17 oct. 2018

Supervivencia - Michel Houellebecq

Supervivencia es un volumen editado en 2007 por Acuarela & A. Machado que incluye los siguientes libros de poemas de Michel Houllebecq: 'Rester vivant' ('Sobrevivir', 1991), 'La poursuit de bonheur' ('La búsqueda de la felicidad', 1992; revisado y reeditado en 1997) y 'Le sens du combat' ('El sentido de la lucha', 1996)

'Sobrevivir' poco más que un panfleto que por un lado describe las características que debe exhibir un poeta para poder considerase tal, y por otro nos informa del destino que le espera. Entre las primeras no hay más que miserias y desolación. Y el segundo, según nos cuenta el autor francés, es muy poco problable que sea la gloria: con casi toda seguridad escribir versos solo llevará al pobre loco que lo intente a ser un desgraciado. 'La búsqueda de la felicidad' y 'El sentido de la lucha' son poemarios en toda regla. Los temas que tratan las composiciones son los habituales en su obra. Destaca por encima de todos la percepción de la madurez como un momento clave que nos enfrenta al fracaso de toda nuestra vida y nos pone en sobreaviso de lo que nos espera en la vejez: soledad, enfermedad, hastío existencial, decrepitud, muerte. También se regocija en la la infelicidad que provoca la idea de amor romántico, contraponíendola al placer carnal que supone el sexo entendido como vía de escape a la angustia de la ausencia de afecto. La idea general que sobrevuela toda la producción sería el sinsentido de la vida, aunque puntualmente hay ejemplos muy curiosos de crítica a las convenciones sociales y la hipocresía del mundo moderno.

Houllebecq defiende el uso de métricas clásicas, con una preferencia clara por las estrofas de cuatro versos. Hay algunos poemas en verso libre y ejemplos de prosa poética pero su aparición es anecdótica en comparación. Sorprende eso sí, la gran dificultad que existe para traducir los poemas, algo que provoca que en la mayoría de los casos se pierdan las rimas del original. Mis conocimientos de francés son muy limitados, pero como la edición es bilingüe me he molestado en consultar de cuando en cuando algunos de los poemas en el idioma de Molière. Veamos un sencillo ejemplo, la primera estrofa del poema titulado 'El amor, el amor', extraído de 'La búsqueda de la felicidad'. Primero en la traducción:
En un cine porno, unos jubilados cascados
Contemplaban, escépticos,
Los retozos mal filmados de dos lascivas parejas.
No había argumento.
Y ahora el original en francés:
Dans un ciné porno, des retraités poussifs
Contemplaient, sans y croire,
Les ébats mal filmés de deux couples lascifs.
Il n'y avait pas d'histoire
Es decir, el ABAB original se pierde por completo. En cuanto a la longitud poco tengo que decir, si no me atrevo a contar las sílabas en un poema en español, menos aún en francés con las liaisons; es algo que queda totalmente fuera de mis posibilidades. Y que conste que no estoy minusvalorando la labor de traducción, ¡faltaría más! Entiendo que debe de ser un auténtico infierno trasladar un poema a otro idioma, mantener el sentido y además conservar las rimas, pero no deja de ser una pena que toda la sonoridad del escrito original se pierda de manera inevitable al traducirlo. En definitiva y aun teniendo en cuenta las limitaciones expuestas, se trata de un libro muy interesante que me ha permitido acercarme otra vez a la faceta lírica de mi admirado Houellebecq. Por cierto que está editado con una licencia Creative Commons, que es algo que se ve muy pocas veces y que merece una mención especial. No he podido encontrar otras reseñas de esta recopilación poética, así que el apartado final con sugerencias a otras opiniones queda hoy desierto.

13 oct. 2018

El temible Blott - Tom Sharpe

Sir Giles Lynchwood, diputado por South Wordfordshire, se casó con Lady Maud Handyman por intereses puramente económicos. Ella también, pues la fortuna de Sir Giles le permitiría mantener la histórica residencia Handyman Hall. Pero como única desdenciente viva de una familia de más de cuatro siglos de tradición, tenía también en mente perpetuar la estirpe. Cosa que la noche de bodas ya se manifestó claramente imposible debido a la afición de su recién estrenado marido por la sumisión, el bondage y el role-playing. Tras años de no tener contacto conyugal y una relación que se reduce a habitar en la misma mansión, ambos emprenden un plan para conseguir el divorcio en las condiciones que les resulten más ventajosas indivudualmente. Lady Maud intentará descubrir el nombre de la amante de su esposo con ayuda de Blott, el jardinero de orígenes poco claros que vive con ellos desde que Handyman Hall se usó como campo de concentración para prisioneros de guerra italianos durante la II Guerra Mundial. Por su parte y gracias a su influencia en el gobierno de la nación, Sir Giles conseguirá que se apruebe un proyecto de autopista a Gales que pase por sus tierras, consiguiendo así una jugosa indemnización por la expropiación de los terrenos. Lady Maud se tomará la construcción de la autovía como un ataque personal contra todo su linaje. Para evitar esta catástrofe histórica, usará todas las tácticas a su alcance contra el delegado asignado por el Ministerio de Medio Ambiente, el anodino funcionario de carrera Dundridge.

Tom Sharpe es un valor seguro. Como ya he comentado en las otras dos novelas que he leído desde que tengo el blog (Los Grope y La gran pesquisa), todas sus obras comparten una serie de características que le han servido para crear un estilo personal muy fácil de identificar. Y El temible Blott no es una excepción. Para empezar los personajes son estereotipos extraídos de la sociedad británica y magnificados hasta la hipérbole. La nobleza rural tradicional, la clase alta, la clase obrera, los funcionarios del gobierno. Además, todos y cada uno de ellos destacan sobre la media de la población ya sea por sus rasgos físicos, un pasado turbulento o aficiones privadas que en muchas sociedades se considerían delito. Naturalmente las rarezas son un pozo inagotable para generar conflictos y provocar las carcajadas. No podemos olvidarnos tampoco del sexo, cuanto menos convencional mejor. Los fetichismos siempre han dado mucho juego al autor de Wilt, personaje al que resulta imposible evocar sin una muñeca hinchable entre sus brazos. Y por supuesto, un ritmo agotador y una acción imparable. Demoliciones descontroladas de villas declaradas monumento histórico, bombardeos con artillería de la II Guerra Mundial o muertes bajo las zarpas de una manada de leones se suceden en una trama que no da ni un segundo de descanso al lector.

No puedo decir que no me lo haya pasado bien con este libro. Siempre he sido muy fan de este escritor británico y he conectado muy bien con sus estrategias para hacer reír. No obstante tengo que reconocer que de tanto leerlo, ha dejado de sorprenderme. Lo que antes me generaba risotadas incontenibles con posible expulsión de saliva (y el consiguiente bochorno si ocurría en público), a estas alturas se ve reducido a sonrisas mordaces de apreciación, fácilmente reconocibles porque tuercen el lado izquierdo de la boca hacia abajo y dejan el derecho intacto. Todo lo cual viene a decir que es muy probable que mantenga el ritmo actual de una novela de Sharpe cada tres o cuatro años. Tenéis más reseñas en Literatura de humor y Crítica de libros.

9 oct. 2018

Picnic en Hanging Rock - Joan Lindsay

Los motivos por los que hoy fusilo parte del resumen editorial de Picnic en Hanging Rock para dar unas pinceladas de la trama van más allá del clásico "¿Para qué reinventar la rueda?" que empleo habitualmente. El hecho es que, por un lado, el número de personajes de esta novela es muy elevado: tanto es así que se abre un breve glosario informando de los nombres y los papeles que interpretan en la historia. Pero es que además, en una visión precognitiva propia de algún personaje de Philip K. Dick, he sido consciente de que las diferentes subtramas que se desarrollan tras el trágico acontecimiento con el que se abre la narración iban a ponermelo muy difícil para condensar toda la acción. Así que de pronto, la sinopsis que aparece en la web de Impedimenta me ha parecido perfecta para salir del embrollo. Bien es verdad que es especialmente breve y por tanto, no nos da una idea completa de a qué nos enfrentamos. No pasa nada porque esa parte ya me encargo yo de contarla a continuación.
Lo que empieza siendo una inocente comida campestre se torna en tragedia cuando tres niñas y una profesora desaparecen misteriosamente entre los recovecos de Hanging Rock, un imponente conjunto de rocas rodeado de la salvaje y asfixiante vegetación australiana. La única chica que logra regresar, presa de la histeria, no recuerda nada de lo sucedido.
Una de las cosas que más me ha sorprendido de este libro es que su planteamiento me parece muy moderno, muy contemporáneo. Más propio de las series de TV de misterio, terror o ciencia-ficción que se vienen produciendo en los últimos años que de una novela escrita en 1967. La desaparición de las tres jóvenes y una de las institutrices sirve de catalizador a Joan Lindsay para centrarse en los efectos que esta desgracia provoca en el entorno más cercano a las cuatro desdichadas mujeres, quedando el funesto acontecimiento en un segundo o tercer plano tras ser explicado en el primer capítulo. Y en lo que ha demostrado ser un golpe maestro, ni siquiera llegaremos a tener una explicación de lo que ocurrió. El libro se cerraba con la misma pero según nos indica la Wikipedia, la autora australiana lo eliminó de la versión final a sugerencia de su editor.

La ambientación temporal y geográfica de la obra es magnífica. Tenemos de la opresiva e incómoda moda femenina. La exuberante, salvaje y peligrosa flora y fauna australiana. Se palpa la diferencia de clases heredada de Gran Bretaña. La brecha social entre los acaudalados residentes de Lake View, Alto Macedon, -con el Coronel y la Sra. Fitzhubert y su sobrino el honorable Michael a la cabeza-, y su sus numerosos sirvientes -cocineras, jardineros, mozos de cuadra, etc.- queda muy bien reflejada en los rígidos usos y costumbres. Resulta por tanto inevitable verse transportado al Colegio Appleyard para señoritas en 1900, y disfrutar así de las numerosas desgracias que desencadenará ese aciago suceso. Aunque hay que reconocer que el regusto que deja es algo amargo. En apenas mes y medio asistiremos al progresivo declive del exclusivo centro escolar; a la caída en desgracia de su fundadora y directora, la Sra. Appleyard; al cruel tratamiento a que ésta somete a Sara Waybourne, una interna huérfana en situación más  indefensa; a la renuncia de una de las profesora, la Srta. Dora Lumey, debido al ambiente insoportable del centro, etc. Incluso me ha parecido intuir que tras la amistad entre Michael y Albert Crundall, el cochero de los Fitzhubert, había una cierta inclinación homoerótica por parte del joven de clase alta. Resumiendo, una novela entretenidísima y muy adictiva, con multiples voces que aportan gran variedad al texto y repleta de misterios sin resolver. Creo intuir eso sí, que no gustará a aquellos que necesiten obtener respuestas. Tenéis más reseñas en Fabulantes y Solo de libros, donde han quedado tan encantados como yo mismo, y en Las inquilinas de Netherfield, que son del tipo que he mencionado en último lugar.

5 oct. 2018

Memorias encontradas en una bañera - Stanisław Lem

El escucha Bassenknack va a realizar su primera misión pero debido a las estrictas medidas de seguridad existentes en el Tercer Pentágono, no logra conocer las instrucciones exactas del cometido que le ha sido asignado. El espionaje, el contraespionaje, el secretismo, la burocracia y el escrupuloso respeto a las jerarquías le obligan a recorrer el Edificio una y otra vez, saltando de un despacho en despacho, de un negociado a otro, de departamento en departamento, para de esta forma tener acceso a la esquiva documentación que recoge el objetivo de su misión.

Memorias encontradas en una bañera es un texto de inequívoca inspiración kafkiana cuya finalidad no es sino mostrar ciertas características de la sociedad que son contrarias a la lógica. La existencia humana convertida en un infierno debido a la propia estupidez humana y las limitaciones de nuestra forma de ser. Por supuesto en este tipo de obra alegórica las interpretaciones pueden ser múltiples. Para empezar, sabiendo que Polonia era un país en la órbita de la URSS en el momento en que Stanisław Lem escribió este libro (1961), no resultaría extraño pensar en que detrás hay también una crítica a la Nomenklatura, el Apparátchik y su vicios: burocracia estatal, inmovilismo, secretismo, subordinación, servilismo, terror institucional, etc. Hacer que la historia transcurra en el emblema de los servicios de inteligencia estadounidenses pudo tratarse de un golpe de efecto necesario para no llamar demasiado la atención a la censura.

El contexto en que se sitúa la acción tiene mucho de distópico. Lem abre la novela con una introducción situada unos cuantos miles de años en el futuro. Toda la narración posterior en torno al espía bisoño se nos presenta como un descubrimiento arqueológico: en el año 3146 se hallaron los restos de un edificio heredero funcional del actual Pentágono. Estas memorias impresas resultaron ser el único material escrito que sobrevivió la papyrólisis asociada a la Gran Desintegración. Este terrible acontecimiento consistió en la destrucción de todo el papel existente en el planeta Tierra debido a un catalizador extraterrestre traído por una expedición espacial desde la tercera una luna de Urano: el factor Harcius. La desaparición de todo el material escrito existente arrasó con la cultura, la ciencia, la tecnología y la historia humana. Ello conllevó una serie de involuciones socioculturales y una modificación sustancial de la organización geopolítica mundial. Este Último Pentágono era una gigantesca estructura subterránea totalmente aislada del exterior que quedó al margen de la papyrólisis, de ahí que pudieran encontrarse estas Notas.

La introducción es, en mi opinión, lo mejor de toda la novela. Tremendamente ocurrente y divertida, está repleta de elementos humorísticos muy agudos e inteligentes. ¿El propósito? Yo diría que dar algo de sentido a lo que viene después, pero no estoy muy seguro de que lo consiga. Y es que en sí, la historia del desdichado espía civil que no logra saber cuál es el objeto de su misión, está repleta de sinsentidos y absurdos cuyo único ánimo es reprobatorio. No he podido encontrar otro empeño que no sea éste. Aunque la edición de Edhasa no llega a las 250 páginas, tanta desventura irracional para satirizar una sociedad deshumanizada termina haciéndose pesada. Eso sí, el autor polaco nos demuestra de nuevo su gran inventiva a la hora de acuñar neologismos, algo que se le daba especialmente bien y que encaja perfectamente en el contexto kafkiano y distópico de la obra: desemantización, demenística, agenturalia, invigilancia, cifromática, edificiología y un larguísimo etcétera. Evidentemete estos elementos hacen que la lectura sea más amena, aunque yo personalmente no le he encontrado chispa a la obra en su totalidad. Tenéis más reseñas en el Sitio de Ciencia-ficción, Revista de letras y Revista Otra parte. Por cierto que todos insisten en que el nombre del protagonista no se llega a conocer. Basta leer atentamente el capítulo II para desmentirlo.

1 oct. 2018

¿Dónde estabas, Adán? - Heinrich Böll

El soldado alemán Feinhals está destacado en Hungría durante la ocupación nazi de este país, que inicialmente se alineó con las potencias del Eje. Es verano de 1944 y las fuerzas soviéticas están avanzando peligrosamente hacia la frontera, así que el pánico se instala entre el ejército del III Reich. Durante unos meses seremos testigos de los acontecimientos que ocurren tanto al protagonista, como a otros civiles y militares con quienes se relacionará en las terribles circunstancias que rodean a la contienda.

Heinrich Böll compone en ¿Dónde estabas, Adán? un precioso pero devastador alegato antibelicista. Articulada como si de una colección de relatos cortos se tratara, cada capítulo se puede leer casi de manera independiente. Aunque todos se vertebran en torno al soldado Feinhals, los protagonistas de cada uno de ellos son personas que han entrado en contacto con él y que en la gran mayoría de los casos, debido a los avatares de la guerra, han salido de su vida con la misma rapidez con que entraron. Con una habilidad pasmosa, el premio Nobel de 1972 sigue sus vidas y teje una red argumental centrada en Feinhals, que evidentemente desempeña el papel principal en muchos de ellos pero no siempre aparece en los demás, o en todo caso como simple figurante. 

Me imagino que nadie se sorprenderá si digo que el libro es un dramón con todas las letras. A Böll no le queda otro remedio que exponer sin tapujos la crudeza de la guerra. Soledad, miedo, angustia, crueldad, dolor, locura, enfermedad, muerte. Todo eso es la guerra. Por tanto en cada capítulo nos vemos obligados a empaparnos del horror que hay detrás de ellos. Y aun así entre tanto espanto siempre hay seres humanos que intentan dar lo mejor de sí. Sus pequeños actos de bondad y dignidad seguramente irrelevantes en el marco de una guerra mundial. Sin embargo con ellos lograrán dar sentido a una existencia que había perdido el significado.

La prosa de Böll es directa, objetiva, descriptiva. Casí podría decirse que estamos ante una crónica bélica redactada para un periódico. No hay, como puede ocurrir en otras de sus obras más conocidas, simbolismos ni sentidos ocultos. Hay acción a raudales sin ahorrarnos ni una gota de espanto (detrás de una ametralladora, una granada o un obús hay muerte, no gloria), pero hay también mucha instrospección psicológica en los personajes, con quienes resulta imposible no identificarse. La novela tiene momentos verdaderamente espeluznantes. Estoy bastante acostumbrado a leer barbaridades y sin embargo ha habido un capítulo que expone las atrocidades de un campo de concentración con tanta veracidad, que no podía dar crédito. Quizás el único inconveniente que se le podría poner es que el final se ve venir con demasiada claridad. En medio de tanta destrucción, violencia y sinsentido, me habría gustado tener una brizna de esperanza. Pero entiendo que no deba ser así, porque es imprescindible que nos quede bien claro a todos el verdadero significado de una guerra: ni vencedores ni vencidos van a salir indemnes. No me queda por tanto más remedio que mostrar mi más profunda admiración por cada capítulo, por cada párrafo, por cada frase y palabra que forman la novela. Y desde luego por el cierre elegido. Entre los miles de enlaces de descargas gratuitas de este libro he conseguido encontrar un par de reseñas, cuando deberían contarse a miles: Papel para envolver deseos y El blog de Javier Lacomba de Maruri. Ambos han quedado tan entusiasmados con esta novela como yo mismo.

27 sept. 2018

La pianista - Elfriede Jelinek

Erika Kohut es una pianista frustrada cuya carrera como solista no despuntó y tuvo que dedicarse a la enseñanza de este instrumento. A sus treinta y muchos años nunca ha tenido una relación sentimental porque su castrante, controladora y posesiva madre se ha cuidado siempre muy bien de mantenerla alejada del mundo y centrada exclusivamente en su profesión. Sin embargo uno de sus alumnos más aventajados, Walter Klemmer, de veintipocos años, se enamora perdida y obsesivamente de ella. El desinterés de Erika en ceder a su conquista no hace sino reforzar sus ánimos. Madre e hija son conscientes de las intenciones del joven universitario, las cuales es obvio que la protagonista no podrá resistir eternamente.

Elfriede Jelinek nos ofrece en La pianista el retrato de una de las relaciones madre-hija más insanas y tóxicas que se hayan podido escribir nunca. No cabe duda de que la dinámica interpersonal de las familias tiene tendencia a ser difícil y complicada, pero lo que leemos en esta novela es una hipérbole patológica de lo perversas que pueden llegar a ser. El desarrollo como persona de la protagonista ha sido cercenado por su progenitora desde que era una cría. Su obsesión en que ella triunfe en el mundo de la interpretación musical no es sino una mezquina táctica de compensación psicológica ante su propio fracaso. El férreo dominio que realiza sobre la vida de su hija, anulando toda posibilidad de expresión de su verdadero ser, crea un monstruo incapaz de ser feliz cuya existencia se reduce a mil formas inimaginables de sufrimiento.

El día a día de Erika consiste en chantajes emocionales, humillaciones y abusos verbales y físicos procedentes de quien la naturaleza y la sociedad afirman que debería ser la persona que más habría de querernos. La frustración (no solo sexual, que también) de la pianista se manifiesta a través de la violencia, no solo hacia lo demás (alumos, compañeros de conservatorio, simples desconocidos) sino también hacia sí misma mediante la autoagresión. A esto se suman parafilias sexuales y comportamientos límite en entornos sociales marginales. Incursiones nocturnas en el Prater para practicar el voyeurismo, visitas a peep-shows o cines porno en los peores barrios de Viena y prácticas sadomasoquistas o de bondage parecen ser la única vía de escape al dolor de una vida cuyo goce le ha sido negado. Y naturalmente para lograr rascar una hora al día y poder llevarlas a cabo sin que su madre lo descubra no le queda más opción que mentir, engañar y manipular a su reducido entorno personal, provocando de esta manera una espiral de depravación moral de la que no hay salida posible.

Tengo este libro pendiente de leer desde hace años, pero las referencias a la brutalidad de la adaptación a la gran pantalla que Michael Haneke realizó en 2001 no eran de mucha ayuda. Es cierto que la historia narrada por la premio Nobel de 2004 es extremadamente dura y desesperanzadora. No obstante, no creo que sorprenda a quien sea conocedor de su obra. Para empezar tenemos la abyección que rodea a los Kohut: por si no fuera bastante con la dinámica enfermiza entre madre e hija, recluyeron al padre en un centro psiquiátrico para pacientes incurables. Sin duda este panorama atroz no es sino una crítica contumaz a la familia y a la hipocresía que existe en torno a la institución que se considera pilar básico de la sociedad contemporánea. Pero es que el matrimonio y en general todos los estamentos sociales, que consideran que el papel de la mujer ha de ser el de sumisión al hombre, no salen mucho mejor paradas, para qué nos vamos a engañar.

A pesar del estómago y buenas tragaderas que la trama exige al lector, la prosa de Jelinek es arrebatadora. Con frases cortas de una precisión intachable el texto va desgranando las miserias, desgracias y vilezas de Erika. El lenguaje es tremendamente crudo y soez cuando trata temas sexuales, algo a lo que ya nos debería tener acostumbrados. Sin embargo la redacción aséptica nos indica que la intención no es molestar o desagradar, sino más bien deslumbrarnos al mostrar la realidad de la protagonista sin eufemismos ni medias tintas. De todas formas, lo que sin duda alguna más me ha soprendido es que entre tanto horror aparecen con mucha frecuencia elementos humorísticos desde una desvergüenza incontestable. Enfrentando puntos de vista diametralmente opuestos, la autora austriaca combina reflexiones de alto nivel estético e intelectual con actos y deseos prosaicos y egoistas. El efecto final es como una bofetada que aturde al lector: por un lado resulta imposible no reconocer la belleza e inteligencia que destilan los primeros; por otro, sería deshonesto con nosotros mismos no admitir lo humanos y cercanos que nos resultan los segundos. En definitiva, una novela extraordinaria, muy arriesgada pero muy necesaria a la vez. Hará las delicias de todos aquellos aficionados a las vidas extremas y a la crítica social más descarnada. Lo que viene siendo marca de la casa, vaya. Podría seguir cantando más alabanzas de este libro, pero prefiero cerrar la reseña recomendándolo sin reservas. Tenéis más reseñas en Crítica de libros, Voz de mujer y El blog del cresta.

23 sept. 2018

La tercera persona y otros relatos fantásticos - Henry James

Una vez leída esta pequeña recopilación de relatos cortos a cargo de Henry James, puedo afirmar con la autoridad (poca) que me permite el conocimiento de la misma (menos aún), que titular a este breve volumen La tercera persona y otros relatos fantásticos es lo que se viene denominando una desfachatez editorial. Mi propuesta, mucho más honesta con el lector, es que para futuras reediciones se cambie a 'La tercera persona, un relato fantástico, y otros tres relatos más'. Porque mira que hay que ser atrevido para intentar clasificar dentro de la temática fantástica a tres de los cuatro cuentos que incluye este breve volumen. Luis Magrinyà, traductor de los textos, avisa en el prólogo que dicha componente es en algunos de ellos, por decirlo de alguna manera, ligeramente transversal. Ya os digo yo que es tan transversal que apenas pasa rozando la esquina de alguna página suelta. Y eso en el mejor de los casos. Como solo son cuatro, hoy me voy a permitir el lujo de hacer un brevísimo resumen de la trama de todos ellos:

  • Sir Dominick Ferrand. Un joven aspirante a novelista compra un escritorio en un anticuario. Por accidente descubre un compartimento secreto que oculta cartas personales de un prohombre del gobierno británico ya fallecido. Una joven viuda que vive en su misma casa de huéspedes se inquieta sobre las mismas y le pide que las destruya.
  • Nona Vincent. Otro joven aspirante a escritor recibe el mecenazgo de una mujer casada muy bien situada y aficionada a las artes. Nuestro hombre escribe una obra de teatro, homónima del cuento. Tras dos años de intentonas en balde, su bienhechora convence a un empresario para que la represente, pero la primera actriz no parece estar a la altura del personaje.
  • El mejor de los lugares. Reflexión sobre el estrés de la vida moderna y el verdadero valor de las cosas desde una experiencia onírica.
  • La tercera persona. Cuento de fantasmas que se aparecen una casa de la costa sur de Inglaterra habitada por dos primas solteronas.
A pesar de que el libro no llega ni a las doscientas páginas en la edición de Rialp, se me ha hecho bastante pesado de leer. La responsable de ello no es otra que la prosa del autor. Ampulosa, sobrecargada, densa y decimonónica son solo algunas de sus características. Sus frases interminables están repletas de aclaraciones y descripciones. La paciencia del lector contemporáneo se acaba bien pronto porque se ve obligado todo el rato a detenerse y regresar al principio de la frase para poder ir cerrando referencias anidadas. No le voy a quitar los méritos que tiene si lo consideramos desde un punto estilístico, pero todo lo que gana en la afectación artística se pierde en fluidez y facilidad de lectura. Valga como ejemplo el siguiente extracto tomado de 'Sir Dominick Ferrand':
"Fraseaba los versos con su avariciosa dulzura, y Peter, ahí sentado, sujeto como entre dos planchas de terciopelo, palpitaba con la emoción, luego irrecuperable en su forma genuina, de un joven artista que asiste por primera vez a la «ejecución» de su obra: [...]"
Ya solo el uso de verbos como 'fraseaba' o 'palpitaba' me provoca un rechazo tal que lo podría somatizar en forma de enormes pústulas con enanos asesinos dentro. Por no hablar de tanta pausa ilustrativa, tras la segunda ya no sé qué  parte del discurso en concreto está ilustrando. Caso aparte es, precisamente, el único relato que cae sin reservas dentro del género fantástico. 'La tercera persona' es mucho más ligero y entretenido, con claros elementos humorísticos y costumbristas, y unos personajes entrañables. En fin, una experiencia totalmente decepcionante. Excepto el último mencionado, dudo mucho que esta selección de cuentos destaque dentro de la narrativa breve del autor norteamericano. Tenéis más reseñas en Saltus Altus y Libros de Cíbola. Como era de esperar, ninguno de los dos le chista a un escritor tan ínclito.

19 sept. 2018

El expediente H. - Ismaíl Kadaré

Estamos a principios de los años 1930s. Max Roth y Willy Norton son dos jóvenes filólogos irlandeses residentes en Nueva York y expertos en Homero. Cuando descubren que en Albania todavía existen vestigios de una epopeya de transmisión oral, deciden emprender un viaje para realizar una investigación sobre el terreno antes de que sea demasiado tarde y desapararezca. Para ello se instalarán en la Posada del Cráneo del Búfalo, una remota fonda situada en las proximidades de la provinciana ciudad de N. Los orígenes de la misma se remontan a la Edad Media y ha sido tradicionalmente un punto de encuentro de los bardos montañeses que mantienen vivos los grandes poémas épicos. Sin embargo el gobierno albanés tiene dudas respecto a sus verdaderas intenciones, así que ordenará al subprefecto de N. que los vigile de cerca. La conmoción que causará la llegada de los extranjeros a la región causará un revuelo que irá mucho más allá de lo meramente académico.

Empecé a leer El expediente H. sin tener ni la más remota idea de a qué me enfrentaba. Pensaba que iba a ser una novela de corte kafkiano por dos motivos muy simples. Por un lado mi único contacto hasta el momento con Ismaíl Kadaré había sido El Palacio de los sueños, volumen al que aplica ese adjetivo con toda propiedad. Por otro, lo poco revelador del título y su transfondo burocrático le hacían a mis absurdos ojos, merecedor de dicho calificativo sin el menor género de dudas. Naturalmente estaba completamente equivocado: se trata de una obra que a nivel temático es bastante inclasificable, pues mezcla géneros que van desde el ensayo novelado a la novela histórica, con un aderezo de intriga política y también romántica. No cabe duda de que el gran peso de la acción recae en el estudio que los dos filólogos van a realizar sobre la poesía tradicional albanesa de tradición oral y características épicas. Según la entrada de este libro en la Wikipedia, Kadaré se inspiró en los viajes que Milman Parry y Albert Lord realizaron a los Balcanes en 1933 para estudiar las epopeyas de tradición oral serbia, con las cuales las albanesas rivalizan en cuanto a antiguedad. Sin embargo a este tema principal y para aligerar el desarrollo se superponen capas de trama política (espionaje, rivalidad nacionalista con los serbocroatas, etc.) y una aventura amorosa que la mujer del subprefecto intentará inciar con uno de los eruditos.

Me resulta difícil de creer que una novela que trata un tema completamente alejado de lo que en principio son mis gustos habituales me haya resultado tan, tan interesante. Haciendo memoria creo recordar en que El Palacio de los sueños también aparecían breves pinceladas acerca de los grandes poemas épicos balcánicos. Es obvio que se trata de una cuestión de orgullo nacional que se deja notar en esta obra con bastante claridad, pues los protagonistas no dudan de que los albaneses sean quienes originaron las epopeyas, de las cuales las serbocroatas son copias. Sin embargo Kadaré se muestra tremendamente hábil al incorporar subtramas que aportan entretenimiento puro y duro (de hecho hay muchos elementos humorísticos en los informes de los espías), con lo cual nos hace partícipes de la realidad global que rodea la investigación, que por supuesto van más allá de los aspectos de filología y folklore. Gran mérito de que el texto sea súper absorbente se debe a la prosa del autor albanés, y lógicamente también al espléndido trabajo de traducción. Todas las frases, párrafos y  capítulos están perfectamente elaborados, de tal forma que el contenido se asimila con una facilidad tal que uno llega a imaginarse que lo está pensando el propio lector. No hay una palabra de más ni una de menos en todo el libro. Además se incluyen elementos en diferentes formatos (entradas a diarios, informes oficiales, etc.), que aportan variedad y hacen la lectura todavía más ágil. En definitiva, una verdadera y agradable sorpresa que me ha parecido interesante y entretenida a más no poder. Tenéis más reseñas en La Kadaria, La página de Pep Bruno y Por qué no leer. Si sólo vais a leer una, que sea la primera que enlazo.

16 sept. 2018

Remains - Steve Niles y Kieron Dwyer

La recién elegida presidenta de los EEUU propone un desarme nuclear unilateral que es apoyado e imitado por todas las naciones con arsenal atómico. El día en que por fin se van a inutilizar todo el armamento ocurre un suceso inesperado que provoca la detonación descontrolada de todas las cabezas nucleares. Así que la humanidad se va al garete. Solo unas pocas personas logran sobrevivir y el resto se transforman en zombies debido a una tecnología especial que se iba a emplear para inutilizar la radiactividad. Entre los primeros están Tom Bennet y Tori, que en el momento de la deflagración estaban drogándose y follando en la caja fuerte del casino de Reno (Nevada), en que trabajaban. Él era crupier y ella camarera y streaper ocasional. Tuvieron sexo en esa sola ocasión, quizás por aburrimiento o por el estímulo adicional de la coca, porque Tom nunca le había caído bien a Tori, y ella se lo había dejado bien claro desde el primer momento. Sin embargo tras el desastre se verán forzados a convivir juntos y a colaborar por su superviviencia en una ciudad atestada de muertos vivientes deseosos de devorar sus carnes frescas. Por si esa situación no fuera suficientemente intolerable, las cosas empezarán a complicarse cuando detecten que los no-vivos están empezando a actuar con lo que parece ser cierto nivel de inteligencia. Y a cada día que pasa, la desarrollan un poco más.

«¡Oh, no! ¡Otra vez zombies!», diréis. Pues esa misma actitud recelosa tenía yo al empezar Remains, un poco ya harto de una temática que lleva saturándonos desde hace más de 15 años. Y no podía haber elegido peor ocasión para hacerlo, la verdad. Aun siendo una historia de terror en un mundo postapocalíptico plagado de zombies, por encima de eso estamos ante un relato de convivencia entre dos personas que no se soportan y se ven obligadas a cooperar para mantenerse vivos en el más absoluto aislamiento y en un entorno terriblemente hostil. ¡Anda que no me gusta a mí que las miserias humanas queden al descubierto! Considerando la brevedad habitual de este formato (el volumen se fulmina en 30 minutos escasos), creo que es toda una proeza conseguir que te olvides del trasfondo de horror y una vez terminado, la idea que persiste en tu cabeza sea la dificultad de la convivencia.

El guión correa a cargo de Steve Niles, quien empieza a ser todo un habitual en este blog. Hasta el momento no se puede decir que sus tramas me hayan parecido especialmente originales, pero desde luego hoy no puedo decir lo mismo. Del apartado gráfico se encarga Kieron Dwyer, quien tiene un estilo poco pulido intencionadamente. Casi se diría que los dibujos en realidad son bocetos, borradores previos de las viñetas definitivas que no llegaron a realizarse. Su gran dominio a la hora de plasmar los paisajes, las perspectivas o las escenas de acción contrasta con unos trazos y unos colores que parecen terminados a toda prisa y sin interés. Que evidentemente no es el caso. Como ocurriera con Ben Templesmith en Manchada de sangre, a Dwyer no le tiembla el pulso a la hora de aplicar técnicas de postprocesado digital para manipular sus imágenes. Por ejemplo el efecto de desdenfocado que aplica a las viñetas con explosiones para darles realismo es convincente a más no poder.

Resumiendo, un cómic muy entretenido y bien planteado que me ha pillado totalmente desprevenido. Me he tenido que tragar una píldora de humildad por prejuzgarlo tan erróneamente antes de ni siquiera abrirlo. Por cierto, hay una adaptación homónima a la gran pantalla (Colin Theys, 2011). Lástima que la puntuación que recibe en las webs habituales no augure nada bueno de la película. Para otras opiniones podéis leer la entrada que le dedican en De fan a fan.

12 sept. 2018

Za Za, emperador de Ibiza - Ray Loriga

Hoy retomo la deshonesta pero cómoda costumbre del fusilamiento de sinopsis editoriales para dar las pinceladas justas de la trama de Za za, emperador de Ibiza:
«Zacarías Zaragoza Zamora, alias Za Za, disfruta en Ibiza de un retiro tranquilo y sin sobresaltos, convencido de que sus tiempos de dealer habían acabado hace años. Pero el pasado ha regresado con sonido preciso a su vida para convertirle en emperador de la isla. ¿Despropósito? Hay quien lo llama destino.»
Ray Loriga vuelve a bordarlo en esta hilarante novela de contundente base de género negro. Los elementos que el autor madrileño maneja para asombrarnos son los contrastes por un lado, y las coincidencias fatales por otro. En relación a las primeras, las que más juego da es sin duda el protagonista. Nos encontramos ante la personificación de la sencillez (de la simpleza más bien), el anonimato, el regocigo autocomplaciente y la falta de ambiciones. Con cincuenta y pocos años, no tienen el más mínimo interés en salir de la burbuja de confort e indolencia en que logró entrar hace ya un par de décadas gracias a su esmero, dedicación y profesionalidad en el eslabón final del tráfico de drogas en Madrid durante sus años mozos. En su ánimo por ponerse fuera de la circulación una vez dejó el negocio, a Za Za no se le ocurre otra cosa que instalarse en Ibiza, capital veraniega del hedonismo, el desmadre sexual y la diversión potenciada por sustancias recreacionales. Un escritor del talento de Loriga es capaz de contraponer el carácter anodino de este personaje con la vanidad habitual de esta isla para generar decenas de situaciones ingeniosas y descacharrantes. A mí desde luego me ha sido imposible aguantar la risa. Y si a esto añadimos los avatares del azar y las casualidades, es descontrol está garantizado. Resulta que el neuropsicólogo sudafricano Zlatan Zalkenberg ha descubierto una fármaco psicoactivo totalmente inocuo para el hombre que estimula los mecanismos de la labilidad emocional para provocar una felicidad incontenible. Para darle salida comercial, denomina a su estupefaciente ZAZA. Una vez vendida la patente, las mafias se aprovecharán de la coincidencia entre el nombre de la droga y el del pobre diablo afincado en Ibiza para urdir un plan que les facilite la distribución de la misma. ¡Más madera!

Tras la decepción que me supuso Ya sólo habla de amor, Loriga ha vuelto a darme razones más que de sobra para demostrar por qué es uno de mis autores favoritos. La trama está perfectamente construída y me ha parecido super original. Todos los capítulos rebosan escenas que consiguen su objetivo de divertir y asombrar. He de admitir eso sí que el cierre de la historia me ha parecido un poco confuso y enrevesado, lo que le resta un poco de valor global pero no desvirtúa todo lo leído. De todas formas y pesar al claro contenido humorístico de esta obra, el texto está repleto de las habituales reflexiones agudas que caracterizan la prosa del escritor madrileño. Lo comento porque lo que a unos nos parece inteligente y acertado a sus detractores le resulta pedante y pretencioso. Avisados quedáis. Más reseñas en Cuéntate la vida, La orilla de los libros y el Club de lectura de Parla Este. En los dos primeros ha gustado, en el último no tanto.

7 sept. 2018

El lunes empieza el sábado - Arkadi y Boris Strugatski

Alexander Ivánovich Priválov conduce rumbo a Solovets para unas vacaciones cuando recoge a dos jóvenes autoestopistas. En la conversación intrascendente que se establece durante el breve trayecto que les queda para llegar a aquella ciudad, les informa de que es programador de ordenadores. Ambos resultan encantados de saberlo, puesto que necesitan un programador en su instituto. Para convencerle y no perderle de vista, le ofrecen alojarse en unas dependencias anexas a su centro de trabajo durante las dos noches que tenía pensado quedarse por allí. Una vez instalado empezarán a pasar cosas extraordinarias y totalmente fuera de lo normal. Un gato enorme que canta y toca una especie de cítara. Personas que aparecen en su habitación, discuten y se desvanecen sin previo aviso. Un lucio que habla. Voces que proceden del interior de un espejo. Una moneda de cinco kópeks que siempre vuelve a su bolsillo. Todo cobrará más de sentido, o puede que no, cuando el protagonista sepa que el instituto del que hablaban los dos autoestopistas no es otro que el NICASO: Nuevo Instituto Científico de Adivinación y Sortilegios.

En El lunes empieza el sábado, Arkadi y Boris Strugatski actualizan al S. XX las novelas de magia y fantasía, tomando como punto de partida muchos elementos del floklore ruso y la tradición europea de hechiceros y seres míticos sobrenaturales. El objetivo al contraponer modernidad y ciencia con tradición y taumaturgia no es otro que llevar al humor. No obstante lo que soy yo, no me he reído ni una sola vez. Digamos que el humor de los hermanos Strugatski es más bien absurdo y en lugar de carcajadas, lo que provoca es cierta sorpresa y admiración por lo enrevesado del mismo. Que no es que no tenga mérito, que lo tiene, pero hay que saber encontrarle la chispa para poder apreciarlo.

El libro está divido en tres partes, la primera como presentación transcurre en Solovets y las dos siguientes en el interior del instituto. La última es la que más me ha gustado, ya que aparecen ciertos elementos especulativos propios de la ciencia-ficción que elaboran una teoría muy interesante en torno a los viajes en el tiempo. Sin embargo no hay una trama definida y en realidad, podríamos decir que la narración no deja de ser una recopilación de anécdotas sobre sucesos increíbles protagonizadas por personajes de lo más original y extravagante. Así, capítulo tras capítulo tras capítulo tras capítulo. Esta impresión se confirma al llegar al posfacio escrito por Boris Strugatski, que viene a decir poco más o menos eso mismo. La lectura es muy fácil y entrenetida, aunque yo desde luego espero de un libro algo más que una relación inconexa de chascarrillos ocurrentes. Si tal y como se indica en el prólogo hay una crítica velada al modelo de vida soviético, o bien es muy sutil o bien hay un gap cultural que me ha impedido verlo. Otras opiniones en el Sitio de Ciencia-ficción, Crítica de libros y El anaquel, todos los cuales han quedado maravillados. Uno lee esas reseñas y da la impresión de que estamos ante una obra del calibre de Solaris o Stalker, ¡manda narices!

3 sept. 2018

El hijo cambiado - Joy Williams

Pearl es una joven de poco más de veinte años que conoce a Walker, un hombre maduro muy rico que se enamora de ella. Como nuestra chica está bastante perdida (su madre acaba de morir y no tiene más familia, lleva apenas una semana casada con un joven sin futuro), Walter se la lleva a su isla privada, donde vivirá en el caserón construido por su abuelo, el fundador de la dinastía. Allí compartirá vivienda con Thomas, el hermano de Walter, cuyo carácter altruista le lleva a acoger niños con problemas de adaptación y a darles toda la libertad y el cariño que necesitan. Pearl empezará a sentirse asfixiada desde el primer momento por el entorno tan reducido en que se ve obligada a vivir. Cuando comienza la historia acaba de tener un bebé y ha huído con él a Miami. Alcohólica y deprimida, su pareja pronto dará con ella y la hará volver a la isla de Hart, donde las cosas no mejorarán demasiado que digamos.

El hijo cambiado es la segunda novela de Joy Williams, que por lo que podemos leer en la ficha editorial y el prefacio, ha sido considerada su obra maldita durante mucho tiempo. No me extraña, la verdad. Sin ser mala novela, hay que reconocer que no es precisamente unas castañuelas. Para empezar la protagonista y narradora es alcohólica y está deprimida, desorientada, perdida. No sabe qué hacer con su vida, pero no soporta dejarse conducir ni la posición tan aparentemente cómoda a la que ha llegado. Su familia política es muy desafecta y prácticamente la ignoran. Los niños que pululan descontrolados por la isla y se van renovando a medida que entran en la adolescencia establecen un vínculo especial con Pearl, pero ella apenas los aguanta. Y tampoco hay mucho más que contar, no hay una evolución significativa en los personajes. Solo un gran nubarrón negro que cubre toda la acción debido al estado psicológico de la protagonista. La visión que nos da de lo que ocurre es borrosa y está empañada por efecto del vodka, el vino o la ginebra que bebe desde primera hora del día.

Se podría decir que la narración se divide en dos grandes bloques. El primero hasta el nacimiento de Sam, su hijo, que se usa para ponernos en contexto y se cierra con un golpe de efecto de intención mágico-catártica. El segundo transcurre siete años después y entra de lleno en el vórtice destructivo que es la vida de Pearl. Sinceramente me resulta difícil de creer que en ese periodo tan largo no haya habido más que alcohol y depresión en la vida de la protagonista. No digo que algo así no pueda darse, pero para dar credibildad a la trama yo habría necesitado algunos contrapuntos. Estamos hablando de una persona que se pasa siete años deprimida y emborrachándose a diario. Es que ya solo a nivel físco y de salud me hace falta un ingreso en un hospital o un intento de suicidio. Pero no, ella se limita a coger cogorzas todos los días y a quejarse de su existencia. Luego tenemos la presencia de esos críos difíciles y pseudoasilvestrados. La constante idealización de la infancia que se quiere transmitir se me ha hecho muy cansina. Todo el potencial que pueden desarrollar, el ansia de saber, la curiosidad, bla, bla. Lugares comunes bienintencionados. ¿Y la crueldad, la desubicación o la dependencia propia de los niños? ¿Eso no cuenta? Su participación en la acción y los diálogos aporta la incoherencia propia de quienes no pueden alcanzar a comprender la mezquindad adulta. En ese sentido Williams se muestra especialmente habilidosa y verosímil, pero en cualquier caso no me ha resulta de interés. Sin duda se debe a que la psique infantil nunca me ha atraido lo más mínimo y siempre he tenido una opinión bastante pobre de los niños como personajes de novelas. Los últimos dos o tres capítulos son un desbarajuste lisérgico y experimental donde no se sabe si los pequeños están sacados de El señor de las moscas del William Golding o ¿Quién puede matar a un niño? de Narciso Ibáñez Serrador. En definitiva, la idea general es la de despropósito, un despropósito extraño y muy bien contado, pero despropósito al fin y al cabo. Sea cual fuera la intención de esta autora al escribir la novela, a mí se me ha escapado. Con todo me lo he terminado sin demasiados problemas, pero puesto que no sé muy bien qué he leído, no me atrevería a recomendar esta novela a nadie. Tenéis más reseñas en El momento de Raquel, Je dis ce que j'en sens y Página 12.

30 ago. 2018

El clavo - Rob Zombie, Steve Niles y Nat Jones

Rex Hauser es más conocido como «El Clavo» en el marginal mundo de la lucha libre profesional norteamericana de cuarta o quinta categoría. Estando de gira por pueblos de Dakota del Norte, acompañado por su mujer e hija adolescente, se tropiezan con un mini ejército motorizado de seres salidos del infierno. Resultan ser los acólitos de El Inquisidor, un cazabrujas puritano que persiguió hasta esas tierras a algunos colonos acusados de brujería y huídos de Salem en el siglo XVII. Víctima de una maldición de aquellos a quienes pensaba ajusticiar, intentará volver a la vida consiguiendo 69 doncellas vírgenes. Pero lo que no sabe es que Rex es un tipo mucho más duro de lo habitual.

No me voy a andar con rodeos, si compré El Clavo fue por el morbo de leer un cómic de Rob Zombie, a quien sigo desde el álbum La Sexorcisto cuando White Zombie empezó a ser conocido fuera del underground. Que según consulta previa a la Wikipedia fue 1992, nada más y nada menos. Este cómic contiene un poco de todo lo que siempre le ha gustado a este artista tan polifacético: las historias de terror con satanismo, broncas y mucha acción. El guión lo coescribió con Steve Niles, tan popular en el medio que hasta en este blog se ha reseñado ya alguna de sus publicaciones. La verdad es la historia es bastante simple y predecible, pero siempre resulta entretenido volver al cliché de los moteros asesinos procedentes del averno (casco con los símbolos rúnicos de las Waffen-SS incluído, por supuesto).

El apartado gráfico es cosa de Nat Jones, quien colabora habitualmente con Niles. La verdad es que los dibujos son espectaculares, super detallados y capaces de expresar a la perfección el dinamismo que requieren las peleas. Se muestra especialmente habilidoso con los desmembramientos por traumatismo y las decapitaciones. Sin duda los estallidos de sangre que los acompañan harán las delicias de todos los aficionados al gore. Resulta difícil de creer que el corazón humano sea capaz de provocar esas explosiones incontrolables de fluidos acuosos más propias del espectáculo de la fuente mágica de Montjuïc, ¿pero a quién necesita verosimilitud en un cómic de terror satánico? Tenéis más reseñas en Cincodays.com, The Sky was Pink y Escrito en el viento.

26 ago. 2018

Sin palabras - Edward St. Aubyn

Hoy me ahorro tener que resumir la trama de Sin palabras porque la sinopsis editorial está tan ajustada al contenido que voy a fusilarla tal cual:
"Cuando el parlamentario Malcolm Craig accede a presidir el comité del premio literario Elysian lo hace motivado por intereses que nada tienen que ver con la literatura. Junto a otros cuatro jueces deberá elegir el libro del año, y utilizará cualquier artimaña para lograr imponer su criterio. Los miembros del jurado discutirán, regatearán y se engatusarán unos a otros con el único objetivo de que su favorito obtenga el galardón. Y mientras los jueces discuten, negocian y regatean, un grupo de escritores desesperados espera impaciente el veredicto. Entre ellos se encuentra un maharajá millonario que aspira al estrellato literario, un autor primerizo que sufre de mal de amores y una escritora brillante y rompecorazones profesional que, gracias a la incompetencia de su editor, puede perder la oportunidad de adquirir tan preciada gloria."
Despues de exorcizar sus demonios personales y familiares con 'Las novelas de Patrick Melrose' (ver los volúmenes El padre y La madre), Edward St. Aubyn cambia complemente de registro y nos ofrece una sátira disparatada sobre el mundo de los premios literarios en la más genuina línea del humor británico. En su ficha editorial lo equiparan a Oscar Wilde, P. G. Wodehouse y Evelyn Waugh, que son sin duda palabras mayores, pero me alegra decir que por una vez, las referencias no son gratuitas ni un reclamo fácil para incautos. Es más, veo a esos tres ilustres literatos y añado a Tom Sharpe de mi cuenta, porque hace años que no recuerdo haberme reido tanto con un libro como con éste. El autor británico compone una novela coral plagada de personajes estrambóticos con personalidades contrapuestas con la intención de facilitar el choque y el desmadre. Los jueces tienen su propia agenda oculta para que el premio recaiga en sus preferidos, por lo que no dudarán en emplear todo tipo de tretas para condicionar el voto de sus colegas. Los escritores participantes, todos ellos dotados de egos hipertrofiados, se enfrentarán a acontecimientos fortuitos que complicarán todavía más la carrera para quedar ganadores. Evidentemente hay una crítica muy clara al mundillo de los premios literarios y también al negocio editorial. Sin embargo está hecha con tanta gracia y tanto ingenio que queda relegada a un segundo o tercer plano frente a las alocadas tramas.

St. Aubyn aprovecha muy bien todas las posibilidades que da el argumento para incluir referencias intertextuales. Así durante el demencial proceso de selección de finalistas podremos leer extractos de algunas de las obras concursantes. Por ejemplo 'questasmirando', realismo social sucio que emula el estilo de Irvine Welsh, solo que escrita por un aristócrata escocés. O 'Un año en la naturaleza', un absurdo canto a la vida en el bosque donde sólo hay descripciones y que nos hace pensar irremediablemente en David Henry Thoreau. Pero sin duda donde lo borda es en el personaje de Didier, un ensayista francés pedante a más no poder y a medio camino entre Michel Foucault y Jacques Lacan. Sus perspicaces pero contradictorias reflexiones sobre semiótica o el capitalismo me han hecho pasar vergüenza en el metro por las carcajadas incontenibles que me han provocado.

En definitiva, un libro que aúna golpes de humor desmadrado con una fina ironía para poner en evidencia las vergüenzas del mundo literario. ¿Puede haber mejor manera de hacernos ver que este tipo de premios no hay que tomárselos demasiado en serio? Yo diría que no, ¡bien por St. Aubyn! Tenéis más reseñas en Entre montones de libros y notodo.com, donde han disfrutado tanto como en mi caso. Ahora que no todo el monte es orégano: en Babelia ponen esta novela a caer de un burro, pero como no soy de enlazar a grandes medios, si tenéis interés en saber qué opinan de ella tendréis que buscar el artículo vosotros mismos.

22 ago. 2018

Todo lo que tengo lo llevo conmigo - Herta Müller

Rumanía participó en la II Guerra Mundial alineándose con los nazis. Hubo algunos movimientos políticos internos durante la contienda que provocaron un cambio de bando, y tras la victoria aliada, el país cayó en la órbita de supervisión de la URSS. Los soviéticos exigieron entonces la deportación de todos los rumanos de origen alemán para que ayudasen a la «reconstrucción» del estado comunista. El escritor y poeta Oskar Pastior fue confinado durante cinco años en un campo de trabajo en Ucrania. Todo lo que tengo lo llevo conmigo se basa en las experiencias que acumuló en ese trágico periodo de su vida, entre los 17 y los 22 años.

Herta Müller no es una desconocida en Das Bücherregal, aunque han tenido que pasar más de cuatro años para volver a animarme a leer otra de sus novelas. La premio Nobel de 2009 vuelve a ofrecernos en este libro una historia capaz de destrozar anímicamente al más optimista. No se trata de una lectura agradable, pero me parece que es completamente necesaria para que no se nos olviden las infamias que forman parte indisoluble de la esencia del ser humano. Porque si algo demuestra este libro es que la crueldad es probablemente el rasgo que mejor nos caracteriza como especie. Eso no quita que a nivel individual se den muestras de bondad, solidaridad y empatía. Pero se trata de actos singulares, que solo hablan bien de quien los realiza. Hambre, frío, enfermedad, muerte, vejaciones y humillaciones componen el día a día tanto de Leopold Auberg, protagonista y alter ego de Pastior, como del resto de trabajadores forzosos. Un trozo de pan por la mañana y un plato de sopa de col por la noche. Tareas de gran exigencia física en entornos insálubres, peligrosos y tóxicos. Condiciones climatológicas adversas todo el año. Turnos de 12 horas o más. Así día tras día durante cuatro años. El último año, probablemente con la vista puesta en su próxima liberación, empezaron a recibir un sueldo por su trabajo, lo cual les permitió comprar comida y ropa para de esa manera, resultar más presentables al volver con sus familias. La desvastación física, y sobre todo, psicológica, acompañó a los supervivientes el resto de su vida. Su forma de relacionarse y experimentar la realidad quedó por tanto herida de muerte, y actos tan simples como comer en familia se transformaron en torturas para todos los comensales.

Esta escritora se caracteriza por frases simples y breves que dispara como dardos. Sujeto, verbo y un par de complementos le bastan. Si hay subordinadas de relativo yo no las recuerdo. Enumeraciones y yuxtaposiciones le bastan para ir componiendo los capítulos, que por lo general y quizas para hacerlos medianamente soportables, también son bastante cortos. El texto gira y gira en torno a ideas obsesivas que se apoderan de Leopold debido a la brutalidad a que se ve sometido. Un Ángel del hambre que sobrevuela a todos los deportados y los persigue noche y día. La presencia constante de la muerte en los rostros de los internos a causa de la degradación física que provoca la enfermedad. Los actos ruines que los más desalmados llevan a cabo para sobrevivir a costa de los individuos más débiles. Las patéticas muestras de dignidad o actos puntuales de venganza con que intentan mantener la cordura ante las constantes abusos a que se ven sometidos. Y quizás lo que más doloroso me ha parecido: la indiferencia ante lo que sucede, bien del personal soviético que controla el campo, bien la que deben adquirir los propios internos para poder resistir.

Solo se me ocurre agradecer a esta autora que haya escrito este libro, imprescindible para que no olvidemos el grado de vileza que es capaz de alcanzar el hombre. Debido a su dureza he sido incapaz de leer poco más que unas cuantas páginas en cada sentada. Aun así estoy encantado de haberlo hecho. Más reseñas en Solo de libros, que suscribo de cabo a rabo, El placer de la lectura y Literatura Alemana. Curiosamente toda la blogosfera y medios digitales insisten en el carácter poético de la prosa de Frau Müller que, a decir verdad, yo no he visto por ninguna parte. Aunque tampoco hace falta para reconocer el mérito que tiene esta obra.

18 ago. 2018

El tren de las 3:10 a Yuma y otros relatos del Oeste - Elmore Leonard

Animado por la buena experiencia que supuso leer Hombre y Que viene Valdez el verano pasado, no me lo he pensado demasiado y este mes de agosto he dado cuenta del El tren de las 3:10 a Yuma y otros relatos del Oeste. Se trata de un volumen con quince relatos cortos a cargo de Elmore Leonard que al igual que ocurriera con sus novelas, me han dejado un excelente sabor de boca. Yo soy el primero que asociaba las novelas y relatos del oeste a literatura pulp de cuarta o quinta categoría. Ocurre sin embargo que los cuentos de tenemos opción a leer aquí tratan cuestiones de validez universal, con la particularidad de que transcurren en unas coordenadas espacio-temporales muy concretas: la segunda mitad del S. XIX en el estado de Arizona. Así pues, los protagonistas de los mismos entrarán dentro del rango de habitantes que podríamos encontar en ese contexto. Tenemos honestos tenientes destacados en alguna reserva india, exploradores indios o mestizos en nómina del ejército y comprometidos con el bienestar de los suyos, bienintencionados oficiales bisoños cuyo primer destino es un puesto fronterizo, ayudantes del sheriff de trato amable, vaqueros siempre dispuestos a echar una mano a sus compañeros, etc. El elenco de secundarios sigue esta estela pero al otro lado de espectro moral: violentos guerreros apaches, buscadores de minas de oro sin escrúpulos, salteadores de diligencias mezquinos, desertores asesinos, cuatreros perversos, etc. Evidentemente en estas condiciones el conflicto está servido y la diversión asegurada.

En el prólogo que antecede a esta colección se indica que Elmore se apoyaba en la Historia norteamericana para dotar de verosimilitud a sus relatos. Por tanto de cuando en cuando somos conocedores de la participación de algunos de los personajes en famosas batallas de la Guerra de Secesión o en las que diezmaron a las naciones indias, todo ello convenientemente aclarado en notas a pie de página. También se deja notar la proximidad de México tanto en los personajes como en el vocabulario, salpimentado de palabras en castellano. Incluso algún cuento de ambientación fantástica tiene elementos históricos procedentes de la época de los conquistadores españoles. Pero no solo en la recreación de la atmósfera se nota el gran talento de este autor. Los argumentos que se desarrollan son originales a más no poder, algo que sorprende en un subgénero que está super machacado por los miles de westerns que habremos visto en el cine y televisión. De todas formas aparecen con mucha frecuencia elementos de Bildungsroman (o Bildungskurzgeschichte, dada la extensión de los textos): ya sea como protagonista o secundario, suele aparecer casi siempre algún personaje joven que se ve enfrentado a la brutalidad del oeste y forzado a madurar a base de las experiencias más traumáticas. Por cierto que los finales están especialmente cuidados, muy inteligentes y coherentes con la realidad de los participantes en el relato.

La única objeción que puedo poner tiene que ver con las descripciones de los paisajes. Tengo que reconocer que la mayoría de las veces me ha resultado prácticamente imposible imaginar con cierta consistencia las praderas, los desiertos o los cañones en que se sitúa la acción. A medida que transcurre la acción, los desplazamientos de los personajes entre mesetas, desfiladeros, bosquecillos y torrenteras se me antojaban imposibles, aunque quizás se trate de una dificultad mía exclusivamente. La cuestión es que como tienen mucho peso, imagino que con ánimo también de hacer la narración más creíble, se me han hecho bastante pesadas. En cualquier caso este pequeño inconveniente no le resta ningún valor al tomo, y si os apetece leer algo ligero pero no insustancial, no os lo penséis dos veces y haceros con él. Tenéis una reseña de este libro, exhaustiva y completísima, en El mar de tinta.

14 ago. 2018

Satin Island - Tom McCarthy

A mediados de los 1990s, U. realizó un estudio académico sobre la cultura del clubbing durante 2-3 años que posteriormente condensó y publicó como libro. Esto le otorgó cierta notoriedad y llamó la atención de Peyman, jefe máximo de La Compañia, una firma especializada en estudios antropológicos empresariales, quien no dudó en ponerle en plantilla. Al margen de asignarle a diferentes proyectos, le dio total libertad para redactar El Gran Informe, un documento que habría de recoger la realidad de la sociedad del S. XXI. Cuando comienza la narración, La Compañía acaba de ganar el ambicioso proyecto Koob-Sassen, del que no se puede revelar gran cosa por cuestiones de confidencialidad, y en el cual U. por supuesto tomará parte.

No he terminado yo de cogerle el punto a Satin Island. En realidad y siendo honestos se me ha escapado por completo. No he visto ni por asomo esa obra maestra de la que hablan lo medios y la blogosfera. Nada de ingenio, nada de lucidez, nada. Si de verdad es cierto que Tom McCarthy ha logrado en este libro que data de 2015 explicar la sociedad contemporánea, entoces yo debo vivir totalmente al margen de ella. Y algo de eso hay en la medida que me es posible. Pero independientemente de mi desvinculación voluntaria de la realidad, la actualidad y el progreso, es que no he podido cogerla por ningún sitio. No le he encontrado sentido, ni me ha parecido inteligente. Y mucho menos me ha dado la impresión de que revele un pimiento sobre la época que nos ha tocado vivir.

Para empezar tanta vagedad en el planteamiento no ayuda nada a que se produzca una identificación con la historia. El protagonista es una inicial. El nombre de la compañia para la que trabaja no se da a conocer. De ese gran proyecto que acaban de ganar no se puede contar nada, ni tampoco es que se sepa gran cosa. El contexto en que se desarrolla es también bastante infame. No todo el mundo es consultor, lo cual no excluye que un consultor pueda ser un personaje interesante siempre que nos podamos reflejar en él, que no es el caso. Todo resulta muy ridículo y muy falso a poco que rasquemos: viajes, conferencias y grandes proyectos transnacionales no son más que vapor, humo, pamplinas. Ese escenario está tan agotado que su uso me ha causado mucho bochorno. La mayoría del mundo tiene trabajos totalmente intrascendentes en los que no se codean con las grandes esferas del poder y la economía. Y sus problemas, sus dinámicas, sus infamias en definitiva, nos quedan muy lejos. Todas estas situaciones de alto nivel estragégico en multinacionales, gobiernos y grandes corporaciones, bla, bla, bla, resultan muy poco atractivas y los personajes están muy lejos de provocar empatía. Y si es así es porque McCarthy ni siquiera lo intenta. 

Pero no nos estanquemos aquí, que hay mucha tela que cortar todavía. No contento con no decir nada sustancioso en todo el libro (me juego el cuello a que en algún sitio se podrá leer que precisamente ahí reside su magia, que justo ésa es la esencia de la realidad global actual), McCarthy nos quiere hacer más cultos aportando mucho contenido enciclopédico a través de cientos de párrafos que podrían ser artículos de antrolopología salidos directamente de la Wikipedia. La tribu aquella de Papúa Nueva Guinea, los instrumentos rituales de los aborígenes de allá, las aportaciones de Lévi-Strauss, Malinowski y otros tantos al desarrollo de esa ciencia. Y un larguísimo etcétera. Ni que decir tiene, estos artículos no tienen nada que ver con el argumento. Pero claro, si es que no hay argumento como tal, ¿qué más da entonces lo que se escriba? A los artículos wikipédicos se suman elementos de la vida personal del protagonista que le permiten también hacer exhibición vanidosa de sus habilidades a la hora de buscar información en Internet y de esa forma, generar el contenido a una novela. Bueno, es un poco arriesgado etiquetar esto como novela. Digamos mejor artefacto narrativo avant-garde. El cáncer de tiroides de su amigo Petr. Las bizarras aventuras de su amante Madison en una manifestación anti G8 en Italia. Los análisis sobre urbanismo y movilidad que hace su compañero de trabajo Daniel. Y sus cavilaciones sobre las mareas negras y los vertidos incontrolados de petróleo en el mar, o las generalidades que concurren en los accidentes de paracaidismo. Que por algo U. es antropólogo y su campo de interés es todo lo humano.

Si seguimos quitando cosas que sobran o no aportan nada, lo cierto es que nos quedamos sin libro. Por si todo lo anterior no fuera suficiente, hay tal sobreabundancia de símiles y comparaciones innecesarias que solo eliminándolas, nos fundimos aproximadamente el 50% de esta publicación tan inclasificable. Porque McCarthy es de esos autores que consideran que cada vez que expone una idea, tiene que incluir dos, tres o más frases aclaratorias para que no nos queden dudas sobre lo que trataba de decir:
[...] digamos que una de esas monedas está deteriorada, o es un poco diferente, debido a alguna rareza del acuñado -por cómo se encontraba una pare de la máquina el día que fue moldeada, porque una mota de gravilla se abrió paso hasta la mezcla, podríamos mencionar un centenar de factores distintos causantes de la permutación-, [...]
Estoy muy seguro de que efectivamene podria haber incluído al menos cien factores distintos, pero es que ni siquiera los dos que incluye, ni la aclaración que viene de seguido, aportan un pimiento a la narración. Sobran, Mr. McCarthy, sobran. Y por desgracia es así todo el rato. Ejemplos, aclaraciones y símiles inncecesarios todo el rato. Desde la primera hasta la última página. ¿No le han dicho nunca a este escritor que todo lo que aparece un una novela tiene que ser esencial para entenderla? ¿Que lo que se escribe no se debería poder eliminar porque supondría dejar de comprender el mensaje? Pues no es el caso que me ocupa hoy. Se puede sacar la tijera y cortar sin mesura que con la mitad de lo escrito el resultado sería el mismo. Igual de insustancial, por supuesto, pero menos arrogante, que no es poca cosa. Claro que si aceptamos que no se trata de una novela al uso, ¿quién soy yo para decir lo que se puede o no se puede hacer en una muestra de literatura conceptual como ésta? Resumiendo, una lectura de lo más enriquecedora y estimulante, pues sin duda simboliza la frustración del lector contemporáneo ante una gran estafa literaria. Y viene con el sello de "Recomendados 2016" de la red de bibliotecas de la Comunidad de Madrid. De chiste. Para loas y alabanzas, echad un vistazo tras los dos puntos: El lamento de Portnoy, Los libros de luces y Ni un día sin libro. Al menos en Notas literarias son conscientes de que el libro se escapa a lo convencional y es muy posible que no guste a todo el  mundo.

10 ago. 2018

El mejor de los mundos - Quim Monzó

El mejor de los mundos es otro volumen de narrativa breve a cargo del ínclito Quim Monzó. Incluye un total de trece cuentos y una novela corta. No voy a poder decir nada nuevo respecto a lo que ya comenté hace unos meses con Guadalajara, ya que tanto a nivel temático como estilistico, el conjunto de textos incluídos en este tomo repite las que parecen ser las características inequívocas de su obra. Así pues, las tramas reflejan situaciones muy cotidianas en las que se introduce un elemento extraordinario, tanto en el sentido de poco habitual como de sobrenatural. Pero la reacción de los protagonistas es aún más fuera de lo común, conduciéndose por sendas surrealistas y/o fantásticas que provocan el asombro en el lector. En ocasiones, Monzó retuerce las historias hasta extremos perversos, de manera que del asombro se pasa a la perplejidad, con giros de la acción inquietantes, capaces de demoler nuestro marco de referencia de la realidad y provocar cierta angustia ante lo desconocido. Algo que en mi opinión demuestra su gran creatividad y talento.

El libro se divide en tres partes. La primera comprende siete relatos en los cuales se pone de manifiesto la hipocresía inherente a las relaciones famliares y personales. La tercera incluye seis cuentos más, que despliegan temáticas más inclasificables pero siempre con tintes fantásticos e insólitos. Mención especial merece la novela corta, titulada 'Ante el rey de Suecia' y que se sitúa entre los dos bloques anteriores. En algo menos de cien páginas el autor catalán nos presenta a un poeta maduro, eterno aspirante al Nobel de literatura, que ante un cambio en la normativa legal sobre alquileres, se enfrenta a una subida la renta mensual que compromete su economía. Decidido por tanto a cambiar de vivienda, recorrerá Barcelona de cabo a rabo y en el proceso se enfrentará a las situaciones más dispares. Puesto que tengo El otoño en Pekín bien fresco, me ha resultado muy fácil reconocer en ella muchos de las características del surrealismo. Por un lado tienemos un humor extraño que explota elementos fuera de lo común; abundan las situaciones absurdas, imposibles; incorpora tipismos urbanos que se rizan hasta resultar perturbadores; imposible obviar la crítica a ciertos aspectos de la sociedad, en especial al mundo literario; y la acción va saltando entre asuntos relacionados entre sí, pero sin un leitmotiv concreto, haciendo pensar en la escritura automática. Una joya que me ha hecho pensar irremediablemente en Boris Vian.

En resumen, una maravilla; entretenidísimo y super fácil de leer. Con esa prosa clara y directa que tiene Monzó, las páginas pasan una tras otra sin que te des cuenta y cuando de pronto se acaba el libro solo se te ocurre preguntar: ¿no hay más? Tenéis otras reseñas en Cuchitril Literario, donde son muy fans del escritor catalán, La estantería de Núria y Revista de Libros.

6 ago. 2018

El Inca de Marte - Ian Watson

En su carrera expansionista por conquistar el Sistema Solar, la Unión Soviética se ha decidido por terraformar Venus y EEUU quiere hacer lo propio con Marte. No obstante, para dejar clara su posición dominante, los rusos han sido los primeros en enviar una nave no tripulada al planeta rojo. El centro de seguimiento soviético pierde el control de la Zayits cuando está regresando y entrando en la atmósfera terrestre, así que en lugar de aterrizar en cualquiera de las repúblicas que componen la URSS, acaba en el Altiplano boliviano. La sonda espacial se estrella junto a un pueblín andino donde Julio Capac, un joven y ambicioso lugareño, celebraba una fiesta a la que había invitado a todos sus conciudadanos. Ni que decir tiene, todos van rápidamente a ver qué es ese objeto que ha caído junto al cementerio. Los que entran en contacto directo con él y con los restos de arena roja que traía caen rápidamente enfermos. Tras avisar a las autoridades locales, el ejército monta un hospital de campaña, pero excepto dos personas, todos fallecen de lo que parece ser algún tipo de meningitis de origen desconocido. Uno de los supervivientes es Julio, que huye a las montañas y se oculta en una cueva antes de perder el conocimiento. La otra es Angelina Sonco, una joven de quien nuestro hombre está enamorado, que ha permanecido escondida en su casa protegida por sus padres y un curandero. Pasados unos días, saldrán del coma con una conciencia aumentada que les permitirá evaluar el mundo y sus condiciones cambiantes con unas habilidades sobrehumanas. Julio se autoeregirá como Rey Inca e intentará restablecer el poderoso imperio que diezmaron los conquistadores españoles en el S. XVI, poniendo así punto final a la inestabilidad política de su país. Mientras todo esto ocurre, la nave norteamericana Pionero, tripulada por tres hombres, se dirige a Marte con intención de modificar su clima y terraformar el planeta en un tiempo record. Lo ocurrido en Bolivia no escapa a los servicios de inteligencia estadounidenses, que ante el miedo a que sus astronautas sufran esa extraña enfermedad al llegar a Marte, iniciarán una carrera desesperada por descubrir las razones por que Julio y Angelina no se han visto afectados por la infección extraterrestre.

Me ha dado fuerte con Ian Watson. Difícil será que a final de año no reciba el galardón especial al mejor autor que he descubierto en 2018. El británico se lo está poniendo muy, pero que muy complicado al resto de autores que caen en mis manos. Para empezar, las tramas que ingenia son súper originales, hiladas a la perfección y con una prosa nítida, impecable, lo cual hace que la lectura sea un placer y los capítulos se ventilen a una velocidad de vértigo. En El Inca de Marte aparecen de nuevo tres hilos argumentales, al igual que ocurría en las dos anteriores que he leído este año. Sin embargo, en esta ocasión me ha quedado la sensación de que los límites no están tan marcados, por tanto no resulta descabellado agrupar en uno solo tanto la acción que transcurre en la Pionero, como las implicaciones del equipo de seguimiento e inteligencia de EEUU en relación a los sucesos de Bolivia. En cualquier caso, ya sean dos o tres, el resultado final no se ve afectado y sigue siendo tan adictivo como en aquellas.

Aunque estemos ante una obra de ciencia ficción, los aspectos especulativos relacionados con Marte se basan en información fidedigna, o al menos fidedigna en el momento en que se consultó, pues las teorías sobre la naturaleza de los planetas cambian a medida que hay medios más adecuados para su estudio. Tanto es así que Watson se vio obligado a reescribir parte de la novela con las galeradas ya impresas debido a un descubrimiento que echaba por tierra los fundamentos de lo que había escrito. En el prólogo que precede a la novela, el autor nos habla del proceso de documentación que llevó a cabo a mediados de los 1970s para poder escribirla y en sus dificultades para informarse sobre el Imperio Inca. La seriedad y rigurosidad con que este escritor abordó esta tarea en un mundo sin World Wide Web ni Wikipedia, da idea de su inigualable profesionalidad, por si con el talento no nos bastaba.  

Ian Watson siempre ha tenido inquietudes políticas (socialistas más concretamente, ver la entrevista de JotDown), así que no es de extrañar que la historia contenga muchos elementos que reflejan la realidad político-social del momento. Para empezar, la tensión que existía entre los dos grandes bloques durante la Guerra Fría se deja notar en todo momento. Igualmente, la violencia estructural endémica en América del Sur hace acto de presencia a lo largo del texto, aumentando de esta manera los visos de verosimilitud de la novela. También a través de los tripulantes de la nave norteamericana se dejan notar críticas veladas al imperialismo yanqui y a la hipocresía que destila el estilo de vida americano. En resumen una novela estupenda que vuelve a convencerme de la calidad de este escritor. Tengo más esperando en casa, pero por no repetirme y así reservarme las próximas para cuando necesite recurrir a un valor seguro (cruzo los dedos), me daré unos meses de margen hasta la siguiente. En esta ocasión no puedo recomendaros otras reseñas porque o no las hay, o no he podido encontrarlas.

2 ago. 2018

El otoño en Pekín - Boris Vian

Amadis Dudu sale a trabajar como todas las mañanas. Cuando depués de muchos intentos frustrados consigue coger el 975, no se puede bajar en su parada porque el autobús sigue circulando por la carretera sin parar hasta llegar al desierto de Exopotamia. Ana (que es un hombre) y su novia Rochelle salen a bailar y se pasan en su coche a recoger a Ángel, amigo íntimo del primero y enamorado perdidamente de la segunda. Cuando vuelven de la sala de fiestas atropellan a Cornelius Onte, que iba ser el ingeniero jefe encargado de la construcción de un ferrocarril en Exopotamia. Tras el accidente le será imposible hacerlo, así que convence a Ana, que también es ingeniero, para que ocupe su lugar. Con él se marcharán a trabajar al desierto su novia y su amigo como secretaria e ingeniero ayudante. Claude Léon es un oficinista insignificante que en un arrebato comete un crimen con la pistola que había adquirido en el mercado negro para su jefe. Como el ciclista a quien ha matado era un opositor al sistema, el abad Petitjean le ofrece un puesto vacante de anacoreta en el desierto de Exopotamia para evitar la prisión. Unos, otros y muchos otros personajes más terminarán juntos en ese extraño país, donde conocerán a Atanágoras Pórfirogeneta, arqueólogo jefe de una excavación que tiene lugar en aquellos lares.

De nuevo ocurre que no tengo ni idea de dónde cogí yo la referencia de Boris Vian. La cosa es que tenía pendiente acercarme a alguna de sus novelas porque en algún lado había leído maravillas de él, así que hete aquí que hoy estoy comentando El otoño en Pekín. Se trata de una novela coral, con una trama disparatada y sinsentido repleta de imágenes imposibles y actos irreverentes y absurdos. La narración tiene mucho de escritura automática, con desarrollos que van enlazando ideas relacionadas entre sí pero que se van dispersando del objetivo inicial. Súmale a esto los paisajes oníricos y la absoluta libertad moral de los temas tratados, y tenemos un texto que se encuadra perfectamente dentro de los parámetros literarios del Surrealismo.

Hay muchas características del libro dignas de mención. El humor es sin duda es una de las más importantes. Un humor muy poco convencional que utiliza enfoques alejados de la lógica y que provoca la risa por al extrañeza que causa en el lector. Vian hace un uso extraordinario de los dobles sentidos y los juegos de palabras para hacernos reír (lo cual me hace pensar en el excelente trabajo de traducción que lleva detrás). Por otro lado, el contenido es muy crudo y violento. Los insultos, las agresiones y los crímenes se suceden uno tras otro y son causados por accidentes, la pasión o como reacción a los abusos de los poderosos. ¿Y qué decir de total libertad y falta de tapujos con que se tratan temas sexuales? El malogrado escritor francés no se reprime lo más mínimo e incluye coitos, tocamientos a menores, exhibicionimo y homosexualidad en la trama. Con un lenguaje muy explícito, nada de sugerencias veladas o insinuaciones. Si mal no recuerdo hay al menos tres personajes homosexuales. El de mayor peso en la acción es despreciado constantemente por su condición, pero en uno de los últimos capítulos es merecedor de unas reflexiones estremecedoras por lo acertadas, progresistas y comprensivas que son con este colectivo marginado históricamente. Precisamente este sería uno de los ejemplos de otro de los rasgos a destacar en esta novela: la crítica descarnada que hace a las convenciones sociales. El efecto alienante del trabajo, la lacra que suponen las religiones, los abusos del capitalismo o la estupidez de la burocracia, todos reciben certeros comentarios que apuntan a su nefasta influencia a la hora de configurar la sociedad actual, que anula la posibilidad de ser feliz al ser humano.

En resumen, me ha resultado una lectura tremendamente original. Aunque hay partes algo más densas, ganan los diálogos por mayoría, lo que hace que se dé cuenta de ella con rapidez. Admito eso sí que la sobreabundancia de personajes hace que por momentos cueste saber quién es quién. Factor éste último que de ninguna manera afecta a la impresión final, que es positiva al cien por cien. Y un apunte final, ¿Pekín? ¿Por qué Pekín si yo juraría que esta ciudad no se menciona ni una sola vez? Y lo mismo pasa con el otoño... Bueno, no importa, sin duda volveré a su obra. Ya veremos si resiste. Tenéis más reseñas en Párrafos perturbados y Me encanta leer.
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