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14 nov 2018

El Palacio de la Luna - Paul Auster

Llega un día cualquiera y me sorprendo con ganas de leer algo de Paul Auster. Su relatos mezclan cotidianeidad y azar de una manera intrincada pero creíble. Por más que a veces (todo el rato más bien), las casualidades sean demasiadas, nunca puedes decir que no sean viables y que lo narrado no pueda ocurrir en realidad. ¿Por qué resistir este impulso si resulta además que tenía en casa El Palacio de la Luna?  Comprado de segunda mano en alguno de mis arrebatos ocasionales (en realidad bastante frecuentes), esperaba desde hacía meses amontonado con otros libros en su misma situación e igual procedencia. Pero no sigamos por aquí, mejor hagamos la vista gorda y vamos a considerar el "ocasional" como una metira piadosa hacia mí mismo y mi bolsillo.

En esta novela conoceremos la historia de Marco Stanley Fogg, hijo de madre soltera y padre desconocido (no por ella pero sí por su hijo y el resto de su exigua familia). Para desgracia suya se quedó huérfano a los once años cuando un autobús atropelló a su progenitora. A partir de entonces se marchó a vivir con su tío (huelga decir que por parte de madre, ¿verdad?), un clarinetista clásico cuyo carácter inseguro y disperso le hace perder su puesto en una orquesta de renombre y se vuelca de lleno en el proceloso mundo del jazz. A partir de la segunda mitad de los 1960s, M.S. se marcha a estudiar a la Universidad de Columbia en Nueva York, lujo que puede permitirse gracias a la sustancial indemnización que recibió de la compañía de autobuses de Boston. Seguiremos sus vicisitudes durante esos años tan agitados en lo político, en especial a partir de 1969 una vez consiga su licenciatura, se quede sin dinero, sin familia (su tío también se muere en un momento dado, algo que nos pasará a todos), y tenga que entrar en la vida adulta a las bravas.

Como ya adelantaba en el primer párrafo, estamos ante otra obra de Auster que se articula sobre las casualidades y que transcurre principalmente en N.Y. Caracteristicas estas dos que ya puedo decir oficialmente que son marca de la casa. Y ojo, la técnica le funciona y no puedo negar que la lectura es muy entretenida y placentera, a lo que ayuda sin duda su estilo: claro, directo y sin artificio alguno. A pesar de las desgracias a que asistimos (que no faltan), siempre hay un transfondo optimista que deja muy buen poso al cerrar las tapas. No hay que abusar de tanta bonhomía pero de cuando en cuando es agradable enfrentarse a un relato bien estructurado que te haga creer en el buen espíritu y carácter de ciertos individos (porque de la humanidad en global no se puede esperar nada bueno).

Tengo dos peculiaridades a destacar de este título. La primera es que he percibido un paralelismo muy patente con el formato de los cuentos infantiles de tradición occidental. El pobre niño huérfano recibe duros reveses del destino que le permitirán conocerse a sí mismo y madurar. Para compensar tantos infortunios disfrutará del amor incondicional de sus amigos y de la amabilidad y buen corazón de desconocidos. Y también golpe de suerte tras golpe de suerte que le irán llenando los bolsillos de fajos de billetes cuando ya parecía que no había solución a sus problemas. Que a mi parecer es un poco Dollar ex machina, pero, ¿quién soy yo para juzgar las técnicas narrativas de Mr. Auster, visto su éxito y lo bien que me siento después de leerlo? La segunda característica enlaza también con los cuentos clásicos, pues la trama incluye varias historias independientes enmarcadas en la trama general y contadas por diferentes personajes secundarios. En definitiva una lectura emotiva con toques agridulces en que el autor norteamericano vuelve a derrochar imaginación y buenas formas (un poco de aquella manera, las cosas como son). Aunque no aporta muchas novedades ni es el colmo de la originalidad, la sensación final es muy satisfactoria. Mäs reseñas en Confieso que he leído, Libros y Literatura y Adivina quién lee. Los dos primeros la recomiendan sin reservas y el último también lo hace, pero poniendo algunas.

26 abr 2016

Brooklyn Follies - Paul Auster

Me encanta que los resúmenes editoriales coincidan con lo que yo he leído porque me ahorro el esfuerzo de describir la trama de un libro. En el caso de Brooklyn Follies no podría mejorarlo ni una pizquina, así que aquí lo tenéis gracias a la magia del Ctrl+C y el Ctrl+V:
Nathan Glass ha sobrevivido a un cáncer de pulmón y a un divorcio después de tres décadas de matrimonio, y ha vuelto a Brooklyn, el lugar donde pasó su infancia. Hasta que enfermó era un vendedor de seguros; ahora que ya no tiene que ganarse la vida, piensa escribir 'El libro del desvarí­o humano'. Contará todo lo que pasa a su alrededor, todo lo que le ocurre y lo que se le ocurre. Comienza a frecuentar el bar del barrio y está casi enamorado de la camarera. Y va también a la librerí­a de segunda mano de Harry Brightman, un homosexual culto que no es quien dice ser. Y allí­ se encuentra con Tom, su sobrino, el hijo de su amada hermana muerta. El joven habí­a sido un universitario brillante. Y ahora, solitario, conduce un taxi y ayuda a Brightman a clasificar sus libros... Poco a poco, Nathan irá descubriendo que no ha venido a Brooklyn a morir, sino a vivir.
La novela está muy bien, es muy entrenida y da gusto leerla, con esa prosa tan clara, tan sencilla y cero artificio, cero sofisticación, cero rebuscamiento léxico, eso que tanto ayuda a que las páginas pasen a toda leche. De nuevo una de esas historias tan originales a que Paul Auster nos tiene acostumbrados, tan verosímiles dentro de la peculiaridad de las situaciones descritas. Vamos, que el autor norteamericano repite el mismo esquema que me encontré en las dos novelas anteriore suyas que he leído: neoyorquinos que hacen cosas y se mezclan con otros ciudadanos (de New York, de estados limítrofes, de estados de la costa oeste, de cualquier estado de EEUU o del mundo si hace falta). Neoyorquinos de orientaciones sexuales variadas que se enamoran y se encaprichan de individuos de uno y otro sexo. Neoyorquinos que hacen viajes con un objetivo en la cabeza pero el destino va y juguetea con ellos y pasa algo totalmente inesperado. Neoyorquinos que sueñan con mejorar su situación, y algunos se casan, y otros se divorcian, y hay quien desaparece sin dejar rastro mientras que otros reaparecen tras años sin tener noticias de ellos etc. etc. etc. No me malinterpretéis, la novela me ha encantado. Pero si donde dice Nathan Glass pones Peter Aaron, donde dice Aurora Wood (su sobrina, hermana del Tom del resumen) pones Benjamin Sachs, en lugar de un apartamento en Brooklyn hablas de una casa de campo en Vermont (bueno no me hagáis mucho caso, no me acuerdo de dónde estaba la casa de campo donde escribía Peter Aaron) y vas cambiando así una cosa por otra, un personaje por otro y ¡voilà! ¡Tienes una novela que se llama Leviatán! (ojo que también vale para Sunset Park, ya puestos a cambiar).

Me imagino que el flamante premio Príncipe de Asturias de las Letras de 2006 se planteará, ¿para qué innovar si aparentemente tengo la gallina de los huevos de oro? Hace bien, qué narices. Yo lo haría hasta la extenuación, claro que si yo lo he detectado solo tras 3 novelas, es de suponer que ya habrá pasado su momento. Lo único que me ha molestado es el optimismo imbatible que sobrevuela toda la narración, como si tratase de un power point motivacional que te hace a tí mismo el único responsable de tu suerte cuando las cosas te van mal, que desde luego en este caso solo se puede catalogar de embuste asqueroso porque el azar juega un papel muy importante en la trama. Ya he dicho más de una vez que lo mío son las historias de gente desgraciada que lo pasa mal, pero bueno, por una vez voy a pasar la mano. Y puestos a sacar pegas, toda la historia sobre 'El libro del desvarí­o humano' está un poco de relleno y cogida con alfileres, pero tampoco pasa nada. En peores plazas he toreado. Para leer otras reseñas os remito sin más a las tres primeras entradas de blogs que me devuelve Google cuando pregunto por el libro: Sobre libros y lecturas, La tormenta en un vaso y Serendipia (para mi sorpresa los segundos son bastante críticos con esta obra). Recordad que con eso de que Google lo sabe todo de cada uno de nosotros, a vosotros os puede dar otras tres que se ajusten más a quienes sois y vuestras búsquedas personales. Big Brother is watching you.

21 dic 2015

Leviatán - Paul Auster

Vuelvo a acertar de lleno al elegir una de las novelas de Paul Auster que tenía pendientes. Pero no adelantemos acontecimientos, primero veamos de qué va Leviatán. Como suelo hacer a veces y dado que no voy a poder mejorarlo, hoy recurro a Anagrama y a su resumen editorial para exponer brevemente la trama:
Todo comienza con un muerto anónimo: en una carretera de Wisconsin, un día de 1990, a un hombre le estalla una bomba en la mano y vuela en mil pedazos. Pero alguien sabe quién era, y con el FBI pisándole los talones, Peter Aaron decide contar su historia, dar su versión de los hechos y del personaje, antes de que la historia y las mitologías oficiales establezcan para siempre sus falsedades o verdades a medias como la verdad. Y así, Peter Aaron escribirá Leviatán, la biografía de Benjamin Sachs, el muerto, también escritor y objetor de conciencia encarcelado durante la guerra de Vietnam, desaparecido desde 1986, autor de una novela de juventud que le convirtió fugazmente en un escritor de culto, acaso un asesino, y angustiado agonista de un dilema contemporáneo: ¿Literatura o compromiso político? ¿Realidad o ficción?
Esta novela me ha parecido simple y llanamente, redonda. Para empezar la historia es absorbente, imposible no engancharse desde el primer momento a una trama que comienza con la muerte de un escritor metido a terrorista. ¿Qué ha podido llevarle a acometer ese giro extremo en su vida? Por otro lado los personajes, sus relaciones y la evolución de los vínculos que los conectan a lo largo de los años se describen con un realismo y una autenticidad incuestionable. En ese sentido resultan demoledoras las miserias, las pequeñas miserias que el autor les asigna de cuando en cuando a cada uno de ellos. Estos episodios de celos irracionales, de traiciones innecesarias, de secretos parcialmente revelados o de dudas producto de la propia inseguridad dotan a las personalidades de los protagonistas de una credibilidad aplastante, haciendo imposible que no nos identifiquemos con ellos, no tanto por la forma como por el fondo. ¿Quién no ha edulcorado una mentira para minimizar los efectos que provoca? ¿Quién no ha recreado un suceso banal añadiendo un poco de fantasía de cosecha propia para vanagloriarse? ¿Quién no ha adaptado el relato de unos hechos al interlocutor, de manera que para uno de ellos se presente en tonos claros y para un segundo en oscuros, hasta el punto de que ambos relatos lleguen a ser contradictorios? Por otro lado la deriva de la trama a medida que transcurren los años contiene las intervenciones justa del azar (llamémosle destino, si es que así nos vamos a sentir más cómodos), como para que el relato mantenga las expectativas durante toda su duración. Y qué decir del estilo de Auster, transmite ideas de gran complejidad y octanaje mediante frases muy elaboradas pero sencillas y simples de entender. Además el vocabulario es totalmente accesible y certero sin tener que recurrir a una exhibición gratuita de términos cultos (que ya podía aprender Vargas-Llosa, ya). En este aspecto imagino que habrá parte que agradecer al trabajo de traducción, que desde luego es impecable. Lo sumas todo y la lectura se convierte en un placer, que al fin y al cabo es lo que siempre debería ser, aunque desgraciadamente pocas veces se encuentra.

No tengo mucho más que decir, se vuelve a demostrar que cuanto más me gusta un libro, más breves son mis reseñas. Dedico mi esfuerto entonces a lo mejor que se puede hacer en estos casos: recomendarlo encarecidamente. Y si necesitáis más reseñas para convenceros, os adelanto que en general la opinión sobre esta novela es muy positiva. Por mencionar algunos blogs, echad un vistazo a En clave de ocio, Perdida entre libros y Un libro al día.

8 mar 2015

Sunset Park - Paul Auster

Miles Heller abandonó sus estudios universitarios y su acomodada familia en Nueva York con tan solo 21 años. El detonante fue una conversación sobre él que mantenían su padre y su madrastra, y que él escuchó a escondidas. Cuando Miles tenía 16 años, su hermanastro Bobby murió en un accidente estúpido del cual se hace responsable. La gran culpa que arrastra le ha impedido revelar los detalles exactos de lo que ocurrió, así que probablemente los cambios de comportamiento que ha experimentado (se ha vuelto taciturno, reservado, ha abandonado las actividades deportivas, etc.) son mecanismos involuntarios de expiación. La discusión de sus padres actúa como detonante y decide huir para vivir por su cuenta y con sus propios recursos. Esta decisión trastrorna a todo su entorno, pero la respetan porque en cierta manera creen que se tratará de una aventura de tan solo unos pocos meses. Sin embargo 7 años después, Miles sigue desaparecido para su familia. Ha ido pasando por trabajos poco cualificados y diferentes estados, ahora mismo está en Florida, donde se ha enamorado de una adolescente de 17 años. Por problemas con la familia de ella originados en la diferencia de edad decide volver a Nueva York, a una casa en Sunset Park ocupada ilegalmente por su amigo Bing Natham, único vínculo que ha mantenido activo con su antigua vida durante todo este tiempo. Serán solo unos meses, hasta que su novia Pilar cumpla la mayoría de edad. Sin embargo la vuelta a su cuidad de origen será el revulsivo que le haga reflexionar sobre estos 7 años de ausencia para de esta forma retomar el contacto con sus padres.

Segunda experiencia con Paul Auster tras la Trilogía de Nueva York hace año y medio. Para empezar, a nivel argumental esta novela no tiene absolutamente ningún cabo suelto, porque recuerdo que dos de las novelas cortas incluídas en la compilación tenían un giro "difícil" hacia el final. A pesar del alto número de personajes que pueblan la que me ocupa hoy, el autor consigue tejer un entramado de relaciones y situaciones perfectamente ideado y resuelto con lo que me ha parecido una maestría absoluta. Si en aquella primera ocasión su prosa ya me había causado buena impresión, por ser clara, directa, sin ambages ni florituras absurdas, en 'Sunset Park' me ha convencido completamente. No sé hasta que punto es mérito solo de Auster o también habría que incluir aquí la labor del traductor, pero lo cierto es que las frases del estadounidense fluyen y se asimilan con una naturalidad sorprendente. Además la elección del léxico no puede ser más certera; es lo más próximo a un registro coloquial verbal que recuerdo haber visto escrito. Se transmite con naturalidad la impresión de estar viviendo una situación real, en la que podría estar tomando parte el lector mismo como sujeto activo. Y qué decir del tema de fondo, con todos esos sentimientos humanos tan bien tratados, dolor por todos lados; y amargura, decepción, tristeza, pena, esperanza, alegría, ilusión, incertidumbre, desesperación, etc. Sin olvidar las diferentes complicaciones en las vidas de todos los implicados en la acción, con las cuales es tan inmediato identificarse. O la nefasta influencia de los primeros golpes de la crisis económica mundial. Y también la ciudad de Nueva York, con un discreto pero atractivo papel de fondo. En fin, una auténtica maravilla. 

Uno de los comentarios en el post de la 'Trilogía de Nueva York' destacaba que este autor había tenido un cierto bajón de calidad con el cambio de siglo. No puedo decir gran cosa al respecto porque sigo siendo bastante neófito, pero me viene muy bien recomendada Brooklyn Follies, así que ya tengo nuevo libro esperando. Tenéis una extensa y entusiasta reseña de esta novela en Las bizarrías de Belisa, otra que la resume como "decepcionante" en Atendiendo a razones, y una última muy de fan, pero con la que coincido, en Esto es Brooklyn. Será que también me he convertido en fan de este escritor.

22 jul 2013

Trilogía de Nueva York - Paul Auster

Para tomar contacto por primera vez con Paul Auster qué mejor que Trilogía de Nueva York, donde se recopilan las tres primeras novelas cortas que publicó:

  • Ciudad de Cristal (1985). Un escritor recibe varias llamadas telefónicas equivocadas preguntando por un investigador privado. Al final, un poco a modo de pasatiempo, decide hacerse pasar por el detective por quien preguntan y se ve inmerso en un extraño caso que termina por poner su vida patas arriba.
  • Fantasmas (1986). Un detective debe seguir a un individuo y para ello se aisla completamente de su entorno más próximo. La monotonía del caso y la soledad que experimenta disparan sus sospechas y termina concibiendo ideas irracionales que resuelven el caso de forma fuera de lo común.
  • La Habitación cerrada (1986). La esposa de un escritor desconocido, desaparecido sin rastro desde hace meses, se pone en contacto con un antiguo amigo de su marido para que evalúe la calidad de su obra. El material que le entrega resulta ser increíblemente bueno y sus novelas, poesías y piezas teatrales se convierten en un éxito. Como efecto secundario, ambos se enamoran y comienzan una vida juntos. Sin embargo el caso de desaparición no está del todo claro y el protagonista, con fundadas sospechas, se embarca en una búsqueda desesperada por encontrar a su viejo amigo.
Se podría clasificar a las tres dentro del género negro, pues en todos los casos hay misterios, detectives, indagaciones, pesquisas, agendas ocultas, vigilancias encubiertas, sospechas y preguntas sin respuesta. No obstante, las dos primeras tienen un giro kafkiano, turbio, oscuro, que hace que el final se desvíe completamente de lo que hace sospechar toda la trama que nos ha llevado hasta ahí. En comparación, la tercera es bastante más convencional, y con ello quiero decir que me ha parecido la más elaborada, la mejor planteada, la que menos tira de efectismos y malabarismos literarios para en definitiva, contar una muy buena historia. De todas formas en los tres relatos el proceso de investigación conduce a los protagonistas a un aislamiento en donde la realidad se transforma o desaparece por completo, siendo una serie de ideas enfermizas y al límite de la cordura las que dirigirán el curso de los acontecimientos.

En cuanto a estilo del Premio Príncipe de Austurias de las Letras del 2006, es claro, conciso, preciso y carente de florituras innecesarias. Al margen de que me haya quedado cara de 'ligeramente desubicado' con las dos primeras novelas, reconozco que ha sido todo un placer encontrarme con una prosa tan inmediata y directa, más aún considerando el reciente desastre que ha supuesto Nova.

Sin duda, tendré que seguir explorando el resto de sus novelas. Tenéis una reseña muy completa de este libro en El quimérico Lector.
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