5 abr. 2015

Ritos de Paso - William Golding

Una angustiosa travesía en velero desde el Reino Unido a Sidney. Una fecha indeterminada entre finales del S. XVIII y principios del S. XIX, a juzgar por el miedo cerval de los personajes femeninos a los franceses, justificado por la existencia de alguna Guerra Napoleónica. Ritos de Paso está escrito a modo de diario con algunos tramos epistolares. Es el cuaderno de bitácora personal que Edmund Talbot, un joven caballero destinado a aquella colonia de su Majestad como ayudante del gobernador, escribe para su reputado padrino y mentor a modo de divertimento para ambos. Para que el primero se entretenga en tan largo viaje, y para que el segundo pueda revivir aventuras que por su edad le quedan ya lejanas. Al mando del buque de guerra transformado en barco de pasajeros se encuentra el capitán Anderson, quien debido a una complicada historia familiar que no conoceremos sino hasta el final, profesa un odio despiadado al clero. El bisoño reverendo católico Robert James Colley embarca también rumbo a las antípodas, y como resultado de una leve imprudencia por su parte, se vuelve objeto de la hostilidad del dicho oficial.

Aunque estamos ante una novela muy bien escrita, me temo que no me ha emocionado mucho que digamos. En mi opinión son varios son los factores que juegan a favor y en su contra. Algunos de ellos tanto a favor como en contra a la vez. Empecemos por la prosa. La redacción imita con bastante fidelidad las formas, maneras y tratamientos lingüísticos que hemos de suponer se empleaban en los años en que transcurre. Hay muchísima afectación, muchísima artificiosidad, una composición pomposa que desde luego es una ayuda excelente para ponerse en situación y transportarnos en el tiempo, pero por otro lado hace pesada la lectura. Frases del tipo "si su Excelencia tiene a bien permitirme el atrevimiento de dejar entrever las sucias artimañas empleadas por el artero capitán en contra de nuestro ingenuio y humilde capellán"  tienen gracia al principio, pero al cuarto capítulo agotan. Sigamos con más impedimentos: el léxico específico de la navegación por mar. Probablemente imprescindible, aunque por desgracia dificulta la comprensión. Ahí van unos cuantos términos que aparencen con frecuencia en el texto: combés, flechadura, jarcias, gavia, amurada, obenque, escota, guiñada, botavara, arpeo, mesana, bauprés, beque, sentina, penol, pañol. Muchas veces ni siquiera su definición en el diccionario resulta de ayuda:
codaste (Del lat. catasta, andamio). 1. m. Mar. Madero grueso puesto verticalmente sobre el extremo de la quilla inmediato a la popa, que sirve de fundamento a toda la armazón de esta parte del buque. En las embarcaciones de hierro forma una sola pieza con la quilla.
A pesar de lo incómodo que por momentos resulta leer esta novela debido a estas dos particularidades, hay que elogiar el trabajo realizado por William Golding a la hora de caracterizar a los personajes. La clase alta, culta y acomodada; el clero exigiendo sus privilegios; los oficiales de la armada británica; la marinería que coquetea con el crimen; los denominados inmigrantes: clase obrera ignorante y de modales brutales. De nuevo el Nobel británico desarrolla el conflicto de clases, algo tan característico de su país. Así pues, cada uno de los participantes en la acción responde a lo que cabría esperar de su extracción social. Las tensiones  que se presentan durante el viaje hacen que la narración sea claustrofóbica, a lo cual también ayudan las ricas descripciones de la insoportable vida en el navío y sus efectos en el pasaje. Tormentas amenazadoras que dan paso a una desesperante calma chicha. La debilidad causada por los constantes mareos. Las fiebres tropicales que van sufriendo los viajeros. El insoportable olor de la carga, los enfermos o los excrementos humanos. Todo esto está muy bien, sí, pero al final, el argumento se viene a resolver en base un lamentable episodio protagonizado por el cura, aunque consentido tácitamente por la indiferencia del capitán. La transcendencia de suceso se sobredimiensiona por las estrecheces morales imperantes en la sociedad. De acuerdo en que de esta forma son puestas en entredicho, pero en definitiva mi impresión es que se fuerza en exceso el drama, perdiendo de esta forma credibilidad. En resumen y para mi gusto, un poco decepcionante. Más reseñas en Miles de libros, que me ha parecido que destaca puntos muy buenos de la narración, por más que yo no comparta el entusiasmo de su autor por el libro, y en Siroco - Encuentros y amistad.

4 comentarios:

el convincente gon dijo...

A mí sí me gustó. Es cierto que el estilo es un poco afectado y que hay mucho léxico de navegación pero, en mi caso, ninguna de las dos cosas impidió que disfrutase de la lectura. Ni la novela se me hizo pesada, ni tuve que buscar ninguna palabra en el diccionario para entender la miga del asunto. De hecho, me parece que esas "complicaciones" me mantuvieron más alerta.

Tampoco creo que se fuerce tanto el drama...

[GRAN SPOILER] En ningún momento llegan a explicar de manera clara qué hizo exactamente el cura durante ese episodio lamentable que tú mencionas, pero en el juicio lo dan a entender: borracho como una cuba y a la vista de todos, el cura le practica una felación al marinero cachas. Incluso hoy en día, tú imagina que se llega a saber que Rouco Varela ha hecho algo parecido durante un viaje en avión (por ejemplo). Dime si Rouco no querría desaparecer de la faz de la tierra. [FIN DEL SPOILER]

En cualquier caso, no creo que Golding busque el realismo en el asunto del cura. Es algo más bien simbólico y, en ese sentido, me parece eficaz. Sí que da la impresión de tabú transgredido, de frontera traspasada... Ritos de paso, se titula la novela.

Cities: Moving dijo...

@el convincente gon: Esperaba tu comentario, puesto que si me he animado a leer esta novela se debe a que la comentaste hace unos meses en uno de tus 'simes y nomes'. La verdad es que mi reseña puede parecer un sinsentido si quien la lea no conoce el detalle carnal que has revelado, pero ya que has levantado la veda, ahí va el análisis profundo de mi opinión. Admito que históricamente para la iglesia católica pocas cosas son más terribles que el pecado nefando, por tanto el deseo de morir del cura tras ponerlo en práctica podría estar justificado. Sin embargo, nuestro hombre no se ha descrito como un individuo tímido, pusilánime o cobarde. Al contrario, a pesar de las repetidas humillaciones a que le somete el capitán delante de los que él considera sus iguales, y la cruel "broma" del rebozado en heces humanas perpetrada por los inmigrantes, el reverendo Colley SIEMPRE se repone y exige el respeto que considera natural a su posición como hombre de Dios. Vamos, que de sumiso no tiene nada, más bien es arrogante y prepotente. Su posición como miembro de la iglesia de Roma es doblegar a los demás con el temor de Dios, y así es como actúa en todo momento... excepto cuando se emborracha y le hace una mamada al marinero, y es entonces cuando desea morir por la vergüenza. ¿Por qué ese cambio de actitud? ¿Acaso no sabe que la Iglesia de Roma no solo perdona estos deslices, y algunos bastantes peores como los abusos infantiles, sino que protege siempre a sus corderos trasladándolos a nuevos destinos donde nadie les conoce? Además, a partir de la caída a su infierno personal, no hace sino recibir muestras de afecto y de comprensión por parte de los estratos sociales más altos de entre sus compañeros de viaje. En su carta muestra su admiración y respeto por ellos, es decir, según se ha caracterizad al personaje, a mi me resulta más lógico pensar que acepta su error (una prueba que le manda Dios nuestro Señor por ejemplo) y con soberbia vuelve a intentar imponer su ritos religiosos en el barco. Incluso para incluir un simbolismo, que no digo que no sea lo que pretende Golding, debes establecer un marco que lo permita con naturalidad. Y desde luego a mí no me ha parecedo que sea el caso.

Y perdón por la brasa
;)

el convincente gon dijo...

Así que me estabas esperando... Mmm... ¿Para molerme a palos? :-P

Pues como no pienso dejar que me ganes a brasas, te replico.

[SPOILER] A mí no me parece que el cambio de actitud del cura sea tan forzado. Es cierto que desde el principio se muestra un poco fatuo y trata de imponer su autoridad pero también queda claro que nadie le toma en serio y que lo consideran un ser ridículo o incluso patético. Yo al menos lo recuerdo como un personaje muy débil y muy ingenuo que trata de estar a la altura de su cargo pero fracasa estrepitosamente. Me parece, además, que si le afecta tanto lo del marinero no es sólo por la vergüenza, sino también porque le obliga a aceptar un aspecto de sí mismo que hasta entonces no había aceptado ni quería aceptar: su condición sexual. También creo que Golding busca un contraste simbólico en el hecho de que el cura, a pesar de sus intensas convicciones religiosas y de su acentuada espiritualidad, sucumba a un rito pagano y carnal.

Por otra parte, aunque puedo llegar a entender que te parezca que el cambio del cura no está suficientemente justificado, tendrás que reconocer que los verdaderos motivos de ese cambio no se conocen hasta las últimas páginas, así que la segunda mitad del libro funciona más como una novela de misterio ("Pero ¿qué le ha pasado al cura para estar así?") que como un melodrama sobredramatizado ("¡Qué exagerado el curilla mamoncete!"). Seguramente no estarás de acuerdo pero en mi opinión, como novela de misterio no funciona mal del todo, te convenza más o menos la resolución final. [FIN DEL SPOILER]

Pero bueno, siento que te hayas leído la novela por mi culpa y que no te haya gustado. ¿Si me leo yo una de Ballard quedamos en paz? :-P

Cities: Moving dijo...

@el convincente gon: Ok, admito el fracaso del reverendo Colley y la imagen patética que transmite. Sin embargo él nunca ceja en su empeño de imponer sus ritos católicos en el barco. ¿No es esa perseverancia prueba de virtud, muestra de la firmeza de sus convicciones? ¿Cómo es posible que un poco de sexo oral homo le hunda hasta los abismos, cuando al resto del pasaje le es más bien indiferente? Es cierto que el factor fellatio no se conoce justo hasta el final, sin embargo que la raíz de su vergüenza y humillación era sexual a mi me resultó más que evidente. Fijate que pensé que los marineros y/o los inmigrantes le habían emborrachado y violado, en ese contexto una mamada voluntaria me parece incluso un pecadillo menor. Y no te preocupes que peores novelas he leído, incluso abandonado, sin haber retirado la palabra a quien me las recomendó.
:)
Por cierto que espero que quien lea los comentarios vea los avisos de SPOILER, porque hemos destripado la trama al completo.

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