas mis experiencias previas con Philip J. Farmer, hasta hace tan solo unas semanas estaba totalmente convencido de que nunca más volvería a leer nada suyo. Sin embargo buscando por Internet libros descatalogados me tropecé con el volumen que me ocupa hoy. Su infame portada, el hecho de que fuese uno de los primeros lanzamientos de la colección Contraseñas de Anagrama (el nº 38 para ser exactos, en 1981) y un precio más que razonable me bastaron para decidir su compra. Por tanto muy probablemente os estaréis preguntando: ¿Ha merecido la pena? ¿O tal vez ha sido una tomadura de pelo más que añadir al resto de las obras que conozco de este autor? ¿Qué se oculta, en defitiva, detrás de esta cubierta de tan pésimo gusto? Bueno empecemos como casi siempre por dar un breve resumen de la trama.

En un Los Ángeles asediado por una intensísima oleada de smog, la policía recibe una copia de una película porno de aficionados con una componente fetichista muy alta. A la proyección de la misma es invitado el detective privado Herald Childe, pues su socio Matthew Colben es el protagonista indiscutible de este cortometraje de bondage que acaba en snuff con la brutal mutilación de su pene a manos de una felatriz dotada de una dentadura postiza de colmillos de hierro. Childe emprenderá una investigación en solitario para descubrir a los autores de un crimen tan atroz solo por lealtad a su ex-socio, pues su historial personal y profesional dejaba bastante que desear (sospechas de violaciones, abusos a menores, consumo de narcóticos, etc.); de hecho tenían pensado disolver su sociedad en poco tiempo. La única pista que tiene para empezar el caso está relacionada con el bizarro escenario en que transcurre el film: un decorado macabro, con detalles de terror gótico y la aparición en las últimas escenas de un tipo disfrazado de vampiro que se lanza a chupar la sangre que brota de la base del miembro viril recién amputado. Así pues, tras consultar a un especialista en temas de ocultismo, a quien accede por ser un profesional de muchos recursos, sus pesquisas le conducen al barón Igescu, un reservado millonario de pasado misterioso que vive en una oculta mansión en Beverly Hills, sobre la que recaen también rumores de encantamientos y fantasmas. Childe logrará concertar una entrevista con el elusivo noble de ascendencia rumano-transilvana y a partir de ahí la acción se tornará sobrenatural, poblandose de insondables peligros para el atrevido investigador.

La imagen de la bestia, subtitulada 'Un exorcismo: Ritual uno', ha resultado ser una magnífica obra de pulp del bueno, esto es, una auténtica basura a nivel literario pero con tal cantidad de despropósitos argumentales y una mezcla tan disparatada de estilos, todos combinados sin pudor ninguno, que termina siendo una obra cumbre dentro de tan infravalorado estilo. Hay horror gótico con caserones malditos, pasadizos secretos y apariciones de espectros que hielan la sangre, y terror ya sea basado en monstruos clásicos (vampiros y licántropos), ya en seres mutantes concebidos por la fértil imaginación de Farmer. Además, el origen de estos seres no-humanos se enlaza muy hábilmente con un trasfondo de ciencia-ficción. Hay sexo, sexo sin descanso, descripciones pornográficas de relaciones sexuales de todo tipo y condimentadas con mucha violencia y todos los fetiches habidos y por haber. Pollas empalmadas durante días, huevos doloridos por haber follado y no haber culminado, eyaculaciones retardadas por drogas que sacuden al protagonista a destiempo. Sueños húmedos que dejan las sábanas acartonadas a base de corridas, mucho sadomasoquismo y role play con escenas de dominación/sumisión, amo/esclavo, inmovilizaciones y cadenas. Ninfómanas insaciables, escenas lésbicas, sexo hetero y homo, zoofilia y un largo etcétera. Y por supuesto el hilo principal de novela negra que incorpora elementos de terror psicológico mediante asesinos en serie y psicópatas. Vamos una verdadera joya, nunca me había encontrado con algo tan falto de lógica, tan absurdo, un batiburrillo tan febril y descabellado donde todo vale para entretener. Y lo cierto es que lo hace con mucha gracia, porque los recursos que emplea son tan zafios, tan de baratillo, que no deja de ser sorprendente que el resultado no solo no moleste, sino que gusta y engancha. Y lo mejor de todo una vez acabado: hay una segunda parte titulada ¡Cuidado con la bestia! A ver quién es el guapo que se resiste a otro cóctel con estos ingredientes. Yo voy de cabeza a por él, avisados estáis. Tenéis un par de reseñas de esta novela en el Sitio de Ciencia-ficción y Retrospectiva Coreana.

15 jun. 2015

La vida de las mujeres - Alice Munro

La vida de las mujeres es un conjunto de ocho relatos cortos a cargo de Alice Munro y protagonizados por Del (Della) Jordan, una niña y posteriormente adolescente que vive en el Canadá rural a mediados de los 1940s, primero en una granja en las afueras y luego en una pequeña población llamada Jubilee. Los distintos cuentos, narradosen primera persona, nos aproximan a su mundo familiar y personal, y siguen una interesante y bien plaenada evolución a medida que pasan los años. De esta manera, los primeros se centran en sus parientes, con una colección de tíos y tías de lo más estrafalario; a continuación pasa a narrarnos sus aventuras escolares y finalmente, durante los últimos años de educación secundaria, su despertar sexual y sus relaciones con los chicos. Resulta especialmente interesante el personaje de su madre, una mujer hecha a sí misma, que ha luchado por tener una educación básica y se ha preocupado de adquirir una cultura por su cuenta. Progresista, agnóstica, activista por los derechos de la mujer, sus acciones y su pensamiento contrasta con el conformista entorno religioso en que le ha tocado vivir.

Tengo que reconocer que cuando empecé con este libro tuve mis dudas. Las preocupaciones adolescentes me traen bastante sin cuidado, y los primeros relatos cortos, centrados en el limitado entorno familiar de la protagonista, tenían un aire evocador que me dio muy mala espina. Bien es cierto que en todo momento se tocan los temas que me suelen gustar (relaciones personales turbulentas, personajes marginales, etc.), pero la pátina infantil me cargó un poco al principio. Algo parecido ocurre cuando ya de adolescente nos enfrentamos a las preocupaciones de la protagonista: su crecimiento como persona independiente, la influencia de su familia en su imagen pública, los problemas escolares, las relaciones con su amiga íntima, etc. Sin embargo en un momento dado el despertar sexual hace acto de presencia en el argumento, y los cuentos se vuelven muy interesantes, porque Del resulta tener un atrevimiento que en muchos momentos se torna imprudencia. Con esos detalles la premio Nobel de 2013 consigue que los relatos ganen en intensidad y se vuelvan terriblemente veraces.

El libro tiene también un fondo muy feminista, con los personajes masculinos dotados de poco peso y siempre auxiliares a los femeninos. Tanto Del como su madre son ejemplos de mujeres fuertes e independientes, con unas ideas muy claras de lo que desean de la vida y con la determinación necesaria para conseguirlo. Es cierto que la hija busca alejarse de su madre, a quien considera extravagante, llegandose a avergonzar de sus declaraciones, sus ideas o su forma de ser. El ejemplo más claro es el acercamiento de la protagonista a la religión como forma de rechazo al notorio agnosticismo materno. Sin embargo esto no es más que un acto de rebeldía adolescente, pues es evidente que Del es digna hija de su madre.  La prosa de Munro es sencilla y efectiva, capaz de trasmitir el mensaje con una claridad asombrosa. Cero afectación, cero complejidad; incluso el vocabulario me ha parecido super accesible, aunque quizás aquí también haya que tener en cuenta una estupenda labor por parte de la traductora. Aunque hay quien considera este volumen una de las pocas novelas que ha escrito la autora canadiense, yo creo que es más acertado verlo como otra serie más de relatos interrelacionados. Resumiendo, muy fan de Alice Munro. Tenéis más reseñas en Solo de libros, El placer de la lectura, y Lectura y locura. Los tres tiene muy buena opinión esta obra.

10 jun. 2015

Rascacielos - James G. Ballard

Cada tres meses toca libro de James G. Ballard. Con esta inquietante frecuencia, precisa casi al día durante temporadas largas, mi cerebro reptiliano me exige recurrir al autor británico en busca de historias desasosegantes en las que se produce una regresión en el comportamiento humano que le conduce a un estadio involutivo. La excusa en esta ocasión es el microcosmos de un edificio residencial de lujo de 40 plantas en el que habitan unas 2000 almas. Esta ciudad vertical reproduce milimétricamente las lacras del clasismo: cuanto más proximo a la cima vivas, mayor será tu estatus. Arquitectónicamente el edificio se articula para remarcar dicha diferencia, a pesar de que aparentemente se trata de decisiones funcionales a nivel de diseño. De esta manera, los inquilinos de los pisos superiores tienen mejores servicios, ascensores de alta velocidad para su uso privado, plazas de parking más próximas a la entrada del inmueble, etc. Las pequeñas fallas que se empiezar a producir a los pocos meses de ocupar el bloque, como cortes eléctricos, desperfectos en los conductos de evacuación de basuras, ascensores estropeados, etc. afecta precisamente a los pisos más bajos, lo cual viene a reafirmar la idea de supremacía social que existe el inconsciente colectivo de sus moradores. Es entonces cuando empiezan las revanchas de los residentes de los pisos inferiores en forma de vandalismo contra las plantas superiores, que en muy poco tiempo dan paso a las agresiones verbales. Y cuando éstas no son bastante para canalizar la frustración, se transforman en  agresiones físicas, abusos deshonestos a las mujeres, torturas a los animales domésticos, y en menos de lo que nadie podía imaginar el lujoso edificio residencial se transforma en un campo de batalla. Estalla una guerra entre clanes organizados según los pisos en que habitan sus integrantes, con incursiones en los distintos niveles para robar o destruir, escaramuzas en las escaleras, secuestros de ascensores, violaciones, asesinatos... Y todo ello oculto al exterior, con los residentes decididos a mantener esta nueva sociedad primitiva al margen de lo que ocurre en la ciudad donde viven.

La acción se desarrolla de la mano de tres de los inquilinos, cuyas correrías por el rascacielos se nos presentan consecutivamente. Richard Wilder, vive en la segunda planta. Es presentador y productor de TV, está casado y tiene dos hijos pequeños. El médico Robert Laing, de las plantas intermedias. Profesor en una facultad de medicina y recién divorciado. Pertenece al conjunto de jóvenes profesionales de poder adquisitivo alto. Y finalmente Anthony Royal, un arquitecto maduro que ha co-diseñado el edificio. Está casado con una atractiva mujer veinte años más joven que él y vive en uno de los dos exclusivos dúplex de la última planta. Como integrantes de las tres clases sociales presentes en el bloque de viviendas, cada uno se encontrará con un conglomerado diferente de problemas e intereses para adaptarse o conquistar el entorno hostil en que se ha transformado el bloque. Estilísticamente, las frases recargadas y densas habituales en la obra de Ballard pueblan el texto. Sus símiles evocan imágenes muy potentes, y a la vez, describen con una exactitud sorprendente el lado oscuro del ser humano cuando se le libera de las trabas sociales.

De nuevo el escritor británico lleva hasta límites insospechados situaciones de cierta verosimilitud para retorcerlas a su antojo, y crear uno de sus mundos opresivos dominados por los sentimientos más básicos y primigenios: superviviencia del más fuerte, tribalismo, dominación/sumisión, violencia. A pesar de que evidentemente Rascacielos flaquea bastante en cuanto a credibilidad, parte de premisas de total verosimilitud. Para empezar, el edificio en sí responde al concepto utópico de ciudad vertical autosuficiente concebido por Le Corbusier en sus Unités d'Habitation. El bloque en que transcurre la acción es una especie de gigantesca Cité radieuse, con el décimo piso dedicado a servicios: un colegio para los críos, un banco, un supermercado, una peluquería. También hay un par de piscinas y gimnasio (plantas 10 y 30), un caro restaurante en la planta 35, una terraza ajardinada con zona de juegos. En definitiva todo lo necesario para que no sea necesario abandonarlo. Esta clarísima influencia de la arquitectura y el urbanismo de los 1960s y 1970s en la concepción de la trama, se vuelve a poner de manifiesto en uno de los capítulos, titulado "Peligro en las calles del cielo", en clara referencia al concepto de Streets in the sky a cargo de Alison y Peter Smithson, dos de los grandes teóricos del brutalismo. Y por supuesto la violencia que Ballard nos relata se inspira en la que sufrían las grandes promociones de vivienda social británica mal planificadas, que ignoraban las necesidades de sus futuros habitantes en favor de una arquitectura de vanguardia. Un ejemplo de manual es Thamesmead: aislamiento, escasez de servicios, carencias en transporte público, accesos y diseños muy futuristas pero poco prácticos y peligrosos, etc. Resumiendo ninguna novedad en el corpus literario del británico, más de lo mismo pero en un escenario diferente. A quien le guste Ballard le encantará y si no es el caso mejor probar suerte con algún otro autor. Tenéis más reseñas en El pez volador, La medicina de Tongoy y Un libro al día (¿queda algún libro que no esté reseñado en ULAD?). También en Solo de libros y el Sitio de Ciencia-Ficción, donde son algo más críticos con esta novela.

6 jun. 2015

Estrella doble - Robert A. Heinlein

Un actor de teatro de segunda categoría y en paro de larga duración, es reclutado por un piloto espacial mediante medias verdades para lo que se descubre ser la suplantación del líder del principal partido opositor del Imperio (Espacial). Éste último ha sido secuestrado por un grupo terrorista afín al partido en el poder; el objetivo de los delincuentes es provocar un conflicto interplanetario/interespecie con los marcianos, quienes tienen prevista la adopción del líder opositor en uno de sus clanes/nidos. Se trata de un acontecimiento único en la Historia y las estrictas normas marcianas al respecto indican que si el homenajeado no acude a su cita, su desplante se considerará un desprecio a la tradición de tal magnitud que con casi toda seguridad provocará una confrontación entre Marte y el Imperio. Esto perjudica al partido Expansionista en la oposición y favorece los intereses del partido Humanista en el poder, justificando la política excluyente y antropocentrista que tanto desean.

No me voy a extender mucho en mi comentario personal sobre esta novela de Robert A. Heinlein, galardonada con el Premio Hugo a la mejor novela de 1956. La intriga política que constituye el cuerpo del argumento de Estrella doble es bastante floja y los personajes son muy planos, tienen una caracterización muy pobre. Lo único interesante es el entrañable escenario retrofuturista en el que se desarrolla; al tratarse de una obra de mediados de los 1950s, resulta difícil no caer en la nostalgia al toparnos con marcianos, venusianos, colonias en la Luna o Plutón, etc. El afamado autor de ciencia-ficción dota al texto de una base científica en la medida de sus posibilidades; en particular me han gustado los detalles lingüísticos de los diferentes idiomas hablados en el Sistema Solar, pero excepto esto, sus intentos de dar validez física a lo expuesto son demasiado superficiales y han quedado terriblemente desfasados. Por resumir, una historia super floja que tampoco molesta demasiado, porque es tan floja como ligera y se lee en un par de sentadas. Más reseñas en Un libro al día y en el Sitio de Ciencia-ficción, ambos sorprendentemente entusiastas con esa simpleza. Rescepto indablog e Imperio futura son más objetivos creo yo. Éstos últimos además hacen un curioso análisis, donde resaltan que estamos ante una versión scifi de El prisionero de Zenda de Anthony Hope.
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