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20 feb 2022

No y yo - Delphine de Vigan

Lou Bertignac tiene trece años y un C.I. de 160, a resultas de lo cual va adelantada dos cursos. Se siente un poco rara porque destaca entre sus compañeros por su aspecto mucho más aniñado. Aunque también tiene muchas inquietudes intelectuales que se salen de lo corriente, pero ésas las deja para casa. Va a realizar un trabajo sobre los sin techo para la clase de Ciencias Económicas y Sociales. Quiere enfocarlo en las mujeres jóvenes y se fundamentará en especial en entrevistas con No (apócope de Nolwenn), una joven sin hogar de 18 años con quien ha trabado una precaria amistad. El tiempo que pasen juntas actuará como revulsivo para Lou, quien se verá forzada a enfrentarse a verdades muy amargas del mundo adulto.

No y yo es una novela de crecimiento que no hace concesiones y muestra sin tapujos el horror que supone vivir en la calle. A pesar de ello, el lenguaje no es crudo, sino que está perfectamente adaptado a la edad de su joven narradora. La habilidad de Delphine de Vigan para ponerse en la piel de una cría de 13 años es asombrosa, ya que por muy inteligente que sea, su enfoque ante los problemas y sus reflexiones recogen por igual la ingenuidad y la conmoción que supone enfrentarse por primera vez a situaciones inconcebibles desde la lógica, pero habituales en nuestra sociedad. Aunque el registro verbal esté bastante contenido, las causas, consecuencias y peligros de vivir en la marginalidad se recogen sin vacilación alguna: abandono infantil, abusos, violencia (sexual o no), soledad, alcoholismo, marginación, trastornos psicológicos... El texto podría parecer destinado a un público juvenil por esa aparente sencillez del discurso, pero en mi opinión por la contundencia de la realidad que se expone no creo que sea el caso.

De Vigan ha escrito una historia muy emotiva que no cae en la complacencia ni tiene intención moralizante. En realidad, tiene un desarrollo muy derrotista y pesimista, otorgando pocas concesiones a la esperanza. Por más que la jovencísima protagonista pueda madurar al enfrentarse a las injusticias del mundo adulto, al menos en mi caso al cerrar las tapas lo que me ha quedado es una profunda sensación de desconsuelo. Algo que sin duda habla muy bien de la destreza de la autora francesa.

12 sept 2016

Nada se opone a la noche - Delphine de Vigan

Nada se opone a la noche es el exorcismo individual que Delphine de Vigan realiza para librarse de los demonios familiares y personales que rodeaban el suicidio de su madre Lucile en enero de 2008, cuando contaba con poco más de sesenta años de edad. Dividida en tres partes, la primera se centra principalmente en la vida de Lucile como un miembro más de la familia que formaron Georges y Liane Poirier, abuelos maternos de la autora. La segunda está más enfocada a la vida de Lucile después de dejar el hogar familiar tras su matrimonio y hasta que sufre el primer brote psicótico con treinta y tres años; la tercera nos cuenta los esfuerzos de Lucile por superar su situación y para seguir viviendo a pesar de sus problemas mentales. En todo caso, a lo largo y ancho del texto la narración va dando saltos temporales  adelante y atrás según convenga, para así explicar asuntos de interés en cada momento, algo que aporta cierto dinamismo.

Muchos son los factores que parecen influir en una vida marcada por una grave enfermedad mental que provocó a Lucile graves ataques psicóticos, seguidos de largos internamientos y periodos de relativa calma contenida por fármacos psicoactivos. Fue la tercera hija de una familia muy numerosa (nueve hermanos, uno de ellos adoptado), marcada por la trágica muerte de uno de sus hermanos pequeños en un accidente de juegos. Modelo infantil debido a su extraordinaria belleza, las multiples campañas de publicidad que protagonizó de pequeña ayudaron a superar las estrecheces económicas de los primeros años de la familia. Las desgracias siguieron cebándose en sus hermanos: Jean-Marc, el chico que adoptaron para alejarlo de una madre maltratadora, murió asfixiado a los quince años mientras se masturbaba practicando la hipoxifilia; Milo, otro de sus hermanos, se suicidó a finales de los 1970s. Liane se quedó embarazada con casi cuarenta y tres años, y lo que en principio tomó como un regalo de Dios (era una católica devota), resultó en un niño con síndrome de Down. Tras su boda a los diecinueve años y la separación de su marido a los veintiseis, Lucile lleva una vida muy desordenada. Pasa casi todo el día fuera de casa trabajando y cuando vuelve se emborracha o se coloca con sus amigos. Sus hijas, Delphine y su hermana pequeña Manon, están bastante desatendidas. Los diferentes domicilios y las mudanzas se suceden sin parar, hasta que durante la adolescencia de Delphine su madre sufre su primera gran crisis psicótica.

De Vigan obtiene la información necesaria para escribir el libro de múltiples fuentes: entrevistas con sus tíos, diarios y textos escritos por su madre, programas de TV protagonizados por los Poirier, que resultaron ser una familia muy mediática, unas cintas de casete grabadas por su abuelo con sus memorias, sus propios recuerdos y los de su hermana. Este material descubre bien pronto que la gran familia feliz no lo era tanto y tenía sus zonas terriblemente oscuras, sobre todo rodeando a Georges, sobre quien en un momento dado recaen sospechas de abusos sexuales a Lucile y otras amigas adolescentes de sus hijos. Como es de suponer la lectura no es nada alegre, antes al contrario, tiene momentos verdaderamente deprimentes en los que somos testigos del dolor, los desprecios, los abusos y las espantosas experiencias que toca sufrir a unos y otros. Por más el suicidio de su madre se explique como un último acto de libertad (le habían diagnosticado un cáncer de pulmón que ya había tenido metástasis), la tristeza que envuelve la vida de todos los implicados consigue por momentos abandonar el papel e instalarse junto al lector. Excepto por las constantes interrupciones metaliterarias de la autora explicando el proceso de escritura del libro, que entiendo forman parte del proceso del duelo, pero no puedo evitar que me resulten pesadas, la lectura es absorbente y adictiva, aunque hay que tomar distancia para no dejarse arrastrar por el tono general de desesperanza contínua. No es mal libro en absoluto, pues entre otras cosas permite tomar conciencia de cómo la famila, la infancia, el entorno en que crecemos, la herencia genética y muchos otros elementos afectan a la salud mental del individuo. Aún así, me resulta difícil terminar este post recomendándolo. Tenéis más reseñas en Entre mis libros y yo y Con un libro en la mano.
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