13 oct 2013

Caballos desbocados - Yukio Mishima

Vamos a por la segunda entrega de 'El Mar de la Fertilidad': Caballos desbocados. La trama se retoma a principios de los 1930s, unos 20 años después de la muerte del joven Kiyoaki Matsugae, que es donde quedó en Nieve de Primavera. En esta ocasión los protagonistas son, por un lado Shigekuni Honda, el que fuera gran amigo del fallecido, que tras haber terminado sus estudios de derecho ejerce como juez en los juzgados de Osaka; y por otro un joven de 19 años, Isao Iinuma, que no es otro que el hijo del que fuera tutor de Kiyoaki durante su infancia y adolescencia, Shigeyuki Iinuma, ahora un hombre muy relacionado con la extrema derecha.

En este libro la trama se centra en la complicada situación política que vivía Japón en aquellos años (por eso he decidido añadir la etiqueta Histórica). La invasión de Manchuria, el asesinato del primer ministro y el intento de golpe de estado protagonizado por elementos reaccionarios de la Armada Imperial Japonesa en los incidentes del 15 de Mayo, la gran inflación y paro que sufría la población y que afectaba principalmente a las zonas rurales... Todo sirve de base a Yukio Mishima para retomar su gran obsesión nacionalista: exponer que Japón ha perdido la esencia y sus tradiciones para venderse a occidente. Los ideales del autor toman cuerpo en el joven Isao. Isao y un grupo de unos 20 jóvenes patriotas, gravemente influídos por 'La Liga del Viento Divino', un libro que narra un pequeño levantamiento insurgente pocos años después de las reformas de la Restauración Meiji, forman un grupo subversivo de nominado 'La Liga Showa del Viento Divino', que pretende atacar a quienes ellos consideran los actuales responsables de la situación de indefensión del Japón: el capitalismo personificado en los líderes de las grandes Zaibatsus. La verdad es que hay un paralelismo evidente entre lo que se narra en esta novela y lo que se estaba gestando en la cabeza del autor japonés, que acabó sus días formando una milicia privada e intentando sublevar al ejército japonés para que diese un golpe de estado. Como no tuvo exito, se suicidó siguiendo el tradicional rito del seppuku. Claro que esto dicho a tiro pasado no tiene más que un leve interés a nivel de curiosidad.

Tengo que reconocer que el segundo volumen de esta tetralogía me ha parecido menos interesante que el primero. Al final va a resultar que lo que a mi lo que de verdad me gusta son los grandes dramas (amorosos o no), donde haya muchas contradicciones y miserias humanas de por medio. Sí, sin duda es donde me siento más cómodo. No quiero con esto decir que el libro no sea bueno, en absoluto. Se trata de Mishima, por muy pesado que se pueda poner con sus inquietudes nacionalistas, siempre es una verdadera gozada leer su prosa, llena de evocadoras imágenes de naturaleza, de sentimientos grandilocuentes como pureza, valentía, entrega desinteresada, idealismo, etc. Por supuesto, mantengo mi interés en la serie y espero poder abordar la tercera parte en las próximas semanas.

Si queréis leer otras reseñas sobre este libro, podéis echar un vistazo a Hierba flotante y Ni un solo Libro. En el segundo no dan muchos detalles de la novela sino que se centran más en el autor.

10 oct 2013

El Amor de Erika Ewald - Stefan Zweig

Como 'Caballos desbocados' no es moco de pavo, aprovecho para subir una breve reseña sobre este relato corto de Stefan Zwieg y de esta forma, mantener este ritmo autoimpuesto de una reseña cada 4 días aproximadamente. Por cierto que me ciño a la definición que hace la propia editorial Acantilado de El Amor de Erika Ewald, que aparece en la categoría de 'Relatos' con 112 páginas, mientras que Ardiente Secreto, con 126, se considera 'Novela'.

Leer a Zweig, al menos hasta el momento, me está resultando siempre muy placentero. En ello influye mucho que su prosa sea directa e inmediata, con frases tan tremendamente bien construidas que se asimilan sin esfuerzo alguno. También tiene mucho que ver que sus narraciones traten principalmente con los sentimientos humanos, cuyo tratamiento desde una perspectiva atemporal consigue salvar sin problema el contexto histórico en que fueron escritas (primeras décadas del siglo XX). Así pues, aunque la protagonista de este relato, Erika Ewald, es una señorita muy formal y un poco mojigata de principios del S. XX, las emociones y contradicciones a las que el autor va enfrentandola poco a poco se manifiestan en reacciones que tienen validez universal.

La trama nos muestra la evolución del amor que Erika, pianista y profesora de piano, siente por un violinista excepcionalmente dotado (para la música, se entiende). Ella considera la relación a nivel platónico, qué maravilloso encontrar un alma gemela culta y amante de la música, a quien poder abrirse para mostrar sus ilusiones y esperanzas más íntimas etc. etc. Así que inicialmente todo se reduce a paseos, ensayos conjuntos para un recital, miraditas y sonrisitas, ¡ah, qué gran felicidad! !Qué dicha, qué gran gozo y qué regocigo incontenible para el corazón de una mujer! Pero con el tiempo el joven virtuoso del violín confiesa a la, todo hay que decirlo, un poco boba de Erika, su amor y su pasión, reclamando lógicamente un poco de carnalidad en el trato. Lamentablemente, la dama no está preparada para entregarse físicamente, y cuando parecía que iban a consumar su pasión, huye despavorida y aterrada, perdiendo ambos el contacto durante semanas. Pero, ¡ay, destino juguetón y caprichoso!, llega el día no mucho después en que el deseo se manifiesta en Erika y su ansia de roce corporal supera sus prejuicios decimonónicos, por lo que se lanza a recuperar a su amado sin dudarlo un momento. Como es de suponer y para dar un toque amargo y de maduración del personaje, el violinista despechado no ha perdido el tiempo y ya ha encontrado nueva compañía femenina. Es justo a partir de ahí, en la recta final del cuento, donde Zweig despliega su gran conocimiento de la naturaleza humana para exponer al lector frente a una serie apasionante de pensamientos turbios y actitudes descontroladas que, activadas por el dolor que experimenta la Srta. Ewald, conformarán su personalidad y le harán crecer como persona. Bajo mi punto de vista, es admirable que la protagonista termine viviendo una vida plena dedicada a la música al margen de lo que la sociedad espera de ella (casarse y tener hijos, evidentemente).

Resumiendo, una lectura ligera pero apasionante, de la que se da cuenta del tirón. En esta ocasión, el apartado final que siempre reservo para recomendar otras reseñas va a quedar desierto, no porque no haya comentarios de este relato en la blogosfera, sino porque ninguno de los que he visto me ha convencido.

7 oct 2013

El Almuerzo desnudo - William S. Burroughs

Había decidido que octubre fuese el mes de la Generación Beat, pero se me están acumulando las tareas pendientes hasta final de año (recordad que hace un par de meses prometí intentar terminar la tetralogía 'El Mar de la Fertilidad' de Yukio Mishima en lo que quedaba de 2013) y no sé si me dará tiempo a leer algún otro libro de este grupo de escritores antes de que acabe el mes. De momento ya he dado cuenta de El Almuerzo desnudo de William S. Burroughs, algo es algo.

Tengo que empezar a reseñarlo diciendo que estamos ante el mayor desvarío de drogadicto que he leído nunca, aunque lo cierto es que no sé si habrá muchas otras novelas catalogables en esta peculiar categoría. Los capítulos están vagamente conectados entre sí a través de algunos personajes que se repiten, pero en realidad no hay argumento ni linealidad alguna en la trama. No hay continuidad sino una serie de relatos cortos con los delirios, aventuras y desventuras tanto de un adicto a las drogas, William (Bill) Lee, alter ego del propio Burroughs, como de cualquiera de sus conocidos del submundo marginal del consumo de narcóticos: camellos, yonquis, policía, prostitutos, etc. Todo ello, por supuesto, distorsionado hasta casi lo incomprensible debido al abuso de sustancias ilegales: morfina, heroína, cocaína, alucinógenos, etc. De entre lo poco que se puede vincular con la realidad están por un lado los viajes del protagonista/narrador a lo largo y ancho de Estados Unidos y México, y por otro sus largas estancias en Tánger. Luego hay un montón de lugares irreales, fruto de una incontrolable imaginación activada por los estupefacientes: países y cuidades inexistentes como la República de Libertonia, Interzonas o Anexia permiten al autor desplegar demenciales textos satíricos criticando a los estadounidenses, los totalitarismos, la burocracia, o su miserable subsistencia como toxicómano. El autor recurre constantemente a una serie de imágenes producto de sus estados alterados de conciencia: insectos, un omnipresente y enorme ciempiés negro, brumas y humaredas de colores que lo envuelven todo, extrañas enfermedades y parásitos tropicales, etc. Además hay frases, yo diría que incluso párrafos enteros que se repiten en diferentes partes de la narración. Todo esto, unido al sinsentido a que nos enfrentamos, ha hecho que por momentos dudase de la realidad y no sabía bien qué había leído y qué había imaginado. De lo que no me cabe duda es de que Burroughs y este libro en particular tuvieron que ser una influencia clara para que J. G. Ballard escribiese La Exhibición de Atrocidades.

Al margen de todo esto, si algo me sorprende es que esta extraña novela se llegase a publicar en 1959: el lenguaje que usa Burroughs es super crudo y explícito. Se describen orgías donde se mezcla placer, dolor y muerte con todo lujo de detalles. Hay completísimas explicaciones sobre las diferentes alternativas para inyectarse la droga en vena. Exhibiciones de violencia a través de linchamientos de afromericanos cada dos por tres. Relaciones homosexuales, pederastas abusando de críos en Tanger, chaperos vendiendose por un chute. Todo ello regado con semen, eyaculaciones, penetraciones anales, mujeres con arneses con penes de goma, etc. etc. Las situaciones relatadas son a veces tan brutales y usan un humor tan negro que han llegado a provocarme una risa nerviosa que deja un poso de culpabilidad. De entre todo este marasmo, solo la introducción y el apéndice final suponen dos pequeños oasis de objetividad donde al principio se aclara la génesis del libro, y al final el propio Burroughs nos cuenta (de manera clínica) sus experiencias con las drogas y las curas de desintoxicación.

En fin, una lectura interesante para conocer narrativas y vidas totalmente al margen de lo convencional. Nos exige, eso sí, enfrentarnos a ella con una mente abierta y receptiva, porque desde luego el modelo presentación-nudo-desenlace nunca ha estado más ausente que aquí. Tenéis un excelente y completísimo análisis de este clásico de la literatura norteamericana en La Pasión inútil. En Maleta de Libros sin embargo nos dan una visión diametralmente opuesta, que se resume con la contundente frase "una pérdida de tiempo".

3 oct 2013

Los Sótanos del Vaticano - André Gide

André Gide (pronunciado /ɑ̃dʁe ʒid/, cortesía de la Wikipedia en inglés) es otro de esos autores con los que me he topado de casualidad mientras leía algún libro, creo que fue en Doctor Pasavento de Enrique Vila-Matas. De no conocer a este escritor (que para vergüenza mía fue además premio Nobel de Literatura) he pasado a verle aparecer, como quien dice, por todas partes: sin ir más lejos se le menciona en Contrapunto de Aldous Huxley. Así que curioseando por entre sus obras me decidí por Los Sótanos del Vaticano, una sátira en forma de divertido enredo con un sinfín de participantes, en donde sobre una base de novela negra/de aventuras se incorporan elementos filosóficos y de crítica religiosa.

Ambientada a principios de la década de 1890, la novela se divide en 5 partes que transcurren entre Francia -París y Pau- e Italia -Milán y Roma-. En cada uno de los bloques se relatan las vicisitudes y peripecias a que se enfrentan los componentes de tres matrimonios en que las tres esposas son hermanas: Anthime y Verónica Armand-Dubois, el Conde Julio de Baraglioul y su esposa Margarita, y finalmente Amadeo y Árnica Fleurissoire. El padre de Julio, el conde Justo Agenor Baraglioul, está a punto de morir y le pide a su hijo que se interese por un individuo llamado Lafcadio Wluiki, quien resulta ser su hijo ilegítimo y por tanto su medio hermano. Lafcadio es un joven de 19 años relacionado con el hampa parisina, y a través suyo se incorpora de manera natural la componente criminal.

Como he adelantado al comenzar, la trama es un embrollo de grandes dimensiones que implica a todos los miembros de las parejas y a su entorno. Tengo que admitir que por momentos la acción se hace algo difícil de seguir por el gran número de personajes implicados y un argumento demasiado rocambolesco. Hay intrincadas aventuras, sofisticados timos urdidos por maquiavélicos villanos que recuerdan inevitablemente al Profesor Moriarty, y para mi sorpresa, perversos crímenes gratuitos ejecutados por individuos amorales que parecen propios de la pluma de Patricia Highsmith. Gide aprovecha la ficción para enjuiciar la religión católica y poner de manifiesto su hipocresía y falsedad, vertiendo también arriesgadas ideas sobre la libertad individual.

A nivel técnico, la presencia del autor en el papel del narrador es apabullante, de manera que sobrepasa las tareas exclusivas de su competencia para dar pistas y hacer guiños al lector, dirigiéndose directamente a él. Por otro lado, hacía tiempo que no me encontraba con tantísimas palabras con olor a rancio, o por decirlo de otra forma, de uso casi exclusivamente literario: propalar, unción, subvenir, antevíspera, probidad, importuno, cesación, calamocano (¿¿¿calamocano???), inopinado, y un larguísimo etcétera. La verdad es que no molestan y le dan al texto aire decimonónico muy gracioso. Para finalizar con estos comentarios, una particularidad más que me ha resultado bastante irritante: se trata del uso continuado de una sintaxis retorcida que acumula negaciones. No sé si será un problema exclusivamente mio, pero la cuestión es que me pierdo con facilidad con las oraciones de lógica negativa, más aún si acumulan combinaciones de noes, nuncas y preposiciones, intensificadores o prefijos negativos (des-, a-, -in, etc.). Para mí frases como 'al que no se reintegraba nunca sin agrado', 'no nos acostumbramos a saber desagradar', 'no quedó poco sorprendido' o 'reconocía en ella menos santidad que orgullo' son como un campo de minas que ralentiza mi avance en la lectura. Con todo, son sólo pequeñas molestias que no empañan el resultado. He de reconocer que me lo he pasado bastante bien, así que seguiré curioseando por la obra de este escritor.

Para otras reseñas os sugiero visitar Solo de Libros, con una reseña entusiasta al máximo, y también Manuelblas. Literatura y cine, donde lo son algo menos. En ambos blogs incluyen datos muy interesantes, por ejemplo, éste último nos aclara que el complejo timo que se utiliza en la trama existió en realidad.

30 sept 2013

Once Maneras de sentirse solo - Richard Yates

Más asignaturas pendientes, en el caso de Richard Yates me quedé tan impresionado por la adaptación al cine de Revolutionary Road que hizo Sam Mendes que se trataba de una cuestión inaplazable ya por más tiempo. Como suele ser habitual en mí, he decidio empezar con un libro de relatos cortos, Once Maneras de sentirse solo, que contiene los siguientes cuentos:

  • Doctor Chepas
  • Lo mejor de todo
  • Jody aprovecha la ocasión
  • ¿Dolor? Ninguno
  • El placer de la derrota
  • Sobel al habla
  • Divertirse con un desconocido
  • Hombre de B.A.R.
  • Un pianista de jazz estupendo
  • Al hoyo
  • La construcción
En todos los casos los protagonistas son personas corrientes que viven vidas corrientes y molientes en suburbios o ciudades normales y corrientes. Aunque todo hay que decirlo: para hacer más creíbles las desdichas silenciosas que están por detallarse la tendencia del autor es escoger siempre algunos personajes procedentes de clases más desvaforecidas cuando no directamente marginales. Niños procedentes de entornos familiares rotos, soldadesca y sargentos chusqueros, veteranos de guerra con secuelas, trabajadores poco cualificados, etc. No hay nada extraordinario en sus vidas, solo la devastadora monotonía diaria de unas existencias que han sido encarriladas en trabajos alienantes y relaciones insustanciales de donde no hay escapatoria posible. Su máxima aspiración parece ser seguir tal cual hasta que acaben sus días, pero para empeorar las cosas, las pocas inquietudes con que intentan proporcionarse una mínima alegría son aniquiladas por el entorno (compañeros de trabajo, parejas, familiares, etc.), que se muestra implacable con aquellos que intentan separarse de la multitud gris y falta de esperanza. Admito que a medida que los relatos iban cayendo uno tras otro me sentía un poco decepcionado porque esperaba siempre dramones del calibre de Via Revolucionaria. Pero la verdad es que al terminar el libro y recapacitar sobre lo que había leído me di cuenta de que todos eran perfectos ejemplos del infierno de mediocridad en que cualquiera de nosotros puede terminar, si no es que lo estamos ya.

En Solo de Libros hacen una reseña acertadísima de este volumen, señalando puntos negativos de las historias que yo he preferido obviar (por ejemplo la 'inocencia que resulta ramplona' de muchos de los personajes). También podéis echar un vistazo a la crítica de Después del Naufragio.

26 sept 2013

Cuentos - Kjell Askildsen

Este es, sin duda alguna, el mejor libro de cuentos que he leído en lo que va de año. A lo largo de los 36 relatos cortos que incluye esta recopilación de la editorial Lengua de Trapo, Kjell Askildsen despliega su espectacular talento narrativo para mostrarnos el lado más amargo de la vejez y la muerte, de la soledad y decrepitud, de la perversión que subyace en las relaciones familiares y en la religión.

Sus relatos cortos son descarnados, angustiosos, demoledores. En la mayoría de los casos los protagonistas son ancianos que viven aislados de la sociedad y casi al límite de la pobreza. La mala salud o simplemente la decadencia física tras acumular décadas de vida hace que el acto más trivial se transforme en una odisea: caminar, bajar escaleras, iniciar una conversación. La soledad aniquiladora a que se enfrentan constantemente es en parte elegida voluntariamente, ya que son plenamente conscientes de su rechazo a la humanidad y de la imposibilidad de comunicación. Sin embargo, cuando en su desesperación intentan conversar con cualquier persona (porque se pasan días sin hablar con nadie) no se encuentran más que con rechazo e indiferencia. El fallecimiento de familiares y antiguos amigos o conocidos parece ser su último vínculo con la realidad, pero para su desgracia les enfrenta a hermanos, hijos o cónyuges y provoca enfrentamientos con ellos, puesto que otra constante en las tramas son las difíciles (casi imposibles) relaciones personales y familiares. Mentiras, verdades a medias y la total y absoluta incomprensión del prójimo a pesar del contacto diaro -y en ocasiones incrementada por las creencias religiosas-, originan pequeños dramas cotidianos que no llegan a más por el destinterés o la sumisión tácita de alguno de ellos.

Aunque hay dos cuentos en particular que me han parecido insuperables, inmejorables ('El comodín' y 'Un repentino Pensamiento liberador'), cualquiera de ellos es devastador anímicamente, brutal en la exposición de las miserias del ser humano y a pesar de ello, extremadamente sutil a la hora de mostrar los deseos más íntimos de felicidad. En mi opinión, todos son obras maestras. Totalmente recomendado.

Tenéis más reseñas de este volumen de Cuentos en Asesinos tímidos y La Medicina de Tongoy, que incluyo porque fue quien me descubrió al noruego, aunque en realidad comenta otra compilación de cuentos suyos.

22 sept 2013

La Voz de los Muertos - Orson Scott Card

Han tenido que pasar más de dos años y medio para encontrar el momento adecuado y ponerme con la continuación de El Juego de Ender: La Voz de los Muertos. Una vez más recurro al resumen editorial para dar unas pistas del argumento:
Después del genocidio de los insectores, Ender Wiggin desapareció y en su lugar surgió una voz poderosa: la nueva religión de los Portavoces de los Muertos, que sirven como sacerdotes a los que no creen en ningún Dios y sin embargo creen en los valores de los seres humanos. Han pasado tres mil años desde los hechos de El juego de Ender, pero los efectos del viaje relativista permiten la presencia de un Ender de treinta y cinco años que será el elemento central en el segundo contacto de los seres humanos con otra inteligencia galáctica. Una nueva especie, que al igual que los insectores son extraños y en sus primer contacto con los seres humano han causado muertes incomprensibles. Solo Ender, el genocida, tendrá la valentía de afrontar la verdad.
También resultó multipremiada esta segunda entrega de la Saga de Ender (que para mi sorpresa lleva ya la friolera cantidad de 14 novelas), en concreto el Nebula de 1986 y los Hugo y Locus de 1987. ¿Los merecía? Pues al igual que hace unas semanas con El Hombre demolido no voy a poder comparar con el resto de los nominados, pero tengo que admitir que la novela me ha resultado muy entretenida. Ender se ha transformado en una especie de terapeuta familiar/filósofo (lo siento, pero esa historia de la religión de 'Los Portavoces de los Muertos' no se sostiene) que ha adquirido una conciencia nueva tras entrar en contacto telepático con la Reina de los Insectores al final del anterior volumen. Con la revelación de que los Insectores tenían intenciones pacíficas y que las guerras fueron un problema de incomprensión entre especies, su triunfo tras la aniquilación de una raza alienígena al completo ha sido recalificado por la historia como la mayor infamia ejecutada por el ser humano. Así que Ender viaja a velocidad sub-luz por todos los mundos colonizados por el hombre expiando sus culpas ayudando a la gente a resolver sus problemas más transcendentales y a la vez, buscando un ecosistema con las condiciones adecuadas para hacer que la crisálida de la Reina Colmena devuelva a la vida a los Insectores. Ese lugar resulta ser el planeta Lusitania, donde hay una pequeña colonia de terrícolas y la que es la siguiente especie alienígena inteligente que se ha descubierto en el universo: los porquinhos, llamados popularmente cerdis. Tras la muerte de un xenólogo (el equivalente a un antropólogo pero que estudia razas extraterretres) a mano de los cerdis, una de sus colaboradoras solicita la asistencia de un Portavoz de los Muertos para aliviar su pena, así que Ender se dirige a Lusitania a resolver los mil y un problemas (personales, familiares, interespecie, religiosos, etc.) que se crearán durante los veintitantos años que transcurrirán en tiempo no-relativista durante su viaje.

Como he comentado más arriba, la novela se lee muy fácilmente y distrae todo el rato, aunque tira demasiado de emociones facilonas para dar golpes de efecto. ¿Familias desestructuradas con niños semiabandonados a su suerte? A mansalva. ¿Personajes angustiados que se autoinflingen castigos por su sentimiento de culpa mal entendido? Los tenemos. ¿Relaciones afectivas atormentadas y fuera de la moral católica impuesta en la colonia? ¡Faltaría más! ¿Asesinatos rituales con características aparentemente panteístas? Algo sorprendente, pero cierto. Además se juega con los intereses religiosos contrapuestos, con una lucha solapada entre el catolicismo imperante en en Lusitania y la pseudoreligión humanista de los 'Portavoces de los Muertos'. A mi esto me da mucha risa, que miles de años en el futuro se nos pretenda hacer creer que las religiones siguen con sus planteamientos de poder actuales me resulta ridículo. En el caso de Orson Scott Card es comprensible ese interés en traer a la palestra la cuestión religiosa porque al parecer es un mormón convencido con antepasados mormones convencidos durante varias generaciones (lógico pues, que este autor sea un reaccionario de narices), pero ese escenario proyectado a miles de años en el futuro me resulta imposible de creer, vista la deriva atea, agnóstica y laica que están tomando las sociedades a medida que avanzan culturalmente

Resumiendo, una novela de ciencia-ficción entretenida con la profundidad característica de un best-seller. Tenéis una abrumadora y demoledora crítica de esta novela en Rescepto indablog, y otra más en Ánima Barda.

18 sept 2013

Mil Violines y otras Crónicas sobre Pop y Humanos - Kiko Amat

Este libro, de nombre excepcionalmente largo para lo que es habitual, y que por ahorrar tiempo denominaré simplemente Mil Violines, recoge una serie de artículos en los que Kiko Amat manifiesta su pasión por la música pop y por los discos. A lo largo de 14 capítulos y tres o cuatro apéndices asistimos a un despliegue de emociones descontroladas mediante las cuales el autor intenta hacernos ver cómo el pop ha moldeado su vida y le ha hecho ser quien es.

Kiko Amat es muy vehemente en la defensa de sus convicciones y sus preferencias musicales, lo cual no me parece mal, el problema es que en esto de los gustos, cualquier justificación basada en emociones es pueril y ridícula. Los argumentos que usa para sostener sus preferencias musicales y estéticas -y menospreciar las de los demás-, podrían ser utilizadas sin cambiar una sola letra para defender lo opuesto y desacreditar las suyas. Es decir, la rigurosidad y coherencia propia de un ensayo (él mismo define el libro así) brillan por su ausencia en este panfleto incendiario que recopila los dogmas del pop genuino. No pongo en duda los vastísimos conocimientos musicales del autor, atestiguados por su numerosísima colección de discos, pero de ahí a la infalibilidad hay un abismo. Por si esto no fuera suficiente, el tono del texto es arrogante y condescendiente, innecesariamente agresivo la mayoría de las veces. Su prosa tabernaria está llena de rancias gracietas machistas y homófobas que uno esperaría más bien en un chiste de Arévalo. Esta actitud belicosa va de la mano de la exaltación de la clase obrera habitual en Amat, tanto es así, que en un momento de delirio llega a jactarse de su total desconocimiento sobre música clásica alegando luchas interclasistas, arbitrariedad de lo que constituye la alta o la baja cultura y no sé qué tontunas más. Curiosamente, luego no le tiembla la mano bien para aplicar a sus preferencias calificativos tan irrisorios en este contexto como 'verdadero' o 'auténtico', para mirar por encima del hombro a otros colectivos de tendencias izquierdistas ('comunistas andantes' y 'pseudoanarquistas veganos', sin ir más lejos) a quienes atribuye opiniones diferentes a las suyas.

Hay momentos un poco esquizofrénicos en los cuales uno no sabe qué pretende el autor: tan pronto defiende a autores de ideologías diametralmente opuestas a la suya (Céline, por ejemplo), como pone a caer de un burro toda forma de arte no basada en la figuración. En fin, me cuesta creer que alguien con tantas inquietudes culturales pueda resultar tan corto de miras como para pretender proyectar deliberadamente su visión personal del arte en general y la música pop en particular como la única válida y legítima. Lo cierto es que en sus reseñas para el suplemento Cultura/s me han parecido siempre muy correctas. Estoy tentado a pensar que Amat ha fabricado un personaje público forzando una pose de angry young man (más lo primero que lo segundo, que ya tiene una edad) con un toque de dandy bon vivant. Y que conste que comparto muchísimas de sus filias -musicales, estéticas, vitales, etc.-, pero en mi modesta opinión un poco de humildad de vez en cuando no está mal. Es posible que el autor fantasee con un paraiso lleno de individuos tocados por la gracia de compartir sus mismos gustos, yo sin embargo creo firmemente que en la variedad está el gusto. Con todo, hay algo que me gustaría destacar del libro, se trata de los contados momentos en que Amat deja de soltar sapos y culebras para en su lugar, darnos a conocer entrañables/simpáticos/divertidos detalles de su vida, de sus experiencias y desvaríos adolescentes o de joven adulto por Sant Boi, la Costa Brava o Londres, aunque ¿a quién quiero engañar?, éste es otro libro del que podría haber prescindido perfectamente. 

Más reseñas en Evadidos y el blog de Javier Calvo. A ambos les ha encantado.
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