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2 nov 2014

Chicos y Asesinos - Hermann Ungar

Creo que con 'Chicos y Asesinos' termino de leer todo lo que hay editado de Hermann Ungar en español, autor que por otro lado no se prodigó mucho en las letras a pesar de tener entre sus admiradores a Thomas Mann y Stefan Zweig(1). Este pequeño volumen que comento hoy fue lo primero que publicó e incluye dos relatos cortos: 'Un Hombre y una Muchacha' e 'Historia de un Asesinato'.

Ambas narraciones versan sobre jóvenes con infancias difíciles y salud delicada que, debido a su débil posición frente al mundo (social, económica, familiar) desarrollan complejas patologías psiquiátricas: sentimientos de inferioridad, victimismo, conducta asocial, ausencia de empatía, rasgos psicopáticos, etc. En el primer caso se trata de un huérfano criado en un orfanato que a los catorce años debe empezar a vivir por sus propios medios. Está obsesionado con la sirvienta del orfelinato y cuando empieza a trabajar no se andará con melindres para conseguir dinero y hacerse con ella, quien sufrirá sumisamente sus abusos. En el segundo tenemos a otro adolescente, que en esta ocasión debe vivir con la vergüenza de ser hijo de un médico militar obligado a renunciar a su puesto al descubrirse que ha cometido fraude contra los fondos del ejército a su cargo. Las constantes humillaciones y abusos que sufre en su entorno le conducen a la soledad, al aislamiento, a la misantropía, a torturar animales, al asesinato.

Ungar es un narrador muy capacitado para transmitir la psicología de sus personajes. También es verdad que repiten las mismas características que en Los Mutilados y La Clase: seres acomplejados por su baja extracción social, atormentados por sus limitaciones físicas y que no han recibido amor en su infancia, lo cual probablemente sea la causa de todos sus males posteriores. Los relatos son angustiosos y opresivos. La maldad gratuíta parece ser el combustible que hace girar el mundo en que transcurre la acción. No obstante, los dos textos reflejan una absolución final a través de la autoinculpación y el reconocimiento de los errores. Esto es justamente lo que menos me gusta, pero a pesar de no ser ni el tono ni el final que yo hubiera elegido, en absoluto empaña la impresión global. El post de hoy se queda sin enlaces a otras reseñas por razones de causa mayor: solo he encontrado una, pero habla mucho del escritor y apenas del libro.


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(1) Ver la entrada de este autor en la versión en alemán de la Wikipedia.

16 dic 2013

La Clase - Hermann Ungar

He vuelto a hacer una compra compulsiva de libros descatalogados por Internet. Iba por Céline y al final cayeron varios del francés y dos de Ungar publicados a finales de los 1990s por Seix Barral. Por cierto que ni unos ni otros resultaron especialmente baratos, pero bueno, quien algo quiere algo le cuesta. El primero en leer ha sido "La Clase", la segunda y última novela de Hermann Ungar, que tan desvastador efecto tuvo en mi hace ya algo más de un año con Los Mutilados.

Josef Blau es profesor de un colegio exclusivo, pero sus orígenes humildes unidos a su débil y enfermiza constitución física le han condicionado un gran complejo de inferioridad. Paranoico y neurótico hasta lo indecible, se desvive por mantener un férreo control sobre sus alumnos, a quienes ve como depredadores dispuestos a humillarle y ridiculizarle a la mínima muestra de debilidad por su parte. Sorprendentemente, está casado con una mujer muy guapa y atractiva, Selma, que está embarazada del primer hijo de ambos. A pesar del amor incondicional que ella le profesa, él no hace más que proyectar su propia inseguridad sobre la relación, torturandola psicológicamente y sometiéndola a pruebas degradantes para que le demuestre fidelidad y entrega absoluta. Josef y Selma viven en un modesto piso en un bloque de viviendas con Mathilde, madre de Selma. La trama se complica cuando el tío Bobek, un hombre maduro y campechano (supongo que hermano del difunto padre de Selma, viudo él mismo), un vividor que pasa mucho tiempo con toda la familia y coquetea abiertamente con Mathilde, pide un préstamo que Blau, débil de carácter e incapaz de decir que no, se ve obligado a avalar. Como era de esperar, el tío Bobek malgasta el dinero y es entonces cuando Modlizki, amigo de la infancia de Josef, empieza a malmeter para crear aún más incertidumbre en la vida de Herr Blau, quien empieza a martirizarse por haberse dejado convencer para ser el avalista.

Como se puede ver, la historia guarda claras similitudes con su anterior novela. Para empezar el autor moravo vuelve a elegir como protagonista a un individuo enfermizo, un catálogo andante de patologías psiquiátricas, de carácter difícil e insoportable al trato. Asistimos también a los abusos de unos personajes sobre los otros, con Selma y los alumnos de Blau (que no dejan de ser críos de 13-14 años) sufriendo la peor parte. También ocurre que los secundarios están elegidos de manera que permiten llevar a Blau aún más al límite si cabe. Modlizki es también de origen humilde, pero no ha podido acceder a una profesión que le permita salir de la servidumbre. Se ha vuelto rencoroso, perverso. No soporta a las clases acomodadas, a quienes se ve obligado a servir sumisamente. Por sus afinidades e ideología se le intuye simpatizante  comunista o anarquista, pero su cobaría le impide hacerse activista y se limita a volcar su frustración maltratando despiadadamente a quien se supone es un amigo de la infancia. Por otro lado el tío Bobek es la expresión máxima de la búsqueda despreocupada del placer, algo que desde el punto de vista de un controlador obsesivo es inconcebible. Y otro de los maestros del colegio, el Profesor Leopold, personifica el ideal masculino que Blau quisiera haber sido: de clase alta, eligió la enseñanza por vocación, tiene un físico y una salud envidiable, sus alumnos le adoran y además, es amable y encantador con todos. Estos dos últimos son un contrapunto brutal al carácter patológico de Blau. No obstante, a pesar de las semejanzas obvias se notan mejoras importantes en las habilidades como escritor de Ungar. La trama está mucho mejor urdida y el desarrollo de la acción, guiado por las obsesiones paranoides del protagonista, da como resultado terribles sorpresas que sin embargo encajan a la perfección en el argumento. Lamentablemente, y a pesar de que hay mucha amargura y dolor a lo largo del libro, me ha molestado el regusto a redención del final elegido, con moralina incluída. Ungar opta por un cierre claramente esperanzador que yo, aficionado como soy a los dramas supremos, hubiera evitado a toda costa.

Resumiendo, muy bueno. La descripción de obsesiones, paranoias y patologías varias del protagonista son completamente convincentes. Eso sí, comparando me quedo sin duda con Los Mutilados y su espanto sin límite. El habitual apartado final con otras reseñas queda desierto en esta ocasión, básicamente porque no he conseguido encontrar ninguna.

17 oct 2012

Los Mutilados - Hermann Ungar

Sin duda Los Mutilados es una de las novelas más enfermizas que he leído en toda mi vida. También me ha parecido terriblemente moderna, bueno, quizás más bien imperecedera, puesto que Hermann Ungar nos presenta un catálogo asombrosamente contemporáneo de abusos humanos. Y digo moderna no porque el maltrato entre las personas sea una característica reciente en la historia de la humanidad, sino más bien porque me sorprende que un libro con temática tan escabrosa y con un tratamiento tan fulminante y directo date de 1922.

El inventario de patologías psiquiátricas y físicas, amén de las interdependencias varias que crean las unas sobre las otras, es atroz. El protagonista, Franz Polzer, ha sufrido abusos físicos y humillaciones dentro de la familia desde su más tierna infancia. Esto le ha convertido en un individuo neurótico, pasivo-agresivo, con transtorno obsesivo-compulsivo, fobia social, etc. etc. Su actitud débil le hace ser víctima propiciatoria de su entorno. La primera agresora es Klara Porges, su casera, una joven viuda que le alquila una habitación y que termina mostrando rasgos claramente psicópatas. Ella empieza a controlar su vida tímidamente mediante chantajes emocionales, pero al tomar conciencia de lo timorato que es su inquilino, pasa a utilizarle -por supuesto también a nivel sexual- con un sadismo desproporcionado. La siguiente gran amenaza la representa su único amigo de la infancia, Karl Fanta, un acaudalado empresario de origen judío que padece un (muy probable) cáncer y va perdiendo extremidades a medida que la trama avanza. Su lenta y dolorosa condena le ha transformado en un individuo colérico y furibundo. Se pasa el día proyectando odio y rencor sobre su entorno más cercano: Dora, su joven y sana mujer, y naturalmente el propio Polzer. A raíz de la paranoia que desarrolla el enfermo la situación se empieza a complicar cada vez más, con un enfermero antiguo matarife de delirantes ideas piadosas y Frau Porges y su íntima amiga Kamilla dando rienda suelta a su avaricia.

Todo esto narrado con un ritmo implacable, de forma que la frecuencia de infamias por párrafo no hace sino ir en aumento hasta el brutal desenlace. Por supuesto me ha parecido fantástica. Son apenas 160 páginas que te dejan totalmente hundido y a la vez maravillado por atreverse a exponer sin limitación alguna el grado de perversión de que es capaz el ser humano.

Más comentarios sobre esta pequeña joya en La Medicina de Tongoy, que fue donde yo me topé con ella, Hobby Horse y El Placer de la Lectura.
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