30 dic. 2019

Grobe Zusammenfassung (10)

Último resumen de lecturas del 2019. La verdad es que todas las intenciones que tenía a principios de año se fueron al garete cuando decidí que tenía que prestar más atención a la literatura escrita por mujeres debido a su descarada e intolerable poca presencia en mis lecturas. Aquel propósito de empezar a leer todos los tochos inmanejables que voy acumulando (ver mención el Extinción), se perdió al segundo libro: Summa Technologiae. Luego en abril y por temas laborales y personales varios tuve que olvidarme del formato habitual de reseñar libros individualmente. Y en esas seguimos, y veremos a ver si salimos algún día. En todo caso no tengo intención de caer en la autocompasión, porque las cosas son como son y no hay que darle tantas vueltas. Así que sin más, os dejo unas breves y someras reseñas de los libros que he leído durante este mes.

Agentes de Dreamland, de Caitlin R. Kiernan. Esta novela corta mezcla sectas apocalítpicas con organizaciones gurbernamentales secretas y lo salpimenta todo con una posible epidemia de origen extraterrestre. Su mayor logro es que no se concreta nada y genera mil posibilidades que toman cuerpo en la cabeza del lector, que tiene que trabajar sin pausa para dar algo de sentido a lo que cuenta. Aunque tira de varios clichés para definir al personaje principal, un agente de alguna misteriosa organización indefinida, tampoco es que moleste mucho porque su extensión no da para descripciones proustianas. A los fans de Expediente X les encantará porque evoca a la perfección el aire inquietante y conspiranoico de aquella mítica serie de los 1990s.

Cómo ser mujer, de Caitlin Moran. Estamos ante un libro plagado de buenas intenciones pero totalmente equivocado. Para empezar es un fastidio que todo el texto esté lleno de referencias a personajes populares (reales y de ficción) del Reino Unido, lo cual, debido a las diferencias culturales entre UK y España, requiere de constantes aclaraciones a pie de página. Pero es peor todavía el tono de treintañera sabelotodo que rezuman todas las páginas. En plan cuando tú vas ella ya ha vuelto hace años. Algo que no ayuda precisamente a generar simpatías. A mí me parece estupenda la idea de difundir el feminismo entre las masas que no están muy al tanto de su razón de ser, que esa es la intención que subyace. Y si puedes hacerlo de manera divertida, mejor que mejor. Pero es que el mensaje pierde credibilidad cuando lo que haces es frivolizar. Que es lo que ocurre al mezclar discriminacion y desigualdad en la mujer con me agarro un pedo de éxtasis y bebo alcohol hasta caerme al suelo. O mostrarte orgulloso de tus orígenes humildes y de clase obrera con mira que super cool que soy que he entrevistado a Lady Gaga y me he ido con ella de fiesta a Berlín porque nos hemos hecho superamigas. Así pues, ¿cómo casar lucha feminista con vanidad y elitismo? Pues ya te digo yo que muy malamente. Esta alternancia de mensajes contradictorios hace que las ideas que se quiere defender pierdan fuerza. Claro que igual el problema está en que yo espero un mensaje académico y serio porque la cuestión me lo parece, pero probablemente ese enfoque aburre a Moran y estaba muy lejos de sus intenciones al escribir. En fin, el texto es pura literatura del yo sin ningún grado de elaboración o ficcionado. Es la autora hablando de sí misma, de su vida y sus cosas capítulo tras capítulo. En plan anécdota o confidencia. Admito que algunos de los temas expuestos tienen mucho mérito (por ejemplo confesar el aborto al que se sometió, algo que no debe de ser fácil para ninguna mujer), pero casi todo el rato es muy insustancial, superficial y también incoherente: no se puede defender por igual tener hijos y no tenerlos y pretender salir indemne de semejante ejercicio de esquizofrenia. Resumiendo, una pérdida de tiempo total y un libro que nunca debió cruzar el Canal de la Mancha.

Barras y estrellas, de William Boyd. Novela de humor en la más pura tradición británica. El autor emplea las diferencias culturales entre ingleses y norteamericanos para generar despropósitos y provocar la risa. Siguiendo más o menos los cánones de Tom Sharpe, el protagonista, quintaesencia de la flema y contención británica, se ve desbordado por las disparatadas ocurrencias de los neoyorquinos primero y los sureños después. Se agradece un poco de moderación en la trama, alejándose así del estilo de Sharpe, lo cual la dota de cierta credibilidad. No es que te partas y te mondes, pero resulta simpática.
La intersección de Einstein, de Samuel R. Delany. Vaya por delante que mi única experiencia previa con este autor fue bastante lamentable. No obstante esto no fue óbice para hacerme con este otro libro suyo al toparme con la edición de Minotaruo en tapa dura y perfecto estado en una de mis habituales incursiones en las tiendas Re-Read. Y qué bien hice, la verdad. Porque estamos ante una novela de factura impecable que recrea el mito de Orfeo y que gustará tanto a los aficionados a la ciencia-ficción como a los de la fantasía. La acción transcurre en un futuro muy lejano en la Tierra donde se han producido cambios tanto involutivos (feudalización de las grandes ciudades, sociedades rurales tribales basadas en el pastoreo, etc.), como un salto cuantitativo en la evolución humana que hace que un reducido pero no desdeñable porcentaje de la población haya desarrollado atributos físicos y psíquicos especiales. Lo mejor de la narración es su capacidad para sugerir y evocar, obligando así al lector a encajar todas las piezas para que el resultado cobre sentido en su cabeza. Muy, muy recomendable. Por cierto que la traducción excelente, lo cual refuerza mi sospecha de que el problema con Nova venía causado en gran parte por una traducción pésima.

¿Y ahora qué hacemos?, de Doris Dörrie. La primera novela de la autora y directora de cine alemana se centra en la crisis de la madurez. En el momento en que cobras conciencia de que tienes más años por detrás que por delante, te das cuenta de que ni tu carrera profesional, ni tu entorno, ni tu familia se parecen lo más mínimo a las proyecciones que concebías con veinte años. La vida encarga de poner en su sitio las fantasías megalómanas de juventud y se hace necesario aceptar que no has logrado ni el 10% de tu metas. Dörrie emplea el budismo como elemento central de la historia para componer una trama que es a la vez humorística y filosófica. Los golpes de humor a mí me han parecido un poco facilones y basados en los típicos prejuicios occidentales sobre dicha doctrina. Sin embargo la componente espiritual termina cogiendo fuerza y consigue poner en contexto la vida del protagonista. También es verdad que hay muchos capítulos que relatan sucesos que no encajan demasiado bien en el desarrollo de la trama. Estos golpes de efecto dan la sensación de falta de coherencia en la narración y hacen que la novela pierda empaque. Con todo y eso, se trata de un libro simpático que deja buen sabor de boca. Sobre todo si efectivamente tienes ya cuarentaimuchos años y necesitas perspectiva para apreciar las cosas son realmente importantes.

29 nov. 2019

Grobe Zusammenfassung (9)

Me estoy dando cuenta de que cada vez me enrollo más en las mini reseñas. Bueno, no en todas pero en algunas sí. ¿Será que voy a volver al formato habitual de una reseña por libro? Pues no lo sé, aunque ganas no me faltan. De momento aquí os dejo el resumen de lecturas de noviembre de 2019.

Mañana tendremos otros nombres, de Patricio Pron. Pues como nunca había leído nada de este autor me dije ahora que ha ganado el premio Alfaguara de novela de 2019 es la ocasión perfecta. ¿Lo era, realmente? Ya os avanzo que no. Estamos ante un soporífero elogio al amor de pareja y una glorificación sin fundamento de la vida en común entre dos personas que se quieren. Está aderezado con alguna que otra crítica a la situación socioeconómica del mundo al finales de la década de los 2010: la pose afectada y carente de principios (a ojos de autor, claro) de los modernos/hipsters, la gentrificación de las ciudades, la precariedad del trabajo, bla, bla, bla. Los juicios que emite resultan innecesarios por manidos y en muchos casos, totalmente equivocados por falta de conocimiento del tema que se trata. Querido Patricio, ¿todavía no te has enterado de que la soja que se planta en el Amazonas previa deforestación de la selva tropical, no se transforma en leche vegetal para el latté de los hipsters, sino en pienso para alimentar las vacas que luego os coméis los omnívoros del primer mundo? ¿Es posible que un tipo tan culto y leído como tú siga ignorando este hecho y recurra a prejuicios reaccionarios e irreales para autoexculparse de responsabilidad en la crisis medioambiental del planeta? Pues anda que hay documentales informando al respecto, te recomiendo que veas Cowspiracy cuando tengas un rato. Errores e imprecisiones al margen, lo más desesperante de la novela es que transmite la idea de que el amor triunfa. El amor triunfa, por dios, me lo dice alguien en sus tiernos veinte años y hasta lo considero encantador por la ingenuidad en que se sostiene esa afirmación. Si me lo dice un tío de cuarentaipico pienso que es imbécil. Es lo más baboso que he leído, yo qué sé, en 5 años por lo menos. Una pérdida de tiempo que por su tibieza triunfará entre los mediocres. Fijo.

Prestigio, de Rachel Cusk. Cierre de la trilogía que no aporta ninguna novedad ni en el fondo ni en la forma a las dos anteriores entregas (ver resúmenes de lecturas de junio y octubre). Hay una clara sensación de globalidad que permitiría publicarlas en un volumen único por su coherencia. Me han encantado las tres novelas. Las he leído con auténtica fruición y he disfrutado de todas las historias que narran. El cierre de ésta última es particularmente memorable por perturbador y nihilista.
Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel. Llegué a este libro a raíz de una reseña super entusiasta de Cuchitril Literario hace tan solo unos meses y hoy me toca a mí verter toneladas de alabanzas acerca de esta novela; emotiva, dolorosa, divertida, cruda, idealista, apasionada, encantadora. La acción transcurre a finales de los 1980s en un Chile que está experimentando los últimos coletazos de la dictadura de Pinochet. El protagonista es un marica viejo (cuarentaipocos años, ojo), enamorado hasta las trancas de un joven estudiante universitario hetero miembro de un núcleo de resistencia comunista. El segundo se aprovecha de la situación y su grupúsculo revolucionario toma el piso del antiguo transformista como cuartel de operaciones. Este último se hace el ingenuo y disfruta de las mariposas en el estómago como si tuviera veinte años menos. A destacar el lenguaje empleado por el autor chileno, capaz de transmitir a la perfección la vitalidad del protagonista y repleto de características super originales, como un uso exhaustivo de aposiciones con un potentísimo efecto visual (manos araña, manos gaviota, etc.). Por no hablar de una divertidísima trama secundaria protagonizada por el dictador, a quien se ridiculíza presentándolo como un personaje miserable, ruín y atemorizado. Desde hoy mismo me declaro fan número uno de Lemebel, por lo menos en mi bloque.

Las ballenas volantes de Ismael, de Philip J. Farmer. Yo tengo un problema con las librerías de segunda mano, en especial con la cadena Re-Read. Los libros son tan baratos, los títulos están tan bien clasificados y ordenados, y las tiendas tienen ese aspecto tan pulcro como salido de un anuncio de Ikea que siempre que voy, arramplo. Y voy muy a menudo. Cinco, siete, diez. El máximo por el momento son diez libros de golpe. Y claro, si entras en esa dinámica de comprar por comprar encuentras tanto joyas como bodrios. Que es el caso de esta novelucha de Philip J. Farmer, cuya mera existencia solo se sostiene pensando que va destinada al público juvenil con cero criterio y deseoso de aventuras. Pero si te paras reflexionar en esa posiblidad, la conclusión es que estás insultando al público juvenil sin criterio y deseoso de aventuras. Ya sabemos que ser joven es estúpido, pero me cuesta creer que se pueda llegar a estos niveles de estupidez ni aun siendo joven. Una space-opera que transcurre en un futuro muy lejano en la Tierra, con un marco de referencia evolutivo/involutivo que es ridículo, incoherente, absurdo e insostenible. Se mire por donde se mire. Para olvidar o más bien, para no haber leído nunca.

Mundos cálidos y otros, de James Tiptree Jr. Otra colección de relatos a cargo de Alice Bradley Sheldon, más conocida por su pseudónimo masculino. Comprende los cuentos publicados en los primeros años de su carrera, así que quizás por su falta de experiencia, en general me ha parecido algo más floja que Cantos estelares de un viejo primate, que ya comenté brevemente en septiembre. Hay relatos que no están mal y otros que son bastante inanes. Eso sí, merece la pena solo por leer la introducción de Heinlein: según deduce él, Tiptree escribe tan virilmente que las sospechas de que tras ese nombre tan infrecuente se esconde una mujer son pamplinas. Memorable.

Riesgos de los viajes en el tiempo, de Joyce Carol Oates. Floja, muy, muy floja. No creo yo que ésta sea la mejor novela de la autora norteamericana. No es que haya leído otra, solo dos libros de cuentos, pero aunque no tenga con qué comparar, esta novela es terriblemente floja por sí misma. La acción transcurre en una distopía originada como reacción a la amenaza terrorista que se inició el 9/11. Esto conduce a un estado totalitario que condena a los disidentes del pensamiento único a diferentes formas de olvido: desde reacondicionamientos a desapariciones pasando por un exilio en el pasado mediante un viaje en el tiempo. Un batiburrillo de ideas ya muy trabajadas en la ciencia-ficción, que no solo no aportan nada nuevo, sino que además no van a ninguna parte. Lo único medianamente de interés es que se plantea la duda de si el viaje temporal no será sino una realidad simulada mediante software. De todas formas la trama, ademas de zigzaguear sin ningún interés, se resuelve de manera ridícula. Un libro totalmente prescindible.

Lancha rápida, de Renata Adler. Se preguntan en la editorial Sexto Piso por qué esta novela, que fue un boom de ventas en EEUU hace cuarennta años, no se ha editado antes en español. Como insinuando que se nos ha negado una joya de la hostia demasiado tiempo. Ahí va mi interpretación de los hechos. Para empezar no es una novela. Es una colección de anécdotas. Una colección de textos sin gracia que alcanzan unos pocos párrafos en la mayoría de los casos. Sin demasiada continuidad ni coherencia entre unos y otros, además. Todo lo más que involucran al entorno de la protagonista, una reportera que vive en Nueva York y recorre el mundo para cubrir las noticias más actuales. Bueno actuales a mediados de los 1970s, fecha de su publicación original. Y ese es precisamente el siguiente impedimiento que le pongo al libro. Es un producto de su época, y tantas referencias contextuales lo vuelven añejo. Como un vino malo que encima se ha pasado. Moshé Dayán, Patty Hearst y el Ejercito Simbiótico de Liberación, la Ciudad del Miedo, etc. Un viaje a mi más tierna infancia que solo me ha valido para perder el tiempo. Eso sí, como soy muy fan de la abstracción geométrica y del color, la portada me encanta.

29 oct. 2019

Grobe Zusammenfassung (8)

Dos meses y se acaba el año. Da un poco de vértigo, ¿verdad? Espero poder retomar el formato clásico de reseñas para cada libro en 2020, pero sinceramente, no las tengo todas conmigo. Bueno en unos meses lo comprobaremos. Por el momento, aquí va el resumen de octubre.

Almas, de Joana Russ. Ya dije el mes pasado que El hombre hembra es una novela bastante insoportable. Sin embargo mi honestidad en cuanto a las opiniones que vierto en el blog debería ser, a estas alturas, conocida por todos. Por eso espero que me creáis si digo que esta colección de textos de género fantástico/scifi es todo lo contrario. El enfoque feminista que parece característico de la autora está también muy presente en estos títulos. Por suerte para el lector son muy originales y tienen desarrollos lineales y coherentes. Nada de experimentos 'New Wave' como el citado un poco más arriba. El volumen incluye una novela corta y cuatro cuentos que datan de principios de los 1980s y abordan cuestiones de género, identidad sexual y las convenciones sociales en cuanto al sexo (creo que hay un par de protagonistas gays, y otra juega con algunas ambigüedades sobre el sexo con menores). Resumiendo, parecen haber salido de la pluma de una persona a quien le gusta escribir y sabe cómo hacerlo bien.

El imitador de voces, de Thomas Bernhard. Relatos cortos a cargo de mi escritor austriaco preferido. Sus temáticas habituales condensadas en un par de páginas como máximo. Críticas a su país y toda la sociedad. El horror de la soledad, la incomunicación, la enfermedad, la muerte. Y con alguna que otra pincelada de humor que sirve de contrapunto a tanta desesperación. Muy recomendable.
Tránsito, de Rachel Cusk. Faye. La escritora protagonista de esta trilogía se llama Faye. El nombre aparece una sola vez en esta segunda entrega, que repite en cuanto a forma el planteamiento de la primera. Estos tres volúmenes se podría definir como una colección de relatos cortos centrados en las relaciones humanas (familiaries, amistosas, de pareja). El nexo común a todos ellos es Faye, quien se encarga de ir introduciendo en la narración a diferentes personas con quienes se va topando a lo largo del día y cuyas historias van componiendo el texto. Y que conste que he dicho los tres con conocimiento de causa: mientras escribo estas notas estoy leyendo precisamente la última entrega: Prestigio. Ni que decir tiene, me está gustanto tanto como los otros dos.

Serotonina, de Michel Houellebecq. ¡Qué ganas tenía de leer este libro! Lo compré en febrero y he estado retrasando la recompensa todo lo posible. En octubre ya no he podido resistirme más. Es la novela de Houellebecq que más me ha gustado desde Plataforma. Volvemos a enfrentarnos a otro de sus personajes protagonistas hundido en la desesperación porque la vida se le está escapando de las manos. Las más de cuatro décadas de existencia en nuestro planeta viviendo en ese monstruo que denominamos sociedad ya no le dejan espacio para la esperanza, mucho menos para la felicidad. Todas las reflexiones que el autor francés nos trae por boca del protagonista, Florent-Claude Labrouste, se sienten como puñaladas y no dejarán indiferente a nadie. Magnífico. ¿Qué consuelo me queda hasta que vuelva a publicar algo nuevo? Más aún, ¿quién me garantiza que mantega este nivel tal excelso?

Una noche en el paraíso, de Lucia Berlin. Más cuentos de esta malograda autora que vienen a rebufo del éxito de Manual para mujeres de la limpieza de hace un par de años. Los relatos no están mal, no es que sean unas castañuelas pero en general tiene un sabor menos amargo que los del volumen anterior. Sabiendo del pie que cojeo, comprenderéis entonces por qué me ha parecido más flojo. El transfondo autobiográfico es bastante evidente, sin embargo casi todos ellos tiene como protagonistas a mujeres jóvenes (todas ellas alter ego en mayor o menor medida de Berlin), que por aquello de la vitalidad propia de los años mozos, todo lo ven con ánimo y esperanza, incluso situaciones y experiencias que observadas desde la distancia resultan bastante amargas. No insisto, se deja leer y entretiene pero como imprescindible, el otro y no éste. 

Nada, de Carmen Laforet. Para empezar esta novela tiene el mérito de haber ganado el primer Premio Nadal que se concedió. Luego hace un retrato magnífico de las miserias de la postguerra en la Barcelona de los 1940s. El hecho de que la protagonista sea una joven adolescente no me ha resultado tan cargante como esperaba. Es verdad que el argumento también recoge los problemas habituales de esa etapa tan complicada del ser humano, que por lo general tienden a interesarme bastante poco. Sin embargo la autora catalana consigue que el drama familiar y existencial se imponga a las pamplinas de la edad del pavo, que incluso en ese contexto tan sobrecogedor de miseria y devastación moral, resultan bien traídas.

30 sept. 2019

Grobe Zusammenfassung (7)

Cada vez se me pone más complicado escribir estos resúmenes. Y no es porque el trabajo me deje poco tiempo libre y menos ganas, esa parte ya la he aceptado con resignación. La cuestión ahora es que pasan tantas semanas desde que termino una libro hasta que escribo sobre él que a veces se me ha olvidado de qué trataba. Sobre todo ocurre si no es especialmente memorable, y admitámoslo, son muy pocos los que caen en esa categoría. Así que el problema se me hace muy presente al sentarme en el ordenador y tengo que tener a mano el Kindle o el libro para hojearlo. Por poner un ejemplo concreto, ha pasado más de un mes desde que leí la primera novela que reseño hoy. Así que el tiempo se ha encargado de eliminar las pocas sensaciones agradables que me generó, para dejar solo el fango más denso y putrefacto en mis recuerdos. Con esto quiero decir que tampoco me hagáis mucho caso si resulto especialmente negativo.

Visitantes milagrosos, de Ian Watson. Que Ian Watson elabora unas tramas muy originales es algo que yo ya he comentado más de una vez en este blog. Ahora bien, tampoco me ha temblado la mano para decir que no siempre logra resolver esas tramas con éxito (en mi humilde opinión, faltaría más). En este caso elabora una teoría sobre el fenómeno OVNI que lo vincula no con los extraterrestres, sino con una conciencia mundial colectiva que se expresa por medio de estados alterados de conciencia y alucinaciones, ya sean individuales o colectivas. El libro tiene momentos épicos, pero como ya le ocurrió en Carne, se cierra bastante atropelladamente porque ese cúmulo de ideas tomadas de aquí, allá y acullá, termina acorralando al autor (por más que derrochen toneladas de inventiva). El británico hace todo lo que está en su mano pora terminar la novela con la mayor dignidad posible, pero resulta inevitable preguntarse si algo de lo que hemos leído tiene sentido.

El hombre hembra, de Joanna Russ. Todo un clásico de la ciencia-ficción feminista citado en todas las listas habidas y por haber. La idea que emplea la autora para mostrar la discriminación que sufre la mujer en la sociedad (más acusada en 1970, que es cuando fue escrita), pasa por contrastarla con otras sociedades existentes en mundos paralelos salidos de su imaginación. La teoría del viaje en la probabilidad hace que un total de cuatro mujeres de distintos universos se reúnan y expongan sus realidades, algo que lógicamente conduce a una crítica feroz del sexismo, la influencia de los condicionamientos culturales en la conducta, el cuestionamiento de las identidades de género normativas, etc. A Russ no le falta razón en su análisis, sin embargo a mi parecer el libro es bastante confuso. Para empezar no hay linealidad argumental y encima todas las mujeres protagonistas tienen nombres muy parecidos: Jeannine, Joanna, Janet y Jael. Como se relacionan entre ellas en escenarios cambiantes no he conseguido en ningún momento tener una imagen aislada y definida de cada personaje, sino que solo cobraban entidad cuando se expresaban en diálogos o la narración los contextualizaba. Tampoco cada una de ellas tiene el mismo peso en la acción; Jael aparece prácticamente al final del texto, en un nuevo giro de la trama que es difícil encajar en un conjunto ya de por sí inconexo. Y para finalizar, hay bastantes párrafos en que la autora mete con calzador su ideario feminista en primera persona y con un estilo panfletario en el que vuelca toda su rabia y frustración. Que no es que yo no la entienda, no es ése el problema. Es que supone un cambio de registro que cuesta encajar en lo que se supone que es una novela.

Cantos estelares de un viejo primate, de James Tiptree Jr. Detrás de este pseudónimo tan masculino se oculta la escritora Alice Bradley Sheldon. No sé por qué narices habré tardado tanto en conocer su obra porque esta colección de relatos y novelas cortas es lo mejor con que me he topado en un montón de tiempo. Se trata de ciencia-ficción con una base de biología bastante importante, pero el lado hard sirve solo de apoyo a los desarrollos sociológicos especulativos y proyectivos con una incuestionable carga feminista. Los siete textos incluídos en este tomo fueron escritos entre finales de los 1960s y mediados de los 1970s, así que recoge el mismo Zeitgeist que la novela de Russ de un poco más arriba. La situación de la mujer en esos años era sin duda peor que hoy día, ahora bien, el enfoque de todos ellos es mucho más atemporal. Los conflictos de discriminación que exponen están mucho mejor tratados y se exponen con una originalidad y un tino ante los cuales no cabe sino maravillarse (y que conste que yo no uso este verbo con demasiada ligereza). Quizás el título más conocido de toda la compilación sea el multipremiado 'Houston, Houston, ¿me recibe?', una mezcla irresistible de temas clásicos de la ci-fi con un giro de tuerca que cuestiona los conceptos de género y sexo. De todas formas mi preferida ha sido 'Un momentáneo sabor de existencia', por la gran carga anti antropocentrista que tiene. A destacar también el trasfondo animalista y de defensa de los derechos de los animales de 'El psicólogo que no quería maltratar a las ratas', que probablemente se define mejor como género fantástico que ciencia-ficción. Sin duda el triunfador absoluto de este mes, aunque seguido muy de cerca por el que viene a continuación.

Lengua materna, de Suzette Haden Elgin. Distopía en toda regla. Distopía en el sentido tradicional y original del término: una sociedad que ha evolucionado desde la actual para volverse un infierno para algún grupo diferenciado, lo cual permite poner de manifiesto los peligros que acechan a la actual. En la novela de Elgin, primera de una trilogía que incluye también La rosa de Judas y 'Earthson' (sin traducción al castellano), los derechos de las mujeres fueron cercenados a raíz de un Nobel en Medicina que demostraba su inferioridad intelectual. Borradas completamente de la esfera social para pasar a ser tratadas por los hombres como simples objetos domésticos, sólo las traductoras pertenecientes a unas reducidas familias de lingüístas tiene cierta presencia pública al ser utilizadas por los gobiernos de la Tierra en las negociaciones mercantiles con todas las especies extraterrestres que se han ido conociendo en los últimos siglos. La novela nos muestra un grado de abuso sobre la mujer que me ha recordado irremediablemente a El cuento de la criada (vía serie de la HBO, porque no he leído el libro de Margaret Atwood). Incluye eso sí más elementos de ciencia-ficción y una componente de psicolingüística que me han resultado muy, muy atractivos.

Dellas. Un mundo femenino, de Charlotte Perkins Gilman. Utopía feminista en la cual tres jóvenes y aguerridos aventureros estadounidenses de principios del S. XX exploran un país desconocido en medio de la jungla del Amazonas y habitado exclusivamente por mujeres. La autora, militante feminista ella misma, evidentemente, desarrolla sus deseos de igualdad de derechos entre hombre y mujer imaginando una sociedad matriarcal cuya expresión máxima es la maternidad. La hermandad entre todas sus habitantes y su lucha común por la consecución de unos ideales progresistas nos hacen ver cómo podría ser una sociedad ideal contrapuesta al patriarcado. La novela data de 1915, así que el nivel de prejuicios a combatir estaba a unos niveles inconcebibles. Sin embargo Gilman lo hace con mucho humor y más elegancia. De nuevo vemos que en un texto feminista aparece un claro alineamiento con el vegetarianismo y la defensa de los derechos de los animales, no en vano las habitantes de Dellas se nutren exclusivamente de productos obtenidos de la tierra y muestran su estupefacción al saber que en Occidente se usa la leche de vaca como alimento (por no hablar del horror que les provoca saber que los terneros terminan en los platos). Lamentablemente e inclinando la balanza ética en su contra, el texto deja traslucir ciertos tics racistas y supremacistas del ideario de la autora. Tengo que admitir los primeros capítulos destilan un tufo a novela de aventuras bastante aburrido, eso sí, una vez los hombres y sus prejuicios decimonóncios llegan a Dellas, el texto su vuelve muchísimo más interesante y desarrolla un montón de ideas avanzadas que por desgracia un siglo después siguen teniendo mucho de utópico. Por cierto que el título original es Herland, lo que ayuda a entender el que se le ha dado en español.

23 ago. 2019

Grobe Zusammenfassung (6)

Recordando que hace años tomé por costumbre leer algún tomo de ciencia-ficción de la colección Libro Amigo de Bruguera durante los meses de agosto (ver reseñas del 2010, 2011, 2012 y 2013), he decidido darme una tregua en mi campaña de lectura preferente de autoras para retomar esa afición al género en pleno estío. Algo que ha venido provocado en parte por la visita a una tienda Re-Read en donde conseguí un buen puñado de clásicos descatalogados por dos duros. Así que tenéis a continuación el resumen de lo leído; como viene siendo habitual desde hace ya demasiados meses, se trata de una cosina rápida y sin mucha profundidad.

Nova Express, de William S. Burroughs. Un ejemplo más de la técnica cut-up que tanto gustaba a este autor y con la que ya me había topado en La máquina blanda. Este método de deconstrucción y destrucción de la gramática y el lenguaje hace que el texto sea bastante ininteligible la mayor parte del tiempo, las cosas como son. Ahora que momentos sublimes también los tiene, partes que brillan con luz propia y parecen saltar de las páginas después de un terremoto que se ha encargado de destrozar por completo la narración. No son muchos (al menos yo no he descubierto muchos), pero te hacen pensar que este libro, que parecía un despropósito, es mucho más que esas aparentes frases inconexas. Por otro lado calificar a esta obra de ciencia-ficción es bastante atrevido; es verdad que tiene elementos típicos del género (exoplanetas, extraterrestres, etc.), pero que nadie espere una trama reconocible.

Los oscuros años luz, de Brian W. Aldiss. El autor británico, que falleció hace ahora un año, no deja de sorprenderme. Igual escribe libros absolutamente irrelevantes (Enemigos del sistema, Criptozoico, Invernáculo), que se desmarca con este increíble alegato anti antropocentrista que no hace sino exponer las grandes miserias que caracterizan al ser humano como especie. Para ello desarrolla el primer contacto del hombre con una especie extraterrestre inteligente. El hecho de que estos seres recién descubiertos no encajen en su cuadriculada concepción de la realidad (no solo por su aspecto físico, sus hábitos o su tecnología, sino por no adaptarse a la concepción humana del término "inteligencia"), provoca el desprecio habitual del homo sapiens por el diferente, por el otro. Lo cual naturalmente lleva asociado dosis masivas de crueldad y sadismo. Maravillosa por cierto esa caracterización del planeta Tierra devastado por la superpoblación y el colapso medioambiental, así como del comportamiento del ser humano, que no contento con haber arrasado el planeta donde surgió, se dedica a destruir el resto de planetas habitables que se va encontrando por el universo. Hay tantos y tantos autodenominados científicos e intelectuales que deberían tomar nota...

Los hijos de nuestros hijos, de Clifford D. Simak. Bajo una capa muy espesa de ciencia-ficción (refugiados a través del tiempo procedentes de un futuro no demasiado lejano del que deben huir por una invasión alienígena), se oculta en realidad una novela de ficción e intriga política que nos muestra la reacción de los gobiernos de la Tierra ante una catástrofe humanitaria de características tan poco habituales. Es muy ligera, tanto en el fondo como en la forma, y además breve. No creo que pase a los anales del género por su profundidad, pero por lo menos tiene el mérito de haber descrito una forma de vida extraterrestre que parece fuente de inspiración directa para los aliens cazadores de la saga Predator.

Retorno de las estrellas, de Stanisław Lem. Esta es una de esas novelas que justifican la fama del autor polaco dentro de la ciencia-ficción. Se trata de un análisis del desfase temporal que sufren unos viajeros espaciales tras volver a la Tierra después de una misión de exploración del espacio realizada a velocidades próximas a la de la luz. Lo que para ellos han sido apenas diez años, en el planeta azul ha supuesto más de un siglo. Lem expone los conflictos entre pasado (representado por los cosmonautas) y futuro (una sociedad humana que ha evolucionado), desde un punto de vista social y psicológico. Evidentemente estamos ante un texto de maracada carga filosófica, aunque el desarrollo es muy sencillo y accesible, cosa que no suele ser habitual en su obra y que es de agradecer. Se trata de una obra que cuestiona el antropocentrismo, lo cual no extrañará a quien ya conozca a este escritor, pero hay un giro de tuerca adicional y no solo nos revela lo limitado que es el ser humano, sino que también se ponen entredicho dos de los grandes bastiones que han provocado su endiosamiento: la ciencia y el afán de progreso. Eso sí, Lem vuelve a desvariar con las descripciones del mundo futuro en la Tierra, con paisajes inefables y estructuras inconcebibles. Sin duda demuestran su imaginación, pero en realidad no aportan absolutamente nada a la trama. Aun así, se trata de otra lectura más a recomendar a esos mismos científicos e intelectuales a quienes sugería acercarse al libro de Aldiss de un poco más arriba.

27 jul. 2019

Grobe Zusammenfassung (5)

Pues sí, queridos seguidores, ya ha pasado otro mes. Así que sin más dilación y cero quejas sobre lo agobiado que estoy, ahí va el resumen de lecturas correspondiente al mes de julio.

Cuentos reunidos, de Amparo Dávila. La autora mexicana trabaja hasta la saciedad los relatos cortos que juegan con las obesiones y paranoias de sus protagonistas, pues en su mayoría son mujeres. La presión social o la inseguridad ciudadana juegan siempre en contra de las mismas, que en realidad sufren y padecen por amenazas que están solo en su cabeza. No es que algo así no pueda ocurrir, no es esa la cuestión a debatir, sino que uno, y otro, y otro más, y el siguiente lo mismo, y así hasta completar casi cuarenta textos sin apenas variaciones, ¿qué queréis que os diga? Cansa.

El unicornio, de Iris Murdoch. Extraña actualización del cuento de hadas con princesa aislada en una torre a la que hay que salvar. La escritora irlandesa vuelve a situar la acción de una de sus novelas en la proximidad de un mar turbulento y en un entorno rural aislado (ver El mar, el mar), lo cual fomenta las tensiones entre todos los protagonistas. Por momentos resulta densa y la acción parece ir un poco a matacaballo, pero el retrato psicológico de los personajes y la atmósfera opresiva que Murdoch logra transmitir hace que la lectura sea tremendamente absorbente.

Desmembrado, de Joyce Carol Oates. Vuelvo a esta autora tan solo unos pocos meses después de haber tenido la toma de contacto. Este volumen recoge siete relatos cortos que comparten la misma temática que El señor de las muñecas y otros cuentos de terror: textos en los cuales el horror lo provoca exclusivamente el ser humano. Los cuentos están muy bien y tiene un aire opresivo e irreal que los hace muy atractivos. En conjunto guardo mejor recuerdo del volumen señalado líneas atrás, pero debe ser porque el factor novedad potenció la experiencia. Algo que evidentemente ya no puede ocurrir con éste porque es el segundo que leo.

Una noche de invierno, de Laura Kasischke. Esta novela consigue proyectar muy bien las dificultades que acarrea tener un hijo, más aún al tratarse de una niña adoptada. Tanto es así que yo, que nunca he tenido el menor interés en tener descendencia, he conseguido engancharme a la lectura casi desde la primera página. Toda la narración tiene un aire de misterio sobrenatural muy bien traído, pero en mi humilde opinión habría sido mucho más efectivo si no se hubiese aclarado al final. Por cierto que el cierre entra de lleno en la categoría de los que se recomienda evitar en todos los cursos de escritura creativa, pues las incoherencias se resuelven tirando un poco del Deus ex machina (tampoco puedo dar más información que lo reviento). Incluso así, solo por exponer de manera descarnada los problemas de la adopción y de convivir con una adolescente, queda más que recomendado.

25 jun. 2019

Grobe Zusammenfassung (4)

Os dejo a continuación el resumen de lecturas del mes. La situación en el trabajo no tiene visos de mejorar a medio plazo, así que tengo la impresión de que este formato me va acompañar durante bastante más tiempo del que pensaba inicialmente. Yo ya he dejado de luchar y he decidido que lo mejor es dejarme llevar como un patito de goma en una torrentera. Es posible que de cuando en cuando entre en algún remanso de la corriente, pero de ocurrir, será por unos breves instantes. Tal y como están las cosas no hay cristo que me libre de esta vorágine.

A contraluz, de Rachel Cusk. Una escritora va a Atenas a impartir un taller de escritura. Desde que coge el vuelo en Londres hasta que termina las clases iremos conociendo a diferentes personas con quienes se va topando: pasajeros del avión, amigos que viven en la capital griega y algunos componentes del mundo editorial y cultural local. Unos y otros nos aproximarán a la realidad que nos ha tocado vivir en el siglo XXI, ofreciéndonos una visión del mundo y las relaciones que asombra por lo certera. El estilo de Cusk es absolutamente nítido y preclaro, una maravilla en la que no sobra ni una palabra y que consigue que el mensaje a transmitir nos deje estupefactos. Este libro es la primera parte de una trilogía protagonizada por la misma autora, cuyo nombre no llegamos a conocer. Totalmente decidido a seguirle la pista a los restantes.

Cuentos completos, de Grace Paley. Recopilación de todos los libros de relatos de esta aclamada autora norteamericana. Protagonizados en su mayoría por mujeres, muchos dejan translucir sus orígenes judíos europeos, hecho que junto con las contínuas referencias al yiddish me han recordado irremediablemente a Isaac Bashevis Singer en bastantes  ocasiones. A destacar los protagonizados por Fe y su entorno más cercano. Sin duda un trasunto de la propia autora, este personaje trata los temas que más le preocuparon y por los que ella misma fue una incansable activista: feminismo, política, socialismo, antibelicismo, etc. Abarcan temporalmente desde finales de los 1950s hasta mediados de los 1980s. Para mi gusto los más potentes son los de los 1970s, con la guerra de Vietnam y la lucha antirracista como telón de fondo. La sencillez de su estilo y cotidianeidad con que trata los temas hacen que las más de 450 páginas vuelen a una velocidad pasmosa.

Un pedacito de tiempo y otros relatos, de Ida Fink. ¿Has conocido alguna vez a una persona a la que la guerra mató pero sigue viviendo? Con esta frase, que cierra el cuento 'La alegre Zośka', se puede definir el espíritu de esta devastadora colección de relatos. Historias de judíos masacrados por los nazis durante la II Guerra Mundial que son difíciles de creer por la magnitud de su crueldad. Es imposible leer del tirón de lo aniquiladores que resultan. Y sin embargo no queda más remedio que agradecer a la autora su esfuerzo para que dichas historias no caigan en el olvido.
R-209. Habla el Frente de Liberación Animal. Este volumen hace un recorrido histórico por el FLA desde incluso antes de su formación en 1976, haciéndonos llegar algunas de las acciones llevadas a cabo por sus activistas. Redactadas en primera persona por quienes las protagonizaron, podemos ver cómo evolucionan a lo largo de los años y según los diferentes países en que se realizaron. Los gobiernos no han dudado en catalogarlos como terroristas, a pesar de que rechazan expresamente la violencia contra animales humanos y no humanos. El hecho de que en EEUU sea ilegal grabar imágenes dentro de granjas industriales habla por sí solo de la connivencia entre gobiernos e industria ganadera. No obstante, sus acciones al margen de la ley han hecho accesible a la opinión pública el atroz tratamiento que se da a los animales, por ejemplo en laboratorios de vivisección o experimentos científicos, a muchos de los cuales se ha podido poner fin por la presión popular tras dar a conocer el material que filmaron en sus intervenciones. El tomo se complementa con una serie de entrevistas a reconocidos militantes animalistas que han colaborado con el grupo. Aunque el los 2010s la tendendencia en cuanto a la lucha antiespecista parece estar mucho más centrada en métodos legales de concienciación y denuncia, lo cierto es que las acciones de este grupo se siguen sucediendo día tras día por todo el mundo.

Estación espacial Deseo, de Ralf König. Otra historia más de Paul y Konrad, la pareja gay más improbable de toda Colonia. Por un lado, Paul se vuelve loco por su cuñado, el marido de su única hermana, con quien comparte gusto por los hombres peludos y rudos. Por otro, Konrad tiene un coqueteo con un joven de veintipocos años de gran sensibilidad, a quien imparte clases de piano. No es que el cómic esté mal, de hecho me ha parecido muy original la trama metaliteraria que incorpora (se ve que en algún momento que me he perdido Paul se ha convertido en escritor y en este tomo asistimos a la creación de la novela de ciencia-ficción que titula el volumen). El problema es que la fórmula está exprimida hasta la saciedad. Es verdad que König siempre aporta unas reflexiones muy acertadas sobre el mundo gay, la cuales se pueden extrapolar a toda la población independientemente de su orientación sexual. Pero si conoces su obra, en cuanto coges uno de sus cómics y ves en la portada el aviso de "Una historia de Konrad y Paul" ya puedes imaginar un 85% del contenido sin esforzarte demasiado.

30 may. 2019

Grobe Zusammenfassung (3)

Sigo con el formato de resúmen rápido (y burdo) de lecturas porque no me queda más remedio. Es posible que llegado el verano pueda retomar las reseñas individuales, pero de momento me tengo que seguir conformando con esas tres chorradas que digo sobre cada lectura acumulada. Aquí os dejo las de la última quincena.

Cero, de Kathe Koja. No os acerquéis a esta novelucha ni a mil metros. Típica historia de jóvenes autodestructivos metidos en rollos  inexplicables con sexo cutre, gente cutre y localizaciones cutres. Una cosa muy de la escena alternativa/underground de principios de los 1990s (1991 para ser exactos), con apartamentos miserables, colchones con lamparones tirados por el suelo, pelos largos sin lavar y pintas sucias. Me sabe mal decir algo así de la novela de una escritora que apoya y colabora con la PETA, Mercy for Animals y la Michigan Anti-Cruelty Society (vía  Wikipedia), pero esto solo demuestra que el animalismo es transversal y que la autora de una mala novela también puede ser una firme defensora de la liberación animal.

Los pájaros y otros relatos, de Daphne du Maurier. Relatos de intriga y misterio que abarcan desde lo inexplicable ('Los pájaros', relato que inspiró la película homónima de Alfred Hitchcock), a lo criminal ('El joven fotógrafo', 'Bésame otra vez, forastero'), pasando por lo psicológico ('El manzano', 'El viejo'). La ambientación es tremendamente UK post WWII, lo que los hace pintorescos y anticuados a la vez, pero no les resta el menor interés. Para mi gusto, los ganadores son sin duda los de temática Krimi. Tanto es así que 'El joven fotógrafo', el más perturbador con diferencia, parece salido de la pluma de Patricia Highsmith.

El rostro en el espejo y otros relatos góticos, de Mary Elizabeth Braddon. Relatos de terror gótico con fantasmas, espíritus y otros misterios sobrenaturales e inexplicables que suceden en viejas casonas y mansiones con un oscuro pasado a sus espaldas. Si mal no recuerdo, todos excepto uno acaban con la muerte de una joven inocente en la flor de la vida. Cierto es que hay uno en que la joven inocente en la flor de la vida no muere, pero sí que está a punto de morir aunque la salva un joven médico con quien se termina casando. Una lectura feminista de estos cuentos podría hablar del machismo interiorizado de la autora, cosa que sorprende vistas todas las convenciones sociales que se saltó a la torera (ver su entrada en la Wikipedia). Sin querer complicarnos la vida y tomándolos como exponentes de un subgénero tan popular, son tremendamente divertidos porque los planteamientos no pueden ser más cliché.

Manifiesto animalista, de Corine Pelluchon. La autora y filósofa francesa expone breve pero muy certeramente la situación de brutal abuso y maltrato que sufren los animales en la sociedad actual, cuyo modelo económico se basa en la explotación sin límites de todos los recursos a su alcance. A continuación, y aquí es donde el texto destaca, propone acciones políticas concretas para que los estados evolucionen hacia una zoopolis, una sociedad democrática justa no solo con los humanos, sino también con el resto de animales que viven en nuestro planeta. Lógicamente eso pasa por poner en marcha las reinvindicaciones habituales del movimiento animalista (prohibición de espectáculos con animales, zoos, experimentación animal, reducción/eliminación del consumo de animales como alimento, etc.), algo que no va a gustar a la industria ni los grupos de poder, pero que se facilitará con medidas estatales de adaptación para los sectores afectados. Todo ello en poco más de cien páginas de tamaño libro de bolsillo, a eso lo llamo yo capacidad de síntesis.

14 may. 2019

Grobe Zusammenfassung (2)

Mucha literatura de género ha caído en las últimas semanas, en dos novelas y dos colecciones de relatos cortos. Vamos a ello:

La niña gorda y otros relatos inquietantes, de Marie Luise Kaschnitz. La ficha editorial dice que esta autora es la gran cuentista alemana de la segunda mitad del siglo XX. No sé si será entoces que no han elegido sus mejores relatos, porque a mí no me ha parecido tan grande. Claro que aquí hay dos sesgos implicados, por un lado, ¿qué otra cosa vamos a esperar de una editorial sino las mayores alabanzas de los autores que publica? Y por otro, ¿acaso estoy yo capacitado para desbancar a esta autora de ese puesto con mi limitadísimo conocimiento de literatura breve alemana de la segunda mitad del siglo XX? Los cuentos no están del todo mal. Algunos tienen un aire a sueño febril muy conseguido, logrando transmitir bastante desasosiego y sí, inquietud. Otros son más predecibles y tienen un enfoque algo pasado de moda. Eso sí, la portada es preciosa.

El libro de Joan, de Lidia Yuknavitch. Trinfador absoluto de este resumen de lecturas. Un sabrosísimo texto de ciencia-ficción post-apocalíptica, con transfondo post-género (omnipresente y muy bien traído), ecologista (mucho) y animalista (un poco nada más, pero lo justo para que yo me emocione, que en este tema cualquier apoyo me parece encomiable). En definitiva una crítica brutal al antropocentrismo con un poco de todo lo que más me gusta. Un libro que os recomiendo con todas mis fuerzas y que me da pena no haber podido reseñar a fondo porque da para mucho. Pero si no se puede, no se puede. ¡A leerlo todos ya, que os haréis un favor!

Experimental film, de Gemma Files. Una novela sorprendente que consigue transmitir las mismas sensaciones que un mockumentary, pero en versión impresa. Una mezcla muy bien resuelta de leyendas paganas centroeuropeas llevadas al Canadá por los emigrantes y que años después, con ayuda del séptimo arte, llegan hasta nuestros días. Muy entretenida y original.
Una edad difícil, de Anna Starobinets. Colección de relatos cortos de terror psicológico que yo pondría a la altura de El señor de las muñecas y otros cuentos de terror de Joyce Carol Oates, a quien me ha recordado en más de un momento. En ocasiones la escritora rusa coquetea con elementos inexplicables que entran de lleno en lo fantástico, revelando ciertas influencias de Stephen King. En otras es un desajuste en la mente humana lo que conduce a situaciones más allá de lo comprensible. Aunque hay un par de cuentos que destacan del resto, el nivel de todos ellos es bastante alto. Dejan bastante mal cuerpo pero un regusto delicioso, especialmente porque terminan con unos finales perturbadroes y sugerentes a partes iguales. Es decir: justo lo que yo espero de un buen cuento de terror.

29 abr. 2019

Malena es un nombre de tango - Almudena Grandes

Malena es un nombre de tango nos cuenta en primera persona la vida de Malena (apócope de Magdalena), desde que es una cría en torno a los doce años hasta los treinta y pocos. La protagonista pertenece a una familia madrileña acomodada y de cierto rancio abolengo, los Fernández de Alcántara. Su historia se remonta a Rodrigo el Carnicero (no recuerdo que se llegue a explicar el porqué de dicho sobrenombre), un personaje que se enriqueció en el Perú del S. XVII y cuya fortuna aún acompaña a sus descendientes. Su fortuna y una maldición. Porque toda la narración gira en torno a dificultad de Malena para cumplir lo que su familia y la sociedad esperan de ella y su lucha por defender su forma de ser. Algo que por lo visto viene pasando desde generaciones a algunos de los suyos y que siempre se ha identificado con dicha condena.

No tenía intención de hacer una reseña sobre esta novela, sino que iba a ir al resumen que subiré a mediados de mayo. Pero la experiencia de su lectura me ha superado, así que no lo he podido evitar. Para empezar y debido al laísmo omnipresente a lo largo y ancho de las 500 y pico páginas del libro, más que Malena la protagonista debería llamarse Malana. ¿Es que este libro no lo ha revisado nadie en Tusquets? ¿Ni siquiera en alguna de las numerosas reediciones que ha tenido? ¿O tal vez el editor/corrector también es laísta y no ha percibido este vulgarismo tan extendido por la zona central de España? Pues anda que no han tenido oportunidades, veamos:
regañandola (pág. 133), la costara trabajo (pág. 157), mirarla el culo (pág. 331), no la deparaban ningún beneficio (pág. 357), la pusieron suero (pág. 418), para decirla que (pág. 446), la tomábamos el pelo (pág. 469).
Y un larguísimo etcétera que como comprenderéis no he tenido paciencia de anotar. Cuando leo un libro lo último que espero es que esté plagado de errores, ya sean faltas de ortografía o incorrecciones gramaticales del calibre del laísmo. Así que claro, nada más ver el primero ya empecé a predisponerme en contra. Pero sigamos repartiendo estopa porque la cosa no se queda aquí. También tenemos los flashbacks eternos.

Todo el libro se articula en torno a flashbacks. Almudena Grandes empieza cada bloque narrativo (no hay capítulos aunque el libro se divide en cuatro partes), relatando un acontecimiento cualquiera de la vida de la protagonista. Algo que le da pie a contarnos mil y una historias que están relacionadas, o no tanto, con el suceso en sí. Unas llevan a otras y estas últimas a otras posteriores, que tras enlazarse y anidarse durante páginas y páginas con mil cosas diferentes (la familia, su gran amor, el cultivo de tabaco en Extremadura, los ligues de una noche, la matanza del cerdo, la maternidad, la rebeldía juvenil, una fiesta en un chalet de Cercedilla, las drogas, matrimonio vs. divorcio, la exquisitez de comer casquería, bla, bla), terminan cerrando el suceso incial. El cual habíamos olvidado, por supuesto. Y luego está esa manía de darnos cuarenta símiles/comparaciones/metáforas de cada idea que quiere expresar. ¿Esto es para que veamos lo creativa que es? ¿La incontenible riqueza de su verbo? ¿O es que la editorial le (la) pagaba por kilos y cuantás más páginas entregara, mayor el adelanto? Lo siento pero esto es tratar al lector por idiota. Recortando el número de símiles a la mitad todavía serían demasiados, porque con que incluyas uno que encaje basta, pero al menos nos ahorraríamos un tercio del libro.

Malena nació en 1960, el mismo año que la autora madrileña, así que no resultaría nada extraño pensar que hay mucho suyo en el personaje. En todo caso la voz con que ha dotado a la narradora es bastante insoportable. Es pedante, fatigosa, sabionda, egocéntrica, dispersa y vulgar. Muy vulgar. Lo mismo te habla de la Guerra Civil Española que relata el placer que le provoca praticar una felación. Todo ello con un registro de lo más barriobajero. Todo el rato me lo follé, me lo follaba, me lo follaría, follar, follar y follar. ¡Cojonudo! Un picha brava. ¡Qué coño! Lo curioso del caso es que en las ocasiones en que la historia le cede el protagonismo a otros personajes (su abuela paterna, dos señoras de pueblo que nos dan detalles de la vida de su abuelo materno), el resgistro cambia completamente. Aunque hayan salido de la misma mano, parece que estas secciones están escritas por una persona diferente. Las voces de estos otros personajes resultan creíbles y te transportan a los hechos que narran. Son veraces y están bien trabajadas. Es decir, Grandes es capaz de escribir bien. Pero por desgracia no hay muchos momentos de esta clase, y nos vemos obligados a aguantar el tono equivocado que transmite Malena todo el rato, quien pretende tomar poder desde su posición de mujer libre e independiente reproduciendo los patrones zafios del machismo. A lo que se suma esa falsa seguridad de los treintañeros que se van a comer el mundo por creerse en el centro de la modernidad madrileña a finales de los 1980s-principios de los 1990s. Que esa es otra. Antón Martín, Lista, Usera o Martinez Campos. Como si todos los lectores potenciales de la novela tuvieran que conocerse los barrios y calles de Madrid. Si esto lo hace por establecer un vínculo cercano con el lector, a mí lo único que me provoca es bochorno.

No sabría decir si estamos ante una Bildungsroman, un documento de la historia reciente de España con apuntes etnográficos, un despropósito o más bien todo eso a la vez. Entiendo que despertara interés y tuviera mucho éxito en el momento de ser publicado (1994). Pero tiene tantas intenciones y personajes sin sustancia que no hay por dónde cogerla. Quien mucho abarca poco aprieta, que dice el refranero. Además todo su ánimo provocador ha quedado terriblemente desfasado. El enfoque que da a temas controvertidos (homosexualidad masculina y femenina, drogas, aborto, sexo casual, inmigración, etc.), que por otro lado están metidos con calzador en la mayoría de los casos, suena antiguo a más no poder. Menos mal que sólo pagué dos euros por ella, aunque para la utilidad que han tenido podría haberlos tirado a una alcantarilla. Lo único bueno de la experiencia es que va a ser la última con esta autora. Bye, bye, Almudena. Para loas y alabanzas os sugiero A tientas, Cuéntate la vida y Crítica literaria y otros escritos.

15 abr. 2019

Grobe Zusammenfassung (1)

Se me avecinan unos cuantos meses de mucho trabajo, a los cuales tengo que sumar pequeñas molestias personales inesperadas. El resultado, como ya bien estáis comprobando, es que estoy prestando cero atención al blog. Sigo leyendo en los ratos que me quedan libres siempre y cuando tenga fuerzas para sostener el libro o el Kindle. Pero por más que me propongo escribir una reseña se me hace muy cuesta arriba. Así que por no dejar Das Bücherregal abandonado a su suerte y mantener el hábito de escribir algo, durante los próximos meses iré haciendo resúmenes muy breves y muy generales de lo que voy leyendo. Desde Todos nuestros ayeres a finales de marzo han caído:

Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán. Me lo bajé gratis desde Amazon, que tiene muchos clásicos disponibles por 0,00€. Un dramón terriblemente decimonócico y pesado a más no poder. Si quitamos paja y relleno (la sociedad de la época, hechos históricos, descripciones de campo y ciudad, etc), la trama puramente dicha se puede meter en un tercio del total. Que además no es unas castañuelas precisamente, pero  eso no tiene por qué ser malo, solo que en este caso tampoco anima a continuar la lectura. La escritora gallega tiene una prosa intachable, eso no lo voy a negar, pero llenar páginas y más páginas solo por exhibir sus habilidades lastra la lectura. Los años que han pasado desde que la publicó se notan en la multitud de arcaísmos que pueblan el texto. Galicia está omnipresente, tanto en léxico como en particularidades sintácticas propias de la variedad dialectal del castellano que allí se habla. Pero ojo que la cosa no se queda aquí...

La madre naturaleza, también de Emilia Pardo Bazán. Ya puestos con esta escritora me bajé la continuación de 'Los pazos de Ulloa' desde Amazon  por otros 0,00€. Es un poco más alegre por aquello de que la juventud y la naturaleza son protagonistas, pero repite el esquema de la novela previa. Mucho relleno y más paja a sumar a la ya acumulada en el libro anterior. Por poner un ejemplo que me dejó a cuadros, un capítulo entero se dedica simplemente a describir un castro con todo lujo de detalles arquitectónicos e históricos. De todas formas como en esta ocasión está más centrado en costumbres populares y agrícolas y en unos rapazuelos medio asilvestrados que se están abriendo a la vida y descubriendo sus maravillas, parece que no se hace tan pesado. En todo caso con la mitad de páginas y recortando naderías se podría haber dicho lo mismo.

Amistad de juventud, de Alice Munro. Hay que ver lo bien que escribe la premio Nobel de Literatura de 2013. Diez relatos cortos que transcurren en su Canadá natal protagonizados por mujeres que experimentan los sinsabores de la vida. Bueno y algunos placeres también, pero sobre todo sinsabores. Relaciones entre madres e hijas, hemanas y hermanos, mujeres y sus esposos y/o amantes, mujeres como amigas o vecinas. Comparten un contexo espacial común (alguna ciudad de tamaño pequeño/mediano próxima a un lago y con unas minas de sal en las cercanías), pero se despliegan temporalmente a lo largo de varias décadas. Todo un placer poder leer textos breves tan llenos de mensaje e intención. Especialmente después del empacho de Emilia Pardo Bazán que me he dado.

Y seguramente esto es todo por este mes. Por aquello de la brevedad, mientras duren estos burdos resúmenes de lecturas, no voy a enlazar a otros blogs para que leáis otras opiniones.

24 mar. 2019

Todos nuestros ayeres - Natalia Ginzburg

Estamos en una ciudad italiana de provincias próxima a Turín en los años previos a la II Guerra Mundial. Anna es una niña de unos diez años de edad cuando comienza Todos nuestros ayeres. Su padre es un antifascista obligado a vivir bajo la dictadura de Benito Mussolini. Trasmitirá su ideario progresista y de izquierdas a todos sus hijos, en especial al primogénito, Ippolito, quien pronto se interesará por la política junto con un par de muchachos de su edad: Emanuele, hijo de una familia burguesa vecina; Danilo, un ex-novio de su hermana Concettina. Las redes familiares y de amistad que se establecen entre unos y otros nos permitirán componer un cuadro de lo sucedido en Italia en aquellos tiempos tan convulsos y terribles. Y será Anna quien centrará toda la vision de los acontecimientos.

Hacía mucho que no leía una novela tan emotiva y tan bien escrita. En realidad, Natalia Ginzburg hace poco más que limitarse a narrar sin pausa, pero sin prisa, y con una habilidad pasmosa, unos serie de hechos que se van desplegando como una malla al involucrar a un buen número de personajes. Toda la narración tiene un aire a cuento clásico, yo diría que sin diálogos (no podría jurarlo, pero para mí que no hay), de tal forma que las pocas conversaciones que aparecen se integran en el texto como citas entrecomilladas en estilo directo. El hecho de que el narrador sea en tercera persona hace difícil advertir que en realidad, todo se desarrolla en torno a la figura de Anna. Esto es así hasta bien entrados en contexto, pues en los primeros capítulos se presentan tantos personajes que resulta complicado advertirlo.

El libro se divide en los partes, la primera transcurre en la casa familiar en el norte y en la segunda nos trasladamos a un pueblín del sur de Italia, de donde es natural Cenzo Rena, un antiguo amigo del padre de Anna con quien ella contraerá matrimonio con tan solo 16 años de edad. Si en la primera parte la autora italiana hace una denuncia demoledora del fascismo como concepto, en la segunda incluye además a una sociedad que imponía unas terribles condiciones al pueblo llano y los campesinos: pobreza extrema, enfermedad y muerte, incultura y analfabetismo. Los personajes están caracterizados con una sabiduría asombrosa. A pesar de la crítica frontal al totalitarismo fascista que realiza, Ginzburg nos deja muy claro que en cuestiones morales todos nos movemos en un rango de grises, excluyendo las visiones polarizadas de blanco o negro a las que es tan fácil llegar cuando se tratan estos temas. Que una mujer cuyo marido fue torturado hasta la muerte por antifascista tenga la entereza y el valor de afirmar algo así, nos habla de su grandeza como persona. Que de una manera u otra, es la que logra transmitir a todos los personajes del libro. En fin, una verdadera maravilla, no se me ocurre otra cosa que decir. Tenéis más reseñas en Devoradora de libros (excelente, completísima), El blog de fábula y El pájaro verde.

20 mar. 2019

Sin City. Ese cobarde bastardo - Frank Miller

Debido a la exactitud, concreción y brevedad del resumen editorial que aparece en la web de Norma Editorial, hoy resulta más adecuado que nunca copiarla para dar una pincelada de la trama de Sin City. Ese cobarde bastardo y dedicar el tiempo que me ahorro a asuntos de otra índole.
Al detective John Hartigan le falta una hora para jubilarse cuando lo arriesga todo para cumplir con su deber: salvar a Nancy Callahan, una niña de once años, y detener a un loco homicida hijo del corrupto y poderoso senador Roark.
Esta es la tercera historia que leo de la serie Sin City y es la que más me ha gustado de todas. Frank Miller ha escrito un guión que a pesar de participar del maniqueísmo propio del género negro, resulta arrebatador por transmitir un mensaje de redención a través del sacrificio. Hartigan es el más honesto e incorruptible de los policías de Basin City, pero en un alarde de humildad provocado por el desamparo ante las fuerzas a que se enfrenta, no tendrá otra opción que la inmolación si quiere salvar a la chica. Lo habitual suele ser que al final el (anti)héroe protagonista resulte triunfante tras una serie de vicisitudes emocionales de menor o mayor calado y varios episodios de acción. Nunca me imaginaba que podía ser tan fácil conmover haciendo símplemente que el viejo detective aceptara su fracaso y su derrota. Porque eso sí, las vicisitudes emocionales (de menor o mayor calado) y los episodios de acción siguen apareciendo. Que por supuesto son parte del éxito de la narración.

Ahora bien, lo que ya no me ha gustado tanto son las graves inconsistencias del personaje principal. En efecto, más que un hombre, Hartigan es un semidiós. Yo estoy tan dispuesto como el que más a suspender la credulidad en una obra de ficción, pero cuando todos los personajes tiene un perfil realista excepto uno, la historia se vuelve frágil y no puedo terminar de disfrutar de la lectura. Una cosa es ser un tipo duro, otra muy distinta que te metan 6 balas de gran calibre (tres por las espalda, tres en el pecho) y sobrevivas. Sin chaleco antibalas y con un corazón delicado que acaba de provocarte un par de anginas de pecho. Y todo eso con 60 años de edad. Pero es que más de ocho años después, ya cerca de cumplir los 70, te cuelgan por el cuello de la lámpara de una habitación de motel y en lugar de desnucarte y asfixiarte, te balanceas como un péndulo, rompes una ventana con los pies, agarras con ellos un trozo de cristal que ha saltado y te las apañas para cortar la soga y escapar. Y la lámpara que resiste en el techo el bamboleo de una mole de ciento y pico kilos de peso. ¡Imposible, señores! ¡Acabados con esas calidades ya no se hacen! Frank, Frank, Frank, así no convences. No voy a negar que el resultado es entretenidísimo, de hecho ha sido lo primero que he dicho. Pero si pretendes crear un universo coherente, no puedes dotar al protagonista de características físicas humanas (vejez, enfermedad, decrepitud, etc.) y sin embargo hacer que se comporte como un superhombre. Y si lo hicieras, tendrías que enfrentarlo con un supervillano que le vaya a la par. Cosa que por supuesto, no has hecho.

En el apartado gráfico Miller sigue utilizando toneladas de tinta negra para dibujar las escenas en contraste. Aparece como novedad el uso de la tinta amarilla para caracterizar a uno de los personajes, consiguiendo un efecto de lo más repulsivo. Sigue mostrando una habilidad extraordinaria para delinear las escenas desde perspectivas imposibles, lo que le da mucho juego para coquetear con el op-art (alternancia blanco/negro, líneas, interferencias, repeticiones de elementos, etc.). Por cierto que los detalles de la ambientación de las viñetas también son dignos de mención: el motel mencionado en el párrafo anterior es un ejemplo perfecto de arquitectura retrofuturista de mediados del S. XX y decoración Mid-century modern. En definitiva, una obra totalmente recomendable a pesar de lo que para mí ha sido una clara inconsistencia en Hartigan. Tenéis más reseñas en Zona negativa (con un artículo completísimo y muy extenso), Los mejores cómics y Mis cómics.
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