21 jul. 2018

Arde hasta el fin, Babel - Diego Vaya

Los seis relatos cortos incluidos en Arde hasta el fin, Babel (por la extensión de algunos de ellos, novelas cortas más bien), comparten un tono general inquietante y misterioso que los hace terriblemente atractivos. Los escenarios en que transcurren nos resultan cotidianos y familiares, pero Diego Vaya consigue que transmitan el desasosiego propio de los mejores cuentos de terror dejando entrever que las cosas no van del todo bien, ya sea en una urbanización de adosados de las afueras, una aldea perdida en un valle de difícil acceso o en la vivienda/estudio que un escultor se ha construído en las montañas. El uso de ciertos clichés del género (escenarios nocturnos y/o desolados, la niebla sempiterna que hace imposible avanzar por la carretera, localizaciones aisladas, etc.), lejos de molestar, resulta perfectamente natural en el tono general de extrañeza de las narraciones. A las circunstancias enigmáticas se une el bagaje personal y emocional de los personajes: ya sea por el abuso escolar, la muerte de un familiar o la depresión, las cosas no han sido fáciles para ninguno de ellos. A pesar de que los textos se leen de manera independiente, hay una cierta globalidad en toda colección que se consigue no solo por las sensaciones e intenciones que proyecta, sino también por una serie de personajes que cruzan transversalmente algunos de ellos. Se trata de la familia Rey, de la cual "en dos generaciones se tiene constancia de cuatro asesinos y cinco artistas". Ya sean protagonistas, secundarios o meros figurantes, su mitología consigue enriquecer los cuentos aportandoles cohesión. Los títulos son:

  • Fata morgana
  • Los padres de la chica desaparecida
  • Más allá del valle
  • Vida de Julio Rey
  • Las horas muertas
  • La obra maestra
La prosa del autor sevillano es densa pero accesible. Resulta muy fácil sincronizarse con lo que en muchas ocasiones no es sino un hilo de conciencia. Hay veces también en que los narradores, obsesivos y maníacos, anudan frase tras frase en torno a un elemento común que se repite en todas ellas, aportando un ritmo y cadencia que nos hace conectar bien con sus trastornos. Esta característica me ha recordado irremediablemente a Thomas Bernhard, y ya puestos a citar escritores fetiche de este blog, sin duda hay que mencionar a James G. Ballard, cuya sombra sobrevuela unos escenarios urbanos llenos de desazón e intranquilidad. Por otro lado dentro de un mismo cuento el texto adopta formatos de lo más variopinto, lográndose así que la lectura sea más ágil y entretenida: diarios personales, transcripciones de chats de Internet, relatos oníricos, reseñas de obras ficticias, etc. También tengo que reconocer que me ha resultado un poco molesto que Vaya no sepa poner freno a los símiles, que en suelen aparecer en enumeraciones más largas de lo necesario. Para mi gusto con uno o dos es más que suficiente para asombrar al lector; pasando de ahí me parecen forzados y entraríamos en lo que a mí me resulta una exhibición algo vanidosa de habilidades. De todas formas se trata de un inconveniente menor, esta colección de cuentos ha sido una sorpresa muy agradable y he disfrutado mucho leyéndola. Si por algo destaca, es por su capacidad de generar malestar apenas sugiriendo, dejando que sea nuestra propia imaginación la que nos desborde con todas las posibilidades que ofrecen los elementos sin aclarar. No puedo hoy enlazar otras opiniones de este libro porque se trata de una novedad editorial y me temo que no he conseguido encontrar reseñas.

17 jul. 2018

La hermandad de la uva - John Fante

Nicholas y Maria Molise son una pareja italoamericana que lleva más de cincuenta años casados. Infelizmente casados. El fervoroso catolicismo de ella ha impedido el divorcio durante todo ese tiempo, pero ante la última sospecha de infidelidad por parte del casi octogenario cabeza de familia, Maria parece por fin completamente decidida a solicitarlo. A la vista de la debacle familiar que se aproxima, Mario, uno de sus hijos llama a su hermano Henry pidiendo ayuda. El escritor de éxito que vive en la costa californiana se coge un vuelo al día siguiente para intentar resolver la crisis familiar. Una vez en San Elmo, su pueblo natal, donde aún viven sus padres y sus tres hermanos, las cosas se irán complicando debido al carácter intransigente de Nick, que incapaz de asumir las limitaciones propias de su avanzada edad, le enreda para que le eche una mano con una cámara para ahumar carne que se ha comprometido a construir en un motel de las montañas. Poca cosa según su padre, un trabajo rápido y simple que ventilarán en cinco días.

John Fante repite en La hermandad de la uva muchos planteamientos que ya aparecieron en Llenos de vida, la que era hasta hoy mi única experiencia con su obra. Argumentalmente, el protagonista vuelve a ser un escritor de éxito que reside en la costa oeste de California; su padre es anciano y se ha retirado del negocio de la construcción; surgen problemas en el entorno familiar y tiene que volver a la ciudad donde nació para tratar de solucionarlos, etc. A nivel estilítico la lectura es muy ligera y está plagada de diálogos, como pasaba en la anterior. El país de origen de los personajes permiten al autor deplegar toda una serie de lugares comunes y clichés sobre los italianos: la pasta, la dieta mediterránea, el Chianti, el catolicismo, las mamma histriónica que prepara unas comidas de rechupete, etc. Sin embargo y a pesar de las situaciones con trasfondo humorístico, el tono general del libroe es muchísimo más crudo, porque Nick Molise es simple y llanamente un maltratador. Sus constantes aventuras extramatrimoniales han amargado la existencia de su sufrida esposa. Ha humillado y ridiculizado a sus hijos cuando han tirado por tierra su sueño personal de crear una empresa de construcción bajo su paraguas. Los problemas económicos en casa han sido constantes debido a su afición al juego y a su alcoholismo.

En mi opinión no es una lectura agradable, aunque quizás ese sea su mayor logro: poder reflejar las contradicciones y los problemas emocionales y de conducta a que da origen haber tenido un padre maltratador. Sus cuatro vástagos se debaten entre un odio visceral y la obligación de honrar a su progenitor según dicta el cuarto mandamiento católico. Uno de ellos, un adulto hecho y derecho, le tiene verdadero pánico y le lleva rehuyendo casi toda su vida. Especialmente devastadoras me han parecido algunas frases de Maria, que reflejan toda la vida de sufrimiento que le ha causado su cónyuge. El principal problema es que este de drama abuso en el entorno familiar casa bastante mal con el tono frívolo y las constantes gracietas. En ocasiones y para entrar en temas sexuales se apoya en un registro vulgar que resulta forzado dentro del tono coloquial general de la narración. Y el protagonista tiene unos tics infantiloides que uno diría que prentenden ganarse las simpatías del lector, pero que a mí por el contrario lo que han conseguido es provocarme todavía más rechazo. Me da la impresión de que las intenciones de Fante eran muy ambiciosas pero en lugar de una novela agridulce sobre las relaciones familiares le ha quedado un pastiche inestable que hace aguas por los cuatro costados. Llenos de vida me pareció mucho más simpática, sencilla y creíble. Tenéis un par de reseñas muy entusiastas en La pasión inútil y La esquina de ese círculo. Pero para compensar e inclinar la balanza hacia mi lado, os dejo también la de Solo de libros.

12 jul. 2018

El congreso de futurología - Stanisław Lem

Ijon Tichy acude como invitado al Octavo Congreso de Futurología que se celebra en un Hilton de alguna ciudad costera ficticia en Centroamérica. En el descomunal hotel se reúnen cientos de congresistas profesionales de diferente pelaje convocados a los más variados eventos, entre los cuales se puede palpar la gran conflictividad social que existe en la Tierra. Tanto es así que pronto empiezan a sucederse los atentados y ataques de varios grupos allí reunídos. Las fuerzas policiales responderán a los mismos con todo su arsenal psicoquímico: en lugar de gases lacrimógenos las bombas que arrojan para controlar los disturbios extienden unos vapores que infunden un amor incontrolable al prójimo, un arrepentimiento sincero por las malas acciones cometidas, una pena inconsolable por el daño causado. Como consecuencia de los enfrentamientos Tichy caerá en coma y será criogenizado a la espera de que en un futuro se pueda salvar su vida. Durante los años que pasa en suspensión, el desarrollo de las sustancias psicoactivas para controlar a la población llegará a tales cotas que cuando sea reanimado en 2039 se encontrará con una sociedad utópica sin guerras y con la población con todas sus necesidades cubiertas. Es lo que se ha venido a denominar farmacocracia, un sistema de gobierno en que la existencia de los ciudadanos de una hiperpoblada Tierra están en todo momento bajo los efectos de una asombrosa variedad de psicoquímicos distribuidos por el Estado.

El congreso de futurología es una novela corta que mezcla distopía y humor negro a partes iguales. Stanisław Lem juega con elementos disparatados más o menos durante la primera mitad para exponer que el descontento de la sociedad es generalizado y que los estados no dudan en combatirlo con técnicas despiadadas, aunque no violentas. Esto, las cosas como son, llega a hacerse un poco cansino. Al fin y al cabo todo lo que podemos leer hasta llegar al ecuador del libro no son más que ocurrencias muy ingeniosas, no lo voy a negar (a destacar sin duda los divertidísimos neologismos que acuña, por otro lado tan habituales en su obra, pero que en esta ocasión encajan muy bien en el texto). El problema es que descabellada o no, esta parte de la narración tienen poco o ningún peso en la historia.

En la segunda mitad el autor polaco cambia el tono y coquetea con elementos muy comunes en la obra de Philip K. Dick: la percepción de la realidad desde estados alterados de conciencia que se alcanzan con drogas psicoactivas. La existencia de esta sociedad futura utópica permitirá a Lem exponer problemas que en 1971, cuando escribió el libro, eran simples amenazas, pero que a fecha de hoy empiezan a comprometer la vida sobre nuestro plantea: desastres medioambientales, superpoblación, agotamiento de recursos naturales, los mass media como herramienta de control, vigilancia estatal generalizada, etc. Y no cabe duda de que su pronóstico sobre la psicoquímica no pudo haber sido más certero. En 2018 la policia sigue reprimiendo las revueltas y los altercados a base de golpes, pero la variedad de fármacos psicoactivos disponible para uso terapéutico es interminable: ansiolíticos, antidepresivos, somníferos, sedantes, analgésicos, etc.

La novela es fácil de leer y se termina en un santiamén. Lo cual en este caso es una pena porque la cuestión de fondo da para mucho y a mí me ha sabido a poco. Tenéis más reseñas entre mis blogs habituales: el Sitio de Ciencia-Ficción, Crónicas literarias y La esquina de ese círculo.

8 jul. 2018

Brújula - Mathias Énard

Franz Ritter es un reconocido musicólogo austriaco. La reciente confirmación del grave diagnóstico de una enfermedad que padece le provoca una noche de insomnio, durante la cual se dedicará a rememorar su historia de amor con Sarah. Esta joven especialista en Oriente medio coincide con Ritter en su pasión por esos países y su cultura. Así que el vienés aprovechará la falta de sueño para hacer un recorrido por los mismos, contándonos su propia historia y la de tantos otros que le precedieron en su amor por  Oriente próximo.

Me cuesta creer que esta novela haya salido de la misma pluma que Calle de los ladrones, un libro arrebatador que no me he cansado de recomendar y regalar. Bien es cierto que El alcohol y la nostalgia me pareció más bien anodina, pero es que Brújula me ha resultado tan insoportable, tan densa y a la vez carente de interés, que no he llegado ni a la mitad de sus casi 450 páginas. Me he pasado unos 10 días intentando leerla pero encontrando las excusas más absurdas para evitarlo. Hacer la compra, poner una lavadora, ¡hasta planchar, que lo odio, me parecía mejor opción!  Cada rato que he pasado con su lomo entre las manos ha sido una auténtica tortura. Lo único que conseguía motivarme era la trama de ficción protagonizada por Ritter. Descubrir más detalles de su relación con Sarah despertaban al cotilla que llevo dentro. Saber cuál era su enfermedad alimentaba mi lado morboso. Solo estos dos aspectos lograban darme el empujón necesario para seguir dándole una oportunidad. Pero este contenido no supone ni el cinco por ciento del texto. El grueso de argumento consiste en una letanía interminable de nombres, lugares e historias sobre hombres y mujeres apasionados por Oriente próximo. Músicos, compositores, arqueólogos, pintores, historiadores, escritores, poetas o aventureros inundan las páginas con los detalles más nimios sobre su relación con Turquía, Siria, Irak o Irán. Me imagino que quien tenga paciencia para terminarlo se encontrará con más paises y más anécdotas.

Yo no nunca he tenido especial interés por el orientalismo, pero esto tampoco debería haber sido óbice para disfrutar del libro. Sin embargo las constantes menciones de Mathias Énard a éste personaje, áquel o el de más allá en sus andanzas por la zona se me han hecho extremadamente pesadas. Por poner un ejemplo, ahí va la frase que me hizo decidir dejar de leer el libro:
Para él, el destino de Marguerite d'Andurain llamada Marga representaba la antítesis de Stanhope, del de Eberhardt o del de Schwarzenbah, su doble oscuro, su sombra.
Cuatro nombres propios que comparten el entusiasmo del protagonista por los países del cercano Oriente. Cuatro nombres en una sola frase, a los que se suman otras cuatro mil frases más con una lista interminable de individuos y experiencias que lo único que han conseguido es recordarme a artículos sacados de la Wikipedia. Algunos famosos, otros semidesconocidos o marginados. Que vivieron el el S. XIX, el XX o el XXI. Estupendo.

El nivel de erudición de Énard es apabullante, avasallador, solo comparable en magnitud a la poca gracia que le he encontrado yo a sus vastísimos conocimientos. En ocasiones me he visto tentado a acusarle de pedante, pero en realidad es mucho más sencillo que eso. Es evidente que este autor está especializado a nivel académico en estos temas, pero el hecho de que yo haya sido incapaz de conectar lo más mínimo con la historia tampoco es razón para insultarlo. Quizás haya sido el formato que ha adoptado en la narración. Tal vez se han juntado el hambre con las ganas de comer: desinterés mío y estilo farragoso. Tampoco importa, lo verdaderamente relevante del caso es que yo no soy el tipo de lector destinado a este libro. Y en ocasiones como ésta lo mejor es cerrar las tapas y pasar a otra cosa. Tenéis más reseñas en Entre montones de libros, Libros y literatura y La finestra digital. Los tres coiciden en que la lectura no es ágil y que cuesta cogerle el ritmo, a pesar de todo lo cual, nos dicen que es un gran libro. Tan grande como una guía telefónica, sí.

5 jul. 2018

Aghardi - Enric Sió

Una organización estadounidense que estudia el fenómeno OVNI monta una expedición a varios paises para analizar los posibles vínculos entre antiguas civilizaciones y visitantes extraterrestres. Los integrantes de la misma son: Samantha, una joven investigadora muy escéptica con el tema; Jo, otro investigador más maduro que se inclina a dar por ciertas esas teorías; Steve, fotógrafo; y Martha, una joven periodista que se encuentra en el vértice de un triángulo amoroso con Steve y Samantha. A lo largo del cómic seguiremos a este grupo en sus viajes por Suramérica para estudiar los yacimientos arqueológicos de diferentes culturas precolombinas, hasta su destino final en el Tibet, donde las leyendas localizan la mítica ciudad que titula la obra.

Aghardi es un cómic publicado originalmente entre 1969 y 1970 que se inspira en las hipótesis ocultistas y pseudocientíficas que autores como Louis Pauwels, Jacques Bergier y Erich von Däniken popularizaron a lo largo de los años 1960s. Enric Sió toma estas ideas para desarrollar una obra muy poderosa y original a nivel visual pero que deja bastante que desear a nivel narrativo. No voy a negar que el apartado gráfico me ha encantado, el dibujo realista del autor catalán, de clarísimas influencias pop, resulta fantástico. Las transiciones se articulan con formatos super originales y muchas viñetas incluyen efectos muy novedosos para la época, como solarizaciones y virados en negativo. Pero no todo podía ser perfecto: ya sea por el abuso de las elipsis, la abundancia de episodios oníricos plagados de elementos psicodélicos o los constantes flashbacks cuyo contenido apenas encaja en la trama, es innegable que la historia se hace bastante difícil de seguir. Por tanto no queda más remedio que compensar esta deficiencia recreándose en el apartado visual. Y que conste que no va con segundas y no lo digo (especialmente) por el alto contenido erótico de volumen; no me extraña que en su momento recibiera tijeretazos de la censura tardofranquista.

Sió fue uno de los componentes de la mítica Gauche divine barcelonesa, así que no es de extrañar que Alberto Villamandos, un viejo conocido de este blog, escriba un interesante artículo a modo de epílogo del tomo. El especialista en aquel grupo contracultural, progresista y elitista de finales de los 1960s nos revela por ejemplo que el historietista se inspiró en Guillermina Motta, su pareja sentimental en aquellos años, para el personaje de Martha; o que Samantha tiene los rasgos de la famosa super modelo sixties Veruschka. De hecho la intertextualidad es un rasgo identificativo de esta publicación: tan pronto aparece Whaam! de Roy Lichtestein decorando el apartamento de Martha como Steve remedando a David Hemmings en una viñeta que se diría copiada de un fotograma de Blow-up de Antonioni. Resumiendo, un cómic en donde priman la innovación y creatividad de los aspectos gráficos frente al argumento, lleno de buenas intenciones pero con carencias formales muy serias que le restan fuerza. Tenéis un par de reseñas más en Carne de papel y tinta y El blog ausente. La primera es bastante breve y la segunda más elaborada, pero ambas coinciden conmigo en sus apreciaciones.

2 jul. 2018

Motherfuckers! De los veranos del amor al amor armado - Servando Rocha

Ben Morea es un activista anarquista que a mediados de los 1960s fue un destacado miembro de la contracultura de los EEUU. Aún sigue en activo publicando en su blog E-Blast, pero a partir de 1965 fue catalizador (que no líder) de una serie de publicaciones y grupos de acción directa que agitaron la crítica y sobre todo la lucha antisistema desde el underground neoyorquino. Si bien en aquellos años la izquierda norteamericana centraba sus rechazos al gobierno por la Guerra de Vietnam, Morea y su grupo no se limitaron a manifestar su censura a tan deleznable intervención imperialista de su país, sino que mucho más ambiciosos, proclamaban la necesidad de una Revolución total que acabase no con las guerras, sino con los sistemas que generan las guerras. Tenían especial interés en hacer del arte un componente esencial en el desarrollo de la vida del hombre, tanto es así que en su ideario se recogían conceptos procedentes principalmente del Dadaísmo, pero también del Surrealismo o el Futurismo. Sin embargo consideraban que el establishment se había apoderado del arte alejandolo del pueblo mediante su secuestro y mercantilización (galerías, museos, coleccionistas, subastas, etc. ), de ahí que una de sus primeras y más conocidas acciones consistiera en clausurar el MoMA. Para su propia sorpresa, la dirección del museo decidió cerrar sus puertas el día que se había programado la protesta ante el temor de que hubiera disturbios, con lo cual su acto reivindicativo se puede considerar un éxito parcial.

Motherfuckers! De los veranos del amor al amor armado es un libro interesantísimo que recorre la historia de estos elementos centrales de la contracultura de los 1960s. El volumen se abre con «Unos Hell Angels con manifiestos políticos». Black Mask, Motherfuckers y su tiempo, un prólogo de Servando Rocha en la cual se nos presenta la trayectoria del grupo bajo sus diferentes nombres. Sus orígenes, sus influencias, sus relaciones con otros colectivos similares en todo el mundo, etc. A continuación viene el artículo Un verano enmascarados, redactado por los hermanos David y Stuart Wise. Se trata de dos miembros de King Mob, un grupo inglés de tendencias y planteamientos similares a los que reflejan la trayectoria de Morea. Un par de componentes de dicho colectivo colaboraron con él durante la visita que hicieron a NY el verano de 1967. Pero el plato fuerte de este volumen es sin duda la recopilación de toda la producción del anarquista norteamericano y su entorno desde mediados de los 1960s y hasta que dejaron de estar en activo a principios de los 1970s. Rocha ha realizado una intachable labor de documentación de todo el material escrito que salió de aquellos activistas. Se incluye en primer lugar los diez números de la revista Black Mask (noviembre 1966 a abril-mayo1968), cuando se hacían llamar por ese nombre. Tras la cancelación de la misma y ya bajo el apelativo de Up Against the Wall, Motherfucker (UAW/MF) y alguna otra variante, siguieron publicando artículos en Rat, una revista clave de la contracultura estadounidense, o bien panfletos que repartían por las calles del Lower East Side. Para finalizar, el volumen se cierra con la transcripción de una entrevista que hicieron a Morea en 2006.

La parte documental me ha parecido magnífica. Black Mask sorprende por la claridad y contundencia en la exposición del ideario anticapitalista y revolucionario. Por desgracia, sus denuncias siguen siendo igual de válidas cincuenta años despues, y la necesidad de una transformación completa de la sociedad, tan utópica como entonces. Las guerras provocadas por EEUU por interés económico, el consumismo, las deficencias del sistema educativo o el racismo que se reprobaban en sus páginas en los lejanos 1960s, siguen hoy día presentes en nuestro mundo. El material publicado ya bajo el nombre de UAW/MF es algo más confuso. Se trata de manifiestos y flyers con una gran componente artística que mezclan poesía, apología del uso de lo que denominaban drogas «de vida» (LSD, cannabis), activismo político, defensa de estilos de vida alternativos, llamamientos a la Revolución total, etc. A pesar de que estos último son más difíciles de entender (en algunos francamente hay muy poco que rascar), el apartado gráfico es imbatible: abundan las composiciones de clara influencia psicodélica, pero también usan elementos tribales propios de nativos americanos, grabados medievales que plasman simbología típicamente anarquista, etc.

El principal inconveniente que puedo poner al libro es que para un lector no familiarizado con estos temas, el artículo introductorio de Rocha exige bastantes conocimientos sobre la contracultura de los 1960s. El escritor e investigador canario entra de lleno a describir el grupo sin pretender en ningún momento ponernos en contexto y explicar los términos y referencias que se mencionan casi en cada nuevo párrafo: yippies, la Internacional Situacionista, los diggers de San Francisco, etc. Que conste que hoy día con Internet siempre disponible en un momento obtienes unas pinceladas básicas de cualquier cosa desde la Wikipedia, pero creo que si hubieramos accedido a esos contenidos desde el propio texto la obra habría ganado. En todo caso, y como viene pasando con todo lo que leo de este autor, estamos ante un tomo imprescindible para conocer los movimientos alternativos/contraculturales a lo largo de la historia, algo que no creo que cubran los programas lectivos de educación secundaria. Hay muchos comentarios en la red sobre este libro aunque en general son más bien promocionales. Reseñas lo que se dice reseñas, pocas he encontrado. Tenéis la de Reimplosión, muy breve y meramente descriptiva. En Chopper Monster hay un artículo muy útil de cara a conocer en diez minutos la historia resumida de Ben Morea y los suyos.

28 jun. 2018

El vizconde demediado - Italo Calvino

En pleno S. XVII y obligado por sus compromisos con el resto de la nobleza del Genovesado, el vizconde Medardo de Terralba acude a tomar parte en la guerra que se libra contra los turcos en Bohemia. Una bala de cañon enemigo le destroza el lado izquierdo del cuerpo, pero los médicos de campaña logran salvar milagrosamente la mitad derecha. Ya de vuelta a sus dominios, lo que queda del aristócrata se revela como un ser cruel que se regocija en hacer el mal gratuitamente y no duda en abusar de su poder para impartir una justicia despiadada entre sus súbditos. Para sorpresa de todos, pasados unos meses la mitad izquierda del vizconde regresa también a Terralba. Salvado tras la explosión por un par de eremitas, herejes y nigromantes a partes iguales, empieza a hacer el bien entre sus habitantes con la misma intensidad con que su otra mitad hace el mal, lo cual hace que en principio se gane las simpatías de los lugareños. Sin embargo nunca llueva a gusto de todos, y por más que sus actos son bienintencionados, no logran favorecer a todos a la vez. Su popularidad, unida al malestar generado por la mitad perversa, harán que el enfrentamiento entre ambos sea inevitable.

El vizconde demediado es una novela corta que a modo de fábula fantástica reflexiona sobre la dualidad bien/mal presente en el hombre. Se trata sin duda de una vuelta de tuerca sobre el mito del Doppelgänger, que otra cosa no, pero a originalidad del planteamiento no hay quien le gane. Por lo poco habitual del nombre del protagonista, no me ha quedado más remedio que pensar en que Italo Calvino quiso homenajear de alguna forma a Los elixires del diablo de E.T.A. Hoffmann: no solo el tema tratado es el mismo sino que además los protagonistas se llaman igual. La narración tiene un tono muy logrado de cuento clásico propio de la tradición oral europea, lo cual le da un toque encantador. La ambientación histórica y los personajes están muy logrados (leprosos, campesinos, artesanos, hugonotes, etc.), siendo estos elementos los que aportan la única veracidad que podemos encontrar en un relato que es pura fantasía.

La historia es simpática y se lee en un pispás, pero por los comentarios que pululan por Internet yo me esperaba muchísimo más. Lo cierto es que no he visto más que un cuento muy ocurrente con trasfondo filosófico, repleto de alegorías sobre la naturaleza humana, el mal uso de las tecnologías, la discriminación, etc. Un poco de todo, vaya. Al margen de la innovación que supone dividir longitudinalmente al protagonista en dos porciones, poco aporta a ninguno de los temas tratados.  Simplemente se preocupa en señalarlos, que ya es algo, tampoco le quiero quitar importancia. Este tomo es el primer volumen de una trilogía llamada Nuestros antepasados, que incluye también El barón rampante y El caballero inexistente. Como no parecen requerir mucho esfuerzo y son entretenidas, quizás me anime a leerlas en un futuro. Tenéis más reseñas en el blog de Aura Tazón y Librografías, por cuyos comentarios se ve que tienen una opinión de esta obrita mucho más elevada que la mía.

24 jun. 2018

La estrella imposible - Brian W. Aldiss

Mi relación con Brian W. Aldiss ha sido bastante irregular a lo largo de estos años. De los cinco libros suyos que llevo en mi haber, excepto por la honrosa excepción que supuso Los superjuguetes duran todo el verano, el resto me ha parecido prescindible. Cada uno por sus propios motivos. Sin embargo todas las referencias a este autor indican que es un personaje clave en la Nueva Ola británica. Su nombre aparece siempre en las listas de representantes de ese movimiento literario junto con otros escritores a quienes tengo en mi Olimpo particular: John Brunner, Thomas M. Disch, James G. Ballard. Así que supongo que no había perdido la esperanza, con lo cual cuando ví La estrella imposible en Bibliostock de saldo por 2,50€ no me lo pensé demasiado. Y menos mal, porque esta antología de relatos cortos es, con diferencia, lo mejor que he leído de Aldiss hasta el momento.

El volumen incluye un total de catorce cuentos escritos entre 1955 y 1965 (los títulos y demás detalles se pueden consultar en La tercera Fundación). Todos caen de lleno en el terreno de la ciencia-ficción  y derrochan imaginación, genio y unos argumentos que efectivamente entroncan claramente con las temáticas habituales de la New Wave. Los protagonistas de los mismos experimentan diferentes formas de horror en contextos propios del género pero que en el fondo son resultado de la mezquina y perversa conducta humana. Por más que aparecan tecnologías que logran proezas hoy en día inconcebibles o que las historias se desarrollen en mundos y tiempos muy alejados de los que conocemos, en realidad el conflicto se basa siempre en el hombre y sus miserias. Hay distopías provocadas por desastres medioambientales, regímenes totalitarios retorcidos más allá de lo concebible, tenemos textos post-apocalípticos que muestran el triunfo de las máquinas sobre la humanidad, dramas desasosegantes producto de la exploración espacial, y viajes en el tiempo o invasiones alienígenas que convierten las vidas de los personajes principales en un infierno.

A muchos de los cuentos compilados se les puede aplicar con toda propiedad el adjetivo ballardiano, lo cual es garantía de éxito en esta casa. Mi sorpresa al comprobarlo ha sido mayúscula porque no conocía a nigún otro autor que hubiese logrado imprimir a su obra las características que hicieron de Ballard merecedor de un calificativo basado en su apellido. Aunque una cosa debe quedar clara: no hay sensación de plagio o imitación. Se trata de narraciones totalmente originales que desarrollan algunas de las preocupaciones comunes en la obra de su compatriota, pero siempre desde una perspectiva personal. Por otro lado supongo que a nadie sorprenderá que el tono general sea muy pesimista y desesperanzador. No hay finales felices, antes al contrario: todos acaban con un mensaje de desconsuelo que por lo menos a mí, me deja un sabor de boca inmejorable. Por fin he terminado de convencerme de que Aldiss, tuvo el talento necesario como para que su obra trascendiera. Si no siempre, por lo menos las veces necesarias y suficientes. Una auténtica maravilla, si solo vais a leer un libro de este escritor, mi recomendación es que sea éste. Tenéis más reseñas en Bibliófago y en Un poco de casi todo.

19 jun. 2018

Herzog - Saul Bellow

Moses E. Herzog tiene cuarenta y siete años y es Doctor en Filosofía. Actualmente se dedica a la enseñanza aunque cuando era más joven escribió Romanticismo y Cristianismo, un libro con que consiguió hacerse -muy merecidamente-, un nombre en la comunidad académica. Sin embargo ahora no se encuentra en su mejor momento. No hace mucho se ha divorciado de su segunda esposa, Madeleine, quien lo ha dejado por su mejor amigo, Valentine. Desbordado por todos los fracasos que acumula (éste era su segundo matrimonio, no consigue ampliar sus estudios sobre el Romanticismo, las aventuras con otras mujeres nunca llegan a nada serio porque se aterra ante la perspectiva), Moses se pasa todo el verano yendo de un lado para otro sin saber qué hacer con su vida. Durante esa agitada temporada conoceremos su historia personal y familiar, así como un buen puñado de reflexiones filosóficas sobre la situación en que se encuentra el hombre de la segunda mitad del S. XX.

Herzog es una novela muy entretenida que gira principalemente en torno a la crisis de la mediana edad de su protagonista. Judío e hijo de emigrantes rusos que llegaron a Canadá pero se mudaron posteriormente a Chicago, Saul Bellow y Moses comparten muchos elementos biográficos. Da la impresión además de que estas características podrían ser arquetípicas del hombre judío norteamericano de mediados del siglo pasado, porque el retrato que este escritor hace del mismo coincide en muchos puntos con los personajes salidos de la pluma de Isaac Bashevis Singer: vitalistas, mujeriegos, impulsivos, irreflexivos, inestables, meditabundos, etc. El viaje a través de la atribulada vida del Herzog está plagado de familiares y amigos que irán pasando sin mucha pena ni gloria a través de la páginas, pero que por otro lado harán que el relato sea muy animado y ágil. Hay un profundo drama existencial de fondo en la narración, pero hay también muchos elementos divertidísimos. En este sentido destacan las disparatadas cartas (reales o imaginarias) que escribe a cualquier persona, viva o muerta, bien conocidos suyos o bien personajes públicos, en las cuales expone los temas más variopintos. Estas misivas incluyen sin embargo meditaciones certeras y profundas que hacen honor a su profesión. La muerte, la sociedad podrida que hemos creado entre todos, o la mentira y la culpa como motor y freno respectivamente para acercarnos a la felicidad, son algunos de los asuntos que se tratan, ya sean con sus propios análisis o haciendo referencia a reconocidos filósofos: Heidegger, Spinoza, Proudhon, etc.

La prosa de Bellow es una auténtica maravilla, sencilla y sin artificios pero capaz de transmitir ideas complejas con total facilidad, como ocurre con las cavilaciones filosóficas. Los diálogos alternan con las partes más reflexivas a una cadencia adecuada para hacer la lectura más amena. Como curiosidad estilística, el narrador en tercera y primera persona se combinan con una imprudencia que podría parecer temeraria pero que en manos de este autor se comprende con naturalidad. A pesar de las cuatrocientas y pico páginas que tiene la edición del Círculo que he leído y de una cierta atención exigida en las partes más profundas, he devorado el libro sin apenas esfuerzo y me ha resultado muy ameno. No obstante, no he terminado de encontrar el punto de excelencia de que habla Vargas Llosa en el prólogo. Sin ser malo en absoluto, me ha parecido un libro interesante, simpático y agradable, que son todos calificativos muy tibios. Positivos, pero tibios. Entiendo sin embargo que en su momento fuese un éxito multitudinario de ventas, porque sin serlo, sigue cierta dinámica propia de los best-sellers: los temas tratados son muy generales y puede interesar a todo el mundo, tiene un ritmo acelerado que engancha, una trama con poca cohesión global pero entretenida, etc. De todas formas tengo muy claro que repetiré con Bellow, que por algo debe tener el premio Nobel de Literatura de 1976 (claro que también lo tiene su prologista y no lo soporto). Más reseñas en Langosta literaria y La antigua Biblos, donde han quedado muchísimo más emocionados que yo. Por cierto que yo diría que lo que aparece en Crítica de libros no es sino el prefacio de Vargas Llosa a que hacía mención un poco antes.

16 jun. 2018

Hyde - Steve Niles y Nick Stakal

Dos hermanos que trabajan en los laboratorios de una gran compañía farmacéutica ven como el departamento financiero cancela la línea de financiación de su investigación por falta de resultados. En un acto desesperado, se usan a sí mismos como cobayas de la droga que estaban intentando desarrollar. Momento a partir del cual los cadáveres de sus enemigos empiezan a aparecer por toda la ciudad. Supongo que nadie se sorprenderá cuando os revele que el asesino parece ser un tipo despiadado y práticamente sobrehumano que responde al nombre de Hyde.

Enésima reinterpretación de la obra de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, que a su vez, es una aproximación más al mito del Doppelgänger. Steve Niles no se ha roto los cuernos para escribir el guión, que no aporta absolutamente nada de interés a la historia original ni al mito. El apartado gráfico es cosa de Nick Stakal, quien con un estilo expresionista y oscuro logra dar un aire muy siniestro y sórdido a toda la obra. Un talento muy por encima de una historia que no hacía ninguna falta que se hubiera escrito.

Creedme, hay cosas mejores que hacer en la media hora escasa que se tarda en leer y en las que invertir los cuatro euros que pagué por él. En Zona negativa no han quedado muy convencidos pero en Goodreads no sale tan mal parado como yo esperaba.

12 jun. 2018

Caviar - Theodore Sturgeon

Caviar es una antología de relatos cortos a cargo del insigne Theodore Sturgeon. En esta compilación no hay solo ciencia-ficción, que es el género por que más fama adquirió, sino también incursiones en el terreno de lo fantástico (tratando casi siempre hechos sobrenaturales) y un singular ejemplo de thriller psicológico. Escritos entre 1941 y 1955, solo dos de ellos se pueden incluir en periodo que abarca la Edad de Oro de la ciencia-ficción (de 1938 a 1946). Sin embargo los que tratan ficción especulativa están escritos en los 1950s y siguen girando en torno a las temáticas habituales de eses periodo: mutantes y discriminación, conquista del espacio, asombrosos descubrimientos científicos, etc. Esto me lleva a pensar en lo arbitrario de esos límites, que visto lo visto se podrían extender hasta la aparición de la Nueva Ola a principios de los 1960s. Solo que Philip K. Dick apareció en escena a principos de los 1950s(1), y aunque los contextos en que transcurrían sus relatos eran muy Edad de Oro, los enfoques no tenían absolutamente nada que ver con lo que trataban el resto de los escritores. Pero basta ya de divagaciones que yo he venido aquí a hablar no de mi libro, sino del de Sturgeon. Os dejo a continuación la lista de cuentos incluídos junto con su temática (podéis ver los años en que se escribieron en la ficha de la Tercera fundación).

  • Un rayo de luz (Thriller psicológico)
  • Un dios microcósmico (Ciencia-ficción)
  • Fantasma (Fantástico)
  • Distinto (Ciencia-ficción)
  • Medusa (Ciencia-ficcion)
  • Bocazas (Fantástico)
  • Sombras en la pared (Fantástico)
  • Twink (Ciencia-ficción)
Los relatos son impecables desde un punto de vista formal. Presentación, exposición del conflicto, resolución del mismo. Un esquema clásico que no defrauda, menos aún con el estilo nítido y preciso de este autor. De todas formas se notan los años que han pasado desde que se escribieron. Para empezar los temas resultan un poco manidos y todo lector aficionado al género ya se ha topado con variaciones de los mismos hasta la saciedad. ¿Que Sturgeon fue de los pioneros? Pues no lo voy a negar y le reconozco el mérito debido por ello, pero la experiencia al leerle no aporta frescura ninguna. Pero bueno eso no es culpa de nadie, sólo de las circunstancias. Luego tenemos la condenada manía de tener que meter un giro inesperado en el argumento para resolverlo. Ya se sabe que esto era una condición casi obligatoria para publicar un cuento en aquellos años, pero resulta un poco cansino. Y ojo, que a veces está bien logrado, pero repetir el mismo formato una y otra vez hace que pierdas un poco de interés. Finalmente, como elemento cultural digno de mención: el machismo y racismo que pulula por algunos textos es alarmante. Pero la sociedad en los 1950s era así, no queda más remedio por tanto que considerarlos como un reflejo de la realidad de aquel entonces. A pesar de estos pequeños inconvenientes, me queda muy buen sabor de boca, más incluso por los de género fantástico, con mucho fenómeno paranormal y misterio de por medio. Tenéis otra reseña en el Sitio de ciencia-ficción, donde hacen además un breve resumen de cada relato (los títulos varían ligeramente por tratarse de una edición distinta a la de Minotauro, que es la que he leído yo).



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(1) En un ejercicio de egolatría sin igual hasta la fecha de hoy, recurro al archivo del blog para aclarar que de acuerdo con mi reseña de Cuentos completos I de este autor, su primer relato data de 1947, aunque su producción empieza a ser publicada a principios de los 1950s

8 jun. 2018

Erewhon - Samuel Butler

Aunque se suele clasificar Erewhon como utopía (sin ir más lejos, yo he leído una edición antigua del Círculo de Lectores incluida en una colección denominada Utopías), creo que es mucho más adecuado situarla en el terreno de la sátira y el ensayo. La novela comienza como la aventura de exploración del interior de una colonia británica hasta entonces solo habitada en las zonas costeras. El narrador protagonista nos oculta deliberadamente el nombre con el ánimo de poder realizar en el futuro una campaña que le permita apropiarse de los descubrimientos que ha realizado, modo de operación habitual de los colonizadores británicos del S. XIX. Nuestro hombre, cuyo nombre tampoco se llega a conocer, por más que Gabriel Jackson diga en el prólogo que se llama Higgs, descubrirá un país habitado denominado Erewhon, del cual la sociedad occidental no tenía conocimiento.

Este libro de Samuel Butler está desarrollado siguiendo el modelo de Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift. Tomando elementos propios de las novelas de viajes y aventuras, el lector asiste perplejo a la descripción de una sociedad que difiere completamente de la suya, y sobre estas diferencias se pone de manifiesto las carencias, injusticias y flaquezas de la propia. Pero claro, el libro se publicó en 1872, así que uno de los principales problemas a que un lector contemporáneo se enfrenta es la incomprensión y/o desconocimiento que pueda tener precisamente de la sociedad criticada: la victoriana.

En general los planteamientos de Butler para abordar las problemáticas sociales son muy originales, a pesar del choque que supone enfrentamos a ellos desde a casi 150 años de distancia en el futuro. Ojo, no quiero decir con ello que hayan sido resueltos, sino más bien que el contexto en que se exponen nos resulta lejano y extraño, con lo que no podemos sentirlo como propio. Así por ejemplo el vertiginoso desarrollo de la tecnología que se expermientó en el S. XIX se contrapone al rechazo al progreso y la prohibición de las máquinas en Erewhon, en unos capítulos brillantes en que se elucubra sobre la posibilidad de que los ingenios mecánicos inventados por el hombre lleguen a someterlo y dominarlo. La censura al sistema educativo británico por anular la creatividad  y moldear la conducta de los ciudadanos a los intereses de la clase dominante se manifiesta mediante la descripción del erewhoniano, estructurado igualmente sobre asignaturas absurdas (Hipotética, Contradicción y evasiva, etc.) que se imponen a los estudiantes durante largos años en los llamados Colegios del Desatino. Para mi sopresa hay un par de capítulos dedicados a los derechos de los animales, algo que en realidad no debería haberme extrañado, pues el Reino Unido ha sido pionero en el movimiento de defensa del bienestar animal y la promoción del vegetarianismo (la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals se fundó en 1824 y la Vegetarian Society of the United Kingdom en 1847). Pero que nadie se llame a engaño, por si los dos capítulos dedicados a ironizar sobre los derechos de los animales no fueran suficientes, hay uno más a continuación que reclama derechos para las plantas. No sé por tanto si será casualidad que sea precisamente Fernando Savater quien presente esta novela en una breve introducción de dos páginas. ¿Quién mejor que él para hacerlo si no, tan conocido como es por hacer pasar sus perversas ideas especistas como obra filosófica?

A pesar del atractivo que puedan despertar las cuestiones abordadas por Butler (antiantropocentrismo, ludismo, educación, derechos de los animales, etc.), el principal problema que he encontrado es que no hay ánimo de proponer soluciones, sino solo hacer escarnio de los temas que preocupan al autor. Por supuesto el formato adoptado es perfectamente válido para un objetivo mayor, no en vano exponer sin más las vilezas de una sociedad puede ser un primer paso para que empiece a cambiar. Sin embargo su decisión de presentarlo como textos de índole filosófico pierde empaque al no recoger alternativas que puedan resolver o mejorar aquello que critica. Al margen de esto hay algunos tics bastante insoportables, como ese supremacismo racial que otorga al protagonista, la superioridad colonialista bendecida por el cristianismo que le permite considerar a los erewhonianos como trabajadores forzados en situación de semiesclavitud, etc.

Por resumir, una novela interesante desde el punto de vista histórico, original en las ideas que baraja y que sin duda habría disfrutado mucho más de haberla leído a finales del diecinueve. Porque en el S. XXI se ha llegado a hacer pesada a ratos. Tenéis más reseñas en el Sitio de Ciencia-Ficción, muy en mi línea, y en Culturamas, mucho más entusiasta.

4 jun. 2018

El juez y su verdugo - Friedrich Dürrenmatt

Ulrich Schmied, teniente de la policía de Berna, aparece asesinado de un tiro dentro de su coche, aparcado en el lateral de una carretera rural cerca de Lamboing, a una hora de la capital del cantón. El comisario Hans Bärlach se hace cargo del caso. Sesentón y con una grave enfermedad estomacal, había sido el jefe del ambicioso y prometedor teniente. Para ayudarle en las indagaciones reclama al investigador Tschanz, que no es especialmente brillante pero siempre anda buscando hacer méritos. Las primeras pistas les conducirán a un tal Gastmann, un acaudalado sesentón de pasado turbio que se ha instalado recientemente en una lujosa villa de Lamboing. Se descubre que Schmied era habitual en las fiestas que éste organizaba en su casa, mimetizado bajo una identidad falsa entre los artistas, diplomáticos e industriales suizos que las frecuentaban. Pronto se revelará que en dichas veladas se trataban temas de gran interés económico para el estado, lo que dificultará el avance de las pesquisas. Sin embargo a medida que éstas progresen sabremos que el gobierno suizo no es el único que maneja una agenda oculta en esta investigación.

El juez y su verdugo es la primera novela que publicó Friedrich Dürrenmantt. Al contrario de lo que pasara con Justicia, este librito ha resultado bastante decepcionante. El desarrollo es muy rápido y la trama está llena de golpes de efecto que se presentan al lector sin demasiada coherencia. Quizás esto se deba a que por aquél entoces el suizo era un autor novel y a que originalmente apareció por entregas a pricipios del los 1950s en una conocida revista (fuente: Wikipedia), y quieras que no, este formato que impone sus propias exigencias. En todo caso, el trasfondo de lucha entre el bien y el mal sería aceptable en una novela decimonónica, pero seguir dando ese mismo tratamiento moral a un texto que data de mediados del S.XX resulta ridículo y vergonzante. Y la resolución con venganza de por medio no tiene credibilidad ninguna. Para mi gusto, como siempre, que por algo éste es mi blog.

Sin embargo no todo me ha parecido mal en el libro. Para empezar hay algunos personajes secundarios muy bien caracterizados y que destacan por encima incluso de los protagonistas. Por ejemplo el Dr. Lucius Lutz, jefe de Bärlach, que obsesionado con la ciencia criminalística moderna imprimirá a la narración unos toques de humor absurdo muy logrados. O el consejero nacional (y coronel) Oskar von Schwendi, el implacable abogado de Gastmann, arquetípico perro guardián de sus intereses. Y para terminar, guste más o guste menos, se lee un un par de sentadas así que tampoco hay que dedicarle mucho tiempo. De todas formas que nadie se engañe, en mi opinion estamos ante una obra totalmente prescindible escrita por uno de los más reputados literatos helvéticos. Aunque por lo que he podido ver, una vez más me quedo solo en mi juicio. La blogosfera en español se deshace en elogios por esta obrita, véase si no Crítica de Libros, Correspondencia o La esquina de ese círculo. En fin, algo he debido perderme. O igual no, como dicen los francófonos à chacun son goût.

31 may. 2018

El cielo protector - Paul Bowles

A Port y Katherine (Kit) Moresby les gusta pensar que son viajeros, no turistas. Según él, la diferencia radica en que el viajero no tiene prisa en regresar a su casa, se desplaza sin prisa entre destinos cualesquiera y puede hacer de todos ellos su hogar. Seguiremos a esta acomodada pareja neoyorquina en su viaje por el norte de África (Argelia diría yo), poco después de finalizar la II Guerra Mundial. En su itinerario por el Sáhara les acompaña Tunner, un amigo del matrimonio que ofrece una vía de escape a la crisis que vive la pareja últimamente. Pero el desierto impone unas condiciones durísimas, para las que quizás no están preparados. El exceso de confianza les llevará a experimentar situaciones extremas de las que muy probablemente no van a salir indemnes.

El cielo protector es una novela con un alto contenido filosófico entremezclado en una trama de viajes y exploración, también interior. Es mi segunda experiencia con Paul Bowles y ha resultado mucho más satisfactoria que anterior. La prosa es sencilla, directa, certera. No hay excesos verbales ni florituras, no sobra ni una palabra. Los diálgos me han parecido naturales, verosímiles a más no poder. Y las descripciones del los paisajes y las ciudades norteafricanas son a la vez gráficas y poéticas, pero sin caer en el empalago. Aunque en realidad en este sentido coincide con mi recuerdo de La casa de la araña. La principal diferencia con aquélla es que como obra, ésta resulta mucho más lograda, más redonda. Las historias que se cuentan, los personajes (secundarios incluidos) y el desarrollo de la acción están redactados con una habilidad asombrosa, haciendo que todas las piezas que se manejan encajen a la perfección.

Las reflexiones de carácter existencial se dejan caer de boca de Port y Kit desde el primer capítulo. No podría decir si las motivan las penurias que el viaje les obliga a padecer (la soledad del desierto, lo inhóspito del paisaje, las incomodidades y privaciones físicas, etc.), o bien son rasgos innatos de su personalidad. Me inclino más a pensar que es lo segundo lo que en el fondo les lleva a ponerse en apuros voluntariamene, para de esa forma, obligarse a tomar conciencia de ellos mismos y del mundo. No llegué a ver la adaptación al cine que hizo Bernardo Bertolucci en 1990 y ya no creo que haga el esfuerzo de verla, pero como fue bastante famosa en su momento sí recuerdo que todas las menciones a la misma hablaban de paisajes insondables, la exploración del desierto y el conflicto matrimonial. Así que no me esperaba nada parecido, la verdad, y tengo que admitir que me ha sorprendido muy gratamente. Pero por si esto no fuera suficiente, lo que me ha pillado completamente desprevenido es el caríz dramático que toma el texto en la segunda mitad. El tratamiento que Bowles hace primero de la enfermedad (unas fiebres tifoideas que contrae Port) y luego de la desesperación y la locura (Kit) ha sido un mazazo sublime que me ha dejado destrozado y maravillado a la vez. Por algo esta novela se considera la mejor de su producción.

Pero los sobresaltos no han acabado aún, ¡qué va! De las reseñas que he podido rescatar de la primera página de resultados de Google, hay más valoraciones negativas que positivas. En 19 Magazine la dejan a la altura del betún:
"[...] no llega a la excelencia y está sobrevalorada. Demasiadas páginas de relleno en las que no se cuenta nada imprescindible; poca amplificación en las ideas centrales."
En El rincón del libro son menos afectados pero tampoco convence:
"[...] no pude simpatizar con ninguno de los protagonistas la verdad y aunque la narración contiene grandes dosis de drama no consiguió llegar a emocionarme."
Solo en Leer clásicos la recomiendan, al igual que hago yo. Me alegra ver que una  vez más, Das Bücherregal nada contracorriente.

28 may. 2018

Caín - Ricardo Barreiro y Eduardo Risso

Unos marginados que malviven en los arrabales de un Buenos Aires distópico en el futuro, rescatan una caja de lo que piensan que es un envío de ayuda lanzado desde un avión. Sin embargo dentro no hay más que dos bebés mellizos. Solo uno ha sobrevivido al impacto de la caída, así que deciden llamarlo Caín y venderlo a El Gitano por unos gramos de droga. Con apenas diez años y tras haber sido utilizado de todas la formas posibles para obtener dinero, Caín acaba en el reformatorio. Allí sufrirá los abusos de El Capo, un delicuente juvenil que controla el tráfico de sintecoca en el interior del recinto, y el propio director del centro, el Dr. Guardaportal. Durante un motín es apaleado por un policía, quien le destroza la mitad del cerebro. Los médicos forenses lo venden a un oscuro instituto de medicina experimental que le implanta medio cerebro electrónico, pero es dado por muerto tras la operación y de nuevo arrojado fuera de la ciudad. Allí recobra el sentido y tras deambular sin memoria durante años como un paria,  por azar se topa con un periódico donde ve las fotos de El Capo, el Dr. Guardaportal y una misteriosa joven que tiene exactamente sus mismos rasgos. La noticia aclara que se trata de la hija de Bunge de Hoz, el fundador de uno de los entramados empresariales más poderosos de todo BB.AA. Las imágenes le harán recobrar la memoria y emprenderá una carrera en pos de la venganza y el descubrimiento de sus orígenes familiares.

El guión de Caín corre a cargo de Ricardo Barreiro. Como habéis podido comprobar por el resumen de la trama, no se ha molestado demasiado en salirse fuera de los clichés del género. La población y la ciudad dividida en dos. Los ricos dentro, protegidos por la policía militarizada. Un gobierno totalitario disfrazado de democrático. Los pobres fuera de la zona segura, malviviendo y/o delinquiendo y/o ambas. Crisis medioambiental y contaminación que han provocado que apenas se produzcan embarazos y menos aún nacimientos. Los mass-media como herramienta de control de la opinión. Existencia de grupos de resistencia. Población idiotizada por la televisión. Venganza, violencia, sexo. Pero tampoco nos pongamos tiquismiquis. Estamos ante un cómic que apenas pasa de las noventa páginas y no hay necesidad de hacerse el ofendido. La idea es desconectar con una trama simple y mucha acción. El apartado gráfico es cosa de Eduardo Risso, quien emplea exclusivamente tinta negra y dibujos muy próximos a la línea clara pero con ciertas libertades formales (encuadres imposibles, onomatopeyas de aire pop, etc.). A mi personalmente me ha encantado y creo que sobresale muy por encima del argumento, previsible a más no poder. Como dato curioso, yo destacaría el aire descaradamente ochentero que lucen los atuendos de todos los personajes, que te retrotraen automáticamente a la estética de la Movida Madrileña.

A ver, que yo he pasado un rato revivalero entretenido, pero que el volumen no da para mucho más. Tenéis más reseñas en Xonx World, El lector impaciente y el Blog de Ricardo Bosque. Son tan breves como la mía, pero bastante más entusiastas.

25 may. 2018

El viaje de Chéjov - Ian Watson

En 1890 el archiconocido literato ruso Antón P. Chéjov atravesó Siberia con rumbo a Sajalín. Rusia había establecido una colonia penitenciaria en dicha isla situada al norte del archipiélago de Japón, y el objetivo del escritor era estudiar y documentar la realidad de la misma. Sin embargo cuando aún estaba a mitad de camino tuvo noticia de un extraño fenómeno ocurrido en Tunguska un par de años antes. Una explosión de origen desconocido y una potencia inconcebible para la época destruyó una enorme zona de la taiga a mediados de 1888. Así que se decide a montar una expedición con  ayuda de la nobleza local de la pequeña ciudad donde está haciendo un alto en el camino. Pero espera un momento, el incidente de Tunguska tuvo lugar en 1908, no en 1888 según se plantea en la trama. ¿Cómo es posible entonces que pudiera ocurrir lo que se relata? ¿Y qué tiene que ver con todo ello un grupo de cineastas, guionistas y actores rusos que a principios de los 1980s está ultimando los detalles del rodaje de una película llamada El viaje de Chéjov, con la que pretenden llevar al celuloide precisamente su aventura de Saljalín?

Ian Watson vuelve a componer una fascinante novela de ciencia-ficción que partiendo de hechos reales, juega con la posibilidad de existencia de universos alternativos en que la Historia se desarrolla siguiendo cursos diferentes al que conocemos. Sin embargo no voy a ocultar que he estado algo perdido durante el primer tercio de la narración. Me ha costado un poco entrar en los diferentes hilos argumentales, que alternan principalmente entre el relato del viaje del autor ruso y la trama del equipo de rodaje, que además de personal técnico y artístico incluye a un misterioso doctor en psiquiatría especialista en la liberación de habilidades mediante la hipnosis. Posteriormente se suma una tercera historia que nos cuenta el que va a ser el primer intento de colonización de mundos habitables por parte de la URSS, viable a finales del S.XXI gracias a una tecnología que permite los viajes espaciales sublumínicos gracias al control de los flujos del tiempo. Paradójicamente es este tercer hilo el que de pronto conseguirá que todas la piezas del puzzle encajen y que el texto cobre sentido en su globalidad, en uno de esos momentos mágicos que algunos autores logran con sus novelas.

Además de los elementos históricos y especulativos, la acción está repleta de elementos humorísticos desmadrados y divertidísimos. En definitiva se trata de un libro muy entretenido, planificado y ejecutado sin tachas, y con una trama súper original. La única objeción que puedo ponerle viene por los constantes laísmos que he detectado en la traducción (impecable por lo demás, aunque con algunos modismos demasiado propios de español europeo). Como ya veía venir, creo que he acertado al 100% en mis predicciones sobre la calidad de la obra del británico, de quien de pronto empiezo a descubrir que se ha (re)editado mucho material recientemente. Así que mis queridos lectores, es oficial: tengo nuevo autor fetiche que incorporar a la lista. Y me quedan casi todos sus títulos por leer. ¿No os parece que la vida es en ocasiones maravillosa? Tenéis una reseña estupenda de esta novela en El quimérico lector, donde se nota la admiracion que el redactor profesa a este escritor. Y otra más en el Sitio de Ciencia-ficción, donde leemos que también ha convencido a un aficionado al género algo reacio a Watson.

21 may. 2018

El día eterno - James G. Ballard

Aprovechando que la red de bibliotecas públicas de la Comunidad de Madrid tiene un catálogo de lo más completo, he vuelto a picar con uno de esos títulos prácticamente inencontrables de James G. Ballard (aunque este en concreto se puede conseguir de segunda mano; en La casa del libro hay uno por 30€ y en amazon otro por más de 350€, ¡glups!). El día eterno es una recopilación de relatos cortos de ciencia-ficción y género fantástico que según se indica en el propio volumen ya habían sido recopilados con anterioridad por Minotauro en otras antologías (excepto un par de ellos). Como hace mucho que no incluyo los títulos, aprovecho esta ocasión para hacerlo informando además de en qué otros libros aparecen:

Ocurre además que el título Playa terminal hace referencia a dos ediciones distintas que recopilan cuentos diferentes. La que yo he leído es la más reciente (1987) y ninguno de los doce cuentos que recoge están en los de esta compilación. Por tanto para mí son todos novedades, aunque tampoco es que cuatro años después hubiera podido acordarme de 'El último mundo del señor Goddard' y 'La tarde repentina' en caso de que hubiera leído el otro.

Los nueve cuentos están fechados entre finales de los 1950s y mediados de los 1960s, uno de los periodos más fructíferos del autor. El tono general de los mismos es el habitual de su obra, esto es, historias asfixiantes sobre personajes extraños en mundos que experimentan cambios fuera de lo común. Así, en 'El día eterno' la rotación de la Tierra se ha detenido, haciendo que sus habitantes deambulen por toda su superficie desolada buscando un lugar donde poder conciliar el sueño. La presencia de la memoria de las diferentes eras geológicas de la Tierra en un fósil marino da cuerpo a 'Prisionero de los abismos de coral'. Unos viajeros espaciales varados en un planeta desierto donde los recuerdos se materializan es el telón de fondo de 'Mañana es un millón de años'. Una angustiosa vengaza la de 'El piso 99'. Muchos misterios sobre el universo y sus posibles habitantes nos esperan en 'Zona de espera'. 'El último mundo del señor Goddard' es un ejemplo perfecto de cuento fantástico con un protagonista que controla a su pueblo y vecinos mediante una maqueta del mismo. 'El asesino bondadoso' desarrolla una paradoja clásica de los viajes en el tiempo. En 'La tarde repentina' los extraordinarios conocimientos de las ramas más oscuras del yoga permiten a un médico hindú evitar las consecuencias de un crimen. Por último 'Los locos' plantea una distopía en que un gobierno totalitario ha prohibido el ejercicio de la psiquiatría en aras del respeto a la libertad del individuo.

No voy a decir que sean sus mejores cuentos (en global me gustó mucho más Las voces del tiempo), pero no es fácil encontrar un Ballard malo. En todo caso me muero de ganas de que Alianza Editorial publique de nuevo a este autor y sus Cuentos completos, noticia que lleva dando vueltas por la red casi dos años. A ver si de una vez se hace justicia con la obra breve del británico. De momento la web de esta editorial ya indica que Rascacielos está disponible, aunque a fecha de hoy yo no he conseguido verlo ni en amazon ni en La casa del libro. Tenéis más reseñas de esta edición en particular en Authomathic for the people y KMX Magazine, aunque esta última apenas son cuatro frases.

16 may. 2018

Middlesex - Jeffrey Eugenides

En Middlesex comparten espacio dos hilos argumentales simultáneos. Por un lado está la saga familiar de los Stephanides, fundada por Lefty y Desdémona a principios de los 1920s tras emigrar desde Grecia a EEUU huyendo de las barbaries de la Guerra greco-turca. Una vez en Norteamérica se instalan en Detroit porque allí reside una prima de ambos, Lina Zizmo. En dicha ciudad vivirán, trabajarán y tendrán a sus hijos, y éstos a su vez, los suyos. Su nieta Calliope será la narradora de la historia familiar, aunque para sorpresa del lector, en el momento de la narración y con algo más de cuarenta años, Callie ya no es una chica, sino un hombre, Cal. Debido a un problema genético el protagonista nació con genitales ambiguos de aspecto femenino y los testículos y demás gónadas masculinas ocultas. Tras el nacimiento del bebé, el médico que atendió el parto hizo una exploración rutinaria y superficial que no detectó este hecho, con lo cual se entendió que se trataba de una niña y como tal fue criada. Sin embargo con la llegada de la pubertad y el aumento de testosterona que la acompaña se hizo patente su verdadero sexo e identidad de género, lo que llevó a la hasta entonces jovencita a tomar la decisión de pasar a ser un hombre.

No voy a andarme por las ramas: esta novela de Jeffrie Eugenides es tan entretenida como insustancial. Ya solo el título se queda en poco más que pretencioso aunque tiene la intención de ser sugerente y jugar con el doble sentido (podríamos traducir literalmente middlesex por 'sexo intermedio', al margen de ser el nombre de la calle del barrio residencial donde Callie vive con sus padres). Es verdad que se tratan muchos temas delicados, pero quien mucho abarca poco aprieta. ¡Ah, ese refranero español, cuánta sabiduría encierra! Quizás si este escritor se hubiera centrado en algún tema y lo hubiera tratado con más profundidad el texto habría ganado empaque. Pero no, tenía que tocar todos los palos posibles para hacer una especie de epopeya carente de interés pero que potencialmente tiene algo para todo el mundo. Incesto, conflictos armados, emigración, EEUU como la tierra de las oportunidades que no lo es tanto, activismos políticos y de minorías sexuales y raciales, amor, religión, historia contemporánea, el crecimiento como persona, la aceptación de uno mismo, etc.

Un vistazo rápido a la página del libro en la Wikipedia en inglés confirma algo que su apellido ya me hacía sospechar: Eugenides es de origen griego y además nació y se crió en Detroit. Hay por tanto mucho de autobiográfico en estas páginas. Sin embargo, la intersexualidad de Callie, que es lo que le otorga la originalidad, es lo que menos creíble resulta. Un descubrimiento tan traumático sobre un aspecto determinante a la hora de definir la realidad del ser humano, y que encima ocurre en una época tan delicada para el protagonista, tiene por contra un peso secundario en la acción. La trama se desarrolla en tres cuartas partes con Cal relatando la odisea familiar, con los abuelos, los tíos abuelos, los padres, los tíos, los primos, toda la parentela y no nos olvidemos de los trabajos, los golpes del destino, bla, bla. A esto hay que superponer brevísimas pinceladas de la vida adulta de Cal en su actual residencia en Berlín (más referencias autobiográficas). Es solo en el cuarto final del libro cuando el escritor intenta desarrollar el conflicto del protagonista, pero en mi opinión falla estrepitosamente. Todas las dificultades del paso por la pubertad de Callie durante principos de los 1970s tienen las carencias propias de alguien que no ha pasado por ese proceso y que por tanto, no puede transmitir la angustia que se debe experimentar. Yo iba leyendo y era incapaz de creerme nada, ¡qué poco gracejo, qué poco chiste! Aunque también puede ser que haya querido ahorrarse los detalles más morbosos y escabrosos para no caer en el drama. O bien simplemente que Eugenides carezca del talento suficiente para hacerlo aunque conozca de primera mano de qué está hablando (que conste en acta que esto último no me lo creo, pero lo pongo aquí para evitarme la vergüenza si dentro de unos años el escritor decide salir del armario y confesar que es intersexual).

En definitiva, fácil de leer pero con personajes y situaciones triviales. Lo que es a mí, no me ha emocionado ni en una sola página, ¡ni una sola! Ahora bien, ya sabemos cómo son estas cosas. Para empezar la novela ganó el premio Pulitzer y para continuar las reseñas en la blogosfera son de lo más elogioso (por poner algunas: A través de otro espejo, Kaleidoscope, MarinaEscribe, Un libro al día). Así que para equilibrar un poco la balanza, aquí queda la mía.

7 may. 2018

Nicht beendet

Tengo buenas tragaderas para terminar libros, así que por lo general acabo casi todo lo que empiezo. Me cueste más o me cueste menos, suelo llegar hasta el final porque una novela que no he ha gustado me da mucho juego a la hora de soltar improperios en la reseña correspondiente. Me relaja, incluso me puede llegar a compensar cuando el autor es admirado por el público (me viene Vargas Llosa a la cabeza sin tener que pensar demasiado). Pero ocurre que desde mediados de marzo estoy viviendo un momento bastante convulso en lo personal, con varios frentes abiertos que me tienen los nervios desquiciados. Asi que llevo varios abandonos acumulados desde hace algo más de un mes, sin haber pasado más allá del capítulo dos en todos los casos. Ahí va la lista:

Andaba yo buscando en la biblioteca Sorgo rojo del Nobel chino Mo Yang y como en aquel momento no recordaba su nombre, hice una búsqueda por título en el catálogo. Un artículo determinado de más al que no presté atención provocaron que me llevara a casa El sorgo rojo de Ya Ding. Antes de empezar a leerlo ya había detectado el error, pero pensé, ¡bah, qué más da! Así que me puse con él solo para dejarlo a las pocas páginas. Una familia campesina que se traslada a un pueblo donde el padre va a ejercer de enlace con el partido comunista chino. Todo ello relatado por el hijo pequeño. No sé si el libro será bueno o malo, pero no me apetecía nada meterme en esa historia. Por cierto que en las últimas ediciones, el libro del Nobel de 2012 se titula El clan del sorgo rojo, algo que puede ayudar a evitar confusiones como la que sufrí yo.

Clarice Lispector es otra autora con excelentes referencias que descubrí cuando buscaba información sobre Lucia Berlin. Me dije, venga, voy a leer algo suyo, pero como siempre en mis tomas de contacto, que no sea muy voluminoso. El título (des)afortunado fue La pasión según G. H. Insoportable, un constante reflexionar sobre algo intangible, inasible, inconcebible. Renuncié antes de la página 30. ¿Volveré a intentarlo de nuevo? En lo que queda de 2018 no creo.

En una de mis habituales incursiones en La casquería del mercado de San Fernando me hice con La hora de la cerveza, primer volumen de la Trilogía malaya de Anthony Burgess. Ambientado en alguna colonia del imperio cuando ya le quedaban pocos años por mantener dicho estatus, está repleta de términos en diferentes idiomas locales que obligan a consultar el glosario a cada poco. Supongo que al escritor le parecería que algo así aportaría veracidad y originalidad al crisol de razas y lenguas que bla, bla, bla. A mí me saturó desde el capítulo uno. En el dos la cosa seguía igual y puesto que mi retentiva para recordar los significados era nula, lo devolví a la estantería donde estaba y allí sigue a día de hoy.

Empiezo a leer Hozuki. La libreria de Mitsuko de Aki Shimazaki y tras dos capítulos no encuentro nada que me despierte mínimamente el interés. La protagonista es una madre soltera que vive con su madre e hija pequeña (¿o era hijo?) en la planta superior de la librería que regenta. Añade una reflexión completísima sobre la elección y el significado del nombre del comercio, sin olvidar mencionar las razones por que escogió escribirlo en caracteres kanji frente a la escritura silábica del japonés (o al revés, no me acuerdo), y para mí fue suficiente para decir: hasta aquí hemos llegado.

28 abr. 2018

La máquina blanda - William S. Burroughs

La máquina blanda es un ejemplo de la técnica literaria experimental cut-up que tanto gustó a William S. Burrougs, quien la empleó en varias de sus obras. El aire general de la novela (de alguna forma hay que denominar a este texto), es muy parecido al de El amuerzo desnudo pero más incomprensible aún debido a que a los desvaríos de drogadicto a que asistíamos allí hay que sumar el factor aleatorio que introduce el hecho de hacer recortes de frases y cambiarlas al azar.
«A la libertad por la aguja, muchachos»
Efectivamente, la narración expone muchas experiencias propias de los yonkis, con una glorificación del uso de estupefacientes y mucho contenido relatando los problemas de los adictos: la inmundicia a que conduce el consumo, el síndrome de abstinencia o las dificultades de conseguir droga por ejemplo.
«No hay. Ven vielnes»
Pero eso es solo al principio. Tras los primeros capítulos la droga pasa a ser un elemento puramente circunstancial y Burroughs cambia de registro. La mayoría del relato lo dedica a desbarrar detallando encuentros homosexuales de todo tipo, con una especial querencia a las prácticas menos convencionales.
«¿Jodo a Johnny por el culo? Así como los perros»
Vuelen a aparecer imágenes enfermizas de animales, recurrentes en sus novelas: escorpiones, ciempiés, cagrejos. Los primeros se relacionan con el consumo vía intravenosa trazando un paralelismo entre jeringuilla y aguijón. Los segundos devoran a sus víctimas humanas gracias a su tamaño gigantesco. Asocia los terceros con los parásitos, ¿tal vez jugando con el doble sentido del término inglés crabs: cangrejos/ladillas?
«Johnny abajo pantalones»
Hay muchas repeticiones de términos que aparecen con una frecuencia tal, que imprimen un cierto ritmo y musicalidad demencial a la lectura. Muchachos Verdes. Panamá. 1910s. Mucosa rectal 1920s. Jabón carbónico.
«Respira hondo, Johnny. Allá voy»
También los signos ortográficos se usan al margen de las convenciones. minúsculas después de un punto ausencia de comas que obligan al lector a encontrar las pausas para que las frases cobren sentido-Guiones que sustituyen al punto como elementos de separación.
«Así como peeeerrrossss»
En la parte central del libro aparecen dos/tres capítulos ('La treta Maya' y siguientes) que son lo más inteligible de todo el texto. Una historia de ciencia-ficción con viajes en el tiempo que permitirán al protagonista de la misma derrocar a la élite de sacerdotes mayas que controla el pronóstico del tiempo, marcando así la realización de tareas agrícolas que permitirán que la cosecha sea productiva o se pierda.
«Te corres, Johnny»
Pero no nos engañemos. La novela no tiene ni pies ni cabeza. Está llena de escenas homoeróticas. De escenas de muerte y mutilación. De descripciones de folladas en la cárcel, callejones o la selva de Centroamérica. Y de muchos jovencitos ahorcados que tienen erecciones postmorten que acaban en una eyaculación. La verdad es que no hay por donde cogerla, pero a veces, de lo desmadrada y absurda que es, te asombra. No creo que la llegue a recomendar a nadie, pero creo que merece la pena leerla. Tenéis más reseñas en Libros de Olethros y BN fanzine.

24 abr. 2018

Vermilion Sands - James G. Ballard

Vermilion Sands es un resort vacacional irreal donde los mares son de arena con vetas de cuarzo y dan cobijo a rayas blancas voladoras. Veleros y yates con ruedas neumáticas navegan entre islas de geografía surreaslista y arrecifes de piedra que se elevan hacia el cielo como torres góticas de catedrales imposibles. La villas y chalets que componen este complejo turístico están habitadas por una fauna humana compuesta de los muy ricos y famosos, por un lado, y de artistas y profesionales liberales por otro. Escultores que moldean estatuas sónicas o nubes, poetas que generan rimas con Versotranscriptores de IBM, directores de cine abstracto o corofloristas que venden orquídeas cantantes, se mezclan con divas de la música mejoradas con técnicas de ingeniería genética, multimillonarias caprichosas y ególatras o antiguas super modelos retiradas del circuito con apenas treinta años y sedientas de venganza.

Entre 1956 y 1970 James G. Ballard escribió nueve relatos cortos ambientados en una quimérica cuidad de vacaciones que denominó Vermilion Sands (podéis ver la lista completa en la ficha de la Tercera fundación). Recopilados por primera vez en 1971 en un volumen homónimo, resulta imposible no rendirse ante las características únicas de esa extraña topografía repleta de elementos contradictorios. Los nuevos significados que el británico otorga a términos de uso común consiguen crear unos paisajes asombrosos que dejan fuera de combate al lector al demoler la realidad que constituye su marco de referencia habitual. Desde luego si por algo destacan los cuentos, es precisamente por esa ambientación onírica a la que además añade sin tapujos elementos ecológicos y tecnológicos. Casas psicotrópicas construidas con bioplásticos y dotadas de células sensorias (sic) capaces de modificar su estructura según el humor de sus habitantes. Biotelas que permiten a la ropa responder a los estímulos nerviosos de las personas que las visten. ¡Un diez en originalidad para Ballard!

Ahora bien, respecto a los cuentos, no cuesta advertir que todos repiten un mismo modelo argumental. Un protagonista masculino que vive en Vermilion Sands. Por lo general artista o profesional independiente. Una mujer misteriosa se instala en esta localidad y rápidamente hace tambalear la vida del héroe. Surge la pasión, el sexo, tal vez el amor. El lastre emocional que acarrea la parte femenina de la historia la lleva a cometer una acción desquiciada y peligrosa que provocan la ruptura de la pareja. La peculiar dama desaparece de escena tan enigmáticamente como surgió en primer lugar. El personaje masculino sigue con su vida preguntándose qué habrá sido de ella. Fin. Ya sé que visto así, no parece que los textos estén muy elaborados, pero lo cierto es que los elementos contextuales son tan asombrosos que los nueve relatos se leen que es un gusto. Pero claro, a fecha de publicación de esta crítica, Ballard es el segundo autor más reseñado en Das Bücherregal, así que supongo que a nadie le sorprenderá que haya disfrutado cada frase de esta fascinante antología. Tenéis más reseñas en Lecturas errantes y El mundo de Yarhel. Por cierto que las dos son tan entusiastas como la mía.
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