En la ciudad de Nueva York, en un futuro próximo, Antar, un egipico que trabaja como ingeniero informático, recupera por casualidad la ficha de Murugan, un viejo colega que se marchó a Calcuta, donde se le perdió la pista. Murugan seguía el rastro del científico, escritor y premio Nobel del siglo XIX Ronald Ross, que llevó a cabo importantes investigaciones sobre la malaria en la India. Pero el trabajo de Ross no se limitaba a esta enfermedad, ya que alguien lo manipulaba desde la sombra para que profundizase en la relación entre la malaria inducida y la curación de la sífilis y con algo cuyo alcance él jamás llegará a comprender: el denominado cromosoma Calcuta, a partir del cual... tal vez se pueda conseguir la inmortalidad.No se puede negar que Amitav Ghosh ha conseguido escribir una novela de intriga y misterio que engancha desde la primera página. A ello ayudan los ecos de ciencia-ficción y su interesante base histórico-científica. Por un lado Antar teletrabaja desde su apartamento con la ayuda de un sistema de información denominado AVA/IIe, que muestra características de inteligencia artificial. Conectado a la red y capaz de generar una suerte de realidad virtual/hologramas, le permite catalogar vestigios del desastre hidrológico que afecta al planeta. Respecto a los aspectos históricos, el autor hace un recorrido exhaustivo sobre el descubrimiento de la forma de transmisión de la malaria y del estado del mundo a finales del S. XIX, en especial con una descripción del colonialismo británico en La India.
La novela se desarrolla en tres líneas temporarles diferentes. En la primera tenemos a Antar y su investigación on-line sobre Murugan, que transcurre en un futuro cercano sin determinar. La segunda gira en torno a Murugan en Calcuta a mediados de los 1990s, durante los días previos a su desaparición. Y la tercera, enmarcada en ambas, trata sobre los aspectos históricos y/o de ficción histórica que sirven de base a las rompedoras teorías de Murugan sobre el paludismo. En cada una de ellas toman parte muchos personajes, lo cual hace que la lectura sea tremendamente ágil. En general los capítulos son tirando a cortos, llenos de diálogos, y suelen acabar en cliffhangers para mantener al lector atrapado en el texto.
Reconozco que he devorado el libro casi sin darme cuenta. Es muy original y me ha parecido que toda la parte histórica está muy bien traída y encaja muy bien en el argumento. Sin embargo, responde a los patrones habituales de los best-sellers. El grado de profundidad de los personajes es prácticamente nulo y no deja de ser un divertimento intrascendente, aunque eso sí, como divertimento resulta bastante digno. Tenéis una reseña muy completa en C/Cyberdark, que fue la que me animó a leerlo, y otra más en Bibliópolis, que no se queda muy a la zaga.
