29 oct. 2017

Venus en la concha - Kilgore Trout

Los Hoonhors son una especie extraterrestre que recorre el universo impartiendo una suerte de justicia cósmico-ecológica: provocan un diluvio masivo y global en todos aquellos planetas cuyas especies dominantes han causado desastres medioambientales graves. La medida es drástica aunque expeditiva, ya que la mayoría de las especies desaparecen (sobre todo la causante de los problemas), pero siempre sobreviven algunos individuos de algunas de ellas. Súmale a esto la resistencia propia de las especies vegetales y en unos pocos miles de años el equilibro ecológico se habrá restablecido. Como no podía ser de otra forma, los Hoonhors dan un merecido repaso al homo sapiens en la Tierra, pero en esta ocasión hay un superviviente humano: Simon Wagstaff. Nuestro protagonista abandonará el planeta azul en una nave espacial encontrada flotando a la deriva. Su intención en un constante ir y venir por todos los confines del cosmos (hecho que le hará ser conocido como 'El vagabundo espacial'), no será otra que encontrar a otras especies inteligentes que den respuesta a la gran incógnita que ha preocupado a la humanidad desde sus orígenes.

Imaginad mi sorpresa cuando una mañana de domingo pasando el rato en el mercadillo de libros de la Cuesta de Moyano de Madrid, me tropiezo con un libro de Kilgore Trout. Sí, sí, Kilgore Trout. El escritor maldito de ciencia-ficción salido de la pluma de Kurt Vonnegut y a quien éste hace referencia en casi todas sus novelas. La excitación y la emoción fue tal, que me aislé fuera del tiempo hasta que deduje que debía tratarse de alguna broma literaria urdida por el propio Vonnegut y Philip J. Farmer, que figuraba como coautor en la portada. Una posterior búsqueda en Internet me aclaró que efectivamente Venus en la concha la escribió Farmer bajo ese seudónimo con la autorización incial de Vonnegut, aunque una vez publicada y visto (más bien leído) el percal ya no le pareció tan buena idea, de ahí que en sucesivas reediciones tuviera que aparecer también el nombre de Farmer.

Conociendo el perfil literario que Vonnegut imprimió a Trout y que el mismo Farmer tiene novelas infames, no resulta difícil imaginar que no nos encontramos ante una pieza de alta literatura, sino ante una novela de ciencia-ficción intrascendente y disparatada que podríamos encuadrar en el subgénero de la space-opera. Al fin y al cabo, lo único que hace Simon es explorar el universo por zonas aún no cartografiadas y visitar planetas y civilizaciones donde le puedan ayudar en su búqueda de tintes filosóficos. Algunos mundos explorados resultan más interesantes que otros, pero en general las descripciones de las exoespecies y sus formas de vida se vuelven terriblemente aburridas nada más comenzar. Habrá quien piense que en realidad esas sociedades y seres imaginarios ocultan críticas veladas a los males propios de las sociedades humanas (machismo, las carencias de la administración de justicia, la hipocresía con que se tratan las relaciones sexuales, etc.). Estoy de acuerdo en que dicha idea no se puede despachar muy a la ligera, pero no por ello las explicaciones y detalles sobre las mismas dejan de ser tediosas.

Hay no obstante otros elementos que aportan atractivo al texto. De hecho hay golpes de humor muy trabajados, en especial los que toman como referente la guerra entre los sexos. También apuntes filosóficos fuera de lugar que exponen el buen juicio del autor. Y si Vonnegut incluía citas y menciones a las obras de Trout en sus novelas, en este caso es el protagonista quien en un nuevo giro de tuerca ficcional nos da a conocer en varias ocasiones las historias publicadas por un tal Johnatan Swift Somers III, su autor de ciencia-ficción favorito. Por cierto que si habéis leído la Guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams, habréis apreciado ciertas semejanzas en las tramas que van más allá de lo casual. Según la Wikipedia, el autor británico pretendió con ello homenajear esta novela. Por ir acabando ya, estamos ante un experimento que ya solo como concepto es digno de tener en cuenta. A nivel literario no es gran cosa, pero desde luego está por encima de otras obras con más intención más elevada del propio Farmer (no digo ya de otros autores). Tres euros que pagué. Un chollazo. Yo en vuestro lugar no me lo pensaría ni un segundo si me topara con ella en cualquier librería de lance, pero bueno ya sabemos del pie que cojeo. Tenéis más reseñas en Cuásar. Ciencia-ficción y y literatura fantástica y Sevilla escribe. Colectivo Literario. Pero para que no todo sean elogios, echad un vistazo a este foro de Meristation.

25 oct. 2017

Fuck America - Edgar Hilsenrath

Jakob Bronsky es un emigrante judío-alemán que lleva poco tiempo viviendo en Nueva York. Llegó con sus padres a principios de los 1950s tras haber sobrevivido a la II Guerra Mundial. Subsiste con muchas penurias a base de trabajos ocasionales de baja cualificación. No quiere trabajar porque a él lo que le gusta es escribir. Y también porque no está nada convencido del modelo americano de éxito basado en el trabajo. Se pasa las noches en una cafetería barata frecuentada por inmigrantes judíos redactando su primera novela, que sin duda se convertirá en un gran best-seller: 'El Pajillero'.

A pesar de un nombre que invita a pensar en un ensayo anticapitalista y antiimperialista (por lo menos a mí me lo sugiere), Fuck America es una emotiva y divertida novela que trata de las terribles secuelas que la II Guerra Mundial dejó en los supervivientes judíos del holocausto nazi. Mientras daba cuenta de ella me resultaba inevitable compararla con Enemigos. Una historia de amor de Isaac Bashevis Singer porque tiene muchos elementos en común, ya sea en el argumento o en el contexto en que transcurre. Se diferencian principalmente en que Edgar Hilsenrath construye un relato humorístico y mucho más ligero, aunque sin duda el transfondo dramático sobrevuela todas las páginas.

Hay mucha picaresca para sobrevivir y mucho desmadre sexual para dar salida a la fogosidad del joven protagonista, todo ello sustentando en abundantes diálogos. Por otro lado el Sr. Bronsky como narrador en primera persona es muy poco fiable y tan pronto nos habla de hechos verosímiles, como incorpora hilarantes fantasías ideadas en su imaginación calenturienta. Sin embargo detrás de tanto disparate queda patente la profunda desesperación del protagonista. A poco que sepamos sobre la biografía del autor, no parece raro pensar que haya volcado mucho de su propia historia en la vida de Jakob. En resumen, una joyita ligera, divertida y conmovedora. Tenéis más reseñas en Algo de libros, Un libro al día y Periferia über alles. Como es de esperar en todos ellos sale muy bien parado.

21 oct. 2017

Los vivos y los muertos - Joy Williams

Alice, Annabel y Corvus son tres amigas adolescentes que viven en un poblacho de la desértica Arizona. Están algo perdidas, como suele ocurrir siempre en la adolescencia. Las tres son huérfanas de madre y tienen familias que sin llegar a ser desestructuradas, sí que tienen muchas peculiaridades que las alejan del modelo tradicional. Las tres tienen además personalidades muy diferentes, con lo cual su amistad incorpora tensiones originadas por sus constantes desavenencias. A lo largo un verano seremos testigos de sus andanzas, que tanto por sus temperamentos como por el entorno en que transcurren, son cualquier cosa menos convencionales.

Debido a la reciente publicación de un volumen de Cuentos escogidos de Joy Williams en Seix Barral, empecé a toparme con artículos y entrevistas en torno a su persona por todo Internet como parte de la estrategia de promoción del libro. En dichos textos se dejaban claras sus simpatías y apoyo a la causa animalista, así que de pronto mi interés en acercame a su obra se hizo urgente. Y hete aquí que hoy me encuentro reseñando esta novela protagonizada por Alice, que como personaje de película indie sería fantástica (toda la novela promete como película indie multipremiada en el festival de Sundance). Segura de sí misma a ratos. Indecisa a otros, que al fin y al cabo tiene apenas 16 años. Animalista, ecoactivista y vegetariana, paradojicamente odia a los gatos. Annabel es la pija, la más superficial. Su objetivo en la vida es ser guapa, popular y deseada. Pero como acaba de mudarse a esta pequeña ciudad no ha conocido aún a nadie más. Los padres de Corvus acaban de morir en un accidente estúpido. El duelo por su pérdida le hace atravesar momentos muy oscuros y como expiación a su dolor trabaja de voluntaria en una residencia de ancianos. Allí conoceremos a Daisy, una enfermera cínica, irreverente y a vuelta de todo. La residencia es uno de los negocios de Stumpp, un tiburón de las finanzas aficionado a la caza mayor que deja al rey emérito Juan Carlos I, el Campechano, a la altura del betún. Su colección de animales salvajes disecados se expone en un grotesco museo. Emily Bliss Pickless, una niña prodigio de 8 años repelente y adorable a partes iguales, inicia una campaña contra dicho museo de los horrores. El nuevo novio de su madre es un antiguo vecino de Corvus, John Crimmins, quien mató al perro de ésta última harto de escuchar sus ladridos a varias millas de distancia. El padre de Annabel, Carter Vineyard, se ha encaprichado de su joven jardinero tras la muerte de su esposa, Ginger. Por cierto que la difunta progenitora se aparece a su marido por las noches para reprocharle lo mal esposo que fue. Y no nos olvidemos de este personaje, y aquél, y el de más allá. Y casi seguro que me dejo alguno.

No es por tirar del refranero, pero quien mucho abarca, poco aprieta. Como toma de contacto con la obra de esta autora de culto americana, Los vivos y los muertos me ha dejado bastante indiferente por muy finalista que quedara en el premio Pulitzer de 2001. Y no es que sea mala lectura, al contrario. Para empezar es muy crítica e incluye ácidas reflexiones sobre la naturaleza humana que ponen de manifiesto nuestra estupidez, dejando poco o ningún margen a la réplica. También es muy entretenida, abundan los momentos divertidos y ocurrentes, disparatados en muchas ocasiones. El problema es que no hay argumento. La trama a la que asistimos no es tal, sino una serie de relatos breves de una red de personajes relacionados entre sí en mayor o menor grado por mil motivos distintos. Que no es que no sea un formato válido dentro del amplio abanico de la creación literaria, ¡faltaría más! Pero después de tanta alabanza leída en Internet yo esperaba mucho más. Más cohesión. Más globalidad. Más intención. Pero no ha podido ser. Esto es lo que hay. No hay nada más que rascar. En cuanto a las reseñas de la blogosfera, hay división de opiniones. Por ejemplo en La medicina de Tongoy y Desde Otranto coinciden conmigo en que la falta de trama juega en contra del libro aunque no impide disfrutar de él. Sin embargo en Generación reader y Blisstopic solo leemos maravillas al respecto.

17 oct. 2017

El zoo de papel y otros relatos - Ken Liu

El zoo de papel y otros relatos incluye un total de 15 textos de narrativa corta, la mayoría relatos aunque tres o cuatro pueden considerarse novelas cortas debido a su extensión (podéis consultar los títulos en su ficha de la Tercera fundación). Los hay de ciencia-ficción y y los hay clasificables dentro del género fantástico. Casi todos incorporan elementos históricos y/o del folclore de los países del lejano oriente que los hacen muy interesantes y originales, por lo menos para mi gusto. Taiwan, China, Japón o Corea proporcionan a Ken Liu la nacionalidad de la mayoría de los protagonistas y el decorado en que se desarrollan las narraciones.

Resulta admirable que el autor norteamericano de origen chino aproveche sus obras para dar a conocer las atrocidades que han cometido los gobiernos de diferentes países en muchos momentos de la historia: la discriminación y abusos sobre los inmigrantes chinos que ayudaron a trazar las vías del tren en EEUU, los experimentos médicos sobre seres humanos que realizó el ejercito japonés durante la ocupación de China en los años 1930s, la guerra sucia del gobierno USA contra el comunismo chino en los países de la zona, etc. Solo por atreverse a denunciar estas miserias, el libro está más que recomendado. Aunque también tengo que reconoceer que Liu tiene algunos tics y algunos momentos que empañan el resultado final, aunque no demasiado. Para empezar es un poco dado a tirar del sentimentalismo para provocar la emoción fácil: madres que han sufrido lo indecible y que son despreciadas por sus hijos adolescentes, niñas trasladadas junto con su familia a paises exóticos y que no consiguen hacer amigos, etc. En segundo lugar, muchos de los elementos de ciencia-ficción que usa en sus cuentos tienen cierta base científica real que el escritor se empeña en indicarnos a modo de notas aclaratorias. Esto no sé si lo hace para justificarse -cosa que me parece totalmente innecesaria-, o bien por otorgar un justo reconocimiento al autor original de las ideas que ha empleado -algo que desde luego es digno de elogio pero totalmente innecesario también-. Y no puedo terminar sin que decir que en un par de ocasiones los temas tratados están tan manidos que no me cabe en la cabeza que a estas alturas de la película alguien sea tan inconsciente de seguir escribiendo sobre ellos (pérdida de privacidad en las redes o la evolución del ser humano a formas de vida más elevadas).

En todo caso y por resumir, he disfrutado mucho leyéndolo y las 500 y pico páginas de la edición en papel se devoran casi sin darte cuenta. En esta ocasión no tendréis problema para encontrar otras reseñas de este libro, pero por si os da pereza buscar en Google ya os dejo yo las de Libros y literatura y El pez volador. En una maniobra muy arriesgada para los tiempos que corren, los primeros incluyen en la misma términos como "paradigma" y "zona de confort", así que mejor ir directamente a la segunda que en lugar de semenjantes despropósitos propios del dossier corporativo de una multinacional tiene un breve resumen de todos los textos.

13 oct. 2017

El filo de la navaja - William Somerset Maugham

Larry Darrell es un joven que huye a Canadá y miente sobre su edad para poder alistarse como aviador en la I Guerra Mundial. Lo que vio luchando en Francia le hizo volver a Chicago siendo una persona completamente diferente, de manera que con tan solo veinte años su actitud ante la vida indica que las cosas que preocupan a los chicos de su edad están muy fuera de su órbita. En casa de su novia, Isabel Bradley, conoce al autor/narrador, quien está invitado a cenar con su madre, hermana de su gran amigo Elliott Tempelton. Elliot es un coleccionista y tratante de antigüedades que lleva muchos años viviendo en París, donde ha conseguido ascender con gran éxito en el escalafón social, hasta tal punto que la nobleza y la élite más selecta le tienen entre sus iguales. A lo largo de los siguientes años y de la mano del escritor británico, conoceremos las andanzas de los componentes de este grupo y de su entorno más cercano.

Detrás de un título tan prometedor como El filo de la navaja no hay más que un relato rancio y acartonado de la forma de vida de las clases más pudientes desde principios de los 1920s y hasta mediados de los 1930s, año arriba, año abajo. William Somerset Maugham es el narrador en primera persona de toda la historia, en la cual se reparte la atención principalmente entre Elliott Tempelton, un snob patético cuyo único objetivo en la vida es codearse con la aristocracia y la alta burguesía, y Larry Darrell, cuya búsqueda de la espiritualidad es lo único que ha sobrevivido con dignidad en el argumento. A pesar de que el autor cree ser ecuánime y equidistante por criticar tanto la pedantería del primero como la ingenuidad del segundo, adopta una actitud de superioridad moral muy propia de la clase alta británica, algo que por un lado consigue equiparale a Elliot en cuanto a ridiculez y afectación, y por otro revela su hipocresía ante la sencillez de Larry.

A nivel estilístico el texto tiene bastantes características que lo hacen parecer añejo y rebuscado. Podemos empezar por el vocabulario, lleno de términos poco frecuentes y que hacen pensar en un tipo obsesionado por evitar repetir palabras aunque el precio a pagar sea usar sinónimos residuales en el leguaje hablado: cenceño, zumba, feble, aserto, futesa, enteco, etc. Sintácticamente tampoco se libra de usos arcaizantes de tiempos verbales ("como no tuviera a nadie a quien acudir..."), pronombres enclíticos ("Mostróse de amabilidad infinita", "Dijérase que nada deseaba sino..."). Por no hablar de la abundancia de alteraciones en el orden de los elementos de la frase para imprimirle pompa y esplendor ("con aquel su malicioso desenfado en el cual era maestro", "el camarero trajo la cerveza que para mí había pedido"). En todo caso y a pesar de todo lo que he dicho, el libro se lee con mucha facilidad, otra cosa es que lo que lees llegue a aportar algo o simplemente entretenga.

Entiendo que cada escritor es mayor o menor medida producto de su tiempo y de sus orígenes, y por supuesto tiene todo el derecho a crear un estilo propio. Faltaría más. Sin embargo yo como lector también soy en mayor o menor medida producto de mi tiempo y de mis orígenes, así que no me tiembla el pulso al escribir que se trata de una obra que no me ha interesado lo más mínimo. Ni en la forma, ni en el fondo. El rechazo que me provoca proviene de la arrogancia, la prepotencia y la condescendencia que rezuma cada oración de Somerset Maugham. Aunque la concepción de la vida que tienen todos los personajes, excepto Larry, tampoco ayuda mucho porque nada tiene que ver conmigo. Tenéis más reseñas en Querty libros, Tertulia Porvenir XXI y el Club de lectura de la vaquería. A diferencia de mí, todos están encantados con la novela.

9 oct. 2017

Las pisadas del diablo (Horrorama Vol. 4)

Verano de 1969 en Ipswich, una pequeña ciudad de Massachusetts no muy lejos de Salem. Brandon Waite, su novia Sarah, su hermano Dexter y su cuñada Tabitha llevan semanas enfermos. La situación les desborda cuando esta última pierde el bebé que esperaba en circunstancias muy extrañas. Brandon sospecha que el espíritu de su difunto padre, William Waite, conocido en todos los alrededores por sus prácticas ocultistas y su afición a la nigromancia, anda detrás de la desgracia. Así que el protagonista, que desde joven ha sido instruído en las artes mágicas, tiene que invocar antiguos rituales para convocar a seres demoníacos y descubrir la verdad. Tras su primera incursión en la magia negra, las cosas no resultarán tan bien como esperaba.

Las pisadas del diablo es un cómic de terror incluido en la colección Horrorama de la editorial Recerca, de algunos de cuyos números ya he dado cuenta en el blog. A pesar de que la brujería y la magia negra son temas que dan mucho juego en el género, están en franco retroceso desde hace años frente a otras temáticas enmarcadas en el horror. A mí personalmente me encantan, sin embargo el formato breve con que se tratan en este cómic da pocas oportunidades a la historia para desarrollarse. Planteamiento, nudo y desenlace ocurren en menos de una hora de lectura cuando el argumento da para muchísimo más. Algo que por cierto queda bien claro cuando llegamos a las tres historias cortas que, protagonizadas por los mismos personajes, se incluyen al final. Concebidas y publicadas con anterioridad al volumen principal, me han dejado con ganas de mucho más. Algo que no va poder ser. ¡Ajo y agua!

En apartado gráfico no es demasiado espectacular pero capta perfectamente el aire macabro del guión (a cargo de Scott Allie). Los dibujos (Paul Lee) son sencillos y efectistas, y los colores (Dave Stewart) planos en general, aunque con alguna concesión más elaborada y espectacular en las escenas sobrenaturales. Chulísimo, pero me ha sabido a muy, muy poco. Más reseñas en ¿Cómo quieres que cuente estrellas? y Los archivos de Typhares.

5 oct. 2017

Idoru - William Gibson

La red difunde el rumor de que Rez, el cantante chino/irlandés líder del longevo y mundialmente conocido dúo Lo/Rez, va a contraer matrimonio con Rei Toei, un ídolo de la canción sintético que solo existe como holograma en el mundo físico y software en el mundo virtual. Ante semejante desvarío, propio sólo de una estrella del rock, su conmocionado guardaespaldas y responsable de seguridad, el australiano Keith Blackwell, contrata a Colin Laney. Colin es un analista de datos extraordinariamente hábil a la hora de descubrir puntos nodales en información aparentemente incoherente, pero que cayó en desgracia en su anterior trabajo. Así que el brillante consultor de datos se marcha a Tokyo a tratar de descubrir si hay alguien detrás de las ridículas ideas de Rez. A Tokyo viaja también Chia McKenzie, una jovencita de 14 años, miembro del club de fans de Lo/Rez de Seattle. Su intención es descubrir si las habladurías sobre su adorado Rez son ciertas. En el vuelo se sienta junto a Maryalice, una mujer peculiar pero simpática, que cargada de maletas, le pide ayuda para pasar una de ellas por el control del aeropuerto destino.

Idoru es la sengunda entrega de la denominada Trilogía del puente de William Gibson. La acción transcurre en el mismo escenario globalizado/hipertecnológico/distópico que la primera entrega, y aunque las tramas son totalmente independientes, comparte algún personaje de menor trascendencia (el guardia de seguridad Berry Rydell, que protagonizara Luz virtual). En esta ocasión la trama se desarrolla en el Tokyo reconstruido tras el gran terremoto que también afectó a California, como ya sabíamos de anterior volumen. Si por algo se caracteriza el argumento es por explotar hasta la saciedad los elementos distópicos del cyberpunk que popularizó este autor. Se podría decir que aproximadamente un 25% del texto son descripciones encaminadas a ponernos en ambiente. Me refiero a cosas como:
"Un crepúsculo anaranjado al otro lado de una ventana inclinada con marco de metal imprimía colores aceitosos en el cielo."
O bien:
"Las cuatro sillas de la sala tenían respaldos estrechos y altos, todos rematados por una reproducción en acero del Sombrero del Elfo Malvado."
Puestos a pensar me parece que la estimación del 25% es incluso conservadora. Me atrevería a decir que una de cada tres frases no aporta nada al argumento. Porque ya me diréis a mí de qué sirve saber, por ejemplo, ya sea que...
"El mono de Typorex de la camarera refulgía sobre la mesa biedermeier emplastada con incrustaciones de chips de silicio de viejas computadoras en desuso."
...o que...
"Chia soñó con una playa cubierta de fragmentos aplastados de electrónica: criaturas como cangrejos que se escabullían, con las patas rayadas como resistores viejos."
Con ello no quiero decir que la historia sea aburrida o tenga fallos de estructura o desarrollo. No es eso, de hecho la novela no está mal. El problema es que Gibson abusa de las descripciones hasta agotar al lector. Llega un momento en que cada vez que pasas página eres capaz de detectar las frases innecesarias de un simple vistazo. Aparecen todas a la vez como resaladas por un efecto de postprocesado digital. En un alarde de esa nobleza que tengo y que pocas veces demuestro, puedo entender la necesidad del autor de sobresaturarnos de referencias a esos escenarios high-tech porque la novela data de 1996 y por entonces, el ideario cyberpunk no estaba tan instalado en el inconsciente colectivo. Es eso o ganas de exprimir la gallina de los huevos de oro tras un descenso en las ventas de los anteriores libros, se me ocurre. De todas formas, lo que no le voy a negar al escritor norteamericano es su gran capacidad de anticipación y la exactitud de muchas de sus predicciones. En esta ocasión, destaca el riesgo de que los gobiernos mundiales quieran alterar la neutralidad de la red... ¡siete años antes de que el término fuese acuñado! Lo cual no es óbice para que otras veces pierda un poco el norte, demostrando que afectación y química no están reñidas en frases tan absurdas como:
"La furgoneta de Arleigh olía a monómeros de cadena larga y a electrónica caliente."
La narración va alternando capítulos con las dos tramas, confluyendo ambas cuando se aproxima el final. Esta técnica es también muy propia de Gibson, que si mal no la recuerdo explota hasta la friolera cifra de cuatro hilos argumentales en Monalisa acelerada. Resumiendo, vuelta a los orígenes para componer una obra que sin ser mala, se ve lastrada por las opresivas y repetitivas descripciones que no aportan nada y empañan el recuerdo de la buena impresión que causaron en Neuromante. Para mi sorpresa no he encontrado muchas reseñas en la blogosfera en español, así que os dejo la de El jardín del sueño infinito nada más. No estoy muy de acuerdo con ella, pero todo sea por fomentar la pluralidad de opiniones.

1 oct. 2017

XVII Premio UPC. Novela corta de ciencia ficción

Este libro lo pillé de saldo en Bibliostock, junto a otros dos o tres que también recopilaban diferentes obras premiadas en el archifamoso Premio UPC de ciencia-ficción. Aunque llevo siglos oyendo hablar de él, ésta es mi primera toma de contacto con este reputado galardón, que lleva en activo desde 1991 y tiene el marchamo de autenticidad fandom del ínclito Miquel Barceló (y que dios me perdone por usar "autenticidad", palabra que detesto, en uno de mis posts). Por lo que he podido ver en la Wikipedia,  ultimamente está de capa caída, con la convocatoria pasando a ser bianual en lugar de anual por un lado, y dejando de publicarse los textos premiados por otro. Sin embargo parece que ya hay un acuerdo con la editorial Apache libros para solucionar el último punto comentado.

La decimo séptima edición corresponde al año 2007, en que se laurearon las siguientes novelas:

  • Primer premio (ex aequo): "Belcebú en llamas", de Carlos Gardini (Argentina). Un sicario perteneciente a una hermandad de asesinos a sueldo, escindida de la ortodoxia cristiana, protagoniza una intriga político/religiosa que mezcla colonización de planetas, herejías y un nuevo Génesis a través del uso de biotecnología muy avanzada. Tengo que admitir que el lenguaje afectado y rebuscado me cargaba un poco durante la lectura, sin embargo cuando terminé de leerlas todas ha destacado por encima del resto, no solo por la trama y la composición, sino por el barroquismo de su estilo.
  • Primer premio (ex aequo): "En defensa de Elíseo" ("Defending Elysium"), de Brandon Sanderson (EEUU). El idealista agente de una organización terrestre que goza en exclusiva de la tecnología alienígena derivada de los contactos con extraterrestres se enfrenta, en una trama noir, al gran desengaño de su vida. De ritmo algo acelerado para mi gusto, conecté muy bien con el argumento a nivel ideológico porque arranca con un enfoque 100% antiantropocéntrico. Pero llega el final y se produce un giro que viene desbaratarlo y quitar el "anti" que lo precede. Diferencias de pensamiento al margen, no está mal, pero creo que le han robado a Gardini la exclusividad del primer premio (y supongo que la mitad de los 6.000€ del galardón).
  • Mención UPC: "Tricordio. Tres cuerdas y una sola melodía" ("Tricord. Tres cordes i una sola melodia"), de Joan Baptista Fonollosa (Barcelona). Colonización espacial y viajes en el tiempo que coquetean con las paradojas habituales en el subgénero para componer una narración con una trama demasiado manida para mi gusto, a la que esta obra no aporta ninguna sorpresa. Bueno en realidad sí, porque incluye una subtrama sin relación con la historia principal, pero que supongo que sería necesaria para poder llegar a la extensión mínima exigida en el concurso.
  • Mención especial: "Recuerdos de otra vida" ("Records d'una altra vida"), de Jordi Guàrdia (Lérida). Otra trama detectivesca que incluye mucha alta tecnología médica, inteligencias artificiales y nanobots. La idea que desarrolla está tan vista y se tiene uno que leer tantos topicazos de novela negra para terminarla que resulta un poco bochornoso pensar que le han dado una mención epecial.
Lo cierto es que me lo he pasado bastante bien leyendo estas cuatro novelas cortas porque no exigen apenas esfuerzo y entretienen. Aunque no por el contenido, sino más bien por todas las sinápsis que activan en la memoria: a medida que pasas páginas eres consciente de que resulta imposible no pensar en obras de otros autores en las que encontrar coincidencias argumentales de fondo. En general pecan de falta de originalidad, provocada por la saturación de referencias/influencias del género; se añade un amateurismo más que evidente en las dos últimas. Tengo pendientes al menos un par de volúmenes más de este mismo premio, así que no descarto volver a ellos en breve y decir algunas verdades, no importa que duelan. Tenéis más reseñas en Rescepto y el Sitio de Ciencia-ficción.
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