20 oct. 2011

Sirio - Olaf Stapledon

Estamos ante la novela de ciencia-ficción más triste que recuerdo haber leído nunca. El protagonista es Sirio, un perro ovejero de inteligencia y habilidades humanas (la más impactante quizás su capacidad para hablar un extraño pero comprensible inglés de acento perruno), que es el producto de los arduos y continuados experimentos de Thomas Trelone, un científico de la Universidad de Cambridge. Cuando el erudito investigador por fin culmina con éxito la búsqueda de este ejemplar tan especial, la familia Trelone cría al perro como un hijo más, estableciéndose entre ellos relaciones afectivas y de confianza muy fuertes, en especial con Plaxy, una de las hijas que es de edad similar a la del can.

A partir de este planteamiento, Olaf Stapledon utiliza el punto de vista de Sirio para poner de manifiesto las miserias humanas y en especial el indigno aislamiento y soledad a que se ha sometido al perro, dado que sus necesidades emocionales son las de un ser humano pero su envoltorio corporal le impedirá siempre relacionarse con ellos como un igual. Gran parte de la acción transcurre durante la II Guerra Mundial, de hecho el libro se publicó en 1944, así que el autor aprovecha para exhibir toda la basura que produce la cabeza de los hombres, puesta aún más de manifiesto en circunstancias extremas: odio al diferente, abusos sobre los más débiles, uso de la violencia para canalizar la frustración, etc. etc. Ni perro ni hombre, sino una mezcla de los dos e incapaz por otro lado de estar completamente a gusto con unos u otros, la condiciones de su existencia conducirán la historia al único desenlace posible, donde la rabia, el fracaso y el desprecio por la humanidad que siente este superperro no dejan otra via de salida.

Considerar al ser humano como ser supremo de la creación es en mi opinión un error absoluto se mire como se mire. Lamentablemente esta concepción que tenemos de nosotros mismos nos imbuye una arrogancia tal que justificamos equivocadamente el derecho a hacer y deshacer a nuestro antojo, sin más límite que nuestro propio interés personal, ya sea como individuos o como especie. Mostramos poca o ninguna consideración por el resto de seres que pueblan la Tierra, menos aún por el planeta mismo. Poco importa desde luego lo que piense yo, la idea es aceptada casi universalmente como dogma y en nombre de la ciencia y del interés general se seguirá experimentando con animales, confinándolos en granjas de producción intensiva, deforestando el amazonas para poder alimentarlos, etc. En definitiva, esos grotescos supersimios que somos los seres humanos me resultan tan repulsivos como a Sirio.

Otra reseña de Sirio en el Sitio de Ciencia-Ficción, que hacía tiempo que no lo traía por aquí.

6 comentarios:

AnthivS dijo...

Una novela que trata sobre perros y es triste? Pues no pienso leerla, ya lo pasé realmente mal leyendo HACHI NO HANASHI ("Hachiko, siempre a tu lado"). Lo pasé mal por lo triste de la historia y porque estaba en japonés y no lo domino todavía (era una adaptación, pero japonés al fin y al cabo).

Vampilicántropa dijo...

Tiene ud. razón en su punto de vista. Acabo d leerla hace un día y me dejó muy triste el final trágico para una criatura que no tuvo la culpa de ser quien era ya q fue fruto d un experimento y hacerlo "único" sin duda iba a hacerlo sufrir...¿el final es como un castigo para algo "antinatural" q nunca jamás debió ser diferente a lo q estamos acostumbrados?, ese ser no tenía la culpa d su existencia ..pero bueno, quizás estos finales tristes son los q hacen q un libro como éste se perennice en nuestra mente

Cities: Moving dijo...

@Vampilicántropa: Yo también creo que los finales tristes permanecen más tiempo en la memoria. Gracias por tu comentario.

Foxman dijo...

En lo personal me encantó el libro, sí, tiene momentos muy trágicos, pero la simbiosis entre Sirio y Plaxy es en momentos muy tierna.

Francisco Guillermo dijo...

Wow ver un comentario de Anthivis es muy muy raro, sobretodo porque es una blogera que ha desistido :(

Bueno yo no he leído ningún libro de Olaf, pero ya he adquirido Hacedor de Universos que no es de él pero que adquirí erroneamente pensando que era hacedor de mundos de Olaf, pero al fin ya también adquirí Star Maker, y pienso leer ambos. Por otra parte ese de Sirio está en la biblioteca de la universidad en la que estudio por lo que prontamente lo leo.

Saludos!!!

Cities: Moving dijo...

@Francisco Guillermo: Minotauro lo publicó con el título de 'Hacedor de Estrellas'. Yo también estoy tentado a leerlo de cuando en cuando, la verdad es que tengo curiosidad por leer otra obra de Stapledon

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