27 ago. 2013

Contrapunto - Aldous Huxley

Contrapunto es una ambiciosa novela coral en la que Aldous Huxley nos muestra una increíble instantánea del Londres de entreguerras. A pesar de su volumen (la vieja edición de Edhasa que compré en Internet por dos duros tiene más de 550 páginas), no hay lugar para el aburrimiento, ya que el alto número de personajes, las diferentes tramas que afectan a cada uno y las relaciones que existen entre todos ellos hacen que sea imposible bajar la guardia durante la lectura si queremos hacernos una idea de totalidad. Claro que esto mismo que acabo de indicar es también su principal inconveniente: son tantas las historias a seguir que la narración resulta muy exigente con el lector.

Dadas las características de esta obra, sería muy tedioso detallar la trama. Por dar unas pistas, nos enfrentamos a la vida de un cúmulo de personajes que pululan por el Londres y la Inglaterra de la segunda mitad de los años 1920s, ejemplos todos ellos de la la sociedad británica del momento.

  • Por un lado tenemos a los Bidlake: John, el padre, un afamado pintor, con obras en la Tate Gallery y una truculenta vida amorosa, aunque para su desgracia pasa ya de los 70 años y está en franco declive, tanto física como artísticamente. Su hijo Walter, un joven periodista de personalidad débil que siempre anda de flor en flor, al igual que ocurría con su padre. Vive con Marjorie Carling, que dejó a su borracho y violento marido y a quien ha dejado embarazada. La relación entre ambos está en las últimas ya que él se ha cansado de sus constantes quejas y ahora anda como loco tras la arrolladora e incontrolable Lucy Tantamount, poseedora de sexualidad exultante e indomable; hija de los muy nobles Lord y Lady Edward Tantamount, .
  • Por otro están el escritor Philip Quarles y su esposa Elinor (hija a su vez del pintor John Bidlake y hermana de Walter). Ambos acaban de regresar de la India a casa de los adinerados padres de Philip, Sindney y Rachel Quarles. El padre, Sindey, ha fracasado en todo lo que ha intentado: (política, negocios, historiador) y mantiene una aventura amorosa con su secretaria personal; su madre, Rachel, ha conseguido majenar a su marido discretamente desde la sombra para impedir que se arruinasen. Es muy pía y devota, y su profundo sentimiento religioso le hace ser una excelente persona. Philip y Elinor tienen un hijo, el pequeño Phil, quien durante la estancia de éstos en el extrajero se ha quedado al cuidado de Mrs. Bidlake, la madre de Elinor, que vive separada de John pero a quien le une un gran cariño.
  • También tenemos a Mark Rampion, un pintor y escritor procedente de la clase obrera pero que por intrincadas casualidades tuvo acceso a una educación universitaria, casado con Mary, hija de unos acaudalados terratenientes. Maurice Spandrell, un crápula sin oficino ni beneficio atormentado por una difícil relación con su madre, casada en segundas nupcias con un militar a quien Maurice no puede ni ver. Everard Webley, líder carismático e indiscutible de la Hermandad de los Ingleses Libres, un partido político de corte fascista, que a su vez está completamente enamorado de Elinor Quarles. Ésta, debido al difícil carácter de su marido Philip, se está planteando seriamente ser su amante. Illidge, un joven activista de izquierdas y clase obrera que trabaja como ayundante de Lord Edward Tantamount en sus estériles devaneos científicos de clase alta. Y para finalizar, Denis Burlap, jefe de Walter Bidlake y director del periódico El Mundo Literario, con aires moralistas pero en realidad un libertino que mantiene relaciones simultáneamente con secretarias, inversoras, escritoras, su casera etc.
Así pues, entre todos estos personajes y muchos otros más, asistimos a un vastísimo argumento en el que hay cabida para todo lo que se nos ocurra. Historias de amor, de pasión, de celos y de adulterio por un lado (los triángulos amorsos formados por Walter + Lucy + Marjorie y Philip + Elinor + Everard; Sidney + su secretaria). Denuncia social de las diferencias de clase por otro (Mark + Mary, una atípica pareja interclase; Illigde + Lord Edward). También una implacable exhibición de miserias humanas (en especial en las actitudes y comportamientos de John y Walter Bidlake, Spandrell, Burlap). Hay también metaliteratura, representada por Philip Quarles, quien en varios capítulos recoge en sus diarios notas e ideas para construir un libro en el que podemos reconocer muchos de los personajes y técnicas que estamos contemplando mientras tanto. Y lo que me ha parecido especialmente interesante es que Huxley aprovecha para plasmar hábilmente sus propias ideas políticas y filosóficas, empleando para ello principalmente el discurso de Illidge, Webley y Maurice. Este último punto recoge algunas ideas increíbles, en concreto hay una crítica imbatible al trabajo y un análisis del lado oscuro de la sexualidad humana de una lucidez pasmosa.

Resumiendo, una lectura exigente y para tomarsela con calma, pero que recompensa con creces el esfuerzo invertido. Tenéis otras reseñas de este libro en Papeles Perdidos (sí, lo sé, enlazo a un blog de Babelia a pesar de que no me gusta referenciar a los grandes medios) y The Sense of the Past.

2 comentarios:

el convincente gon dijo...

Yo me la leí de adolescente y me pareció una de las mejores novelas que había leído hasta entonces pero la verdad es que lo único que recuerdo de ella, no sé por qué, es el personaje del pintor mayor con problemas digestivos. En concreto recuerdo una escena en la que ese personaje está de tan buen humor que se atreve a comer carne (un filete o una chuleta), algo que tiene prohibidísimo, pero le sienta fatal y le arruina el día.

Nunca he tenido ganas de releerla lo cual, en mi caso, suele ser mala señal.

Cities: Moving dijo...

@el convincente gon: Pues no sé qué decirte, en mi caso son muy, muy pocos los libros que me apetece releer y aún menos los que efectivamente, he leído en más de una ocasión. Pero eso en ningún caso significa que el resto sean malos, de todo hay, claro está. Por cierto, tienes una memoria prodigiosa, la escena que describes le ocurre efectivamente a John Bidlake

;)

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