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18 nov 2021

Los herederos - William Golding

El libro que me ocupa hoy es una fantasía histórica paleolítica. Asistiremos al encuentro de dos tribus de homínidos de diferentes especies, con resultados catastróficos para la menos evolucionada. Podría pensarse que la peor parte se la llevan unos neardentales que empiezan a sufrir la presión demográfica de tribus de humanos modernos, pero también es verdad que la tribu más primitiva tiene demasiados rasgos simiescos para que se puedan considerar neardentales (a ratos corren a cuatro patas y son extremadamente hábiles para trepar y moverse por los árboles), lo cual invita a no prestar demasiada atención al posible sustrato arqueológico de la obra, que escora más a la alegoría pseudocientífica. La versión de Los herederos que he leído está incluída en un tomo de la editorial Aguilar titulado simplemente 'Novelas', que incluye otras tres obras de ficción del Nobel de 1983. El prologista no alberga tantas dudas como yo, y considera a las tribus enfrentadas como neardentales y hombres modernos sin ningún complejo. Así que una vez expuestos mis argumentos y por no enredarme más, yo haré lo mismo a lo largo de la reseña, pero me temo que la parte neardental va a ser un hueso duro de roer.

El relato abarca poco más de doscientas páginas, pero son doscientas páginas que cuesta horrores leer. El principal problema se origina en que William Golding elige contar la historia con un narrador en tercera persona que se adapta a las capacidades cognitivas de los protagonistas. De los doce capítulos que tiene la novela, los once primeros se narran con lo que el autor británico ha querido suponer que son las habilidades intelectuales y lingüísticas de los neardentales, y el último con las del homo sapiens. Esto se traduce en que casi todo el texto tiene un registro gramatical y léxico limitado, acorde al estadio evolutivo más primitivo de esos homínidos extintos. Además es todavía más confuso de lo que podríamos pensar porque el protagonista no es de los más espabilados de entre los neardentales, que los hay. Todo esto provoca que el texto sea bastante incomprensible, lleno de acciones, situaciones y descripciones del entorno en las que resulta muy complicado hacerse una idea clara de algo. A grandes rasgos no es difícil intuir qué está pasando, pero desde luego extraer detalles concretos de muchos episodios es prácticamente imposible. En esta parte sí que coincido con Juan Martínez Ruiz-Werner, el prologista, que lo resume como un «Libro denso, opresivo, lento como la marcha del pensamiento de sus protagonistas [...]».

Una de las cuestiones que me ha perseguido durante toda la lectura es, ¿qué sentido tiene este artificio? Al fin y al cabo las limitaciones que el autor impone a los personajes son absolutamente arbitrarias, aunque quiero creer que basadas en la información científica que existía en el momento en que se escribió la novela. No voy a negar que la estrategia es original y tiene buenas intenciones, pero desde luego no ha dado muy buen resultado. Esto afecta no solo a aspectos como el intelecto que se supone a los neardentales (capacidad de abstracción, visualización de estrategias a futuro, etc.) o el lenguaje con que se expresan, sino también a las estructuras culturales imperantes: ¿por qué ambas tribus son patriarcales? ¿Esto no será más bien una proyección resultado de un presente machista? ¿Hay acaso eviendencias o teorías que apunten a ello? Si es por teorías, Riane Eisler se inclina a creer que en la prehistoria existían modelos de relación más asociativos e igualitarios entre sexos que basados en la dominación de un sexo (el masculino) sobre el otro.

De fondo hay también una clara intención de Golding por reflexionar sobre el mal inherente a nuestra especie. La tribu de homo sapiens, llevada por su miedo a los neardentales, no tiene reparos en aniquilarlos. Sus luchas internas de poder y sus intrigas son tan perversas como las de la sociedad contemporánea. Sin embargo hay algo de maniqueo en su planteamiento, que se expresa en una inocencia e ingenuidad benevolente por parte de la tribu más primitiva, que de nuevo no tiene base real. La idea de "buen salvaje" que les adjudica es muy interesada: nos los presenta como confiados, curiosos y proclives a entablar contacto con el otro grupo a pesar de la barbaridades que han perpretrado contra ellos. ¡Si hasta son carroñeros que consideran que matar animales es malo! Por contraste el hombre moderno resulta tan malvado que llega a resultar caricaturesco. En definitiva, una pérdida de tiempo. Una de esas lecturas que me ha tenido todo el rato pensando en cosas que nada tenían que ver el relato, sino con sus deficiencias, incoherencias y dificultades.

23 feb 2020

La oscuridad visible - William Golding

La oscuridad visible es uno de esos libros que he empezado a leer sin tener ni la más remota idea de qué trataba y he de admitir que me ha sorprendido bastante gratamente. Se trata de una novela de personajes típicamente británicos cuya acción comienza durante los bombardeos de Londres en la II Guerra Mundial y termina a finales de los 1970s. William Golding compone una historia que se divide principalmente entre Matty y Sophy. El primero es un niño huérfano víctima de los ataques nazis a la capital del Reino Unido, a resulta de los cuales queda desfigurado por las quemaduras sufridas. La segunda es una joven que al haber creecido en una familia más bien disfuncional desarrolla un carácter de rasgos psicopáticos. Hay un tercer personaje que influye mucho en la acción aunque no tiene demasiado peso en la trama: se trata del señor Pedigree, un pederasta que durante un breve tiempo será profesor de Matty. De esta mezcla sale una novela que no está mal del todo. Hay elementos de novela negra, ya sea con pequeños delitos o con terroristas internacionales, personajes muy populares en la literatura más comercial de los 1970s; hay también una componente importante de género fantástico, con incursiones en lo sobrenatural desde una perspectiva que a falta de otra definición mejor, a mí me gusta denominar terror bíblico; y por último, unos aspectos sociales de crítica a la discriminación y la hipocresía, en tanto en cuanto se exponen las miseras del ser humano a la hora de tratar al diferente.

Las dos líneas argumentales confluyen moderadamente bien, aunque en mi opinión la historia de Matty se extiende mucho más allá de lo necesario y muy poco de lo relatado sobre su personaje aporta cuestiones de relevancia en la trama. Los aspectos de terror/fantástico son claramente los ganadores para mi gusto (siempre me ha resultado muy atractivo el conflicto que provocan las apariciones de seres espirituales al imponer designios divinos). Y en cuanto a Sophy, su personalidad está muy, muy bien descrita y a medida que la vamos conociendo somos conscientes de sus graves problemas psicológicos. Por supuesto a nivel narrativo su falta de empatía y de cortapisas morales da muchísimo juego. Todo esto se mete en la coctelera con un buena cantidad de relato criminal y el resultado es entretenido e inquietante a partes iguales. No es que tenga la profundidad de La pirámide, sin duda mi favorita de este Nobel británco, pero por suerte está muy por encima de esa pérdida de tiempo que es 'Trilogía del mar' (ver Ritos de paso, Cuerpo a cuerpo y Fuego en las entrañas).

31 dic 2017

Fuego en las entrañas - William Golding

Termina el año 2017 y termino con él el último volumen de la 'Trilogía del mar'  de William Golding. Se podría decir que Fuego en las entrañas es tan prescindible como la segunda entrega. Es curioso, pero a pesar de todas las pestes que eché al reseñarlo, Ritos de paso es el único libro de la serie que me ha dejado un buen recuerdo en cuanto a trama elaborada y con un desarrollo bien trabajado. Otra cosa es que desde mi punto de vista tuviera ciertos fallos de credibilidad, pero desde luego los dos tomos finales no son más que una agotadora retahíla de correrías en alta mar en el maltrecho buque que ha de llevar a los protagonistas a Australia.

Para el joven Edmund Talbot, el tramo final de su viaje por mar y su llegada a Sidney (más exactamente y por aquel entonces a Sydney Cove) supone la culminación de su crecimiento personal y entrada en la vida adulta. Así, forja una estrecha relación de amistad y de camaradería viril marinera con el teniente Summers, el segundo de a bordo original. El recién llegado teniente Bénet, procedente del Alcyone (ver Cuerpo a cuerpo), se destaca como una mente brillante que ayuda a reparar con éxito los masteleros rotos mediante una atrevida y peligrosa técnica ideada por él. Esto le gana el favor del capitán, quien lo toma como su hombre de confianza, provocando que el tándem Talbot/Summers se enfrente con él. Por otro lado, la admiración y atracción que tanto Bénet como Talbot sienten por la señora Prettiman no hace sino exacerbar las diferencias entre ambos. Esta trama emocional donde se entremezclan amor y odio se ve salpimentada por relatos extenuantes sobre la navegación y sus complicaciones. Los problemas para hallar la latitud. Las tormentas. Los suministros en progresiva escasez. Los icebergs. La calma chicha. En fin, capítulos y capítulos que por momentos hacen que la narración caiga de lleno en la novela de aventuras y que a mí personalmente me han parecido inaguantables. Bueno, como todo el libro, ¿a quién quiero engañar?

No voy a seguir hablando de la llegada del buque a Australia; ni del reencuentro de Talbot con su amada, la señorita Chumley; ni del golpe de suerte del protagonista que resolverá su delicada situación económica; ni de la mofa con que él mismo se toma la jerga naútica y sus enrevesados términos para definir las partes del barco. Hay muchas subtramas, algunas de las cuales se resuelven forzadamente, así que, ¿para qué seguir? Por poner punto final a esta pérdida de tiempo, insistir en que con el primer volumen sobra para una vida entera. Si la presencia de críticas en la blogosfera es indicadora del interés que una novela despierta en los lectores, el hecho de que no haya podido encontrar ninguna de los tomos segundo y tercero permitiría avalar mi afirmación anterior, o al menos levantar ciertas sospechas sobre la calidad de los mismos.

13 may 2017

El dios Escorpión - William Golding

Esta es mi primera incursión en la narrativa breve del Nobel de literatura de 1983. El dios Escorpión incluye tres novelas cortas, o al menos así se indica en la propia edición. Los títulos de las mismos son:

  • 'El dios Escorpión'. El Faraón de Egipto fracasa en su divina tarea de controlar la subida del Nilo. Su bufón está destinado a ser enterrado junto a él, pero se revela a su destino y rechaza la vida eterna que le espera en su tumba.
  • 'Clonc Clonc'. Una pequeña tribu prehistórica tiene su asentamiento en la selva. Los hombres son cazadores, las mujeres guardan las chozas mientras ellos salen de batida. Uno de ellos está herido y es víctima de crueles bromas por parte de sus compañeros. Rechazado y abandonado, regresa al poblado y sorprende a sus compañeras en un extraño ritual de tintes mágicos.
  • 'El enviado especial'. Un inventor griego consigue una audiencia con el César y le convence para que financie algunas de sus creaciones, que prometen revolucionar campos tan dispares como la gastronomía, el transporte, las comunicaciones y la guerra.
De estos breves resúmenes se puede deducir que hay una clara ambientación histórica en todos ellos. De hecho, William Golding destaca por su maestría a la hora de transportarnos a tiempos remotos y conseguir que nos metamos en contexto. Así, podemos sentir el sol abrasador en el valle del Nilo, la vida salvaje en la jungla o los maravillosos paisajes mediterráneos del Imperio Romano. Los tres relatos tienen un destacado trasfondo filosófico, pues todos ellos tratan las contradicciones humanas de una manera u otra. El autor británico expone en estos tres textos breves unas historias preciosas sobre temas que han preocupado al ser humano desde el origen de los tiempos, cuya validez universal y atemporalidad quedan demostrada en el momento que consigue conectar con el lector. Conflictos entre razón y mito, entre nuestro yo racional y nuestro lado más salvaje y primitivo. Las incoherencias en nuestro carácter y comportamiento, que nos hacen capaces de realizar los actos más abyectos, pero también los gestos más sublimes. Los miedos y debilidades inherentes a nuestra naturaleza, esa perversa herencia genética de nuestros ancestros que en lugar de protegernos nos convierte en nuestros peores enemigos.

Soy consciente de que me ha quedado una reseña un poco críptica, pero prefiero no dar más pistas y que seáis vosotros mismos quienes disfrutéis este libro. Se lee en un par de sentadas pero lo que es yo, lo he disfrutado en todas y cada una de sus frases. ¡Pero, pero, pero!, como cada lector es un mundo, os dejo a continuación las impresiones de Cuchitril literario sobre esta joyita. Ya os adelanto que no se ha quedado tan contento como yo, más bien al contrario. Sin embargo en Tu nombre en la portada están más alineados conmigo.

18 ago 2016

Cuerpo a cuerpo - William Golding

Segunda entrega de la denominada 'Trilogía del mar' de William Golding. Cuerpo a cuerpo retoma la acción en el punto en que se quedó en Ritos de paso. Muerto el reverendo Colley y arrojado su cuerpo al mar, nuestro intrépido protagonista Edmund Talbot da por finalizado el relato de los acontecimientos que estaba escribiendo para su padrino, pero animado por el hábito adquirido decide continuar con un diario propio donde reflejar lo que  suceda en el viaje a partir de ese momento. ¿Qué ocurre, pues, os estaréis preguntando? Pues una suerte de bobadas que por lo inasible e inane de las mismas, da la impresión de que son el sustrato sobre el cual se cerrará la serie en la tercera entrega: Fuego en las entrañas.

Por dar unas pistas, debido a una ausencia injustificada de su puesto del oficial de guardia, la inexperiencia del novato a quien había dejado cubriéndole provoca que se rompan los masteleros de gavia y de velacho (o eso creo; por lo que he podido entender se trata de dos de los mástiles que sujetan las velas menores). Como resultado la travesía se vuelve un infierno por la falta de estabilidad del navío, a lo cual se unen las malas condiciones del tiempo, la dificultad del avance por la acumulación de sargazos en la quilla y como a perro flaco todo se le vuelven pulgas, el lamentable estado general del barco, construido con materiales de segunda. El Sr. Talbot se accidenta mientras ayuda a recuperar el control de la nave durante el incidente de los masteleros; más tarde se enamora perdidamente de una jovencita que viaja en otro barco de su majestad, el Alcyone, cuando se encuentran en alta mar durante una calma chicha; luego tiene que actuar como enlace entre los pasajeros y la tripulación para calmar los ánimos; presencia el suicidio de Wheeler, su sirviente, lo cual le deja en estado de shock; y poco más, de pronto la acción se detiene y en un postscriptum, el protagonista se disculpa y nos indica que ya habrá más noticias en el próximo volumen.

En general me ha parecido que el lenguaje es menos afectado y mucho más ágil que en el primer libro, algo que se agradece porque andar todo el tiempo simulando las maneras verbales de un par de siglos atrás cansa. Sin embargo se mantiene la autenticidad con que Golding consigue transmitir la angustia y el pavor de los pasajeros, que sospechan de la mala situación en la que se encuentran y están muy cerca del pánico, la histeria, incluso en algunos casos, la muerte debido a las insoportables condiciones de la travesía. Siguen apareciendo cientos de vocablos propios de la naútica y las embarcaciones, hasta el punto que el propio Edmund tiene que reconocer que se encuentra desbordado por los mismos. En esta ocasión he preferido ignorar su significado exacto y simplemente los he asociado a conceptos muy genéricos, así por ejemplo el bauprés es alguna parte de la estructura del barco, el obenque una cuerda, el combés una zona de la cubierta de acceso a los pasajeros, etc. etc. A pesar de la aparente falta de dirección en la trama, lo cierto es que una vez terminado han quedado abiertos tantos hilos argumentales que necesito saber cómo narices va a acabar la historia. Que conste que en mi opinión para empezar no merece la pena abordar esta trilogía, pero una vez llegado a este punto estoy convencido de que la terminaré tarde o temprano. Por cierto que en el post de hoy no hay enlaces a otras reseñas porque no he encontrado ninguna, todo lo que Google me devuelve cuando he buscado son links a sitios de descargas.

5 abr 2015

Ritos de Paso - William Golding

Una angustiosa travesía en velero desde el Reino Unido a Sidney. Una fecha indeterminada entre finales del S. XVIII y principios del S. XIX, a juzgar por el miedo cerval de los personajes femeninos a los franceses, justificado por la existencia de alguna Guerra Napoleónica. Ritos de Paso está escrito a modo de diario con algunos tramos epistolares. Es el cuaderno de bitácora personal que Edmund Talbot, un joven caballero destinado a aquella colonia de su Majestad como ayudante del gobernador, escribe para su reputado padrino y mentor a modo de divertimento para ambos. Para que el primero se entretenga en tan largo viaje, y para que el segundo pueda revivir aventuras que por su edad le quedan ya lejanas. Al mando del buque de guerra transformado en barco de pasajeros se encuentra el capitán Anderson, quien debido a una complicada historia familiar que no conoceremos sino hasta el final, profesa un odio despiadado al clero. El bisoño reverendo católico Robert James Colley embarca también rumbo a las antípodas, y como resultado de una leve imprudencia por su parte, se vuelve objeto de la hostilidad del dicho oficial.

Aunque estamos ante una novela muy bien escrita, me temo que no me ha emocionado mucho que digamos. En mi opinión son varios son los factores que juegan a favor y en su contra. Algunos de ellos tanto a favor como en contra a la vez. Empecemos por la prosa. La redacción imita con bastante fidelidad las formas, maneras y tratamientos lingüísticos que hemos de suponer se empleaban en los años en que transcurre. Hay muchísima afectación, muchísima artificiosidad, una composición pomposa que desde luego es una ayuda excelente para ponerse en situación y transportarnos en el tiempo, pero por otro lado hace pesada la lectura. Frases del tipo "si su Excelencia tiene a bien permitirme el atrevimiento de dejar entrever las sucias artimañas empleadas por el artero capitán en contra de nuestro ingenuio y humilde capellán"  tienen gracia al principio, pero al cuarto capítulo agotan. Sigamos con más impedimentos: el léxico específico de la navegación por mar. Probablemente imprescindible, aunque por desgracia dificulta la comprensión. Ahí van unos cuantos términos que aparencen con frecuencia en el texto: combés, flechadura, jarcias, gavia, amurada, obenque, escota, guiñada, botavara, arpeo, mesana, bauprés, beque, sentina, penol, pañol. Muchas veces ni siquiera su definición en el diccionario resulta de ayuda:
codaste (Del lat. catasta, andamio). 1. m. Mar. Madero grueso puesto verticalmente sobre el extremo de la quilla inmediato a la popa, que sirve de fundamento a toda la armazón de esta parte del buque. En las embarcaciones de hierro forma una sola pieza con la quilla.
A pesar de lo incómodo que por momentos resulta leer esta novela debido a estas dos particularidades, hay que elogiar el trabajo realizado por William Golding a la hora de caracterizar a los personajes. La clase alta, culta y acomodada; el clero exigiendo sus privilegios; los oficiales de la armada británica; la marinería que coquetea con el crimen; los denominados inmigrantes: clase obrera ignorante y de modales brutales. De nuevo el Nobel británico desarrolla el conflicto de clases, algo tan característico de su país. Así pues, cada uno de los participantes en la acción responde a lo que cabría esperar de su extracción social. Las tensiones  que se presentan durante el viaje hacen que la narración sea claustrofóbica, a lo cual también ayudan las ricas descripciones de la insoportable vida en el navío y sus efectos en el pasaje. Tormentas amenazadoras que dan paso a una desesperante calma chicha. La debilidad causada por los constantes mareos. Las fiebres tropicales que van sufriendo los viajeros. El insoportable olor de la carga, los enfermos o los excrementos humanos. Todo esto está muy bien, sí, pero al final, el argumento se viene a resolver en base un lamentable episodio protagonizado por el cura, aunque consentido tácitamente por la indiferencia del capitán. La transcendencia de suceso se sobredimiensiona por las estrecheces morales imperantes en la sociedad. De acuerdo en que de esta forma son puestas en entredicho, pero en definitiva mi impresión es que se fuerza en exceso el drama, perdiendo de esta forma credibilidad. En resumen y para mi gusto, un poco decepcionante. Más reseñas en Miles de libros, que me ha parecido que destaca puntos muy buenos de la narración, por más que yo no comparta el entusiasmo de su autor por el libro, y en Siroco - Encuentros y amistad.

29 feb 2012

La Pirámide - William Golding

Hace unos días me quejaba de que llevaba tiempo sin toparme con un libro de los que te llegan de verdad (en realidad mis palabras exactas fueron "que me quite el sentío"), pues bien, para suerte mia no ha tardado mucho en aparecer. La Pirámide de William Golding es una crítica brutal a las diferencia de clases sobre la que se ha construído la sociedad británica. Mucho más acusada en entornos rurales, que es en donde se desarrolla la trama, quizás sólo se puede ser consciente de la gravedad de la situación siendo británico, de hecho mi actitud al empezar a leerlo fue más bien indiferente, un poco qué pesados los anglos siempre con su rollo Arriba y Abajo. Sin embargo poco al poco el autor consigue que vayamos sintiendo la opresión que dicho modelo impone en el individuo. La narración se articula en tres bloques diferentes, en cada uno de los cuales el protagonista, Oliver, nos relata en primera persona tres momentos de su vida en su Stilbourne natal (por cierto, en referencia a los matices que se pierde el lector no originario de Albión: Stilbourne es homófono con el adjetivo stillborn, aplicado a los bebés que nacen muertos, que el nobel británico no da puntada sin hilo).

En la primera parte, en un año indeterminado pero antes del estallido de la II Guerra Mundial, le vemos como un joven de 18 años que ha terminado la secundaria y está a punto de iniciar sus estudios universitarios. Aburrido de la vida tan poco interesante que lleva en el pueblo y con la fogosidad e impetuosidad propia de la adolescencia, se inicia en el sexo con la joven Evie Babbacombe, una chica que se nos presenta como guapa, encantadora, simpática pero perteneciente a la clase social más baja de la ciudad y por tanto persona non grata. También en esta primera parte tomamos contacto con su familia, especialmente con su castrante madre, una señora de clase media-baja con ínfulas de codearse con las upper classes locales, que evidentemente la ningunean. En la segunda el joven Olie ya lleva un par de años en Oxford estudiando Física y Química. Durante unas vacaciones escolares un grupo de teatro local va a representar una obra musical. En dicho grupo se mezclan los diferentes estamentos de Stilbourne, lo que proporciona una oportunidad excelente para que la madre ascienda en su estatus a consta de la participación de su hijo, a quien enreda para que toque el violín en algunas escenas. En este relato aparece Evelyn de Tracy, un amanerado director contratado para montar la producción teatral, y que aparenta ser alguien que ha conseguido vivir bastante al margen de las asfixiantes restricciones sociales de la época. En el relato final, un Oliver adulto, casado y con dos hijos pequeños vuelve a su ciudad natal y en un flashback, nos cuenta su relación con Miss Dawlish, su antigua profesora de música recientemente fallecida. Miss Dawlish era una solterona adinerada de clase media-alta que tuvo una relación sentimental con un mecánico de automóviles casado y con dos niños, algo que obviamente es mal visto por todos y cada uno de los habitantes de la localidad, excepto quizás los dos implicados.

Con una cotidianeidad aplastante Golding nos muestra las miserias de Oliver, producto del clasismo en que ha nacido y que ha interiorizado con naturalidad. Sumiso, dócil, un cobarde incapaz de revelarse y de vivir como realmente quisiera. Se comporta despreciablemente con todos aquellos que le dan opción a deshacerse de los lastres que le mantienen atado a un mundo que en el fondo detesta. En el último relato, que transcurre a principios de los 1960s, le vemos como un individuo patético, un ciudadano aparentemente modélico que en toda su vida ha tenido el valor de cuestionar las injusticias que se cometen (que él mismo comete) contra quienes le rodean. Como contrapunto, los tres personajes secundarios de cada bloque, los únicos que han dado opción a Oliver a mostrar su verdadero ser, se transforman ante nuestros ojos en unos maravillosos antihéroes modernos. Evie Babbacome, la puta, utilizada como objeto sexual por todo aquel que ha tenido opción. Evelyn de Tracy, el maricón, recibe burlas después de poner de manfiesto la estrechez de miras de la sociedad local. Miss Dawlish, la loca del pueblo, cuyo pecado imperdonable ha sido intentar ser felíz por encima de convencionalismos. Los tres son arquetípicos apestados sociales válidos en todos los países. Seres marginales que a pesar de todo el bien que han hecho al protagonista, solo reciben su más arrogante desconsideración. Y sin embargo, en su aparente humillación, los tres son infinitamente más libres que él.

Una maravilla. Por lo menos quinientas quince veces mejor que El Señor de las Moscas y sin embargo sin referencias en la blogosfera en español. O yo no las he sabido encontrar, que también podría ser.

9 sept 2011

El Señor de las Moscas - William Golding

El Señor de las Moscas es una novela de aventuras con náufragos donde la acción se ve guiada por los aspectos más oscuros del ser humano. Los niños y adolescentes supervivientes de un accidente aéreo se encuentran abandonados a su suerte en una isla desierta, así que liberados de las ataduras sociales y culturales de los internados de donde procedían, dan rienda suelta a las características más perversas del hombre: crueldad, brutalidad, odio, dominación del más fuerte, sadismo y abusos, sumisión de los débiles, etc.

Hay que reconocerle el mérito a William Golding por haberse atrevido a tratar un tema tan delicado a principios de los 1950: exponer con pelos y señales las bajezas de que es capaz el ser humano y hacer actores de las mismas a los niños, que paradojicamente suelen simbolizar la inocencia y la bondad. Bien es cierto que hay un cierto número de jóvenes que intentan permanecer civilizados, manteniendo la humanidad y la racionalidad, pero como ocurre en el mundo real, el margen de maniobra de éstos es mucho más pequeño: el grupo asilvestrado y tribalizado responde a sus intervenciones siempre con actos violentos y asesinatos.

Resumiendo, una novela de lectura muy sencilla y rápida cuyo punto fuerte no está en la forma sino en el fondo, sin duda alguna el autor fue un extraordinario conocedor de los mecanismos que guían al ser humano. Citando a Roger Wolfe:
Es precisamente el factor humano lo que hace imposible salvar a la humanidad.
Otras reseñas en El Bibliófilo Enmascarado y Alcázar de Papel.
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