4 ago 2021

Niña, mujer, otras - Bernardine Evaristo

Amma Bonsu es una directora de teatro que tras décadas ocupando pequeñas salas alternativas va a representar un texto propio en en National Theatre de Londres. Su posicionamiento frente a su trabajo ha sido siempre muy radical. No en vano es mujer, negra, lesbiana y ya tiene más de cincuenta años. Así que el estreno de 'La última amazona de Dahomey' supone un hito de una importancia extraordinaria. Tanto para ella como para todas las personas con quien se ha relacionado desde que empezó en esto a principios de los 1980s.

Niña, mujer, otras es una fascinante y absorbente novela coral que nos da a conocer la vida e historia un buen puñado de mujeres en el Reino Unido, con el añadido no banal de que todas ellas son de raza negra. La narración parte de Amma y se ramifica y extiende en el tiempo, llegando en ocasiones incluso a finales del Siglo XIX, momento en que las antepasadas blancas y británicas de algunas de ellas se quedaron embarazadas de marineros africanos que habían pasado unos días en puerto. Las diferentes historias que cuenta Bernardine Evaristo son apasionantes, emotivas, crudas y enternecedoras a la vez. Hay una clara línea de denuncia de la marginación que han sufrido, no solo por ser mujeres y negras, sino también por ser pobres, clase obrera, inmigrantes, homosexuales, campesinas o mil y una características que por diferenciarlas, se usan para discriminarlas (esto aplica también a los pocos personajes masculinos de peso que aparecen). Sin embargo el tono general es tremendamente esperanzador e inspirador, porque gracias al esfuerzo y decisión de los que hacen gala, y por supuesto también por las redes de apoyo que se establecen espontáneamente entre ellas, se transmite la idea de que se puede salir adelante, dejando bien claro eso sí que habrá que luchar por ello y superar muchas dificultades.

El estilo de Evaristo es muy sencillo y directo. Ignora además todas las convenciones ortográficas y de composición para distribuir las frases y los párrafos de tal manera que se facilita la tarea de asimilación del mensaje, introduciendo nuevas líneas que de alguna forma ayudan a que seamos conscientes de que cada una concentra una de las ideas a transmitir, y además facilitarnos una pausa mental para digerirlas. Ocasionalmente llega a distribuir el texto con cierta intención visual/caligráfica de tal manera que el discurso se adapta al estado emocional del personaje sobre el que habla. Su forma de escribir resulta también muy actual, incorporando cuando la ocasión lo requiere las polémicas desinencias ideadas para personas transexuales o no binarias. Y a la vez, reflexiona con mucho tino sobre su idoneidad o por el proceso que será necesario para que sea aceptado socialmente.

Muy pocas objeciones puedo ponerle a esta maravillosa obra y todas menores. Quizás la de más importancia es que te puedes llegar a perder en esa urdimbre espacio-tiempo repleta de personajes, algo que queramos que no fastidia mucho, pues te hace perder la idea de relaciones globales que se quiere transmitir. La contraportada dice que se nos muestran las vidas de doce mujeres. Yo en realidad no las he contado, pero tengo la sensación de que por lo menos el doble. El otro reparo tiene que ver con ciertos aspectos de la traducción, que aunque es magnífica, tiene puntualmente algunos de esos tics que tanto me molestan al traducir del inglés: tiempos verbales cuyos equivalentes en castellano han sido elegidos erróneamente, acumulación de adjetivos, etc. De todas formas ni el primero ni el segundo menoscaban en lo más mínimo el goce que supone la lectura de esta estupendísma novela.

1 ago 2021

Los combatientes - Cristina Morales

Aprovechando el tirón que supuso que Lectura fácil fuese galardonada con el premio Herralde de 2018, Anagrama recupera la que fue primera novela de Cristina Morales: Los combatientes. Se trata de una obra que mezcla estilos sin tapujos y que no se acomoda con facilidad al género con que se la define. La autora granadina desarrolla una serie de textos que giran en torno a un grupo de teatro universitario y sus componentes. Derrocha ingenio, irreverencia y mala baba para hablar de política, (¿post?) feminismo, literatura o la cruda situación de juventud en el siglo XXI. Aunque también es verdad que por un motivo u otro, la juventud no lo ha tenido fácil en ningún siglo.

La gran componente de autoficción de la que bebe el libro se confirma en la dedicatoria con que se abre. Algunos capítulos encajan en un modelo de narrativa convencional, incluso se pueden leer como relatos cortos interrelacionados que nos traen diferentes experiencias de los actores, ya sea a nivel personal o formando parte de la dinámica del grupo de teatro. Sin embargo el resto (mitad y mitad aproximadamente) se presentan siguiendo el modelo de una obra de teatro, con detalles sobre la escenografía, el sonido o la iluminación de una escena, junto con las líneas que corresponden a cada actor.

Como podréis suponer, yo quería leer 'Lectura fácil', pero llevo meses detrás de él y nunca consigo encontrarlo disponible en la biblioteca que frecuento. En muchas otras ocasiones este trueque consistente en leer otra obra del mismo autor en lugar de la que quiero me ha salido bastante mal (véase El matrimonio de los peces rojos o Nefando). Por suerte en esta ocasión no ha llegado la sangre al río. Reconozco que las partes escritas en forma de obra de teatro me han parecido tirando a obtusas. De hecho es en este montaje ficticio donde recae el mayor peso de la crítica política y el análisis sobre la juventud. Redactadas con un tono muy elevado, ensayístico, como para dotarlas de autoridad, consigue en realidad que resulten plomizas. No obstante el resto de capítulos en formato propio de la narrativa me han parecido muy fundamentados y divertidísimos. Por no hablar de que los conflictos que exponen, aunque sea en un tono desvergonzado y procaz, se asimilan con mucha más inmediatez y claridad. Con lo cual sigo convencido de leer la obra que dio a conocer a Morales al gran público.

29 jul 2021

El mundo contra reloj - Philip K. Dick

En junio de 1986 se comprobó la veracidad de lo que hasta entonces era la teoría del campo del antitiempo o contratiempo formulada por Hobart: el tiempo en la Tierra empezó a fluir en sentido contrario, provocando entre otras cosas que los muertos volvieran a la vida. Estamos en 1998 y los vitarium son empresas que se dedican a sacar a los renacidos de los ataudes para una vez estabilizados en su proceso de rejuvenecimiento, venderlos al mejor postor (habitualmente sus familiares). Sebastián Hermes es el dueño del modesto Vitarium Flask de Hermes. Mientras su equipo ayudaba a renacer a una dama anciana en un pequeño cementerio en las afueras de Los Ángeles, se topa por casualidad con la tumba perdida del Anarca Thomas Peak, el fundador del culto Udi. Dada la magnitud que ha adquirido dicha religión en la M.N.L. (Municipalidad Negra Libre), aquel vitarium que se haga con su cuerpo renacido conseguirá una buena recompensa económica. Pero precisamente por la importancia que tiene este nuevo credo en la sociedad, hay otras muchas partes interesadas en hacerse con el hombre santo. Una de ellas es la Biblioteca de Temas Populares, una perversa, opaca y todopoderosa institución cuya labor consiste en deshacerse de todos los libros y documentos impresos a medida que el retroceso del tiempo exige que dejen de existir.

El mundo contra reloj es una de esas novelas descatalogadas de Philip K. Dick que todavía se puede encontrar a precios asequibles en Internet. Se trata de una historia tremendamente original en su plantemiento que como no podía ser de otra forma, trata los temas habituales en su obra. La perspectiva religiosa que tenía el autor norteamericano sobre el ser humano y el mundo copan la trama, repleta de elucubraciones sobre Dios tanto propias como de filósofos y teólogos de renombre (Erígena, Santo Tomás de Aquino, San Agustín, Leibniz, etc.). Por otro lado a ningún aficionado a Dick le sorprenderá que el culto de los Uditi beba de la espiritualidad New Age de los años 1960s, lográndose la comunión espiritual de todos sus adeptos mediante el uso de drogas psicotrópicas en actos colectivos multitudinarios. Lo que sí se sale fuera de lo habitual es el factor sociocultural que se imprime al Udi: la mayoría de sus seguidores son de raza negra. De hecho es la religión oficiosa de la M.N.L. una suerte de escisión de los EE.UU. actuales que coexiste con los Estados Unidos del Oeste, que es donde transcurre la acción. Los seguidores del Udi no dudan emplear la violencia para conseguir sus objetivos a través de un grupúsculo denominado Los Engendros del Poder, cuya actitud y métodos se relacionan en numerosas ocasiones con las del activista Malcolm X.

La acción me ha parecido muy bien urdida a pesar de que se caracteriza por ese fragor tan propio de sus novelas, mezclando sin tapujos simulacros con robots embriónicos, bombas de LSD, vehículos voladores, luchas de poder entre grandes organizaciones supragubernamentales y subtramas amorosas en las que las mujeres no salen nada bien paradas, otra marca de la casa. La que no es fría, manipuladora e insensible es sumisa y dócil hasta el aburrimiento. Mención aparte merecen los elementos de humor, que tienden a lo escatológico debido a la Fase Hobart y la flecha inversa del tiempo que esta anomalía provoca: desde las colillas que se fuman dejando el ambiente limpio de humo (generando cigarrillos que acto seguido se guardan en los paquetes de tabaco), hasta las regurgitaciones de la comida (una vez en el plato se devuelven al frigorífico), o el sogum, una misteriosa sustancia que ha sustituido a los alimentos pero cuya forma de administración es bastante distinta.

La novela es bastante cruda y tiene un tono muy deprimente, ya que transmite que el individuo nada puede hacer contra los poderes fácticos que rigen el mundo. Hay un alto número de asesinatos y como lectura final solo cabe apreciar que no queda más opción que la resignación ante la inevitabilidad de un destino contra el que resulta inútil luchar. Está calificada de obra menor en su producción, lo cual no quita que sea tremendamente entretenida y realice críticas contundentes al mundo en que vivimos.

26 jul 2021

El silencio de las mujeres - Pat Barker

Lirneso ha caído. El artífice final de la derrota ha sido Aquiles, como siempre. Parece que su nombre basta para que las murallas de las ciudades aliadas de Troya se derrumben. Tras invadir la ciudad se producen los saqueos y masacres habituales. Los hombres, niños y mujeres embarazadas son asesinados. Y el resto de mujeres supervivientes, muchas de ellas tras sufrir violaciones múltiples, pasan a ser esclavas del ejército aqueo. Briseida, la esposa del rey de Lirneso, es tomada como trofeo de guerra y entregada a Aquiles.

El silencio de las mujeres es una reescritura de parte de la Guerra de Troya desde la óptica de mujer que ha sido convertida en esclava. La voz de Briseida otorga una perspectiva femenina a esta historia épica. Sin embargo Pat Barker combina a la perfección los elementos propios de una contienda con el drama que supone la esclavitud para la protagonista y la demás mujeres capturadas como botín de guerra. Así pues, en ningún momento dejamos de estar ante una apasionante narración bélica repleta de mitos asombrosos, dioses entrometidos, complejas tramas de poder, venganzas crueles y traiciones abyectas. A lo que se suma el lado emocional que supone el proceso de asimilación de Briseida de su nueva realidad como esclava y concubina del gran héroe. Pero ojo, que nadie piense que la visión de la protagonista es contemporánea y que nos encontramos ante un alegato feminista inyectado directamente desde el siglo XXI. En absoluto, no solo el corte de la historia es totalmente clásico sino que el enfoque de la protagonista es el de una mujer de la nobleza que ha perdido su libertad. Se preocupa por el resto de sus iguales, esto es, las nobles que han sido sometidas, aunque también es consciente -y así lo indica- de que su situación es muy diferente a la de las mujeres que siempre han sido esclavas y que por tanto, no lo estarán pasando tan mal porque han vivido así toda su vida y ya estarán acostumbradas.

La lectura es tremendamente absorbente. El estilo de Barker no puede ser más sencillo a la hora de transmitir ideas y sentimientos complejos, lo cual hace pensar que tiene que haber muchísimo trabajo detrás para conseguir esa aparente simplicidad. El único incoveniente que puedo poner tiene que ver con la traducción, aunque es posible que el original en inglés tenga el mismo defecto. Y es que depués de zambullirnos un texto repleto de nombres de personajes y términos propios de la cultura helena clásica, nos encontramos con otros que rompen esa magia. Esto se hace dolorosamente patente con las palabrotas y los tacos para blasfemar o insultar, que suenan inequívocamente propios del castellano, más concretamente de la variedad española: hostia (p.187), hostia puta (p.166), tienes una aspecto de puta pena (p. 166), etc. Tampoco es que ocurra con demasiada frecuencia, pero toparme de pronto con ellos era como romper el encanto de las cráteras de vino, las cuadrigas recorriendo el campo de batalla, o las libaciones a los dioses. En cualquier caso creo que no hay fácil solución desde el punto de vista del traductor (¿usar insultos originales griegos sin actualizar y convenientemente explicados?), y se trata de un problema muy insignificante comparado con la novela tan maravillosa y entretenida que he leído.

23 jul 2021

Placeres sencillos - Jane Bowles

Placeres sencillos es el título del relato corto que abre esta colección y que da nombre al conjunto. Se trata de una de las pocas obras que escribió la malograda Jane Bowles: apenas una obra de teatro, una novela y este tomo de cuentos, cuyos títulos os dejo a continuación:

  • Placeres sencillos
  • Todo es bonito
  • Idilio en Guatemala
  • Camp Cataract
  • Un día al aire libre
  • Una pareja quisquillosa
  • Una barra de caramelo
El tono de casi todos los cuentos es terriblemente sombrío, también en 'Una pareja quisquillosa', que en realidad es una pieza de teatro breve para marionetas. Relaciones insanas, familias con problemas de convivencia (la autora parece tener una especial predilección por las hermanas solteras), personajes misántropos con desequilibrios mentales que sin llegar a ser peligrosos invitan a la huída y el rechazo. Son temas que dan mucho juego pero en mi opinión reciben un tratamiento muy pobre a nivel narrativo: no existe un conflicto como tal, sino que simplemente asistimos a la exposición de unas miserias que dejan muy mal cuerpo y de las que se puede extraer muy poco provecho ético y estético.

Leyendo los pocos datos de su biografía que recoge la Wikipedia, tampoco sorprende el tono enfermizo y mórbido que sobrevuela los textos: Jane Bowles nació con problemas congénitos en una rodilla, padeció artritis tuberculosa, desarrolló varias fobias, era alcohólica, y con tan solo cuarenta años tuvo un derrame cerebral que afectó gravemente a sus capacidades cognitivas. No quiero decir que esas experiencias personales te lleven obligatoriamente a escribir historias funestas, pero sí que te permiten entender por qué lo son una vez escritas. En fin, el libro se termina en un santiamén y su lectura es bastante llevadera, sin embargo no podría apuntar ningún motivo por que merezca la pena dedicarle tiempo.

Y sí, Jane Bowles era la esposa de Paul Bowles.

20 jul 2021

Alguien bajo los párpados - Cristina Sánchez-Andrade

Olvido Fandiño y su criada Bruna son dos ancianas gallegas septuagenarias (si no más), que llevan juntas casi toda la vida. Una mañana la señora decide que ha llegado el momento de emprender un viaje que no se puede postergar por más tiempo. Montarán en su Volkswagen Escarabajo (pieza de coleccionista muy codiciada por sus conciudadanos de Santiago de Compostela, pero que ella siempre se ha negado a vender), y partirán rumbo a un destino misterioso de tintes absolutos.

Alguien bajo los párpados es una novela inclasificable que aglutina tantos temas que resulta difícil decidir qué es exactamente lo que hemos leído. Hay desde luego un marcado tono humorístico que por momentos roza el esperpento. Pero también hay un transfondo dramático tanto en el tratamiento de la vejez de las protagonistas como en el desarrollo de su relación, que empieza pocos años antes del comienzo de la Guerra Civil Española, donde recae el mayor peso del argumento. El libro tiene un aire de road-movie demencial y rebosa sorpresas y golpes de efecto que hacen que sea super entretenido, divertido y emotivo. Para lograrlo, Cristina Sánchez-Andrade cuenta no solo con las dos protagonistas (resulta inevitable no pensar en las famosas dos Marías al imaginarlas, con quienes además doña Olvido comparte apellido), sino con un elenco de secundarios que han sufrido mil calamidades y tienen mil y una rarezas. La autora ha sabido perfilar los personajes a la perfección, integrando además la idiosincrasia gallega en la acción con mucho gracejo y desparpajo. Ya sea el paisaje, el clima, la gastronomía, los dialectalismos y por encima de todo el carácter bonachón pero algo huraño con que se suele percibir desde fuera a los gallegos (quizás un estereotipo), podemos decir sin temor a equivocarnos que Galicia es un personaje más de la novela.

A pesar de que el libro se lee que es un gustazo, he encontrado algunos problemas menores en cuanto a la compacidad de la trama. Hay algunos flecos sueltos sobre ciertos eventos que no se cierran adecuadamente y que por su relevancia, deberían haberse concretado. No obstante no voy a poder dar ejemplos porque destriparía detalles importantes, pero desde luego yo al encontrarme con ellos he tenido la habitual disonancia que me ha forzado a preguntarme cosas del tipo "¿cómo es posible que...? ¿Por qué no se aclara que pasó con...?". Luego hay otro aspecto de localización temporal de la trama que desde su primera aparición me ha chirriado. Es obvio que la acción se sitúa en algún momento de los años 1980s (hay una referencia a los cincuenta años que han pasado desde la Guerra Civil). Sin embargo a la hora de datarla con más exactitud, se puede emplear la siguiente información: a lo largo del texto se indica en varias ocasiones que Alvaro Cunqueiro acaba de morir. Olvido, que presume falsamente de haber sido amiga íntima suya, se da importancia indicando que la televisión gallega debería hacerle una entrevista para dar a conocer aspectos de la personalidad del escritor que solo ella conoce. El problema está en que Cunqueiro falleció el 28 de febrero de 1981 y la TVG empezó sus emisiones el 24 de julio de 1985. La verdad es que casar estos datos es tan sencillo y trivial que no entiendo cómo Sánchez-Andrade ha podido cometer este fallo. Tanto es así que no puedo evitar pensar que se me ha escapado algún elemento que resuelve el conflicto, a pesar de que las referencias en la obra son inequívocas. De todas formas, ni los flecos ni ese tiempo imposible en el que transcurre la historia hace que la lectura sea menos entretenida ni emotiva. Así pues queda totalmente recomendada.

17 jul 2021

Sangre en el ojo - Lina Meruane

Lucina (Lina para los amigos) es chilena pero está haciendo un doctorado en alguna universidad de Nueva York. Las complicaciones asociadas a la diabetes que padece le provocan derrames oculares, hasta tal punto que con el último que sufre se ha quedado ciega. La única posibilidad de recuperar la visión es someterse a una cirugía muy complicada. Pero antes debe dejar pasar un mes porque podría ocurrir que su cuerpo absorba la sangre. Aprovechará ese tiempo para volver a Santiago a ver a su familia, donde ser reunirá también con su pareja, Ignacio, quien llegará unos días después.

Sangre en el ojo es una asfixiante novela que entra de lleno en el turbulento y a veces cargante mundo de la autoficción. No es solo que la protagonista se llame igual que escritora, sea de la misma ciudad y tenga casi su mismo perfil personal y profesional: escritora, periodista y becada para escribir. Es que Lina Meruane también es diabética y como era de esperar, perdió la visión temporalmente debido a dicha enfermedad (ver Wikipedia). Nos enfrentamos entonces a un texto que partiendo de un conocimiento de primera mano de una experiencia tan traumática, explora los sentimientos que provoca en el paciente, y ya adelanto que el resultado no es ni agradable ni fácil de llevar.

A nivel estilístico tengo que admitir que la escritora chilena es muy habilidosa, con frases cortas, certeras y directas consigue transmitir la idea de inmediatez en los acontecimientos. Se da la circunstancia de que emplea además algunos recursos que hacen que la narración sea muy entretenida. Por ejemplo introduce de cuando en cuando palabras o frases simples en inglés, que dotan a la lectura de unos elementos orales y coloquiales que la aproximan mucho al habla real. Es verdad que la mezcla puntual de idiomas no es algo infrecuente en literatura, pero sí que usa otros giros que se salen completamente fuera de lo convencional. En concreto tiene la costumbre de terminar muchas frases con preposiciones, algo que no es propio del castellano y que podría verse como una traslación de lo que ocurre con el inglés, donde es normativo. Al principio choca leer algo así pero funciona muy bien: en seguida te familiarizas y ese matiz extraño se vuelve adictivo.

En realidad, pensándolo fríamente, Meruene escribe muy bien, pero el enfoque que ha dado a la historia juega en su contra. Y es que la protagonista adquiere en papel de víctima y proyecta sobre sus seres queridos todo el resentimiento y el rencor que le provoca el delicado estado de salud que atraviesa. Desde una posición pasivo-agresiva, vuelca toda la bilis y todo el vitriolo de sus entrañas sobre sus padres, sobre sus amigos, sobre Ignacio, quien sale especialmente malparado en la que pasa a ser una relación malsana de codependencia. No digo que algo así no pueda pasar, al contrario, estoy seguro que todas las personas que se enfrentan a una enfermedad grave deben pasar por una fase similar. Es solo que toparse con tanta rabia y frustración sin que haya otro objetivo que exponer un catálogo de formas de odio y amargura, no es solo terriblemente desagradable, sino también muy pobre desde un punto de vista narrativo. Consigue que la novela se transforme en una historia de terror y maltrato psicológico que al menos en mi caso, hace que me cuestione seriamente la calidad del resultado. Eso sí, entendida como recordatorio de la apostilla "en la salud y la enfermedad", me parece impagable.

14 jul 2021

Delirio - Laura Restrepo

Aprovechando un viaje de trabajo, Aguilar ha pasado unos días fuera de Bogotá con sus hijos, a los que apenas ve desde que se separó de su mujer. Cuando vuelve a la ciudad se encuentra con que Agustina, su actual pareja, una joven de la clase alta unos quince años más joven que él, está sufriendo un episodio psicótico bastante serio. Aunque pensándolo bien, no es algo que le pille totalmente de nuevas. Desde que empezaron a vivir juntos la mujer ya demostró un historial de trastornos de diferente entidad, con periodos de depresión seguidos de días de una euforia incontenible. Pero el estado de Agustina tras su ausencia de poco más de un fin de semana es muchísimo peor de lo que nunca hubiera imaginado. Así que Aguilar tratará de descubrir qué ha podido pasar para que su pareja se haya perturbado tan gravemente.

Delirio es una novela asombrosa que funciona increíblemente bien a todos los niveles. No es solo que la historia que narra es absorbente hasta cotas que hacía años que no veía (el día que empecé a leerla era incapaz de cerrar el libro para irme a la cama). Es que además el estilo de Laura Restrepo es enérgico, contundente, voraz. El texto se construye sobre las voces de varios narradores en segunda persona. Los personajes que toman la palabra se dirigen siempre a un interlocutor para, a modo de confidencia o confesión, ir componiendo una fascinante trama que poco a poco nos desvelará la terrible realidad de Agustina. En ella destaca una familia disfuncional con muchos secretos y grandes carencias. Un padre despótico y cruel, una madre amargada, una cuñada ingrata, un hermano menor maltratado, un hermano mayor indiferente. La crónica de los abuelos maternos de la delirante protagonista irá, a modo de flashback, añadiendo más detalles de relevancia que conducen a la situación que se narra. Y por último tenemos al Midas McAlister, para mi gusto el personaje más carismático de toda la novela. Un arribista que aprovecha su inteligencia y su falta de escrúpulos para arrimarse a la familia de Agustina y dejar atrás sus orígenes humildes. Su existencia permitirá a Restrepo dotar a la narración de elementos de novela negra y criminal, pues este advenedizo actúa como enlace con Pablo Escobar en un negocio de lavado de dinero.

El libro fue Premio Alfaguara de novela en 2004, y creo que en pocas ocasiones puedo estar más acuerdo con la concesión de un galardón. La habilidad de Restrepo es algo extraordinario. El narrador en segunda persona no es algo con lo que yo me tope todos los días, de hecho me pondría en un aprieto si tuviera que mencionar otra obra con esta característica. Pero bajo la pluma de la escritora colombiana resulta directo y próximo. Hace que te preguntes por qué no son mucho más frecuentes. Hay además un narrador en tercera persona que aparece transversalente a lo largo de todo el texto y que ejerce una función de afianzamiento mental del discurso. Su aparición a cada pocas frases permite pausar la exposición de los narradores en segunda persona y otorga al lector la posibildad de recopilar y asimilar la información que acaba de conocer. Si a las peculiaridades y originalidad de la forma en que está escrita sumamos las toneladas de miserias humanas que recoge y los impactantes elementos de género negro, no exagero si digo que es una de las novelas más prodigiosas que he leído nunca.
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