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24 mar 2015

El gran Retrato - Dino Buzzati

Mi segunda experiencia con Dino Buzzati viene a convencerme de la buena impresión que me causó en El Desierto de los Tártaros, por muy deprimente que resultara aquella lectura. Por suerte en El gran Retrato es algo más benévolo con el lector, aunque no con el ser humano. En un sorprendente e inesperado coqueteo con la ciencia-ficción, la trama viene a plantear una temática ampliamente explorada en el género: la toma de conciencia de sí misma de una inteligencia artificial. El texto no va a aportar muchas novedades, todo hay que decirlo, pero a mí como aficionado siempre me gusta toparme con historias que muestran a las claras la falta de sensibilidad del ser humano cuando en su ambición infinita se vuelve dios creador.

La novela tarda bastantes capítulos en arrancar, al principio nos enfrentamos a lo que parece otra narración de tono kafkiano como la mencionada un poco más arriba: Ermanno Ismani, catedrático de electrónica en una Universidad cuyo nombre no trasciende, es reclamado por el Ministerio de Defensa para participar en un proyecto super secreto que requerirá su dedicación completa durante al menos un par de años. Nuestro profesor acepta llevado no por sentimientos elevados de amor o compromiso con la patria, sino más bien por el miedo al qué dirán si lo rechaza. Durante páginas y páginas vemos cómo el más absoluto desconocimiento de sus responsabilidades le harán replantearse la decisión tomada. Nadie, ni siquiera el general con quien se entrevista, sabe de qué se trata, sólo que ha sido reclamado por el reputadísimo físico Endriade, lo cual parece ser marchamo de la seriedad y magnitud del trabajo a realizar. Total que un poco antes de llegar a la mitad del libro es cuando Ermanno y su mujer Elisa, ya instalados en unas remotas e incógnitas instalaciones gubernamentales, sabrán por fin en qué consiste el proyecto. Ante ellos se levanta una intrincada construcción de hormigón y metal que por su forma y tamaño asemeja un pueblo pequeño. Los cimientos de esta urbe demencial y fantástica se distribuyen por toda la ladera de una colina y en su interior albergan un supercomputador que, en un capricho de Endriade, ha sido dotado de una personalidad y una conciencia. Un acto aparentemente injustificado pero que veremos, oculta más miserias humanas de lo que podríamos pensar.

No voy a revelar más información que bastantes pistas he dado ya. El libro tiene una redacción muy sencilla y directa, se da cuenta de él en un par de sentadas. Como ya he adelantado, por poca experiencia que tengamos en el género será muy fácil adivinar qué derroteros va a seguir. En cualquier caso y a pesar de lo previsible del desenlace, no deja de ser una lectura reconfortante e interesante. Tenéis más reseñas en el Blog de Jack Moreno y Caricaturas parlantes.

2 nov 2013

El Desierto de los Tártaros - Dino Buzzati

No sé muy bien cómo he llegado a la obra de Dino Buzzati. Ni idea, la verdad. Por el gran número de autores que salen en ellos, no sería extraño que haya sido desde algún libro de Vila-Matas. En fin, lo mismo da, la cuestión es que me llamó la atención y como resultado me he leído El Desierto de los Tártaros, con toda seguridad la novela más deprimente con que me he topado en 2013.

La trama es bien simple, el joven Giovanni Drogo acaba de terminar su formación en la escuela de oficiales del ejército y parte a su primer destino: la fortaleza Bastiani, un olvidado reducto defensivo enclavado en las inhóspitas montañas del norte. En cuanto se instala, el opresivo entorno natural y la asfixiante atmósfera a fracaso e inutilidad que inundan el fuerte se hacen palpables. Aun cuando su instinto le conmina a huir de ese lugar, el miedo a un borrón en su expediente le convence para quedarse unos meses. Meses que se transforman en años. Años que le alejan inexorablemente de su antigua vida en la ciudad. Años que se consumen uno tras otro y que aniquilan cualquier posibilidad de conseguir un traslado. Los breves permisos que disfruta no hacen sino mostrarle la pérdida de vínculos con sus viejos amigos. Las ocasionales visitas al pueblo más cercano exponen el patetismo y la soledad de una existencia que se le escapa. Soldados y oficiales sueñan con una contienda con el país del norte que dignifique sus carreras militares pero que, evidentemente, nunca se materializará. Entre tanto por uno u otro motivo, compañeros con más suerte se van marchando, otros más en su línea insustancial simplemente se jubilan, los hay que por caprichos del destino mueren de manera ridícula.

Naturalmente lo terrible del caso es que la historia del Teniente Drogo es extrapolable a todos y cada uno de nosotros, solo con cambiar un par de matices sin mucha importacia. Todos nos engañamos a nosotros mismos, nos mentimos por comodidad y buscamos excusas para posponer las decisiones que nos ayudan estar más cerca de nuestros sueños y nos alejan de la monotonía y el tedio de trabajos sin ningún interés ni esperanza. Miedo, familia, sociedad, sistema, lo mismo da, pronto llega el día en que es demasiado tarde para hacerlo y no nos queda más remedio que hacer frente a una vida frustrada y fracasada. Solo queda el necio consuelo de los tontos: solo somos otro más de una lista interminable. Vaya con Buzzati.

Tenéis otras reseñas en El Placer de la Lectura, Pedaladas a buen ritmo y Confieso que he leído. Curiosamente son todas bastante más extensas que la mía.
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