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20 abr 2022

Ein unerwarteter Abschied

Para quienes no conozcan la lengua de Goethe, el título de la entrada viene a ser "Una despedida inesperada". Y es que en eso consiste este último post, en mi despedida de los blogs y el cierre definitivo de Das Bücherregal. Hasta ayer mismo no me lo había planteado seriamente, pero también mentiría si dijera que seguía subiendo las reseñas con el mismo entusiasmo de hace un lustro. Tengo que admitir que 2021, con ese reto absurdo autoimpuesto de leer y reseñar más de cien libros, se me hizo muy largo, de manera que en algún momento del año pasado escribir en el blog empezó a resultarme una obligación más que un entretenimiento. A pesar de que había decidido no presionarme durante este año, esa sensación todavía me dura. En lo que va de 2022, escribir la reseña de mi última lectura se me ha hecho muy cuesta arriba en la mayor parte de las ocasiones. Así que era solo cuestión de tiempo llegar al límite del hartazgo. Y eso ocurrió ayer. Pero la gota que colmó el vaso la puso Google.

Desde hace algo más de dos años (puede que tres incluso), cada vez que me conecto a Blogger recibo un email de Google avisándome de que hay un intento sospechoso de acceso a mi cuenta desde un dispositivo no reconocido. En ese mismo email se me informa de que si el intento de conexión es legítimo, lo siguiente que debo hacer es registrar el dispositivo en cuestión como un equipo autorizado. Ni que decir tiene, he estado ignorando esos emails desde el primer día en que los recibí. ¿Dispositivo no reconocido? ¿Te refieres al mismo portátil que llevo usando desde hace siete u ocho años, Google querido? No tengo ganas de indagar en cuál es el objeto de esta estrategia. Supongo que hay un lógico interés comercial, de fidelización, o puede que incluso un propósito real de garantizar seguridad a sus usuarios. Pero si habéis estado atentos estos doce años, ya sabréis de mis simpatías por el neoludismo y de mi rechazo a las tecnologías de la información y al (tecno)capitalismo. Así que en ningún momento me había planteado registrar el portátil como dispositivo autorizado. Lógicamente el usuario final tiene muy pocas posibilidades de vencer a un gigante tecnológico como Google, que ayer intensificó su ataque. Cuando intenté abrir sesión en Blogger recibí lo que yo pensé que era el email de siempre, pero no, había un detalle nuevo: la cuenta se había bloqueado por intento de acceso indebido y Google me obligaba a hacer una autenticación en dos pasos usando el móvil (autenticación multifactor que la llaman en el mundo TI). Y ya ahí dije basta. Bueno no del todo, porque evidentemente para subir este post he tenido que pasar por el aro.

Resumiendo, Das Bücherregal termina aquí. Ha sido un placer formar parte de la blogosfera de reseñas de libros durante estos años. Si miro hacia atrás la sensación que me queda es muy reconfortante, muy satisfactoria. Ni que decir tiene, he tenido opción a leer decenas y decenas de libros que venían recomendados desde vuestros blogs y cuya existencia muy probablemente nunca habría conocido si no fuera por tener esta presencia en Internet. Pero de igual forma, miro hacia adelante ahora que me voy y estoy igual de contento y satisfecho con esta decisión. Y aliviado, porque de verdad que ya no me lo estaba pasando bien.

Por no dejaros con la intriga de saber qué me ha parecido El nombre del mundo es Bosque, os diré que me ha gustado pero que es bastante maniqueo. Y muy hominidocentrista, que es una extensión del concepto de antropocentrismo para incluir todas las especies de homínidos inteligentes que pueblan el Ekunem. Y como no podía ser de otra forma, especista, porque ha de quedarnos muy claro que donde quiera que haya un humanoide bípedo e inteligente, el resto de especies animales se verán sujetas a sus caprichos, aunque sea en un millón de años en el futuro en galaxias a cientos de años luz de la nuestra.

Eso es todo. Muchas gracias a todos por la atención prestada y los buenos ratos pasados, y adiós

3 abr 2022

Radio libre Albemut - Philip K. Dick

Berkeley, California, a finales de los 1940s. Nicholas Brady solo estudió un par de meses en la universidad de dicha ciudad porque se negó a seguir un cursillo de instrucción militar obligatorio por aquel entonces. Ese arriesgado y precoz gesto antimilitarista le puso en el punto de mira ante una sociedad profundamente anticomunista. En una tienda de libros que frecuenta entabla amistad con uno de los dependientes, Philip K. Dick, un autor de ciencia-ficción que está empezando a vender sus primeros cuentos. A principios de los 1950s Nicholas empieza a experimentar unas visiones que según le es revelado, proceden de una entidad extraterrestre que decide llamar Sivainvi (acrónimo de Sistema de Vasta Inteligencia Viva). Comparte la existencia de estas experiencias paranomales con su amigo Phil, confiando en que su bagaje como escritor de ciencia-ficción pueda ayudarle a ponerles algo de sentido. Con el paso de los años ambos empezarán a sospechar que dichas visiones pretenden ayudar a derrocar a Ferris F. Fremont, quien ha accedido a la presidencia de los EE.UU. tras los atentados a varios presidentes y candidatos, dando lugar a una deriva totalitaria en el país que no lo diferencia demasiado de la Unión Soviética.

Quien esté familiarizado con la biografía y/o la obra de Philip K. Dick advertirá rápidamente que Radio libre Albemut noveliza las experiencias paranormales que este autor padeció durante gran parte de su vida. Efectivamente, el libro relata de una forma sorprendentemente original y madura las mismas visiones que sus fans recordarán de Valis (que es el acrónimo inglés de Vast Active Living Intelligence System). Sin embargo, lo que en esta última era una exégesis desquiciada de la visión gnóstica de Dick tenía de Dios, se transforma aquí en un argumento perfectamente planeado y orquestado que recoge exactamente las mismas ideas. Así, los elementos autobiográficos sobre revelaciones asombrosas, paleocristianismo y misticismo se mezclan con una trama típicamente dickiana sobre totalitarismos y conspiranoias herederos de la tensión entre los dos bloques de la Guerra Fría.

Sin duda merece mención especial el giro metanarrativo del texto, con el propio Dick como uno de los personajes principales. Destacaría la fina ironía y el humor con que se trata a sí mismo: por un lado quiere transmitir la imagen oficial de escritor muy concienciado con la situación política de esos Estados Unidos ucrónicos que se han separado de la realidad de conocemos con la elección de Fremont; pero por otro deja bien claro que el mundo le conoce como el escritor de ciencia-ficción rara que hace apología de las drogas, cuestión a la que vuelven una y otra vez tanto él como los demás personajes. Por cierto que además de las visiones, también es fácil reconocer otros elementos autobiográficos relacionados con el mundo de la droga que ya aparecían en Una mirada a la oscuridad. Por último solo me queda reconocer mi admiración por la habilidad con que el gran PKD consigue compatibilizar las Sagradas Escrituras con sus (¿aparentemente?) disparatadas visiones provocadas por aliens del espacio profundo, pero bueno también es cierto que esto podría interpretarse como una crítica a la profunda ambigüedad de la Biblia, capaz incluso de dar cabida a una lectura en clave ciencia-ficción.

La contraportada de la edición de Ultramar nos informa que esta novela fue encontrada tras el  fallecimiento del autor y publicada póstumamente. Me ha parecido tan absorbente y bien construída que no puedo evitar pensar qué otras maravillas podria haber escrito de no haber muerto con tan solo 53 años. Recomendadísima y super fácil de encontrar en las librerías de segunda mano por un par de euros o menos.

2 dic 2021

Premio UPC 2004. Novela corta de ciencia ficción

El reciente fallecimiento de Miquel Barceló ha sido el acicate que necesitaba para leer este volúmen con los Premios UPC de novela corta de ciencia ficción, del cual fue uno de los impulsores. El tomo correspondiente a la convocatoria de 2004 contiene las siguientes cuatro novelas cortas:

  • Primer premio: "Robo de identidad", de Robert J. Sawyer (Canadá). Historia de detectives y cuerpos sintéticos que almacenan mentes humanas en una pequeña cuidad de un Marte colonizado por terrestres. De por medio hay una elusiva veta de fósiles marcianos que desaparecida después de que sus descubridores fallecieran en un accidente, parece haber sido detectada de nuevo, lo cual proporcionará grandes ingresos a quien pueda explotarla.
  • Mención especial (ex aequo): "Siccus", de Miguel Hoyuelos (Argentina). En esta historia de corte filosófico, la venta de una inteligencia artificial dotada de conciencia de sí misma como si fuera otro videojuego más se vuelve en contra de la empresa que la comercializa, y por ende, un serio peligro para el resto de la humanidad.
  • Mención especial (ex aequo): "Las lunas invisibles", de Manuel Santos (España). Una especie inteligente que habita Marte se vuelve, sin saberlo, en la única posibilidad de supervivencia para los pocos seres humanos que siguen habitando en la Tierra tras una glación súbita resultado de una lluvia de polvo cósmico.
  • Mención especial UPC: "El ocio de los sanos", de Santiago Egido (España). Los virus modificados genéticamente se han vuelto la última moda entre los jóvenes por su capacidad de alterar los cuerpos de forma temporal.
Mi preferida sin duda es "Siccus", ya que es la única que tiene algo de profundidad. Aunque también tengo que reconocer que los conflictos éticos y filosóficos habituales cuando hablamos de inteligencias artificiales conscientes son uno de mis temas preferidos. Las otras tres son fáciles de leer, entretenidas y sobre todo intrascendentes. Es solo el segundo volumen de premios de la UPC que leo, pero no me deja de sorprender la más que notoria irrelevancia a nivel literario de los títulos premiados. Cuando no se trata de epatar mezclando elementos de lo más variopinto (realidades virtuales, mentes humanas alojadas en mundos sintéticos, catástrofes astronómicas, apocalipsis, etc.), nos enfrentamos a temas súper manidos (tramas detectivescas repletas de clichés, aventuras espaciales, etc.). En este tomo en particular he notado mucho transfondo de ciencia-ficción hard, con todos los textos dando detalles excesivos para justificar el transfondo científico que existe detrás de lo que se expone. Habrá a quien le guste, no lo dudo, pero lo que es a mí, me sobra y me aburre. Me queda otro tomo por leer de una compra de saldos que hice en Bibliostock hace años, pero después de terminar éste, muchas ganas de ponerme a ello no me quedan.

29 nov 2021

Un mundo devastado - Brian W. Aldiss

En un futuro no especificado pero no demasiado lejano (dos o tres siglos por delante), el ser humano ha agotado prácticamente todos los recursos naturales de la Tierra. La alimentación ha sufrido el mayor impacto del desastre ecológico, con la agricultura siendo incapaz de proveer comida para los más de 24 mil millones de habitantes. La brecha socioeconómica es abismal y los gobiernos se han vuelto totalitarios, redactando una gran cantidad de leyes que reprimen a los ciudadanos más pobres. El objetivo es que a la larga todos se vuelvan delincuentes y se les pueda condenar a la principal actividad que garantiza la supervivencia: labradores forzados que cultivan la tierra. Knowle Noland fue uno de ellos, pero se unió a un grupo de Viajeros, unos nómadas que viven al margen de la sociedad. Cuando son atrapados, traiciona a su líder, así que recibe un trato de favor por su delación y empieza a trabajar como tripulación de un carguero atómico. Cuando el barco del que ha terminado siendo capitán encalla en la costa de África en una misión comercial, se verá envuelto en una trama política destinada a desestabilizar este continente, cuya importancia para el sostenimiento del resto del planeta es esencial.

Un mundo devastado es una novela de ciencia-ficción que a pesar de datar de 1965, resulta impactante por tratar un problema de lo más actual: el agotamiento de recursos naturales por el abuso continuado del hombre. No es la única distopía que baraja un escenario de desastre medioambietal que conduce a un futuro y una sociedad que convierten en un infierno la vida en la Tierra (quizás la más conocida sea El rebaño ciego de John Brunner). Sin embargo el texto salido de la pluma de Brian W. Aldiss no le queda a la zaga y destaca además por sus características propias.

En primer lugar, la novela de Aldiss condensa una trama hilada a la perfección en apenas 250 páginas. Como contrapartida nos encontraremos con personajes muy poco definidos que podrían haber dado mucho más juego en una narración más extensa. También hay que admitir que la acción transcurre quizás demasiado rápido. Sin embargo ninguno de estos dos inconvenientes se deja notar demasiado porque el autor británico va desplegando la acción a través de diferentes líneas temporales que saltan hacia adelante y hacia atrás, revelando en cada quiebro datos de interés para entender la historia y con un ritmo que engancha al lector sin remedio. Por otro lado, a pesar de esta aparente brevedad, la ambientación distópica es excelente: los abusos a que se somete la población, la devastación de la superficie terrestre o las enfermedades causadas por la malnutrición crónica consiguen transmitir un ambiente asfixiante y demoledor. Finalmente, hacer que África se vuelva la única espereanza de la supervivencia en el planeta es un golpe de efecto originalísimo. Al conceder tanto poder a ese continente, se paga un justo tributo (literario) a la constante explotación que sufre y siempre ha sufrido en beneficio del mundo occidental. Y sin dar demasiados detalles porque revelaría elementos clave de la trama, hay un mensaje fatalista y anti-antropocentrista de una profundidad imbatible, que por su belleza sin duda emocionará a todos los simpatizantes del pesimismo filosófico.

A pesar de los descalabros, vuelvo una y otra vez a la obra de Aldiss porque cuando es bueno es capaz de crear historias sublimes de una originalidad insuperable. Con ésta queda bien claro por qué su nombre aparece en todas las listas de autores representativos de la 'New wave'. No solo porque incluya temas habituales en el subgénero, sino porque el desánimo y la desesperaza con que se aborda la resolución no pueden estar más alejado de lo que venía siendo el género en las décadas anteriores. Es algo digno de admiración que tiene como consecuencia que estemos ante una novela terriblemente actual a pesar de llevar escrita más de 55 años. Incluso los pocos elementos tecnológicos prospectivos que se incluyen y que tienen cierto peso en la trama (unas unidades antigravitacionales), han envejecido estupendamente, ya que la ciencia sigue sin haber desarrollado nada al respecto, con lo cual no han podido quedar anticuadas. En definitiva, un libro excelente que he disfrutado al 100% y que me convence para seguir insistiendo con este autor británico.

12 nov 2021

Vórtice - Carlos Gardini

Iván Munro es uno de los mejores Analistas de la Cultura de la Eufonía. El mejor, de hecho. Tanto es así que está a punto de ser condecorado por sus trabajos sobre el Diario del Peregrino, el libro sagrado de ese culto que se ha difundido por todos los mundos habitados en el último milenio. Paradójicamente su labor de Anális consiste en desmontar racionalmente los mitos que recoge ese texto. Apenas unos días antes de la entrega del premio a su labor se encuentra con una misteriosa piedra roja que le provoca sueños extraños y visiones inquietantes. En ellos se encarna en diferentes personajes relevantes para esa religión y que han dado cuerpo a lo que es desde los inicios de la misma. Estas revelaciones le mostrarán información contradictoria que pondrá en entredicho sus propias creencias sobre la Eufonía.

Vórtice es una novela de ciencia-ficción que trata con mucho tino temas muy dispares. Todo el concepto místico-religioso de la Cultura de la Eufonía resulta original y está muy bien urdido. Carlos Gardini aprovecha los mil años de existencia de esa asombrosa religión para mostrarnos su evolución, e incluso acercarnos a alguna herejía que pervierte el mensaje de unidad y mente colectiva del universo que se toma como dogma. Por otro lado, y como no podía ser de otra forma, a medida que la Eufonía se va implantando y expandiendo surgen las intrigas políticas y las luchas de poder que aportan más elementos de interés a la lectura. En ese sentido, los giros finales que favorecen están muy bien traídos y proporcionan sorpresas de gran octanaje que por suerte, encajan muy bien en la concepción global la historia. Y por supuesto no podemos olvidar que se trata de un libro de ciencia-ficción, aunque algunos elementos tecnológicos son tan avanzados e increíbles que se adaptan muy bien a esa magia/misticismo que por momentos transmite el texto. El único punto negativo es que el desarrollo es quizás demasiado rápido. El esquema que adopta, con relatos que se van anidando, proporciona mucha información, demasiada. De haberse narrado de forma más pausada creo que se habría disfrutado más. Pero como siempre digo en estos casos, el libro es el que es y tal cual me ha parecido una buena lectura. Es original, engancha y está bien desarrollado, ¿qué más se le puede pedir?

5 nov 2021

Mono y esencia - Aldous Huxley

Dos guionistas que trabajan a sueldo de algún estudio de Hollywood a finales de los 1940s se encuentran con un guión que iba a ser incinerado junto con cientos de otros deshechados por las productoras. Se titula 'Mono y esencia' y lo ha escrito un desconocido llamado William Tallis. Se trata de una historia de ciencia-ficción post-apocalíptica que trascurre en 2108 y que refleja el abrupto descubrimiento de una sociedad involucionada de hombres-babuino que habita en California por parte de un botánico miembro de una expedición científica neozelandesa, uno de los pocos países que no se vio afectado por la destrucción termonuclear provocada por la III Guerra Mundial. Los dos guionistas sienten curiosidad por conocer a Tallis y viajan a su encuentro solo para descubrir que falleció tan solo unas semanas atrás.

Mono y esencia es una obra de ciencia-ficción bastante al margen de lo convencional. La parte de mayor se desarrolla en forma de guión cinematográfico, algo que no sorprende demasiado pues Aldous Huxley trabajó como guionista en Hollywood durante casi una década. El libro se divide en dos partes, la primera, denominada 'Tallis' es una breve puesta en contexto siguiendo un modelo de narrativa convencional; a continuación, se recoge el guión de 'Mono y esencia'. No estoy familiarizado con este formato y tengo que reconocer que éste en concreto me ha resultado bastante pesado. El problema no está en que incluya apuntes ocasionales sobre vestuario, movimientos de cámara, cómo debe ser el plano, o decorados. No, no es eso. La principal molestia se debe al excesivo peso que se otorga a un narrador, algo que no encaja en absoluto en mi idea de cómo se desarrolla una película. Además es de un pedante insufrible, con lo cual nos condenaría a estar todo el rato escuchando una voz en off leyendo poemas de Shelley o haciendo comentarios afectadísimos sin descanso. La verdad es que no me extraña que la productora no se interesara en el guión porque algo así llevado a la gran pantalla tiene todas las garantías de ser un fracaso económico y comercial. Visto así, toda la obra podría incluso ser una especie de chiste metanarrativo bastante ingenioso y coherente.

De todas formas las ideas que recoge el texto son muy interesantes. Hay un profundo transfondo filosófico y de crítica feroz a la sociedad. En especial, su perversa transposición de la religión cristiana en una análoga pero demoníaca está tan bien articulada que te deja boquiabierto a medida que la vas leyendo. Huxley vuelca en esta obra todo el horror que la Guerra Fría estaba empezando a generar, su visión sobre la civilización industrializada y la tecnología es tremendamente pesimista, haciéndonos llegar unos análisis implacables que demuestran cómo el ser humano ha ido volviéndose más soberbio a medida que hemos confiado en el progreso como motor único de la sociedad. No es sólo que nos aniquilemos los unos a los otros, esa actividad la lleva haciendo el hombre desde sus orígenes. Es que además, señala, la destrucción del resto de especies animales y vegetales y de los recursos naturales de la Tierra en base a esa arrogancia tan ciega que nos caracteriza tiene, a la larga, que diezmarnos obligatoriamente. En ese sentido es para ovacionarlo. Lástima que también exponga un contrapunto más bien reaccionairo al encumbrar al amor romántico de pareja, la fidelidad conyugal y la monogamia como la máxima expresión de lo que nos caracteriza como especie. Una lástima la verdad, yo estaba dispuesto a perdonar todo a este libro extraño por esas pocas pinceladas anti-antropocentristas y neoluditas, pero no ha podido ser.

La edición de Cátedra viene precedida por una introducción a cargo de Jesús Isaías Gómez López. Es densa, sesuda y por supuesto destripa la obra no una, sino varias veces, ya que no hace más que darle vueltas una y otra vez a las mismas ideas. Por el tono asfixiantemente culto en que está escrita, parece más bien un estudio académico que se ha metido con calzador para así dar un poco de volumen al libro, ya que el texto original de Huxley son 150 páginas o poco más. Gómez López insiste todo el rato en que estamos ante una distopía, pero como ya he dicho en el primer párrafo, para mí esto es ciencia-ficción post-apocalíptica pura y dura. No voy a volver a polemizar sobre el tema, ya dije todo lo que tenía que decir al respecto en Amatka, pero me parece bastante lamentable que se trate de dignificar una narración por calificarla de distopía. También se queja de que esta obra maestra no ha conseguido el reconocimiento que merece, sin embargo no hay más que leer Un mundo feliz para entender por qué aquélla ha trascendido y ésta no.

2 nov 2021

Lo mejor de Connie Willis I

Aunque es más conocida por sus novelas, no se me ocurre mejor manera de tomar contacto con Connie Willis que mediante piezas breves de su producción. En Lo mejor de Connie Willis I hay relatos y novelas cortas muy variadas en cuanto a estilos y temáticas, muchos de ellos premiados con Hugos, Locus,  Nebulas y alguno más (ver detalles en la ficha de la Tercera Fundación).

Willis demuestra ser muy versátil como escritora. Por un lado es capaz de crear historias amables, simpáticas y con una componente humorística importante. Sin embargo cambia el registro con una facilidad pasmosa y de igual forma sabe hacernos llegar historias brutales que exponen de forma implacable las miserias humanas, o agudas críticas repletas de ironía sobre las amenazas que acechan a nuestra sociedad. Os dejo los títulos junto con unas etiquetas para que os hagáis una idea del contenido de cada uno.

  • Los vientos de Marble Arch (PES, II Guerra Mundial)
  • Luna azul (humor, ecologismo)
  • Igual que aquellas que solíamos tener (humor, ecologismo)
  • Daysy, al sol (post-apocalíptica)
  • Una carta de los Cleary (post-apocalíptica)
  • Cartas de Navidad (humor, alienígenas)
  • Brigada de incendios (viajes en el tiempo, II Guerra Mundial)
  • Directos a Portales (homenaje scifi)
  • Ruido (humor, crítica social)
  • Todas mis queridas hijas (crítica feminista)
  • A finales del Cretácico (humor, crítica social)
Por mencionar algunas curiosidades, hay dos relatos ambientados con todo lujo de detalle en el Londres del Blitz durante la II Guerra Mundial. Otro par muestra su preocupación por diferentes aspectos del ecologismo, con dos piezas que muestran su preocupación por el cambio climático o la contaminación. En resumen una lectura variada y bastante amena pero que ni impresiona ni deslumbra, por lo menos a mí no. Yo diría que se debe a ese tono benevolente que tienen los relatos, como para gustar a toda la familia y no ofender a nadie. Excepción al caso es 'Todas mis queridas hijas', en el cual se denuncia la violencia sexual contra las mujeres y que por su brutalidad constrasta con la afabilidad y cordialidad que rezuman el resto de cuentos.

21 oct 2021

Puerta al verano - Robert A. Heinlein

Daniel B. Davis es un ingeniero bastante brillante que ha montado una pequeña empresa para producir unos asistentes domésticos muy avanzados. Podríamos llamarlos robots, pero en el mismo sentido que se usa robot en 'robot de cocina' o 'aspiradora robot'. Esto es, no tienen inteligencia pero sí que pueden realizar un conjunto bastante amplio de tareas domésticas. Ya han comercializado la 'Muchacha de Servicio' y les ha ido muy bien económicamente. Davis está diseñando ahora un modelo mucho más avanzado, el 'Frank Flexible'. No solo tendrá un rango mucho mayor de habilidades precargado, sino que además se podrá entrenar para que aprendan a hacer tareas nuevas. Pero Miles Gentry, su socio y director comercial, junto con Belle S. Darkin, la prometida de Davis y su asistente en la compañía, lo dejan fuera de juego con malas artes, despidiéndolo y expulsándolo del comité directivo para que así una gran compañía del ramo los compre. Frustrado y desesperado por su ingenuidad, decide tomar el 'Sueño Frío' por treinta años. Se trata de un servicio de criogenización que lleva funcionando desde hace algún tiempo, y que le permitirá desaparecer y volver a la vida en el años 2000, con una importante cantidad de dinero acumulado debido a las inversiones que la aseguradora que gestiona el servicio de hibernación habrá realizado en su nombre. Sin embargo en el último momento decide echarse atrás y vengarse de sus antiguos compañeros y amigos. Las cosas no salen como él quería y sus ex-socios terminan durmiéndolo por treinta años, aunque robándole antes el colchón económico para su vuelta al mundo.

Todo esto ocurre en las proximidades de Los Ángeles en 1970, pero un 1970 imaginado desde el año en que la novela fue escrita: 1957. Robert A. Heinlein demuestra tener muy pocos complejos a la hora de incorporar en la acción todos aquellos elementos que puedan despertar el sentido de la maravilla en los lectores aficionados al género: escenarios post-guerras mundiales, tecnología avanzada, robótica, criogenización, drogas que anulan la voluntad y viajes en el tiempo, por mencionar algunos. El autor estadounidense no tiene mesura, y en no pocas ocasiones estos elementos increíbles que le permiten componer la narración surgen sin previo aviso a medida que los va necesitando, algo que activa todas las alarmas avisando de la poca calidad de la novela. En todo caso tiene el mérito de entrelazar este desmadre scifi con tramas mucho más vanales y de interés general: emprendimiento empresarial, amor, traiciones. No se puede negar que a nivel argumental las paradojas temporales están muy bien hiladas, de forma que el resultado de las idas y venidas del protagonista décadas arriba y abajo es muy compacto y no tienen fisuras. Ahora bien, la novela en sí es completamente insulsa y banal, poco más que una historia de aventuras con un ritmo agotador y un montón de elementos sorprendentes a cada cual más ridículo.

Lo más grave para mi gusto es que resulta imposible creer que la voz del protagonista-narrador es la de un ingeniero mecánico/industrial. El gran trasfondo humorístico de la novela se traduce en constantes ocurrencias de Davis para provocar la risa, pero que por desgracia son bastante burdas, como sacadas de un espectáculo de tercera o cuarta categoría. Esto resta a sus reflexiones tecnológicas la poca credibilidad que pudieran tener más de 60 años despues. De todas formas este aspecto tampoco tiene mucha importancia porque lo más encantador del enfoque retro-futurista es su ingenuidad y total falta de tino (aunque hilando fino podríamos decir que anticipó la existencia de las Roomba y similares, las cosas como son). Por otro lado el gran peso de la trama corporativa es bastante pesado, aunque nos sirve para entrever la gran afinidad del autor por el individualismo y su creencia en que solo uno mismo puede forjar su destino (algo que solo permite el capitalismo, naturalmente). Y por último y dejando de lado el machismo recalcitrante del texto, producto de la época en que fue escrito, hay un aspecto de la subtrama romántica que pone los pelos de punta: en 1970 D. B. Davis está enamorado de Rocky, la hijastra de nueve años de su socio Miles. Habéis leído bien, sí, nueve añitos. Por tanto el protagonista urde un plan para que se encuentren el año 2000 tras la hibernación de ambos, algo que a la pequeña le parece fenomenal porque también le ama. Desde luego Heinlein no se autocensuraba, ahora que esa falta de cortapisas morales tampoco es que le permitera crear alta literatura. No por lo menos con este título, que a finales de los 1950s puede que tuviera un hueco entre el público, pero desde luego a fecha de hoy es totalmente prescindible.

15 oct 2021

La invención de Morel - Adolfo Bioy Casares

Un prófugo condenado a cadena perpetua se refugia en una isla abandonada con fama de maldita. Se cuenta que fue ocupada por unos turistas durante una breve temporada, pero que todos murieron estando allí. Solo resisten los edificios que construyeron para alojarlos: una piscina, una capilla y un museo que en realidad es más bien un hotel, en donde él se instalará. Pero un grupo de personas aparece de pronto como surgidos de la nada. Atemorizado por ser descubierto, nuestro fugitivo se esconde en unos pantanos y se dedica a observarlos. Ve que sus ropas parecen algo pasadas de moda, apenas unas temporadas, y se enamora perdidamente de una de las visitantes, Faustine, quien suele frecuentar la compañía de un hombre llamado Morel. Para asombro del protagonista, aunque en más de una ocasión se ha expuesto sin querer a los nuevos habitantes de complejo, ninguno de ellos ha dado la más mínima muestra de advertir su presencia.

La invención de Morel es con toda seguridad el título más conocido de Adolfo Bioy Casares. Está escrito en primera persona a modo de memorias del protagonista huído de la justicia, cuyo nombre no llegamos a conocer. El texto juega con el lector al situarle ante una serie de sucesos inexplicables cuya verdera naturaleza se irá revelando poco a poco. La narración está perfectamente construida para asombrar en cada momento, de forma que compartimos las sensaciones del personaje principal a medida que va tomando conciencia de lo que ocurre. Desde el pánico, la estupefacción y la incomprensión de los primeros momentos a las reflexiones y prodigiosos descubrimientos que le llevarán a entender la esencia de los sucesos extraordinarios a que está asistiendo.

Es innegable que el sustrato de esta novela corta oscila entre lo fantástico y la ciencia-ficción. Más lo primero en los estadios iniciales de la misma, pero se resuelve a favor de lo segundo cuando por fin conocemos la realidad de los acontecimientos narrados. Como en los grandes textos de este género, el transfondo fantástico/ciencia-ficción permite al autor exponer nuestras contradicciones más excesivas. Eros/Tanatos, esa atracción tan nuestra por el amor y la muerte, se combinarán en este librito para culminar en unos actos de una crueldad extrema y refinada, que paradójicamente pretenden honrar al que se supone es uno de los más elevados sentimientos humanos. Jorge Luis Borges, gran amigo de Bioy Casares, dijo en el prólogo a este relato que no era una exageración afirmar que la trama se podía calificar de perfecta. Así me lo parece a mí también, a lo que añadiré que por su claro enfoque filosófico fue pionera en muchos de sus planteamientos. Y siento no poder explicarme con más detalle porque correría el peligro de destriparla, así que si no la habéis leído poneos a ello porque además de disfrutarla, solo supondrá un ratito.

5 oct 2021

Watchmen - Alan Moore y Dave Gibbons

Hoy fusilo el resumen editorial de Watchmen con la mayor desvergüenza para dar una idea muy somera de la trama. Solo he hecho una pequeña modificación que aparece junto al texto original tachado. Ahí va:
Nueva York, 1985. El cruento asesinato de Edward Blake, el Comediante, deja tras de sí un smiley manchado de sangre y moviliza a los pocos justicieros que aún viven. Uno de los más resolutivos e implacables, Rorschach (Walter J. Kovacs), emprende una investigación que le hará reencontrarse con el desengañado Búho Nocturno (Dan Dreiberg), el poderoso Dr. Manhattan (Jon Osterman), el multimillonario Ozymandias, considerado“el hombre más listo del mundo” (Adrian Veidt), y la renuente y atormentada Espectro de Seda (Laurie Juspeczyk). Juntos afrontarán un pasado terrible, bajo la sombra de los Minutemen, y tratarán de superarlo para salvar el futuro… si es que el fin la 3ª Guerra Mundial, cada vez más cerca, no llega antes y destruye la Tierra por completo.
Resulta muy complicado abordar una reseña sobre una obra de esta magnitud. Que Alan Moore es un escritor como la copa de un pino ya lo había comprobado en V de Vendetta y especialmente en From hell, pero este cómic es con diferencia el más ambicioso a que me he enfrentado. Da bastante vértigo pensar en el esfuerzo que debe suponer crear una trama tan compleja. Pero más aún vértigo da comprender que si se desarrolla con tanta sencillez y claridad para el lector es por lo bien ideada y estructurada que está. Y algo así solo se consigue teniendo un talento descomunal y dominando el oficio de escribir. El resultado es tan compacto y contundente que no me extraña que el de Northampton rechazara cualquier vinculación con la adaptación a la gran pantalla de 2009. Yo recuerdo haber salido del cine con la sensación de haber malgastado dos horas y pico de mi vida. Sin embargo todo el tiempo que he dedicado al cómic ha tenido como recompensa la satisfacción de haber disfrutado de una obra de arte.

El contexto de la narración es ucrónico pero la mayoría de los acontecimientos clave de la historia mundial coinciden con los que conocemos. Tanto es así que el pánico nuclear de la Guerra Fría es el elemento de mayor peso a la hora de articular la trama. No en vamo la acción transcurre en 1985 con la III Guerra Mundial a un tris de desatar el holocausto atómico sobre nuestro planeta. Moore inventa un realidad en que han existido justicieros enmascarados desde finales de los años 1930s y un superhéroe con poderes asombrosos desde 1960. Este homenaje a la historia del cómic se refuerza cuando los agrupa en equipos de lucha contra el crimen (los Minutemen), con bastante mal resultado por cierto. Y ello se debe a que el autor británco nos muestra a (super) héroes y villanos desde una óptica humana, cada uno con un carácter y una personalidad concreta en la que abundan contradicciones, limitaciones, vilezas y grandezas. Así que el conflicto al ponerlos todos juntos está servido. El espectacular, terrible y desquiciado final supone un último y excelente homenaje a toda la estética y ética propia de los cómics de superhéroes, regado eso sí de toda la carga moral y filosófica que tanto gusta a este escritor.  

El cómic no solo incluye un desarrollo gráfico (que de no hacerlo no estaríamos ante un cómic), sino que además cada uno de los doce capítulos que lo compone se cierra con textos que nos revelan información de interés en diferentes formatos. Tenemos cinco capítulos de 'Bajo la capucha', la autobiografía de Hollis Manson, el Búho Nocturno original. Sesudos estudios socioculturales sobre la influencia del Dr. Manhattan a la hora de moldear la sociedad. Una aproximación a Walter Kovacs, alias Rorschach, a partir de informes policiales y psiquiátricos. Artículos, entrevistas, intercambio de memorandos de empresa. En definitiva un enfoque puramente narrativo que aumenta todavía más la densidad de la historia y aporta datos que nos permiten entender cómo se ha llegado a este momento. Hay incluso una subtrama de ficción metaliteraria que aparece a lo largo de las páginas. Se trata de un cómic de terror con un barco de piratas maldito que está leyendo un chaval. Lo ha tomado prestado de un quiosco de prensa y su acción se inmiscuye en las observaciones que el quiosquero hace sobre los acontecimientos a los que se enfrenta el mundo. Tengo que reconocer que a mí este brote postmodernista me ha resultado bastante cargante. Tiene la gracia pretenciosa de una boutade cuyo único objetivo parece ser enredar la lectura.

En el apartado visual nos encontramos otra vez con el formato que ya vimos en 'From hell': páginas compuestas de nueve viñetas de tamaño uniforme distribuidas en bloques de 3x3. Cuando resulta necesario ampliar el espacio para recoger escenas de mayor tamaño las viñetas se agrupan  convenientemente en 2, 3, 4, 6 o toda la página, manteniendo siempre eso sí los módulos resultantes sobre la distribución original de 3x3. Como punto negativo, el tamaño de la letra en muchos bocadillos es extremadamente pequeño y puede llegar a ser difícil de leer. Los dibujos de Dave Gibbons plasman el estilo habitual de los cómics de superhéroes clasicos, con líneas claras y colores planos y abigarrados. Podemos encontrarnos bien con combinaciones de tonos y contrastes nada naturales, bien con varias páginas en tonos uniformes para dotarlas de una entidad narrativa diferenciada del resto del capítulo. Este uso de los colores consigue crear subliminalmente el efecto a cómic viejo hasta el punto de que una vez terminado, no puedo evitar evocar el tacto las páginas del tomo como de papel grueso y áspero (nada más lejos de la realidad, por cierto).

En definitiva, una obra apasionante y absorbente que nos da razones de sobra para entender por qué Alan Moore está considerado uno de los mejores guionistas de cómic del mundo. Imprescindible.

29 sept 2021

Los desposeídos - Ursula K. LeGuin

Unos 200 años atrás se produjo un levantamiento anarquista en el planeta Urras, que concluyó con el exilio voluntario de todos los seguidores del mismo al plantea gemelo Anarres. Se trata de un mundo apto para la vida humana a pesar de tener una meteorología muy desfavorable y recursos naturales muy limitados, sus escasos habitantes eran mineros dedicados a la extracción de metales ya agotados en Urras. En estos casi dos siglos de existencia y aislamiento de planeta madre, Anarres ha ido desarollando una sociedad colectivista sin ningún tipo de gobierno central, en la cual sus habitantes pueden dedicarse a lo que les gusta y desarrollarse plenamente como individuos sin otra compensación que dedicar unas cuantas horas al trabajo comunitario. Shevek es un científico anarresti especializado en Simultaneidad y Secuencialidad en la Física del tiempo, pero sus teorías tienen poca difusión y no son apenas discutidas en su planeta natal debido a la falta de iguales. Tras entrar a formar parte del mayor centro de estudios de su mundo, el Instituto Central de Ciencias, le hacen saber que además del intercambio de materias primas de Anarres por tecnología de Urras, los cargueros espaciales también canjean conocimiento. Así que tras hacer llegar sus publicaciones a Urras, es solo cuestión de tiempo que Shevek acepte la invitación de una universidad urrasti para trasladarse a ese planeta a desarrollar sus teorías. Algo que evidentemente creará controversia en ambos mundos, aunque por motivos muy diferentes.

Ursula K. Le Guin se me ha resistido históricamente. A pesar del enfoque sociológico/filosófico/antropológico habitual en sus libros, que en principio encaja a la perfección en mis intereses, su estilo se me atragantaba. No hay más que echar un vistazo a las reseñas de mis tres experiencias con ella hasta el momento. Pero la novela que traigo hoy al blog me ha resultado tan brillante, tan exquisita, tan perfecta, que voy a tener que replantearme por completo todas mis impresiones anteriores. Hasta el punto de considerar necesario releer La mano izquierda de la oscuridad.

Los desposeídos entra de lleno en la categoría de utopía, pero como bien incluyen algunas ediciones en inglés a través de un subtítulo, se trata de una utopía ambigua. Este adjetivo le viene que ni pintado por varios motivos. El primero es que aunque la sociedad anarquista de Anarres presume de haber logrado la libertad del individuo y la solidaridad entre sus habitantes, en el trato diario se siguen detectando características inequívocamente humanas que se oponen a ellas: intolerancia, egoísmo, jerarquización, etc. Bien es cierto que su impacto es limitado y su presencia es mucho más sutil que en los países urrastis, pero Le Guin viene a decirnos que por muy buenas que sean nuestras intenciones, va a ser muy complicado librarnos de nuestra nefasta carga genética. Por otro lado, las condiciones de vida en Anarres son muy duras. La escasez de alimentos y agua y una climatología adversa hacen que sus habitantes tengan que dedicar todos sus esfuerzos a mantener unas condiciones de vida precarias que solo por poco superan el nivel mínimo de supervivencia. Y ni siquiera las pueden mantener así todo el tiempo. De ahí que el intercambio comercial con Urras, aunque reducido y controlado, siga siendo necesario para su existencia. Utopía sí, pero con ciertas fisuras que a la autora le resulta imposible no mencionar, algo que sin duda habla muy bien de su conocimiento del ser humano.

El libro tiene una fortísima carga política, no solo porque su punto de partida sea un planeta gestionado con un modelo anarquista, colectivista, solidario e igualitario, sino porque a través del protagonista, Le Guin enfrenta ese ideario con los modelos capitalista y en mucha menor medida, el socialista, pues uno y otro rigen en los dos países que dominan Urras. Los desposeídos a que hace referencia el título son la clase trabajadora, todos aquellos que pasan hambre mientras sigue habiendo quien tiene los platos a rebosar. La descripción de A-Io, el estado capitalista cuya universidad acoge a Shevek, es implacable, pero no solo se exponen las miserias del modelo económico. El modelo educativo también se pone en entredicho, ya que su fin último es crear individuos que cubran las necesidades de generación de más riqueza, y si una ciencia no tiene aplicaciones prácticas, no merecerá la pena dedicarle tiempo. Y por supuesto se enjuicia de manera despiadada la sociedad clasista y machista de esta superpotencia, gobernada por una élite de hombres cuyo principal interés es la pervivencia de sus privilegios, discriminando a los trabajadores y las mujeres, totalmente ausentes de la esfera pública y laboral.

Podría estar hablando horas y horas de esta novela. Para mí ha sido la revelación de Le Guin como la gran escritora que todo el mundo siempre ha dicho que fue, y que sin embargo yo no había logrado ni entrever. El libro se abre con los planos de Anarres y Urras, con sus mares, sus cordilleras y sus ciudades, así que me temí lo peor: otra vez el tedio de Gueden, esta vez multiplicado por dos. Pero fue empezar a leer y darme cuenta de que no había que prestar demasiada atención a esas imágenes cartográficas, de hecho podrían obviarse porque la narración describe los planetas a la perfección y en la medida en que se necesita. Por otro lado el trabajo de planificación que lleva detrás la sociedad de Anarres es digno de admiración. O la evolución del protagonista, un anarquista idealista que ha vivido toda su vida como tal, y que poco a poco va advirtiendo cruel realidad de Urras. O los elementos de ciencia-ficción en que se apoya, totalmente secundarios a la trama pero que permiten guiar la acción de una manera coherente. Por no hablar del último capítulo y el cierre de la historia, que no podría finalizar de mejor manera ni en un momento más adecuado. Mi conversión a Le Guin ha sido tan apasionada que no solo tengo que volver a intentarlo con La mano izquierda de la oscuridad, sino que El nombre del mundo es Bosque irá detrás (o seguramente antes).

26 sept 2021

He aquí el hombre - Michael Moorcock

Ya desde pequeño, Karl Glogauer se desmarcó como el típico niño raro. Criado por una madre neurótica y manipuladora, que no llegó a explicarle con claridad qué pasó con su padre ausente, ha heredado de ella una manera retorcida y difícil de relacionarse con las personas, que se hace más patente con las mujeres. Apasionado por las ideas de Jung y el esoterismo, termina en un grupo con sus mismos intereses en el cual conoce a Sir James Headington, un físico procedente de la clase alta británica a quien sus pares han condenado al ostracismo por sus ideas poco convencionales. Resulta que Sir James ha inventado una máquina para viajar en el tiempo y le propone a Glogauer que sea el primer pasajero humano. Él acepta a condición de que le deje elegir su destino, que no será otro que Oriente Medio en el año 29 de nuestra era.

Viajes en el tiempo con paradojas y arquetipos. Todo ello condimentado con una estructura narrativa muy dinámica y temáticas secundarias propias de la New Wave. Todo eso tenemos en He aquí el hombre. La resolución de la historia se ve venir desde el momento en que al protagonista lo encuentran unos esenios capitaneados por Juan Bautista en algún lugar del desierto a medio camino entre Jerusalén y Belén. Pero no por previsible la historia deja de ser original y adictiva, además de estar muy bien planteada. Michael Moorcock es uno de esos autores británicos que se vinculan a la New Wave en todas las listas y artículos relacionados con ese movimiento de la ciencia-ficción que tanto me gusta. Para ser mi primer contacto con su obra no he podido tener más suerte. Aunque también tengo que aclarar que curioseé bastante por Internet antes de decidirme por una de sus novelas, porque tiene muchas que entran de lleno en el campo de la fantasía y yo ahí a priori no estoy muy a gusto.

La narración tiene dos cursos diferentes, uno que transcurre en la Judea bajo la dominación del Imperio Romano y el otro, el contemporáneo (principos de los 1950s-1970), que nos muestra la vida de Glogauer hasta llegar al momento en que decide comprobar si Jesucristo existió de verdad o es solo una idea. El hilo en el pasado es lineal pero el del presente es fragmentado, con unas elipsis temporales abrumadoras que saltan a los momentos más reveladores de la vida del protagonista, y nos muestran las carencias emocionales que conducen a su decisión. Pero los elementos propios de la New Wave no solo los encontramos en la forma: el transfondo filosófico y religioso de la búsqueda del protagonista, o la presencia normalizadora del sexo y las relaciones sexuales (incluidas las homosexuales), forman parte sin duda alguna de las preocupaciones habituales de ese subgénero. Uno de los mayores logros de Moorcock es conseguir que la tensión vaya in crescendo. Las pistas sobre el destino que aguarda a Glagauer en Judea van cayendo poco a poco, creando un ambiente cada vez más sobrecogedor y trágico. Por más que el final sea fácil de prever, he disfrutado mucho la lectura. Siendo justos no todo es llegar, gran parte de la diversión, si no toda, está en el camino a recorrer.

28 ago 2021

Peregrinación a la tierra - Robert Sheckley

Estamos ante la colección de relatos cortos más infame que he leído en mucho tiempo. Los catorce cuentos que incluye Peregrinación a la tierra datan datan de mediados de los 1950s (ver ficha en La Tercera Fundación), pero eso no justifica que algo tan pueril y ridículo haya llegado a trascender. No olvidemos que en esas mismas fechas Philip K. Dick produjo decenas de relatos cortos que tienen unas tramas redondas y originalísimas, capaces de superar con éxito al lector contemporáneo incluso 70 años después de su publicación.

Si decidí aproximarme a la obra de Robert Sheckley es porque escribió la novela en la que se basó una de mis películas de ciencia-ficción preferidas, no tanto por el contenido como por ser un producto rabiosamente sixties de estética pop y space-age: La décima víctima (1965, Elio Petri). Sin embargo los títulos incluidos en este tomo me han parecido totalmente prescindibles. La mayoría son de ciencia-ficción con temáticas propias de la época en que fueron escritos: colonización del espacio, expansión de la humanidad por otros planetas del Sistema Solar, viajes espaciales, etc. Los hay también con un enfoque más de género fatástico/thriller/terror, pero unos y otros son simplones hasta llegar al punto de tratar al lector como si fuera tonto. Además son de un machismo que hace que se te tuerza el gesto. Por supuesto soy consciente de que son producto de la sociedad en que se gestaron, pero hay muchos otros textos del mismo género y época que no tratan a la mujer de forma tan vergonzosa como hace Sheckley, que las incorpora como meros objetos para el uso y disfrute de sus aguerridos colonos y aventureros espaciales. Súmale toneladas de antropocentrismo y algunas pinceladas de homofobia y el veredicto para mí no puede ser más evidente: ¡adiós, Bobbie! ¡Adiós!

29 jul 2021

El mundo contra reloj - Philip K. Dick

En junio de 1986 se comprobó la veracidad de lo que hasta entonces era la teoría del campo del antitiempo o contratiempo formulada por Hobart: el tiempo en la Tierra empezó a fluir en sentido contrario, provocando entre otras cosas que los muertos volvieran a la vida. Estamos en 1998 y los vitarium son empresas que se dedican a sacar a los renacidos de los ataudes para una vez estabilizados en su proceso de rejuvenecimiento, venderlos al mejor postor (habitualmente sus familiares). Sebastián Hermes es el dueño del modesto Vitarium Flask de Hermes. Mientras su equipo ayudaba a renacer a una dama anciana en un pequeño cementerio en las afueras de Los Ángeles, se topa por casualidad con la tumba perdida del Anarca Thomas Peak, el fundador del culto Udi. Dada la magnitud que ha adquirido dicha religión en la M.N.L. (Municipalidad Negra Libre), aquel vitarium que se haga con su cuerpo renacido conseguirá una buena recompensa económica. Pero precisamente por la importancia que tiene este nuevo credo en la sociedad, hay otras muchas partes interesadas en hacerse con el hombre santo. Una de ellas es la Biblioteca de Temas Populares, una perversa, opaca y todopoderosa institución cuya labor consiste en deshacerse de todos los libros y documentos impresos a medida que el retroceso del tiempo exige que dejen de existir.

El mundo contra reloj es una de esas novelas descatalogadas de Philip K. Dick que todavía se puede encontrar a precios asequibles en Internet. Se trata de una historia tremendamente original en su plantemiento que como no podía ser de otra forma, trata los temas habituales en su obra. La perspectiva religiosa que tenía el autor norteamericano sobre el ser humano y el mundo copan la trama, repleta de elucubraciones sobre Dios tanto propias como de filósofos y teólogos de renombre (Erígena, Santo Tomás de Aquino, San Agustín, Leibniz, etc.). Por otro lado a ningún aficionado a Dick le sorprenderá que el culto de los Uditi beba de la espiritualidad New Age de los años 1960s, lográndose la comunión espiritual de todos sus adeptos mediante el uso de drogas psicotrópicas en actos colectivos multitudinarios. Lo que sí se sale fuera de lo habitual es el factor sociocultural que se imprime al Udi: la mayoría de sus seguidores son de raza negra. De hecho es la religión oficiosa de la M.N.L. una suerte de escisión de los EE.UU. actuales que coexiste con los Estados Unidos del Oeste, que es donde transcurre la acción. Los seguidores del Udi no dudan emplear la violencia para conseguir sus objetivos a través de un grupúsculo denominado Los Engendros del Poder, cuya actitud y métodos se relacionan en numerosas ocasiones con las del activista Malcolm X.

La acción me ha parecido muy bien urdida a pesar de que se caracteriza por ese fragor tan propio de sus novelas, mezclando sin tapujos simulacros con robots embriónicos, bombas de LSD, vehículos voladores, luchas de poder entre grandes organizaciones supragubernamentales y subtramas amorosas en las que las mujeres no salen nada bien paradas, otra marca de la casa. La que no es fría, manipuladora e insensible es sumisa y dócil hasta el aburrimiento. Mención aparte merecen los elementos de humor, que tienden a lo escatológico debido a la Fase Hobart y la flecha inversa del tiempo que esta anomalía provoca: desde las colillas que se fuman dejando el ambiente limpio de humo (generando cigarrillos que acto seguido se guardan en los paquetes de tabaco), hasta las regurgitaciones de la comida (una vez en el plato se devuelven al frigorífico), o el sogum, una misteriosa sustancia que ha sustituido a los alimentos pero cuya forma de administración es bastante distinta.

La novela es bastante cruda y tiene un tono muy deprimente, ya que transmite que el individuo nada puede hacer contra los poderes fácticos que rigen el mundo. Hay un alto número de asesinatos y como lectura final solo cabe apreciar que no queda más opción que la resignación ante la inevitabilidad de un destino contra el que resulta inútil luchar. Está calificada de obra menor en su producción, lo cual no quita que sea tremendamente entretenida y realice críticas contundentes al mundo en que vivimos.

5 jun 2021

Los fabricantes de armas - Alfred E. van Vogt

No seré yo quien le quite importancia a Alfred E. van Vogt dentro de la ciencia-ficción. Vaya por delante mi reconocimiento a la originalidad de las ideas que se incluyen en Los fabricantes de armas. Ideas y conceptos que impresionan más todavía si consideramos que la novela data de 1943. La idea de teletransporte con unos dispositivos denominados transmisores vibratorios; la mejora de las capacidades racionales humanas mediante técnicas de entrenamiento mental; la máquina Pp, un aparato que permite medir cualidades humanas (altruismo, valor, buena voluntad, etc.), la posibilidad de efectuar una distorsión del tiempo, y un largo etcétera. De hecho, como ya comenté hace más de diez años (¡glups!) en El mundo de los No-A, muchos de sus planteamientos influyeron en Philip K. Dick. Sin ir más lejos, la Armería, la organización a que se hace referencia desde el título, es una megacorporación que tiene tanto poder como el gobierno Imperial de la dinastía Isher, y ambos llevan cuatro milenios gobernando en la Tierra. También y como curiosidad, se describe una forma de publicidad flotante que es tan agresiva que persigue a los transeúntes e incluso puede provocar fatiga ocular (para lo cual ya se han diseñado medicamentos que mitigan sus efectos). Esto es Dick antes de Dick, por tanto es de justicia reconocer el mérito a quien ha concebido dichas ideas.

Pero por desgracia no es todo tan bonito, tal y como el lector avezado podrá deducir por el tono concesivo-adversativo del primer párrafo. De hecho he encontrado decenas de inconvenientes.

En la contraportada se indica que la novela se publicó originalmente en forma seriada en la revista Astounding Science Fiction, así que responde a un formato muy de la época, concebido para provocar un asombro cada vez más descomunal y descontrolado a cada capítulo que pasa. Y claro, de ahí no puede salir nada bueno. La acción transcurre a matacaballo, con una velocidad agotadora que se ve reforzada por la constante premura de Robert Hedrock, el protagonista, que repite a cada poco que cada minuto cuenta, que ya han pasado diez minutos desde este hecho o áquel, y que su vida depende de terminar a tiempo tal o cual acción en menos de media hora, antes de mañana a las 11am, o si puede, ganando una hora extra de plazo. Porque ésa es otra, hay unos niveles de acción y de cambios de contexto que aunque no resultan difíciles de seguir, te hacen pensar que el único objetivo es impresionar al lector cueste lo que cueste. Maravillarlo con mil y un inventos y aparatos cuyas propiedades fantásticas (por más que el canadiense pretenda describirlos desde la ciencia), podrían ser instrumentos mágicos por lo absurdo de los planteamientos pseudocientíficos en los que se basan. Con decir que hay naves espaciales que alcanzan velocidades de 6,5 millones de Kms/s creo que basta.  

Una vez acepatadas las premisas del texto, hay que reconocer que el desbarajuste a que asistimos queda bastante bien resuelto conceptualmente. Las revelaciones que nos llegan sobre el personaje principal, que es inmortal, empiezan a componer un cuadro muy ocurrente dentro de la trama de intriga que enfrenta a la emperatriz Innelda Isher y a la Armería. Eso sí, con decenas de giros producto de lo que a todos los efectos podríamos considerar Deus ex machina, por más que se contemplen como distorsiones del espacio-tiempo, teleportaciones, viajes en el tiempo, etc. etc. En definitiva, no voy a ocultar que en esta novela hay ideas brillantes que no se pueden ignorar, pero globalmente es un despropósito. Ni siquiera inclina la balanza a su favor el hecho de que asistamos a alguna que otra consigna propia del pesimismo filosófico, por ejemplo cuando el protagonista expone su desconfianza en la naturaleza humana. La cosas como son: a nivel literario este libro es una pérdida de tiempo total y absoluta..

30 may 2021

El gran secreto - René Barjavel

Mediados de los 1950s. Un laboratorio de investigación de la India encuentra lo que parece ser un remedio infalible contra el cáncer. Siguiendo los protocolos habituales, Shri Bahanba, el director del proyecto, envía una muestra a varios centros de investigación del mundo para que lo contrasten de manera independiente. Cuando llega el momento de testear en seres humanos Bahanba se inyecta la sustancia a sí mismo sáltandose todas las normas existentes. Por suerte puede comprobar que efectivamente el JL3, que es como se ha denominado al agente, revierte las formas de cáncer que se ha inducido. Solo queda esperar que el resto de sus colegas hagan los experimentos necesarios para corroborar sus hallazgos. Pero en el ínterin empiezan a revelarse algunos efectos inesperados de la cura. A las fantásticas posibilidades que estos efectos secundarios ofrecen a la especie humana, se suman unos riesgos que podrían llevar a la extinción de la vida en la Tierra. Así que tras discutir la situación con el Primer Ministro de la India, Bahanba y él se embarcan en un viaje por los diferentes países donde hay una muestra en estudio para exponer los riesgos a los laboratorios consultados y a los jefes de estado de cada uno de ellos. Entre esos países está Francia, y en el laboratorio que se está investigando la muestra trabaja Roland Fournier. Roland lleva unos meses embarcado en una tórrida historia de amor con Jeanne Corbet. Ambos están casados y tienen hijos, así que son conscientes de que va a ser muy difícil para ambos poder formalizar lo que sienten. Sin embargo todavía no saben que la existencia del JL3 dificultará todavía más las cosas.

El gran secreto es una novela de intriga construida sobre una historia de ciencia-ficción. Escrita a principios de los 1970s, responde de lleno a una tendencia temporal muy de la época que incluye trama política internacional, acción, misterio y romance. Aunque leída casi 50 años depués resulta inevitable percibir un regusto añejo, no se puede negar que está muy bien urdida. René Barjavel entremezcla con gran habilidad y tino sucesos y personajes históricos de la segunda mitad del Siglo XX con una conspiranoia salida exclusivamente de su imaginación. A todo esto hay que sumar elementos propios de Zietgeist de aquellos años: la división del mundo en los bloques Capitalista y Comunista, la Guerra Fría y la amenaza nuclear, las crisis energéticas y del petróleo, etc. A mí me quedan vagos recuerdos de todo ello de mi niñez, así que la nostalgia ha conseguido vencer la indiferencia que me provocaban los agotadores malabarismos del escritor francés para lograr que encajen los hechos reales con los ficticios. A esto hay que sumar el mareo que provoca la no linealidad de la narración, que va saltando hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, y además mezclando puntos de vista de diferentes personajes. Esta urdimbre no es que sea difícil de seguir, pero me ha parecido otro ejercicio circense, una culminación forzada del "más difícil todavía" totalmente innecesaria.

Por otro lado y en lo tocante a los aspectos de ciencia-ficción, el autor francés consigue crear un ambiente opresivo en que elementos típicamente utópicos (comunidades cerradas que se pueden entender como un posible avance evolutivo del homo sapiens), se mezclan con otros de carácter apocalíptico debido a las implicaciones negativas de esa milagrosa sustancia descubierta en Bombay. Pero cuando Barjavel se pone a hablar de ciencia e investigación en los laboratorios a mí no me ha parecido muy convincente. Excepto por el uso de animales para la experimentación, que era tan infame en los 1970s como ahora, como bien se recoge a lo largo de la novela, el escritor francés no transmite mucha credibilidad. De hecho cuando nos da detalles sobre el cáncer más bien da la impresión de meterse en camisa de once varas. Aunque también podría ser que en los años que han transcurrido desde que se escribió ha cambiado tanto el enfoque sobre esta enfermedad que lo que nos cuenta es difícil de creer. De una forma u otra, ese aspecto flaquea claramente.

En cuanto a conflictos humanos, inevitables dado el excesivo peso de la historia de amor entre Jeanne y Roland, actúan como contrapunto de toda la acción de intriga. El amour fou de la pareja se estira hasta provocar la desesperación del lector, resultando así cansino y agotador. No seré yo quien niegue que relaciones tan, tan intensas puedan existir, pero desde mi punto de vista son un recurso bastante probre para dar cuerpo a una novela. Más interesante me han parecido las luchas dentro de la comunidad utópica. Por un lado se detecta un tufillo antropocentrista cuando se exaltan los aspectos positivos del ser humano, escogiendo los que mejor encajan en la historia: el ansia de conocimiento, la pasión por los nuevos descubrimientos, las fantásticas posibilidades que presenta el futuro, etc. Pero por otro, pasas dos páginas y no hay más que egoísmo, pasiones desbordadas, violencia y destrucción, que por lo menos a mí me parecen más inherentes al ser humano que todas esas pamplinas de grandeza de nuestra especie que se repiten desde los medios una y otra vez mientras acabamos con la vida en nuestro planeta. ¿En qué quedamos entonces? A resultas de esta esquizofrenia uno sabe si calificar a Barjavel de iluminado o de simplón complaciente. Desde luego la lectura es entretenida y no da descanso al lector. El problema es que a poco que analices no ves más que contradicciones y majaderías bienintencionadas, pero majaderías al fin y al cabo. Por resumir, un libro intrascendente que ha quedado un bastante anticuado en forma y fondo. No llega a la categoría de insulto, pero hay que subir bastante el nivel de tolerancia a las pamplinas para terminarlo.

26 may 2021

El nucleo del sol - Johanna Sinisalo

Debido a la violencia que experimentó Finlandia en el periodo 1820-1880, provocado por una gran masa de hombres jóvenes ociosos y con mucho alcohol a su disposición, el gobierno del país fomentó legalmente que las mujeres empezaran a considerarse un instrumento a disposición del varón. Su papel de esposa y madre se potenció para cubrir las necesidades masculinas de poder, satisfacción de impulsos sexuales y procreación. Así que poco a poco y de manera sutil, las multas, las condenas y el ostracismo que padecían aquellas que se negaban a pasar por el aro, consiguieron que las mujeres se fueran transformando en individuos simples y anodinos cuyo único interés pasó a ser seducir al hombre y contraer matrimonio. En la década de los 1930s, las teorías eugenésicas de pioneros como Francis Galton no fueron sino un acicate para que este estado empezara a dar forma a lo que se conoce actualmente como Eusistocracia, un modelo de sociedad que garantiza el bienestar general y la salud de los ciudadanos (del ciudadano masculino, se entiende). El principal órgano de gobierno es la Autoridad Sanitaria, que da las directrices sobre lo que se debe comer, beber y hacer para maximizar la dicha de todos los finlandeses. Ya entrado el siglo XXI, el país es una isla rodeada de democracias hedonistas, cuyos habitantes son libres de actuar contra su propia salud, comiendo carne y azúcar en cantidades ingentes, fumando, bebiendo alcohol. Vanna Neulapää y su hermana Manna se fueron a vivir con su abuela Aulikki tras la muerte de sus padres. Ambas han sido clasificadas como elois, mujeres adecuadas para el papel de esposa y madre. Sin embargo su abuela sabe que Vanna, a pesar de su belleza y su aspecto dulce y sumiso, es en realidad una morlock: una niña muy inteligente y con ideas muy claras sobre lo que quiere hacer, que desde luego no es cocinar, limpiar la casa y ser la cónyuge perfecta de un masco. Así que la educará para que sepa ocultar su verdadera personalidad sin olvidar sus intereses.

Tras la asombrosa toma de contacto que supuso Ángel y el troll (en mi top 3 de libros leídos en 2020, no lo olvidemos), me toca hoy comentar esta originalísima novela de Johanna Sinisalo que no resulta fácil de clasificar ni queda a la zaga de la anterior. La escritora finlandesa combina varios géneros sin pudor alguno y resulta triunfal en esta arrebatadora mezcla de ucronía, distopía y trama criminal. Como ya ocurriera con el título mencionado más arriba, los personajes de esta obra se mueven en un mundo alternativo que resulta totalmente plausible. Con tan solo algunas variaciones sobre la realidad histórica que conocemos, podríamos haber llegado a ese perverso modelo de sociedad. Para hacerla verosímil, la autora finesa vuelve a recurrir a la metaficción, mencionando a filósofos, científicos y políticos reales, que complementa con extractos de elementos culturales ficticios de esta otra Finlandia: manuales, folletos, cuentos y canciones populares, etc. De esta manera, a base de darnos referencias documentales consigue que nos cuestionemos si de verdad todo lo que narra no ha ocurrido en realidad. Y a esta variedad de formatos (epistolar, científico, folclórico, etc.), se suma un doble punto de vista para darnos una imagen global: Vanna como principal narradora y Jare Valkinen, su amigo íntimo/pareja como contrapunto.

Por otro lado, si nos centramos en el hecho de que Eusistocracia ha transformado a las mujeres en seres indefensos, con facultades intelectuales limitadas y un aspecto físico que potencia todas las características necesarias para gustar a sus posibles parejas masculinas, resulta difícil no buscar similitudes con El cuento de la criada de Margaret Atwood. Pues bien, no las hay más allá de esa pérfida reducción de la mujer a esposa y madre, en la que al igual que en la novela de la canadiense, también se ven obligadas a cambiar sus nombres siguiendo caprichosas reglas estatales. Sin embargo, a medida que vamos entrando en la historia comprobamos que los planteamientos están mucho más actualizados, pues a la más que obvia crítica al heteropatriarcado, se suma el rechazo a la dictadura de la salud y el bienestar. No es que estos jucios no tengan peso en la acción, pero por momentos se transforman en un mero telón de fondo ante a la complicada relación de Vanna con su hermana menor. El dolor por las circunstancias que han provocado el alejamiento de Manna provoca la caída de la protagonista en la adicción a una sustancia cuyo nombre no puedo revelar para no destrozar la sorpresa. De la drogadicción a la criminalidad hay tan solo un paso, con lo cual todos los asuntos a resolver irán confluyendo en un final inmejorable y fantástico, entendido en las dos acepciones de la palabra: manífico por un lado, pero repleto de elementos increíbles también.

Resumiendo, la novela me ha parecido una auténtica maravilla. Una obra que demuestra la impresionante habilidad de Sinisalo como narradora e inventora de historias absorbentes, con argumentos perfectamente orquestados y contextos de historia alternativa capaces de desorientar a una brújula. Lo malo del caso es que creo que de momento no tiene nada más publicado en castellano. Así que me va a tocar esperar.

12 may 2021

La Institución Smithsoniana - Gore Vidal

Un taxi se detiene en la puerta del Instituto Smithsoniano de Washington D.C. la mañana del Viernes Santo de 1939. Se supone que en esa fecha festiva está cerrado, pero un niño de trece años se baja del vehículo y va muy decidido hacia una de las puertas, que resulta estar entornada nada más. El joven T. ha recibido una misteriosa invitación para personarse allí en esa fecha. Pronto sabremos que es una eminencia en física cuántica cuyas teorías pueden suponer un avance gigantesco para la humanidad, por lo cual esta institución pondrá a su disposición todos sus recursos humanos y tecnológicos para que pueda desarrollarlas y buscarles aplicaciones prácticas, que a la postre tendrán resultados fantásticos e increíbles.

La Institución Smithsoniana es el primer libro de Gore Vidal que leo y lo último que podía imaginarme es pudiera englobarse dentro de la ciencia-ficción. El autor norteamericano elabora una historia de prospección tecnológica, viajes en el tiempo y ucronías que se desarrollan gracias a las revolucionarias teorías físicas del joven protagonista. A pesar de este sustrato inequívocamente fantástico, hay mucho de novela histórica en la narración. No voy a negar que el libro es entretenido y muy divertido (hay una subtrama sentimental y de iniciación sexual de T. que es super graciosa por lo liberal de su planteamiento), pero a mí personalmente la forja de la Unión, las guerras para apoderarse de nuevos territorios, esa retahíla inacabable de presidentes de USA,... Todo me queda muy, muy lejos, y por tanto ha hecho que disminuyera mi interés por desconocimiento, básicamente. Sin duda al público estadounidense le parecerá muy fácil de llevar al tratarse de elementos de su historia fácilmente reconocibles.

Hay no obstante otros aspectos metaficcionales que me han parecido mucho más atractivos. La amenaza de una nueva guerra mundial sobrevolaba el mundo en aquellas fechas, así que gracias al reputado instituto asistiremos a un espectáculo colosal en que próceres de la ciencia (Einstein, Oppenheimer, Fermi, etc.), decidirán el rumbo que tomará la contienda articulando novedosas y devastadoras armas atómicas. Una ojeada rápida a la entrada de este autor en la Wikipedia revela además aspectos biográficos menores que también se incluyen en la trama. Y lo mejor sin duda son las críticas de Vidal a las peores características identitarias de los EE.UU.: desde breves apuntes sobre la esclavitud y el exterminio de los pueblos nativos, a ataques frontales al imperialismo y las guerras de trasforndo económico disfrazadas de guerras en nombre de la democracia y la libertad. Y no le tiembla el pulso ni se anda con medias tintas, no. Lo pone en negro sobre blanco, así que ¡bravo! En definitiva una toma de contacto con la obra de este autor que para nada encajaba en mis expectativas y que sin ser una maravilla, deja buen sabor de boca.

22 abr 2021

Señor del espacio y el tiempo - Rudy Rucker

Viernes por la tarde. Joe Fletcher se dirige al aparcamiento tras acabar su jornada laboral en Softech. Cuando entra en el coche para volver a casa se encuentra con su viejo colega Harry Gerber sentado en el volante. Un Harry de tan solo cinco centímetros. Y una versión aún más pequeña de su amigo está en la caja de cambios. Y unas motitas que corretean por el salpicadero también parecen versiones cada vez más reducidas de Harry. El mayor de ellos le cuenta que viene del futuro. Pero para que eso sea posible, va a necesitar que mañana sábado le lleve $2.000 a la tienda de reparación de electrodomésticos donde trabaja tras el cierre de Fletcher y Cía. Así podrá construir el blúnzer, un artefacto que va más allá de una simple máquina del tiempo, pues le permitirá llegar a convertirse en el Señor del Espacio y el Tiempo.

Señor del espacio y el tiempo es una novela que juega con conceptos habituales en la ciencia ficción pero con un enfoque claramente humorístico y disparatado. Se trata de una actualización de los cuentos tradicionales con genios que conceden tres deseos, pero desarrollada con elementos de ciencia-ficción de cierto peso científico, como la física de partículas o los espacios multidimensionales. Pero que nadie se asuste, por más que estos puntos de apoyo puedan tener cierta conexión con teorías científicas reales, no son más que simples estrategias para buscar la complicidad con el lector friki salido del fandom. No en vano el propio Rudy Rucker además de tener una sólida formación universitaria en ciencias exactas, se interesa por la filosofía y las sustancias enteógenas.

Aunque el objetivo de la novela es divertir, con lo cual uno no esperaría demasiada profundidad, hay que reconocer que logra momentos gloriosos retorciendo paradojas temporales y describiendo escenas demenciales y absurdas con un marcado transfondo matemático. De todas formas el formato es bastante simple: acción agotadora y desmadrada con diálogos ligeros todo el rato. No obstante la novela tiene también algo de sátira. Rucker se ceba especialmente con las religiones y los gobiernos. Y desde luego sabe encontrarle un punto perverso a los deseos que se conceden mediante el uso del blúnzer, empleando para ello en el giro habitual que hace que terminen volviéndose en contra de quien los ha solicitado. En el lado negativo, le he encontrado un ligero tufo machista que históricamente siempre se asocia a los frikis. No sé si el hecho de que se escribió en 1984 puede llegar a justificarlo, pero me ha rechinado un poco tanto insistir en tías buenorras con tetas como pomelos, a lo que se suman unas pinceladas de homofobia, ocasionales pero irritantes. Es fin, es una novela simpática y ocurrente a ratos, pero bastante intrascendente, las cosas como son.

16 abr 2021

Babel-17 - Samuel R. Delany

La Alianza ha sufrido una serie de sabotajes por parte de los Invasores en los últimos meses. Cuando se han producido siempre se han recibido emisiones un idioma desconocido al que se asigna el nombre en clave de Babel-17. Después de un estudio exhaustivo, los especialistas del ejército no han sacado nada en claro, así que recurren a Rydra Wong, una joven poeta de 26 años conocida por sus antologías en casi toda las galaxias exploradas. Wong trabajó unos años con los lingüistas militares y demostró unas habilidades extraordinarias en el análsis de lenguajes alienígenas, así que ella es la última oportunidad de la Alizanza para hacer frente a los ataques.

Babel-17 es una de las novelas de ciencia-ficción que suelen aparecer en todas las listas del género cuando se habla de su relación con la lingüística. En concreto y vía Wikipedia, me entero de que Samuel R. Delany desarrolla en esta obra la idea del determinismo lingüístico, esto es, que las lenguas, con su gramática, su sintaxis y su léxico en particular, dan forma y condicionan el pensamiento y la realidad que perciben sus hablantes. Como es un tema que siempre me ha interesado, tenía este libro pendiente desde hace años. Vistas las intenciones, la lectura pintaba estupendamente, pero para mi desgracia ha sido un fiasco total. Os paso a explicar los porqués.

Pera empezar, la novela es una space-opera cuyo desarrollo apenas se apoya en los conceptos psicolingüísticos que supuestamente dieron lugar a su escritura. A efectos prácticos esto supone que apenas un 10% del texto trabaja sobre la hipótesis de Sapir-Whorf. El resto es lo habitual en este subgénero que tantas y tantas malas experiencias me ha proporcionado: descripción de elementos fantásticos, giros de trama sin ninguna coherencia con lo narrado, acción a raudales cuya única intención es asombrar al lector. Nada de lo cual aporta nada de interés a la historia, pues en realidad se trata simplemente de una aventura insustancial. Eso no quita que algunas ideas me hayan parecido muy buenas, por ejemplo, los personajes procedentes del plano espiritual, algo que hasta el momento yo solo había visto en Ygdrasil. Pero está claro que una buena idea tiene que tener sentido dentro de la obra en que aparece para que podamos apreciarla. Si no, no deja de ser más que una ocurrencia original metida con calzador.

Al margen de mi rechazo visceral a las space-operas, hay que añadir que en este caso el universo en que transcurre no está demasiado bien definido. En primer lugar no sabemos muy bien en qué momento transcurre la acción, aunque por alguna referencia parece ser que podríamos estar en el siglo XXIII(1). Por otro lado, a la explicación del contexto del Universo conocido, la Alizanza y los Invasores, el autor norteamericano le dedica solo cuatro frases en todo el libro(2). Y luego tenemos las típicas pamplinas de las space-operas para buscar la conexión con el lector contemporáneo, con referencias culturales anacrónicas y absurdas propias de nuestro tiempo: James Bond, canicas, los fuegos artificiales de la fiesta del 4 de julio, etc. (al menos el piloto de la nave no lleva un sombrero de cowboy, algo es algo). ¿Y qué decir de las chorradas pseudocientíficas? Corrientes de hiperestasis, transmisores hiperestáticos a base de electroplastiplasmas, la memoria de tensión de los materiales polarizados, zonas espaciales radio-densas,... En fin lo que viene siendo un despropósito. Como ya me pasó con Nova, a todo esto se suma que la traducción es terrible a todos los niveles. Esto hace que los pocos momentos en que podría haberme interesado por la novela, es decir, cuando se habla de la relación entre lenguaje y pensamiento, me hayan parecido un sinsentido por una sintaxis incomprensible y la lamentable elección del vocabulario.

Pero por no poner más inconvenientes, además de las almas incorpóreas que actúan como sentidos aumentados en las naves espaciales, destacaría dos puntos que entroncan directamente con la ciencia-ficción soft. El escritor estadounidense defiende en las páginas de este libro la validez de las relaciones sentimentales que involucren a más de una persona. Este alegato poliamoroso se manifiesta en una triada de tripulantes de la nave espacial capitaneada por la protagonista que deben estar enamorados para compenetrarse adecuadamente en sus funciones. En la novela son dos hombres y una mujer, pero también se mencionan triángulos afectivos dos mujeres y un hombre. Por otro lado, en la sociedad terrestre son habituales las operaciones de cirugía estética orientadas a transformar el cuerpo humano e incorporar todo tipo de modificaciones increíbles: colmillos, garras, pieles animales, etc. etc. Estos dos alegatos a la normalización de otros modelos afectivos y al poder del individuo a la hora de definir su identidad (aunque sea a base de bisturí e implantes), podrían tener que ver con que Delany siempre ha sido abiertamente gay. Lo cierto es que ni lo uno ni lo otro condicionan la trama en lo más mínimo, así que este apunte es solo una apreciación personal por buscarle algo de sentido a su inclusión, que desde luego a mí me parece muy positiva y valiente, máxime teniendo en cuenta que la novela data de 1966. En cualquier caso, en mi opinion a la historia no hay por dónde cogerla y no merece la pena dedicarle ni un minuto. Sin embargo, para mi sorpresa es uno de los títulos seleccionados por el ínclito Miquel Barceló en su guía de lectura. Como la noche y el día, vaya.



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(1) "Pero los griegos fueron poetas hace tres mil años, y tú eres poeta ahora".
(2) "Había nueve especies en las siete galaxias al día (sic) exploradas por los viajes interestelares. Tres se habían agrupado definitivamente en la Alianza. Cuatro estaban del lado de los Invasores. Dos eran neutrales".
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