Mostrando entradas con la etiqueta *Clifford D. Simak. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta *Clifford D. Simak. Mostrar todas las entradas

23 ago 2019

Grobe Zusammenfassung (6)

Recordando que hace años tomé por costumbre leer algún tomo de ciencia-ficción de la colección Libro Amigo de Bruguera durante los meses de agosto (ver reseñas del 2010, 2011, 2012 y 2013), he decidido darme una tregua en mi campaña de lectura preferente de autoras para retomar esa afición al género en pleno estío. Algo que ha venido provocado en parte por la visita a una tienda Re-Read en donde conseguí un buen puñado de clásicos descatalogados por dos duros. Así que tenéis a continuación el resumen de lo leído; como viene siendo habitual desde hace ya demasiados meses, se trata de una cosina rápida y sin mucha profundidad.

Nova Express, de William S. Burroughs. Un ejemplo más de la técnica cut-up que tanto gustaba a este autor y con la que ya me había topado en La máquina blanda. Este método de deconstrucción y destrucción de la gramática y el lenguaje hace que el texto sea bastante ininteligible la mayor parte del tiempo, las cosas como son. Ahora que momentos sublimes también los tiene, partes que brillan con luz propia y parecen saltar de las páginas después de un terremoto que se ha encargado de destrozar por completo la narración. No son muchos (al menos yo no he descubierto muchos), pero te hacen pensar que este libro, que parecía un despropósito, es mucho más que esas aparentes frases inconexas. Por otro lado calificar a esta obra de ciencia-ficción es bastante atrevido; es verdad que tiene elementos típicos del género (exoplanetas, extraterrestres, etc.), pero que nadie espere una trama reconocible.

Los oscuros años luz, de Brian W. Aldiss. El autor británico, que falleció hace ahora un año, no deja de sorprenderme. Igual escribe libros absolutamente irrelevantes (Enemigos del sistema, Criptozoico, Invernáculo), que se desmarca con este increíble alegato anti antropocentrista que no hace sino exponer las grandes miserias que caracterizan al ser humano como especie. Para ello desarrolla el primer contacto del hombre con una especie extraterrestre inteligente. El hecho de que estos seres recién descubiertos no encajen en su cuadriculada concepción de la realidad (no solo por su aspecto físico, sus hábitos o su tecnología, sino por no adaptarse a la concepción humana del término "inteligencia"), provoca el desprecio habitual del homo sapiens por el diferente, por el otro. Lo cual naturalmente lleva asociado dosis masivas de crueldad y sadismo. Maravillosa por cierto esa caracterización del planeta Tierra devastado por la superpoblación y el colapso medioambiental, así como del comportamiento del ser humano, que no contento con haber arrasado el planeta donde surgió, se dedica a destruir el resto de planetas habitables que se va encontrando por el universo. Hay tantos y tantos autodenominados científicos e intelectuales que deberían tomar nota...

Los hijos de nuestros hijos, de Clifford D. Simak. Bajo una capa muy espesa de ciencia-ficción (refugiados a través del tiempo procedentes de un futuro no demasiado lejano del que deben huir por una invasión alienígena), se oculta en realidad una novela de ficción e intriga política que nos muestra la reacción de los gobiernos de la Tierra ante una catástrofe humanitaria de características tan poco habituales. Es muy ligera, tanto en el fondo como en la forma, y además breve. No creo que pase a los anales del género por su profundidad, pero por lo menos tiene el mérito de haber descrito una forma de vida extraterrestre que parece fuente de inspiración directa para los aliens cazadores de la saga Predator.

Retorno de las estrellas, de Stanisław Lem. Esta es una de esas novelas que justifican la fama del autor polaco dentro de la ciencia-ficción. Se trata de un análisis del desfase temporal que sufren unos viajeros espaciales tras volver a la Tierra después de una misión de exploración del espacio realizada a velocidades próximas a la de la luz. Lo que para ellos han sido apenas diez años, en el planeta azul ha supuesto más de un siglo. Lem expone los conflictos entre pasado (representado por los cosmonautas) y futuro (una sociedad humana que ha evolucionado), desde un punto de vista social y psicológico. Evidentemente estamos ante un texto de maracada carga filosófica, aunque el desarrollo es muy sencillo y accesible, cosa que no suele ser habitual en su obra y que es de agradecer. Se trata de una obra que cuestiona el antropocentrismo, lo cual no extrañará a quien ya conozca a este escritor, pero hay un giro de tuerca adicional y no solo nos revela lo limitado que es el ser humano, sino que también se ponen entredicho dos de los grandes bastiones que han provocado su endiosamiento: la ciencia y el afán de progreso. Eso sí, Lem vuelve a desvariar con las descripciones del mundo futuro en la Tierra, con paisajes inefables y estructuras inconcebibles. Sin duda demuestran su imaginación, pero en realidad no aportan absolutamente nada a la trama. Aun así, se trata de otra lectura más a recomendar a esos mismos científicos e intelectuales a quienes sugería acercarse al libro de Aldiss de un poco más arriba.

2 dic 2017

Un anillo alrededor del sol - Clifford D. Simak

Una serie de productos irrompibles, de tiempo de vida ilimitado y a unos precios imbatibles empiezan a invadir misteriosamente el mercado. Una cuchilla de afeitar que no se gasta. Un encendedor que no se agota. Una bombilla que no se funde. Poco tiempo después aparece el automóvil Eterno, un coche de muy buenas prestaciones y bajo consumo a un precio irrisorio cuyo funcionamiento se garantiza para siempre. También se empiezan a ofertar buenas viviendas totalmente equipadas, de rápida construcción, ampliables y adaptables a las necesidades de los propietarios por un precio por debajo de coste. La situación alarma a la industria mundial tradicional, que se alía en una organización transnacional para hacer frente a una revolución en la producción de origen desconocido que puede acabar con los fundamentos de la sociedad capitalista en la que ellos, claro está, ocupan la mejor posición. George Crawford, cabeza visible de una corporación denominada Investigación Norteamericana, se pone en contacto con el escritor Jay Vickers para hacerle una propuesta: contar esta historia que está haciendo tambalear la economía en un libro, pero ocultando al público que la industria está detrás del texto. A pesar de estar muy bien remunerada, al autor la oferta no le parecerá nada interesante por razones viscerales que no logra explicarse. A partir de ahí, ciertos sucesos inexplicables y casi olvidados de la infancia y la juventud de Vickers empezarán a cobrar sentido en una serie de revelaciones inauditas, cuyo devenir promete cambiar el curso de la historia el hombre en la Tierra.

Un anillo alrededor del sol es una novela de ciencia-ficción cuyo transfondo es la búsqueda y consecución de una sociedad utópica, que aunque no es un subgénero tan popular como las distopías, ya he tenido oportunidad de acercarme a él en alguna ocasión desde que tengo el blog en activo (1). Publicada en 1953, Clifford D. Simak incorpora un buen puñado de elementos habituales de la Edad de Oro de la ciencia ficción en la trama para lograr su objetivo. Para empezar tenemos la evolución de la especie humana por medio de mutantes con capacidades psiónicas y el rechazo que provocan en la población que carece de los mismos. Para continuar la existencia de universos paralelos y la posibilidad de trasladarse entre ellos. Y tampoco falta el trasvase de una conciencia humana a un humanoide sintético. Aunque bueno, esto último no me encaja demasiado en los temas típicos de la ciencia-ficción clásica, menos todavía si consideramos que enlazan (aunque no se nombren tal cual) con la ingeniería genética, los conflictos éticos de la robótica e inteligencia artificial, etc.

A nivel argumental tengo que admitir que me ha sorprendido muy gratamente la denuncia tan directa que se hace del capitalismo y la sociedad de consumo. La validez de los juicios que exponen las miserias del modelo económico que rige el planeta mantienen su validez hoy día. Por si esto no fuera suficiente, a Simak no le tiembla el pulso al poner de manifiesto que la guerra se considera un factor afín a los intereses de ese monstruo, en tanto en cuanto puede reconducir una desviación de dicho modelo al cauce que conviene a su supervivencia. En este sentido no queda más remedio que admirar su valentía y reconocer que la crítica vertida encaja muy bien en la trama. Lo malo es que hay otros puntos en los que flaquea. Sin ir más lejos hay una sobreabundancia de subtramas y personajes de poca relevancia que terminan saturando un poco. Acción, romance, misterio, prospección científica y tecnológica, crítica filosófica y social... Con poco más consigue una enciclopedia novelada. De todas formas el resultado es bastante simpático y satisfactorio. Para la cantidad de elementos tan dispares que se incluyen en el cóctel, la mezcla final deja buen sabor de boca. Tenéis un par de reseñas bastante extensas y completas tanto en Kindle garten como en Un universo de ciencia-ficción.



-----------------------
(1) Ver Cánticos de la lejana Tierra, de Arthur C. Clarke; Walden Dos, de B. F. Skinner; La isla, de Aldous Huxley

30 may 2013

Estación de Tránsito - Clifford D. Simak

Estación de Tránsito nos cuenta la historia de Enoch Wallace, un veterano de la Guerra de Secesión estadounidense nacido en 1840 y que a mediados de los 1960s sigue vivo y aparentando estar recién entrado en la treintena. Esto se debe a que está a cargo de una estación intermedia de la red de transporte espacial que la Central Galáctica decidió instalar en la Tierra para facilitar los viajes a cierta rama de la Vía Láctea. El nodo de esta autopista espacial (camuflado dentro de su propia vivienda), está situado en mitad de una zona rural semidespoblada de Iowa, lo cual ha favorecido que la labor del protagonista haya pasado desapercibida durante lustros, pero por casualidad un agente de la CIA de vacaciones por los alrededores escucha rumores y tirando del hilo descubren este insólito caso, lo cual traerá problemas al guardián y dará contenido a la narración.

La verdad es que para estar escrita en 1966, la historia es terriblemente ingenua (es decir, mala). Clifford D. Simak no hace más que volcar mucha sensiblería y mucha cursilería sentimentaloide página tras página. Qué solo está el pobre Enoch. Qué grandes y profundas amistades ha entablado con algunos amables y remotos seres de otros planetas que han descansado unos días en su posada interestelar. Qué frustrante no poder compartir con el resto de los seres humanos el escaso pero aprovechable conocimiento extraterrestre que ha ido acumulando durante sus años al frente de la estación. Qué comprensivos son los agentes de la CIA cuando Enoch les explica el drama a que se enfrenta.  Además introduce elementos fantásticos que no hacen sino empeorar las cosas: por un lado existe un extraño Talismán que permite la comunicación de los habitantes de la galaxia con una entidad espiritual superior omnipresente; por otro una joven y guapa chica sordomuda, vecina de una granja limítrofe, parece poseer una maravillosa percepción extrasensorial y unas mágicas habilidades curativas. En fin, un batiburrillo de los más ñoño con que el autor pretende salvar a la Tierra de la amenaza de guerra y holocausto termonuclear que acecha tras las esquina. Probablemente lo único contemporáneo de la novela es haber introducido el elemento de la Guerra Fría en la misma, dado que todo lo demás parece más propio de la Edad de Oro de la Sci-fi. Lo cual, curiosamente, es motivo de que en el fondo la novela peque de entrañable (traducido: mala pero que toca la fibra sensible), y despierta sensaciones como de crío a quien su abuelo le cuenta un cuento con final feliz antes de irse a dormir y le hace sentirse amado y dichoso. Una soberana estupidez, desde luego, pero por más que yo aborrezca esas inútiles sensaciones bobaliconas de que está dotado el ser humano, como lo soy, de vez en cuando también las experimento.

Por resumir, se lee en un pis-pas, pero en mi opinión el interés de la misma roza el cero. Visto lo visto, no me extraña que en su momento Stanisław Lem pusiera a caldo a la scifi estadounidense (con la excepción de Philip K. Dick, claro). Más reseñas de este libro en el Portal de Ciencia-Ficción, Las Vacaciones de Holden y El Jardín del Sueño infinito.

11 ene 2013

Ciudad - Clifford D. Simak

Cuando leí Intervenciones de Houellebecq tomé nota de un libro de ciencia-ficción que se encuentra entre los preferidos del autor francés, gran aficionado al género: Ciudad, de Clifford D. Simak. Se trata de una novela compuesta de ocho relatos (via Wikipedia) que se nos presentan como si hubiesen sido compilados y comentados por un editor perruno, pues efectivamente, la sociedad en que se ha publicado este volumen es una sociedad canina miles de años en el futuro. En dicha sociedad el ser humano, el hombre, es solo un vestigio improbable sobre quien ya no quedan más que leyendas de origen incierto que enfrentan a los eruditos en la materia. Prácticamente todas las historias están relacionadas con la familia Webster y su fiel robot-criado Jenkins. En cada una de ellas veremos cómo sus acciones e influencia a lo largo del tiempo guiarán los acontecimientos que finalmente, tras siglos y milenios, harán de los perros la especie dominante -y afortunadamente pacífica- de la Tierra.

Publicado originalmente en 1952, los primeros relatos datan de 1944, así que el texto tiene las características típicas de las obras de la edad de oro de la ciencia ficción. Mutantes como en Más que Humano (1953), viajes y exploraciones a planetas de nuestro sistema solar como en "Crónicas Marcianas" (1950), perros que con ayuda de la ciencia y la medicina humana aprenden a hablar al igual que en Sirio (1944). Una mezcla de temáticas muy clásicas pero con un par de elementos que a mi me han parecido muy originales. Por un lado tenemos la extinción/desaparición voluntaria de la raza humana por motivos que evidentemente no voy a desvelar. El desánimo y la desesperanza que guian los pasos finales de la humanidad otorgan a la narración un aire a fatalidad que al menos a mí, me ha parecido fascinante. Por otro se dota a los perros de ciertas facultades psi, como es la posibilidad de establecer contacto con entidades de otros mundos paralelos que existen en el continuo del tiempo. Apenas se profundiza en las teorías que sustentan estas realidades alternativas, no en vano el interés del autor es claramente sociológico, pero sin duda este recurso aporta mucho juego a la trama.

Resumiendo, una obra muy original y muy lograda que se merece estar entre los clásicos del género. Hacía tiempo que no me topaba con alguna y me ha sorprendido gratamente. Más reseñas de "Ciudad" en el Sitio de Ciencia-ficción, Literatura en los Talones y Prospectiva.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...