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30 mar 2022

Middlemarch - George Eliot

Hace ya unos días que terminé de leer Middlemarch. Me ha dejado tan agotado que ningún momento me ha parecido adecuado para escribir la correspondiente reseña, así que con la clara intención de quitármela de en medio ha resultado esto que os disponéis a leer. Y no es que no me haya gustado, al contrario, prueba de ello es que he estado casi dos semanas en plan hormiguita dando cuenta de ella un buen rato todos los días. Pero también tenemos que reconocer que los gustos cambian con los tiempos y no se puede negar que estamos ante una novela decimonónica arquetípica de desarrollo lineal, personajes y acciones realistas, sobreabundancia de explicaciones y marcada intención didáctica. Y que no se nos olvide: casi 900 páginas en la edición de Alba. Conste que George Eliot domina a la perfección la narración y tiene una habilidad extraordinaria para diseccionar el comportamiento humano, regalándonos unos análisis y unos símiles muy agudos. De hecho podría decirse que estamos ante un compendio exhaustivo de los actos y pensamientos que nos caracterizan como especie, despreciables en su mayoría y nobles solo en contadísimas ocasiones. Además el personaje principal, la joven Dorothea Casaubon (de soltera Brooke), es una proyección de las ideas progresistas de la autora, ya que ansía un conocimiento y una libertad de acción que estaban vedadas a la mujer en aquellos días. Pero, pero, pero, a pesar de todos los aspectos positivos, son casi 900 páginas que a mí me han parecido algo folletinescas. Problemas en los matrimonios por un lado, tejemanejes de solteros para conquistar a sus amadas y a sus padres por otro, las dificultades para salir adelante de éstos y aquéllos, las fortunas amasadas por medios poco íntegros de alguno, los chantajes de personajes recuperados de un pasado oscuro, los cotilleos de provincias, las mansiones, etc. etc.

La BBC preguntó a 80 y pico críticos de fuera de UK cuál consideraban que era la mejor novela británica de todos los tiempos y eligieron ésta. Yo desde luego no soy ningún especialista y no he leído ni la mitad de la mitad de la mitad de lo que debería haber leído para tener criterio, pero sí puedo decir que Tristram Shandy me parece mucho más moderna, divertida e innovadora, todo ello habiendo sido escrita más de un siglo antes. Y ni siquiera aparece en esa lista con las 25 mejores.

Por cierto, si queréis haceros una idea de la trama y además conocer otra opinión, os recomiendo la reseña de En la ciudad sin cines. Es todo lo precisa y cabal que a mí me habría gustado hacer ésta, pero lo que estáis terminando de leer es prueba fehaciente de que no me han quedado fuerzas.

22 ene 2022

Arlington Park - Rachel Cusk

Arlington Park es un suburbio de clase media de alguna población inglesa no lejos de Londres. Durante el día en que transcurre la acción nos acercaremos a un grupo de mujeres que viven allí y conoceremos sus anhelos y frustraciones. Con ese estilo desbordante, agudo y descarnado que la caracteriza, Rachel Cusk ha escrito una novela deslumbrante que expone sin tapujos el amplísimo muestrario de fracasos y pérdidas que el matrimonio y formar una familia han generado en ellas, pues no el vano son la parte de la ecuación que habitualmente más renuncias debe adjudicarse.

Estamos ante una narración polifónica que se articula en forma de instantáneas breves cuyas narradoras van enlazándose de una sección a otra (no hay capítuos formales pero la separación es perfectamente clara). La comparación que se suele hacer de este libro con La señora Dalloway no es gratuita. No se trata solo de que la historia se extienda a lo largo de un solo día y que haya una cena/fiesta esa noche en casa de una de las residentes de Arlington Park. Es que además resulta inevitable pensar en el clásico de Virgina Woolf por la agilidad y habilidad con que se cambia el objeto de atención en el texto. Por suerte para mí, que terminé rebufando de la afamada escritora del grupo de Bloomsbury, éstas son las únicas similitudes entre ambas obras.

En realidad la prosa de estas dos escritoras no se parece en nada. Mientras que Woolf maneja ideas y sentimientos de una manera abstracta, lírica y casi experimental, Cusk se aferra a hechos concretos y materiales. Disecciona y analiza las decisiones que han provocado la situación en que se encuentra cada personaje con una precisión quirúrgica y hasta extremos asombrosos. Hay momentos en que el texto puede llegar a ser denso y algo enrevesado, pero creo que la profundidad de sus reflexiones lo exige y recompensa con creces la concentración que demanda. Por otro lado las imágenes que crea y las sensaciones que nos hace llegar son devastadoras. Si hay una manera de escribir que se pueda calificar como característica del siglo XXI, en mi opinión tiene que ser muy parecida a la de Cusk: inteligente, elaborada, implacable. Y desde luego a mí me fascina.

14 ene 2022

El Imperio del Sol - J. G. Ballard

Hacia finales del 1937 y en el marco de la segunda guerra sino-japonesa, el Imperio de Japón se había apoderado de Shanghai. Al ser un centro económico muy importante y con muchos intereses internacionales permaneció como zona neutral, aunque todas las partes implicadas mantuvieron un equilibrio muy precario. El pequeño Jim es hijo de una pareja británica muy bien situada y ha nacido allí. Protegido inconscientemente por su status social, se mueve como pez en el agua en esa ciudad tan peligrosa y excitante a la vez. Le apasionan la guerra y la aviación aunque de una manera infantil e inocente, lógicamente. Las demostraciones de valor, fuerza y arrojo de los soldados japoneses. La velocidad y las soprendentes posibilidades que los aviones ofrecen en una contienda. Inmediatamente después del ataque japonés a Pearl Harbor llega el golpe a las fuerzas navales británicas y estadounidenses fondeadas en el delta del río Yangtsé. Japón se hace con el control de la ciudad y recluirá a los extranjeros en campos de refugiados. El caos de la guerra separá a Jim de sus padres y con tan solo once años se encontrará abandonado a su suerte. La idea de reencontrarse con sus progenitores le guiará en la supervivencia, primero en la ciudad y posteriormente en varios campos de internamiento.

El Imperio del Sol es una novela basada en las experiencias de James G. Ballard en Shanghai durante la II Guerra Mundial. El autor británico no hace concesiones y nos trae un texto durísimo y despiadado. ¿Podría acaso describirse de otra forma el espanto que supone una guerra? Desde luego que no, así que por muy dolorosa que haya resultado la lectura, no me queda más remedio que rendirme ante el libro. Hambre, miedo, enfermedad, angustia, desesperación, horror, locura, muerte. Esos son los efectos de la guerra, una de las actividades más propias de nuestra especie.

Una de las maravillas de esta narración es presentarnos la supervivencia como un acto mecánico que no tiene nada de glorioso. Existe una épica asociada a la conservación de la vida en las circunstancias más extremas que a mí personalmente me resulta repugnante. Sin embargo Ballard reduce a solo dos las maneras de mantenerse vivo, y lo hace de manera fría y aséptica. Por un lado la compasión, que es en la que se suelen centrar las historias que insisten en mostrar la grandeza del ser humano. Actos de nobleza y sacrificio para ayudar a quien más lo necesita pero que por desgracia en gran parte de los casos conducen a la muerte de quien los lleva a cabo. Y por otro, la crueldad y el abuso de los más débiles. Jim se verá expuesto a unos y otros y se verá rodeado de personajes con una moral ambigua que oscilan entre lo primero y lo segundo

A nivel estilístico y aunque se trate de una novela realista, resulta fácil detectar las características habituales de la prosa de Ballard. Imágenes extrañas y desconcertantes descritas a través de una adjetivación muy cuidada. Una desafección y distanciamiento de los aspectos emocionales del relato con la que se consigue inquietar al lector, obligado a poner en contexto el horror a que se enfrenta el protagonista. Es más, no parece disparatado pensar que esas obsesiones por la desolación, el abandono y la soledad que inundan su obra de ciencia-ficción de los 1960s proceden de su experiencia en la II Guerra Mundial. No en vano, a nivel conceptual no hay mucha diferencia entre los personajes que transitan resorts turísticos desiertos en la Costa Brava o las islas Canarias y el Jim que deambula por mansiones con piscinas y bloques de apartamentos para europeos de las zonas más acomodadas de Shanghai. Todos están perdidos en un mundo que se desmorona, ya sea por razones difícilmente explicables desde la ciencia o por algo tan simple y la vez tan devastador como una guerra. Como no podía ser de otra forma, Ballard no defrauda ni en el fondo ni en la forma.

29 nov 2021

Un mundo devastado - Brian W. Aldiss

En un futuro no especificado pero no demasiado lejano (dos o tres siglos por delante), el ser humano ha agotado prácticamente todos los recursos naturales de la Tierra. La alimentación ha sufrido el mayor impacto del desastre ecológico, con la agricultura siendo incapaz de proveer comida para los más de 24 mil millones de habitantes. La brecha socioeconómica es abismal y los gobiernos se han vuelto totalitarios, redactando una gran cantidad de leyes que reprimen a los ciudadanos más pobres. El objetivo es que a la larga todos se vuelvan delincuentes y se les pueda condenar a la principal actividad que garantiza la supervivencia: labradores forzados que cultivan la tierra. Knowle Noland fue uno de ellos, pero se unió a un grupo de Viajeros, unos nómadas que viven al margen de la sociedad. Cuando son atrapados, traiciona a su líder, así que recibe un trato de favor por su delación y empieza a trabajar como tripulación de un carguero atómico. Cuando el barco del que ha terminado siendo capitán encalla en la costa de África en una misión comercial, se verá envuelto en una trama política destinada a desestabilizar este continente, cuya importancia para el sostenimiento del resto del planeta es esencial.

Un mundo devastado es una novela de ciencia-ficción que a pesar de datar de 1965, resulta impactante por tratar un problema de lo más actual: el agotamiento de recursos naturales por el abuso continuado del hombre. No es la única distopía que baraja un escenario de desastre medioambietal que conduce a un futuro y una sociedad que convierten en un infierno la vida en la Tierra (quizás la más conocida sea El rebaño ciego de John Brunner). Sin embargo el texto salido de la pluma de Brian W. Aldiss no le queda a la zaga y destaca además por sus características propias.

En primer lugar, la novela de Aldiss condensa una trama hilada a la perfección en apenas 250 páginas. Como contrapartida nos encontraremos con personajes muy poco definidos que podrían haber dado mucho más juego en una narración más extensa. También hay que admitir que la acción transcurre quizás demasiado rápido. Sin embargo ninguno de estos dos inconvenientes se deja notar demasiado porque el autor británico va desplegando la acción a través de diferentes líneas temporales que saltan hacia adelante y hacia atrás, revelando en cada quiebro datos de interés para entender la historia y con un ritmo que engancha al lector sin remedio. Por otro lado, a pesar de esta aparente brevedad, la ambientación distópica es excelente: los abusos a que se somete la población, la devastación de la superficie terrestre o las enfermedades causadas por la malnutrición crónica consiguen transmitir un ambiente asfixiante y demoledor. Finalmente, hacer que África se vuelva la única espereanza de la supervivencia en el planeta es un golpe de efecto originalísimo. Al conceder tanto poder a ese continente, se paga un justo tributo (literario) a la constante explotación que sufre y siempre ha sufrido en beneficio del mundo occidental. Y sin dar demasiados detalles porque revelaría elementos clave de la trama, hay un mensaje fatalista y anti-antropocentrista de una profundidad imbatible, que por su belleza sin duda emocionará a todos los simpatizantes del pesimismo filosófico.

A pesar de los descalabros, vuelvo una y otra vez a la obra de Aldiss porque cuando es bueno es capaz de crear historias sublimes de una originalidad insuperable. Con ésta queda bien claro por qué su nombre aparece en todas las listas de autores representativos de la 'New wave'. No solo porque incluya temas habituales en el subgénero, sino porque el desánimo y la desesperaza con que se aborda la resolución no pueden estar más alejado de lo que venía siendo el género en las décadas anteriores. Es algo digno de admiración que tiene como consecuencia que estemos ante una novela terriblemente actual a pesar de llevar escrita más de 55 años. Incluso los pocos elementos tecnológicos prospectivos que se incluyen y que tienen cierto peso en la trama (unas unidades antigravitacionales), han envejecido estupendamente, ya que la ciencia sigue sin haber desarrollado nada al respecto, con lo cual no han podido quedar anticuadas. En definitiva, un libro excelente que he disfrutado al 100% y que me convence para seguir insistiendo con este autor británico.

18 nov 2021

Los herederos - William Golding

El libro que me ocupa hoy es una fantasía histórica paleolítica. Asistiremos al encuentro de dos tribus de homínidos de diferentes especies, con resultados catastróficos para la menos evolucionada. Podría pensarse que la peor parte se la llevan unos neardentales que empiezan a sufrir la presión demográfica de tribus de humanos modernos, pero también es verdad que la tribu más primitiva tiene demasiados rasgos simiescos para que se puedan considerar neardentales (a ratos corren a cuatro patas y son extremadamente hábiles para trepar y moverse por los árboles), lo cual invita a no prestar demasiada atención al posible sustrato arqueológico de la obra, que escora más a la alegoría pseudocientífica. La versión de Los herederos que he leído está incluída en un tomo de la editorial Aguilar titulado simplemente 'Novelas', que incluye otras tres obras de ficción del Nobel de 1983. El prologista no alberga tantas dudas como yo, y considera a las tribus enfrentadas como neardentales y hombres modernos sin ningún complejo. Así que una vez expuestos mis argumentos y por no enredarme más, yo haré lo mismo a lo largo de la reseña, pero me temo que la parte neardental va a ser un hueso duro de roer.

El relato abarca poco más de doscientas páginas, pero son doscientas páginas que cuesta horrores leer. El principal problema se origina en que William Golding elige contar la historia con un narrador en tercera persona que se adapta a las capacidades cognitivas de los protagonistas. De los doce capítulos que tiene la novela, los once primeros se narran con lo que el autor británico ha querido suponer que son las habilidades intelectuales y lingüísticas de los neardentales, y el último con las del homo sapiens. Esto se traduce en que casi todo el texto tiene un registro gramatical y léxico limitado, acorde al estadio evolutivo más primitivo de esos homínidos extintos. Además es todavía más confuso de lo que podríamos pensar porque el protagonista no es de los más espabilados de entre los neardentales, que los hay. Todo esto provoca que el texto sea bastante incomprensible, lleno de acciones, situaciones y descripciones del entorno en las que resulta muy complicado hacerse una idea clara de algo. A grandes rasgos no es difícil intuir qué está pasando, pero desde luego extraer detalles concretos de muchos episodios es prácticamente imposible. En esta parte sí que coincido con Juan Martínez Ruiz-Werner, el prologista, que lo resume como un «Libro denso, opresivo, lento como la marcha del pensamiento de sus protagonistas [...]».

Una de las cuestiones que me ha perseguido durante toda la lectura es, ¿qué sentido tiene este artificio? Al fin y al cabo las limitaciones que el autor impone a los personajes son absolutamente arbitrarias, aunque quiero creer que basadas en la información científica que existía en el momento en que se escribió la novela. No voy a negar que la estrategia es original y tiene buenas intenciones, pero desde luego no ha dado muy buen resultado. Esto afecta no solo a aspectos como el intelecto que se supone a los neardentales (capacidad de abstracción, visualización de estrategias a futuro, etc.) o el lenguaje con que se expresan, sino también a las estructuras culturales imperantes: ¿por qué ambas tribus son patriarcales? ¿Esto no será más bien una proyección resultado de un presente machista? ¿Hay acaso eviendencias o teorías que apunten a ello? Si es por teorías, Riane Eisler se inclina a creer que en la prehistoria existían modelos de relación más asociativos e igualitarios entre sexos que basados en la dominación de un sexo (el masculino) sobre el otro.

De fondo hay también una clara intención de Golding por reflexionar sobre el mal inherente a nuestra especie. La tribu de homo sapiens, llevada por su miedo a los neardentales, no tiene reparos en aniquilarlos. Sus luchas internas de poder y sus intrigas son tan perversas como las de la sociedad contemporánea. Sin embargo hay algo de maniqueo en su planteamiento, que se expresa en una inocencia e ingenuidad benevolente por parte de la tribu más primitiva, que de nuevo no tiene base real. La idea de "buen salvaje" que les adjudica es muy interesada: nos los presenta como confiados, curiosos y proclives a entablar contacto con el otro grupo a pesar de la barbaridades que han perpretrado contra ellos. ¡Si hasta son carroñeros que consideran que matar animales es malo! Por contraste el hombre moderno resulta tan malvado que llega a resultar caricaturesco. En definitiva, una pérdida de tiempo. Una de esas lecturas que me ha tenido todo el rato pensando en cosas que nada tenían que ver el relato, sino con sus deficiencias, incoherencias y dificultades.

5 nov 2021

Mono y esencia - Aldous Huxley

Dos guionistas que trabajan a sueldo de algún estudio de Hollywood a finales de los 1940s se encuentran con un guión que iba a ser incinerado junto con cientos de otros deshechados por las productoras. Se titula 'Mono y esencia' y lo ha escrito un desconocido llamado William Tallis. Se trata de una historia de ciencia-ficción post-apocalíptica que trascurre en 2108 y que refleja el abrupto descubrimiento de una sociedad involucionada de hombres-babuino que habita en California por parte de un botánico miembro de una expedición científica neozelandesa, uno de los pocos países que no se vio afectado por la destrucción termonuclear provocada por la III Guerra Mundial. Los dos guionistas sienten curiosidad por conocer a Tallis y viajan a su encuentro solo para descubrir que falleció tan solo unas semanas atrás.

Mono y esencia es una obra de ciencia-ficción bastante al margen de lo convencional. La parte de mayor se desarrolla en forma de guión cinematográfico, algo que no sorprende demasiado pues Aldous Huxley trabajó como guionista en Hollywood durante casi una década. El libro se divide en dos partes, la primera, denominada 'Tallis' es una breve puesta en contexto siguiendo un modelo de narrativa convencional; a continuación, se recoge el guión de 'Mono y esencia'. No estoy familiarizado con este formato y tengo que reconocer que éste en concreto me ha resultado bastante pesado. El problema no está en que incluya apuntes ocasionales sobre vestuario, movimientos de cámara, cómo debe ser el plano, o decorados. No, no es eso. La principal molestia se debe al excesivo peso que se otorga a un narrador, algo que no encaja en absoluto en mi idea de cómo se desarrolla una película. Además es de un pedante insufrible, con lo cual nos condenaría a estar todo el rato escuchando una voz en off leyendo poemas de Shelley o haciendo comentarios afectadísimos sin descanso. La verdad es que no me extraña que la productora no se interesara en el guión porque algo así llevado a la gran pantalla tiene todas las garantías de ser un fracaso económico y comercial. Visto así, toda la obra podría incluso ser una especie de chiste metanarrativo bastante ingenioso y coherente.

De todas formas las ideas que recoge el texto son muy interesantes. Hay un profundo transfondo filosófico y de crítica feroz a la sociedad. En especial, su perversa transposición de la religión cristiana en una análoga pero demoníaca está tan bien articulada que te deja boquiabierto a medida que la vas leyendo. Huxley vuelca en esta obra todo el horror que la Guerra Fría estaba empezando a generar, su visión sobre la civilización industrializada y la tecnología es tremendamente pesimista, haciéndonos llegar unos análisis implacables que demuestran cómo el ser humano ha ido volviéndose más soberbio a medida que hemos confiado en el progreso como motor único de la sociedad. No es sólo que nos aniquilemos los unos a los otros, esa actividad la lleva haciendo el hombre desde sus orígenes. Es que además, señala, la destrucción del resto de especies animales y vegetales y de los recursos naturales de la Tierra en base a esa arrogancia tan ciega que nos caracteriza tiene, a la larga, que diezmarnos obligatoriamente. En ese sentido es para ovacionarlo. Lástima que también exponga un contrapunto más bien reaccionairo al encumbrar al amor romántico de pareja, la fidelidad conyugal y la monogamia como la máxima expresión de lo que nos caracteriza como especie. Una lástima la verdad, yo estaba dispuesto a perdonar todo a este libro extraño por esas pocas pinceladas anti-antropocentristas y neoluditas, pero no ha podido ser.

La edición de Cátedra viene precedida por una introducción a cargo de Jesús Isaías Gómez López. Es densa, sesuda y por supuesto destripa la obra no una, sino varias veces, ya que no hace más que darle vueltas una y otra vez a las mismas ideas. Por el tono asfixiantemente culto en que está escrita, parece más bien un estudio académico que se ha metido con calzador para así dar un poco de volumen al libro, ya que el texto original de Huxley son 150 páginas o poco más. Gómez López insiste todo el rato en que estamos ante una distopía, pero como ya he dicho en el primer párrafo, para mí esto es ciencia-ficción post-apocalíptica pura y dura. No voy a volver a polemizar sobre el tema, ya dije todo lo que tenía que decir al respecto en Amatka, pero me parece bastante lamentable que se trate de dignificar una narración por calificarla de distopía. También se queja de que esta obra maestra no ha conseguido el reconocimiento que merece, sin embargo no hay más que leer Un mundo feliz para entender por qué aquélla ha trascendido y ésta no.

24 oct 2021

La planta carnívora y otros relatos - Ruth Rendell

Muy buena toma de contacto con Ruth Rendell. Mucho. La planta carnívora y otros relatos recoge un total de once piezas breves a cargo de esta laureada escritora británica. Maestra de la intriga y la novela negra, sus cuentos están protagonizados por gente que es interesada, egoísta y mezquina, en la medida en la que todos podemos serlo (aunque algunos lo son bastante más). Así que para conseguir lo que quieren engañan, mienten, manipulan, humillan o hacen la vida imposible a quien sea necesario. Les da igual si son sus hijos, sus padres, sus prometidas o sus esposos. Porque el ámbito en que se desarrollan es siempre familiar. ¿Será porque es en la intimidad de las familias donde existen los peores infiernos, de los cuales además es tan difícil escapar? Al igual que ocurre con la gran Patricia Highsmith, casi todos los personajes de Rendell tienen una moral mucho más laxa de lo convencional, incluso en muchos casos traspasan  los límites de la psicopatía. Y estas dos autoras saben tirar de los hilos que mueven la mente y la conducta humana para que el resultado sea impecable. Os dejo los títulos a continuación:

  • 'La caída de la cortina'
  • 'La gente no hace semejantes cosas'
  • 'Un corazón delicado'
  • 'La prudencia nunca está de más'
  • 'La doble'
  • 'La planta carnívora'
  • 'La mujer absorbente'
  • 'La madre vinagre'
  • 'La caída de la moneda'
  • 'Casi humanos'
  • 'Divididos resistiremos'
Las tramas tienen dos virtudes que son muy de agradecer para el lector: la sencillez de sus planteamientos y la efectividad del progreso de los mismos. Ambas se traducen en textos en torno a las veinte páginas en donde se concentran y condensan indignidades de lo más variado. Rendell despliega ante nosotros un arcoíris siniestro que exhibe diferentes matices de la maldad humana. En particular, el cuento que cierra la colección, 'Divididos resistiremos', plantea los problemas que surgen entre los hermanos cuando hay que hacerse cargo de un progenitor dependiente. Se trata de un cuento fechado en 1976 pero que aplicándolo a mi experiencia personal sobre esos conflictos, mucho más reciente, resulta inquietante y desmoralizante por su validez no ya actual, sino eterna. Homo homini lupus.

5 oct 2021

Watchmen - Alan Moore y Dave Gibbons

Hoy fusilo el resumen editorial de Watchmen con la mayor desvergüenza para dar una idea muy somera de la trama. Solo he hecho una pequeña modificación que aparece junto al texto original tachado. Ahí va:
Nueva York, 1985. El cruento asesinato de Edward Blake, el Comediante, deja tras de sí un smiley manchado de sangre y moviliza a los pocos justicieros que aún viven. Uno de los más resolutivos e implacables, Rorschach (Walter J. Kovacs), emprende una investigación que le hará reencontrarse con el desengañado Búho Nocturno (Dan Dreiberg), el poderoso Dr. Manhattan (Jon Osterman), el multimillonario Ozymandias, considerado“el hombre más listo del mundo” (Adrian Veidt), y la renuente y atormentada Espectro de Seda (Laurie Juspeczyk). Juntos afrontarán un pasado terrible, bajo la sombra de los Minutemen, y tratarán de superarlo para salvar el futuro… si es que el fin la 3ª Guerra Mundial, cada vez más cerca, no llega antes y destruye la Tierra por completo.
Resulta muy complicado abordar una reseña sobre una obra de esta magnitud. Que Alan Moore es un escritor como la copa de un pino ya lo había comprobado en V de Vendetta y especialmente en From hell, pero este cómic es con diferencia el más ambicioso a que me he enfrentado. Da bastante vértigo pensar en el esfuerzo que debe suponer crear una trama tan compleja. Pero más aún vértigo da comprender que si se desarrolla con tanta sencillez y claridad para el lector es por lo bien ideada y estructurada que está. Y algo así solo se consigue teniendo un talento descomunal y dominando el oficio de escribir. El resultado es tan compacto y contundente que no me extraña que el de Northampton rechazara cualquier vinculación con la adaptación a la gran pantalla de 2009. Yo recuerdo haber salido del cine con la sensación de haber malgastado dos horas y pico de mi vida. Sin embargo todo el tiempo que he dedicado al cómic ha tenido como recompensa la satisfacción de haber disfrutado de una obra de arte.

El contexto de la narración es ucrónico pero la mayoría de los acontecimientos clave de la historia mundial coinciden con los que conocemos. Tanto es así que el pánico nuclear de la Guerra Fría es el elemento de mayor peso a la hora de articular la trama. No en vamo la acción transcurre en 1985 con la III Guerra Mundial a un tris de desatar el holocausto atómico sobre nuestro planeta. Moore inventa un realidad en que han existido justicieros enmascarados desde finales de los años 1930s y un superhéroe con poderes asombrosos desde 1960. Este homenaje a la historia del cómic se refuerza cuando los agrupa en equipos de lucha contra el crimen (los Minutemen), con bastante mal resultado por cierto. Y ello se debe a que el autor británco nos muestra a (super) héroes y villanos desde una óptica humana, cada uno con un carácter y una personalidad concreta en la que abundan contradicciones, limitaciones, vilezas y grandezas. Así que el conflicto al ponerlos todos juntos está servido. El espectacular, terrible y desquiciado final supone un último y excelente homenaje a toda la estética y ética propia de los cómics de superhéroes, regado eso sí de toda la carga moral y filosófica que tanto gusta a este escritor.  

El cómic no solo incluye un desarrollo gráfico (que de no hacerlo no estaríamos ante un cómic), sino que además cada uno de los doce capítulos que lo compone se cierra con textos que nos revelan información de interés en diferentes formatos. Tenemos cinco capítulos de 'Bajo la capucha', la autobiografía de Hollis Manson, el Búho Nocturno original. Sesudos estudios socioculturales sobre la influencia del Dr. Manhattan a la hora de moldear la sociedad. Una aproximación a Walter Kovacs, alias Rorschach, a partir de informes policiales y psiquiátricos. Artículos, entrevistas, intercambio de memorandos de empresa. En definitiva un enfoque puramente narrativo que aumenta todavía más la densidad de la historia y aporta datos que nos permiten entender cómo se ha llegado a este momento. Hay incluso una subtrama de ficción metaliteraria que aparece a lo largo de las páginas. Se trata de un cómic de terror con un barco de piratas maldito que está leyendo un chaval. Lo ha tomado prestado de un quiosco de prensa y su acción se inmiscuye en las observaciones que el quiosquero hace sobre los acontecimientos a los que se enfrenta el mundo. Tengo que reconocer que a mí este brote postmodernista me ha resultado bastante cargante. Tiene la gracia pretenciosa de una boutade cuyo único objetivo parece ser enredar la lectura.

En el apartado visual nos encontramos otra vez con el formato que ya vimos en 'From hell': páginas compuestas de nueve viñetas de tamaño uniforme distribuidas en bloques de 3x3. Cuando resulta necesario ampliar el espacio para recoger escenas de mayor tamaño las viñetas se agrupan  convenientemente en 2, 3, 4, 6 o toda la página, manteniendo siempre eso sí los módulos resultantes sobre la distribución original de 3x3. Como punto negativo, el tamaño de la letra en muchos bocadillos es extremadamente pequeño y puede llegar a ser difícil de leer. Los dibujos de Dave Gibbons plasman el estilo habitual de los cómics de superhéroes clasicos, con líneas claras y colores planos y abigarrados. Podemos encontrarnos bien con combinaciones de tonos y contrastes nada naturales, bien con varias páginas en tonos uniformes para dotarlas de una entidad narrativa diferenciada del resto del capítulo. Este uso de los colores consigue crear subliminalmente el efecto a cómic viejo hasta el punto de que una vez terminado, no puedo evitar evocar el tacto las páginas del tomo como de papel grueso y áspero (nada más lejos de la realidad, por cierto).

En definitiva, una obra apasionante y absorbente que nos da razones de sobra para entender por qué Alan Moore está considerado uno de los mejores guionistas de cómic del mundo. Imprescindible.

26 sept 2021

He aquí el hombre - Michael Moorcock

Ya desde pequeño, Karl Glogauer se desmarcó como el típico niño raro. Criado por una madre neurótica y manipuladora, que no llegó a explicarle con claridad qué pasó con su padre ausente, ha heredado de ella una manera retorcida y difícil de relacionarse con las personas, que se hace más patente con las mujeres. Apasionado por las ideas de Jung y el esoterismo, termina en un grupo con sus mismos intereses en el cual conoce a Sir James Headington, un físico procedente de la clase alta británica a quien sus pares han condenado al ostracismo por sus ideas poco convencionales. Resulta que Sir James ha inventado una máquina para viajar en el tiempo y le propone a Glogauer que sea el primer pasajero humano. Él acepta a condición de que le deje elegir su destino, que no será otro que Oriente Medio en el año 29 de nuestra era.

Viajes en el tiempo con paradojas y arquetipos. Todo ello condimentado con una estructura narrativa muy dinámica y temáticas secundarias propias de la New Wave. Todo eso tenemos en He aquí el hombre. La resolución de la historia se ve venir desde el momento en que al protagonista lo encuentran unos esenios capitaneados por Juan Bautista en algún lugar del desierto a medio camino entre Jerusalén y Belén. Pero no por previsible la historia deja de ser original y adictiva, además de estar muy bien planteada. Michael Moorcock es uno de esos autores británicos que se vinculan a la New Wave en todas las listas y artículos relacionados con ese movimiento de la ciencia-ficción que tanto me gusta. Para ser mi primer contacto con su obra no he podido tener más suerte. Aunque también tengo que aclarar que curioseé bastante por Internet antes de decidirme por una de sus novelas, porque tiene muchas que entran de lleno en el campo de la fantasía y yo ahí a priori no estoy muy a gusto.

La narración tiene dos cursos diferentes, uno que transcurre en la Judea bajo la dominación del Imperio Romano y el otro, el contemporáneo (principos de los 1950s-1970), que nos muestra la vida de Glogauer hasta llegar al momento en que decide comprobar si Jesucristo existió de verdad o es solo una idea. El hilo en el pasado es lineal pero el del presente es fragmentado, con unas elipsis temporales abrumadoras que saltan a los momentos más reveladores de la vida del protagonista, y nos muestran las carencias emocionales que conducen a su decisión. Pero los elementos propios de la New Wave no solo los encontramos en la forma: el transfondo filosófico y religioso de la búsqueda del protagonista, o la presencia normalizadora del sexo y las relaciones sexuales (incluidas las homosexuales), forman parte sin duda alguna de las preocupaciones habituales de ese subgénero. Uno de los mayores logros de Moorcock es conseguir que la tensión vaya in crescendo. Las pistas sobre el destino que aguarda a Glagauer en Judea van cayendo poco a poco, creando un ambiente cada vez más sobrecogedor y trágico. Por más que el final sea fácil de prever, he disfrutado mucho la lectura. Siendo justos no todo es llegar, gran parte de la diversión, si no toda, está en el camino a recorrer.

4 ago 2021

Niña, mujer, otras - Bernardine Evaristo

Amma Bonsu es una directora de teatro que tras décadas ocupando pequeñas salas alternativas va a representar un texto propio en en National Theatre de Londres. Su posicionamiento frente a su trabajo ha sido siempre muy radical. No en vano es mujer, negra, lesbiana y ya tiene más de cincuenta años. Así que el estreno de 'La última amazona de Dahomey' supone un hito de una importancia extraordinaria. Tanto para ella como para todas las personas con quien se ha relacionado desde que empezó en esto a principios de los 1980s.

Niña, mujer, otras es una fascinante y absorbente novela coral que nos da a conocer la vida e historia un buen puñado de mujeres en el Reino Unido, con el añadido no banal de que todas ellas son de raza negra. La narración parte de Amma y se ramifica y extiende en el tiempo, llegando en ocasiones incluso a finales del Siglo XIX, momento en que las antepasadas blancas y británicas de algunas de ellas se quedaron embarazadas de marineros africanos que habían pasado unos días en puerto. Las diferentes historias que cuenta Bernardine Evaristo son apasionantes, emotivas, crudas y enternecedoras a la vez. Hay una clara línea de denuncia de la marginación que han sufrido, no solo por ser mujeres y negras, sino también por ser pobres, clase obrera, inmigrantes, homosexuales, campesinas o mil y una características que por diferenciarlas, se usan para discriminarlas (esto aplica también a los pocos personajes masculinos de peso que aparecen). Sin embargo el tono general es tremendamente esperanzador e inspirador, porque gracias al esfuerzo y decisión de los que hacen gala, y por supuesto también por las redes de apoyo que se establecen espontáneamente entre ellas, se transmite la idea de que se puede salir adelante, dejando bien claro eso sí que habrá que luchar por ello y superar muchas dificultades.

El estilo de Evaristo es muy sencillo y directo. Ignora además todas las convenciones ortográficas y de composición para distribuir las frases y los párrafos de tal manera que se facilita la tarea de asimilación del mensaje, introduciendo nuevas líneas que de alguna forma ayudan a que seamos conscientes de que cada una concentra una de las ideas a transmitir, y además facilitarnos una pausa mental para digerirlas. Ocasionalmente llega a distribuir el texto con cierta intención visual/caligráfica de tal manera que el discurso se adapta al estado emocional del personaje sobre el que habla. Su forma de escribir resulta también muy actual, incorporando cuando la ocasión lo requiere las polémicas desinencias ideadas para personas transexuales o no binarias. Y a la vez, reflexiona con mucho tino sobre su idoneidad o por el proceso que será necesario para que sea aceptado socialmente.

Muy pocas objeciones puedo ponerle a esta maravillosa obra y todas menores. Quizás la de más importancia es que te puedes llegar a perder en esa urdimbre espacio-tiempo repleta de personajes, algo que queramos que no fastidia mucho, pues te hace perder la idea de relaciones globales que se quiere transmitir. La contraportada dice que se nos muestran las vidas de doce mujeres. Yo en realidad no las he contado, pero tengo la sensación de que por lo menos el doble. El otro reparo tiene que ver con ciertos aspectos de la traducción, que aunque es magnífica, tiene puntualmente algunos de esos tics que tanto me molestan al traducir del inglés: tiempos verbales cuyos equivalentes en castellano han sido elegidos erróneamente, acumulación de adjetivos, etc. De todas formas ni el primero ni el segundo menoscaban en lo más mínimo el goce que supone la lectura de esta estupendísma novela.

26 jul 2021

El silencio de las mujeres - Pat Barker

Lirneso ha caído. El artífice final de la derrota ha sido Aquiles, como siempre. Parece que su nombre basta para que las murallas de las ciudades aliadas de Troya se derrumben. Tras invadir la ciudad se producen los saqueos y masacres habituales. Los hombres, niños y mujeres embarazadas son asesinados. Y el resto de mujeres supervivientes, muchas de ellas tras sufrir violaciones múltiples, pasan a ser esclavas del ejército aqueo. Briseida, la esposa del rey de Lirneso, es tomada como trofeo de guerra y entregada a Aquiles.

El silencio de las mujeres es una reescritura de parte de la Guerra de Troya desde la óptica de mujer que ha sido convertida en esclava. La voz de Briseida otorga una perspectiva femenina a esta historia épica. Sin embargo Pat Barker combina a la perfección los elementos propios de una contienda con el drama que supone la esclavitud para la protagonista y la demás mujeres capturadas como botín de guerra. Así pues, en ningún momento dejamos de estar ante una apasionante narración bélica repleta de mitos asombrosos, dioses entrometidos, complejas tramas de poder, venganzas crueles y traiciones abyectas. A lo que se suma el lado emocional que supone el proceso de asimilación de Briseida de su nueva realidad como esclava y concubina del gran héroe. Pero ojo, que nadie piense que la visión de la protagonista es contemporánea y que nos encontramos ante un alegato feminista inyectado directamente desde el siglo XXI. En absoluto, no solo el corte de la historia es totalmente clásico sino que el enfoque de la protagonista es el de una mujer de la nobleza que ha perdido su libertad. Se preocupa por el resto de sus iguales, esto es, las nobles que han sido sometidas, aunque también es consciente -y así lo indica- de que su situación es muy diferente a la de las mujeres que siempre han sido esclavas y que por tanto, no lo estarán pasando tan mal porque han vivido así toda su vida y ya estarán acostumbradas.

La lectura es tremendamente absorbente. El estilo de Barker no puede ser más sencillo a la hora de transmitir ideas y sentimientos complejos, lo cual hace pensar que tiene que haber muchísimo trabajo detrás para conseguir esa aparente simplicidad. El único incoveniente que puedo poner tiene que ver con la traducción, aunque es posible que el original en inglés tenga el mismo defecto. Y es que depués de zambullirnos un texto repleto de nombres de personajes y términos propios de la cultura helena clásica, nos encontramos con otros que rompen esa magia. Esto se hace dolorosamente patente con las palabrotas y los tacos para blasfemar o insultar, que suenan inequívocamente propios del castellano, más concretamente de la variedad española: hostia (p.187), hostia puta (p.166), tienes una aspecto de puta pena (p. 166), etc. Tampoco es que ocurra con demasiada frecuencia, pero toparme de pronto con ellos era como romper el encanto de las cráteras de vino, las cuadrigas recorriendo el campo de batalla, o las libaciones a los dioses. En cualquier caso creo que no hay fácil solución desde el punto de vista del traductor (¿usar insultos originales griegos sin actualizar y convenientemente explicados?), y se trata de un problema muy insignificante comparado con la novela tan maravillosa y entretenida que he leído.

29 jun 2021

Un puñado de polvo - Evelyn Waugh

John Beaver tiene unos 25 años y muy poca proyección en el Londres de principios de los 1930s. Desempleado, vive con su madre, que tiene una tienda de decoración y además se dedica a la gestión inmobiliaria, así que su asignación semanal no le da para relacionarse de igual a igual con sus pares en lo social. Aun así, lo intenta sin descanso y sin que el sutil desprecio con que suelen tratarle le importe demasiado. Un día cualquiera coincide con Tony Last en un club. Éste le invita a pasar un fin de semana en su casa, una mansión familiar enorme en el campo de la que se siente muy orgulloso. En realidad lo hizo por quitárselo de encima y porque no pensaba que fuese a aceptar. Pero John no desaprovecha la oportunidad de medrar, y una vez en Hetton Abbey, es Brenda, la esposa de Tony, quien ejerce como perfecta anfitriona. Tiene poco más de treinta años y lleva ya unos cinco años casada. Retirada durante todo ese tiempo en el campo, echa mucho de menos la vida londinense, por lo que iniciará una relación con John simplemente porque el joven es bastante dócil y conveniente para sus planes en la ciudad.

En Un puñado de polvo asistimos a un retrato despiadado de la sociedad inglesa. Evelyn Waugh sitúa a la clase más acomodada en el punto de mira. Sus miembros no solo muestran una frivolidad y una hipocresía insultante, sino que además se aprovechan los unos de los otros sin ningún miramiento. Condescendencia, arrogancia y falta de escrúpulos son las características de los personajes que pululan por esta obra, caracterizados a la perfección por el autor londinense. El cinismo del que hacen gala solo es comparable a su egoismo y a la indiferencia que les provocan los sentimientos de los demás. Todos los párrafos y todas las frases rezuman la por desgracia habitual prepotencia y superioridad con que los ingleses se tratan entre sí y por extensión, a todo el mundo. Por más repugnante que nos parezca, no queda otra opción que maravillarse ante una instantánea tan certera de una realidad tan nauseabunda. Más aún porque proviene de un escritor de su misma nacionalidad.  

La primera parte es una sátira social en la que Waugh no deja títere con cabeza. El autor se limita a exponer las bajezas de los personajes y sus comportamientos despreciables con la intención de que seamos nosotros mismos quienes extraigamos conclusiones. Abundan aquí los ejemplos de un humor negro que llega a asombrar por su falta de consideración hacia el objeto de las burlas, pero que sin embargo encajan a la perfección en el perfil de los personajes por cuya boca se expresan. A raíz de un acontecimiento trágico que sucede muy cerca del ecuador del texto, las caretas se caen y la novela se transforma en un drama que hacia el final solo cabe calificar de perverso. No voy a negar que me ha sorprendido la crueldad con que Waugh ha sido capaz de tratar a algunos personajes. La guinda del pastel es un soberbio acto de indiferencia cósmica por el cual el dios/autor lleva a concluir la narración de forma terriblemente amarga, ignorando cualquier posibilidad de redención o justicia. La novela es magnífica, una joya de cabo a rabo, con una prosa sin tacha que consigue que la lectura sea un placer. Pero si este título va de cabeza a mi top ten de 2021 es por haber optado por un cierre tan doloroso y enfermizo.

26 jun 2021

La creación de Gabriel Davenport - Beverley Lee

No voy a poder decir gran cosa de La creación de Gabriel Davenport porque he abandonado la lectura en la página 86. Por lo que he visto la historia trata de una pareja londinense de treintaipocos años (Stu y Beth Davenport) que junto con su bebé (el Gabriel del título), se han marchado de la City para ir a vivir a una antigua granja rehabilitada en el campo. Un día compran una cajita en una tienda de antigüedades y para su desgracia resulta ser la prisión de algún tipo de entidad maligna. Una vez liberado de su encierro de siglos, este demonio (o lo que sea), intentará poseer al pequeño. Su primer intento de encarnación en este ser inocente fracasa, pero se producen una serie de acontecimientos sobrenaturales terribles que dejarán a los padres del pequeño fuera de juego. Así pues, el bebé termina siendo acogido por un filántropo local que ya tiene experiencia en tratar con niños que has sufrido experiencias fuera de lo común. Lo poco que he aguantado depués de esta puesta en situación me ha enfrentado a un Gabriel ya adolescente que convive con otro par de jóvenes en casa del adinerado erudito. La revelación final antes de dejarlo es que se trata de un centro donde se trabaja con niños con facultades psiónicas (telequinesis, precognición, etc.) y que Gabe busca sentido a su presencia en esa mansión, ya que es obvio que no tiene ninguna capacidad psíquica paranormal.

Las abundantes escenas cliché no motivan, todo el rato imágenes ya muy machacadas en la literatura de horror sobrenatural. La velocidad a la que suceden los acontecimientos, que es más propia de una novela de aventuras que de terror, sigue en esa linea pro-abandono. En definitiva la sensación es que la novela de Beberley Lee está dirigida al público juvenil. Y luego la traducción, que sin ser mala, tiene algunas expresiones no demasiado afortunadas en mi opinión. Traducciones muy directas del inglés que requieren un trabajo extra para que suenen naturales en castellano: 'Es por eso que me he puesto en contacto...', 'Cuando hayáis terminado vuestro té, por supuesto', '...que Stu les llamara de vuelta' (p. 54); 'El teléfono de ella no está funcionando' (p. 55). Construcciones y expresiones propias de ese idioma que se trasladan palabra por palabra al castellano, tiempos verbales erróneos, los posesivos usados forzadamente, etc. Yo desde luego no escucho a nadie hablar así, aunque por desgracia cada día resulta más demoledoramente habitual ver artículos en medios on-line así de mal escritos. Pero eso no implica que haya que aceptarlos como normativos, aunque de seguir así el panorama con el tiempo todo se andará. Lo más gracioso del caso es que de pronto en la página 58 me encuentro con 'lingotazo de güisqui', que con esa grafía 100% RAE es como un mazazo capaz de descolocar a cualquiera.

Resumiendo, creo que ha sido uno de los libros que he abandonado con más facilidad por la sencilla razón de que no le he visto nada de interés. Nada. Seguro que tiene su público, pero desde luego yo no me incluyo en ese grupo. Ahora bien, que nadie se piense tampoco que es la obra maestra que sugiere el desbordante número de reseñas positivas que tiene en Goodreads.

7 abr 2021

¡Y he aquí que era un sueño! - Rhoda Broughton

Creo que con ¡Y he aquí que era un sueño!, subtitulado 'Historias inquietantes', voy a terminar mi aproximación a la literatura victoriana de terror por este año. En realidad el hecho de haber leído tres autoras británicas decimonónicas encuadrables en este género en apenas tres meses no ha sido premeditado. Simplemente tengo una lista de libros pendientes para tomar prestados de alguna de mis bibliotecas habituales y voy sacándolos según su disponibilidad. No tengo nada personal contra Rhoda Broughton, no me ha parecido ni mejor ni peor que Amelia B. Edwards o Edith Nesbit, a quienes leí en febrero y marzo respectivamente. Lo que ocurre es que los parámetros en que se mueven todos los relatos cortos de este subgénero son muy parecidos, así que como muestra, bien me valen tres botones. Los títulos de los cuentos que aparecen en este tomo son:

  • La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad
  • El hombre de la nariz
  • ¡Y he aquí que era un sueño!
  • Pobre hermoso Bobby
  • Bajo la capa
  • Lo que significaba
  • Día de renta
Me veo obligado por tanto a repetir poco más o menos lo que mencioné al hablar de esas otras dos autoras. Para empezar para el lector contemporáneo los relatos pecan de cierta ingenuidad y aunque muchos de ellos incluyan espectros, apariciones o espíritus de recién facellidos que se despiden de sus amadas antes de perderse en el más allá, miedo, lo que se dice miedo, los cuentos no dan. Yo más bien calificaría su temática como "misterio", porque al fin y al cabo se limitan a relatar de manera bastante inocente sucesos sobrenaturales. Luego tenemos el gran peso del formato epistolar a la hora de desarrollar el texto. Prácticamente todos incorporan un intercambio de cartas como forma de narrar los acontecimientos.

¿Hay alguna particularidad en el estilo de Broughton? Los cierto es que sí. Ya en el prólogo nos avisan de que su gran cultura literaria hizo que llenara sus cuentos de referencias a obras de otros escritores, bien contemporáneos suyos, bien clásicos. Por suerte están convenientemente explicadas con notas al pie de página, porque si no desde luego a mí se me habrían escapado la mayoría de ellas. También sus descripciones con extremadamente detalladas, mucho más de lo que cabría esperar en relatos cortos. Finalmente varios cuentos compilados en este tomo se cierran con una afirmación que ha de entenderse como un recurso más para impresionar al lector: la autora nos indica que la historia relatada ocurrió en realidad, pero que se ha visto obligada a cambiar los lugares y los nombres de los personajes implicados. En definitiva, un poco lo de siempre. Vistos en perspectiva, por originalidad y variedad de temas tratados, de los tres libros que he leído sin duda me quedo con El carruaje fantasma y otras historias sobrenaturales. Es perfecto para hacerse una idea de cómo se entendían las historias de terror en la Inglaterra victoriana y para mi gusto, el más entretenido.

20 mar 2021

Relatos sombríos - Edith Nesbit

Más cuentos victorianos de terror, esta vez a cargo de Edith Nesbit, que según nos aclaran en un breve prólogo que los antecede, es más conocida por sus relatos infantiles. En estas píldoras de horror nos encontramos con un formato muy, muy parecido al que veíamos hace apenas un mes en El carruaje fantasma y otras historias sobrenaturales, de Amelia B. Edwards: el narrador(a) nos relata en primera persona unos hechos sobrenaturales en los cuales participó en mayor o menor medida. Unas veces es el propio protagonista, otras un familiar o amigo que se vio implicado en los sucesos. El relato toma así forma de confesión que comienza siempre con una disculpa por la más que probable torpeza en la redacción de la misma, pues nuestro humilde narrador no se dedica a la escritura. También encontraremos con que el final, bastante previsible en todos los casos, se irá haciendo cada vez más evidente a medida que se acumulan los acontecimientos página tras página, con frases finales que fueron escritas con el ánimo de resultar escalofriantes, pero que al lector contemporáneo van a resultar más bien entrañables. Los títulos incluídos en Relatos sombríos son:

  • La estatua de mármol
  • Desde el reino de los muertos
  • La tercera sustancia
  • La boda de John Charrington
  • La sombra
  • Los cinco sentidos
  • El marco de ébano
  • En la oscuridad
  • El coche violeta
Los temas tratados suelen ser los del gusto de la época: fantasmas, apariciones, maldiciones, espíritus que vuelve de entre los muertos. Hay eso sí enfoques algo más originales, que abarcan desde introducción de elementos de la ciencia y la tecnología ('La tercera sustancia', 'Los cinco sentidos', 'El coche violeta') o aspectos propios de la sociedad victoriana, como el vegetarianismo o el rechazo a la vivisección ('Los cinco sentidos', 'En la oscuridad'), que no son siempre presentados como positivos. En definitiva una lectura sencilla y ligera, muy interesante desde el punto de vista histórico y de evolución del género. No creo en ningún caso que los contenidos sorprendan a ningún aficionado.

18 feb 2021

El carruaje fantasma y otras historias sobrenaturales - Amelia B. Edwards

Hay siete relatos de terror en El carruaje fantasma y otras historias sobrenaturales. Siete relatos plagados de fantasmas, espectros, apariciones y espíritus del otro mundo. Todo ello muy del gusto decimonónico, que es de cuando datan. Aunque hay ligeras (ligerísimas) variaciones entre ellos, el modelo que sigue Amelia B. Edwards es el mismo en los siete: el narrador-protagonista escribe un relato en donde nos detalla un suceso sobrenatural que experimentó bastantes años atras, diez o veinte. Se define como una persona muy cabal y anclada en la realidad, sin embargo está muy seguro de los hechos inexplicables en que participó como uno de los actores principales y no tiene miedo a contarlos. Los títulos incluídos son:

  • El carruaje fantasma
  • Una noche en los confines de la Selva Negra
  • En el confesionario
  • Una misión peligrosa
  • El expreso de las cuatro y cuarto
  • La historia de Salomé
  • El Paso Nuevo
La narración va acumulando tensión página tras página hasta que en la última (me atrevo a decir que casi en el último párrafo), se nos revela, o más bien confirma, lo que veníamos esperando. Porque cuando en la frase anterior hablaba de "tensión", ha de trasladarse a los estándares y gustos del S. XIX. Así que al lector actual no le causará gran impacto saber que la bella dama que el narrador veía paseando por el cementerio era en realidad el espíritu de una difunta. O que su compañero de vagón murió hace un par de meses. O que el tipo tan espeluznante con quien se tropezó en la iglesia fue, en vida, un maníaco homicida. No quiere decir esto que los relato sean malos, ¡en absoluto! La ejecución es impecable, la ambientación muy sugerente y las historias son entretenidas y entrañables a la vez. A mí me han encantado y he pasado muy buen rato leyéndolo.

28 ene 2021

El buen soldado - Ford Madox Ford

Mediados de la década de los 1900s. John y Florence Dowell son una acaudalada pareja norteamericana que está pasando el verano en el balneario de Nauheim, Alemania. En este paraje tan exclusivo, donde Florence recibe tratamiento a sus problemas de corazón, conocen a Edward y Leonora Ashburnham, un matrimonio inglés que también está en esas termas para tratar las cardiopatías de Edward. Entre ellos surge una gran amistad desde el primer momento y será John quien nos narre en primera persona cómo evoluciona la misma durante aproximadamente diez años.

Según el propio Ford Madox Ford, El buen soldado es su mejor obra. También ha aparecido muy arriba en varias listas de lo mejor de la literatura británica y en lengua inglesa publicadas por aquí y por allí. Sin conocer ni el resto de títulos de este autor, ni por supuesto el resto de seleccionados en ninguna de las listas mencionadas, he de admitir en cualquier caso que me ha parecido una novela maravillosa a todos los niveles. Para empezar nos narra una historia de relaciones humanas que resulta totalmente verosímil, donde se exponen miserias, engaños, pasiones y emociones sin tapujos y con una credibilidad incuestionable. Pero por si esto no fuera suficiente, a nivel formal cuenta con varias características que hacen que la lectura sea tremendamente adictiva.

John Dowell nos relata el progreso de la amistad y las relaciones entre las dos parejas de forma fragmentaria. Para ello recurre a flashbacks que saltan de uno a otro momento en el tiempo según lo va necesitando y según le condicionan los detalles que nos va revelando. Bascula además sobre algunos instantes concretos en los que se producen hechos de mucha importancia, algo que nos permite contar con unos puntos de apoyo sobre los cuales construir nuestro esquema mental. Sin embargo estamos ante un narrador cuya perspectiva de las cosas cambia a medida que se van conociendo particularidades de cada uno de los personajes. No sé si a eso se le puede denominar narrador no fiable, aunque de hecho lo es en el sentido de que en varias ocasiones nos da datos que se contradicen. Sin embargo respecto a su tarea de narrar las afinidades y desavenencias de las dos parejas, yo no diría que es no fiable, sino que simplemente a cada poco se ve obligado a reevaluar su punto de vista sobre los demás. Este aspecto me ha parecido súper interesante porque creo que es algo que a todos nos ha pasado. Todos nos vemos obligados a recomponer nuestro concepto de los demás, contínuamente. Y no por ello nuestra opinón sobre ellos se puede calificar de dudosa o no confiable. Simplemente está supeditada a nuestras impresiones en cada momento de la relación.

Ford logra componer una crítica demoledora a la hipocresía de la sociedad, construida sobre unas apariencias que se demuestran escandalosamente engañosas a poco que se profundice en los individuos. La capacidad de mentir, engañar y ocultar de todos los personajes solo es superable por la tristeza, el daño y el dolor que provocan sus acciones. El propio John se presenta como un individuo tremendamente anodino y desapasionado que simplemente se deja llevar por las convenciones y por lo que se espera de él. También es verdad que su incapacidad para percatarse de las emociones de los demás juega en favor de la narración, ya que cada confidencia que recibe se traduce en un giro en su forma de ver los hechos. En realidad la novela es un drama de proporciones descomunales, pero debido al distanciamiento del narrador y su aparente falta de empatía, yo no lo he percibido como tal. Al menos no en las dimensiones objetivas del mismo. De hecho a lo largo de los capítulos aparecen elementos inequívocamente cómicos, unos agudos golpes de humor incrustados en medio de descubrimientos sobrecogedores. Y por crudo que pueda resultar, es imposible contener la risa.

En definitiva, una lectura apasionante y que recomiendo sin ninguna reserva. Curiosamente, a pesar de que los personajes pertenecen a las clases más pudientes de principios del siglo XX, ni el elitismo ni la exclusividad de su forma de vida me han provocado rechazo. Esto se debe creo yo a que los conflictos que se exponen en la acción son universales e inherentes al ser humano, la esencia de lo que somos, por desgracia. La clase social actúa en este caso como un decorado meramente anecdótico y su sustitución por personajes de clase media, trabajadora o marginales no cambiaría apenas la naturaleza del relato. Pero cuidado que no todo podía ser bueno. Después de leer un libro tan bueno y tan bien escrito se genera cierto recelo de cara a tus próximas lecturas. Porque a ver quién es el autor (autora) que está a la altura de semejante maravilla.

21 ene 2021

Bajo el volcán - Malcolm Lowry

Día de los Muertos de 1938 en Quauhnáhuac (Cuernavaca), México. El ex-cónsul británico de la ciudad, Geoffrey Firmin, vuelve a casa muy de mañana después de haber pasado toda la noche en un baile benéfico. Se encuentra entonces por sorpresa con su ex-mujer, Yvonne Firmin, quien ha vuelto a la ciudad. Se divorciaron hace un año pero ella le sigue amando, así que ha decidido intentar salvar la relación. El ex-cónsul tiene un largo historial de borracheras, y a pesar de que muestra claros signos de estar bebido, continúa buscando alcohol para no parar. Un poco más entrado el día su hermanastro Hugh, periodista y simpatizante del comunismo, regresa también de un reciente viaje a México D.F. Entre ellos tres, Jacques Laruelle, amigo de la infancia de Geoff, y el doctor Vigil, se desarrollará una enrevesada jornada repleta de reconres y sinsentidos, esto último producto principalmente del alcoholismo del ex-cónsul.

Bajo el volcán es uno de esos clásicos que según de las referencias que he ido viendo aquí y allá, tenía que caer entre mis lecturas tarde o temprano. Alcoholismo, autodestrucción y ese descenso a los infiernos que se menciona por doquier eran garantía de éxito, ya que son temas que encajan al 100% en mis gustos. Pero por desgracia no ha sido así. Me he encontrado con una novela densa, espesa, viscosa, con una prosa sobrecargada, enrevesada y confusa que ha propiciado que terminarla se transforme en una forma refinada de tortura.

Podría pensarse que se ha escrito así intencionadamente para transmitir los efectos del confusión mental que el alcoholismo provoca en los personajes (Geoff a la cabeza), que se atiborran de whisky, tequila o mezcal durante toda la narración. Pero no es el caso, no durante la mayor parte del tiempo al menos. Es verdad que Malcolm Lowry usa algunas técnicas que sí transmiten muy bien esa incoherencia del discurso propia de los beodos, por ejemplo con repeticiones de frases o vacilaciones al hablar. Pero eso ocurre en contadas ocasiones y surte el efecto buscado en el lector, así que por ahí nada que protestar. Ahora bien, el resto de incongruencias no se pueden justificar como los desvaríos de un borracho.

Lowry emplea frases interminables, párrafos enteros que partiendo de una idea simple, componen una explicación kilométrica a base de subordinadas de relativo, yuxtaposiciones y enumeraciones que se ramifican con nuevas ideas sin descanso ni concierto. Llegado un momento, se pierde la referencia inicial sobre la que partían sus disquisiciones. Esto me ha forzado a volver hacia atrás en el texto en numerosísimas ocasiones. A veces, al disponer de estos comentarios irrelevantes entre paréntesis, resulta fácil retomar el hilo (y cuando digo irrelevantes me refiero por ejemplo a descripciones de flora y fauna local, algo que abunda hasta la extenuación). Otras veces, cuando solo hay comas, encontrar el origen de la frase que ha generado esa verborrea se transforma en una tarea extremadamente complicada. Tanto que a medida que caían los capítulos fui perdiendo en interés en hacerlo.

Es evidente por otro lado que hay una fuerte intención simbólica en el texto. Los dos volcanes entre los cuales se situa la ciudad y dominan el paisaje; un indio que aparece en varias ocasiones montado en un caballo con el número siete marcado en la grupa, el cual desencadenará el desenlace; el día del año en que transcurre la acción; la exhuberancia de la flora como idea del paraíso. No lo pongo en duda, sin embargo según lo he sentido yo, estos elementos no hacen el texto ni más interesante ni más (y esto es importante) soportable. Nunca he estado muy a favor de los simbolismos, que creo que hay que manejar con un cuidado extremo para que tengan su razón de ser. Y en esta ocasión también me han resultado muy cansinos y aburridos, una excusa para ver más allá de lo que hay.

A estas alturas puede que haya quien se pregunte por qué te terminado el libro, máxime si ya desde el capítulo segundo tenía bastante claro que no iba a sacar gran provecho. Pues bien, ha sido una mezcla entre incredulidad y presión social. Me he forzado a seguir dándole una oportunidad porque como he dicho antes, las historias de autodestrucción están entre mis favoritas. Y si en todos los medios y blogs hablan marvillas de esta novela, no podía dejarla a la primera decepción. Era necesario buscar esa excepcionalidad en cada nuevo capítulo, por más que no hubiera encontrado nada ni remotamente parecido en los anteriores. También es verdad que algunos aspectos sociales e históricos que recoge en el texto me han ayudado a seguir: la Guerra Civil Española, el auge de los fascismos en Europa, el racismo y los abusos a los pueblos nativos de México. Además, en un par de ocasiones se evocan historias centradas en Jacques Laruelle y Hugh Firmin que encajan en el formato de 'cuentos dentro de un cuento'; no tienen relación ni importancia ninguna con la trama principal, al margen de estar protagonizadas por dos personajes comunes, pero reconozco que me resultaron entretenidas e incluso divertidas, aliviando momentáneamente la pesadez general del libro.

En definitiva, un fracaso estrepitoso en todos los términos. Sólo el capítulo final sirve para redimir un poco una lectura tan insoportable. En el cierre he percibido por fin algo de esa grandiosidad que se supone contiene. De hecho me ha recordado a un verdadero clásico que describe con precisión y elegancia la degeneración a la que conduce el alcoholismo: Días de vino y rosas (Blake Edwards, 1962). Lástima que para llegar a ese desenlace haya que soportar el resto de la novela.

15 ene 2021

El mundo al atardecer - Christopher Isherwood

Stephen Monk estuvo casado con la famosa novelista británica Elizabeth Rydal, una de cuyas novelas fue 'El mundo al atardecer'. La escritora padecía una enfermedad cardiaca y falleció a mediados de los 1930s. Cuando lo conocemos estamos a principios de los 1940s y reside en los Estados Unidos, que están a tan solo unos meses de entrar en contienda en la II Guerra Mundial. Se acaba de separar de su segunda esposa, Jane Armstrong, una norteamericana con quien tenía una relación muy tumultuosa. Para poner distancia entre ellos se refugia en casa de su tía Sarah, en Dolgelly, un pueblo cerca de Filadelfia con una fuerte comunidad cuáquera, de la cual Sarah es un referente muy activo. Nada más instalarse con su tía, aunque en realidad no le une ninguna consanguinidad, sino un vínculo afectivo muy fuerte, es atropellado por un camión en unas circunstancias algo extrañas. Las fracturas que sufrirá debido al accidente le harán postrarse en cama durante varias semanas, momento que aprovechará para ordenar y clasificar las cartas de Elizabeth, y también para analizar sus sentimientos.

A poco que se conozca la obra de Christopher Isherwood, no resulta difícil reconocer su estilo en El mundo al atardecer. De hecho hay una más que evidente pátina de ficción autobiográfica en la trama y el protagonista. Para empezar Monk comparte con el autor su afición a los viajes, de tal forma que recorre el mundo a lo largo y ancho sin apenas descanso. Pasa largas temporadas con su primera esposa en cualquier ciudad o pueblo donde se sientan cómodos, cambiando a otro solo cuando empiezan a cansarse por el motivo que sea. Nuestro protagonista es además bisexual y ha tenido experiencias sexuales y afectivas con hombres, aunque no demasiado intensas en el segundo aspecto (dado que la novela data de 1954, podríamos situarlo en los grados 1-2 de bisexualidad de la controvertida escala de Kinsey). Se mueve además en ambientes muy exclusivos, tanto en lo económico como en lo social, y tiene acceso al mundo de la alta cultura europea y al mundo del cine en Hollywood. Por último, Monk es caprichoso, egoista y voluble en lo sentimental. Es capaz de entregarse incondicionalmente a su pareja pero también de maltratarla con una conduncta aborrecible. Y ojo que esto último es una mera descripción del carácter del protagonista, en este aspecto no me considero capacitado para encontrar coincidencias con la vida personal de Isherwood en base a otros textos suyos que he leído.

El libro está escrito con una prosa intachable, sencilla, limpia, clara. Narrado en primera persona por Monk, se lee sin ninguna dificultad y los recursos narrativos son bastante sencillos, ya que toda la novela se construye en base a flashbacks. Hay mucho de reflexión y análisis, tanto de los sentimientos como del pulso de la sociedad. No podrían ser más certeros, por más que demuestren lo retorcida que puede ser el alma humana (celos, envidias, inseguridades, etc.). Respecto a cuestiones sociales, Isherwood se alinea con el pacifismo y la militancia LGTB desde un enfoque sorprendentemente directo y sin medias tintas. Algo que resulta admirable y demuestra el compromiso que mantuvo en estos temas durante toda su vida. No olvidemos que se trata de una obra publicada a mediados de los 1950s y que para entonces este autor vivía en USA, donde el mccarthismo estaba en pleno apogeo y el FBI investigaba a todas las organizaciones de defensa de los derechos de los gays.

Por último, habrá a quien los ambientes elitistas en que se desarrolla la acción le puedan resultar un poco cargantes. Estoy pensando en mí mismo, por ejemplo. Al situar la trama en localizaciones exóticas, destinos clásicos de la jet-set, y tener un elenco inacabable de personajes acaudalados, cuando no directamente millonarios, se corre el riesgo de alejarse de la realidad del lector medio, que difícilmente va a poder identificarse con esas experiencias por más que el tema de fondo sean los sentimientos y la conducta humana. Algo debió olerse Isherwood porque hay un personaje, una militante comunista exiliada de la Alemania nazi acogida por la tía Sarah, que precisamente viene a plantear estos problemas. Encuadrado dentro del auge del fascismo de los años 1930s en Europa, Gerda, que así se llama la refugiada, le echa en cara a Stephen el distanciamiento de la realidad social de la obra de su difunta esposa. He de reconocer la réplica de Isherwood es muy inteligente y me ha hecho reflexionar al respecto (no la incluyo aquí para que mantengáis el interés en el libro). Sigo teniendo mis contradicciones en relación a esta cuestión, pero el enfoque que da el autor ha conseguido que sea consciente de no se puede juzgar con ligereza a las personas por unas desigualdades que vienen provocadas por un sistema socioeconómico injusto. Por fin ha llegado quien me haga abrir los ojos a mi arrogancia, que falta me hacía. Desde luego no volveré a incluir en ninguna reseña una boutade del tipo 'me resulta difícil simpatizar con las desgracias de los más favorecidos económicamente', frase que solo viene a probar una falta de sensibilidad tan grande como los fortunas de los personajes a quienes iba dirigida. En definitiva un libro muy interesante y muy bien escrito. No creo que entre en la categoría de imprescindibles de la historia de la literatura mundial, pero reconozco que he disfrutado mucho leyéndolo.

9 ene 2021

Un verano infinito - Christopher Priest

Segundo acercamiento a la obra de Christopher Priest, en esta ocasión con una colección de cuatro cuentos y una novela corta, clasificación que se atiene a la información que proporciona La Tercera Fundación. El tomo se abre con una breve introducción del autor dando una aproximación a su forma de escribir y en concreto a cómo se gestaron estos textos. Os incluyo los títulos a continuación con una somera explicación de la trama.

  • 'Un verano infinito'. Unos desconocidos procedentes del futuro se dedican a capturar escenas humanas mediante unos aparatos que asemejan cámaras fotográficas y que dejan a las víctimas congeladas en el tiempo. Los perjudicados desaparecen del flujo del tiempo normal, pero cuando la instantánea se erosiona, las personas inmovilizadas en el espacio-tiempo se reincorporan al mundo y son capaces de percibir otras escenas congeladas.  
  • 'Rameras'. Primer relato corto de la serie 'El Archipiélago de Sueño'. Se trata un conjunto de narraciones con tramas independientes pero que transcurren en un entorno común: el mundo lleva 200 años en guerra, pero el grupo de islas que responde a ese nombre permanece como zona neutral tras el acuerdo de todos los contendientes. En este título, el más flojo de la compilación para mi gusto, conoceremos a un oficial de baja por haber sufrido un ataque con gases sinestésicos. Durante su licencia viajará a la isla de Winho en busca de una prostituta a la que conoció años atrás.
  • 'Vagabundeos pálidos'. Viajes en el tiempo y relato de crecimiento que transcurre en un lugar y tiempo inderminado que comparte características sociales decimonónicas y una tecnología electromagnética fantástica. Mykle y su familia celebran un picnic anual en el Parque del Canal Magnético. El joven protagonista ignora las advertencias de seguridad al pasar por el Puente de Mañana y aparece más de treinta años en el futuro en lugar de al día siguiente. Allí se encontrará con una mujer joven, enigmática y atractiva, que condicionará el resto de su existencia.
  • 'La negación'. Otro relato corto de la serie 'El Archipiélago de Sueño'. Aunque en esta ocasión las islas no aparecen en la trama, la acción sí que transcurre en ese mundo que lleva dos siglos en guerra. Conoceremos a Dik, un joven destinado como policía de fronteras para vigilar el muro que separa los dos bloques en contienda. Como parte de las actividades para mantener alta la moral de la población, la escritora Moylita Kaine pasará unos días en el pueblo. La autora resulta ser su escritora favorita y tras conocerla, le abrirá los ojos en relación a la realidad de una guerra.
  • 'El observado' (novela corta). Yvann Ordier es un industrial retirado que consiguió su fortuna fabricando escintilas, unas diminutas piezas de tecnología para el espionaje. Disfruta de su jubilación anticipada en la isla de Tumo, ubicada en el 'Archipiélago de Sueño', donde comparte sus días indolentes con Janessa, una antropóloga local que ha estudiado a los refugiados qataari. A través de ella conocerá a Jacj y Luovi Parren, una pareja de antropólogos recién llegados a la isla con la intención de relacionarse con esos elusivos expatriados. Ninguno de ellos sabe que Ordier observa obsesivamente a los qataari gracias a la excepcional ubicación de una de sus propiedades, lo que le permitirá descubrir extrañas y excitantes conductas de este pueblo.
Resulta imprescindible señalar la aplastante presencia de los conflictos armados en todas las narraciones. Sin duda es resultado de los años en que fueron escritos, ya que datan de la segunda mitad de los años 1970s, con la Guerra Fría plenamente instalada en el ideario colectivo y los noticieros tras tres décadas de tensiones armamentísticas entre los bloques Occidental y del Este. A esto se suma una ambientación inquietante, con elementos históricos reconocibles y verosímiles pero mezclados con tecnologías avanzadas que los sitúan en un claro contexto de ciencia-ficción. Dichos elementos logran desubicar al lector, proporcionando una realidad incómoda e inasible que resulta tremendamente placentera desde el confort de un libro.

No menos importantes son las características ballardianas de los sucesos que alteran las vidas de los protagonistas. Elementos novedosos e ilógicos que causan desasosiego y tienen consecuencias terribles en su existencia: desde los ya convencionales viajes en el tiempo a armas increíbles o rosas narcóticas, por poner algunos ejemplos. Las descripiciones de los paisajes suelen situarnos en climas extremos, ya sean con frío, nieve y poca luz o bien un calor asfixiante y un sol cuya luminosidad nos obliga a entrecerrar los ojos. Además los secundarios tienen siempre unos planes inciertos que desestabilizan el marco de referencia de los personajes principales. Sus comentarios llevan doble o triple intención y fuerzan al lector a sentir como propia la inseguridad que sus palabras provocan. Y como no podía ser de otra forma, los cierres, aunque coherentes con el desarrollo, no proporcionan calma ni serenidad, sino que dejan un poso de malestar delicioso. En definitiva, tal y como me pasó con Ian Watson hace un par de años, Priest todas las papeletas para convertirse en un descubrimiento rutilante del género fantástico. Y lo mejor de todo es que tengo prácticamente toda su producción por explorar. No se me ocurre una manera mejor de empezar el año.
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