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2 jul 2018

Motherfuckers! De los veranos del amor al amor armado - Servando Rocha

Ben Morea es un activista anarquista que a mediados de los 1960s fue un destacado miembro de la contracultura de los EEUU. Aún sigue en activo publicando en su blog E-Blast, pero a partir de 1965 fue catalizador (que no líder) de una serie de publicaciones y grupos de acción directa que agitaron la crítica y sobre todo la lucha antisistema desde el underground neoyorquino. Si bien en aquellos años la izquierda norteamericana centraba sus rechazos al gobierno por la Guerra de Vietnam, Morea y su grupo no se limitaron a manifestar su censura a tan deleznable intervención imperialista de su país, sino que mucho más ambiciosos, proclamaban la necesidad de una Revolución total que acabase no con las guerras, sino con los sistemas que generan las guerras. Tenían especial interés en hacer del arte un componente esencial en el desarrollo de la vida del hombre, tanto es así que en su ideario se recogían conceptos procedentes principalmente del Dadaísmo, pero también del Surrealismo o el Futurismo. Sin embargo consideraban que el establishment se había apoderado del arte alejandolo del pueblo mediante su secuestro y mercantilización (galerías, museos, coleccionistas, subastas, etc. ), de ahí que una de sus primeras y más conocidas acciones consistiera en clausurar el MoMA. Para su propia sorpresa, la dirección del museo decidió cerrar sus puertas el día que se había programado la protesta ante el temor de que hubiera disturbios, con lo cual su acto reivindicativo se puede considerar un éxito parcial.

Motherfuckers! De los veranos del amor al amor armado es un libro interesantísimo que recorre la historia de estos elementos centrales de la contracultura de los 1960s. El volumen se abre con «Unos Hell Angels con manifiestos políticos». Black Mask, Motherfuckers y su tiempo, un prólogo de Servando Rocha en la cual se nos presenta la trayectoria del grupo bajo sus diferentes nombres. Sus orígenes, sus influencias, sus relaciones con otros colectivos similares en todo el mundo, etc. A continuación viene el artículo Un verano enmascarados, redactado por los hermanos David y Stuart Wise. Se trata de dos miembros de King Mob, un grupo inglés de tendencias y planteamientos similares a los que reflejan la trayectoria de Morea. Un par de componentes de dicho colectivo colaboraron con él durante la visita que hicieron a NY el verano de 1967. Pero el plato fuerte de este volumen es sin duda la recopilación de toda la producción del anarquista norteamericano y su entorno desde mediados de los 1960s y hasta que dejaron de estar en activo a principios de los 1970s. Rocha ha realizado una intachable labor de documentación de todo el material escrito que salió de aquellos activistas. Se incluye en primer lugar los diez números de la revista Black Mask (noviembre 1966 a abril-mayo1968), cuando se hacían llamar por ese nombre. Tras la cancelación de la misma y ya bajo el apelativo de Up Against the Wall, Motherfucker (UAW/MF) y alguna otra variante, siguieron publicando artículos en Rat, una revista clave de la contracultura estadounidense, o bien panfletos que repartían por las calles del Lower East Side. Para finalizar, el volumen se cierra con la transcripción de una entrevista que hicieron a Morea en 2006.

La parte documental me ha parecido magnífica. Black Mask sorprende por la claridad y contundencia en la exposición del ideario anticapitalista y revolucionario. Por desgracia, sus denuncias siguen siendo igual de válidas cincuenta años despues, y la necesidad de una transformación completa de la sociedad, tan utópica como entonces. Las guerras provocadas por EEUU por interés económico, el consumismo, las deficencias del sistema educativo o el racismo que se reprobaban en sus páginas en los lejanos 1960s, siguen hoy día presentes en nuestro mundo. El material publicado ya bajo el nombre de UAW/MF es algo más confuso. Se trata de manifiestos y flyers con una gran componente artística que mezclan poesía, apología del uso de lo que denominaban drogas «de vida» (LSD, cannabis), activismo político, defensa de estilos de vida alternativos, llamamientos a la Revolución total, etc. A pesar de que estos último son más difíciles de entender (en algunos francamente hay muy poco que rascar), el apartado gráfico es imbatible: abundan las composiciones de clara influencia psicodélica, pero también usan elementos tribales propios de nativos americanos, grabados medievales que plasman simbología típicamente anarquista, etc.

El principal inconveniente que puedo poner al libro es que para un lector no familiarizado con estos temas, el artículo introductorio de Rocha exige bastantes conocimientos sobre la contracultura de los 1960s. El escritor e investigador canario entra de lleno a describir el grupo sin pretender en ningún momento ponernos en contexto y explicar los términos y referencias que se mencionan casi en cada nuevo párrafo: yippies, la Internacional Situacionista, los diggers de San Francisco, etc. Que conste que hoy día con Internet siempre disponible en un momento obtienes unas pinceladas básicas de cualquier cosa desde la Wikipedia, pero creo que si hubieramos accedido a esos contenidos desde el propio texto la obra habría ganado. En todo caso, y como viene pasando con todo lo que leo de este autor, estamos ante un tomo imprescindible para conocer los movimientos alternativos/contraculturales a lo largo de la historia, algo que no creo que cubran los programas lectivos de educación secundaria. Hay muchos comentarios en la red sobre este libro aunque en general son más bien promocionales. Reseñas lo que se dice reseñas, pocas he encontrado. Tenéis la de Reimplosión, muy breve y meramente descriptiva. En Chopper Monster hay un artículo muy útil de cara a conocer en diez minutos la historia resumida de Ben Morea y los suyos.

25 ene 2016

La facción caníbal. Historia del vandalismo ilustrado - Servando Rocha

A decir verdad no sabía muy bien a qué me enfrentaba cuando empecé a leer La facción caníbal. Ha resultado ser un ensayo que analiza cómo el asesinato y el terrorismo en sus manifestaciones más gratuitas y arbitrarias han influído en la cultura y la sociedad. De igual forma refleja la fascinación del ser humano los actos más abyectos y viles que sus congéneres pueden cometer. El recorrido empieza en Londres en 1780 con los disturbios anti-católicos de Gordon, para a continuación saltar a la Revolución Francesa de 1789. Es entonces cuando Edmund Burke, reconocido intelectual irlandés, totalmente contrario a los principios de la revolución en marcha en el país vecino, acuña el término "terrorismo" para definir la estrategia de Terror con que los jacobinos imponían  su ideario ilustrado en Francia. Es también Burke quien desarrolla por primera vez el concepto de "sublime" asociado a la contradictoria y turbia atracción y belleza que se puede encontrar en los actos más horrendos.

El texto es exhaustivo a más no poder y recorre algo más de dos siglos de influencia del Terror en la cultura y la sociedad. Esto abarca desde personajes como William Blake (a quien los disturbios de Gordon pillaron por sorpresa paseando por Londres) o Thomas de Quincey (autor de "Sobre el asesinato considerado como una de las Bellas Artes"), y también a movimientos artísticos de vanguardia, algunos de difusión global como el Dadá, el Futurismo o el Surrealismo, y otros más recientes cuya influencia en el mainstream ha sido menor, como letristas y situacionistas. De igual forma, vamos viendo pasar ante nuestros ojos ejemplos de asesinos asimilados por el inconsciente colectivo: los propios artífices de la Revolución Francesa (Marat, Robespierre, etc.), Jack el Destripador, las hermanas Papin, Violette Nozière, Peter Kürten -el vampiro de Düsseldorf-, Myra Hindley, Charles Manson... Bueno es cierto que a mí me resultaban conocidos la mitad o menos, pero claro, se hace un seguimiento de la influencia de estos criminales en los movimentos culturales europeos de vanguardia, lo cual excluye en cierta medida a España. Quizás uno de los mayores problemas que me he encontrado sea precisamente la cantidad abrumadora de nombres, lugares y fechas que recorren las páginas. En todo caso, la incapacidad de asimilar tantísima información podría decirse que es problema mío exclusivamente. Hay sin embargo algunos tics de autor que me han resultado bastante molestos. Vayamos a por ellos.

Servando Rocha hace un trabajo excelente al demostrar los vinculos entre los actos de Terror y los representantes de la cultura con nombres y apellidos. La mayoría de los casos son incuestionables, pues están perfectamente documentados (por poner un ejemplo simple, cómo los asesinatos del páramo han servido de inspiración a grupos pop/rock). Sin embargo en otros, y no son pocos, la influencia no se puede demostrar y aún así, el autor insiste en sugerirla con frases hipotéticas llenas de condicionales y suposiciones que por la ausencia de datos ofrecidos, se ve a la legua que es simplemente wishful thinking. Esto lo hace también insertando de cuando en cuando portadas de discos, fotografías, ilustraciones u obras de arte que por el motivo que sea, muy probablemente razones personales meramente emotivas, a él le recuerdan el tema que está desarrollando, pero que vistos desde fuera, no se puede decir que guarden demasiada relación. Se empeña mucho también Rocha en crear unos mapas espacio-temporales que relacionan años particularmente agitados por los sucesos que ellos ocurrieron. La palma se la lleva el triunvirato 1788-1888-1988, aunque también incluye en otros momentos 1780 ó 1968. Bueno en su descargo hay que aclarar que al final le quita importancia a esa supuesta relación de hechos a lo largo del tiempo por no acabar dando la idea de ser el clásico conspiracionista.

En resumen, un libro muy peculiar que viene a demostrar que la fascinación morbosa que en muchas ocasiones provocan los crímenes más desagradables e injustificados no es una característica extraña a los seres humanos. Riguroso y contrastado, en ocasiones desborda información y en otras despista intentando establecer relaciones que sólo existen en la cabeza del autor, aunque ni lo uno ni lo otro restan valor a todo lo expuesto. Para más reseñas, echad un vistazo a la Revista Tarántula y a Culturamas. Además, en Número Cero hay una extensa entrevista con el autor a raíz de la publicación de este volumen.

17 oct 2013

Agotados de esperar el Fin - Servando Rocha

Agotados de esperar el fin es, como el subtítulo deja entrever ('Subculturas, estéticas y políticas del desecho'), un riguroso ensayo que desde una perspectiva sociológica y antropológica analiza las subculturas juveniles urbanas, centrandose específicamente en el punk. Servando Rocha se apoya convenientemente en otros estudiosos de las subculturas y movimientos contraculturales -cuya diferencia es adecuadamente expuesta en el libro- para hacernos llegar sus propias teorías sobre la génesis del punk. Los paralelismos y diferencias con otras subculturas se desarrollan y explican concienzudamente, de manera que podemos ver puntos en común y otros propios tanto en los precursores (teddy-boys, mods, hippies o skinheads), como en sus sucesoras (new romantics, etc.). De igual manera se muestran las influencias que el punk recibió de movimientos (contra)culturales más amplios como situacionismo o el futurismo. Por supuesto también se detalla la evolución de esta subcultura, con dos oleadas diferenciadas, la primera a finales de los 1970s y la segunda a principios de los 1980s, su desembarco en España, su posterior asimilación por la cultura dominante (a través de los mass media y la industria de la moda y el ocio, principalmente) y consecuentemente, su legado.

El ensayo no deja de tratar muchos temas habituales cuando se quiere conocer una subcultura juvenil, como el rechazo típicamente adolescente a todos los símbolos de poder (familia, educación, estado, etc.), o el contexto socioeconómico que sirvió para catalizar su estallido (thatcherismo), pero quizás lo más original del libro son las hipótesis planteadas por el autor sobre los leitmotivs subyacentes en la subcultura punk, destacando el concepto genérico de 'desecho' (basura, escombros, desperdicios, etc.) a la hora de buscar la estética o el de 'guerra' (nihilimo, destrucción, purificación, etc.) para definir su ideario. Según se teoriza, ambos serían resultado de los muchos años de presión psicológica que la Guerra Fría y la amenaza del apocalipsis nuclear ejercieron en el inconsciente colectivo tras la finalización de la II Guerra Mundial. Estas dos ideas se validan y ejemplifican principalmente a través de letras de canciones de grupos punks -en su gran mayoría españoles, algo que es digno de mención-, aunque también referenciando el material gráfico empleado en cartelería de conciertos y giras, portadas de discos, entradas, etc.

Resumiendo, una lectura excelente, bien documentada y con un análisis profundo del punk desde casi todos los puntos de vista posibles. Evidentemente estamos ante un estudio de ciencias sociales, con lo cual el lenguaje del mismo es preciso y muy formal. Se trata de un texto muy exigente con el lector, donde abundan las citas a otros especialistas del tema, filósofos, etc. No es que esto sea un problema, más bien lo sería lo contrario, sin embargo me ha parecido conveniente avisar de que se trata de un texto denso, tanto en el sustrato como en la exposición. Tenéis una excelente reseña de este libro en Adiós Lilí Marleen.
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