17 mar 2019

Varias percepciones - Angela Carter

Joseph es un joven que trabaja en la morgue de un hospital. Vive en un cuarto alquilado con derecho a cocina. Hasta hace unos pocos meses lo compartía con su novia, pero ella lo dejó y lo lleva tan mal que decide suicidarse. No obstante el intento se ve frustrado por la intervención de una nueva inquilina de la casa, Anne, quien llama a una ambulancia tras oír una explosión de gas y encontrarlo muy maltrecho. Una vez salga del hospital lo acompañaremos mientras retoma su precaria existencia en el sur de Londres.

Varias percepciones es una novela extraña, con un argumento sin demasiada cohesión que se limita a deambular por las vidas de un puñado de personajes que bordean la marginalidad, cuando no caen de lleno en ella. Sin embargo las reflexiones que nos hacen llegar desde su desesperación son en la mayoría de las casos, incuestionables. Quizás por eso la impresión final que me queda es que éste, junto con La cámara sangrienta, es uno de los libros más me ha gustado de Angela Carter. Una gran parte del mérito se lo lleva esa atmósfera irreal, a veces gótica y otras onírica, que la británica logra imprimir al texto. Para conseguirlo no recurre a artificios lingüísticos, sino que un lenguaje muy simple e inmediato le permite construir imágenes muy poderosas. Ayudan también las abundantes y profusas descripciones del entorno en que se sucede la historia. No aportan nada, absolutamente nada a la acción, pero desde luego construyen una ambientación difícil de precisar.

Como ya he dicho un poco más arriba, no hay demasiada continuidad en los acontecimientos, antes al contrario. Sin embargo todos los personajes sufren, sufren porque parece no quedarles otra opción en la vida. Y claro, ¿quién se resiste a una exhibición de dolor y pena en la que puedes ver reflejados tus propios miedos y preocupaciones? Soledad, desamor, vejez, abandono, locura. Carter escoge a los protagonistas entre suicidas, prostitutas viejas, jóvenes criadas en orfanatos, vagabundos. Y aunque se vean forzados a vivir entre desgracias, de una manera u otra, mediante pequeños gestos, consiguen resistir día a día. A pesar de que hay algunas refencias temporales que permiten situar el marco temporal (la guerra de Vietnam, Lyndon B. Johnson), parece que los hechos que se cuentan suceden fuera del tiempo, algo que ya me pasó con La juguetería mágica. Ya es la segunda vez que me encuentro con algo así en su obra, empiezo a pensar que se trata de un talento propio porque francamente no es fácil de conseguir y sin duda favorece ese aire fantástico que tanto me ha gustado. En fin, he tenido mis más y mis menos con esta escritora, pero en esta ocasión la he disfrutado mucho. Me temo además que no os puedo sugerir opiniones alternativas. He fisgoneado en la red, incluso empleando Google, y no he encontrado ninguna reseña. Todo lo más algunos comentarios de los usuarios del foro Sedice en un hilo dedicado a esta autora.

12 mar 2019

La piel del cielo - Elena Poniatowska

Lorenzo de Tena vive con sus cuatro hermanos y su madre en una granja en el México rural en las primeras décadas del S. XX. Son hijos de Don Joaquín de Tena, perteneciente a la clase acomodada del D.F. aunque venida un poco a menos. Su padre no se ha casado con Florencia, la madre de sus hijos, por la diferencia social que existe entre ambos. Pero ella muere repentinamente y los niños se trasladan a vivir con su padre y la hermana de éste a la capital. Allí empezarán a demostrar una gran inteligencia, lo cual les hará destacar en el colegio y permitirá a Lorenzo grangearse la amistad de familias bien. Sin embargo debido a su carácter inconformista y al profundo rechazo que le provocan las injusticias y el desgobierno de su país, se negará a entrar en los engranajes del sistema, abandonando los estudios de Derecho. Su incansable ansia de conocimiento le llevarán a conocer a un famoso astrónomo, quien le permitirá profundizar en su interés en el espacio y el tiempo, dos de sus grandes obsesiones desde que era un crío.

El protagonista de La piel del cielo está inspirado en Guillermo Haro Barraza, un reconocido científico y astrónomo mexicano que siempre intentó promocionar la ciencia en su país, y que además fue cónyuge de Elena Poniatowska. Evidentemente estos trazos biográficos no los sé porque yo sea un gran conocedor de la historia reciente de México. Lo que ocurre es que ya desde desde los primeros capítulos resulta bastante evidente que los detalles que envuelven la vida de Lorenzo se entremezclan con personajes y acontecimientos que debido a su precisión histórica, no pueden sino ser reales. En mi caso fue la aparición del ilustre Luis Enrique Erro en el texto junto a la precisión de todas las notas que lo acompañaban lo que me decidió a consultar la Wikipedia para aclarar de una vez mis sospechas. La novela mezcla por tanto hechos reales y ficcionados, combinación que funciona a la perfección a la hora de dotar de interés a una narración que se vuelve más absorbente a medida que van cayendo las páginas.

Desde mi punto de vista el gran acierto de Poniatowska es desarrollar la novela en torno a Lorenzo, un tipo arrebatador, temperamental y muy peculiar. Con un ideario político de claro corte socialista, su compromiso vital pasa por solucionar los males propios de la sociedad mexicana de finales los 1930s/principios de los 1940s: el analfabetismo y la probreza de las clases populares, la profunda brecha entre las clases socioeconómicas, la discriminación de los pueblos nativos, la corrupción política, etc. Resulta muy difícil resistirse ante el idealismo y la ingenuidad que demuestra frente a las carencias intrínsecas al ser humano. Por otro lado, su gran pasión y vehemencia a la hora de fomentar la ciencia en su país, junto con la confianza que pone en sus posibilidades de brillar a nivel mundial, consiguen que te entusiasmes con él. Como contrapunto queda claro que el protagonista descuidará su vida afectiva durante toda su existencia, algo que también ya empezamos a ver en la relacion tan desafecta que tiene con sus hermanos, su padre y su tía.

El comienzo del libro no me auguró nada bueno, con un tono bucólico y laudatorio la vida sencilla y sin pretensiones en contacto con la naturaleza, la curiosidad, inocencia y afán de conocimiento de los niños, etc. Por suerte para mí la historia cambia rápidamente de orientación y las desgracias se empiezan a acumular en la vida de Lorenzo bien pronto, haciendo que las dificultades y los conflictos tomen el lugar que les corresponde en la literatura. El principal fallo que he encontrado es que cuesta concretar el momento en que trascurren los diferentes acontecimientos narrados. Quizás para un mexicano sea más fácil situar las referencias temporales que se incluyen, pero desde luego para mí no lo ha sido en absoluto. Tanto es así qe en los capítulos finales cuando aparecen ordenadores personales e Internet yo estaba completamente desubicado. No estoy diciendo que a cada poco tenga que aparecer una fecha como si se tratara de un diario, pero es que no recuerdo haber leído ni siquiera una referencia a una década en concreto. Por cierto que abundan los mexicanismos por toda la obra, algo que no puede ser más normal dada la nacionalidad de la escritora. Esto aporta frescura y originalidada la novela, pero a mí me complica la lectura. Se ve que tengo un problema congénito con esta variedad dialectal de español que no se me presenta con otras propias del cono sur. En cualquier caso no voy a dejar de recomendarla por esa nimiedad, ha sido una sorpresa muy agradable y como tal, muy bien recibida. Tenéis más reseñas en Cine y literatura y Perdida en un mundo desconocido, y ya aviso que en el último blog no sale demasiado bien parada.

8 mar 2019

Crímenes imaginarios - Patricia Highsmith

Sidney y Alicia Bartlebly son un joven matrimonio de norteamericano y británica que no lleva ni dos años casado. Él es escritor y tiene un par de novelas publicadas en EE.UU. Ahora está intentando vender la tercera, terminar la cuarta y coescribiendo guiones de televisión con Alex Polk-Faraday, un amigo suyo que trabaja en el mundo editorial. No hace más que recibir rechazos y tiene los nervios crispados. Ella tiene una asignación mensual que le permite vivir sin trabajar aunque no se puede permitir ningún capricho. Así que dedica su tiempo a la pintura abstracta. Residen en una casa de campo aislada en el condado de Suffolk. Ya han tenido algunas peleas importantes, tanto que en esas ocasiones Alicia se ha marchado unos días sola a Londres o Brighton para darse un poco de espacio. La tensión por los contínuos fracasos de Sidney provocan otra disputa que se resuelve con Alicia marchándose otra vez por un tiempo indefinido. Ella propone irse con sus padres y no mantener ningún tipo de contacto hasta que haya aclarado sus ideas, algo con lo que Syd está de acuerdo. Pero pasa casi un mes y descubren que ella nunca ha aparecido por casa de sus suegros, de hecho ellos ni siquiera sabían que se había marchado. Sidney fantasea con que la ha asesinado y enterrado en el bosque. Quiere aprovechar la situación como material para una posible novela. Bromea al respecto con Alex, pero los días pasan y Alicia sigue sin dar señales de vida. Sus padres involucran a la policía y las sospechas se centran en su marido, quien no puede evitar mostrarse equívoco debido a todos los pensamientos maliciosos que bullen en su mente febril.

Llevaba casi dos años sin leer a Patricia Highsmith, sin duda mi autora preferida de género negro en su faceta más psicológica. Me he decido a volver a su obra con una novela, ya que como he ido comentando a medida que daba cuenta de ellos, he tenido sus más y sus menos con sus relatos cortos. La verdad es que no podía haber elegido mejor, porque Crímenes imaginarios es una obra que contiene todas las características que le dieron una merecidísima fama internacional. En primer lugar tenemos al protagonista, un individuo aparentemente normal pero con ciertas facetas de su comportamiento que en seguida nos harán desconfiar de él. La inseguridad que le provocan los reveses profesionales le vuelven irascible y agresivo. El hecho de haberse trasladado al Reino Unido desde USA le ha puesto en contacto con el clasismo británico, lo cual ha generado en él cierto sentimiento de inferioridad frente a la familia de su esposa. Vivir solos en el campo y sin otro contacto que su cónyuge convierte a su residencia en una olla a presión que le hacen desvariar y conducen a estallidos de violencia. Alicia por otro lado tiene el perfil clásico de víctima. Ha recibido todo el amor y cariño de una hija única y siempre ha vivido sin preocupaciones, disfrutando al máximo de la vida sin demasiadas pretensiones. La actitud de Syd la supera y aunque tiene la suficiente enterza como para alejarse temporalmente de él, siempre termina volviendo. Estamos ante un cóctel de malostratos sutiles (y no tanto) que desde el primer momento nos hacen ver que de las cosas no van a salir bien. Y conociendo a Highsmith, probablemente sean los más inocentes quienes acaben malparados.

La escritora norteamericana introduce además unos cuentos elementos de suspense que van elevando la tensión poco a poco de una manera ejemplar. Por un lado tenemos a una anciana con problemas del corazón que se instala en un cottage muy próximo a la vivienda de la pareja y de quien se hacen amigos. La Señora Lylibanks, que así se llama, está caracterizada con maestría y se diría un personaje secundario sacado de una película de Alfred Hitchcock. Su proximidad física al teatro de operaciones hará de ella un elemento crucial en la investigación de la supuesta desaparición de la joven. Por otro lado, cuando las cosas empiezen a ponerse complicadas para el protagonista, su amigo y colaborador Alex se revelará como un tipo mezquino y rastrero interesado únicamente en sacar beneficio económico de las dificultades de Syd, que irá notando como la presión de las circunstancias y su carácter inestable toman control de sus decisiones.

La novela data de 1965 y presenta muchos elementos culturales propios de la sociedad de aquellos años. En concreto las acciones que conducen al fatal desenlace pueden resultar un poco forzadas si no tenemos en cuenta el machismo de hace cincuenta y tantos años y clasismo propio Inglaterra. Si somos conscientes de ellos, una vez desencadenadas podremos de nuevo disfrutar del increíble talento que tiene esta autora para mostrarnos el lado más perverso y maligno del ser humano. La angustia y el pánico que me ha provocado el final del libro me han evocado exactamente las mismas sensaciones que El talento de Mr. Ripley hace veintitantos años. Sin duda estamos ante otra fantástica novela negra que se sale de los parámetros habituales de las historias de detectives, y cuya calidad pueden reconciliar a cualquiera con un género que se ha convertido en un cliché de sí mismo. Tenéis más reseñas en L.B.Confidential, Cicutadry y Un libro al día.

4 mar 2019

La política sexual de la carne - Carol J. Adams

En 2011 se publicaba la edición revisada por el vigésimo aniversario de The sexual politics of meat, que vió la luz por primera vez en 1990. Ésa es la que he me leído (ya va por la edición del 25 aniversario), porque para mi desgracia en aquel momento no existía la traducción al castellano de Ochodoscuatro Ediciones que enlazo en esta reseña. A mí no me gusta leer en inglés, hace mil años que no leía voluntariamente un libro en inglés. Puedo hacerlo si me veo obligado a ello, cosa que ocurre principalmente por razones laborales. Pero como sé que tengo mis carencias, si se trata de leer por placer, mi única opción a considerar es el español. Por este motivo he tardado ocho años en dar cuenta de él, porque me daba una pereza insoportable. Y desde luego una vez terminado me reafirmo en mis convicciones: ¿Libros en inglés? ¡Nunca más!

Y ahora que me he desahogado un poco, vayamos a por este ensayo que ya se ha convertido en clásico tanto del movimiento feminista como del animalista. No en vano, Carol J. Adams lo subtituló 'Una teoría crítica feminista vegetariana'. A lo largo del mismo se exponen los vínculos entre el patriarcado y el consumo de carne como expresión de todo lo que este sistema de valores considera positivo (virilidad, vigor, coraje, etc.). Dada la discriminación que el patriarcado ha ejercido y sigue ejerciendo sobre las mujeres, en cuanto éstas plantan cara al mismo resulta coherente que establezcan un paralelismo entre la dominación a que se han visto sometidas y la que se practica sobre los animales criados como alimento humano. Esto supone rechazar el consumo de carne y adoptar el vegetarianismo como mecanismo que extiende a los animales la igualdad que busca el feminismo. Como la propia Adams indica en un momento que para mí ha constituído toda una epifanía, no hacerlo sería participar de la misma injusticia que precisamente se está rechazando.

Toda la teoría de la activista y filósofa norteamericana se basa en la idea del "referente ausente", esto es, la separación y desvinculación entre el trozo de carne que sirve en un plato y el animal del cual procede, cosificándolo y sacando al ser vivo de la ecuación. Hay mucho de lingüística en dicho análisis. Al ser el inglés el idioma de refencia del ensayo, lógicamente se tienen en cuenta unas particularidades sintácticas y semánticas que lo diferencian del castellano. La más evidente es la existencia de un pronombre neutro (it) para referirse tanto a animales como cosas en contraposición a los empleados con seres humanos (he/she). Hay más, por supuesto, como la diferenciación entre el nombre que recibe el animal (pig/hog para cerdo) y la carne que produce (pork). La verdad es que tengo curiosidad por saber cómo se ha enfocado esta cuestión en la traducción, pero al haber leído la edición original no ha supuesto conflicto para mí.

Adams aborda en las tres partes que componen el tomo todas las estrategias que emplea la corriente dominante de pensamiento para debilitar los argumentos que justifican el vegetarianismo. Por no aburrir, de entre todas esas estrategias voy a indicar solo una par de ellas. La primera que recupero es el debilitamiento del ideario del vegetarianismo, que abarca desde acciones tan toscas como la burla o el cuestionamiento del mismo sin base científica (sorprende ver que hay ejemplos documentados de finales del S. XVIII en que una de las justificaciones que se arguyen para comer carne es que 'si no nos comemos a los animales, ellos nos comerán a nosotros', todo un clásico que se sigue repitiendo más de doscientos años después), a otras más sutiles, como empobrecer el concepto desgastándolo al difuminar sus límites (vegetarianos que comen pollo, pescado o los canelones que su madre prepara por Sant Esteve). Precisamente por este motivo fue necesario acuñar el término "veganismo", que desde su concepción no acepta fisuras en el significado. La otra estratagema es mucho más elaborada, se trata de la ocultación de todo el corpus literario que pretende transmitir el ideario vegetariano. Para ello la crítica se encarga de ignorar, frivolizar y/o minusvalorar hábilmente todos los aspectos relacionados en estas ideas que puedan existir en un libro. Adams da un montón de ejemplos de autoras sobre las cuales se ha aplicado esta artimaña, tanto clásicas como contemporáneas (hay algún autor, pero lógicamente el enfoque feminista de este problema hace que las mujeres sean mayoría). Sin embargo no tengo necesidad de repetir aquí ninguna de las que ella destaca, en este mismo blog he señalado en un par de ocasiones cómo otras bitácoras y medios culturales han ninguneado sistemáticamente el contenido animalista de algunos textos que yo he reseñado: véase si no La vegetariana de Han Kang o el mucho más reciente Siete cuentos morales de J. M. Coetzee.

Si quitamos prefacios, el apéndice con las notas, bibliografía, índice y demás, la teoría de Carol J. Adams se despliega en apenas doscientas páginas. Retomando el tema con el que abría el post, he de admitir que a pesar de lo tremendamente interesante que me ha resultado el libro, leerlo en inglés ha sido una auténtica tortura. Como no podía ser de otra manera al tratarse de un ensayo, el registro empleado es bastante culto, con muchísimos verbos y sustantivos necesarios para construir un texto filosófico. Por si esto no fuera suficiente, uno de los principales campos semánticos que se manejan cae bastante fuera de mis intereses: la carne. Así que me he visto obligado a consultar WordReference(1) en el móvil a cada poco para tratar de sacar algo de sentido a lo que iba leyendo. De hecho hay dos o tres palabras en concreto que he consultado una y otra vez a medida que se repetían, porque tal cual las encajaba en mi traducción mental olvidaba su significado. Os diría cuáles son si las volviera a ver, pero como os decía, no tengo rastro de ellas en mi memoria. Como ya comenté al principio, no tengo intención de volver a leer nada que no esté en castellano. No he encontrado apenas reseñas de este libro en la blogosfera, solo la de La vie en vert, que por cierto me ha parecido estupenda.





-----------------------
(1) Adjunto el historial de búsquedas: wilt, laden, charcoal, overthrow, victor, fleet, attend, empower, reify, hedge, coot, bedraggled, wren, temperance, aigrette, ostrich, unflinching, rebuke, disease, unravel, shudder, dissent, pail, endure, shroud, enact, deem, latch, meager, nursemaid, gross, arbiter, quirky, espy, dissenting, bequeath, romp, sulkily, husbandry, usher, tract, ripping, stiffen, asunder, hinge, subside, cast, berserk, poised, slope, moose, assess, enactment, abiding, err, chasm, insight, inside, decry, ameliorative, trope, acorn, pace, outpace, cipher, positing, scarce, indebtedness, weave, heartily, tantalizing, toehold, upbraid, overtone, rebuff, fold, thwarted, rendering, spur, quarrel, askew, undercut, pheasant, quarry, vexed, forswear, demurral, demur, gist, embattled, prevail, forbear, forces, partook, unbiased, bias, avenge, hare, strain, vanquish, offal, misnomer, retort, entrench, convey, render, cast out, heed, about-face, dagger, defile, embody, realm, snuff, hunk, stud, suffuse, dwell, conceit, summon, debase, wombat, womb, implement, hog, butchered, garb, undergarment, posit, absent, kipper, warring, tenet, coarse, carve, London broil, partridge, game bird, fowl

28 feb 2019

El matrimonio de los peces rojos - Guadalupe Nettel

Los cinco relatos cortos incluídos en El matrimonio de los peces rojos se desarrollan como evocaciones de recuerdos en primera persona. Establecen paralelismos entre situaciones pasadas (normalmente de la infancia) y presentes para narrar una historia. Hasta terminarlo, yo no era muy consciente de por qué nunca me han gustado los textos escritos en este formato. Después de leerme cinco seguidos he sido capaz de abstraer las características que más me molestan, o por lo menos que más me han molestado según el estilo personal de Guadalupe Nettel. Para empezar, sus cuentos explican lo que sucede, sin permitir que sea el propio lector quién se haga una composición de lugar y los acontecimientos en base a lo que le van contando. En lugar de la recomendación "muestralo, no lo cuentes" que se hace en los cursos de escritura creativa, en su caso es "lo cuento que es más rápido y requiere menos esfuerzo, y sanseacabó". De ahí que los relatos, más que relatos, parezcan una confidencia que te está haciendo un amigo muy burgués. Una confidencia cargada de reproches y problemas de gente acomodada. Porque todas las historias versan sobre dificultades personales, familiares o de pareja, de los sinsabores de una vida que no ha resultado tan fe-no-me-nal como nos pensábamos. Me vais a tener que perdonar pero esa pseudo ficción terapéutica me resulta muy pretenciosa y de lo menos interesante del mundo. Y no es que los argumentos tengan posibilidades o no incluyan elementos originales. Es la forma de narrarlos lo que los hace cansinos. Las continuas explicaciones, el dale que te pego con los recuerdos, la constante auto exploración de los sentimientos del narrador. Me temo que no he conectado en absoluto con ninguno de ellos. Ni en la forma, ni en el fondo. Pero antes de seguir repartiendo estopa os dejo los títulos de los cuentos y así os doy un respiro antes de seguir:

  • 'El matrimonio de los peces rojos'. Yo suponía que tener un hijo iba a arreglar las cosas con mi marido pero por el contrario han empeorado.
  • 'Guerra en los basureros'. Por si no lo sabes mis padres hippies tienen problemas y me tengo que ir a vivir con mi tía de clase media que incluso tiene una asistenta interna en casa.
  • 'Felina'. Me dan una beca en Princeton y se me ha fastidiado la cosa porque me he quedado embarazada sin desearlo.
  • 'Hongos'. ¿Sabes? Me siento fatal porque me he enamorado de uno de los mejores violinistas del mundo y lo que había construído con mi actual pareja se está desmoronando.
  • 'La serpiente de Beinjín'. ¿Te puedes creer que después de treinta años de matrimonio mi padre tienen una amante mucho más joven que él y mi madre está deprimidísima?
Y es que si yo me he sentido como alguien que tiene que escuchar los problemas personales de un amigo, ahora me toca a mí usar el blog para volcar la frustración que me ha supuesto esta lectura. La verdad es que si hubieran sido diez cuentos en lugar de cinco, creo que no habría terminado de leerlo. Como apenas pasa de las 120 páginas, cuando me he dado cuenta de lo lamentable que era ya lo había terminado. Retomemos ahora la relación de molestias varias ocasionadas por este libro. Nettel transforma opiniones personales en leyes universales, pero como cada uno de nosotros tenemos nuestra propia percepción del mundo, la impresión que causa es la de partir de un punto equivocado y por tanto hacer que lo narrado no sea creíble. Por ejemplo en 'Felina' y en relación a una gata que tiene la protagonista, se lee:
"Qué otra misión, me pregunté, puede haber en la vida de los animales sino reproducirse".
Sin duda ha sido toda una sorpresa comprobar que estos relatos ocultaban entre sus renglones lecciones de filosofía de este calibre. Y ya que hablamos de animales, es imprescindible comentar que cada uno de los cinco cuentos se apoya en diferentes especies/especímenes animales como herramienta narrativa que permite a la escritora mexicana establecer analogías (bueno en realidad 'Hongos' bascula en torno a los causantes de una micosis). Lógicamente y como ocurre con el 99.99% de la población, la relación de los personajes con los animales es antropocentrista y especista. Compramos una serpiente en una tienda de animales, la encerramos en un terrario y luego la envenenamos porque nos da grima. Si se muere un pez que tenemos malviviendo en una pecera con muchos menos litros de los recomendados pues compramos otro. Son solo animales, están en el la Tierra para ser usados por el ser humano, ¿verdad? También los gozos y las sombras de la maternidad sobrevuelan de una manera u otra todos los relatos. Cuestión ésta la de la maternidad que por si no lo sabéis, no se encuentra entre mis 100.000 temas preferidos. En 'El matrimonio de los peces rojos' la joven protagonista nos informa bien pronto de que:
"Durante el embarazo, y creo que a lo largo de toda mi vida, había imaginado los primeros días en casa, después del nacimiento de un hijo, como los más romáticos y maravillosos que podia vivir una pareja."
La de 'Hongos' nos aclara:
"No tenía hijos. Lo había intentado durante un tiempo, sin éxito, pero lejos de atormentarme por ello, me sentía afortunada de poder concentrarme en mi carrera."
"Un niño hubiera representado un ancla muy poderosa al mundo tangible y cotidiano. Habría estado pendiente de su persona y sus necesidades. Me habría alegrado la vida con ese cariño incondicional que tanto necesitaba."
Todas estas proyecciones y tácticas de compensación psicológica refuerzan esa sensación de visita al terapeuta que me ha acompañado durante toda la lectura. Por no hablar de que nunca había visto tantos lugares comunes en tan poco espacio. Las protagonistas de los cuentos nunca se han cuestionado la arbitrariedad de las imposiciones sociales y por ello las siguen sin rechistar. Pero luego resulta que las cosas no eran como se las habían contado y todo les sale mal. Me temo que ese enfoque no va conmigo para nada. Y no digo que de ahí no puedan salir buenas historias, como conflicto es tan válido como cualquiera. Pero hay que trabajárselo para no aburrir al lector con lo que al final no parecen más que lamentaciones. Que conste que yo en realidad lo que quería leer era El huésped, pero no estaba disponible cuando fui a la biblioteca. Después de terminar este tomo la verdad es que se me han quitado las ganas. De todas formas y como siempre, es mi opinión personal, que incluye toda una vida de fobias y filias. Para conocer otras visiones, mucho más elogiosas, os recomiendo echar un vistazo a El gato que pesca, Espacio Ulises y Top cultural.

24 feb 2019

Compañía - Cristina Cerrada

La idea final que permanece en mi cabeza después de haber leído los trece cuentos incluídos en Compañía, es que el ser humano es un extraño para sus congéneres. Probablemente incluso para él mismo, para cada uno de nosostros mismos. La cita que los precede y presenta, extraída de 'Historia de dos ciudades' de Charles Dickens, gira precisamente en torno a ese concepto, que se irá afianzando en el lector a medida que vaya dando cuenta de ellos. El libro tiene poco más de 150 páginas, así que los textos son de hecho bastante breves en casi todos los casos. Lo títulos son:

  • Alguien me sigue
  • Tatuaje
  • Naturaleza muerta
  • La laguna interior
  • Hormigas
  • Mentiras, relojes, y minusválidos
  • Alienígenas
  • Progenie
  • Amnesia
  • Trasplantes
  • Cerdos
  • El efecto Coriolis
  • Compañía
Cristina Cerrada aborda la incomunicación tanto entre extraños como dentro de la familia o la pareja sentimental. La autora madrileña viene a exponer que los secretos, las diferencias en la percepción, o los enfoques diametralmente opuestos sobre una misma realidad construyen un muro inexpugnable entre todos nosotros. Y a pesar de que intuimos la infelicidad que nos genera, nos aferramos a ellos por miedo a la soledad, por inercia, o simplemente porque somos una especie que no da para más. Excepto un par de ellos, protagonizados por personas con problemas psicológicos graves, nos será muy fácil reconocernos tanto el resto de personajes como en las situaciones en las que andan inmersos. La mayoría de los relatos no resuelven nada, sino que exponen unos hechos que quedan sin concluir. Estamos por tanto ante un tipo de texto que exhibe esa característica tan postmodernista de abrirnos una ventana temporal para que conozcamos una serie de  acontecimientos. Acontecimientos casi siempre inquientantes y que dejan cierto desasosiego, un malestar que no podemos evitar porque compartimos las experiencias narradas: engaños, rupturas, mentiras, excusas. Quizás el único pero que puedo ponerle es que a algunos cuentos les falta algo de contundencia. Se desarrollan en tan poco espacio que yo al menos me he quedado esperando más. De todas formas la impresión general es muy satisfactoria. Estoy ante otro descubrimiento que me ha dejado muy buen sabor de boca. Llevo ya unos cuantos seguidos, así que cruzaré los dedos para que no pare la racha. Tenéis más reseñas en La esquina de ese círculo, que ha sido el blog inspirador de esta lectura y donde se incluye un pequeño resumen de la trama de cada relato, Figuras en la niebla y Revista de Libros.

21 feb 2019

Sin City. La gran masacre - Frank Miller

Dwight McCarthy ha vuelto a Basin City después de haber conseguido una cara nueva. Está pasando la noche con Shellie en el apartamento de ésta cuando Jack, un antiguo amante de la chica, empieza a aporrear la puerta y a amenazarla con echarla abajo si no le deja entrar. Shellie se decide a abrirle pero le pide a Dwight que se mantenga al margen, así que nuestro hombre se escabulle por las habitaciones. Jack viene borracho con varios amigos, así que se le va un poco la mano con la joven. Se la quiere llevar de fiesta al club de strip donde ella trabaja para correrse una juerga con sus compañeras. Antes de salir va al baño y allí se topa con Dwight, quien sigilosamente le da un buen susto para que se olvide de Shellie. El matón, que como casi todos los matones en realidad es un cobarde miserable que solo abusa de los débiles, sale huyendo con sus amigos rumbo al barrio viejo en busca de prostitutas con quienes montar un buen sarao. Dwight los sigue temeroso de que causen problemas a las meretrices en su propio territorio, donde ellas tienen el control por un acuerdo con la policía y la mafia. Como era de esperar, allí las cosas se complican porque Jack se pasa de la raya cuando una joven prostituta se niega a irse con el grupo. Sus compañeras y Dwight le ayudarán a librarse de ellos, pero cuando acabe el enfrentamiento las cosas se pondrán muy mal para todas las trabajadoras del barrio viejo. Y es que Jack ocultaba un secreto del que nadie era consciente.

Sin City. La gran masacre es la tercera entrega de la serie original de Sin City. Sin embargo por algún error de la colección de Norma Editorial que compré en Bibliostock, está numerada a continuación de El duro adiós, que sí fue la primera en aparecer. Esto lo comento porque nada más comenzar a leer este tomo doble se da por hecho que deberíamos saber quién es el protagonista, el porqué de su reconstrucción facial, el regreso a Basin City, etc. etc. Según leemos en la Wikipedia, esta falta de contexto se debe a que cronológicamente este tomo es inmediatamente posterior a Mataría por ella, la segunda entrega de la cual también Dwight es el protagonista. Excepto por este pequeño detalle, que chirría cuando empiezas el cómic, tengo que reconocer que a nivel argumental este episodio me ha parecido mucho más interesante que el primero. Por supuesto estamos ante una obra de temática criminal clásica que incluye los personajes habituales en el género. Antihéroes marginados (prostitutas, tipos honrados caídos en desgracia), polícías corruptos y la mafia inundan las páginas. Sin embargo las situaciones que nos muestra incluyen elementos muy originales. Por ejemplo las prostitutas organizadas según un modelo de autogestión y con grupos de autodefensa, o los ex-terroristas del IRA transformados en mercenarios a las órdenes de la mafia. De todas formas como logro más destacable señalaría el desenlace, que nos aproximan más a una historia épica que una trama noir. De hecho la idea está tan presente en la narración que Frank Miller evoca brevemente en sus páginas la Batalla de Termópilas, la cual adaptaría en 300 algunos años después .

Desde el punto de vista artístico esta entrega repite las características de la anterior: el uso exclusivo de tinta negra, grandes contrastes en las viñetas, abundancia de escenas nocturnas o la magistral habilidad de Miller para emplear en los dibujos elementos propios de la abstracción geométrica. Aunque sigue habiendo muchas escenas que se resuelven visualmente, yo diría que hay más texto, especialmente en cuanto a Dwight como narrador en primera persona. Porque los personajes siguen siendo bastante parcos en palabras, que es otro cliché del género. Resumiendo, a pesar del patinazo editorial al desordenar las entregas, me ha parecido que este episodio está mucho más elaborado. Y estéticamente sigue siendo fantástico. Tenéis más reseñas en La casa de El y Los mejores cómics.

18 feb 2019

Siete casas vacías - Samanta Schweblin

Samanta Schweblin juega con lo extraño dentro de lo cotidiano en los siete relatos cortos incluídos en Siete casas vacías. Unas pinceladas de rareza, de locura, definen el carácter de sus personajes. Los protagonistas exhiben unos desvaríos que sin llegar a ser peligrosos podrían provocar un desastre. Sobre todo cuando se enfrenta a su entormo más cercano. Los textos oscilan entre el desasosiego y la angustia. Todos transcurren en entornos de lo más corriente, en contextos en que sin duda podremos reconocernos. Schweblin toma siempre como punto de partida las relaciones familiares, de pareja o de proximidad, por ejemplo entre vecinos, que demuestran ser una fuente inspiración estupenda. Quizás por eso las sensaciones que transmiten son tan vívidas. Los títulos de los relatos son:

  • Nada de todo esto
  • Mis padres y mis hijos
  • Pasa siempre en esta casa
  • La respiración cavernaria
  • Cuarenta centímetros cuadrados
  • Un hombre sin suerte
  • Salir
A pesar del hilo conductor comentado, cada uno de ellos tiene unos matices diferentes. Desde la inquietud y las preocupaciones que provoca una madre inestable en 'Nada de todo esto' (mi favorito), al toque humorístico entrañable de 'Mis padres y mis hijos'. La pena por la pérdida de un hijo de 'Pasa siempre en esta casa' o la aceptación de la vejez y la enfermedad como antesala de la muerte en 'La respiración cavernaria', para mi gusto el más crudo del volumen. 'Cuarenta centímetros cuadrados' y 'Salir' comparten un cierto malestar existencial. No obstante 'Un hombre sin suerte' se sale un poco del nexo común del resto de cuentos, que en conjunto ganaron el IV Premio Internacional de narrativa Breve Ribera del Duero en 2015. También este último tiene un galardón (Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2012), y desde luego es una pieza excelente. Es solo que su temática deja de lado esa "demencia cercana" para mostrarnos una turbadora historia de pedofilia que sin caer para nada en el morbo fácil, mezcla magníficamente el punto de vista del adulto y la niña. 

El volumen apenas pasa de las 120 páginas, así que los cuentos no son demasiado extensos. En ese sentido sólo 'La respiración cavernaria'  destaca sobre los restantes. La prosa de la autora argentina es muy ágil y directa. Con frases cortas sin artificio ni ornamentos inútiles. Abundan eso sí, los términos y construcciones propias del español que se habla en su país, que a mí por lo menos me parecen super refrescantes y son un motivo más de atractivo para el libro. Tendré que seguirle la pista. Más reseñas en Libros prohibidos, La esquina de ese círculo y El alma de la piel.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...