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3 abr 2022

Radio libre Albemut - Philip K. Dick

Berkeley, California, a finales de los 1940s. Nicholas Brady solo estudió un par de meses en la universidad de dicha ciudad porque se negó a seguir un cursillo de instrucción militar obligatorio por aquel entonces. Ese arriesgado y precoz gesto antimilitarista le puso en el punto de mira ante una sociedad profundamente anticomunista. En una tienda de libros que frecuenta entabla amistad con uno de los dependientes, Philip K. Dick, un autor de ciencia-ficción que está empezando a vender sus primeros cuentos. A principios de los 1950s Nicholas empieza a experimentar unas visiones que según le es revelado, proceden de una entidad extraterrestre que decide llamar Sivainvi (acrónimo de Sistema de Vasta Inteligencia Viva). Comparte la existencia de estas experiencias paranomales con su amigo Phil, confiando en que su bagaje como escritor de ciencia-ficción pueda ayudarle a ponerles algo de sentido. Con el paso de los años ambos empezarán a sospechar que dichas visiones pretenden ayudar a derrocar a Ferris F. Fremont, quien ha accedido a la presidencia de los EE.UU. tras los atentados a varios presidentes y candidatos, dando lugar a una deriva totalitaria en el país que no lo diferencia demasiado de la Unión Soviética.

Quien esté familiarizado con la biografía y/o la obra de Philip K. Dick advertirá rápidamente que Radio libre Albemut noveliza las experiencias paranormales que este autor padeció durante gran parte de su vida. Efectivamente, el libro relata de una forma sorprendentemente original y madura las mismas visiones que sus fans recordarán de Valis (que es el acrónimo inglés de Vast Active Living Intelligence System). Sin embargo, lo que en esta última era una exégesis desquiciada de la visión gnóstica de Dick tenía de Dios, se transforma aquí en un argumento perfectamente planeado y orquestado que recoge exactamente las mismas ideas. Así, los elementos autobiográficos sobre revelaciones asombrosas, paleocristianismo y misticismo se mezclan con una trama típicamente dickiana sobre totalitarismos y conspiranoias herederos de la tensión entre los dos bloques de la Guerra Fría.

Sin duda merece mención especial el giro metanarrativo del texto, con el propio Dick como uno de los personajes principales. Destacaría la fina ironía y el humor con que se trata a sí mismo: por un lado quiere transmitir la imagen oficial de escritor muy concienciado con la situación política de esos Estados Unidos ucrónicos que se han separado de la realidad de conocemos con la elección de Fremont; pero por otro deja bien claro que el mundo le conoce como el escritor de ciencia-ficción rara que hace apología de las drogas, cuestión a la que vuelven una y otra vez tanto él como los demás personajes. Por cierto que además de las visiones, también es fácil reconocer otros elementos autobiográficos relacionados con el mundo de la droga que ya aparecían en Una mirada a la oscuridad. Por último solo me queda reconocer mi admiración por la habilidad con que el gran PKD consigue compatibilizar las Sagradas Escrituras con sus (¿aparentemente?) disparatadas visiones provocadas por aliens del espacio profundo, pero bueno también es cierto que esto podría interpretarse como una crítica a la profunda ambigüedad de la Biblia, capaz incluso de dar cabida a una lectura en clave ciencia-ficción.

La contraportada de la edición de Ultramar nos informa que esta novela fue encontrada tras el  fallecimiento del autor y publicada póstumamente. Me ha parecido tan absorbente y bien construída que no puedo evitar pensar qué otras maravillas podria haber escrito de no haber muerto con tan solo 53 años. Recomendadísima y super fácil de encontrar en las librerías de segunda mano por un par de euros o menos.

29 jul 2021

El mundo contra reloj - Philip K. Dick

En junio de 1986 se comprobó la veracidad de lo que hasta entonces era la teoría del campo del antitiempo o contratiempo formulada por Hobart: el tiempo en la Tierra empezó a fluir en sentido contrario, provocando entre otras cosas que los muertos volvieran a la vida. Estamos en 1998 y los vitarium son empresas que se dedican a sacar a los renacidos de los ataudes para una vez estabilizados en su proceso de rejuvenecimiento, venderlos al mejor postor (habitualmente sus familiares). Sebastián Hermes es el dueño del modesto Vitarium Flask de Hermes. Mientras su equipo ayudaba a renacer a una dama anciana en un pequeño cementerio en las afueras de Los Ángeles, se topa por casualidad con la tumba perdida del Anarca Thomas Peak, el fundador del culto Udi. Dada la magnitud que ha adquirido dicha religión en la M.N.L. (Municipalidad Negra Libre), aquel vitarium que se haga con su cuerpo renacido conseguirá una buena recompensa económica. Pero precisamente por la importancia que tiene este nuevo credo en la sociedad, hay otras muchas partes interesadas en hacerse con el hombre santo. Una de ellas es la Biblioteca de Temas Populares, una perversa, opaca y todopoderosa institución cuya labor consiste en deshacerse de todos los libros y documentos impresos a medida que el retroceso del tiempo exige que dejen de existir.

El mundo contra reloj es una de esas novelas descatalogadas de Philip K. Dick que todavía se puede encontrar a precios asequibles en Internet. Se trata de una historia tremendamente original en su plantemiento que como no podía ser de otra forma, trata los temas habituales en su obra. La perspectiva religiosa que tenía el autor norteamericano sobre el ser humano y el mundo copan la trama, repleta de elucubraciones sobre Dios tanto propias como de filósofos y teólogos de renombre (Erígena, Santo Tomás de Aquino, San Agustín, Leibniz, etc.). Por otro lado a ningún aficionado a Dick le sorprenderá que el culto de los Uditi beba de la espiritualidad New Age de los años 1960s, lográndose la comunión espiritual de todos sus adeptos mediante el uso de drogas psicotrópicas en actos colectivos multitudinarios. Lo que sí se sale fuera de lo habitual es el factor sociocultural que se imprime al Udi: la mayoría de sus seguidores son de raza negra. De hecho es la religión oficiosa de la M.N.L. una suerte de escisión de los EE.UU. actuales que coexiste con los Estados Unidos del Oeste, que es donde transcurre la acción. Los seguidores del Udi no dudan emplear la violencia para conseguir sus objetivos a través de un grupúsculo denominado Los Engendros del Poder, cuya actitud y métodos se relacionan en numerosas ocasiones con las del activista Malcolm X.

La acción me ha parecido muy bien urdida a pesar de que se caracteriza por ese fragor tan propio de sus novelas, mezclando sin tapujos simulacros con robots embriónicos, bombas de LSD, vehículos voladores, luchas de poder entre grandes organizaciones supragubernamentales y subtramas amorosas en las que las mujeres no salen nada bien paradas, otra marca de la casa. La que no es fría, manipuladora e insensible es sumisa y dócil hasta el aburrimiento. Mención aparte merecen los elementos de humor, que tienden a lo escatológico debido a la Fase Hobart y la flecha inversa del tiempo que esta anomalía provoca: desde las colillas que se fuman dejando el ambiente limpio de humo (generando cigarrillos que acto seguido se guardan en los paquetes de tabaco), hasta las regurgitaciones de la comida (una vez en el plato se devuelven al frigorífico), o el sogum, una misteriosa sustancia que ha sustituido a los alimentos pero cuya forma de administración es bastante distinta.

La novela es bastante cruda y tiene un tono muy deprimente, ya que transmite que el individuo nada puede hacer contra los poderes fácticos que rigen el mundo. Hay un alto número de asesinatos y como lectura final solo cabe apreciar que no queda más opción que la resignación ante la inevitabilidad de un destino contra el que resulta inútil luchar. Está calificada de obra menor en su producción, lo cual no quita que sea tremendamente entretenida y realice críticas contundentes al mundo en que vivimos.

23 mar 2021

Ir tirando - Philip K. Dick

El hijo de Roger y Virginia Lindahl tiene asma, así que deciden inscribirlo en un internado en las proximidades de Los Angeles. Según los médicos, el clima seco de las montañas en las que se situa el centro de estudios y alejarlo de la contaminación angelina, ayudarán a que mejore. Aunque la pareja también tiene otros motivos para sacar a Greeg de casa de lunes a viernes. En realidad tienen muchas diferencias y creen que es buena idea que el niño no se vea expuesto a sus constantes peleas. En la escuela contactan con Chic y Liz Bonner para organizar los viajes de ida y vuelta al colegio los viernes y los domingos, ya que sus dos hijos también están internos allí y las familias son prácticamente vecinas en L.A. Entre las dos parejas se crearán vínculos muy intensos. Por un lado, Chic se interesará por el negocio de Roger, una tienda de televisiones, y encontrará en Virginia una aliada perfecta para convencer a su marido de la necesidad de renovarla y ampliarla con la inversión extra que él está dispuesto a aportar. Por otro, entre Roger y Liz surgirá una relación mucho más carnal basada en el deseo y el sexo, que no va ayudar precisamente a que las cosas mejoren entre los Lindahl.

Todas las biografías de Philip K. Dick coinciden en su interés por trascender el mundo de la ciencia-ficción y ser conocido por sus novelas realistas al margen del género. Ir tirando es una de las pocas que se ha traducido al castellano. Aquí no vamos a encontrar humanos colonizando planetas extraterrestres, mutantes con capacidades psi o entidades omniscientes cuasi divinas. Sin embargo no resulta difícil reconocer su estilo, las temáticas e incluso algunos de sus tics habituales. No en vano en este libro se cuestionan dos de los grandes pilares de la realidad y la sociedad occidental: el matrimonio y el capitalismo. El primero se muestra como un estamento perverso que agota a los individuos al confrontarlos constantemente con sus parejas. Las grandes expectativas que desde pequeños albergamos de nuestra vida adulta y la familia que formaremos, se ven truncadas bien pronto por la convivencia, la diferencia en los caracteres y los enfoques que cada miembro de la misma quiera dar a la vida en común. Y el modelo de vida americano basado en el esfuerzo personal para lograr el triunfo económico no es más que un engaño, una pantomima que esconde un esquema mucho más básico compuesto por depredadores y víctimas: comer o ser comido. Tampoco podemos olvidarnos del crecimiento continuado, uno de los fundamentos históricos del capitalismo, cuya presencia en la trama es apabullante. De hecho el título de la novela hace referencia a la aceptación del protagonista de su situación económica, no demasiado desahogada pero que es suficiente para sus aspiraciones, algo que encaja mucho más con la percepción actual de insostenibilidad de ese modelo. Sin embargo su esposa es todo lo contrario: su ambición la mueve a ampliar el negocio, expandirlo, mejorar, crecer sin descanso.

La relación de Dick con las mujeres fue siempre complicada y sus personajes femeninos no suelen salir muy bien parados. Este título no es excepción, aunque no llega al nivel caricaturesco de alguno de sus títulos de ciencia-ficción. De todas formas es innegable que tanto Virginia como Liz son bastante insoportables. La primera: codiciosa, manipuladora, fría. La segunda: frívola, superficial, irreflexiva, hasta el punto de que el resto de personajes la tachan de estúpida varias veces. En realidad toda la acción desprende mucha amargura, un descontento que roza la desesperación. El hecho de que las dos parejas vivan a disgusto con sus respectivos cónyuges genera un sufrimiento constante que el escritor estadounidense sabe transmitir con gran veracidad. Podríamos decir que cada uno canaliza su frustración para provocar la ruptura, que cada pareja abordará de manera diferente. Aunque me ha resultado fácil de leer y entretenida, tengo que reconocer que no destaca por nada especial. Por desgracia plantea cuestiones que otros autores han sabido resolver con mucho más tino y originalidad. Con la de veces que me he topado con un Dick incontenible en sus obras de ciencia-ficción, en ésta no solo está comedido, sino algo insustancial además.

3 ene 2021

Deus irae - Philip K. Dick y Roger Zelazny

Los Siervos de la Ira (SDI) de Charlottesville, Utah, han encargado a Tibor McMasters que pinte un mural del creador del culto, Carleton Lufteufel. Se trata nada más y nada menos que del alto cargo de la administración responsable de la Catástrofe: la Tercera Guerra Mundial. Pero como no pueden darle más que una mala foto 3-D del Deus Irae, McMasters iniciará una peregrinación para encontrarlo y una vez documentado con fotos y videos, contar con material suficientemente bueno como para que su obra le haga justicia. El problema es que nuestro artista es un incompleto, una de las víctimas de la radiación de la guerra atómica. Padece focomelia y no tiene piernas ni brazos, cuya función suple parcialmente con extensiones mecánicas. Así que la Pere en un carrito tirado por una vaca a través de un mundo post-apocalíptico, devastado y lleno de mutantes va estar llena de dificultades. Más aún si tenemos en cuenta los enfrentamientos de los SDI con los pocos cristianos que todavía resisten en el planeta.

Deus Irae es una novela de ciencia-ficción escrita a cuatro manos por Philip K. Dick y Roger Zelazny, aunque una vez leída, uno no puede evitar preguntarse cuál fue exactamente la aportación del segundo:  tanto el estilo, como los elementos narrativos y los temas tratados son 100% dickianos. La Tierra arrasada por una guerra mundial atómica; malformaciones genéticas como resultado de la radiación; nuevas especies mutantes humanas y animales; inteligencias artificiales semidestruidas; y sobre todas ellas, la obsesión de Dick con las religiones, especialmente enfrentando al cristianismo actual con el primitivo, muy próximo al gnosticismo en muchos aspectos.

En efecto en el texto hay una carga religioso-filosófica muy importante, cuestiones que preocuparon a Dick durante casi toda su vida y que están recogidas en muchas de sus obras. Si bien hay partes en que parece que estamos ante una novela de aventuras poco habitual, repleta de elementos asombrosos, e incluso con toques de humor, tanto en el comienzo como el final del libro cobran mucho peso las reflexiones sobre las dos formas de entender la divinidad que tienen los cristianos supervivientes y el nuevo culto post-apocalíptico: la bondad y humildad que representa Jesucristo frente a la ira y el miedo propuesto por los SDI en la encaración de su Deus Irae, Lufteufel.

En definitiva, que el libro es puramente dickiano lo notará cualquier lector familiarizado con él. En el primer párrafo del capítulo uno ya aparecen algunos de sus ticks habituales: los modismos (Inco por incompleto; Pere por peregrinación; Autofac, por factoría automática; etc.), el uso puntual del idioma alemán, ya sea en expresiones, nombres (Lufteufel, Jack Schuld) o referencias completas a la literatura alemana, etc. ¿Dónde queda Zelazny, entonces? Sinceramente, no tengo ni idea. Los capitulos 5 y 6 no encajan demasiado en el estilo habitual de Dick. Son mucho más densos y rebuscados, con una carga simbólica y onírica muy alejada de lo habitual en su obra, así que quizás sean de Zelazny. Pero se trata solo de una impresión mía. El artículo sobre este libro en la versión en inglés de la Wikipedia no aclara gran cosa. Apenas que Dick no tenía suficientes conocimientos del Cristianismo y que pidió ayuda Ted White, quien no mostró mucho interés, así que fue Zelazny quien se ofreció a colaborar. En cualquier caso, el libro podría pasar por uno más de Dick si se eliminara a su colega. En mi opinión no es de los más interesantes, pero el ritmo y la coherencia del contenido hace que sea bastante entretenido y fácil de seguir. Recomendado a los fans de PKD que quieran seguir explorando los títulos que tiene publicados en castellano.

19 jul 2020

Nick y el Glimmung - Philip K. Dick

Según nos informa la contraportada, Nick y el Glimmung es la única novela juvenil de Philip K. Dick, escrita en 1966 pero publicada por primera vez póstumamente, en 1988. Se trata en efecto de un texto de extensión corta pensado para lectores jóvenes. Así pues hay aventuras con una base de ciencia-ficción (viajes espaciales, planetas colonizados, etc.) pero que tienen mucho de fantasía en tanto en cuanto el escenario en que transcurre casi toda la acción está lleno de seres asombrosos que aproximan mucho el relato a este otro género.

La trama empieza de manera muy dickiana: Nick y sus padres deciden  emigrar a otro planeta porque la policía ha descubierto a su gato Horace. Y por desgracia las mascotas son ilegales en la Tierra debido a la superpoblación humana y a la carencia de recursos. Es una vez llegados al mundo exterior al que emigran, el Planeta del Labrador, cuando la trama entronca con lo fantástico. Allí se topan con varias especies autóctonas inteligentes (los wubs, los trobes, los zancajos, los werjes y un largo etc.), algunos de los cuales son peligros y los otros amistosos. En todo caso unos y otros están alineados en los dos bandos que se han establecido en la lucha ancestral que el maligno y cuasi omnipotente Glimmung tiene contra los impresores. Y como no podía ser de otra forma, nuestro pequeño protagonista será crucial en el desenlace de la misma.

En fin, no esperéis mucha complejidad, estamos ante un cuento infantil/juvenil. Hay un pocos elementos más bien adultos que resultan un pelín fuera de lugar. De hecho la simple idea de emigrar a otro planeta por no perder a Horace está muy en la línea de Dick de entender a las mascotas como compañeros inseparables de los humanos, algo que aparece también en muchas de sus novelas más importantes (véase por ejemplo ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?). También aparece un sorprendente cuestionamiento sobre el trabajo y su significado en la sociedad, ya que en la Tierra ha pasado a ser un lujo a pesar de consistir en realizar tareas repetitivas y absurdas. Y hay que reconocer que los zancajos son unos personajes basante bien conseguidos, muy divertidos y ocurrentes. Para finalizar, según la Wikipedia (porque evidentemente yo no recordaba este detalle), el universo en que transcurre la acción es el mismo que en Gestarescala, donde también aparece un no tan perverso Glimmung y el mismo Planeta Labrador. En fin, se trata solo de algunas curiosidades para rellenar espacio. Recomendado a fans acérrimos de PKD y si tenéis niños pequeños, también para ellos.

26 abr 2020

Un ojo en el cielo - Philip K. Dick

Un grupo de turistas que visita el recién inaugurado Bevatrón de Berkeley (un acelerador de partículas), sufre un accidente cuando la plataforma de observación sobre la que se situaban se desploma. Ellos siete junto con el guía caen al suelo desde bastante altura y sufren heridas de distinta consideración. Después de pasar apenas un día en el hospital, el protagonista y su esposa, Jack y Marsha Hamilton, vuelven a casa y empezarán a advertir cambios muy significativos e inquietantes en el mundo.

En Un ojo en el cielo hay un elemento habitual en la obra de Philip K. Dick que sobresale por encima del resto. En efecto, al haber estado expuestos a un haz de protones con alta energía, los personajes de esta novela irán experimentando las realidades personales que existen en la mente de algunos de sus compañeros. Como podréis suponer, habitar el universo íntimo de un desconocido no resultará satisfactorio para nadie. Ni siquiera lo es para el propio individuo que lo ha generado, no quiero ya pensar lo que significaría para un extraño. El extremismo religioso, el puritanismo más mojigato o la paranoia más enfermiza serán las características dominantes de algunos de esos mundos interiores en los que el grupo accidentado se verá obligado a vivir temporalmente.

La novela tiene un ritmo tremendamente ágil y es muy adictiva. A pesar de la velocidad a la que transcurre la acción, el desarrollo de la trama es uno de los más coherentes y ordenados que recuerdo de su obra. Tanto por esto como por la prevalencia de las realidades alternativas en el argumento, me ha recordado mucho a Ubik y Laberinto de muerte, si bien en cada una de ellas el canal de acceso a otros planos de la existencia es diferente. Escrita en 1955, la novela destaca por cuestionar radicalmente el macarthismo y además brilla por su claro posicionamiento antirracista, detalles estos dos que la hacen aun más atractiva. Pero aquí no acaba la cosa, porque hay que sumar al lote un final tremendamente esperanzador y positivo, tanto que no parece que estemos leyendo a Dick. En cualquier caso es un gustazo porque resulta inevitalble cerrar el libro de un innegable buen humor.

19 feb 2020

El mundo que Jones creó - Philip K. Dick

Otra novela de Philip K. Dick a la buchaca. La verdad es que ya no se me ocurre nada nuevo que decir sobre este autor. Bueno no creo que haya dicho nada nuevo sobre su obra en años. El mundo que Jones creó es más de lo mismo. Trama 100% dickiana que incluye sus elementos habituales: una sociedad en la postguerra de un enfrentamiento mundial con armas atómicas, mutantes resultado de la radioactividad, individuos con capacidades precognitivas, exploración del espacio y colonización del sistema solar, alienígenas de fondo, etc. etc. Un conjunto de ideas tan enorme que habría dado para desarrollar un libro comparable a los decimonónicos en cuanto a extensión, y que como no podía ser de otra forma, el autor estadounidense desarrolla en poco más que una novela corta.

Como novedad en cuanto a las ideas que maneja, me ha sorprendido el claro mensaje de amenaza que suponen los totalitarismos populistas (representados por el precog Jones del título), enfrentados a la sociedad  inclusiva e igualitaria que existía antes de su ascenso al poder. De todas formas el control del Estado sobre el individuo existe en ambas. En la supuesta sociedad progresista se materializan en forma de leyes imprecisas que pretenden garantizar la no discriminación de nadie, junto con un cuerpo de policía dedicado exclusivamente a la verificación de su cumplimiento. Típica expresión del pensamiento paranoico del autor, presente en cualquiera de sus títulos y que se ha desmostrado no andar muy lejos de la realidad actual. Trabaja también con la marginación que el ser humano impone al diferente (ya sean mutantes o extraterrestres), se plantea la inevitabildad del destino y la imposibilidad de cambiarlo por más que conozcamos el futuro, expone que las instituciones manipulan y engañan al individuo, etc. Ya sabéis que soy muy fan de este escritor y que leeré cualquier cosa que haya escrito, pero a mí personalmente ésta no me ha parecido que destaque dentro de su producción.

1 nov 2018

Podemos fabricarte - Philip K. Dick

SAMA ASOCIADOS está perdiendo cuota de mercado en la venta de espinetas y órganos electrónicos psicoactivos. La competencia ha logrado incorporar los últimos avances sobre estimulación del hipotálamo en sus productos, así que ya están notando un descenso significativo en la venta de su producto estrella, el órgano Rosen. Maury Rock, uno de los propietarios, ha pensado en diversificar el negocio y con ayuda de su hija, Pris Frauenzimmer, y el ingeniero de la plantilla, Boundy, han creado un simulacro de Edwin M. Stanton, secretario de guerra de Lincoln. Si al multimillonario y emprendedor Sam K. Barrows le gusta la idea y aporta la financiación, quieren recrear la Guerra Civil estadounidense con simulacros de sus personajes. La cosa se complica cuando el otro socio de SAMA, Louis Rosen, se enamora perdidamente de Pris, quien recién curada de su esquizofrenia, acaba de recibir el alta de una clínica estatal para enfermedades mentales. Louis empezará él mismo a perder su estabilidad psiquica cuando vea que no es en absoluto correspondido por ella, mucho más interesada en el millonario.

Novedad editorial de hace poco más de un mes, Podemos fabricarte es la última incorporación a la extensa lista de títulos de Philip K. Dick que lleva publicados Minotauro. En esta ocasión nos encontramos ante una novela que partiendo de los planteamientos habituales en su obra, se centra principalmente en el proceso de caída del protagonista en la enfermedad mental. No es de extrañar que tarde o temprano este autor abordara la cuestión sin enmascaramientos alienígenas de por medio, como ocurre en muchas de sus otras novelas. Conociendo su historial de patologías psiquiátricas y abuso de drogas, resulta lógico pensar que muchas de las experiencias que se vuelcan en la trama hayan sido vividas por él mismo y que en cierta medida, Louis Rosen sea un trasunto suyo. La acción, que resulta angustiosa por momentos, tienen algunas escenas realmente inquietantes. Además de brotes psicóticos y violentos, se describen unas visiones producto de la esquizofrenia cuyo realismo no podría justificarse a menos que lo relate alguien que las ha sufrido en sus carnes.

En general mi impresión es que la historia es perturbadora y falta de interés a partes iguales. De hecho creo que es la novela más insulsa de Dick que he leído hasta el momento. Hay ciertos elementos de prospección científica que en mi opinión resultan desaprovechados. En concreto los simulacros están dotados de inteligencia artificial y desde el texto se especula muy brevemente si se les podría considerar humanos, ya que aunque sean artefactos mecánicos, piensan, sienten y se comportan como tales. Por otro lado, tenemos el clásico contexto dickiano de dispositivos, tecnologías y teorías (con base real o no) que el escritor usa a conveniencia y sin necesidad alguna de justificación. Y cómo no, el regusto retrofuturista de una acción que a fecha de hoy ya estaría situada en el pasado pero sigue trasladándonos a un futuro que nunca llegó a existir: planes de colonizacion de la luna, aviones-cohete, etc. Esto gusta si eres fan de su obra y sirve para crear ambiente, pero es poca ayuda si la narración no tiene sustancia. No obstante se ve que no todo el mundo piensa como yo, en Fantasymundo ponen a esta novela a la altura de El hombre en el castillo, que es pasarse bastante de frenada, creo yo. Sin embargo en Je dis ce que je sens son mucho más neutros, aunque evitan mojarse demasiado ni para bien ni para mal.

22 may 2017

Los jugadores de Titán - Philip K. Dick

Tras perder la guerra contra los vugs de Titán, la población de la Tierra ha quedado diezmada, aunque no por culpa de los extraterrestres, sino paradójicamente por el empleo la radiación Hinkel por parte del ejército rojo chino durante la contienda. Los escasos habitantes del planeta tiene además muchísimas dificultades para concebir hijos, aunque gracias a los avances de la medicina, en concreto a la extirpación de la glándula Hynes, se ha conseguido retrasar el envejecimiento y prolongar la vida humana hasta casi los docientos años. De hecho a eso se debe que la raza humana no haya desaparecido aún. Los vugs, que son una especie muy ludópata, han importado un juego de mesa llamado el Farol, en el cual además del azar, tiene mucho peso la habilidad para el engaño de los participantes. En estas partidas se apuestan ciudades enteras y lógicamente para que no haya ventajas injustas, están vetadas a cualquier humano con capacidades psiónicas. En un grupo de juego de Farol que hay en California, Pete Garden pierde Berkeley, su título más preciado. Tras una venta un poco irregular, la propiedad termina en manos Jerome Luckman, propietario de Nueva York y casi toda la costa este. Luckman se desplaza a California para integrarse en ese grupo de Farol y seguir ganando propiedades, llevándose un par en su primera noche. Sin embargo, al dia siguiente, el suertudo aparece muerto. La investigación policial que se iniciará inmediatamente pondrá de manifiesto la existencia de grupos secretos organizados, tanto de humanos como de vugs, que operando desde las sombras intentan que el desequilibrio existente entre los dos bandos planetarios se incline a su favor.

Los jugadores de Titán es un nuevo título reeditado por Minotauro para su colección Biblioteca Philip. K. Dick. El libro incorpora los componentes habituales de su obra, tanto argumentales como estilísticos. Así pues, la trama recoge aspectos bélicos y post-apocalípticos resultado del pánico nuclear y la Guerra Fría (fue escrita en 1963), o bien los clásicos conflictos entre percepción y realidad subyacente una vez eliminada la engañosa farsa de los sentidos. Los personajes y el contexto son igualmente los característicos: protagonista masculino con trastornos mentales y afición/dependencia de las drogas psicoactivas, personajes femeninos odiosos y carácter insoportable, humanos con habilidades extrasensoriales (precogs, telequinéticos, etc.), extraterrestres amorfos y telépatas, elementos tecnológicos muy por delante de su tiempo que se usan como simple apoyo a la narración (inteligencias artificiales aplicadas a todos los bienes de consumo a través de lo que el autor define como efecto Rushmore, vehículos voladores utilitarios, etc.). Quizás difiere de otras en que hay marcados elementos de novela negra, como la investigación del asesinato de Luckman o los misteriosos complots secretos, y también unas divertidísimas incursiones humorísticas procedentes del efecto Rushmore instalado en un vehículo.

No voy a decir que es el mejor título de Dick, pero como soy muy fan de este escritor, tampoco voy a decir que es malo, porque solo con zambullirme en el universo típicamente dickiano a mí ya me tiene ganado. Dejando al margen mi predisposición innata a embobarme con sus textos, tengo que reconocer que el ritmo bastante moderado y los golpes de efecto están muy bien planeados, lo cual le permite reconducir la acción por caminos muy originales y totalmente inesperados. El final sí que flojea, pero en cualquier caso, se trata de un libro muy accesible que seguro hará disfrutar a los incondicionales y en ningún caso aturdirá a quien se acerque a su obra por primera vez. Tenéis más reseñas en Sagacomic - Lothlórien y el Sitio de Ciencia-Ficción.

6 mar 2017

Cuentos completos V - Philip K. Dick

Con Cuentos completos V de Philip K. Dick finalizo toda la producción breve de este ínclito escritor de ciencia ficción. Bueno, al menos todo lo que se ha publicado en castellano de lo que se ha conservado. Este volumen incluye 24 cuentos escritos entre mediados de los 1960s y principios de los 1980s (ver detalle en la web Tercera fundación). Se completa con un prólogo a cargo de Thomas M. Disch y unas notas finales del propio autor, en las cuales comenta brevemente algunos de los relatos. Destacaría varios datos curiosos que pueden interesar al aficionado a su obra. Por un lado aparecen tres relatos que no habían sido publicados previamente ('Una odisea terrícola', 'Cadbury, el castor necesitado' y 'El ojo de la sibila'). También y en base a mis lecturas previas de sus novelas, supeditadas a mi poco fiable memoria, he podido detectar que algunos se usaron o desarrollaron posteriormente en formato largo: es fácil reconocer 'La cajita negra' en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?; de igual manera, 'Una odisea terrícola' se escribió a partir de fragmentos de Dr. Bloodmoney. Las notas finales aclaran que 'Su cita será ayer' forma parte de El mundo contra reloj (que no he leído) y 'Cadenas de aire, redes de éter' hace lo propio en La invasión divina, que leí hace mil años y de la cual, según parece, recuerdo más bien poco. Por último, también encontramos en este volumen el relato 'La fe de nuestros padres', que se incluyó dentro de la prestigiosa compilación de relatos cortos Visiones peligrosas, que popularizó mundialmente el movimiento New Wave dentro de la ciencia ficción.

Como no podía ser de otra forma, los cuentos tocan los temas habituales de este autor. Uno tras otro vamos conociendo a personajes -humanos, sintéticos o animales- con problemas psicológicos serios (neuróticos, psicóticos, paranoicos, etc.) que se ven inmersos en situaciones complicadas dentro de los contextos más o menos habituales de la scifi: apocalípsis nucleares, ucronías, distopías y cualquier posible combinación de las tres, interrupción accidental de la animación suspendida en viajes espaciales de larga duración, bucles temporales, aislamiento en colonias espaciales, invasiones alienígenas, etc. Y como si su existencia no fuese todavía suficientemente insoportable, el autor los enfrentan a durísimas cuestiones que los obligan a reevaluar sus creencias sobre percepción y realidad, el sentido de la vida, la supervivencia, etc. En este sentido, 'Las prepersonas' me ha parecido uno de los más desasosegantes, pues plantea un escenario en que por razones de sostenibilidad en una Tierra con superpoblación y desabastecimiento de alimentos, es posible deshacerse de un niño no deseado hasta que cumple los 12 años, en una perversa extensión del ya de por sí controvertido concepto de aborto.

Aunque admito que muchos relatos son demasiado acelerados, pues concentran muchas ideas y acción en pocas páginas, para mi ha sido una gozada leerlos. Por lo que he podido comprobar curioseando la blogosfera, la edición de este quinto volumen causó mucho revuelo porque Minotauro, debido a una confusión con las ultimas ediciones norteamericanas de estas colecciones de cuentos, eliminó el relato 'Recuerdos al por mayor' en él incluido. Para corregir su error, lo añadió en reediciones posteriores del segundo tomo (al igual que en USA). En el blog Pájaros en la cabeza hablan de estafa y en Memorias de un friki de escándalo, ahí es nada. Yo, ajeno a esta inmoralidad, ya mencionaba en mi reseña de Cuentos completos II que extrañamente, los cuentos no coincidían con la lista de la ficha de la Tercera fundación, desemejanza que con esta explicación queda totalmente aclarada para mí. Más opiniones en el Sitio de Ciencia-ficción y Literatura prospectiva. Volveré a Dick tan pronto com Minotauro reedite Los jugadores de Titán, para lo cual ya no queda mucho.

17 oct 2016

Gestarescala - Philip K. Dick

Es abril de 2046 y estamos en la República Comunal de los Ciudadanos de América, un estado totalitario socialista que rige una sociedad distópica cuyos habitantes son sometidos a un control y supervisión constante. Joe Fernwright vive del subsidio estatal de veterano de guerra. Nuestro protagonista lleva más de seis meses sin recibir un encargo para restaurar objetos de cerámica, que es su oficio real. Los días transcurren entre el aburrimiento y la inutilidad, sensación que se ver reforzada por los juegos absurdos en los que participa mediante llamadas telefónicas vía satélite a otros trabadores repartidos por cubículos de todo el mundo, tan aburridos e inútiles como el mismo. Sin embargo un día recibe un mensaje de Glimmung, una entidad con atributos semidivinos que lleva conduciendo el destino del Planeta Labrador varios siglos. Este ser cuasi todopoderoso se propone rescatar del fondo del mar Gestarescala, la vieja catedral de un antiguo culto, para lo cual necesitará ayuda de especialistas de cientos de tecnologías, bellas artes y artes aplicadas de toda la galaxia. Así pues, sin pensarselo mucho vista su escasa proyección profesional en la Tierra, donde no queda ninguna pieza de alfarería por recomponer y hace décadas que todos los objetos son de plástico, Fernwright partirá hacia aquel planeta de Sirio 5 junto con la última hornada de profesionales contratados para tan megalómano proyecto

Cátedra publica esta novela de mi admirado Philip K. Dick en una nueva edición a cargo de Julián Díez (hay una anterior argentina de 1975), con nueva traducción y un interesantísimo ensayo prologándola. El prefacio, que ocupa más de un tercio de las 328 páginas del libro, es un derroche de erudición y conocimiento del autor americano. En el mismo, Díez nos aproxima a toda su obra (características, fases, opiniones de críticos y estudiosos, etc.), pero en particular realiza un análisis de la que tenemos entre manos. Sin duda la información facilitada permite ver la novela desde una perspectiva más profunda y nos ayudará a detectar intenciones que de otra forma pasarían desapercibidas. No obstante, esos datos adicionales no son en absoluto imprescindibles para disfrutar de su lectura. De hecho el buen aficionado a Dick reconocerá de inmediato su estilo acelerado, con tramas que nunca se detienen en una descripción y en la cual se van incorporando personajes de lo más variopinto: seres de razas extraterrestres, robots, individuos de capacidades psiónicas, especies locales, etc. A destacar también el gran peso que el humor tiene en la narración, algo que a este nivel de intensidad no recuerdo en sus otras obras.

No se puede negar tampoco que llegados al Planeta Labrador la acción toma cierta deriva religiosa/filosófica, con la búsqueda de sentido a la existencia del ser humano, la elevación de la conciencia a estados superiores, el proyecto de rescate de la catedral del fondo del mar como alegoría entre la lucha eterna entre el bien/vida/orden/éxito y el mal/muerte/desorden/fracaso, etc. etc. Todo ello desde un marco lleno de referencias a la psicología jungiana y sus arquetipos, o a mitos como el de Fausto. De todas formas que nadie se asuste por ello, sin necesidad de hacer análisis sesudos (que dicho sea de paso, yo he de agradecer a los apuntes que preceden a la novela), el libro es en sí mismo una gozada. En comparación con otras de sus novelas, yo diría que Dick está bastante contenido en la trama, que aun dentro de su originalidad y con la imaginación que le caracteriza, es bastante lineal. Vamos que me ha encantado, pero claro, ya es conocida mi afición por este autor, que a mí me gusta hasta en los momentos más bajos de su producción de acuerdo a la crítica, e incluso según su propia opinión personal (véase La pistola de rayos). Así que para conocer otras opiniones quizás más imparciales, echad un vistazo a El pájaro burlón, Papel en blanco y Fabulantes.

8 jun 2016

La penúltima verdad - Philip K. Dick

A pricipio de la década de los 2000 estalla la III Guerra Mundial entre los dos grandes bloques de países englobados en la West-Dem y la Pac-Peop. La población se refugia en unas estructuras subterráneas denominadas tanques-hormiguero, mientras que en la superficie de la Tierra (y en otros planetas ya colonizados) los robots bélicos combaten por sus respectivos bandos. 15 años después del comienzo de la contienda la población sigue encerrada en los refugios subterráneos, produciendo robots en unas condiciones cada vez más asfixiantes. El presidente de uno de estos tanques, Nicholas Saint-James, se ve forzado a arriesgar su vida subiendo a la superficie para conseguir un páncreas artificial destinado a uno de sus mejores mecánicos, recientemente fallecido de pancreatitis y actualmente en estado de hibernación. Dicho material está reservado para la clase dirigente y militares, así que tendrá que hacer lo posible por conseguirlo en el mercado negro, si es que antes no acaban con él la radiación o las mil y una enfermedades provocadas por armas bacteriológicas que abundan en el aire libre. Sin embargo en el terreno exterior de la Tierra las cosas no son como se hacen creer a los refugiados a través de los comunicados retransmitidos por televisión. La III Guerra Mundial duró solo un par de años, a partir de los cuales la élite mundial creó una farsa sostenida por material audivisual y constantes discursos de sus líderes cuya intención es mantener controlada a la población subterránea, algo que les permite vivir como grandes señores feudales en la Tierra, que sigue en proceso de recuperación tras la destrucción parcial del planeta. Cuando Nick por fin llega a la superficie se verá envuelto en una compleja trama política en la que nuevas fuerzas, entre las cuales se encuentra un misterioso personaje místico/religioso que trasciende la realidad, van a tratar de poner fin al engaño.

Ya tocaba volver a mi admirado Philip K. Dick, a su universo personal plagado de simulacros, robots, naves voladoras utilitarias, colonizaciones de los planetas del sistema solar, personajes con capacidades psiónicas, salvadores de la humanidad de atributos semidivinos, tecnología asombrosa que va desde las máquinas para viajar en el tiempo a los órganos artificiales sin olvidar las más precisas y perversas armas automáticas. He estado mucho tiempo buscando la edición de Minotauro de La penúltima verdad en papel, descatalogada hace años, y aunque sigue a la venta la versión electrónica y por la red anda pirateada, me fui a una biblioteca pública para poder disfrutarla como me apetecía, en soporte físico, disfrutando de ella página a página.

De nuevo el autor norteamericano pone de manifiesto su preocupación sobre la percepción de la realidad y la existencia de diversas realidades simultáneas, en este caso no mediante drogas enteógenas o entidades extraterrestres, sino gracias a un metodo tan palpable como puede ser la manipulación a que se somente al ciudadano a través de los medios de comunicación. Otra vez el ser humano retratado como lo que es: un mostruo egoista desposeído de la más mínima empatía hacia el resto de sus congéneres. La magnitud el engaño que se plantea en la trama es inabarcable, con una exclusiva y reducidísima parte de la población viviendo en unas condiciones de bienestar inigualables (eso sí, condenados a una terrible soledad debido a la esterilidad causada por la radiación), que no tiene el menor escrúpulo en mentir, falsear información, ocultar la realidad e inventarse otra a conveniencia de sus intereses y así someter a una inmesa mayoría. Desde luego Dick acertó al 100% con su planteamiento, no hay más que ver el panorama de medios de comunicación españoles y su discurso único alejado de la realidad pero muy conveniente a los intereses de los grupos empresariales que los financian. Plasmar la verdad de los hechos en las páginas de sus periódicos o en sus programas de radio o TV es algo que les importa un pimiento a casi todos. Por si hiciera falta a estas alturas una prueba de ello, con esta trama queda demostrada la gran capacidad crítica y de anticipación de este escritor. Para mi sorpresa no hay muchas reseñas de esta novela en la blogosfera, os dejo la del Sitio de Ciencia-ficción, que evidentemente no podía fallar, y la de Mar de dudas, breve pero certera.

2 oct 2015

Cuentos Completos IV - Philip K. Dick

El volumen IV de los Cuentos Completos de Philip K. Dick se compone de 18 relatos escritos entre 1955 y 1964. Como suele ser habitual cuando se trata de reseñas de compilaciones de cuentos y aunque no sirve de gran cosa, ahí va la lista:

  • Autofab
  • Servicio técnico
  • Mercado cautivo
  • El patrón de Yancy
  • El informe de la minoría
  • Mecanismo de recuerdo
  • La M imposible
  • Nosotros los exploradores
  • Juego de guerra
  • Si no existiera Benny Cemoli
  • Una actuación novedosa
  • Araña de agua
  • Lo que dicen los muertos
  • Orfeo con pies de barro
  • Los días de Perky Pat
  • El suplente
  • ¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?
  • ¡Oh, ser un blobel!
Ha sido todo un acierto recurrir a Dick después de los dos ultimos fiascos. El nivel de los textos es bastante alto y se centra exclusivamente en la ciencia-ficción con temáticas típicamente dickianas: viajes en el tiempo, personajes con capacidades psiónicas,  universos paralelos, apocalipsis nucleares, crítica al belicismo mezclada con paranoia gubernamental propia de la Guerra Fría, etc. Ni que decir tiene, algunos los incorporan todos a la vez, en una especie de orgía argumental que provoca a los fans sensaciones próximas al éxtasis santateresiano. Como curiosidad indicar que me han sorprendido un par de ellos porque coquetean con el terror sobrenatural ('Mercado cautivo' y 'Lo que dicen los muertos'), algo a lo que este autor no nos tiene acostumbrados. Otros dos se mueven en exactamente el mismo universo, formando parte de una posible serie, con personajes y contextos comunes ('El suplente' y '¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?'). Y ya por terminar de comentar temas que me han llamado la atención, un par de relatos recogen ideas que se desarrollaron e incluyeron en novelas posteriores, por ejemplo en 'Los días de Perky Pat' aparece la misma muñeca tipo Barbie que se utiliza como mecanismo de evasión en Los tres estigmas de Palmer Eldritch; en 'Una actuación novedosa' se reconocen pasajes enteros de Simulacra.

Resumiendo, un libro excelente, pero bueno, no puedo ser imparcial con PKD, solo hay que ver mis autores más leídos en el widget correspondiente del blog para darse cuenta de que sigue a la cabeza. Por cierto, se me están acabando sus novelas y libros de cuentos. Dentro de poco me veo rastreando las webs de segunda mano para conseguir títulos descatalogados hace tiempo en viejas ediciones de Edhasa o Martínez Roca. Tenéis más reseñas en el Sitio de Ciencia-ficción y La tormenta en un vaso.

8 feb 2015

Laberinto de Muerte - Philip K. Dick

Por lo que estoy comprobando el 2014 fue un año en que no sólo tuve mala suerte con las lecturas de ciencia-ficción, sino que además experimenté un claro alejamiento del género del que no se salvó ni mi admirado Philip K. Dick. De hecho, en todo el año pasado sólo me leí su volúmen de relatos cortos Cuentos completos III. ¿Descanso obligado? Pues igual sí, los seguidores de su obra ya nos conocemos al dedillo todas sus características, así que no resulta extraño que por más que te guste, con la repetición se vaya produciendo un agotamiento de la sorpresa tan necesaria en la literatura en general y en la prospectiva en particular. Centrémonos ya en la rentrée de hoy.

La trama de Laberinto de Muerte es típicamente dickiana: catorce colonos se traslada al planeta Delmak-O a realizar una misión cuyo objeto les será revelado cuando todos hayan llegado. El hastío de sus vidas ha sido el elemento común que ha provocado que soliciten un nuevo destino. Una vez reunido el grupo al completo se hace evidente que todos son bastante neuróticos y egocéntricos. No establecen relaciones entre ellos, cada uno mira su propio interés y se aisla en su habitáculo de la colonia tras mantener las presentaciones y encuentros obligados por cada nueva incorporación. Las cosas se complican además cuando falla la transmisión satélite que debía aclarar el propósito de su empresa, dejándoles por tanto en la más completa ignorancia. En un giro propio de novela negra un poco recordando 'Diez Negritos' de Agatha Christie, los colonos empiezan a morir uno tras otro. Algunos por accidentes aparentemente relacionados con la flora y fauna autóctona, otros son atacados por pequeños robots que pululan por el misterioso planeta, hay homicidios provocados por los celos, asesinatos en defensa propia,... Más que simples neuróticos, cualquiera diría que son psicópatas criminales, sin embargo sus posibilidades de salir del planeta sin ayuda son nulas, así que tendrán que hacer frente común para descubrir la verdad acerca de ese mundo y su misión por sus propios medios.

No doy más información porque la novela tiene un excelente giro inesperado a pocos capítulos del final, más sorprendente aún si consideramos que data de 1970. Como punto a destacar, en el momento (futuro) en que transcurre la acción la existencia de Dios ya ha sido demostrada. Dick ideó un marco teológico de clara base cristiana en el cual es posible dirigir las plegarias directamente al Intercesor, el Mentufactor, o el Caminante (nuevos nombres para los componenetes de la Trinidad católica), con la seguridad de que serán escuchadas si reciben la suficiente amplificación y difusión por el espacio. Como cuarto elemento de este modelo teologal está el Destructor de Formas, nueva designación para el el representante único del Mal/la Muerte. Por lo demás, los parámetros habituales en este autor: locura, psicoanálisis, realidades alternativas, paranoia y conspiraciones, robots, etc. La resolución de la historia vuelve a tener un poso terriblemente desesperanzador y deprimente, algo que por supuesto hace que me guste aún más. Como ya he repetido hasta aburrir, a pesar de emplear siempre con las mismas motivaciones, cada nueva obra suya que leo no deja de sorprenderme. Para otras reseñas esta vez no me complico lo más mínimo y os recomiendo los tres primeros resultados de la búsqueda en mi Google: el Sitio de Ciencia-ficción (ojo, que destripa la trama por completo), Gigamesh (breve, pero también da demasiadas pistas) y Desde la ciudad sin cines.

12 jun 2014

Cuentos Completos III - Philip K. Dick

Revisando mi lista de posts he comprobado que llevaba casi un año sin leer a Philip K. Dick, en concreto desde agosto de 2013 (evidentemente la reciente biografía de este autor a cargo de Emmanuel Carrère no cuenta). ¿Posibles causas de esta dejadez? Saturación, así de simple. Uno se puede llegar a cansar de repetir la misma retahíla de adjetivos -encabezados por dickiano- post tras post. A estas alturas cualquier aficionado a Dick sabe que sus temáticas y sus recursos estilísticos son recurrentes. Así pues, aun a pesar de que sigue siendo uno de los pocos escritores de ciencia-ficción que me gustan incondicionalmente, un alejamiento temporal era necesario para mantener viva la chispa de mi admiración. Y creo que me ha venido estupendamente porque he pillado esta tercera entrega de relatos cortos con mucha gana y además, la gran mayoría me han parecido bastante buenos. Ahí va la lista, un poco por seguir el patrón habitual en los posts de relatos cortos de incluir los nombres de todos ellos:

  • Coto de caza
  • El ahorcado
  • Algunas peculiaridades de los ojos
  • El hombre dorado
  • Y gira la rueda
  • El último experto
  • El padre-cosa
  • Un paraíso extraño
  • Tony y los escarabajos
  • Nul-O
  • Servir al amo
  • Pieza de colección
  • Los reptadores
  • Campaña publicitaria
  • La estratagema
  • Sobre la desolada Tierra
  • Foster, estás muerto
  • La paga del duplicador
  • Veterano de guerra
  • La barrera de cromo
  • Desajuste
  • Un mundo de talentos
  • ¡Cura a mi hija, mutante!
Prologado por John Brunner, un vistazo rápido a la ficha del libro en la web de la editorial nos informa de que Dick escribió los 23 relatos incluidos en este tercer volumen en poco más de un año, justo antes de publicar su primera novela a mediados de los 1950s. Este contexto nos ayuda a entender perfectamente el aire a Guerra Fría y fatalismo nuclear que destilan la mayoría de ellos. La amenaza extraterrestre es otra constante: invasiones silenciosas que van haciendo de la Tierra un planeta ocupado por taimadaos seres de otros mundos se alternan con cruentos relatos de conflictos entre humanos y aliens cuyos planetas hemos colonizado durante siglos. También hay alguno que juega con la  dificultad en distinguir el mundo que nos entregan los sentidos de una alucinación. Y la enfermendad mental desde luego: paranoia, esquizofrenia, etc. Para mi sorpresa todo ello va regado con unas críticas descaradas al estilo de vida americano/occidental. El consumismo como instrumento de control de las masas. El desprecio al diferente (mutantes) como metáfora de los conflictos raciales/sociales. La imposición de un pensamiento único y la criminalización del pensamiento crítico/alternativo. Todo ello con esa ambientación entre mid century modern y retrofuturista que tanto me gusta: grandes edificios de viviendas de hormigón, terrazas con pistas de aterrizaje, Venus y Marte reclamando un gobierno autónomo, taxis conducidos por robots, cohetes monoplaza, traslados al trabajo en transporte público aéreo, videófonos, residencias suburbanas dotadas de los mayores adelantos del hogar, precogs, telépatas, individuos con peligrosas capacidades psi...

La única pega que les puedo poner es que la mayoría de los cuentos terminan con un giro que pretende ser sorprendente y que para mi gusto, estropea todo el desarrollo de la historia. Este final, a veces pretendidamente ingenioso, otras con supuesto transfondo inquietante, no está a la altura de toda la trama que ha conducido a él, pero se puede comprender dado que los relatos se tenían que vender a las revistas y el golpe de efecto final parece un recurso obligado para ganar puntos. De los tres libros de cuentos de Dick que me he leído hasta el momento, éste me ha parecido el más coherente en contenido. Además, para mi gozo y disfrute personal, no hay ni una concesión a la fantasía y está escrito en el más puro estilo dickiano (lo avisé, es inevitable tirar de este epíteto). Tenéis otras reseñas en El Anaquel y Aula de Filosofía de Eugenio Sánchez Bravo. Esta última incluye un breve resumen de cada relato.

15 ago 2013

Esperando el Año pasado - Philip K. Dick

Esperando el Año pasado me ha parecido una de las novelas más complejas y mejor ideadas de mi admirado Philip K. Dick. La novedad en este libro no está en los temas que trata, sino la profundidad con que se exponen los conflictos planteados en la misma.

La acción transcurre (o más bien, empieza trascurriendo) en el año 2025, con la Tierra y sus aliados Lilistarianos en guerra con los enemigos eternos de éstos últimos: los Reegs. El planeta Lilistar es el origen de una sociedad humana extraterrestre que fue precursora de la nuestra a través de una migración estelar ocurrida durante el período Musteriense. Los Reegs sin embargo son una especie inteligente de apariencia insectoide. Los tratados con Lilistar han arrastrado a la población terrestre a un conflicto de dudoso resultado, pero que ya muestra a las claras que quizás la Tierra se equivocó eligiendo a los socios. En este contexto mundial extremadamente militarizado tenemos al doctor Eric Sweetscent, cirujano trasplorg especialista en transplantes con órganos sintéticos. Trabaja en exclusiva para Virgil L. Ackerman, multimillonario de más de cien años y máximo responsable de la Compañía de Pieles y Tintes de Tijuana, que en tiempos de guerra fabrica material bélico, por lo que mantiene una relación muy estrecha con Gino Molinari, Secretario General de las Naciones Unidas y cabeza visible de la Tierra en la contienda. Nuestro doctor protagonista consiguió el trabajo gracias a su mujer Katherine, especialista en antigüedades que trabaja para Ackerman. Les une una intesa relación de amor-odio de cuyo desarrollo seremos testigos. En una jugada maestra, Virgil cede los servicios de su cirujano a Molinari, afectado de mil y una enfermedades diferentes, todas de origen psicosomático debido al estrés que debe soportar diariamente. Los agentes lilistarianos, siempre exigiendo más recursos de nuestro planeta en la conflagración, introducen entre la población una droga extremadamente adictiva, la frohedadrina (oficialmente JJ-180), cuyo efecto principal consiste en hacer viajar en el tiempo a quien la consume. La intención de Lilistar es la de convertir a los desgraciados que la tomen en agentes forzados de sus intereses, y para desgracia del protagonista, su mujer resulta ser una de ellos.

En fin, como se puede comprobar, la trama no es nada que pueda pillar por sorpresa a cualquier aficionado a este autor. Sin embargo hay un par de particularidades que me ha sorprendido muy agradablemente. En primer lugar, lo bien que se plantean los viajes en el tiempo y la existencia de realidades paralelas. Las paradojas habituales en estos casos provocan la desesperación del protagonista, que a pesar de su deambular entre realidades futuras se ve impotente a la hora de usar el conocimiento adquirido, pues cada viaje modifica el contínuo espacio-temporal, tanto el conocido por él como los restantes. En segundo lugar, hay un tono terriblemente depresivo en la narración, centrado en el protagonista y en la relación tóxica que mantiene con su mujer. La codependencia que les une hace que sean una pareja terriblemente desgraciada, pero incapaces de vivir el uno sin el otro. Su intento de separación se va al traste por la repentina adicción de Kathy, quien en un acto vil y casi psicopático hace adicto a su marido para de esa forma, garantizar que él se encargará de buscar el antídoto. Eric se siente responsable de la situación de su mujer pero a la vez, el ansia de escapar de la misma le provoca impulsos suicidas. La crudeza y el vacío existencial que trasmite el texto cuando el protagonista reflexiona sobre la intención de acabar con su vida son tan nítidos, que hacen pensar que proceden de una experiencia personal del autor.

Por lo demás, estamos ante la típica narración dickiana plagada de complots, extraterrestres con habilidades psi, realidades paralelas, yonquis y camellos, simulacros (nombre que reciben los androides en su universo particular), taxis-robot voladores, etc. etc. Como es habitual, Dick nos situa en dicha realidad y emplea toda esta variedad de elementos a su antojo para hacer progresar la historia. A veces su uso está un poco forzado, pero bueno, yo soy muy indulgente cuando se trata de este autor, a estas alturas no me voy a poner tiquismiquis por estas minucias.

Tenéis un estupendo análisis de este libro en El quimérico Lector, os recomiendo que lo leáis.

26 may 2013

Cuentos Completos II - Philip K. Dick

Algo más de un año después de terminar la primera entrega, la emprendo con Cuentos Completos II, el segundo volumen de la colección que recoge toda la producción de narrativa breve de Philip K. Dick. Los 28 relatos que incluye están escritos entre 1952 y 1953 y publicados en diversas revistas del género entre 1952 y 1955(1). Como bien indica Norman Spinrad en el prefacio, este autor obvió las temáticas habituales en la época, que giraban casi siempre en torno a las aventuras espaciales y la space-opera, para volcar desde el comienzo de su carrera sus obsesiones personales: las distorsiones en el tejido espacio/temporal, las paradojas de los viajes en el tiempo, la conquista del espacio entendida como expansión colonial y comercial de la Tierra, la omnipresente y asfixiante presencia de la Guerra Fría, los límites de la realidad y de la percepción del yo, etc. He detectado no obstante cierta evolución sobre el volumen anterior, en el sentido de que los relatos tiene un tono más oscuro y sarcástico, con finales terriblemente sombríos y pesimistas que demuestran la poca fe de Dick en la Humanidad: robots que termina volviendose contra sus creadores, a veces subyugándolos y en otras ocasiones llevándolos casi a la extinción; la codicia y la ambición desmesurada del ser humano, que no hace más que aniquilar planetas; el precio del progreso tecnológico resulta ser la desaparición del hombre; etc. También son sorprendentes los relatos que entran más en la fantasía que en la ciencia-ficción (no creo que sean más de cinco/seis en total), en donde individuos normales y anodinos se ven envueltos en situaciones irreales carentes de explicación racional que consiguen llevarles al límite de la cordura.

En definitiva mucho material para leer, con argumentos muy originales y un mensaje crítico de fondo, aunque como bien dice el prologuista, no todos sean redondos. Ni que decir tiene que seguiré incorporando el resto de tomos de esta colección de Minotauro a mi biblioteca. Como curiosidad final, este libro recoge dos cuentos que han sido fuente de inspiración de algunas películas, se trata de "Recuerdos al por Mayor" (1965), base de la conocidísima Total Recall (aka. Desafío Total), tanto de la version de Paul Verhoeven de 1990 como del remake de 2012 a cargo de Len Wiseman, y "Equipo de Ajuste" (1953), punto de partida del guión de The Adjustment Bureau (aka. Destino Oculto, George Nolfi, 2011), una película que pasó sin pena ni gloria por la cartelera española.

Tenéis una reseña muy completa e interesante sobre los Cuentos Completos de Philip K. Dick en Bibliópolis.


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(1) Excepcionalmente, "Recuerdos al por Mayor" data de 1965 y fue publicado el año siguiente. Este cuento no aparece recopilado en la entrada de este libro en La Tercera Fundación, imagino que ha sido incluido en posteriores reediciones/reimpresiones (la que yo tengo es la cuarta reimpresión, fechada en 2013)

1 abr 2013

¿Sueñan los Androides con Ovejas eléctricas? - Philip K. Dick

Toda la vida leyendo a Philip K. Dick y resulta que todavía no me había ventilado ¿Sueñan los Androides con Ovejas eléctricas? Sí, así es, el libro que inspiró Blade Runner (Ridley Scott, 1982), momento a partir del cual este autor empezó a ser (re)conocido a nivel mundial, ha sido una de mis asignaturas pendientes durante muchos años. A medida que lo leía mi sorpresa ha sido mayúscula, porque la verdad es que las coincidencias entre el libro y la película son mínimas. Excepto en el concepto general de "protagonista caza recompensas que da captura a replicantes sin escrúpulos que pretenden vivir como humanos" y en el detalle particular de "test empático para detectar humanoides", película y novela no tienen absolutamente nada que ver. Afortunadamente esas diferencias son de agradecer para quienes nos hemos aficionado a Dick y además, no hemos conseguido aguantar el tostón de Scott después de su estreno a principios de los 1980s. Ni la versión original, ni el montaje del director, ni la versión extendida del remake del director, ni nada de nada. Un sopor extremo me ha invadido cada vez que escuchaba la banda sonora de Vangelis, especialmente mientras el vehículo aéreo de Harrison Ford sobrevolaba el espacio aéreo de L.A. y aparece la geisha en una pantalla tamaño campo de fútbol colocada sobre un edificio. Zzzzzzzzz....

El libro es un típico producto dickiano, de aquellos en que está bastante moderado. Es por tanto, bastante fácil de leer y recoge ideas constantes en casi toda su producción. Por un lado está el núcleo principial de la historia, se trata del cazarecompensas Rick Deckard, que trabaja con la Policía de San Francisco y se dedica a "retirar" androides ("andys") que han entrado ilegalmente en la Tierra. Los robots humanoides (más bien organismos biológicos de síntesis) intentan hacerse pasar por personas de pleno derecho y librarse de su ingrata labor como sirvientes de los colonos espaciales. En su huída siempre cometen delitos graves contra sus amos humanos, de ahí que su eliminación esté plenamente justificada de cara a la humanidad. Deckard tiene una aventura con Rachael Rosen, un androide femenino modelo Nexus-6 al igual que sus próximos objetivos. Después de acostarse con ella, sus dudas sobre las vagas diferencias entre individuos humanos y sintéticos se hacen aún más patentes.

Por otro lado está John Isidore, quien se mezcla accidentalmente con humanoides fugados. Se trata de un humano afectado por la radiación remanente tras la Guerra Terminal, lo que ha provocado que sus facultades mentales se vean mermadas, transformandole en un ciudadano de segunda o tercera categoría. Estos "cabezas de chorlito" tienen menos derechos que los ciudadanos sanos, y por ejemplo no se les permite emigrar a las colonias espaciales. La descripción del futuro devastado y distópico en que transcurre la acción está muy bien lograda, pero no tienen nada que ver con esa noche contínua y opresiva de la película: la amenaza de esterilidad en los hombres debida al polvo radioactivo, territorios enteros carentes de vida, ciudades semiabandonadas, prácticamente la totalidad de la vida animal desaparecida de la faz de la Tierra, etc. Es curiosa la gran importancia que tienen los animales en la trama, algo que se ignora por completo en el film: el lujo que representa tener tener un animal, el gran vínculo emocional que sus dueños establecen con ellos, el estatus que concede poseer un animal real, y no un simulacro eléctrico como la oveja que tiene el protagonista y un largo etc.

Y por supuesto los aspectos religiosos que tanto gustaban a Dick aquí aparecen en forma de un culto que, al menos que yo recuerde, se elude completamente en la película. Se trata del Mercerismo -en honor a su creador, Wilbur Mercer-, que proclama la unión empática de todos los hombres y animales mediante la "Caja de Empatía". Este dispositivo permite al usuario experimentar los miedos y alegrías del resto del mundo, así como compartir los propios. Los límites entre la supuesta realidad en que vive Deckard y el mundo virtual del Mercerismo se cruzan al final de la obra, lo cual no es sino otra de las grandes obsesiones del autor: manifestar que los márgenes del mundo que experimentamos por los sentidos son muy, muy difusos.

A pesar de que mi intento de hacer una somera descripción de la trama se ha desmadrado un poco, insisto en que la narración, para lo que puede llegar a ser este autor escribiendo ciego de anfetaminas, es muy comedida. Sus preocupaciones habituales se exponen ordenadamente y se argumentan con mucho estilo y claridad. Los fan-boys de la película de Scott probablemente lo encuentren insustancial, pero los seguidores de Dick estarán conmigo en que tiene más interés. A los primeros podéis encontrarlos en la reseña del Sitio de Ciencia-Ficción, y a los segundos en El Bibliófilo Enmascarado.

13 oct 2012

Tiempo Desarticulado - Philip K. Dick

Aquí sigo dando buena cuenta de mi admirado Philip K. Dick. A través de la reseña de la editorial nos enteramos de que Tiempo Desarticulado es...
"una de las novelas más importantes de la primera época de Philip K. Dick y en la que se inspiró El show de Truman".
¡Ole, ole y ole! Sí, sí, me pongo el traje de faralaes y digo "¡Ole!" con mucho tronío porque hace falta tener mucho arte para reventar un libro con una sola frase. Y tampoco es necesario haber visto El Show de Truman (Peter Weir, 1998), con tener una ligera idea del argumento de la película es más que suficiente para que desde la primera página te limites a leer con el único objetivo de conocer los detalles del engaño a que se ve sometido el protagonista, Ragle Gumm. Total, está claro que su vida es un montaje de algún tipo.

Es una verdadera lástima porque la historia es muy original y se articula sobre una de las constantes en la obra dickiana: la dificultad para distinguir la realidad y su influencia en la salud mental de los personajes. Y viceversa. A lo largo de la narración van cayendo poco a poco inquietantes revelaciones que consiguen crear bastante desasosiego en el lector. Tiene además un tempo muy bien ajustado, sin excesos ni prisas, aunque para mi gusto el final flojea y tiene un cierre muy abrupto. Una vez que el protagonista logra descubrir qué demonios está pasando con su vida, resulta curioso -casi entrañable diría yo-, enfrentarse a la visión retrofuturista que a finales de los 1950s se tenía sobre finales del siglo XX. Condicionada por la omnipresente amenaza de ataque nuclear soviético por un lado, y los avances tecnológicos por otro, se especulaba con que al cabo de los años la vida en la Tierra terminaría siendo una extraña mezcla de distopía militar totalitaria (lo cual no está demasiado alejado de la realidad) mezclada con cohetes-utilitarios biplaza (gran pillada).

Como resumen, creo que debería haber alguien con un poco más de critero aprobando los resúmenes de las solapas. Por si esta negligencia no fuera suficiente, la entrada en la IMDB de la película de marras no reconoce la descarada inspiración que tuvo que suponer la novela para el guionista, con lo cual el nombre de Dick ni siquiera aparece. La mala praxis al poder.

Tenéis más reseñas en el Sitio de Ciencia-Ficción.

29 jul 2012

La Transmigración de Timothy Archer - Philip K. Dick

Este es el último libro que escribió (¿publicó sería más acertado, quizás?) Philip K. Dick antes de su repentina muerte en 1982. Creo que es importante empezar el post remarcando este hecho, porque La Transmigración de Timothy Archer es una novela preciosa pero bastante atípica considerada en el conjunto de su obra. Aunque hay un ligerísimo coqueteo con lo fantástico, tal y como deja entrever el título, no es en absoluto una novela de ciencia-ficción y tampoco importa: para eso ya tenemos prácticamente el resto de la producción dickiana.

La trama se centra en el ser humano, en su necesidad de amor y afecto, y en cómo el dolor debido a pérdida de un ser querido puede hacer que perdamos la razón. La narración es guiada en primera persona por Angel Archer, nuera de Timothy (Tim) Archer, un carismático e influyente obispo de la Iglesia Episcopal de EEUU. El grupo de familares y amigos que protagonizan la narración se completa con el marido de Angel e hijo del obispo, Jeff; Kirsten, una amiga de Angel que se convertirá rápidamente en amante de Tim; y por último Bill, el hijo esquizofrénico de Kirsten. La acción comienza a ser relatada en retrospectiva por Angel el día en que John Lennon fue asesinado. Desde diciembre de 1980 saltamos a los 1960s, cuando dicho grupo empieza a sufrir los problemas de las personas que están muy cercanas emocionalmente y que además, se complican la vida con dos elementos muy habituales en la obra de este autor: drogas y locura. A partir del comienzo de la relación entre Kirsten y Tim, las cosas empiezan a torcerse para todos: los celos de Jeff por el idilio de su padre con Kirsten, el abuso de barbitúricos y una enfermedad grave de Kirsten, las crisis religiosas del obispo, los miedos e inseguridades de Angel... Todos los elementos conducen a la demencia de los diferentes personajes, con desenlaces terribles desgranandose uno tras de otro. Curiosamente, en este cuadro de insania solo Bill parece mantener la fe en el mundo real, aunque esto ocurre durante los breves intervalos que pasa fuera de la cárcel o del hospital.

La lectura de esta novela me ha dejado un poso agridulce extrañamente agradable. Por un lado me ha parecido una historia maravillosa, pero por otro da pena y rabia pensar qué otras maravillas nos podría haber ofrecido dentro de la literatura digamos "realista", si no hubiese fallecido con tan solo 53 años. En todo caso, lamentablemente Philip K. Dick ha muerto, así que esto es lo que hay. Tampoco tiene mucho sentido quejarse o caer en una nostalgia absurda por lo imposible, si hay un adjetivo que casa a la perfección con este autor es prolífico. Cierto es que me he leído gran parte de su obra, pero cierto es también que aún me queda mucha por conocer.

En esta ocasión el apartado de otras reseñas lo dedico en exclusiva a la que he visto en el Club de Catadores, donde se incluyen datos biográficos muy interesantes sobre los cuales Dick elaboró esta novela y que yo, todo hay que decirlo, desconocía por completo.
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