18 ago. 2016

Cuerpo a cuerpo - William Golding

Segunda entrega de la denominada 'Trilogía del mar' de William Golding. Cuerpo a cuerpo retoma la acción en el punto en que se quedó en Ritos de paso. Muerto el reverendo Colley y arrojado su cuerpo al mar, nuestro intrépido protagonista Edmund Talbot da por finalizado el relato de los acontecimientos que estaba escribiendo para su padrino, pero animado por el hábito adquirido decide continuar con un diario propio donde reflejar lo que  suceda en el viaje a partir de ese momento. ¿Qué ocurre, pues, os estaréis preguntando? Pues una suerte de bobadas que por lo inasible e inane de las mismas, da la impresión de que son el sustrato sobre el cual se cerrará la serie en la tercera entrega: Fuego en las entrañas.

Por dar unas pistas, debido a una ausencia injustificada de su puesto del oficial de guardia, la inexperiencia del novato a quien había dejado cubriéndole provoca que se rompan los masteleros de gavia y de velacho (o eso creo; por lo que he podido entender se trata de dos de los mástiles que sujetan las velas menores). Como resultado la travesía se vuelve un infierno por la falta de estabilidad del navío, a lo cual se unen las malas condiciones del tiempo, la dificultad del avance por la acumulación de sargazos en la quilla y como a perro flaco todo se le vuelven pulgas, el lamentable estado general del barco, construido con materiales de segunda. El Sr. Talbot se accidenta mientras ayuda a recuperar el control de la nave durante el incidente de los masteleros; más tarde se enamora perdidamente de una jovencita que viaja en otro barco de su majestad, el Alcyone, cuando se encuentran en alta mar durante una calma chicha; luego tiene que actuar como enlace entre los pasajeros y la tripulación para calmar los ánimos; presencia el suicidio de Wheeler, su sirviente, lo cual le deja en estado de shock; y poco más, de pronto la acción se detiene y en un postscriptum, el protagonista se disculpa y nos indica que ya habrá más noticias en el próximo volumen.

En general me ha parecido que el lenguaje es menos afectado y mucho más ágil que en el primer libro, algo que se agradece porque andar todo el tiempo simulando las maneras verbales de un par de siglos atrás cansa. Sin embargo se mantiene la autenticidad con que Golding consigue transmitir la angustia y el pavor de los pasajeros, que sospechan de la mala situación en la que se encuentran y están muy cerca del pánico, la histeria, incluso en algunos casos, la muerte debido a las insoportables condiciones de la travesía. Siguen apareciendo cientos de vocablos propios de la naútica y las embarcaciones, hasta el punto que el propio Edmund tiene que reconocer que se encuentra desbordado por los mismos. En esta ocasión he preferido ignorar su significado exacto y simplemente los he asociado a conceptos muy genéricos, así por ejemplo el bauprés es alguna parte de la estructura del barco, el obenque una cuerda, el combés una zona de la cubierta de acceso a los pasajeros, etc. etc. A pesar de la aparente falta de dirección en la trama, lo cierto es que una vez terminado han quedado abiertos tantos hilos argumentales que necesito saber cómo narices va a acabar la historia. Que conste que en mi opinión para empezar no merece la pena abordar esta trilogía, pero una vez llegado a este punto estoy convencido de que la terminaré tarde o temprano. Por cierto que en el post de hoy no hay enlaces a otras reseñas porque no he encontrado ninguna, todo lo que Google me devuelve cuando he buscado son links a sitios de descargas.

3 comentarios:

Molina De Tirso dijo...

Yo, en cambio, tengo a Golding en un altar desde que leí El señor de las moscas. Quizá es que el resto de su obra no merece tanto la pena, tendré que investigarlo.

Cities: Moving dijo...

@Molina de Tirso: Bueno a mí esta trilogía me está pareciendo flojilla pero efectivamente Golding no ganó el Nobel de literatura en una tómbola, sino por su gran calidad como escritor. Si tienes oportunidad léete La pirámide, un libro que me dejó totalmente cautivado.

el convincente gon dijo...

Pues me había planteado muchas veces leer los dos que me faltan, pero ya no. Gracias a ti: dos libros menos. Ya solo tengo 999.998 pendientes.

Veo que estás con 'Karoo'. Mi credibilidad como recomendador pende de un hilo.

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