17 oct. 2012

Los Mutilados - Hermann Ungar

Sin duda Los Mutilados es una de las novelas más enfermizas que he leído en toda mi vida. También me ha parecido terriblemente moderna, bueno, quizás más bien imperecedera, puesto que Hermann Ungar nos presenta un catálogo asombrosamente contemporáneo de abusos humanos. Y digo moderna no porque el maltrato entre las personas sea una característica reciente en la historia de la humanidad, sino más bien porque me sorprende que un libro con temática tan escabrosa y con un tratamiento tan fulminante y directo date de 1922.

El inventario de patologías psiquiátricas y físicas, amén de las interdependencias varias que crean las unas sobre las otras, es atroz. El protagonista, Franz Polzer, ha sufrido abusos físicos y humillaciones dentro de la familia desde su más tierna infancia. Esto le ha convertido en un individuo neurótico, pasivo-agresivo, con transtorno obsesivo-compulsivo, fobia social, etc. etc. Su actitud débil le hace ser víctima propiciatoria de su entorno. La primera agresora es Klara Porges, su casera, una joven viuda que le alquila una habitación y que termina mostrando rasgos claramente psicópatas. Ella empieza a controlar su vida tímidamente mediante chantajes emocionales, pero al tomar conciencia de lo timorato que es su inquilino, pasa a utilizarle -por supuesto también a nivel sexual- con un sadismo desproporcionado. La siguiente gran amenaza la representa su único amigo de la infancia, Karl Fanta, un acaudalado empresario de origen judío que padece un (muy probable) cáncer y va perdiendo extremidades a medida que la trama avanza. Su lenta y dolorosa condena le ha transformado en un individuo colérico y furibundo. Se pasa el día proyectando odio y rencor sobre su entorno más cercano: Dora, su joven y sana mujer, y naturalmente el propio Polzer. A raíz de la paranoia que desarrolla el enfermo la situación se empieza a complicar cada vez más, con un enfermero antiguo matarife de delirantes ideas piadosas y Frau Porges y su íntima amiga Kamilla dando rienda suelta a su avaricia.

Todo esto narrado con un ritmo implacable, de forma que la frecuencia de infamias por párrafo no hace sino ir en aumento hasta el brutal desenlace. Por supuesto me ha parecido fantástica. Son apenas 160 páginas que te dejan totalmente hundido y a la vez maravillado por atreverse a exponer sin limitación alguna el grado de perversión de que es capaz el ser humano.

Más comentarios sobre esta pequeña joya en La Medicina de Tongoy, que fue donde yo me topé con ella, Hobby Horse y El Placer de la Lectura.

2 comentarios:

Palimp dijo...

Pues nada, otro para la lista.

Cities: Moving dijo...

@Palimp: No hay como unas cuantas miserias humanas bien narradas para despertar mi interés. Enjoy!

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