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20 abr 2022

Ein unerwarteter Abschied

Para quienes no conozcan la lengua de Goethe, el título de la entrada viene a ser "Una despedida inesperada". Y es que en eso consiste este último post, en mi despedida de los blogs y el cierre definitivo de Das Bücherregal. Hasta ayer mismo no me lo había planteado seriamente, pero también mentiría si dijera que seguía subiendo las reseñas con el mismo entusiasmo de hace un lustro. Tengo que admitir que 2021, con ese reto absurdo autoimpuesto de leer y reseñar más de cien libros, se me hizo muy largo, de manera que en algún momento del año pasado escribir en el blog empezó a resultarme una obligación más que un entretenimiento. A pesar de que había decidido no presionarme durante este año, esa sensación todavía me dura. En lo que va de 2022, escribir la reseña de mi última lectura se me ha hecho muy cuesta arriba en la mayor parte de las ocasiones. Así que era solo cuestión de tiempo llegar al límite del hartazgo. Y eso ocurrió ayer. Pero la gota que colmó el vaso la puso Google.

Desde hace algo más de dos años (puede que tres incluso), cada vez que me conecto a Blogger recibo un email de Google avisándome de que hay un intento sospechoso de acceso a mi cuenta desde un dispositivo no reconocido. En ese mismo email se me informa de que si el intento de conexión es legítimo, lo siguiente que debo hacer es registrar el dispositivo en cuestión como un equipo autorizado. Ni que decir tiene, he estado ignorando esos emails desde el primer día en que los recibí. ¿Dispositivo no reconocido? ¿Te refieres al mismo portátil que llevo usando desde hace siete u ocho años, Google querido? No tengo ganas de indagar en cuál es el objeto de esta estrategia. Supongo que hay un lógico interés comercial, de fidelización, o puede que incluso un propósito real de garantizar seguridad a sus usuarios. Pero si habéis estado atentos estos doce años, ya sabréis de mis simpatías por el neoludismo y de mi rechazo a las tecnologías de la información y al (tecno)capitalismo. Así que en ningún momento me había planteado registrar el portátil como dispositivo autorizado. Lógicamente el usuario final tiene muy pocas posibilidades de vencer a un gigante tecnológico como Google, que ayer intensificó su ataque. Cuando intenté abrir sesión en Blogger recibí lo que yo pensé que era el email de siempre, pero no, había un detalle nuevo: la cuenta se había bloqueado por intento de acceso indebido y Google me obligaba a hacer una autenticación en dos pasos usando el móvil (autenticación multifactor que la llaman en el mundo TI). Y ya ahí dije basta. Bueno no del todo, porque evidentemente para subir este post he tenido que pasar por el aro.

Resumiendo, Das Bücherregal termina aquí. Ha sido un placer formar parte de la blogosfera de reseñas de libros durante estos años. Si miro hacia atrás la sensación que me queda es muy reconfortante, muy satisfactoria. Ni que decir tiene, he tenido opción a leer decenas y decenas de libros que venían recomendados desde vuestros blogs y cuya existencia muy probablemente nunca habría conocido si no fuera por tener esta presencia en Internet. Pero de igual forma, miro hacia adelante ahora que me voy y estoy igual de contento y satisfecho con esta decisión. Y aliviado, porque de verdad que ya no me lo estaba pasando bien.

Por no dejaros con la intriga de saber qué me ha parecido El nombre del mundo es Bosque, os diré que me ha gustado pero que es bastante maniqueo. Y muy hominidocentrista, que es una extensión del concepto de antropocentrismo para incluir todas las especies de homínidos inteligentes que pueblan el Ekunem. Y como no podía ser de otra forma, especista, porque ha de quedarnos muy claro que donde quiera que haya un humanoide bípedo e inteligente, el resto de especies animales se verán sujetas a sus caprichos, aunque sea en un millón de años en el futuro en galaxias a cientos de años luz de la nuestra.

Eso es todo. Muchas gracias a todos por la atención prestada y los buenos ratos pasados, y adiós

7 abr 2022

Fuera de quicio - Karen Joy Fowler

Cuando Rosemary Cooke tenía unos 5 años su hermana Fern desapareció. Años después, cuando su hermano Lowell cumplió 18 años, se marchó de casa sin avisar, perdiendo el contacto con ella y sus padres, excepto por alguna que otra postal enviada de cuando en cuando desde diferentes lugares del mundo. A raíz de lo sucedido, la alegre y parlanchina Rose pasó a ser una chica muy callada y reservada, siempre tratando de pasar desapercibida y guardándose su opinión. Y por supuesto a sus padres también les afectaron estos acontecimientos. Su madre padeció una depresión y su padre tuvo problemas con el alcohol. Es en 1996 cuando conocemos a Rosemary, siendo una estudiante de la Universidad de California, en Davis. Han pasado 10 años desde que vió por última vez a su hermano y 17 desde que desapareció su hermana. Sin esperarlo un día Lowell se presenta en su apartamento de estudiantes, con lo que ella se verá obligada a afrontar esos dos sucesos tan traumáticos sobre los que ha evitado pensar prácticamente desde que ocurrieron.

Tengo la sensación de que Fuera de quicio es una de las novelas más asombrosas y absorbentes que he tenido la suerte de leer este año. Ya sé que estamos a principios de abril y que quedan muchos meses por delante para terminar 2022. Pero es que creo que va a ser muy difícil superar este libro. No solo por los temas que trata, en los que entraré un poco más adelante, sino por la habilidad con que Karen Joy Fowler ha construído una historia desde el centro de la misma. Y es que el grueso de la narración, relatada en primera persona por Rose, transcurre cuando la protagonista tiene algo más de veinte años y tiene que enfrentarse a un buen montón de realidades propias del mundo adulto, casi todas ellas tristes, amargas y descorazonadoras, pero totalmente imprescindibles para poder continuar viviendo y desprenderse de todo el dolor que tiene bloqueado dentro y le impide crecer. Desde ese punto temporal intermedio, la autora salta hacia atrás para ir revelándonos cada vez más información sobre la infancia de Rose y a medida que vamos avanzando y se va encauzando el conflicto inicial, veremos su resolución cuando la protagonista cuenta con cuarentaipocos años.

En más de un sitio he leído que es preferible no leer ninguna reseña sobre este título antes de empezarlo porque podría revelar aspectos de la trama que conocidos de antemano, destrozan la magia de su lectura. No puedo estar más de acuerdo con esa propuesta y estoy haciendo un esfuerzo muy consciente para no ser yo quien lo fastidie. Y es que la acción está llena de golpes de efecto, tan chocantes y sorprendentes que te noquean según van apareciendo. En especial hay una gran revelación en la página 85 que dota de un sentido totalmente inesperado al drama familiar. Es justo reconocer que viene precedida de bastantes pistas que Fowler va dejando muy sutilmente aunque yo no las he pillado, ¡qué le vamos a hacer! Ahora bien, justo al llegar a ese punto he entendido por qué ciertos pasajes me causaban extrañeza.

A los problemas de la familia Cooke y los aspectos propios de Bildungsroman hay que sumar un inequívoco y contundente alegato antiantropocentrista que cuestiona la ciencia y sus métodos de experimentación con animales. En efecto el padre de Rose es un reputado psicólogo experimental, así que este enfoque está perfectamente integrado en la historia, hasta el punto de ser uno de los motores que la hace avanzar. Por más que los mismos sean perfectamente contrastables, los datos que Fowler aporta para hacernos ver las infamias a que sometemos a los animales en nombre del progreso científico van a provocar que más de un lector la tache de exagerada, incluso de mentirosa. A la mayoría le provocará disonancia cognitiva, ya que por su insensatez y crueldad resultan imposibles de creer. Pero tampoco os asustéis, no estamos ante un ensayo y no creo que haya más de tres o cuatro breves enumeraciones wikipédicas de información al respecto. La novela tiene un final tremendamente agridulce que intenta redimir algo del sufrimiento por el que han pasado los Cooke. Un cierre maravilloso que viene a resumir la ruindad y la nobleza que son inseparables de la naturaleza humana.

3 abr 2022

Radio libre Albemut - Philip K. Dick

Berkeley, California, a finales de los 1940s. Nicholas Brady solo estudió un par de meses en la universidad de dicha ciudad porque se negó a seguir un cursillo de instrucción militar obligatorio por aquel entonces. Ese arriesgado y precoz gesto antimilitarista le puso en el punto de mira ante una sociedad profundamente anticomunista. En una tienda de libros que frecuenta entabla amistad con uno de los dependientes, Philip K. Dick, un autor de ciencia-ficción que está empezando a vender sus primeros cuentos. A principios de los 1950s Nicholas empieza a experimentar unas visiones que según le es revelado, proceden de una entidad extraterrestre que decide llamar Sivainvi (acrónimo de Sistema de Vasta Inteligencia Viva). Comparte la existencia de estas experiencias paranomales con su amigo Phil, confiando en que su bagaje como escritor de ciencia-ficción pueda ayudarle a ponerles algo de sentido. Con el paso de los años ambos empezarán a sospechar que dichas visiones pretenden ayudar a derrocar a Ferris F. Fremont, quien ha accedido a la presidencia de los EE.UU. tras los atentados a varios presidentes y candidatos, dando lugar a una deriva totalitaria en el país que no lo diferencia demasiado de la Unión Soviética.

Quien esté familiarizado con la biografía y/o la obra de Philip K. Dick advertirá rápidamente que Radio libre Albemut noveliza las experiencias paranormales que este autor padeció durante gran parte de su vida. Efectivamente, el libro relata de una forma sorprendentemente original y madura las mismas visiones que sus fans recordarán de Valis (que es el acrónimo inglés de Vast Active Living Intelligence System). Sin embargo, lo que en esta última era una exégesis desquiciada de la visión gnóstica de Dick tenía de Dios, se transforma aquí en un argumento perfectamente planeado y orquestado que recoge exactamente las mismas ideas. Así, los elementos autobiográficos sobre revelaciones asombrosas, paleocristianismo y misticismo se mezclan con una trama típicamente dickiana sobre totalitarismos y conspiranoias herederos de la tensión entre los dos bloques de la Guerra Fría.

Sin duda merece mención especial el giro metanarrativo del texto, con el propio Dick como uno de los personajes principales. Destacaría la fina ironía y el humor con que se trata a sí mismo: por un lado quiere transmitir la imagen oficial de escritor muy concienciado con la situación política de esos Estados Unidos ucrónicos que se han separado de la realidad de conocemos con la elección de Fremont; pero por otro deja bien claro que el mundo le conoce como el escritor de ciencia-ficción rara que hace apología de las drogas, cuestión a la que vuelven una y otra vez tanto él como los demás personajes. Por cierto que además de las visiones, también es fácil reconocer otros elementos autobiográficos relacionados con el mundo de la droga que ya aparecían en Una mirada a la oscuridad. Por último solo me queda reconocer mi admiración por la habilidad con que el gran PKD consigue compatibilizar las Sagradas Escrituras con sus (¿aparentemente?) disparatadas visiones provocadas por aliens del espacio profundo, pero bueno también es cierto que esto podría interpretarse como una crítica a la profunda ambigüedad de la Biblia, capaz incluso de dar cabida a una lectura en clave ciencia-ficción.

La contraportada de la edición de Ultramar nos informa que esta novela fue encontrada tras el  fallecimiento del autor y publicada póstumamente. Me ha parecido tan absorbente y bien construída que no puedo evitar pensar qué otras maravillas podria haber escrito de no haber muerto con tan solo 53 años. Recomendadísima y super fácil de encontrar en las librerías de segunda mano por un par de euros o menos.

30 mar 2022

Middlemarch - George Eliot

Hace ya unos días que terminé de leer Middlemarch. Me ha dejado tan agotado que ningún momento me ha parecido adecuado para escribir la correspondiente reseña, así que con la clara intención de quitármela de en medio ha resultado esto que os disponéis a leer. Y no es que no me haya gustado, al contrario, prueba de ello es que he estado casi dos semanas en plan hormiguita dando cuenta de ella un buen rato todos los días. Pero también tenemos que reconocer que los gustos cambian con los tiempos y no se puede negar que estamos ante una novela decimonónica arquetípica de desarrollo lineal, personajes y acciones realistas, sobreabundancia de explicaciones y marcada intención didáctica. Y que no se nos olvide: casi 900 páginas en la edición de Alba. Conste que George Eliot domina a la perfección la narración y tiene una habilidad extraordinaria para diseccionar el comportamiento humano, regalándonos unos análisis y unos símiles muy agudos. De hecho podría decirse que estamos ante un compendio exhaustivo de los actos y pensamientos que nos caracterizan como especie, despreciables en su mayoría y nobles solo en contadísimas ocasiones. Además el personaje principal, la joven Dorothea Casaubon (de soltera Brooke), es una proyección de las ideas progresistas de la autora, ya que ansía un conocimiento y una libertad de acción que estaban vedadas a la mujer en aquellos días. Pero, pero, pero, a pesar de todos los aspectos positivos, son casi 900 páginas que a mí me han parecido algo folletinescas. Problemas en los matrimonios por un lado, tejemanejes de solteros para conquistar a sus amadas y a sus padres por otro, las dificultades para salir adelante de éstos y aquéllos, las fortunas amasadas por medios poco íntegros de alguno, los chantajes de personajes recuperados de un pasado oscuro, los cotilleos de provincias, las mansiones, etc. etc.

La BBC preguntó a 80 y pico críticos de fuera de UK cuál consideraban que era la mejor novela británica de todos los tiempos y eligieron ésta. Yo desde luego no soy ningún especialista y no he leído ni la mitad de la mitad de la mitad de lo que debería haber leído para tener criterio, pero sí puedo decir que Tristram Shandy me parece mucho más moderna, divertida e innovadora, todo ello habiendo sido escrita más de un siglo antes. Y ni siquiera aparece en esa lista con las 25 mejores.

Por cierto, si queréis haceros una idea de la trama y además conocer otra opinión, os recomiendo la reseña de En la ciudad sin cines. Es todo lo precisa y cabal que a mí me habría gustado hacer ésta, pero lo que estáis terminando de leer es prueba fehaciente de que no me han quedado fuerzas.

13 mar 2022

Progenie - Susana Martín Gijón

Sevilla en pleno verano, o sea: mucho, mucho calor. La policía con el personal bajo mínimos por vacaciones y se produce un asesinato mediático: una mujer muere atropellada, el atropello resulta ser intencionado (la aplastaron dos veces) y la encuentran con un chupete en la boca. La inspectora Camino Vargas, jefa del Grupo de Homicidios, se encarga de caso junto con su equipo. Todo apunta a un asesinato machista a manos de su ex-pareja, pero en pocos días aparecen dos mujeres más asesinadas con elementos propios de bebés situados en la escena: un babero la segunda, patitos de goma la tercera. Y las tres estaban embarazadas. Así que resulta urgente resolver el crimen para evitar que el pánico cunda en la ciudad.

Novelas como Progenie son las culpables de que el género negro no se encuentre entre mis favoritos. No recuerdo haber leído nada tan infame en años. Es tan mala, tan cutre y tan ridícula que la indignación trasciende el hecho de que sea una novela negra, porque hay ejemplos de sobra de novelas criminales que son obras de arte. Pero esto que ha escrito Susana Martín Gijón es una auténtica tomadura de pelo. Me cuesta creer que un sello como Alfaguara lo haya publicado porque a nivel narrativo no vale ni el precio del papel en que está impresa. Así que me da que pensar que se trata de una estrategia comercial que claramente pretende aprovecharse del tirón que este género ha tenido en los últimos años, con el extra además de estar escrita por una mujer y tocar un buen montón de temas actuales de gran calado social.

La novela se desarrolla en torno al derecho de la mujer a tener y criar a un hijo por sí sola, sin participación ni injerencia de un hombre. En realidad este es el único aspecto reivindicativo que tiene justificación en la trama, y como era de esperar se aprovecha para incorporar varias soflamas feministas que no por ser ciertas resultan creíbles dentro del hilo narrativo. Sobre esta idea de maternidad hay un giro final que resuelve el caso que es de lo poco que salvaría de la historia si tuviera intención de salvar algo. La violencia machista es el segundo gran elemento que articula la acción, otra gran preocupación social que por desgracia llena los telediarios de noticias dramáticas y que también resulta coherente en la historia. Pero no contenta con estas dos reivindicaciones/denuncias, Martín Gijón introduce varios personajes accesorios e innecesarios en la trama a los que dota de características que traen cuestiones varias a la palestra: hombres gays en el armario; hombres gays fuera del armario; un matrimonio de lesbianas que quieren tener un hijo; la endogamia en el mundillo literario; el círculo vicioso pobreza-marginación-violencia, ¿se puede romper?; enfermedades raras; etc. Al final el libro habla de tantas cosas en tan poco espacio que nada de lo que cuenta resulta verosímil. El refranero español ya lo avisa: quien mucho abarca, poco aprieta.

Y luego tenemos a los personajes principales, todos ellos construidos sobre los clichés habituales del género. Hay divorciados que tienen mala relación con su ex-mujer y no saben cómo relacionarse con sus hijos; personajes casados con matrimonios en crisis; personajes casados con matrimonios de larga duración que ponen un contrapunto divertido y entrañable; personajes que tienen aventuras sexuales en el trabajo; y por fin, la inspectora Camino Vargas, sin duda uno de los personajes más desagradables con que me he topado en mucho tiempo. Ojo, que no digo que no puedan existir protagonistas que sean cargantes y de carácter arisco, ¡faltaría más! Pero nada de lo que llegamos a saber de la inspectora sugiere ni un motivo para explicar esa personalidad tan misántropa y con esa moral tan laxa que le permite saltarse todas las leyes de cara a resolver un caso. ¿Había comentado ya lo de los clichés? En realidad otro de los grandes problemas del libro es que los personajes pecan de una falta de verosimilitud absoluta. ¡Es que ni siquiera un gato que aparece a mitad del texto es creíble! Un gato que se deja coger por un desconocido que lo saca de su casa, un gato que andarea despreocupado por una oficina repleta de gente extraña, todo bastante inconceible si tenemos en cuenta el comportamiento habitual de estos felinos. Dudo mucho que Martín Gijón haya convivido con un gato en toda su vida.

A todos estos problemas de construcción de la acción y los personajes se suma una acción trepidante y sin descanso sustentada por una prosa como de redacción de escolar de primaria. Todo muy descriptivo y explicativo, muy mascado para que no perdamos el hilo. De verdad que no doy crédito, pero no contenta con una novela, la autora sevillana ya ha terminado una trilogía protagonizada por esta inspectora. Tenía cierto interés en leer la segunda entrega, Especie, que parece que tiene un trasfondo animalista. Visto el resultado con la primera, dudo mucho que llegue a hacerlo.

9 mar 2022

Las malas - Camila Sosa Villada

Cuando llegó a Córdoba (Argentina) a comenzar sus estudios universitarios, Camila Sosa Villada fue una noche a espiar a las travestis que se prostituían en el Parque Sarmiento. Bueno, no solo a espiar, sino también a prostituirse ella misma y a tratar de conocer a sus iguales. Porque Camila no era nueva en esto, de hecho había sido el maricón oficial de su pueblo, Mina Clavero. Peor incluso que maricón, porque además se vestía como una mujer sin serlo. Así que en la gran ciudad por fin podrá relacionarse con sus semejantes y crecer como persona, a pesar de todo el rechazo, marginación y violencia que las travestis se ven obligadas a sufrir.

Las malas es una novela de crecimiento algo fuera de lo habitual porque en esta ocasión somos testigos de la cruel entrada en el mundo de una mujer transexual. Palabra ésta, transexual, que si no me equivoco no aparece ni una sola vez en todo el libro, y que se sustituye principalmente por travesti y en ocasiones, maricón. Camila Sosa Villada tendrá sus motivos para que sea así, quizá podría ser que en los años en que trascurre la acción (principios de los 2000s por lo que se puede deducir), dicha palabra no era de uso habitual y sobre todo, tiene una connotación respetuosa que no es de esperar en el mundo de marginalidad y prostitución en que se mueven. De inspiración autobiográfica, la historia a que asistimos es devastadora. Siendo todavía un niño, la protagonista se tiene que enfrentar al odio de sus progenitories por ser amanerado y afeminado. No contentos con ello, su padre le augura la prostitución como única salida en la vida, algo que probablemente terminará llevándolo a una muerte violenta. Con tal grado de homofobia/transfobia en su hogar, no es de esperar menos por parte del resto de la sociedad

El texto alterna entre la experiencia de la autora en el entorno protector que logra encontrar con las travestis del Parque Sarmiento, y aventuras (casi todas desventuras en realidad) en las noches en que hace la calle. Como es de suponer, tanto ella como todas sus compañeras han sido despreciadas desde siempre por ser transexuales, así que su bagaje personal y emocional está totalmente destrozado y tienen pocas opciones, no ya de ser felices, sino de lograr algo de seguridad y estabilidad. Aun a pesar de sus propias desgracias, Sosa Villada es capaz de denunciar la crueldad con los animales como parte del marco de violencia que existe en la sociedad, así como el clasismo que percibe en travestis procedentes de la clase alta cordobesa, que se toman su realidad como un juego en el que participan a ratos protegidos por su status. Como particularidad algo destacable, hay ciertos elementos fantásticos que aproximan el texto al realismo mágico, normalizando personajes y hechos totalmente irreales en la narración.

No hay duda de que estamos ante una Bildungsroman donde la protagonista parece abocada al horror y el fracaso, pero igualmente se trata de un instrumento de denuncia contra la fobia al colectivo LGTBIQ+, y sin duda una herramienta terapéutica que permitió a su autora resistir el infierno al que se vio sometida. No voy a negar que hay algunos detalles menores en cuanto a fechas que no resisten un análisis riguroso, pero tampoco tienen mayor importancia y se pueden entender como licencias artísticas para conseguir un efecto más contundente en el discurso. En definitiva, se trata de una historia emotiva y terrible que nos trae la realidad de las transexuales sin ahorrarnos ni un detalle del repugnante trato que se les ha prestado históricamente.

6 mar 2022

Guignol's band - Louis-Ferdinand Céline

Seiscientas cuarenta páginas. Esa es la extensión de la edición de Lumen que he leído de Guignol's Band. El tamaño de las páginas es generoso, no lo es tanto el del tipo de letra. Tampoco el interlineado desaprovecha mucho espacio. Acostumbrado a novelas en torno a las 300 páginas de media, he decir que me sentía un poco abrumado al empezar esta lectura por su densidad y volumen. Incluso en algún momento he tenido mis dudas sobre si iba a terminarla (os adelanto que así ha sido). Así que vamos a ver en qué ha consistido la experiencia recurriendo al formato de reseñas extendidas que estrené en 2020. De hecho la cosa ha cobrado tanta entidad que he decidido asignarles una nueva etiqueta: EP.

I. Antecedentes
Mi toma de contacto con la obra de Louis-Ferdinand Céline a principios de marzo de 2013 fue absolutamente asombrosa. Nunca había leído nada tan apasionado, tan inmediato, tan vertiginoso. Tanto es así que un mes después repetía con él y conocía a Ferdinand Bardamu, cuya historia finaliza en el libro que me ocupa hoy. La razón por que llegué a plantearme no terminar el libro es exactamente la misma que maravilló cuando lo conocí: el estilo tan particular de este autor. No es que no me guste la voracidad que transmite, la rabia que destila o la angustia tan vital y reconocible que proyecta. ¡Al contrario, me encanta! Es descarnada, sí, pero es honesta. El problema es que evoca exactamente las mismas sensaciones que las otras tres otras novelas suyas que he leído. ¿Que cambian los acontecimientos que se narran? Eso desde luego, pero al fin y al cabo el autor francés está repitiendo un modelo que le reportó notoriedad, pero que para mí ya ha perdido la chispa de novedad.

II. La trama
Un tribunal médico militar ha declarado inútil para el servicio a Ferdinand (Bardamu), a quien ya conocíamos de Viaje al fin de la noche y Muerte a crédito. Las heridas sufridas en la I Guerra Mundial le han dejado un brazo inservible, tiene metralla en la cabeza que le provoca migrañas diarias y acúfenos que apenas le dejan dormir, sufre caídas contínuamente debido a pérdidas del equilibrio. En definitiva se le ha reconocido una discapacidad del 80% con tan solo 22 años. Cuando sale del hospital se marcha a Londres. Allí entrará en contacto con los bajos fondos y el mundo de la prostitución de la mano de Cascade, un proxeneta francés pariente de un soldado al lado de quien Ferdinand combatió. La precariedad de la vida en esa gran ciudad, las malas relaciones y la inconsciencia e impetuosidad propia de la juventud le harán vivir experiencias arriesgadas, peligrosas y dementes.

III. Estilo
No me queda más remedio que repetir las características de su prosa, tal cual las señalaba en las reseñas de las otras obras suyas que he leído. Como mencionaba más arriba, no hay variación alguna: frases cortas separadas por puntos suspensivos, abuso de interjecciones llenas de imprecaciones; cero sofisticación sintáctica, que aun así es capaz de transmitir emociones complejas, contradictorias, absurdas, auténticas, reconocibles por todos nosotros; uso constante de insultos, groserías, lenguaje arrabalero y un argot con abundantísimos préstamos de caló.

IV. Análisis
Los hechos que se relatan se inspiran en la vida del autor, quien residió en Londres entre 1915-1916. El libro se divide en dos partes; es más, Céline tenía planes de escribir una tercera pero no llegó a hacerlo. En la primera asistimos a una serie de peripecias protagonizadas por Ferdinand y otros personajes del entorno de Cascade. Vividores, delincuentes, prostitutas, policías corruptos o incendiarios simpatizantes del anarquismo se lanzan a aventuras disparatas y cruentas que terminan convenciendo a nuestro hombre de la necesidad de alejarse de ese grupo tan poco recomendable. Es entonces cuando conoce a Sosthène, un aventurero cincuentón que le propone viajar al Tíbet en busca de una flor mística. Para financiar dicha expedición, en la segunda parte (titulada originalmente 'El puente de Londres'), ambos empezarán a trabajar en el desarrollo de máscaras de gas como ayudantes de un adinerado inventor inglés que quiere presentarse al concurso organizado por el Ministerio de Guerra para descubrir la máscara más segura y eficaz.

El nivel de violencia que se expone en esta novela supera con creces a lo que recuerdo de las anteriores entregas. Es verdad que las otras dos narraciones destilan mucha amargura, dolor, frustración y pena, y que los acontecimientos no son precisamente amables con Ferdinand en ninguna de ellas. Pero es que aquí asistimos a palizas, incendios provocados, atentados con explosivos, violaciones y asesinatos brutales sin descanso. Si a esto le sumamos toda la marginación, la pobreza, el hambre y la enfermedad que los rodea se concluye que no es una lectura agradable, por más que por momentos pueda resultar disparatada. De hecho hay varios episodios alucinatorios que aproximan el relato a lo fantástico, sin que en ningún momento Céline se ofrezca ni la más ligera pista del origen de los mismos (¿quizás otro problema más de salud del protagonista?). Esto hechos inexplicables se me han hecho basante pesados, lo reconozco, pero al final me he terminado acostumbrando al ritmo y el tono y no me ha supuesto ningún esfuerzo terminar de leer el libro. Además de fondo tenemos el propósito incansable del protagonista por obrar correctamente a pesar de su desdichas y de un entorno que lo lleva por el mal camino. Esa batalla está inclinada hacia el mal por todo el rencor que le guarda a la vida por lo mal que lo ha tratado. Pero al verse contra las cuerdas, surge una bondad brusca y repentina que no puede acallar. Y ese conflicto me resulta tremendamente adictivo.

V. Conclusión
Visto en restrospectiva, Viaje al fin de la noche me parece más que suficiente para aproximarse a la obra de Céline. Si no fuera porque en su momento me compré también 'Fantasía para otra ocasión' y 'Normance', no tengo del todo claro que volviera a leerlo.

VI. La edición de Lumen
Me compré la primera edición de Lumen, que es una auténtica maravilla. Sus buenos euros que pagué por ella en Iberlibro, aunque desde luego nada que ver con las tres cifras que se piden por las que hay a la venta en el momento de redactar esta reseña. A pesar de lo voluminoso de su tamaño es super cómoda de manejar. Viene repleta de información en las notas al pie de página, que por suerte aparecen en su justa medida para no cansar ni interrumpir la lectura a cada frase. Por un lado nos aclaran las refencias históricas que menciona el texto, y por otro nos revelan información de interés sobre Céline y su obra, ya sea para referenciar los otros dos tomos protagonizados por Ferdinand, o para revelar fallos y errores narrativos en ésta. Un trabajo bárbaro del ínclito Carlos Manzano que fue reconocido con el premio de traducción Ángel Crespo en 1998.

20 feb 2022

No y yo - Delphine de Vigan

Lou Bertignac tiene trece años y un C.I. de 160, a resultas de lo cual va adelantada dos cursos. Se siente un poco rara porque destaca entre sus compañeros por su aspecto mucho más aniñado. Aunque también tiene muchas inquietudes intelectuales que se salen de lo corriente, pero ésas las deja para casa. Va a realizar un trabajo sobre los sin techo para la clase de Ciencias Económicas y Sociales. Quiere enfocarlo en las mujeres jóvenes y se fundamentará en especial en entrevistas con No (apócope de Nolwenn), una joven sin hogar de 18 años con quien ha trabado una precaria amistad. El tiempo que pasen juntas actuará como revulsivo para Lou, quien se verá forzada a enfrentarse a verdades muy amargas del mundo adulto.

No y yo es una novela de crecimiento que no hace concesiones y muestra sin tapujos el horror que supone vivir en la calle. A pesar de ello, el lenguaje no es crudo, sino que está perfectamente adaptado a la edad de su joven narradora. La habilidad de Delphine de Vigan para ponerse en la piel de una cría de 13 años es asombrosa, ya que por muy inteligente que sea, su enfoque ante los problemas y sus reflexiones recogen por igual la ingenuidad y la conmoción que supone enfrentarse por primera vez a situaciones inconcebibles desde la lógica, pero habituales en nuestra sociedad. Aunque el registro verbal esté bastante contenido, las causas, consecuencias y peligros de vivir en la marginalidad se recogen sin vacilación alguna: abandono infantil, abusos, violencia (sexual o no), soledad, alcoholismo, marginación, trastornos psicológicos... El texto podría parecer destinado a un público juvenil por esa aparente sencillez del discurso, pero en mi opinión por la contundencia de la realidad que se expone no creo que sea el caso.

De Vigan ha escrito una historia muy emotiva que no cae en la complacencia ni tiene intención moralizante. En realidad, tiene un desarrollo muy derrotista y pesimista, otorgando pocas concesiones a la esperanza. Por más que la jovencísima protagonista pueda madurar al enfrentarse a las injusticias del mundo adulto, al menos en mi caso al cerrar las tapas lo que me ha quedado es una profunda sensación de desconsuelo. Algo que sin duda habla muy bien de la destreza de la autora francesa.

16 feb 2022

Los hermanos Burgess - Elizabeth Strout

Jim (el mayor), Bob y Susan (mellizos) son los tres hermanos Burgess. Nacidos en Shirley Falls, una pequeña ciudad de Maine, solo Susan sigue viviendo allí. Jim y Bob son abogados y se marcharon a Nueva York en cuanto tuvieron oportunidad. De hecho Jim es un letrado muy reconocido que ganó fama nacional en un juicio muy mediático. La relación de los chicos con su hermana es más bien fría, en parte porque ella sigue viviendo en Maine y ninguno de los dos quiere saber nada de su lugar de origen, debido entre otras cosas a un accidente provocado por Bob cuando tenía solo cuatro años y que causó la muerte de su padre. Ocurre entonces que el hijo de Susan, Zach, un joven de apenas 20 años solitario e introvertido, hace una gamberrada contra la mezquita de los refugiados somalíes que viven en Shirley Falls. Pero cuando se corre el rumor de que la fiscalía lo quiere juzgar como delito xenófobo y contra la libertad de culto, su madre llama desesperada a sus hermanos pidiéndoles ayuda. Así que los dos tendrán que volver a Maine, algo que tendrá muchos efectos inesperados sobre la vida de los Burgess.

La familia es sin duda una gran fuente de inspiración para la narrativa. Un pozo inagotable de tramas y argumentos capaces de desbordar páginas y páginas de historias que abarcan desde la felicidad (las menos) hasta el horror más profundo (no pocas). Los hermanos Burgess no está en ninguno de esos extremos, sino que se mueve en una escala de grises más o menos oscuros que resultarán reconocibles a casi todos los lectores. Elizabeth Strout ha conseguido captar a la perfección todos los matices de las relaciones familiares. Las inevitables preferencias de los progenitores por alguno de sus hijos. Las pequeñas alianzas y simpatías que se establecen entre algunos hermanos, junto con el distanciamiento y antipatía entre otros (que por cierto son alterables en el tiempo por cualquier pequeñez que se torna intolerable o adorable a ojos de otro). Los lastres de la infancia que moldean la edad adulta y la incorporación de los cónyuges para alterar el precario (des)equilibrio que regía el orden familiar. Imposible no reconocer a tu propio clan en la vida de los hermanos Burgess, hábilmente llevada al límite ante una crisis.

La novela hace una acertadísima descripción de unas relaciones familiares convencionales, que a pesar de las desavenencias, secretos inconfesables, peleas y distanciamientos, mantienen unos afectos a prueba de bomba debido a los extraños lazos que crea la sangre y una infancia común. Pero Straut no solo nos ofrece un cuadro fidedigno de la institución familiar con sus luces y sus sombras. En las páginas podemos ver una implacable crítica a los Estados Unidos y su sociedad clasista y racista. Los urbanitas y su desdén por los pueblerinos. Blancos anglosajones protestantes en la cima de la jerarquía social que son incapaces de descifrar los problemas no ya de los refugiados musulmanes somalíes, cuya realidad son incapaces de concebir, sino incluso de otros norteamericanos blancos pero de otros orígenes (judíos, francocanadienses que emigraron a Maine, etc.). Estos análisis están perfectamente entramados en la acción, de tal forma que si sumamos la crisis de madurez de unos personajes y la soledad que experimentan otros, quedan pocos temas sin tratar ni cuestionar, con muy buen tino en todos los caso creo yo.

En definitiva el libro es muy absorbente y entretenido. El único pero que puedo poner es que al final es un batuburrillo de ideas, tramas y situaciones que en según qué caso se resuelven a las bravas, sin que haya un hilo previo que sustente dicha conclusión. Además se podría pensar que el final es agridulce, con algunos personajes saliendo del hoyo y otros cavándose uno propio, pero a mí la sensación que me queda es que el tono general es muy optimista. En mi opinión el texto transpira un cierto sesgo de clase y raza. Sabiendo cómo se las gasta la sociedad estadounidense, si los personajes hubiesen sido de raza negra todo habría terminado con disturbios raciales, torturas policiales y Zach en la cárcel.

6 feb 2022

Revancha - Kiko Amat

Amador es el número dos del grupo criminal Lokos. Liderado por Alberto Cid, sus orígenes se remontan a una facción de skinheads neonazis seguidores ultras del F.C. Barcelona surgida a finales de los 1980s. Con los años se han ido profesionalizando y a día de hoy, además de seguir montando bronca en los partidos, trafican con droga, extorsionan a los empresarios del mundo de la noche, etc. Diego es un miembro de la banda que ha desaparecido con unos insignificantes 30.000€, pero para evitar que cunda el ejemplo, el Cid da orden de acosar y a amenzar a su novia, Paloma. Ella no sabe nada de él desde que se marchó sin avisar, así que cuando las coacciones se vuelven peligrosas para ella y su hija Lucía, le pide ayuda a su hermano César, un ex jugador de rubgy de vida misteriosa que en realidad se dedica a ajusticiar criminales por encargo de las familias de las víctimas. Las cosas se tuercen para Amador cuando por un lado la mafia gallega que intentaba instalarse en Barcelona delata a la cúpula de los Lokos, quedándose él como número uno de la organización criminal, y por otro lado, su padre muere. La pérdida remueve por dentro a Amador, quien frisando los 50 años, no solo no se ha sentido querido nunca, sino que además debe seguir ocultando su homosexualidad a sus compañeros si quiere mantenerse con vida. Cuando las acciones de los Lokos para encontrar al ladrón huído pongan en peligro a Lucía, Amador tratará de rebajar tensiones desde su nueva posición de capo de la banda. Pero no cuenta con que César  ya se ha lanzado a por ellos con el empuje de una apisonadora para ayudar a su sobrina. El choque entre ambos conducirá a unas consecuencias imprevisibles.

Kiko Amat ha escrito una novela negra de gran octanaje en la que todas sus filias habituales están al servicio de la trama, y no al contrario, que es lo que en mayor o menor medida venía pasando en sus anteriores títulos. De hecho, el primer capítulo de Revancha me ha parecido uno de los comienzos más impactantes de cualquier novela criminal que he leído. Aunque no soy muy aficionado al género, el libro empieza con una demoledora escena de ajuste de cuentas entre bandas criminales que te deja sin aliento por su violencia; ahora bien, está tan bien narrada y tiene un ritmo tan ágil e implacable que se lee de un tirón y te deja con ganas de no acabae nunca. Nada más empezar nos topamos también con una jerga criminal que nos descoloca y nos engancha, pues nos obliga a prestar mucha atención para inferir los significados de términos como clepsa, nodos, muza, machino, nursa o naka. Imagino que inventada ad hoc por Amat, esta suerte de homenaje al Nadsat de La naranja mecánica no es la única referencia a otras obras literarias o cinematográficas que se sugieren, porque sin dejar el todavía el primer capítulo me ha resultado inevitable pensar en las películas de gansters británicos de Guy Ritchie (Lock & Stock, 1998; Snatch, cerdos y diamantes, 2000), o los estremecedores primeros minutos de 28 semanas después (Juan Carlos Fresnadillo, 2007). Así de impactante me ha parecido.

El problema viene porque tras este comienzo tan rutilante y arrebatador hay que mantener el nivel en el resto de los capítulos. Algo que va a ser muy difícil para el escritor, que de lograrlo, sería capaz de provocar el nirvana en el lector (y muy probablemente aniquilarlo de paso). A pesar del bajón inevitable, Amat resiste muy bien los obstáculos que se ha puesto él mismo. Lo consigue desarrollando unos personajes con un bagaje personal, familiar y sentimental nefasto. No son mala gente, pero proceden de un mal sitio. Es aquí cuando aparecen los temas habituales en su producción: el extrarradio, las dificultades de la clase trabajadora, la violencia y la marginalidad o las subculturas urbanas como canalizadores de los deseos y frustraciones de la juventud. Como decía algo más arriba, el escritor de Sant Boi ha sabido sacar provecho a todas sus experiencias y vivencias de adolescente en Barcelona y alrededores para integrarlas en las vidas de Amador, César y el resto de personajes. Eso sí, aunque el resto del libro no tenga el nivel de acción del capítulo que lo abre, la tensión y la angustia se mantienen a la par.

Los capítulos se alternan entre Amador, con un narrador en segunda persona, y César, que emplean un narrador en tercera persona. Esta sucesión de historias otorga mucho dinamismo al texto y lo hace muy atractivo para el lector. En mi opinión, el narrador en segunda persona ha sido todo un acierto para contar la historia de Amador. Tanto la suya como la de César están repletas de flashbacks que nos van revelando cómo han llegado a ser lo que son, y como podréis suponer nos son agradables de leer. Es realidad es un libro muy crudo, no solo por las incontables agresiones y actos violentos a que nos vemos expuestos, sino también por el dolor y la pena que nos provocan la soledad, el aislamiento y el miedo que sufren los protagonistas. La habilidad de Amat para crear dos individuos tan veraces a pesar de llevar vidas tan al límite es sin duda alguna digna de elogio. No voy a negar que creo haber detectado algunos fallos menores, como referencias extemporáneas o movimientos en la acción que no están convenientemente justificados, sin embargo no le hacen sombra a mi impresión general, que es magnífica. Y por cierto, el final también muy, muy logrado. Perfecto para una historia tan desoladora.

22 ene 2022

Arlington Park - Rachel Cusk

Arlington Park es un suburbio de clase media de alguna población inglesa no lejos de Londres. Durante el día en que transcurre la acción nos acercaremos a un grupo de mujeres que viven allí y conoceremos sus anhelos y frustraciones. Con ese estilo desbordante, agudo y descarnado que la caracteriza, Rachel Cusk ha escrito una novela deslumbrante que expone sin tapujos el amplísimo muestrario de fracasos y pérdidas que el matrimonio y formar una familia han generado en ellas, pues no el vano son la parte de la ecuación que habitualmente más renuncias debe adjudicarse.

Estamos ante una narración polifónica que se articula en forma de instantáneas breves cuyas narradoras van enlazándose de una sección a otra (no hay capítuos formales pero la separación es perfectamente clara). La comparación que se suele hacer de este libro con La señora Dalloway no es gratuita. No se trata solo de que la historia se extienda a lo largo de un solo día y que haya una cena/fiesta esa noche en casa de una de las residentes de Arlington Park. Es que además resulta inevitable pensar en el clásico de Virgina Woolf por la agilidad y habilidad con que se cambia el objeto de atención en el texto. Por suerte para mí, que terminé rebufando de la afamada escritora del grupo de Bloomsbury, éstas son las únicas similitudes entre ambas obras.

En realidad la prosa de estas dos escritoras no se parece en nada. Mientras que Woolf maneja ideas y sentimientos de una manera abstracta, lírica y casi experimental, Cusk se aferra a hechos concretos y materiales. Disecciona y analiza las decisiones que han provocado la situación en que se encuentra cada personaje con una precisión quirúrgica y hasta extremos asombrosos. Hay momentos en que el texto puede llegar a ser denso y algo enrevesado, pero creo que la profundidad de sus reflexiones lo exige y recompensa con creces la concentración que demanda. Por otro lado las imágenes que crea y las sensaciones que nos hace llegar son devastadoras. Si hay una manera de escribir que se pueda calificar como característica del siglo XXI, en mi opinión tiene que ser muy parecida a la de Cusk: inteligente, elaborada, implacable. Y desde luego a mí me fascina.

14 ene 2022

El Imperio del Sol - J. G. Ballard

Hacia finales del 1937 y en el marco de la segunda guerra sino-japonesa, el Imperio de Japón se había apoderado de Shanghai. Al ser un centro económico muy importante y con muchos intereses internacionales permaneció como zona neutral, aunque todas las partes implicadas mantuvieron un equilibrio muy precario. El pequeño Jim es hijo de una pareja británica muy bien situada y ha nacido allí. Protegido inconscientemente por su status social, se mueve como pez en el agua en esa ciudad tan peligrosa y excitante a la vez. Le apasionan la guerra y la aviación aunque de una manera infantil e inocente, lógicamente. Las demostraciones de valor, fuerza y arrojo de los soldados japoneses. La velocidad y las soprendentes posibilidades que los aviones ofrecen en una contienda. Inmediatamente después del ataque japonés a Pearl Harbor llega el golpe a las fuerzas navales británicas y estadounidenses fondeadas en el delta del río Yangtsé. Japón se hace con el control de la ciudad y recluirá a los extranjeros en campos de refugiados. El caos de la guerra separá a Jim de sus padres y con tan solo once años se encontrará abandonado a su suerte. La idea de reencontrarse con sus progenitores le guiará en la supervivencia, primero en la ciudad y posteriormente en varios campos de internamiento.

El Imperio del Sol es una novela basada en las experiencias de James G. Ballard en Shanghai durante la II Guerra Mundial. El autor británico no hace concesiones y nos trae un texto durísimo y despiadado. ¿Podría acaso describirse de otra forma el espanto que supone una guerra? Desde luego que no, así que por muy dolorosa que haya resultado la lectura, no me queda más remedio que rendirme ante el libro. Hambre, miedo, enfermedad, angustia, desesperación, horror, locura, muerte. Esos son los efectos de la guerra, una de las actividades más propias de nuestra especie.

Una de las maravillas de esta narración es presentarnos la supervivencia como un acto mecánico que no tiene nada de glorioso. Existe una épica asociada a la conservación de la vida en las circunstancias más extremas que a mí personalmente me resulta repugnante. Sin embargo Ballard reduce a solo dos las maneras de mantenerse vivo, y lo hace de manera fría y aséptica. Por un lado la compasión, que es en la que se suelen centrar las historias que insisten en mostrar la grandeza del ser humano. Actos de nobleza y sacrificio para ayudar a quien más lo necesita pero que por desgracia en gran parte de los casos conducen a la muerte de quien los lleva a cabo. Y por otro, la crueldad y el abuso de los más débiles. Jim se verá expuesto a unos y otros y se verá rodeado de personajes con una moral ambigua que oscilan entre lo primero y lo segundo

A nivel estilístico y aunque se trate de una novela realista, resulta fácil detectar las características habituales de la prosa de Ballard. Imágenes extrañas y desconcertantes descritas a través de una adjetivación muy cuidada. Una desafección y distanciamiento de los aspectos emocionales del relato con la que se consigue inquietar al lector, obligado a poner en contexto el horror a que se enfrenta el protagonista. Es más, no parece disparatado pensar que esas obsesiones por la desolación, el abandono y la soledad que inundan su obra de ciencia-ficción de los 1960s proceden de su experiencia en la II Guerra Mundial. No en vano, a nivel conceptual no hay mucha diferencia entre los personajes que transitan resorts turísticos desiertos en la Costa Brava o las islas Canarias y el Jim que deambula por mansiones con piscinas y bloques de apartamentos para europeos de las zonas más acomodadas de Shanghai. Todos están perdidos en un mundo que se desmorona, ya sea por razones difícilmente explicables desde la ciencia o por algo tan simple y la vez tan devastador como una guerra. Como no podía ser de otra forma, Ballard no defrauda ni en el fondo ni en la forma.

10 ene 2022

La mitad evanescente - Brit Bennett

A finales de los 1950s y con poco más de dieciséis años, las gemelas Desirée y Stella Vignes se marcharon de Mallard sin avisar a nadie. De este pueblín de Luisiana se fueron a Nueva Orleans, donde empezaron juntas a vivir una nueva vida. Stella se cansó pronto de empleos de baja cualificación, que eran los únicos a que por aquel entonces podían aspirar las mujeres negras. Aunque ellas en realidad no lo parecen. Todos los habitantes de Mallard han ido blanqueando su piel a base de casarse siempre con hombres y mujeres negros de piel cada vez más clara. Tanto es así, que las gemelas podrían pasar por mujeres blancas por el tono de su piel, los ojos castaños y el pelo ondulado. Así que Stella decide presentarse a un puesto de secretaria sin mencionar sus orígenes raciales. Cuando consigue el trabajo, se da cuenta de las increíbles ventajas que tiene ser blanco en los Estados Unidos, así que mantendrá ese engaño en secreto incluso para su hermana. El día en que se le presenta una oportunidad única, decide aprovecharla aunque deba abandonar a su hermana de la noche a la mañana. De esta manera se convertirá definitivamente en esa mujer blanca que finge ser, olvidándose de su procedencia y su familia para siempre. Cuando conocemos a Desirée a finales de los 1960s, acaba de volver a Mallard para instalarse con su madre huyendo de un marido maltratador. No viene sola, la acompaña su única hija, de piel tan oscura que parece azulada.

La mitad evanescente es una novela muy entretenida y absorbente que además lanza una crítica directa al racismo endémico de los EE.UU. En un giro que puede parecer retorcido pero que es real, expone además cómo esta forma de discriminación puede llegar a trasladar los prejuicios raciales a los propios afectados, de manera que se establezcan nuevas discriminaciones entre ellos mismos en base a la tonalidad más o menos clara de su piel. Por desgracia esto no es exclusivo de América del norte, podemos encontrar más ejemplos de esta discriminación intrarracial en muchos países del Caribe, donde ser más trigueño o más preto te otorga un mejor o peor estatus percibido dentro de tu propio grupo étnico. En realidad el problema va más allá de la raza y radica en tomar al eurocentrismo como modelo de referencia universal, ya que no es solo una cuestión del color de la piel o los rasgos faciales, sino de una forma de vida que inconscientemente (o no tanto), se impone a todo el mundo.

Brit Bennett ha escrito una novela muy fácil de leer que se devora sin pausa. La acción se desarrolla en tres líneas temporales diferentes (1968, 1978, y varios momentos en los años 1980s), en cada una de las cuales el narrador en tercera persona enfoca a un personaje concreto, ya sean las gemelas o sus respectivas hijas. Esto va creando un entramado muy atractivo que poco a poco nos proporciona la imagen global de la historia. Tiene además un guiño a la comunidad LGTBQ+ de gran peso en la trama, pero extrañamente ahí no se perciben elementos discriminatorios, lo que en mi opinión le resta mucha credibilidad. De hecho aunque me lo he pasado muy bien leyéndola, la sensación que me queda es que la novela es entretenida pero le falta pegada. La acción no podría estar mejor planteada, ambientada y ejecutada, pero por otro lado, más allá de los más que evidentes y necesarios enjuiciamientos al racismo, el conflicto que mueve la trama tiene unos efectos muy tibios en los personajes. Creo que el abandono y desaparición de una hermana o una hija debería provocar mucho dolor en sus familiares. Al igual que construir una vida sobre una mentira de tales proporciones debería causar mucho miedo y angustia. Sin embargo, Bennett solo consigue transmitir estas sensaciones en unas pocas ocasiones (los dedos de una mano sobran para contarlas). Puede ser que no sepa cómo hacerlo, pero me inclino más a pensar que no quiere molestar. Al fin y al cabo una novela escrita en un tono amable será accesible a un público más amplio. Resumiendo, un libro agradable y ameno pero sin demasiado empuje.

2 ene 2022

Vozdevieja - Elisa Victoria

Dos capítulos me han bastado para descartar Vozdevieja. Ya lo tenía claro con el primero y lo vi venir con una breve introducción que a modo de prefacio da voz a la protagonista cuando tiene tan solo cuatro años. Ahí podemos leer perlas del tipo «Yo tengo mi propia habitación. Eso me hace sentir culpable. Un lujo desagradable». Algo así, antes incluso de empezar la novela, ya adelanta la nula credibilidad de la narradora en primera persona. Cuatro años, no lo olvidemos. Cuando Elisa Victoria da por comenzado el libro, la narradora tiene ya nueve años y como era de esperar, continúa haciendo uso de unas capacidades cognitivas y del lenguaje totalmente inverosímiles para la edad que tiene. «Cuando estoy sola siento que soy yo misma, pero tengo que luchar contra el abismo de libertad y terror que se abre sobre el suelo que piso», dice nuestra querida Marina, que así se llama esta niña tan culta y tan sabihonda. Visto ese derroche intelectual a tan joven edad, supongo que hacia el final del libro será capaz incluso de continuar el trabajo de Ludwig Wittgenstein donde él lo dejó.

La total falta de verosimilitud de la narradora ha sido más que suficiente para que pierda el interés desde el principio. Pero es que aun así hay más características que me han provocado rechazo. Para empezar, la accion transcurre en Sevilla en el verano de 1993, así que Victoria inunda el texto de refencias culturales ancladas en ese momento del tiempo con una clara intención nostálgica. Por lo menos ha tenido la coherencia de centrarse en juguetes, series infantiles de TV y dibujos animados, que sería lo de esperar en una protagonista que no tiene ni diez años. Esto cabe la posibilidad de que cree un vínculo emocional con aquellos lectores que fueron niños en esos años, pero en el resto de nosotros tiene muy poco o nulo interés. Y para continuar, ya como último incoveniente que me ha hecho torcer el gesto antes de terminar el segundo capítulo, tenemos otro caso de vanidad desmedida, tan frecuente en escritores en la treintena: ocurre que Marina, con nueve añitos, no solo sabe que Jesús (Jess) Franco hace películas de bajo presupuesto sobre vampiras lesbianas, sino que además lee a escondidas comics underground para adultos, de ahí que sus autores favoritos son (lista incompleta): Liberatore, Tamburini, Manara, Nazario, Charles Burns, Robert Crumb, Horacio Altuna, Max, Silvio Cadelo, Moebius, Crepax, Toshio Saeki, Richard Corben y Otomo (el de Akira, como nos aclara convenientemente por si no lo sabíamos). ¿Tienen lo uno o lo otro interés para la trama, o son meras exhibiciones de conocimiento para (supuesta) mayor gloria de la autora? Mi opinión es que algo así no tienen ningún sentido en una narración. Es paja. Sobra. Es prescindible y no debería aparecer. Quizás sea un poco atrevido por mi parte hacer esta afirmación habiendo leído apenas unas páginas y podría estar equivocado. Pero me da que no.

En resumen un despropósito que a nivel narrativo se encuentra a miles de años luz de lo que yo considero que merece mi tiempo y atención. La siguiente novela de Victoria, El evangelio, aparece en la lista que en Esquire han hecho con lo mejores libros de 2021. Desde ahí llegué yo hasta la que me ocupa hoy, pero después de semejante descalabro y con todo lo que hay por descubrir, veo prácticamente imposible darle otra oportunidad a esta escritora.

28 dic 2021

Historia cero - William Gibson

Hollis Henry ha empezado a trabajar como freelance para la agencia de márketing londinense Hormiga Azul. Hubertus Bigend es el director de la misma y le ha pedido que investige acerca de una misteriosa marca de ropa vaquera cuyas prendas se han vuelto objeto de culto. Bigend piensa que el pasado de rockstar de Hollis puede ser muy útil en esta tarea. Pero las cosas se van a complicar cuando otro empleado de la agencia empieza a ayudarle. Milgrim, que así se llama, estaba en otro proyecto relacionado con los contratos de ropa del ejército estadounidense. Su última intervención para fusilar un nuevo modelo de pantalones ha hecho saltar las alarmas de un misterioso contratista y posible competidor que también anda metido en negocios más turbios con los militares. Así que los empleados de Hormiga Azul van tener que actuar deprisa y montar un plan de defensa, aunque no están muy seguros de que vayan a salir indemnes.

Historia cero es una novela de acción ambientada en 2010 en la que William Gibson emplea todas las estrategias narrativas habituales de sus novelas de ciencia-ficción, pero recurriendo a los elementos tecnológicos reales que existían en torno a esa fecha. No se puede negar que las ideas sobre las que se articula son bastante originales: el mundo de los negocios, espionaje industrial, mercadotecnia underground, etc. Incluye además muchos elementos que a priori pueden resultar atractivos a un amplio sector de lectores: el mundo de la moda, bandas de rock en plena grabación de un nuevo álbum, Londres como otro personaje más. Sin embargo la novela es ridícula hasta provocar aburrimiento. Gibson, fiel al estilo que le hizo famoso con Neuromante, inunda el texto de información totalmente prescindible para la trama. En su momento me hizo gracia, pero ya me quejé de esto mismo la última vez que leí algo suyo. En una estimación conservadora a la baja yo diría que sobra la cuarta parte de lo escrito. Y no se trata solo de sus típicas pedanterías de marcas, objetos y filias tecnológicas, que pueden ir desde cosas bastante conocidas como Gore-Tex, Kevlar o tasers, a otras que no lo son tanto, como Semtex, ekranoplanos o los robots inspirados en animales de Festo. No, es que el padre del cyber-punk hace descripciones agotadoras y da detalles interminables sobre los aspectos más triviales que uno se pueda imaginar y que parecen puestos con el ánimo de rellenar espacio. Porque aportar, evidentemente no aportan nada.

Por lo demás, la trama hace aguas por todos lados. No le tiembla el pulso a Gibson a la hora de introducir más y más personajes a conveniencia y como caídos del cielo (de Londres), para así poder salir de todos los berenjenales en que se va metiendo. La sensación de incredulidad al leer solo es comparable al fetichismo tecnológico del autor. Además una pátina cinemátográfica inunda el texto, como si al escribirlo ya estuviera pensando en una posible venta de derechos para una adaptación a la gran pantalla. Eso sí, como hay tanta acción y tantos diálogos las páginas vuelan. Aunque mucho menos se tarda en no leerlo y seguro que es más reconfortante. En definitiva, que ya estoy muy cansado del rollo de Willian Gibson y con este título suyo se le ha acabado el conteo en Das Bücherregal.

25 dic 2021

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes - Tatiana Țîbuleac

Aleksy es hijos de inmigrantes polacos afincados en Londres. Tuvo una adolescencia muy difícil, marcada por la muerte de su hermana pequeña y la ingrata separación de sus padres. El fallecimiento de la pequeña Mika también marcó a su madre, que pasó más de medio año totalmente ida, ignorando todo y a todos, incluído su hijo. Este rechazo tan directo hizo que Aleksy se volviera violento, desarrollando además un odio visceral hacia ella. Cuando lo conocemos acaba de terminar la secundaria y tiene pensado irse a Amsterdan con unos amigos. Sin embargo su madre tiene otros planes para los dos: pasar el verano en un pueblecito de Francia. Y aunque al principo se niega, tras unas jugosas promesas acepta ir con ella. 

En el mismo artículo de Babelia con los 50 mejores libros de 2021 que mencioné en Valle inquietante, también aparecía El jardín de vidrio, de Tatiana Țîbuleac. Como en mi biblioteca pública habitual solo tenían su anterior título decidí intentarlo con él. No sé cómo será su ultimo lanzamiento, pero El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes ha sido uno de los libros más extraordinarios que he leído no solo este año, sino en toda mi vida. La autora moldava ha capturado con un detalle asombroso todos los matices de las relaciones familiares, y en especial de la relación entre madres e hijos. Y al tratarse de una relación particularmente difícil, destacan sobremanera los sentimientos más amargos: rencor, indiferencia, pena, rabia, impotencia, frustración. Țîbuleac nos muestra que ese sentimiento sublime que llamamos amor puede conducir al dolor más espantoso. Pero también es precisamente ese amor lo que nos inclina al arrepentimiento y el perdón. O al menos así ocurren en su novela.

El libro se desarrolla como unas memorias escritas por Aleksy a petición de su terapeuta. Asistiremos al relato de lo que ocurrió ese verano de la mano del protagonista ya adulto, convertido en un artista de éxito cuyos inquietantes cuadros se inspiran en la turbia y agridulce relación con su madre. Țîbuleac vapulea al lector enfrentándole a un chaval con incontrolables estallidos de rabia que ya le han causado serios problemas. La actitud violenta hacia su madre nos incomoda, pero vistas las terribles experiencias familiares a que se ha visto expuesto desde pequeño no nos resulta difícil entender su comportamiento. Sin embargo también expone sutilmente la gran necesidad de amor y reconocimiento que busca sin cesar en su madre. Cuando ella por fin le confiesa que le han diagnosticado un cáncer muy agresivo, ambos iniciarán una reconciliación en la quedarán cosas por perdonar pero que al menos les permitirá cerrar capítulo.

Țîbuleac nos cuenta una historia muy, muy cruda. Lo que ocurre el verano que madre e hijo pasan en el pueblín de Francia es capaz de emocionar hasta al más insensible. Para contrarrestar tanta pena y angustia, la autora intercala divertidos episodios costumbristas habituales en unas vacaciones: personajes pintorescos, choques culturales, el flechazo por una joven que vive en el pueblo. Pero también nos relata de manera fragmentada la situación presente del Aleksy adulto: retazos de una vida desgarradora a la que apenas nos asomamos. Su estado actual nos deja más dudas que certezas, pero resulta tremendamente absorbente precisamente por ese aire misterioso, a incógnita no aclarada del todo. En definitiva, una historia portentosa, arrebatadora y emotiva. Una auténtica maravilla que huye de todo sentimentalismo y genera un torbellino de sensaciones encontradas pero 100% satisfactorias. Si el precio que he tenido que pagar por leer esta obra de arte es el truño de Anna Wiener, bien pagado está.

17 dic 2021

La canción de los vivos y los muertos - Jesmyn Ward

Jojo tiene trece años y se encarga del cuidado de su hermana pequeña Kayla porque su madre, Leonie, apenas se preocupa por ellos. Todos viven con sus abuelos maternos en el Mississippi rural. Michael, el padre de los niños, está en la cárcel y es blanco. Ha dejado de hablar con sus padres porque son unos racistas de cuidado y no le perdonan que su pareja sea una mujer negra. Así que cuando termina la condena en la penitenciaría de Parchman, serán Leonie y los niños quienes irán a recogerlo. Pero el abuelo de Jojo también estuvo recluso en esa institución cuando era joven. Allí conoció a Richie, un niño negro de doce años que fue condenado por robar comida para sus hermanos. Jojo conoce la historia de Richie pero solo a medias. Su abuelo no termina de contarla por completo y le oculta muchos detalles sin que él sepa la razón. En el viaje a la prisión sucederán ciertos acontecimientos que provocarán que Jojo sepa lo que en realidad sucedió con Richie.

Jesmyn Ward vuelve a situar la acción de una de sus novelas en el pueblo ficticio de Bois Sauvage, donde también transcurre la que hasta el momento era mi única experiencia con su obra: Quedan los huesos. Sin embargo hay una diferencia muy notable entre los dos textos: mientras que aquélla es una novela realista, en La canción de los vivos y los muertos es la componente fantástica la que da forma a la narración. Y es que algunos miembros de la familia de Jojo tiene una conexión con aspectos espirituales del mundo que abarcan no solo el plano humano, sino también el animal o la Tierra considerada como sistema global. Esto aportará unos elementos de misterio sobrenatural que permitirán conducir una trama adictiva y apasionante.

La acción se cuenta desde tres puntos de vista diferentes: Jojo, Leonie y en menor medida Richie. Cada voz y cada personaje están caracterizados con una precisión asombrosa. Asi, el resentimiento de Jojo hacia su madre se derrama por las páginas, al igual que el amor por su hermana y sus abuelos. Leonie es aparentemente una desalmada, incapaz de mostrar afecto por sus hijos a pesar de amarlos; la pésima relación con los padres de Michael, enturbiada más si cabe por la dramática muerte de su hermano mayor, en la que la familia de sus suegros se vió involucrada, la ha desquiciado. Y Richie se revelará como un pobre inocente que ha sido víctima de una violencia intolerable, de la cual el abuelo de Jojo no lo pudo proteger.

De fondo se muestra la abyección de la sociedad estadounidense por su racismo sistémico hacia los afroamericanos. Súmale la pobreza y marginalidad a que se les condena y el cóctel no puede ser más amargo. Y a pesar de ello, resulta emocionante comprobar la gran dignidad y bondad con que se comportan, cuando la existencia miserable a que son forzados debería ser suficiente para que se levantaran en armas e iniciaran una revolución cruenta. Muy cruenta, mucho. En definitiva, el libro es una auténtica maravilla. Es emocionante, adictivo, brutal, despiadado. El único fallo que le puedo poner, que no sé si achacar a Ward o a la traducción, es que se usan algunos términos con un registro demasiado elevado para el perfil sociocultural que se supone a los personajes: escápulas, crestas superciliares, poliestireno expandido, hendiduras intercostales. Con Leonie puedo llegar a creérmelo, pero es que la mayoría de las veces es Jojo quien usa esas expresiones y palabras tan alejadas de un registro coloquial. En todo caso es un problema menor sin demasiada importancia, que en absoluto estropea la experiencia tan extraordinaria que ha supuesto leer este libro.

13 dic 2021

Dulce compañía - Laura Restrepo

Hay rumores de que un ángel se ha aparecido en Galilea, uno de los barrios más pobres del extrarradio de Bogotá. Así que una reportera de la revista Somos va a cubrir la noticia. La periodista caerá en gracia a los humildes habitantes del poblado de chabolas, a quien apodarán Mona, con lo que la llevarán a conocer al supuesto mensajero de Dios. Ella quedará cautivada por su belleza, su fragilidad y la abrumadora sensación de paz que transmite. Pero un acontecimiento tan extraordinario puede suponer una gran oportunidad para que los vecinos del arrabal salgan de la miseria. Así pues, el arrebatador enamoramiento de Mona se desarrollará de manera muy descontrolada.

Dulce compañía es una novela un tanto trivial pero que funciona estupendamente como un divertimento bastante frívolo (al menos en apariencia). Se trata de una narración que aúna un montón de elementos de lo más dispar pero que Laura Restrepo sabe combinar muy hábilmente para entretener al lector. Tenemos componentes de misterio sobrenatural, un claro enfoque chick-lit y humorístico, y por último, una crítica a la pobreza y violencia que se vivía en Colombia a mediados de los 1990s. Por cierto que estos vituperios están muy bien disimulados entre disparates y escenas de lo más hilarante, pero no por ello dejan de ser implacables.

El libro tiene un formato de best-seller de manual: mucha acción, muchos diálgos, cliff-hangers al final de casi todos los capítulos. A pesar de esa portada tan infame, yo lo compré de segunda mano sin dudar un momento solo por la buenísima impresión que me llevé con Delirio. Ni que decir tiene, éste de hoy está bastante por detrás de aquél otro, sin embargo a su manera best-selleriana (se lee del tirón y apenas consume tiempo), y cuasi-intrascendente, también tiene su punto.

7 dic 2021

Ampliación del campo de batalla - Michel Houellebecq

Mi primer encuentro con Michel Houellebecq se produjo a través de La posibilidad de una isla, allá por 2005. Mi conexión con su prosa y especialmente, con el ideario crítico y pesimista que transmiten sus novelas fue total. Un flechazo implacable. Así que a partir de ahí, leí el resto de novelas que había publicado hasta el momento: Las partículas elementales, Lanzarote, Plataforma y la última fue Ampliación del campo de batalla. Quizás llegué un poco agotado a esta última, y aunque me gustó, no la encontré tan avasalladora, arrebatadora y desbordante como las demás. En su momento pensé que al tratarse de su primera novela era comprensible que hubiera estado más comedido. Así pues, me había propuesto volver a leerla para comprobar si estabamos ante un producto netamente houellebecquiano o bien, una tímida avanzadilla que lo que llegaría a convertirse. ¿Y a qué nos enfrentamos exactamente? Lo resumo con la inestimable ayuda de la sinopsis editorial:
«Esta novela [...] está protagonizada por un antihéroe que ha dejado de luchar, un ingeniero informático de 30 años, hastiado de su trabajo y aburrido de sus congéneres, que desprecia el sexo, lleva dos años de castidad, y describe sin pelos en la lengua el campo de batalla de la actual sociedad neoliberal con sus perdedores en los ámbitos económico y sexual.»
Una vez releída con plena atención y sin saturación previa el diagnóstico no puede ser más inequívoco: estamos ante un debut impecable. Apenas 175 páginas bastan para recoger un demoledor análisis de la sociedad de finales del siglo XX, la mayoría de cuyas críticas siguen teniendo validez en las dos décadas que llevamos del siglo XXI. La experiencia de Houellebecq en la consultoría de las Tecnologías de la Información se vuelca en la narración no solo para mostrar la gran patraña del progreso a través de la Informática y demás zarandajas tecnológicas, sino para reflejar el gran hastío que provoca en el ser humano una vida dedicada al trabajo en la que no queda espacio para el afecto y el amor. Nuestro protagonista ha dejado de engañarse y nos expone las miserias que la sociedad moderna industrializada e informatizada trae de la mano. Soledad, falta de comunicación, aislamiento. Un profundo egoismo conduce a la incapacidad para relacionarnos los unos con los otros, lo que en definitiva conduce a la desesperación. El ingeniero informático del libro vive porque no sabe hacer otra cosa, no porque crea que merece la pena vivir. Y cuando es espectador de los patéticos intentos de llevar una vida normal que contempla en sus congéneres, su desánimo se agrava ante la inutilidad de esos actos. En definitiva, lo que viene siendo un pesimista filosófico de manual.

A pesar de su formato novelístico, hay que reconocer que el trasfondo filosófico del texto le otorga cierto tono ensayístico. Esto provoca que la narración sea en su mayor parte descriptiva y explicativa. La trama en realidad no es más que una excusa que permite al autor francés redactar un examen de la sociedad y el devastador resultado que tiene en el ser humano. Vamos que no hay espacio ni necesidad de usar la imaginación a no ser para tratar de figurarse los rostros grises y avinagrados de los personajes. Visto así entiendo que no guste a todo el mundo, sobre todo cuando somos conscientes de que su intención es quitarnos la venda que nos cubre los ojos para revelarnos lo abyecto del consumismo, el capitalismo, las grandes corporaciones o los constructos culturales en los que se basa nuestro mundo: el amor, la vida en pareja, la familia.

Como bien apunta el resumen editorial, en el libro asistimos a una batalla en la que los perdedores del mundo occidental se levantan en armas y se revelan contra los perversos mecanismos que los anulan, llámense pobreza, fealdad o fracaso. Como en toda guerra, habrá muchas víctimas y Houellebecq se ceba en las mujeres haciendo gala de una misoginia brutal. Algo que si seguimos sus razonamientos es completamente injusto, pues todos, hombres y mujeres, estamos igual de abandonados. Aquí tenemos un motivo para la controversia, uno de tantos que ha ido acompañándole en su carrera literaria. En mi opinión se trata del punto que destaca más en su contra, ya que ninguna de sus invectivas contra el sistema necesita de esos vitriólicos ataques a las mujeres. Al margen de este aspecto en particular, la novela me ha resultado muy estimulante. También deprimente, pero en un estado de ánimo controlado y estable tendrá un enfecto enriquedecer más que perjudicial. De hecho, yo haría una cita con el libro en su totalidad.

29 nov 2021

Un mundo devastado - Brian W. Aldiss

En un futuro no especificado pero no demasiado lejano (dos o tres siglos por delante), el ser humano ha agotado prácticamente todos los recursos naturales de la Tierra. La alimentación ha sufrido el mayor impacto del desastre ecológico, con la agricultura siendo incapaz de proveer comida para los más de 24 mil millones de habitantes. La brecha socioeconómica es abismal y los gobiernos se han vuelto totalitarios, redactando una gran cantidad de leyes que reprimen a los ciudadanos más pobres. El objetivo es que a la larga todos se vuelvan delincuentes y se les pueda condenar a la principal actividad que garantiza la supervivencia: labradores forzados que cultivan la tierra. Knowle Noland fue uno de ellos, pero se unió a un grupo de Viajeros, unos nómadas que viven al margen de la sociedad. Cuando son atrapados, traiciona a su líder, así que recibe un trato de favor por su delación y empieza a trabajar como tripulación de un carguero atómico. Cuando el barco del que ha terminado siendo capitán encalla en la costa de África en una misión comercial, se verá envuelto en una trama política destinada a desestabilizar este continente, cuya importancia para el sostenimiento del resto del planeta es esencial.

Un mundo devastado es una novela de ciencia-ficción que a pesar de datar de 1965, resulta impactante por tratar un problema de lo más actual: el agotamiento de recursos naturales por el abuso continuado del hombre. No es la única distopía que baraja un escenario de desastre medioambietal que conduce a un futuro y una sociedad que convierten en un infierno la vida en la Tierra (quizás la más conocida sea El rebaño ciego de John Brunner). Sin embargo el texto salido de la pluma de Brian W. Aldiss no le queda a la zaga y destaca además por sus características propias.

En primer lugar, la novela de Aldiss condensa una trama hilada a la perfección en apenas 250 páginas. Como contrapartida nos encontraremos con personajes muy poco definidos que podrían haber dado mucho más juego en una narración más extensa. También hay que admitir que la acción transcurre quizás demasiado rápido. Sin embargo ninguno de estos dos inconvenientes se deja notar demasiado porque el autor británico va desplegando la acción a través de diferentes líneas temporales que saltan hacia adelante y hacia atrás, revelando en cada quiebro datos de interés para entender la historia y con un ritmo que engancha al lector sin remedio. Por otro lado, a pesar de esta aparente brevedad, la ambientación distópica es excelente: los abusos a que se somete la población, la devastación de la superficie terrestre o las enfermedades causadas por la malnutrición crónica consiguen transmitir un ambiente asfixiante y demoledor. Finalmente, hacer que África se vuelva la única espereanza de la supervivencia en el planeta es un golpe de efecto originalísimo. Al conceder tanto poder a ese continente, se paga un justo tributo (literario) a la constante explotación que sufre y siempre ha sufrido en beneficio del mundo occidental. Y sin dar demasiados detalles porque revelaría elementos clave de la trama, hay un mensaje fatalista y anti-antropocentrista de una profundidad imbatible, que por su belleza sin duda emocionará a todos los simpatizantes del pesimismo filosófico.

A pesar de los descalabros, vuelvo una y otra vez a la obra de Aldiss porque cuando es bueno es capaz de crear historias sublimes de una originalidad insuperable. Con ésta queda bien claro por qué su nombre aparece en todas las listas de autores representativos de la 'New wave'. No solo porque incluya temas habituales en el subgénero, sino porque el desánimo y la desesperaza con que se aborda la resolución no pueden estar más alejado de lo que venía siendo el género en las décadas anteriores. Es algo digno de admiración que tiene como consecuencia que estemos ante una novela terriblemente actual a pesar de llevar escrita más de 55 años. Incluso los pocos elementos tecnológicos prospectivos que se incluyen y que tienen cierto peso en la trama (unas unidades antigravitacionales), han envejecido estupendamente, ya que la ciencia sigue sin haber desarrollado nada al respecto, con lo cual no han podido quedar anticuadas. En definitiva, un libro excelente que he disfrutado al 100% y que me convence para seguir insistiendo con este autor británico.
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