25 oct. 2011

Diario de un Emigrante - Miguel Delibes

Crónica de la emigración que se experimentó en España por motivos económicos durante los 1950s y 1960s, hay cosas buenas y cosas no tan buenas en Diario de un Emigrante. Empecemos por lo que me ha parecido positivo. Miguel Delibes ha sabido captar a la perfección esa mezcla entre incultura, sencillez, miseria y carácter bondadoso tan propia de las clases menos afortunadas de aquellos años, que por otro lado contrastaba frontalmente con la falsa grandeza patrótica proyectada por el régimen franquista. El vallisoletano usa esta coyuntura con maestría al dibujar al protagonista, Lorenzo, estereotipo del español orgulloso pero de buen corazón que yerra el tiro por completo cuando intenta trazar los límites entre dignidad y arrogancia. Y ojo, que no por cliché esta imagen tiene que ser falsa. Quizás con el paso de los años esta peculiaridad ya no es tan acusada en el españolito medio, sin embargo a mí aún me ha escocido un poco probablemente porque en mayor o menor medida me he reconocido en él. Como punto adicional también a destacar, queda muy bien reflejado el choque cultural que se produce cuando los emigrantes entran en contacto con personas de otras nacionalidades, tanto durante la travesía en barco como lógicamente en Chile, destino final de Lorenzo y su esposa. Aquí se muestra que a pesar de sus carencias, los emigrantes están dispuestos a abrazar las nuevas costumbres aunque la mayor parte de las veces las encuentren ridículas.

Pero, pero, pero, el desarrollo del texto me parece muy forzado. Entiendo que el formato de diario escrito en primera persona obliga Delibes a adoptar las limitaciones que suponemos propias del autor ficticio del mismo: faltas de ortografía, laísmo, etc. Eso lo veo no solo correcto sino necesario para dotar a la narración de credibilidad, pero debido a un uso inapropiado del léxico dicha credibilidad se pierde de inmediato. En primer lugar las anotaciones están plagadas de arcaísmos y expresiones en desuso desde hace más de medio siglo cuyo significado en muchos casos hay que extraer del contexto, ya que ni siquiera aparecen en el diccionario de la RAE. Quizás incluso fuesen modismos o giros propios de la zona de Castilla de donde se suponen los protagonistas. En fin, anclar el texto cronológicamente a aquella época mediante un vocabulario rancio provoca tiranteces e incomodidad en la lectura. A esto hay que sumar expresiones y términos propios del castellano hablado en América, a veces también obsoletas, pero Lorenzo las usa con total naturalidad en tan solo un par de meses, ¡y eso que la pareja no llega a pasar ni siquiera un año en el extranjero! Lo siento pero me resulta muy difícil de creer. Puedo llegar a aceptar que en un tiempo tan corto podamos hacer nuestros los términos locales más coloquiales, y que al hablar con los lugareños adecuemos el registro para utilizarlos, pero en acciones íntimas como escribir un diario o discutir con tu mujer, ahí me vais a perdonar pero no lo veo. No me creo que uses "guagua" para referirte a tu bebé, ni que le pidas a tu esposa que no se ponga la "pollera" (falda) amarilla para evitar que los hombres se la quieran "pololear" (ligar). ¡Pero si en seis meses ya usas "vos" en lugar de "tú"! Que no, que no, que no, yo personalmente no lo veo.

En resumen, no creo que sea el mejor libro de Delibes. Tengo un recuerdo increíble de Los Santos Inocentes, así que me han sorprendido las carencias de Diario de un Emigrante. Hay una reseña de este libro en El Blog de Metrópolis Libros muchísimo más agradecida que la mía, pero curiosamente en Un Libro al Día acaban de dar su opinión sobre El Disputado Voto del Señor Cayo y tampoco sale muy bien parado.

4 comentarios:

AnthivS dijo...

Muy buena crítica!

Cities: Moving dijo...

¡Gracias! La verdad es que me ha tranquilizado ver que en Un Libro al Día también daban caña a Delibes, porque hay ciertos autores que parecen intocables.

kozmicbooks dijo...

Pues yo no he leído "Diario de un emigrante" pero los tres que he leído de Delibes me han encantado: "El Hereje", "Cinco horas con Mario" y "El disputado voto del Sr Cayo", que además tengo reseñado en el blog.

Creo que no el vasto conocimiento de la lengua que tenía Delibes era su punto fuerte, aunque entiendo por tu reseña que aquí no le saca partido y lastra la narración. La verdad, en "El Hereje" es una gozada, y en "El disputado voto del Sr Cayo" también...

Cities: Moving dijo...

@Kozmibooks: Ultimamente tengo especial interés en leer los grandes autores españoles del siglo XX, así que Delibes volverá a caer en breve, aún no sé si con una relectura de "Los Santos Inocentes" o bien con "El Hereje"

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