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5 oct 2021

Watchmen - Alan Moore y Dave Gibbons

Hoy fusilo el resumen editorial de Watchmen con la mayor desvergüenza para dar una idea muy somera de la trama. Solo he hecho una pequeña modificación que aparece junto al texto original tachado. Ahí va:
Nueva York, 1985. El cruento asesinato de Edward Blake, el Comediante, deja tras de sí un smiley manchado de sangre y moviliza a los pocos justicieros que aún viven. Uno de los más resolutivos e implacables, Rorschach (Walter J. Kovacs), emprende una investigación que le hará reencontrarse con el desengañado Búho Nocturno (Dan Dreiberg), el poderoso Dr. Manhattan (Jon Osterman), el multimillonario Ozymandias, considerado“el hombre más listo del mundo” (Adrian Veidt), y la renuente y atormentada Espectro de Seda (Laurie Juspeczyk). Juntos afrontarán un pasado terrible, bajo la sombra de los Minutemen, y tratarán de superarlo para salvar el futuro… si es que el fin la 3ª Guerra Mundial, cada vez más cerca, no llega antes y destruye la Tierra por completo.
Resulta muy complicado abordar una reseña sobre una obra de esta magnitud. Que Alan Moore es un escritor como la copa de un pino ya lo había comprobado en V de Vendetta y especialmente en From hell, pero este cómic es con diferencia el más ambicioso a que me he enfrentado. Da bastante vértigo pensar en el esfuerzo que debe suponer crear una trama tan compleja. Pero más aún vértigo da comprender que si se desarrolla con tanta sencillez y claridad para el lector es por lo bien ideada y estructurada que está. Y algo así solo se consigue teniendo un talento descomunal y dominando el oficio de escribir. El resultado es tan compacto y contundente que no me extraña que el de Northampton rechazara cualquier vinculación con la adaptación a la gran pantalla de 2009. Yo recuerdo haber salido del cine con la sensación de haber malgastado dos horas y pico de mi vida. Sin embargo todo el tiempo que he dedicado al cómic ha tenido como recompensa la satisfacción de haber disfrutado de una obra de arte.

El contexto de la narración es ucrónico pero la mayoría de los acontecimientos clave de la historia mundial coinciden con los que conocemos. Tanto es así que el pánico nuclear de la Guerra Fría es el elemento de mayor peso a la hora de articular la trama. No en vamo la acción transcurre en 1985 con la III Guerra Mundial a un tris de desatar el holocausto atómico sobre nuestro planeta. Moore inventa un realidad en que han existido justicieros enmascarados desde finales de los años 1930s y un superhéroe con poderes asombrosos desde 1960. Este homenaje a la historia del cómic se refuerza cuando los agrupa en equipos de lucha contra el crimen (los Minutemen), con bastante mal resultado por cierto. Y ello se debe a que el autor británco nos muestra a (super) héroes y villanos desde una óptica humana, cada uno con un carácter y una personalidad concreta en la que abundan contradicciones, limitaciones, vilezas y grandezas. Así que el conflicto al ponerlos todos juntos está servido. El espectacular, terrible y desquiciado final supone un último y excelente homenaje a toda la estética y ética propia de los cómics de superhéroes, regado eso sí de toda la carga moral y filosófica que tanto gusta a este escritor.  

El cómic no solo incluye un desarrollo gráfico (que de no hacerlo no estaríamos ante un cómic), sino que además cada uno de los doce capítulos que lo compone se cierra con textos que nos revelan información de interés en diferentes formatos. Tenemos cinco capítulos de 'Bajo la capucha', la autobiografía de Hollis Manson, el Búho Nocturno original. Sesudos estudios socioculturales sobre la influencia del Dr. Manhattan a la hora de moldear la sociedad. Una aproximación a Walter Kovacs, alias Rorschach, a partir de informes policiales y psiquiátricos. Artículos, entrevistas, intercambio de memorandos de empresa. En definitiva un enfoque puramente narrativo que aumenta todavía más la densidad de la historia y aporta datos que nos permiten entender cómo se ha llegado a este momento. Hay incluso una subtrama de ficción metaliteraria que aparece a lo largo de las páginas. Se trata de un cómic de terror con un barco de piratas maldito que está leyendo un chaval. Lo ha tomado prestado de un quiosco de prensa y su acción se inmiscuye en las observaciones que el quiosquero hace sobre los acontecimientos a los que se enfrenta el mundo. Tengo que reconocer que a mí este brote postmodernista me ha resultado bastante cargante. Tiene la gracia pretenciosa de una boutade cuyo único objetivo parece ser enredar la lectura.

En el apartado visual nos encontramos otra vez con el formato que ya vimos en 'From hell': páginas compuestas de nueve viñetas de tamaño uniforme distribuidas en bloques de 3x3. Cuando resulta necesario ampliar el espacio para recoger escenas de mayor tamaño las viñetas se agrupan  convenientemente en 2, 3, 4, 6 o toda la página, manteniendo siempre eso sí los módulos resultantes sobre la distribución original de 3x3. Como punto negativo, el tamaño de la letra en muchos bocadillos es extremadamente pequeño y puede llegar a ser difícil de leer. Los dibujos de Dave Gibbons plasman el estilo habitual de los cómics de superhéroes clasicos, con líneas claras y colores planos y abigarrados. Podemos encontrarnos bien con combinaciones de tonos y contrastes nada naturales, bien con varias páginas en tonos uniformes para dotarlas de una entidad narrativa diferenciada del resto del capítulo. Este uso de los colores consigue crear subliminalmente el efecto a cómic viejo hasta el punto de que una vez terminado, no puedo evitar evocar el tacto las páginas del tomo como de papel grueso y áspero (nada más lejos de la realidad, por cierto).

En definitiva, una obra apasionante y absorbente que nos da razones de sobra para entender por qué Alan Moore está considerado uno de los mejores guionistas de cómic del mundo. Imprescindible.

20 mar 2020

From hell - Alan Moore y Eddie Campbell

Alan Moore recrea en From hell los asesinatos de Jack el Destripador bajo un escrupuloso análisis de los hechos. Todos los personajes que nos trae a este fabuloso cómic son reales y sus acciones encajan en los acontecimientos, por más que no haya pruebas que lo confirmen. Naturalmente Moore tiene que poner algo de su cosecha para dotar de sentido y globalidad a lo que cuenta. Para que las piezas encajen. Pero ni siquiera los aspectos de ficción se alejan demasiado de las biografías de sus protagonistas y mucho menos del escenario que representa el Londres victoriano. Ya sea la realeza (la Reina Victoria, el príncipe Alberto, nieto de la anterior), personajes históricos (Joseph Merrick -el Hombre Elefante-, Oscar Wilde, Aleister Crowley), la arquitectura ocultista de las iglesias de Londres, las sociedades secretas de masones,... La suma de estos elementos componen una historia ideada a la perfección y adictiva como pocas.

La parte gráfica corre a cargo de Eddie Campbell, que usa solo tinta negra para recrear el espanto de la época en que ocurrieron los crímenes. Los personajes se dibujan muchas veces de manera muy tosca, casi como si se hubiera hecho deprisa y sin demasiado interés. Esto evidentemente no es así, para demostrar lo contrario hay viñetas de sobra que están perfectamente planificadas y dibujadas, detalladas minuciosamente. Sin embargo al emplear esos rasgos feos y casi sin terminar en los personajes se consigue trasmistir la dureza de la vida en las calles y el horror de la sociedad victoriana. Las páginas se articulan en tres viñetas de ancho por tres de alto. Esto es así en prácticamente el 90% del libro. Sin embargo cuando una escena necesita más espacio se fusionan varias viñetas respetando siempre los tamaños originales de 3x3.

El libro es espectacular, no sólo en contenido, sino también en el continente. La edición de Planteta deAgostini Cómics es un poco cara, casi 30€, pero sin duda están bien pagados. Incluye un extensísimo apéndice en el cual Moore nos da un registro pormenorizado, capítulo a capítulo y página a página, de las fuentes bibliográficas que empleó para guionizar los hechos. La única pega que le puedo poner es que el tamaño de las letras en los bocadillos es muchas veces extremadamente pequeño y los textos resultan difíciles de leer. Con todo y eso, está más que recomendado. Pero bueno, que este libro es una maravilla ya se lleva repitiendo desde la fecha original de su publicación como serie entre 1989 y finales de los 1990s, así que poca novedad traigo hoy al blog.

Para terminar no puedo dejar de comentar algo sobre la adaptación homónima a la gran pantalla de 2001. Yo la ví en su momento y no me pareció mala película. Ahora que comparada con el cómic son como la noche y el día. La trama del film es que no tiene prácticamente nada que ver con la obra de que me ocupa hoy.

18 nov 2016

Supreme-El retorno - Alan Moore

Ethan Crane es dibujante de cómics en Dazzle Comics, una editorial de Omegapolis. Los guiones de su personaje estrella, Omniman, corren a cargo de su compañera Diana Dane. Lo que nadie sabe es que Crane es la identidad secreta de Supreme, un superhéroe, que junto con su hermana Suprema y su perro Radar, adquirió poderes extraordinarios a través de la exposición accidental al supremio, un elemento procedente de otra dimensión que apareció temporalmente en la Tierra.

Poco más o menos este es el planteamiento de partida de Supreme-El retorno. Curioseando por Internet he podido saber que se trata de una creación original de Rob Liefeld, todo un personaje en el mundo del cómic. Sin embargo, los guiones de este volumen corresponden al ínclito Alan Moore, que es el motivo por que yo lo compré. A lo largo de los cinco tomos que componen esta entrega asistiremos a las aventuras de este émulo de Superman actualizado a los 1990s. No hay ninguna  conexión entre las diferentes historias que se narran, por lo general en tres capítulos, aunque sí una continuidad de fondo. Lo mismo asistimos a la encarnación de la mente de su novia de los 1960s, Judy Jordan, en el cuerpo de un androide Suprematon, que a enfrentamientos con su archienemigo histórico Darius Dax. Hay combates con grupos de supervillanos (con nombres tan impagables como Korgo -el devastador de galaxias-, Televillano, Supreme Sombra, La Hormiga, Vor-em -el verdugo de Antares- u Optilux) y también episodios en los que forma parte de La Liga del Infinito, un grupo de superhéroes que puede desplazarse por el tiempo a través de una escalera que se eleva desde el principio de los tiempos hasta el final del mismo. Si bien hay un volumen anterior (Supreme-La historia del año), también a cargo de Moore, en donde se explica el cambio que experimenta Supreme respecto al creado por Liefeld, podemos sacar información más que suficiente de lo que aperece en éste para hacernos una muy buena idea del universo en que nos movemos. Aunque el estilo de los dibujos es totalmente detallista y perfeccionista, con perspectivas cuidadísimas y colores realistas, los diferentes dibujantes que participan en esta obra recrean estilos de los 1950s y 1960s en determinados capítulos que se ofrecen como extra. Se incluyen además artículos breves sobre Moore, Liefeld y Rick Veitch, uno de los principales dibujantes de esta serie.

Ya he dicho más de una vez que nunca he sido muy aficionado a los cómics de ningún tipo, así pues mi contacto con los superhéroes ha llegado siempre a través de las adaptaciones al celuloide de sus aventuras. Si he conocido a Supreme es por el halo de excelencia que envuelve a Moore, al que como se podrá suponer también conocí por adaptaciones al cine de alguna de sus obras más conocidas. La verdad es que las historias que contiene en este volumen son entretenidas y muy impactantes a nivel visual, pero yo no comparto en absoluto ese desmedido entusiasmo por parte de los aficionados. A mi me parecen amenas, bien construídas, coherentes. Pero vamos, esto entiendo yo que eso es lo mínimo que se puede pedir a cualquier producto literario para que no sientas que te están tomando el pelo como lector. Estamos ante una historia que gusta leer y divierte por momentos, pero no tiene nada de rompedor a nivel creativo ni te va a revolver por dentro exponiendo un conflicto terrible. En general es bastante trivial, lo cual no tiene por qué ser malo. Por otro lado el hecho de que sea homenajee a Superman y su universo de personajes y elementos clásicos no me parece suficiente para subirlo a un pedestal. ¿Qué agrada reconocer los paralelismos? Pues sí, no lo niego, pero es que si he sido capaz de detectarlos yo, que me quedé en el Superman III protagonizado por Christopher Reeve, es que los va a ver cualquiera. En fin, tal vez ocurre que cuando el personaje lo llevaba el propio Liefeld las tramas eran malas (he leído que era muy violento), y al llegar Moore se notó la preocupación por darle entidad a la serie, ¡vaya Vd. a saber! Tenéis mas reseñas en Libros y literatura, La casa de El, Mundos hipotéticos y Cómic para todos.

3 mar 2013

V de Vendetta - Alan Moore y David Lloyd

El cómic que me ocupa hoy es, por las dimensiones de la publicación, lectura obligada de sofá. No es que sea imposible ir con un libraco de 22x32cm y tapa dura en el metro, pero un poco incómodo sí que debe ser. De manera que si empezamos a buscar razones por que he tardado 7 años en leer V de Vendetta puedo encontrar algunas que tienen sentido: durante la semana laboral tengo mil cosas que hacer conque me queda poco tiempo para leer. Por tanto el sofá se reduce a sábados y domingos, pero claro, los fines de semana que me quedo en casa por lo general prefiero ver una peli, o tengo otras lecturas pendientes, etc. etc. La situación se repite mes tras mes hasta que prácticamente 7 años después del estreno de su adaptación al cine, he encontrado por fin el momento justo para leer la novela gráfica original. Porque me gustó tanto la película que inmediatamente me compré la edición que Planeta DeAgostini sacó a rebufo del film.

La mezcla de distopía totalitaria y resistencia anarquista que ideó Alan Moore es cautivadora a más no poder. Tengo especial debilidad por las sociedades futuras que representan sueños truncados, en consecuencia la historia de resistencia y lucha contra el gobierno fascista que ha tomado el control de Gran Bretaña, personificada cómo no en los protagonistas, V y Evey Hammond, me parece fantástica. Debido a todo el tiempo que ha pasado desde que ví la película me ha sido imposible comparar ambos con ningún rigor. Mientras lo leía sí que he notado ciertas tramas secundarias que sin duda se recortaron en el guión de los hermanos Wachowski, pero bueno para conocer las diferencias nada mejor que la entrada correspondiente de la Wikipedia. Las grandes desemejanzas de fondo que nos señala dicho artículo hicieron que Moore no aprobase la adaptación cinematográfica, que sí cuenta con el visto bueno del dibujante David Lloyd. Y no es de extrañar, da la impresión de que usaron como storyboard directamente el cómic, sin más. Las escenas, los decorados, el vestuario, etc. parecen calco directo del universo ideado por el ilustrador: oscuridad y sombras en todas las viñetas para transmitir la falta de libertad y esperanzas.

En fin, una obra imprescindible, el tono desesperado y opresivo lo hacen especialmente atractivo a todos los aficionados a la ciencia-ficción distópica. Estamos ante una crítica brutal a la deriva totalitaria que los estados democráticos empezaron a tomar a finales de los 1970s, cuyo epítome en UK era el Thatcherismo (no olvidemos que la novela gráfica data de principios de los 1980s). Lo cierto es que sus predicciones se han demostrado bastante acertadas, como así demuestra y recoge el imprescindible documental La Doctrina del Shock.

Hay un excelente y completísmo análisis V de Vendetta en La guía del Cómic y una reseña más corta pero también muy interesante en Zona Fandom.
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