17 jul. 2018

La hermandad de la uva - John Fante

Nicholas y Maria Molise son una pareja italoamericana que lleva más de cincuenta años casados. Infelizmente casados. El fervoroso catolicismo de ella ha impedido el divorcio durante todo ese tiempo, pero ante la última sospecha de infidelidad por parte del casi octogenario cabeza de familia, Maria parece por fin completamente decidida a solicitarlo. A la vista de la debacle familiar que se aproxima, Mario, uno de sus hijos llama a su hermano Henry pidiendo ayuda. El escritor de éxito que vive en la costa californiana se coge un vuelo al día siguiente para intentar resolver la crisis familiar. Una vez en San Elmo, su pueblo natal, donde aún viven sus padres y sus tres hermanos, las cosas se irán complicando debido al carácter intransigente de Nick, que incapaz de asumir las limitaciones propias de su avanzada edad, le enreda para que le eche una mano con una cámara para ahumar carne que se ha comprometido a construir en un motel de las montañas. Poca cosa según su padre, un trabajo rápido y simple que ventilarán en cinco días.

John Fante repite en La hermandad de la uva muchos planteamientos que ya aparecieron en Llenos de vida, la que era hasta hoy mi única experiencia con su obra. Argumentalmente, el protagonista vuelve a ser un escritor de éxito que reside en la costa oeste de California; su padre es anciano y se ha retirado del negocio de la construcción; surgen problemas en el entorno familiar y tiene que volver a la ciudad donde nació para tratar de solucionarlos, etc. A nivel estilítico la lectura es muy ligera y está plagada de diálogos, como pasaba en la anterior. El país de origen de los personajes permiten al autor deplegar toda una serie de lugares comunes y clichés sobre los italianos: la pasta, la dieta mediterránea, el Chianti, el catolicismo, las mamma histriónica que prepara unas comidas de rechupete, etc. Sin embargo y a pesar de las situaciones con trasfondo humorístico, el tono general del libroe es muchísimo más crudo, porque Nick Molise es simple y llanamente un maltratador. Sus constantes aventuras extramatrimoniales han amargado la existencia de su sufrida esposa. Ha humillado y ridiculizado a sus hijos cuando han tirado por tierra su sueño personal de crear una empresa de construcción bajo su paraguas. Los problemas económicos en casa han sido constantes debido a su afición al juego y a su alcoholismo.

En mi opinión no es una lectura agradable, aunque quizás ese sea su mayor logro: poder reflejar las contradicciones y los problemas emocionales y de conducta a que da origen haber tenido un padre maltratador. Sus cuatro vástagos se debaten entre un odio visceral y la obligación de honrar a su progenitor según dicta el cuarto mandamiento católico. Uno de ellos, un adulto hecho y derecho, le tiene verdadero pánico y le lleva rehuyendo casi toda su vida. Especialmente devastadoras me han parecido algunas frases de Maria, que reflejan toda la vida de sufrimiento que le ha causado su cónyuge. El principal problema es que este de drama abuso en el entorno familiar casa bastante mal con el tono frívolo y las constantes gracietas. En ocasiones y para entrar en temas sexuales se apoya en un registro vulgar que resulta forzado dentro del tono coloquial general de la narración. Y el protagonista tiene unos tics infantiloides que uno diría que prentenden ganarse las simpatías del lector, pero que a mí por el contrario lo que han conseguido es provocarme todavía más rechazo. Me da la impresión de que las intenciones de Fante eran muy ambiciosas pero en lugar de una novela agridulce sobre las relaciones familiares le ha quedado un pastiche inestable que hace aguas por los cuatro costados. Llenos de vida me pareció mucho más simpática, sencilla y creíble. Tenéis un par de reseñas muy entusiastas en La pasión inútil y La esquina de ese círculo. Pero para compensar e inclinar la balanza hacia mi lado, os dejo también la de Solo de libros.

12 jul. 2018

El congreso de futurología - Stanisław Lem

Ijon Tichy acude como invitado al Octavo Congreso de Futurología que se celebra en un Hilton de alguna ciudad costera ficticia en Centroamérica. En el descomunal hotel se reúnen cientos de congresistas profesionales de diferente pelaje convocados a los más variados eventos, entre los cuales se puede palpar la gran conflictividad social que existe en la Tierra. Tanto es así que pronto empiezan a sucederse los atentados y ataques de varios grupos allí reunídos. Las fuerzas policiales responderán a los mismos con todo su arsenal psicoquímico: en lugar de gases lacrimógenos las bombas que arrojan para controlar los disturbios extienden unos vapores que infunden un amor incontrolable al prójimo, un arrepentimiento sincero por las malas acciones cometidas, una pena inconsolable por el daño causado. Como consecuencia de los enfrentamientos Tichy caerá en coma y será criogenizado a la espera de que en un futuro se pueda salvar su vida. Durante los años que pasa en suspensión, el desarrollo de las sustancias psicoactivas para controlar a la población llegará a tales cotas que cuando sea reanimado en 2039 se encontrará con una sociedad utópica sin guerras y con la población con todas sus necesidades cubiertas. Es lo que se ha venido a denominar farmacocracia, un sistema de gobierno en que la existencia de los ciudadanos de una hiperpoblada Tierra están en todo momento bajo los efectos de una asombrosa variedad de psicoquímicos distribuidos por el Estado.

El congreso de futurología es una novela corta que mezcla distopía y humor negro a partes iguales. Stanisław Lem juega con elementos disparatados más o menos durante la primera mitad para exponer que el descontento de la sociedad es generalizado y que los estados no dudan en combatirlo con técnicas despiadadas, aunque no violentas. Esto, las cosas como son, llega a hacerse un poco cansino. Al fin y al cabo todo lo que podemos leer hasta llegar al ecuador del libro no son más que ocurrencias muy ingeniosas, no lo voy a negar (a destacar sin duda los divertidísimos neologismos que acuña, por otro lado tan habituales en su obra, pero que en esta ocasión encajan muy bien en el texto). El problema es que descabellada o no, esta parte de la narración tienen poco o ningún peso en la historia.

En la segunda mitad el autor polaco cambia el tono y coquetea con elementos muy comunes en la obra de Philip K. Dick: la percepción de la realidad desde estados alterados de conciencia que se alcanzan con drogas psicoactivas. La existencia de esta sociedad futura utópica permitirá a Lem exponer problemas que en 1971, cuando escribió el libro, eran simples amenazas, pero que a fecha de hoy empiezan a comprometer la vida sobre nuestro plantea: desastres medioambientales, superpoblación, agotamiento de recursos naturales, los mass media como herramienta de control, vigilancia estatal generalizada, etc. Y no cabe duda de que su pronóstico sobre la psicoquímica no pudo haber sido más certero. En 2018 la policia sigue reprimiendo las revueltas y los altercados a base de golpes, pero la variedad de fármacos psicoactivos disponible para uso terapéutico es interminable: ansiolíticos, antidepresivos, somníferos, sedantes, analgésicos, etc.

La novela es fácil de leer y se termina en un santiamén. Lo cual en este caso es una pena porque la cuestión de fondo da para mucho y a mí me ha sabido a poco. Tenéis más reseñas entre mis blogs habituales: el Sitio de Ciencia-Ficción, Crónicas literarias y La esquina de ese círculo.

8 jul. 2018

Brújula - Mathias Énard

Franz Ritter es un reconocido musicólogo austriaco. La reciente confirmación del grave diagnóstico de una enfermedad que padece le provoca una noche de insomnio, durante la cual se dedicará a rememorar su historia de amor con Sarah. Esta joven especialista en Oriente medio coincide con Ritter en su pasión por esos países y su cultura. Así que el vienés aprovechará la falta de sueño para hacer un recorrido por los mismos, contándonos su propia historia y la de tantos otros que le precedieron en su amor por  Oriente próximo.

Me cuesta creer que esta novela haya salido de la misma pluma que Calle de los ladrones, un libro arrebatador que no me he cansado de recomendar y regalar. Bien es cierto que El alcohol y la nostalgia me pareció más bien anodina, pero es que Brújula me ha resultado tan insoportable, tan densa y a la vez carente de interés, que no he llegado ni a la mitad de sus casi 450 páginas. Me he pasado unos 10 días intentando leerla pero encontrando las excusas más absurdas para evitarlo. Hacer la compra, poner una lavadora, ¡hasta planchar, que lo odio, me parecía mejor opción!  Cada rato que he pasado con su lomo entre las manos ha sido una auténtica tortura. Lo único que conseguía motivarme era la trama de ficción protagonizada por Ritter. Descubrir más detalles de su relación con Sarah despertaban al cotilla que llevo dentro. Saber cuál era su enfermedad alimentaba mi lado morboso. Solo estos dos aspectos lograban darme el empujón necesario para seguir dándole una oportunidad. Pero este contenido no supone ni el cinco por ciento del texto. El grueso de argumento consiste en una letanía interminable de nombres, lugares e historias sobre hombres y mujeres apasionados por Oriente próximo. Músicos, compositores, arqueólogos, pintores, historiadores, escritores, poetas o aventureros inundan las páginas con los detalles más nimios sobre su relación con Turquía, Siria, Irak o Irán. Me imagino que quien tenga paciencia para terminarlo se encontrará con más paises y más anécdotas.

Yo no nunca he tenido especial interés por el orientalismo, pero esto tampoco debería haber sido óbice para disfrutar del libro. Sin embargo las constantes menciones de Mathias Énard a éste personaje, áquel o el de más allá en sus andanzas por la zona se me han hecho extremadamente pesadas. Por poner un ejemplo, ahí va la frase que me hizo decidir dejar de leer el libro:
Para él, el destino de Marguerite d'Andurain llamada Marga representaba la antítesis de Stanhope, del de Eberhardt o del de Schwarzenbah, su doble oscuro, su sombra.
Cuatro nombres propios que comparten el entusiasmo del protagonista por los países del cercano Oriente. Cuatro nombres en una sola frase, a los que se suman otras cuatro mil frases más con una lista interminable de individuos y experiencias que lo único que han conseguido es recordarme a artículos sacados de la Wikipedia. Algunos famosos, otros semidesconocidos o marginados. Que vivieron el el S. XIX, el XX o el XXI. Estupendo.

El nivel de erudición de Énard es apabullante, avasallador, solo comparable en magnitud a la poca gracia que le he encontrado yo a sus vastísimos conocimientos. En ocasiones me he visto tentado a acusarle de pedante, pero en realidad es mucho más sencillo que eso. Es evidente que este autor está especializado a nivel académico en estos temas, pero el hecho de que yo haya sido incapaz de conectar lo más mínimo con la historia tampoco es razón para insultarlo. Quizás haya sido el formato que ha adoptado en la narración. Tal vez se han juntado el hambre con las ganas de comer: desinterés mío y estilo farragoso. Tampoco importa, lo verdaderamente relevante del caso es que yo no soy el tipo de lector destinado a este libro. Y en ocasiones como ésta lo mejor es cerrar las tapas y pasar a otra cosa. Tenéis más reseñas en Entre montones de libros, Libros y literatura y La finestra digital. Los tres coiciden en que la lectura no es ágil y que cuesta cogerle el ritmo, a pesar de todo lo cual, nos dicen que es un gran libro. Tan grande como una guía telefónica, sí.

5 jul. 2018

Aghardi - Enric Sió

Una organización estadounidense que estudia el fenómeno OVNI monta una expedición a varios paises para analizar los posibles vínculos entre antiguas civilizaciones y visitantes extraterrestres. Los integrantes de la misma son: Samantha, una joven investigadora muy escéptica con el tema; Jo, otro investigador más maduro que se inclina a dar por ciertas esas teorías; Steve, fotógrafo; y Martha, una joven periodista que se encuentra en el vértice de un triángulo amoroso con Steve y Samantha. A lo largo del cómic seguiremos a este grupo en sus viajes por Suramérica para estudiar los yacimientos arqueológicos de diferentes culturas precolombinas, hasta su destino final en el Tibet, donde las leyendas localizan la mítica ciudad que titula la obra.

Aghardi es un cómic publicado originalmente entre 1969 y 1970 que se inspira en las hipótesis ocultistas y pseudocientíficas que autores como Louis Pauwels, Jacques Bergier y Erich von Däniken popularizaron a lo largo de los años 1960s. Enric Sió toma estas ideas para desarrollar una obra muy poderosa y original a nivel visual pero que deja bastante que desear a nivel narrativo. No voy a negar que el apartado gráfico me ha encantado, el dibujo realista del autor catalán, de clarísimas influencias pop, resulta fantástico. Las transiciones se articulan con formatos super originales y muchas viñetas incluyen efectos muy novedosos para la época, como solarizaciones y virados en negativo. Pero no todo podía ser perfecto: ya sea por el abuso de las elipsis, la abundancia de episodios oníricos plagados de elementos psicodélicos o los constantes flashbacks cuyo contenido apenas encaja en la trama, es innegable que la historia se hace bastante difícil de seguir. Por tanto no queda más remedio que compensar esta deficiencia recreándose en el apartado visual. Y que conste que no va con segundas y no lo digo (especialmente) por el alto contenido erótico de volumen; no me extraña que en su momento recibiera tijeretazos de la censura tardofranquista.

Sió fue uno de los componentes de la mítica Gauche divine barcelonesa, así que no es de extrañar que Alberto Villamandos, un viejo conocido de este blog, escriba un interesante artículo a modo de epílogo del tomo. El especialista en aquel grupo contracultural, progresista y elitista de finales de los 1960s nos revela por ejemplo que el historietista se inspiró en Guillermina Motta, su pareja sentimental en aquellos años, para el personaje de Martha; o que Samantha tiene los rasgos de la famosa super modelo sixties Veruschka. De hecho la intertextualidad es un rasgo identificativo de esta publicación: tan pronto aparece Whaam! de Roy Lichtestein decorando el apartamento de Martha como Steve remedando a David Hemmings en una viñeta que se diría copiada de un fotograma de Blow-up de Antonioni. Resumiendo, un cómic en donde priman la innovación y creatividad de los aspectos gráficos frente al argumento, lleno de buenas intenciones pero con carencias formales muy serias que le restan fuerza. Tenéis un par de reseñas más en Carne de papel y tinta y El blog ausente. La primera es bastante breve y la segunda más elaborada, pero ambas coinciden conmigo en sus apreciaciones.

2 jul. 2018

Motherfuckers! De los veranos del amor al amor armado - Servando Rocha

Ben Morea es un activista anarquista que a mediados de los 1960s fue un destacado miembro de la contracultura de los EEUU. Aún sigue en activo publicando en su blog E-Blast, pero a partir de 1965 fue catalizador (que no líder) de una serie de publicaciones y grupos de acción directa que agitaron la crítica y sobre todo la lucha antisistema desde el underground neoyorquino. Si bien en aquellos años la izquierda norteamericana centraba sus rechazos al gobierno por la Guerra de Vietnam, Morea y su grupo no se limitaron a manifestar su censura a tan deleznable intervención imperialista de su país, sino que mucho más ambiciosos, proclamaban la necesidad de una Revolución total que acabase no con las guerras, sino con los sistemas que generan las guerras. Tenían especial interés en hacer del arte un componente esencial en el desarrollo de la vida del hombre, tanto es así que en su ideario se recogían conceptos procedentes principalmente del Dadaísmo, pero también del Surrealismo o el Futurismo. Sin embargo consideraban que el establishment se había apoderado del arte alejandolo del pueblo mediante su secuestro y mercantilización (galerías, museos, coleccionistas, subastas, etc. ), de ahí que una de sus primeras y más conocidas acciones consistiera en clausurar el MoMA. Para su propia sorpresa, la dirección del museo decidió cerrar sus puertas el día que se había programado la protesta ante el temor de que hubiera disturbios, con lo cual su acto reivindicativo se puede considerar un éxito parcial.

Motherfuckers! De los veranos del amor al amor armado es un libro interesantísimo que recorre la historia de estos elementos centrales de la contracultura de los 1960s. El volumen se abre con «Unos Hell Angels con manifiestos políticos». Black Mask, Motherfuckers y su tiempo, un prólogo de Servando Rocha en la cual se nos presenta la trayectoria del grupo bajo sus diferentes nombres. Sus orígenes, sus influencias, sus relaciones con otros colectivos similares en todo el mundo, etc. A continuación viene el artículo Un verano enmascarados, redactado por los hermanos David y Stuart Wise. Se trata de dos miembros de King Mob, un grupo inglés de tendencias y planteamientos similares a los que reflejan la trayectoria de Morea. Un par de componentes de dicho colectivo colaboraron con él durante la visita que hicieron a NY el verano de 1967. Pero el plato fuerte de este volumen es sin duda la recopilación de toda la producción del anarquista norteamericano y su entorno desde mediados de los 1960s y hasta que dejaron de estar en activo a principios de los 1970s. Rocha ha realizado una intachable labor de documentación de todo el material escrito que salió de aquellos activistas. Se incluye en primer lugar los diez números de la revista Black Mask (noviembre 1966 a abril-mayo1968), cuando se hacían llamar por ese nombre. Tras la cancelación de la misma y ya bajo el apelativo de Up Against the Wall, Motherfucker (UAW/MF) y alguna otra variante, siguieron publicando artículos en Rat, una revista clave de la contracultura estadounidense, o bien panfletos que repartían por las calles del Lower East Side. Para finalizar, el volumen se cierra con la transcripción de una entrevista que hicieron a Morea en 2006.

La parte documental me ha parecido magnífica. Black Mask sorprende por la claridad y contundencia en la exposición del ideario anticapitalista y revolucionario. Por desgracia, sus denuncias siguen siendo igual de válidas cincuenta años despues, y la necesidad de una transformación completa de la sociedad, tan utópica como entonces. Las guerras provocadas por EEUU por interés económico, el consumismo, las deficencias del sistema educativo o el racismo que se reprobaban en sus páginas en los lejanos 1960s, siguen hoy día presentes en nuestro mundo. El material publicado ya bajo el nombre de UAW/MF es algo más confuso. Se trata de manifiestos y flyers con una gran componente artística que mezclan poesía, apología del uso de lo que denominaban drogas «de vida» (LSD, cannabis), activismo político, defensa de estilos de vida alternativos, llamamientos a la Revolución total, etc. A pesar de que estos último son más difíciles de entender (en algunos francamente hay muy poco que rascar), el apartado gráfico es imbatible: abundan las composiciones de clara influencia psicodélica, pero también usan elementos tribales propios de nativos americanos, grabados medievales que plasman simbología típicamente anarquista, etc.

El principal inconveniente que puedo poner al libro es que para un lector no familiarizado con estos temas, el artículo introductorio de Rocha exige bastantes conocimientos sobre la contracultura de los 1960s. El escritor e investigador canario entra de lleno a describir el grupo sin pretender en ningún momento ponernos en contexto y explicar los términos y referencias que se mencionan casi en cada nuevo párrafo: yippies, la Internacional Situacionista, los diggers de San Francisco, etc. Que conste que hoy día con Internet siempre disponible en un momento obtienes unas pinceladas básicas de cualquier cosa desde la Wikipedia, pero creo que si hubieramos accedido a esos contenidos desde el propio texto la obra habría ganado. En todo caso, y como viene pasando con todo lo que leo de este autor, estamos ante un tomo imprescindible para conocer los movimientos alternativos/contraculturales a lo largo de la historia, algo que no creo que cubran los programas lectivos de educación secundaria. Hay muchos comentarios en la red sobre este libro aunque en general son más bien promocionales. Reseñas lo que se dice reseñas, pocas he encontrado. Tenéis la de Reimplosión, muy breve y meramente descriptiva. En Chopper Monster hay un artículo muy útil de cara a conocer en diez minutos la historia resumida de Ben Morea y los suyos.

28 jun. 2018

El vizconde demediado - Italo Calvino

En pleno S. XVII y obligado por sus compromisos con el resto de la nobleza del Genovesado, el vizconde Medardo de Terralba acude a tomar parte en la guerra que se libra contra los turcos en Bohemia. Una bala de cañon enemigo le destroza el lado izquierdo del cuerpo, pero los médicos de campaña logran salvar milagrosamente la mitad derecha. Ya de vuelta a sus dominios, lo que queda del aristócrata se revela como un ser cruel que se regocija en hacer el mal gratuitamente y no duda en abusar de su poder para impartir una justicia despiadada entre sus súbditos. Para sorpresa de todos, pasados unos meses la mitad izquierda del vizconde regresa también a Terralba. Salvado tras la explosión por un par de eremitas, herejes y nigromantes a partes iguales, empieza a hacer el bien entre sus habitantes con la misma intensidad con que su otra mitad hace el mal, lo cual hace que en principio se gane las simpatías de los lugareños. Sin embargo nunca llueva a gusto de todos, y por más que sus actos son bienintencionados, no logran favorecer a todos a la vez. Su popularidad, unida al malestar generado por la mitad perversa, harán que el enfrentamiento entre ambos sea inevitable.

El vizconde demediado es una novela corta que a modo de fábula fantástica reflexiona sobre la dualidad bien/mal presente en el hombre. Se trata sin duda de una vuelta de tuerca sobre el mito del Doppelgänger, que otra cosa no, pero a originalidad del planteamiento no hay quien le gane. Por lo poco habitual del nombre del protagonista, no me ha quedado más remedio que pensar en que Italo Calvino quiso homenajear de alguna forma a Los elixires del diablo de E.T.A. Hoffmann: no solo el tema tratado es el mismo sino que además los protagonistas se llaman igual. La narración tiene un tono muy logrado de cuento clásico propio de la tradición oral europea, lo cual le da un toque encantador. La ambientación histórica y los personajes están muy logrados (leprosos, campesinos, artesanos, hugonotes, etc.), siendo estos elementos los que aportan la única veracidad que podemos encontrar en un relato que es pura fantasía.

La historia es simpática y se lee en un pispás, pero por los comentarios que pululan por Internet yo me esperaba muchísimo más. Lo cierto es que no he visto más que un cuento muy ocurrente con trasfondo filosófico, repleto de alegorías sobre la naturaleza humana, el mal uso de las tecnologías, la discriminación, etc. Un poco de todo, vaya. Al margen de la innovación que supone dividir longitudinalmente al protagonista en dos porciones, poco aporta a ninguno de los temas tratados.  Simplemente se preocupa en señalarlos, que ya es algo, tampoco le quiero quitar importancia. Este tomo es el primer volumen de una trilogía llamada Nuestros antepasados, que incluye también El barón rampante y El caballero inexistente. Como no parecen requerir mucho esfuerzo y son entretenidas, quizás me anime a leerlas en un futuro. Tenéis más reseñas en el blog de Aura Tazón y Librografías, por cuyos comentarios se ve que tienen una opinión de esta obrita mucho más elevada que la mía.

24 jun. 2018

La estrella imposible - Brian W. Aldiss

Mi relación con Brian W. Aldiss ha sido bastante irregular a lo largo de estos años. De los cinco libros suyos que llevo en mi haber, excepto por la honrosa excepción que supuso Los superjuguetes duran todo el verano, el resto me ha parecido prescindible. Cada uno por sus propios motivos. Sin embargo todas las referencias a este autor indican que es un personaje clave en la Nueva Ola británica. Su nombre aparece siempre en las listas de representantes de ese movimiento literario junto con otros escritores a quienes tengo en mi Olimpo particular: John Brunner, Thomas M. Disch, James G. Ballard. Así que supongo que no había perdido la esperanza, con lo cual cuando ví La estrella imposible en Bibliostock de saldo por 2,50€ no me lo pensé demasiado. Y menos mal, porque esta antología de relatos cortos es, con diferencia, lo mejor que he leído de Aldiss hasta el momento.

El volumen incluye un total de catorce cuentos escritos entre 1955 y 1965 (los títulos y demás detalles se pueden consultar en La tercera Fundación). Todos caen de lleno en el terreno de la ciencia-ficción  y derrochan imaginación, genio y unos argumentos que efectivamente entroncan claramente con las temáticas habituales de la New Wave. Los protagonistas de los mismos experimentan diferentes formas de horror en contextos propios del género pero que en el fondo son resultado de la mezquina y perversa conducta humana. Por más que aparecan tecnologías que logran proezas hoy en día inconcebibles o que las historias se desarrollen en mundos y tiempos muy alejados de los que conocemos, en realidad el conflicto se basa siempre en el hombre y sus miserias. Hay distopías provocadas por desastres medioambientales, regímenes totalitarios retorcidos más allá de lo concebible, tenemos textos post-apocalípticos que muestran el triunfo de las máquinas sobre la humanidad, dramas desasosegantes producto de la exploración espacial, y viajes en el tiempo o invasiones alienígenas que convierten las vidas de los personajes principales en un infierno.

A muchos de los cuentos compilados se les puede aplicar con toda propiedad el adjetivo ballardiano, lo cual es garantía de éxito en esta casa. Mi sorpresa al comprobarlo ha sido mayúscula porque no conocía a nigún otro autor que hubiese logrado imprimir a su obra las características que hicieron de Ballard merecedor de un calificativo basado en su apellido. Aunque una cosa debe quedar clara: no hay sensación de plagio o imitación. Se trata de narraciones totalmente originales que desarrollan algunas de las preocupaciones comunes en la obra de su compatriota, pero siempre desde una perspectiva personal. Por otro lado supongo que a nadie sorprenderá que el tono general sea muy pesimista y desesperanzador. No hay finales felices, antes al contrario: todos acaban con un mensaje de desconsuelo que por lo menos a mí, me deja un sabor de boca inmejorable. Por fin he terminado de convencerme de que Aldiss, tuvo el talento necesario como para que su obra trascendiera. Si no siempre, por lo menos las veces necesarias y suficientes. Una auténtica maravilla, si solo vais a leer un libro de este escritor, mi recomendación es que sea éste. Tenéis más reseñas en Bibliófago y en Un poco de casi todo.
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