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24 may 2012

Éxtasis - Irvine Welsh

Éxtasis: Tres Relatos de Amor Químico se compone de tres novelas cortas en que Irvine Welsh vuelve a la carga con los temas que son habituales en su producción.

  • "Lorraine va a Livinsgston. Novela sentimental de Rave y Regencia". Una escritora de novelas rosas sufre una apoplejía leve y durante la estancia en el hospital su vida dará un vuelco al descubrir que su marido tiene una doble vida de depravación, que costea con las ganancias que ella obtiene de sus libros. Admito que con ésta estuve muy cerca de reconciliarme con Welsh, pues por momentos parecía un escritor versátil capaz de crear una historia interesante sin incluir drogas, violencia, sexo insano, etc. ¡Craso error por mi parte! Con todo y eso, para mi gusto es la más original y divertida de las tres: se incluyen extractos del que va a ser el nuevo libro de la escritora que, todo hay que decirlo, resultan hilarantes por lo demencial.
  • "La fortuna siempre está oculta. Novela de la industria farmacéutica". Estamos ante el relato de la venganza que plenea una joven afectada de focomelia, víctima inocente de los efectos secundarios de la tenazedrina que tomó su madre durante su embarazo. Inspirada en el triste caso real de la talidomida, un fármaco de efectos teratógenicos comercializado entre finales de los 1950s y principios de los 1960s, aquí Welsh está en su salsa, con violentos hooligans que viven de pequeños asaltos, robos y otros crímenes de poca monta. En su tiempo libre se dedican a montar bronca o a tomar drogas en clubs, y ahí es donde la protagonista conoce a uno de ellos, quien por demostrarle su amor le ayudará a perpetrar su vendetta personal. Para mi gusto esta novela corta es sencillamente infame.
  • "Los invictos. Novela rosa Acid House". Historia de treintañeros, Lloyd y Heather. Chico de treinta y pocos por un lado, chica de veintimuchos por otro. Ambos sufren una crisis de madurez y estando hasta las cejas de éxtasis, se conocen en un club de house. Relato sin mucha sustancia, yo no he visto más que una colección de gracietas de drogadictos sin ningún interés.
Creo que mi problema con Welsh se basa en que por lo general construye personajes de un simplismo maniqueo. Pretende que nos creamos que los jóvenes violentos y drogadictos son en el fondo, buena gente de orígenes working class que ha tenido la mala suerte de crecer en entornos muy duros que los han embrutecido. Según el autor escocés, de quienes en realidad debemos guardarnos son de las upper classes con formación y cultura, pero cuya maldad se manifiesta en abusos de poder (sexuales, económicos, etc.) sobre los más desfavorecidos. De chiste. Es en el segundo relato de esta compilación donde todas estas características se mezclan en unas proporciones que me han parecido insultantes.

Como conclusión, con este libro doy por finalizada mi relación con Irvine Welsh, que viene de la época de la película Trainspotting (Danny Boyle, 1996) y que estaba cimentada además en algún otro libro leído con anterioridad a Das Bücherregal. Está claro que tiene su público, pero desde luego conmigo que no cuente para otra. Por lo menos me queda como pequeña satisfacción que las ediciones de la colección Contraseñas de Anagrama, en donde se incluyen tanto Éxtasis como Acid House, tenían un precio muy ajustado.

Tenéis otras reseñas de este libro en Anika entre Libros, un poco en mi línea aunque más benévola, y también en Hoy, el primer diario en línea de América del Sur, con una interpretación terriblemente afectada para mi gusto, y que sinceramente, no veo por dónde coger.

5 oct 2011

Acid House - Irvine Welsh

En esta colección de relatos cortos Irvine Welsh nos narra aventuras y sobre todo desventuras de la peor chusma de Edimburgo de mediados de los 1990s: hooligans futboleros aficionados a la bronca, a las drogas y a las raves de música electrónica tan de moda en aquellos años por las islas británicas. A estos elementos tan poco recomendables se les vino a etiquetar desde una perspectiva sociológica como casuals.

Los relatos son originales y ocurrentes, pero repiten uno tras otro y en porcentajes variables los mismos esquemas de violencia, drogas, exclusión social y sexo. En ocasiones esta marginalidad se moldea un poco mediante toques fantásticos ('Acid House', 'La Causa del Granton Star', 'VAT '69') o coqueteando tímidamente con el realismo social ('Eurotrash', sin duda mi preferido de toda la compilación). En cualquier caso lo que más me ha impactado es el interés insano del autor escocés en generar asco y repulsión. En ciertos momentos he tenido que hacer un esfuerzo consciente para obviar la repugnancia que me provocaba la lectura de muchos párrafos, porque Welsh utiliza un lenguaje deliberada y forzadamente soez, grosero y vulgar. Quiero suponer que el objetivo es transmitir al lector la magnitud de la degradación y de las situaciones límite que se viven en estos sectores de la población, pero es tan exagerada y provocadoramente desgradable que no resulta natural sino más bien un ejercicio de estilo, o quizás una estrategia de diferenciación. A su lado la ordinariez travesti que exhibían los maricas de Lovetown destaca por su credibilidad y contrasta por su sencillez.

No he encotrado muchas reseñas de Acid House que merezcan la pena, os dejo la del Blog de Claudio Somma donde también piensan que esas ganas de provocar gratuitas a base de revolver el estómago del lector no tienen gracia ni sentido alguno.
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