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14 ene 2022

El Imperio del Sol - J. G. Ballard

Hacia finales del 1937 y en el marco de la segunda guerra sino-japonesa, el Imperio de Japón se había apoderado de Shanghai. Al ser un centro económico muy importante y con muchos intereses internacionales permaneció como zona neutral, aunque todas las partes implicadas mantuvieron un equilibrio muy precario. El pequeño Jim es hijo de una pareja británica muy bien situada y ha nacido allí. Protegido inconscientemente por su status social, se mueve como pez en el agua en esa ciudad tan peligrosa y excitante a la vez. Le apasionan la guerra y la aviación aunque de una manera infantil e inocente, lógicamente. Las demostraciones de valor, fuerza y arrojo de los soldados japoneses. La velocidad y las soprendentes posibilidades que los aviones ofrecen en una contienda. Inmediatamente después del ataque japonés a Pearl Harbor llega el golpe a las fuerzas navales británicas y estadounidenses fondeadas en el delta del río Yangtsé. Japón se hace con el control de la ciudad y recluirá a los extranjeros en campos de refugiados. El caos de la guerra separá a Jim de sus padres y con tan solo once años se encontrará abandonado a su suerte. La idea de reencontrarse con sus progenitores le guiará en la supervivencia, primero en la ciudad y posteriormente en varios campos de internamiento.

El Imperio del Sol es una novela basada en las experiencias de James G. Ballard en Shanghai durante la II Guerra Mundial. El autor británico no hace concesiones y nos trae un texto durísimo y despiadado. ¿Podría acaso describirse de otra forma el espanto que supone una guerra? Desde luego que no, así que por muy dolorosa que haya resultado la lectura, no me queda más remedio que rendirme ante el libro. Hambre, miedo, enfermedad, angustia, desesperación, horror, locura, muerte. Esos son los efectos de la guerra, una de las actividades más propias de nuestra especie.

Una de las maravillas de esta narración es presentarnos la supervivencia como un acto mecánico que no tiene nada de glorioso. Existe una épica asociada a la conservación de la vida en las circunstancias más extremas que a mí personalmente me resulta repugnante. Sin embargo Ballard reduce a solo dos las maneras de mantenerse vivo, y lo hace de manera fría y aséptica. Por un lado la compasión, que es en la que se suelen centrar las historias que insisten en mostrar la grandeza del ser humano. Actos de nobleza y sacrificio para ayudar a quien más lo necesita pero que por desgracia en gran parte de los casos conducen a la muerte de quien los lleva a cabo. Y por otro, la crueldad y el abuso de los más débiles. Jim se verá expuesto a unos y otros y se verá rodeado de personajes con una moral ambigua que oscilan entre lo primero y lo segundo

A nivel estilístico y aunque se trate de una novela realista, resulta fácil detectar las características habituales de la prosa de Ballard. Imágenes extrañas y desconcertantes descritas a través de una adjetivación muy cuidada. Una desafección y distanciamiento de los aspectos emocionales del relato con la que se consigue inquietar al lector, obligado a poner en contexto el horror a que se enfrenta el protagonista. Es más, no parece disparatado pensar que esas obsesiones por la desolación, el abandono y la soledad que inundan su obra de ciencia-ficción de los 1960s proceden de su experiencia en la II Guerra Mundial. No en vano, a nivel conceptual no hay mucha diferencia entre los personajes que transitan resorts turísticos desiertos en la Costa Brava o las islas Canarias y el Jim que deambula por mansiones con piscinas y bloques de apartamentos para europeos de las zonas más acomodadas de Shanghai. Todos están perdidos en un mundo que se desmorona, ya sea por razones difícilmente explicables desde la ciencia o por algo tan simple y la vez tan devastador como una guerra. Como no podía ser de otra forma, Ballard no defrauda ni en el fondo ni en la forma.

20 may 2020

Super-Cannes - James G. Ballard

En lo que oficialmente se declaró un "acceso de locura", David Greenwood mató a tiros a varios altos cargos de algunas de las multinacionales que tienen sede en Eden-Olympia. El suceso terminó con el suicidio del que hasta entonces era el pediatra de la clínica privada adscrita a dicho centro de negocios. Paul Sinclair se trasladará a ese parque empresarial puntero con su esposa, Jane, ya que ella ha conseguido el puesto de David, su antiguo amigo y colega en un hospital de Londres. Jane entra de lleno en la dinámica laboral, con jornadas que se alargan más allá de las doce horas. Sin embargo su marido, que está convaleciente y ocioso tras un accidente mientras pilotaba su avioneta, empieza a interesarse por el caso Greenwood, a quien todo el mundo definía como un gran profesional, muy comprometido además en varias causas altruistas. Será el psiquiatra del la clínica, Wilder Penrose, quien a través de sus innovadores e inusuales programas de manejo del estrés para grandes ejecutivos, ponga a nuestro hombre sobre la pista de lo que está ocurriendo de verdad en Eden-Olympia.

Se me van acabando los Ballards que leer, más que nada porque todas las obras de las cuales aún no he podido dar cuenta están descatalogadas y suelen alcanzar precios exorbitantes en el mercado de segunda mano. Por suerte no es el caso de Super-Cannes, que todavía es posible encontrar por menos de 20€ (gastos de envío incluídos; doy fe de ello). Estamos ante una novela de la última etapa del autor británico, en la cual los elementos de ciencia-ficción que le hicieron tan popular han desaparecido. El interés en su producción más tardía se desplazó hacia el análisis sociológico de diferentes aspectos del mundo en que vivimos, acerca de los cuales realiza unos certeros estudios que por desgracia proponen visiones muy pesimistas de realidad que está por venir a muy corto plazo. Si en Noches de cocaína se ficcionaba sobre la sociedad del ocio, en esta ocasión se pone en la picota el mundo empresarial de las grandes multinacionales, empeñadas en transformar a sus empleados en mártires de unas culturas corporativas que elevan el trabajo a la categoría de nueva divinidad. La conexión entre ambas novelas es bastante clara, pues para empezar el planteamiento de la trama es muy, muy similar. Pero si en aquélla la evolución hacia la violencia y el crimen me parecía muy forzada, en ésta por el contrario creo que encaja a la perfección. Pocas cosas parecen más convenientes para desahogar el estrés laboral en un grupo de ejecutivos asquerosamente ricos y poderosos que el sexo más depravado y apalizar a los más débiles de la sociedad.

La descripción del mundo empresarial y las grandes corporaciones que hace Ballard resulta demoledora. La soledad y el aislamiento que conllevan las interminables jornadas laborales; la desubicacion constante debido a los frecuentes viajes en avión; el vacío existencial de los centros empresariales, que muestran las características de otro no-lugar más; los protocolos de seguirdad y control que se implantan en los mismos; todo ello evoca un paisaje típicamente ballardiano que por su cercanía a la realidad, resulta mucho más estremecedor que los que le dieron fama en sus obras de los 1960s-1970s. Y como no podía ser de otra forma, la prosa del británco es densa, asfixiante, certera. Sus frases cargadas de intención y metáforas desasosegantes delinean un presente no muy distanciado de una distopía tecnológica. Y en este caso en particular, el cierre, a pesar de que se ve venir a la legua, resulta especialmente adecuado y terriblemente hermoso por descorazonador.

29 jul 2018

Para una autopsia de la vida cotidiana - James G. Ballard

El subtítulo de Conversaciones nos da una pista muy clara del contenido de Para una autopsia de la vida cotidiana. Efectivamente, el libro contiene un total de cuatro entrevistas que diferentes medios realizaron a James G. Ballard en diferentes momentos del tiempo. Las dos primeras datan de principios de los 1980s y las llevaron a cabo activistas relacionados con la escena punk estadounidense, en concreto de la revista RE/Search. Son las más extensas y en mi opinión las más interesantes, ya que quieras que no, proceden directamente de fandom y son anteriores a la fama que le proporcionó la adaptación a la gran pantalla de El imperio del sol (Steven Spielberg, 1986). Las dos últimas son más breves y tienen un aire más profesional y mainstream, aunque una de ellas sigue siendo para RE/Search y la otra para FAD. En mi opinión las dos primeras plantean cuestiones mucho más atinadas y permiten profundizar en los temas que caracterizan su obra.

Ballard se  nos descubre como una persona dotada de una capacidad extraordinaria para anticipar el futuro. Tenía la seguridad, ya a principios de los 1980s, de que el acceso universal a las tecnologías audiovisuales iba a suponer un cambio enorme en la forma en que sea articula la sociedad. Es verdad que a día de hoy todas esas referencias al video doméstico y los estudios de edición caseros suenan bastante añejas; tampoco se le puede culpar, por aquel entonces la evolución de las tecnologías digitales y las comunicaciones, con Internet como máximo exponente de todo ello, estaban fuera de las previsiones más optimistas. Sin embargo aunque no acertara en la forma sí que lo hizo en el fondo. Aunque su narrativa se caracteriza mayoritariamente por contemplar acontecimientos y tramas que le hacen parecer un perturbado, las conversaciones son muy distendidas y nos muestran al escritor como una persona muy accesible y que lleva una vida de lo más convencional en los suburbios de Londres. Convencional en apariencia, porque desde luego queda muy claro que es tremendamente inteligente y tienen con una visión muy aguda y acertada de la realidad, algo que resulta obvio tras leer sus observaciones sobre la actualidad política, cultural y social del momento.  Nos aproximaremos a sus influencias y obsesiones (William S. Burroughs, la medicina forense, el Surrealismo, etc), y nos hablará sobre la evolución de su obra, que de la ciencia-ficción pasó a temas prospectivos más centrados en los cambios sociales y psicológicos del ser humano. De igual forma salen siempre a relucir las diferentes tentativas de llevar algunas de sus novelas al cine, la mayoría de las cuales quedaron en simples proyectos, salvo la comentada anteriormente, Crash (David Cronenberg, 1996) y The Atrocity Exhibition (Jonathan Weiss, 2000), mientras el autor aún vívía. Años después de su muerte vendría también High-rise (Ben Wheatley, 2015).

En resumen, un libro que recomiendo a todo aquel que se sienta fascinado por el universo personal de Ballard. Como gran admirador de su obra que soy, me ha resultado muy estimulante poder comprobar a traves de sus propias declaraciones que muchas de mis interpretaciones de sus novelas no estaban tan alejadas de sus intenciones como podría pensarse. Sin duda uno de esos pequeños logros personales de lo más elevado intelectualmente hablando y que como apenas se puede explicar a quien no lo haya experimentado, se disfruta con una intensidad onanista. Tenéis un par de reseñas más en Crónicas de Futuria y Los asesinos tímidos.

21 may 2018

El día eterno - James G. Ballard

Aprovechando que la red de bibliotecas públicas de la Comunidad de Madrid tiene un catálogo de lo más completo, he vuelto a picar con uno de esos títulos prácticamente inencontrables de James G. Ballard (aunque este en concreto se puede conseguir de segunda mano; en La casa del libro hay uno por 30€ y en amazon otro por más de 350€, ¡glups!). El día eterno es una recopilación de relatos cortos de ciencia-ficción y género fantástico que según se indica en el propio volumen ya habían sido recopilados con anterioridad por Minotauro en otras antologías (excepto un par de ellos). Como hace mucho que no incluyo los títulos, aprovecho esta ocasión para hacerlo informando además de en qué otros libros aparecen:

Ocurre además que el título Playa terminal hace referencia a dos ediciones distintas que recopilan cuentos diferentes. La que yo he leído es la más reciente (1987) y ninguno de los doce cuentos que recoge están en los de esta compilación. Por tanto para mí son todos novedades, aunque tampoco es que cuatro años después hubiera podido acordarme de 'El último mundo del señor Goddard' y 'La tarde repentina' en caso de que hubiera leído el otro.

Los nueve cuentos están fechados entre finales de los 1950s y mediados de los 1960s, uno de los periodos más fructíferos del autor. El tono general de los mismos es el habitual de su obra, esto es, historias asfixiantes sobre personajes extraños en mundos que experimentan cambios fuera de lo común. Así, en 'El día eterno' la rotación de la Tierra se ha detenido, haciendo que sus habitantes deambulen por toda su superficie desolada buscando un lugar donde poder conciliar el sueño. La presencia de la memoria de las diferentes eras geológicas de la Tierra en un fósil marino da cuerpo a 'Prisionero de los abismos de coral'. Unos viajeros espaciales varados en un planeta desierto donde los recuerdos se materializan es el telón de fondo de 'Mañana es un millón de años'. Una angustiosa vengaza la de 'El piso 99'. Muchos misterios sobre el universo y sus posibles habitantes nos esperan en 'Zona de espera'. 'El último mundo del señor Goddard' es un ejemplo perfecto de cuento fantástico con un protagonista que controla a su pueblo y vecinos mediante una maqueta del mismo. 'El asesino bondadoso' desarrolla una paradoja clásica de los viajes en el tiempo. En 'La tarde repentina' los extraordinarios conocimientos de las ramas más oscuras del yoga permiten a un médico hindú evitar las consecuencias de un crimen. Por último 'Los locos' plantea una distopía en que un gobierno totalitario ha prohibido el ejercicio de la psiquiatría en aras del respeto a la libertad del individuo.

No voy a decir que sean sus mejores cuentos (en global me gustó mucho más Las voces del tiempo), pero no es fácil encontrar un Ballard malo. En todo caso me muero de ganas de que Alianza Editorial publique de nuevo a este autor y sus Cuentos completos, noticia que lleva dando vueltas por la red casi dos años. A ver si de una vez se hace justicia con la obra breve del británico. De momento la web de esta editorial ya indica que Rascacielos está disponible, aunque a fecha de hoy yo no he conseguido verlo ni en amazon ni en La casa del libro. Tenéis más reseñas de esta edición en particular en Authomathic for the people y KMX Magazine, aunque esta última apenas son cuatro frases.

24 abr 2018

Vermilion Sands - James G. Ballard

Vermilion Sands es un resort vacacional irreal donde los mares son de arena con vetas de cuarzo y dan cobijo a rayas blancas voladoras. Veleros y yates con ruedas neumáticas navegan entre islas de geografía surreaslista y arrecifes de piedra que se elevan hacia el cielo como torres góticas de catedrales imposibles. La villas y chalets que componen este complejo turístico están habitadas por una fauna humana compuesta de los muy ricos y famosos, por un lado, y de artistas y profesionales liberales por otro. Escultores que moldean estatuas sónicas o nubes, poetas que generan rimas con Versotranscriptores de IBM, directores de cine abstracto o corofloristas que venden orquídeas cantantes, se mezclan con divas de la música mejoradas con técnicas de ingeniería genética, multimillonarias caprichosas y ególatras o antiguas super modelos retiradas del circuito con apenas treinta años y sedientas de venganza.

Entre 1956 y 1970 James G. Ballard escribió nueve relatos cortos ambientados en una quimérica cuidad de vacaciones que denominó Vermilion Sands (podéis ver la lista completa en la ficha de la Tercera fundación). Recopilados por primera vez en 1971 en un volumen homónimo, resulta imposible no rendirse ante las características únicas de esa extraña topografía repleta de elementos contradictorios. Los nuevos significados que el británico otorga a términos de uso común consiguen crear unos paisajes asombrosos que dejan fuera de combate al lector al demoler la realidad que constituye su marco de referencia habitual. Desde luego si por algo destacan los cuentos, es precisamente por esa ambientación onírica a la que además añade sin tapujos elementos ecológicos y tecnológicos. Casas psicotrópicas construidas con bioplásticos y dotadas de células sensorias (sic) capaces de modificar su estructura según el humor de sus habitantes. Biotelas que permiten a la ropa responder a los estímulos nerviosos de las personas que las visten. ¡Un diez en originalidad para Ballard!

Ahora bien, respecto a los cuentos, no cuesta advertir que todos repiten un mismo modelo argumental. Un protagonista masculino que vive en Vermilion Sands. Por lo general artista o profesional independiente. Una mujer misteriosa se instala en esta localidad y rápidamente hace tambalear la vida del héroe. Surge la pasión, el sexo, tal vez el amor. El lastre emocional que acarrea la parte femenina de la historia la lleva a cometer una acción desquiciada y peligrosa que provocan la ruptura de la pareja. La peculiar dama desaparece de escena tan enigmáticamente como surgió en primer lugar. El personaje masculino sigue con su vida preguntándose qué habrá sido de ella. Fin. Ya sé que visto así, no parece que los textos estén muy elaborados, pero lo cierto es que los elementos contextuales son tan asombrosos que los nueve relatos se leen que es un gusto. Pero claro, a fecha de publicación de esta crítica, Ballard es el segundo autor más reseñado en Das Bücherregal, así que supongo que a nadie le sorprenderá que haya disfrutado cada frase de esta fascinante antología. Tenéis más reseñas en Lecturas errantes y El mundo de Yarhel. Por cierto que las dos son tan entusiastas como la mía.

6 jun 2017

Las voces del tiempo - James G. Ballard

Las voces del tiempo es una compilación de relatos cortos de ciencia-ficción de James G. Ballard. Los ocho textos incluídos datan de principios de los 1960s y en conjunto son de lo mejor que he podido leer de este autor. Los títulos son:

  • 'Las voces del tiempo'
  • 'El barrendero de sonidos'
  • 'El hombre sobrecargado'
  • 'Trece a Centauro'
  • 'El jardín del tiempo'
  • 'La jaula de arena'
  • 'Las torres de observación'
  • 'Cronópolis'
Las temáticas tratadas son las que tanto fascinaron a este autor al comienzo de su carrera, al final de la cual derivó más bien hacia aspectos relacionados con la conducta humana y la sociología. Sin embargo en este libro tenemos una mezcla muy personal de historias que transcurren extraños futuros desolados, unas veces a causa de pandemias ('Las voces del tiempo'), otras por fracasos en la exploración espacial ('La jaula de arena') o colapsos tecnológicos ('Cronópolis'). En otros relatos este escritor británico fantasea con el tiempo y la percepción, manipulándolos a su antojo ('El hombre sobrecargado', 'El jardín del tiempo'). La conquista del cosmos también sobrevuela una cruel mascarada gubernamental de tintes conspiranoides ('Trece a Centauro'). Aunque en todos ellos abundan los elementos típicamente ballardianos, los que más me han gustado coquetean con tramas algo menos habituales en su obra, ya sea una historia de amor con despecho muy sui géneris ('El barrendero de sonidos') o un desasosegante relato kafkiano ('Las torres de observación'), ambos ambientados en entornos de ciencia-ficción que son a la vez cotidianos e insólitos. En definitiva, una colección de cuentos que recomiendo por la altísima calidad y originalidad de los mismos. Curiosamente no he encontrado ninguna reseña a este volumen, ni siquiera en el Sitio de Ciencia-Ficción. Como la mía no es que sea precisamente muy elaborada, he incluído links en algunos relatos que se critican en Ballard rasante, un interesante blog dedicado a la obra breve de este afamado literato.

23 mar 2017

Milenio negro - James G. Ballard

Londres un par de años despues del 11-S. Un atentado terrorista con bomba en el aerpuerto de Heathrow causa 3 víctimas mortales y más de 25 heridos. Entre los fallecidos se encuentra Laura, ex-mujer del psicólogo David Markham. Casado en segundas nupcias con Sally, antigua paciente suya e hija de un rico industrial de Birmingham, es precisamente ella quien le insiste para que investigue sobre el ataque, cuya autoría no ha sido reivindicada. Henry Kendall, uno de los compañeros de trabajo de David en el Adler Institute con contactos en el Ministerio del Interior, le facilita la única pista que existe al respecto: una cinta con una grabación en contra de los viajes de vacaciones al Tercer Mundo encontrada en los baños del aeropuerto. Nuestro protagonista empieza a acudir a todas las manifestaciones convocadas a lo largo y ancho de Londres por grupos de todo pelaje. En una convocatoria animalista contra una exposición de gatos, unos supuestos activistas montan alboroto y David es detenido. En el juicio rápido a que le someten un par de días después coincide con tres personas que han sido juzgadas por una pequeña acción contra una agencia de viajes. Se trata de Kay Churchill, Stephen Dexter y Joan Chang. Los tres son residentes en la exclusiva urbanización Chelsea Marina en el este de Londres, y andan metidos en mil actos de protesta contra los gestores de la misma y el ayuntamiento local por lo que ellos consideran abusos contra la clase media: instalación de parquímetros, cuotas abusivas por un mantenimiento deficiente, etc. Aunque las protestas en Chelsea Marina parecen lideradas por Kay, el artífice original de las mismas es Richard Gould, un pediatra que dedica su vida a los bebés con enfermedades terminales. Richard resulta ser un tipo de lo más carismático y con un ideario ambiguo respecto al uso de la violencia. David se implica en las reivindicaciones de Chelsea Marina y a medida que las acciones en la urbanización se intensifican (enfrentamientos con la policía, destrozo de parquímetros, quema de coches de residentes, etc.), la violencia terrorista de propaga por Londres, con incendios provocados en el National Film Theatre, una bomba en la Tate Modern que provoca 3 muertos y el asesinato a sangre fría de una popular presentadora de la BBC. Todo apunta a que los atentados con pérdidas de vidas humanas han sido ejecutados por un Gould fuera de control, momento en que David empieza a ser consciente de que todo apunta a qué la autoría de la explosión en Heathrow también es suya.

Milenio negro es la penúltima novela que escribió James G. Ballard. Se trata, en mi opinión, de uno de los textos más verosímiles que ha escrito el británico, ya que no nos movemos en escenarios post-apocalípticos ni en la Tierra bajo extrañas deformaciones del entramado espacio/tiempo, tan habituales en sus títulos de los 1960s y 1970s. La historia se desarrolla en una sociedad que debe vivir en un clima de pánico terrorista y control gubernamental con que se pretende hacerle frente, ambos producto de los atentados de Al-Qaeda contra el World Trade Center de Nueva York. Por una vez todo lo que se narra podría ocurrir en la realidad,  El argumento juega por un lado con el descontento de la clase media profesional británica(1), personificada en Kay, profesora universitaria de cine en paro. Este colectivo, tradicionalmente responsable, dócil, virtuoso, cívico, comprometido y culto, pasa a percibirse a si mismo como la nueva clase obrera oprimida, debido en parte a su autocomplacencia y en parte a causa de su miopía e indulgencia a la hora de considerarse uno de los elementos clave en la estabilidad social. Por otro lado, la radicalización de ideas que representa Gould, está cada vez más a la orden del día y comprende ideas que van desde el neoludismo al anticapitalismo, pasando por el vacío existencial de la cultura del ocio y el consumismo, el rechazo al elitismo cultural excluyente de las clases acomodadas o los abusos económicos y ecológicos sobre los países en vías de desarrollo. De hecho, muchas de las reflexiones que hacen los personajes respecto a la desesperación a que nos conduce la sociedad actual evocan irremediablemente a Plataforma de Michel Houellebecq, aunque Ballard imprime su clásico sello involutivo al añadir la violencia ciega, gratuíta y sin sentido en forma de terrorismo, cuyo resultado no es otro que desvirtuar  por completo el significado de las protestas. Muy hábilmente, el autor británco genera en el protagonista cierta ambivalencia, ya que como muchos experimientos psicológicos han demostrado(2), el ser humano no puede evitar verse seducido por la violencia. Por tanto David llega a participar y justificar actos terroristas, aunque sólo con ánimo de provocar daños en bienes materiales.

Resumiendo, una obra brillante, fiel reflejo se la sociedad que estamos viviendo el las primeras décadas del Siglo XXI, a pesar de que el escritor británico cae en uno de los vicios que más detesto, esto es, dotar de referencias urbanas locales al texto: la rotonda del Lambeth Palace, la pequeña casa adosada de Henry en el Swiss Cottage, bajo el puente de Blackfriars, iba al trote por Summer Street, por el puente Putney, por mencionar sólo unos pocos. Me parece ridículo pensar que todos los potenciales lectores se conocen Londres al dedillo, así que tantas localizaciones en realidad no oportan gran cosa. En cualquier caso la novela demuestra que Ballard conocía a la perfección la conducta humana, especialmente cuando se trata de sus aspectos más oscuros y turbios. Más reseñas en el Sitio de Ciencia-Ficción y Cyberdark, aunque en este caso no se trate de literatura prospectiva.



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(1) Por lo que se puede leer en la novela, en base al nivel de ingresos, los hábitos de ocio que se describen, la educación privada, los barrios y los inmuebles en que habitan, etc. etc. estaríamos más bien ante el equivalente de la clase media-alta española.
(2) Veáse por ejemplo el experimento de la cárcel de Standford

10 jun 2015

Rascacielos - James G. Ballard

Cada tres meses toca libro de James G. Ballard. Con esta inquietante frecuencia, precisa casi al día durante temporadas largas, mi cerebro reptiliano me exige recurrir al autor británico en busca de historias desasosegantes en las que se produce una regresión en el comportamiento humano que le conduce a un estadio involutivo. La excusa en esta ocasión es el microcosmos de un edificio residencial de lujo de 40 plantas en el que habitan unas 2000 almas. Esta ciudad vertical reproduce milimétricamente las lacras del clasismo: cuanto más proximo a la cima vivas, mayor será tu estatus. Arquitectónicamente el edificio se articula para remarcar dicha diferencia, a pesar de que aparentemente se trata de decisiones funcionales a nivel de diseño. De esta manera, los inquilinos de los pisos superiores tienen mejores servicios, ascensores de alta velocidad para su uso privado, plazas de parking más próximas a la entrada del inmueble, etc. Las pequeñas fallas que se empiezar a producir a los pocos meses de ocupar el bloque, como cortes eléctricos, desperfectos en los conductos de evacuación de basuras, ascensores estropeados, etc. afecta precisamente a los pisos más bajos, lo cual viene a reafirmar la idea de supremacía social que existe el inconsciente colectivo de sus moradores. Es entonces cuando empiezan las revanchas de los residentes de los pisos inferiores en forma de vandalismo contra las plantas superiores, que en muy poco tiempo dan paso a las agresiones verbales. Y cuando éstas no son bastante para canalizar la frustración, se transforman en  agresiones físicas, abusos deshonestos a las mujeres, torturas a los animales domésticos, y en menos de lo que nadie podía imaginar el lujoso edificio residencial se transforma en un campo de batalla. Estalla una guerra entre clanes organizados según los pisos en que habitan sus integrantes, con incursiones en los distintos niveles para robar o destruir, escaramuzas en las escaleras, secuestros de ascensores, violaciones, asesinatos... Y todo ello oculto al exterior, con los residentes decididos a mantener esta nueva sociedad primitiva al margen de lo que ocurre en la ciudad donde viven.

La acción se desarrolla de la mano de tres de los inquilinos, cuyas correrías por el rascacielos se nos presentan consecutivamente. Richard Wilder, vive en la segunda planta. Es presentador y productor de TV, está casado y tiene dos hijos pequeños. El médico Robert Laing, de las plantas intermedias. Profesor en una facultad de medicina y recién divorciado. Pertenece al conjunto de jóvenes profesionales de poder adquisitivo alto. Y finalmente Anthony Royal, un arquitecto maduro que ha co-diseñado el edificio. Está casado con una atractiva mujer veinte años más joven que él y vive en uno de los dos exclusivos dúplex de la última planta. Como integrantes de las tres clases sociales presentes en el bloque de viviendas, cada uno se encontrará con un conglomerado diferente de problemas e intereses para adaptarse o conquistar el entorno hostil en que se ha transformado el bloque. Estilísticamente, las frases recargadas y densas habituales en la obra de Ballard pueblan el texto. Sus símiles evocan imágenes muy potentes, y a la vez, describen con una exactitud sorprendente el lado oscuro del ser humano cuando se le libera de las trabas sociales.

De nuevo el escritor británico lleva hasta límites insospechados situaciones de cierta verosimilitud para retorcerlas a su antojo, y crear uno de sus mundos opresivos dominados por los sentimientos más básicos y primigenios: superviviencia del más fuerte, tribalismo, dominación/sumisión, violencia. A pesar de que evidentemente Rascacielos flaquea bastante en cuanto a credibilidad, parte de premisas de total verosimilitud. Para empezar, el edificio en sí responde al concepto utópico de ciudad vertical autosuficiente concebido por Le Corbusier en sus Unités d'Habitation. El bloque en que transcurre la acción es una especie de gigantesca Cité radieuse, con el décimo piso dedicado a servicios: un colegio para los críos, un banco, un supermercado, una peluquería. También hay un par de piscinas y gimnasio (plantas 10 y 30), un caro restaurante en la planta 35, una terraza ajardinada con zona de juegos. En definitiva todo lo necesario para que no sea necesario abandonarlo. Esta clarísima influencia de la arquitectura y el urbanismo de los 1960s y 1970s en la concepción de la trama, se vuelve a poner de manifiesto en uno de los capítulos, titulado "Peligro en las calles del cielo", en clara referencia al concepto de Streets in the sky a cargo de Alison y Peter Smithson, dos de los grandes teóricos del brutalismo. Y por supuesto la violencia que Ballard nos relata se inspira en la que sufrían las grandes promociones de vivienda social británica mal planificadas, que ignoraban las necesidades de sus futuros habitantes en favor de una arquitectura de vanguardia. Un ejemplo de manual es Thamesmead: aislamiento, escasez de servicios, carencias en transporte público, accesos y diseños muy futuristas pero poco prácticos y peligrosos, etc. Resumiendo ninguna novedad en el corpus literario del británico, más de lo mismo pero en un escenario diferente. A quien le guste Ballard le encantará y si no es el caso mejor probar suerte con algún otro autor. Tenéis más reseñas en El pez volador, La medicina de Tongoy y Un libro al día (¿queda algún libro que no esté reseñado en ULAD?). También en Solo de libros y el Sitio de Ciencia-Ficción, donde son algo más críticos con esta novela.

12 mar 2015

Fiebre de Guerra - James G. Ballard

Fiebre de Guerra recopila catorce relatos cortos de mi admirado James G. Ballard. Según podemos comprobar en su correspondiente ficha de la web Tercera Fundación, la mayoría de ellos data de finales de finales de los 1980s y fue el último volumen de cuentos publicado con el autor aún en vida. Los títulos recogidos son:

  • Fiebre de guerra
  • La historia secreta de la Tercera Guerra Mundial
  • Cargamentos de sueños
  • El objeto del ataque
  • Amor en un clima frío
  • El parque temático más grande del mundo
  • Respuestas a un cuestionario
  • El desastre aéreo
  • Informe sobre una estación espacial no identificada
  • El hombre que caminó sobre la luna
  • El espacio enorme
  • Recuerdos de la era espacial
  • Notas hacia un colapso mental
  • El índice
No vamos a encontrar novedades en cuanto a las temáticas, ya que caen de lleno en las obsesiones habituales del británico y las he encontrado a lo largo de toda su producción en numerosas ocasiones: experimentos sociológicos que ocultan estrategias de manipulación, violencia es sus múltiples formas (guerra, accidentes, terrorismo, etc.), el poder de los mass-media como herramienta de control, desviaciones perversas de la carrera espacial, rupturas y distorsiones del tejido espacio/tiempo como metáfora del olvido voluntario, desastres medioambientales y alteraciones de la naturaleza, la vida en los suburbios frente a las vacaciones perpetuas en la playa, relatos experimentales, etc. Como particularidad, algunos de ellos se ven claramente influidos por los que eran temas de actualidad cuando fueron escritos en la segunda mitad de la década de los 1980s: totalitarismos distópicos causados por la pandemia del SIDA, inesperados efectos secundarios de una Europa unida, etc. Para mi gusto, una selección con un nivel muy alto tanto en la temática, que hace tanto tiempo me conquistó, como en los desarrollos, muy cuidados en esta ocasión, con relatos muy compactos y cierres perfectamente ideados. Más reseñas de esta joya en Cyberdark, con un completo resumen de cada cuento, The Kankel y Lecturas rasantes.

26 dic 2014

Compañía de Sueños ilimitada - James G. Ballard

El protagonista de Compañía de Sueños ilimitada es Blake, un hombre joven sin oficio ni beneficio,  un cabeza de chorlito con delirios de grandeza, un perdedor que podría resultar divertido si no fuese por sus impulsos delictivos, incluso homicidas. Después de trabajar durante unos meses en el aeropuerto de Londres se apodera de una avioneta Cessna y con sus limitados conocimientos de aviación, despega con ella rumbo a vaya Vd. a saber. Lamentablemente pocos minutos después tiene un accidente, yendo a parar directo al Támesis a la altura de Shepperton, una pequeña localidad junto al río al suroeste de Londres conocida por sus estudios cinemátográficos. Unos pocos lugareños asisten perplejos al percance, más perplejos aún cuando ver salir a Blake a nado del río después de haber pasado más de 10 minutos sumergido. Es entonces cuando la trama empieza a destilar elementos fantásticos que sugieren la posibilidad de que nuestro hombre pueda haber muerto y quizás resucitado.

Estamos ante lo que podría ser una reinterpretación del mito de la resurrección y la vida eterna tamizada por las obsesiones habituales de mi admirado James G. Ballard. Para empezar la trama se situa en uno de los entornos suburbanos que tanto juego dieron al autor británico y que en uno de sus giros perversos, vienen a representar todo lo malo y lo bueno que nos encontramos en el mundo. Tras la llegada del piloto, el pueblo se vuelve una cárcel para sus habitantes, incapaces de abandonarlo por cualquier medio, aislados por razones desconocidas. El protagonista empieza a verse a sí mismo como un mesías pagano y panteísta que ha de conducir a su congregación al paraíso celestial. La conexión mística con sus fieles se realiza en sueños colectivos: la primera noche con aves voladoras, al día siguiente con animales marinos y el tercero con animales terrestres. El semidios local consigue que los habitantes se transformen en animales, pero al despertar al día, dichos animales han aparecido a miles y ocupan en el pueblo en armonía con los vecinos. Los milagros van obrándose a través suyo: una exhuberante flora tropical invade la ciudad cuando la riega con su semen. La sangre de esta nueva divinidad cura a los enfermos. Blake se eleva el los aires y logra que su feligresía vuele y entre en comunión carnal con él. De nuevo nos topamos con una sociedad que  involuciona a estados primitivos al entrar en contacto con uno de los actores del cambio ballardianos. Solo que en esta ocasión, en lugar de ser un agente apocalíptico, se encarna en un dios-hombre.

Siendo cruelmente honesto conmigo mismo tengo que admitir que la historia no tiene ni pies ni cabeza. En este sentido podríamos decir que la narración entronca a la perfección con el concepto de mito, no sólo porque sucesos extraños e inexplicables más bien sacados de una experiencia psicodélica se vayan acumulando capítulo tras capítulo, sino porque además hay una serie de personajes que encarnan a la perfección papeles simbólicos de especial relevancia. Tres niños con diferentes minusvalías (Rachel, David y Jamie), Stark, un atractivo joven a cargo de un parque de atracciones infantil, la Dra. Miriam, quien le atiende tras el accidente, su perturbada madre la Sra. St. Cloud y el padre Wingate son además los únicos testigos directos de la colisión. En resumidas cuentas, una historia bastante difícil de ubicar sobre coordenadas del mundo físico y real. Ahora bien, entendida como fantasía ballardiana es desde luego un bombazo. Más que por el fondo (a nivel argumental hace aguas por varios frentes), por la forma, ya que el autor británico parece estar especialmente dotado para crear atmósferas oníricas, densas y abrumadoras con esa prosa suya tan cargada de certeras imágenes desoladoras típicas de la vida urbana y la sociedad actual. Especialmente recomendada para el nucleo más duro de los fanboys de Ballard. Para otras visiones de esta locura de novela, os recomiendo JotDown (que aporta información relevante de cara a una interpretación más acertada que la mía) y Me libro.

22 sept 2014

Hola América - James G. Ballard

Necesitaba volver al extraño y opresivo universo de James G. Ballard después del atracón de realismo costumbrista y social de los cuentos de Ms. Welty. Ha merecido la pena porque aun sin ser lo mejor de su obra, Hola América ha resultado una entrenida novela de ciencia ficción y aventuras situada en un futuro post-apocalíptico no muy lejano. Un poco de contexto: a finales del S.XX una crisis energética mundial provocada por el agotamiento de combustibles fósiles destruyó el tejido industrial de los EEUU tan precipitada y fulminantemente que no hubo forma de buscar nuevas fuentes alternativas y adaptar los sistemas de producción. Esto provocó que a principios de S.XXI se produjese una oleada de emigración masiva justo en sentido contrario a lo que ocurrió entre el S.XIX y el S.XX: los ciudadanos norteamericanos volvieron a sus lugares de procedencia, principalmente en la vieja Europa. Varias obras de geoingeniería a escala global (a destacar la construcción de una presa en las aguas del Estrecho de Bering, entre Siberia y Alaska) modificaron la corrientes oceánicas y el clima en todo el planeta, de forma que se lograron temperaturas aptas para hacer cultivable toda Siberia, pero como efecto colateral los antiguos EEUU se convirtieron en un desierto. En este estado de las cosas, a mediados de la segunda década del S.XXII una expedición científica parte desde Plymouth a bordo del SS Apollo para, entre otras cosas, descubrir las causas de un preocupante aumento de la radioactividad en el subcontinente norteamericano.

El planteamiento de la trama sigue las pautas habituales de este autor. La pueblan una serie de personajes con pasados complicados cuya tarea oficial todos conocemos, sin embargo la mayoría de ellos lleva  intenciones ocultas al margen del proyecto científico y centradas en el poder y la riqueza que se puede obtener al controlar un vastísimo territorio de nuevo virgen. Las condiciones extremas a que se ven enfrentados (otra característica habitual en su obra) actuarán como catalizador de comportamientos regresivos que provocarán situaciones cada vez más aberrantes. Hay dos partes claramente diferenciadas en la novela. La primera, durante el tránsito por el desierto, es puro Ballard: el paisaje árido se puebla los no-lugares que tanto le gustan: moteles y resorts turísticos abandonados, parques de atracciones fantasma, ciudades semiderruídas invadidas por la arena, autopistas devastadas por la erosión. La expedición se topa con unos pocos supervivientes que no pudieron emigrar organizados en tribus nómadas. Sufren alucinaciones colectivas, terremotos, los demoledores efectos de lejanas explosiones nucleares. Los fallecimientos se suceden y la primitiva maquinaria de supervivencia se activa en sus cerebros. Pero una vez atravesadas las Montañas Rocosas, comienza una segunda parte en que se verán inmersos en una jungla tropical producto también del cambio climático. Las Vegas se encuentra cubierta completamente por la vegetación y poblada de animales salvajes liberados de antiguos zoos. En esta antigua capital del vicio encontrarán a un demente Presidente de USA llamado Charles Manson, cuya agenda para el desarrollo del país es aún más desquiciada que su nombre. El giro en esta segunda sección es bastante poco habitual en el autor británico, pues el trasfondo de dominación y control se entremezcla con una trama de aventuras en toda regla.

Resumiendo, un libro muy entretenido con los aspectos de ciencia-ficción muy bien ideados. Rezuma las obsesiones habituales de escritor británico por los cuatro costados, pero sorprende por ser mucho más accesible y congruente de lo habitual. Tenéis más reseñas en Bibliópolis y el Sitio de Ciencia-ficción. En estos dos blogs coinciden más o menos con mi opinión, pero por ofrecer variedad, incluyo también la crítica de Resistirse es fútil, donde precisamente por este libro entregan al autor un simbólico "premio al escritor más decepcionante del universo". Ahí es nada.

26 may 2014

El Día de la Creación - James G. Ballard

El Doctor Mallory es un médico rural de la OMS destinado en Port-la-Nouvelle, una ciudad al norte de un país centroafricano cuyo nombre no se llega a mencionar. Sometida a constantes asaltos de una guerrilla comunista, la que en otro tiempo fuera un próspero enclave al lado del lago Kotto, hoy desecado, se encuentra prácticamente deshabitada y tan solo unos pocos europeos resisten aún entre sus límites. Durante las obras de ampliación de una pista provisional de aterrizaje, un soldado a cargo de Mallory arranca un tocón y sus raíces con una excavadora, lo cual libera la presión de una napa de agua que de pronto encuentra vía libre por la superfice. Poco a poco el equilibrio de las capas freáticas se rompe y aparece un río que vendrá a proporcionar a esa zona al sur del Sáhara la probabilidad de escapar a la nefasta influencia del desierto. Cada actor de este drama intentará sacar el máximo provecho de la situación: el general Harare y su guerrilla hará que sus simpatizantes usen las aguas para cultivar la tierra; el capitán Kagwa de la gendarmería nacional oculta el secreto del río a sus superiores porque planea gobernar y secesionar la que ahora va a ser una próspera provincia. Sin embargo el doctor Mallory, quien había sido reclutado como ingeniero aficionado pero malogró el intento de inundar el lago Kotto mediante pozos artesianos, se siente creador y dueño del río (tanto es así que la recién aparecida corriente recibirá su mismo nombre). Avergonzado y frustrado al ver como el Mallory pone de manifiesto su fracaso, en un arrebato demente decidirá remontar su curso para encontrar su fuente y acabar con él. Dicha obsesión le llevará al límite de la cordura, dejando tras de sí un rastro de desolación y de cadáveres.

Bajo mi punto de vista hay dos maneras de enfrentarse a una novela de James G. Ballard. A la primera la denominaré la forma objetiva. Ya aviso que por aquí no vamos a llegar a ningún lado y probablemente terminemos cogiéndole ojeriza al autor británico. La segunda consiste en abordarla desde una visión subjetiva. Esta es, creo yo, la única forma posible no ya de terminar sus libros, sino además de disfrutarlos. Mientras leía El Día de la Creación he tenido que plantearme este doble enfoque porque los capítulos iban cayendo uno tras otro y yo me sentía cada vez más estafado. Si bien las bases de la novela son plausibles  (en África existen ríos acaudalados como el Mallory, capaces de presentar un lecho seco en cuestión de horas después de haber llevado aguas procedentes de lluvias estacionales durantes semanas), Ballard abusa de ellas para llevar al límite al protagonista. En los escasos seis meses en que transcurre la acción, el río es capaz de moldear el paisaje de una forma que resulta difícil de creer: bosques tropicales plagados de árboles, plantas y fauna salvaje rodean lo que antes era el lecho seco de un río. Tomarse las cosas al pie de la letra, por tanto, provoca un rechazo consciente que no compensa con la fantástica prosa del británico, obsesiva, asfixiante, cargada de certeras imágenes oscuras impregnadas de belleza... simpre que seas capaz de disfrutar de la locura, claro está. Porque así es como se nos presenta al protagonista, como un individuo que ya desde joven mostró la actitud equivocada rechazando jugosas becas de investigación, para posteriormente embarcarse en empleos cada vez más alejados del ejercicio real de la medicina: director de una revista médica, jefe de investigación de una farmaceútica, etc. Su fijación insana por el río y por una joven niña guerrillera (Noon) que le acompañará durante todo el viaje harán de este periplo por el río un tour de force irreal, de pesadilla febril, con un resultado que no dejará buen sabor de boca a nadie.

Tengo que admitir que Ballard no me parece un autor fácil, al menos en su faceta de novelista. Me parece mucho más accesible cuando escribe relatos cortos, donde plasma sus obsesiones de una manera más sencilla y asimilable. La sensación durante la lectura de esta novela me ha recordado a la que experimenté en La Isla de Hormigón: las situaciones se fuerzan más allá de lo razonable. Bueno, pues ahí precisamente está la solución, en ver sus obras como una transgresión de los límites de la razón para embarcarnos en un viaje a la total enajenación de los protagonistas. De esta forma sí que he conseguido empaparme de la densa atmósfera de la narración  y gozar con la lectura. Tenéis otras reseñas de este libro en el Sitio de Ciencia-ficción y els orfes del senyor Boix (en catalán).

19 mar 2014

Playa terminal - James G. Ballard

Recurro a unos de los valores seguros de mi Olimpo literario personal para sobreponerme a la matraca decimonónica inmediatamente anterior. Playa terminal es una colección de relatos cortos de mi idolatrado James G. Ballard que datan de la primera mitad de la agitada década de los 1960s.

  • El Gigante ahogado
  • Problema de Reingreso
  • Final de Partida
  • El Hombre iluminado
  • La Jaula de los Reptiles
  • El Delta en el Crepúsculo
  • Playa terminal
  • Ocaso
  • Las Danzas del Volcán
  • Bilenio
  • La Gioconda del Mediodía crepuscular
  • El Leonardo perdido
A nivel argumental estamos ante una mezcolanza de temas típicamente ballardianos que harán las delicias de los fans del autor británico. Me ha parecido detectar eso sí, un especial interés en enfrentar a los protagonistas a situaciones en las cuales se activan atavismos impresos en las capas más profundas y primitivas del cerebro humano. Pueden deberse bien a una experiencia traumática ('El Delta en el Crepúsculo', 'Las Danzas del Volcán' o 'La Gioconda del Mediodía crepuscular'), o bien son los avances tecnológicos producto de la guerra fría y la conquista del espacio los que actúan como catalizadores de los mismos ('Problema de Reingreso', 'La Jaula de los Reptiles', 'Playa terminal' o 'El Hombre iluminado', éste último un ejercicio que posteriormente se desarrollaría como novela en El Mundo de Cristal). El resto es un conjunto variopinto de fantasía ('El Gigante ahogado'), excelente ciencia-ficción apocalíptica ('Ocaso') o distópica ('Bilenio'), temática criminal con tintes fantásticos ('El Leonardo perdido') o un agobiante relato kafkiano magníficamente desarrollado ('Final de Partida'). Sin duda estos dos últimos, por aquello de alejarse un poco de los intereses habituales en su producción, han resultado mis preferidos de la compilación.

Para recomendaros otras opiniones, hoy tiro exclusivamente de fandom: el Sitio de Ciencia-Ficción, la Revista Gigamesh y El Mundo de Yarhel.

29 oct 2013

La Sequía - James G. Ballard

Una sequía global es otro de los posibles escenearios para el fin del mundo ideado por J. G. Ballard. Una prolongada sequía, persistente e implacable, que reduce toda la superficie de la Tierra a un devastado secarral, una vasta e inacabable zona desértica. ¿Las causas de la misma? La contaminación del mar por desechos industriales de diferentes procedencias; éstos han reaccionado formando cadenas de polímeros saturados que han creado una barrera impermeable al oxígeno. El resultado: la interrupción del ciclo natural de las lluvias al impedir la evaporación del agua del mar. Esta explicación, simple y plausible, ocupa tan solo un párrafo en la narración porque como es habitual, al autor británico le interesa mucho más ver cuál es la reacción del ser humano ante una situación de catástrofe natural fuera de control, que le desborda y que con el tiempo, supondrá la aniquilación de la sociedad.

La trama se divide en tres partes. La primera transcurre en Hamilton, un pequeño pueblo turístico junto a un lago en los que son aún los primeros meses del desastre. El protagonista es el doctor Charles Ransom, quien aún resiste en su barcaza, aunque apenas puede desplazarse ya, bloqueada como está entre bancos de barro que se elevan sobre las escasas aguas estancadas que quedan. La mayoría de sus vecinos, tanto de embarcaciones amarradas en el muelle como del pueblo, y también de Port Royal, la ciudad donde está su hospital, han huido hacia la playa, localizada a tan solo unos cientos de kilómetros. La tensión lógica que provocan las circunstancias hará que Ransom se vea enfrentado a los pocos residentes que aún resisten. Unos y otros han empezado a perder los papeles y a comportarse de forma impredecible, maníaca, errática. Así que un reducido grupo capitaneado por él mismo decide finalmente dirigirse hacia el mar, único lugar donde aún se puede encontrar agua debido a las plantas desalinizadoras instaladas por el Gobierno y controladas por el ejército. Pero cuando llegan allí, la supervivencia es cualquier cosa menos fácil: caravanas y coches apiñados en primera línea de playa, alambres de espino y soldados armados para proteger las desaladoras, escaramuzas nocturnas para lograr acceso al agua potable... La segunda parte transcurre en la costa, diez años después de la llegada del grupo y por ese entonces la estructura de la sociedad que conocemos se ha descompuesto por completo. En ese momento solo existen grupos tribales que protegen sus escasos recursos alimenticios (algas, crustáceos, pescado, etc. y por supuesto el agua) frente a grupúsculos enemigos y ladrones aislados. Las relaciones entre los componentes del grupo original se han roto pero un acto casual les hace sospechar que en su antigua localidad de residencia existe agua, de manera que diez años más tarde se vuelven a reunir en un viaje de retorno que constituye la tercera parte: la esperanza de recuperar en Hamilton una vida más fácil que en el depauperado litoral.

Para mi gusto estamos ante una excelente novela de ciencia-ficción apocalíptica. La pequeña pincelada científica para justificar la sequía es más que suficiente, aunque por otro lado resulta sorprendente encontrarla, pues no suele pasar que Ballard de explicaciones sobre los cataclismos que concibe con tanta sencillez y precisión. Sin embargo lo realmente interesante es ver desenvolverse a esos personajes al límite de la cordura marca de la casa. Unos se aferran a sus rutinas personales para buscar una forma de mantenerse cabales, otros por el contrario, aprovechan las nuevas condiciones para dar rienda suelta a sus pulsiones más primitivas, aunque quién sabe si no serán resultado de un nuevo paso en la evolución desencadenado por la hecatombe. Ballard vuelve a demostrar la gran facilidad que tiene para crear atmósferas opresivas y asfixiantes. Ya desde el comienzo del relato, la descripción del lago seco y de la ciudad semiabandonada y destrozada por actos vandálicos le permite transmitir la incertidumbre sobre el futuro, la extrema presión de una meteorología muy adversa, la violencia soterrada a punto de estallar como consecuencia de estrategias de supervivencia atávicas. En fin, una historia absolutamente ballardiana que además, cuenta con un desarrollo impecable y un excelente final totalmente inesperado.

Tenéis más reseñas de La Sequía en Lecturas errantes, con quienes comparto su admiración por el autor y la excelente impresión que les ha causado esta obra, y Un libro al día, quienes se sitúan en el extremo opuesto pues consideran que a la novela le 'Falta sustancia, credibilidad'.

23 ago 2013

Noches de Cocaína - James G. Ballard

Son muchas las novelas y relatos de J. G. Ballard que transcurren en España, ya sea en las Islas Canarias, la Costa Brava o como el caso que me ocupa hoy, la Costa del Sol. La elección evidentemente no es casual, Ballard tenía una especial inclinación a explorar el lado oscuro de la sociedad británica, así que donde quiera que encontremos una colonia de compatriotas suyos existirá el caldo de cultivo necesario para una de sus desasosegantes narraciones. Y eso es precisamente Noches de Cocaína, una turbia novela negra cuya acción se sitúa en Estrella de Mar, un pueblo ficticio de la costa malagueña que ha sido tomado y transformado por hordas de turistas ingleses y en menor medida, de otras nacionalidades europeas.

El protagonista, Charles Prentice, vuela desde Londres precipitadamente en cuanto se entera de que su hermano Frank se ha declarado culpable de la muerte de cinco residentes de Estrella de Mar, fallecidos en un terrible incendio provocado en su lujosa residencia. Frank es el director del Club Naútico de Estrella de Mar y es un personaje muy querido, tanto es así que todo el mundo piensa que es la última persona que podría cometer tal barbaridad. De manera que Charles se instala en esta localidad con la idea de resolver el caso y ayudar a su hermano a salir de este embrollo. Pero las cosas en este destino turístico no son tan idílicas como parece, su microcosmos está repleto de zonas tenebrosas y personajes de muy dudosa reputación. Drogas, prostitución, violencia, pornografía, robos, vandalismo... Con solo rascar un poco la superficie tostada por el sol nos encontramos con un sinfín de actividades delictivas que sin embargo, nunca son denunciadas a la policía. La ociosa y sumisa sociedad de Estrella de Mar parace haberse instalado voluntariamente en un ghetto regido por una implacable ley del silencio. Como cabeza visible de esta extraña y degradada comunidad se perfila Bobby Crawford, oficialmente animador y monitor de tenis del Club Náutico, un individuo cautivador con una personalidad arrolladora que pronto conquistará a Charles, haciendole partícipe de la perversa realidad que se esconde tras la indolente felicidad anestesiada de los resorts turísticos de la Costa del Sol.

Como ya me ha pasado en anteriores ocasiones (por ejemplo La Isla de Hormigón), me he quedado con la impresión de que se ha forzado la trama demasiado como para poder considerarla verosímil. Quizás el problema está en que me cuesta asimilar estas ficciones tan exageradas al tener una base muy real. Nadie duda de la existencia insensible y narcotizada de los residentes de localidades costeras de vacaciones, sin más preocupación que tumbarse al sol durante la mañana.
Comer una paella a medio día.
Dormir la siesta por la tarde.
Salir de copas por la noche.
Vuelta a empezar.
No obstante, retorcer esa aparente apatía y desinterés hasta el punto de hacerles meras marionetas de avispados hampones sin escrúpulos creo que no se sostiene, me parece demasiado simplista. Lo cual no quiere decir que la novela no sea interesante, al contrario. Me encantan las atmóferas opresivas y angustiosas que Ballard es capaz de crear, incluso en un lugar tan aparentemente poco proclive a ello como un soleado pueblo costero. Por otro lado, el autor británico es un gran observador, y su capacidad de diseccionar y analizar la realidad en que se mueve es implacable. Siempre dispuesto a exponer infamias, las agudas y certeras descripciones, tanto de sus conciudadanos autoexpatriados como de la idiosincrasia andaluza, no dejan títere con cabeza y son para ovacionarle. Por supuesto, con sus más y sus menos, seguiré leyendo a Ballard.

Teníes otras reseñas de este libro en el Sitio de Ciencia-ficción y Diario del Siglo XXI.

7 jun 2013

Crash - J. G. Ballard

Imagino que la trama de Crash será bastante conocida gracias a la inquietante adaptación cinematográfica que David Cronenberg realizó en 1996. El protagonista (cuyo nombre coincide con el del autor, James Ballard) sufre un accidente de tráfico a raíz del cual conoce al doctor Robert Vaughan, antiguo presentador de documentales científicos de TV. La oscura, fascinante y arrolladora personalidad de este individuo termina contagiando a Ballard sus mismas obsesiones y fetichismos: la expresión y culminación del deseo sexual mediante los coches y los accidentes de tráfico. Vaughan se ha rodeado de un grupo de elementos tan perturbados como él, todos ellos involucrados en accidentes de tráfico de mayor o menor gravedad. Ballard se convierte en su protegido más reciente y juntos realizan todo tipo de actos sexuales, tanto con prostitutas como con los diferentes sujetos de esta particular camarilla, en los cuales la fusión de tecnología (los vehículos) y el cuerpo humano mediante un accidente es el motor de excitación de la líbido. Cuando se trata de provocar el deseo y lograr el orgasmo, los genitales y zonas erógenas habituales se ven desplazados por las cicatrices y las deformaciones sufridas en los golpes, puntos de fusión entre hombre y máquina. Vaughan documenta y escenifica accidentes con actores famosos y personajes públicos. Su objetivo final consiste en poner en escena un accidente de tráfico que involucre a Elizabeth Taylor, que se encuentra en un rodaje en Londres, obsesión sobre la cual lleva fantaseando años.

El hilo argumental es de lo más retorcido con que me he topado nunca y desde luego, me ha cautivado desde el primer momento. El lenguaje es muy directo, crudo y explícito, para así detallar sin ambigüedades todas las depravaciones que el grupo lleva a cabo. De nuevo y como ya pasara en La Exhibición de Atrocidades, Ballard consigue llevarnos a la ansiedad a base de imprimir un ritmo marcado por la repetición de términos con cierta periodicidad. Por si eso no fuera suficiente, prácticamente toda la acción transcurre en no-lugares propios de la ciudad moderna deshumanizada, lo cual ayuda a transmitir el desasosiego de los protagonistas: carreteras de circunvalación de Londres, alrededores del aeropuerto, parkings, desguaces, centros de negocios en el extrarradio, etc. Todo ellos son testigos de las más retorcidas prácticas sexuales y de los más terribles accidentes de tráfico.

Resumiendo, Crash es una fantasía oscura, inmoral y tóxica, pero también increíblemente atractiva. No tiene ni un elemento de ciencia ficción, ni falta que le hace. Es la mejor novela de J. G. Ballard que he leído hasta el momento, y aún a riesgo de meter la pata, me atrevo a decir que es bastante difícil que haya podido superarse. Me resulta totalmente tranquilizador saber que han existido autores como él, que se han atrevido a volcar en su obra tales grados de perversión, de sordidez y de comportamientos extremos alejados cientos de kilómetros de periferia de la normalidad. Si sólo vais a leer uno de sus libros, mi recomendación es que sea éste.

Más reseñas de esta maravilla en Generación Reader, La Taberna del Libro frito y Las Victorias parciales.

24 mar 2013

El Mundo de Cristal - J. G. Ballard

Como admirador que soy de James G. Ballard, estoy encantado con que RBA esté reeditando algunas de sus obras con nuevas traducciones dentro de la colección que han denominado Literatura Fantástica. Hoy le toca el turno a El Mundo de Cristal, que para mi goce y disfrute, vuelve a contemplar todas las obsesiones que han caracterizado su producción que aún con reservas, se puede clasificar como "ciencia-ficción".

En esta ocasión, asistimos a un extraño proceso de cristalización que afecta a la Tierra y sus ocupantes, ya sean animales, vegetales, el propio sustrato terrestre, las construcciones humanas, etc. Todos los tejidos, componentes y materiales ordenan sus átomos de forma periódica y durante el crecimiento de los mismos terminan por fusionarse en un todo. No está claro qué ocurre con los seres vivos tras la mutación/asimilación, pero hay sospechas de que se entra en un nuevo estado que no es vida ni muerte. Por el momento esta rareza se está manifestando únicamente en tres focos: la península de Florida, los pantanos del Pripet en la Unión Soviética y la selva de la República de Camerún, que es donde transcurre la acción. En el país africano el proceso no es todavía demasiado grave, en Florida por ejemplo ya han sido evacuadas 3 millones de personas. Así que nuestro protagonista, el Dr. Edward Sanders, que trabaja en la leprosería de Fort Isabelle, aprovecha unas semanas de vacaciones para ir a visitar a sus amigos y colegas Max y Suzanne Claire en Port Royal, que para colmo de males, está en pleno epicentro de este fantástico fenómeno natural.

A partir de estos personajes y de sus ocultas motivaciones (Suzanne estuvo trabajando en la leprosería con Edward, donde ambos tuvieron un affaire amoroso), Ballard elabora una intrigante novela donde un montón de enigmáticos personajes de lo más variopinto se mezclan y utilizan los unos a los otros para conseguir sus misteriosos objetivos. Monsieur Ventress, un personaje de lo más turbio que va en busca de su mujer, quien tras un matrimonio muy lejos del ideal, ha huido con Thorensen, el responsable de una explotación minera de diamantes. Louise Peret, una periodista francesa free-lance que está en la zona para cubrir la emergencia. El padre Balthus, un sacerdote en crisis de fe y de negación de Dios cuya parroquia también está en la localidad damnificada. Por supuesto que nadie espere que ninguna de las tramas se cierre, el autor británico es especialista en generar inquietud simplemente haciéndonos partícipes temporales de las dificultades de sus personajes. Yo creo que ya me he acostumbrado a ello, incluso lo encuentro meritorio, aunque admito que al principio de leerle me resultaba incómodo. Y si por algo destaca esta novela es por la magnífica descripción de ese mundo en los albores del apocalipsis. La constantes referencias a la extraña luz solar que inunda la selva, que más que iluminar parece oscurecerla, el río como vertebrador de las comunicaciones y única via de escape, las oleadas de cristalización que en forma de tormenta acosan la zona, sus demoledores efectos sobre la vida,... Todo ello página tras página consigue transmitir una sensación opresiva y asfixiante, perfecta para los amantes del fin del mundo. El propio Sanders trata de dar una inefable visión cosmológica del proceso, pero lo cierto es que se mete en un berenjenal tremendo elucubrando sobre alteraciones del espacio-tiempo. Yo me he limitado a pasar de puntillas por encima de esta explicación del fenómeno porque, ¿quién la necesita cuando lo verdaderamente excitante es, precisamente, dejarse llevar por lo desconocido e incontrolable?

Para conocer otras opiniones de esta novela, os recomiendo en esta ocasión Generación Reader.

19 ene 2013

La Isla de Hormigón - James G. Ballard

El exceso de velocidad hace que Robert Maitland, un arquitecto de éxito en mitad de la treintena, estrelle su flamante Jaguar en una singular isla delimitada por varias autopistas de circunvalación en las proximidades de Londres. Las particularidades de este no-lugar, la dificultad de acceso al mismo y las heridas que sufre en el accidente complican hasta extremos insospechados la tarea de pedir ayuda, no digamos ya la de salir de allí por su propio pie.

Una angustia opresiva me ha acompañado durante la lectura de La Isla de Hormigón de mi admirado James G. Ballard. Los límites de la cordura se bordean y sobrepasan en este experimento urbano de terribles consecuencias. Como si del guión de un viejo episodio de la serie de TV británica Tensión se tratase, el autor limita cada vez más las posibilidades de fuga del protagonista a base de restringir más y más las alternativas a medida que pasan las páginas. Por un lado su familia no va a echarle de menos hasta que pase algún tiempo, no en vano lleva una doble vida que oscila entre su mujer y su amante, aunque en ambos casos con una clara falta de compromiso. En su trabajo ocurre más o menos lo mismo, ya que tiene un historial de ausencias prolongadas sin previo aviso. Su forma de actuar en el entorno laboral y familiar viene a hablarnos en definitiva de un personaje con un bagaje emocional problemático: en un par de ocasiones unos conductores se detienen y se muestran curiosos por su situación, momento que Maitland podría haber aprovechado para solicitar su ayuda,. Sin embargo en lugar de hacerlo, hace gala de un comportamiento errático y esquivo, con lo cual, todo nos hace pensar que se está condenando voluntariamente a permanecer en este extraño paraje. Pero por si esto no fuese suficiente, a mitad de la narración se nos revela que el accidentado no es el único naúfrago de esta isla de cemento, que cuenta con un par de extraños habitantes más. Sorprendentemente, al darse a conocer sacan a la luz el lado perverso del arquitecto.

No voy a decir que la novela no me haya gustado, como ya he comentado al empezar el post, Ballard consigue transmitir intranquilidad y desasosiego desde el primer párrafo, y eso ya es de agradecer. Toda la desolación y marginación a que asistimos es marca de la casa, así que he disfrutado con sus obtusas y retorcidas historias desde la comodidad del sofá. Sin embargo me queda la sensación de que en este caso, ha forzado demasiado la máquina, pues los giros del argumento para justificar la desgracia del arquitecto son cada vez más enrevesados. Las pocas tentativas reales de escape se ven frustradas por circunstancias cada vez más inverosímiles y rocambolescas. Por supuesto que todas sus hipótesis de trabajo son factibles, pero demasiado improbables como para que el lector las asimile con naturalidad, ya que no hay ni elementos fantásticos ni de ciencia-ficción en que apoyarse. Es cierto que su obsesión principal del autor es mostrar la inmundicia de la sociedad contemporánea y evidentemente esa técnica lo hace posible, pero me ha parecido que de tanto apretar, la tuerca se ha pasado de rosca. 

Más reseñas de esta novela, que en Minotauro se publicó bajo el título de La Isla de Cemento, en Fantasymundo y El Tiempo Ganado.

1 dic 2012

La Exhibición de Atrocidades - James G. Ballard

Así que Los Propios Dioses te aburrió por convencional y creías que El Bandido iba a ser suficiente para estimular tus lecturas con propuestas narrativas más originales, ¿verdad? ¡Pobre pardillo! ¡No te podías ni imaginar la que se te venía encima con La Exhibición de Atrocidades! ¿No querías caldo? ¡Pues toma dos tazas!

Este libro de mi admirado J. G. Ballard es, por clasificarlo de alguna manera,  literatura experimental, así que si no sois fan del británico, mi recomendación más sincera es que os pongáis a otra cosa. Los quince capítulos que lo componen se publicaron independientemente en diferentes medios antes de ser recopilados y agrupados en este volumen (via Wikipedia). Existe una intrincada relación entre todos ellos, tanto en los temas subyacentes como en los personajes, aunque no tengo del todo claro que estos vínculos sean lo suficiente fuertes como para que se pueda concebir como una obra global.

¿Y qué materias se tratan? Pues principalmente violencia, sexo y locura. Violencia desde una perspectiva de descontextualización por los mass media. Publicado el 1970, resulta inevitable que las atrocidades de guerra de Vietnam aparezcan como telón de fondo. Sexo perturbado como expresión del vacío del ser humano, donde los accidentes automovilísticos, en un adelanto de lo que sería su siguiente novela, Crash, actúan bien como catalizadores, bien como objeto fetichista del deseo. Locura como resultado del entorno hostil y alienante en que el individuo está condenado a existir. Los tres elementos se entremezclan en cada capítulo: violencia como detonante del deseo sexual o como terapia de la locura, locura como resultado de la exposición a la violencia, etc. Y todo esto, naturalmente, desarrollado en los habituales y desasosegantes entornos ballardianos de desolación urbana y abandono. Playas solitarias y resorts turísticos, edificios de aparcamientos, terminales de aeropuerto desiertos, viejos autocines en desuso,... Desde un punto visual la narración es muy potente. Los capítulos se componen de fragmentos de un párrafo con títulos impactantes inspirados en los tres temas generales tratados. El propio autor los denominó "novelas condensadas" y consigue marcar un interesante ritmo a base de repetir y alternar ciertas palabras constantemente en cada uno de ellos: cemento/hormigón, geometría, automóvil/coche, etc. Además para dar más fuerza al ideario que se pretende transmitir, hay constantes referencias a mitos populares (Marilyn Monroe, Lee Harvey Oswald, Jackie Kennedy, Brigitte Bardot, Malcom X, etc.) y a la cultura/arte pop: un capitulo titulado El Gran Desnudo Americano, los bizarros documentales de Jacopetti, incluso la doble interpretación exposición/exhibición que se puede dar al título original, The Atrocity Exhibition.

Para finalizar y como ya he adelantado más arriba, si buscáis presentación/nudo/desenlace olvidaos de este libro. Admito que cuesta entrar en la narración porque su carácter vanguardista, incluso artie, pero si no nos resistimos y nos dejamos llevar, conseguiremos zambullirnos sin peligro en el devastado y transgresor universo de Ballard.

Tenéis otras reseñas en el Sitio de Ciencia-ficción, Incredibly Strange Books o Txisko.com: escritos sobre cenizas. Yo personalmente no creo que estemos ante una historia de ciencia-ficción, así que como podéis comprobar, no le he asignado la etiqueta en cuestión.

19 ago 2012

Mitos del Futuro Próximo - J. G. Ballard

Hace practicamente dos años que no leía nada de James G. Ballard, algo difícil de creer a juzgar por la frecuencia con que uso el adjetivo que deriva de su apellido y que caracteriza esa desolación urbana pre-apocalíptica tan habitual en su obra. Así que en un arrebato reflexivo, harto ya de buscar en Internet ediciones descatalogadas de Minotauro en tapa dura, me hice con algunos de sus clásicos en edición de bolsillo en una visita rutinaria a la Casa del Libro. No me gustan las ediciones de bolsillo, pero ¿a qué viene esa obsesión por libros en tapa dura? ¿Acaso hay que dar más importancia al continente que al contenido? Como me moría de ganas de sumergirme en sus ciudades medio en ruinas donde la debacle final de la humanidad es cuestión de semanas, he tirado por el lado de la satisfacción inmediata, ¡y sin remordimientos!

Mitos del Futuro Próximo es, como aquel Aparato de Vuelo Rasante de mi última vez, una colección de relatos cortos, la mayoría de los cuales pertenecen al género de la ciencia-ficción. Todos ellos derrochan, eso sí, las características habituales en su obra:

  • Un lento apocalipsis provocado por enfermedades que diezman a la población mundial y que, inexorablemente, conducen a la aniquilación de la humanidad tal y como la conocemos. En estos relatos el autor fantasea sobre el continuo de tiempo y los universos múltiples, transcurriendo siempre en entornos urbanos (ciudades y no-lugares) semiabandonados y casi en ruinas. (‘Mitos del Futuro Próximo’, ‘Noticias del Sol’)
  • Ficciones sobre los totalitarismos y la guerra, ya sean meramente especulativas o inspiradas en su propia experiencia durante la II Guerra Mundial (‘Teatro de Guerra’, ‘Días Maravillosos’, ‘El Tiempo de los Muertos’)
  • Amargas y perturbadas visiones sobre las relaciones humanas donde el aislamiento y la soledad son norma (‘Unidad De Cuidados Intensivos’. ‘La Arquitectura de los Moteles’, ‘La Sonrisa’, ‘Una Hueste de Fantasías Furibundas’)
  • Finalmente hay un cuento bastante inclasificable, 'Zodíaco 2000', un extraño experimento narrativo guiado por los signos zodiacales actualizados a la era de las comunicaciones, y que está a caballo de la ciencia-ficción y el relato criminal.
Ni que decir tiene que mis relatos favoritos han sido ‘Mitos del Futuro Próximo’ y ‘Noticias del Sol’ por ser 100% ballardianos. No obstante, reconozco que casi todos ellos trabajan ideas que me gustan, habiendome resultando por tanto una lectura muy amena.

En Fantasymundo hay un resumen muy bueno de las 10 historias que componen el libro y en el Sitio de Ciencia-Ficción no sale muy bien parado que digamos.
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