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6 sept 2020

Liberación animal - Peter Singer

En 1975 aparecía la primera edición de Liberación animal, un libro que dio un marco de referencia ético y filosófico al movimiento animalista. El planteamiento de Peter Singer se fundamenta en otorgar igual consideración a los intereses de todos los animales, en lugar de poner siempre por delante los del ser humano. A esta forma de discriminación basada en la especie a la que pertenece cada individuo la denominó especismo, por analogía con el racismo y sexismo. Está tan extendida que hasta que él escribió este tomo no había recibido atención, no ya del público en general, sino ni tan siquiera en el ámbito de la filosofía.

El libro aborda la situación de los animales en relación con el hombre en seis capítulos. En el primero aborda la necesidad de replantearnos el trato que damos a los animales desde una óptica ética. Plantea que es necesario ampliar nuestra esfera moral para incluir y respetar los intereses básicos que buscan todos los animales, siendo el más manifiesto el de evitar el sufrimiento, equiparable completamente al del ser humano. En los capitulos dos y tres nos da ejemplos de cómo ignoramos este interés tan primario de los animales al usarlos como objetos de experimentación por un lado, y como alimento por otro. El relato de la realidad de los animales en los laboratorios y en las granjas industriales, donde se inflige sufrimiento diariamente a miles de millones de animales, es totalmente desapasionado. Para evitar caer en una emotividad que podría tachar de parciales todos sus argumentos, Singer se limita apenas a compilar y transcribir para nosotros publicaciones científicas que detallan los estudios realizados, o bien recurrir a revistas e informes de ambos sectores. La inutilidad y ridiculez de la gran mayoría de los experimentos que se llevan a cabo con animales, así como la arbitrariedad de usar como alimento la carne y otros productos producidos por los animales (leche y huevos), queda demostrada de esta manera con una facilidad pasmosa. El capítulo cuarto defiende la adopción del vegetarianismo/veganismo como única vía posible de boicotear la ganadería industrial en el sistema capitalista. Los dos últimos capítulos se centran respectivamente en dar una visión histórica del especismo y en mostrar en qué situación se encuentra en la actualidad. O más bien en el momento de la revisión del texto, que en esta edición yo diría que a principios de los 2000s. Quizás esta parte necesitaría una nueva revisión ya que por aquel entonces el autor se mostraba mucho más optimista de lo que los años sucesivos han demostrado.

Tengo que reconocer que el texto me ha sorprendido sobre todo por su imparcialidad. El propio Singer admite que durante su redacción tuvo que hacer notar que él no se consideraba a sí mismo ni amante de los gatos, ni de los perros, ni de ninguna mascota. Por desgracia así era como muchas personas interesadas en ayudarle entendían su proyecto, como una especie de defensa de los animales de compañía. Por ello el registro, la fuentes o los argumentos que usa obligan al lector a abordar el problema con una objetividad que debería hacerle cuestionarse la forma en que ve a los animales. Otra cosa es que pueda vencer la inercia y realizar los cambios que el filósofo australiano propone para otorgar a los intereses de los animales la importancia que merecen. Por otro lado hay que destacar que nos muestre a las claras el impacto que la ganadería intensiva tiene en el planeta y en la probreza mundial, algo que sin duda es señal inequívoca de la perspicacia y agudeza del autor. A fecha de hoy esta conexión también forma parte de las reclamaciones de activistas medioambientales. En fin, ya he mencionado más de una vez en este blog mi compromiso con la causa animalista, así que no voy a poder añadir mucho más a esta reseña sin que se me vea el plumero. En cualquier caso creo que se trata de una lectura que puede servir para abrir los ojos a muchas personas, ya que por más que la industria nos muestre en la publicidad a vacas lecheras pastando libremente por los montes de Asturias, la realidad, tanto en el caso del sector lácteo como en el resto de la industria ganadera, es bien distinta.

9 oct 2018

Picnic en Hanging Rock - Joan Lindsay

Los motivos por los que hoy fusilo parte del resumen editorial de Picnic en Hanging Rock para dar unas pinceladas de la trama van más allá del clásico "¿Para qué reinventar la rueda?" que empleo habitualmente. El hecho es que, por un lado, el número de personajes de esta novela es muy elevado: tanto es así que se abre un breve glosario informando de los nombres y los papeles que interpretan en la historia. Pero es que además, en una visión precognitiva propia de algún personaje de Philip K. Dick, he sido consciente de que las diferentes subtramas que se desarrollan tras el trágico acontecimiento con el que se abre la narración iban a ponermelo muy difícil para condensar toda la acción. Así que de pronto, la sinopsis que aparece en la web de Impedimenta me ha parecido perfecta para salir del embrollo. Bien es verdad que es especialmente breve y por tanto, no nos da una idea completa de a qué nos enfrentamos. No pasa nada porque esa parte ya me encargo yo de contarla a continuación.
Lo que empieza siendo una inocente comida campestre se torna en tragedia cuando tres niñas y una profesora desaparecen misteriosamente entre los recovecos de Hanging Rock, un imponente conjunto de rocas rodeado de la salvaje y asfixiante vegetación australiana. La única chica que logra regresar, presa de la histeria, no recuerda nada de lo sucedido.
Una de las cosas que más me ha sorprendido de este libro es que su planteamiento me parece muy moderno, muy contemporáneo. Más propio de las series de TV de misterio, terror o ciencia-ficción que se vienen produciendo en los últimos años que de una novela escrita en 1967. La desaparición de las tres jóvenes y una de las institutrices sirve de catalizador a Joan Lindsay para centrarse en los efectos que esta desgracia provoca en el entorno más cercano a las cuatro desdichadas mujeres, quedando el funesto acontecimiento en un segundo o tercer plano tras ser explicado en el primer capítulo. Y en lo que ha demostrado ser un golpe maestro, ni siquiera llegaremos a tener una explicación de lo que ocurrió. El libro se cerraba con la misma pero según nos indica la Wikipedia, la autora australiana lo eliminó de la versión final a sugerencia de su editor.

La ambientación temporal y geográfica de la obra es magnífica. Tenemos de la opresiva e incómoda moda femenina victoriana. La exuberante, salvaje y peligrosa flora y fauna australiana. Se palpa la diferencia de clases heredada de Gran Bretaña. La brecha social entre los acaudalados residentes de Lake View, Alto Macedon, -con el Coronel y la Sra. Fitzhubert y su sobrino el honorable Michael a la cabeza-, y su sus numerosos sirvientes -cocineras, jardineros, mozos de cuadra, etc.- queda muy bien reflejada en los rígidos usos y costumbres. Resulta por tanto inevitable verse transportado al Colegio Appleyard para señoritas en 1900, y disfrutar así de las numerosas desgracias que desencadenará ese aciago suceso. Aunque hay que reconocer que el regusto que deja es algo amargo. En apenas mes y medio asistiremos al progresivo declive del exclusivo centro escolar; a la caída en desgracia de su fundadora y directora, la Sra. Appleyard; al cruel tratamiento a que ésta somete a Sara Waybourne, una interna huérfana en situación más  indefensa; a la renuncia de una de las profesora, la Srta. Dora Lumey, debido al ambiente insoportable del centro, etc. Incluso me ha parecido intuir que tras la amistad entre Michael y Albert Crundall, el cochero de los Fitzhubert, había una cierta inclinación homoerótica por parte del joven de clase alta. Resumiendo, una novela entretenidísima y muy adictiva, con multiples voces que aportan gran variedad al texto y repleta de misterios sin resolver. Creo intuir eso sí, que no gustará a aquellos que necesiten obtener respuestas. Tenéis más reseñas en Fabulantes y Solo de libros, donde han quedado tan encantados como yo mismo, y en Las inquilinas de Netherfield, que son del tipo que he mencionado en último lugar.

20 abr 2018

Manchada de sangre - Dan Wickline y Ben Templesmith

En un futuro próximo aunque indeterminado, Kenji ha sido criado siguiendo el estricto código ético de los samuráis. Un día recibe la noticia de que su padre, alto directivo de una multinacional con sede en EEUU, ha completado el ritual del seppuku para morir con honor cuando se descubrió que era responsable de una apropiación irregular de activos de la compañía. Nuestro protagonista viaja entonces a Seattle para encargarse del traslado del cuerpo a Japón y de paso encontrar a los responsables de su muerte, ya que le resulta imposible creer que su padre sea culpable de un crimen que va totalmente en contra del bushidō.

Manchada de sangre es una historia breve y predecible que a pesar la simpleza del guión, resulta muy atractiva principalmente por el efectista apartado gráfico. Los elementos de ciencia-ficción en realidad no tienen casi peso, apenas algún que otro vehículo volador que podría haberse sustituido sin problema por una moto de gran cilindrada sin que el resultado se hubiera visto afectado lo más mínimo. No se puede decir que el norteamericano Dan Wickline se haya roto los cuernos para escribir la trama. Ahora bien, el trabajo de ilustración del australiano Ben Templesmith me ha parecido espectacular. Su estilo es fingidamente desaliñado, desgarbado, como si apenas le bastara con trabajar unos monigotes que no terminan de estar del todo definidos. Las perspectivas no están cuidadas. Los onomatopeyas parecen garrapateadas por crios que están aprendiendo a coger los lápices. Da la impresión de que ha aplicado los colores de los elementos de la viñeta y de los fondos con prisa, sin mucho interés y por dejarlo solo mínimamente presentable. Y a medida que lo percibes te das cuenta de que su mayor atractivo es precisamene ese aspecto general de descuido. Prueba más que evidente por otro lado del gran talento de este artista. Sorprende también que no tenga reparos en emplear algún tipo técnica de de postprocesado digital para conseguir un efecto de desenfoque muy artificioso, pero que resulta brillante en los golpes y las escenas de peleas.

Poco más que añadir, la verdad es que el tomo no llega ni a las 50 páginas pero su lectura resulta un placer a nivel visual. Curioseando Internet he descubierto que tanto Wickline como Templesmith participaron en el cómic 30 Days of Night, que yo conocía a través de la infravalorada adaptación homónima a la gran pantalla 30 días de oscuridad (David Slade, 2007). También os la recomiendo si como yo, sois aficionados al género de terror y a las películas de vampiros. Tenéis otra reseña de este pequeño volumen en Ocio zero. EStá más trabajada que la mía pero viene a decir poco más o menos lo mismo.

6 may 2013

El Koala asesino - Kenneth Cook

Estoy seguro de que todo el mundo tiene el típico amigo/conocido que a la más mínima se pone a contar anécdotas. De la mili los más viejunos, de una Erasmus en la Universidad de Osnabrück (Baja Sajonia) los más jovenzunos, o algo que te petas de risa que pasó en aquellas vacaciones para el resto. Si estás tomando unas cervezas en un ambiente distentido tienen su gracia, y cuando hay confianza llega un momento en que el pozo se agota y ya te las conoces todas. Pero bueno, el alcohol tiende a relativizar esos aspectos y sigues riendote igual, incluso aprovechas para enlazarlas con las propias, improvisar alguna mezclando ficción y realidad, etc. Ahora bien, poner esas anécdotas por escrito y tratar de hacerlas pasar por relatos cortos humorísticos son palabras mayores. Lo que puede hacerte reír mientras tomas una caña con tus amigos pierde totalmente la gracia y el sentido cuando lo lees disfrazado de narrativa. Y justamente eso es lo que recopila Kenneth Cook en El Koala asesino: un total de quince anécdotas sin demasiada chispa que al transcurrir en Australia cuentan con el atractivo de lo inusual e inhóspito de aquel territorio, pero que en el fondo, resultan tan pesadas, cansinas y faltas de interés como las historietas del pariente lejano que por sorpresa visita a tu familia una tarde de domingo.

El 100% de las anécdotas se cuentan en primera persona por el autor y responden al siguiente formato: fauna autóctona mortífera que pone en peligro la vida del narrador y de la que se da buena cuenta a base de disparos, explosiones, golpes y lo que haga falta. Hablamos de cocodrilos estuarios, serpientes venenosas, tiburones, cerdos asilvestrados, incluso los koalas se revelan como unas bestias desalmadas. Todo ello va aderezado con tipismo australiano basado en el consumo desorbitado de alcohol, hombres rudos y curtidos por la dureza del desierto y/o aborígenes de aspecto lelo y ausente que timan a los europeos que se las dan de listillos. Además, Cook se describe a sí mismo siempre que puede como un individuo de barba poblada y gran tamaño (no llega a quedar claro si es corpulento, obeso o una mezcla de ambos), de carnes blancas y flácidas y en muy baja forma física. Supongo que así pretende provocar la simpatía del lector, presentandose como un gran oso simpático y bonachón al que dan ganas de abrazar y compadecer por su mala suerte. Pero de eso nada: se trata de un individuo con propensión a la ingesta de alcohol y muy débil de carácter, incapaz de decir que no(1). Esto hace que se vea envuelto en situaciones muy peligrosas que por norma habitual siempre se resuelven masacrando animales. Y lo que es resultado de una actitud irreflexiva y cobarde nos lo vende como un acto de supervivencia del más fuerte. En fin, puede que a quien le vaya el rollo paleolítico del macho cazador en un entorno hostil le hagan gracia. Yo desde luego no se la he encontrado, ni en el fondo ni en la forma.

Tenéis más comentarios sobre esta tomadura de pelo en El Placer de la Lectura, Un pickwickiano en Blandings y Me Libro. Con sus más y sus menos, todos recomiendan su lectura. Creo que a estas alturas del post huelga decir que yo no.

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(1) Pues sí, poco más o menos como el protagonista de Pánico al Amanecer.

25 oct 2012

Diáspora - Greg Egan

Cuando subí la reseña sobre Axiomático, la colección de relatos cortos de Greg Egan a través de la cual tomé contacto con su obra, me quejaba de que las excelentes ideas de sus cuentos se viesen empañadas por la innecesaria y abrumadora justificación científica que incluían. Ojo, innecesaria y abrumadora siempre en mi opinión personal. Pues bien, Diáspora es, muy a mi pesar, más de lo mismo.

De nuevo me he encontrado con una trama de fondo muy interesante que empieza rozando el año 3000 de nuestra era y transcurre durante miles de años en el espacio (bueno, para ser más exactos en diferentes espacios). En la misma se entremezclan obsoletas personas de carne y hueso, conciencias virtuales que proceden de un ser humano o bien lo emulan desde cero, y por último robots que albergan conciencias humanas o modeladas en base a ellas. El mayor peso de la narración lo llevan con diferencia las entidades virtuales de base humana, que se han de enfrentar a mil vicisitudes, catástrofes y problemas de complicada solución, todo ello aderezado con extenuantes desarrollos que van desde el relato de procesos computacionales, hasta teorías astronómicas o de Mecánica Cuántica. Y para ello el autor da por hecho que tenemos suficientes conocimientos de Mátemáticas como para manejar con soltura conceptos habituales en Topología (espacios multidimenisonales, geometría fractal, etc.). No sé yo si la comprensión de las mismas estará al alcance del lector medio, mi impresión es que no, pero prefiero no seguir por ahí por aquello de piensa el ladrón que todos son de su condición. Solo diré que a mi tantísima ciencia en un libro de ficción me resulta totalmente prescindible.

Y a pesar de lo dicho estoy bastante satisfecho con la historia porque es muy, muy original. Coincido con Palimp de Cuchitril Literario en que es de agradecer que existan autores que partiendo de conceptos y teorías científicas actuales incorporen lo que a mi parecer son ideas novedosas para la ciencia-ficción, aunque claro yo es que sigo siendo todavía bastante bisoño en este género y aún pienso en él con un ligero regusto retrofuturista localizado temporalmente entre los 1950s y los 1970s.

En fin, debo de ser un poco rara avis porque parece que en la blogosfera no molesta en absoluto la profundidad hard de Greg Egan. No me he podido resistir a citar un par de blogs que me han sorprendido por sus apreciaciones. Por ejemplo en El Trasgu Probabilista minimizan el peso de la ciencia en la novela con una ligereza que me resulta difícilmente disculpable:
"En realidad son un par de cositas, la idea de haces fibrados en geometría diferencial, una idea feliz de John Wheeler sobre los agujeros de gusano y la naturaleza de las partículas, un argumento de Dirac sobre la naturaleza del espín, y de vez en cuando alguna mención a la dependencia de las interacciones con la dimensionalidad del espacio"
¡Exacto! El problema en realidad es que yo soy muy exagerado. ¿Qué son los haces fibrados en geometría diferencial y los agujeros de gusano sino dos tontunas al alcance de todo hijo de vecino? Perdón por la sorna, pero es que hace falta estar muy desconectado de la realidad del fracaso escolar de este país para decir algo así. Sin embargo, En Clave Pública no puede tener una opinión más diferente:
"En otros momentos es terriblemente científica explicando teoremas matemáticos o problemas de astrofísica a un nivel sólo apto para gente muy de ciencias. Una novela que se permite el lujo de presentarnos y detallar un paisaje en 6 dimensiones físicas sin pestañear [...] Es una novela que no esta pensada para el lector"
Por otro lado, mis habituales siguen convencidos de la valía de las propuestas literarias de Egan. En el ya mencionado Cuchitril Literario detecto un ligero conato de idea de sombra de pega, pero Rescepto etiqueta directamente a este libro como obra maestra. Ahí queda eso.

23 feb 2012

El Pozo - Elizabeth Jolley

Una vez más me he dejado llevar por impulsos irracionales y aprovechando una compra de libros usados en Internet, adquirí otra novela de la -a todos los efectos- escritora autraliana Elizabeth Jolley, de quién ya reseñé Foxybaby hace meses. No entiendo muy bien por qué lo hago, es decir, no es que guarde un recuerdo estupendo de aquella novela, de oh qué maravilla, qué historia tan original y cómo escribe la Jolley, aun así no dudé en añadirla al pedido original cuando la vi. En fin, probablemente se debe a mi afán por hacerme con objetos difíciles de conseguir por el mero hecho de que han pasado a ser rarezas inencontrables. Y también que estaba super barata, pero bueno, vayamos al asunto.

El Pozo es una novela con una fuerte carga de suspense y terror psicológico. La aparente convivencia ideal entre Hester Harper, una acaudalada ex-terrateniente australiana, y Katherine, una joven huérfana que vive con ella en acogida, se tuerce a raíz del atropello accidental de un desconocido una noche cuando volvían a su aislada vivienda por esos caminos rurales de dios. Para deshacerse del cuerpo y aquí no ha pasado nada, arrojan el cadáver a un pozo seco que hay en la propiedad. Lamentablemente, no para el muerto sino para ellas, que para el atropellado las cosas ya no pueden ir peor, descanse en paz el pobre, lo hacen desaparecer en el agujero oscuro y frío ***antes*** de advertir que les había robado una importante suma de dinero, ¡toma ya! La gravedad de la situación provoca que la muchacha pierda la cabeza y sufra una serie de ideas delirantes que llegan a dar bastante miedo. Aplausos a la Jolley por ello. Pero esto no es todo. Para liar aún más la trama, Miss Harper tiene un bagaje emocional de aúpa la mujer. Solterona empedernida, sufre una severa cojera desde que era una niña lo cual la ha vuelto insegura y amargada; la sobreprotección que ha recibido de su padre y el administrador de su antigua granja y sus finanzas la han convertido en una persona bastante huraña, desconfiada, malpensada y paranoica. Ovación a la Jolley por su gran habilidad a la hora de transmitir el turbio carácter de este otro personaje.

La relación de dominación y dependencia que Hester ha establecido con Katherine, aislándola de cualquier influencia externa, hacen que el conflicto se desarrolle por unos caminos tremendamente inquietantes. Durante muchas páginas asistimos a una historia en la mejor tradición de personajes que llevados al límite nos lo hacen pasar fenomenalmente, muy a lo Patricia Highsmith. Por desgracia para el lector, la resolución es muy poco novelesca. Después de ponernos la miel en los labios y darnos a entender que todo iba a terminar con una gran debacle, un hecho de lo más cotidiano vuelve a poner orden en el mundo y si te he visto no me acuerdo. ¡Thumbs down para la Jolley! ¡Buh, buuuuuuh! ¡Por favor, eso no se hace! No puedes convertir a una jovencita en una especie de Norman Bates australiana y pretender resolver un desorden mental tan serio sin ayuda médica profesional. Y yo que había llegado a pensar que Katherine masacraba a Miss Harper para a continuación vestirse con las rigurosas ropas de la tullida y tener sexo con el ladrón muerto, previamente recuperado del fondo del pozo junto con el botín... ¡jojojojoo, qué gran final!

No me hagáis mucho caso, cierres apócrifos aparte, como he dicho la novela tiene momentos buenos de verdad, pero un final que para mi gusto no está a la altura ni mucho menos. Con todo, se ha ahorrado el denigrante recurso de "todo era un sueño" que ya sufrí en Foxybaby. No hay apenas reseñas de este libro en la blogosfera en español, sólo he encontrado una compartida en At Winnifred's.

1 ago 2011

Pánico al Amanecer - Kenneth Cook

Pánico al Amanecer es un clásico de la literatura australiana elevado a la categoría de obra de culto, o al menos eso decían en el artículo del diario Público que me lo dio a conocer. Como lo describían como una historia de autodestrucción, acto que siempre ha despertado en mí una curiosidad mórbida, me decidí a comprarlo. Desde luego no puedo sentirme estafado porque eso es sencillamente lo que he encontrado: autodestrucción, misera, crueldad y brutalidad humana al 100% todas ellas y a lo largo de todo el texto.

El protagonista se embarca en un viaje al infierno de la degradación al que llega aniquilandose a sí mismo sin piedad. John Grant, que así se llama, se ve desbordado por los acontecimientos debido principalmente a su falta de carácter y a la ingesta continuada de alcohol. Su envilecimiento alcanza las cotas máximas cuando se ve arrastrado a una cacería noctura de canguros junto con un par de mineros desalmados y un repulsivo médico adicto a las drogas. Primero a tiro limpio y finalmente cuchillo en mano, la imagen de esos inocentes animales siendo masacrados tanto por él mismo y como por los demás degenerados le perseguirá a partir de ese momento, conduciéndole a un desenlace fatal, amortiguado en parte en el último capítulo casi a modo de epílogo.

En fin, en el Blog de Metrópolis Libros dicen que todo el desarrollo de la novela es bastante previsible y que no encierra grandes sorpresas al lector curtido. No les falta razón, aunque no por ello podré olvidar fácilmente el horror que encierra. No sé si felicitar a Kenneth Cook por ello, o bien no volver a leer nada que haya escrito.

Hay un montonazo de reseñas de Pánico al Amanecer en Internet, buscando buscando me ha resultado especialmente interesante y completa la que hacen en Sin Fin.

20 jul 2011

Axiomático - Greg Egan

La verdad es que hace tiempo que vengo observando bastante complacencia en casi todas las reseñas leo. Da igual el género, da igual si es una novedad o un libro editado por última vez en 1972 que se ha rescatado de una tienda de segunda mano. Rara vez algún blog se sale de las líneas maestras que marca el inconsciente colectivo. No sé si se deberá a que la mayoría de bitácoras que comentan libros se nutre de aportaciones editoriales gratuítas y no quieren hacerles un feo, o si realmente el lector medio es muy receptivo y capaz de ver siempre un lado bueno en cualquier texto.

Esta introducción no quiere decir que no me haya gustado Axiomático, una colección de relatos cortos scifi a cargo de Greg Egan. En absoluto, mi enfrentamiento con el mainstream aparece más bien porque prácticamente todo el mundo alaba el lado ciencia ficción dura de sus textos, y justo ahí es donde yo discrepo. Ojo, es encomiable la habilidad del autor para incorporar los últimos avances científicos al género, que ya iba siendo hora, pero es que algunos cuentos se apoyan tantísimo en la ciencia y la tecnología para pretender hacerlos plausibles que según lo veo, pierden fuerza. En mi opinion no lo necesitan: la trama subyacente de todos ellos es tremendamente original y no hace falta una justificación científica hasta el detalle infinitesimal para advertir que estamos ante relatos muy buenos.

Afortunadamente, así es en la mayoría de los casos, de manera que nos topamos con cuentos con sabor a thriller o novela negra en mundos donde la realidad virtual, la ingeniería genética o la nanotecnología permiten hacer cosas impensables hoy dia ('Un Secuestro', 'La Caricia', 'Hermanas de sangre', 'Axiomático', 'El Paseo'). Egan parece tener especial interés en coquetear con los límites de la conciencia humana y el concepto psicológico de "yo" para expandirlo o manipularlo perversamente con ayuda de la medicina o la nanotecnología y de esta forma, plantear conflictos metafísicos al lector ('Aprendiendo a ser yo', 'Cercanía', 'Un amor apropiado', 'La caja de Seguridad', 'Eugene'). Hay también una aventura emocionante y angustiosa basada en un agujero de gusano incontrolado ('Hacia la Oscuridad') que en muchos párrafos me hizo contener la respiración por la emoción.

Sin embargo, para mi gusto hay tres ovejas negras que dejan un sabor agridulce en el lote completo por hilar demasiado fino en el plano hard. Se trata de 'El Asesino Infinito', un thriller sobre drogas y universos multiples, con una insufrible explicación matemática sobre conceptos de topología de conjuntos; 'El virólogo virtuoso', una crítica feroz contra el fundamentalismo religioso, en donde la información sobre ingeniería genética y virología es apabullante; y por último 'El Diario de Cien Años-Luz', que obliga al lector a soportar varias páginas de explicaciones físicas del principio de Causalidad y hacernos ver hipótesis por las cuales es posible que acontecimientos futuros sean conocidos de antemano, algo que sirve para dar cuerpo a esta historia de pareja e infidelidades.

Con todo, insisto en que me ha parecido muy buen libro. Hay más reseñas de esta colección de historias cortas en Simbiontes, el Portal-Cifi y en las reseñas múltiples del Sitio de Ciencia-Ficción.

19 abr 2011

Foxybaby - Elizabeth Jolley

Ficción detro de la ficción. Un oscuro y deprimente drama dentro de una disparatada y divertida novela. Foxybaby es esas dos cosas a la vez. Miss Alma Porch es una escritora que va a impartir un curso de arte dramático para adultos con sobrepeso en la escuela de verano del Trinity College de Cheathem Este. El programa del mismo se basará en la lectura y dramatización de uno de sus libros, aún inconcluso: Foxybaby.

La novela empieza de forma epistolar, recogiendo el intercambio de cartas entre la autora y la directora del centro, Miss Peycroft. Los desencuentros absurdos hasta que las dos mujeres logran acordar el temario dan cuenta desde el principio del agudo ingenio de Elizabeth Jolley, así que la comparación con mi admirado Tom Sharpe fue inevitable. Una vez comienza el curso en el apartado e incomunicado Trinity College, las situaciones hilarantes se multiplican por el número de alumnos, profesores, personal administrativo y demás trabajadores del centro. Quizás sea éste uno de los problemas que he encontrado en la narración: hay tantos personajes marginales que cuesta hacerse una imagen clara de los mismos. Y en medio del despropósito y confusión reinantes en el desmadrado colegio, Miss Alma Porch presenta su novela a los alumnos para que la dramaticen. En contraste con el tono claramente humorístico del relato, esta novela dentro de una novela resulta ser una tragedia familiar con un padre viudo, su hija incapaz de cuidar a su bebé recién nacido ya que padece graves trastornos de personalidad por abuso de drogas, y la terrible sospecha de abuso sexual cuando era una niña sutilmente escondida entre líneas, ¡un cambio tremendo y muy difícil de asimilar! Más aún cuando la novelista no deja de intercalar descripciones de los extravagantes alumnos escenificando el texto en mimo, o interpretando descabelladas secuencias para grabarlas en video.

Los estrambóticos personajes no dejan en ningún momento de protagonizar situaciones cada vez más estrafalarias, el porcentaje de rarezas y excentricidades sigue subiendo y subiendo, hasta que lamentablemente, a la autora no le queda más remedio que terminar la historia haciéndonos ver que estabamos asistiendo a un sueño de Miss Porch, que iba durmiendo apaciblemente en un autobús camino del Tritity College para comenzar el seminario. En fin, me ha decepcionado un poco que acabe así porque ambas historias estaban resultando muy interesantes.

No he localizado reseñas de Foxybaby en español, pero por no dejar este apartado en blanco, me atrevo a sugerir la que hacen en MostlyFiction Book Reviews.

6 abr 2011

El Barco - Nam Le

Esta colección de relatos me ha dejado un espléndido sabor de boca. Seis de los siete cuentos que lo componen (más bien novelas cortas en algún caso), sumergen a su protagonista en situaciones terribles a nivel emocional: enfermedad, arrepentimiento, muerte. Situaciones extremas pero cotidianas y verosímiles al 100%. Sorprende la versatilidad del autor, capaz de situar cada uno de ellos en diferentes puntos del globo y resultar creíble en todos los casos. "Cartagena" transcurre en Colombia, "Encuentro con Elise" en Nueva York, "Halflead Bay" en una degradada y poco atractiva ciudad costera de EE.UU. "Hirosima" en Japón, "Llamada de Teherán" en Irán y "El Barco" en Vietnam.

Asombra también la forma en que Nam Le se pone en la piel de personajes muy dispares, pero logra siempre que cada historia sea absolutamente creíble. El primero de los relatos, "Amor y honor y piedad y orgullo y compasión y sacrifico", es claramente autobiográfico y no tan al límite como los ya mencionados, pero el resto lo protagonizan, respectivamente, un sicario miembro de una pandilla, un reconocido artista -ya viejo y decrépito-, un adolescente que estudia secundaria, una niña refugiada, una joven profesional que atraviesa una crisis personal y por último, una adolescente que abandona ilegalmente su país para huir del régimen comunista. Y lo que ya ha terminado de convencerme sobre la calidad de este escritor, es que sea capaz de hacer protagonistas de sus relatos a mujeres ("Llamada de Teherán", "El Barco") y que sus palabras se lean con total naturalidad como dichas por una mujer.

Tenéis más reseñas de El Barco en El Placer de la Lectura, TimeOut Barcelona y la Revista Cultural Vulture.
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