19 jun. 2018

Herzog - Saul Bellow

Moses E. Herzog tiene cuarenta y siete años y es Doctor en Filosofía. Actualmente se dedica a la enseñanza aunque cuando era más joven escribió Romanticismo y Cristianismo, un libro con que consiguió hacerse -muy merecidamente-, un nombre en la comunidad académica. Sin embargo ahora no se encuentra en su mejor momento. No hace mucho se ha divorciado de su segunda esposa, Madeleine, quien lo ha dejado por su mejor amigo, Valentine. Desbordado por todos los fracasos que acumula (éste era su segundo matrimonio, no consigue ampliar sus estudios sobre el Romanticismo, las aventuras con otras mujeres nunca llegan a nada serio porque se aterra ante la perspectiva), Moses se pasa todo el verano yendo de un lado para otro sin saber qué hacer con su vida. Durante esa agitada temporada conoceremos su historia personal y familiar, así como un buen puñado de reflexiones filosóficas sobre la situación en que se encuentra el hombre de la segunda mitad del S. XX.

Herzog es una novela muy entretenida que gira principalemente en torno a la crisis de la mediana edad de su protagonista. Judío e hijo de emigrantes rusos que llegaron a Canadá pero se mudaron posteriormente a Chicago, Saul Bellow y Moses comparten muchos elementos biográficos. Da la impresión además de que estas características podrían ser arquetípicas del hombre judío norteamericano de mediados del siglo pasado, porque el retrato que este escritor hace del mismo coincide en muchos puntos con los personajes salidos de la pluma de Isaac Bashevis Singer: vitalistas, mujeriegos, impulsivos, irreflexivos, inestables, meditabundos, etc. El viaje a través de la atribulada vida del Herzog está plagado de familiares y amigos que irán pasando sin mucha pena ni gloria a través de la páginas, pero que por otro lado harán que el relato sea muy animado y ágil. Hay un profundo drama existencial de fondo en la narración, pero hay también muchos elementos divertidísimos. En este sentido destacan las disparatadas cartas (reales o imaginarias) que escribe a cualquier persona, viva o muerta, bien conocidos suyos o bien personajes públicos, en las cuales expone los temas más variopintos. Estas misivas incluyen sin embargo meditaciones certeras y profundas que hacen honor a su profesión. La muerte, la sociedad podrida que hemos creado entre todos, o la mentira y la culpa como motor y freno respectivamente para acercarnos a la felicidad, son algunos de los asuntos que se tratan, ya sean con sus propios análisis o haciendo referencia a reconocidos filósofos: Heidegger, Spinoza, Proudhon, etc.

La prosa de Bellow es una auténtica maravilla, sencilla y sin artificios pero capaz de transmitir ideas complejas con total facilidad, como ocurre con las cavilaciones filosóficas. Los diálogos alternan con las partes más reflexivas a una cadencia adecuada para hacer la lectura más amena. Como curiosidad estilística, el narrador en tercera y primera persona se combinan con una imprudencia que podría parecer temeraria pero que en manos de este autor se comprende con naturalidad. A pesar de las cuatrocientas y pico páginas que tiene la edición del Círculo que he leído y de una cierta atención exigida en las partes más profundas, he devorado el libro sin apenas esfuerzo y me ha resultado muy ameno. No obstante, no he terminado de encontrar el punto de excelencia de que habla Vargas Llosa en el prólogo. Sin ser malo en absoluto, me ha parecido un libro interesante, simpático y agradable, que son todos calificativos muy tibios. Positivos, pero tibios. Entiendo sin embargo que en su momento fuese un éxito multitudinario de ventas, porque sin serlo, sigue cierta dinámica propia de los best-sellers: los temas tratados son muy generales y puede interesar a todo el mundo, tiene un ritmo acelerado que engancha, una trama con poca cohesión global pero entretenida, etc. De todas formas tengo muy claro que repetiré con Bellow, que por algo debe tener el premio Nobel de Literatura de 1976 (claro que también lo tiene su prologista y no lo soporto). Más reseñas en Langosta literaria y La antigua Biblos, donde han quedado muchísimo más emocionados que yo. Por cierto que yo diría que lo que aparece en Crítica de libros no es sino el prefacio de Vargas Llosa a que hacía mención un poco antes.

16 jun. 2018

Hyde - Steve Niles y Nick Stakal

Dos hermanos que trabajan en los laboratorios de una gran compañía farmacéutica ven como el departamento financiero cancela la línea de financiación de su investigación por falta de resultados. En un acto desesperado, se usan a sí mismos como cobayas de la droga que estaban intentando desarrollar. Momento a partir del cual los cadáveres de sus enemigos empiezan a aparecer por toda la ciudad. Supongo que nadie se sorprenderá cuando os revele que el asesino parece ser un tipo despiadado y práticamente sobrehumano que responde al nombre de Hyde.

Enésima reinterpretación de la obra de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, que a su vez, es una aproximación más al mito del Doppelgänger. Steve Niles no se ha roto los cuernos para escribir el guión, que no aporta absolutamente nada de interés a la historia original ni al mito. El apartado gráfico es cosa de Nick Stakal, quien con un estilo expresionista y oscuro logra dar un aire muy siniestro y sórdido a toda la obra. Un talento muy por encima de una historia que no hacía ninguna falta que se hubiera escrito.

Creedme, hay cosas mejores que hacer en la media hora escasa que se tarda en leer y en las que invertir los cuatro euros que pagué por él. En Zona negativa no han quedado muy convencidos pero en Goodreads no sale tan mal parado como yo esperaba.

12 jun. 2018

Caviar - Theodore Sturgeon

Caviar es una antología de relatos cortos a cargo del insigne Theodore Sturgeon. En esta compilación no hay solo ciencia-ficción, que es el género por que más fama adquirió, sino también incursiones en el terreno de lo fantástico (tratando casi siempre hechos sobrenaturales) y un singular ejemplo de thriller psicológico. Escritos entre 1941 y 1955, solo dos de ellos se pueden incluir en periodo que abarca la Edad de Oro de la ciencia-ficción (de 1938 a 1946). Sin embargo los que tratan ficción especulativa están escritos en los 1950s y siguen girando en torno a las temáticas habituales de eses periodo: mutantes y discriminación, conquista del espacio, asombrosos descubrimientos científicos, etc. Esto me lleva a pensar en lo arbitrario de esos límites, que visto lo visto se podrían extender hasta la aparición de la Nueva Ola a principios de los 1960s. Solo que Philip K. Dick apareció en escena a principos de los 1950s(1), y aunque los contextos en que transcurrían sus relatos eran muy Edad de Oro, los enfoques no tenían absolutamente nada que ver con lo que trataban el resto de los escritores. Pero basta ya de divagaciones que yo he venido aquí a hablar no de mi libro, sino del de Sturgeon. Os dejo a continuación la lista de cuentos incluídos junto con su temática (podéis ver los años en que se escribieron en la ficha de la Tercera fundación).

  • Un rayo de luz (Thriller psicológico)
  • Un dios microcósmico (Ciencia-ficción)
  • Fantasma (Fantástico)
  • Distinto (Ciencia-ficción)
  • Medusa (Ciencia-ficcion)
  • Bocazas (Fantástico)
  • Sombras en la pared (Fantástico)
  • Twink (Ciencia-ficción)
Los relatos son impecables desde un punto de vista formal. Presentación, exposición del conflicto, resolución del mismo. Un esquema clásico que no defrauda, menos aún con el estilo nítido y preciso de este autor. De todas formas se notan los años que han pasado desde que se escribieron. Para empezar los temas resultan un poco manidos y todo lector aficionado al género ya se ha topado con variaciones de los mismos hasta la saciedad. ¿Que Sturgeon fue de los pioneros? Pues no lo voy a negar y le reconozco el mérito debido por ello, pero la experiencia al leerle no aporta frescura ninguna. Pero bueno eso no es culpa de nadie, sólo de las circunstancias. Luego tenemos la condenada manía de tener que meter un giro inesperado en el argumento para resolverlo. Ya se sabe que esto era una condición casi obligatoria para publicar un cuento en aquellos años, pero resulta un poco cansino. Y ojo, que a veces está bien logrado, pero repetir el mismo formato una y otra vez hace que pierdas un poco de interés. Finalmente, como elemento cultural digno de mención: el machismo y racismo que pulula por algunos textos es alarmante. Pero la sociedad en los 1950s era así, no queda más remedio por tanto que considerarlos como un reflejo de la realidad de aquel entonces. A pesar de estos pequeños inconvenientes, me queda muy buen sabor de boca, más incluso por los de género fantástico, con mucho fenómeno paranormal y misterio de por medio. Tenéis otra reseña en el Sitio de ciencia-ficción, donde hacen además un breve resumen de cada relato (los títulos varían ligeramente por tratarse de una edición distinta a la de Minotauro, que es la que he leído yo).



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(1) En un ejercicio de egolatría sin igual hasta la fecha de hoy, recurro al archivo del blog para aclarar que de acuerdo con mi reseña de Cuentos completos I de este autor, su primer relato data de 1947, aunque su producción empieza a ser publicada a principios de los 1950s

8 jun. 2018

Erewhon - Samuel Butler

Aunque se suele clasificar Erewhon como utopía (sin ir más lejos, yo he leído una edición antigua del Círculo de Lectores incluida en una colección denominada Utopías), creo que es mucho más adecuado situarla en el terreno de la sátira y el ensayo. La novela comienza como la aventura de exploración del interior de una colonia británica hasta entonces solo habitada en las zonas costeras. El narrador protagonista nos oculta deliberadamente el nombre con el ánimo de poder realizar en el futuro una campaña que le permita apropiarse de los descubrimientos que ha realizado, modo de operación habitual de los colonizadores británicos del S. XIX. Nuestro hombre, cuyo nombre tampoco se llega a conocer, por más que Gabriel Jackson diga en el prólogo que se llama Higgs, descubrirá un país habitado denominado Erewhon, del cual la sociedad occidental no tenía conocimiento.

Este libro de Samuel Butler está desarrollado siguiendo el modelo de Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift. Tomando elementos propios de las novelas de viajes y aventuras, el lector asiste perplejo a la descripción de una sociedad que difiere completamente de la suya, y sobre estas diferencias se pone de manifiesto las carencias, injusticias y flaquezas de la propia. Pero claro, el libro se publicó en 1872, así que uno de los principales problemas a que un lector contemporáneo se enfrenta es la incomprensión y/o desconocimiento que pueda tener precisamente de la sociedad criticada: la victoriana.

En general los planteamientos de Butler para abordar las problemáticas sociales son muy originales, a pesar del choque que supone enfrentamos a ellos desde a casi 150 años de distancia en el futuro. Ojo, no quiero decir con ello que hayan sido resueltos, sino más bien que el contexto en que se exponen nos resulta lejano y extraño, con lo que no podemos sentirlo como propio. Así por ejemplo el vertiginoso desarrollo de la tecnología que se expermientó en el S. XIX se contrapone al rechazo al progreso y la prohibición de las máquinas en Erewhon, en unos capítulos brillantes en que se elucubra sobre la posibilidad de que los ingenios mecánicos inventados por el hombre lleguen a someterlo y dominarlo. La censura al sistema educativo británico por anular la creatividad  y moldear la conducta de los ciudadanos a los intereses de la clase dominante se manifiesta mediante la descripción del erewhoniano, estructurado igualmente sobre asignaturas absurdas (Hipotética, Contradicción y evasiva, etc.) que se imponen a los estudiantes durante largos años en los llamados Colegios del Desatino. Para mi sopresa hay un par de capítulos dedicados a los derechos de los animales, algo que en realidad no debería haberme extrañado, pues el Reino Unido ha sido pionero en el movimiento de defensa del bienestar animal y la promoción del vegetarianismo (la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals se fundó en 1824 y la Vegetarian Society of the United Kingdom en 1847). Pero que nadie se llame a engaño, por si los dos capítulos dedicados a ironizar sobre los derechos de los animales no fueran suficientes, hay uno más a continuación que reclama derechos para las plantas. No sé por tanto si será casualidad que sea precisamente Fernando Savater quien presente esta novela en una breve introducción de dos páginas. ¿Quién mejor que él para hacerlo si no, tan conocido como es por hacer pasar sus perversas ideas especistas como obra filosófica?

A pesar del atractivo que puedan despertar las cuestiones abordadas por Butler (antiantropocentrismo, ludismo, educación, derechos de los animales, etc.), el principal problema que he encontrado es que no hay ánimo de proponer soluciones, sino solo hacer escarnio de los temas que preocupan al autor. Por supuesto el formato adoptado es perfectamente válido para un objetivo mayor, no en vano exponer sin más las vilezas de una sociedad puede ser un primer paso para que empiece a cambiar. Sin embargo su decisión de presentarlo como textos de índole filosófico pierde empaque al no recoger alternativas que puedan resolver o mejorar aquello que critica. Al margen de esto hay algunos tics bastante insoportables, como ese supremacismo racial que otorga al protagonista, la superioridad colonialista bendecida por el cristianismo que le permite considerar a los erewhonianos como trabajadores forzados en situación de semiesclavitud, etc.

Por resumir, una novela interesante desde el punto de vista histórico, original en las ideas que baraja y que sin duda habría disfrutado mucho más de haberla leído a finales del diecinueve. Porque en el S. XXI se ha llegado a hacer pesada a ratos. Tenéis más reseñas en el Sitio de Ciencia-Ficción, muy en mi línea, y en Culturamas, mucho más entusiasta.

4 jun. 2018

El juez y su verdugo - Friedrich Dürrenmatt

Ulrich Schmied, teniente de la policía de Berna, aparece asesinado de un tiro dentro de su coche, aparcado en el lateral de una carretera rural cerca de Lamboing, a una hora de la capital del cantón. El comisario Hans Bärlach se hace cargo del caso. Sesentón y con una grave enfermedad estomacal, había sido el jefe del ambicioso y prometedor teniente. Para ayudarle en las indagaciones reclama al investigador Tschanz, que no es especialmente brillante pero siempre anda buscando hacer méritos. Las primeras pistas les conducirán a un tal Gastmann, un acaudalado sesentón de pasado turbio que se ha instalado recientemente en una lujosa villa de Lamboing. Se descubre que Schmied era habitual en las fiestas que éste organizaba en su casa, mimetizado bajo una identidad falsa entre los artistas, diplomáticos e industriales suizos que las frecuentaban. Pronto se revelará que en dichas veladas se trataban temas de gran interés económico para el estado, lo que dificultará el avance de las pesquisas. Sin embargo a medida que éstas progresen sabremos que el gobierno suizo no es el único que maneja una agenda oculta en esta investigación.

El juez y su verdugo es la primera novela que publicó Friedrich Dürrenmantt. Al contrario de lo que pasara con Justicia, este librito ha resultado bastante decepcionante. El desarrollo es muy rápido y la trama está llena de golpes de efecto que se presentan al lector sin demasiada coherencia. Quizás esto se deba a que por aquél entoces el suizo era un autor novel y a que originalmente apareció por entregas a pricipios del los 1950s en una conocida revista (fuente: Wikipedia), y quieras que no, este formato que impone sus propias exigencias. En todo caso, el trasfondo de lucha entre el bien y el mal sería aceptable en una novela decimonónica, pero seguir dando ese mismo tratamiento moral a un texto que data de mediados del S.XX resulta ridículo y vergonzante. Y la resolución con venganza de por medio no tiene credibilidad ninguna. Para mi gusto, como siempre, que por algo éste es mi blog.

Sin embargo no todo me ha parecido mal en el libro. Para empezar hay algunos personajes secundarios muy bien caracterizados y que destacan por encima incluso de los protagonistas. Por ejemplo el Dr. Lucius Lutz, jefe de Bärlach, que obsesionado con la ciencia criminalística moderna imprimirá a la narración unos toques de humor absurdo muy logrados. O el consejero nacional (y coronel) Oskar von Schwendi, el implacable abogado de Gastmann, arquetípico perro guardián de sus intereses. Y para terminar, guste más o guste menos, se lee un un par de sentadas así que tampoco hay que dedicarle mucho tiempo. De todas formas que nadie se engañe, en mi opinion estamos ante una obra totalmente prescindible escrita por uno de los más reputados literatos helvéticos. Aunque por lo que he podido ver, una vez más me quedo solo en mi juicio. La blogosfera en español se deshace en elogios por esta obrita, véase si no Crítica de Libros, Correspondencia o La esquina de ese círculo. En fin, algo he debido perderme. O igual no, como dicen los francófonos à chacun son goût.
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