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5 oct 2020

Las estrellas son legión - Kameron Hurley

La Legión es un conjunto de mundos con su propio sol artificial que vagan por el espacio, como si de naves espaciales se tratara. Estos  planetas tienen una estructura metálica oculta sobre la cual hay una cobertura orgánica de aspecto, configuración y propiedades similares a los tejidos animales: músculos, piel, sistema circulatorio, etc. Están habitados exclusivamente por mujeres, cuyos embarazos sirven no solo para renovar la población (cada vez menor), sino sobre todo a traer piezas orgánicas de repuesto. Pero por desgracia la mayoría de los mundos que componen la Legión están muriendo. Decaen sin remedio porque llevan vagando por el espacio miles, millones de años. Sufren el equivalente de enfermedades degenerativas y autoinmunes: lesiones que no cicatrizan, tejidos con necrosis, cáncer. Sin embargo hay un planeta joven que aparentemente puede desplazarse indpendientemente de las leyes gravitatorias que gobiernan al resto de mundos. Se trata del Mokshi. Zan es una guerrera que lleva muchos ciclos intentado conquistarlo para las Katazyrnas y por razones que desconocemos, ha perdido la memoria en sus últimos intentos. Pero las Bhavajas también quieren hacerse con él, de forma que hay una guerra abierta entre ambos pueblos por dominar el Mokshi y saquear sus recursos.

Lo primero que sorprende de Las estrellas son legión es que todos los personajes son femeninos. Ya sean humanas, humanoides, mutantes o monstruos, son fisiológicamente mujeres/de sexo femenino. Y os adelanto que la invención funciona a la perfección. El universo creado por Kameron Hurley está estructurado con todo lujo de detalles, de tal forma que la presencia de los hombres no se echa de menos ni resulta necesaria.

En realidad la novela es una space-opera con una subtrama de intriga política que la sustenta, motivando en parte el desarrollo de las aventuras espaciales. El peso de peripecias de Zan y el resto del elenco protagonista es entre dos y tres veces superior al thriller político, pero al menos las maquinaciones maquiavélicas de las Lords que gobiernan uno y otro planeta están muy bien traídas. Así que las partes de acción se hacen algo más soportables. Yo nunca he sido fan de las space-operas, por tanto me han resultado excesivas y absurdas, es decir: lo habitual del género. Relleno puro y duro, aunque imagino que entusiasmará a según qué aficionados. En cualquier caso no le voy a quitar mérito a la gran imaginación de la autora norteamericana a la hora de idear y describir los elementos del universo que ha creado. Ese factor orgánico/cárnico que caracteriza a los planetas de la Legión resulta repugnate y repulsivo, sí, pero está lleno de posibidades que generan inquietud y desasosiego. Y Hurley las aprovecha a la perfección: canibalismo, amputaciones, abortos, putrefacción y miasmas varios pueblan página tras página, provocando gestos de asco en la cara del lector. Finalmente hay un transfondo de relaciones amorosas y camaradería entre las protagonistas (la amistad sale bien parada, el amor no; otro punto a favor de Hurley). Y claro, como la novela sólo cuenta con personajes femeninos, el enfoque exige lesbianismo sin remedio. Esto provocó que el fandom, mayoritariamente masculino y heterosexual, se burlase de la obra proponiendo como título alternativo 'Lesbianas en el espacio'. La autora se apropió de la idea y ni corta ni perezosa cambió el título por este otro. En fin, no tengo mucho más que añadir. Space-opera que se hace soportable por la originalidad de su planteamiento y por los ratos de intriga política, pero space-opera al fin y al cabo.

23 abr 2020

La revolución feminista geek - Kameron Hurley

Por lo que Kameron Hurley comenta en los distintos artículos que comprenden La revolución feminista geek, resulta admirable el esfuerzo y la motivación que esta autora ha puesto en el oficio de escribir. Se ve que siempre ha creído en sí misma y que no se ha dejado vencer por la frustración y las constantes negativas editoriales al principio de su carrera. Ella insiste en que el esfuerzo constante es la única manera de lograr lo que quieres, a pesar de reconocer que ciertos sectores de la población lo tienen más fácil. La clase socioeconómica a la que perteneces, la raza y el sexo son factores de peso para triunfar. Y ahí le doy la razón completamente. Tanto en la parte motivacional como en la adversativa.

El libro se divide en cuatro partes (Subir de nivel; Geek; En lo personal; Revolución), pero ahora mismo no sabría deciros las diferencias entre ellas porque todas tocan más o menos los mismo palos. Algunos de los textos me han resultado interesantes en tanto en cuanto tratan temas como el proceso de creación y la escritura; o bien ponen de manifiesto las desigualdades que hay en este sector tan especializado de la narrativa. Hurley insiste con un ahínco admirable en la responsabilidad de los escritores para promover el cambio y las mejoras sociales. Algo tan sencillo como por ejemplo de dar visibilidad desde su obra a sectores de la población cuya presencia en las mismas se ha ninguneado sistemáticamente, pues la ciencia-ficción ha sido manejada desde sus orígenes principalmente por hombres blancos heterosexuales. Asi que ella se ha preocupado activamente en incluir mujeres, personas de otras otras etnias y/o pertenecientes al colectivo LGTB+ bien como protagonistas, bien como personajes. Yo en realidad todavía no he leído ninguna obra suya de ficción, pero solo este esfuerzo en visivilizar sectores de la población ampliamente ninguneados en el género haré lo posible por remediarlo en el medio plazo.

Todo eso está muy bien desde luego, pero la cuestión es que Hurley se pasa todo el rato dando la monserga con Internet, los chats, los importancia del fandom, los foros, que si los haters de twitter se amenazan a las mujeres sin que sean castigados, que si las mujeres gamers son ya el 50% del total de aficionados a los videojuegos pero siguen sin ser tenidas apenas en cuenta, etc. etc. Todos los artículos tienen algo de esto en mayor o menor detalle. Uno, otro, el siguiente, el que viene después del siguiente. Y otro, y otro y otro. Así hasta que se acaba el libro. Y claro, yo, que no tengo más presencia en Internet que este blog y no tengo ningún interés en el mundo de los videojuegos, he terminado cansándome muy pronto. Mucho. Porque se repite con lo mismo todo el rato. Que no es que no tenga razón, si yo no se la quito. A mí me encanta la ciencia-ficción, sobre todo las obras publicadas en el periodo 1950s-1980s, donde no es extraño encontrar unas perlas machistas de aúpa. Pero de ahí a preocuparme por los intríngulis del sector, la profesionalización, la SFWA o el fandom, hay un gran trecho. En definitiva, que no he acertado con este libro y que poco o nada voy a aprovechar de él.
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