César es un escritor que se gana la vida haciendo traducciones y que lleva una vida secreta de científico loco. Poco después de ganar una fortuna resolviendo el enigma centenario que encerraba el extraño monumento conocido como el Hilo de Macuto, es invitado a un congreso de literatura en la pequeña ciudad de Mérida. Camuflado bajo el aspecto de un inofensivo escritor, en realidad se propone llevar a cabo un plan maestro: clonar a Carlos Fuentes y crear un ejército de intelectuales poderosos para así dominar el mundo. Algo que no le sale exactamente como esperaba.La verdad es que esta novela corta repite la estructura y técnicas que aparecían en Cómo me hice monja, reseñada aquí mismo hace tan solo unos meses. Coincidencia de autor y protagonista. Amor/desamor, madurez/juventud. Imaginación desbordante a la que no se le exige lógica alguna (no linealidad, no causalidad) . Bruscos cambios de tema en el argumento (improvisación, experimentación). Una querencia a la violencia como elemento para resolver los temas.
Sin embargo, en esta ocasión nada de lo que ha escrito César Aira me ha hecho gracia. ¿Será que tengo la serotonina baja por el otoño? En fin, tampoco tengo mucho más que decir. El libro se lee un pispas y no me ha gustado. Yo creo que bastantes letras he conseguido poner juntas para la apatía que me ha provocado. Eso sí, la portada me encanta. Más reseñas en Un libro al día, Librografías y El ojo crítico. No me creo ni una palabra de lo que dice ninguno de ellos, pero ahí las dejo por si tenéis curiosidad.


