14 may. 2019

Grobe Zusammenfassung (2)

Mucha literatura de género ha caído en las últimas semanas, en dos novelas y dos colecciones de relatos cortos. Vamos a ello:

La niña gorda y otros relatos inquietantes, de Marie Luise Kaschnitz. La ficha editorial dice que esta autora es la gran cuentista alemana de la segunda mitad del siglo XX. No sé si será entoces que no han elegido sus mejores relatos, porque a mí no me ha parecido tan grande. Claro que aquí hay dos sesgos implicados, por un lado, ¿qué otra cosa vamos a esperar de una editorial sino las mayores alabanzas de los autores que publica? Y por otro, ¿acaso estoy yo capacitado para desbancar a esta autora de ese puesto con mi limitadísimo conocimiento de literatura breve alemana de la segunda mitad del siglo XX? Los cuentos no están del todo mal. Algunos tienen un aire a sueño febril muy conseguido, logrando transmitir bastante desasosiego y sí, inquietud. Otros son más predecibles y tienen un enfoque algo pasado de moda. Eso sí, la portada es preciosa.

El libro de Joan, de Lidia Yuknavitch. Trinfador absoluto de este resumen de lecturas. Un sabrosísimo texto de ciencia-ficción post-apocalíptica, con transfondo post-género (omnipresente y muy bien traído), ecologista (mucho) y animalista (un poco nada más, pero lo justo para que yo me emocione, que en este tema cualquier apoyo me parece encomiable). En definitiva una crítica brutal al antropocentrismo con un poco de todo lo que más me gusta. Un libro que os recomiendo con todas mis fuerzas y que me da pena no haber podido reseñar a fondo porque da para mucho. Pero si no se puede, no se puede. ¡A leerlo todos ya, que os haréis un favor!

Experimental film, de Gemma Files. Una novela sorprendente que consigue transmitir las mismas sensaciones que un mockumentary, pero en versión impresa. Una mezcla muy bien resuelta de leyendas paganas centroeuropeas llevadas al Canadá por los emigrantes y que años después, con ayuda del séptimo arte, llegan hasta nuestros días. Muy entretenida y original.
Una edad difícil, de Anna Starobinets. Colección de relatos cortos de terror psicológico que yo pondría a la altura de El señor de las muñecas y otros cuentos de terror de Joyce Carol Oates, a quien me ha recordado en más de un momento. En ocasiones la escritora rusa coquetea con elementos inexplicables que entran de lleno en lo fantástico, revelando ciertas influencias de Stephen King. En otras es un desajuste en la mente humana lo que conduce a situaciones más allá de lo comprensible. Aunque hay un par de cuentos que destacan del resto, el nivel de todos ellos es bastante alto. Dejan bastante mal cuerpo pero un regusto delicioso, especialmente porque terminan con unos finales perturbadroes y sugerentes a partes iguales. Es decir: justo lo que yo espero de un buen cuento de terror.

29 abr. 2019

Malena es un nombre de tango - Almudena Grandes

Malena es un nombre de tango nos cuenta en primera persona la vida de Malena (apócope de Magdalena), desde que es una cría en torno a los doce años hasta los treinta y pocos. La protagonista pertenece a una familia madrileña acomodada y de cierto rancio abolengo, los Fernández de Alcántara. Su historia se remonta a Rodrigo el Carnicero (no recuerdo que se llegue a explicar el porqué de dicho sobrenombre), un personaje que se enriqueció en el Perú del S. XVII y cuya fortuna aún acompaña a sus descendientes. Su fortuna y una maldición. Porque toda la narración gira en torno a dificultad de Malena para cumplir lo que su familia y la sociedad esperan de ella y su lucha por defender su forma de ser. Algo que por lo visto viene pasando desde generaciones a algunos de los suyos y que siempre se ha identificado con dicha condena.

No tenía intención de hacer una reseña sobre esta novela, sino que iba a ir al resumen que subiré a mediados de mayo. Pero la experiencia de su lectura me ha superado, así que no lo he podido evitar. Para empezar y debido al laísmo omnipresente a lo largo y ancho de las 500 y pico páginas del libro, más que Malena la protagonista debería llamarse Malana. ¿Es que este libro no lo ha revisado nadie en Tusquets? ¿Ni siquiera en alguna de las numerosas reediciones que ha tenido? ¿O tal vez el editor/corrector también es laísta y no ha percibido este vulgarismo tan extendido por la zona central de España? Pues anda que no han tenido oportunidades, veamos:
regañandola (pág. 133), la costara trabajo (pág. 157), mirarla el culo (pág. 331), no la deparaban ningún beneficio (pág. 357), la pusieron suero (pág. 418), para decirla que (pág. 446), la tomábamos el pelo (pág. 469).
Y un larguísimo etcétera que como comprenderéis no he tenido paciencia de anotar. Cuando leo un libro lo último que espero es que esté plagado de errores, ya sean faltas de ortografía o incorrecciones gramaticales del calibre del laísmo. Así que claro, nada más ver el primero ya empecé a predisponerme en contra. Pero sigamos repartiendo estopa porque la cosa no se queda aquí. También tenemos los flashbacks eternos.

Todo el libro se articula en torno a flashbacks. Almudena Grandes empieza cada bloque narrativo (no hay capítulos aunque el libro se divide en cuatro partes), relatando un acontecimiento cualquiera de la vida de la protagonista. Algo que le da pie a contarnos mil y una historias que están relacionadas, o no tanto, con el suceso en sí. Unas llevan a otras y estas últimas a otras posteriores, que tras enlazarse y anidarse durante páginas y páginas con mil cosas diferentes (la familia, su gran amor, el cultivo de tabaco en Extremadura, los ligues de una noche, la matanza del cerdo, la maternidad, la rebeldía juvenil, una fiesta en un chalet de Cercedilla, las drogas, matrimonio vs. divorcio, la exquisitez de comer casquería, bla, bla), terminan cerrando el suceso incial. El cual habíamos olvidado, por supuesto. Y luego está esa manía de darnos cuarenta símiles/comparaciones/metáforas de cada idea que quiere expresar. ¿Esto es para que veamos lo creativa que es? ¿La incontenible riqueza de su verbo? ¿O es que la editorial le (la) pagaba por kilos y cuantás más páginas entregara, mayor el adelanto? Lo siento pero esto es tratar al lector por idiota. Recortando el número de símiles a la mitad todavía serían demasiados, porque con que incluyas uno que encaje basta, pero al menos nos ahorraríamos un tercio del libro.

Malena nació en 1960, el mismo año que la autora madrileña, así que no resultaría nada extraño pensar que hay mucho suyo en el personaje. En todo caso la voz con que ha dotado a la narradora es bastante insoportable. Es pedante, fatigosa, sabionda, egocéntrica, dispersa y vulgar. Muy vulgar. Lo mismo te habla de la Guerra Civil Española que relata el placer que le provoca praticar una felación. Todo ello con un registro de lo más barriobajero. Todo el rato me lo follé, me lo follaba, me lo follaría, follar, follar y follar. ¡Cojonudo! Un picha brava. ¡Qué coño! Lo curioso del caso es que en las ocasiones en que la historia le cede el protagonismo a otros personajes (su abuela paterna, dos señoras de pueblo que nos dan detalles de la vida de su abuelo materno), el resgistro cambia completamente. Aunque hayan salido de la misma mano, parece que estas secciones están escritas por una persona diferente. Las voces de estos otros personajes resultan creíbles y te transportan a los hechos que narran. Son veraces y están bien trabajadas. Es decir, Grandes es capaz de escribir bien. Pero por desgracia no hay muchos momentos de esta clase, y nos vemos obligados a aguantar el tono equivocado que transmite Malena todo el rato, quien pretende tomar poder desde su posición de mujer libre e independiente reproduciendo los patrones zafios del machismo. A lo que se suma esa falsa seguridad de los treintañeros que se van a comer el mundo por creerse en el centro de la modernidad madrileña a finales de los 1980s-principios de los 1990s. Que esa es otra. Antón Martín, Lista, Usera o Martinez Campos. Como si todos los lectores potenciales de la novela tuvieran que conocerse los barrios y calles de Madrid. Si esto lo hace por establecer un vínculo cercano con el lector, a mí lo único que me provoca es bochorno.

No sabría decir si estamos ante una Bildungsroman, un documento de la historia reciente de España con apuntes etnográficos, un despropósito o más bien todo eso a la vez. Entiendo que despertara interés y tuviera mucho éxito en el momento de ser publicado (1994). Pero tiene tantas intenciones y personajes sin sustancia que no hay por dónde cogerla. Quien mucho abarca poco aprieta, que dice el refranero. Además todo su ánimo provocador ha quedado terriblemente desfasado. El enfoque que da a temas controvertidos (homosexualidad masculina y femenina, drogas, aborto, sexo casual, inmigración, etc.), que por otro lado están metidos con calzador en la mayoría de los casos, suena antiguo a más no poder. Menos mal que sólo pagué dos euros por ella, aunque para la utilidad que han tenido podría haberlos tirado a una alcantarilla. Lo único bueno de la experiencia es que va a ser la última con esta autora. Bye, bye, Almudena. Para loas y alabanzas os sugiero A tientas, Cuéntate la vida y Crítica literaria y otros escritos.

15 abr. 2019

Grobe Zusammenfassung (1)

Se me avecinan unos cuantos meses de mucho trabajo, a los cuales tengo que sumar pequeñas molestias personales inesperadas. El resultado, como ya bien estáis comprobando, es que estoy prestando cero atención al blog. Sigo leyendo en los ratos que me quedan libres siempre y cuando tenga fuerzas para sostener el libro o el Kindle. Pero por más que me propongo escribir una reseña se me hace muy cuesta arriba. Así que por no dejar Das Bücherregal abandonado a su suerte y mantener el hábito de escribir algo, durante los próximos meses iré haciendo resúmenes muy breves y muy generales de lo que voy leyendo. Desde Todos nuestros ayeres a finales de marzo han caído:

Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán. Me lo bajé gratis desde Amazon, que tiene muchos clásicos disponibles por 0,00€. Un dramón terriblemente decimonócico y pesado a más no poder. Si quitamos paja y relleno (la sociedad de la época, hechos históricos, descripciones de campo y ciudad, etc), la trama puramente dicha se puede meter en un tercio del total. Que además no es unas castañuelas precisamente, pero  eso no tiene por qué ser malo, solo que en este caso tampoco anima a continuar la lectura. La escritora gallega tiene una prosa intachable, eso no lo voy a negar, pero llenar páginas y más páginas solo por exhibir sus habilidades lastra la lectura. Los años que han pasado desde que la publicó se notan en la multitud de arcaísmos que pueblan el texto. Galicia está omnipresente, tanto en léxico como en particularidades sintácticas propias de la variedad dialectal del castellano que allí se habla. Pero ojo que la cosa no se queda aquí...

La madre naturaleza, también de Emilia Pardo Bazán. Ya puestos con esta escritora me bajé la continuación de 'Los pazos de Ulloa' desde Amazon  por otros 0,00€. Es un poco más alegre por aquello de que la juventud y la naturaleza son protagonistas, pero repite el esquema de la novela previa. Mucho relleno y más paja a sumar a la ya acumulada en el libro anterior. Por poner un ejemplo que me dejó a cuadros, un capítulo entero se dedica simplemente a describir un castro con todo lujo de detalles arquitectónicos e históricos. De todas formas como en esta ocasión está más centrado en costumbres populares y agrícolas y en unos rapazuelos medio asilvestrados que se están abriendo a la vida y descubriendo sus maravillas, parece que no se hace tan pesado. En todo caso con la mitad de páginas y recortando naderías se podría haber dicho lo mismo.

Amistad de juventud, de Alice Munro. Hay que ver lo bien que escribe la premio Nobel de Literatura de 2013. Diez relatos cortos que transcurren en su Canadá natal protagonizados por mujeres que experimentan los sinsabores de la vida. Bueno y algunos placeres también, pero sobre todo sinsabores. Relaciones entre madres e hijas, hemanas y hermanos, mujeres y sus esposos y/o amantes, mujeres como amigas o vecinas. Comparten un contexo espacial común (alguna ciudad de tamaño pequeño/mediano próxima a un lago y con unas minas de sal en las cercanías), pero se despliegan temporalmente a lo largo de varias décadas. Todo un placer poder leer textos breves tan llenos de mensaje e intención. Especialmente después del empacho de Emilia Pardo Bazán que me he dado.

Y seguramente esto es todo por este mes. Por aquello de la brevedad, mientras duren estos burdos resúmenes de lecturas, no voy a enlazar a otros blogs para que leáis otras opiniones.

24 mar. 2019

Todos nuestros ayeres - Natalia Ginzburg

Estamos en una ciudad italiana de provincias próxima a Turín en los años previos a la II Guerra Mundial. Anna es una niña de unos diez años de edad cuando comienza Todos nuestros ayeres. Su padre es un antifascista obligado a vivir bajo la dictadura de Benito Mussolini. Trasmitirá su ideario progresista y de izquierdas a todos sus hijos, en especial al primogénito, Ippolito, quien pronto se interesará por la política junto con un par de muchachos de su edad: Emanuele, hijo de una familia burguesa vecina; Danilo, un ex-novio de su hermana Concettina. Las redes familiares y de amistad que se establecen entre unos y otros nos permitirán componer un cuadro de lo sucedido en Italia en aquellos tiempos tan convulsos y terribles. Y será Anna quien centrará toda la vision de los acontecimientos.

Hacía mucho que no leía una novela tan emotiva y tan bien escrita. En realidad, Natalia Ginzburg hace poco más que limitarse a narrar sin pausa, pero sin prisa, y con una habilidad pasmosa, unos serie de hechos que se van desplegando como una malla al involucrar a un buen número de personajes. Toda la narración tiene un aire a cuento clásico, yo diría que sin diálogos (no podría jurarlo, pero para mí que no hay), de tal forma que las pocas conversaciones que aparecen se integran en el texto como citas entrecomilladas en estilo directo. El hecho de que el narrador sea en tercera persona hace difícil advertir que en realidad, todo se desarrolla en torno a la figura de Anna. Esto es así hasta bien entrados en contexto, pues en los primeros capítulos se presentan tantos personajes que resulta complicado advertirlo.

El libro se divide en los partes, la primera transcurre en la casa familiar en el norte y en la segunda nos trasladamos a un pueblín del sur de Italia, de donde es natural Cenzo Rena, un antiguo amigo del padre de Anna con quien ella contraerá matrimonio con tan solo 16 años de edad. Si en la primera parte la autora italiana hace una denuncia demoledora del fascismo como concepto, en la segunda incluye además a una sociedad que imponía unas terribles condiciones al pueblo llano y los campesinos: pobreza extrema, enfermedad y muerte, incultura y analfabetismo. Los personajes están caracterizados con una sabiduría asombrosa. A pesar de la crítica frontal al totalitarismo fascista que realiza, Ginzburg nos deja muy claro que en cuestiones morales todos nos movemos en un rango de grises, excluyendo las visiones polarizadas de blanco o negro a las que es tan fácil llegar cuando se tratan estos temas. Que una mujer cuyo marido fue torturado hasta la muerte por antifascista tenga la entereza y el valor de afirmar algo así, nos habla de su grandeza como persona. Que de una manera u otra, es la que logra transmitir a todos los personajes del libro. En fin, una verdadera maravilla, no se me ocurre otra cosa que decir. Tenéis más reseñas en Devoradora de libros (excelente, completísima), El blog de fábula y El pájaro verde.

20 mar. 2019

Sin City. Ese cobarde bastardo - Frank Miller

Debido a la exactitud, concreción y brevedad del resumen editorial que aparece en la web de Norma Editorial, hoy resulta más adecuado que nunca copiarla para dar una pincelada de la trama de Sin City. Ese cobarde bastardo y dedicar el tiempo que me ahorro a asuntos de otra índole.
Al detective John Hartigan le falta una hora para jubilarse cuando lo arriesga todo para cumplir con su deber: salvar a Nancy Callahan, una niña de once años, y detener a un loco homicida hijo del corrupto y poderoso senador Roark.
Esta es la tercera historia que leo de la serie Sin City y es la que más me ha gustado de todas. Frank Miller ha escrito un guión que a pesar de participar del maniqueísmo propio del género negro, resulta arrebatador por transmitir un mensaje de redención a través del sacrificio. Hartigan es el más honesto e incorruptible de los policías de Basin City, pero en un alarde de humildad provocado por el desamparo ante las fuerzas a que se enfrenta, no tendrá otra opción que la inmolación si quiere salvar a la chica. Lo habitual suele ser que al final el (anti)héroe protagonista resulte triunfante tras una serie de vicisitudes emocionales de menor o mayor calado y varios episodios de acción. Nunca me imaginaba que podía ser tan fácil conmover haciendo símplemente que el viejo detective aceptara su fracaso y su derrota. Porque eso sí, las vicisitudes emocionales (de menor o mayor calado) y los episodios de acción siguen apareciendo. Que por supuesto son parte del éxito de la narración.

Ahora bien, lo que ya no me ha gustado tanto son las graves inconsistencias del personaje principal. En efecto, más que un hombre, Hartigan es un semidiós. Yo estoy tan dispuesto como el que más a suspender la credulidad en una obra de ficción, pero cuando todos los personajes tiene un perfil realista excepto uno, la historia se vuelve frágil y no puedo terminar de disfrutar de la lectura. Una cosa es ser un tipo duro, otra muy distinta que te metan 6 balas de gran calibre (tres por las espalda, tres en el pecho) y sobrevivas. Sin chaleco antibalas y con un corazón delicado que acaba de provocarte un par de anginas de pecho. Y todo eso con 60 años de edad. Pero es que más de ocho años después, ya cerca de cumplir los 70, te cuelgan por el cuello de la lámpara de una habitación de motel y en lugar de desnucarte y asfixiarte, te balanceas como un péndulo, rompes una ventana con los pies, agarras con ellos un trozo de cristal que ha saltado y te las apañas para cortar la soga y escapar. Y la lámpara que resiste en el techo el bamboleo de una mole de ciento y pico kilos de peso. ¡Imposible, señores! ¡Acabados con esas calidades ya no se hacen! Frank, Frank, Frank, así no convences. No voy a negar que el resultado es entretenidísimo, de hecho ha sido lo primero que he dicho. Pero si pretendes crear un universo coherente, no puedes dotar al protagonista de características físicas humanas (vejez, enfermedad, decrepitud, etc.) y sin embargo hacer que se comporte como un superhombre. Y si lo hicieras, tendrías que enfrentarlo con un supervillano que le vaya a la par. Cosa que por supuesto, no has hecho.

En el apartado gráfico Miller sigue utilizando toneladas de tinta negra para dibujar las escenas en contraste. Aparece como novedad el uso de la tinta amarilla para caracterizar a uno de los personajes, consiguiendo un efecto de lo más repulsivo. Sigue mostrando una habilidad extraordinaria para delinear las escenas desde perspectivas imposibles, lo que le da mucho juego para coquetear con el op-art (alternancia blanco/negro, líneas, interferencias, repeticiones de elementos, etc.). Por cierto que los detalles de la ambientación de las viñetas también son dignos de mención: el motel mencionado en el párrafo anterior es un ejemplo perfecto de arquitectura retrofuturista de mediados del S. XX y decoración Mid-century modern. En definitiva, una obra totalmente recomendable a pesar de lo que para mí ha sido una clara inconsistencia en Hartigan. Tenéis más reseñas en Zona negativa (con un artículo completísimo y muy extenso), Los mejores cómics y Mis cómics.

17 mar. 2019

Varias percepciones - Angela Carter

Joseph es un joven que trabaja en la morgue de un hospital. Vive en un cuarto alquilado con derecho a cocina. Hasta hace unos pocos meses lo compartía con su novia, pero ella lo dejó y lo lleva tan mal que decide suicidarse. No obstante el intento se ve frustrado por la intervención de una nueva inquilina de la casa, Anne, quien llama a una ambulancia tras oír una explosión de gas y encontrarlo muy maltrecho. Una vez salga del hospital lo acompañaremos mientras retoma su precaria existencia en el sur de Londres.

Varias percepciones es una novela extraña, con un argumento sin demasiada cohesión que se limita a deambular por las vidas de un puñado de personajes que bordean la marginalidad, cuando no caen de lleno en ella. Sin embargo las reflexiones que nos hacen llegar desde su desesperación son en la mayoría de las casos, incuestionables. Quizás por eso la impresión final que me queda es que éste, junto con La cámara sangrienta, es uno de los libros más me ha gustado de Angela Carter. Una gran parte del mérito se lo lleva esa atmósfera irreal, a veces gótica y otras onírica, que la británica logra imprimir al texto. Para conseguirlo no recurre a artificios lingüísticos, sino que un lenguaje muy simple e inmediato le permite construir imágenes muy poderosas. Ayudan también las abundantes y profusas descripciones del entorno en que se sucede la historia. No aportan nada, absolutamente nada a la acción, pero desde luego construyen una ambientación difícil de precisar.

Como ya he dicho un poco más arriba, no hay demasiada continuidad en los acontecimientos, antes al contrario. Sin embargo todos los personajes sufren, sufren porque parece no quedarles otra opción en la vida. Y claro, ¿quién se resiste a una exhibición de dolor y pena en la que puedes ver reflejados tus propios miedos y preocupaciones? Soledad, desamor, vejez, abandono, locura. Carter escoge a los protagonistas entre suicidas, prostitutas viejas, jóvenes criadas en orfanatos, vagabundos. Y aunque se vean forzados a vivir entre desgracias, de una manera u otra, mediante pequeños gestos, consiguen resistir día a día. A pesar de que hay algunas refencias temporales que permiten situar el marco temporal (la guerra de Vietnam, Lyndon B. Johnson), parece que los hechos que se cuentan suceden fuera del tiempo, algo que ya me pasó con La juguetería mágica. Ya es la segunda vez que me encuentro con algo así en su obra, empiezo a pensar que se trata de un talento propio porque francamente no es fácil de conseguir y sin duda favorece ese aire fantástico que tanto me ha gustado. En fin, he tenido mis más y mis menos con esta escritora, pero en esta ocasión la he disfrutado mucho. Me temo además que no os puedo sugerir opiniones alternativas. He fisgoneado en la red, incluso empleando Google, y no he encontrado ninguna reseña. Todo lo más algunos comentarios de los usuarios del foro Sedice en un hilo dedicado a esta autora.

12 mar. 2019

La piel del cielo - Elena Poniatowska

Lorenzo de Tena vive con sus cuatro hermanos y su madre en una granja en el México rural en las primeras décadas del S. XX. Son hijos de Don Joaquín de Tena, perteneciente a la clase acomodada del D.F. aunque venida un poco a menos. Su padre no se ha casado con Florencia, la madre de sus hijos, por la diferencia social que existe entre ambos. Pero ella muere repentinamente y los niños se trasladan a vivir con su padre y la hermana de éste a la capital. Allí empezarán a demostrar una gran inteligencia, lo cual les hará destacar en el colegio y permitirá a Lorenzo grangearse la amistad de familias bien. Sin embargo debido a su carácter inconformista y al profundo rechazo que le provocan las injusticias y el desgobierno de su país, se negará a entrar en los engranajes del sistema, abandonando los estudios de Derecho. Su incansable ansia de conocimiento le llevarán a conocer a un famoso astrónomo, quien le permitirá profundizar en su interés en el espacio y el tiempo, dos de sus grandes obsesiones desde que era un crío.

El protagonista de La piel del cielo está inspirado en Guillermo Haro Barraza, un reconocido científico y astrónomo mexicano que siempre intentó promocionar la ciencia en su país, y que además fue cónyuge de Elena Poniatowska. Evidentemente estos trazos biográficos no los sé porque yo sea un gran conocedor de la historia reciente de México. Lo que ocurre es que ya desde desde los primeros capítulos resulta bastante evidente que los detalles que envuelven la vida de Lorenzo se entremezclan con personajes y acontecimientos que debido a su precisión histórica, no pueden sino ser reales. En mi caso fue la aparición del ilustre Luis Enrique Erro en el texto junto a la precisión de todas las notas que lo acompañaban lo que me decidió a consultar la Wikipedia para aclarar de una vez mis sospechas. La novela mezcla por tanto hechos reales y ficcionados, combinación que funciona a la perfección a la hora de dotar de interés a una narración que se vuelve más absorbente a medida que van cayendo las páginas.

Desde mi punto de vista el gran acierto de Poniatowska es desarrollar la novela en torno a Lorenzo, un tipo arrebatador, temperamental y muy peculiar. Con un ideario político de claro corte socialista, su compromiso vital pasa por solucionar los males propios de la sociedad mexicana de finales los 1930s/principios de los 1940s: el analfabetismo y la probreza de las clases populares, la profunda brecha entre las clases socioeconómicas, la discriminación de los pueblos nativos, la corrupción política, etc. Resulta muy difícil resistirse ante el idealismo y la ingenuidad que demuestra frente a las carencias intrínsecas al ser humano. Por otro lado, su gran pasión y vehemencia a la hora de fomentar la ciencia en su país, junto con la confianza que pone en sus posibilidades de brillar a nivel mundial, consiguen que te entusiasmes con él. Como contrapunto queda claro que el protagonista descuidará su vida afectiva durante toda su existencia, algo que también ya empezamos a ver en la relacion tan desafecta que tiene con sus hermanos, su padre y su tía.

El comienzo del libro no me auguró nada bueno, con un tono bucólico y laudatorio la vida sencilla y sin pretensiones en contacto con la naturaleza, la curiosidad, inocencia y afán de conocimiento de los niños, etc. Por suerte para mí la historia cambia rápidamente de orientación y las desgracias se empiezan a acumular en la vida de Lorenzo bien pronto, haciendo que las dificultades y los conflictos tomen el lugar que les corresponde en la literatura. El principal fallo que he encontrado es que cuesta concretar el momento en que trascurren los diferentes acontecimientos narrados. Quizás para un mexicano sea más fácil situar las referencias temporales que se incluyen, pero desde luego para mí no lo ha sido en absoluto. Tanto es así qe en los capítulos finales cuando aparecen ordenadores personales e Internet yo estaba completamente desubicado. No estoy diciendo que a cada poco tenga que aparecer una fecha como si se tratara de un diario, pero es que no recuerdo haber leído ni siquiera una referencia a una década en concreto. Por cierto que abundan los mexicanismos por toda la obra, algo que no puede ser más normal dada la nacionalidad de la escritora. Esto aporta frescura y originalidada la novela, pero a mí me complica la lectura. Se ve que tengo un problema congénito con esta variedad dialectal de español que no se me presenta con otras propias del cono sur. En cualquier caso no voy a dejar de recomendarla por esa nimiedad, ha sido una sorpresa muy agradable y como tal, muy bien recibida. Tenéis más reseñas en Cine y literatura y Perdida en un mundo desconocido, y ya aviso que en el último blog no sale demasiado bien parada.
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