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12 mar 2014

La Feria de las Vanidades - William M. Thackeray

Casi mil páginas incluyendo prefacio sobre el autor y su obra. 67 capítulos. Desde 28 de febrero leyendo y aún voy por el 51. También es verdad que estoy particularmente liado en el curro y más cansado de lo habitual, así que me quedan pocas ganas de leer. Claro que la trama de La Feria de las Vanidades tampoco invita a ello. Gran éxito entre los lectores británicos desde el momento de su publicación por entregas, se trata de una sátira folletinesca y bastante cansina de la vanidad y fatuidad humana. Situada la acción en la sociedad británica de principios del S. XIX (segregación brutal de clases, colonialismo, etc.), según lo que llevo leído la cosa es más o menos como sigue:

Capítulo I. Qué guapas y qué jóvenes están nuestras mujercitas al dejar el internado
Capítulo II. Qué guapa y qué discreta Amelia Sedley
Capítulo III. Menuda lagarta la huérfana Becky Sharp, pero qué guapa es y cómo se camela a todo el mundo
Capítulo IV. Le falta tiempo a Becky para atrapar a Joseph Sedley con sus encantos de mujer manipuladora
Capítulo V. ¿A que Joseph y Becky se casan?
Capítulo VI. Pues escapa a tiempo y no se casa
Capítulo VII. Becky es un elemento de cuidado, que se largue ya a trabajar de institutriz con los Crawley
Capítulo VIII. El barón Pitt Crawley se quiere triscar a Becky
Capítulo IX. Ahora que a la nuera beata y meapilas del barón no se la pega
Capítulo X. Becky le tira los trastos Rawdon Crawley, hijo crápula del barón
Capítulo XI. Guapa Amelia, ¿verdad? Y qué apuesto su prometido, George Osborne
Capítulo XII. Dos grandes amigos: el manirroto de George Osborne y el serio, correcto y honesto Willian Dobbin
Capítulo XIII. Qué super lianta que es Becky
Capítulo XIV. Qué mona y qué discreta Amelia
Capítulo XV. Amelia es tan fina y delicada
Capítulo XVI. Becky es una lagarta
Capítulo XVII. Lianta
Capítulo XVIII. Delicada
Capítulo XIX. Fina y sencilla
Capítulo XX. Lagarta
Capítulo XXI. Lagarta
Capítulo XXII. Delicada
Capítulo XXIII. Buena persona
Capítulo XXIV. Lianta
Capítulo XXV. Lianta
Capítulo XXVI. Lagarta
Capítulo XXVII. Lagartona
Capítulo XXVIII. Zorrona
Capítulo XXIX. Fresca
Capítulo XXX. Bellísima persona
Capítulo XXXI. Encantadora
Capítulo XXXII. Buena mujer y viuda, ¡tan joven y tan desgraciada!
Capítulo XXXIII. ¡Ay Amelia, pobrecita!
Capítulo XXXIV. Lagarta
Capítulo XXXV. ¡Lagarta, he dicho!
Capítulo XXXVI. Putón verbenero, vamos
Capítulo XXXVII. Una fresca, te lo digo yo
Capítulo XXXVIII. Qué mala suerte, con lo buena que ha sido toda su vida
Capítulo XXXIX. Lagarta
Capítulo XL. Dobbin enamorado hasta las trancas de Amelia y la otra pavisosa no se entera
Capítulo XLI. La huérfana fresca hay que ver cómo medra. No, tonta no es
Capítulo XLII. Lagartonas al poder
Capítulo XLIII. Lagartas & Crápulas
Capítulo XLIV. Un marqués zascandil que maneja el cotarro como nadie se lo monta con la lagarta
Capítulo XLV. Lagarta’s & Co.
Capítulo XLVI. ¡Ay, qué mal ha tratado la vida a Amelia!
Capítulo XLVII. Pobre Amelia
Capítulo XLVIII. Qué lástima, tan mona como era y lo mal que le va
Capítulo XLIX. Los Sedley no levantan cabeza
Capítulo L. De lagarta a epítome de la decencia
Capítulo LI. La lagartona se las da ahora de santa

Poco más o menos un truño interminable y superpoblado de estereotipados personajes maniqueos. Cierto es que el lenguaje es sencillo y claro, además por momentos la agudeza de William M. Thackeray al describir las ridículas actitudes humanas en sociedad te hace reír. Pero se repiten los mismos tics y guiños hasta la saciedad. También por destacar puntos positivos, tiene aspectos históricos variados que le aportan interés (varios capítulos transcurren en plenas guerras napoleónicas, por ejemplo). Me he decidido a subir el post antes de terminarlo porque no creo que esto se arregle. Si fuera el caso, prometo dejar constancia de ello. A continuación os dejo mi apuesta sobre los capítulos que me quedan. ¡Ah, sí! ¡Porque yo este libro me lo termino o muero en el intento! Quiero darme la satisfacción de acabarlo y ponerlo a caer de un burro con conocimiento de causa.

Capítulo LII. ¡Tócate las narices! ¡Será falsa…!
Capítulo LIII. Pobre Amelia
Capítulo LIV. Más desgracias para los Sedley
Capítulo LV. Drama no, dramón
Capítulo LVI. Lagarta nació, lagarta morirá, que a mí no me la da
Capítulo LVII. Falsa decente, o sea: lagarta
Capítulo LVIII. Los disgustos van a matar a Amelia
Capítulo LIX. Otro mal rato
Capítulo LX. Nuevo trago amargo para Amelia
Capítulo LXI. Aparece Dobbin  y las cosas mejoran para Amelia (pero solo un poco)
Capítulo LXII. La Lagarta vuelve al barro
Capítulo LXIII. ¡Lagarta! ¡Zorrasca! ¡Ahí tienes tu merecido!
Capítulo LXIV. El amor triunfa, Amelia no es tan desgraciada
Capítulo LXV. ¡Lagartona! ¡Buuuuuh, buuuuuuh!
Capítulo LXVI. Amelia es tan buena que perdona a Becky aka. Lagarta
Capítulo LXVII. La Lagarta intenta reformarse de corazón, pero su cerebro reptiliano se lo impide.
Fin.

Más reseñas en Entre Montones de Libros (positiva), El Borde de la Realidad (negativa) y Solo de Libros (ni fu, ni fa).

17 jun 2010

Barry Lyndon - William M. Thackeray

En principio no soy aficionado ni a la novela clásica, ni a la histórica, ni a la de aventuras. Sin embargo, desde que vi esta edición de Barry Lyndon en una de mis tiendas habituales de libros de segunda mano en Internet, me propuse comprarlo. Creo que subconscientemente le dí bastante crédito por la adaptación de Kubrick de 1975, y eso que ni siquiera he llegado ver la película. En fin, que no tardé demasiado en hacerme con ella por dos duros y en perfecto estado, es lo que tiene canalizar tus tendencias adictivas a las compras por la red.

Barry Lyndon me ha demostrado que los prejuicios son malos, también cuando se trata de literatura. Hay literatura buena y literatura no tan buena, o directamente mala. Así que eso de "no me va nada la novela histórica" que siempre repito cuando alguien me pregunta sobre mis gustos en la lectura es una soberana estupidez. Esta obra de Thackeray es símplemente muy buena. Y entretenida, satírica y muy instructiva, porque uno puede divertirse y enterarse de paso cómo transcurría la vida en la Europa del siglo XVIII.

El personaje protagonista, Redmond Barry, es un vividor, un buscavidas, un trepa salido del arroyo con unos aires de grandeza desproporcionados, una autoestima hipertrofiada y una desfachatez tal que consigue medrar entre la nobleza a base de embustes, tretas, fullerías y engaños de mayor o menor consideración. El hombre no se desanima fácilmente, ¡qué va! Persevera en su empeño hasta conseguir lo que desea para, acto seguido, perderlo debido a su inconsciencia e impetuosidad. Y vuelta a empezar. Vamos, que la sonrisa no desaparece de tu cara mientras va relantando sus andanzas por las cortes europeas. Bajo mi punto de vista merece la pena destacar los pasajes en que este pobre diablo nos comenta con mucho orgullo (y muy pocas luces) cómo era visto por la nobleza, a quien él erróneamente consideraba sus iguales. En esos párrafos, Thackeray despliega un estilo y unos recursos literarios increíbles, de tal forma que al contraponer la ironía y el sarcasmo de la aristocracia con la inocencia e ingenuidad del protagonista, no queda más remedio que mondarse de risa.

En Hislibris (Libros de historia, libros con historia) hacen una muy buena reseña de esta novela. Yo he leído una edición de Mondadori muy completa, es una nueva traducción y está repleta de aclaraciones sobre trozos mutilados en otras tiradas, comentarios incluídos en la edición original por entregas, etc.
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