20 mar. 2012

Cuentos Completos I - Philip K. Dick

Después de haber leído tantas y tantas novelas de Philip K. Dick, yo soy el primero en sorprenderme por haber tardado tanto en abordar su faceta de escritor de relatos cortos. Este primer volumen de cuentos recopila sus primeras creaciones, fechadas en la primera mitad de los 1950s.

Resulta admirable que desde el primer relato incluído, "Estabilidad", inédito hasta esta colección y que excepcionalmente data de 1947, la temática de su producción sea ya totalmente dickiana: viajes en el tiempo y paradojas temporales, sutiles conspiraciones alienígenas que ridiculizan la vanidad antropocentrista, la conquista del espacio por parte de la Tierra entendida como una expansión de intereses puramente comerciales, poderosas organizaciones que operan al margen de la legalidad, Estados de perfil autoritario y alto nivel tecnológico, imaginería retrofuturista con Marte, Venus y otros planetas del Sistema Solar como inspiración, etc. La guerra atómica planea igualmente por un gran número de historias como consecuencia de la Guerra Fría, en pleno vigor en aquellos años. Y como característica común a prácticamente todos los cuentos, finales muy logrados con un exquisito gusto amargo.

También se constata que la aplastante capacidad de anticipación de este escritor está presente desde el inicio de su carrera: por un lado su idea de que las grandes corporaciones terminarían teniendo más poder que los propios Estados, algo con lo que ya me he topado en algunas de sus novelas, y por otro llegó a pronosticar con más de 50 años de adelanto estrategias comerciales que encajan perfectamente dentro del concepto actual de obsolescencia programada:
—¿Qué haces? ¿Dónde trabajas? [...]
—Arreglo cosas, toda clase de cosas. Lo que sea.
—Nadie arregla cosas —se burló Earl—. Si se rompen, las tiras.
El Hombre Variable, 1953
—Aclaremos esto. [...] Ustedes no quieren reparar estos modelos, ¿verdad? Quieren vender los nuevos en cuanto éstos se estropeen... se estropeen, o los estropeen.
La Niñera, 1955
Sin embargo desconocía por completo sus coqueteos con la temática fantástica ("En el jardín", 1953; "El rey de los elfos", 1953), que aunque no están mal, tienen resultados algo más pobres que lado scifi. En cualquier caso, visto lo visto y leído lo leído, los siguientes volúmenes se irán incorporando a mi biblioteca poco a poco.

El habitual párrafo final de mis posts no incluye en esta ocasión enlaces a otras reseñas. He hecho un par de intentonas en Google y todo lo que he encontrado han sido enlaces a descargas directas del libro.

3 comentarios:

Palimp dijo...

No puedo ser objetivo con Dick... muchos de sus cuentos se notan que son de encargo y van 'a peso', pero aún así es un autor que me encanta. Tenía los dos primeros tomos en papel y creo que tengo los otros dos en electrónico (no lo he revisado y a lo mejor es otra cosa).

Cities: Moving dijo...

@Palimp: A ver, que yo soy un gran aficionado a PKD, no PKD, no fun. Ahora bien, no se me caen los anillos al reconocer que algunas de sus novelas no son tan buenas como otras (ojo, el escritor que esté libre de ese pecado que tire la primera Olivetti Valentine). Sobre los relatos cortos no puedo decir gran cosa porque son los primeros que leo. Según la información que viene en el libro estos datan del comienzo de su carrera, no creo que por ese entonces tuviera muchos encargos. Igual a finales de los 1970s sí.

Palimp dijo...

Cuando digo encargo quiero decir 'cuentos para vender y ganarse las lentejas', eso abunda en la ciencia ficción norteamericana con un doble efecto: por un lado los escritores son profesionales y se nota una buena calidad media, pero por otro hay muchos relatos flojos.

En cualquier caso ¡PKD forever!

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