18 ene 2022

Nueve cuentos malvados - Margaret Atwood

Los Nueve cuentos malvados que se incluyen en este tomo lo son porque todos sus personajes, en mayor o menor medida, destilan maldad. Una maldad que es intrínseca al ser humano y que puede abarcar desde pequeñas venganzas y desquites por un novio robado hace 50 años o masacres organizadas cuando ciertos aspectos de la sociedad no responde a nuestras expectativas. Los protagonistas elegidos por Margaret Atwood son mayoritariamente hombres y mujeres muy maduros o directamente ancianos. Eso le da muchísimo juego a la hora de desarrollar los relatos, con tramas que en pocas páginas saltan hacia adelante y hacia atrás en el tiempo para revelarnos la historia poco a poco. Por otro lado, toda una vida vivida da muchísimo juego para elaborar los argumentos, que comprenden desde experiencias de juventud hasta actos propios de la vejez, aunque tampoco nos sorprenderemos demasiado al comprobar que unos y otros se guían por los mismos deseos y anhelos. Los títulos incluidos son:

  • Alphilandia
  • El aparecido
  • La Dama Oscura
  • Lusus naturae
  • El novio liofilizado
  • Sueño con Zenia, la de los colmillos rojo brillante
  • La mano muerta te ama
  • Colchón de piedra
  • A la hoguera con los carcamales
Excepto 'Lusus naturae' que tiene un aire más lírico y clara inspiración en lo fantástico (el más flojo para mi gusto), el resto de cuentos son realistas aunque en casos puntuales se incluyen elementos sobrenaturales. Hay bastante sustrato literario en la tramas, así los tres primeros, que además son un bloque temático, giran en torno a una escritora que ha ideado un mundo de fantasía épica denominado 'Alphilandia'; 'La mano muerta te ama' también la protagoniza un escritor, cuyo mayor éxito fue la novela de terror que da título al cuento. También hay tramas criminales ('El novio liofilizado', 'Colchón de piedra', 'A la hoguera con los carcamales'), y bastante humor para mi sorpresa. Humor zafio a veces y negro otras, pero que me ha provocado las carcajadas en varias ocasiones. Y no nos olvidemos de la maravillosa prosa de Atwood: simple, directa y certera a pesar de contener ideas y mensajes de gran calado. Con esto consigue que los cuentos se lean del tirón y resulten una verdadera gozada.

14 ene 2022

El Imperio del Sol - J. G. Ballard

Hacia finales del 1937 y en el marco de la segunda guerra sino-japonesa, el Imperio de Japón se había apoderado de Shanghai. Al ser un centro económico muy importante y con muchos intereses internacionales permaneció como zona neutral, aunque todas las partes implicadas mantuvieron un equilibrio muy precario. El pequeño Jim es hijo de una pareja británica muy bien situada y ha nacido allí. Protegido inconscientemente por su status social, se mueve como pez en el agua en esa ciudad tan peligrosa y excitante a la vez. Le apasionan la guerra y la aviación aunque de una manera infantil e inocente, lógicamente. Las demostraciones de valor, fuerza y arrojo de los soldados japoneses. La velocidad y las soprendentes posibilidades que los aviones ofrecen en una contienda. Inmediatamente después del ataque japonés a Pearl Harbor llega el golpe a las fuerzas navales británicas y estadounidenses fondeadas en el delta del río Yangtsé. Japón se hace con el control de la ciudad y recluirá a los extranjeros en campos de refugiados. El caos de la guerra separá a Jim de sus padres y con tan solo once años se encontrará abandonado a su suerte. La idea de reencontrarse con sus progenitores le guiará en la supervivencia, primero en la ciudad y posteriormente en varios campos de internamiento.

El Imperio del Sol es una novela basada en las experiencias de James G. Ballard en Shanghai durante la II Guerra Mundial. El autor británico no hace concesiones y nos trae un texto durísimo y despiadado. ¿Podría acaso describirse de otra forma el espanto que supone una guerra? Desde luego que no, así que por muy dolorosa que haya resultado la lectura, no me queda más remedio que rendirme ante el libro. Hambre, miedo, enfermedad, angustia, desesperación, horror, locura, muerte. Esos son los efectos de la guerra, una de las actividades más propias de nuestra especie.

Una de las maravillas de esta narración es presentarnos la supervivencia como un acto mecánico que no tiene nada de glorioso. Existe una épica asociada a la conservación de la vida en las circunstancias más extremas que a mí personalmente me resulta repugnante. Sin embargo Ballard reduce a solo dos las maneras de mantenerse vivo, y lo hace de manera fría y aséptica. Por un lado la compasión, que es en la que se suelen centrar las historias que insisten en mostrar la grandeza del ser humano. Actos de nobleza y sacrificio para ayudar a quien más lo necesita pero que por desgracia en gran parte de los casos conducen a la muerte de quien los lleva a cabo. Y por otro, la crueldad y el abuso de los más débiles. Jim se verá expuesto a unos y otros y se verá rodeado de personajes con una moral ambigua que oscilan entre lo primero y lo segundo

A nivel estilístico y aunque se trate de una novela realista, resulta fácil detectar las características habituales de la prosa de Ballard. Imágenes extrañas y desconcertantes descritas a través de una adjetivación muy cuidada. Una desafección y distanciamiento de los aspectos emocionales del relato con la que se consigue inquietar al lector, obligado a poner en contexto el horror a que se enfrenta el protagonista. Es más, no parece disparatado pensar que esas obsesiones por la desolación, el abandono y la soledad que inundan su obra de ciencia-ficción de los 1960s proceden de su experiencia en la II Guerra Mundial. No en vano, a nivel conceptual no hay mucha diferencia entre los personajes que transitan resorts turísticos desiertos en la Costa Brava o las islas Canarias y el Jim que deambula por mansiones con piscinas y bloques de apartamentos para europeos de las zonas más acomodadas de Shanghai. Todos están perdidos en un mundo que se desmorona, ya sea por razones difícilmente explicables desde la ciencia o por algo tan simple y la vez tan devastador como una guerra. Como no podía ser de otra forma, Ballard no defrauda ni en el fondo ni en la forma.

10 ene 2022

La mitad evanescente - Brit Bennett

A finales de los 1950s y con poco más de dieciséis años, las gemelas Desirée y Stella Vignes se marcharon de Mallard sin avisar a nadie. De este pueblín de Luisiana se fueron a Nueva Orleans, donde empezaron juntas a vivir una nueva vida. Stella se cansó pronto de empleos de baja cualificación, que eran los únicos a que por aquel entonces podían aspirar las mujeres negras. Aunque ellas en realidad no lo parecen. Todos los habitantes de Mallard han ido blanqueando su piel a base de casarse siempre con hombres y mujeres negros de piel cada vez más clara. Tanto es así, que las gemelas podrían pasar por mujeres blancas por el tono de su piel, los ojos castaños y el pelo ondulado. Así que Stella decide presentarse a un puesto de secretaria sin mencionar sus orígenes raciales. Cuando consigue el trabajo, se da cuenta de las increíbles ventajas que tiene ser blanco en los Estados Unidos, así que mantendrá ese engaño en secreto incluso para su hermana. El día en que se le presenta una oportunidad única, decide aprovecharla aunque deba abandonar a su hermana de la noche a la mañana. De esta manera se convertirá definitivamente en esa mujer blanca que finge ser, olvidándose de su procedencia y su familia para siempre. Cuando conocemos a Desirée a finales de los 1960s, acaba de volver a Mallard para instalarse con su madre huyendo de un marido maltratador. No viene sola, la acompaña su única hija, de piel tan oscura que parece azulada.

La mitad evanescente es una novela muy entretenida y absorbente que además lanza una crítica directa al racismo endémico de los EE.UU. En un giro que puede parecer retorcido pero que es real, expone además cómo esta forma de discriminación puede llegar a trasladar los prejuicios raciales a los propios afectados, de manera que se establezcan nuevas discriminaciones entre ellos mismos en base a la tonalidad más o menos clara de su piel. Por desgracia esto no es exclusivo de América del norte, podemos encontrar más ejemplos de esta discriminación intrarracial en muchos países del Caribe, donde ser más trigueño o más preto te otorga un mejor o peor estatus percibido dentro de tu propio grupo étnico. En realidad el problema va más allá de la raza y radica en tomar al eurocentrismo como modelo de referencia universal, ya que no es solo una cuestión del color de la piel o los rasgos faciales, sino de una forma de vida que inconscientemente (o no tanto), se impone a todo el mundo.

Brit Bennett ha escrito una novela muy fácil de leer que se devora sin pausa. La acción se desarrolla en tres líneas temporales diferentes (1968, 1978, y varios momentos en los años 1980s), en cada una de las cuales el narrador en tercera persona enfoca a un personaje concreto, ya sean las gemelas o sus respectivas hijas. Esto va creando un entramado muy atractivo que poco a poco nos proporciona la imagen global de la historia. Tiene además un guiño a la comunidad LGTBQ+ de gran peso en la trama, pero extrañamente ahí no se perciben elementos discriminatorios, lo que en mi opinión le resta mucha credibilidad. De hecho aunque me lo he pasado muy bien leyéndola, la sensación que me queda es que la novela es entretenida pero le falta pegada. La acción no podría estar mejor planteada, ambientada y ejecutada, pero por otro lado, más allá de los más que evidentes y necesarios enjuiciamientos al racismo, el conflicto que mueve la trama tiene unos efectos muy tibios en los personajes. Creo que el abandono y desaparición de una hermana o una hija debería provocar mucho dolor en sus familiares. Al igual que construir una vida sobre una mentira de tales proporciones debería causar mucho miedo y angustia. Sin embargo, Bennett solo consigue transmitir estas sensaciones en unas pocas ocasiones (los dedos de una mano sobran para contarlas). Puede ser que no sepa cómo hacerlo, pero me inclino más a pensar que no quiere molestar. Al fin y al cabo una novela escrita en un tono amable será accesible a un público más amplio. Resumiendo, un libro agradable y ameno pero sin demasiado empuje.

6 ene 2022

En las cimas de la desesperación - Emil Cioran

No entiendo por qué he dejado pasar tanto tiempo antes de leer a Emil Cioran. Lo tengo pendiente desde octubre de 2020, pues por su adscripción al pesimismo filosófico Thomas Ligotti lo mencionaba en La conspiración contra la especie humana, un ensayo que resultó sumamente revelador para mí. Una vez terminado En las cimas de la desesperación, no puedo estar más arrepentido por no haberme decidido antes a conocer su obra. Pero nunca es tarde si la dicha es buena, aunque parezca un poco contradictorio aplicar este dicho a una obra del escritor rumano.

El libro se compone de un total de 72 capítulos (salvo error por mi parte al contarlos), cuyos títulos resumen a modo de epígrafe las reflexiones que Cioran vierte en ellos. De encabezamientos como 'No poder vivir ya', 'Medida del sufrimiento', 'Sobre la muerte' o 'La insatisfacción total' se puede sacar una idea muy clara de los temas que trata. Por lo general no hay una justificación de su manera de pensar, que se vuelca como aforismos que expresan verdades incuestionables. Frases como dardos que exponen el sinsentido de la existencia, el miedo cerval y atávico que el ser humano tiene a la muerte, así como su capacidad para ignorar que forma parte indisoluble de la vida.

Ni que decir tiene, por más deprimentes y desesperados que resulten sus pensamientos, han tenido un efecto balsámico sobre mí. Y es que no hay como reconocer las ideas propias en un autor consagrado, por muy agoreras y amargas que resulten al público en general. A destacar sin duda sus invectivas en contra del trabajo, que cobran hoy día más relevancia que nunca pero que evidentemente nunca veremos compiladas entre las frases inspiracionales que los gurús de crecimiento personal tan queridos por las grandes corporaciones incluyen en sus presentaciones. También el vínculo tan indisoluble que existe entre el pesimismo filosófico y los conceptos de caos, infinito, cosmos, eternidad o vacío. Podria empezar a incluir cita tras cita hasta copiar el libro entero, como me pasó con Ampliación del campo de batalla de Michel Houellebecq, quien sin duda ha tenido que leer a Cioran hasta el agotamiento. Sin embargo creo que resultará mucho más provechoso que lo leáis vosotros mismos. Y cuanto antes, sin tardar año y pico como me ha pasado a mí.

2 ene 2022

Vozdevieja - Elisa Victoria

Dos capítulos me han bastado para descartar Vozdevieja. Ya lo tenía claro con el primero y lo vi venir con una breve introducción que a modo de prefacio da voz a la protagonista cuando tiene tan solo cuatro años. Ahí podemos leer perlas del tipo «Yo tengo mi propia habitación. Eso me hace sentir culpable. Un lujo desagradable». Algo así, antes incluso de empezar la novela, ya adelanta la nula credibilidad de la narradora en primera persona. Cuatro años, no lo olvidemos. Cuando Elisa Victoria da por comenzado el libro, la narradora tiene ya nueve años y como era de esperar, continúa haciendo uso de unas capacidades cognitivas y del lenguaje totalmente inverosímiles para la edad que tiene. «Cuando estoy sola siento que soy yo misma, pero tengo que luchar contra el abismo de libertad y terror que se abre sobre el suelo que piso», dice nuestra querida Marina, que así se llama esta niña tan culta y tan sabihonda. Visto ese derroche intelectual a tan joven edad, supongo que hacia el final del libro será capaz incluso de continuar el trabajo de Ludwig Wittgenstein donde él lo dejó.

La total falta de verosimilitud de la narradora ha sido más que suficiente para que pierda el interés desde el principio. Pero es que aun así hay más características que me han provocado rechazo. Para empezar, la accion transcurre en Sevilla en el verano de 1993, así que Victoria inunda el texto de refencias culturales ancladas en ese momento del tiempo con una clara intención nostálgica. Por lo menos ha tenido la coherencia de centrarse en juguetes, series infantiles de TV y dibujos animados, que sería lo de esperar en una protagonista que no tiene ni diez años. Esto cabe la posibilidad de que cree un vínculo emocional con aquellos lectores que fueron niños en esos años, pero en el resto de nosotros tiene muy poco o nulo interés. Y para continuar, ya como último incoveniente que me ha hecho torcer el gesto antes de terminar el segundo capítulo, tenemos otro caso de vanidad desmedida, tan frecuente en escritores en la treintena: ocurre que Marina, con nueve añitos, no solo sabe que Jesús (Jess) Franco hace películas de bajo presupuesto sobre vampiras lesbianas, sino que además lee a escondidas comics underground para adultos, de ahí que sus autores favoritos son (lista incompleta): Liberatore, Tamburini, Manara, Nazario, Charles Burns, Robert Crumb, Horacio Altuna, Max, Silvio Cadelo, Moebius, Crepax, Toshio Saeki, Richard Corben y Otomo (el de Akira, como nos aclara convenientemente por si no lo sabíamos). ¿Tienen lo uno o lo otro interés para la trama, o son meras exhibiciones de conocimiento para (supuesta) mayor gloria de la autora? Mi opinión es que algo así no tienen ningún sentido en una narración. Es paja. Sobra. Es prescindible y no debería aparecer. Quizás sea un poco atrevido por mi parte hacer esta afirmación habiendo leído apenas unas páginas y podría estar equivocado. Pero me da que no.

En resumen un despropósito que a nivel narrativo se encuentra a miles de años luz de lo que yo considero que merece mi tiempo y atención. La siguiente novela de Victoria, El evangelio, aparece en la lista que en Esquire han hecho con lo mejores libros de 2021. Desde ahí llegué yo hasta la que me ocupa hoy, pero después de semejante descalabro y con todo lo que hay por descubrir, veo prácticamente imposible darle otra oportunidad a esta escritora.

31 dic 2021

Geheimnisse

A principios de año decidí plantearme un par de retos para el blog. Preferí mantenerlos en secreto porque la única vez que recuerdo haber hecho propósitos de año nuevo relacionados con Das Bücherregal (2019), se fue todo al traste bien pronto y en una magnitud que nunca hubiera imaginado. Así que os los voy a revelar a continuación para cerrar el año.

I. Equiparar las lecturas de autores y autoras
La intención de incrementar el número de autoras que pasan por el blog viene de unos dos o tres años atrás. Sin embargo este año el reto era más concreto: leer tantos autores como autoras para así vencer ese sesgo que hacía que las escritoras estuvieran super infrarrepresentadas. Me alegra deciros que lo he logrado: sin contar los abandonos (tres nada más), he leído 54 libros escritos por mujeres y 52 escritos por hombres. Así como los autores se me acumulan en casa, en general las autoras están bastante ausentes de mi biblioteca personal. Estoy poniendo todo de mi parte para que esto deje de ser así, pero tengo que admitir que está requiriendo bastante esfuerzo. De hecho para poder cumplir con este objetivo me he pasado gran parte del año buscando recomendaciones en los medios on-line tanto de clásicos como de novedades escritas por mujeres. Y me alegro de haberlo hecho porque ha habido grandes descubrimientos.

II. Leer 100 libros o más.
Resulta fácil comprobar que también lo he conseguido mirando el widget de archivo del blog. En total he leído y reseñado 106 libros, habiendo comentado tres más que no llegué a terminar. Aquí evidentemente hay algo de trampa porque las novelas en general estaban en torno a las 300 páginas y ocasionalmente cuando me veía desbordado he elegido libros más cortos (ensayos, novelas cortas, etc.). Ya os digo que no pienso repetirlo el año que viene porque ha sido bastante estresante. No tanto por acabar los libros, que con mi ritmo de lectura he comprobado que podía con ello, como por tener que escribir la reseña cada tres días si quería llegar a lograrlo.

Tengo ya claras mis intenciones para el blog en 2022 y os las avanzo para que no haya más secretos entre nosotros. Para empezar pienso mantener el equilibrio entre autores y autoras, y para continuar alejarme de cualquier propuesta que me estrese. Así que para el año que está a punto de entrar voy a leer con un ritmo más pausado. Espero veros por aquí.

28 dic 2021

Historia cero - William Gibson

Hollis Henry ha empezado a trabajar como freelance para la agencia de márketing londinense Hormiga Azul. Hubertus Bigend es el director de la misma y le ha pedido que investige acerca de una misteriosa marca de ropa vaquera cuyas prendas se han vuelto objeto de culto. Bigend piensa que el pasado de rockstar de Hollis puede ser muy útil en esta tarea. Pero las cosas se van a complicar cuando otro empleado de la agencia empieza a ayudarle. Milgrim, que así se llama, estaba en otro proyecto relacionado con los contratos de ropa del ejército estadounidense. Su última intervención para fusilar un nuevo modelo de pantalones ha hecho saltar las alarmas de un misterioso contratista y posible competidor que también anda metido en negocios más turbios con los militares. Así que los empleados de Hormiga Azul van tener que actuar deprisa y montar un plan de defensa, aunque no están muy seguros de que vayan a salir indemnes.

Historia cero es una novela de acción ambientada en 2010 en la que William Gibson emplea todas las estrategias narrativas habituales de sus novelas de ciencia-ficción, pero recurriendo a los elementos tecnológicos reales que existían en torno a esa fecha. No se puede negar que las ideas sobre las que se articula son bastante originales: el mundo de los negocios, espionaje industrial, mercadotecnia underground, etc. Incluye además muchos elementos que a priori pueden resultar atractivos a un amplio sector de lectores: el mundo de la moda, bandas de rock en plena grabación de un nuevo álbum, Londres como otro personaje más. Sin embargo la novela es ridícula hasta provocar aburrimiento. Gibson, fiel al estilo que le hizo famoso con Neuromante, inunda el texto de información totalmente prescindible para la trama. En su momento me hizo gracia, pero ya me quejé de esto mismo la última vez que leí algo suyo. En una estimación conservadora a la baja yo diría que sobra la cuarta parte de lo escrito. Y no se trata solo de sus típicas pedanterías de marcas, objetos y filias tecnológicas, que pueden ir desde cosas bastante conocidas como Gore-Tex, Kevlar o tasers, a otras que no lo son tanto, como Semtex, ekranoplanos o los robots inspirados en animales de Festo. No, es que el padre del cyber-punk hace descripciones agotadoras y da detalles interminables sobre los aspectos más triviales que uno se pueda imaginar y que parecen puestos con el ánimo de rellenar espacio. Porque aportar, evidentemente no aportan nada.

Por lo demás, la trama hace aguas por todos lados. No le tiembla el pulso a Gibson a la hora de introducir más y más personajes a conveniencia y como caídos del cielo (de Londres), para así poder salir de todos los berenjenales en que se va metiendo. La sensación de incredulidad al leer solo es comparable al fetichismo tecnológico del autor. Además una pátina cinemátográfica inunda el texto, como si al escribirlo ya estuviera pensando en una posible venta de derechos para una adaptación a la gran pantalla. Eso sí, como hay tanta acción y tantos diálogos las páginas vuelan. Aunque mucho menos se tarda en no leerlo y seguro que es más reconfortante. En definitiva, que ya estoy muy cansado del rollo de Willian Gibson y con este título suyo se le ha acabado el conteo en Das Bücherregal.

25 dic 2021

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes - Tatiana Țîbuleac

Aleksy es hijos de inmigrantes polacos afincados en Londres. Tuvo una adolescencia muy difícil, marcada por la muerte de su hermana pequeña y la ingrata separación de sus padres. El fallecimiento de la pequeña Mika también marcó a su madre, que pasó más de medio año totalmente ida, ignorando todo y a todos, incluído su hijo. Este rechazo tan directo hizo que Aleksy se volviera violento, desarrollando además un odio visceral hacia ella. Cuando lo conocemos acaba de terminar la secundaria y tiene pensado irse a Amsterdan con unos amigos. Sin embargo su madre tiene otros planes para los dos: pasar el verano en un pueblecito de Francia. Y aunque al principo se niega, tras unas jugosas promesas acepta ir con ella. 

En el mismo artículo de Babelia con los 50 mejores libros de 2021 que mencioné en Valle inquietante, también aparecía El jardín de vidrio, de Tatiana Țîbuleac. Como en mi biblioteca pública habitual solo tenían su anterior título decidí intentarlo con él. No sé cómo será su ultimo lanzamiento, pero El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes ha sido uno de los libros más extraordinarios que he leído no solo este año, sino en toda mi vida. La autora moldava ha capturado con un detalle asombroso todos los matices de las relaciones familiares, y en especial de la relación entre madres e hijos. Y al tratarse de una relación particularmente difícil, destacan sobremanera los sentimientos más amargos: rencor, indiferencia, pena, rabia, impotencia, frustración. Țîbuleac nos muestra que ese sentimiento sublime que llamamos amor puede conducir al dolor más espantoso. Pero también es precisamente ese amor lo que nos inclina al arrepentimiento y el perdón. O al menos así ocurren en su novela.

El libro se desarrolla como unas memorias escritas por Aleksy a petición de su terapeuta. Asistiremos al relato de lo que ocurrió ese verano de la mano del protagonista ya adulto, convertido en un artista de éxito cuyos inquietantes cuadros se inspiran en la turbia y agridulce relación con su madre. Țîbuleac vapulea al lector enfrentándole a un chaval con incontrolables estallidos de rabia que ya le han causado serios problemas. La actitud violenta hacia su madre nos incomoda, pero vistas las terribles experiencias familiares a que se ha visto expuesto desde pequeño no nos resulta difícil entender su comportamiento. Sin embargo también expone sutilmente la gran necesidad de amor y reconocimiento que busca sin cesar en su madre. Cuando ella por fin le confiesa que le han diagnosticado un cáncer muy agresivo, ambos iniciarán una reconciliación en la quedarán cosas por perdonar pero que al menos les permitirá cerrar capítulo.

Țîbuleac nos cuenta una historia muy, muy cruda. Lo que ocurre el verano que madre e hijo pasan en el pueblín de Francia es capaz de emocionar hasta al más insensible. Para contrarrestar tanta pena y angustia, la autora intercala divertidos episodios costumbristas habituales en unas vacaciones: personajes pintorescos, choques culturales, el flechazo por una joven que vive en el pueblo. Pero también nos relata de manera fragmentada la situación presente del Aleksy adulto: retazos de una vida desgarradora a la que apenas nos asomamos. Su estado actual nos deja más dudas que certezas, pero resulta tremendamente absorbente precisamente por ese aire misterioso, a incógnita no aclarada del todo. En definitiva, una historia portentosa, arrebatadora y emotiva. Una auténtica maravilla que huye de todo sentimentalismo y genera un torbellino de sensaciones encontradas pero 100% satisfactorias. Si el precio que he tenido que pagar por leer esta obra de arte es el truño de Anna Wiener, bien pagado está.
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