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29 jun 2021

Un puñado de polvo - Evelyn Waugh

John Beaver tiene unos 25 años y muy poca proyección en el Londres de principios de los 1930s. Desempleado, vive con su madre, que tiene una tienda de decoración y además se dedica a la gestión inmobiliaria, así que su asignación semanal no le da para relacionarse de igual a igual con sus pares en lo social. Aun así, lo intenta sin descanso y sin que el sutil desprecio con que suelen tratarle le importe demasiado. Un día cualquiera coincide con Tony Last en un club. Éste le invita a pasar un fin de semana en su casa, una mansión familiar enorme en el campo de la que se siente muy orgulloso. En realidad lo hizo por quitárselo de encima y porque no pensaba que fuese a aceptar. Pero John no desaprovecha la oportunidad de medrar, y una vez en Hetton Abbey, es Brenda, la esposa de Tony, quien ejerce como perfecta anfitriona. Tiene poco más de treinta años y lleva ya unos cinco años casada. Retirada durante todo ese tiempo en el campo, echa mucho de menos la vida londinense, por lo que iniciará una relación con John simplemente porque el joven es bastante dócil y conveniente para sus planes en la ciudad.

En Un puñado de polvo asistimos a un retrato despiadado de la sociedad inglesa. Evelyn Waugh sitúa a la clase más acomodada en el punto de mira. Sus miembros no solo muestran una frivolidad y una hipocresía insultante, sino que además se aprovechan los unos de los otros sin ningún miramiento. Condescendencia, arrogancia y falta de escrúpulos son las características de los personajes que pululan por esta obra, caracterizados a la perfección por el autor londinense. El cinismo del que hacen gala solo es comparable a su egoismo y a la indiferencia que les provocan los sentimientos de los demás. Todos los párrafos y todas las frases rezuman la por desgracia habitual prepotencia y superioridad con que los ingleses se tratan entre sí y por extensión, a todo el mundo. Por más repugnante que nos parezca, no queda otra opción que maravillarse ante una instantánea tan certera de una realidad tan nauseabunda. Más aún porque proviene de un escritor de su misma nacionalidad.  

La primera parte es una sátira social en la que Waugh no deja títere con cabeza. El autor se limita a exponer las bajezas de los personajes y sus comportamientos despreciables con la intención de que seamos nosotros mismos quienes extraigamos conclusiones. Abundan aquí los ejemplos de un humor negro que llega a asombrar por su falta de consideración hacia el objeto de las burlas, pero que sin embargo encajan a la perfección en el perfil de los personajes por cuya boca se expresan. A raíz de un acontecimiento trágico que sucede muy cerca del ecuador del texto, las caretas se caen y la novela se transforma en un drama que hacia el final solo cabe calificar de perverso. No voy a negar que me ha sorprendido la crueldad con que Waugh ha sido capaz de tratar a algunos personajes. La guinda del pastel es un soberbio acto de indiferencia cósmica por el cual el dios/autor lleva a concluir la narración de forma terriblemente amarga, ignorando cualquier posibilidad de redención o justicia. La novela es magnífica, una joya de cabo a rabo, con una prosa sin tacha que consigue que la lectura sea un placer. Pero si este título va de cabeza a mi top ten de 2021 es por haber optado por un cierre tan doloroso y enfermizo.

29 jun 2020

Retorno a Brideshead - Evelyn Waugh

En plena II Guerra Mundial el ejército de Su Majestad ocupa parcialmente la mansión de Brideshead para usarla como centro de operaciones de una de sus unidades. Charles Rayder es uno de los oficiales que acaba de llegar a esta residencia señorial, la cual conoce muy bien porque durante casi dos décadas fue íntimo de los Flyte, dueños de la misma y pertenecientes a la reducida aristocrácia católica del Reino Unido. Esta ocasión le servirá para, a modo de relato autobiográfico, darnos conocer su vida, ligada de manera indisoluble a esa familia desde que conoció a Sebastian Flyte durante su primer año en Oxford.

Retorno a Brideshead es uno de esos título míticos de la literatura británica del siglo XX que siempre he tenido curiosidad por leer. Tenía un vaguísimo recuerdo de la adaptación en forma de serie de TV de principios de los 1980s, pero se limitaban al conjunto de clichés habituales en este tipo de obras sobre la clase alta británica: elitismo, relaciones familiares desafectas, homosexualidad, etc. Una vez leída no puedo decir que me haya sorprendido comprobar que efectivamente todos esos temas aparecen, aunque hay mucho más. Para empezar hay que admitir que la novela está muy bien escrita. La prosa de Evelyn Waugh es muy clara y descriptiva. El ritmo que impone a la narración hace que sea muy fácil y agradable de leer. Dividida en tres partes, a las que se suman un prólogo y epílogo bantante cortos, me quedo con la primera de ellas por haberme resultado la más entretenida. Se debe seguramente a que comprende los años locos de los jóvenes protagonitas. Las otras dos no es que sean aburridas, pero al entrar de lleno en la madurez de los personajes, adquieren un tono más serio.

Los temas de fondo son un poco repetitivos y abarcan todos los que recordaba y algunos más. Supongo que el autor se limita a reflejar la realidad de una clase social que entró en decadencia en el período de entreguerras y que empezó a perder su influencia ante la llegada de arribistas que contaban con poder económico más que con apellidos e historia. Podemos ver cómo la modernización de la sociedad dinamitó las convenciones de la nobleza: divorcios, separaciones, aceptación de las parejas no casadas, etc. Por otro lado la homosexualidad se trata de manera muy encubierta dado que en aquellos años resulta motivo de vergüenza (y de cárcel). La intimidad que Charles y Sebastian mantienen de jóvenes es difícil de concebir sin que ambos sean amantes. Y el alcoholismo que desarrolla el segundo podría deberse a la no aceptación de su condición de homosexual o a la pérdida de su gran amor, pero en realidad nunca se llega a mencionar expresamente. Suma que el único personaje que es abiertamente gay resulta humillado y ridiculizado a cada poco y podemos concluir que aunque Waugh no llega a matarlos, el retrato de la homosexualidad que nos muestra no es que sea para tirar cohetes precisamente. También la religión tiene bastante peso en la trama, sobre todo en la tercera parte. El enfrentamiento entre el ateísmo de Charles y la profunda religiosidad de la mayoría de los Flyte llega a ser un poco cansino, pero al menos está muy bien traído y aparece en el momento adecuado. Lo curioso del caso es que a pesar del rechazo visceral que me provoca este tipo de relatos de las upper classes británicas (es solo pensar en El filo de la navaja y se me pone el vello de los brazos como escarpias), he de reconocer que la novela me ha resultado muy amena.
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