14 nov. 2018

El Palacio de la Luna - Paul Auster

Llega un día cualquiera y me sorprendo con ganas de leer algo de Paul Auster. Su relatos mezclan cotidianeidad y azar de una manera intrincada pero creíble. Por más que a veces (todo el rato más bien), las casualidades sean demasiadas, nunca puedes decir que no sean viables y que lo narrado no pueda ocurrir en realidad. ¿Por qué resistir este impulso si resulta además que tenía en casa El Palacio de la Luna?  Comprado de segunda mano en alguno de mis arrebatos ocasionales (en realidad bastante frecuentes), esperaba desde hacía meses amontonado con otros libros en su misma situación e igual procedencia. Pero no sigamos por aquí, mejor hagamos la vista gorda y vamos a considerar el "ocasional" como una metira piadosa hacia mí mismo y mi bolsillo.

En esta novela conoceremos la historia de Marco Stanley Fogg, hijo de madre soltera y padre desconocido (no por ella pero sí por su hijo y el resto de su exigua familia). Para desgracia suya se quedó huérfano a los once años cuando un autobús atropelló a su progenitora. A partir de entonces se marchó a vivir con su tío (huelga decir que por parte de madre, ¿verdad?), un clarinetista clásico cuyo carácter inseguro y disperso le hace perder su puesto en una orquesta de renombre y se vuelca de lleno en el proceloso mundo del jazz. A partir de la segunda mitad de los 1960s, M.S. se marcha a estudiar a la Universidad de Columbia en Nueva York, lujo que puede permitirse gracias a la sustancial indemnización que recibió de la compañía de autobuses de Boston. Seguiremos sus vicisitudes durante esos años tan agitados en lo político, en especial a partir de 1969 una vez consiga su licenciatura, se quede sin dinero, sin familia (su tío también se muere en un momento dado, algo que nos pasará a todos), y tenga que entrar en la vida adulta a las bravas.

Como ya adelantaba en el primer párrafo, estamos ante otra obra de Auster que se articula sobre las casualidades y que transcurre principalmente en N.Y. Caracteristicas estas dos que ya puedo decir oficialmente que son marca de la casa. Y ojo, la técnica le funciona y no puedo negar que la lectura es muy entretenida y placentera, a lo que ayuda sin duda su estilo: claro, directo y sin artificio alguno. A pesar de las desgracias a que asistimos (que no faltan), siempre hay un transfondo optimista que deja muy buen poso al cerrar las tapas. No hay que abusar de tanta bonhomía pero de cuando en cuando es agradable enfrentarse a un relato bien estructurado que te haga creer en el buen espíritu y carácter de ciertos individos (porque de la humanidad en global no se puede esperar nada bueno).

Tengo dos peculiaridades a destacar de este título. La primera es que he percibido un paralelismo muy patente con el formato de los cuentos infantiles de tradición occidental. El pobre niño huérfano recibe duros reveses del destino que le permitirán conocerse a sí mismo y madurar. Para compensar tantos infortunios disfrutará del amor incondicional de sus amigos y de la amabilidad y buen corazón de desconocidos. Y también golpe de suerte tras golpe de suerte que le irán llenando los bolsillos de fajos de billetes cuando ya parecía que no había solución a sus problemas. Que a mi parecer es un poco Dollar ex machina, pero, ¿quién soy yo para juzgar las técnicas narrativas de Mr. Auster, visto su éxito y lo bien que me siento después de leerlo? La segunda característica enlaza también con los cuentos clásicos, pues la trama incluye varias historias independientes enmarcadas en la trama general y contadas por diferentes personajes secundarios. En definitiva una lectura emotiva con toques agridulces en que el autor norteamericano vuelve a derrochar imaginación y buenas formas (un poco de aquella manera, las cosas como son). Aunque no aporta muchas novedades ni es el colmo de la originalidad, la sensación final es muy satisfactoria. Mäs reseñas en Confieso que he leído, Libros y Literatura y Adivina quién lee. Los dos primeros la recomiendan sin reservas y el último también lo hace, pero poniendo algunas.

11 nov. 2018

2020 Visions. La tormenta - Jamie Delano y Warren Pleece

Tras la muerte de Fidel Castro en 2003, el poderoso exilio cubano conservador de Florida se secesiona de EEUU. Posteriormente se anexiona Cuba y otras islas del Caribe para formar el Estado Católico Independiente de Nueva Florida. En 2020 el cambio climático y el calentamiento global han transformado la geografía de sus costas al inundarlas con el deshielo. Los caimanes campan a sus anchas por la ciudad, los huracanes son constantes y la población de Miami espera una gran tormenta que arrase con ese infierno de una vez por todas. La forma de gobierno de Nueva Florida ha devenido un estado pseudo feudal con unos cuantos cárteles de familias muy ricas e influyentes que imponen una moral reaccionaria. El pueblo malvive trabajando para ellas y escapa de la rutina con sesiones de sexo virtual, que por supuesto son ilegales. Jack Atlanta es una detective privada de rasgos andróginos que acude dos veces por semana a desfogarse on-line al antro de Claude. La hermana adolescente de éste ha desaparecido y debido a la deuda que Jack ha adquirido por tantas horas enganchada a la realidad virtual, le propone dar con ella para así saldar su cuenta.

La tormenta es la segunda entrega del cómic 2020 Visions, que como ya comenté hace un par de semanas, se compone de un total de cuatro historias independientes de ciencia-ficción distópica que transcurren en el año 2020. De nuevo me he encontrado con un guión que sobresale muy por encima de la media de lo que me vengo encontrando en los cómics que he leído en los últimos dos años. En esta ocasión, el británico Jamie Delano ha planteado una trama criminal en la que se incluye fundamentalismo católico, represión sexual, disminución de la natalidad, tráfico de bebés y asesinos psicópatas. A pesar de este totum revolutum, para mi sorpresa el resultado deja un excelente sabor de boca. Ahora bien que meter tantos hilos argumentales en poco más de sesenta páginas obliga a un ritmo acelerado en exceso. Como suelo decir en estas ocasiones, creo que un poco más de margen habria favorecido al producto final, que en todo caso y para mi gusto ha sido una gran lectura.

Hay dos cosas que me han sorprendido especialmente. La primera es que al igual que en Renegado, la protagonista también es homosexual, con un aire butch propio de los cabarets del Berlin de los 1920s (viste trajes masculinos y se deja crecer un bigote fino). Bien es verdad que su pasado traumático podría levantar las iras de lo colectivos LGTBQ+ por asociaciones indebidas (fue violada en grupo durante el periodo de formación en el FBI), pero hay que reconocer que para un volumen que se publicó originalmente entre 1997-1998, el tratamiento de la homosexualidad que Delano previó para 2020 está totalmente normalizado. El otro aspecto que me ha parecido muy original es el modus operandi del asesino psicópata. Inflige a sus víctimas una cirujía enfermiza que las transforma en extrañas quimeras parte animal, parte humana, condenandolas a una muerte dolorosa y traumática. Algo bastante recurrente en la ciencia-ficción y el género fantástico y que me ha traído a la memoria algún relato corto incluído en Axiomático, de Greg Egan.

En el apartado gráfico pasa como en la tercera entrega. Según se nos indica en el prólogo originalmente era coloreado, pero por discrepancias con el resultado y disponibilidad de los originales de Warren Pleece, la editorial Recerca perfirió publicarlo solo con tinta negra. La verdad es que los dibujos no son nada del otro mundo y simplemente sirven de soporte visual muy básico a una historia muy original y entretenida. En Aburreovejas hay una reseña múltiple que incluye un breve comentario de este cómic.

7 nov. 2018

Desorden moral - Margaret Atwood

Desorden moral es mi toma de contacto con la obra de Margaret Atwood. A pesar de los múltiples premios que tiene a nivel mundial (Príncipe de Asturias de las Letras de 2008, sin ir más lejos), yo la he conocido hace apenas un par de años a través de la adaptación que HBO ha hecho de su novela distópica El cuento de la criada. Me encontré con este libro en La Casquería del Mercado de San Fernando de Madrid y como en la contraportada se indicaba que era una novela que podia verse también como una colección de relatos cortos, no me lo pensé demasiado ya que la narrativa breve es mi manera preferida de abordar a un autor que desconozco. Una vez terminada la lectura no me queda más opción que rendirme al increíble talento de la escritora canadiense y admitir que ésta es una de las ocasiones en que los premios literarios son un justo reconocimiento a una gran capacidad artística.

Efectivamente estamos ante una colección de relatos que tienen como protagonista a Nell. En las once piezas que la componen iremos adentrándos en la vida de esta mujer desde que es una niña pequeña a finales de los 1940s/principios de los 1950s, hasta cuando ya anda por los sesenta y muchos. Atwood obliga al lector a prestar atención a lo que lee si quiere hacerse una idea global de la narración entendida como novela. Para empezar, la secuencia cronológica que siguen los cuentos/capítulos no es lineal. Sin ir más lejos empezamos conociendo a Nell siendo una anciana para toparnos en el segundo relato con una cria de nueve años que se ve conmocionada por el embarazo de su madre y la próxima llegada de un hermanito (que será hermanita). A partir de ahí sí hay cierta linealidad aunque bastante difusa. Llega un momento cuando ella es una mujer joven en que el contexto temporal se difumina y no siempre es posible precisar en qué instante de su vida están ocurriendo los acontecimientos. Pensándolo bien podría decirse que la madurez es ese estado en que los sucesos se acumulan y entremezclan año tras año, haciendo que la fecha exacta en que tienen lugar pierda importancia. La escritora canadiense tampoco nos da mascado el contexto familiar, lo que nos exige ir atando cabos a medida que van cayendo las páginas. Hasta el capítulo tres yo no he empezado a tener la impresión de que estábamos ante una histora centrada en un único personaje. Incluso hay ciertos factores que me han hecho dudar, como la aparición casi testimonial de un hermano mayor en tan solo un par de menciones, que me invitaba a pensar también en un posible narrador no fiable.

Las historias que Atwood nos cuenta sobre Nell son de una cotidianeidad abrumadora y tienen validez universal. Celos infantiles por un lado, rebeldía y actos desconsiderados propios de la adolescencia por otro. Inseguridades en adultos jóvenes y conflictos en la madurez, ya sea con amigos, parejas o familia; problemas con parientes enfermos o padres ya ancianos. En los once relatos se asiste a una colección de situaciones en las que todos nos vamos a ver reconocidos en mayor o menor medida. Y en el caso poco probable de que no sea así, es solo cuestión de tiempo que nos toque la papeleta. En ese sentido me ha recordado a su compatriota Alice Munro en títulos que tienen un planteamiento muy parecido: La vida de las mujeres y en menor medida, La vista desde Castle Rock. Por otro lado la prosa de esta autora es directa, sencilla y totalmente accesible. El texto se asimila con tal naturalidad que la sensación es la de estar asistendo a un relato oral. Atwood consigue transmitir las ideas e imágenes con una habilidad pasmosa. Por ejemplo en el cuento que da título al volumen, se muestran las contradicciones a que se enfrenta el ser humano por críar animales para usarlos como alimento. La protagonista se ve vapuleada por el espanto que le supone tener que llevar un cordero al matadero y contemplar personalmente el horror que supone la mera existencia de unas instalaciones concebidas con ese fin tan abyecto. Sin embargo poco después y tras un magistral ejercicio de cinismo que se lleva a cabo a diario por casi toda la humanidad, termina disfrutando de unas deliciosas chuletillas junto con su familia. ¿Qué se puede hacer ante algo así, sino admirar su tino? Tenéis más reseñas en Lecturas errantes, La tormenta en un vaso y Cuentos pendientes. Por una vez y sin que sirva de precedente, la opinión respecto a este volumen es unánime.

5 nov. 2018

La paloma - Patrick Süskind

Jonathan Noel es un invididuo anónimo de algo más de ciencuenta años que vive una vida anodina y simple en París. Después de unos treinta años trabajando como guardia de seguridad en una sucursal bancaria, no posee más que una chambre de bonne en regimen de alquiler con opción a compra, que habrá completado para su jubilación en 1998. Los días transcurren sin altibajos para nuestro hombre, sin amigos ni otra ambición que seguir existiendo de manera tranquila pasando desapercibido. Pero una mañana cuando se dispone al ir al retrete compartido con el resto de miniapartamentos, encuentra a una paloma en el pasillo. Este suceso aparentemente intrascendente rompe todos sus esquemas y le provoca un ataque de pánico. Después de tranquilizarse un poco, logra salir de su habitación con una maleta llena de ropa. Está decidido a instalarse en un hotel económico hasta que se asegure de que esa depreciable ave haya desaparecido junto con sus excrementos, que ya ensucian el corredor. Durante las veinticuatro horas que acompañaremos a Monsier Noel, veremos cómo ese acontecimiento trivial le obligará a reflexionar sobre la vida que ha llevado hasta ese día.

La paloma es una novela corta que expone con muy pocos preámbulos el vacio existencial a que nos enfrentamos en la sociedad actual. Patrick Süskind usa esta parábola para manifestar la indefensión del ser humano ante la realidad que hemos creado. Por más que pensemos que tenemos el control de lo que nos ocurre, el acto más nimio puede minar los cimientos sobre los que nos levantamos y desmoronar nuestra estabilidad. Se podría pensar que el desencadenante elegido es demasiado intrascendente, pero es precisamente por su insignificancia por lo que me ha parecido perfecto: es la perspectiva personal sobre cualquier incidente la que en definitiva determina su relevancia y su capacidad para demolernos o pasar inadvertido. El protagonista, forzado a tomar conciencia de su situación en el mundo, no deja títere con cabeza y aprovecha para criticar las convenciones sociales que no hacen más en encorsetarnos y restringir nuestra libertad de acción. 

El libro se lee en una sentada y está escrito con una prosa simple y directa. Süskind logra transmitir con una nitidez asombrosa tanto el absurdo de la existencia como los horrores cotidianos a que nos vemos sometidos: soledad, rutina, miedo, hipocresía, etc. En definitiva una excelente alegoría de la vida contemporánea que deja al descubierto las miserias de un mundo del cual nosotros mismos somos responsables. Estoy seguro de que no a todas las personas les gusta enfrentarse a esta realidad, pero a mí me parece muy necesario exponerla. Tenéis un par de reseñas muy entusiastas en Letralia y No tan resumido, y una bastante menos en Un libro al día.

1 nov. 2018

Podemos fabricarte - Philip K. Dick

SAMA ASOCIADOS está perdiendo cuota de mercado en la venta de espinetas y órganos electrónicos psicoactivos. La competencia ha logrado incorporar los últimos avances sobre estimulación del hipotálamo en sus productos, así que ya están notando un descenso significativo en la venta de su producto estrella, el órgano Rosen. Maury Rock, uno de los propietarios, ha pensado en diversificar el negocio y con ayuda de su hija, Pris Frauenzimmer, y el ingeniero de la plantilla, Boundy, han creado un simulacro de Edwin M. Stanton, secretario de guerra de Lincoln. Si al multimillonario y emprendedor Sam K. Barrows le gusta la idea y aporta la financiación, quieren recrear la Guerra Civil estadounidense con simulacros de sus personajes. La cosa se complica cuando el otro socio de SAMA, Louis Rosen, se enamora perdidamente de Pris, quien recién curada de su esquizofrenia, acaba de recibir el alta de una clínica estatal para enfermedades mentales. Louis empezará él mismo a perder su estabilidad psiquica cuando vea que no es en absoluto correspondido por ella, mucho más interesada en el millonario.

Novedad editorial de hace poco más de un mes, Podemos fabricarte es la última incorporación a la extensa lista de títulos de Philip K. Dick que lleva publicados Minotauro. En esta ocasión nos encontramos ante una novela que partiendo de los planteamientos habituales en su obra, se centra principalmente en el proceso de caída del protagonista en la enfermedad mental. No es de extrañar que tarde o temprano este autor abordara la cuestión sin enmascaramientos alienígenas de por medio, como ocurre en muchas de sus otras novelas. Conociendo su historial de patologías psiquiátricas y abuso de drogas, resulta lógico pensar que muchas de las experiencias que se vuelcan en la trama hayan sido vividas por él mismo y que en cierta medida, Louis Rosen sea un trasunto suyo. La acción, que resulta angustiosa por momentos, tienen algunas escenas realmente inquietantes. Además de brotes psicóticos y violentos, se describen unas visiones producto de la esquizofrenia cuyo realismo no podría justificarse a menos que lo relate alguien que las ha sufrido en sus carnes.

En general mi impresión es que la historia es perturbadora y falta de interés a partes iguales. De hecho creo que es la novela más insulsa de Dick que he leído hasta el momento. Hay ciertos elementos de prospección científica que en mi opinión resultan desaprovechados. En concreto los simulacros están dotados de inteligencia artificial y desde el texto se especula muy brevemente si se les podría considerar humanos, ya que aunque sean artefactos mecánicos, piensan, sienten y se comportan como tales. Por otro lado, tenemos el clásico contexto dickiano de dispositivos, tecnologías y teorías (con base real o no) que el escritor usa a conveniencia y sin necesidad alguna de justificación. Y cómo no, el regusto retrofuturista de una acción que a fecha de hoy ya estaría situada en el pasado pero sigue trasladándonos a un futuro que nunca llegó a existir: planes de colonizacion de la luna, aviones-cohete, etc. Esto gusta si eres fan de su obra y sirve para crear ambiente, pero es poca ayuda si la narración no tiene sustancia. No obstante se ve que no todo el mundo piensa como yo, en Fantasymundo ponen a esta novela a la altura de El hombre en el castillo, que es pasarse bastante de frenada, creo yo. Sin embargo en Je dis ce que je sens son mucho más neutros, aunque evitan mojarse demasiado ni para bien ni para mal.

29 oct. 2018

2020 Visions. Renegado - Jamie Delano y James Romberger

Las cosas en los antiguos EEUU no son fáciles en el año 2020. Después de la Segunda Revolución Americana que llegó con el cambio de siglo, el mapa geopolítico se ha reorganizado sufriendo cambios radicales, que como suele considerarse en estos planteamientos prospectivos, tienden claramente hacia la involución. Sin ir más lejos, en el Detroit Islámico Libre, un par de chaperos blancos que no tienen ni veinte años malviven en las calles y sobreviven atracando a sus posibles clientes de raza negra. Pero la policía islámica también sale a cazar a esa escoria, así que en una de las trampas que les tienden cae Ethan McWhirter. Harto de trabajar como un esclavo para la familia fundamentalista cristiana con quien se crió, huyó a los trece a esta gran ciudad, que no le puso las cosas mucho más fáciles tampoco. Tras la detención, un juicio exprés le sentencia a trabajos forzados de por vida en la Gran República de Texas, adonde le envían después de 24 horas de tortura química. Los guardianes encargados de la custodia de los presos durante el traslado venden a los presos blancos a una de las pocas explotaciones ganaderas que quedan en el continente. Ethan intentará aprovechar la oportunidad que se le presenta en el Territorio de Hombres Libres de Nueva Montana para buscar a Adam, su hermano gemelo, de quien fue separado cuando era un crío. Sin embargo la vida en el rancho es tan dura como en el resto del planeta, con lo cual no lo va a tener muy fácil.

2020 Visions es un cómic de ciencia-ficción publicado entre 1997 y 1998. Se compone de cuatro historias independientes, la tercera de la cuales es Renegado. Aunque el cómic original estaba coloreado, la edición en español de Recerca es en tinta negra. Esto provoca que algunas de las viñetas dejen bastante que desear desde el punto de vista estético, ya que se nota que les falta el grado de detalle que probablemente habrían tenido si James Romberger, el artista que las dibujó, las hubiera planteado sin color. Pero al contrario de lo que me ocurre con muchos cómics que leo, en los que el apartado gráfico compensa la simpleza de los guiones, en este caso las tornas están cambiadas. Y es que el británico Jamie Delano ha conseguido crear una historia que me ha dejado boquiabierto desde la primera página. Para empezar el contexto reaccionario en el que sitúa la acción provoca auténtico pavor por la verosimilitud de sus planteamientos. Gobiernos teocráticos, persecución de las minorías o jucios rápidos son sólo ejemplos de las ideas que maneja, todas ellas demasiado cercanas a la realidad como para tomárselas a la ligera. También sorprende lo bien caracterizado que está el protagonista. Ya sea por la ingenuidad que le dan sus dieciocho años, por la ilusión desesperada con que se aferra a la idea de encontrar a su hermano desaparecido, o por el carácter duro y espartano que ha tenido que adquirir para mantenerse con vida, no queda más remedio que reconocer el mérito a Delano por haberlo perfilado tan acertadamente en apenas 100 páginas. Ni que decir tiene, elegir a un protagonista homosexual permite al autor realizar una crítica descarada a la intolerancia, especialmente a la que se disfraza de religión, que por datar de veinte años atrás tiene más relevancia todavía.

También es verdad que la trama no es redonda y adolece de ciertos fallos que son habituales a este formato. En concreto y como ya estoy acostumbrado a comprobar, el desarrollo es demasiado rápido y acumula muchas buenas ideas que habrían dado mucho juego si hubiera sido posible darles salida. Así, no todo es horror después de la debacle estadounidense y se nos presenta una nueva forma de sociedad -en la que acabará integrándose Ethan-, que se caracteriza por ser nómada, respetuosa con las diferencias y además intenta vivir en armonía con la naturaleza. Aunque tienen que enfrentarse a caballeros neocruzados que dedican sus vidas a aniquilar infieles y paganos, que no todo iba a ser tan bonito. En fin, el cómic es lo que es y no está mal, es una pena que la edición no sea más cuidada. Tengo otros dos volúmenes de la serie esperandome, así que irán cayendo las próximas semanas. Por cierto que no voy a poder enlazar reseñas de otros blogs porque no he encontrado ninguna.

25 oct. 2018

Carne - Ian Watson

Saul y Diane Cobbett viven con sus dos pequeños (Tim y Josh) en un caserío de Woodburn, en la Inglaterra rural de las East Midlands. Él es profesor de Geografía en un instituto de secundaria y ella se dedica a cuidar de los críos. Un día conduciendo de vuelta a casa encuentran un conejo que está siendo atacado por una comadreja, así que paran el vehículo y recogen al roedor, espantando al voraz carnívoro, que les mira desde el arcén con un recelo fuera de lo común. Este supuesto acto de bondad encaja en su ideario personal, pues los dos son vegetarianos convencidos y están muy motivados en la defensa de los derechos de los animales. Este movimiento experimentó un gran auge en el Reino Unido a finales de los 1980s, que es cuando transcurre la acción, de hecho Diane quiere ir un paso más allá en el activismo y está empeñada en entrar en contacto con el Frente de Liberación Animal. Lo que no sospechan es que al robarle la cena al mustélido han provocado que una fuerza sobrenatural totalmente opuesta a sus ideas se desate en la comarca. Tanto es así que buscará a sus víctimas precisamente entre quienes defienden a los animales.

Carne es una novela de terror repleta de buenas ideas que además describe con una gran veracidad la dinámica de los grupos que defienden los derechos de los animales mediante la acción directa. Excepto por alguna pifiada más propia de alguien que nunca se ha preocupado en informarse por el vegetarianismo (no, los vegetarianos no comen pescado), Ian Watson ha sabido recoger a la perfección el Zeitgeist del activismo antiespecista en la Inglaterra en los últimos años del thatcherismo. El sabotaje de instalaciones y los actos vandálicos contra las empresas que explotan a los animales se combinan con una trama de horror que incorpora apariciones, posesiones, antiguos ritos paganos y un serie de crímemes cometidos en el pasado cuyos efectos siguen vivos un siglo después. La acción no da un respiro al lector, que se verá vapuleado por los terribles acontecimientos que experimentarán los Cobbett y la célula local del FLA con que entrarán en contacto. Desde los enfrentamientos con sus entrometidos vecinos, altos directivos en una cárnica, a los problemas con la policía por supuestos abusos sobre sus hijos, pasando por la suspensión de empleo de Saul por las acusaciones de tener sexo con una alumna, lo cierto es que resulta difícil de creer que la pareja no tengan una crisis de nervios que los lleve al hospital. Súmale las experiencias sobrenaturales provocadas por las entidades malignas que los acosan y el ingreso en un sanatorio se presentaría como la única solución posible a todo lo que les ocurre.

A pesar de este ritmo tan acelerado, Watson se las apaña para transmitir verdadero miedo y pánico en un par de ocasiones. Creedme, he visto mucho cine de terror a lo largo de mi vida y hay dos escenas que están a la altura de lo más espeluznante que recuerdo. De todas formas y aunque a principios del año me declaré fan incondicional suyo, hay que reconocer que el cierre flojea un poco. Quizás se deba a que la velocidad que había adquirido el texto no daba otra opción que acabar a las bravas para evitar seguir metiéndose en un berenjenal aún más grande. No es lo mejor que he leído de este escritor pero tampoco está tan mal. Tiene mucha menos profundidad y está menos elaborada que otras obras suyas que ya he reseñado. pero es que la mayoría de los comentarios en la ficha de la Tercera Fundación la ponen a la altura del betún, cosa que tampoco parece del todo justa. Sin embargo en Memorias de un friki sale bastante bien parada.
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