Segundo intento con la pluma de Álvaro Pombo tras el opresivo El Cielo Raso, que me dejó bastante KO. hace más de un año. Por suerte Donde las Mujeres es más ligerito y agradable. No obstante y como ya pasara con aquel otro, de nuevo tenemos como protagonistas a una familia de características peculiares, más aún si consideramos que la acción transcurre en la España nacionalcatólica entre finales de los 1940s y principios de los 1960s. Y curiosamente al igual que en "El Cielo Raso", también viven en un voluntario y autoexcluyente aislamiento elitista, esta vez en un par de magníficos caserones de la costa cantábrica.
De orígenes acomodados, la madre de la protagonista y su inseparable hermana llevan vidas muy al margen de lo que la realidad imponía en aquellos años. La primera separada de su marido de mutuo acuerdo y con tres hijos, la segunda mantiene desde el periodo de entreguerras una relación con un noble alemán. Los hijos han aprendido a vivir sin la imagen paterna pero llega un día en que el padre quiere retomar el contacto con sus retoños y a partir de ahí, una serie de revelaciones empiezan a trastocar la vida de la hija mayor (cuyo nombre yo diría que no se menciona en toda la obra), modificando irremediable y radicalmente la relación tanto con su madre como con el resto de sus hermanos y entorno familiar.
Los dos primeros tercios de la historia son algo flojos, aunque prometedores. No en vano van adelantando poco a poco la transformación que va a sufrir la protagonista. En el tercio final, tras sufrir mil y un desengaños, tras recibir mil y unas bofetadas de realidad, la trama se cierra con un punto amargo pero esperanzador a la vez. La sensación de autenticidad en lo que Pombo cuenta me ha dejado muy buen sabor de boca, por lo que no me queda más remedio que reconsiderar mi opinión sobre este autor y darle una nueva oportunidad. Pero eso será más adelante, mucho más adelante.
Tenéis un par de reseñas de esta novela en El blog de Pili Zori y en Viaje al Parnaso.
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