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13 feb 2022

El monstruo y otras obras - Agota Kristof

Me topé con El monstruo y otras obras en una de mis bibliotecas públicas de proximidad sin buscarlo, y como guardo un excelente recuerdo de Claus y Lucas decidí incluirlo en el lote de préstamos. El volumen está prologado por Pilar G. Meyaui, quien nos aclara el contexto en que surgieron estas primeras obras de Agota Kristof, así como los temas que trata en ellas y que según nos explica, son los que trabajó en toda su producción: las fronteras, la soledad, el desarraigo, la violencia, etc. Pero antes de seguir, os copio a continuación el resumen de la trama de cada una de estas piezas teatrales directamente de la contraportada.

  • 'El Monstruo' (1974). Un monstruo ha caído en la trampa. Tras el temor y el pánico de los primeros instantes, los habitantes del pueblo, embriagados por el perfume de las flores que crecen sobre el lomo del Monstruo, se someten gustosos a su influencia.
  • 'La carretera' (1976). La Tierra está cubierta de carreteras. ¿A dónde llevan? ¿De qué sirven las direcciones? ¿Hay salida?
  • 'La epidemia' (1975). Un pueblo está en cuarentena por una extraña epidemia de suicidios. Un chico rescata a una joven que ha encontrado colgada en el bosque, pero la joven no quiere ser salvada.
  • 'La expiación' (1982). Un ciego toca la armónica. Un sordo se saca unas monedas como tragafuegos. Ambos comparten la misma cama caliente en casa de una vieja usurera. Sus vidas son miserables pero, ¿merecen compasión?
Estamos ante obras muy, muy breves que sin embargo incluyen un número bastante alto de personajes. Se trata de textos muy experimentales y alegóricos, cuyo mensaje no es evidente y que requiere que el lector/espectador ponga mucho de su parte para extraer algo de sentido. No voy a negar que los escenarios en que transcurren me han resultado bastante atractivos: un paisaje desolador y post-apocalíptico en 'La carretera'; un pueblo amenazado por una inexplicable oleada de suidicios en 'La epidemia'; unos personajes atormentados por un secreto inconfesable en 'La expiación'. No obstante, a excepción de la última que tiene un mensaje mucho más claro y directo, el resto se desarrolla con ese punto incoherente, absurdo y difícil que uno espera de un texto que se define como experimental. A mí personalmente no me ha aportado nada pero como se lee en un pispás tampoco me ha supuesto un drama.

3 feb 2021

Los desposeídos - Szilárd Borbély

Aldea en la Hungría rural entre finales de los 1960s y principios de los 1970s. Un niño de unos diez años nos relata la vida con su familia, marcada por la marginación desde varios frentes. Para empezar, por parte de madre son descendientes de rumanos emigrados. Ella los está criando en la confesión greco-católica en un país comunista oficialmente ateo, pero en el que se practica el calvinismo. No ayuda tampoco que el abuelo paterno sea un kulak, un agricultor que en el pasado tuvo buenas tierras en propiedad y se opuso abiertamente a la colectivización del campo. Y por si eso no fuera suficiente, corre el rumor de que su padre en realidad es de origen judío, uno de los peores estigmas en un país que se alineó con las fuerzas del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Un cóctel que llama a sacar lo peor de sus vecinos y los condena al hambre y la pobreza.

Los desposeídos es un regalo de cumpleaños equivocado. Yo había pedido el libro de Ursula K. LeGuin de igual título, pero hubo algún lío. No sé si en la cabeza de mis amigos o en la librería a donde fueron a comprarlo. De manera que se presentaron con esta novela de Szilárd Bobérly de claros tintes autobiográficos. Se ofrecieron a descambiarlo, pero después de leer el resumen de la contraportada tuve claro que no iba a ser necesario.

La experiencia de los primeros años del autor no puede ser más devastadora. Frío, hambre, soledad, violencia, pobreza. El aparato comunista local desprecia al padre y no le da trabajo, así que se emborracha a diario para contener su frustración. Su madre está desesperada y apenas puede alimentar a sus tres hijos. Patatas, manteca, pan y azúcar forman su dieta habitual. No es de extrañar que por temporadas muestren claros signos de desnutrición. En su angustia amenaza con suicidarse, ya sea tirándose a un pozo o colgándose por el cuello de una viga. La tensión provoca constantes gritos, peleas, palizas, lloros y lamentos. La familia está aislada de su entorno social y solo se relaciona con el resto de sus parientes. Son víctimas de las burlas, los insultos, las amenzas y el acoso de los campesinos que habitan la zona. Que por supuesto no solo van a por ellos, sino que se ceban con todo el que sea diferente. Los gitanos, los discapacitados, los homosexuales. Una muestra de lo peor del ser humano, que ya nos tiene acostumbrados a ser la especie más despreciable del planeta en cuanto la ocasión se lo permite. Probablemente mucho más dolorosa por proceder del más inocente.

El narrador-protagonista nos expone una miseria tras otra en párrafos cortos construídos con una prosa muy sencilla. Abundan las frases simples con apenas algunos commplementos. Los diálgos son breves y concisos, con el tipo de lenguaje que uno esperaría de un crío y de unos campesinos incultos. Contrastan sin embargo con un contenido brutal, desolador. La crueldad que el pequeño recibe de sus mayores la transmite a los animales, los únicos todavía más debiles y desprotegidos que él. Como el mundo los rechaza se aferran desesperadamente a unos pocos momentos de felicidad. Casi todos están protagonizados por su madre, quien los ama a pesar de las continuas trastadas (algunas peligrosas de verdad), que hacen tanto él como su hermana mayor. Y sobre todo luchan sin descanso por salir del pozo de inmundicia al que los han arrojado. Están decididos a irse de ese villorrio de mala muerte para lograr un futuro mejor, por más que el sistema no se lo ponga fácil. En fin, un horror, no os voy a engañar. Pero un horror necesario y que no deberíamos olvidar. Se trata de Europa hace apenas 50 años. No está tan lejos, ni en el espacio ni el el tiempo. Yo diría que es imperativo recordarnos constantemente en qué clase de monstruos podemos transformarnos si no nos contenemos.

16 sept 2015

Claus y Lucas - Agota Kristof

Claus y Lucas T. son dos gemelos de unos 8 años. Los constantes bombardeos a que se ve sometida la capital en donde viven durante la Segunda Guerra Mundial, así como la falta de alimentos en la misma, obligan a su madre a llevarles a la ciudad de K. para que su propia madre y abuela de los niños cuide de ellos mientras dure la contienda. El libro que reseño hoy engloba tres novelas escritas por Agota Kristof independientemente que recorren la vida de los hermanos en un periodo que abarca cuarenta y muchos años.

  • 'El gran cuaderno' (1986): Claus y Lucas llegan a casa de su abuela, quien no tiene buena relación con su hija debido a un problema familiar con su difunto padre, muerto en circunstancias sospechosas. La abuela lo deja claro desde el primer momento: los niños han de ganarse el sustento ayudandole en la huerta y con los animales de granja. El trato que reciben los pequeños es extremadamente cruel, pero los dos son muy inteligentes y se adaptan perfectamente a unas circunstancias terriblemente adversas. La historia se desarrolla hasta que finalizada la guerra, cuando los protagonistas ya tienen 15 años, Claus cruza la frontera para marcharse a otro país y deja solo a su hermano.
  • 'La prueba' (1988): Tras la marcha de Claus, Lucas se ha quedado solo en la ciudad de K., pues su abuela también murió. Asistimos a sus vivencias en un país que tras la gran contienda pertenece al bloque comunista. Los recortes en las libertades y la pobreza son omnipresentes y asfixiantes. Con solo 30 años Lucas acumula ya varias pérdidas muy dolorosas y golpes afectivos muy traumáticos. El descubrimiento de un cadáver en las proximidades de la casa de su abuela precipitan su desaparición.
  • 'La tercera mentira' (1992): Al final del anterior volumen asistimos a la vuelta de Claus a la ciudad de K. El gemelo huído en primer lugar tiene 50 años y una salud muy precaria debida a los malos hábitos. El que era un antiguo país en la órbita de la URSS se ha transformado por fin en un país libre que pueden visitar los turistas, así pues Claus recorre la ciudad que le vio crecer buscando sin éxito a su hermano. Entabla amistad con algunos lugareños a quienes le habla de él, pero aparentemente nadie le conoce. Tras alargar su visado todo lo permitido, una trifulca sin importancia le lleva a la cárcel por no tener su documentación en regla. Se inicia el proceso de repatriación a través de la embajada de D. Las pesquisas de sus compatriotas conducirán a la resolución del misterio de su vida.
Llevaba meses leyendo maravillas sobre esta escritora húngara y sobre este libro en particular. Me alegra enormemente decir que jamás de los jamases habría esperado una experiencia tan extraordinaria como la que supone leer estar tres novelas juntas. Es de esas obras que me hacen pensar que son inmejorables, sublimes; por mucho que intente alabarlas, lo único que merece la pena decir sobre ellas es que deberían ser de lectura obligatoria. Que yo recuerde me ha pasado con Lolita de Nabokov, con los cuentos de Askildsen, con Desgracia de Coetzee, con Céline, Singer y algunos más. Claus y Lucas tiene todo lo que más me gusta si hablamos de literatura. Nos expone a la brutalidad de la que es capaz el ser humano en circunstancias difíciles (y que puede haber más difícil que una guerra). Nos demuestra sin embargo que también está dispuesto a dar su vida por aquello que considera justo. Y no emite juicios de valor, simplemente presenta la realidad ante nuestros ojos, por muy contradictoria que pueda ser. Y qué manera de retratar al amor y la familia, como dos lacras sociales capaces de destrozar vidas sin piedad, de minar la confianza de las personas hasta anularlas, de fabricar desgraciados a partir de personas que nacen inocentes. Y qué capacidad de supervivencia demuestra el ser humano, sin miedo de bordear la locura con tal de seguir resistiendo, de encontrar una brizna de felicidad, una esperanza de redención.

La escritora afincada en Suiza escribe con frases tremendamente simples, poco más que sujeto, verbo y predicado y un vocabulario super sencillo. Nada de afectación, nada de frases largas que acumulan relativos y conjunciones. Pero eso le basta y le sobra para dar rienda a una imaginación desbordante. Cada libro es una colección inenarrable de situaciones demoledoras emocionalmente, a cada cual peor. Y cuando pensabamos que no podría suceder nada más grave, ocurre con una intensidad que cuesta creer. Simultáneamente, en un alarde habilidad narrativa que solo puede deberse a un talento inabarcable, la información que Kristof nos proporciona a medida que avanzamos, va reestructurando en retrospectiva todo lo que llevamos leído y habíamos creído. Es entonces cuando se produce uno de esos momentos mágicos en que he conseguido sincronizar a la perfección con lo que va sucediendo e incluso lo que está por suceder. Frases en forma de relampagos nos descubren que las cosas no son siempre lo que parecen. La historia y los personajes adquieren en ese instante un sentido global en nuestra cabeza. Es ésta también una obra con una fuerte componente de ficción dentro de la ficción, se vuelve a demostrar que detrás de una gran historia, casi siempre hay muchísima pena y muchísimo dolor. Tenéis más reseñas de esta obra maestra en El lamento de Portnoy, El blog de la hierba roja o La boca del libro. Todas son elogiosas con las dos primeras novelas pero ponen un poco en entredicho a la tercera. Yo lo tengo claro: recomendadísima de cabo a rabo.
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