
El protagonista se embarca en un viaje al infierno de la degradación al que llega aniquilandose a sí mismo sin piedad. John Grant, que así se llama, se ve desbordado por los acontecimientos debido principalmente a su falta de carácter y a la ingesta continuada de alcohol. Su envilecimiento alcanza las cotas máximas cuando se ve arrastrado a una cacería noctura de canguros junto con un par de mineros desalmados y un repulsivo médico adicto a las drogas. Primero a tiro limpio y finalmente cuchillo en mano, la imagen de esos inocentes animales siendo masacrados tanto por él mismo y como por los demás degenerados le perseguirá a partir de ese momento, conduciéndole a un desenlace fatal, amortiguado en parte en el último capítulo casi a modo de epílogo.
En fin, en el Blog de Metrópolis Libros dicen que todo el desarrollo de la novela es bastante previsible y que no encierra grandes sorpresas al lector curtido. No les falta razón, aunque no por ello podré olvidar fácilmente el horror que encierra. No sé si felicitar a Kenneth Cook por ello, o bien no volver a leer nada que haya escrito.
Hay un montonazo de reseñas de Pánico al Amanecer en Internet, buscando buscando me ha resultado especialmente interesante y completa la que hacen en Sin Fin.
1 comentarios:
Muchas gracias por esta reseña.
Publicar un comentario