23 ago. 2019

Grobe Zusammenfassung (6)

Recordando que hace años tomé por costumbre leer algún tomo de ciencia-ficción de la colección Libro Amigo de Bruguera durante los meses de agosto (ver reseñas del 2010, 2011, 2012 y 2013), he decidido darme una tregua en mi campaña de lectura preferente de autoras para retomar esa afición al género en pleno estío. Algo que ha venido provocado en parte por la visita a una tienda Re-Read en donde conseguí un buen puñado de clásicos descatalogados por dos duros. Así que tenéis a continuación el resumen de lo leído; como viene siendo habitual desde hace ya demasiados meses, se trata de una cosina rápida y sin mucha profundidad.

Nova Express, de William S. Burroughs. Un ejemplo más de la técnica cut-up que tanto gustaba a este autor y con la que ya me había topado en La máquina blanda. Este método de deconstrucción y destrucción de la gramática y el lenguaje hace que el texto sea bastante ininteligible la mayor parte del tiempo, las cosas como son. Ahora que momentos sublimes también los tiene, partes que brillan con luz propia y parecen saltar de las páginas después de un terremoto que se ha encargado de destrozar por completo la narración. No son muchos (al menos yo no he descubierto muchos), pero te hacen pensar que este libro, que parecía un despropósito, es mucho más que esas aparentes frases inconexas. Por otro lado calificar a esta obra de ciencia-ficción es bastante atrevido; es verdad que tiene elementos típicos del género (exoplanetas, extraterrestres, etc.), pero que nadie espere una trama reconocible.

Los oscuros años luz, de Brian W. Aldiss. El autor británico, que falleció hace ahora un año, no deja de sorprenderme. Igual escribe libros absolutamente irrelevantes (Enemigos del sistema, Criptozoico, Invernáculo), que se desmarca con este increíble alegato anti antropocentrista que no hace sino exponer las grandes miserias que caracterizan al ser humano como especie. Para ello desarrolla el primer contacto del hombre con una especie extraterrestre inteligente. El hecho de que estos seres recién descubiertos no encajen en su cuadriculada concepción de la realidad (no solo por su aspecto físico, sus hábitos o su tecnología, sino por no adaptarse a la concepción humana del término "inteligencia"), provoca el desprecio habitual del homo sapiens por el diferente, por el otro. Lo cual naturalmente lleva asociado dosis masivas de crueldad y sadismo. Maravillosa por cierto esa caracterización del planeta Tierra devastado por la superpoblación y el colapso medioambiental, así como del comportamiento del ser humano, que no contento con haber arrasado el planeta donde surgió, se dedica a destruir el resto de planetas habitables que se va encontrando por el universo. Hay tantos y tantos autodenominados científicos e intelectuales que deberían tomar nota...

Los hijos de nuestros hijos, de Clifford D. Simak. Bajo una capa muy espesa de ciencia-ficción (refugiados a través del tiempo procedentes de un futuro no demasiado lejano del que deben huir por una invasión alienígena), se oculta en realidad una novela de ficción e intriga política que nos muestra la reacción de los gobiernos de la Tierra ante una catástrofe humanitaria de características tan poco habituales. Es muy ligera, tanto en el fondo como en la forma, y además breve. No creo que pase a los anales del género por su profundidad, pero por lo menos tiene el mérito de haber descrito una forma de vida extraterrestre que parece fuente de inspiración directa para los aliens cazadores de la saga Predator.

Retorno de las estrellas, de Stanisław Lem. Esta es una de esas novelas que justifican la fama del autor polaco dentro de la ciencia-ficción. Se trata de un análisis del desfase temporal que sufren unos viajeros espaciales tras volver a la Tierra después de una misión de exploración del espacio realizada a velocidades próximas a la de la luz. Lo que para ellos han sido apenas diez años, en el planeta azul ha supuesto más de un siglo. Lem expone los conflictos entre pasado (representado por los cosmonautas) y futuro (una sociedad humana que ha evolucionado), desde un punto de vista social y psicológico. Evidentemente estamos ante un texto de maracada carga filosófica, aunque el desarrollo es muy sencillo y accesible, cosa que no suele ser habitual en su obra y que es de agradecer. Se trata de una obra que cuestiona el antropocentrismo, lo cual no extrañará a quien ya conozca a este escritor, pero hay un giro de tuerca adicional y no solo nos revela lo limitado que es el ser humano, sino que también se ponen entredicho dos de los grandes bastiones que han provocado su endiosamiento: la ciencia y el afán de progreso. Eso sí, Lem vuelve a desvariar con las descripciones del mundo futuro en la Tierra, con paisajes inefables y estructuras inconcebibles. Sin duda demuestran su imaginación, pero en realidad no aportan absolutamente nada a la trama. Aun así, se trata de otra lectura lectura más a recomendar a esos mismos científicos e intelectuales a quienes sugería acercarse al libro de Aldiss de un poco más arriba.

27 jul. 2019

Grobe Zusammenfassung (5)

Pues sí, queridos seguidores, ya ha pasado otro mes. Así que sin más dilación y cero quejas sobre lo agobiado que estoy, ahí va el resumen de lecturas correspondiente al mes de julio.

Cuentos reunidos, de Amparo Dávila. La autora mexicana trabaja hasta la saciedad los relatos cortos que juegan con las obesiones y paranoias de sus protagonistas, pues en su mayoría son mujeres. La presión social o la inseguridad ciudadana juegan siempre en contra de las mismas, que en realidad sufren y padecen por amenazas que están solo en su cabeza. No es que algo así no pueda ocurrir, no es esa la cuestión a debatir, sino que uno, y otro, y otro más, y el siguiente lo mismo, y así hasta completar casi cuarenta textos sin apenas variaciones, ¿qué queréis que os diga? Cansa.

El unicornio, de Iris Murdoch. Extraña actualización del cuento de hadas con princesa aislada en una torre a la que hay que salvar. La escritora irlandesa vuelve a situar la acción de una de sus novelas en la proximidad de un mar turbulento y en un entorno rural aislado (ver El mar, el mar), lo cual fomenta las tensiones entre todos los protagonistas. Por momentos resulta densa y la acción parece ir un poco a matacaballo, pero el retrato psicológico de los personajes y la atmósfera opresiva que Murdoch logra transmitir hace que la lectura sea tremendamente absorbente.

Desmembrado, de Joyce Carol Oates. Vuelvo a esta autora tan solo unos pocos meses después de haber tenido la toma de contacto. Este volumen recoge siete relatos cortos que comparten la misma temática que El señor de las muñecas y otros cuentos de terror: textos en los cuales el horror lo provoca exclusivamente el ser humano. Los cuentos están muy bien y tiene un aire opresivo e irreal que los hace muy atractivos. En conjunto guardo mejor recuerdo del volumen señalado líneas atrás, pero debe ser porque el factor novedad potenció la experiencia. Algo que evidentemente ya no puede ocurrir con éste porque es el segundo que leo.

Una noche de invierno, de Laura Kasischke. Esta novela consigue proyectar muy bien las dificultades que acarrea tener un hijo, más aún al tratarse de una niña adoptada. Tanto es así que yo, que nunca he tenido el menor interés en tener descendencia, he conseguido engancharme a la lectura casi desde la primera página. Toda la narración tiene un aire de misterio sobrenatural muy bien traído, pero en mi humilde opinión habría sido mucho más efectivo si no se hubiese aclarado al final. Por cierto que el cierre entra de lleno en la categoría de los que se recomienda evitar en todos los cursos de escritura creativa, pues las incoherencias se resuelven tirando un poco del Deus ex machina (tampoco puedo dar más información que lo reviento). Incluso así, solo por exponer de manera descarnada los problemas de la adopción y de convivir con una adolescente, queda más que recomendado.

25 jun. 2019

Grobe Zusammenfassung (4)

Os dejo a continuación el resumen de lecturas del mes. La situación en el trabajo no tiene visos de mejorar a medio plazo, así que tengo la impresión de que este formato me va acompañar durante bastante más tiempo del que pensaba inicialmente. Yo ya he dejado de luchar y he decidido que lo mejor es dejarme llevar como un patito de goma en una torrentera. Es posible que de cuando en cuando entre en algún remanso de la corriente, pero de ocurrir, será por unos breves instantes. Tal y como están las cosas no hay cristo que me libre de esta vorágine.

A contraluz, de Rachel Cusk. Una escritora va a Atenas a impartir un taller de escritura. Desde que coge el vuelo en Londres hasta que termina las clases iremos conociendo a diferentes personas con quienes se va topando: pasajeros del avión, amigos que viven en la capital griega y algunos componentes del mundo editorial y cultural local. Unos y otros nos aproximarán a la realidad que nos ha tocado vivir en el siglo XXI, ofreciéndonos una visión del mundo y las relaciones que asombra por lo certera. El estilo de Cusk es absolutamente nítido y preclaro, una maravilla en la que no sobra ni una palabra y que consigue que el mensaje a transmitir nos deje estupefactos. Este libro es la primera parte de una trilogía protagonizada por la misma autora, cuyo nombre no llegamos a conocer. Totalmente decidido a seguirle la pista a los restantes.

Cuentos completos, de Grace Paley. Recopilación de todos los libros de relatos de esta aclamada autora norteamericana. Protagonizados en su mayoría por mujeres, muchos dejan translucir sus orígenes judíos europeos, hecho que junto con las contínuas referencias al yiddish me han recordado irremediablemente a Isaac Bashevis Singer en bastantes  ocasiones. A destacar los protagonizados por Fe y su entorno más cercano. Sin duda un trasunto de la propia autora, este personaje trata los temas que más le preocuparon y por los que ella misma fue una incansable activista: feminismo, política, socialismo, antibelicismo, etc. Abarcan temporalmente desde finales de los 1950s hasta mediados de los 1980s. Para mi gusto los más potentes son los de los 1970s, con la guerra de Vietnam y la lucha antirracista como telón de fondo. La sencillez de su estilo y cotidianeidad con que trata los temas hacen que las más de 450 páginas vuelen a una velocidad pasmosa.

Un pedacito de tiempo y otros relatos, de Ida Fink. ¿Has conocido alguna vez a una persona a la que la guerra mató pero sigue viviendo? Con esta frase, que cierra el cuento 'La alegre Zośka', se puede definir el espíritu de esta devastadora colección de relatos. Historias de judíos masacrados por los nazis durante la II Guerra Mundial que son difíciles de creer por la magnitud de su crueldad. Es imposible leer del tirón de lo aniquiladores que resultan. Y sin embargo no queda más remedio que agradecer a la autora su esfuerzo para que dichas historias no caigan en el olvido.
R-209. Habla el Frente de Liberación Animal. Este volumen hace un recorrido histórico por el FLA desde incluso antes de su formación en 1976, haciéndonos llegar algunas de las acciones llevadas a cabo por sus activistas. Redactadas en primera persona por quienes las protagonizaron, podemos ver cómo evolucionan a lo largo de los años y según los diferentes países en que se realizaron. Los gobiernos no han dudado en catalogarlos como terroristas, a pesar de que rechazan expresamente la violencia contra animales humanos y no humanos. El hecho de que en EEUU sea ilegal grabar imágenes dentro de granjas industriales habla por sí solo de la connivencia entre gobiernos e industria ganadera. No obstante, sus acciones al margen de la ley han hecho accesible a la opinión pública el atroz tratamiento que se da a los animales, por ejemplo en laboratorios de vivisección o experimentos científicos, a muchos de los cuales se ha podido poner fin por la presión popular tras dar a conocer el material que filmaron en sus intervenciones. El tomo se complementa con una serie de entrevistas a reconocidos militantes animalistas que han colaborado con el grupo. Aunque el los 2010s la tendendencia en cuanto a la lucha antiespecista parece estar mucho más centrada en métodos legales de concienciación y denuncia, lo cierto es que las acciones de este grupo se siguen sucediendo día tras día por todo el mundo.

Estación espacial Deseo, de Ralf König. Otra historia más de Paul y Konrad, la pareja gay más improbable de toda Colonia. Por un lado, Paul se vuelve loco por su cuñado, el marido de su única hermana, con quien comparte gusto por los hombres peludos y rudos. Por otro, Konrad tiene un coqueteo con un joven de veintipocos años de gran sensibilidad, a quien imparte clases de piano. No es que el cómic esté mal, de hecho me ha parecido muy original la trama metaliteraria que incorpora (se ve que en algún momento que me he perdido Paul se ha convertido en escritor y en este tomo asistimos a la creación de la novela de ciencia-ficción que titula el volumen). El problema es que la fórmula está exprimida hasta la saciedad. Es verdad que König siempre aporta unas reflexiones muy acertadas sobre el mundo gay, la cuales se pueden extrapolar a toda la población independientemente de su orientación sexual. Pero si conoces su obra, en cuanto coges uno de sus cómics y ves en la portada el aviso de "Una historia de Konrad y Paul" ya puedes imaginar un 85% del contenido sin esforzarte demasiado.

30 may. 2019

Grobe Zusammenfassung (3)

Sigo con el formato de resúmen rápido (y burdo) de lecturas porque no me queda más remedio. Es posible que llegado el verano pueda retomar las reseñas individuales, pero de momento me tengo que seguir conformando con esas tres chorradas que digo sobre cada lectura acumulada. Aquí os dejo las de la última quincena.

Cero, de Kathe Koja. No os acerquéis a esta novelucha ni a mil metros. Típica historia de jóvenes autodestructivos metidos en rollos  inexplicables con sexo cutre, gente cutre y localizaciones cutres. Una cosa muy de la escena alternativa/underground de principios de los 1990s (1991 para ser exactos), con apartamentos miserables, colchones con lamparones tirados por el suelo, pelos largos sin lavar y pintas sucias. Me sabe mal decir algo así de la novela de una escritora que apoya y colabora con la PETA, Mercy for Animals y la Michigan Anti-Cruelty Society (vía  Wikipedia), pero esto solo demuestra que el animalismo es transversal y que la autora de una mala novela también puede ser una firme defensora de la liberación animal.

Los pájaros y otros relatos, de Daphne du Maurier. Relatos de intriga y misterio que abarcan desde lo inexplicable ('Los pájaros', relato que inspiró la película homónima de Alfred Hitchcock), a lo criminal ('El joven fotógrafo', 'Bésame otra vez, forastero'), pasando por lo psicológico ('El manzano', 'El viejo'). La ambientación es tremendamente UK post WWII, lo que los hace pintorescos y anticuados a la vez, pero no les resta el menor interés. Para mi gusto, los ganadores son sin duda los de temática Krimi. Tanto es así que 'El joven fotógrafo', el más perturbador con diferencia, parece salido de la pluma de Patricia Highsmith.

El rostro en el espejo y otros relatos góticos, de Mary Elizabeth Braddon. Relatos de terror gótico con fantasmas, espíritus y otros misterios sobrenaturales e inexplicables que suceden en viejas casonas y mansiones con un oscuro pasado a sus espaldas. Si mal no recuerdo, todos excepto uno acaban con la muerte de una joven inocente en la flor de la vida. Cierto es que hay uno en que la joven inocente en la flor de la vida no muere, pero sí que está a punto de morir aunque la salva un joven médico con quien se termina casando. Una lectura feminista de estos cuentos podría hablar del machismo interiorizado de la autora, cosa que sorprende vistas todas las convenciones sociales que se saltó a la torera (ver su entrada en la Wikipedia). Sin querer complicarnos la vida y tomándolos como exponentes de un subgénero tan popular, son tremendamente divertidos porque los planteamientos no pueden ser más cliché.

Manifiesto animalista, de Corine Pelluchon. La autora y filósofa francesa expone breve pero muy certeramente la situación de brutal abuso y maltrato que sufren los animales en la sociedad actual, cuyo modelo económico se basa en la explotación sin límites de todos los recursos a su alcance. A continuación, y aquí es donde el texto destaca, propone acciones políticas concretas para que los estados evolucionen hacia una zoopolis, una sociedad democrática justa no solo con los humanos, sino también con el resto de animales que viven en nuestro planeta. Lógicamente eso pasa por poner en marcha las reinvindicaciones habituales del movimiento animalista (prohibición de espectáculos con animales, zoos, experimentación animal, reducción/eliminación del consumo de animales como alimento, etc.), algo que no va a gustar a la industria ni los grupos de poder, pero que se facilitará con medidas estatales de adaptación para los sectores afectados. Todo ello en poco más de cien páginas de tamaño libro de bolsillo, a eso lo llamo yo capacidad de síntesis.

14 may. 2019

Grobe Zusammenfassung (2)

Mucha literatura de género ha caído en las últimas semanas, en dos novelas y dos colecciones de relatos cortos. Vamos a ello:

La niña gorda y otros relatos inquietantes, de Marie Luise Kaschnitz. La ficha editorial dice que esta autora es la gran cuentista alemana de la segunda mitad del siglo XX. No sé si será entoces que no han elegido sus mejores relatos, porque a mí no me ha parecido tan grande. Claro que aquí hay dos sesgos implicados, por un lado, ¿qué otra cosa vamos a esperar de una editorial sino las mayores alabanzas de los autores que publica? Y por otro, ¿acaso estoy yo capacitado para desbancar a esta autora de ese puesto con mi limitadísimo conocimiento de literatura breve alemana de la segunda mitad del siglo XX? Los cuentos no están del todo mal. Algunos tienen un aire a sueño febril muy conseguido, logrando transmitir bastante desasosiego y sí, inquietud. Otros son más predecibles y tienen un enfoque algo pasado de moda. Eso sí, la portada es preciosa.

El libro de Joan, de Lidia Yuknavitch. Trinfador absoluto de este resumen de lecturas. Un sabrosísimo texto de ciencia-ficción post-apocalíptica, con transfondo post-género (omnipresente y muy bien traído), ecologista (mucho) y animalista (un poco nada más, pero lo justo para que yo me emocione, que en este tema cualquier apoyo me parece encomiable). En definitiva una crítica brutal al antropocentrismo con un poco de todo lo que más me gusta. Un libro que os recomiendo con todas mis fuerzas y que me da pena no haber podido reseñar a fondo porque da para mucho. Pero si no se puede, no se puede. ¡A leerlo todos ya, que os haréis un favor!

Experimental film, de Gemma Files. Una novela sorprendente que consigue transmitir las mismas sensaciones que un mockumentary, pero en versión impresa. Una mezcla muy bien resuelta de leyendas paganas centroeuropeas llevadas al Canadá por los emigrantes y que años después, con ayuda del séptimo arte, llegan hasta nuestros días. Muy entretenida y original.
Una edad difícil, de Anna Starobinets. Colección de relatos cortos de terror psicológico que yo pondría a la altura de El señor de las muñecas y otros cuentos de terror de Joyce Carol Oates, a quien me ha recordado en más de un momento. En ocasiones la escritora rusa coquetea con elementos inexplicables que entran de lleno en lo fantástico, revelando ciertas influencias de Stephen King. En otras es un desajuste en la mente humana lo que conduce a situaciones más allá de lo comprensible. Aunque hay un par de cuentos que destacan del resto, el nivel de todos ellos es bastante alto. Dejan bastante mal cuerpo pero un regusto delicioso, especialmente porque terminan con unos finales perturbadroes y sugerentes a partes iguales. Es decir: justo lo que yo espero de un buen cuento de terror.

29 abr. 2019

Malena es un nombre de tango - Almudena Grandes

Malena es un nombre de tango nos cuenta en primera persona la vida de Malena (apócope de Magdalena), desde que es una cría en torno a los doce años hasta los treinta y pocos. La protagonista pertenece a una familia madrileña acomodada y de cierto rancio abolengo, los Fernández de Alcántara. Su historia se remonta a Rodrigo el Carnicero (no recuerdo que se llegue a explicar el porqué de dicho sobrenombre), un personaje que se enriqueció en el Perú del S. XVII y cuya fortuna aún acompaña a sus descendientes. Su fortuna y una maldición. Porque toda la narración gira en torno a dificultad de Malena para cumplir lo que su familia y la sociedad esperan de ella y su lucha por defender su forma de ser. Algo que por lo visto viene pasando desde generaciones a algunos de los suyos y que siempre se ha identificado con dicha condena.

No tenía intención de hacer una reseña sobre esta novela, sino que iba a ir al resumen que subiré a mediados de mayo. Pero la experiencia de su lectura me ha superado, así que no lo he podido evitar. Para empezar y debido al laísmo omnipresente a lo largo y ancho de las 500 y pico páginas del libro, más que Malena la protagonista debería llamarse Malana. ¿Es que este libro no lo ha revisado nadie en Tusquets? ¿Ni siquiera en alguna de las numerosas reediciones que ha tenido? ¿O tal vez el editor/corrector también es laísta y no ha percibido este vulgarismo tan extendido por la zona central de España? Pues anda que no han tenido oportunidades, veamos:
regañandola (pág. 133), la costara trabajo (pág. 157), mirarla el culo (pág. 331), no la deparaban ningún beneficio (pág. 357), la pusieron suero (pág. 418), para decirla que (pág. 446), la tomábamos el pelo (pág. 469).
Y un larguísimo etcétera que como comprenderéis no he tenido paciencia de anotar. Cuando leo un libro lo último que espero es que esté plagado de errores, ya sean faltas de ortografía o incorrecciones gramaticales del calibre del laísmo. Así que claro, nada más ver el primero ya empecé a predisponerme en contra. Pero sigamos repartiendo estopa porque la cosa no se queda aquí. También tenemos los flashbacks eternos.

Todo el libro se articula en torno a flashbacks. Almudena Grandes empieza cada bloque narrativo (no hay capítulos aunque el libro se divide en cuatro partes), relatando un acontecimiento cualquiera de la vida de la protagonista. Algo que le da pie a contarnos mil y una historias que están relacionadas, o no tanto, con el suceso en sí. Unas llevan a otras y estas últimas a otras posteriores, que tras enlazarse y anidarse durante páginas y páginas con mil cosas diferentes (la familia, su gran amor, el cultivo de tabaco en Extremadura, los ligues de una noche, la matanza del cerdo, la maternidad, la rebeldía juvenil, una fiesta en un chalet de Cercedilla, las drogas, matrimonio vs. divorcio, la exquisitez de comer casquería, bla, bla), terminan cerrando el suceso incial. El cual habíamos olvidado, por supuesto. Y luego está esa manía de darnos cuarenta símiles/comparaciones/metáforas de cada idea que quiere expresar. ¿Esto es para que veamos lo creativa que es? ¿La incontenible riqueza de su verbo? ¿O es que la editorial le (la) pagaba por kilos y cuantás más páginas entregara, mayor el adelanto? Lo siento pero esto es tratar al lector por idiota. Recortando el número de símiles a la mitad todavía serían demasiados, porque con que incluyas uno que encaje basta, pero al menos nos ahorraríamos un tercio del libro.

Malena nació en 1960, el mismo año que la autora madrileña, así que no resultaría nada extraño pensar que hay mucho suyo en el personaje. En todo caso la voz con que ha dotado a la narradora es bastante insoportable. Es pedante, fatigosa, sabionda, egocéntrica, dispersa y vulgar. Muy vulgar. Lo mismo te habla de la Guerra Civil Española que relata el placer que le provoca praticar una felación. Todo ello con un registro de lo más barriobajero. Todo el rato me lo follé, me lo follaba, me lo follaría, follar, follar y follar. ¡Cojonudo! Un picha brava. ¡Qué coño! Lo curioso del caso es que en las ocasiones en que la historia le cede el protagonismo a otros personajes (su abuela paterna, dos señoras de pueblo que nos dan detalles de la vida de su abuelo materno), el resgistro cambia completamente. Aunque hayan salido de la misma mano, parece que estas secciones están escritas por una persona diferente. Las voces de estos otros personajes resultan creíbles y te transportan a los hechos que narran. Son veraces y están bien trabajadas. Es decir, Grandes es capaz de escribir bien. Pero por desgracia no hay muchos momentos de esta clase, y nos vemos obligados a aguantar el tono equivocado que transmite Malena todo el rato, quien pretende tomar poder desde su posición de mujer libre e independiente reproduciendo los patrones zafios del machismo. A lo que se suma esa falsa seguridad de los treintañeros que se van a comer el mundo por creerse en el centro de la modernidad madrileña a finales de los 1980s-principios de los 1990s. Que esa es otra. Antón Martín, Lista, Usera o Martinez Campos. Como si todos los lectores potenciales de la novela tuvieran que conocerse los barrios y calles de Madrid. Si esto lo hace por establecer un vínculo cercano con el lector, a mí lo único que me provoca es bochorno.

No sabría decir si estamos ante una Bildungsroman, un documento de la historia reciente de España con apuntes etnográficos, un despropósito o más bien todo eso a la vez. Entiendo que despertara interés y tuviera mucho éxito en el momento de ser publicado (1994). Pero tiene tantas intenciones y personajes sin sustancia que no hay por dónde cogerla. Quien mucho abarca poco aprieta, que dice el refranero. Además todo su ánimo provocador ha quedado terriblemente desfasado. El enfoque que da a temas controvertidos (homosexualidad masculina y femenina, drogas, aborto, sexo casual, inmigración, etc.), que por otro lado están metidos con calzador en la mayoría de los casos, suena antiguo a más no poder. Menos mal que sólo pagué dos euros por ella, aunque para la utilidad que han tenido podría haberlos tirado a una alcantarilla. Lo único bueno de la experiencia es que va a ser la última con esta autora. Bye, bye, Almudena. Para loas y alabanzas os sugiero A tientas, Cuéntate la vida y Crítica literaria y otros escritos.

15 abr. 2019

Grobe Zusammenfassung (1)

Se me avecinan unos cuantos meses de mucho trabajo, a los cuales tengo que sumar pequeñas molestias personales inesperadas. El resultado, como ya bien estáis comprobando, es que estoy prestando cero atención al blog. Sigo leyendo en los ratos que me quedan libres siempre y cuando tenga fuerzas para sostener el libro o el Kindle. Pero por más que me propongo escribir una reseña se me hace muy cuesta arriba. Así que por no dejar Das Bücherregal abandonado a su suerte y mantener el hábito de escribir algo, durante los próximos meses iré haciendo resúmenes muy breves y muy generales de lo que voy leyendo. Desde Todos nuestros ayeres a finales de marzo han caído:

Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán. Me lo bajé gratis desde Amazon, que tiene muchos clásicos disponibles por 0,00€. Un dramón terriblemente decimonócico y pesado a más no poder. Si quitamos paja y relleno (la sociedad de la época, hechos históricos, descripciones de campo y ciudad, etc), la trama puramente dicha se puede meter en un tercio del total. Que además no es unas castañuelas precisamente, pero  eso no tiene por qué ser malo, solo que en este caso tampoco anima a continuar la lectura. La escritora gallega tiene una prosa intachable, eso no lo voy a negar, pero llenar páginas y más páginas solo por exhibir sus habilidades lastra la lectura. Los años que han pasado desde que la publicó se notan en la multitud de arcaísmos que pueblan el texto. Galicia está omnipresente, tanto en léxico como en particularidades sintácticas propias de la variedad dialectal del castellano que allí se habla. Pero ojo que la cosa no se queda aquí...

La madre naturaleza, también de Emilia Pardo Bazán. Ya puestos con esta escritora me bajé la continuación de 'Los pazos de Ulloa' desde Amazon  por otros 0,00€. Es un poco más alegre por aquello de que la juventud y la naturaleza son protagonistas, pero repite el esquema de la novela previa. Mucho relleno y más paja a sumar a la ya acumulada en el libro anterior. Por poner un ejemplo que me dejó a cuadros, un capítulo entero se dedica simplemente a describir un castro con todo lujo de detalles arquitectónicos e históricos. De todas formas como en esta ocasión está más centrado en costumbres populares y agrícolas y en unos rapazuelos medio asilvestrados que se están abriendo a la vida y descubriendo sus maravillas, parece que no se hace tan pesado. En todo caso con la mitad de páginas y recortando naderías se podría haber dicho lo mismo.

Amistad de juventud, de Alice Munro. Hay que ver lo bien que escribe la premio Nobel de Literatura de 2013. Diez relatos cortos que transcurren en su Canadá natal protagonizados por mujeres que experimentan los sinsabores de la vida. Bueno y algunos placeres también, pero sobre todo sinsabores. Relaciones entre madres e hijas, hemanas y hermanos, mujeres y sus esposos y/o amantes, mujeres como amigas o vecinas. Comparten un contexo espacial común (alguna ciudad de tamaño pequeño/mediano próxima a un lago y con unas minas de sal en las cercanías), pero se despliegan temporalmente a lo largo de varias décadas. Todo un placer poder leer textos breves tan llenos de mensaje e intención. Especialmente después del empacho de Emilia Pardo Bazán que me he dado.

Y seguramente esto es todo por este mes. Por aquello de la brevedad, mientras duren estos burdos resúmenes de lecturas, no voy a enlazar a otros blogs para que leáis otras opiniones.

24 mar. 2019

Todos nuestros ayeres - Natalia Ginzburg

Estamos en una ciudad italiana de provincias próxima a Turín en los años previos a la II Guerra Mundial. Anna es una niña de unos diez años de edad cuando comienza Todos nuestros ayeres. Su padre es un antifascista obligado a vivir bajo la dictadura de Benito Mussolini. Trasmitirá su ideario progresista y de izquierdas a todos sus hijos, en especial al primogénito, Ippolito, quien pronto se interesará por la política junto con un par de muchachos de su edad: Emanuele, hijo de una familia burguesa vecina; Danilo, un ex-novio de su hermana Concettina. Las redes familiares y de amistad que se establecen entre unos y otros nos permitirán componer un cuadro de lo sucedido en Italia en aquellos tiempos tan convulsos y terribles. Y será Anna quien centrará toda la vision de los acontecimientos.

Hacía mucho que no leía una novela tan emotiva y tan bien escrita. En realidad, Natalia Ginzburg hace poco más que limitarse a narrar sin pausa, pero sin prisa, y con una habilidad pasmosa, unos serie de hechos que se van desplegando como una malla al involucrar a un buen número de personajes. Toda la narración tiene un aire a cuento clásico, yo diría que sin diálogos (no podría jurarlo, pero para mí que no hay), de tal forma que las pocas conversaciones que aparecen se integran en el texto como citas entrecomilladas en estilo directo. El hecho de que el narrador sea en tercera persona hace difícil advertir que en realidad, todo se desarrolla en torno a la figura de Anna. Esto es así hasta bien entrados en contexto, pues en los primeros capítulos se presentan tantos personajes que resulta complicado advertirlo.

El libro se divide en los partes, la primera transcurre en la casa familiar en el norte y en la segunda nos trasladamos a un pueblín del sur de Italia, de donde es natural Cenzo Rena, un antiguo amigo del padre de Anna con quien ella contraerá matrimonio con tan solo 16 años de edad. Si en la primera parte la autora italiana hace una denuncia demoledora del fascismo como concepto, en la segunda incluye además a una sociedad que imponía unas terribles condiciones al pueblo llano y los campesinos: pobreza extrema, enfermedad y muerte, incultura y analfabetismo. Los personajes están caracterizados con una sabiduría asombrosa. A pesar de la crítica frontal al totalitarismo fascista que realiza, Ginzburg nos deja muy claro que en cuestiones morales todos nos movemos en un rango de grises, excluyendo las visiones polarizadas de blanco o negro a las que es tan fácil llegar cuando se tratan estos temas. Que una mujer cuyo marido fue torturado hasta la muerte por antifascista tenga la entereza y el valor de afirmar algo así, nos habla de su grandeza como persona. Que de una manera u otra, es la que logra transmitir a todos los personajes del libro. En fin, una verdadera maravilla, no se me ocurre otra cosa que decir. Tenéis más reseñas en Devoradora de libros (excelente, completísima), El blog de fábula y El pájaro verde.

20 mar. 2019

Sin City. Ese cobarde bastardo - Frank Miller

Debido a la exactitud, concreción y brevedad del resumen editorial que aparece en la web de Norma Editorial, hoy resulta más adecuado que nunca copiarla para dar una pincelada de la trama de Sin City. Ese cobarde bastardo y dedicar el tiempo que me ahorro a asuntos de otra índole.
Al detective John Hartigan le falta una hora para jubilarse cuando lo arriesga todo para cumplir con su deber: salvar a Nancy Callahan, una niña de once años, y detener a un loco homicida hijo del corrupto y poderoso senador Roark.
Esta es la tercera historia que leo de la serie Sin City y es la que más me ha gustado de todas. Frank Miller ha escrito un guión que a pesar de participar del maniqueísmo propio del género negro, resulta arrebatador por transmitir un mensaje de redención a través del sacrificio. Hartigan es el más honesto e incorruptible de los policías de Basin City, pero en un alarde de humildad provocado por el desamparo ante las fuerzas a que se enfrenta, no tendrá otra opción que la inmolación si quiere salvar a la chica. Lo habitual suele ser que al final el (anti)héroe protagonista resulte triunfante tras una serie de vicisitudes emocionales de menor o mayor calado y varios episodios de acción. Nunca me imaginaba que podía ser tan fácil conmover haciendo símplemente que el viejo detective aceptara su fracaso y su derrota. Porque eso sí, las vicisitudes emocionales (de menor o mayor calado) y los episodios de acción siguen apareciendo. Que por supuesto son parte del éxito de la narración.

Ahora bien, lo que ya no me ha gustado tanto son las graves inconsistencias del personaje principal. En efecto, más que un hombre, Hartigan es un semidiós. Yo estoy tan dispuesto como el que más a suspender la credulidad en una obra de ficción, pero cuando todos los personajes tiene un perfil realista excepto uno, la historia se vuelve frágil y no puedo terminar de disfrutar de la lectura. Una cosa es ser un tipo duro, otra muy distinta que te metan 6 balas de gran calibre (tres por las espalda, tres en el pecho) y sobrevivas. Sin chaleco antibalas y con un corazón delicado que acaba de provocarte un par de anginas de pecho. Y todo eso con 60 años de edad. Pero es que más de ocho años después, ya cerca de cumplir los 70, te cuelgan por el cuello de la lámpara de una habitación de motel y en lugar de desnucarte y asfixiarte, te balanceas como un péndulo, rompes una ventana con los pies, agarras con ellos un trozo de cristal que ha saltado y te las apañas para cortar la soga y escapar. Y la lámpara que resiste en el techo el bamboleo de una mole de ciento y pico kilos de peso. ¡Imposible, señores! ¡Acabados con esas calidades ya no se hacen! Frank, Frank, Frank, así no convences. No voy a negar que el resultado es entretenidísimo, de hecho ha sido lo primero que he dicho. Pero si pretendes crear un universo coherente, no puedes dotar al protagonista de características físicas humanas (vejez, enfermedad, decrepitud, etc.) y sin embargo hacer que se comporte como un superhombre. Y si lo hicieras, tendrías que enfrentarlo con un supervillano que le vaya a la par. Cosa que por supuesto, no has hecho.

En el apartado gráfico Miller sigue utilizando toneladas de tinta negra para dibujar las escenas en contraste. Aparece como novedad el uso de la tinta amarilla para caracterizar a uno de los personajes, consiguiendo un efecto de lo más repulsivo. Sigue mostrando una habilidad extraordinaria para delinear las escenas desde perspectivas imposibles, lo que le da mucho juego para coquetear con el op-art (alternancia blanco/negro, líneas, interferencias, repeticiones de elementos, etc.). Por cierto que los detalles de la ambientación de las viñetas también son dignos de mención: el motel mencionado en el párrafo anterior es un ejemplo perfecto de arquitectura retrofuturista de mediados del S. XX y decoración Mid-century modern. En definitiva, una obra totalmente recomendable a pesar de lo que para mí ha sido una clara inconsistencia en Hartigan. Tenéis más reseñas en Zona negativa (con un artículo completísimo y muy extenso), Los mejores cómics y Mis cómics.

17 mar. 2019

Varias percepciones - Angela Carter

Joseph es un joven que trabaja en la morgue de un hospital. Vive en un cuarto alquilado con derecho a cocina. Hasta hace unos pocos meses lo compartía con su novia, pero ella lo dejó y lo lleva tan mal que decide suicidarse. No obstante el intento se ve frustrado por la intervención de una nueva inquilina de la casa, Anne, quien llama a una ambulancia tras oír una explosión de gas y encontrarlo muy maltrecho. Una vez salga del hospital lo acompañaremos mientras retoma su precaria existencia en el sur de Londres.

Varias percepciones es una novela extraña, con un argumento sin demasiada cohesión que se limita a deambular por las vidas de un puñado de personajes que bordean la marginalidad, cuando no caen de lleno en ella. Sin embargo las reflexiones que nos hacen llegar desde su desesperación son en la mayoría de las casos, incuestionables. Quizás por eso la impresión final que me queda es que éste, junto con La cámara sangrienta, es uno de los libros más me ha gustado de Angela Carter. Una gran parte del mérito se lo lleva esa atmósfera irreal, a veces gótica y otras onírica, que la británica logra imprimir al texto. Para conseguirlo no recurre a artificios lingüísticos, sino que un lenguaje muy simple e inmediato le permite construir imágenes muy poderosas. Ayudan también las abundantes y profusas descripciones del entorno en que se sucede la historia. No aportan nada, absolutamente nada a la acción, pero desde luego construyen una ambientación difícil de precisar.

Como ya he dicho un poco más arriba, no hay demasiada continuidad en los acontecimientos, antes al contrario. Sin embargo todos los personajes sufren, sufren porque parece no quedarles otra opción en la vida. Y claro, ¿quién se resiste a una exhibición de dolor y pena en la que puedes ver reflejados tus propios miedos y preocupaciones? Soledad, desamor, vejez, abandono, locura. Carter escoge a los protagonistas entre suicidas, prostitutas viejas, jóvenes criadas en orfanatos, vagabundos. Y aunque se vean forzados a vivir entre desgracias, de una manera u otra, mediante pequeños gestos, consiguen resistir día a día. A pesar de que hay algunas refencias temporales que permiten situar el marco temporal (la guerra de Vietnam, Lyndon B. Johnson), parece que los hechos que se cuentan suceden fuera del tiempo, algo que ya me pasó con La juguetería mágica. Ya es la segunda vez que me encuentro con algo así en su obra, empiezo a pensar que se trata de un talento propio porque francamente no es fácil de conseguir y sin duda favorece ese aire fantástico que tanto me ha gustado. En fin, he tenido mis más y mis menos con esta escritora, pero en esta ocasión la he disfrutado mucho. Me temo además que no os puedo sugerir opiniones alternativas. He fisgoneado en la red, incluso empleando Google, y no he encontrado ninguna reseña. Todo lo más algunos comentarios de los usuarios del foro Sedice en un hilo dedicado a esta autora.

12 mar. 2019

La piel del cielo - Elena Poniatowska

Lorenzo de Tena vive con sus cuatro hermanos y su madre en una granja en el México rural en las primeras décadas del S. XX. Son hijos de Don Joaquín de Tena, perteneciente a la clase acomodada del D.F. aunque venida un poco a menos. Su padre no se ha casado con Florencia, la madre de sus hijos, por la diferencia social que existe entre ambos. Pero ella muere repentinamente y los niños se trasladan a vivir con su padre y la hermana de éste a la capital. Allí empezarán a demostrar una gran inteligencia, lo cual les hará destacar en el colegio y permitirá a Lorenzo grangearse la amistad de familias bien. Sin embargo debido a su carácter inconformista y al profundo rechazo que le provocan las injusticias y el desgobierno de su país, se negará a entrar en los engranajes del sistema, abandonando los estudios de Derecho. Su incansable ansia de conocimiento le llevarán a conocer a un famoso astrónomo, quien le permitirá profundizar en su interés en el espacio y el tiempo, dos de sus grandes obsesiones desde que era un crío.

El protagonista de La piel del cielo está inspirado en Guillermo Haro Barraza, un reconocido científico y astrónomo mexicano que siempre intentó promocionar la ciencia en su país, y que además fue cónyuge de Elena Poniatowska. Evidentemente estos trazos biográficos no los sé porque yo sea un gran conocedor de la historia reciente de México. Lo que ocurre es que ya desde desde los primeros capítulos resulta bastante evidente que los detalles que envuelven la vida de Lorenzo se entremezclan con personajes y acontecimientos que debido a su precisión histórica, no pueden sino ser reales. En mi caso fue la aparición del ilustre Luis Enrique Erro en el texto junto a la precisión de todas las notas que lo acompañaban lo que me decidió a consultar la Wikipedia para aclarar de una vez mis sospechas. La novela mezcla por tanto hechos reales y ficcionados, combinación que funciona a la perfección a la hora de dotar de interés a una narración que se vuelve más absorbente a medida que van cayendo las páginas.

Desde mi punto de vista el gran acierto de Poniatowska es desarrollar la novela en torno a Lorenzo, un tipo arrebatador, temperamental y muy peculiar. Con un ideario político de claro corte socialista, su compromiso vital pasa por solucionar los males propios de la sociedad mexicana de finales los 1930s/principios de los 1940s: el analfabetismo y la probreza de las clases populares, la profunda brecha entre las clases socioeconómicas, la discriminación de los pueblos nativos, la corrupción política, etc. Resulta muy difícil resistirse ante el idealismo y la ingenuidad que demuestra frente a las carencias intrínsecas al ser humano. Por otro lado, su gran pasión y vehemencia a la hora de fomentar la ciencia en su país, junto con la confianza que pone en sus posibilidades de brillar a nivel mundial, consiguen que te entusiasmes con él. Como contrapunto queda claro que el protagonista descuidará su vida afectiva durante toda su existencia, algo que también ya empezamos a ver en la relacion tan desafecta que tiene con sus hermanos, su padre y su tía.

El comienzo del libro no me auguró nada bueno, con un tono bucólico y laudatorio la vida sencilla y sin pretensiones en contacto con la naturaleza, la curiosidad, inocencia y afán de conocimiento de los niños, etc. Por suerte para mí la historia cambia rápidamente de orientación y las desgracias se empiezan a acumular en la vida de Lorenzo bien pronto, haciendo que las dificultades y los conflictos tomen el lugar que les corresponde en la literatura. El principal fallo que he encontrado es que cuesta concretar el momento en que trascurren los diferentes acontecimientos narrados. Quizás para un mexicano sea más fácil situar las referencias temporales que se incluyen, pero desde luego para mí no lo ha sido en absoluto. Tanto es así qe en los capítulos finales cuando aparecen ordenadores personales e Internet yo estaba completamente desubicado. No estoy diciendo que a cada poco tenga que aparecer una fecha como si se tratara de un diario, pero es que no recuerdo haber leído ni siquiera una referencia a una década en concreto. Por cierto que abundan los mexicanismos por toda la obra, algo que no puede ser más normal dada la nacionalidad de la escritora. Esto aporta frescura y originalidada la novela, pero a mí me complica la lectura. Se ve que tengo un problema congénito con esta variedad dialectal de español que no se me presenta con otras propias del cono sur. En cualquier caso no voy a dejar de recomendarla por esa nimiedad, ha sido una sorpresa muy agradable y como tal, muy bien recibida. Tenéis más reseñas en Cine y literatura y Perdida en un mundo desconocido, y ya aviso que en el último blog no sale demasiado bien parada.

8 mar. 2019

Crímenes imaginarios - Patricia Highsmith

Sidney y Alicia Bartlebly son un joven matrimonio de norteamericano y británica que no lleva ni dos años casado. Él es escritor y tiene un par de novelas publicadas en EE.UU. Ahora está intentando vender la tercera, terminar la cuarta y coescribiendo guiones de televisión con Alex Polk-Faraday, un amigo suyo que trabaja en el mundo editorial. No hace más que recibir rechazos y tiene los nervios crispados. Ella tiene una asignación mensual que le permite vivir sin trabajar aunque no se puede permitir ningún capricho. Así que dedica su tiempo a la pintura abstracta. Residen en una casa de campo aislada en el condado de Suffolk. Ya han tenido algunas peleas importantes, tanto que en esas ocasiones Alicia se ha marchado unos días sola a Londres o Brighton para darse un poco de espacio. La tensión por los contínuos fracasos de Sidney provocan otra disputa que se resuelve con Alicia marchándose otra vez por un tiempo indefinido. Ella propone irse con sus padres y no mantener ningún tipo de contacto hasta que haya aclarado sus ideas, algo con lo que Syd está de acuerdo. Pero pasa casi un mes y descubren que ella nunca ha aparecido por casa de sus suegros, de hecho ellos ni siquiera sabían que se había marchado. Sidney fantasea con que la ha asesinado y enterrado en el bosque. Quiere aprovechar la situación como material para una posible novela. Bromea al respecto con Alex, pero los días pasan y Alicia sigue sin dar señales de vida. Sus padres involucran a la policía y las sospechas se centran en su marido, quien no puede evitar mostrarse equívoco debido a todos los pensamientos maliciosos que bullen en su mente febril.

Llevaba casi dos años sin leer a Patricia Highsmith, sin duda mi autora preferida de género negro en su faceta más psicológica. Me he decido a volver a su obra con una novela, ya que como he ido comentando a medida que daba cuenta de ellos, he tenido sus más y sus menos con sus relatos cortos. La verdad es que no podía haber elegido mejor, porque Crímenes imaginarios es una obra que contiene todas las características que le dieron una merecidísima fama internacional. En primer lugar tenemos al protagonista, un individuo aparentemente normal pero con ciertas facetas de su comportamiento que en seguida nos harán desconfiar de él. La inseguridad que le provocan los reveses profesionales le vuelven irascible y agresivo. El hecho de haberse trasladado al Reino Unido desde USA le ha puesto en contacto con el clasismo británico, lo cual ha generado en él cierto sentimiento de inferioridad frente a la familia de su esposa. Vivir solos en el campo y sin otro contacto que su cónyuge convierte a su residencia en una olla a presión que le hacen desvariar y conducen a estallidos de violencia. Alicia por otro lado tiene el perfil clásico de víctima. Ha recibido todo el amor y cariño de una hija única y siempre ha vivido sin preocupaciones, disfrutando al máximo de la vida sin demasiadas pretensiones. La actitud de Syd la supera y aunque tiene la suficiente enterza como para alejarse temporalmente de él, siempre termina volviendo. Estamos ante un cóctel de malostratos sutiles (y no tanto) que desde el primer momento nos hacen ver que de las cosas no van a salir bien. Y conociendo a Highsmith, probablemente sean los más inocentes quienes acaben malparados.

La escritora norteamericana introduce además unos cuentos elementos de suspense que van elevando la tensión poco a poco de una manera ejemplar. Por un lado tenemos a una anciana con problemas del corazón que se instala en un cottage muy próximo a la vivienda de la pareja y de quien se hacen amigos. La Señora Lylibanks, que así se llama, está caracterizada con maestría y se diría un personaje secundario sacado de una película de Alfred Hitchcock. Su proximidad física al teatro de operaciones hará de ella un elemento crucial en la investigación de la supuesta desaparición de la joven. Por otro lado, cuando las cosas empiezen a ponerse complicadas para el protagonista, su amigo y colaborador Alex se revelará como un tipo mezquino y rastrero interesado únicamente en sacar beneficio económico de las dificultades de Syd, que irá notando como la presión de las circunstancias y su carácter inestable toman control de sus decisiones.

La novela data de 1965 y presenta muchos elementos culturales propios de la sociedad de aquellos años. En concreto las acciones que conducen al fatal desenlace pueden resultar un poco forzadas si no tenemos en cuenta el machismo de hace cincuenta y tantos años y clasismo propio Inglaterra. Si somos conscientes de ellos, una vez desencadenadas podremos de nuevo disfrutar del increíble talento que tiene esta autora para mostrarnos el lado más perverso y maligno del ser humano. La angustia y el pánico que me ha provocado el final del libro me han evocado exactamente las mismas sensaciones que El talento de Mr. Ripley hace veintitantos años. Sin duda estamos ante otra fantástica novela negra que se sale de los parámetros habituales de las historias de detectives, y cuya calidad pueden reconciliar a cualquiera con un género que se ha convertido en un cliché de sí mismo. Tenéis más reseñas en L.B.Confidential, Cicutadry y Un libro al día.

4 mar. 2019

La política sexual de la carne - Carol J. Adams

En 2011 se publicaba la edición revisada por el vigésimo aniversario de The sexual politics of meat, que vió la luz por primera vez en 1990. Ésa es la que he me leído (ya va por la edición del 25 aniversario), porque para mi desgracia en aquel momento no existía la traducción al castellano de Ochodoscuatro Ediciones que enlazo en esta reseña. A mí no me gusta leer en inglés, hace mil años que no leía voluntariamente un libro en inglés. Puedo hacerlo si me veo obligado a ello, cosa que ocurre principalmente por razones laborales. Pero como sé que tengo mis carencias, si se trata de leer por placer, mi única opción a considerar es el español. Por este motivo he tardado ocho años en dar cuenta de él, porque me daba una pereza insoportable. Y desde luego una vez terminado me reafirmo en mis convicciones: ¿Libros en inglés? ¡Nunca más!

Y ahora que me he desahogado un poco, vayamos a por este ensayo que ya se ha convertido en clásico tanto del movimiento feminista como del animalista. No en vano, Carol J. Adams lo subtituló 'Una teoría crítica feminista vegetariana'. A lo largo del mismo se exponen los vínculos entre el patriarcado y el consumo de carne como expresión de todo lo que este sistema de valores considera positivo (virilidad, vigor, coraje, etc.). Dada la discriminación que el patriarcado ha ejercido y sigue ejerciendo sobre las mujeres, en cuanto éstas plantan cara al mismo resulta coherente que establezcan un paralelismo entre la dominación a que se han visto sometidas y la que se practica sobre los animales criados como alimento humano. Esto supone rechazar el consumo de carne y adoptar el vegetarianismo como mecanismo que extiende a los animales la igualdad que busca el feminismo. Como la propia Adams indica en un momento que para mí ha constituído toda una epifanía, no hacerlo sería participar de la misma injusticia que precisamente se está rechazando.

Toda la teoría de la activista y filósofa norteamericana se basa en la idea del "referente ausente", esto es, la separación y desvinculación entre el trozo de carne que sirve en un plato y el animal del cual procede, cosificándolo y sacando al ser vivo de la ecuación. Hay mucho de lingüística en dicho análisis. Al ser el inglés el idioma de refencia del ensayo, lógicamente se tienen en cuenta unas particularidades sintácticas y semánticas que lo diferencian del castellano. La más evidente es la existencia de un pronombre neutro (it) para referirse tanto a animales como cosas en contraposición a los empleados con seres humanos (he/she). Hay más, por supuesto, como la diferenciación entre el nombre que recibe el animal (pig/hog para cerdo) y la carne que produce (pork). La verdad es que tengo curiosidad por saber cómo se ha enfocado esta cuestión en la traducción, pero al haber leído la edición original no ha supuesto conflicto para mí.

Adams aborda en las tres partes que componen el tomo todas las estrategias que emplea la corriente dominante de pensamiento para debilitar los argumentos que justifican el vegetarianismo. Por no aburrir, de entre todas esas estrategias voy a indicar solo una par de ellas. La primera que recupero es el debilitamiento del ideario del vegetarianismo, que abarca desde acciones tan toscas como la burla o el cuestionamiento del mismo sin base científica (sorprende ver que hay ejemplos documentados de finales del S. XVIII en que una de las justificaciones que se arguyen para comer carne es que 'si no nos comemos a los animales, ellos nos comerán a nosotros', todo un clásico que se sigue repitiendo más de doscientos años después), a otras más sutiles, como empobrecer el concepto desgastándolo al difuminar sus límites (vegetarianos que comen pollo, pescado o los canelones que su madre prepara por Sant Esteve). Precisamente por este motivo fue necesario acuñar el término "veganismo", que desde su concepción no acepta fisuras en el significado. La otra estratagema es mucho más elaborada, se trata de la ocultación de todo el corpus literario que pretende transmitir el ideario vegetariano. Para ello la crítica se encarga de ignorar, frivolizar y/o minusvalorar hábilmente todos los aspectos relacionados en estas ideas que puedan existir en un libro. Adams da un montón de ejemplos de autoras sobre las cuales se ha aplicado esta artimaña, tanto clásicas como contemporáneas (hay algún autor, pero lógicamente el enfoque feminista de este problema hace que las mujeres sean mayoría). Sin embargo no tengo necesidad de repetir aquí ninguna de las que ella destaca, en este mismo blog he señalado en un par de ocasiones cómo otras bitácoras y medios culturales han ninguneado sistemáticamente el contenido animalista de algunos textos que yo he reseñado: véase si no La vegetariana de Han Kang o el mucho más reciente Siete cuentos morales de J. M. Coetzee.

Si quitamos prefacios, el apéndice con las notas, bibliografía, índice y demás, la teoría de Carol J. Adams se despliega en apenas doscientas páginas. Retomando el tema con el que abría el post, he de admitir que a pesar de lo tremendamente interesante que me ha resultado el libro, leerlo en inglés ha sido una auténtica tortura. Como no podía ser de otra manera al tratarse de un ensayo, el registro empleado es bastante culto, con muchísimos verbos y sustantivos necesarios para construir un texto filosófico. Por si esto no fuera suficiente, uno de los principales campos semánticos que se manejan cae bastante fuera de mis intereses: la carne. Así que me he visto obligado a consultar WordReference(1) en el móvil a cada poco para tratar de sacar algo de sentido a lo que iba leyendo. De hecho hay dos o tres palabras en concreto que he consultado una y otra vez a medida que se repetían, porque tal cual las encajaba en mi traducción mental olvidaba su significado. Os diría cuáles son si las volviera a ver, pero como os decía, no tengo rastro de ellas en mi memoria. Como ya comenté al principio, no tengo intención de volver a leer nada que no esté en castellano. No he encontrado apenas reseñas de este libro en la blogosfera, solo la de La vie en vert, que por cierto me ha parecido estupenda.





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(1) Adjunto el historial de búsquedas: wilt, laden, charcoal, overthrow, victor, fleet, attend, empower, reify, hedge, coot, bedraggled, wren, temperance, aigrette, ostrich, unflinching, rebuke, disease, unravel, shudder, dissent, pail, endure, shroud, enact, deem, latch, meager, nursemaid, gross, arbiter, quirky, espy, dissenting, bequeath, romp, sulkily, husbandry, usher, tract, ripping, stiffen, asunder, hinge, subside, cast, berserk, poised, slope, moose, assess, enactment, abiding, err, chasm, insight, inside, decry, ameliorative, trope, acorn, pace, outpace, cipher, positing, scarce, indebtedness, weave, heartily, tantalizing, toehold, upbraid, overtone, rebuff, fold, thwarted, rendering, spur, quarrel, askew, undercut, pheasant, quarry, vexed, forswear, demurral, demur, gist, embattled, prevail, forbear, forces, partook, unbiased, bias, avenge, hare, strain, vanquish, offal, misnomer, retort, entrench, convey, render, cast out, heed, about-face, dagger, defile, embody, realm, snuff, hunk, stud, suffuse, dwell, conceit, summon, debase, wombat, womb, implement, hog, butchered, garb, undergarment, posit, absent, kipper, warring, tenet, coarse, carve, London broil, partridge, game bird, fowl

28 feb. 2019

El matrimonio de los peces rojos - Guadalupe Nettel

Los cinco relatos cortos incluídos en El matrimonio de los peces rojos se desarrollan como evocaciones de recuerdos en primera persona. Establecen paralelismos entre situaciones pasadas (normalmente de la infancia) y presentes para narrar una historia. Hasta terminarlo, yo no era muy consciente de por qué nunca me han gustado los textos escritos en este formato. Después de leerme cinco seguidos he sido capaz de abstraer las características que más me molestan, o por lo menos que más me han molestado según el estilo personal de Guadalupe Nettel. Para empezar, sus cuentos explican lo que sucede, sin permitir que sea el propio lector quién se haga una composición de lugar y los acontecimientos en base a lo que le van contando. En lugar de la recomendación "muestralo, no lo cuentes" que se hace en los cursos de escritura creativa, en su caso es "lo cuento que es más rápido y requiere menos esfuerzo, y sanseacabó". De ahí que los relatos, más que relatos, parezcan una confidencia que te está haciendo un amigo muy burgués. Una confidencia cargada de reproches y problemas de gente acomodada. Porque todas las historias versan sobre dificultades personales, familiares o de pareja, de los sinsabores de una vida que no ha resultado tan fe-no-me-nal como nos pensábamos. Me vais a tener que perdonar pero esa pseudo ficción terapéutica me resulta muy pretenciosa y de lo menos interesante del mundo. Y no es que los argumentos tengan posibilidades o no incluyan elementos originales. Es la forma de narrarlos lo que los hace cansinos. Las continuas explicaciones, el dale que te pego con los recuerdos, la constante auto exploración de los sentimientos del narrador. Me temo que no he conectado en absoluto con ninguno de ellos. Ni en la forma, ni en el fondo. Pero antes de seguir repartiendo estopa os dejo los títulos de los cuentos y así os doy un respiro antes de seguir:

  • 'El matrimonio de los peces rojos'. Yo suponía que tener un hijo iba a arreglar las cosas con mi marido pero por el contrario han empeorado.
  • 'Guerra en los basureros'. Por si no lo sabes mis padres hippies tienen problemas y me tengo que ir a vivir con mi tía de clase media que incluso tiene una asistenta interna en casa.
  • 'Felina'. Me dan una beca en Princeton y se me ha fastidiado la cosa porque me he quedado embarazada sin desearlo.
  • 'Hongos'. ¿Sabes? Me siento fatal porque me he enamorado de uno de los mejores violinistas del mundo y lo que había construído con mi actual pareja se está desmoronando.
  • 'La serpiente de Beinjín'. ¿Te puedes creer que después de treinta años de matrimonio mi padre tienen una amante mucho más joven que él y mi madre está deprimidísima?
Y es que si yo me he sentido como alguien que tiene que escuchar los problemas personales de un amigo, ahora me toca a mí usar el blog para volcar la frustración que me ha supuesto esta lectura. La verdad es que si hubieran sido diez cuentos en lugar de cinco, creo que no habría terminado de leerlo. Como apenas pasa de las 120 páginas, cuando me he dado cuenta de lo lamentable que era ya lo había terminado. Retomemos ahora la relación de molestias varias ocasionadas por este libro. Nettel transforma opiniones personales en leyes universales, pero como cada uno de nosotros tenemos nuestra propia percepción del mundo, la impresión que causa es la de partir de un punto equivocado y por tanto hacer que lo narrado no sea creíble. Por ejemplo en 'Felina' y en relación a una gata que tiene la protagonista, se lee:
"Qué otra misión, me pregunté, puede haber en la vida de los animales sino reproducirse".
Sin duda ha sido toda una sorpresa comprobar que estos relatos ocultaban entre sus renglones lecciones de filosofía de este calibre. Y ya que hablamos de animales, es imprescindible comentar que cada uno de los cinco cuentos se apoya en diferentes especies/especímenes animales como herramienta narrativa que permite a la escritora mexicana establecer analogías (bueno en realidad 'Hongos' bascula en torno a los causantes de una micosis). Lógicamente y como ocurre con el 99.99% de la población, la relación de los personajes con los animales es antropocentrista y especista. Compramos una serpiente en una tienda de animales, la encerramos en un terrario y luego la envenenamos porque nos da grima. Si se muere un pez que tenemos malviviendo en una pecera con muchos menos litros de los recomendados pues compramos otro. Son solo animales, están en el la Tierra para ser usados por el ser humano, ¿verdad? También los gozos y las sombras de la maternidad sobrevuelan de una manera u otra todos los relatos. Cuestión ésta la de la maternidad que por si no lo sabéis, no se encuentra entre mis 100.000 temas preferidos. En 'El matrimonio de los peces rojos' la joven protagonista nos informa bien pronto de que:
"Durante el embarazo, y creo que a lo largo de toda mi vida, había imaginado los primeros días en casa, después del nacimiento de un hijo, como los más romáticos y maravillosos que podia vivir una pareja."
La de 'Hongos' nos aclara:
"No tenía hijos. Lo había intentado durante un tiempo, sin éxito, pero lejos de atormentarme por ello, me sentía afortunada de poder concentrarme en mi carrera."
"Un niño hubiera representado un ancla muy poderosa al mundo tangible y cotidiano. Habría estado pendiente de su persona y sus necesidades. Me habría alegrado la vida con ese cariño incondicional que tanto necesitaba."
Todas estas proyecciones y tácticas de compensación psicológica refuerzan esa sensación de visita al terapeuta que me ha acompañado durante toda la lectura. Por no hablar de que nunca había visto tantos lugares comunes en tan poco espacio. Las protagonistas de los cuentos nunca se han cuestionado la arbitrariedad de las imposiciones sociales y por ello las siguen sin rechistar. Pero luego resulta que las cosas no eran como se las habían contado y todo les sale mal. Me temo que ese enfoque no va conmigo para nada. Y no digo que de ahí no puedan salir buenas historias, como conflicto es tan válido como cualquiera. Pero hay que trabajárselo para no aburrir al lector con lo que al final no parecen más que lamentaciones. Que conste que yo en realidad lo que quería leer era El huésped, pero no estaba disponible cuando fui a la biblioteca. Después de terminar este tomo la verdad es que se me han quitado las ganas. De todas formas y como siempre, es mi opinión personal, que incluye toda una vida de fobias y filias. Para conocer otras visiones, mucho más elogiosas, os recomiendo echar un vistazo a El gato que pesca, Espacio Ulises y Top cultural.

24 feb. 2019

Compañía - Cristina Cerrada

La idea final que permanece en mi cabeza después de haber leído los trece cuentos incluídos en Compañía, es que el ser humano es un extraño para sus congéneres. Probablemente incluso para él mismo, para cada uno de nosostros mismos. La cita que los precede y presenta, extraída de 'Historia de dos ciudades' de Charles Dickens, gira precisamente en torno a ese concepto, que se irá afianzando en el lector a medida que vaya dando cuenta de ellos. El libro tiene poco más de 150 páginas, así que los textos son de hecho bastante breves en casi todos los casos. Lo títulos son:

  • Alguien me sigue
  • Tatuaje
  • Naturaleza muerta
  • La laguna interior
  • Hormigas
  • Mentiras, relojes, y minusválidos
  • Alienígenas
  • Progenie
  • Amnesia
  • Trasplantes
  • Cerdos
  • El efecto Coriolis
  • Compañía
Cristina Cerrada aborda la incomunicación tanto entre extraños como dentro de la familia o la pareja sentimental. La autora madrileña viene a exponer que los secretos, las diferencias en la percepción, o los enfoques diametralmente opuestos sobre una misma realidad construyen un muro inexpugnable entre todos nosotros. Y a pesar de que intuimos la infelicidad que nos genera, nos aferramos a ellos por miedo a la soledad, por inercia, o simplemente porque somos una especie que no da para más. Excepto un par de ellos, protagonizados por personas con problemas psicológicos graves, nos será muy fácil reconocernos tanto el resto de personajes como en las situaciones en las que andan inmersos. La mayoría de los relatos no resuelven nada, sino que exponen unos hechos que quedan sin concluir. Estamos por tanto ante un tipo de texto que exhibe esa característica tan postmodernista de abrirnos una ventana temporal para que conozcamos una serie de  acontecimientos. Acontecimientos casi siempre inquientantes y que dejan cierto desasosiego, un malestar que no podemos evitar porque compartimos las experiencias narradas: engaños, rupturas, mentiras, excusas. Quizás el único pero que puedo ponerle es que a algunos cuentos les falta algo de contundencia. Se desarrollan en tan poco espacio que yo al menos me he quedado esperando más. De todas formas la impresión general es muy satisfactoria. Estoy ante otro descubrimiento que me ha dejado muy buen sabor de boca. Llevo ya unos cuantos seguidos, así que cruzaré los dedos para que no pare la racha. Tenéis más reseñas en La esquina de ese círculo, que ha sido el blog inspirador de esta lectura y donde se incluye un pequeño resumen de la trama de cada relato, Figuras en la niebla y Revista de Libros.

21 feb. 2019

Sin City. La gran masacre - Frank Miller

Dwight McCarthy ha vuelto a Basin City después de haber conseguido una cara nueva. Está pasando la noche con Shellie en el apartamento de ésta cuando Jack, un antiguo amante de la chica, empieza a aporrear la puerta y a amenazarla con echarla abajo si no le deja entrar. Shellie se decide a abrirle pero le pide a Dwight que se mantenga al margen, así que nuestro hombre se escabulle por las habitaciones. Jack viene borracho con varios amigos, así que se le va un poco la mano con la joven. Se la quiere llevar de fiesta al club de strip donde ella trabaja para correrse una juerga con sus compañeras. Antes de salir va al baño y allí se topa con Dwight, quien sigilosamente le da un buen susto para que se olvide de Shellie. El matón, que como casi todos los matones en realidad es un cobarde miserable que solo abusa de los débiles, sale huyendo con sus amigos rumbo al barrio viejo en busca de prostitutas con quienes montar un buen sarao. Dwight los sigue temeroso de que causen problemas a las meretrices en su propio territorio, donde ellas tienen el control por un acuerdo con la policía y la mafia. Como era de esperar, allí las cosas se complican porque Jack se pasa de la raya cuando una joven prostituta se niega a irse con el grupo. Sus compañeras y Dwight le ayudarán a librarse de ellos, pero cuando acabe el enfrentamiento las cosas se pondrán muy mal para todas las trabajadoras del barrio viejo. Y es que Jack ocultaba un secreto del que nadie era consciente.

Sin City. La gran masacre es la tercera entrega de la serie original de Sin City. Sin embargo por algún error de la colección de Norma Editorial que compré en Bibliostock, está numerada a continuación de El duro adiós, que sí fue la primera en aparecer. Esto lo comento porque nada más comenzar a leer este tomo doble se da por hecho que deberíamos saber quién es el protagonista, el porqué de su reconstrucción facial, el regreso a Basin City, etc. etc. Según leemos en la Wikipedia, esta falta de contexto se debe a que cronológicamente este tomo es inmediatamente posterior a Mataría por ella, la segunda entrega de la cual también Dwight es el protagonista. Excepto por este pequeño detalle, que chirría cuando empiezas el cómic, tengo que reconocer que a nivel argumental este episodio me ha parecido mucho más interesante que el primero. Por supuesto estamos ante una obra de temática criminal clásica que incluye los personajes habituales en el género. Antihéroes marginados (prostitutas, tipos honrados caídos en desgracia), polícías corruptos y la mafia inundan las páginas. Sin embargo las situaciones que nos muestra incluyen elementos muy originales. Por ejemplo las prostitutas organizadas según un modelo de autogestión y con grupos de autodefensa, o los ex-terroristas del IRA transformados en mercenarios a las órdenes de la mafia. De todas formas como logro más destacable señalaría el desenlace, que nos aproximan más a una historia épica que una trama noir. De hecho la idea está tan presente en la narración que Frank Miller evoca brevemente en sus páginas la Batalla de Termópilas, la cual adaptaría en 300 algunos años después .

Desde el punto de vista artístico esta entrega repite las características de la anterior: el uso exclusivo de tinta negra, grandes contrastes en las viñetas, abundancia de escenas nocturnas o la magistral habilidad de Miller para emplear en los dibujos elementos propios de la abstracción geométrica. Aunque sigue habiendo muchas escenas que se resuelven visualmente, yo diría que hay más texto, especialmente en cuanto a Dwight como narrador en primera persona. Porque los personajes siguen siendo bastante parcos en palabras, que es otro cliché del género. Resumiendo, a pesar del patinazo editorial al desordenar las entregas, me ha parecido que este episodio está mucho más elaborado. Y estéticamente sigue siendo fantástico. Tenéis más reseñas en La casa de El y Los mejores cómics.

18 feb. 2019

Siete casas vacías - Samanta Schweblin

Samanta Schweblin juega con lo extraño dentro de lo cotidiano en los siete relatos cortos incluídos en Siete casas vacías. Unas pinceladas de rareza, de locura, definen el carácter de sus personajes. Los protagonistas exhiben unos desvaríos que sin llegar a ser peligrosos podrían provocar un desastre. Sobre todo cuando se enfrenta a su entormo más cercano. Los textos oscilan entre el desasosiego y la angustia. Todos transcurren en entornos de lo más corriente, en contextos en que sin duda podremos reconocernos. Schweblin toma siempre como punto de partida las relaciones familiares, de pareja o de proximidad, por ejemplo entre vecinos, que demuestran ser una fuente inspiración estupenda. Quizás por eso las sensaciones que transmiten son tan vívidas. Los títulos de los relatos son:

  • Nada de todo esto
  • Mis padres y mis hijos
  • Pasa siempre en esta casa
  • La respiración cavernaria
  • Cuarenta centímetros cuadrados
  • Un hombre sin suerte
  • Salir
A pesar del hilo conductor comentado, cada uno de ellos tiene unos matices diferentes. Desde la inquietud y las preocupaciones que provoca una madre inestable en 'Nada de todo esto' (mi favorito), al toque humorístico entrañable de 'Mis padres y mis hijos'. La pena por la pérdida de un hijo de 'Pasa siempre en esta casa' o la aceptación de la vejez y la enfermedad como antesala de la muerte en 'La respiración cavernaria', para mi gusto el más crudo del volumen. 'Cuarenta centímetros cuadrados' y 'Salir' comparten un cierto malestar existencial. No obstante 'Un hombre sin suerte' se sale un poco del nexo común del resto de cuentos, que en conjunto ganaron el IV Premio Internacional de narrativa Breve Ribera del Duero en 2015. También este último tiene un galardón (Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2012), y desde luego es una pieza excelente. Es solo que su temática deja de lado esa "demencia cercana" para mostrarnos una turbadora historia de pedofilia que sin caer para nada en el morbo fácil, mezcla magníficamente el punto de vista del adulto y la niña. 

El volumen apenas pasa de las 120 páginas, así que los cuentos no son demasiado extensos. En ese sentido sólo 'La respiración cavernaria'  destaca sobre los restantes. La prosa de la autora argentina es muy ágil y directa. Con frases cortas sin artificio ni ornamentos inútiles. Abundan eso sí, los términos y construcciones propias del español que se habla en su país, que a mí por lo menos me parecen super refrescantes y son un motivo más de atractivo para el libro. Tendré que seguirle la pista. Más reseñas en Libros prohibidos, La esquina de ese círculo y El alma de la piel.
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