14 nov. 2017

Fin de campo - Don DeLillo

Gary Harnkess es un jugador de fútbol americano universitario un poco complicado. Ha pasado por varias universidades, algunas con cierto renombre tanto en lo educativo como en lo deportivo, pero en todos los casos ha renunciado a los equipos y los estudios por razones de lo más variopinto. Ahora forma parte del Logos College, una modesta institución de enseñanza superior al oeste de Texas, en una zona semidespoblada al lado del desierto. En breve se va a incorporar como jugador Taft Robinson, un estudiante negro traspasado desde la universidad de Columbia que tiene unas marcas increíbles. Como Gary es originario de un pueblo del norte del estado de Nueva York, le piden que le dé la bienvenida por aquello de la proximidad de sus orígenes.

Fin de campo segunda novela de Don DeLillo, publicada en 1972 pero inédita en España hasta 2015. Y por mí como si no la hubieran traducido nunca, porque vaya estupidez de libro. Es pretencioso, aburrido y los personajes tiene nula credibilidad. La cosa es como sigue: los dos primeros tercios del libro se articulan en torno a soplapolleces sobre fútbol americano con su jerga ridícula de centrales, linieros, receptores y quaterbacks. Los entrenamientos, las lesiones, el relato de los partidos, la vida universitaria de unos jóvenes inmaduros con la testosterona en niveles máximos y un poderío físico descomunal. Al comenzar el segundo tercio empiezan los delirios intelectualoides de los propios jugadores, los entrenadores, algunas amigas de Harnkess y uno de sus profesores. Después de habernos pasado toda la vida viendo a los jugadores de fútbol americano universitario como cabestros que bordean el analfabetismo funcional, va DeLillo, más listo, más original y más sarcástico que nadie, y los pone a profundizar en lo inefable. En la mayoría de los casos las reflexiones recogidas son tremendamente inconexas y surgen de la boca de los personajes sin que medie aviso previo. Terminan de improvisar un partidillo bajo una ventisca de nieve, que así de fogosos e impetuosos son estos hercúleos muchachotes, y lo primero que comentan son los atractivos de la guerra nuclear. O quizás la perfección de un deporte que emula la guerra. O bien la purificación del espíritu a través del dolor, la humillación y la derrota. En definitiva tontunas de distinto pelaje que resultan inconcebibles en esos mastuerzos y que me han generado tanto rechazo como la parte deportiva.

Ya sé, ya sé. No he pillado el mensaje subyacente. Las conexiones con la situación mundial en el momento en que fue escrita. La guerra de Vietnam, el muro de Berlin, la amenaza comunista, el holocausto atómico. Bla, bla. Tal vez sí las he pillado pero no le he encontrado la gracia. Es verdad que hay un par de ocasiones en que hay una crítica directa a los sistemas políticos y los gobiernos, al consumismo y algún otro tema de interés. Pero no será más del 0,1% del texto. Un par de párrafos, poco más. No voy a salvar de la quema una novela de cerca de 300 páginas por diez frases ingeniosas. No compensa el resto de idioteces que he tenido que leer. Me da igual que sea DeLillo o la madre que lo parió.

Aunque en mi opinión el libro no vale ni el papel que han gastado en él, me ha resultado fantástico leer reseñas en los medios. La de El Cultural es pura complacencia y malabarismo lingüístico en su máxima expresión, porque no me cabe en la cabeza que esto que he leído sea "un original y necesario alegato a favor de la paz". A-co-jo-nan-te. Y en Fantasymundo derrochan buenas intenciones y mejores palabras al decir, entre otras maravillas, que la novela recoge "un fresco de personalidades libres, autónomas y brillantes en su originalidad". Esto sí que es fantasía pura y no el nombre de vuestro domino, chatos. Menos mal que en Aula de Filosofía no les tiembla el pulso al decir que es "una novela muy irregular" que entre otras cosas dedica "cuarenta páginas a describir con todo detalle un partido de fútbol americano y otras tantas a poner en boca de deportistas de élite elaboradas especulaciones filosóficas. Es aburrido y no es verosímil".

10 nov. 2017

Los superjuguetes duran todo el verano - Brian W. Aldiss

Los superjuguetes duran todo el verano y otras historias del futuro recopila un total de 21 relatos cortos de Brian W. Aldiss. Se usa como reclamo del volumen el título que sedujo a Stanley Kubrick y tomó como inspiración para una película que él no llegó a rodar por mil y una desavenencias con el propio Aldiss, a quien encargó el guión. Tras la muerte de Kubrick y con todos los derechos sobre la idea original vendidos desde hacía tiempo, fue Steven Spielberg quien lo llevó a la gran pantalla en 2001 bajo el título A.I. Artificial Intelligence (cuyo resultado deja muchísimo que desear, en mi humilde opinión). Todo esto lo explica el escritor británico en un prólogo muy interesante que detalla los vaivenes de su relación con el cineasta, a quien en un momento llega a calificar indirectamente de genio de hábitos mezquinos.

A excepción del cuento que da título al libro, que data de 1969 (podéis ver la lista completa en la ficha de la Tercera Fundación), el resto de relatos cortos incluídos está escrito entre finales de los 1990s y principios de los 2000s. La diferencia en las tramas y temáticas abordadas respecto a todo lo que había leído anteriormente (casi todo relatos de principios de 1960s), es abismal. Este tomo se compone de ficciones distópicas y utópicas que en textos muy breves, desarrollan cuestiones sociales, filosóficas y éticas. Ateísmo y ciencia frente a religión y mitos. Los excesos de la sociedad de la información y de los mass-media. Desastres medioambientales causados por la mano humana y la necesidad de desarrollar una conciencia ecológica. Las miserias del antropocentrismo. El vegetarianismo y los derechos de lo animales como paso necesario en el progreso humano, etc. Si Eumeswil de Ernst Jünger me pareció un ensayo novelado, podríamos decir que estos cuentos son ensayos desarrollados en formato breve.

A medida que comprobaba los temas que se iban desgranando en cada título, me iba quedando más atónito. Y por supuesto más encantado, que ya me tocaba reconciliarme con su obra. ¡Por fin puedo recomendar un libro suyo! No obstante hay quien no piensa como yo: "decadencia literaria" o "permanente estado de caída libre" es lo más amable que dicen sobre el británico en Bibliópolis en relación a esta compilación. En el Sitio de Ciencia-ficción no se quedan atrás y piensan que menos el que lo titula, "los relatos que integran esta antología van de lo regular a lo pésimo". Y yo que me pregunto: ¿cuáles son esas obras maravillosas de Aldiss de las que todo el mundo habla? Porque hasta llegar a éste, yo no he visto nada de interés en su obra. Nada. Nichts. Rien de rien. Es para quedarse a cuadros.

6 nov. 2017

La vegetariana - Han Kang

La decisión de Kim Yeonghye de hacerse vegetariana supone un cambio radical en su vida, pero también en la de quienes la rodean. La evolución del proceso será narrada por su marido primero, a continuación por su cuñado -el marido de su hermana Inhye-, y por último por la propia Inhye.

Mi primera sorpresa al buscar información sobre La vegetariana es la insistencia de la mayoría de los medios on-line y blogs en destacar que el libro no es un tratado sobre vegetarianismo, veganismo, ni mucho menos animalismo (dado que la protagonista excluye los productos animales no solo de su dieta, sino  también de su vestuario, podríamos calificarla de vegana sin errar mucho el tiro). Uno lee estas reseñas, digo, y parece que esta decisión, que Yeonghye toma para alejarse de la violencia implícita a la explotación de animales, no es más que un capricho de alguien que no está en sus cabales. Da la impresión de que para los redactores de estos artículos y en lo que afecta a la trama, el hecho de abrazar el vegetarianismo es poco más que circunstancial y Han Kang podría haber optado porque el personaje central hiciera cualquier otra cosa para mostrar sus rarezas. Porque por el enfoque de las críticas, ¿qué es el vegetarianismo sino una rareza? Vestir solo de verde. Repoblar un páramo de árboles. Plantar flores y arbustos en rotondas públicas sin permiso de la autoridad competente. La cosa es llamar la atención de alguna forma, parecen insinuar. A estos articulistas les da igual que sea la propia autora quien lo afirme tanto en esta obra de ficción como en  entrevistas: hacerse vegetariana es una resolución que toma la protagonista para rechazar la violencia. Pero mencionar algo así incomoda a quienes no se ha hecho nunca una pregunta.

La segunda sorpresa en relación a este libro es el motivo por el cual Yeonghye se convence de la necesidad de dejar de comer y consumir productos animales. Porque se sale de las razones habituales esgrimidas por todos aquellos que hemos dejado de participar en el holocausto animal. Por una vez y sin que sirva de precedente no voy a dar más pistas, ya que son precisamente esas causas las que permiten a Kang crear una novela tremendamente original, pero muy inquientante y desasosegante. Y si no queréis que os la arruínen os recomiendo no consultar la blogosfera ni los medios.

Uno de los grandes aciertos de la escritora coreana ha sido el no dar voz a Yeonghye, y aquí sí que coincido con casi todo el mundo. El hecho de que sean sus familiares quienes lleven el peso de la historia ayuda a transmitir la profunda molestia que provoca en su círculo más próximo que ella deje de comer animales. El marido ve peligrar sus carrera profesional. El cuñado, que es (video) artista, la utiliza como catalizador y musa para resucitar su talento. A su hermana y su familia carnal les complica la vida lo indecible y los avergüenza. Podría decirse que el vegetarianismo es un elemento perturbador del orden social que se emplea como metáfora del rechazo a la diferencia por parte de una especie tan gregaria como la humana. Pero como metáfora ha sido elegida con mucho acierto, ya que su fuerza radica en evidenciar la pasividad de la masa ante un acto intrínsecamente perverso por innecesario: el sufrimiento y la masacre de animales para ser utilizados como alimento humano. Esta pasividad e innación se materializan en la protagonista, que incapaz de poner orden en su vida, resulta víctima de todos, incluso de ella misma. Resumiendo y por poner punto final a este alegato animalista en que se ha convertido la reseña: una obra interesantísima, perturbadora y completamente fuera de lo habitual. Es bastante infausta, eso también, pero no por ello deja de hermosa. Tenéis más reseñas en Un libro al día, Lo que leo lo cuento y Libros y literatura.

2 nov. 2017

Justicia - Friedrich Dürrenmatt

El Dr. h.c. Isaak Kohler es un conocido consejero cantonal y forma parte además de los consejos de administración de algunos trusts. Una tarde entra al restaurante «Du Théâtre» y se dirige hacia la mesa donde el profesor Adolf Winter está cenando. Le apunta con una pistola y dispara sin mediar palabra, acabando de esa forma con su vida. El crimen es presenciado por la multitud de comensales que abarrotaban el local. Él se marcha tranquilamente y pasadas unas horas se entrega a la policía. El fiscal Jämmerling se hace cargo del caso y consigue una condena ejemplarizante de 20 años en prisión para que no se diga que la justicia hace distinciones entre clases. Una vez en prisión Kohler se pone en contacto Felix Spät, un joven abogado que antes trabajaba para el mejor bufete de la ciudad. Le propone estudiar su caso partiendo de la base de que él no es el asesino de Winter. A pesar de que Spät sospecha que hay intenciones ocultas en tan extravagante petición, no le queda más remedio que aceptar porque su carrera como profesional independiente no termina de despuntar, y además de pagar una jugosa minuta, Kohler le va a recomendar a sus amigos. Así pues, con la ayuda de Lienhard, un investigador privado recomendado por el propio consejero, empezará a escribir un documento a medio camino entre un informe y un diario en donde recogerá todos sus descubrimientos que como colofón, provocarán que el convicto quede en libertad.

He leído tantas reseñas de obras de Friedrich Dürrenmatt en La esquina de ese círculo que cuando vi un libro suyo en {LQ} no me lo pensé ni un segundo. No podría haber elegido mejor toma de contacto con el escritor suizo, porque Justicia ha resultado ser una novela negra con una trama tremendamente original, ideada y desarrollada a la perfección. Puesto que al asesino lo conocemos desde las primeras páginas, el objetivo de la narracion no será desenmascararlo, sino más bien poner en evidencia un sistema judicial que permite que un criminal confeso quede en libertad. Por no hablar de la inmoralidad de una sociedad que ha construído y permite dicho modelo de justicia.

No hay apenas acción, algo que al menos yo agradezco, porque relatar un tiroteo o una persecución no me parece que aporte gran cosa. Sí que tenemos otros elementos habituales en el género que por suerte se tratan con tanto estilo y clase que no resultan clichés. Sin ir más lejos, el protagonista tiene problemas con el alcohol y se relaciona con los bajos fondos (chulos y prostitutas a quienes ofrece la mejor defensa posible). Por otro lado, a medida que la investigación avanza y la conducta del abogado se degrada, van apareciendo nuevos personajes que conforman una red de intereses económicos, sentimentales y personales que dan cuerpo a la historia. Es impresionante la habilidad del escritor suizo para ir aportando pistas que ayudan al lector a desenredar el supuesto lío que tenemos delante, ya que no es tal y solo lo aparenta porque nos faltan datos.

El texto que redacta el letrado en primera persona supone el 90% de la novela. No hay florituras ni excesos lingüísticos. La prosa es simple y directa, y aunque el texto es denso por la gran cantidad de información y reflexiones que hemos de asimilar, el ritmo es imparable y la lectura no se hace nada pesada. A esto ayudan puntuales incursiones humorísticas que relajan la tensión que se acumula. Mientras caían las páginas me ha resultado imposible no pensar en Homo faber de su compatriota Max Frisch, ya que estilísticamente comparten un tono objetivo, casi científico, que a mí personalmente me encanta. Por no hablar del cierre del informe de Spät, que me ha dejado tan entusiasmado como ya me ocurriera con el clásico de su paisano.

La acción transcurre a mediados de los 1950s, pero el libro concluye con un epílogo escrito por el propio autor en un capricho metaficcional que tiene lugar a mediados de los 1980s. Es cierto que esta breve sección final termina de mostrarnos el cuadro al completo. Las explicaciones son de agradecer, más aún cuando se han urdido tan magistralmente. Sin embargo he disfrutado tanto con los desgarrados padecimientos y descubrimientos de Spät que sinceramente, no me habría importado prescindir del carácter revelador del epílogo. Tenéis más reseñas de esta excelente obra en El hombre vivo y Tu nombre en la portada.

29 oct. 2017

Venus en la concha - Kilgore Trout

Los Hoonhors son una especie extraterrestre que recorre el universo impartiendo una suerte de justicia cósmico-ecológica: provocan un diluvio masivo y global en todos aquellos planetas cuyas especies dominantes han causado desastres medioambientales graves. La medida es drástica aunque expeditiva, ya que la mayoría de las especies desaparecen (sobre todo la causante de los problemas), pero siempre sobreviven algunos individuos de algunas de ellas. Súmale a esto la resistencia propia de las especies vegetales y en unos pocos miles de años el equilibro ecológico se habrá restablecido. Como no podía ser de otra forma, los Hoonhors dan un merecido repaso al homo sapiens en la Tierra, pero en esta ocasión hay un superviviente humano: Simon Wagstaff. Nuestro protagonista abandonará el planeta azul en una nave espacial encontrada flotando a la deriva. Su intención en un constante ir y venir por todos los confines del cosmos (hecho que le hará ser conocido como 'El vagabundo espacial'), no será otra que encontrar a otras especies inteligentes que den respuesta a la gran incógnita que ha preocupado a la humanidad desde sus orígenes.

Imaginad mi sorpresa cuando una mañana de domingo pasando el rato en el mercadillo de libros de la Cuesta de Moyano de Madrid, me tropiezo con un libro de Kilgore Trout. Sí, sí, Kilgore Trout. El escritor maldito de ciencia-ficción salido de la pluma de Kurt Vonnegut y a quien éste hace referencia en casi todas sus novelas. La excitación y la emoción fue tal, que me aislé fuera del tiempo hasta que deduje que debía tratarse de alguna broma literaria urdida por el propio Vonnegut y Philip J. Farmer, que figuraba como coautor en la portada. Una posterior búsqueda en Internet me aclaró que efectivamente Venus en la concha la escribió Farmer bajo ese seudónimo con la autorización incial de Vonnegut, aunque una vez publicada y visto (más bien leído) el percal ya no le pareció tan buena idea, de ahí que en sucesivas reediciones tuviera que aparecer también el nombre de Farmer.

Conociendo el perfil literario que Vonnegut imprimió a Trout y que el mismo Farmer tiene novelas infames, no resulta difícil imaginar que no nos encontramos ante una pieza de alta literatura, sino ante una novela de ciencia-ficción intrascendente y disparatada que podríamos encuadrar en el subgénero de la space-opera. Al fin y al cabo, lo único que hace Simon es explorar el universo por zonas aún no cartografiadas y visitar planetas y civilizaciones donde le puedan ayudar en su búqueda de tintes filosóficos. Algunos mundos explorados resultan más interesantes que otros, pero en general las descripciones de las exoespecies y sus formas de vida se vuelven terriblemente aburridas nada más comenzar. Habrá quien piense que en realidad esas sociedades y seres imaginarios ocultan críticas veladas a los males propios de las sociedades humanas (machismo, las carencias de la administración de justicia, la hipocresía con que se tratan las relaciones sexuales, etc.). Estoy de acuerdo en que dicha idea no se puede despachar muy a la ligera, pero no por ello las explicaciones y detalles sobre las mismas dejan de ser tediosas.

Hay no obstante otros elementos que aportan atractivo al texto. De hecho hay golpes de humor muy trabajados, en especial los que toman como referente la guerra entre los sexos. También apuntes filosóficos fuera de lugar que exponen el buen juicio del autor. Y si Vonnegut incluía citas y menciones a las obras de Trout en sus novelas, en este caso es el protagonista quien en un nuevo giro de tuerca ficcional nos da a conocer en varias ocasiones las historias publicadas por un tal Johnatan Swift Somers III, su autor de ciencia-ficción favorito. Por cierto que si habéis leído la Guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams, habréis apreciado ciertas semejanzas en las tramas que van más allá de lo casual. Según la Wikipedia, el autor británico pretendió con ello homenajear esta novela. Por ir acabando ya, estamos ante un experimento que ya solo como concepto es digno de tener en cuenta. A nivel literario no es gran cosa, pero desde luego está por encima de otras obras con más intención más elevada del propio Farmer (no digo ya de otros autores). Tres euros que pagué. Un chollazo. Yo en vuestro lugar no me lo pensaría ni un segundo si me topara con ella en cualquier librería de lance, pero bueno ya sabemos del pie que cojeo. Tenéis más reseñas en Cuásar. Ciencia-ficción y y literatura fantástica y Sevilla escribe. Colectivo Literario. Pero para que no todo sean elogios, echad un vistazo a este foro de Meristation.

25 oct. 2017

Fuck America - Edgar Hilsenrath

Jakob Bronsky es un emigrante judío-alemán que lleva poco tiempo viviendo en Nueva York. Llegó con sus padres a principios de los 1950s tras haber sobrevivido a la II Guerra Mundial. Subsiste con muchas penurias a base de trabajos ocasionales de baja cualificación. No quiere trabajar porque a él lo que le gusta es escribir. Y también porque no está nada convencido del modelo americano de éxito basado en el trabajo. Se pasa las noches en una cafetería barata frecuentada por inmigrantes judíos redactando su primera novela, que sin duda se convertirá en un gran best-seller: 'El Pajillero'.

A pesar de un nombre que invita a pensar en un ensayo anticapitalista y antiimperialista (por lo menos a mí me lo sugiere), Fuck America es una emotiva y divertida novela que trata de las terribles secuelas que la II Guerra Mundial dejó en los supervivientes judíos del holocausto nazi. Mientras daba cuenta de ella me resultaba inevitable compararla con Enemigos. Una historia de amor de Isaac Bashevis Singer porque tiene muchos elementos en común, ya sea en el argumento o en el contexto en que transcurre. Se diferencian principalmente en que Edgar Hilsenrath construye un relato humorístico y mucho más ligero, aunque sin duda el transfondo dramático sobrevuela todas las páginas.

Hay mucha picaresca para sobrevivir y mucho desmadre sexual para dar salida a la fogosidad del joven protagonista, todo ello sustentando en abundantes diálogos. Por otro lado el Sr. Bronsky como narrador en primera persona es muy poco fiable y tan pronto nos habla de hechos verosímiles, como incorpora hilarantes fantasías ideadas en su imaginación calenturienta. Sin embargo detrás de tanto disparate queda patente la profunda desesperación del protagonista. A poco que sepamos sobre la biografía del autor, no parece raro pensar que haya volcado mucho de su propia historia en la vida de Jakob. En resumen, una joyita ligera, divertida y conmovedora. Tenéis más reseñas en Algo de libros, Un libro al día y Periferia über alles. Como es de esperar en todos ellos sale muy bien parado.

21 oct. 2017

Los vivos y los muertos - Joy Williams

Alice, Annabel y Corvus son tres amigas adolescentes que viven en un poblacho de la desértica Arizona. Están algo perdidas, como suele ocurrir siempre en la adolescencia. Las tres son huérfanas de madre y tienen familias que sin llegar a ser desestructuradas, sí que tienen muchas peculiaridades que las alejan del modelo tradicional. Las tres tienen además personalidades muy diferentes, con lo cual su amistad incorpora tensiones originadas por sus constantes desavenencias. A lo largo un verano seremos testigos de sus andanzas, que tanto por sus temperamentos como por el entorno en que transcurren, son cualquier cosa menos convencionales.

Debido a la reciente publicación de un volumen de Cuentos escogidos de Joy Williams en Seix Barral, empecé a toparme con artículos y entrevistas en torno a su persona por todo Internet como parte de la estrategia de promoción del libro. En dichos textos se dejaban claras sus simpatías y apoyo a la causa animalista, así que de pronto mi interés en acercame a su obra se hizo urgente. Y hete aquí que hoy me encuentro reseñando esta novela protagonizada por Alice, que como personaje de película indie sería fantástica (toda la novela promete como película indie multipremiada en el festival de Sundance). Segura de sí misma a ratos. Indecisa a otros, que al fin y al cabo tiene apenas 16 años. Animalista, ecoactivista y vegetariana, paradojicamente odia a los gatos. Annabel es la pija, la más superficial. Su objetivo en la vida es ser guapa, popular y deseada. Pero como acaba de mudarse a esta pequeña ciudad no ha conocido aún a nadie más. Los padres de Corvus acaban de morir en un accidente estúpido. El duelo por su pérdida le hace atravesar momentos muy oscuros y como expiación a su dolor trabaja de voluntaria en una residencia de ancianos. Allí conoceremos a Daisy, una enfermera cínica, irreverente y a vuelta de todo. La residencia es uno de los negocios de Stumpp, un tiburón de las finanzas aficionado a la caza mayor que deja al rey emérito Juan Carlos I, el Campechano, a la altura del betún. Su colección de animales salvajes disecados se expone en un grotesco museo. Emily Bliss Pickless, una niña prodigio de 8 años repelente y adorable a partes iguales, inicia una campaña contra dicho museo de los horrores. El nuevo novio de su madre es un antiguo vecino de Corvus, John Crimmins, quien mató al perro de ésta última harto de escuchar sus ladridos a varias millas de distancia. El padre de Annabel, Carter Vineyard, se ha encaprichado de su joven jardinero tras la muerte de su esposa, Ginger. Por cierto que la difunta progenitora se aparece a su marido por las noches para reprocharle lo mal esposo que fue. Y no nos olvidemos de este personaje, y aquél, y el de más allá. Y casi seguro que me dejo alguno.

No es por tirar del refranero, pero quien mucho abarca, poco aprieta. Como toma de contacto con la obra de esta autora de culto americana, Los vivos y los muertos me ha dejado bastante indiferente por muy finalista que quedara en el premio Pulitzer de 2001. Y no es que sea mala lectura, al contrario. Para empezar es muy crítica e incluye ácidas reflexiones sobre la naturaleza humana que ponen de manifiesto nuestra estupidez, dejando poco o ningún margen a la réplica. También es muy entretenida, abundan los momentos divertidos y ocurrentes, disparatados en muchas ocasiones. El problema es que no hay argumento. La trama a la que asistimos no es tal, sino una serie de relatos breves de una red de personajes relacionados entre sí en mayor o menor grado por mil motivos distintos. Que no es que no sea un formato válido dentro del amplio abanico de la creación literaria, ¡faltaría más! Pero después de tanta alabanza leída en Internet yo esperaba mucho más. Más cohesión. Más globalidad. Más intención. Pero no ha podido ser. Esto es lo que hay. No hay nada más que rascar. En cuanto a las reseñas de la blogosfera, hay división de opiniones. Por ejemplo en La medicina de Tongoy y Desde Otranto coinciden conmigo en que la falta de trama juega en contra del libro aunque no impide disfrutar de él. Sin embargo en Generación reader y Blisstopic solo leemos maravillas al respecto.

17 oct. 2017

El zoo de papel y otros relatos - Ken Liu

El zoo de papel y otros relatos incluye un total de 15 textos de narrativa corta, la mayoría relatos aunque tres o cuatro pueden considerarse novelas cortas debido a su extensión (podéis consultar los títulos en su ficha de la Tercera fundación). Los hay de ciencia-ficción y y los hay clasificables dentro del género fantástico. Casi todos incorporan elementos históricos y/o del folclore de los países del lejano oriente que los hacen muy interesantes y originales, por lo menos para mi gusto. Taiwan, China, Japón o Corea proporcionan a Ken Liu la nacionalidad de la mayoría de los protagonistas y el decorado en que se desarrollan las narraciones.

Resulta admirable que el autor norteamericano de origen chino aproveche sus obras para dar a conocer las atrocidades que han cometido los gobiernos de diferentes países en muchos momentos de la historia: la discriminación y abusos sobre los inmigrantes chinos que ayudaron a trazar las vías del tren en EEUU, los experimentos médicos sobre seres humanos que realizó el ejercito japonés durante la ocupación de China en los años 1930s, la guerra sucia del gobierno USA contra el comunismo chino en los países de la zona, etc. Solo por atreverse a denunciar estas miserias, el libro está más que recomendado. Aunque también tengo que reconoceer que Liu tiene algunos tics y algunos momentos que empañan el resultado final, aunque no demasiado. Para empezar es un poco dado a tirar del sentimentalismo para provocar la emoción fácil: madres que han sufrido lo indecible y que son despreciadas por sus hijos adolescentes, niñas trasladadas junto con su familia a paises exóticos y que no consiguen hacer amigos, etc. En segundo lugar, muchos de los elementos de ciencia-ficción que usa en sus cuentos tienen cierta base científica real que el escritor se empeña en indicarnos a modo de notas aclaratorias. Esto no sé si lo hace para justificarse -cosa que me parece totalmente innecesaria-, o bien por otorgar un justo reconocimiento al autor original de las ideas que ha empleado -algo que desde luego es digno de elogio pero totalmente innecesario también-. Y no puedo terminar sin que decir que en un par de ocasiones los temas tratados están tan manidos que no me cabe en la cabeza que a estas alturas de la película alguien sea tan inconsciente de seguir escribiendo sobre ellos (pérdida de privacidad en las redes o la evolución del ser humano a formas de vida más elevadas).

En todo caso y por resumir, he disfrutado mucho leyéndolo y las 500 y pico páginas de la edición en papel se devoran casi sin darte cuenta. En esta ocasión no tendréis problema para encontrar otras reseñas de este libro, pero por si os da pereza buscar en Google ya os dejo yo las de Libros y literatura y El pez volador. En una maniobra muy arriesgada para los tiempos que corren, los primeros incluyen en la misma términos como "paradigma" y "zona de confort", así que mejor ir directamente a la segunda que en lugar de semenjantes despropósitos propios del dossier corporativo de una multinacional tiene un breve resumen de todos los textos.

13 oct. 2017

El filo de la navaja - William Somerset Maugham

Larry Darrell es un joven que huye a Canadá y miente sobre su edad para poder alistarse como aviador en la I Guerra Mundial. Lo que vio luchando en Francia le hizo volver a Chicago siendo una persona completamente diferente, de manera que con tan solo veinte años su actitud ante la vida indica que las cosas que preocupan a los chicos de su edad están muy fuera de su órbita. En casa de su novia, Isabel Bradley, conoce al autor/narrador, quien está invitado a cenar con su madre, hermana de su gran amigo Elliott Tempelton. Elliot es un coleccionista y tratante de antigüedades que lleva muchos años viviendo en París, donde ha conseguido ascender con gran éxito en el escalafón social, hasta tal punto que la nobleza y la élite más selecta le tienen entre sus iguales. A lo largo de los siguientes años y de la mano del escritor británico, conoceremos las andanzas de los componentes de este grupo y de su entorno más cercano.

Detrás de un título tan prometedor como El filo de la navaja no hay más que un relato rancio y acartonado de la forma de vida de las clases más pudientes desde principios de los 1920s y hasta mediados de los 1930s, año arriba, año abajo. William Somerset Maugham es el narrador en primera persona de toda la historia, en la cual se reparte la atención principalmente entre Elliott Tempelton, un snob patético cuyo único objetivo en la vida es codearse con la aristocracia y la alta burguesía, y Larry Darrell, cuya búsqueda de la espiritualidad es lo único que ha sobrevivido con dignidad en el argumento. A pesar de que el autor cree ser ecuánime y equidistante por criticar tanto la pedantería del primero como la ingenuidad del segundo, adopta una actitud de superioridad moral muy propia de la clase alta británica, algo que por un lado consigue equiparale a Elliot en cuanto a ridiculez y afectación, y por otro revela su hipocresía ante la sencillez de Larry.

A nivel estilístico el texto tiene bastantes características que lo hacen parecer añejo y rebuscado. Podemos empezar por el vocabulario, lleno de términos poco frecuentes y que hacen pensar en un tipo obsesionado por evitar repetir palabras aunque el precio a pagar sea usar sinónimos residuales en el leguaje hablado: cenceño, zumba, feble, aserto, futesa, enteco, etc. Sintácticamente tampoco se libra de usos arcaizantes de tiempos verbales ("como no tuviera a nadie a quien acudir..."), pronombres enclíticos ("Mostróse de amabilidad infinita", "Dijérase que nada deseaba sino..."). Por no hablar de la abundancia de alteraciones en el orden de los elementos de la frase para imprimirle pompa y esplendor ("con aquel su malicioso desenfado en el cual era maestro", "el camarero trajo la cerveza que para mí había pedido"). En todo caso y a pesar de todo lo que he dicho, el libro se lee con mucha facilidad, otra cosa es que lo que lees llegue a aportar algo o simplemente entretenga.

Entiendo que cada escritor es mayor o menor medida producto de su tiempo y de sus orígenes, y por supuesto tiene todo el derecho a crear un estilo propio. Faltaría más. Sin embargo yo como lector también soy en mayor o menor medida producto de mi tiempo y de mis orígenes, así que no me tiembla el pulso al escribir que se trata de una obra que no me ha interesado lo más mínimo. Ni en la forma, ni en el fondo. El rechazo que me provoca proviene de la arrogancia, la prepotencia y la condescendencia que rezuma cada oración de Somerset Maugham. Aunque la concepción de la vida que tienen todos los personajes, excepto Larry, tampoco ayuda mucho porque nada tiene que ver conmigo. Tenéis más reseñas en Querty libros, Tertulia Porvenir XXI y el Club de lectura de la vaquería. A diferencia de mí, todos están encantados con la novela.

9 oct. 2017

Las pisadas del diablo (Horrorama Vol. 4)

Verano de 1969 en Ipswich, una pequeña ciudad de Massachusetts no muy lejos de Salem. Brandon Waite, su novia Sarah, su hermano Dexter y su cuñada Tabitha llevan semanas enfermos. La situación les desborda cuando esta última pierde el bebé que esperaba en circunstancias muy extrañas. Brandon sospecha que el espíritu de su difunto padre, William Waite, conocido en todos los alrededores por sus prácticas ocultistas y su afición a la nigromancia, anda detrás de la desgracia. Así que el protagonista, que desde joven ha sido instruído en las artes mágicas, tiene que invocar antiguos rituales para convocar a seres demoníacos y descubrir la verdad. Tras su primera incursión en la magia negra, las cosas no resultarán tan bien como esperaba.

Las pisadas del diablo es un cómic de terror incluido en la colección Horrorama de la editorial Recerca, de algunos de cuyos números ya he dado cuenta en el blog. A pesar de que la brujería y la magia negra son temas que dan mucho juego en el género, están en franco retroceso desde hace años frente a otras temáticas enmarcadas en el horror. A mí personalmente me encantan, sin embargo el formato breve con que se tratan en este cómic da pocas oportunidades a la historia para desarrollarse. Planteamiento, nudo y desenlace ocurren en menos de una hora de lectura cuando el argumento da para muchísimo más. Algo que por cierto queda bien claro cuando llegamos a las tres historias cortas que, protagonizadas por los mismos personajes, se incluyen al final. Concebidas y publicadas con anterioridad al volumen principal, me han dejado con ganas de mucho más. Algo que no va poder ser. ¡Ajo y agua!

En apartado gráfico no es demasiado espectacular pero capta perfectamente el aire macabro del guión (a cargo de Scott Allie). Los dibujos (Paul Lee) son sencillos y efectistas, y los colores (Dave Stewart) planos en general, aunque con alguna concesión más elaborada y espectacular en las escenas sobrenaturales. Chulísimo, pero me ha sabido a muy, muy poco. Más reseñas en ¿Cómo quieres que cuente estrellas? y Los archivos de Typhares.

5 oct. 2017

Idoru - William Gibson

La red difunde el rumor de que Rez, el cantante chino/irlandés líder del longevo y mundialmente conocido dúo Lo/Rez, va a contraer matrimonio con Rei Toei, un ídolo de la canción sintético que solo existe como holograma en el mundo físico y software en el mundo virtual. Ante semejante desvarío, propio sólo de una estrella del rock, su conmocionado guardaespaldas y responsable de seguridad, el australiano Keith Blackwell, contrata a Colin Laney. Colin es un analista de datos extraordinariamente hábil a la hora de descubrir puntos nodales en información aparentemente incoherente, pero que cayó en desgracia en su anterior trabajo. Así que el brillante consultor de datos se marcha a Tokyo a tratar de descubrir si hay alguien detrás de las ridículas ideas de Rez. A Tokyo viaja también Chia McKenzie, una jovencita de 14 años, miembro del club de fans de Lo/Rez de Seattle. Su intención es descubrir si las habladurías sobre su adorado Rez son ciertas. En el vuelo se sienta junto a Maryalice, una mujer peculiar pero simpática, que cargada de maletas, le pide ayuda para pasar una de ellas por el control del aeropuerto destino.

Idoru es la sengunda entrega de la denominada Trilogía del puente de William Gibson. La acción transcurre en el mismo escenario globalizado/hipertecnológico/distópico que la primera entrega, y aunque las tramas son totalmente independientes, comparte algún personaje de menor trascendencia (el guardia de seguridad Berry Rydell, que protagonizara Luz virtual). En esta ocasión la trama se desarrolla en el Tokyo reconstruido tras el gran terremoto que también afectó a California, como ya sabíamos de anterior volumen. Si por algo se caracteriza el argumento es por explotar hasta la saciedad los elementos distópicos del cyberpunk que popularizó este autor. Se podría decir que aproximadamente un 25% del texto son descripciones encaminadas a ponernos en ambiente. Me refiero a cosas como:
"Un crepúsculo anaranjado al otro lado de una ventana inclinada con marco de metal imprimía colores aceitosos en el cielo."
O bien:
"Las cuatro sillas de la sala tenían respaldos estrechos y altos, todos rematados por una reproducción en acero del Sombrero del Elfo Malvado."
Puestos a pensar me parece que la estimación del 25% es incluso conservadora. Me atrevería a decir que una de cada tres frases no aporta nada al argumento. Porque ya me diréis a mí de qué sirve saber, por ejemplo, ya sea que...
"El mono de Typorex de la camarera refulgía sobre la mesa biedermeier emplastada con incrustaciones de chips de silicio de viejas computadoras en desuso."
...o que...
"Chia soñó con una playa cubierta de fragmentos aplastados de electrónica: criaturas como cangrejos que se escabullían, con las patas rayadas como resistores viejos."
Con ello no quiero decir que la historia sea aburrida o tenga fallos de estructura o desarrollo. No es eso, de hecho la novela no está mal. El problema es que Gibson abusa de las descripciones hasta agotar al lector. Llega un momento en que cada vez que pasas página eres capaz de detectar las frases innecesarias de un simple vistazo. Aparecen todas a la vez como resaladas por un efecto de postprocesado digital. En un alarde de esa nobleza que tengo y que pocas veces demuestro, puedo entender la necesidad del autor de sobresaturarnos de referencias a esos escenarios high-tech porque la novela data de 1996 y por entonces, el ideario cyberpunk no estaba tan instalado en el inconsciente colectivo. Es eso o ganas de exprimir la gallina de los huevos de oro tras un descenso en las ventas de los anteriores libros, se me ocurre. De todas formas, lo que no le voy a negar al escritor norteamericano es su gran capacidad de anticipación y la exactitud de muchas de sus predicciones. En esta ocasión, destaca el riesgo de que los gobiernos mundiales quieran alterar la neutralidad de la red... ¡siete años antes de que el término fuese acuñado! Lo cual no es óbice para que otras veces pierda un poco el norte, demostrando que afectación y química no están reñidas en frases tan absurdas como:
"La furgoneta de Arleigh olía a monómeros de cadena larga y a electrónica caliente."
La narración va alternando capítulos con las dos tramas, confluyendo ambas cuando se aproxima el final. Esta técnica es también muy propia de Gibson, que si mal no la recuerdo explota hasta la friolera cifra de cuatro hilos argumentales en Monalisa acelerada. Resumiendo, vuelta a los orígenes para componer una obra que sin ser mala, se ve lastrada por las opresivas y repetitivas descripciones que no aportan nada y empañan el recuerdo de la buena impresión que causaron en Neuromante. Para mi sorpresa no he encontrado muchas reseñas en la blogosfera en español, así que os dejo la de El jardín del sueño infinito nada más. No estoy muy de acuerdo con ella, pero todo sea por fomentar la pluralidad de opiniones.

1 oct. 2017

XVII Premio UPC. Novela corta de ciencia ficción

Este libro lo pillé de saldo en Bibliostock, junto a otros dos o tres que también recopilaban diferentes obras premiadas en el archifamoso Premio UPC de ciencia-ficción. Aunque llevo siglos oyendo hablar de él, ésta es mi primera toma de contacto con este reputado galardón, que lleva en activo desde 1991 y tiene el marchamo de autenticidad fandom del ínclito Miquel Barceló (y que dios me perdone por usar "autenticidad", palabra que detesto, en uno de mis posts). Por lo que he podido ver en la Wikipedia,  ultimamente está de capa caída, con la convocatoria pasando a ser bianual en lugar de anual por un lado, y dejando de publicarse los textos premiados por otro. Sin embargo parece que ya hay un acuerdo con la editorial Apache libros para solucionar el último punto comentado.

La decimo séptima edición corresponde al año 2007, en que se laurearon las siguientes novelas:

  • Primer premio (ex aequo): "Belcebú en llamas", de Carlos Gardini (Argentina). Un sicario perteneciente a una hermandad de asesinos a sueldo, escindida de la ortodoxia cristiana, protagoniza una intriga político/religiosa que mezcla colonización de planetas, herejías y un nuevo Génesis a través del uso de biotecnología muy avanzada. Tengo que admitir que el lenguaje afectado y rebuscado me cargaba un poco durante la lectura, sin embargo cuando terminé de leerlas todas ha destacado por encima del resto, no solo por la trama y la composición, sino por el barroquismo de su estilo.
  • Primer premio (ex aequo): "En defensa de Elíseo" ("Defending Elysium"), de Brandon Sanderson (EEUU). El idealista agente de una organización terrestre que goza en exclusiva de la tecnología alienígena derivada de los contactos con extraterrestres se enfrenta, en una trama noir, al gran desengaño de su vida. De ritmo algo acelerado para mi gusto, conecté muy bien con el argumento a nivel ideológico porque arranca con un enfoque 100% antiantropocéntrico. Pero llega el final y se produce un giro que viene desbaratarlo y quitar el "anti" que lo precede. Diferencias de pensamiento al margen, no está mal, pero creo que le han robado a Gardini la exclusividad del primer premio (y supongo que la mitad de los 6.000€ del galardón).
  • Mención UPC: "Tricordio. Tres cuerdas y una sola melodía" ("Tricord. Tres cordes i una sola melodia"), de Joan Baptista Fonollosa (Barcelona). Colonización espacial y viajes en el tiempo que coquetean con las paradojas habituales en el subgénero para componer una narración con una trama demasiado manida para mi gusto, a la que esta obra no aporta ninguna sorpresa. Bueno en realidad sí, porque incluye una subtrama sin relación con la historia principal, pero que supongo que sería necesaria para poder llegar a la extensión mínima exigida en el concurso.
  • Mención especial: "Recuerdos de otra vida" ("Records d'una altra vida"), de Jordi Guàrdia (Lérida). Otra trama detectivesca que incluye mucha alta tecnología médica, inteligencias artificiales y nanobots. La idea que desarrolla está tan vista y se tiene uno que leer tantos topicazos de novela negra para terminarla que resulta un poco bochornoso pensar que le han dado una mención epecial.
Lo cierto es que me lo he pasado bastante bien leyendo estas cuatro novelas cortas porque no exigen apenas esfuerzo y entretienen. Aunque no por el contenido, sino más bien por todas las sinápsis que activan en la memoria: a medida que pasas páginas eres consciente de que resulta imposible no pensar en obras de otros autores en las que encontrar coincidencias argumentales de fondo. En general pecan de falta de originalidad, provocada por la saturación de referencias/influencias del género; se añade un amateurismo más que evidente en las dos últimas. Tengo pendientes al menos un par de volúmenes más de este mismo premio, así que no descarto volver a ellos en breve y decir algunas verdades, no importa que duelan. Tenéis más reseñas en Rescepto y el Sitio de Ciencia-ficción.

27 sept. 2017

El palacio de los sueños - Ismail Kadaré

El joven Mark-Alem pertenece a la poderosa familia albanesa de los Qyprilli a través de la línea materna, con lo cual no ostenta el apellido. Sus bien situados tíos le consiguen un empleo en el Tabir Saray, un organismo oficial que se encarga de registrar e interpretar los sueños de todos los habitantes los Estados Unidos Otomanos. Esta todopoderosa institución es conocida y temida en los cuarenta y tantos países que los componen, pues de los análisis que hacen de los sueños de la población y sus tendencias pueden inferir intentos de golpes de estado, el resultado de batallas o guerras, incluso catástrofes naturales. El protagonista seguirá una carrera meteórica en el "palacio de los sueños", recorriendo los diferentes departamentos en orden ascendente de importancia en cuanto a su relacion directa con el Sultán, jefe del gobierno, quien cada viernes recibe puntual el denominado Sueño Maestro que influyen en sus decisiones.

Me tropiezo con El palacio de los sueños en un reciente post de El niño vampiro lee y la trama me llama poderosamente la atención. Así que me pongo con esta novela de Ismail Kadaré, un total desconocido para mí hasta ese momento, pero que según compruebo en la Wikipedia que tiene un premio Principe de Asturias de las Letras y ha sido nominado varias veces para el Nobel de Literatura.

Ambientada en un trasunto del Imperio Otomano en una época no especificada (mediados del S. XIX quizás, por lo que se deduce de los medios de transporte), se trata de una fantasía kafkiana que para mi sorpresa no resulta demasiado deprimente. Mark-Alem es un mero engranaje en la maquinaria estatal del Tabir Saray, que se localiza en un inmenso edificio pesadillesco. Pasillos interminables y desolados, funcionarios reservados y desconfiados de maneras hoscas, enormes estancias donde siempre hace un frío desapacible, timbres que rigen las estresantes actividades de los empleados. La sensación de desamparo es apabullante. Sin embargo el respaldo de su importante familia consigue transmitir cierta seguridad al lector a pesar de las situaciones tan misteriosas a las que debe enfrentarse. Esa es en definitiva la impresión final que me transmite la novela: el ser humano como elemento sin capacidad de decisión y/o elección, ya sea como parte de la maquinaria del estado o en la familia/sociedad. La crítica a los aparatos del estado y a los totalitarismos es doblemente comprensible si tenemos en cuenta que Kadaré escribió la novela a finales de los 1970s, cuando aún vivía en Albania, por aquel entonces uno de los países comunistas más opacos para Occidente. Aparentemente esta es una de las obras más reputadas de este escritor. A mí no me ha disgustado, pero a excepción de la ambientación kafkiana, que le ha quedado bordada, no he terminado de encontrar la gracia. Es muy ligerita y se lee en seguida, lo cual siempre es bueno. Tenéis más reseñas en Un libro al díaKoratai - Literatura japonesa y de otras latitudes (como en este caso).

23 sept. 2017

La pianola - Kurt Vonnegut

Tras la III Gran Guerra los EEUU han evolucionado a un supuesto estado utópico en que los trabajos rutinarios ya no son necesarios porque lo realizan máquinas. A nivel social existen dos clases que a nivel económico están muy diferenciadas. Por un lado una exclusiva élite de ingenieros y altos directivos del alto CI y vasta formación académica que se encargan de la optimización de procesos mediante la tecnología; sus salarios son astronómicos. Por otro el grueso de la población, que tiene cubiertas todas sus necesidades básicas con viviendas dignas dotadas de los mayores adelantos, seguro médico gratuíto, pensiones de jubilación, etc. Se mantienen ocupados con trabajos poco cualificados, que se reducen a dos áreas: el ejército o el Cuerpo de Reconstrucción y Reparaciones, apodado por ellos mismos como "Humos y Desastres". Sus salarios son vergonzantes porque claro, ¿para qué quieren el dinero si tienen sus necesidades básicas más que cubiertas por el estado? Paul Proteo es un brillantísimo doctor ingeniero de 35 años y director de la fábrica de Ilium, NY. Hijo de uno de los próceres de la nueva sociedad, ya fallecido, su carrera meteórica apunta a que en breve conseguirá una promoción a uno de los puestos más elevados en la cúpula política del país. Sin embargo aparece en escena su amigo y antiguo compañero Edward Finnerton, quien acude a Ilium a recibir un homenaje como uno de los artífices de la automatización de la gran fábrica de esa ciudad. Finnerton confesará a su amigo que ha renunciado a su actual puesto en Washington DC y está desempleado, pues tiene grandes dudas de que el progreso logrado con tanta tecnología sea lo que necesita el pueblo. En la zona obrera de Ilium los dos amigos entran en contacto con el reverendo James Lasher, quien desde la otra orilla socioeconómica se plantea exactamente las mismas cuestiones, consiguiendo despertar en Paul una conciencia socialque logrará desbaratar el futuro tan prometedor que tenía por delante.

Se suele clasificar a La pianola como distopía, pero tengo que admitir que me ha costado aceptarla como tal. La idea de una sociedad utópica en la que el trabajo alienante no existe porque lo realizan robots y sistemas automatizados me parece un ideal a perseguir. Sin embargo lo que viene a exponer Kurt Vonnegut es que ese despotismo tecnológico que gobierna los Estados Unidos ha decidido lo que es lo mejor para los ciudadanos sin tenerlos a ellos en cuenta. Y precisamente la necesidad de sentirse útil a la sociedad y ver reconocido el trabajo que realiza, por humilde que éste sea, es una característica intrínseca del ser humano. Así pues el conflicto entre la élite y los desharrapados se materializará en un movimiento de resistencia, que como es habitual en estos casos seducirá a una minoría de la selecta clase dirigente, e intentará hacer una revolución que devuelva la dignidad perdida con el progreso.

Mi resistencia a aceptar la novela como antiutopía viene provocada por cuestiones ideológicas. Son muchos los eruditos convencidos de que la eliminación del trabajo alienante junto con la implantación de una renta básica universal, favorecerían que trabajar no fuese una necesidad, sino una actividad a elegir solo si te aporta algo más enriquecedor a nivel personal que un mero sustento económico. Por otro lado, no puedo estar más en desacuerdo con la idea de realización personal mediante el trabajo, no porque piense que trabajar no puede ser fuente de satisfacciones personales, sino porque el modelo capitalista lo presenta como el único medio de lograrlas (un mensaje que sin duda resulta muy conveniente a las élites). Como efecto secundario, se convierte al desempleado en un paria y un inútil que se avergüenza de su condición. Cierto es que somos una especie social y que buscamos el reconocimiento de nuestros semejantes, pero pervertir esta caraterística humana para que solo se pueda satisfacer trabajando, conduce en la inmensa mayoría de los casos a la esclavitud asalariada. Consideraciones filosóficas al margen, no hay más que aceptar las reglas del juego según las dicta el autor para disfrutar del libro sin problema.

También inclina la balanza en favor de la distopía el uso envenenado que se da a la información y a la tecnología. Con una capacidad anticipatoria capaz de superar los vaticinios más disparatados ('La pianola' es su primera novela y data de 1952), el escritor norteamericano fue capaz de mostrarnos lo poderosos que pueden llegar a ser estos dos elementos como herramientas de control de la población. Aunque use dispositivos y terminología de mediados del S. XX, que a día de hoy solo se pueden encontra en museos de computación (fichas perforadas, cintas magnéticas, etc.) las cuestiones que plantea siguen estando plenamente vigentes. Los datos que el Estado tiene de cada individuo son capaces de anular su libre albedrío y condicionar su existencia, hasta tal punto que pocas opciones hay -al margen del suicidio-, si no está contento con su situación. Para tranquilidad de todos, en este aspecto no voy a discutir nada porque estoy totalmente de acuerdo.

A pesar de ser su primera novela, muchos de los rasgos habituales del estilo de Vonnegut se detectan con facilidad. Hay una crítica despiadada a la humanidad, pero a la vez se resiste a perder la esperanza y confia en que su bondad acabe por imponerse a sus miserias. También hay una subtrama humorística que ocupa el 25% del texto más o menos. El Sha de Bratpur está de visita oficial en USA y el Dr. Ewing Haylard del Dpto. de Estado será su guía en un tour que pretende mostrarle las maravillas logradas en la sociedad mediante la automatización de la producción y los servicios. Con ayuda de su traductor Khashdrahr Miasma, logrará evidenciar las deficiencas del mismo, provocando carcajadas desde el choche cultural.

Por ir terminando ya esta reseña que parece más bien un panfleto anticapitalista, resumiré diciendo que no me parece la mejor novela de Vonnegut, no solo por ciertos planteamientos que me parecen fallidos, sino también porque creo que se extiende más allá de lo necesario. Por ejemplo hay un montón de capítulos dedicados a la ridiculizar desde el sarcasmo la vida corporativa y el compromiso con los ideales de las empresas. No es que no sean interesantes, de hecho exponen la falsedad de las grandes multinacionales con un precisión que impresiona, pero no aportan nada a la trama y están metidos con calzador. De todas formas el libro está bien, lo que pasa es que si llegas a él desde sus títulos más famosos y reconocidos pierde chispa. Tenéis más reseñas en el Sitio de Ciencia-ficción, Crónicas literarias y Libros y literatura.

19 sept. 2017

Flinch (Horrorama Vol. 6)

Flinch es otro cómic que busca meternos el miedo en el cuerpo y que está enmarcado en la colección Horrorama de la editorial Recerca. Éste en concreto compila integramente los números 11 al 16 de la revista homónima original publicada por Vertigo Comics. Incluye un total de 18 historias breves de múltiples guionistas y artistas. Hay variedad de estilos de dibujo, eso sí todos en color, y temáticas de lo más diversas: terror gótico, psicópatas, fantástico/sobrenatural, científicos locos, etc.

Poco más que contar, probablemente esta va a ser una de las reseñas más escuetas de toda la historia de este blog. El cómic ayuda a pasar un rato ameno, pero ningún relato destaca por original ni impactante. Si les doy un aprobado es porque en general el apartado gráfico está muy, muy  cuidado. Podría repetir palabra por palabra todos los lugares comunes que utilicé en Horrorama Vol. 7 ("entrenimiento rápido e insustancial", "gustará a los amantes del género", etc), pero ¿para qué?

No he encontrado reseñas en la blogosfera de este comic-book en particular, pero Vertigo aglutinó en Flinch-Book one y Flinch-Book two los 16 números originales, que Norma Editorial publicó en español en tres volúmenes (ver Flinch 1, Flinch 2 y Flinch 3). Por aquello de daros una idea alternativa de lo que se trata, os dejo la reseña que hicieron del tomo primero en Agujero negro. En todo caso, y para que no se diga por ahí que no soy claro, en mi opinión se trata de una publicación a ignorar/olvidar.

15 sept. 2017

Hombre + Que viene Valdez - Elmore Leonard

En Hombre la acción se desarrolla tras meter juntos en una diligencia a personajes de lo más variopinto. El protagonista es John Russell, apodado "Hombre" (en español), un joven blanco de veintipocos años que se ha criado con los apaches, a quienes considera sus iguales. Tenemos también al doctor Favor, administrador de la reserva de San Carlos, y a su esposa; una chica de apenas 18 años que acaba de ser rescatada tras pasar un mes secuestrada por los indios; Henry Méndez, gerente de la compañía de transporte en diligencias y su ayudante Carl, este último el narrador de la historia; y apenas unos minutos antes de partir y con una actitud francamente sospechosa, se incorpora Frank Braden, un pistolero de maneras bruscas y ganas de montar bronca. En Que viene Valdez un soldado negro licenciado es acribillado a balazos por error al ser confundido con un desertor acusado de asesinato. Bob Valdez, el alguacil que acabó con la vida de ese probre desgraciado, se siente responsable de lo ocurrido y decide reclamar una ayuda económica para su viuda, una mujer india que además está a punto de dar a luz. Centra sus demandas de dinero en Frank Tanner, un acaudalado ganadero de pasado turbio, que fue precisamente quien confundió al fallecido con el desertor y por tanto, a ojos de la lógica y la justicia humana, responsable último de lo ocurrido.

Hoy toca programa doble con dos novelas (cortas) a cargo de uno de los maestros del infravalorado subgénero del Western: Elmore Leonard. Yo soy el primero en admitir que cualquier referencia a la temática del oeste me trae a la cabeza las novelas pulp que veía en los kioscos de mi pueblo cuando era un crío: publicaciones en formato bolsillo, papel y tintas de malísima calidad, cubierta ilustrada con la imagen  descolorida, ¡qué digo descolorida!, corroída por el sol, tramas simplonas de tiroteos varios en escenarios estereotipados, etc. En definitiva algo que a lo que nunca me acercaría voluntariamente porque no tiene nada que ver con mis intereses habituales. Sin embargo este verano La medicina de Tongoy ha hecho una defensa tan apasionada de la obra de este escritor que decidí darle una oportunidad, lo cual ha sido un acierto absoluto por mi parte porque me han encantado las dos.

Ambas historias exponen conflictos éticos que se desarrollan en un ambiente tan cruel y despiadado como el salvaje oeste a finales del S. XIX, más exactamente la zona fronteriza entre EEUU y México. Hay abusos de poder a espuertas, todas las formas de delincuencia que podamos imaginar, discriminaciones sin parar, humillaciones, torturas y amenazas para parar un tren. Es cierto que los personajes son muy maniqueos y bastante cliché, pero no importa lo más mínimo. De hecho es una característica muy efectiva para que sientas la indignación en las entrañas con rapidez. Los villanos son crueles, violentos, exhibicionistas y desalmados. Los héroes son discretos, íntegros, amables y compasivos. Y dado que no se hacen notar, a nadie se le ocurriría pensar que pueden ser mucho más hábiles con sus armas y que cononcen al dedillo las estrategias de supervivencia necesarias para mantenerse vivos en el desierto mucho mejor que los matones a quienes deben enfrentarse. Pero así es. Un gustazo, ¿a que sí? Unas tramas perfectamente compuestas, una prosa ágil y sin artificios y mucho, mucho enfrentamiento entre el bien y el mal que puede acabar bien o mal, pero que en todo caso entretiente, engancha y deja muy buen sabor de boca. Recomendado sin reservas. Más en La medicina de Tongoy, evidentemente, Escrito en el viento y la web de James Nava.

11 sept. 2017

Barba Azul - Max Frisch

Felix Schaad es acusado del asesinato de Rosalinde Zogg, una de sus ex-mujeres. En total ha estado casado seis veces, como seis fueron las esposas a quienes mató Barba Azul, de ahí que durante el juicio la prensa le apode con ese sobrenombre. Rosalinde Z. y el Sr. Schaad mantenían buena relación, y la actual esposa de este último sabía que la visitaba con frecuencia en su apartamento para charlar, ayudarle con los impuestos o cualquier otra bobada. Por cierto que Frau Zogg se ganaba la vida como prostituta de lujo, cosa que no ocultaba y era sabida por su entorno más cercano, que no parecía tener conflicto moral alguno con ello. Durante el proceso asistiremos al interrogatorio del fiscal, que tratará de indagar en los hechos ocurridos el sábado en que se produjo el crimen. Todo hace pensar que el protagonista ha bloqueado el recuerdo de lo que hizo en esa fecha, así pues serán principalmente los testigos quienes irán recreando la personalidad del encausado.

En Barba Azul se desarrolla de nuevo uno de los temas que más preocupó a Max Frisch, esto es, la construcción de la identidad del individuo. En ello influye los condicionamiento sociales por un lado (familiares, de pareja, legales, laborales, etc.), y las diferentes experiencias de cada uno de los posibles observadores que han tenido contacto con él, siendo estos dos aspectos los que empleará el autor suizo para narrar los acontecimientos.

Se trata de un relato corto de lectura muy rápida debido principalmente a que se estructura en numerosos diálogos entre el fiscal y los testigos. Como ya ocurriera con Mi o el viaje a Pekín, hay una parte importante de experimentación en el texto, ya que ni las indagaciones a los declarantes pretenden tener la rigurosidad que uno espera de un pleito formal, ni las reflexiones de Herr Schaad intercaladas intentan seguir un curso lógico con lo que se haya podido leer hasta el momento. Aunque la obra mencionada un poco antes me resultó convincente a pesar de sus peculiaridades, en esta ocasión me temo que me he pasado casi todo el libro pensando: ¿de verdad era necesario publicar esto? No hay apenas reseñas de esta novelita en la blogosfera, os recomiendo eso sí, que echéis un vistazo a la opinión de uno de mis habituales, La esquina de ese círculo, para que podáis comprobar qué dos impresiones más distintas puede causar un mismo escrito.

7 sept. 2017

La juguetería mágica - Angela Carter

Melanie es la mayor de tres hermanos que han tenido una vida llena de cariño y amor y con todas las comodidades, pero que pierden a sus padres en un accidente de avión cuando ella acaba de hacerse mujer a sus 15 años. Así que huérfanos y devastados por la tragedia, no les queda más remedio que mudarse con el hermano de su madre, el tío Philip Flower, con quien apenas mantenían contacto por estas cosas que pasan en las familias que las relaciones se tuercen y se rompen. De un precioso cottage en la campiña inglesa se trasladan a una oscura y fría vivienda en el sur de Londres, donde su tío tiene la tienda de juguetes tradicionales que fabrica él mismo en el sótano. El tío Philip es un individuo huraño, malhumorado, muy corpulento, de aspecto intimidatorio y pulsiones violentas que ignora deliberadamente la presencia de los tres críos en su casa. Por suerte para los pequeños, la esposa de éste, tía Margaret, y sus dos hermanos Finn y Francie (irlandeses y huérfanos desde pequeños también ellos tres), que viven también en esa incómoda y desapacible casa, harán su vida más agradable y les darán el afecto que necesitan para hacer más llevadera su existencia. De hecho Finn introducirá a Melanie en el mundo de los sentimientos de los adultos. 

La juguetería mágica es una actualización de los dramas de huérfanos que pasan de una familia feliz a un entorno desdichado, donde son maltratados por (en este caso) un pariente tiránico y agresivo que despreciaba a los padres de los pequeños. Y cuando digo "actualización" habría que matizar a algún momento entre mediados de los 1950s y mediados de los 1960s, aunque a la trama le faltan referencias temporales explícitas y es tan dickensiana que por momentos uno piensa que estamos en la Inglaterra victoriana, pero no es así; hay algunas menciones al arte-pop y al cine británico englobado en el Kitchen sink drama que ayudan a datarla con algo más de precisión. A mi la novela me ha parecido un pastiche espantoso de clichés del género. Sin gracia, o lo que es peor, con elementos que quieren darle un aire adulto, como todo el proceso de maduración de Melanie y sus primeras experiencias con el sexo, que resultan insoportables y pretenciosos, y que al combinarlos con los aspectos infantiles del argumento, resultan como el agua y el aceite: una mezcla imposible y que fracasa sin remedio. En muchas descripciones, sobre todo cuando la protagonista toma conciencia de su recién estrenado cuerpo de mujer y su sexualidad, o bien cuando fantasea con su vida adulta, Angela Carter emplea un lenguaje florido atiborrado de metáforas pomposas que resulta insufrible y afectado sobremanera. Aunque la traducción la verdad es que no ayuda demasiado. Si no fuera porque la edición de Minotauro es de 1996, uno diría que muchos párrafos están sacados de Google Translator tal cual.

Y por si todo lo anterior no fuera suficiente, llega el capítulo final y se juntan el hambre con las ganas de comer: la autora elige un desenlace sobre el cual no nos había dado ni la menor pista. Con mucho morbo y muchas ganas de crear polémica. Claro que también cabe la posibilidad de que yo sea extremadamente miope y no haya sido capaz de verlo, que no creo. Súmale que no hay ni un elemento fantástico, como quiere sugerir el título, y el resultado es un fiasco con las seis letritas. La f, la i, la a, la s, la c y la o: FI-AS-CO. El libro está descatalogado y es una rareza prácticamente inencontrable de segunda mano. Yo lo he sacado de una biblioteca pública, pero debería haberlo dejado en la estanteria de la C. Es mi tercera experiencia con Carter y solo salvo Cámara sangrienta, porque las dos novelas me han parecido súper prescindibles. De todas formas, hay otras reseñas que hablan maravillas de esta historia, echad un vistazo si no a Visiones fugitivas, Strange library o Tu nombre en la portada. Visto lo visto, está claro que el raro soy yo.

3 sept. 2017

La casa de la araña - Paul Bowles

Fez, Marruecos, a mediados de los 1950s. Amar es adolescente que nunca ha querido estudiar y que ha ido abandonando uno tras otro los trabajos que su padre le ha conseguido. Su familia es humilde aunque él aún recuerda un pasado acomodado cuando era pequeño. Pertenecen a una dinastía de hombres santos, así que son muy religiosos y respetados en su comunidad. De hecho el joven, a pesar de ser analfabeto, se deja guiar en todas sus acciones por los preceptos del Islam, mostrando una madurez y sensatez sorprendente. John Stenham es un escritor estadounidense que reside también en Fez y forma parte de la exclusiva colonia europea que habita dicha ciudad. Uno de sus amigos británicos le invita a comer junto con otros extranjeros y allí conoce a Mme. Veyron (de soltera Polly Burroughs), una atractiva turista norteamericana que sorprende a todos no solo por viajar sola, sino por haber decidido hacerlo en un momento tan conflictivo, con los nacionalistas del partido Istiqlal en lucha abierta contra la ocupación francesa para lograr la independencia de su país. Las vidas de Amar, Stenham y Lee se cruzarán en un café justo antes de que los disturbios se recrudezcan. Asistiremos entonces a un despliegue de puntos de vista sobre la situación social y política del país, en donde cada uno de los protagonistas mostrará detalles sobre la realidad de Marruecos que se adapta a su propio bagaje e intereses personales, sin que nadie tenga toda la razón y ninguno de ellos esté equivocado por completo.

Un poco por haber estado en el lugar adecuado en el momento correcto, Paul Bowles logra que La casa de la araña sea un excelente documento histórico de la lucha de Marruecos por la independencia. Por eso y por ser un buen escritor, por supuesto, que si lo escribo yo vete tú a saber lo que resulta. Los tres enfoques recogidos en la narración plasman a la perfección las diferente formas de ver la vida que coexistían en el país durante el protectorado francés. Por un lado, un rechazo visceral e incondicional al progreso en tanto en cuanto supone una afrenta al modo de vida tradicional del islamismo. Tenemos también la idea de rechazo a cualquier tipo de intervención en otras culturas para promover su modernización. Y por último, quizás el más alineado con el pensamiento occidental, se rechaza a la opresión pero se quiere mantener el progreso por suponer mejoras sociales y económicas. Y lo curioso es que personajes que en principo pueden ser tan contrapuestos como Amar y Stenham compartan una misma opinión, si bien fundamentada en motivaciones totalmente diferentes.

No cabe duda de que estamos ante un impresionante texto costumbrista que muestra una forma de vida anclada en la Edad Media que está siendo llevada a empellones hasta el siglo XX. El libro está repleto de descripciones, demasiadas diría yo. La ciudad, las calles de la medina, las plazas, los cafés, los mercadillos,  los alrededores de la ciudad, las huertas, las montañas, los ritos y fiestas islámicas, etc. Es obvio que Bowles era un experto en el tema y desde luego su inclusión en la narración no resulta forzada por más que me hayan parecido excesivas. En cualquier caso van perfectas para que los lectores aterricemos de lleno en una época en que el turismo no estaba masificado y todavía tenía ese aire glamuroso y exclusivo de que lo hacía accesible solo a los acaudalados. También es verdad que hay muchos personajes de poco peso, cuya súbita desaparción te hace pensar por qué han llegado a ocupar páginas. En definitiva yo no he terminado de ver un argumento consistente, me da la impresión de haberme asomado a la vida de los protagonistas en una época convulsa. Ellos han hecho lo que han podido para salir bien parados en momentos tan difíciles, pero no hemos asistido al desarrollo de un conflicto. Uno espera, no sé, una madre asesinada por las fuerzas de ocupación, una turista tomada como rehén y torturada por los nacionalistas, un escritor obligado a enfrentarse a todo lo anterior y a elegir entre la vida cómoda en un hotel de primera o su idílica percepción de la subdesarrollada existencia en Marruecos. Pero bueno, si nos paramos a pensar la vida también nos puede llevar por los caminos que expone este autor en su obra. A pesar de tanto inconveniente, he de reconocer que la impresión general es bastante positiva y me lo he pasado muy bien leyéndola. Tenéis más reseñas en Mediterráneo sur y Libros y viajes.

30 ago. 2017

Criptozoico - Brian W. Aldiss

A finales del siglo XXI los viajes en el tiempo son habituales, gracias al descubrimiento tan solo dos décadas antes del concepto de submente/sobremente a cargo del doctor Wenlock. Estos viajes no necesitan de ninguna tecnología, sino tan solo de la activación de ciertos estados alterados de conciencia con la ayuda de una droga psicoactiva, el CSD. Una de las particularidades de dichos desplazamientos es que solo se pueden realizar a épocas muy remotas, siendo imposible -al menos por el momento- desplazarse a periodos en los cuáles la humanidad ya estaba sobre la faz de la Tierra. Edward Bush es un artista especialmente hábil a la hora de desplazarse por el continuo de tiempo que trabaja para el Instituto Wenlock . Tras una última estancia de más de dos años explorando pretéritas eras geológicas, regresa a su presente en 2093 para encontrarse con que una dictadura militar ha tomado control de su país debido a graves conflictos económicos y sociales derivados, precisamente, del auge de los viajes en el tiempo. El nuevo gobierno quiere contar con sus singulares destrezas para hacer frente a una corriente disidente que amenaza con desmontar los conceptos más básicos de la realidad sobre la que se fundamenta la existencia humana tal y como la conocemos.

Unos días atrás falleció Brian W. Aldiss, el viernes 19/08/2017 para ser exactos. Elogiado como uno de los grandes autores de la New Wave británica, yo hasta el momento no había conseguido leer nada suyo que me hiciera alinearme con esa opinión. Así que cuando me enteré de su óbito me propuse intentarlo de nuevo. Hice un amago con A cabeza descalza, recomendada hace años por un conocido muy aficionado al género. Pero no era el momento para algo tan... er... digamos "experimental". Así que lo dejé a un lado rápidamente y me puse con otro de sus textos más conocidos, Criptozoico, que una vez terminado, puedo decir que tiene muchos elementos que lo hacen atractivo y que se pueden etiquetar como propios de la "nueva ola", pero que para mi desgracia, fracasa globalmente.

No voy a quitarle los méritos en ningún caso, pues hay que reconocer que todo el planteamiento de viajes temporales, con sus condicionamientos y características concretas es muy original. Tanto es así que por momentos he llegado a pensar que sirvió de inspiración a Ken Russell para  Altered states, (1980), conocida en España como Viaje alucinante al fondo de la mente. Los fundamentos científicos que los sustentan son muy endebles y dan un poco de lástima, pero bueno como se habla de física (entropía, efecto doppler, gases, etc.), de psicología (percepción, procesos cognitivos, etc.) o fisiología/psiquiatría (organización del cerebro, teoría freudianas, etc.), dan el pego. Si uno se deja llevar y no es demasiado exigente, encajan decentemente. Por otro lado los elementos distópicos consiguen dotar a la trama de una atmósfera opresiva y falta de esperanza muy bien lograda. También hay referencias puntuales al mundo del arte (no olvidemos que el protagonista realiza composiciones espaciocinéticas) bastante interesantes, que visualmente se adaptan muy bien con las sensaciones que se intentan transmitir mediante la espacialización del tiempo en que se fundamenta la novela. Entoces, ¿qué hace que la novela sea un fiasco? Pues nada más y nada menos que un error de manual que uno no espera de un supuesto maestro de la ciencia-ficción. Aldiss se mete en un berenjenal argumental de tres pares de narices del cual no va a conseguir salir con dignidad, así que pierde los papeles y recurre al deus ex machina para poner punto final a la narración. Y eso, en mi humilde opinión, es tomarle el pelo lector. Tenéis una reseña en el Sitio de Ciencia-Ficción, donde recomiendan la novela e interpretan positivamente el final como una "sorpresa" que espera al protagonista, y otra más en Kindlegarten, muy extensa y mucho más certera según mi experiencia personal con el libro.

26 ago. 2017

El mar, el mar - Iris Murdoch

Charles Arrowby es un famoso dramaturgo, director y actor de teatro que se retira del mundo del espectáculo y se muda de Londres a un pueblín de la costa británica. Su intención es alejarse de todo y disfrutar sin más del mar y de la vida solitaria. Sin embargo bien pronto empezará a recibir visitas de amigos, ex-parejas y su primo -su único familiar vivo-, deseosos de mantener el contacto con él por mil motivos diferentes. Por si esto no fuera bastante, casualmente la que fuera su gran amor de juventud y su esposo también viven en esa misma aldea desde hace tan solo unos meses. Unos y otros harán que sus días junto al mar no se desarrollen con la tan deseada calma, sino más bien todo lo contrario.

Llego a Iris Murdoch, una completa desconocida para mí hasta hace un par de meses, a través de una referencia a su obra en algún blog de los que sigo habitualmente pero que no puedo recordar ahora mismo. Ni siquiera era una reseña de alguno de sus libros, pero no sé qué pude leer, qué defensa hicieron de ella o qué maravillas prometían sus textos, que de pronto se volvió imprescindible leer algo suyo. Y hete aquí que hoy comento El mar, el mar, que me lo va a poner muy fácil porque se puede resumir con un simple calificativo: impresionante. Básicamente estamos ante un tour de force sobre el amor como motor y guía de la vida humana. Plagado de profundas y certeras reflexiones sobre el impacto que las relaciones humanas y amorosas causan en el individuo, contiene elementos puntuales que abarcan géneros tan dispares como la comedia o el fantástico. En esta ocasión nadie me va a poder acusar de revelar detalles que arruínen la lectura porque se cuentan tantas cosas, son todas tan interesantes y están tan bien hiladas y relatadas que no tiene sentido desarrollar más el argumento.

Narrada en primera persona por el protagonista, quien adopta el hábito de escribir su diario/biografía para ocupar sus días tras la jubilación, página tras página iremos conociendo no solo su entorno personal sino su difícil carácter. Sin duda tanto Charles Arrowby como el numeroso elenco de secundarios que le acompaña están caracterizados a la perfección. La habilidad de la autora irlandesa para componer personajes demoledoramente humanos es asombrosa. Y digo "demoledoramente" porque tras asistir a este depliegue de talento, me da la impresión en restrospectiva de que la mayoría de los personajes de todas las novelas que he leído son pastiches ridículos y sin gracia. Sin embargo, Murdoch sabe captar a la perfección todo aquello que nos define como personas, tanto los aspectos positivos como especialmente los negativos, que son los que dan más juego a la hora de componer una trama. Bondad, simpatía, comprensión, altruísmo o entrega se alternan con egoismo, ira, furia, envidia u odio en un torbellino de sentimientos que comprende amor, deseo, celos, inseguridades o el simple afecto.

La verdad es que el ser humano no sale muy bien parado en la narración, pero sería necio negar que como especie social somos bastante deplorables. El relato coral compuesto por esta escritora es tremendamente agudo y ninguna relación humana consigue el aprobado. En especial, el matrimonio y la familia reciben mil varapalos; cierto es que las situaciones descritas a veces pecan de excesivas, pero al estar ambientado en el mundo del teatro, frívolo y amoral desde que el mundo es mundo, entran dentro de lo admisible. En fin, no sé qué mas decir excepto que lo recomiendo con todas mis fuerzas. El libro tiene 700 y pico páginas en la edición de bolsillo, pero no cuesta lo más mínimo devorarlo, con un ansia imparable e incontenible en mi caso por cierto. Tiene además una cierta fuerza visual que me hacía preguntarme cómo no ha sido adaptado a una miniserie de TV, de esas típicamente británicas de los 1970s-1980s. Super fan de Iris Murdoch desde ya, sólo esta novela compensa todo el tiempo que he perdido sin saber de su existencia. Tenéis más reseñas en Un libro al día y El boulevard literario. Los primeros han quedado encantados, igual que yo. Los segundos más bien no, cosa que me cuesta entender, pero así son las cosas.
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