3 feb 2020

Los huérfanos - Jorge Carrión

Un poco de contexto para empezar. Principios del año 2048, año arriba, año abajo. Interior de un refugio nuclear trece años depués de que la III Guerra Mundial haya arrasado con el planeta a base de pepinazos de superbombas atómicas (conocidas también como Bombas Y). El protagonista-narrador en primera persona, Marcelo, chatea con otro superviviente que está en un búnker en la otra punta del mundo. Yo me pregunto, ¿de qué está hecha la infraestructura de Internet en el 2035? Porque ahora mismo es fibra óptica y centros de datos que suelen estar más o menos protegidos contra catástrofes. Pero estamos hablando de superbombas atómicas. ¿Cómo es que bastan dos para borrar a Buenos Aires del mapa, pero aun así, todavía podemos chatear por Internet? Las Bombas Y que han provocado el Armaguedón, ¿no deberían haber derretido hasta lo infinitesimal también todo lo demás? No me cuadra. Al menos con la información que Jorge Carrión da, ese planteamiento no tiene ningún sentido. Y claro si empezamos así, mal vamos.

Los huérfanos es una novela de ciencia-ficción post-apocalíptica que hace aguas por los cuatro costados. No se trata solamente de la incapacidad de lograr la suspensión de la incredulidad en el lector. Las incoherencias y disonancias narrativas están por todos lados. Marcelo, que es un porteño muy internacional que toda su vida ha renegado de su argentinidad, escribe como un español haciéndose pasar por un argentino que quiere hacernos creer que rechaza sus orígenes. Porque no basta con decir coger en vez de follar, remera en lugar de camiseta y concha por coño para dárselas de argentino. Por más que Marcelo insista todo el rato en que su español es mucho más neutro que el que se le supone por su lugar de nacimiento, su supuesta nacionalidad es muy poco creíble. Y a pesar de que corre el año 2048, el protagonista, que tiene cuarenta y tantos años, se empeña en citar referentes culturales que serían fácilmente conocidos por los lectores contemporáneos (mediados de los 2010s): Messi, Juego de Tronos, Sharon Stone en Instinto básico. Una película estrenada más de 10 años antes de que él naciera. Con semejante pastiche yo no puedo entrar en la narración. Imposible.

¿Cómo es entonces que he aguantado hasta el final? La novela se hace medianamente soportable por el concepto de Reanimación histórica. Se trata de una tendencia surgida a partir de la Memoria histórica, a la que suma elementos teatrales de recreación y viviencia en primera persona. Se refuerza además por una novedosa técnica de cirugía estética denominada facing. El facing permite a los integrantes de estas asociaciones transformar sus rostros en los de los personajes originales de los acontecimientos históricos que quieren mantener vivos. No es solo que la Reanimación histórica condujo a la III Guerra Mundial tras décadas de escalamiento y refinamiento en las recreaciones (proceso que está muy bien ideado y relatado por Carrión, las cosas como son). Es que además hay momentos verdaderamente soprendentes, originales y divertidos cuando Marcelo describe los grupos existentes en los informes que redacta para la Comisión de Naciones Unidas en que trabaja. El Black Ku Klux Klan por ejemplo. Brillante. Reconozco también que la estructura me ha percido muy lograda, con secciones que alternan entre la acción en el interior del búnker y los flasbacks sobre la Reanimación histórica. Al final ambas convergen en el desenlace de la III Guerra Mundial y el de la trama post-hecatombe. Pero es que la acción en el interior del refugio nuclear es tan absurda, tan vacía, tan condenadamente aburrida. Un elogio ridículo a la escritura y las palabras por un lado, y a las relaciones humanas y al sexo por otro. Todo ínfulas y muy pretencioso. Una pérdida de tiempo absoluta. No hay idea, por muy original y ocurrente que sea, que pueda levantar una narración basada en un conflicto sin fuerza, sin entidad. Y éste es el caso de este libro. Lo peor de todo es que no se puede decir que no estaba avisado. En La medicina de Togoy ya lo dijeron hace casi cinco años y yo lo visé con un comentario. Y para que no me vengáis con que "ya sabemos cómo se las gasta Tongoy", en Revista de letras también sale bastante malparado.

30 ene 2020

El cuento de la criada - Margaret Atwood

La verdad es que venir a comentar El cuento de la criada después de tres temporadas de la serie de HBO no es lo que se dice darse mucha prisa en leer la fuente original. Así que poca novedad va a haber en este post. Que estamos ante una distopía (en el sentido clásico del concepto, que ahora a cualquier cosa la llaman distopía), que está maravillosamente escrita y que es espeluznante por lo próxima a la realidad que está en ciertos aspectos ya se habrá escrito en todos los artículos periodísticos, reseñas en blogs y críticas literarias habidas y por haber. Pero no me queda más opción que repetirlo para hacer justicia a esta maravillosa novela de Margaret Atwood. A pesar de los devastador que resulta contemplar la aniquilación de la protagonista bajo la dictadura teocrática de Gilead (bueno, de la protagonista y del resto de las mujeres principalmente), la narración es super absorbente y atractiva.

La autora canadiense logra mantener la tensión en todo momento, por un lado transmitiendo el miedo e indefensión del individuo ante la maquinaria totalitaria del estado, y por otro revelándonos poco a poco los acontecimientos históricos que condujeron a esa situación. Por no hablar de la originalidad de los planteamientos, sobre todo en la perversa identidad corporativa de esa vil república: los colores de la vestimenta de cada grupo de población, el despliegue escénico de la Ceremonia (repugnante eufemismo para la violación de las criadas con el elevado propósito de dejarlas embarazadas), la teatralidad y magalomanía de los actos públicos, etc. ¿Y qué decir de la capacidad de análisis de Atwood sobre la sociedad ? Fue capaz de intuir ya a mediados de los 1980s por dónde irían los tiros en cuanto a politica internacional en el futuro: represión de las libertades en nombre de la seguridad ante la amenaza del terrorismo islámico. Esto es para ovacionarla, en serio. Si sois reacios a ver la serie de TV, no sé qué estáis esperando a leerla. Si ya la habéis visto y también os animáis a hacerlo, comprobaréis que se corresponde con la primera temporada y que han hecho un sublime trabajo de adaptación, merecedor de tantos elogios como el libro en que se basa.

26 ene 2020

Sánchez - Esther García Llovet

¡Qué historia tan, tan bonita! Sánchez es una novela corta con unos personajes que se mueven en la marginalidad y la delincuencia. Pero por suerte Esther García Llovet se guarda muy bien de mostrarnos la violencia que suele acompañar a ambas. Todo lo más se deja entrever en las maneras desconfiadas, recelosas y extremadamente cautelosas que exhiben los protagonistas. A lo largo de la noche de verano en que transcurre la acción, recorreremos el Madrid que no se promociona entre los turistas siguiendo el desesperado intento de estafa de Nikki (la narradora) y Sánchez a la organizadora de una carrera ilegal de galgos. Unos y otros resultan ser unos perdedores entrañables y de buen corazón a los que resulta imposible no querer. Si a esto le añades unos toques de misterio inexplicables con tintes sobrenaturales, la combinación compone una trama terriblemente atractiva.

Y centrándonos en la prosa de esta autora, es sencilla, directa, de frases cortas cargadas de sentido e intención. Con unos diálogos que sorprenden por su naturalidad y credibilidad, ¡da gusto leer cosas así! El único pero que puedo ponerle es la frustración que supone vertilarse el libro en un ratito. Bueno eso y que los hechos se asocian a nombres propios de la geografía urbana de la ciudad en que se desarrollan: Tetuán, la Dehesa de la Villa, Pitis, Hermanos García Noblejas, Urgel... Yo llevo viviendo en Madrid desde finales de los 1980s y no sabría decir por dónde cae Urgel, así que a un cordobés, ya sea de España o Argentina, no sé si le dirán gran cosa. No es la primera vez que comento que en mi opinión este tipo de referencias tan precisas juegan en contra de una narración. También aquí la enturbian un poquito, pero solo un poquito, porque a pesar de ello me he rendido complentamente a esta obra, que me ha parecido preciosa. No miento, ¡¡¡es preciosa de verdad!!!

22 ene 2020

Santuario - William Faulkner

Primer contacto con la obra de William Faulkner. No me ha llamado la atención lo más mínimo a nivel formal, aclaración que creo necesaria porque uno lee por Internet maravillas acerca de este autor y de cómo revolucionó la narrativa usando técnicas rompedoras. Aunque podría ser que Santuario no sea su mejor obra en ese sentido, ojo. He leído una edición antigua de Círculo de Lectores que viene prologada por Vargas Llosa, donde además de reventar la trama en poco más de tres páginas (gracias, Mario, de verdad, muchas gracias), nos comenta que el Nobel estadounidense escribió este libro porque necesitaba dinero. Cash. Geld. Parné. Así que quizás no se esforzó mucho a la hora de innovar. O bien sí que están ahí esas innovaciones, pero su influencia en el resto de autores que vinieron detrás es tan manifiesta, que uno ya está acostumbrado a los múltiples narradores, a los saltos en el tiempo, los monólogos interiores, etc. Ahora bien, lo más destacable, y que sí que me ha impresionado, es el nivel de brutalidad que contiene.

Las toneladas de maldad que pueblan las páginas de este libro son difíciles de igualar, no digo ya superar. ¿Creíais que las novelas de Irvine Welsh contienen ejemplos de la peor escoria humana? ¡Nah! En comparación con ésta resultan casi un libro infantil ilustrado. Y eso es así incluso teniendo en cuenta que la versión que ahora se edita, tras las modificacionesque realizó el propio Faulkner a finales de los 1950s, resulta edulcorada frente a la original (!!!). Ha habido momentos en que he llegado a somatizar en el estómago el malestar que me provocaba leer tantas, tantísimas atrocidades. Ya sean las que causan unos personajes, o bien aquellas en que se ven inmersos otros. Desde psicópatas de manual a perdedores vapuleados por todos, pasando por víctimas y verdugos (que a ratos intercambian papeles), o simplemente individuos desalmados sin la menor empatía, capaces de vender a sus madres por un cigarrillo. Toda suerte de degradacion moral y física a base de asesinatos, alcoholismo, violaciones, jucios amañados, prostitución forzada, linchamientos. Por si eso no fuera bastante, todos estos actos miserables y mezquinos están recubiertos de una pátina de aprobación social, o de indiferencia en el mejor de los casos, que consigue que 90 años después de ser escrito, este texto siga siendo capaz de destrozar los ánimos del lector más blindado. En fin, lo que viene siendo una auténtica maravilla.

18 ene 2020

Bienvenida a casa - Lucia Berlin

Bienvenida a casa es un libro ridículo y sin interés. Ya sabemos que las editoriales aprovechan el éxito póstumo de un autor para colocarnos cualquier tontería que haya escrito. No por la pasta, no, sino para satisfacer a sus seguidores con objetivos pseudo altruistas que comprenden desde darles-a-conocer-joyas-inéditas-descubiertas-en-un-cajón hasta aproximarles-a-su-personalidad-con-ayuda-de-sus-textos-más-íntimos. Que es el caso con estos cuatro párrafos autobiográficos incompletos, ya que Lucia Berlin falleció cuando los estaba escribiendo. Para ofrecernos una visión 360º del boom literario de los últimos años, el tomo se completa con unas cuantas cartas que escribía a unos amigos íntimos, y que las cosas como son, le dan algo más de entidad al libro que con todo y eso se lee en un par de sentadas. Visto lo visto no sé por qué no han incluído más material de interés para acercarnos a ella, por ejemplo listas de la compra o crucigramas que hubiera podido completar. Con esto último ofrecerían a sus fans la posibildad de pensar-lo-que-Lucia-pensó-en-algún-momento-de-su-vida. Ahí lo dejo.

Para colmo el volumen está ilustrado con fotos personales de Lucia, algo que se puede entender como a) de interés humano o, b) simple relleno para seguir ganando páginas al vacío. A mí personalmente las de niña en las minas donde trabajaba su padre me dan bastante mal rollo. Fotos en B&W de niñas pequeñas junto a hombres rudos en parajes agrestes y desolados. Parecen fotogramas de películas de terror. Eso sí las fotos de adulta, como datan principalmente de los 1960s y son en color sí que me parecen muy chulas pero podrían haberse quedado en la esfera de lo privado perfectamente.

De lo poco que se puede aprovechar de esta lectura es que confirma que hay una fuerte componente autobiográfica en los cuentos de esta autora, aunque eso era bastante obvio y no hacía falta ninguna que se publicara este libro para llegar a esa conclusión. Resumiendo estamos ante lo que aquí y en Estambul viene siendo una tomadura de pelo. Y lo peor de todo es que yo he picado como un pardillo. No voy a aprender nunca, ¡qué bochorno!

14 ene 2020

Retrato de grupo con señora - Heinrich Böll

Los últimos meses venía preparando la mini reseña de cada libro nada más terminarlo, porque como ya comenté a finales de septiembre, dejar el resumen de todos ellos para el final conlleva el riesgo de olvidarme de muchas cosas de interés que mencionar. Así que aunque voy a mantener el formato (posts breves, nada de links a otras reseñas, etc.), voy a intentar ir subiéndolos individualmente en la medida de lo posible.  De esta manera tengo la sensación de que estoy dedicando algo más de atención al blog. Y para empezar nada mejor que Retrato de grupo con señora, una novela que hace un recorrido por la vida de Leni Pfeiffer, nacida Gruyten, a través de los recuerdos y opiniones que sobre ella tiene su entorno más cercano: amigas, monjas catolicas que fueron sus profesoras, compañeros de trabajo, jefes, etc. Su semblanza abarca desde el auge del nacionalsocialismo en Alemania, cuando era tan solo una adolescente, hasta principios de los 1970s.

Heinrich Böll construye la narración en forma de falso documental: la trama avanza mediante entrevistas con los diferentes personajes; nos da detalles muy visuales y cinematográficos sobre la ubicación en que tienen lugar; se adelantan acontecimientos importantes para engancharnos y a continuación se desarrollan; aprovecha los traslados entre entrevistas para reflexionar y extraer conclusiones, a modo de voz en off sobre imágenes de archivo. También hay una componente metaliteraria importante, pues ante cualquier contrariedad o aparente incoherencia, el narrador se dirige directamente al lector para dejar muy claro que a pesar de los problemas, busca un retrato lo más objetivo posible de la protagonista. Por cierto que Leni no solo es muy callada, sino que además no tiene voz en su propia biografía. Esta paradoja es precisamente la que guía toda la obra, pues el Nobel alemán vuelve a soprender otra vez con una novela que tiene un marcado tono humorístico. Tono que contrasta de manera muy pronunciada con la descripción de todas las atrocidades que los nazis llevaron a cabo. Si a esto le sumamos las miserias humanas que salen a la superficie en situaciones límite, uno se esperaría un dramón de los que te cierran el estómago. Es admirable que bajo ese relato aparentemente ligero (una serie de anécdotas intrascendentes o absurdas para revelarnos quién es Leni), Böll sea capaz de exponer con pelos y señales todas las barbaridades que los alemanes llevaron a cabo durante la II Guerra Mundial. Y lo hace con tal habilidad que parece que solo las menciona porque nos permiten entender la persona en que Leni se ha convertido.

Por ponerle alguna pega, tengo que reconocer que el número de personajes es muy elevado. Por momentos he tenido que pararme a pensar quién era quién y cuál era el origen de su relación con la protagonista, ya que una vez presentados el narrador/autor da la palabra sin descanso a uno tras otro para que nos den su visión personal de acontecimiento tras acontecimiento. Pero bueno esto es marca de la casa, casi todas las obras de este escritor exigen mucha atención al lector. Eso sí, el esfuerzo se ve recompensado con creces por la satisfacción que producen sus libros.

30 dic 2019

Grobe Zusammenfassung (10)

Último resumen de lecturas del 2019. La verdad es que todas las intenciones que tenía a principios de año se fueron al garete cuando decidí que tenía que prestar más atención a la literatura escrita por mujeres debido a su descarada e intolerable poca presencia en mis lecturas. Aquel propósito de empezar a leer todos los tochos inmanejables que voy acumulando (ver mención el Extinción), se perdió al segundo libro: Summa Technologiae. Luego en abril y por temas laborales y personales varios tuve que olvidarme del formato habitual de reseñar libros individualmente. Y en esas seguimos, y veremos a ver si salimos algún día. En todo caso no tengo intención de caer en la autocompasión, porque las cosas son como son y no hay que darle tantas vueltas. Así que sin más, os dejo unas breves y someras reseñas de los libros que he leído durante este mes.

Agentes de Dreamland, de Caitlin R. Kiernan. Esta novela corta mezcla sectas apocalítpicas con organizaciones gurbernamentales secretas y lo salpimenta todo con una posible epidemia de origen extraterrestre. Su mayor logro es que no se concreta nada y genera mil posibilidades que toman cuerpo en la cabeza del lector, que tiene que trabajar sin pausa para dar algo de sentido a lo que cuenta. Aunque tira de varios clichés para definir al personaje principal, un agente de alguna misteriosa organización indefinida, tampoco es que moleste mucho porque su extensión no da para descripciones proustianas. A los fans de Expediente X les encantará porque evoca a la perfección el aire inquietante y conspiranoico de aquella mítica serie de los 1990s.

Cómo ser mujer, de Caitlin Moran. Estamos ante un libro plagado de buenas intenciones pero totalmente equivocado. Para empezar es un fastidio que todo el texto esté lleno de referencias a personajes populares (reales y de ficción) del Reino Unido, lo cual, debido a las diferencias culturales entre UK y España, requiere de constantes aclaraciones a pie de página. Pero es peor todavía el tono de treintañera sabelotodo que rezuman todas las páginas. En plan cuando tú vas ella ya ha vuelto hace años. Algo que no ayuda precisamente a generar simpatías. A mí me parece estupenda la idea de difundir el feminismo entre las masas que no están muy al tanto de su razón de ser, que esa es la intención que subyace. Y si puedes hacerlo de manera divertida, mejor que mejor. Pero es que el mensaje pierde credibilidad cuando lo que haces es frivolizar. Que es lo que ocurre al mezclar discriminacion y desigualdad en la mujer con me agarro un pedo de éxtasis y bebo alcohol hasta caerme al suelo. O mostrarte orgulloso de tus orígenes humildes y de clase obrera con mira que super cool que soy que he entrevistado a Lady Gaga y me he ido con ella de fiesta a Berlín porque nos hemos hecho superamigas. Así pues, ¿cómo casar lucha feminista con vanidad y elitismo? Pues ya te digo yo que muy malamente. Esta alternancia de mensajes contradictorios hace que las ideas que se quiere defender pierdan fuerza. Claro que igual el problema está en que yo espero un mensaje académico y serio porque la cuestión me lo parece, pero probablemente ese enfoque aburre a Moran y estaba muy lejos de sus intenciones al escribir. En fin, el texto es pura literatura del yo sin ningún grado de elaboración o ficcionado. Es la autora hablando de sí misma, de su vida y sus cosas capítulo tras capítulo. En plan anécdota o confidencia. Admito que algunos de los temas expuestos tienen mucho mérito (por ejemplo confesar el aborto al que se sometió, algo que no debe de ser fácil para ninguna mujer), pero casi todo el rato es muy insustancial, superficial y también incoherente: no se puede defender por igual tener hijos y no tenerlos y pretender salir indemne de semejante ejercicio de esquizofrenia. Resumiendo, una pérdida de tiempo total y un libro que nunca debió cruzar el Canal de la Mancha.

Barras y estrellas, de William Boyd. Novela de humor en la más pura tradición británica. El autor emplea las diferencias culturales entre ingleses y norteamericanos para generar despropósitos y provocar la risa. Siguiendo más o menos los cánones de Tom Sharpe, el protagonista, quintaesencia de la flema y contención británica, se ve desbordado por las disparatadas ocurrencias de los neoyorquinos primero y los sureños después. Se agradece un poco de moderación en la trama, alejándose así del estilo de Sharpe, lo cual la dota de cierta credibilidad. No es que te partas y te mondes, pero resulta simpática.
La intersección de Einstein, de Samuel R. Delany. Vaya por delante que mi única experiencia previa con este autor fue bastante lamentable. No obstante esto no fue óbice para hacerme con este otro libro suyo al toparme con la edición de Minotaruo en tapa dura y perfecto estado en una de mis habituales incursiones en las tiendas Re-Read. Y qué bien hice, la verdad. Porque estamos ante una novela de factura impecable que recrea el mito de Orfeo y que gustará tanto a los aficionados a la ciencia-ficción como a los de la fantasía. La acción transcurre en un futuro muy lejano en la Tierra donde se han producido cambios tanto involutivos (feudalización de las grandes ciudades, sociedades rurales tribales basadas en el pastoreo, etc.), como un salto cuantitativo en la evolución humana que hace que un reducido pero no desdeñable porcentaje de la población haya desarrollado atributos físicos y psíquicos especiales. Lo mejor de la narración es su capacidad para sugerir y evocar, obligando así al lector a encajar todas las piezas para que el resultado cobre sentido en su cabeza. Muy, muy recomendable. Por cierto que la traducción excelente, lo cual refuerza mi sospecha de que el problema con Nova venía causado en gran parte por una traducción pésima.

¿Y ahora qué hacemos?, de Doris Dörrie. La primera novela de la autora y directora de cine alemana se centra en la crisis de la madurez. En el momento en que cobras conciencia de que tienes más años por detrás que por delante, te das cuenta de que ni tu carrera profesional, ni tu entorno, ni tu familia se parecen lo más mínimo a las proyecciones que concebías con veinte años. La vida encarga de poner en su sitio las fantasías megalómanas de juventud y se hace necesario aceptar que no has logrado ni el 10% de tu metas. Dörrie emplea el budismo como elemento central de la historia para componer una trama que es a la vez humorística y filosófica. Los golpes de humor a mí me han parecido un poco facilones y basados en los típicos prejuicios occidentales sobre dicha doctrina. Sin embargo la componente espiritual termina cogiendo fuerza y consigue poner en contexto la vida del protagonista. También es verdad que hay muchos capítulos que relatan sucesos que no encajan demasiado bien en el desarrollo de la trama. Estos golpes de efecto dan la sensación de falta de coherencia en la narración y hacen que la novela pierda empaque. Con todo y eso, se trata de un libro simpático que deja buen sabor de boca. Sobre todo si efectivamente tienes ya cuarentaimuchos años y necesitas perspectiva para apreciar las cosas son realmente importantes.

29 nov 2019

Grobe Zusammenfassung (9)

Me estoy dando cuenta de que cada vez me enrollo más en las mini reseñas. Bueno, no en todas pero en algunas sí. ¿Será que voy a volver al formato habitual de una reseña por libro? Pues no lo sé, aunque ganas no me faltan. De momento aquí os dejo el resumen de lecturas de noviembre de 2019.

Mañana tendremos otros nombres, de Patricio Pron. Pues como nunca había leído nada de este autor me dije ahora que ha ganado el premio Alfaguara de novela de 2019 es la ocasión perfecta. ¿Lo era, realmente? Ya os avanzo que no. Estamos ante un soporífero elogio al amor de pareja y una glorificación sin fundamento de la vida en común entre dos personas que se quieren. Está aderezado con alguna que otra crítica a la situación socioeconómica del mundo al finales de la década de los 2010: la pose afectada y carente de principios (a ojos de autor, claro) de los modernos/hipsters, la gentrificación de las ciudades, la precariedad del trabajo, bla, bla, bla. Los juicios que emite resultan innecesarios por manidos y en muchos casos, totalmente equivocados por falta de conocimiento del tema que se trata. Querido Patricio, ¿todavía no te has enterado de que la soja que se planta en el Amazonas previa deforestación de la selva tropical, no se transforma en leche vegetal para el latté de los hipsters, sino en pienso para alimentar las vacas que luego os coméis los omnívoros del primer mundo? ¿Es posible que un tipo tan culto y leído como tú siga ignorando este hecho y recurra a prejuicios reaccionarios e irreales para autoexculparse de responsabilidad en la crisis medioambiental del planeta? Pues anda que hay documentales informando al respecto, te recomiendo que veas Cowspiracy cuando tengas un rato. Errores e imprecisiones al margen, lo más desesperante de la novela es que transmite la idea de que el amor triunfa. El amor triunfa, por dios, me lo dice alguien en sus tiernos veinte años y hasta lo considero encantador por la ingenuidad en que se sostiene esa afirmación. Si me lo dice un tío de cuarentaipico pienso que es imbécil. Es lo más baboso que he leído, yo qué sé, en 5 años por lo menos. Una pérdida de tiempo que por su tibieza triunfará entre los mediocres. Fijo.

Prestigio, de Rachel Cusk. Cierre de la trilogía que no aporta ninguna novedad ni en el fondo ni en la forma a las dos anteriores entregas (ver resúmenes de lecturas de junio y octubre). Hay una clara sensación de globalidad que permitiría publicarlas en un volumen único por su coherencia. Me han encantado las tres novelas. Las he leído con auténtica fruición y he disfrutado de todas las historias que narran. El cierre de ésta última es particularmente memorable por perturbador y nihilista.
Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel. Llegué a este libro a raíz de una reseña super entusiasta de Cuchitril Literario hace tan solo unos meses y hoy me toca a mí verter toneladas de alabanzas acerca de esta novela; emotiva, dolorosa, divertida, cruda, idealista, apasionada, encantadora. La acción transcurre a finales de los 1980s en un Chile que está experimentando los últimos coletazos de la dictadura de Pinochet. El protagonista es un marica viejo (cuarentaipocos años, ojo), enamorado hasta las trancas de un joven estudiante universitario hetero miembro de un núcleo de resistencia comunista. El segundo se aprovecha de la situación y su grupúsculo revolucionario toma el piso del antiguo transformista como cuartel de operaciones. Este último se hace el ingenuo y disfruta de las mariposas en el estómago como si tuviera veinte años menos. A destacar el lenguaje empleado por el autor chileno, capaz de transmitir a la perfección la vitalidad del protagonista y repleto de características super originales, como un uso exhaustivo de aposiciones con un potentísimo efecto visual (manos araña, manos gaviota, etc.). Por no hablar de una divertidísima trama secundaria protagonizada por el dictador, a quien se ridiculíza presentándolo como un personaje miserable, ruín y atemorizado. Desde hoy mismo me declaro fan número uno de Lemebel, por lo menos en mi bloque.

Las ballenas volantes de Ismael, de Philip J. Farmer. Yo tengo un problema con las librerías de segunda mano, en especial con la cadena Re-Read. Los libros son tan baratos, los títulos están tan bien clasificados y ordenados, y las tiendas tienen ese aspecto tan pulcro como salido de un anuncio de Ikea que siempre que voy, arramplo. Y voy muy a menudo. Cinco, siete, diez. El máximo por el momento son diez libros de golpe. Y claro, si entras en esa dinámica de comprar por comprar encuentras tanto joyas como bodrios. Que es el caso de esta novelucha de Philip J. Farmer, cuya mera existencia solo se sostiene pensando que va destinada al público juvenil con cero criterio y deseoso de aventuras. Pero si te paras reflexionar en esa posiblidad, la conclusión es que estás insultando al público juvenil sin criterio y deseoso de aventuras. Ya sabemos que ser joven es estúpido, pero me cuesta creer que se pueda llegar a estos niveles de estupidez ni aun siendo joven. Una space-opera que transcurre en un futuro muy lejano en la Tierra, con un marco de referencia evolutivo/involutivo que es ridículo, incoherente, absurdo e insostenible. Se mire por donde se mire. Para olvidar o más bien, para no haber leído nunca.

Mundos cálidos y otros, de James Tiptree Jr. Otra colección de relatos a cargo de Alice Bradley Sheldon, más conocida por su pseudónimo masculino. Comprende los cuentos publicados en los primeros años de su carrera, así que quizás por su falta de experiencia, en general me ha parecido algo más floja que Cantos estelares de un viejo primate, que ya comenté brevemente en septiembre. Hay relatos que no están mal y otros que son bastante inanes. Eso sí, merece la pena solo por leer la introducción de Robert Silverberg: según deduce él, Tiptree escribe tan virilmente que las sospechas de que tras ese nombre tan infrecuente se esconde una mujer son pamplinas. Memorable.

Riesgos de los viajes en el tiempo, de Joyce Carol Oates. Floja, muy, muy floja. No creo yo que ésta sea la mejor novela de la autora norteamericana. No es que haya leído otra, solo dos libros de cuentos, pero aunque no tenga con qué comparar, esta novela es terriblemente floja por sí misma. La acción transcurre en una distopía originada como reacción a la amenaza terrorista que se inició el 9/11. Esto conduce a un estado totalitario que condena a los disidentes del pensamiento único a diferentes formas de olvido: desde reacondicionamientos a desapariciones pasando por un exilio en el pasado mediante un viaje en el tiempo. Un batiburrillo de ideas ya muy trabajadas en la ciencia-ficción, que no solo no aportan nada nuevo, sino que además no van a ninguna parte. Lo único medianamente de interés es que se plantea la duda de si el viaje temporal no será sino una realidad simulada mediante software. De todas formas la trama, ademas de zigzaguear sin ningún interés, se resuelve de manera ridícula. Un libro totalmente prescindible.

Lancha rápida, de Renata Adler. Se preguntan en la editorial Sexto Piso por qué esta novela, que fue un boom de ventas en EEUU hace cuarennta años, no se ha editado antes en español. Como insinuando que se nos ha negado una joya de la hostia demasiado tiempo. Ahí va mi interpretación de los hechos. Para empezar no es una novela. Es una colección de anécdotas. Una colección de textos sin gracia que alcanzan unos pocos párrafos en la mayoría de los casos. Sin demasiada continuidad ni coherencia entre unos y otros, además. Todo lo más que involucran al entorno de la protagonista, una reportera que vive en Nueva York y recorre el mundo para cubrir las noticias más actuales. Bueno actuales a mediados de los 1970s, fecha de su publicación original. Y ese es precisamente el siguiente impedimiento que le pongo al libro. Es un producto de su época, y tantas referencias contextuales lo vuelven añejo. Como un vino malo que encima se ha pasado. Moshé Dayán, Patty Hearst y el Ejercito Simbiótico de Liberación, la Ciudad del Miedo, etc. Un viaje a mi más tierna infancia que solo me ha valido para perder el tiempo. Eso sí, como soy muy fan de la abstracción geométrica y del color, la portada me encanta.
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