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9 ene 2021

Un verano infinito - Christopher Priest

Segundo acercamiento a la obra de Christopher Priest, en esta ocasión con una colección de cuatro cuentos y una novela corta, clasificación que se atiene a la información que proporciona La Tercera Fundación. El tomo se abre con una breve introducción del autor dando una aproximación a su forma de escribir y en concreto a cómo se gestaron estos textos. Os incluyo los títulos a continuación con una somera explicación de la trama.

  • 'Un verano infinito'. Unos desconocidos procedentes del futuro se dedican a capturar escenas humanas mediante unos aparatos que asemejan cámaras fotográficas y que dejan a las víctimas congeladas en el tiempo. Los perjudicados desaparecen del flujo del tiempo normal, pero cuando la instantánea se erosiona, las personas inmovilizadas en el espacio-tiempo se reincorporan al mundo y son capaces de percibir otras escenas congeladas.  
  • 'Rameras'. Primer relato corto de la serie 'El Archipiélago de Sueño'. Se trata un conjunto de narraciones con tramas independientes pero que transcurren en un entorno común: el mundo lleva 200 años en guerra, pero el grupo de islas que responde a ese nombre permanece como zona neutral tras el acuerdo de todos los contendientes. En este título, el más flojo de la compilación para mi gusto, conoceremos a un oficial de baja por haber sufrido un ataque con gases sinestésicos. Durante su licencia viajará a la isla de Winho en busca de una prostituta a la que conoció años atrás.
  • 'Vagabundeos pálidos'. Viajes en el tiempo y relato de crecimiento que transcurre en un lugar y tiempo inderminado que comparte características sociales decimonónicas y una tecnología electromagnética fantástica. Mykle y su familia celebran un picnic anual en el Parque del Canal Magnético. El joven protagonista ignora las advertencias de seguridad al pasar por el Puente de Mañana y aparece más de treinta años en el futuro en lugar de al día siguiente. Allí se encontrará con una mujer joven, enigmática y atractiva, que condicionará el resto de su existencia.
  • 'La negación'. Otro relato corto de la serie 'El Archipiélago de Sueño'. Aunque en esta ocasión las islas no aparecen en la trama, la acción sí que transcurre en ese mundo que lleva dos siglos en guerra. Conoceremos a Dik, un joven destinado como policía de fronteras para vigilar el muro que separa los dos bloques en contienda. Como parte de las actividades para mantener alta la moral de la población, la escritora Moylita Kaine pasará unos días en el pueblo. La autora resulta ser su escritora favorita y tras conocerla, le abrirá los ojos en relación a la realidad de una guerra.
  • 'El observado' (novela corta). Yvann Ordier es un industrial retirado que consiguió su fortuna fabricando escintilas, unas diminutas piezas de tecnología para el espionaje. Disfruta de su jubilación anticipada en la isla de Tumo, ubicada en el 'Archipiélago de Sueño', donde comparte sus días indolentes con Janessa, una antropóloga local que ha estudiado a los refugiados qataari. A través de ella conocerá a Jacj y Luovi Parren, una pareja de antropólogos recién llegados a la isla con la intención de relacionarse con esos elusivos expatriados. Ninguno de ellos sabe que Ordier observa obsesivamente a los qataari gracias a la excepcional ubicación de una de sus propiedades, lo que le permitirá descubrir extrañas y excitantes conductas de este pueblo.
Resulta imprescindible señalar la aplastante presencia de los conflictos armados en todas las narraciones. Sin duda es resultado de los años en que fueron escritos, ya que datan de la segunda mitad de los años 1970s, con la Guerra Fría plenamente instalada en el ideario colectivo y los noticieros tras tres décadas de tensiones armamentísticas entre los bloques Occidental y del Este. A esto se suma una ambientación inquietante, con elementos históricos reconocibles y verosímiles pero mezclados con tecnologías avanzadas que los sitúan en un claro contexto de ciencia-ficción. Dichos elementos logran desubicar al lector, proporcionando una realidad incómoda e inasible que resulta tremendamente placentera desde el confort de un libro.

No menos importantes son las características ballardianas de los sucesos que alteran las vidas de los protagonistas. Elementos novedosos e ilógicos que causan desasosiego y tienen consecuencias terribles en su existencia: desde los ya convencionales viajes en el tiempo a armas increíbles o rosas narcóticas, por poner algunos ejemplos. Las descripiciones de los paisajes suelen situarnos en climas extremos, ya sean con frío, nieve y poca luz o bien un calor asfixiante y un sol cuya luminosidad nos obliga a entrecerrar los ojos. Además los secundarios tienen siempre unos planes inciertos que desestabilizan el marco de referencia de los personajes principales. Sus comentarios llevan doble o triple intención y fuerzan al lector a sentir como propia la inseguridad que sus palabras provocan. Y como no podía ser de otra forma, los cierres, aunque coherentes con el desarrollo, no proporcionan calma ni serenidad, sino que dejan un poso de malestar delicioso. En definitiva, tal y como me pasó con Ian Watson hace un par de años, Priest todas las papeletas para convertirse en un descubrimiento rutilante del género fantástico. Y lo mejor de todo es que tengo prácticamente toda su producción por explorar. No se me ocurre una manera mejor de empezar el año.

8 may 2020

Indoctrinario - Christopher Priest

Estamos a finales de los 1980s. Elías Wentik es un bioquímico británico que trabaja para el Pentágono en un complejo secreto estadounidense situado bajo el hielo de la Antártida. Está desarrollando una droga que acelera ciertos procesos cerebrales. Un día aparecen un par de individuos que dicen trabajar para el gobierno norteamericano, quienes le piden que los acompañe a Planalto, en el Mato Grosso, Brasil, debido a cuestiones de seguridad nacional que se aclararán posteriormente. Cuando están a punto de llegar a su destino le revelarán que en esa zona existe una discontinuidad temporal unidireccional, de tal forma que traslada a doscientos años en el futuro a quienes la atraviesan sin que haya posibilidad de regresar. Una vez la haya cruzado, Wentik empezará a sospechar que su presencia en dicha época está relacionada precisamente con el trabajo que estaba desarrollando en las instalaciones del continente helado.

Christopher Priest no se lo pone muy fácil al lector en la que fue su primera novela, fechada en 1970. Dividida en tres partes, solo al final de la segunda se empiezan a aclarar todos los acontecimientos que ocurren en esa zona brasileña ubicada en el futuro, donde el protagonista ha quedado aislado junto con sus acompañantes. Nos pasaremos más de la mitad del libro siguiendo a Wentik en su exploración de la zona, experimentando su misma desubicación y angustia ante el errático y desquiciado comportamiento de quienes están atrapados con él. La extraña cárcel en desuso en que se instalan, junto con otros edificios y estructuras localizadas en sus proximidades, no harán sino aumentar su ansiedad, ya que las construcciones parecen desafiar las normas arquitectónicas más básicas.

La acción parece fruto de algún estado alterado de conciencia, un desmadre muy típicamente New Wave que el propio lector sufrirá en sus carnes a través del protagonista. Este desarrollo inconexo, opaco, plagado de hechos inexplicables y repleto de actos irracionales que guían la trama -aunque por momentos lleguemos a dudar de que exista como tal-, ayuda a crear un cierto desasosiego que por lo menos a mí, me ha resultado muy estimulante. Como adelantaba en el párrafo anterior, al final de la segunda parte se empiezan a explicar los porqués, y hay que reconocer que Priest consigue resolverlo muy coherentemente. En cierta manera hasta resulta molesto que lo haya cerrado de una forma tan brillante. No solo por haber dado sentido a  lo que parecía un misterio irresoluble y que resultaba delicioso saborear, sino porque la historia tiene un final bastante amargo, que consigue dejar todavía mejor gusto en el paladar. El libro incluye una nota del autor a modo de epílogo. En ella el escritor británico nos explica que estamos ante una novela compuesta de dos relatos cortos ('The Interrogator' y 'The Maze'), que debido al interés que mostró un editor, le sirvieron de base para completar Indoctrinario.
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