- En el valle donde retumban los cascos
- En su jardín había un melocotonero ('El melocotonero en el jardín')
- La estación de Zimpren
- Ni una sola lágrima por Schmeck (Idem)
- Al estallar la guerra ('Cuando estalló la guerra')
- Al terminar la guerra ('Cuando terminó la guerra')
- Anécdota para disminuir el espíritu de trabajo ('Anécdota acerca del descenso de la moral de trabajo')
- Lejos de la tropa ('Alejamiento de la tropa')
- Por qué escribo prosa breve como Jacob Maria Hermes y Heinrich Knecht ('Por qué escribo prosa corta como Jacob Maria Hermes y Heinrich Knecht')
- La iglesia del pueblo ('La iglesia en el pueblo')
- Llegó transportando cerveza ('Llegó como repartidor de cerveza')
- Cambios en Staech (Idem)
- Epílogo de «El verano tardío» de Stifter ('Epílogo del veranillo del fundador')
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10 dic 2021
Ni una sola lágrima por Schmeck y otros relatos - Heinrich Böll
Mientras leía esta edición de bolsillo con relatos cortos a cargo de Heinrich Böll tenía una inquietante sensación de familiaridad. Al principio la achaqué a que trataban los temas habituales de su producción: la II Guerra Mundial, conflictos religiosos y morales, la influencia del catolicismo en la sociedad, etc. Sin embargo a medida que fueron cayendo la sensación pasó a ser apabullante, así que tras descartar capacidades precognitivas y el déjà-vu (terrenos ambos demasiado resbaladizos como para otorgarles ninguna credibilidad), me tuve que rendir a la explicación más sencilla, que como bien indica la Navaja de Ockham, es la más probable: ya los había leído con anterioridad. Y como solo he leído un tomo de cuentos del Nobel alemán, debió ser sin duda en Algo va a suceder y otros relatos. Así que ni corto ni perezoso me fui a buscarlo y pude comprobar que once de los trece relatos que aparecen en este tomito están incluidos en el que leí hace ahora tres años. La pequeñas diferencias en casi todos los títulos, que incluyo entre paréntesis, solo apuntan a una traducción diferente. Por lo demás y porque no tiene mucho sentido reinventar la rueda, os remito a la reseña de aquél si tenéis interés en saber a qué nos atenemos con estos cuentos.
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Relatos cortos
14 ene 2020
Retrato de grupo con señora - Heinrich Böll
Los últimos meses venía preparando la mini reseña de cada libro nada más terminarlo, porque como ya comenté a finales de septiembre, dejar el resumen de todos ellos para el final conlleva el riesgo de olvidarme de muchas cosas de interés que mencionar. Así que aunque voy a mantener el formato (posts breves, nada de links a otras reseñas, etc.), voy a intentar ir subiéndolos individualmente en la medida de lo posible. De esta manera tengo la sensación de que estoy dedicando algo más de atención al blog. Y para empezar nada mejor que Retrato de grupo con señora, una novela que hace un recorrido por la vida de Leni Pfeiffer, nacida Gruyten, a través de los recuerdos y opiniones que sobre ella tiene su entorno más cercano: amigas, monjas catolicas que fueron sus profesoras, compañeros de trabajo, jefes, etc. Su semblanza abarca desde el auge del nacionalsocialismo en Alemania, cuando era tan solo una adolescente, hasta principios de los 1970s.
Heinrich Böll construye la narración en forma de falso documental: la trama avanza mediante entrevistas con los diferentes personajes; nos da detalles muy visuales y cinematográficos sobre la ubicación en que tienen lugar; se adelantan acontecimientos importantes para engancharnos y a continuación se desarrollan; aprovecha los traslados entre entrevistas para reflexionar y extraer conclusiones, a modo de voz en off sobre imágenes de archivo. También hay una componente metaliteraria importante, pues ante cualquier contrariedad o aparente incoherencia, el narrador se dirige directamente al lector para dejar muy claro que a pesar de los problemas, busca un retrato lo más objetivo posible de la protagonista. Por cierto que Leni no solo es muy callada, sino que además no tiene voz en su propia biografía. Esta paradoja es precisamente la que guía toda la obra, pues el Nobel alemán vuelve a soprender otra vez con una novela que tiene un marcado tono humorístico. Tono que contrasta de manera muy pronunciada con la descripción de todas las atrocidades que los nazis llevaron a cabo. Si a esto le sumamos las miserias humanas que salen a la superficie en situaciones límite, uno se esperaría un dramón de los que te cierran el estómago. Es admirable que bajo ese relato aparentemente ligero (una serie de anécdotas intrascendentes o absurdas para revelarnos quién es Leni), Böll sea capaz de exponer con pelos y señales todas las barbaridades que los alemanes llevaron a cabo durante la II Guerra Mundial. Y lo hace con tal habilidad que parece que solo las menciona porque nos permiten entender la persona en que Leni se ha convertido.
Por ponerle alguna pega, tengo que reconocer que el número de personajes es muy elevado. Por momentos he tenido que pararme a pensar quién era quién y cuál era el origen de su relación con la protagonista, ya que una vez presentados el narrador/autor da la palabra sin descanso a uno tras otro para que nos den su visión personal de acontecimiento tras acontecimiento. Pero bueno esto es marca de la casa, casi todas las obras de este escritor exigen mucha atención al lector. Eso sí, el esfuerzo se ve recompensado con creces por la satisfacción que producen sus libros.
Heinrich Böll construye la narración en forma de falso documental: la trama avanza mediante entrevistas con los diferentes personajes; nos da detalles muy visuales y cinematográficos sobre la ubicación en que tienen lugar; se adelantan acontecimientos importantes para engancharnos y a continuación se desarrollan; aprovecha los traslados entre entrevistas para reflexionar y extraer conclusiones, a modo de voz en off sobre imágenes de archivo. También hay una componente metaliteraria importante, pues ante cualquier contrariedad o aparente incoherencia, el narrador se dirige directamente al lector para dejar muy claro que a pesar de los problemas, busca un retrato lo más objetivo posible de la protagonista. Por cierto que Leni no solo es muy callada, sino que además no tiene voz en su propia biografía. Esta paradoja es precisamente la que guía toda la obra, pues el Nobel alemán vuelve a soprender otra vez con una novela que tiene un marcado tono humorístico. Tono que contrasta de manera muy pronunciada con la descripción de todas las atrocidades que los nazis llevaron a cabo. Si a esto le sumamos las miserias humanas que salen a la superficie en situaciones límite, uno se esperaría un dramón de los que te cierran el estómago. Es admirable que bajo ese relato aparentemente ligero (una serie de anécdotas intrascendentes o absurdas para revelarnos quién es Leni), Böll sea capaz de exponer con pelos y señales todas las barbaridades que los alemanes llevaron a cabo durante la II Guerra Mundial. Y lo hace con tal habilidad que parece que solo las menciona porque nos permiten entender la persona en que Leni se ha convertido.
Por ponerle alguna pega, tengo que reconocer que el número de personajes es muy elevado. Por momentos he tenido que pararme a pensar quién era quién y cuál era el origen de su relación con la protagonista, ya que una vez presentados el narrador/autor da la palabra sin descanso a uno tras otro para que nos den su visión personal de acontecimiento tras acontecimiento. Pero bueno esto es marca de la casa, casi todas las obras de este escritor exigen mucha atención al lector. Eso sí, el esfuerzo se ve recompensado con creces por la satisfacción que producen sus libros.
12 ene 2019
El honor perdido de Katharina Blum - Heinrich Böll
Colonia en carnavales de 1974. Katharina Blum es una joven de 27 años muy atractiva y trabajadora. Ha salido adelante ella sola con su esfuerzo personal tras una infancia bastante difícil. Tiene un empleo de jornada completa como asistenta doméstica en casa de una pareja acomodada de profesionales de mediana edad, los Blorna, donde es muy bien valorada y apreciada. Aun así, acepta trabajos esporádicos para ganar algo más de dinero y poder adelantar pagos de la hipoteca de su vivienda. Su madrina la invita a una fiesta de carnaval, donde se pasa toda la noche bailando con un joven al que acaba de conocer. Al final de la noche se van juntos a casa de K., él se marcha sin despertarla y cuando ella por fin lo hace, se encuentra con la policía en su vivienda. El joven desconocido resulta ser un atracador de bancos a quién se acusa además de asesinato. Katharina es interrogada por la autoridad y el PERIÓDICO inicia una campaña sensacionalista de descrédito de la joven, dejando de lado cualquier ética periodística y buscando únicamente el morbo y las ventas.
A pesar de ser con casi toda seguridad la novela más conocida de Heinrich Böll, nunca he mostrado mucho interés por El honor perdido de Katharina Blum porque había visto la adaptación a la gran pantalla de 1975, dirigida por Volker Schlöndorff y Margarethe von Trotta. Así que con esto me daba por satisfecho. Sin embargo es verdad que en algún blog que reseñaba el libro avisaban que existían diferencias entre ambos. Como es uno de esos títulos que han aparecido en mil colecciones con lo mejor de la literatura del siglo XX, me hice con una copia de segunda mano en alguna de mis ya habituales visitas a librerías de lance. Pues bien, tengo que dar la razón a aquella reseña que no recuedo dónde leí. La película capta muy bien el mensaje de fondo de esta obrita de Böll (y si digo obrita es por la extensión, no por que sea un título menor en su producción). Pero el tono, ¡ay, el tono! El tono de la película es exclusivamente dramático, mientras que la obra del Nobel alemán está llena de otros matices que por desgracia, se pierden en el celuloide. Y con eso no quiero decir que el film sea malo, que no lo es, sino más bien que el libro es muchísimo mejor y más rico. Y en seguida explicaré el porqué.
Dada la popularidad de esta novela, me parece casi inncesario hablar de los temas que toca. He leído una edición de El Círculo de Lectores que viene precedida por una introducción de José María Carandell en la cual se analizan brevemente las características de la narrativa de este autor y los acontecimientos que dieron lugar a este libro. Resulta más que evidente que el tema de fondo es una crítica despiadada de la prensa amarilla en general y más en particular, del Bild Zeitung (hoy conocido simplemente como Bild). El sensacionalismo, la manipulación, la tergiversación, en definitiva la falta de profesionalidad son marca de la casa. Y a persar de ello, ha sido uno de los medios de comunicación más influentes en el opinión pública alemana. A Böll no le tiembla el pulso por tanto a la hora de cuestionar el borreguismo de la sociedad, que enlaza con la línea editorial conservadora de dicho periódico. No solo no tiene pelos en la lengua, sino que además lo hace con una mezcla imposible de rigor analítico y humor. Porque si hay algo que me ha sorprendido, que en absoluto se refleja la película, son los certeros golpes de humor que aparecen a cada poco y que consiguen que, a pesar de la espantosa situación por que está pasando la protagonista, no te quede más remedio que reír por las disparatadas ocurrencias a que te enfrentas. La ironía y el humor absurdo, de los cuales la mayor exponente es Trude Blorna (conocida como Trude la Roja), ayudan a rebajar la tensión, aunque detrás de sus aparaciones se sigue notando la censura del escritor a la prensa como reflejo de una sociedad que antepone el beneficio económico a la dignidad.
El libro se articula como una novela criminal de capítulos muy cortos. Escrito con un estilo casi periodístico, el desenlace se nos da a conocer en las primeras páginas y a partir de ahí, Böll juega a su antojo con la información, la ambigüedad y la línea temporal para revelarnos los detalles justos que nos mantendrán en suspenso. No tanto para cononcer el qué, sino para mostrarnos el cómo. Resumiendo, una auténtica maravilla que vuelve a demostrarme por qué este autor está entre mis preferidos. Totalmente recomendada. Tenéis otras opiniones en Solo de libros, U-topía y Un libro al día.
A pesar de ser con casi toda seguridad la novela más conocida de Heinrich Böll, nunca he mostrado mucho interés por El honor perdido de Katharina Blum porque había visto la adaptación a la gran pantalla de 1975, dirigida por Volker Schlöndorff y Margarethe von Trotta. Así que con esto me daba por satisfecho. Sin embargo es verdad que en algún blog que reseñaba el libro avisaban que existían diferencias entre ambos. Como es uno de esos títulos que han aparecido en mil colecciones con lo mejor de la literatura del siglo XX, me hice con una copia de segunda mano en alguna de mis ya habituales visitas a librerías de lance. Pues bien, tengo que dar la razón a aquella reseña que no recuedo dónde leí. La película capta muy bien el mensaje de fondo de esta obrita de Böll (y si digo obrita es por la extensión, no por que sea un título menor en su producción). Pero el tono, ¡ay, el tono! El tono de la película es exclusivamente dramático, mientras que la obra del Nobel alemán está llena de otros matices que por desgracia, se pierden en el celuloide. Y con eso no quiero decir que el film sea malo, que no lo es, sino más bien que el libro es muchísimo mejor y más rico. Y en seguida explicaré el porqué.
Dada la popularidad de esta novela, me parece casi inncesario hablar de los temas que toca. He leído una edición de El Círculo de Lectores que viene precedida por una introducción de José María Carandell en la cual se analizan brevemente las características de la narrativa de este autor y los acontecimientos que dieron lugar a este libro. Resulta más que evidente que el tema de fondo es una crítica despiadada de la prensa amarilla en general y más en particular, del Bild Zeitung (hoy conocido simplemente como Bild). El sensacionalismo, la manipulación, la tergiversación, en definitiva la falta de profesionalidad son marca de la casa. Y a persar de ello, ha sido uno de los medios de comunicación más influentes en el opinión pública alemana. A Böll no le tiembla el pulso por tanto a la hora de cuestionar el borreguismo de la sociedad, que enlaza con la línea editorial conservadora de dicho periódico. No solo no tiene pelos en la lengua, sino que además lo hace con una mezcla imposible de rigor analítico y humor. Porque si hay algo que me ha sorprendido, que en absoluto se refleja la película, son los certeros golpes de humor que aparecen a cada poco y que consiguen que, a pesar de la espantosa situación por que está pasando la protagonista, no te quede más remedio que reír por las disparatadas ocurrencias a que te enfrentas. La ironía y el humor absurdo, de los cuales la mayor exponente es Trude Blorna (conocida como Trude la Roja), ayudan a rebajar la tensión, aunque detrás de sus aparaciones se sigue notando la censura del escritor a la prensa como reflejo de una sociedad que antepone el beneficio económico a la dignidad.
El libro se articula como una novela criminal de capítulos muy cortos. Escrito con un estilo casi periodístico, el desenlace se nos da a conocer en las primeras páginas y a partir de ahí, Böll juega a su antojo con la información, la ambigüedad y la línea temporal para revelarnos los detalles justos que nos mantendrán en suspenso. No tanto para cononcer el qué, sino para mostrarnos el cómo. Resumiendo, una auténtica maravilla que vuelve a demostrarme por qué este autor está entre mis preferidos. Totalmente recomendada. Tenéis otras opiniones en Solo de libros, U-topía y Un libro al día.
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Novela corta
4 dic 2018
Algo va a suceder y otros relatos - Heinrich Böll
Esta es mi toma de contacto con la narrativa breve de Heinrich Böll, de quien ya he dado cuenta de un buen número de novelas. Algo va a suceder y otros relatos incluye un total de 22 textos escritos entre 1950 y 1970 (no en vano el título original es Erzahlungen, 1950-1970). Se trata de una colección de cuentos bastante irregular en casi todos los sentidos. Por un lado la extensión de los mismos se mueve entre apenas tres páginas y alguno que casi llega a la categoría de novela corta, aunque la media puede estar en torno a las diez. La calidad de los mismos tampoco es uniforme. Los hay que a duras penas se pueden calificar de relato, sino que habría que considerarlos poco más que una anécdota sin gracia estirada lo suficiente para que por número de palabras se pueda hacer pasar por tal. Y por desgracia no son pocos, sobre todo entre los primeros años de su producción. Pero para compensar, entre algunos cuentos que no están del todo mal, hay auténticas maravillas que responden a las características habituales de su obra y que sin duda compensan la lectura de esta antología.
El Nobel de Literatura de 1972 da lo mejor de sí en los relatos bélicos, o mejor dicho, antibelicistas. Ambientados lógicamente en la Alemania de la II Guerra Mundial, los protagonistas de los mismos son por lo general católicos que ponen en tela de juicio los dogmas y las formas de la Iglesia de Roma. Sin embargo la perspectiva de la realidad que les rodea está marcada profundamente por su educación en dicha religión. Son jóvenes muy cultos e instruídos con una visión muy crítica de la contienda. Aunque han entrado a formar parte de la gran maquinaria bélica como opción menos mala (ya sea por inercia, por prolongar la supervivencia en la medida de lo posible, o por miedo a las consecuencias de una deserción), cuestionan sus motivaciones apelando a los mismos sentimientos elevados que usan los jerarcas nazis para justificarla: Patria, Pueblo, Tradición, Historia, etc. De igual manera, se consideran incapaces de alinearse con la resistencia que plantearon comunistas o socialistas, cuyas carencias también son capaces de identificar. Así pues, se sitúan en una tierra de nadie marginados y aislados de todo lo que les rodea. Que es un poco la pose misma del autor, católico que nunca se cansó de censurar esta religión pero que por otro lado siempre cuestionó a los ateos. 'Cuando estalló la guerra', 'Cuando terminó la guerra' y 'Alejamiento de la tropa' son para mi gusto los mejores relatos del lote. Responden a la perfección a lo que uno puede esperar del mejor Böll: una exposición cruda de lo que significa la guerra, con un análisis demoledor de sus miserias pero a la vez, llena de tiernas escenas costumbristas que suavizan el horror en la medida de lo posible.
Por otro lado, desconocía la faceta cómica de este escritor. Ha resultado una sorpresa muy agradable tropezarme con cuentos que manejan un humor absurdo pero terriblemente ingenioso. Más aún porque hasta el momento siempre me había parecido un literato muy serio y súper sesudo. El cuento que abre y titula esta compilación es quizás el mayor exponente de esta habilidad para provocar la risa, aunque 'Alejamiento de la tropa' tiene una gran componente humorística de índole escatológico que hace mucho más llevadero ese drama bélico. Por resumir y como ya he comentado más arriba, una colección de relatos un tanto irregular, aunque no obstante contiene algunas perlas que son Böll en estado puro. Los legos en su obra quedáis avisados, y los fans siempre podremos encontrar cuentos que nos gusten. No hay reseñas de este libro en la blogosfera. Es eso o que yo no he sabido encontrarlas, y he tirado de Google y todo, ¡no digo más! Así que hoy no puedo sugeriros otras opiniones diferentes y no os queda más opción que creeros lo que yo digo (o bien leerlo vosotros mismos, por supuesto).
El Nobel de Literatura de 1972 da lo mejor de sí en los relatos bélicos, o mejor dicho, antibelicistas. Ambientados lógicamente en la Alemania de la II Guerra Mundial, los protagonistas de los mismos son por lo general católicos que ponen en tela de juicio los dogmas y las formas de la Iglesia de Roma. Sin embargo la perspectiva de la realidad que les rodea está marcada profundamente por su educación en dicha religión. Son jóvenes muy cultos e instruídos con una visión muy crítica de la contienda. Aunque han entrado a formar parte de la gran maquinaria bélica como opción menos mala (ya sea por inercia, por prolongar la supervivencia en la medida de lo posible, o por miedo a las consecuencias de una deserción), cuestionan sus motivaciones apelando a los mismos sentimientos elevados que usan los jerarcas nazis para justificarla: Patria, Pueblo, Tradición, Historia, etc. De igual manera, se consideran incapaces de alinearse con la resistencia que plantearon comunistas o socialistas, cuyas carencias también son capaces de identificar. Así pues, se sitúan en una tierra de nadie marginados y aislados de todo lo que les rodea. Que es un poco la pose misma del autor, católico que nunca se cansó de censurar esta religión pero que por otro lado siempre cuestionó a los ateos. 'Cuando estalló la guerra', 'Cuando terminó la guerra' y 'Alejamiento de la tropa' son para mi gusto los mejores relatos del lote. Responden a la perfección a lo que uno puede esperar del mejor Böll: una exposición cruda de lo que significa la guerra, con un análisis demoledor de sus miserias pero a la vez, llena de tiernas escenas costumbristas que suavizan el horror en la medida de lo posible.
Por otro lado, desconocía la faceta cómica de este escritor. Ha resultado una sorpresa muy agradable tropezarme con cuentos que manejan un humor absurdo pero terriblemente ingenioso. Más aún porque hasta el momento siempre me había parecido un literato muy serio y súper sesudo. El cuento que abre y titula esta compilación es quizás el mayor exponente de esta habilidad para provocar la risa, aunque 'Alejamiento de la tropa' tiene una gran componente humorística de índole escatológico que hace mucho más llevadero ese drama bélico. Por resumir y como ya he comentado más arriba, una colección de relatos un tanto irregular, aunque no obstante contiene algunas perlas que son Böll en estado puro. Los legos en su obra quedáis avisados, y los fans siempre podremos encontrar cuentos que nos gusten. No hay reseñas de este libro en la blogosfera. Es eso o que yo no he sabido encontrarlas, y he tirado de Google y todo, ¡no digo más! Así que hoy no puedo sugeriros otras opiniones diferentes y no os queda más opción que creeros lo que yo digo (o bien leerlo vosotros mismos, por supuesto).
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*Heinrich Böll,
Relatos cortos
1 oct 2018
¿Dónde estabas, Adán? - Heinrich Böll
El soldado alemán Feinhals está destacado en Hungría durante la ocupación nazi de este país, que inicialmente se alineó con las potencias del Eje. Es verano de 1944 y las fuerzas soviéticas están avanzando peligrosamente hacia la frontera, así que el pánico se instala entre el ejército del III Reich. Durante unos meses seremos testigos de los acontecimientos que ocurren tanto al protagonista, como a otros civiles y militares con quienes se relacionará en las terribles circunstancias que rodean a la contienda.
Heinrich Böll compone en ¿Dónde estabas, Adán? un precioso pero devastador alegato antibelicista. Articulada como si de una colección de relatos cortos se tratara, cada capítulo se puede leer casi de manera independiente. Aunque todos se vertebran en torno al soldado Feinhals, los protagonistas de cada uno de ellos son personas que han entrado en contacto con él y que en la gran mayoría de los casos, debido a los avatares de la guerra, han salido de su vida con la misma rapidez con que entraron. Con una habilidad pasmosa, el premio Nobel de 1972 sigue sus vidas y teje una red argumental centrada en Feinhals, que evidentemente desempeña el papel principal en muchos de ellos pero no siempre aparece en los demás, o en todo caso como simple figurante.
Me imagino que nadie se sorprenderá si digo que el libro es un dramón con todas las letras. A Böll no le queda otro remedio que exponer sin tapujos la crudeza de la guerra. Soledad, miedo, angustia, crueldad, dolor, locura, enfermedad, muerte. Todo eso es la guerra. Por tanto en cada capítulo nos vemos obligados a empaparnos del horror que hay detrás de ellos. Y aun así entre tanto espanto siempre hay seres humanos que intentan dar lo mejor de sí. Sus pequeños actos de bondad y dignidad seguramente irrelevantes en el marco de una guerra mundial. Sin embargo con ellos lograrán dar sentido a una existencia que había perdido el significado.
La prosa de Böll es directa, objetiva, descriptiva. Casí podría decirse que estamos ante una crónica bélica redactada para un periódico. No hay, como puede ocurrir en otras de sus obras más conocidas, simbolismos ni sentidos ocultos. Hay acción a raudales sin ahorrarnos ni una gota de espanto (detrás de una ametralladora, una granada o un obús hay muerte, no gloria), pero hay también mucha instrospección psicológica en los personajes, con quienes resulta imposible no identificarse. La novela tiene momentos verdaderamente espeluznantes. Estoy bastante acostumbrado a leer barbaridades y sin embargo ha habido un capítulo que expone las atrocidades de un campo de concentración con tanta veracidad, que no podía dar crédito. Quizás el único inconveniente que se le podría poner es que el final se ve venir con demasiada claridad. En medio de tanta destrucción, violencia y sinsentido, me habría gustado tener una brizna de esperanza. Pero entiendo que no deba ser así, porque es imprescindible que nos quede bien claro a todos el verdadero significado de una guerra: ni vencedores ni vencidos van a salir indemnes. No me queda por tanto más remedio que mostrar mi más profunda admiración por cada capítulo, por cada párrafo, por cada frase y palabra que forman la novela. Y desde luego por el cierre elegido. Entre los miles de enlaces de descargas gratuitas de este libro he conseguido encontrar un par de reseñas, cuando deberían contarse a miles: Papel para envolver deseos y El blog de Javier Lacomba de Maruri. Ambos han quedado tan entusiasmados con esta novela como yo mismo.
Heinrich Böll compone en ¿Dónde estabas, Adán? un precioso pero devastador alegato antibelicista. Articulada como si de una colección de relatos cortos se tratara, cada capítulo se puede leer casi de manera independiente. Aunque todos se vertebran en torno al soldado Feinhals, los protagonistas de cada uno de ellos son personas que han entrado en contacto con él y que en la gran mayoría de los casos, debido a los avatares de la guerra, han salido de su vida con la misma rapidez con que entraron. Con una habilidad pasmosa, el premio Nobel de 1972 sigue sus vidas y teje una red argumental centrada en Feinhals, que evidentemente desempeña el papel principal en muchos de ellos pero no siempre aparece en los demás, o en todo caso como simple figurante.
Me imagino que nadie se sorprenderá si digo que el libro es un dramón con todas las letras. A Böll no le queda otro remedio que exponer sin tapujos la crudeza de la guerra. Soledad, miedo, angustia, crueldad, dolor, locura, enfermedad, muerte. Todo eso es la guerra. Por tanto en cada capítulo nos vemos obligados a empaparnos del horror que hay detrás de ellos. Y aun así entre tanto espanto siempre hay seres humanos que intentan dar lo mejor de sí. Sus pequeños actos de bondad y dignidad seguramente irrelevantes en el marco de una guerra mundial. Sin embargo con ellos lograrán dar sentido a una existencia que había perdido el significado.
La prosa de Böll es directa, objetiva, descriptiva. Casí podría decirse que estamos ante una crónica bélica redactada para un periódico. No hay, como puede ocurrir en otras de sus obras más conocidas, simbolismos ni sentidos ocultos. Hay acción a raudales sin ahorrarnos ni una gota de espanto (detrás de una ametralladora, una granada o un obús hay muerte, no gloria), pero hay también mucha instrospección psicológica en los personajes, con quienes resulta imposible no identificarse. La novela tiene momentos verdaderamente espeluznantes. Estoy bastante acostumbrado a leer barbaridades y sin embargo ha habido un capítulo que expone las atrocidades de un campo de concentración con tanta veracidad, que no podía dar crédito. Quizás el único inconveniente que se le podría poner es que el final se ve venir con demasiada claridad. En medio de tanta destrucción, violencia y sinsentido, me habría gustado tener una brizna de esperanza. Pero entiendo que no deba ser así, porque es imprescindible que nos quede bien claro a todos el verdadero significado de una guerra: ni vencedores ni vencidos van a salir indemnes. No me queda por tanto más remedio que mostrar mi más profunda admiración por cada capítulo, por cada párrafo, por cada frase y palabra que forman la novela. Y desde luego por el cierre elegido. Entre los miles de enlaces de descargas gratuitas de este libro he conseguido encontrar un par de reseñas, cuando deberían contarse a miles: Papel para envolver deseos y El blog de Javier Lacomba de Maruri. Ambos han quedado tan entusiasmados con esta novela como yo mismo.
3 mar 2018
Casa sin amo - Heinrich Böll
Alemania, una ciudad a orillas del Rin a principios de los 1950s. La II Guerra Mundial ha dejado viudas a la mayoría de mujeres y huérfanos a casi todos los niños. Las duras condiciones de la postguera obligan a los supervivientes a tomar decisiones inconcebibles en tiempo de paz. Así pues, con tan solo once años de edad, Heinich Brielach ha visto a su madre compartir su vida y su cama con varios hombres, algo que los libra de pasar tantas estrecheces pero que también acarrea muchos inconvenientes. Siguiendo a quienes él denominaba sus tíos (en parte como eufemismo y en parte por desconocimiento), han ido saltando de habitación de mala muerte a pensiones infames desde que tiene recuerdos. Por el contrario, su mejor amigo, Martin Bach, vive mucho más desahogadamente en la mansión de su abuela. Nella, su madre, se ha desentendido de él y prefiere salir de juerga para olvidar el gran dolor que le produjo la absurda muerte de su marido, un joven poeta con poquísima producción que a pesar de haber caído durante la contienda, sigue en boca de todos. Albert Muchow, amigo íntimo del bardo y de la familia Bach, también vive en la casona, aunque no mantiene ninguna relación sentimental con Nella. Se ha convertido en la única figura protectora de referencia para Martin, quien curiosamente también se refiere a él como su tío.
Heinrich Böll vuelve a emplear en Casa sin amo esa técnica tan suya de contar una historia desde multiples perpectivas. El resultado es una fascinante novela donde se nos muestra con una veracidad implacable la esencia del ser humano. Su hipocresía, su mezquindad, su desdicha, que tan fácilmente afloran en momentos difíciles. Aunque también una disposición implacable para mantener la ilusión, y desde luego una poderosa capacidad de resistencia y lucha ante las adversidades. La historia tiene una especie de dramatismo cotidiano que le aporta una credibilidad asombrosa. Las circunstancias y las vidas relatadas son espantosas, pero hay una determinación para salir adelante que deja el suficiente resquicio a la esperanza para no hundir al lector. Y luego tenemos una caracterización psicológica de los personajes extraordinaria. A pesar de sus rarezas, o quizás precisamente debido a ellas, resulta imposible no identificarse con ellos de alguna manera u otra, ya sea personalmente o por ciertos matices de las relaciones que mantienen. Por cierto que más de una vez me he quejado de lo complicado que resulta salir airoso cuando se da voz a un crío en una narración. No parece desde luego el caso de Böll, quien logra imprimir a Martin y Heinrich todas las tonalidades propias de la infancia con una naturalidad tal, que debería se modelo para todo escritor que tenga la intención de usar niños en una trama.
El texto, como también suele ser habitual en el autor alemán, es denso por momentos. No llega al nivel de Billar a las nueve y media, ya que por suerte carece de todo el simbolísmo que tan difícil de interpretar se me hizo en aquella otra. En todo caso tengo que reconocer que hay ratos en que los párrafos concentran tantas ideas, sucesos y sentimientos me he visto obligado a pararme a reflexionar y asimilar lo leído. Algo que por otro lado no me ha supuesto un problema porque en realidad, de alguna forma lo que estaba haciendo era saborearlo. De fondo aparecen los temas habituales de su producción: el sinsentido de la guerra, la necesidad del pacifismo, el papel de la iglesia católica en la sociedad alemana, o la reconversión a demócratas de antiguos dirigentes nazis. En fin, otro novelón del premio Nobel de Literatura de 1972. Todo lo que llevo leído de Böll me ha gustado, pero sin duda esta novela junto con Opiniones de un payaso son mis favoritas. De momento, claro, porque tengo en casa esperándome Retrato de grupo con señora. Para mi sorpresa apenas hay reseñas de esta maravilla en la blogosfera, pero como gran admirador de este autor que es, Palimp vierte merecidísimas alabanzas en Cuchitril Literario.
Heinrich Böll vuelve a emplear en Casa sin amo esa técnica tan suya de contar una historia desde multiples perpectivas. El resultado es una fascinante novela donde se nos muestra con una veracidad implacable la esencia del ser humano. Su hipocresía, su mezquindad, su desdicha, que tan fácilmente afloran en momentos difíciles. Aunque también una disposición implacable para mantener la ilusión, y desde luego una poderosa capacidad de resistencia y lucha ante las adversidades. La historia tiene una especie de dramatismo cotidiano que le aporta una credibilidad asombrosa. Las circunstancias y las vidas relatadas son espantosas, pero hay una determinación para salir adelante que deja el suficiente resquicio a la esperanza para no hundir al lector. Y luego tenemos una caracterización psicológica de los personajes extraordinaria. A pesar de sus rarezas, o quizás precisamente debido a ellas, resulta imposible no identificarse con ellos de alguna manera u otra, ya sea personalmente o por ciertos matices de las relaciones que mantienen. Por cierto que más de una vez me he quejado de lo complicado que resulta salir airoso cuando se da voz a un crío en una narración. No parece desde luego el caso de Böll, quien logra imprimir a Martin y Heinrich todas las tonalidades propias de la infancia con una naturalidad tal, que debería se modelo para todo escritor que tenga la intención de usar niños en una trama.
El texto, como también suele ser habitual en el autor alemán, es denso por momentos. No llega al nivel de Billar a las nueve y media, ya que por suerte carece de todo el simbolísmo que tan difícil de interpretar se me hizo en aquella otra. En todo caso tengo que reconocer que hay ratos en que los párrafos concentran tantas ideas, sucesos y sentimientos me he visto obligado a pararme a reflexionar y asimilar lo leído. Algo que por otro lado no me ha supuesto un problema porque en realidad, de alguna forma lo que estaba haciendo era saborearlo. De fondo aparecen los temas habituales de su producción: el sinsentido de la guerra, la necesidad del pacifismo, el papel de la iglesia católica en la sociedad alemana, o la reconversión a demócratas de antiguos dirigentes nazis. En fin, otro novelón del premio Nobel de Literatura de 1972. Todo lo que llevo leído de Böll me ha gustado, pero sin duda esta novela junto con Opiniones de un payaso son mis favoritas. De momento, claro, porque tengo en casa esperándome Retrato de grupo con señora. Para mi sorpresa apenas hay reseñas de esta maravilla en la blogosfera, pero como gran admirador de este autor que es, Palimp vierte merecidísimas alabanzas en Cuchitril Literario.
11 oct 2016
El tren llegó puntual - Heinrich Böll
Otoño de 1943. Un tren procedente de París transporta soldados alemanes del III. Reich hacia el frente oriental para combatir en la Galitzia polaca a los rusos que avanzan desde Ucrania. Andreas, el soldado protagonista, se obsesiona con la idea de que morirá «pronto», antes de llegar a su destino final. En el trayecto establece una efímera pero intensa amistad desesperada con joven artillero rubio cuyo nombre no trasciende, y Willi, un suboficial que va muy mal afeitado. Los últimos tres días de trayecto los pasan juntos, jugando a las cartas en los pasillos del tren, durmiendo en el suelo los unos sobre los otros, bebiendo aguardiente y fumando como carreteros o pasando tiempos muertos mientras cambian de convoy. El día que parece destinado a ser el último en la vida de Andreas lo pasan en Lemberg, capital de la Galitzia austríaca. Allí se gastarán los ahorros que Willi tenía destinados a amortizar su hipoteca, primero disfrutando de un increíble festín en un restaurante y más tarde pasando la noche en un prostíbulo. En el burdel Andreas conocerá a Olina, una pianista metida a prostituta y espía, con quien se sincerará y de quien se enamorará, llegando incluso a pensar que su ayuda podrá salvarle de su aciago destino.
El tren llegó puntual es una novela corta que trata el horror de la guerra desde la perspectiva de la escala más básica de entre los combatientes: los soldados. Hay un dato que me parece bastante relevante a la hora de poner esta narración en contexto, y es que fue publicado en 1949, tan solo cuatro años después de la victoria aliada sobre los nazis. Quizás Heinrich Böll, que combatió como soldado durante la conflagración, volcó en este texto sus experiencias personales y/o tal vez las de algunos de sus compañeros. De lo que no cabe duda es de que consigue transmitir a la perfección todo el espanto y la angustia de quienes se vieron inmersos en aquella pesadilla, expuestos día tras día a la muerte y la violencia más brutal. Debido a ello sufrieron además de heridas físicas, todo tipo de problemas psicológicos derivados del estrés postraumático y que caracterizan a los personajes: la paranoia de Andreas le tortura y le hace enfrentarse a todas las maldades que se ha visto obligado a cometer en estas circunstancias; intenta expiar su culpa a traves de oraciones pero el extremo agotamiento que padece le impide rezar. La terrible depresión nerviosa del rubio, quien fue violado por un sargento y por si eso no fuese suficiente, como resultado de la agresión sexual vive estigmatizado por una úlcera de origen venéreo localizada en su frente. La megalomanía de Willi y su necesidad patológica de ser el centro de atención, aunque para ello tenga que derrochar hasta su último marco. Todos estos problemas son producto de una contienda terrible cuyo desastroso final, ya en mente de la mayoría, no parece que vaya a ser solución para ninguno de ellos.
Me ha parecido una auténtica maravilla, un relato imprescindible para entender lo que significa una guerra y sus atrocidades. Me resulta imposible concebir que alguien que haya leído este libro pueda apoyar un conflicto armado, y mucho menos participar en él. Desde mi punto de vista, una muestra incuestionable de la maestría de este premio Nobel alemán. Tenéis más reseñas en Alfanje (que como curiosidad, ha incrustado un objeto google maps con el recorrido del tren), Cicutadry y Los ojos del visitante.
El tren llegó puntual es una novela corta que trata el horror de la guerra desde la perspectiva de la escala más básica de entre los combatientes: los soldados. Hay un dato que me parece bastante relevante a la hora de poner esta narración en contexto, y es que fue publicado en 1949, tan solo cuatro años después de la victoria aliada sobre los nazis. Quizás Heinrich Böll, que combatió como soldado durante la conflagración, volcó en este texto sus experiencias personales y/o tal vez las de algunos de sus compañeros. De lo que no cabe duda es de que consigue transmitir a la perfección todo el espanto y la angustia de quienes se vieron inmersos en aquella pesadilla, expuestos día tras día a la muerte y la violencia más brutal. Debido a ello sufrieron además de heridas físicas, todo tipo de problemas psicológicos derivados del estrés postraumático y que caracterizan a los personajes: la paranoia de Andreas le tortura y le hace enfrentarse a todas las maldades que se ha visto obligado a cometer en estas circunstancias; intenta expiar su culpa a traves de oraciones pero el extremo agotamiento que padece le impide rezar. La terrible depresión nerviosa del rubio, quien fue violado por un sargento y por si eso no fuese suficiente, como resultado de la agresión sexual vive estigmatizado por una úlcera de origen venéreo localizada en su frente. La megalomanía de Willi y su necesidad patológica de ser el centro de atención, aunque para ello tenga que derrochar hasta su último marco. Todos estos problemas son producto de una contienda terrible cuyo desastroso final, ya en mente de la mayoría, no parece que vaya a ser solución para ninguno de ellos.
Me ha parecido una auténtica maravilla, un relato imprescindible para entender lo que significa una guerra y sus atrocidades. Me resulta imposible concebir que alguien que haya leído este libro pueda apoyar un conflicto armado, y mucho menos participar en él. Desde mi punto de vista, una muestra incuestionable de la maestría de este premio Nobel alemán. Tenéis más reseñas en Alfanje (que como curiosidad, ha incrustado un objeto google maps con el recorrido del tren), Cicutadry y Los ojos del visitante.
26 jun 2013
El Pan de los Años mozos - Heinrich Böll
Más obras de Heinrich Böll a la buchaca. El Pan de los Años mozos es una novela corta que se desarrolla en Alemania en los años miserables de la postguerra. Al igual que en Opiniones de un Payaso, la acción transcurren a lo largo de un solo día, en esta ocasión se trata de un lunes que se nos presenta sombrío, inútil y deprimente. El protagonista es Walter Fendrich, un joven de veintipocos años que lleva varios años ya en una gran ciudad (¿Colonia?) y que tras saltar de trabajo en trabajo parece haberse estabilizado laboralmente reparando lavadoras, un negocio bastante boyante a juzgar por la cantidad de avisos que ha de atender, sábados y domingos incluídos. En retrospectiva, al joven Fendrich la vida que ha llevado hasta este lunes le resulta bastante insoportable. El hambre que ha sufrido desde que está en la capital simboliza la desesperación y la angustia de la supervivencia. Durante su corta vida se ha visto obligado a robar y mendigar solo para conseguir un poco de pan, un alimento básico que sin embargo para él se transforma en la expresión de la felicidad, pues algo tan simple como una hogaza le permite llenar el estómago y conocer un poco de paz. Este lunes tiene además que ir a recoger a la estación de tren a Hedwig Muller, una jovencita de su pueblo natal que en breve empezará a trabajar como profesora en la gran urbe. Así que harto de vérselas con electrodomésticos defectuosos, hoy decide no hacer ninguna reparación y simplemente acude a la estación a por ella. Cuando Walter ve a Hedwig el flechazo es inmediato y de pronto, ante sus ojos toma forma una nueva y fascinante vida en compañía de su antigua vecina, que a pesar de todo, sigue estando llena de incógnitas.
El relato es típico de Böll, con personajes llenos de conflictos y denunciando en cada párrafo las miserias humanas que con tanta facilidad surgen en épocas difíciles. En comparación con otras de sus novelas, es mucho más ligero y fácil de leer, y no solo porque su extensión sea mucho menor (se puede dar cuenta de él en una sentada). Sin embargo tiene todo lo bueno del Nobel alemán, como por ejemplo unos diálogos despiadados en los que se ponen sobre la mesa todas las mezquindades y desgracias que las personas sufren y hacen sufrir a los demás. Cuando Fendrich va a romper con Ulla Wickweber, la que hasta este lunes era su novia y que además, es la hija de su jefe, asistimos a uno de los enfrentamientos dialécticos más devastadores que recuerdo haber leído últimamente.
En fin, una buena opción para tomar contacto con Böll para quien no le conozca. Sin llegar al grado de profundidad y exigencia de sus obras más populares, tiene todas las características de su producción. He encontrado muy pocas reseñas de esta novela corta, quizás debido a hasta hace poco estaba descatalogado (RBA lo ha vuelto a editar hace poco más de un año), así que en esta ocasión sólo os puedo sugerir echar un vistazo al post de Me Libro.
El relato es típico de Böll, con personajes llenos de conflictos y denunciando en cada párrafo las miserias humanas que con tanta facilidad surgen en épocas difíciles. En comparación con otras de sus novelas, es mucho más ligero y fácil de leer, y no solo porque su extensión sea mucho menor (se puede dar cuenta de él en una sentada). Sin embargo tiene todo lo bueno del Nobel alemán, como por ejemplo unos diálogos despiadados en los que se ponen sobre la mesa todas las mezquindades y desgracias que las personas sufren y hacen sufrir a los demás. Cuando Fendrich va a romper con Ulla Wickweber, la que hasta este lunes era su novia y que además, es la hija de su jefe, asistimos a uno de los enfrentamientos dialécticos más devastadores que recuerdo haber leído últimamente.
En fin, una buena opción para tomar contacto con Böll para quien no le conozca. Sin llegar al grado de profundidad y exigencia de sus obras más populares, tiene todas las características de su producción. He encontrado muy pocas reseñas de esta novela corta, quizás debido a hasta hace poco estaba descatalogado (RBA lo ha vuelto a editar hace poco más de un año), así que en esta ocasión sólo os puedo sugerir echar un vistazo al post de Me Libro.
2 nov 2012
Asedio Preventivo - Heinrich Böll
Como viene siendo habitual al hablar de la producción literaria de Heinrich Böll, Asedio Preventivo es cualquier cosa menos intrascendente. Tomando como inspiración los hechos que ocurrieron en el Otoño Alemán, el autor compone una historia de ficción centrada en torno a Fritz Tolm, un prominente industrial aunque de perfil muy humanístico que acaba de ser elegido presidente de una influyente Confederación de Empresarios. Al estar amenazado por grupos terroristas anticapitalistas de extrema izquierda, tanto él como su familia se ven sometidos a una asfixiante vigilancia por parte de la policía. Böll nos relata la vida de Herr Tolm, su familia y su entorno más próximo a lo largo de tan solo dos días a partir su toma de poder. No llega ni tan siquiera 48 horas, pero en ese clima de tensión la variedad de acontecimientos que van a sucederse garantiza que vamos a estar muy entretenidos. Naturalmente la novela está repleta de refencias a los temas que siempre preocuparon a este escritor: la religión y su influencia (no siempre negativa) en la sociedad , por supuesto de mano de la iglesia católica; hay una crítica al sistema político y a su forma de gestionar el drama del terrorismo; tenemos un alegato al ecologismo y a la economía sostenible que se contrapone al desprecio al capitalismo salvaje; etc.
El Nobel alemán no da tregua al lector y ya desde el primer momento nos desborda con nombres y acontecimientos. No queda más remedio que ir creando mentalmente el gráfico de características de los personajes y de relaciones entre los mismos en base a la información que se va revelando en cada párrafo. Muchos de estos datos proporcionados se quedan cogidos con alfileres y por lo menos a mí, esta estrategia me desespera bastante al principio. Sin embargo al ir avanzando las piezas encajan con sorprendente facilidad. También como ocurría en Billar a las Nueve y Media, en cada capítulo se da voz a uno de los personajes implicados, de manera que vamos conociendo la repercusión en la trama de cada uno, así como sus vínculos con el resto. En definitiva y en mi opinión, el desarrollo de la historia no puede ser mejor, aunque lamentablemente el final en comparación desmerece.
Para concluir el post, solo añadir que no he conseguido encontrar reseñas de este libro en la blogosfera. Así pues, en esta ocasión no puedo recomendar otras opiniones.
El Nobel alemán no da tregua al lector y ya desde el primer momento nos desborda con nombres y acontecimientos. No queda más remedio que ir creando mentalmente el gráfico de características de los personajes y de relaciones entre los mismos en base a la información que se va revelando en cada párrafo. Muchos de estos datos proporcionados se quedan cogidos con alfileres y por lo menos a mí, esta estrategia me desespera bastante al principio. Sin embargo al ir avanzando las piezas encajan con sorprendente facilidad. También como ocurría en Billar a las Nueve y Media, en cada capítulo se da voz a uno de los personajes implicados, de manera que vamos conociendo la repercusión en la trama de cada uno, así como sus vínculos con el resto. En definitiva y en mi opinión, el desarrollo de la historia no puede ser mejor, aunque lamentablemente el final en comparación desmerece.
Para concluir el post, solo añadir que no he conseguido encontrar reseñas de este libro en la blogosfera. Así pues, en esta ocasión no puedo recomendar otras opiniones.
9 may 2011
Billar a las nueve y media - Heinrich Böll
Interesantísima novela del Nobel alemán Heinrich Böll, que como contrapartida me ha parecido terriblemente exigente con el lector. Exigente porque la densidad y complejidad de las situaciones y los personajes demanda gran atención en la lectura, y además, cierto conocimiento del contexto histórico alemán de toda la época que abarca la trama (desde finales del S.XIX hasta finales de los 1950s), en el que yo tengo algunas carencias. Y conste que con esta última frase estoy siendo bastante magnánimo conmigo mismo.Por no dar muchos detalles, podríamos decir que el libro abarca las vicisitudes de tres generaciones de arquitectos exponiendo sus conflictos familiares y personales, que logicamente se ven condicionados por las dos grandes guerras. La trama se centra en Heinrich y Robert Fähmel. El primero es el fundador de la dinastía, un arquitecto de origen humilde que se trasladó desde el campo a una gran ciudad a finales del S. XIX para forjarse un nombre y un futuro. Robert es su hijo, un experto en estática y cálculo de estructuras que nunca ha construído un edificio. En último lugar y con mucho menos peso argumental aparece también el hijo de Robert, Joseph Fähmel, que acaba de comenzar a ejercer la profesión reconstruyendo la Abadía de Sankt Anton, la primera obra importante de su abuelo, destruida durante la II Guerra Mundial.
A nivel compositivo estamos ante un texto muy elaborado. Para empezar el número de personajes es muy alto y todos resultan imprescindibles para entender lo que ocurre, ya sea alguien de la familia, algún amigo o enemigo, la secretaria del estudio de Robert, o el recepcionista de un hotel. La estructura de capítulos se aprovecha del alto número de participantes para hacer que la historia sea muy absorbente. En cada uno de ellos, alguien diferente toma la voz y nos muestra su visión personal sobre los Fähmel o las circunstancias que les rodean. Esto es así en la mayoría de los capítulos, aunque hay algunos en los que son dos o más los personajes que participan en el relato de los hechos. Mediante esta técnica, a medida que avanzamos páginas vamos haciendonos una composición global con la información que cada narrador nos hace llegar. Por otro lado, a pesar de que la acción de toda la novela trascurre el día del 80 cumpleaños de Heinrich Fähmel, el 6 de septiembre de 1958, el autor emplea los flashbacks para avanzar, algo que porporciona mucho dinamismo al relato.
Finalmente, y como aspecto negativo bajo mi punto de vista, Böll usa y abusa de una serie de símbolos y metáforas cuyo significado se puede extraer del simple sentido común en el mejor de los casos, pero en otros no hay forma de saber el cómo, el cuándo y porqué de los mismos como no se tire de Wikipedia, que no es mala solución cuando falta una licenciatura en Filología Alemana.
Ha sido mi segunda novela de Böll, tengo que reconocer que Opiniones de un Payaso me pareció mucho más accesible, pero no por ello más simple. Caerán algunas más con total seguridad, pero hasta entonces tendré que despejarme eligiendo alguna cosita más ligera. Hay pocas reseñas de Billar a las nueve y media en la blogosfera en español, por no dejar este espacio en blanco, incluyo la de Melibro. Y que no se me olvide, la portada de esta vieja edición de 1970 del Círculo que he comprado en Internet también es de Izquierdo (esta vez figura en los créditos con i latina).
25 feb 2011
Opiniones de un Payaso - Heinrich Böll
Hans Schnier es un cómico en horas bajas. Marie, su pareja, le ha abandonado recientemente y él, incapaz de soportarlo, ha empezado a beber demasiado. Esta situación culmina con un accidente en el escenario con rodilla herida y fracaso estrepitoso. Tras esta desastrosa actuación en Bochum, que inspira lástima en el público en lugar de hacerle reír, se vuelve al piso de Bonn que heredó de su abuelo a tratar de recomponerse. A pesar de verse tirado en el arroyo, es muy consciente de que aún puede terminar cayendo a una cloaca. Es en su vivienda donde transcurre practicamente la totalidad de la novela, cuyo desarrollo se extiende desde el momento en que el tren llega a la que era la capital de la RFA antes de la Reunificación y hasta las últimas horas de la tarde ese día, casualmente uno de los días de Carnaval.Marie es católica, pero ella y Hans no estaban casados. Esta circunstancia y el ateísmo de su compañero han estado siempre en conflicto su fe, tanto que al final, y a pesar del gran amor que se tenían, ha provocado la separación. El payaso telefonea desde casa a sus amigos, conocidos y familiares, buscando ayuda económica y respuestas. Según sea su relación con el interlocutor, va desgranando sus opiniones sobre los diferentes factores que han intervenido en esa ruptura. Sus apreciaciones son tremendamente perspicaces, inteligentes y se expresa a la vez con una ironía y una determinación admirables.
A la cabeza de sus críticas lógicamente se encuentra el catolicismo, religión hipócrita obstinada en hacer notar su opresiva y castradora presencia en la sociedad (dicho sea de paso, nada que no sepamos los españoles). La rabia de Hans se manifiesta a través de los diferentes integrantes del grupo católico del que su ex formaba parte, y donde a la postre estaba el que pasó a ser el esposo de Marie. No obstante también tenemos oportunidad de revivir el clima social y político que existía en Alemania a principios de los 1960s. Es incuestionable la vergonzosa presencia del nazismo como recuerdo muy fresco y palpable en forma de antiguos dirigentes transformados en altos cargos gubernamentales o gestores de grandes empresas. También la funesta y aniquiladora influencia de la familia y de la educación reciben gran parte de los reproches de Schnier. A medida que el día pasa y cae la noche, el clown va levantando cabeza, incluso su dolorida rodilla mejora ostensiblemente. A pesar de no haber aclarado gran cosa ni haber conseguido un marco de nadie, vemos que vuelve a tomar las riendas de su vida. Heinrich Böll nos regala al acabar esta narración el que para mi gusto es uno de los finales más fantásticos y bien ideados que se han podido escribir nunca.
Más comentarios sobre Opiniones de un Payaso en Solo de Libros y El Marcapáginas de la UNED. En La Pasión Inútil y Crítica de libros hay dos análisis super detallados de esta novela.
Se me olvidaba, la cubierta de la edición que he leído es otro trabajo de Yzquierdo para el Círculo de Lectores.
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