24 feb 2021

Submáquina - Esther García Llovet

Tiffani Figueroa fue policía y ejerció en la Brigada de Desaparecidos. Ahora es investigadora por su cuenta y no tiene los escrúpulos que se esperan de un miembro del cuerpo. Pero Tifa también fue una adolescente que coqueteaba con un compañero de instituto tres años mayor, de buena famila y no tan buenas costumbres. Y una niña que se quedó sola con su padre después de que su madre los abandonara para irse con otro hombre. Y es además una mujer madura que está celebrando el banquete de boda de su hijo de poco más de veinte años de edad. En realidad en Submáquina tenemos seis relatos cortos que de manera fragmentada y sin orden temporal, nos aproximan a Tifa en diferentes momentos de su vida. Esta visión parcial, segmentada y no lineal de la protagonista, no nos da información suficiente para componer una imagen completa y cohesionada de su vida. Pero no creo que ese fuera el objetivo de Esther García Llovet. Y si lo era, desde luego yo no he sido capaz de verlo. Anque el prólogo se abre informándonos de que «La propuesta narrativa de este libro es de un atrevimiento singular», así que creo que la cosa no va por ahí.

No todos los apartados que componen esta novela corta están protagonizados por Tifa. En un par de ellos, el narrador se centra en otras personas de su entorno, que son las que nos abrirán esa ventana a su vida. Lo que poco que llegamos a saber de ella con seguridad es que es huraña y desconfiada, pero también osada hasta la insensatez. Arriesga mucho, sin pensar. No mide sus acciones ni teme las consecuencias. Pero no suele salir malparada. Por otro lado, las localizaciones de los relatos son reconocibles pero desconocidas. Lugares cuyas descripciones evocan ciudades o zonas que nos son familiares (la costa española, el Caribe, México), pero que en realidad carecen de una geografía real. El inconsciente evoca segundas residencias de clases acomodadas, destinos turísticos para europeos o poblaciones fronterizas dominadas por la pobreza y la desesperación. Estos elementos, así como unos paisajes incoherentes (bosques, un desierto interminable, un bosque nevado esta vez), consiguen descolocar al lector y transmitir inquietud y desasosiego de manera muy eficaz. Por otro lado, sabiendo cuál es la profesión de la protagonista, no sorprenderá que nos topemos con tramas y componentes del género negro. Para empezar, los seis relatos/capítulos que incluye el tomo se titulan con partes de una pistola: 'Cargador', 'Resorte', 'Seguro', 'Recámara', 'Gatillo', 'Cañón'. El más largo de todos, 'Seguro', se compone como historia fronteriza de huída y venganza que deja un estupendo sabor de boca.

El libro no está nada mal, pero en mi opinión la fragmentación y las elipsis tan brutales de las que hace gala te dejan con ganas de más. De rellenar esos espacios con todo lo que nos queda por saber de Tifa. De encontrar un sentido global, que es una obsesión frustrante del ser humano. En cualquier caso lo he disfrutado mucho tal y como es, y tampoco hay que engañarse: en la vida real, esa totalidad se encuentra solo en algunas novelas. Todos aquellos que nos rodean tienen facetas desconocidas que nunca llegaremos a vislumbrar y que se desarrollan al margen nuestro.

21 feb 2021

Doctor Rat - William Kotzwinkle

El Doctor Rat es una rata de laboratorio que afectada por una suerte de Síndrome de Estocolmo, está del lado de los científicos que experimentan con ella, sus compañeras y el resto de animales que se encuentran confinados en un centro de investigación. Cínica y desalmada, se jacta de la importante labor que sus vidas desempeñan en el bienestar y progreso humano. Así que invita a todos los animales a aceptar su sino sin lamentaciones y a considerar que «la muerte es la libertad». Sin embargo, el resto de animales se niega en redondo a hacerlo, tanto es así que inician una revuelta. Una revuelta que viene provocada por un sentir animal colectivo de rebelión contra el yugo de los humanos. De esta manera, los animales domésticos y salvajes empezarán a reunirse y generar una conciencia única con la intención de convocar al hombre. Su objetivo es hacernos ver que todos tenemos derecho a disfrutar de la vida y este planeta, y que en ese sentido, no hay una especie superior a las demás.

Doctor Rat es una demoledora novela que desde el sarcasmo más doloroso, expone sin tapujos la vergonzante y despreciable actitud del ser humano hacia el resto de animales que habitan la Tierra. Como ya he adelantado en el primer párrafo, la acción se desarrolla en dos líneas argumentales. Por un lado se denuncia el trato cruel y abyecto que les damos. Esta parte se articula principalmente sobre el sadismo y la inutilidad de experimentar con ellos, pero también en las granjas industriales, los mataderos, los zoos o la caza de ballenas. Por otro, se intenta despertar la conciencia de la humanidad para que entienda que es necesaria una comunión con el resto de los animales que habitan este mundo. Por más esperanzador que resulte este hilo, William Kotzwinkle no tiene mucha fe en el ser humano y el final servirá para demostrar, una vez más, la brutalidad, violencia y egoísmo que nos caracteriza como especie.

Hay varios puntos polémicos en esta novela. El primero es la descarada proliferación de analogías entre el nazismo y el especismo. Así, el Doctor Rat habla de la solución final (formalaldehído al 5%), hornos que funcionan como cámaras de gas, el Zyclon-B, ratas homosexuales con identificativos rosa, etc. Y ya sabemos que hablar de holocausto animal no suele tener muy buena prensa, por más que las similitudes sean más que evidentes, hasta el punto que los mataderos de Chicago fueran el referente del nazismo para la industrialización del exterminio de judíos, gitanos y homosexuales. El segundo pasa por exponer las vergüenzas de la ciencia y ridiculizarla sin ningún tapujo. No en vano tortura y masacra a millones de animales al año para realizar experimentos de dudosa o nula validez, más allá de mantener un statu quo necesario para facilitar el progreso profesional de los científicos y la pervivencia de una serie de industrias vinculadas. Las descripciones de los tests que se llevan a cabo sobre los animales del laboratorio podrían parecer los desvaríos de un sádico con intenciones propagandísticas, pero por desgracia no es así. Kotzwinkle se limita a ficcionar (licencia artística lo llaman), sobre lo que Peter Singer recoge con rigurosidad académica en el capítulo 'Herramientas de investigación' de su ensayo Liberación animal. Y hoy día, cuando la ciencia va camino de convertirse en el nuevo dogma, cuestionar sus métodos, incluso aunque la crítica provenga del propio establisment científico, es algo que no resulta aceptable.

El libro es desolador. Muchas reseñas de la blogosfera destacan sus aspectos humorísticos, que a mí personalmente me ha costado encontrar. Solo bien pasada la mitad, cuando ya me había insensibilizado a las atrocidades descritas (y creedme, el autor norteamericano no nos da descanso), he podido apreciar la agudeza y mala baba de algunos sarcasmos, que son como un bofetazo al lector. Pero de ahí a reírme hay un tramo insalvable. Al menos el enfoque implacable de la novela no proporciona clavos a los que puedan agarrarse los medios culturales y blogs de reseñas: por una vez, no les ha quedado más narices que reconocer el incuestionable mensaje animalista. Otra cosa es que estén de acuerdo con él, pero vista la obsesión por ignorar el trasfondo de denuncia del especismo de tantas novelas, admitirlo ya supone un éxito.

18 feb 2021

El carruaje fantasma y otras historias sobrenaturales - Amelia B. Edwards

Hay siete relatos de terror en El carruaje fantasma y otras historias sobrenaturales. Siete relatos plagados de fantasmas, espectros, apariciones y espíritus del otro mundo. Todo ello muy del gusto decimonónico, que es de cuando datan. Aunque hay ligeras (ligerísimas) variaciones entre ellos, el modelo que sigue Amelia B. Edwards es el mismo en los siete: el narrador-protagonista escribe un relato en donde nos detalla un suceso sobrenatural que experimentó bastantes años atras, diez o veinte. Se define como una persona muy cabal y anclada en la realidad, sin embargo está muy seguro de los hechos inexplicables en que participó como uno de los actores principales y no tiene miedo a contarlos. Los títulos incluídos son:

  • El carruaje fantasma
  • Una noche en los confines de la Selva Negra
  • En el confesionario
  • Una misión peligrosa
  • El expreso de las cuatro y cuarto
  • La historia de Salomé
  • El Paso Nuevo
La narración va acumulando tensión página tras página hasta que en la última (me atrevo a decir que casi en el último párrafo), se nos revela, o más bien confirma, lo que veníamos esperando. Porque cuando en la frase anterior hablaba de "tensión", ha de trasladarse a los estándares y gustos del S. XIX. Así que al lector actual no le causará gran impacto saber que la bella dama que el narrador veía paseando por el cementerio era en realidad el espíritu de una difunta. O que su compañero de vagón murió hace un par de meses. O que el tipo tan espeluznante con quien se tropezó en la iglesia fue, en vida, un maníaco homicida. No quiere decir esto que los relato sean malos, ¡en absoluto! La ejecución es impecable, la ambientación muy sugerente y las historias son entretenidas y entrañables a la vez. A mí me han encantado y he pasado muy buen rato leyéndolo.

15 feb 2021

Bajo la piel - Michel Faber

Retomo hoy el formato que estrené hace un mes con Nefando de Mónica Ojeda. Como en aquella ocasión, se debe a las sensaciones que se me iban generando incontroladamente a medida que leía este libro y que para mi desgracia, se vieron materializadas en cuanto lo hube terminado y pude curiosear qué se decía al respecto por Internet. Empecemos pues.

I. La trama
Isserley es una mujer de aspecto muy, muy raro. Es bajita, de piernas cortas, brazos delgados y cubiertos de cicatrices. Da la impresión de tener algún problema de columna por sus extraños movimientos. Tiene el pelo muy mal cuidado, ocultando una cara que sin embargo resulta dulce y coqueta. Ahora bien, tiene unos pechos espectaculares que luce sin recato alguno mientras conduce por las carreteras de Escocia. Porque si su aspecto es extraño, más extraña es su afición a recoger autoestopistas. Y no cualquier autoestopista. No le interesan ni las mujeres ni los hombres delgados o de aspecto enquencle. Solo ofrece su vehículo a hombres de constitución fuerte, corpulentos, con aspecto de sanos. Cuando se decide a recoger a alguien así, inicia una conversación aparentemente intrascendente con la intención de recabar una serie de datos sobre su pasajero. ¿Tiene trabajo o está en paro? ¿Tiene pareja y/o hijos o está soltero y sin familia? ¿Qué va a hacer en la ciudad a la que se dirige? ¿Lo esperan allí? Los hombres intentan corresponder a la amabilidad de la mujer contestando a sus preguntas. Ella observa además si se están fijando en sus pechos. Si dedice que el autoestopista en un ser solitario sin vínculos con sus congéneres, pulsa una palanca del salpicadero y unas agujas ocultas en el asiento del copiloto le inyectan icpathua, un sedante muy potente. Una vez el acompañante está fuera de combate, Isserley pone rumbo a la granja donde vive y una vez allí, entrega a la víctima a sus compañeros, que lo procesarán para obtener su carne.

II. La premonición
Que nadie piense que he destripado el argumento. Los cuatro primeros capítulos se limitan a repetir la dinámica de los secuestros que lleva a cabo la protagonista con apenas algunas variaciones menores. Pero el hecho de que los autoestopistas son tratados como animales de granja se deja entrever bien pronto, en el capítulo dos. No se trata en absoluto de una revelación final de tintes dramáticos ni catastrofistas. Bajo la piel es una fábula de ciencia-ficción que pone de manifiesto las perversas contradicciones de la sociedad humana. Son muchos los aspectos que reciben un buen repaso. Capitalismo, consumismo, agotamiento de recursos, brecha social y económica, machismo, discriminación. Eso es innegable, desde luego. Pero también es innegable que todas ellas se articulan sobre la explotación de los animales de granja, cuya carne empleamos para alimentarnos, así como del trato infame, cruel, y despiadado a que los sometemos. Michel Faber recurre a una especie extraterrestre que, afincada secretamente en nuestro planena, hace con los humanos exactamente lo mismo que los humanos hacemos con los animales de granja. Esclavizarlos, mutilarlos, aislarlos, cebarlos, matarlos y transformarlos en un objeto de consumo disociado de la realidad de que procede. Todo ello para satisfacer un placer que curiosamente, también resulta perjudicial para ellos en tanto en cuanto afecta a su salud. No sé si el autor de origen holandés simpatizará con el veganismo, pero de lo que no cabe duda es de que estamos ante una obra de ficción que solo se puede entender como una herramienta de denuncia. De denuncia de muchas cosas, sí, pero principalmente de la injusticia que supone la ganadería industrial y el consumo de carne. Y quienes no somos nuevos en el activismo pro derechos de los animales sabemos que este enfoque no es muy bien recibido por el público general. Para comprobar si tenía razón o estaba equivocado, nada más terminar de leerlo exploré un poco Internet. Pero sobre eso hablaré un poco más adelante.

III. La obra
Desde el punto de vista narrativo la novela es bastante simple. El desarrollo es bastante lineal, con solo algunos flashbacks para mostrarnos cuál era la realidad de Isserley en su planeta de origen. Como ya he comentado algo más arriba, en mi opinión no habría sido necesario relatar tantos secuestros, pero tampoco resultan pesados. Los mensajes y los paralelismos que Faber establece son muy claros y no dejan lugar a interpretaciones rebuscadas. Se critica el antropocentrismo o el capitalismo y sus vergüenzas sin más que mostrarnos una sociedad extraterrestre que ha diezmado su propio planeta y arruinado la vida en él. Existe una sociedad de clases que replica la nuestra, exagerando las diferencias y la brecha entre élites y lumpen. Tanto es así que para escapar a su miserable destino como esclava en las profundidades de su planeta, Isserley ha aceptado una cirugía que la ha mutilado para parecerse a una mujer, y así poder emigrar al planeta Tierra. Resumiendo, los mensajes no pueden ser más obvios, más innegables. Pero precisamente esa es una de las características más interesantes de la ciencia-ficción especulativa, que es capaz de mostrarnos lo que somos jugando con elementos que están más allá de la realidad física que conocemos del universo.

IV. Las reseñas
En La política sexual de la carne, Carol J. Adams nos advertía de las estrategias que usa el sistema para debilitar los argumentos que justifican la existencia del movimiento animalista. Una de las más elaboradas consiste en ocultar el corpus literario que difunde sus ideas. La blogosfera y los medios culturales me han dado casos más que suficientes que corroboran dicha afirmación(1), así pues y por desgracia, no me ha sorprendido ni un ápice haberme encontrado con lo mismo al buscar otras opiniones sobre la que me ocupa hoy. La reseña que hiceran en El País allá por 2002 solo habla de 'exclusión', 'diferencia', 'jerarquías' y 'capitalismo'. En Papel en blanco, Entre montones de libros y Literatura en los talones no aportan gran cosa en ningún sentido, supuestamente con la noble intención de no destripar la trama. En Los tipos duros también leen se menciona 'consumo', 'explotación de los recursos', 'vida', 'soledad', 'búsqueda de la identidad'. Ninguna mención a las granjas industriales, donde los animales no ven la luz hasta el momento del transporte al matadero. Sólo en Por un puñado de libros se indica a las claras el mensaje animalista del libro. Y también en C, el hijo de Cyberdark, aunque requiere un análisis extra por lo perversa que resulta. En ella se indica que las analogías que se quieren establecer al hablar de derechos de los animales o la crueldad con que los tratamos son, nada más y nada menos que pueriles. En base a qué argumentos se demuestran que son pueriles no lo llegamos a saber, pero supongo que al reseñista no le ha parecido necesario justificarlo con argumentos lógicos, sino que con sus prejuicios debe bastarnos. Ojo, aun así han tenido la honradez de reconocerlas y mencionarlas. De visibilizarlas. Algo que como he podido comprobar casi nadie se ha atrevido a hacer. Pero despachar la que a todas luces es la cuestión principal de la novela con esa condescendencia no habla demasiado bien de la perspicacia del articulista.  

Curisamente, el malogrado Mark Fisher analizaba la película Under the skin (Jonathan Glazer, 2013) en su ensayo Lo raro y lo espeluznante. En realidad la novela de Faber se emplea como una mera inspiración para el guión del filme. Comparten ciertos elementos clave (el secuestro de autoestopistas por las carreteras de Escocia, una protagonista extraterrestre que se enfrenta a un cuerpo que no reconoce como suyo), pero el mensaje tan frontal y directo del libro se pierde. En su lugar, el director recurre a imágenes inquietantes, elipsis brutales y una abrumadora escasez de diálogos para crear una película espeluznante cuyo significado el espectador deberá deducir. Pero lo que me interesa ahora mismo es el resumen que Fisher hace de la novela en su ensayo. Lo que otros blogs y medios ignoran, descartan o ningunean (no sé si por incompetencia, malicia o disonancia cognitiva), para él se revela como la esencia de la misma, así que lo indica sin ambages:
«Al poco podemos reconocerla como una sátira de ciencia ficción sobre el consumo de carne y la industria cárnica; así, se exponen y se ridiculizan las incongruencias de la ética carnívora humana cuando los humanos se convierten en presa de comerciantes alienígenas de carne.»
V. Corolario
La novela fue publicada en el año 2000. Por aquel entonces el veganismo y el movimiento animalista eran muchísimo más minoritarios que ahora. No es que haya habido muchos avances para los animales en estos 21 años, pero al menos el mensaje se está difundiendo, y el hecho de que existan alternativas a la carne de origen vegetal es una clara señal del progeso de estas ideas. Sin embargo Faber sabía muy bien lo que hacía y empleó las estrategias cognitivas y lógicas de uso habitual cuando se trata de polemizar sobre carne, animales y mataderos. Para empezar, los extraterrestres se refieren a sí mismos como seres humanos y al homo sapiens lo consideran un animal inferior al que denominan vodsel. Pues bien, hay un personaje que defiende a los vodsels y denuncia la crueldad del trato que reciben, además de señalar los riesgos que implica el consumo de su carne al no estar adaptada a su fisiología. Ante estas denuncias, Isserley reflexiona:
«[...] en realidad, los vodsels no sabían hacer ninguna de las cosas que definían realmente a un ser humano. No sabían siuwilar, no sabían mesnistilar, no poseían el concepto de slan. Estaban en un estadio tan primitivo, que no habían alcanzado el desarrollo necesario para usar utilizar el hunsur. Sus comunidades eran tan rudimentarias, que no existían los hississins y parecía que aquellas criaturas no veían la necesidad del chail ni siquiera la del chailsin.»
Pues bien, en 2011 Frédéric Beigbeder escribía en Le Figaro un artículo que tituló 16 raisons de manger les animaux, que ya traje a colación cuando reseñé Comer animales de Jonathan Safron Foer. El texto del francés viene a ser un calco de la cita sin más que cambiar algunos verbos y sustantivos para que encajen en conceptos antropocentristas. No se trata de burlarse de Beigbeder, aunque parece que es lo que está buscando. La intención al referirme a él otra vez es destacar que existen escritores tan lúcidos como Faber.




-----------------------
(1) Ver Siete cuentos morales de J. M. Coetzee o La vegetariana de Han Kang

12 feb 2021

Ella dijo destruye - Nadia Bulkin

Me cuesta imaginar una toma de contacto con la obra de una autora desconocida que pueda ser más demoledora que la que ha supuesto Ella dijo destruye. Nadia Bulkin ha conseguido engancharme desde el minuto uno con sus historias. Horripilantes, devastadoras, crueles, espeluznantes. La maldad supura a lo largo de las 250 páginas de este libro. Maldad a escala humana y a escala sobrenatural. Porque están repletas de fantasmas atormentados, de espíritus condenados y demonios vengativos, de monstruos horrorosos y chamanes perversos que se encargarán de dejar bien claro la posición inferior del ser humano en la jerarquía de seres que habitan el universo. Los títulos son:

  • Zona de convergencia intertropical
  • Las cinco etapas del duelo
  • Y cuando fue mala...
  • Solo la unión salva a los condenados
  • Pugelhueso
  • Cabra roja, cabra negra
  • Siete minutos en el cielo
  • Te quiero, chica
  • Vida eterna
  • Violeta es el color de tu energía
  • La Verdad es el Orden y el Orden es la Verdad
  • Cero absoluto
  • Sin dioses ni amos
Hay dos elementos que se repiten con cierta frecuencia en las tramas. Por un lado la historia reciente de Indonesia, país de origen de la escritora, y por otro, elementos del folclore local y de raíces islámicas. Los relatos que recurren a la historia tienen claros tintes políticos, ya que reflejan los abusos del ejército en su lucha contra las guerrillas y la purga de comunistas. Cuando aprovecha aspectos del folclore los cuentos resultan super originales desde el punto de vista del lector occidental. De todas formas Bulkin emigró con sus padres a los Estados Unidos cuando tenía once años, así que también cubre temas mucho más habituales en el género que sin embargo reciben, una vez más, un tratamiento muy novedoso: leyendas urbanas, venganzas ante el abuso escolar, etc. Incluso se atreve con los 'Mitos de Cthulhu'.

La prosa de Bulkin es vertiginosa, imparable, abrumadora. No deja ni un segundo de descanso al lector, que se ve vapuleado por unos acontecimientos cuya acción va en aumento. A juzgar lo por lo leído, son marca de la casa un desarrollo desbocado que apunta a un cierre terrorífico. Es como ver un camión de gran tonelaje yendo cuesta abajo a toda velocidad y con los frenos estropeados. Aunque prevés que solo hay un final posible sin lugar a la esperanza, resulta tan apasionante enfrentarse a todo lo que ocurre en ese breve trayecto que querrías que no acabara nunca. Es bastante simple: leedlo. Os estaréis haciendo un favor.

9 feb 2021

Exhalación - Ted Chiang

Pocos libros han creado tanta expectación en el pasado 2020 como Exhalación. Y no solo en el fandom habitual de la ciencia-ficción. Gracias a La llegada (Denis Villeneuve, 2016), adaptación a la gran pantalla del relato 'La historia de tu vida', Ted Chiang se ha hecho un merecidísimo hueco en mercado de aficionados a la lectura en general. De ahí que prácticamente no haya habido un blog que no haya dado su opinión sobre el que es tan solo su segundo libro de relatos. 

La primera pregunta que cabe hacerse es si está justificado todo el revuelo y la agitación creados en torno a este lanzamiento. Mi opinión una vez terminado es que sí. Sí, sí, sí, y sí. Rotúndamente sí. Al igual que pasara con La historia de tu vida, su anterior recopilación de cuentos, el autor estadounidense consigue tratar temas de gran profundidad filosófica de una manera muy sencilla y accesible a todos los públicos. Para ello parte de una base de fantasía o ciencia-ficción (o ambas), y sobre la misma desarrolla ideas que aunque repetidas hasta la saciedad, en sus manos resultan tratadas con una originalidad incomparable. A juzgar por la frecuencia con que aparecen entre los nueve textos que se incluyen en este tomo, entre los temas que más parecen preocuparle están el libre albedrío y la construcción de la identidad.

  • 'El comerciante y la puerta del alquimista'. Viajes en el tiempo que vienen a mostrarnos la inmutabilidad del destino. Su ambientación en el universo de 'Las mil y una noches' hace que destaque por su originalidad.
  • 'Exhalación'. Reinterpretación del Universo basada en una especie constituida por humanoides mecánicos inteligentes que viven gracias al aire comprimido.
  • 'Lo que se espera de nosotros'. Un juguete absurdo desmiente de una vez por todas la idea de libre albedrío en el ser humano, con unas consecuencias devastadoras para todo aquel que juega con él.
  • 'El ciclo de la vida de los elementos de software'. Una compañía de software desarrolla unos seres sintéticos para un mundo virtual. Sus usuarios los deben educar como si se tratara de niños, ya que están dotados motores de inteligencia artificial. A lo largo de veinte años seguiremos su evolución, que creará conflictos éticos entre sus dueños al verse amenazada por los constantes cambios que experimenta los entornos virtuales.
  • 'La niñera automática, patentada por Dacey'. Divertido y a la vez trágico relato de aires steampunk que expone las dificultades de criar niños.
  • 'La verdad del hecho, la verdad del sentimiento'. Los perversos enredos de nuestra memoria son puestos en evidencia con un sistema informático que almacena todas nuestras vivencias.
  • 'El gran silencio'. La ruindad y vileza del ser humano se expone sin cortapisas al preocuparse más de escuchar las estrellas que de evitar la extinción de una especie.
  • 'Ónfalo'. Más cuestionamiento del libre albedrío en una Tierra alternativa en que los fósiles corroboran el creacionismo.
  • 'La ansiedad es el vértigo de la libertad'. Nuestra propia identidad confrontada con la de nuestros yoes de otras realidades, a las cuales tenemos acceso a través de un dispositivo cuántico que permite comunicarnos con la realidad bifurcada que se genera al activarlo.
Los relatos suelen incluir una descripción muy simple de los fundamentos científicos en que se basan. Ni que decir tiene, no hace falta cuestionarse si dichas teorías son ciertas o no, ya que se exponen muy superficialente con la única intención de crear el contexto que permitirá desarrollarlos. En todo caso, el libro se cierra con una serie de notas escritas por el propio Chiang dando algunos detalles sobre cada uno de los cuentos. Poco más que unas ideas sobre la base de los mismos y los temas que pretendía tratar. En definitiva, un volumen de cuentos multipremiados (ver ficha en la Tercera Fundación), que ha revitalizado mi interés en este género y me ha recordado por qué me gusta tanto.

6 feb 2021

Malasangre - Michelle Roche Rodríguez

Caracas a principios de los años 1920s. Diana es poco más que una adolescente cuando pierde el control de sus actos y ataca a un amigo de su madre, mordiéndole en el cuello en busca de sangre. Se comprueba así que ha heredado la hematofagia de su padre, una afección que va a condicionar el resto de su vida. Sus padres se plantean entonces si es mejor casarla o recluirla en un convento. A pesar de que no profesan demasiado afecto por su hija, van a intentar dar salida a la primera opción planteada, habida cuenta de que la joven pueda controlar sus instintos. La acompañaremos pues en su entrada en sociedad con intención de encontrar marido, algo que será aprovechado por su progenitor para tratar de mejorar su posición. No en vano no es más que un oportunista salido del arroyo que ha sabido arrimarse a los árboles adecuados durante los diferentes gobiernos y dictaduras de Venezuela a principos del siglo XX.

A pesar de ese coqueteo con el mito del vampiro, poco o nada hay del género de terror en Malasangre. Estamos más bien ante una novela que sobre una clara componente histórica, expone la sumisión de la mujer al patriarcado. Si por algo destaca este texto es por la gran habilidad con que Michelle Roche Rodríguez encaja la historia de Diana en la vida cotidiana de Caracas y Venezuela de los 1920s. Los aspectos políticos y sociales de los regímenes de Cipriano Gómez y Juan Vicente Gómez se manejan de manera metaficcional imbricándose en la trama con absoluta naturalidad y muy buen tino. Sin embargo la denuncia que la protagonista hace de la subordinación de la mujer al hombre no me ha resultado demasiado creíble. No he podido evitar la sensación de que su enfoque resultaba completamente contemporáneo. Ojo que no estoy cuestionando su validez, ni que esas líneas de pensamiento no estuvieran activas en aquellas fechas. Pero a nivel narrativo ni su familia, ni su entorno, ni su edad parecen las más apropiadas para que un personaje de 14-15 años nos inunde con reflexiones sobre los derechos que les estaban siendo vedados por ser mujer, ni mucho menos sus cavilaciones sobre género, homosexualidad, etc.

En realidad la novela es entrentida y fácil de leer, pero a mí me ha parecido ineficaz. Un mix de géneros que combinan mal ante la falta de una buena trama que permita la emulsión. Como indicaba un poco más arriba, la componente fantástica en la trama no juega ningún papel de relevancia. Lo cual me hace preguntarme hasta qué punto no es más que una estrategia para despertar el morbo y seducir a lectores incautos, como yo mismo. Por otro lado el desarrollo es tremendamente lineal y plano. Hechos y acontecimientos narrados a lo largo del tiempo, semana tras semana, mes tras mes, años tras año. Esta estructura tan simple refuerza la idea de novela histórica que me ha acompañado durante una lectura que por resumir, solo podría calificar de insulsa.

3 feb 2021

Los desposeídos - Szilárd Borbély

Aldea en la Hungría rural entre finales de los 1960s y principios de los 1970s. Un niño de unos diez años nos relata la vida con su familia, marcada por la marginación desde varios frentes. Para empezar, por parte de madre son descendientes de rumanos emigrados. Ella los está criando en la confesión greco-católica en un país comunista oficialmente ateo, pero en el que se practica el calvinismo. No ayuda tampoco que el abuelo paterno sea un kulak, un agricultor que en el pasado tuvo buenas tierras en propiedad y se opuso abiertamente a la colectivización del campo. Y por si eso no fuera suficiente, corre el rumor de que su padre en realidad es de origen judío, uno de los peores estigmas en un país que se alineó con las fuerzas del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Un cóctel que llama a sacar lo peor de sus vecinos y los condena al hambre y la pobreza.

Los desposeídos es un regalo de cumpleaños equivocado. Yo había pedido el libro de Ursula K. LeGuin de igual título, pero hubo algún lío. No sé si en la cabeza de mis amigos o en la librería a donde fueron a comprarlo. De manera que se presentaron con esta novela de Szilárd Bobérly de claros tintes autobiográficos. Se ofrecieron a descambiarlo, pero después de leer el resumen de la contraportada tuve claro que no iba a ser necesario.

La experiencia de los primeros años del autor no puede ser más devastadora. Frío, hambre, soledad, violencia, pobreza. El aparato comunista local desprecia al padre y no le da trabajo, así que se emborracha a diario para contener su frustración. Su madre está desesperada y apenas puede alimentar a sus tres hijos. Patatas, manteca, pan y azúcar forman su dieta habitual. No es de extrañar que por temporadas muestren claros signos de desnutrición. En su angustia amenaza con suicidarse, ya sea tirándose a un pozo o colgándose por el cuello de una viga. La tensión provoca constantes gritos, peleas, palizas, lloros y lamentos. La familia está aislada de su entorno social y solo se relaciona con el resto de sus parientes. Son víctimas de las burlas, los insultos, las amenzas y el acoso de los campesinos que habitan la zona. Que por supuesto no solo van a por ellos, sino que se ceban con todo el que sea diferente. Los gitanos, los discapacitados, los homosexuales. Una muestra de lo peor del ser humano, que ya nos tiene acostumbrados a ser la especie más despreciable del planeta en cuanto la ocasión se lo permite. Probablemente mucho más dolorosa por proceder del más inocente.

El narrador-protagonista nos expone una miseria tras otra en párrafos cortos construídos con una prosa muy sencilla. Abundan las frases simples con apenas algunos commplementos. Los diálgos son breves y concisos, con el tipo de lenguaje que uno esperaría de un crío y de unos campesinos incultos. Contrastan sin embargo con un contenido brutal, desolador. La crueldad que el pequeño recibe de sus mayores la transmite a los animales, los únicos todavía más debiles y desprotegidos que él. Como el mundo los rechaza se aferran desesperadamente a unos pocos momentos de felicidad. Casi todos están protagonizados por su madre, quien los ama a pesar de las continuas trastadas (algunas peligrosas de verdad), que hacen tanto él como su hermana mayor. Y sobre todo luchan sin descanso por salir del pozo de inmundicia al que los han arrojado. Están decididos a irse de ese villorrio de mala muerte para lograr un futuro mejor, por más que el sistema no se lo ponga fácil. En fin, un horror, no os voy a engañar. Pero un horror necesario y que no deberíamos olvidar. Se trata de Europa hace apenas 50 años. No está tan lejos, ni en el espacio ni el el tiempo. Yo diría que es imperativo recordarnos constantemente en qué clase de monstruos podemos transformarnos si no nos contenemos.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...